Archive for reservistas voluntarios

Los mayores ejércitos de la OTAN

Imagen de Le Mouvement de la Paix

Fuente:  OTAN.

País20102017
Estados Unidos1,4271,308
Turquía 495387
Francia 234209
Italia193181
Alemania 235179
Reino Unido 198161
España 131121
Polonia100111
Grecia 128107
Canadá 6173
OTAN (total)3,5723,174

Si analizamos la tabla adjunta, podremos darnos cuenta de algunos datos relevantes:

  • La OTAN utiliza, como poco, 3.174.000 personas para la defensa.  Decimos que como poco porque somos consientes de que, al menos, España no ha incluido los guardias civiles que tienen naturaleza militar.  También cobran de lo militar y suponen gasto militar los reservistas, que tampoco están contabilizados.  Suponemos que la OTAN utiliza, cándidamente, los datos que le dan los países y, por ello, también suponemos que estas cifras no son del todo reales, sino que están ajustadas bastante a la baja.
  • La OTAN ha bajado el número de sus tropas en el periodo 2010 – 2017 desde 3.572.000 a 3.174.000, es decir, 398.000 militares menos, un 11’15 % menos.
  • La OTAN se fundamenta en Estados Unidos, que representaba en 2010 un 39’94 % de los efectivos y que en 2017 alcanzó el 41’20 %.
  • De los 28 países de la OTAN, en 7 han subido el número de militares, en 21 han bajado.
  • Las subidas de militares en la OTAN han tenido como claros protagonistas a los países del Este, más cuanto más próximos a Rusia.  Polonia, octavo ejército de la OTAN, que ha subido en 11.000 efectivos, un 11 %.  Otros países que han aumentado el número de integrantes de sus ejércitos ha sido Estonia de 5.400 a 5.700, un 5’5 %;  Letonia, de 4.800 a 5.700, un 18’75 %;  Lituania de 7.900 a 14.000, un 77’2 %;  Noruega, de 19.000 a 20.000, un 5’26 %;  Rumanía de 67.000 a 70.000, un 4’47 %;  y Canadá de 61.000 a 73.000, un 19’67 %.
  • La mayor bajada en número de efectivos se ha producido en Estados Unidos:  119.000, Turquía 108.000, Alemania 56.000, Reino Unido:  37.000, Grecia 21.000, Portugal 16.000, Italia 12.000, España 10.000.  En este caso destacan las fuertes bajadas de los mayores contribuyentes de la OTAN y las del flanco sur.
  • Número de soldados y extensión del país no son directamente proporcionales.  Países inmensos como Estados Unidos y Canadá tienen ejércitos muy diferentes en cuanto a número de soldados.  Por lo tanto, la cantidad de soldados no es factor directo de la cantidad de kilómetros cuadrados que tienen que defender.
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Política de defensa de Gran Bretaña

Imagen de Miguel Discart

Imagen de Miguel Discart

Continuamos la serie que prometíamos en el artículo “Política de defensa de Alemania“, siguiendo el estudio “Análisis comparativode la capacidades militares españolas con las de los países de su entorno” realizado por Ignacio Fuente Cobo para el IEEE del Ministerio de Defensa.

Hoy nos ocupamos de las líneas generales de la política de defensa de Gran Bretaña.

Las grandes líneas de la política de defensa de G.B. se rigen por

  • la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS), que analiza el entorno de seguridad y establece los objetivos estratégicos.  La última es de noviembre de 2015.  Y se revisa cada 5 años.
  • la denominada Revisión Estratégica de Seguridad y Defensa (SDSR) que establece las formas de lograr esos objetivos y los medios necesarios para conseguirlo, es decir, los recursos que van a emplear.  La última es de noviembre de 2015.  Y se revisa cada 5 años.
  • un informe anual a la comisión parlamentaria de defensa sobre la implementación de la NSS
  • y un registro nacional de riesgos de carácter abierto y revisable cada dos años

Esta organización nos parece mucho más transparente y participativa que la DDN española que es realizada y aprobada por el gobierno y que tras ello y, sólo con carácter informativo, es puesta en conocimiento del Congreso.

También nos parece muy oportuno dividir el debate en dos:  por un lado definir los enemigos, riesgos y objetivos de la defensa;  y en otro debate posterior plantearse cómo realizar esos objetivos.  Así, se pueden analizar por separado para mejorarlas y se pueden pedir responsabilidades o fijar los errores más concretos.

