Archive for Seguridad Alimentaria

La geopolítica del agua

Imagen de I. Valdés y A. Galocha en El País

Fuente:  Informe sobre el Desarrollo Humano del PNUD 2006:  Más allá de la escasez:  poder, pobreza y la crisis mundial del agua.

¿Qué queremos defender?  La defensa militar pretende defender las fronteras, la patria, las instituciones.  Sin embargo, acaba defendiendo las élites económicas y políticas.  El concepto alternativo, la seguridad humana pretende defender todo aquello que realmente es importante para el desarrollo vital, entre otras cosas, el agua, y tiene poco o nada que ver con la defensa militar.

Recomendamos encarecidamente la lectura atenta del informe del PNUD sobre el agua.  Es muy impresionante y aleccionador.  Nos recuerdan, por ejemplo, cómo la inseguridad en el agua provocó la separación del crecimiento económico del desarrollo humano.  ¿Por qué la industrialización no aumentó la esperanza de vida ni la supervivencia infantil?  En parte porque las ciudades se convirtieron en verdaderos estercoleros en los que el agua era un foco permanente de infección.

Las estadísticas son tremendas:

A comienzos del siglo XXI uno de cada cinco habitantes de los países en desarrollo, 1.100 millones de personas, no disponen de acceso a agua limpia. Por otro lado, el uso promedio de agua por persona y día entre 1998 y 2002 fue de 575 litros de agua en Estados Unidos (líder mundial en este aspecto), 495 en Australia, 320 litros en España.  En el lado opuesto de la estadística y por debajo del umbral de la pobreza del agua:  Mozambique:  5 litros, Haití, Ruanda y Uganda:  15 litros.

Por lo tanto, hay muchos países que son vulnerables en el tema del agua.  La inexistencia del agua limpia es un verdadero enemigo contra el que luchar.

El acceso a agua limpia tiene mucho que ver con:

  • reducir la pobreza de ingresos,
  • reducir la mortalidad infantil (la diarrea es la segunda causa de muerte infantil)
  • poner fin a las desventajas en el ciclo de vida,
  • mantener bajos los amplios costes en salud,
  • mejorar la educación de las niñas,
  • liberar a las mujeres y niñas del tiempo que pasan buscando agua,
  • garantizar el sentido de la dignidad humana.

También es importante que el agua sea de titularidad pública, es decir, de todos y que su precio sea social, pagando las posibles diferencias con los precios del mercado con la inversión vía presupuestos del Estado.  El negocio se debe alejar de algo tan básico.

Excelente el seguimiento que hace EsGlobal de la geopolítica del agua:  en primer lugar nos queremos referir a La lista:  aguas turbulentas, donde se exponen sucintamente los casos de Brasil, Turquía, Birmania, Etiopía, Cachemira, donde el agua es el principal foco de tensión en un país o entre varios países vecinos.  Por otro lado, nos muestra una recopilación de fotografías Ciudades con sed.  Es una recopilación que nos enseña los problemas que provoca el agua y su escasez.  Casos como el de Nueva Dehli, Nairobi, Manila, Islamabad, Puerto Príncipe, Yakarta, ciudad de Guatemala, Yaundé y Dacca.  Además, con carácter general, nos parece muy ilustrativa y esclarecedora la infografía publicada en EL PAÍS:  Radiografía del Agua en el mundo, que ilustra el inicio de este artículo-recopilación.

En el artículo El acceso al agua, una cuestión de poder, la relatora especial de las Naciones Unidas para el derecho humano al agua cuenta lo que ha costado que este derecho humano sea considerado como tal y que

¿Puede una empresa privada garantizar el derecho humano al agua?

Desde el punto de vista de la empresa, la tentación es obtener ganancias. Pero quien tiene la obligación de la implementación del derecho es el Estado, que debe ser el garante y adoptar un marco regulador que determine cuáles son las reglas que se imponen a las empresas privadas: tarifas, mecanismos para garantizar que sea asequible para los más pobres, etcétera. Hay precondiciones que tienen que existir antes de abrir la puerta al sector privado, entre ellas, el derecho de participación y de información en todo el proceso de privatización.

El marco es una entrevista que realiza Esglobal y que plantea otras cuestiones muy interesantes como:

Es global.  En sus informes critica la cooperación para el desarrollo Norte- Sur por su cortoplacismo. ¿Cómo es el modelo de gestión de agua que se exporta desde el Norte?

C.A. Muchas veces sirve para abrir mercados a productos de un determinado país en otro. Me parece legítimo que un organismo del Estado abra mercados para sus empresas, pero que no le llamen cooperación internacional, como hacen los estadounidenses de la USAID con los jabones de Procter & Gamble en África o en India. Eso no es promover derechos humanos. Estuve en las islas Kiribati y vi una desalinizadora que no funcionaba desde hacía años porque necesitaba demasiada energía y no tenían recursos humanos capaces de repararla; hablé con el Gobierno sobre los problemas de acceso al agua y su estrategia para el futuro pasaba por ¡plantas desalinizadoras! “Son nuestros amigos quienes nos las dan, los australianos y los japoneses”, me dijeron. Es decir, la comunidad donante les da algo sabiendo que no tienen capacidad. La gente no había participado en la toma de decisiones y tengo mis dudas sobre si el Gobierno nacional había participado y de qué forma. Los procesos no son transparentes ni abiertos. Cuando comprendes la corrupción que existe detrás entiendes el tipo de selección que se hace.

Algunos casos concretos sobre la importancia de defender el agua, dentro del concepto de Seguridad Humana, serían los siguientes:

  • Gigante sin agua.Donde nos cuentan que “El apabullante ascenso de China está construyéndose a costa de la degradación ecológica, sobre todo de sus ríos y lagos. Mientras las industrias contaminan con total impunidad, cientos de millones de chinos beben agua insalubre. La polución empieza a pasar factura a Pekín.  (…) La demografía juega en contra del país asiático, que aunque posee las sextas reservas hídricas del mundo, tiene que repartirlas entre más de 1.300 millones de habitantes. Esto significa que cada persona recibe 2.000 metros cúbicos al año, es decir, una cuarta parte del consumo medio per cápita mundial. En otras palabras, China, con el 20% de la población del planeta, posee sólo el 7% de sus recursos hídricos. “.   Y nos ofrecen un argumento de gran calado:  “El agua, y no el petróleo, es el recurso más estratégico en la República Popular. A fin de cuentas, el oro negro es sustituible, mientras que el agua no“.  Además, la buena gestión es clave en lo que concierne al agua y  a sus productos derivados, como los alimentos:  “El norte del país, el granero chino, genera más de la mitad de la producción nacional de trigo y una gran parte del maíz, a pesar de que es allí donde el agua escasea más. Desde el punto de vista económico, el cultivo de cereales en esa zona es un despilfarro y, además, resulta insostenible, incluso mejorando las técnicas de riego. Las autoridades, no obstante, temen poner en peligro el medio de vida de millones de agricultores. Tampoco se fían de los mercados mundiales donde se negocian los cereales básicos de la dieta china. Pero si se agotan los acuíferos de los que dependen 200 millones de personas, será imposible cultivar el campo ni suministrar a las fábricas ni dar de beber a la población. Por tanto, la cuestión no es si China reducirá el área de cultivo de cereales, sino a qué ritmo. Si decidiera hacerlo de forma brusca, se vería obligada a importar –como ya hace en el caso de la soja, que compra sobre todo a Brasil y a EE UU–, lo que provocaría un alza en los precios globales de los cereales en beneficio de los grandes productores, pero quizás en perjuicio de los países más pobres.”   Además, por otro lado:  “La contaminación industrial añade una dimensión ecológica alarmante al problema de escasez, cuyo impacto socioeconómico es uno de los principales quebraderos de cabeza para los dirigentes comunistas. Un 90% del agua subterránea no cumple la normativa sanitaria, según el viceministro de la Agencia China de Medio Ambiente, Pan Yue. Unos 700 millones de chinos la beben contaminada por desechos animales y humanos. Desde 2006, la calidad del agua potable ha descendido cinco puntos en las ciudades más importantes del país, y sólo 66 urbes cumplen la legislación nacional. En el campo, la situación es aún peor. En realidad, el 30% de los recursos hídricos es demasiado tóxico incluso para la agricultura, lo que pone en peligro la sostenibilidad de la cadena alimentaria y el modo de vida de millones de campesinos.”
  • Guerras del agua en el Sur de Asia.  En esta región geopolítica también el agua está presente en muchos conflictos, no en vano, no hay que olvidar que “El Sur de Asia ha sufrido 17 episodios de disputas relacionadas con el agua desde 1947″.  Por ejemplo, habría que destacar de manera positiva la gestión de las aguas del Indus: “uno de los éxitos diplomáticos en las relaciones indio-paquistaníes –más bien escasos– se encuentra el Tratado del río Indus. A pesar de las tensiones políticas, relacionadas con proyectos concretos y por la angustia pakistaní a que Nueva Delhi utilice el agua del Indus  –que nace en territorio indio– como arma política, el acuerdo ha sobrevivido durante más de 50 años, con guerras por Cachemira y una enfermiza desconfianza entre ambos países de por medio. ¿Podrían cambiar las cosas en el futuro, cuando la falta de agua ahogue a unas poblaciones tan dependientes de la agricultura? Las tensiones parecen casi aseguradas, la incógnita está en si podrán ser resueltas en el marco legal actual y de manera pacífica. Los riesgos son innegables, sobre todo en la inestable Cachemira, que alberga el nacimiento de los afluentes occidentales del Indus. Aunque no parece probable que el agua sea la única causa que desencadene por sí sola una guerra, podría unirse a otros factores –que no faltan–, añadiendo estrés al volátil territorio. ”  Muy polémico y paradigmático es el caso de Afganistán.  Este país ha estado sometido a décadas de guerra y de ocupación por ejércitos extranjeros que no han contribuido en nada para mitigar la sed en el país:  “Afganistán tiene el dudoso honor de ser el país con peor capacidad de almacenaje de agua de la región y de estar entre los peores del mundo. Pero no todos salen perdiendo de este desastre: Pakistán, Irán y Turkmenistán, principalmente, se benefician de que su vecino pierda dos de las terceras partes del agua de sus ríos. Mientras Kabul no ha construido presas ni infraestructuras debido a décadas de guerra, Pakistán e Irán no han perdido el tiempo, llevando a cabo proyectos que dependen en su totalidad del flujo de agua que atraviesa el territorio afgano. Algunos expertosapuntan que una futura política del agua en Afganistán, basada en el desarrollo de presas y proyectos hidroeléctricos, podría activar las tensiones con Islamabad y Teherán. La escasez de este recurso supone para el Estado afgano un gran desafío en términos de seguridad alimentaria, enfermedades y desplazados. Una adecuada política en este campo sería esencial para el porvenir y la estabilidad a largo plazo del país. Eso sí, una gran inversión económica y negociaciones a escala regional serían dos requisitos indispensables.”  Aquí, la apuesta de abordaje positivo del conflicto es la siguiente:  “La cooperación regional se presenta como la mejor medicina, pero no está exenta de numerosos obstáculos a día de hoy: una gran desconfianza, miedo al uso de este recurso como arma política y discursos oficiales centrados en intereses nacionales más que en preocupaciones regionales comunes, entre otros.”
  • El poder del agua en Oriente Medio y Paradojas de la gestión del agua en Oriente Medio“La celebración de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Rio+20 ha constituido el marco perfecto para apreciar las paradojas de la gestión del agua en Oriente Medio. Por un lado, la delegación israelí ha presentado todo tipo de tecnologías de última generación para la optimización en el uso de este bien tan altamente preciado en la región; y por otro, la palestina, que ha intentado utilizarla como plataforma para seguir reivindicando sus hasta ahora denegados derechos, no sólo al agua, sino también al otro elemento que le es intrínseco: el territorio.  