Archive for Rearme

Guns Black Friday: récord de venta de armas en el Black Friday

Fuente:  El País.

Consumir hasta morir.  Nunca mejor dicho porque hablamos de armas, que no tienen otro uso que el de provocar la muerte.

Hablamos de la unión entre el paroxismo del capitalismo, las compras, y el cáncer del capatialismo, las guerras.

Una de las compras estrella en Estados Unidos este Black Friday (Viernes Negro), ese día de descuentos de vértigo que los americanos han puesto de moda en el resto del mundo, fue la compra de  armas. El FBI recibió hasta 203.086 solicitudes de información de antecedentes, lo que supone un récord histórico de requerimientos en un solo día, según los datos de los investigadores federales avanzados por USA Today, que revelan un incremento de ventas del 10% respecto al año anterior, que también había batido la marca.

Poco importan las recientes matanzas colectivas, poco importa que sea uno de los países con más muertos por armas de fuego, poco importa la violencia generalizada en varios de sus Estados… Poco importa que la política exterior estadounidense se ejecute a fuego, poco importa que todo ello se cobre la vida de miles y miles de personal al año.

Si bajan el precio de las armas, se produce una escalada en el número de ventas.  Nada menos que 203.086 solicitudes en un sólo día para conocer los antecedentes de 203.086 personas que querían comprarse un arma.

Y a ese viernes negro superventas le sucederán lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábados y domingos rojos.  Y no nos debería sorprender.

La sociedad estadounidense está enferma de muchas cosas.  Una de ellas es de violencia:  aprenden violencia, viven violencia, enseñan violencia, actúan con violencia.  Y ellos mismos se dan miedo.  Tanto miedo que necesitan defenderse de sus vecinos porque los consideran el enemigo, sin darse cuenta de que sus vecinos, razonando con la misma estupidez, también les consideran a ellos, armados hasta los dientes, enemigos.  Tanto miedo que acuden, febriles, a comprar armas para defenderse de las armas que compran sus vecinos para defenderse de ellos.  Un círculo vicioso, una espiral de violencia de la que no se ve el fin:

El miedo a que los llamamientos a mayores restricciones fructifiquen tras esas tragedias lleva a los americanos a hacer acopio. Eso explica también que durante la Administración de Barack Obama, favorable a más controles, las ventas se disparasen. El ejemplo más sintomático corresponde a diciembre de 2013, justo después de la reelección del demócrata, y coincidiendo con la matanza de niños en la escuela de Sandy Hook, en Connecticut. Se compraron unos dos millones de armas, un récord mensual en aquel momento, según el recuento de The New York Times en base a las cifras del FBI.

A España ya ha llegado, y parece que se va a quedar, el Black Friday.  ¿Llegará también el Guns Black Friday?  ¿Haremos algo para evitarlos?

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2´67 millones de euros más para el PEAS de los vehículos 8×8

Ad-hoc+Mosaics.

Allied Joint Force Command Brunssum

Fuente: La Moncloa

El Consejo de Ministros del 17 de noviembre permitió comprometer otra partida más de gasto militar para los programas especiales de armamento (PEAS).

En este caso encubierta en el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

La nota del Consejo de Ministros dice así:

… se autoriza al Ministerio de Economía, Industria y Competitividad a celebrar con la Unión Temporal de Empresas denominada Indra Sistemas, S.A.- Santa Bárbara Sistemas, S.A.- Sapa Operaciones,S.L. (UTE vcr 8×8) una primera adenda al convenio de colaboración para la ejecución de programas tecnológicos asociados al futuro vehículo de combate sobre ruedas 8×8.

Esta nueva autorización aumenta la financiación del programa en 2.671.680 euros, hasta un presupuesto total de 91.969.680 euros.

Estos 91.969.680 €, maravíllense, son sólo para los 5 demostradores tecnológicos, según informa Infodefensa.  Suponemos que serán prototipos.  Y no está mal el asunto, cada prototipo o demostrador tecnológico nos sale por casi 20 millones de €.  Y aún no son operativos, ni nada.

La fase de producción está prevista para 2019.

También aumenta el plazo máximo de ejecución del expediente, que se extiende hasta el 2 de noviembre de 2018.  Es decir, otro nuevo atraso en la entrega de la industria militar que se caracteriza, con tozudez, por su impericia.