El principal problema de la SDSR de 2010 era que mantenía la misma premisa de la anterior, al afirmar que con el fin de la Guerra Fría la probabilidad de que se produjese un conflicto interestatal era muy baja, por lo que habría dejado de ser prioritario dotarse de las capacidades necesarias para hacer frente a un Estado militarmente avanzado, un escenario básicamente improbable.

La premisa subyacente en esta revisión de 2010 que, sin embargo, no fue formulada explícitamente, era que Reino Unido confiaba en que las crisis de seguridad y humanitarias fueran lo suficientemente infrecuentes y limitadas como para que las Fuerzas Armadas británicas estuvieran en condiciones de evitarlas o, en su caso, hacerlas frente con pocos medios. De hecho, los británicos nunca comprometieron más del 10% de sus efectivos en las operaciones más exigentes de Irak y Afganistán (diez mil soldados de un total de cien mil).

Un esfuerzo que, aunque pudiera parecer muy elevado para otros países, resultaba escaso para lo que estaba acostumbrado a comprometer hasta entonces Reino Unido. La denominada Fuerza Futura 2020 que contemplaba la revisión, establecía que Reino Unido solo debía hacer frente a un único problema importante de seguridad —Major Operation— en cada momento.

La SDSR 2010 no fue capaz de anticipar una serie de crisis y acontecimientos que iban a conformar el panorama estratégico de nuestros días. Los más evidentes fueron la participación de Reino Unido en las acciones en Libia en 2011, la inestabilidad en Ucrania en 2014.   la aparición de una nueva forma de islamismo extremista en Siria e Irak, o la epidemia del virus del ébola en África occidental.

De esta manera, se establecía un nivel de ambición consistente en desplegar un máximo de 6.600 soldados durante una década en una sola operación de estabilización y en un solo país, complementada con esfuerzos temporales menores que en ningún caso superarían los 3.000 soldados.

Así se redujo progresivamente el coste de las operaciones de proyección de fuerza un 19% en 2015 en comparación con los niveles de 2010.

Sin embargo, Reino Unido sobrepasó en 2010 su nivel de ambición respecto a su capacidad de conducir operaciones marcado para ese año —el denominado Defence Planning Assumptions— lo que supuso un esfuerzo extraordinario para las Fuerzas Armadas británicas, dando lugar a disfunciones que aún persisten

La postura gubernamental de llevar al límite esta política intervencionista ha supuesto graves problemas en el Ejército de Tierra, el más sobrecargado en las intervenciones:

La realidad fue, por tanto, que esos diez mil militares que estuvieron en operaciones durante esos años no supuso un esfuerzo repartido proporcionalmente entre el conjunto de las Fuerzas Armadas, sino que, muy mayoritariamente, recayó en el ejército de Tierra y en particular de las Unidades de Infantería, con lo que el nivel de exigencia operativa sobre esta parte relativamente reducida de la estructura de fuerzas británica resultó absolutamente desproporcionado. Por otro lado, este esfuerzo comenzó en 2003 en Irak y tuvo que mantenerse casi hasta 2014, unos diez años, sumando los años en Irak y en Afganistán, lo que ocasionó que casi se llegara a alcanzar el punto de ruptura de sus unidades, con problemas de retención, reclutamiento y generación de contingentes. Esta concentración del esfuerzo operativo sobre una porción limitada de unidades hizo que sus efectos dañinos todavía estén en proceso de recuperación.

G.B. eligió una opción generalista en la que asumía su papel como gran potencia intervencionista:

Reino Unido renunciaba a la especialización en determinadas capacidades, o en determinadas especialidades operativas, que debían ser reforzadas en caso de resultar insuficientes por las aportadas por los aliados. Por el contrario, intentaría mantener todas las capacidades propias de una potencia militar avanzada, incluyendo aquellas que estimaba habían quedado anticuadas como los carros de combate, aviones de combate de última generación, submarinos, armas nucleares, o portaviones, si bien en cantidades más modestas.

Finalmente, en una declaración que parecía más voluntarista que realista, asumía que más que centrarse en una región particular del mundo (por ejemplo, Europa y el Oriente Medio) su compromiso era global, abarcando desde el Pacífico hasta el África subsahariana.