Al igual que todos los países de Oriente Medio, Israel padece una crisis crónica de falta de recursos hídricos, que sin embargo ha paliado invirtiendo en el desarrollo de tecnologías que le permiten maximizar su conservación, utilización, reciclaje y reutilización, hasta el punto de convertirse en un referente global en este ámbito. ”   Esta primacía mundial israelí en la investigación y el buen uso del agua contrastan con otras facetas de su política: “ Al igual que para los israelíes el agua es una cuestión de seguridad, para los palestinos es una cuestión de supervivencia. Según el derecho internacional público –que prohíbe la discriminación en el uso del agua entre el poder ocupante y el territorio ocupado– Israel no sólo debería proporcionar agua a sus ciudadanos, sino también a los palestinos, de los cuales controla más del 80% de sus recursos hídricos, especialmente los acuíferos de Cisjordania y el río Jordán. Esto es así porque la división territorial diseñada en Oslo coadyuvó a que la ANP se hiciera cargo únicamente de las áreas metropolitanas (zonas A) y pueblos adyacentes (zonas B), mientras que las áreas rurales o zonas C, donde se concentran las fuentes de agua, hayan permanecido bajo control efectivo israelí.”  Pero parece que también hay iniciativas positivas:  “En febrero de 2011, tras una reunión en Mumbai (India) en la que participaron un centenar de dirigentes y expertos de Israel, Palestina, Jordania, Líbano, Irak y Turquía, el Strategic Foresight Group presentó un exhaustivo informe de 180 páginas en el que demuestra cómo los cauces de los ríos de la zona van disminuyendo progresivamente, y cómo otras reservas como el Lago Tiberiades o el Mar Muerto van reduciéndose (el primero hasta niveles críticos, el segundo hasta comenzar incluso a desaparecer al ritmo de evaporación actual y falta de reposición). Por ello, han propuesto la creación de un “Consejo de Cooperación para la Gestión Sostenible del Agua”, que incluiría a Turquía, Siria, Líbano, Jordania e Irak, permitiendo canalizar los excedentes de unos a aquellos que presenten déficits. Y también un paquete de medidas de confianza entre Israel y Palestina, que permitiera la reactivación de la Comisión Conjunta del Agua bajo la supervisión y arbitrio del Cuarteto (formado por EE UU, la UE, Rusia y la ONU) o bien de algún donante internacional como el Banco Mundial.  De esta forma el informe “Paz Azul” propone transformar la crisis del agua en Oriente Medio en una oportunidad para promover una nueva paz regional basada en el axioma de que dos países fronterizos con acceso a suficientes, limpios y adecuados recursos hídricos ya no se sentirán motivados para entrar en conflicto bélico, pues éste resultaría altamente perjudicial para ambos. Quizás el mejor ejemplo de “paz azul” en la  zona lo presenten Jordania e Israel tras su Acuerdo de Paz de 1994, que establece la cogestión de los ríos Yarmouk y Jordán, así como la puesta en común de nuevas tecnologías. Acuerdos similares con Palestina, Líbano y Siria posibilitarían un cambio de paradigma en la gestión del agua en esta región tan seca y convulsa del planeta.
  •  El imperio turco del agua.  “En una zona donde el agua es un bien cada vez más escaso, Turquía ha puesto en marcha su pequeño gran juego geoestratégico con vastos planes de irrigación y una amplia red de embalses en el sureste de Anatolia, lo que ha despertado los recelos de sus sedientos vecinos, Irak y Siria. Con este ambicioso plan, Ankara pretende, al mismo tiempo, desarrollar la región, obtener una ventaja frente a sus tradicionales enemigos y servir de barrera al independentismo kurdo.  Agua. Ésa fue la insólita petición el pasado 12 de mayo del Parlamento iraquí al Gobierno de Bagdad para que éste exigiera a la vecina Turquía mayor cantidad de oro líquido. Los parlamentarios sostenían que, a consecuencia de las infraestructuras construidas en las cuencas de los ríos Éufrates y Tigris, el caudal de agua de deshielo que llega a Irak se había reducido a 11.000 millones de metros cúbicos, frente a los 40.000 millones disponibles hace apenas tres años. Los expertos iraquíes afirman que las precipitaciones no han descendido por debajo de los niveles normales, y que la escasez ha sido provocada por Turquía, que interrumpe el flujo del líquido elemento hacía Irak para así llenar sus embalses en el Éufrates. El descenso de caudal no sólo supone un desastre medioambiental (por la desecación y salinización de los humedales del sur del país, entre otras cosas), sino que hace que la población rural iraquí se vea forzada a desplazarse. Los parlamentarios aprobaron una resolución que bloquea cualquier acuerdo con el país vecino mientras Irak no reciba una cantidad más justa. Karim al Yaqubi, miembro del comité parlamentario sobre el agua, declaró: “Hoy el Parlamento iraquí ha aprobado que el Gobierno esté obligado a incluir en cualquier acuerdo que se firme con un país limítrofe un artículo que garantice que Irak recibe la proporción de agua que le corresponde. Si no es así, no se ratificará”. La decisión de la Cámara baja iraquí es el último episodio de un largo enfrentamiento. Irak acusa a Turquía de estrangular el Tigris y el Éufrates mediante la construcción de presas y de cientos de kilómetros de canales de irrigación, englobados en un gigantesco plan hidrológico conocido como GAP (Güneydogu Anadolu Projesi o Proyecto para el Sureste de Anatolia)”  
  • Comprar tierras para tener agua.  Este artículo nos habla de América Latina y de los esfuerzos de las multinacionales por comparar tierra para acaparar su agua.  En 2008 explotó la tendencia internacional para apropiarse de tierras extranjeras con el objetivo de controlar sus aguas.  “En un primer momento fueron fundamentalmente países de Oriente Medio los que se hicieron con vastas extensiones de terreno fuera de sus fronteras para producir alimentos, provocando de forma paralela una creciente especulación financiera con los cultivos. Desde entonces, nuevos Estados y nuevos actores han profundizado la moda, que justifica en muchos casos la necesidad de inversiones para lograr un aumento de la productividad.  (…)  Estados Unidos, Emiratos Árabes, India, Reino Unido, Egipto, China e Israel están detrás de aproximadamente el 60% del agua incautada a través de la tierra. ”  En este sentido, nos parece interesantísima la Guía Básica:  El acaparamiento global de tierras de FUHEM ECOSOCIAL.    En la misma referencia de FUHEM se dice que:  “La Unión Europea está muy involucrada en el acaparamiento de tierras, tanto de forma directa, a través de la inversión de capital y de corporaciones de la UE en la apropiación de tierras, como indirecta, a través del conjunto de políticas de la UE que está transformando la tierra en una mercancía global.  Un rasgo destacable ha sido la entrada de nuevos actores financieros e inversores institucionales, como los fondos europeos de pensiones, en la adquisición de tierras de cultivo. (…) En 2001 la UE aprobó el acuerdo Everything But Arms (EBA) [Todo Menos Armas], por el cual las importaciones a la UE desde los países menos desarrollados estarían libre de cualquier obligación o restricción, excepto para armas y municiones. Aunque que un acuerdo de ese tipo puede parecer benigno, sin embargo, ha alimentado el acaparamiento global de tierras en Cambodia y en otros lugares.  Europa misma es también objeto del acaparamiento de tierras. En los últimos años empresas de Europa occidental procedentes del Reino Unido, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Suiza y Francia han estado acumulando tierras en Europa del este, concentrándose especialmente en la región de Chernozem (o Tierra Negra) de Rusia y en Ucrania.  Hay estudios en marcha sobre el acaparamiento de tierras en Rumanía, Bulgaria, Serbia y Hungría, al igual que en España, Francia e Italia“.