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La ilógica lógica militar

Imagen de Rubén Díaz Caviedes

Fuente:  El País.

El titular de la noticia se las trae y encierra todo un curso de política de defensa y de política internacional:  “Marruecos lanza su primer satélite espía y recorta la ventaja militar de España”.

Evidentemente, con toda la evidencia posible de la que le dota a quien titula el estar hablando de un tema de Estado, los satélites de Marruecos son espías, y además, espías militares.  Los nuestros son meros satélites de observación de la Tierra.  Las intenciones de Marruecos se vislumbran negativas:  recortar nuestra ventaja militar, las nuestras cuando lanzamos nuestros satélites, son, por supuesto, pacíficas.  Nuestra ventaja militar es buena, sacrosanta, necesaria, normal.  Su recorte hace adivinar aviesas intenciones.

Marruecos se convertirá en una potencia espacial a las 2,42 del 8 de noviembre cuando, si no se altera el calendario previsto, un cohete Vega de Arianespace lanzará el Moroccan EO Sat1, el primer satélite espía del país vecino. Se trata de un satélite de observación de la tierra de alta resolución construido en Francia. Aunque Marruecos es un país amigo de España, que colabora en la lucha contra la inmigración ilegal y el yihadismo, estrategas militares advierten de que “la ventaja tecnológica, en la que se basa la disuasión, se estrecha”.

Vaya.  Lo construye Francia, nuestro aliado preferente, aquel con quien vamos a repartir paz manu militari por el Sahel.  ¿No serán tan amigos?  ¿No serán espiados ellos, también?  ¿No será que no hay que temer nada?

¿La disuasión sólo lo es cuando la ejercemos nosotros?  ¿Cuándo la ejerce Marruecos no es disuasión sino tensión militar?

La construcción del primer satélite espía marroquí ha estado rodeada del máximo secretismo. El contrato se firmó en 2013, tras la visita que en abril de aquel año hizo a Rabat el entonces presidente francés François Hollande. El satélite ha sido construido por el consorcio europeo Airbus Defence & Space y sus equipos ópticos por Thales Alenia Space.

 También es curioso.  ¿Máximo secretismo?  Pero si el contratista son Airbus y Thales, es decir, media Europa.  Entre ellos, por cierto, España.  ¿Cómo se puede decir que una empresa que en parte es del Estado Español fabrica armas para nuestro enemigo del sur y luego acusarles de rebajar nuestra ventaja en defensa?

El coste total del programa —que incluye dos satélites, el primero a lanzar en noviembre; y el segundo, en 2018— se estima en unos 500 millones de euros.

No se conocen las características del MN35-13, como se denomina técnicamente, pero se supone que se trata de una versión de los dos satélites franceses Pléiades lanzados en 2011 y 2012. Ambos son satélites de observación y reconocimiento de muy alta resolución (70 centímetros en una franja de 800 kilómetros), en el espectro visible e infrarrojo cercano, capaces de tomar 500 imágenes diarias y enviarlas a la estación terrestre cada seis horas. Cada uno de ellos pesa 970 kilos y orbitan a 695 kilómetros de la tierra.

El Morocan EO Sat 1 llegó a la base de Kourou, en la Guayana francesa, el pasado 23 de septiembre, un mes y medio antes de su fecha prevista de lanzamiento; y su base de control, dependiente del Ministerio de Defensa de Marruecos, estará junto al aeropuerto de Rabat.

Entre los usos del nuevo satélite figuran la lucha contra el inmigración ilegal y el contrabando, la persecución de los grupos yihadistas que operan en el Sahel, como AQMI (Al Qaeda del Magreb Islámico), y de los piratas que se han enseñoreado del golfo de Guinea o el control de sus porosas fronteras.

Pero también puede obtener información detallada sobre instalaciones militares y movimientos de tropas de sus vecinos, España y Argelia; o del Frente Polisario, con el que mantiene un precario alto el fuego. Se convertirá en el tercer país del continente, tras Egipto y Sudáfrica, en disponer de esta capacidad.

“Marruecos es un país amigo, con el que mantenemos una cooperación muy intensa y fructífera, imprescindible para frenar la inmigración clandestina o prevenir atentados terroristas, pero no es agradable que nadie, ni siquiera los más amigos, te anden husmeando por la cocina”, advierte un estratega militar.