Lo más significativo en cuanto a la reevaluación de sus planteamientos estratégicos por parte de Reino Unido realizada en la SDSR 2015 no eran estos acontecimientos en sí mismos, sino las tendencias que representaban. En primer lugar, la premisa de que tras las campañas de Irak y Afganistán debería seguir un período de «pausa estratégica», durante las cuales pudiera desarrollarse e implementarse la Fuerza Futura 2020, resultaba errónea desde el momento en que Reino Unido se vio inmerso en acciones militares en Libia, África occidental y Oriente Medio. En segundo lugar, tampoco era cierta la premisa de que Europa era inmune a la violencia estatal transfronteriza, por el contrario Estados poderosos en la región como Rusia no habían renunciado a emplear la fuerza como herramienta fundamental de su política internacional. Finalmente, estaba la relevancia de la aparición del Estado islámico en Irak y Siria que, con su brutal combinación de terrorismo e insurgencia, tenía como objetivo la posesión territorial, no tanto para crear una estructura estatal, capaz de ser reconocida por el ordenamiento jurídico internacional, como para establecer un califato islámico que desafiase al modelo westfaliano de orden internacional existente

¡Cuánto nos recuerda a nuestra DDN española!  Y eso que nuestro potencial económico y político no llega, ni de lejos, a los británicos.

Restricciones presupuestarias.

El análisis siguiente debería ser muy educativo para las elites militaristas españolas.  La producción y compra de armamento no es el objetivo principal de una nación al que todo debe plegarse.  Hay problemas más importantes y acuciantes que hacen que el esfuerzo militar pase a un segundo plano y sea contingente:

Ahora bien, el principal problema de la SDSR de 2010 no estaba tanto en la evaluación del entorno de seguridad —ciertamente limitada— sino, sobre todo, en que emergía en el contexto singular de una profunda crisis económica y financiera, lo que se tradujo en recortes sustanciales de los gastos públicos, incluidos los de defensa. Los compromisos de defensa heredados de épocas anteriores fueron considerados inabordables tanto a la hora de abordar la reducción del déficit público como a la hora de financiar los programas de equipamientos correspondientes. La consecuencia fue una sustancial reducción en los presupuestos de defensa que alcanzó el 8% en términos reales en el año 2015, traduciéndose esta rebaja en cambios importantes en la configuración y en el equipamiento de las Fuerzas Armadas. Los principales recortes en capacidades críticas, como la de la aviación embarcada con la retirada de los aviones Harrier y del portaviones HMS Ark Royal (un nombre mítico que había estado en servicio en la Armada británica desde los tiempos de la «Invencible»), así como el retraso en la construcción de dos nuevos portaviones debido, entre otras cosas, a la dificultad de acomodar en ellos el nuevo avión de combate F-35, reflejaban la dificultad de Reino Unido de lograr unas capacidades militares acordes al nivel de ambición global expresado en su revisión de la defensa. La eliminación de programas considerados hasta entonces prioritarios como el de patrulla marítima con la supresión del programa Nimrod MRA4, o la reducción de la flota de superficie de veintitrés a diecinueve fragatas y destructores, no hacían sino abundar en estas dificultades. En general, todas las capacidades fundamentales sufrieron recortes muy importantes, cuyo promedio alcanzó el 30%

Pero quizás la reducción más crítica fue en el personal en servicio activo, al prever el recorte en 17.000 efectivos del número de soldados y marineros (10.000 en el Ejército de Tierra y 5.000 en cada uno de los otros dos ejércitos). De esta manera, las Fuerzas Armadas británicas quedaban dimensionadas a unas cifras que no se conocían desde mediados del siglo XIX. La disminución de personal militar en activo debía compensarse con reservistas, cuyo número se preveía alcanzase un total de treinta y cinco mil en el año 2018, aunque existían serias dudas sobre la efectividad.

Es decir, países de nuestro entorno, países a los que las elites militaristas quieren parecerse, son conscientes de que la crisis económica imponía la reducción de gastos y de armamentos.  Nosotros no.  Los hemos considerado sagrados y hemos conseguido, con ello, multiplicar la deuda pública.

recortes-militares-gb

Crecen las críticas.

