Archive for Seguridad Humana

La ciudad también viola

Os recomendamos que veáis este vídeo para admirar la valentía y la sencillez con la que una admirable mujer narra los hechos que sufrió.

La violación como método de plusvalía, como negocio inmobiliario, de violencia estructural y cultural.

¿Dónde somos capaces de llegar en nuestra inhumanidad y por nuestras ansias de lucro?

Ocultar los hechos no vale de nada.  Solamente dándoles publicidad nos harán reflexionar y nos impulsarán a la solidaridad.

 

 

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Lo nuclear desvela, otra vez más, nuestra falta de soberanía

Imagen de Jóvenes Verdes

Fuente:  El País.

Si la política de defensa militar está, según nos cuentan sus entusiastas, para defender nuestra independencia, ¿por qué no somos independientes en las cuestiones militares?

El caso es que a partir del 20 de septiembre de 2017 tendremos 122 países, casi dos tercios de los que componen la ONU, que van a empezar a firmar el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares.

España, oficialmente, ha renunciado a tener armas nucleares, sin embargo se niega a firmar el Tratado.  ¿Por qué?  Pues porque la OTAN se opone a que sus miembros lo hagan. ¿Acaso la OTAN tiene una estrategia de guerra nuclear?

Tampoco firmarán el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares los países que, oficialmente, las tienen:  9 en total,  Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel.

No solo los países poseedores de armas nucleares han rehusado firmarlo. Holanda, único socio de la OTAN que participó en la conferencia de la ONU en la que se negoció el texto, votó al final en contra. Fue el único voto negativo, 122 países votaron a favor y Singapur se abstuvo.

Si están preparados para aguantar una nueva lluvia de argumentaciones cínicas, he aquí las razones por las que las autoridades españolas del PP se niegan a la firma:

Fuentes gubernamentales confirman que España no firmará el tratado que prohibe desarrollar, probar, producir, manufacturar, adquirir, poseer o almacenar armas nucleares . Alegan que este nuevo texto “socava” el Tratado de No Proliferación (TNP) suscrito por España. El TNP, de 1968, pretendía frenar el acceso a la bomba atómica de nuevos países y comprometía a los poseedores de la misma a reducir sus arsenales. Es el fracaso del TNP en ambos objetivos —cuatro países se han sumado en las últimas décadas al club de los cinco y las superpotencias están modernizando sus arsenales— lo que ha llevado a Brasil, Sudáfrica o Nueva Zelanda a promover su prohibición total.

Además de considerar que el nuevo tratado debilita el régimen de no proliferación, hay otra razón de fondo por la que España rehúsa firmarlo: su pertenencia a la OTAN. La Aliaza Atántica no se ha pronunciado formalmente sobre el tratado, pero fuentes aliadas reconocen que ha sido objeto de debate entre los socios. La conclusión no puede ser más categórica: la prohibición de las armas atómicas es incompatible con la doctrina de la disuasión nuclear en la que se basa la seguridad atlántica. Sobre todo frente a Rusia.

Hasta tal punto se considera incompatible el tratado con la seguridad de la OTAN que se ha planteado la posibilidad de que los países que lo suscriban no puedan participar en el partenariado aliado, un régimen que permite recibir asesoramiento o apoyo militar y participar en ejercicios o misiones y engloba a más de 40 asociados tan heterogéneos como Jordania, Colombia o Afgangistán. El tratado prohíbe no solo tener armas nucleares, sino también “buscar o recibir asistencia de cualquier país implicado en actividades prohibidas” por el mismo.

Aunque la OTAN no se ha pronunciado, sí lo han hecho sus tres socios nucleares (Washington, Londres y París) que advirtieron, en un comunicado conjunto, que “un tratado que no resuelva los problemas que hacen necesaria la disuasión nuclear no mejorará la paz y seguridad internacionales”.

¿Estamos de acuerdo en lo perniciosas que son estas armas para el conjunto del planeta?  ¿Somos conscientes de que pueden acabar con la vida en la Tierra?

Si en la mayoría de los países hay movimientos importantes para acabar con el uso energético de lo nuclear, ¿qué podríamos esperar del uso militar?

Todos estamos de acuerdo en que el arma nuclear es inhumana y está totalmente deslegitimada (muchos añadiríamos que las demás armas también).

Las implicaciones son penosas:

  • En lo que atañe a España, queda reconocida nuestra obediencia al imperio.  No somos autónomos, no tenemos decisión, aunque sea para las cuestiones que sólo quedan en papeleo, que no afectan a nada esencial.
  • En España manda la OTAN.  Y en la OTAN manda USA.  Todo lo demás son cuentos, distracciones política para mantenernos en la inopia.
  • Y decimos que la firma de este tratado es sólo papaleo porque no lo van a firmar ninguno de los poseedores de armamento atómico.  Ellos se niegan a dejar de ser los matones del barrio, les importa avanzar hacia la paz un bledo.
  • Los países que poseen armas nucleares elevan sus gritos al cielo cuando llega un nuevo miembro al club.  Entonces quieren controlar sus arsenales, reducir el alcance de sus misiles y difundir por todo el mundo el horror que es que alguien pueda acabar con la vida del planeta apretando un único botón.
  • Estamos en manos de militares y militaristas que se lucran con el negocio de la guerra.  Para ello solucionar los problemas que, según USA, Gran Bretaña y Francia, hacen necesarias las armas nucleares no es una opción:  su lucro y su insolidaria forma de vida se vería perjudicada.

Muchos nos tememos que si algún día se logran solucionar muchos de los problemas que según USA, Gran Bretaña y Francia hacen necesarias las armas nucleares nos explicarían, con su media sonrisa de matones planetarios, que todo ello fue gracias a la presencia de las armas nucleares en el escenario político.  Para ellos los esfuerzos por la paz de individuos, ongs y, en ocasiones, de algunas instituciones, no son relevantes.

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Las grandes diferencias entre la paz negativa y la paz positiva

Imagen de Onasill Bill Bazdo

Fuente:  Amnistía Internacional.

Nos cuenta Jelena Sesar, investigadora sobre los Balcanes, los recuerdos de varias mujeres sobre la guerra que marchitó sus vidas.  Son escenas nítidas, potentes, que delatan la inhumanidad de quienes las ejecutaron:

Los vi llevarse a mi padre y a mi hermano pequeño. Los mataron brutalmente y dejaron los cuerpos en el campo, al lado de la casa. Mi padre era anciano y frágil

¿Qué sentido tiene llevarse para matarlos a un joven y a un anciano?  ¿Qué peligro suponían?  ¿Qué elemento táctico o estratégico de la guerra se cumplía con ello?  Posiblemente ninguno, salvo el terror.  Quizá acciones más personales encubiertas por el gran amparo de las necesidades de la guerra y la ubicua disculpa de los daños colaterales.

Ese fue sólo el principio del terror. A Elma la llevaron a lo que se conocía como “campo de violación”, donde los grupos paramilitares que volvían de sus misiones en primera línea la violaron colectivamente cada día. “Me pegaban y me violaban, a mí y a otras jóvenes, a menudo en grupo”, añade. “Llevaban pasamontañas y me preguntaban si podía adivinar cuál de ellos estaba encima de mí”.

Como consecuencia de la violencia, perdió a su bebé y sufrió lesiones en la columna de las que nunca se ha recuperado.

Y, luego, mucho más tarde, la paz.  Una paz que no es reparadora sino mera ausencia de guerra.  Todos pensamos que la ausencia de guerra, esa paz llamada negativa, es un gran paso, algo necesario e imprescindible.  Pero, ¿imprescindible para qué?  Quizá con las declaraciones que nos ofrece Jelena se nos aclaren los conceptos y entendamos que la mera ausencia de guerra no significa paz para muchas personas:

Un cuarto de siglo después, se siente olvidada y abandonada por el gobierno e incluso por su propia comunidad. No tiene empleo y necesita urgentemente asistencia médica y psicológica para tratar de reconstruir su vida.

25 años después no se han reparado las heridas psicológicas y sociales que provocó una guerra que nosotros ya, casi, hemos olvidado.  Para mucha gente aquella guerra sigue siendo una parte importante de su presente, de sus costumbres, de su personalidad, de sus miedos:

Mujeres como Sanja, que estuvo cautiva y fue violada en reiteradas ocasiones por un soldado y sus camaradas, contra los cuales las autoridades no han adoptado ninguna medida. “Ya no confío en nadie, especialmente en el Estado”, dijo. “Todos me han fallado.”

Una mujer que fue violada múltiples veces por paramilitares en su casa dice que la mayoría “de las supervivientes no vivirá lo suficiente para ver que se hace justicia. En unos años no quedarán supervivientes, perpetradores ni testigos con vida”.

Las disculpas son importantes para nosotras”, me dice Elma. “Nos demuestran que la sociedad reconoce que no fuimos responsables de lo que nos pasó y que la culpa está en otra parte. Cuando vi a uno de los criminales de guerra condenados reconocer su culpa y venirse abajo en el juicio, diciendo que sentía realmente todo lo que había hecho, me sentí profundamente conmovida. Lo perdono un poco”.

El trauma psicológico y los problemas físicos sin tratar causados por la violencia sexual podrían impedir que muchas mujeres encuentren trabajo y mantengan su empleo. Por lo general, las víctimas de violación en tiempo de guerra experimentan tasas elevadas de desempleo y pobreza, y constituyen uno de los grupos económicos más vulnerables de Bosnia y Herzegovina.

El concepto de paz positiva no se fija tanto en la ausencia de guerras como hace el modelo de defensa militar, sino en aspectos que tienen que ver con la Seguridad Humana, como todo aquello que tiene que ver con defender las posibilidades de desarrollar una vida más plena en el plano personal, social y ecológicamente:  la posibilidad de sentirse acogido en el seno de la comunidad, la posibilidad de confiar en las personas para poder relacionarte, la posibilidad de estar sano psicológicamente, la posibilidad de tener empleo, casa, sanidad, etc., la posibilidad de vivir plenamente una vida digna.  Sin embargo, las mujeres violadas en la guerra de los Balcanes no se sienten así porque en 25 años nadie les ha ayudado, ni reconocido.