Y por último, un par de guindas:

Nuestro rearme en Canarias no supone ningún peligro para nadie, claro, desde una perspectiva militar y cínica, pero…:

El Ejército del Aire está acometiendo ya las obras necearias para convertir el aeródromo de Lanzarote en base secundaria de los MQ-9 Reaper. La base principal de estos cuatro drones, comprados en 2015 a la compañía estadounidense General Atomics por 158 millones, será Talavera la Real (Badajoz). Esta última se ha elegido por su escasa densidad de tráfico aéreo, mientras que la elección de Lanzarote responde a la proximidad de la costa africana y el Sahel, de donde proceden las principales amenazas a la seguridad de España. Aunque pueden armarse, los drones españoles irán dotados de cámaras y equipos de vigilancia electrónica y se dedicarán a misiones de reconocimiento e inteligencia. Su radio de acción es de 1.850 kilómetros, pero puede ampliarse con depósitos adicionales de combustible. El Ejército del Aire ha enviado a pilotos a EE UU para instruirse en el control a distancia de estos drones, que deben estar operativos en 2018.

Porque nuestra disuasión siempre ha sido por la paz mundial y con todo respeto para los marroquíes.

“Además, hay una serie de contenciosos más o menos durmientes [Ceuta y Melilla, los peñones o la delimitación de las aguas territoriales] que aconsejan no bajar la guardia. Nuestra disuasión se ha basado siempre en la ventaja tecnológica, pero si esa ventaja se estrecha la disuasión puede diluirse”, subraya.

Y, no deja de resultar curioso que el gran aliado de España y de Marruecos, es decir, Estados Unidos, se ocupe tanto de armar a uno como a los otros.  ¿Tendrá el objetivo de enfrentarnos para crear inseguridad y que les compremos, tanto los unos como los otros, armas con las que financiar su militarismo e imperialismo mundial?

En los últimos años, Marruecos ha acometido una profunda modernización de sus Fuerzas Armadas, con la adquisición de 47 cazas F-16 o 200 carros de combate Abrams, facilitados ambos por EE UU, o una fragata de última generación de la clase FREMM, franco-italiana.

En el terreno de los satélites espía, España dispone desde hace más de dos décadas de las imágenes que le proporciona el programa Helios,compartido con Francia, Bélgica, Italia y Grecia. Se trata de un satélite óptico e infrarrojo de gran capacidad, pero la participación española se limita al 2,5% y ese es el porcentaje de imágenes que tiene derecho a demandar.

Además, el último de los cuatro satélites del programa está ya al final de su vida operativa estimada en cinco años (el Helios 2B se lanzó en diciembre de 2009), por lo que España debe decidir en breve si quiere participar en el futuro Helios 3 o poner en marcha su propio programa nacional de satélites ópticos.

“El dilema”, explica un experto del sector espacial, “está en decidir si queremos tener mayor capacidad, para lo que necesitamos un programa multinacional, o disponer de más autonomía”. El Helios es un proyecto básicamente francés —París acapara un 90%, frente al 10% que suman los otros cuatro socios europeos— y aunque los militares españoles presumen de haberle sacado un alto rendimiento —con el 7% del Helios 1 se consiguieron retornos superiores al 20%—, puede no estar disponible cuando más se le necesita.

Según fuentes militares, durante la crisis de islote de Perejil, tomado por gendarmes marroquíes en julio de 2002, no se pudieron obtener en tiempo útil imágenes del Helios debido a “problemas técnicos”. Pese a que España y Francia son socios en la OTAN y la UE, París se alineó en aquel contencioso con Rabat y Madrid tuvo que buscar el apoyo de Washington.

La puesta en marcha de un programa español de satélites espía ópticos, cuyo coste se estima en unos 200 millones de euros, llevará en todo caso varios años. Mientras tanto, la capacidad de observación de las Fuerzas Armadas españolas se basará en el satélite Paz que, con más de dos años de retraso y si no hay nuevas demoras, se lanzará el 30 de enero de 2018 desde la base aérea de Vandenberg, en California, (EE UU).