Cristalizaron fundamentalmente alrededor de dos temas:

– Que la SDSR había sido dictada por las consideraciones presupuestarias más que por un verdadero análisis estratégico de los recursos necesarios para las Fuerzas Armadas a la vista del entorno de seguridad.

– Que la reducción de personal y los recortes en los equipos ponían en riesgo la capacidad de las Fuerzas Armadas británicas para llevar a cabo todas las misiones que se les encomendaban, especialmente las más exigentes.

La decisión de reducir el enorme déficit presupuestario provocó una disminución considerable en la capacidad militar de Reino Unido, a medida que se iban reduciendo las capacidades convencionales de combate de sus Fuerzas Armadas y los niveles de preparación de sus tropas. En un entorno estratégico que se iba complicando con la aparición de problemas como la anexión de Crimea por Rusia, o los efectos perversos de las «Primaveras árabes», Reino Unido disminuyó el perfil de su política exterior y de seguridad, lo que parecía indicar que se estaba produciendo un cierto agotamiento estratégico. La reducción sustancial de sus Fuerzas Armadas puso en duda la capacidad de Reino Unido de ofrecer en cualquier operación militar futura el mismo nivel de compromiso sostenido en el tiempo que fue capaz de soportar durante las guerras de Irak y Afganistán.

La autocrítica en G.B. a su política de defensa les impide cometer errores que aquí, en España, se nos acumulan (S-80, intervencionismo por todo el globo, ejércitos sobredimensionados en cuanto a personal, gasto militar desaforado, …):

el Comité de Defensa de la Cámara de los Comunes publicara en marzo de 2015 tres informes demoledores en los que se criticaba duramente la forma en que se planeaban las operaciones militares y se ejecutaban las decisiones de compras de armamentos y equipos. Ejemplo de la seriedad con que se tratan los temas de defensa en este país, en uno de los informes al referirse al segundo de los portaviones previstos para la Armada (el Príncipe de Gales), se afirmaba sin contemplaciones que «tenía poco sentido el adquirirlo» a menos que se encontrase el suficiente dinero para comprar los aviones con que debía dotarse y los buques de protección que debían acompañarle

La nueva Revisión Estratégica de la Defensa.

Lo acertado de los análisis críticos anteriores nos hacían pensar que la política de defensa de G.B. tomaría derroteros mucho más pacíficos y comedidos que los que implantó la nueva Revisión Estratégica de la Defensa publicada en noviembre de 2015:

La nueva revisión asume una aproximación más completa al tema de la seguridad, de manera que incluye no solo la política de defensa y las capacidades de las Fuerzas Armadas, sino que abarca una visión de la seguridad ampliada, en la que se contemplen asuntos tales como la defensa interior, el contraterrorismo, la ciberseguridad, la seguridad de las fronteras o la evolución de la seguridad internacional.

Se trata, por tanto, de una visión reforzada de la seguridad en la que se contempla rehacer las Fuerzas Armadas para el nuevo período postafganistán, de manera que sean capaces de apoyar las operaciones de estabilidad hasta en 12 teatros simultáneamente, en los que haya que hacer frente tanto a amenazas no convencionales como convencionales. En todo caso, y en un ejercicio de pragmatismo, Reino Unido reconoce que dado que ningún país es capaz de afrontar estas amenazas en solitario, su primera misión es actuar en el seno de grandes coaliciones o alianzas, principalmente con los Estados Unidos y, subsidiariamente, con la OTAN.

La locura.  Parece ser que los británicos, conscientes de que no pueden mantener una única intervención militar en el exterior durante 10 años, optan por mantener 12 teatros  exteriores simultáneos, junto con el de la defensa ante la amenaza “interior”.

Ahora Reino Unido parece dispuesto a emplear su liderazgo militar en el seno de la OTAN, para asegurar que la Alianza cuenta con toda la gama de fuerzas convencionales necesaria para defender Europa contra una amenaza clásica como pudiera ser la rusa. En este sentido, Reino Unido pretende reconstruir sus capacidades convencionales seriamente erosionadas desde el fin de la Guerra Fría y volver a ponerlas «a punto» para las nuevas contingencias.