Según el derecho internacional, las autoridades de Bosnia y Herzegovina son responsables de ofrecer justicia, verdad y reparación a las víctimas de crímenes de guerra, pero los sucesivos gobiernos les han fallado por reiteradas razones legales y políticas. Desde que en 2004 comenzaron los juicios por crímenes de guerra en Bosnia y Herzegovina, menos del 1% del número estimado de casos de víctimas ha llegado a los tribunales. Con una ingente cantidad de casos de crímenes de guerra pendientes, los tribunales de todo el país sólo han juzgado 123 casos de violencia sexual.

Aunque en los últimos años ha habido considerables avances en los programas de protección de testigos y una mejora general de la calidad de los enjuiciamientos de estos casos, siguen existiendo otros problemas que dificultan que se haga justicia y crean una sensación generalizada de impunidad. Los tribunales de algunas partes del país tienen un índice elevado de absoluciones y otrosimponen condenas reducidas, permitiendo que los perpetradores de crímenes de guerra se libren con sólo pagar una multa. Teniendo en cuenta la enorme acumulación de casos y la penosa lentitud de las actuaciones judiciales, es probable que la mayoría de los perpetradores nunca comparezca ante la justicia.

Aunque las víctimas del crimen de guerra de violencia sexual son algunas de las más vulnerables del país, sólo alrededor de 800 han podido acceder al estatuto especial y a un subsidio básico. La existencia de estas ayudas no está garantizada universalmente en todo el país. A algunas supervivientes se las discrimina por su lugar de residencia, y que otras cambian su domicilio oficial para tener derecho a recibir una pequeña ayuda económica en las zonas donde ésta existe. Estos malabarismos administrativos dejan a menudo a estas mujeres sin atención médica o psicológica básica en los lugares donde viven realmente.

Pero la inexistencia de un programa formal de resarcimiento obliga a las víctimas a sortear los complejos sistemas de la seguridad social y judicial sin ayuda, a menudo con resultados inciertos.

Todos estamos de acuerdo en que el momento más difícil para ayudar a una zona en guerra es el periodo bélico, pero ¿qué ocurre con el antes y el después?  En ambos periodos es mucho más factible realizar acciones desde nuestro rico primer mundo, o al menos financiarlas para que las ejecuten ONG de la zona.  El apoyo previo y decidido a aquellas apuestas locales por la paz, el diálogo y el compromiso podría evitar guerras. El apoyo posterior a todos las víctimas de la guerra podría borrar muchas de las huellas del conflicto y podría conducir a que se hablasen seriamente y se llevasen a cabo iniciativas en las que las partes enfrentadas realmente analizasen el fondo del conflicto y pudiesen tener compromisos constructivos y pacíficos de entendimiento.

Aquí nuestra responsabilidad es grande desde nuestro remanso de ficticia paz.  Responsabilidad porque somos corresponsables de las guerras que ocurren lejos de nuestras fronteras con nuestras políticas económicas imperialistas y generadoras de desigualdad, con nuestra exportación de armas para el lucro de nuestras elites.  Y responsabilidad porque no hacemos nada positivo con nuestra políticas internacionales a nivel estatal, ni con las políticas a nivel de comunidad autónoma o ayuntamiento.

Sin embargo, pasamos de una guerra a otra a golpe de noticiario.  Todas nos espantan pero nada aprendemos, nunca cambiamos de paradigma.  Y es necesario hacerlo, debemos formarnos e investigar los dos conceptos:  paz negativa y paz positiva.  De ellos depende nuestra solidaridad y la vida y su calidad de muchas personas del mundo.

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Israel se empobrece por su guerra perpetua

Boicot+a+los+productos+israel%C3%ADes

Por Landahlauts

Fuente: El País

Son muy variadas, e interesadas, las noticias que hablan del poder económico de Israel, un estado subsidiado y apoyado hasta la nausea, a pesar de su nefasta política militarista y de desprecio a los derechos humanos, por Occidente.

Pero no es oro todo lo que reluce.

La guerra y la política agresiva en que se empeña el estado israelí lastra su economía, advierten algunos economistas, como el profesor Joseph Zeira, de la universidad de Jerusalén,

“Israel pierde cada año un 5,7% de su PIB a causa del servicio militar obligatorio”

La razón que esgrime es inapelable

Los jóvenes acceden al mercado laboral tres o cuatro años más tarde que en otros países y, en consecuencia, el capital humano de Israel tarda más tiempo en desarrollarse

Pero la inversión en políticas de guerra también empobrecen a la población por sí mismas

El coste directo del mantenimiento de las Fuerzas Armadas ronda el 6% del PIB. Pero existen otros costes adicionales, como la reserva de una parte de territorio para las necesidades de Defensa, la contratación de guardas de seguridad (en los puestos de control) o la construcción de habitaciones aisladas (frente a ataques con gases tóxicos) en las nuevas viviendas, entre otros gastos similares que suman otro 4% del PIB. Si se añade al 20% de prima de riesgo que implica el conflicto por sí mismo, se constatan unos costes muy significativos del conflicto para la economía israelí

Otro experto habla del valor de la paz

Tres años sin un conflicto armado, desde la guerra de Gaza del verano de 2014, han contribuido a mejorar el clima de los negocios en la actualidad, aunque en plena recesión internacional Israel mantuvo el listón del 2,5% de crecimiento en 2009

La desigualdad a que las políticas militares de Israel somete a la población, tanto árabe como israelí, es otro de los grandes problemas, advierte un tercer experto

La desigualdad es un grave problema, y no solo por las minorías árabe y ultraortodoxa, sino sobre todo por la política fiscal. Se concentra en especial en la renta disponible, después de impuestos y subvenciones, lo que significa que el sistema de redistribución de la renta aplicado por el Gobierno ha fracasado. Ello se debe al recorte del gasto público y a la rebaja en la recaudación de los impuestos directos, cada vez con menor peso frente a los indirectos.

La elección de prioridades que tienen poco valor añadido y mucho de derroche militar es un problema más. Y ello sin contar con la enorme deuda militar que genera la inversión en armas y guerra.

La política de guerra, en suma, es un salto al vacío que nos mete en una espiral de nefastas consecuencias, pues acaba supeditando todo a la estrategia de guerra y trastoca las prioridades, lo que supone pérdida de oportunidades de desarrollo para el conjunto de la sociedad y progresivo empobrecimiento y colapso de su economía.

Igual que Israel, un ejemplo claro de que la ganancia para unos pocos que supone la guerra no es sino pérdida para el conjunto, podríamos mirar la política de EE.UU, que ha hecho del gasto militar un pilar económico en detrimento de la propia seguridad humana y el desarrollo que haga más justa y saludable a su sociedad.

O también la de otras potencias occidentales, que se apresuran a hacer del tirón de lo militar la piedra de toque de su economía.

Un viejo error en el que ya han recaído antes otras potencias e imperios que hicieron de los militar el tirón de su propio desarrollo, sin darse cuenta de que era, a su vez, el voraz agujero por donde éste se venía abajo.

Una piedra con la que se puede tropezar dos veces.

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Noviolencia desde el lado palestino

boy+with+a+broken+nose

Por Jonathan Rashad

Fuente: mocvalencia

Desde julio, he visto a mis compatriotas palestinos tener la fuerza y ​​la voluntad de emplear la resistencia noviolenta como la manera más rápida y también la única de terminar con la ocupación. Es el éxito de la resistencia noviolenta, y su propagación por toda la sociedad palestina, de la que habéis sido testigos durante las últimas semanas.

Así habla un activista palestino, Issa Amro, desde Hebrón, en el duro contexto de represión y violencia que aplica Israel al mal llamado conflicto israelo-palestino.

Israel, durante le mes de julio de 2017 aplicó duras medidas represivas, de vigilancia, control y prohibición de acceso a la explanada de las mezquitas de Jerusalem, en una nueva vuelta de tuerca de su política agresiva.

Ante esta nueva escalada, los palestinos han protagonizado una respuesta amplia y de desafío noviolento que ha trascendido mundialmente

Desde que Israel instaló detectores de metales y cámaras de seguridad de alta tecnología en la mezquita de Al Aqsa, nos hemos negado a entrar. En cambio, nos hemos arrodillado en las calles, llevando a cabo nuestras oraciones fuera de la mezquita. Al hacerlo, estábamos llevando a cabo un acto de protesta pacífica contra el cambio en las condiciones de acceso al sitio religioso más importante de nuestra tierra.

No se trata de un mero acto religioso, sino de un desafío político. Dice el activista Issa Amro

Representan una negativa a cooperar con un sistema que subyuga, oprime y controla todos los aspectos de nuestras vidas. Mientras que Israel ha afirmado que los cambios en al-Aqsa son para la seguridad, en realidad no son más que una excusa para deshumanizarnos, para retrasar nuestras vidas y nuestro culto, y para tomar más tierra.

La nueva “intifada” palestina, ha sido todo un éxito como acto de desobediencia civil, nos informa el periodista español y corresponsal en la zona Juan Carlos Sanz

La explosión de violencia no se consumó esta vez. Ante el estallido popular de desobediencia civil, con miles de fieles boicoteando pacíficamente el rezo en Al Aqsa ante el despliegue israelí, el Gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu acabó desmantelando las medidas de seguridad.

pues

De la noche a la mañana desaparecieron las cámaras y arcos detectores de metales instalados en el perímetro de la Ciudad Vieja administrado por el Waqf —fundación religiosa bajo la tutela la monarquía hachemí— tras el atentado en el que murieron dos policías israelíes drusos tiroteados por tres árabes con nacionalidad israelí, que a su vez fueron abatidos por otros agentes.

Se trata de la preparación paciente de una estrategia de lucha noviolenta contra un agresor de índole militarita y terriblemente violento, cual es el actual estado de israel que se predica como una democraica racial para judíos y despoja de derechos a los que considera infrahumanos. Una vez más, la noviolencia como estrategia de lucha contra la violencia extrema del fascismo. Afirma el activista Issa Amro

Creo que la noviolencia es nuestra mejor defensa contra la ocupación y las ocupaciones que enfrentamos cada día, ya sea en Jerusalén, Hebrón, Nablus o en cualquier otro lugar. Es nuestra mejor defensa contra los asaltos a nuestros derechos humanos básicos, incluyendo nuestro derecho a orar. Y lo que ha pasado esta semana pasada demuestra que mi creencia se está extendiendo por toda la sociedad palestina.