Quizá la política europea en Ucrania y Rusia no sea tan angelical y desprovista de intereses como nos quieren hacer creer.

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La especulación financiera sobre los alimentos causa violencia estructural

Imagen de Alexis Martín

Fuente:  Público.

Todo en aras del libre mercado. Todo en aras de la economía vaporosa que no produce nada y que sólo especula (apuesta) para que los que ya tienen mucho dinero tengan muchísimo más. Todo con la argumentación de que si ellos no se forran, a los demás no nos llegarán ni las migajas.

Hay que darles facilidades aunque éstas supongan crear nuevas situaciones de violencia estructural en cuestiones tan básicas como los alimentos.

pocos saben que uno de los principales motivos de ese sufrimiento mundial –y de que cinco millones de niños mueran por malnutrición cada año en el Tercer Mundo– es la ingeniería financiera con la que los tiburones de Wall Street transformaron los mercados de futuros de las materias primas en una ruleta bursátil, con la que seguir enriqueciéndose, tras el pinchazo de la burbuja de las puntocom en 2000-2001.

En realidad, a los primeros que se les ocurrió tan estupenda idea fue a los banqueros neoyorquinos de Goldman Sachs, quienes ya en 1991 crearon un nuevo instrumento especulativo, un índice de 18 productos básicos –del trigo, el cacao, el cerdo, el arroz o el café, al cobre y al petróleo– para que los brokers pudieran también jugar en lo que hasta entonces era un mercado especializado. A ese Goldman Sachs Commodity Index se sumaron después muchas otras grandes entidades financieras deseosas de aprovecharse de la llamada “apuesta de China”: la lógica creencia de que a medida que crezcan los ingresos de chinos, indios y otros integrantes de las nuevas clases medias de las potencias emergentes, consumirán alimentos de mejor calidad y en más cantidad. Una jugada segura.

Una jugada segura para los especuladores y segura para los pobres.  Cuando los primeros la disfrutaban, los segundos la padecían:

Es lo que la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas (Unctad) denomina “financialización” de los mercados de productos de primera necesidad. Un fenómeno que se desbocó cuando los lobbies financieros norteamericanos consiguieron que el Congreso de EEUU aprobase por la vía de urgencia –para compensar a los mercados del colapso de la burbuja digital– una legislación que permitió a los grandes fondos de pensiones y hedge funds que empezasen a especular con derivados de esos índices de materias primas. Acababa de empezar el siglo XXI y tanto republicanos como demócratas abrazaban el credo de la desregulación financiera.

El resultado fue tan espectacular como ignorado por políticos y ciudadanos: en sólo cinco años, las posiciones de los fondos en el mercado de materias primas pasó de 13.000 a 317.000 millones de dólares. Esa tremenda multiplicación especulativa buscaba, por supuesto, que los precios de esos productos básicos se disparasen, para obtener pingües beneficios con los astronómicos márgenes entre lo que se paga a los agricultores (fijado de antemano e invariable) y lo que se acaba cobrando a los consumidores.

Y así fue. Según los cálculos de la Unctad, en la primera década del siglo los precios medios del trigo, el maíz y el arroz prácticamente se triplicaron… produciendo decenas de miles de millones de beneficios a los especuladores bursátiles, con los que compensaron sus pérdidas en las temerarias operaciones de las hipotecassubprime, los activos basura y los CDS. Entretanto, en 2008 estallaban revueltas del hambre en una treintena de países del Tercer Mundo, donde la mayoría de la población tiene que gastar en alimentos el 70% de sus ingresos y no puede costear ni la menor subida de precios; simplemente ha de pasar hambre.

Ni siquiera la actual crisis económica global ha frenado ese encarecimiento de los productos de primera necesidad, pues el año pasado los precios de los cereales aumentaron en más del 60%.

“El mercado de los alimentos se ha convertido en un casino”, declaró Joerg Mayer, de la Unctad, a The Guardian. “Y por una única razón: hacer que Wall Street gane todavía más dinero”.

El círculo vicioso de la especulación financiera, el hambre, la violencia.

Y es que el hambre es un arma moderna, sibilina, pero muy potente y administrada sólo por unos pocos, los más poderosos.

Estas prácticas deberían ser consideradas como un tipo de terrorismo. Terrorismo económico. Lo razonamos.  La subida de precios de los alimentos básicos va a provocar hambrunas en muchos lugares del planeta, normalmente ya depauperados de por sí.  Esto va a provocar tensiones, levantamientos, revueltas, violencia en definitiva.  Dicha violencia va a ser contestada por medio de la violencia de los gobiernos.  Todo ello producirá más violencia (y esto no es especulación, ¿cuántas veces ha ocurrido en la historia?).  Ante esta situación de violencia los países implicados, normalmente el Tercer Mundo, se verán obligados a recurrir a la financiación de los países ricos. Y no para comprar alimentos o para mejorar sus regadíos, etc. Sino para comprar armas con que garantizarse . Y con ello el primer mundo, que es quien vende las armas, vuelve a lucrarse de la situación que ha provocado.

Y, entre tanto, nuestros estados y sus gobiernos del primer mundo mirando para otro lado. La diferencia, fundamental, es que los gobiernos son elegidos por nosotros y los brokers y millonarios no. A los gobiernos y a nuestros políticos les podemos y les debemos exigir normas reguladoras de estos mercados especulativos, o quizá mejor, les debemos exigir que ilegalicen estas prácticas especulativas que no producen ningún rédito en la economía social y que impongan a los culpables que se lucraron de ellas reparaciones.

Lo público, debe garantizar los derechos básicos del común.  La alimentación es uno de ellos.  Además, los debe garantizar en España y a cualquier persona de cualquier país, si no es así, no son derechos humanos.

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Debates electorales (II): qué defender

Tras la introducción que suponía plantear la necesidad de debate sobre temas de defensa cuando se elaboran los programas electorales, ahora queremos abordar el tema que nos parece la piedra angular de todos los debates sobre defensa:  ¿qué queremos defender?

Resulta asombroso y turbador comprobar cómo en la Directiva de Defensa Nacional de 2012 (gobierno de Rajoy) se decía que España no tiene enemigos.  Entonces, ¿para qué está todo el entramado militar de cientos de miles de soldados montado, por qué en 2014 vamos a gastar 27.659 millones de € en Gasto Militar?  Parece demasiado incongruente.

Una estudio sobre las diversas Directivas de Defensa Nacional se puede encontrar en forma de presentación en prezi.

1.-  Defensa militar versus seguridad humana.