A diferencia del Helios, el Paz no es un satélite óptico sino radárico. Cuando esté en órbita, a 514 kilómetros de altura, tomará 100 imágenes diarias, tanto nocturnas como diurnas, sin importar las condiciones meteorológicas, gracias a su Radar de Apertura Sintética (SAR). Fabricado por Airbus Defence & Space, está listo desde 2014 pero el conflicto de Ucrania obligó a retrasar su lanzamiento primero y a trasladarlo a EE UU después.

El Paz forma parte del programa Nacional de Observación de la Tierra por Satélite (PNOTS), aprobado en 2007, que incluía también un satélite óptico, el Ingenio, pero este tendrá un uso exclusivamente civil.

Por otras fuentes que hemos manejado en otras ocasiones, tampoco es del todo cierto que el satélite Ingenio sea únicamente de uso civil.Según la propia página de HISDESAT, quien construye este satélite, su uso será “principalmente” civil, lo que no quiere decir que vaya a ser exclusivamente de uso civil.

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EE.UU. costeará un programa de submarinos nucleares con un coste inicial de 347.000 millones de dólares

Por Màrtainn MacDhòmhnaill

Fuente: El Confidencial.

La cifra escalofriante, 347.000 millones de dólares (aunque la noticia añade que los sobrecostes de los programas de armas americanos suelen ,rondar el 27%), tiene como finalidad mantener la absoluta supremacía de EE.UU. en el mar y disuadir de cualquier intento de agresión a la potencia americana por cualquier país del globo.

Para ello se pretende construir una flota de 12 nuevos submarinos nucleares, los “clase Columbia”, actualmente en diseño y que deberá tener un ciclo de vida de 2031 hasta 2084. Estos nuevos submarinos tendrán que sustituir a los 14 submarinos actuales “clase Ohio” construidos entre 1983 y 1987, y que empezarán a ser reemplazados por los “Columbia” a partir de 2031.

Según la noticia, los Columbia en proyecto serán el “arma furtiva” por excelencia de EE.UU. y están diseñados para ser un arma disuasiva, pues su capacidad y armamento nuclear es capaz de acabar con la vida del planeta, su “autonomía” les permite navegar sin necesidad de repostar combustible durante 15 años, y su misión, devastar ciudades en venganza si EE.UU. es atacada.

Por si la cifra resulta estremecedora (que lo resulta), debemos saber que esta capacidad de destrucción total, al parecer, ya la tienen los actuales 14 submarinos de clase Ohio, que sin embargo van a ser superados técnicamente en sus capacidades de no ser detectados y en la capacidad de llevar misiles nucleares más potentes y en mayor número.

Y por si fuera poco, “en menor medida”, una importante capacidad devastadora también la tienen los submarinos nucleares de otros cinco estados que aplican una doctrina de disuasión nuclear: Reino Unido, Rusia, Francia, China e India.

Que haya 6 países con una capacidad nuclear “disuasiva” de devastar el planeta nos permite dudar de la eficacia disuasiva de este tipo de armamento y afirmar, más bien, su alta capacidad para promover el constante rearme militar y el peligro latente sobre todo el planeta que el creciente armamentismo provoca. ¿O alguien duda que China, Rusia o cualquier otro, para responder a la desventaja “disuasiva” de sus submarinos nucleares, no fabricará otros más potentes a su vez?

Los nuevos prototipos serán el tercer programa armamentístico más caro de EE.UU. después de los F35 y los sistemas de misiles balísticos.

Tan caro que, dice la noticia

… solo la fase de diseño y desarrollo tecnológico costará alrededor de 4.200 millones de dólares (3.550 millones de euros), la construcción del primer buque se estima en 6.200 millones de dólares (5.240 millones de euros), con los demás costando al menos 4.900 millones de dólares (4.142 millones de euros) cada unidad.

La Armada de EE.UU. tendrá que dedicar, nos dice la noticia, hasta la mitad de su presupuesto anual de inversiones para poder costear todo este programa, lo cual genera un problema para cumplir el objetivo de Trump de aumentar el tamaño absoluto de la flota militar americana, pues el programa contempla 12 submarinos y se come la mitad del presupuesto de inversiones.

El trabajo de diseño de estos mortíferos submarinos ya ha comenzado, y hay 3.000 trabajadores ya enfrascados en el “desarrollo integrado del producto y procesos”, pertenecientes a las empresas General Dynamics Electric Boat, como contratista principal (por cierto, es la empresa que produce los clase Ohío) y los astilleros Newport Huntington Ingalls como subcontratista principal.