Lo que presenciasteis esta semana, cuando Israel retiró los detectores de metales, fue nada menos que el triunfo de la noviolencia sobre la ocupación

y

Nuestra revolucionaria resistencia noviolenta en al-Aqsa (sólo los números y el compromiso de las protestas en al-Aqsa hacen que el movimiento sea digno de ese nombre) contra los detectores de metales y las cámaras es monumental. Pero es sólo la primera etapa. Debemos aprovechar sobre el impulso que hemos conseguido. Debemos organizarnos y crecer. Mientras nos reunimos en protesta pacífica en al-Aqsa, debemos mover estas protestas de oración al Muro Occidental, a los asentamientos de Bet El y Kiryat Arba, a los tribunales militares y a los autobuses y caminos judíos.

Conviene poner en valor toda esta lucha precisamente porque la visión unilateral de la violencia como argumento total hace pensar que fuera de su lógica no sirve para nada, cuando este ejemplo precisamente viene a confirmar que la lucha decidida y desobediente de un pueblo sirve para provocar cambios allá donde la respuesta vioneta a la violencia no supone sino alimentar y multiplicar la violencia y la represión sin futuro.

¿Será casualidad que todos los amantes de la guerra y del militarismo tiendan a invisibilizar la noviolencia política y el modo en que desnorta y derrota a las invencibles lógicas del paradigma dominación violencia?

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Preparación de la guerra y defensa, ¿qué tenemos que defender?

Contre-sommet+OTAN+2017

Por Le Mouvement de la Paix

Queremos poner en relación varias noticias aparentemente sin conexión, de las que se hace eco la prensa.

  • España se defiende con aviones de guerra en el Báltico

En primer lugar, la afirmación de Rajoy de que España se defiende interviniendo en Letonia y Lituana, dos estados a miles de kilómetros de nuestras fronteras y con los que las conexiones culturales, económicas, comerciales o de cualquier otra índole, son escasas cuando no inexistentes.

Como publica ABC, Rajoy dijo en la base militar española en Estonia, donde se desplazó hace unos días para hacerse la tradicional foto propagandística tan al gusto de nuestros políticos con el contingente militar español, que aunque aparentemente la defensa de España no tiene que ver con lo que hace nuestro ejército en el Báltico

Uno de los países de la Alianza más alejados de España y alguien podría pensar que también alejados de nuestros intereses nacionales. Yo les digo que no es así, y que nuestros intereses de seguridad están también en la solidaridad con nuestros aliados y el cumplimiento de nuestros compromisos internacionales

Según esta visión, nuestra seguridad se defiende enviando aviones de guerra al Báltico para disuadir a los rusos de presionar a Lituania, Estonia y Letonia.

Podríamos ampliar más la reflexión de Rajoy. Hemos de entender que su explicación sirve también para “justificar” las otras 16 operaciones militares que mantiene España en otros escenarios mundiales de guerra o conflicto. Al parecer, la defensa de nuestra paz se realiza desplegando ejércitos en escenarios bélicos de todo tipo.

  • El abordaje de la movilidad humana.

Una segunda noticia, también de hace unos días, nos la ofrece eldiario.es y guarda relación con el fracaso estrepitoso de la operación “Sofía”, la misión naval-militar de la UE en aguas del mediterráneo teóricamente para el control de la piratería.

La UE ha mandado una misión principalmente de barcos de guerra que tiene como objetivo abordar las lanchas que llevan refugiados desde las costas norteafricanas a Europa, con el fin de impedir esta avalancha de huidos y refugiados a las costas europeas. Aparentemente se trata de luchar contra las mafias de trata de personas, pero en realidad busca tratar de forma militar un grave problema que afecta a la movilidad humana causada por políticas estructurales violentas que tienen además mucho que ver con el papel que juega Europa y occidente en África.

Según el parlamento británico en un informe de su “subcomité de Exteriores” sobre dicha misión, la misma sólo ha servido para agravar las cosas, fomentando incluso un dramático aumento de las muertes de refugiados y migrantes en el mar.

El informe destaca que la solución militar es, precisamente, el problema y que se debería cesar en esta para centrar el esfuerzo en la ayuda civil a los refugiados y en el desarrollo de los pueblos de los que vienen: Lo dice así la presidenta de la comisión, Lady Verma

La Operación Sofía no ha cumplido el objetivo de su mandato, impedir el modelo de negocio de los traficantes de seres humanos. No debería ser renovada. Por otro lado, ha sido un éxito humanitario, y es fundamental que el trabajo de rescate y salvamento de la UE continúe, pero con barcos no militares y más apropiados”, explica. “La actuación futura de la UE y Reino Unido debería centrarse en atacar el tráfico de personas en origen y en los países de tránsito, y en apoyar el desarrollo económico sostenible y el buen gobierno en esos países. Italia se ha encontrado en primera línea de un movimiento masivo de personas en dirección a Europa y merece elogios por su respuesta.

  • El fantasma del terrorismo internacional.

Según informa Huffingtonpost , el Departamento de Estado de EEUU ha dado a conocer un informe sobre terrorismo en el mundo relativo a la situación de 2016, según el cual los ataques terroristas bajaron a escala mundial un 9%, permaneciendo como la amenaza global más importante EI, a pesar de que está en su punto más bajo desde 2014.

En 2016 hubo ataques terroristas en 104 países del mundo, pero el 55 % de ellos se concentraron en apenas cinco: Irak, Afganistán, Pakistán, India y Filipinas, mientras que el 75 % de las muertes se produjeron en Irak, Afganistán, Pakistán, Siria y Nigeria.

Llama la atención la exigencia de aumento de gasto militar para combatir un enemigo etéreo y que, al parecer, disminuye ampliamente.

  • Campos de tiro y lucha por la paz

Una cuarta noticia se relaciona con la Caravana a Melilla Mugak Zabalduz (abriendo fronteras), una iniciativa que ha partido de Euskadi, en esta edición con destino a Melilla realizando actos de denuncia de las políticas que se realizan aparentemente para garantizar nuestra seguridad.

Este año la caravana ha realizado un acto de denuncia nada menos que en Bardenas Reales, precisamente para denunciar el campo de entrenamiento militar, precisamente para denunciar, tal como recoge El Diario de Navarra  en su publicación del día 14 de julio

su implicación en las guerras de África y Oriente Medio y las muertes de las personas  refugiadas, dado que es en las Bardenas donde ensaya la OTAN los bombardeos que generan tantas muertes, hambre y movimientos de personas que buscan refugio

Explica Noemí Solans, de la plataforma Bardenas Libres, en el acto de presentación ante la prensa

Las guerras que generan millones de refugiados antes se han entrenado en nuestra tierra… es necesario poner la atención en estas instalaciones militares en las que se ensayan las guerras que provocan millones de refugiados y muertes en el mar a cambio de un miserable canon manchado de sangre

  • Los objetivos de desarrollo del milenio

Por último, otra noticia más. esta vez nos la ofrece Publico  dando cuenta del índice de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, que elaboran la Sustainable Development Solutions Network (SDSN) de Naciones Unidas y la Fundación Bertelsmann.

El informe se presentó en Madrid por parte de Red Española para el Desarrollo Sostenible (la filial española de la SDSN) y dio cuenta de la situación española. Contamos con un resumen de dicha situación pinchando aquí.

De los 17 objetivos para el desarrollo sostenible de la ONU, dice el informe, España incumple la asombrosa cifra de 17, es decir, todos y cada uno de ellos, e incluso ha retrocedido (el año pasado al menos cumplía el de igualdad de género).

Recordemos que estos objetivos no son algo etéreo ni imposible, sino aspectos tangibles de la seguridad humana que marcan las líneas de acción pactadas por Naciones Unidas y que deberían buscar las políticas de cada estado y del conjunto de la comunidad internacional:

  1. POBREZA: Erradicar la pobreza en todas sus formas en todo el mundo
  2. HAMBRE: Poner fin al hambre, conseguir la seguridad alimentaria y una mejor nutrición, y promover la agricultura sostenible.
  3. SALUD: Garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos para todas las edades.
  4. EDUCACIÓN: Garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa, y promover las oportunidades de aprendizaje permanente para todos.
  5. MUJERES: Alcanzar la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas.
  6. AGUA: Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos.
  7. ENERGÍA: Asegurar el acceso a energías asequibles, fiables, sostenibles y modernas para todos.
  8. ECONOMÍA Y EMPLEO: Fomentar el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos.
  9. INDUSTRIA E INNOVACIÓN: Desarrollar infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible, y fomentar la innovación.
  10. EQUIDAD: Reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos.
  11. COMUNIDADES: Conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.
  12. CONSUMO: Garantizar las pautas de consumo y de producción sostenibles.
  13. CAMBIO CLIMÁTICO: Tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos (tomando nota de los acuerdos adoptados en el foro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático).
  14. LOS MARES: Conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, mares y recursos marinos para lograr el desarrollo sostenible.
  15. LA TIERRA: Proteger, restaurar y promover la utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera sostenible los bosques, combatir la desertificación y detener y revertir la degradación de la tierra, y frenar la pérdida de diversidad biológica.
  16. PAZ Y JUSTICIA: Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles.
  17. ALIANZAS: Fortalecer los medios de ejecución y reavivar la alianza mundial para el desarrollo sostenible.

Naciones Unidas tiene, además, un infoirme de 2015 sobre el estado de cumplimiento a escala global de estos objetivos )  que es ciertamente desalentador con miras a lograrlos para 2030.

5.- Relaciones insospechadas: ¿qué tenemos que defender?

Leídas las cinco noticias, una detrás de otra, podemos observar que todas ellas se relacionan con la seguridad, un aspecto, suele decirse, vital para las sociedades.

Ahora bien, la relación con la seguridad como objetivo (más o menos lejano) ofrece en ellas dos enfoques bien distintos.

En uno de los casos la seguridad que se persigue se entiende en términos de mantenimiento del status quo, basado en cierto sentido en la persistencia de una violencia estructural y cultural no visibles y de fondo,  y los ejércitos y el enfoque militar son esenciales para mantener este orden. Para el mismo, los problemas de seguridad (movilidad humana, inestabilidad, etc.) se deben abordar de manera militar y se centran en la idea de enemigos, identificados como los que alteran este estatus quo, a los que hay que eliminar o disuadir.

Para el segundo de los enfoques, la seguridad no afecta a estos aspectos militares, sino a las situaciones concretas de privación de derechos básicos para el desarrollo humano, y a las violencias estructurales y culturales que sutilmente imponen el sistema mundial de dominación-violencia.

Ambos enfoques conllevan una pregunta que conviene explicitar y responder: ¿qué hay que defender?