Pensamos que el principal debate dentro de este epígrafe es si nuestro modelo de defensa quiere defender los postulados de la defensa militar o los postulados de la seguridad humana.

La defensa militar busca defender las fronteras y el territorio contra las supuestas agresiones externas y la protección de los intereses nacionales en la política exterior (sería más adecuado decir que busca la protección de los grandes empresario y los grandes grupos de poder, no de los intereses de las personas comunes). También busca defender conceptos como la nación, los valores patrios, la patria, etc;  además, pretende defender la bandera, las instituciones y su permanencia inamovible.  La defensa militar se ha convertido en una manera, más o menos solapada, de crear conflictos fuera de nuestras fronteras para venderles armas y luego “ayudarles” con intervenciones humanitarias militares y/o civiles.

En definitiva, la defensa militar busca defender el status quo nacional e internacional.  Se convierte, por tanto, en un concepto diseñado más para el estado-nación que para la gente, más para las élites políticas y/o económicas que para las ciudadanos de a pié.

En cambio, la seguridad humana, es un concepto que tiene otras expectativas verdaderamente alternativas.  La seguridad humana es un concepto universal, pertinente a la gente de todo el mundo, no exclusivo de las naciones-estado;  además, los componentes de la seguridad humana son interdependientes, no buscan la victoria, la desaparición del enemigo, y ni siquiera se plantean la existencia de enemigos;  la seguridad humana se preocupa por la forma en que vive la gente, la libertad con la que pueden ejercer diversas opciones, participar de la democracia, ejercer sus derechos económicos, políticos y sociales;  la seguridad humana busca defender la vivienda, la sanidad, la educación, el medioambiente.

También, como tantas veces, existe una opción intermedia, patrocinada por los intereses militares que es hablar de seguridad militar.  Es, simplemente, un intento de confundir a la gente dejando de hablar de defensa (que se entiende ligada estrictamente a lo militar) para hablar de seguridad, concepto que explican que es más amplio y abarca las relaciones sociales, económicas, etc.  Lo malo es que como se hace desde la óptica militar es un concepto de defensa que acaba buscando defender lo mismo que la defensa militar, eso sí con otra jerga.

2.-  ¿Quiénes son los enemigos?

En la jerga militarista se pasó de unos enemigos nítidamente caracterizados:  la Unión Soviética y el Pacto de Varsovia, a hablar de riesgos y amenazas.  En España el viaje fue más largo, se pasó de hablar de un enemigo exterior (el anterior) y otro interior (el propio pueblo con ideas democráticas) a sólo un enemigo exterior que nos hizo ingresar en la OTAN.

Los enemigos en la defensa nacional son los demás estados, todos aquellos que tengan armas, o las puedan tener, todos aquellos que tengan fronteras comunes, o aquellos que tengan unas fuerzas armadas capaces de invadir, aunque sea salvando grandes distancias

La Directiva de Defensa Nacional (DDN) redactada por el gobierno de Rajoy dice que España no tiene enemigos, pero existen riesgos y amenazas.  Se ha llegado, incluso, a hablar de incertidumbres. Estos conceptos tan etéreos y a la vez ubicuos son los que hacen, sin ningún tipo de razonamiento asociado, indispensable la existencia de una defensa militar.  Se ven dos grandes tipos de amenazas:

  • Las amenazas compartidas:  ataques cibernéticos, armas de destrucción masiva, tráfico de personas, piratería, grupos fanatizados, quiebra del espacio aéreo y espacial.
  • Las amenazas no compartidas:  inestabilidad en la frontera y orilla Sur, Oriente Medio y el Sahel, el tráfico ilícito en Guinea (piratería), el tráfico ilícito en latinoamérica (narcotráfico, terrorismo, y amenazas a los intereses de las empresas españolas en la zona).

Como se puede ver, todo en consonancia con lo que decíamos anteriormente.  Llama la atención, en la línea de expandir el concepto de defensa hacia el de seguridad, que se consideren desde esta perspectiva los intereses de las empresas españolas en la zona, aquí ya concretamos pero en una dirección que no nos parece adecuada:  se busca defender nuestro bienestar aunque sea a pesar del de otros países y sociedades.

Otro texto revelador de las intenciones de la defensa militar actual en la DDN es:

asegurar una España fuerte, que permita mantener la influencia necesaria en el contexto internacional, para contribuir a la estabilidad de éste, principalmente en nuestra zona de interés directo, así como a preservar nuestros intereses nacionales en el resto del mundo.

Lo cual parece indicar claramente las ansias de ser una potencia que defienda sus intereses en todo el mundo, cual si fuésemos una potencia hegemónica.  Pero, hay que constatar que los intereses que quiere defender España no están explicitados, por lo cual pueden ser, y son, sometidos a manipulación fácilmente para adecuarse a los de los grupos financieros imperantes.

En cuanto a la seguridad humana, los enemigos están más claramente marcados:  todo lo que afecte al medioambiente, a la calidad de vida de la gente (sanidad, educación, empleo, …), lo que socave la libertad de ejercer los derechos sociales, políticos y económicos, etc.

La crítica que se suele hacer a esta opción, desde el punto de vista militarista, es que no habla de lo que ellos piensan que es vital defender, que se mea fuera del tiesto y que, por ello, nos vamos a quedar indefensos ante cualquier ataque extranjero.

Quizá les tendríamos que recordar que multitud de países con potentísimos ejércitos han sido atacados por fuerzas militares del extranjero y/o por terroristas.  Es decir, que la posesión de un ejército no es garantía de que no se vaya a sufrir una invasión o ataque.  Por otro lado, lo que sí garantiza un ejército es que nos vean como posibles enemigos y que se tenga un gasto económico muy considerable que se desvía de los gastos sociales que son lo que realmente se quiere defender.

Y he aquí la clave del debate:  qué queremos defender.  Nunca en la historia hemos sido consultados sobre este punto.  Ningún partido político, en sus programas electorales aborda el tema.  No hay un verdadero debate social sobre el punto clave de los modelos de defensa.  Así, vamos aplicando, con dejadez a la hora de plantear alternativas, lo que siempre se ha aplicado.  Es decir, optamos por el continuismo.  Lo que ocurre es que si miramos las raíces de este continuismo, nos daremos cuenta de que se instalan en el modelo de defensa de la dictadura y que estamos aplicando diariamente muchos de sus tics, sin ni siquiera cuestionarlos.

3.-  Violencia directa versus violencia estructural y cultural.