Al mismo tiempo, la nueva SDSR busca desarrollar capacidades que respondan a las amenazas asimétricas y aquellas definidas como de la «próxima-generación», o «ambiguas», como puedan ser los ciberataques, la operaciones de información y el empleo de fuerzas especiales para fomentar la subversión. En definitiva, responder a lo que entiende como la nueva amenaza rusa en entornos operativos híbridos, de manera que se pueda evitar la repetición de lo ocurrido en el caso de Ucrania. Igualmente, Reino Unido pretende desarrollar la capacidad de respuesta frente a una amplia serie de desafíos y riesgos que pueden surgir fuera de Europa, como puedan ser el terrorismo, los regímenes criminales, los grupos extremistas que controlan territorios extensos (i.e. el Dáesh/IS), las guerras civiles y los Estados colapsados o frágiles

Este número tan elevado de riesgos y amenazas potenciales que pueden presentarse simultáneamente hace que las operaciones de estabilización intensivas en recursos humanos y materiales, tipo Irak o Afganistán, tiendan a ser desechadas como modelos de intervención futuras. Ahora se recuperan los casos de Bosnia o Sierra Leona como modelos de éxito a repetir en el futuro, mientras se contempla la necesidad de desarrollar una nueva estructura de fuerzas y capacidades adecuada a los requerimientos exigibles en situaciones más complicadas como serían los casos de Libia, Siria o Ucrania.

La política de defensa está íntimamente relacionada con su entorno con las otras políticas estatales.  En España optamos por priorizar y salvaguardar la política de defensa, su despilfarro en armas que en nada de tiempo se quedan obsoletas, :

Ahora bien, el problema de los presupuestos de defensa en Reino Unido es que, al igual que pasa en la mayoría de países europeos, los gastos del Estado en temas como educación, salud o pensiones están «blindados» ante cualquier tipo de reducción y consumen la mayor parte del mismo, por lo que, en escenarios económicos deprimidos, el presupuesto de defensa resulta especialmente vulnerable

¿Será G.B. capaz de mantener estos desmedidos esfuerzos en defensa mientras se sigue recortando el apoyo social a su propia población?  Parece difícil considerar que sí, sobre todo si tenemos en cuenta que:

La SDSR 2010 dejaba fuera el sistema de misiles balísticos Trident considerado el arma estratégica última de Reino Unido, a pesar de que supone el 25% del presupuesto militar en adquisiciones durante al menos la próxima década. Esto, unido a las cantidades significativas necesarias para dotarse de los dos portaviones previstos, parece indicar que, inevitablemente, se producirán recortes en otros capítulos, lo que pone en serias dudas la capacidad de Reino Unido para afrontar satisfactoriamente los riesgos y amenazas que proclama en su próxima SDSR.

Estos compromisos incluyan un incremento del presupuesto de gastos de adquisición de nuevos equipos en un 1% en términos reales cada año a partir de 2016, lo que permitiría adquirir nuevos submarinos de la clase Astute, cierta cantidad de aviones F-35 de última generación, nuevas fragatas Type-26 y vehículos acorazados Scout.

El problema es que el mantenimiento de estas promesas en cuanto a adquisiciones exige mantener «congelados» los sueldos militares, una situación que viene prolongándose desde 2010 como parte de la consolidación fiscal del sector público acometido por el Gobierno británico en esa fecha.

Estas circunstancias pueden llevarnos a pensar que, muy probablemente, un porcentaje del 2% no sea suficiente para cubrir todas las necesidades de la defensa, incluyendo la reestructuración de la Fuerza Futura 2020, lo que obligará al Reino Unido a tomar decisiones difíciles en lo que se refiere al empleo de unos recursos limitados.

 

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Activación de reservistas: lo que nos faltaba

Ceremonia+de+Clausura+y+Apertura+de+Cursos+de+los+Planteles+del+Sistema+Educativo+Militar

Por Luis Sánchez Molina

Fuente: CISDE

El BOE ha publicado el 16 de diciembre una Orden Ministerial de Defensa de 4 de diciembre, por la que se aprueba el plan de activación de reservistas militares, que permitirá activar durante 2016 hasta un total de 1.375 reservistas, más del doble de los que se podían activar el año pasado.

¿Qué augura esto? Mayor número de militares en el exterior, mayor intervencionismo, mayor militarismo. Para tener un indicio de ello, en el mes de noviembre pasado se publicó la Orden Ministerial 56/2015 que permite el uso de reservistas voluntarios en las misiones en el exterior de los ejércitos y de la UME (¿qué se supone que va a hacer la UME en el extranjero?)