Mientras el modelo militar deja clara su defensa con su argumentario militarista frente a enemigos reales, potenciales o incluso imaginarios, lo que conlleva un gran esfuerzo en gasto militar y en estructuras militares, para el modelo civil la respuesta es la seguridad humana, que se puede concretar, por ejemplo, en los 17 objetivos de desarrollo, o en otras conquistas sociales similares.

Curiosamente, el enfoque militar considera irrelevante lo que el modelo civil considera esencialmente digno de defensa.

Precisamente por eso, mientras que para el militarismo la preparación de la guerra es una política necesaria y que exige fuertes inversiones, incluso sacrificando cualquier otro objetivo, para la visión de la seguridad humana, la preparación de la guerra, el gasto militar y el militarismo, equivocan la receta y ahondan en los males, pues enquistan y agravan la situación de violencia que es origen del problema, y detraen recursos necesarios para luchar contra lso verdaderos enemigos de las sociedades: pobreza, desigualdad, falta de educación, de sanidad, de medioambiente sostenible, de desarrollo humano…

Sorprende por ello que cuando se quiere analizar la política de defensa, tantos expertos no partan de la primera de las preguntas o no sepan cómo contestarla: ¿qué hay que defender?

Sorprende que el debate político sobre defensa que mantienen los partidos políticos se dedique a lo accidental y anecdótico de la defensa y no aborden el eje fundamental de ésta. Tal vez explica por qué no existen alternativas claras a la política de defensa del PP y del PSOE.

De momento, el esfuerzo militar de España por defendernos detrae miles de millones de euros malgastados en tropas en conflictos que ahondan en la inseguridad global o en mantener un ejército que prepara la guerra sin ton ni son, mientras detrae recursos necesarios de la lucha para no suspender en los objetivos de desarrollo de Naciones Unidas y en defender en concreto a la gente en lo que de verdad hay que defender.

El gobierno con su modelo de defensa deja indefensa a la sociedad en sus objetivos de desarrollo y construye una sociedad cada vez más insegura para la mayoría y más blindada para los intereses del poder y de la élite.

Y eso sin contar con la inseguridad que, para colmo, exportamos a otros lugares.

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¿España tiene algo que ver en las hambrunas inadmisibles en cuatro países pobres?


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Por Trocaire

Fuente: Esglobal

Informa esglobal que en cuatro países la hambruna acecha y que están en riesgo de no poder acceder a alimentos más de 20 millones de personas, principalmente por causa de los conflictos bélicos que padecen.

Esto, como viene siendo habitual, no indigna lo suficiente a nadie y ni siquiera es motivo de un tratamiento mediático proporcional al drama que supone y a la bajeza moral en la que nos sitúa. Tal vez la prensa libre no tiene intereses en estos países o los tiene demasiado comprometidos con los causantes de tal desaguisado.

1.- Puntos en común de cuatro países empobrecidos

Los cuatro países en concreto son Yemen, Sudán del Sur, Somalia y Nigeria y comparten entre sí algunas características que no podemos dejar de constatar.

  • Los cuatro se sitúan en una zona geoestratégica particularmente intensa para los intereses occidentales. Casi podríamos trazar una línea recta que los atravesara, desde Yemen, en la península arábiga, hasta Nigeria, todos ellos en la zona subsahariana.
  • Los cuatro son países de religión mayoritaria musulmana con complejas comunidades religiosas, circunstancia que se ha alimentado para dividir y fracturar a éstos y para alimentar conflictos en los que la excusa del radicalismo yihadista y otros argumentos sirve muy bien para alimentar peleas bien mundanas.
  • Los cuatro son países empobrecidos, con índices de desarrollo humano de 0’52 para Nigeria, que ocupa el puesto 152 de los países, 0,48 para Yemen, que ocupa el puesto 168, de 0´41 para Sudán del Sur, que ocupa el puesto 181, y 0,36 para Somalia, que ocupa el último puesto del mundo.
  • Los cuatro están en guerra
  • En los cuatro uno de los factores más determinantes de su desgraciada situación es precisamente el conflicto y el coste de la violencia que soportan, con unas cifras en el Índice de Paz Mundial escandalosas, ocupando respectivamente sobre un total de 162 países analizados, los puestos 160 (Sudán del Sur, con un coste de la violencia de 3.58 billones de dólares, lo que equivale al 26 % de su PIB según el FMI, Somalia con 1.240 millones de dólares, aproximadamente el 135´22 de su PIB, Yemen con 9.337 millones de euros, el 23´8% de su PIB, y Nigeria con 70.551 millones de dólares, un 24% de su PIB.
  • Y en los cuatro los intereses occidentales forman parte de un bando, dándole apoyo en todos los ámbitos y con la clara idea de fragmentar y debilitar cualquier intento de independencia real de éstos.

Podríamos añadir la existencia de recursos estratégicos básicos (eso sí, en general bajo el dominio o la influencia de las grandes potencias) y la pertenencia de dichos países a rutas de tránsito de materias primas esenciales para el capitalismo, para acabar el cuadro.

2.- La hambruna y la guerra

Cada cual puede sacar las conclusiones que prefiera, pero parece claro que la hambruna tiene que ver mucho con la guerra que padecen estos pueblos maltratados y… también con nosotros.

Porque hasta ahora estos contundentes datos nos invisibilizan, algo que tal vez le viene muy bien a nuestra tranquilidad y al sosiego de una opinión pública dormida y narcotizada en lo que tiene que ver con el orden mundial.

Pero nuestras políticas no son invisibles en la zona. Veamos nuestro caso, el caso español.

3.- El conflicto de Yemen.

España no participa en el conflicto de Yemen. Faltaría más.

Es un conflicto que comenzó cuando una coalición liderada por Arabia Saudí, con apoyo logístico de EEUU, inició en marzo de 2015 la operación “tormenta decisiva” bombardeando aéreamente Yemen y en contra de su presidente de entonces, lo que desencadena una guerra entre la facción de éste, conocida como huzíes (de credo chií) y la facción que apoya a Arabia Saudí (de credo sunní), con el actual presidente del estado yemení.

No es una lucha religiosa, sino de poder, en una zona geoestratégica donde compiten por la hegemonía de un lado Arabia Saudí y de otro Irán, con un papel relevante de EEUU y occidente en apoyo de Arabia Saudí y de los intereses de Israel y una estrategia clara de dividir y debilitar todo lo posible a los pueblos árabes (para lo cual se atizan y alimentan conflictos) a fin de evitar que puedan mantener políticas independientes y poco favorables para los intereses occidentales.

Según Amnistía internacional, el conflicto ha generado graves crímenes de guerra y abusos de los derechos humanos, amén de los muertos y heridos, destrucción de bienes y la tremenda hambruna que está desencadenando.

Y aquí es donde entra la participación española en el conflicto.

España vendió en 2016 armas a Arabia Saudí por valor de 116´11 millones de euros,  el 2,9 de nuestras exportaciones de armas, según el informe Estadísticas españolas de exportación de material de defensa, de otro material y de productos y tecnologías de doble uso del año 2016” , presentado recientemente en el Congreso de los Diputados por el secretario de Defensa, Agustín Conde.

Las ventas a Arabia Saudí durante 2016, según dicho informe han sido (pág. 8) para

aviones de reabastecimiento en vuelo, repuestos y reparables para aeronaves de transporte de fabricación española y para una aeronave de un programa de cooperación, granadas de mortero, munición de artillería, munición de calibre medio, equipos de detección e identificación de señales y equipos para un sistema de vigilancia perimetral.”

Por supuesto el informe aclara que Arabia Saudí ha dado garantías de no usar estas armas fuera de su frontera, si bien son múltiples las noticias por las que hemos conocido que esto no es así y que España prefiere  no darse por enterada para no tener que suspender la venta de armas a Arabia Saudí.

Es curioso que Arabia Saudí compre a España repuestos para aviación, que es principalmente el arma que utiliza en esta guerra, y municiones, de las que se ha encontrado alguna de fabricación española en la guerra yemení.

Y más curioso que ahora que Arabia Saudí esté estudiando un bloqueo naval de Yemen, es cuando, con participación de altas instancias españolas, ha empezado a negociar la compra de fragatas españolas de Navantia.

También resulta curiosa la venta de material militar a otro país aliado de Arabia Saudí, Emiratos Arabes Unidos, que igualmente participa de la coalición que lucha en Yemen    (junto con Kuwait, Bahreim, Qatar, Jordania, Marruecos, Egipto y Pakistán):

 26,7 millones de euros en partes, piezas y reparables para aeronaves de transporte de fabricación española y para aviones de reabastecimiento en vuelo, granadas de mortero y balas de pequeño calibre.

También vendemos armas a Barheim

19,1 millones de euros en morteros integrados en vehículos militares con accesorios

Y a Egipto

219,3 millones de euros en ocho aviones de transporte (213,1 millones de euros), motores y componentes de diversas aeronaves, componentes de paracaídas, recambios para vehículos de transporte y blindados y maquinaria y recambios relacionados con la fabricación  y reparación de cadenas de tanques.

Y a Qatar

66.132 euros en recambios para carros de combate de fabricación francesa y antenas telescópicas de comunicación y sus mástiles

Y Jordania

5,1 millones de euros en partes, piezas y reparables para aeronaves de entrenamiento y de transporte de fabricación española.

Y Marruecos

30,3 millones de euros en partes, piezas y reparables para aeronaves de transporte de fabricación española, granadas de mortero, cartuchos impulsores y botes fumígenos de colores.

Y Pakistán

8,4 millones de euros en recambios para vehículos blindados, repuestos y reparables para aeronaves de transporte de fabricación española, sistemas antitanques y equipos alertadores radar.

Si hacemos números, resulta que España ha vendido armas en 2016 a los países que forman la coalición que lucha en Yemen por valor de 425,6 millones de euros. ¿No es esto alimentar los conflictos militares en zonas calientes militarmente hablando?.

Por si fuera poco, España participa en 5 operaciones militares no directamente en Yemen pero en las inmediaciones, que sitúan tropas españolas cerca del conflicto:

  • EUTM Somalia (otro de los países en riesgo de hambruna), donde España tiene asesores militares para formar soldados en la lucha contra el terrorismo y la piratería
  • Ocean Shield, con vigilancia marítima, integrada en la OTAN, del Golfo de Adén y del índico.
  • EUCAP Nestor. De vigilancia marítima en el índico y una base permanente en Mogadisco (Somalia).
  • Atalanta, contra la piratería en el índico y bases en el Golfo de Aden y las Islas Seychelles.