Pensar y debatir sobre estos tres conceptos también es clave a la hora de definir nuestro sistema de defensa.  La defensa militar está basada en defendernos de la violencia directa.  Lo que se suele ocultar es que, además de potenciar la violencia directa, esta visión fomenta la violencia estructural y cultural.

El concepto más “sencillo” de violencia es el de violencia física o directa:-toda aquella acción agresiva o destructiva contra la naturaleza (daños contrala biodiversidad, contaminación de espacios naturales, etc.),- contra las personas (violaciones, asesinatos, robos, violencia de género,violencia en la familia, violencia verbal y/o psicológica, …)- o contra la colectividad (daños materiales contra edificios, infraestructuras,guerras, etc.).

El uso (mejor sería decir, el abuso de la fuerza) tiene objetivos diferentes: lucro personal, intereses políticos, compensación de problemas psíquicos, etc.

La violencia directa tiene como principal característica diferenciadora que es una violencia visible en lo que se refiere a muchos de sus efectos; básicamente los efectos materiales (por ejemplo, los antes citados). Sin embargo, también es cierto que algunos efectos aparecen más o menos invisibles (odios, traumas psicológicos, sufrimientos, relaciones internacionales injustas, adicción a una cultura violenta, concep -ciones culturales como la de ‘enemigo’, etc.) o no se suelen considerar de tanta importancia como los efectos materiales.

Nos deberíamos preguntar cuáles son los efectos sociales, ecológicos, económicos, culturales y políticos de estar considerando siempre a los demás como enemigos.  El primero de ellos es la reciprocidad.  Las demás naciones también nos consideran a nosotros como sus enemigos, aunque nosotros nos sintamos muy lejos de serlo.

Los ejércitos necesitan armas y generan una industria armamentística que se convierte en un verdadero lobby económico-político.  Dichas armas necesitan ser exportadas porque no son socialmente útiles y el único rendimiento que se les puede sacar es venderlos a otros países para poder ingresar algo por un bien que es altamente perjudicial.  Para ello, la política internacional ha de crear la necesidad de esas armas fomentando tensiones, conflictos, guerras.  Estas exportaciones de armas, estamos acostumbrados a ver, que son una de las principales características de los tratados comerciales, incluso de la ayuda al desarrollo, hacia los países no desarrollados.  Ello implica su empobrecimiento creando violencia estructural.

Una pequeña definición de violencia estructural sería la que citamos a continuación:

a inicios de la década de los años ’70 del sigloXX, Galtung y otros desarrollaron el concepto de violencia estructural, concepto queavanza a una visión de violencia más dinámica y más invisible: se define la violenciaestructural como “aquello que provoca que las realizaciones efectivas, somáticas y mentales, de los seres humanos estén por debajo de sus realizaciones potenciales”.
Siguiendo y concretando esta línea de razonamiento, posteriormente Galtung definiría cuatro tipos de violencia:
·la clásica o directa que se ejecuta contra el cuerpo y la mente humana,
·la pobreza que provoca la privación de las necesidades humanas básicas, por ejemplo, ¿cómo es posible que hoy en día mueran 9 millones de niños y niñasmenores de cinco años por falta de antibióticos o vacunas?
·la represión que provoca la privación de los derechos humanos y
·la alienación, que provoca la privación de los derechos humanos y políticos.
Los tres últimos 3 tipos de violencia serían los que conforman la violencia estructural.  La violencia estructural sería un tipo de violencia indirecta, es decir, las acciones que provocan el hambre en el mundo, por ejemplo, no están diseñadas y realizadas directamente con ese fin, sino que son derivaciones indirectas de la política económica capitalista y del injusto reparto de la riqueza. Esto provocaría que las causas que producen la violencia estructural no sean visibles con evidencia, en algunos casos o en un análisis poco profundo, con lo cual se entiende el por qué de su denominación posterior.

Otra característica importantísima de la violencia estructural, además de su invisibilidad, es que se encuentra, junto a la violencia cultural, como causa profunda de muchísimos conflictos.

Muchas partidos políticos y personas, se sorprenden cuando estalla un conflicto o guerra.  Entonces, la violencia directa, les impulsa a hacer algo rápidamente, por ejemplo, una intervención más o menos humanitaria.  ¿Por qué no les urgía antes, cuando el conflicto, con hondas bases estructurales se iba fraguando y agrandando?  Simplemente porque no veían la importancia de la violencia estructural en la génesis de los conflictos.  Así, la mayor parte de los partidos políticos se ver urgidos a intervenir, de alguna manera, ante los muertos y las situaciones graves de violencia directa.  Y ello les hace altamente vulnerables a la manipulación militarista.  Dado que sólo existe la posibilidad de una intervención militar, aunque sea para ayudar en un tifón o en una hambruna, el militarismo se garantiza su exclusividad en la política internacional.

Pero, ¿qué ocurriría si, sobre todo nos fijásemos en la violencia estructural que ejerce el primer mundo, entre ellos España, sobre la génesis de la mayoría de los conflictos que acaban en guerra actualmente?  Parece que ni los ciudadanos ni los partidos políticos somos conscientes de que la situación de explotación económica, la venta de armas ligada a los fondos de ayuda al desarrollo, el mantenimiento de muchos dictadores en sus puestos por décadas (Gadafi, El Assad, …), nos harían ser conscientes de que estos son los momentos en que más y mejor se puede invertir en políticas noviolentas que ayuden a evitar conflictos armados.  Muy seguramente, si las sociedades del Tercer Mundo, que es donde se dan la mayor parte de las guerras actualmente, pudiesen desarrollarse económica, social y políticamente de manera mejor, las guerras tendrían mucha menor oportunidad de ocurrir.

Además, potenciar la visión estructural de los conflictos nos haría darnos cuenta de que otro escenario en el que hay que intervenir para evitar las guerras es nuestra propia sociedad.  Efectivamente, somos los séptimos exportadores de armas del mundo y nuestras multinacionales y nuestra política exterior son causantes de violencia estructural.  En consecuencia, la conclusión sería que acabar con las guerras en el extranjero sería más posible si acabásemos con nuestro propio militarismo, con nuestra política exterior intervencionista y con nuestras fábricas de armas.  Además, todo ello significaría que los demás países dejarían de vernos como enemigos.