Y, sin animo de ser agoreros, el absoluto silencio a este incremento sordo del militarismo por parte de la nueva clase diputadil que sienta sus reales y primerizas posaderas en los tronos del Congreso de los Diputados. Un primor.

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¿Macrocefalia o gigantismo generalizado?

Imagen de copsadmirer@yahoo.es

Fuente:  europapress.

UPyD, y concretamente, su portavoz en la Comisión de Defensa, Irene Lozano, está realizando últimamente una eficaz labor de oposición con preguntas y críticas concretas a algunas de las políticas del Ministerio de Defensa más cuestionables.  Hoy en concreto con la macrocefalia de las Fuerzas Armadas:

Unión, Progreso y Democracia (UPyD) ha denunciado este jueves la “mala estructuración actual” de las Fuerzas Armadas, lo que conlleva la existencia de una “macrocefalia” que resulta, a su juicio, “inoperativa”, por lo que ha emplazado al Gobierno a realizar una “reestructuración” del Ejército, en particular de su cúpula.

Recuerda Lozano que:

el gasto destinado a personal de las Fuerzas Armadas ascendió al 77 por ciento de los últimos Presupuestos del Ministerio de Defensa, lo cual, a su juicio, debe llevar a pensar en “la prioritaria necesidad de un redimensionamiento adecuado y consensuado de nuestros Ejércitos que permita un futuro estable”.

Por nuestra parte, recordamos que en nuestro informe sobre el Gasto Militar en 2014 se habla de que:

  • la cifra real es el 78’3 % de gasto en personal de todo el gasto del Ministerio de Defensa,
  • la situación es histórica, por ejemplo, en 2012, se gastaron en personal 4.767 millones de €, lo que suponía un 66 % del presupuesto del Ministerio de Defensa, y en 2013 se gastaron 4.636 millones (73’4 %)
  • puesto en contexto este gasto, el 44 % del personal de la Administración Central del Estado son militares.  Y, además, como contábamos en un post anterior:  desde julio de 2012 a enero de 2014 el total de personal al servicio de las distintas administraciones ha pasado de 2.636.181 personas a 2.551.123 personas, con un descenso de puestos de trabajo de 85.053 personas que se han ido al paro, un descenso del 3,22% en las plantillas de personal al servicio de las administraciones.
  • como nos informa diariomilitar.es, y nosotros mismos, en este año se han convocado, por ahora 470 plazas para militares (muy por encima de lo que es la reposición de los demás cuerpos de funcionarios).  Y de ellos, 438 plazas son para oficiales (93’2 %) y 32 para suboficiales (6’8 %).  Es decir, la contratación de militares de este mismo año va a aumentar el problema del que estamos hablando.
  • Por cierto, 70 de estas plazas son para la Guardia Civil.  ¿Qué hace Defensa convocando 70 plazas para Guardia Civil, si ésta depende del Ministerio de Interior?  Para que luego digan que la Guardia Civil no es un cuerpo militar y/o que Interior y Defensa no son, muchas veces, la misma cosa.

Por otro lado UPyD denuncia que:

Pero además, para UPyD, esto significa que las Fuerzas Armadas españolas se encuentran en “un nivel muy por debajo de la operatividad deseada”, ya que no existe apenas presupuesto para el adiestramiento, la formación y el mantenimiento del material.

En esto ya ahondábamos hace 6 meses cuando publicábamos Sólo el 10 % del ejército listo para combatir, lo cual nos deja claro que la principal función de nuestro ejército no es defendernos de nada (si es que es posible que nos defiendan de algo), sino defender su puesto de trabajo y su forma, muy inútil socialmente, de vivir.

Además, los planes del Gobierno del PP aspiran a aumentar la reserva militar a 25.000 efectivos.

Para más datos y una visión más global de la situación del personal de las fuerzas armadas podéis ver La brutal dimensión del personal del ejército (de octubre de 2013).

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¿Reservistas catalanes a mansalva en el ejército?

Suicide

Fuente: ABC

Nos ofrece el periódico derechista ABC un sospechoso artículo en el que afirma que en Cataluña se está produciendo un aumento importante del número de reservistas en el ejército como consecuencia (o reacción) al creciente independentismo.