España, como se ve, participa en esta guerra vendiendo armas a Arabia Saudí.

4.- Sudán del Sur

La guerra comenzó en 2013 a raíz de un intento fallido de golpe de estado que derivó en una guerra abierta entre las facciones en liza.

Sudán del Sur mantiene importantes reservas de petróleo, la mayoría en poder de los rebeldes al gobierno.

La zona es también sensible a  los intereses occidentales y cuenta con una fuerza “de pacificación” de la ONU, principalmente estadounidense, habiendo declarado el pacifista Obama en su mandato presidencial que, de seguir degenerándose el conflicto, EEUU se reservaba el derecho de intervenir directamente en la guerra,

La situación e Sudán del Sur, igualmente, participa de la idea de fronteras avanzadas que mantiene la estrategia de defensa española, siendo por ello considerada una zona sensible a los intereses militares españoles.

5.- Somalia

El conflicto somalí se remonta a los años 90 del Siglo XX y ha involucrado a varios países de la región.

En su penúltima fase intervino directamente Estados Unidos, con la operación “devolver la esperanza”, bombardeando objetivos islamistas e iniciando una campaña para acabar con los supuestos vínculos de miembros de Al Queda.

A partir de 2009 Somalia se divide de facto en dos zonas, la del norte controlada por el gobierno y la del sur en manos de sus oponentes “islamistas”.

El conflicto se agrava por la existencia de varios señores de la guerra en litigio, el tráfico de armas, el uso como opción de guerra de los desplazamientos de población, etc.

España cuenta con dos operaciones militares directas en Somalia, la operación EUTM Somalia, dando formación militar al ejército en su lucha contra el “terrorismo islamista” de Al Shabab, con base en Mogadisco, y con la operación EUCAP Nestor, también con base en Mogadisco y de vigilancia del índico.

Además de ello, participa en las operaciones de vigilancia del Golfo de Adén (uno de los circuitos más importantes para el tránsito del petróleo que consume occidente, en las operaciones Atalanta, con base en Yibuti, y la operación Ocean Shield.

A Somalia en teoría España no puede venderle armas, al sufrir un embargo de armas desde el año 2002, pero esta teoría es más bien complaciente, porque en la página 101 del informe sobre exportación de armas de 2016 al que antes nos hemos referido se dice

En los embargos a Costa de Marfil, Irak, Líbano, Liberia, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Somalia y Sudán del Sur quedan excluidos de la prohibición los envíos de armas a sus Gobiernos, las fuerzas de seguridad y las fuerzas internacionales de pacificación.

Otro conflicto en el que estamos metidos de lleno, en este caso incluso formando a los combatientes.

Nigeria

Tras un pasado colonial similar al sufrido por toda África y el creciente fértil, y después de un pasado de guerras y conflictos desde los años 60 y 70 del siglo XX, este país, uno de los que tienen mayor cantidad de recursos estratégicos, uy que concita un especial interés geoestratégico y económico para Europa y EEUU; entró en una espiral de violencia, entre el gobierno y los rebeldes al mismo.

Según aparece en El País en mayo de 2017, los grupos rebeldes  de los años 60-70 fueron en su día apoyados por algunos países, entre ellos España y Francia, que ayudaron a cronificar la situación, lo que explica en gran parte la actual situación

La perduración del conflicto tampoco hubiera sido posible sin los apoyos al régimen rebelde. Éste obtuvo el respaldo de algunas naciones africanas, como Sudáfrica y las Rhodesia, y, fuera de África, Francia, España y Portugal. El punto en común fue la búsqueda de la disminución del poder de una nación muy poderosa en África, como Nigeria, y contrarrestar los sueños panafricanos de un continente unido.

Los intereses de fragmentar el país y fomentar su división permanecen, pero ahora, junto a Francia y España, aliados en este bando, se contraponen los intereses de EEUU yt Reino Unido (¿tal vez no les gusta la petrolera francesa ELF que opera en Nigeria?)

Según declaraciones de Onwuka, el plan secesionista sería fruto del entendimiento del movimiento que conduce con Reino Unido y los Estados Unidos (principalmente). Onwuka cree que el fracaso de su pueblo durante la Guerra de Biafra se debió a la imposibilidad de relacionarse Ojukwu con Gran Bretaña, los Estados Unidos y la Unión Soviética. Eso es lo que Onwuka está dispuesto a revertir. Por otra parte, son muchos los biafreños que tienen esperanzas en que la administración Trump atienda el reclamo de autodeterminación de la región.

La venta de armas españolas a Nigeria es relativamente pequeña, 89.500 euros, pero la implicación de España en la política regional amplia, y así, participa en diversas operaciones, de la mano de  Francia, en la región:

Desde el punto de vista militar, es destacable, nos informa la Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de España que en el marco del Plan África y del Plan de Diplomacia de Defensa, entre 2011 y el primer semestre de 2012 tres patrulleras de la Armada española visitaron Nigeria (y otros países de la zona), para realizar operaciones militares conjuntas y participar en actividades de formación y de capacitación del personal de las marinas locales.

Nigeria exporta a España crudo (el 76,2 % de nuestras importaciones) y gas natural (22 %).

Llama la atención esta fuerte presencia de nuestro ejército en una zona tan sensible y plagada de recursos naturales estratégicos.

España cuenta con una doctrina, como hemos dicho en otras ocasiones, de “fronteras de seguridad avanzada” que sitúa nuestra frontera militar y de intereses en Centroáfrica, y que ha posibilitado esta expansión militarista y esta adscripción a la lucha francesa por imponer su influencia en la región bajo las premisas de dominación y violencia.

También aquí, con la misma táctica de divide y vencerás, colaboramos al desastre mundial y propio de Nigeria.

Tras este repaso nosotros vemos muy clara la implicación “invisible” de España (y también del resto de occidente) en las situaciones de violencia estructural que dan lugar a la hambruna dramática de 20 millones de personas de estos cuatro países.

Implicación que, más grave aún, tiene un componente también militar basado en la idea de dominación como estrategia y que usa además de la inmoral venta de armas para mantener la situación de debilidad y caos que facilita los intereses poco santos de occidente.

Una manera muy hipócrita de funcionar en el mundo y una oportunidad más para la indignación y la rebeldía ante políticas que hacen unos caraduras en nuestro nombre pisoteando la dignidad de los hambrientos y la nuestra.

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Propuestas de paz para Israel-Palestina: piensa globalmente, actual parcialmente

Imagen de Raquel Nogueira

Fuente:  Es Global.

Uno de los conflictos mundiales más enconado, polarizado y violento es el de Israel-Palestina.  Es un conflicto con dosis diarias de violencia directa, estructural y cultural, y con episodios de paroxismo guerrero.  Tanto el día a día como los momentos álgidos de violencia indican la misma dirección, cronificar el conflicto, hacerlo infinito.  Poco a poco, a de manera ultrarápida se van acumulando odios, venganzas, injurias, afrentas, …

¿Es posible una alternativa?  ¿Puede esta alternativa ser noviolenta?  ¿Puede estar basada en principios básicos que hagan la vida de tod@s mejor?  ¿Se puede mejorar la vida de las dos comunidades, incluso hasta el momento de poder llamarlo convivencia?

Ciertamente todo lo anterior es posible.  Aunque no nos lo parezca cuando nos vemos insertos en el mundo de la guerra y la violencia, fuera de ella existe la lógica.  Y hemos de decir que es una lógica mejor.  Más sana y creativa.  Una lógica que da posibilidades de llevar una vida más plena, pacífica y humana.

El artículo al que hacemos referencia es de María Torrens y nos abre la mente a posturas que, una vez que las leemos y meditamos, nos parecen lógicas, deseables, acertadas y que pueden llevar el conflicto hacia horizontes diferentes.

Leyendo las propuestas y las historias sobre las que están basadas, vemos que las grandes discusiones políticas (1 estado o 2 estados, el problema del terrorismo, el problema de las continuas agresiones del estado israelí, la violencia, etc) tienen muy difícil recorrido, están demasiado enconadas para poder resolverse de alguna manera. La solución por la fuerza o mediante el diálogo, esa es la gran disyuntiva, la dicotomía en la que hay que elegir.  ¿Existe alternativa?  Sin embargo, lo que se propone en el artículo son ideas pequeñas, parciales, muchas veces muy concretas, que permitirían vivir más pacíficamente y con más libertad.  Todo es cuestión de grado, todo es un proceso.  Posiblemente estas pequeñas ideas, desconexas, parciales, no sean la solución, ni resuelvan, de un plumazo, el conflicto.  Son pasos, pequeñas soluciones a pequeños conflictos también enquistados y polarizados.

Veamos las soluciones, y leamos en el texto de referencia las opiniones y realidades en las que están basadas:

1.-  Mismos impuestos, mismos servicios e infraestructuras, que permite vivir más pacíficamente y con más libertad, con más derechos a infraestructuras y servicios, con más libertad de circulación.

2.-  Educación contra la violencia.

3.-  Permiso para construir.

4.-  Aparcar en Jerusalén en festivos.

5.-  La relación económica con Cisjordania.

6.-  El trato a los presos palestinos y sus familias.

7.-  El papel de la comunidad internacional.

Llama mucho la atención el heptálogo de propuestas.  ¿Aparcar en Jerusalén los festivos puede tener el mismo rango que el trato a los presos palestinos y sus familias o que el establecimiento de 1 ó 2 naciones?  No, el mismo rango no, es evidente, pero sí que puede ser importante para facilitar el día a día, crean cada una, y más en conjunto, ambientes diferentes a los que ahora se viven, tanto en lo económico, como en lo social, como en lo político.

Posiblemente a muchas personas les puede parecer un análisis simplista, bonachón, bienintencionado, pero endeble el que se propone en el texto de referencia, sin embargo, está basado en las opiniones y propuestas de las personas que están viviendo el conflicto diariamente.   Y esto es así porque no se reconoce que las propuestas están hechos desde otro punto de vista, desde una perspectiva alternativa.  Por ello hay que respetar la propuesta e intentar ver sus puntos fuertes.

Las soluciones, en nuestra opinión, destacan porque ponen de relieve la existencia de otros tipos de violencia que son claves a la hora de abordar los conflictos y solucionarlos.  A estos tipos de violencia, la estructural y la cultural, casi nunca les damos importancia y, sin embargo, son la base de hondas desigualdades, injusticias y malestares que acaban por realzar el ambiente de odio y la imposibilidad de llegar a una solución porque todo está mal.  Son la violencia diaria, transparente frente a los asesinatos, a las bombas, a la violencia directa.