Estados Unidos está provocando una enorme burbuja militar que tal vez acabe arrastrando a su propia economía a una situación de deuda desbordada e impagable y a una situación inasumible. ¿Quién pagará entonces los platos rotos?

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España apoya descaradamente al militarismo israelí comprando sus misiles contracarro SPIKE

Imagen de Pan American Defense

España desarrolla unos Programas Especiales de Armamento (PEAS) que están provocando una deuda gigantesca para el Ministerio de Defensa y para el Estado Español.

Hay muchas críticas a estos PEAS y a la forma que tiene el Ministerio de Defensa de proveerse de armas para sus impulsos intervencionistas en el extranjero.

Unas de ellas son la ética y las implicaciones internacionales de nuestras políticas.

Analizamos hoy la compra de 260 puestos de tiro y 2.600 Misiles contracarro de alcance medio SPIKE por un precio total de 364’69 millones de €, según Wikipedia el coste total será de 394 millones de €.  Se calcula que el coste de cada unidad ronda los 100.000 dólares USA.

En la hoja de servicio de este misil se declara que ha sido usado contra la Intifada.

Dicho programa adolece de uno de los defectos generales de los PEAS, el prolongadísimo periodo desde la toma de decisión, inicio del diseño, inicio de la producción, avatares varios que retrasan la fecha de entrega, etc.  Así, todo el proceso se dilata, en este caso desde 2005 a 2024.  Ello provoca, habitualmente, unos sobrecostes enormes.

Otro de los defectos habituales en los programas de Defensa, sobre todo en los PEAS, es el de que los pagos se suelen realizar por medio de partidas plurianuales, lo que supone un escondite perfecto para su seguimiento.

Una breve historia de los recorridos de esta colaboración militar hispano-israelí se pueden resumir así:

  • En 2002 General Dynamics – Santa Bárbara firma un acuerdo con Rafael por la que la contratista española se convertiría en el contratista principal de las ventas del Spike si era finalmente elegido.
  • En el Consejo de Ministros del 24 de noviembre de 2006, presidido por Zapatero, del PSOE, se decide invertir en el programa:  260 lanzadores y 2.600 misiles MR (Medium Range).  Se informaba que la industria nacional asumiría el 60 % del trabajo y que el pago se repartiría en 15 anualidades desde 2008 a 2022.
  • El 30 de noviembre de 2007 el Consejo de Ministros decidió comprar más Spike, versión ER (Extended Range), destinados a los helicópteros de ataque Tigre:  44 lanzadores y 200 misiles por 44’027 millones de € prorrateados entre 2007 y 2012.
  • El 29 de mayo de 2009 se entregaron al Ministerio de Defensa los primeros misiles.

Las empresas que participan en este programa de armamento son:

  • Global Dynamics/Santa Bárbara sistemas,
  • Rafael,
  • Tecnobit

Imagen de Dvircom

 

La empresa Rafael,  o Raphael, es una empresa que fabrica armas del Ministerio de Defensa israelí.  Tiene más de 7.000 empleados y se fundó en 1948.

Durante el principio de los años 1990 Rafael operó con pérdidas (con un pico en 1995, con pérdidas de $120 millones sobre una facturación de $460 millones); entonces se decidió reestructurar la organización para empezar a operar Rafael como una compañía. Inicialmente se crearon tres divisiones diferenciadas; cada una operando como un centro de beneficios, con una hoja de balance separada, a presentar al nuevo consejo de dirección.

La restructuración fue completada en 2002 cuando Rafael fue formalmente incorporada como sociedad limitada (a pesar de ser una empresa estatal), manteniendo sus capacidades tecnológicas a través de extensos programas de inversión en I+D (en torno al 10% de la facturación). En su primer año como sociedad limitada, Rafael obtuvo 37$ millones de beneficio sobre $830 millones de ventas.

Rafael tiene multitud de empresas subsidiarias en el mundo.  En Europa, a través del Holding ERCAS, de la que posee el 100 %, domina dos secciones militares:  Dinamit Nobel Defense (con el 100% de las acciones) y PAP Tecnos (con el 100 % de las acciones).