Parece un poco tendencioso ABC y, como quiera que suele emitir juicios bastante tóxicos sobre esta materia, hemos querido indagar más sobre el asunto.

Primero nos hemos preguntado por el significativo aumento, para concluir que no es tal. Según la “Memoria de Estadística de personal militar de complemento, militar de tropa y reservista voluntario” de 2012 (publicada en febrero de 2013, existen 5168 reservistas voluntarios, cifra invariable desde hace la tira.

Dicha memoria no describe las procedencias de éstos, por lo que malamente podemos contar con este dato, pero sería significativo comprobar, dado que la información indica que hay muchas peticiones de catalanes, cuántas hay de vallisoletanos, leoneses, extremeños, etc. Y no lo decimos por decir. Según informaciones periodísticas, la constante hasta la fecha es que las principales peticiones de reserva al ejército, superando con mucha distancia a las demás, sean de Valladolid. De este modo, decir si hay muchas o pocas peticiones de catalanes sin contextualizar éstas en relación al resto suena un poco a guasa y no es creíble.

Pero abundemos en una explicación más que posible al incremento de peticiones de ingreso en la reserva. La reserva “moviliza” sus efectivos para realizar trabajos concretos cuando así se ordena desde el gobierno y se publica un decreto que se llama “de activación”.

Durante 2012 prácticamente no hubo activaciones y únicamente había 84 personas activadas del total de 5.168 reservistas adscritos. Pero en 2013, a inicios, se estableció un decreto de activación, con un plan de activación de nada menos 591 reservistas y un presupuesto de 2,3 millones de euros para pagos y formación de estos.

Los voluntarios activados corresponden con 201 sanitarios, 200 voluntarios para tierra, 100 para la armada y 90 para el ejército del aire, y dado que perciben unos emolumentos galopantes y que existe una verdadera crisis económica, no es de extrañar que las demandas de incorporación a la reserva se multipliquen como un medio alternativo para sortear el paro.

Y la multiplicación de demandas ocurre no sólo en Cataluña y, por lo que parece, muy poco relacionada con la mayor o menor presión independentista, sino más bien con las únicas oportunidades de trabajo en un país que vomita parados a diario.

A estos del ABC se les nota la ideología a la legua. Da pánico pensar que todas sus noticias tengan la misma información y objetividad.

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Reservistas voluntarios: 6.000 militares más

Fuente:  Observatorio CISDE.

En muchas ocasiones nos hemos preguntado qué son los reservistas del ejército.  Una de ellas es cuando vemos en los Presupuestos del Estado la partida destinada a reservistas, dotada en los presupuestos generales de 2013 con 554’5 millones de €, cifra nada despreciable, por cierto. Os ofrecemos el siguiente enlace para que podáis leer la información extensiva que da el Centro de Documentación de la Defensa sobre los reservistas voluntarios.  En dicho enlace hemos encontrado que:

Artículo 37. Régimen económico.
1. Los aspirantes a la obtención de la condición de reservista voluntario, durante su estancia en los centros de formación, o en unidades, centros y organismos del Ministerio de Defensa, para la realización de la formación militar básica y específica, así como los reservistas voluntarios que sean activados para la realización de períodos de instrucción y adiestramiento o asistir a cursos de formación y perfeccionamiento, percibirán una indemnización calculada sobre el salario mínimo interprofesional diario cuantificada como sigue:
a) Para el personal aspirante para acceder al empleo de alférez (RV) o alférez de fragata (RV): tres veces dicho salario.
b) Para el personal aspirante para acceder al empleo de sargento (RV): dos veces y medio dicho salario.
c) Para el personal aspirante para acceder al empleo de soldado (RV)/marinero (RV): el doble de dicho salario.
2. El personal reservista voluntario, durante el período de activación para prestar servicio, percibirá las retribuciones fijadas para los militares profesionales con empleo equivalente. Para los de tropa y marinería, las retribuciones serán las correspondientes a los militares profesionales, de empleo equivalente, con una relación de servicios de carácter temporal y que no tengan suscrito un compromiso de larga duración.

La idea inicial era destinar a estos reservistas a unidades de retaguardia, pero, el 11 de enero de 2013 Morenés autorizó el envío de reservistas a Líbano y a Atalanta (Djibuti), es decir, a operaciones de guerra .  En concreto son reservistas voluntarios del área de sanidad.