Si preguntásemos a la gente de la calle y a los políticos sobre qué es lo que importa defender en estos conflictos probablemente obtendríamos respuestas distintas.  Probablemente a los políticos les interesaría defender, exclusivamente o sobre todo, la nacionalidad, la existencia de un estado, el uso de la violencia directa en defensa de sus intereses, la negociación entre las elites, su protagonismo hegemónico.  En cambio, a la gente de la calle posiblemente también les importasen la nacionalidad y la existencia del estado, pero seguramente se detendrían mucho más tiempo que las elites en idear pequeñas soluciones que les hagan la vida más fácil y pacífica.  Seguramente tendrían perspectivas más humanas que verían posibilidades de acuerdo y de convivencia con el “enemigo” en sus propios barrios, en igualdad.  Posiblemente reclamaría otra manera diferente de gestionar la defensa, una mayor soberanía ciudadana en temas de defensa.

Como insinuábamos antes, la solución desde, o en, la perspectiva de dominación-violencia no existe porque el análisis deja de lado una gran parte del problema (la violencia estructural y cultural) y, por lo tanto, de las soluciones.  O el otro renuncia a la violencia o no hay solución posible; o se aceptan mis tesis, antagónicas a las del contrario, o no hay solución posible.  Todos los debates son llevados a máximos y las únicas posibilidades son todo o nada.

Además, esta visión polemológica es hegemónica, por lo cual resulta casi imposible que la gente tenga visiones diferentes y mucho menos alternativas.

Desde (o en) la perspectiva cooperación-noviolencia, interesa todo lo anterior pero se es consciente de que esa vía de abordaje del conflicto no lleva a ninguna parte, antes bien lo polariza y enquista.  Desde la perspectiva de la Seguridad Humana interesa más defender pasos concretos que permitan mejorar las condiciones de vida diaria de las personas, defendiendo sus derechos básicos.  Desde esta perspectiva se pueden entender las 7 propuestas del artículo de referencia como pequeños pasos que buscan pequeños acercamientos y una convivencia más pacífica.  Son propuestas que se salen del marco de análisis hegemónico de dominación-violencia, que sólo atiende a la violencia directa, y que sitúan las mejoras en otras perspectivas más estructurales y culturales que contribuyen en cada caso, modestamente, a mejorar en algo la vida de las personas, a crear espacios donde la convivencia sea más pacífica, normal y sana, y, por lo tanto, a crear un clima mejor, de mayor acuerdo, de más posibilidades de creatividad.

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El gasto militar español: mucho más que el 2% del PIB

Por Edicions La Veu del País

Aunque nos venden como novedad el acuerdo adoptado por nuestros gobernantes para que los países europeos de la OTAN alcancen el 2% de su PIB en gasto militar, es un acuerdo que ya habían tomado en la Cumbre de Cardiff (Gales) de la OTAN, en  septiembre de 2014 (mucho antes de que Trump llegara a la presidencia de EEUU).

Que EE.UU tiene interés en este incremento del gasto militar en apoyo de sus políticas es evidente. Ellos no quieren pagarse por sí mismos su propia “defensa” y necesitan repartir sus costes. No hay más que oír a su tremulante presidente para darse cuenta de ello.

En la Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN de mayo de 2017, y tras la machacona insistencia de Donald, los demás expresaron su compromiso de superar dicho porcentaje en 2024, algo que ya habían decidido antes, pero ahora con la novedad de asociar a este esfuerzo la “necesidad” de luchar contra el Estado Islámico, el nuevo enemigo ad hoc que se ha fabricado el militarismo agresivo occidental para autojustificarse ante las cada vez más desinformadas y atemorizadas sociedades.

La portavoz de la Alianza, Oana Lungescu, pudo anunciar a su término ufana en Twitter que “los líderes de la OTAN han adoptado planes para combatir el terrorismo y mejorar el reparto de cargas

1.- El caso de España

El caso de España no creemos que sea una excepción, pero nos sirve muy bien para ejemplificar el paso al frente de la creciente militarización occidental, que necesita justificarse ante sus desorientadas sociedades con el anuncio de que hay que aceptar un mayor gasto militar como en el refrán de las lentejas, y resignarse a perder libertades para gozar de más seguridad, como dice chuscamente nuestra Ministra del ramo.

España, a la hora de consignar su gasto militar, es un despropósito, de forma que los datos oficiales discrepan entre sí en cuantificar el verdadero gasto militar existente.

  • Por una parte, contamos con el gasto presupuestado, es decir, el que reconocen los presupuestos generales del estado en las partidas del Ministerio de Defensa. Según este parámetro, para 2017 nuestro gasto militar será de 7.638´54 millones de euros, el 31,97 % de aumento respecto del de 2016, gracias a que otro organismo oficial, en Tribunal Constitucional, obligó el año pasado en una sentencia a considerar gasto militar los pagos extrapresupuestarios (y descontrolados) que Defensa hacía en verano por las compras de programas de armamento.

Con esta nueva cifra, que es la que España ofrece a la OTAN, sale ya un 1´1% del PIB, una cifra superior al 0,9% que la OTAN reconoce, haciendo uso de los datos proporcionados por España. Nos asignaba como tercer menor contribuyente de la alianza, según la oficial Agencia Europa Press, al lado de Luxemburgo y Bélgica, a los que, parece ser, no deseamos parecernos en nada.

  • Tenemos, además, el gasto militar que reconoce el propio Estado en los documentos que elabora de control del gasto público. Concretamente, contamos con las “liquidaciones del gasto” que publica la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), conforme a las cuales podemos observar cómo, año tras año, Defensa es el ministerio que gasta ¡mucho más! de lo que presupuesta. Según el Informe que elaboramos en febrero de 2017, referido al último informe de la IGAE (el de 2014), podemos observar cómo en el período 2003 a 2014 se ha gastado de más la cifra de 8.344,8 millones de euros, lo que representa una media de sobregasto del 14,14% sobre lo presupuestado para ese período. De modo que sobre lo que España proyecta en sus cuentas, al menos hemos de adicionar un resultado final de un 14.1% de aumento, si bien en los presupuestos elaborados por Rajoy en su tiempo de gobierno, esta nunca ha bajado del 30%.
  • Si acudimos a los datos que ofrece el SIPRI, el prestigioso Instituto para la Paz de Estocolmo, que tiene en cuenta los datos ofrecidos por los gobiernos con algunos ajustes, la cifra del gasto militar español se eleva otro peldaño. En 2016 España, según el SIRPI,  llegó a un gasto militar de 12.852 millones de euros, es decir, el 1,3% PIB, cifra próxima a la que nos ofrece el Banco Mundial, que también baraja datos oficiales y la consigna en 12.715,76 M€ para 2016.
  • Nosotros, siguiendo el criterio OTAN, hemos elaborado diversos informes que intentan desvelar el gasto militar oculto en otros ministerios y que no suele ser reconocido como tal, así como el impacto del pago de la deuda que este gasto genera y la propia proyección de los sobregastos que anualmente y de forma deliberada realiza defensa sobre lo presupuestado.

Ello nos ha permitido calcular, para este 2017, un gasto militar oculto de 3 de cada cuatro euros de gasto real, con una escandalosa cifra final de  33.762,40 millones de euros, un 3% del PIB, conforme al siguiente cuadro

Concepto Millones de euros
Gasto en el Ministerio de Defensa 7.638´54
Gasto oculto en otros ministerios y organismos 8.852´40
Gasto militar antes de deuda 16.490´83
Deuda 17.271´54
Total 33.762´40

Por tanto, el manido mantra de la flamante ministra de defensa y la prensa del régimen, de que tenemos que llegar al 2% del PIB en gasto militar para satisfacer a nuestros macabros socios, resulta que falsifica la realidad y no busca sino despistarnos, pues el 2% del PIB de dicho gasto ya lo superamos con creces.

Este hecho lo reconoce también el Ex JEMAD Julio Rodríguez en un reciente artículo publicado en Infolibre, donde aprovecha para exigir que haya transparencia en el gasto militar y la política de defensa y que la propia política de defensa forme parte del debate abierto y público.

2.- El PIB no lo es todo

Pero, al igual que en otros países, el PIB no es todo el coste que soporta la sociedad (de momento resignadamente) en el mantenimiento del entramado militarista.

Por ofrecer algunos ejemplos más del abrumador coste social de la defensa militar, consideremos los siguientes:

– El Coste de la violencia para España, según el Índice Global de Paz, referido a 2016, es de 39.051´95 millones de dólares (algo más de 26.000 millones de euros), con varios valores destacados en lo negativo por dicho índice, como son la exportación de armas (aprovechemos para decir que somos la sexta potencia exportadora del mundo, un verdadero peligro), la militarización, la conflictividad social, el personal destinado a seguridad y los conflictos exteriores en que se participa.

– El elevado número de operaciones en el exterior en que participamos. Actualmente 17 conflictos, y un total de 82 desde Felipe González a la fecha, 79 hasta 2016 y otros 3 nuevos en 2017, con más de 12.208,91 M€ gastados según datos propios sacados de comparecencias de la Ministra de Defensa Cospedal, declaraciones del SEDAF y respuestas del Portal de Transparencia del Gobierno a El Confidencial.

La participación española en las industrias militares: España es accionista único de varias industrias militares gravemente deficitarias, como es el caso de NAVANTIA, y de otras en las que participa merced al control que ejerce en su accionariado por las participaciones en estas del ejército a través del INTA y de la SEPI

– La pertenencia al entramado OTAN impone a España no sólo el pago de cuotas (que de forma poco comprensible se abonan desde el Ministerio de Asuntos Exteriores), compromisos de adquisición de material militar y participación en operaciones militares de injerencia militar, sino que condiciona el propio uso del territorio, como es el caso de la negativa de defensa a desmilitarizar Bardenas Reales y atender la reclamación social, por el valor estratégico del campo de tiro allí enclavado para el entrenamiento de los pilotos de la OTAN. Igualmente condiciona la seguridad de España al pasar a ser, merced a la política agresiva de esta organización, un verdadero enemigo para otros pueblos.

– Los platos rotos causados por la ineficacia y chapucería de nuestra industria militar puntera, con tan señalados desastres como el submarino S-80 y los aviones A400; chapuza que acaba redundando en sobrecostes y pagos desmesurados que el Estado asume sin rechistar porque nadie va a protestar.