Para acabar, es necesario analizar también el concepto de violencia cultural:

una violencia que “se expresa también desde infinidad de medios (simbolismos, religión, ideología, lenguaje, arte, ciencia, leyes, medios de comunicación, educación, etc.), y que cumple la función de legitimar la violencia directa y estructural, así como de inhibir o reprimir la respuesta de quienes la sufren, y ofrece justificaciones para que los seres humanos, a diferencia del resto de especies, se destruyan mutuamente y sean recompensados incluso por hacerlo”

El papel de la violencia cultural es por lo tanto ser una especie de argamasa que dota de coherencia al sistema de dominación y violencia en el que nos movemos actualmente.  No hay que olvidar que la alternativa, el paradigma de cooperación-noviolencia también coexiste ahora y ha existido siempre.  Hay muchísimos ejemplos de sociedades, etnias, países, gentes, que colaboran y colaboraron para mejorar sus respectivas situaciones y que regularon sus conflictos de manera cooperativa y rechazando la violencia.

¿En qué curso de nuestras escuelas, en qué asignatura se enseñan los casos históricos de desobediencia civil a las guerras, de cooperación internacional para resolver conflictos, de sociedades que promovieron y promueven otras formas, noviolentas, de hacer política?  En ninguno.  Quizá, mejor dicho, seguramente, fijarnos en estos ejemplos y difundirlos haría que surgiesen más iniciativas noviolentas a nivel social y político para colaborar con los países vecinos y para ayudar a la resolución noviolenta de conflictos lejanos.  También tendrían nuestros políticos muchos menos argumentos y muchas menos excusas para aplicar la violencia.  Hay que promover la creación de una cultura de paz coherente, ética y aplicable en la sociedad y las relaciones internacionales actuales.

4.-  Conclusiones.

  • Es imprescindible que la sociedad reclame a los partidos políticos que concreten sus ofertas en los programas electorales en lo que concierne a los gemas de Defensa.
  • Es necesario que los partidos políticos expongan con claridad qué quieren defender, cuáles son los enemigos que ven, cuál es el origen de la violencia directa, estructural y cultural que quieren combatir, si optan por defender los postulados de la defensa militar o de la seguridad humana.
  • Es imprescindible que la sociedad se haga soberana, también en temas de defensa.  Y que debata profundamente qué quiere defender.
  • Es imprescindible que la sociedad investigue y audite el actual militarismo para conocer sus defectos y poder confeccionar alternativas desde la actual realidad.
  • Todo lo anterior no es sólo una cuestión que hay que debatir y trabajar cuando llegan las épocas electorales, sino durante los cuatro o cinco años que duran las legislaturas, permanentemente, controlando a nuestros representantes políticos promoviendo la participación social permanente.
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Más allá del gasto militar, el coste militar

Este concepto no se suele cuantificar normalmente, por la dificultad técnica y por la escasa sensibilidad existente ante las repercusiones generales que provoca el gasto militar, pero es muy importante conocer y ser consciente de que el militarismo nos cuesta mucho más de lo que pagamos por él.  El coste militar incluiría, además de los presupuestos del Ministerio de Defensa y de todo lo que considera el criterio OTAN:

  • el coste de las vidas propias y ajenas de las actividades militares. Hay que tener en cuenta que una estimación conservadora cifra en más de 100 millones los muertos por guerras desde 1914.  Otro dato más preciso, pero no menos aterrador, es el que nos dice que la guerra de 30 meses ha supuesto la muerte de 11.000 niños en Siria.
  • el coste en atenciones sanitarias y protección social a los heridos en los diversos conflictos,
  • el coste de atender a refugiados y desplazados (es importante analizar el ejemplo del caso sirio, donde se calcula que ya hay más de 2 millones de refugiados y más de 1 millón son niños.  ACNUR solicita una ayuda internacional de 2 € para invertirlos en 1 colchón y 1 manta para cada refugiado.  ¿Cuánto costará la comida, atención sanitaria, agua potable, …?
  • la deuda ecológica que contraen las diversas actividades militares (guerras, entrenamientos, desfiles) con el medio ambiente mediante el uso de recursos o su directa destrucción con contaminantes o munición, la sobreexplotación de recursos, la producción de residuos, etc.
  • el coste que suponen las guerras en el tejido productivo de los países afectados, en su inflación, en su deuda exterior, en sus medios de comunicación, etc., lo que acaba produciendo una pobreza crónica para el país,
  • el coste que suponen las guerras en generaciones de personas que se van a encontrar empobrecidos durante toda su vida, no van a disfrutar de vivienda en condiciones, ni de sanidad o educación.  Si pensamos en los casos de Afganistán, Irak, Siria, Libia, …, nos daremos cuenta de que si se hiciese un estudio riguroso del coste de la guerra para estos países, habría que cuantificarlo no en millones de millones de € porque esta magnitud se quedaría muy pequeña, sino en el número de generaciones que van a sufrir sus consecuencias de manera catastrófica a lo largo de toda su vida, un ejemplo de ello nos lo dan las declaraciones de la adjunta para los derechos humanos de la Secretaría General de la ONU que recuerda que un tercio de la población siria necesita ayuda humanitaria urgente y que si la paz llegara mañana a Siria, nos llevaría diez años reconstruirla.
  • la violencia estructural de las relaciones internacionales y económicas (entre primer y Tercer Mundo), el apoyo militar continuado a regímenes dictatoriales y que no respetan los derechos humanos, la continua exportación de armas a estos países, etc.,
  • la violencia estructural que se genera en España cuando nuestro limitados recursos son dedicados a lo militar e imposibilitan usarlos en lo que realmente interesa a los españoles:  sanidad, educación, vivienda, cooperación internacional, etc.  El ocultamiento del gasto militar en otros ministerios está forzando una situación continuada de violencia estructural porque significa la militarización de la I+D+i en España, porque aumenta desorbitadamente la deuda y el déficit de los presupuestos con el malgasto que supone en inversiones armamentísticas, etc.
  • el coste de la violencia cultural que provoca este modelo de resolver los conflictos de manera violenta mediante invasiones, guerras, generación de gigantescos ejércitos y producción de armas,
  • el coste de desarrollo humano y el alejamiento de la consecución de los Objetivos del Milenio que supone invertir (o malgastar, sería más exacto decir) recursos limitados que no se pueden utilizar en asuntos de impacto social positivo.
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La masacre olvidada de Somalia y los intereses de la UE

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Fuente: Público

Ahora que el foco mediático está en Siria y la posible complicación de la región a causa de la impresentable entrada en escena de Israel y la presión de gran parte de los intereses en juego para que EEUU y la UE justifiquen la intervención armada en Siria, nos queremos fijar en una de esas guerras olvidadas en las que los occidentales jugamos pasivamente el papel de verdugos y agresores, pero donde la presión mediática, sin embargo, juega a favor de que no se justifique ninguna actuación de la “comunidad internacional”.

En Somalia han muerto de hambre desde octubre de 2010 a noviembre de 2012 más de 250.000 personas según un estudio publicado por la ONU.