Una compra tan grande de misiles SPIKE supone un apoyo decidido al militarismo israelí y hace rentable a una de sus principales empresas armamentísticas, con lo que da alas a la política represiva de Israel sobre Palestina.

Nuevamente una decisión militar que influye en nuestra política exterior, que en principio se define como de apoyo a una solución negociada y no violenta en el conflictos israelo-palestino.

Damos con una mano lo que quitamos con la otra.

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Los helicópteros de ataque Tigre (cuestan 65 millones de €, por unidad) parados por su mala calidad

Imagen de Marin J. Gallego

Fuente:  Infodefensa.

La mala calidad de la industria militar es constante.  Ahora nos ocupa el caso de los ultramodernos helicópteros Tigre de los ,que en agosto de 2017, una de sus unidades del ejército alemán desplegada en Malí tuvo un accidente en el que murieron sus 2 tripulantes.

Parece ser que el accidente mortal se produjo por turbulencias al realizar vuelos a baja altitud.

Eurocopter, la empresa que fabrica los Tigre, ha aconsejado no realizar varios tipos de maniobras con estos aparatos.  Además, tanto los Tigre alemanes como españoles han estado parados desde agosto por falta de confianza en el aparato.

España dispone de 18 helicópteros Tigres (6 en la versión HAD y 12 en la versión HAP) en la base de Almagro, Ciudad Real.  Este es otro de los PEAS que están resultando un fracaso económico y militar y una deuda inmoral para nuestros bolsillos.

Ya ha habido protestas contra esta base y las actuaciones de dichos helicópteros:

Pero también queremos protestar porque Albacete se ha convertido desde hace algunos años en uno de los centros estratégicos de la guerra con la instalación en nuestra ciudad de la Escuela de Pilotos de la OTAN, la fabricación del Helicóptero de guerra Tigre y el campo de maniobras de Chinchilla.

Cada uno de los Tigre, que recordamos, son helicópteros de ataque,  va a costar a España, al menos, 65 millones de €.

Parece que dicho precio no asegura la propia vida de los pilotos.  Otro ejemplo más de la mala calidad de la industria militar, de la cual os aconsejamos que veáis más ejemplos en este enlace.

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Cospedal se compromete al servilismo militar americano. ¿Aumentar el gasto o aumentar el engaño?

Por Reiterlied

Fuente: Infolibre

El aparato de propaganda del Ministerio de Defensa filtra a la agencia estatal de noticias EFE el mensaje enlatado que le interesa a Doña Dolores de Cospedal, ministra de Defensa en esta segunda etapa del silente rajoinato.

Porque la doña ha ido a rendir el besamanos vasallo y feudal a James Matis, ministro de defensa de USA, y a proclamar allí su admirable fascinación por decir que sí a todo lo que diga el amo.

Infolibre se hace eco y nos alarma del compromiso de Doña Dolores de aumentar el gasto militar para aplacar la voracidad del águila calva americana, que está hambrienta de carroña, como se ve.

La doña, con su calculado mensaje para la propaganda al uso expresó

la necesidad y el compromiso de aumentar las inversiones en defensa tanto en España como en el conjunto de los países aliados

Pero que no se engañe el respetable. La realidad es que la doña lo que pretende es ir poco a poco aflorando el enorme gasto militar oculto que Defensa engulle año tras año y que en estos momentos, tanto por la labor incansable de denuncia de los antimilitaristas y de las organizaciones pacifistas, así como por la insoslayable crítica del propio Tribunal de Cuentas, de la IGAE y del propio Tribunal Constitucional, se ha vuelto insoslayable y necesariamente han de aflorar.

El hedor de tanta mentira huele de lejos y la ministra ha emprendido el camino, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, para ir poco a poco aflorando el gasto militar oculto y, de paso, con sus argucia contables de ida y vuelta, intentando aplacar las ínfulas del tal Trump haciéndole creer que esta “afloración” de las partidas militares escamoteadas de control presupuestario riguroso, se está obedeciendo en hacer crecer el gasto militar en sí.