– La existencia de varias Bases militares al servicio de la defensa occidental: es el caso de Morón, Rota, Bardenas Reales, Torrejón de Ardoz, Bétera, el entramado del “Escudo Antimisiles” … que nos pone en la punta del huracán y son un coste social inasumible.

La militarización del territorio,  condicionado en sus usos por leyes militares que imponen el prioritario interés de la defensa y que pueden afectar, sin más, al uso y disfrute del territorio que para los militares sea de interés, al tipo de cultivos o prácticas posibles en los mismos, o condicionar su venta, o incluso imponer la prohibición de su disfrute paisajístico o recreativo. Se da el caso de que los militares pueden hacer a su antojo maniobras, sin comunicarlo, en lugares tan emblemáticos como el Parque Nacional de Doñana.

La deuda militar generada por la adquisición de programas especiales de armamentos y que alcanza actualmente más de 30.000 millones de euros sin resolver, que lastran además nuestras cuentas públicas, y a la que ahora se quiere incrementar más aún con el nuevo ciclo inversor de armamentos con la adquisición de nuevos programas de defensa de los que los PGE de 2017 ya nos hablan y que ha detallado el SEDAF, Agustín Conde en comparecencia ante el Congreso de los Diputados (blindados 8×8, nuevas fragatas F-100, satélites militares, sistemas de mando y control, misiles y hasta los carísimos F35 que quiere la Armada).

La huella ecológica de la actividad militar, huella que pesa sobre todos nosotros, que provoca costes abrumadores que no se contabilizan como gasto.  De este coste ecológico hemos hablado más extenso en el informe sobre Gasto Militar 2016, páginas 40 a 47. Debemos destacar que nuestro ejército, en su actividad ordinaria, según fuentes oficiales, emite más de 150 tipos de residuos contaminantes, 120 de ellos muy peligrosos.

La pérdida e oportunidades vitales:  El viejo dilema “cañones o mantequilla” ejemplifica muy bien la correlación que existe entre las prioridades políticas ante las que se enfrenta el poder político. La relación entre gasto militar y necesidades humanas no es de complementariedad, como afirma la Ministra de Defensa, sino de exclusión mutua. Mayor gasto militar implica menor atención a las necesidades sociales.

Frente al aumento del presupuesto de defensa en los PGE en más de un 31%, encontramos las reducciones presupuestarias en algunas de las necesidades más básicas, como protección del desempleo, que baja un 6´6% respecto del año anterior, o acceso a la vivienda, que baja un 20,6%, o cultura, que baja un 0.7 % respecto al pasado ejercicio, o políticas de comercio y PYMEs, que baja un 11%, o infraestructuras, que también bajan cerca del 11%, sin contar, como explica Infolibre, con que los “ligeros” aumentos en pensiones (0´25%) harán perder poder adquisitivo a los ancianos en un 3,75%, o que la ínfima recuperación del presupuesto de dependencia no supone sino recuperar el 10% de lo recortado anteriormente, por poner algunos ejemplos esclarecedores.

Podríamos ahondar mucho más en los ejemplos, como para indicar que el coste del despilfarro militar español es abrumador, o que las políticas que permiten la exención de impuestos y tasas municipales a las instalaciones de defensa, (incluidas las que no son acuartelamientos, ni tienen un uso para la defensa, como son los campos de golf, espacios recreativos, cantinas, etc.) implican que somos los ciudadanos quienes pagamos su uso del espacio urbano, o la insostenible situación en que mantienen vedados al disfrute común espacios naturales “de su propiedad”, o el tremendo coste social de la militarización social, sin olvidar las subvenciones que las administraciones realizan a la industria militar.

Por otra parte, la comprobación del escaso apoyo que ofrece en la actualidad España a la Ayuda al desarrollo y a la lucha contra la pobreza, por debajo del 0´12 del PIB, ofrece otro elemento de juicio más del papel del militarismo en nuestra política.

Es, una vez más, la comprobación del tremendo impacto social y económico de mantener el sistema de defensa pactado por los gobiernos, mucho más allá del 2% del PIB. Un escándalo.

¿Y el gasto militar europeo?

La zona Euro de Europa tiene un PIB de 10.740.911 M€ en 2016, lo que pér cápita supone 31.600€. Según estos datos, la inversión del 2% de su PIB en defensa implicaría destinar a la misma 214.818,22 millones de euros. El PIB de toda la UE, según Eurostat, llegaría a 12,967.811 M€. y per cápita 25.500 €, es decir, su 2% equivale a 259.356 M€.

No existen coincidencias entre los países de la eurozona y la UE, ni entre estos y los de la OTAN (faltarían Irlanda, Chipre Austria y Malta que no forman parte de la Eurozona ni de la OTAN) pero los datos son significativos para sostener que el 2% del PIB de los países europeos de la OTAN no puede superar los 259.356 M€ que implica el conjunto de todos los países de la UEm donde se incluyen otros que no son de la OTAN.

Pues bien, de la lectura de los datos del SIPRI, ofrecidos por el Banco Mundial como fiables para 2015 (que a su vez no dispone de cifras de gasto militar de Eslovaquia e Islandia) podemos comprobar, conforme al cuadro siguiente, que el gasto militar conjunto de estos países (sin contar más que con lo que calcula el SIPRI, como vemos, en el caso de España, muy por debajo de lo que supone su gasto militar real) sería de 360.690 M$, equivalentes a 322.913 M€, por encima de ese 2% del PIB de la UE. Si a esta cantidad le sumamos el gasto militar de Turquía, la cifra que moviliza, sin contar con EEUU y Canadá, el militarismo occidental es abrumadora y escandalosa.

País Presupuesto de defensa según el SIPRI (millones de dólares)
Albania 16.671
Alemania 35.517
Bélgica 3.758
Bulgaria 1.116
Croacia 5.179
Dinamarca 23.296
Eslovaquia
Eslovenia 367
España 12.716
Estonia 412
Francia 45.855
Grecia 4.582
Hungría 286
Islandia
Italia 21.494
Letonia 412
Lituania 425
Luxemburgo 273
Montenegro 58
Noruega 47.550
Países Bajos 8.000
Polonia 39.428
Portugal 3.322
Reino Unido 36.296
República Checa 43.738
Rumanía 9.939
Total 360.690
Turquía 41.546
Total + Turquía 402.236

Podemos arrojar otras cifras igualmente escandalosas respecto al militarismo europeo, como, por ejemplo:

  •           Que la suma del coste de la violencia de los países de Europa que forman parte de la OTAN es de 996.189 M$, correspondientes a 892.402 M€, una cifra astronómica
País Coste de la Violencia según el Indice Global de Paz (millones de dólares)
Albania 1.113
Alemania 171.144
Bélgica 23.078
Bulgaria 4.411
Croacia 3.556
Dinamarca 7.638
Eslovaquia 4.480
Eslovenia 1.868
España 39.051
Estonia 1.608
Francia 112.959
Grecia 13.232
Hungría 5.547
Islandia 242
Italia 67.268
Letonia 1.815
Lituania 2.735
Luxemburgo
Montenegro 691
Noruega 9.517
Países Bajos 28.045
Polonia 32.204
Portugal 11.428
Reino Unido 139.883
República Checa 10.272
Rumanía 12.404
Total 996.189
Turquía 94.007
Total + Turquía 1.090.196

 

  • Con arreglo a las cifras que ofrecimos en nuestro estudio “¿Ejército europeo?” , Europa cuenta con más de 6.300.000 personas movilizables y entrenadas en caso de conflicto, así como con un amplio dispositivo militar común en la UE.
  • Europa desarrolla por su cuenta múltiples misiones militares propias y en colaboración con al OTAN
  • El Complejo Militar industrial europeo, con la suma de sus empresas, factura al año más de 140.000 millones de euros y es de los más potentes del planeta.
  • Cuenta con una Agencia europea de Defensa plenamente operativa y que moviliza miles de millones de euros.
  • Recientemente se ha constituido, por acuerdo de sus presidentes de gobierno, un gran fondo europeo para gasto militar que movilizará 5.000 millones de euros en 2017, 25 millones anuales entre 2018 a 2019 y unos 500 anuales a partir de 2020.

Podríamos hacer comparaciones de esta abrumadora realidad con la más exigua del dinero destinado a la cohesión, a la persecución de los objetivos del milenio o a ayuda internacional al desarrollo (AOD). Durante el sexenio 2014 a 2020 el Parlamento Europeo aprobó que el presupuesto comunitario destinada a AOD la cantidad de 51.419 millones de €, una pizca comparado con lo que destinan los países europeos a gasto militar año tras año.

Hablar de defensa con estos datos nos parece un error. Asistimos a la consolidación del militarismo que agrede a las sociedades, detrae sus recursos, las empobrece, erosiona sus derechos e impone, en el mundo global, la lógica de la violencia y la dominación y una geopolítica inadmisible. Para eso es para lo que EE.UU quiere un gasto militar abrumador. Para eso, para garantizar, con sus socios, su hegemonía, para hacer negocio de la guerra, de la paz, de la venta de armas.

Por eso nos impone pagar sus guerras y pide a nuestras élites extractivas el suficiente apoyo para que lo hagamos sin rechistar y bajo el chantaje de un miedo a la reacción vengativa de los que aspiran a convertirse en tribunos de los vapuleados por estas políticas.

Son las malas políticas de occidente las que originan la actual situación de crisis, pero esta no revertirá mientras ahondemos en la torpeza y no en la lucha contra la inseguridad humana y la violencia estructural.

¿Seguiremos pagando a tan alto precio la seguridad de los intereses de los de arriba como si fueran los nuestros?

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Nueva Directiva de Defensa Nacional. Sin luz, sin taquígrafos y sin control de nadie.


Cerim%C3%B4nia+Oficial+de+Chegada+do+Presidente+da+Espanha%2C+Mariano+Rajoy+-+24%2F04%2F2017

Por European People’s Party

Al inicio de cada legislatura se publica por el Presidente de Gobierno, como responsable de la política de defensa a tenor del artículo 6.1 de la L.O 5/2005, de la Defensa Nacional, la llamada Directiva de Defensa Nacional, documento que orienta el planeamiento de la defensa, define los riesgos y amenazas que marcan el contexto de ésta y plantea las directrices de la política de defensa para una legislatura.