¿Ha causado este desastre algún remordimiento en occidente?¿Ha variado alguna de las políticas aplicadas hacia Somalia?¿Ha merecido la intervención urgente y prioritaria de alguien?¿Ha sido difundido y dado a conocer entre nosotros este drama y sus causas?

Desde 2008 a la actualidad ¿cuál ha sido la política de la UE ante Somalia?:

  1. Adiestramiento de militares somalíes para luchar contra el enemigo oficial de occidente en el conflicto: el islamista ejército Al Shabab
  2. La operación militar Atalanta de la OTAN y las otras operaciones militares en curso (AMISOM, EUTM).
  3. La protección militar de los intereses económicos occidentales en la región y la captura sin garantías de “piratas” somalíes.
  4. Ayudar a EEUU a instalar drones militares para el asesinato selectivo en la zona.

España en concreto es el segundo contribuyente económico y militar del negocio. Aportamos una fragata, un avión de patrulla marítima y un buque a la misión Atalanta. Según datos proporcionados en su día por el Ministro de Defensa en comparecencia ante la Comisión de Defensa el 16 de mayo de 2012, desde 2009 a mayo de 2012 llevábamos gastado en esta operación cerca de 200 millones de euros. Si el gasto sigue la progresión que llevaba hasta entonces, seguramente habremos sobrepasado ya los 300 millones de euros  ¿Nos tendríamos que plantear qué exigimos a nuestros políticos?¿Nos parece aceptable que parte del drama somalí tenga que ver con nuestras indignas políticas? ¿Nos parece aceptable ser una parte de la guerra que se libra allí y cocausantes de la hambruna que se padece en la región?

Los ejércitos españoles tuvieron mucho que ver con las misiones de entrenamiento militar que se ha llevado a cabo en Somalia. Precisamente esta “brillante” experiencia es la que estamos llevando a otro país candidato al desastre (Malí), como nos explican en una nota de El País donde un mando militar así lo reconoce.

Se trata de la Misión de Entrenamiento de la Unión Europea (EUTM), que, además de la instrucción de unos 2.000 soldados malienses, incluye también el asesoramiento para mejorar las capacidades del Ejército. Una experiencia copiada de la misión de entrenamiento en Somalia, que se desarrolló en Uganda, y en la que España ya tuvo un peso importante

¿Nos ha importado algo el destino de los somalíes? ¿Se ha invertido algo en parar la guerra, en dejar de vender armas a los bandos enfrentados, en bloquear cuentas e intereses de los líderes guerreristas, en apoyar a los desertores, en impedir el reclutamiento de niños, en dejar de negociar prebendas económicas y cuotas de mercado con los contendientes, en procurar zonas desmilitarizadas?

No. Se ha invertido en armar a los bandos. En dar formación militar a los contendientes. En conseguir acuerdos de exclusividad para nuestros negocios. En mandar operaciones militares que preserven los intereses (muchas veces altamente depredadores) de occidente. En pervertir el orden jurídico de los países de la zona para que puedan “castigar” a los “piratas”.

¿Son los más de 250.000 somalíes muertos por hambre en menos de dos años víctimas fortuitas de la mala suerte o más bien muertos por la guerra por otros medios y  por la violencia estructural que la UE está ayudando a construir en la región?

Exigir a nuestros políticos un cambio en la orientación de la política exterior, actualmente condicionada por el enfoque militarista de la misma, es por ello una cuestión de principios y una estrategia de lucha por la solidaridad entre los pueblos, porque de hecho Somalia es un país agredido, a fecha actual, por el orden mundial que los ejércitos, en nuestro nombre, están ayudando a construir.

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Guerra del agua en África

Fuente:  El País.

Desde el principio de este blog alertamos sobre las nuevas guerras, aquellas que no son de estado contra estado y que tienen intereses que no son meramente geoestratégicos sino que buscan el control de los recursos naturales más básicos (esto no es nuevo, ya se hacía y hace con el petróleo, por ejemplo).  Ahora le toca el turno al agua en África.  Pobres africanos, van a sufrir, ya sufren, la codicia sin límites de las multinacionales, los fondos de inversión y gobiernos extranjeros.

Multinacionales, fondos de inversión e incluso Gobiernos extranjeros se están quedando con sus aguas a través de la compra o arrendamiento de ingentes extensiones de campos de labor. Hasta ahora se había advertido del riesgo del acaparamiento de tierras, pero estos días le ha llegado el turno al agua dulce.

La fragilidad de este elemento es tal que es el único recurso imprescindible para el ser humano que no está protegido por ningún acuerdo internacional.

Parece ser que los fondos de inversión especulativos de los países ricos ya no sacan tantos rendimientos de especular en inmuebles, armas, o contra los monedas de los países, ahora parece que se han fijado en el agua y han diseñado estrategias para sacarle provecho.  Con ello no nos referimos al desarrollo de regiones para que puedan hacer un uso sostenible del agua en un entorno de economías con desarrollo humano, sino a provecho propio, provecho para los tiburones financieros.

¿Qué nos espera ver en África en los próximos años?  Nuevas formas de violencia estructural que acabará derivando en violencia directa

¿Qué se puede hacer contra todo este desbarajuste económico en el que sólo impera el egoísmo y las políticas a corto plazo?  La primer idea es que poco y menos nosotros, simples mortales alejados de los mercados financieros especulativos.  Sin embargo, si lo pensamos más profundamente es posible hacer algo contra ello:  luchar contra los paraísos fiscales, abogar por la imposición de tasas disuasorias que gravan los movimientos de capital especulativos y desvían lo recaudado a cooperación.  Es decir, podemos unirnos a los movimientos sociales o al 15 M, podemos redoblar nuestro compromiso con ellos, dado que son los únicos que, en el fondo, luchan de manera ética y noviolenta por los derechos de los pobres y los olvidados en estas nuevas guerras como la del agua.

Así, de paso, evitaremos pobreza, migraciones no deseadas y conflictos bélicos en 2013 y años sucesivos.

En el fondo, luchar aquí para que cambie nuestras instituciones políticas, sociales y económicas no es abstraerse u olvidarse del problema africano, sino trabajar en la fuente del problema.  Aquí, en los países ricos es donde están los brokers que van a acabar acaparando el agua africana, con nuestras leyes económicas (españolas y de la unión europea) es con las que se mueven, con las subvenciones y apoyo de nuestros estados.  Aquí, por lo tanto, se genera el problema y por ello aquí, con los movimientos sociales de aquí es donde hay que dar una parte importante de la batalla.

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