Igualmente, se autoriza el uso de reservistas en los equipos de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) de la Unidad Militar de Emergencias que se proyecten al extranjero para colaborar en caso de terremotos u otras catástrofes.

Con esta medida, el ministro Morenés pone fin al criterio de su antecesora, Carme Chacón, de no autorizar que los reservistas pudieran servir en misiones exteriores, a pesar de que en muchos casos existía una gran necesidad de ello. De hecho, se estaba dando el caso de que a pesar de que las Fuerzas Armadas sufren una gran escasez de médicos militares, no se permitía que médicos militares reservistas pudieran cubrir esta demanda, obviando que muchos estaban dispuestos a ello.

Ya desde inicios del mandato de Morenés se han dado pasos para incorporar reservistas voluntarios al Ejército, sobre todo interesan los médicos civiles para convertirlos en médicos voluntarios pues su escasez en las Fuerzas Armadas es grande.

La última iniciativa ha sido la Convocatoria de los procesos de selección para incorporarse como militar de carrera o adscribirse como militar de complemento. Los aspirantes seleccionados abordarán un plan de estudios consistente en cuatro meses de formación en las Academias Generales del Ejército de Tierra en Zaragoza, del Ejército del Aire en San Javier (Murcia) y de la Armada en la Escuela Naval Militar en Marín (Pontevedra) y otros seis meses en la Escuela Militar de Sanidad.  Adquirirán así la condición de militar de carrera dentro del Cuerpo Militar de Sanidad y la atribución de empleo de teniente, con igual consideración que el resto de los oficiales de las Fuerzas Armadas.  El futuro más reciente de estos nuevos médicos militares será la participación en misiones internacionales.

Pero vayamos haca atrás para buscar los antecedentes. En 2003 Federico Trillo creó el cuerpo de reservistas voluntarios del ejército español.

Han llegado a ser 6.000 hombres y mujeres aunque ahora el número baja por la desatención del Gobierno:

  • La crisis económica ha reducido drásticamente las (ya de por sí cortas) activaciones;

  • las convocatorias han menguado a cifras simbólicas;

  • no se les ha renovado ni una sola vez el uniforme;

  • no reciben condecoraciones;

  • no tienen una conciencia clara de contribución a la Defensa Nacional;

  • no reciben información alguna del Ministerio;

  • apenas se les menciona en los medios de comunicación dependientes de Defensa;

  • no se les forma adecuadamente;

  • no se han puesto en marcha los prometidos programas de apoyo a los empleadores de reservistas.

  • Otro problema grave que se da este año es que si el Ministerio de Defensa se niega a activar a reservistas en 2013, muchos perderán su condición, porque la ley dice que han de ser activados, al menos, una vez por trienio. Algo que con la crisis no se ha dado. Muchos afectados por esa situación están intranquilos.

Parece que a las críticas que tienen los reservistas voluntarios hacia el Gobierno hay que unir las que tienen los militares profesionales contra los reservistas voluntarios:

  • recelan al comprobar cómo los reservistas reciben empleos de oficial o suboficial con una ”formación militar exprés”, por muy competentes que sean en el ámbito civil.

  • Tampoco ha ayudado la implantación del régimen de ascensos de los reservistas (el más restrictivo de la OTAN, dicho sea de paso), que fue aprobado mediante la Ley de la Carrera Militar en 2007 y regulado mediante real decreto en 2011.

  • Muchos militares de carrera no lo han entendido y lo  consideran un agravio comparativo, poco menos como si se les “regalan estrellas y galones por quince día des instrucción y varias semanas de activación”; es decir sin el menor mérito militar para ello. Los fugaces periodos de instrucción y adiestramiento, les coloca como “outsiders” a ojos “de los militares verdad”.

En conclusión:

 Algunos observadores opinan que el actual modelo de reserva militar del que se ha dotado España está totalmente agotado. El sistema entró en letargo tras la eliminación de la Oficina General de Reservistas, que estaba al mando de un General de División y que se dedicó a impulsar la reserva voluntaria durante sus primeros años. La realidad es que, una vez creada la reserva militar por el ministro Federico Trillo, sus sucesores no han hecho nada por impulsar este complemento imprescindible de la seguridad nacional.

 

 

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