Se trata, y así se define en la Orden Ministerial 37/2005 de 30 de marzo publicada en el Boletín Oficial de la Defensa número 68, de 8 de abril de dicho año, del principal documento de la defensa y del planeamiento militar.

La vigente Directiva de Defensa Nacional, titulada “Por una defensa necesaria, por una defensa responsable” es de julio de 2012 y tras su aprobación por el Presidente de Gobierno fue informada al Parlamento (remarquemos que únicamente informada, no debatida, ni votada, ni siquiera consultada previamente a su aprobación).

Muy resumidamente, dicha directiva partía de un doble contexto: el de inseguridad internacional, eso sí explicado desde la versión simplista de la derecha, y el de crisis económica. Uno y otro servían para decir, tan a gusto del gobierno y en línea en cierto modo muy continuista con las directivas anteriores, que España no podía hacer dispendios en gasto militar (dispendios que, sin embargo ha seguido haciendo pero ocultándolos) y que por eso los presupuestos de la legislatura serían austeros y sin alegría. También afirmaba que el contexto exigía profundizar en las líneas de defensa que han sido el mantra de ese férreo consenso de estado de PP y PSOE en estos temas: 1) modernizar nuestra defensa y sus instrumentos, 2) profesionalizar la defensa, 3) seguir en el  papel intervencionista de nuestra tropa más allá de las fronteras y al servicio del entramado de intereses de la OTAN, UE, EEUU, 4) privilegiar la industria militar y 5) buscar el reconocimiento de lo militar en nuestra sociedad a través de una política de adoctrinamiento y propaganda que denominan “cultura de la defensa” en la que todo lo que sea criticar este sistema es considerado incultura.

Las Directivas de Defensa, a pesar de su importancia, pasan por ser un documento desconocido y opaco, incluso para el propio Parlamento. De hecho, hasta 1992 (12 años después de la primera de ellas) fue un documento secreto.

Es cierto que Carme Chacón, en comparecencia que efectuó ante la Comisión de Defensa del Parlamento, el 25 de noviembre de 2008 prometió que a partir de la fecha se escucharía y consultaría previamente al Parlamento, pero del dicho al hecho… no se ha cumplido tal promesa y el Parlamento es un convidado de piedra más a sumar a la ciudadanía desinformada, a la clase política despreocupada de estos temas (por cierto previamente pactados y cerrados entre los partidos que se han alternado en el gobierno bajo la excusa poco rigurosa de que son “políticas de estado”) y a los medios de comunicación demasiado desinteresados por explicar de verdad aspectos tan peliagudos como lo que se define como enemigos, riesgos y amenazas, si se va gastar mucho o no en armas y ejércitos, si seguimos con un enfoque de ejército intervencionista, el vínculo con la OTAN y sus políticas o el impulso a una industria militar que se ha convertido en la sexta exportadora de armas del mundo y que, cada vez más, promueve no solo el negocio, sino también el conflicto y la guerra.

Con este contexto, surge una primera pregunta: ¿por qué el gobierno de Rajoy, en el poder desde 2011, y después de permanecer gobernando “en funciones” un buen pellizco de 2015 y del 2016, más el tiempo que lleva como presidente nominado desde octubre pasado, aún no ha aprobado la nueva “Directiva de Defensa Nacional”?

Y de esta pregunta tres nuevas cuestiones:  ¿sera que asistimos a un repliegue de las directivas al secreto?, ¿Será que con una oposición más compleja que las del tiempo de plena vigencia del bipartito prevén que la directiva abra una rendija, mínima rendija a nuestro parecer, a la crítica y al cuestionamiento de esta “política de Estado”?, ¿Será, sencillamente, que esperan a publicar los PGE que consolidan una apuesta por aflorar una mayor porción del gasto militar (precisamente la destinada a comprar armas de “proyección/ataque” que no se necesitan y que nos arruinan, y a consolidar mediáticamente el mensaje de vuelta de tuerca del militarismo que está efectuando la ministra del ramo?

¿O será, como en tantas otras cosas, otro ejemplo de desidia de nuestro abúlico presidente?

Sea como sea, y antes de que sea tarde, queremos alertar del hecho de que el gobierno, antes o después, va a firmar la directiva que definirá la política de defensa para la legislatura, sin contar para ello con nadie más que con la propia cúpula del ejército y de espaldas al Parlamento, a la sociedad y al debate ciudadano.

Y una vez firmado ese marco referencial, el debate sobre qué defensa queremos estará, definitivamente, cerrado por otra legislatura. Gastarán más, invadirán más, serán más estrechamente cómplices de la política de la OTAN, venderemos más armas, generaremos más deuda militar… Serviremos mejor al status quo.

Para promover el debate, empecemos por señalar lo que probablemente dirá la nueva directiva. Para ello tenemos algunas pistas, como, por ejemplo, las declaraciones repetidas y tópicas de la Ministra y de sus corifeos de que hay que aumentar el gasto militar español al 2% del PIB (por cierto, que según nuestros cálculos, sumado el presupuesto del Ministerio de Defensa a punto de aprobación definitiva con las partidas escondidas en otros departamentos y partidas que conforme al criterio de la OTAN son gasto militar, ya superamos ese 2% del PIB), o acerca del reiniciado “segundo ciclo de rearme”, con la apuesta por comprar nuevos sistemas de armas innecesarias y de invasión (Aviones A400 y F35, nuevos barcos de guerra, vehículos 8×8, drones, nuevos sistemas de misiles, etc.), o los nuevos compromisos anunciados de participar en más operaciones de guerra en el exterior (Afganistán, frontera con Rusia, mayor implicación en Centroáfrica…), o los acelerados pasos para “securitizar” y  militarizar otras políticas, como la de movilidad humana, la de seguridad pública y libertades bajo el nuevo trampantojo del terrorismo internacional como excusa.

Probablemente el contexto que defina esta nueva directiva venga a explicarnos, como siempre, que vivimos en un mundo lleno de riesgos y amenazas que, como dice la ministra, obligan a fortalecer la defensa porque nuestra seguridad y bienestar se defiende lejos de nuestras fronteras y por medio del ejército. A este mundo de constante liquidez y movilidad, se une que el rajoinato predica el fin de las vacas flacas, lo que de rondón valdrá para que la nueva directiva, de nuevo, sea más de lo mismo de las anteriores con directrices que propondrán mayor gasto militar para alcanzar el 2% del PIB en defensa, mayor esfuerzo militar en el exterior, principalmente de la mano de la OTAN y de las operaciones de la UE, mayor esfuerzo en promover la industria militar y la exportación de armas y algunos cantos de sirenas más para incorporar a la noción de defensa previa esta especie de invasión de la securitización de la vida social, con toda la retahíla de propuestas sobre la ciberseguridad, la necesidad de recortar derechos para evitar el terrorismo y las demás lindezas con las que se justifica la expansión del militarismo.

Con este panorama nos cabe otro par de preguntas más.

De todo esto, ¿qué opinan los partidos políticos del arco parlamentario?, ¿están de acuerdo?, ¿no merece la pena protestar antes de que sea tarde?

Si observamos los diversos programas políticos las divergencias, si es que las hubiere, podrían ir referidas principalmente a la necesidad de una mayor transparencia de la política de defensa y del gasto militar.  A partir de ahí, sin embargo, los partidos de la derecha, Ciudadanos y PSOE muestran más similitudes que diferencias y apuestan por apoyar el consolidado sistema de defensa vigente. Tal vez las fuerzas más a la izquierda discutirían el contexto de riesgos planteados por el establishment, para poner el énfasis en la violencia estructural y en los intereses poco santos de occidente, y para criticsar la apuesta de vincularnos a operaciones de paz bajo el paraguas de la OTAN. Tal vez discutan la prioridad del gasto militar cuando existen tantas necesidades sociales, y la existencia de algunos capítulos del gasto militar poco presentables, pero no vemos mayores disensos.

No obstante, a los partidos les tocará, si es que lo estiman oportuno, hacer sus propias consideraciones al respecto, claro está, si es que son consultados, lo cual, de nuevo, está fuera del escenario actual.

No parece, sin embargo, que vayan a exigir que la directiva de defensa sea discutida en el Parlamento, ni someterla a crítica y debate público, aunque en cierto modo, una discusión pública de esta política, como ocurre en otras, sea un ejercicio de salud democrática que nos permitiría al menos contrastar argumentos, posibilidades y alternativas.

¿Por qué, entonces, no se exige que se debata y apruebe por el Parlamento, no como hasta ahora?

¿Cabria proponer, e incluso construir socialmente, desde ya, propuestas diferentes a la previsible directiva?, ¿cabría formular propuestas para por ejemplo, parar esta deriva?, ¿para iniciar un ciclo al menos diferente?, ¿o incluso para impulsar un cambio de modelo que abandone el enfoque militarista y adopte un enfoque de la seguridad alternativo?

Desde luego, las múltiples demandas y propuestas de los movimientos sociales altermundistas y antiglobalizadores, anticapitalistas, de la solidaridad internacional, antimilitarista, ecologista, feminista, pongamos por caso, en sus diferentes y complementarios enfoques, permitirían rellenar una agenda de caminos a emprender para desenmadejar el tema de la defensa y construir una alternativa de seguridad humana. ¿Merece la pena una puesta en común que nos permita ofrecer un referente con el que contrastar el modelo de defensa militarista que defenderá la próxima Directiva de Defensa?

Para cuando llegue ese momento, nosotros creemos que hay algunas preguntas básicas que, como hemos venido promoviendo desde el inicio de nuestro recorrido, podrían ayudar a definir una política acorde con la seguridad humana:

 

Pregunta básica Alternativa 1 Alternativa 2
¿Qué es lo que hay que defender?

 

La seguridad militar

Las fronteras

El status quo

La lucha contra el terrorismo internacional

Contra las invasiones y amenazas militares

Los derechos sociales

Los derechos humanos

La seguridad humana

La lucha contra la violencia estructural y cultural

La lucha contra los problemas globales de índole ecológica, pobreza, etc.

¿Quién tiene que ser el sujeto de esta defensa? Las élites

Los ejércitos

La industria militar

Expertos

La sociedad en su conjunto

Los movimientos sociales y otros cauces de auto-organización

Sin delegación

¿Cómo hay que ejercitar esta defensa? Militar

Violenta. Guerras.

Bajo el paradigma dominación-viole

Social

Noviolenta. Transformación de conflictos

Bajo el paradigma cooperación-noviolencia

 

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