De modo que la doña quiere engañarnos a todos de una sola tacada. A Trump diciéndole que el gasto crece (cuando sólo se explicita el escondido). A nosotros, el apaleado y resignado respetable, diciéndonos que el gasto crece (cuando se aflora el escondido) porque no queda más remedio (con lo que quiere aprovecharse del decretazo del americano para hacernos comulgar con ruedas de molino que antes, en otras circunstancias, no se hubiera atrevido el PP a desvelar por miedo al descontento). A los medios, que no se enteran de nada, haciéndoles cómplices acríticos de sus mensajes y mentiras (lo cual no es especialmente difícil en unos medios tan serviles como la propia casta a la que sirven).

¿Pero aumentará en realidad el gasto militar español a nuevas inversiones en armas y ejércitos (lo que hará más insostenible su financiamiento que actualmente y nos endeudará a todos por más lustros) o simplemente aflorarán a los presupuestos generales de los años sucesivos lo que se llevan gastando de escondidas desde hace más de dos décadas?

Esperemos que sólo lo primero y esperemos más aún que la sociedad, cuando conozca la escalofriante cifra anual de gasto militar español no se trague la píldora de la exigencia americana ni se crea ninguna de las argucias de la ministra de los diferidos y otras ocurrencias.

Lo que no nos cuenta la noticia, ni la de Infolibre, ni la de EFE, es la parte jugosa que sospechamos del encuentro de Doña Dolores y Don James. El más que previsible contrato con el amo americano para adquirir los supercaros (y super innecesarios) aviones de combate F35 que codician la armada y el ejército del aire. ¿Por qué ningún periodista le pregunta a la ministra por esta nueva pleitesía con el amo americano?

Y en breve nos darán la noticia (eso sí, sin decirnos cuánto nos costarán en realidad, ni cuánto nos costará a su vez deshacernos de los aviones de combate europeos encargados y ahora desestimados, ni lo que nos supondrá de dependencia tener estos sistemas de armas, ni los añadidos que conllevarán en otros materiales imprescindibles para dichos aviones y así un largo rosario de pequeños detalles que acaban implicando sobrecostes de más del 50% sobre el precio original de los programas de armas contratados por los gobiernos españoles).

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Siempre se puede empeorar (en lo militar, nos referimos)

Imagen de Leandro Fridman

Fuentes:  El Mundo y Defensa.com.

Hay noticias del mundo militar que te dejan un regusto inquietante de incertidumbre, pero de incertidumbre de mal augurio.

La primera noticia:  “Trump estudia privatizar la guerra en Afganistán” nos lleva a un nuevo universo conceptual.  La guerra ya no es asunto de las naciones estado, ya no es algo patriótico frente al enemigo extranjero.  Ahora la guerra puede ser algo privado, dejada en manos privadas.  Y recordamos que los privados tienen otras necesidades y otros objetivos que son distintos a los de las naciones.  A ellos, a los privados, les da igual el patriotismo y sólo piensan en el negocio.

Que Trump piense en privatizar la guerra de Afganistán nos pone en lo que ya era evidente pero no tan palpable, la guerra como un negocio.  Un sucio y vil negocio, ni más ni menos.

Hablar de empresas privadas es un eufemismo.  Podrían haber titulado:  “Trump estudia contratar mercenarios para la guerra en Afganistán”, pero … sonaría más incorrecto.

Los asesores de Trump

han nombrado a dos conocidos mercenarios y empresarios para crear el plan en cuestión, cuya finalidad es propiciar que corporaciones militares privadas se encarguen de la contribución de Estados Unidos en Afganistán, que en estos momentos ronda los 9.000 hombres entre tropas regulares y de las fuerzas especiales, el entrenamiento de las fuerzas de seguridad afganas y la comandancia de las operaciones bélicas.

El primero es Erik Prince, fundador de la empresa Blackwater, la cual en su día fue expulsada de Afganistán por el ex presidente afgano, Hamid Karzai, pero que aún y así la utilizó para su seguridad personal, y que se hizo tristemente famosa por haber luchado junto al ejército norteamericano durante el conflicto en Irak, donde fueron acusados, en numerosas ocasiones, de asesinar a civiles desarmados y cometer crímenes de guerra. El segundo es el propietario de DynCorp International, Stephen Feinberg, una de las empresas de seguridad privada más importantes del mundo.

De esta manera, Prince y Feinberg han creado un plan “más barato y mejor que el del ejército”

Y he aquí la clave:  privatizar la guerra no es una estrategia para llegar antes a la paz, es una estrategia para mantener las guerras de forma más barata.

A Trump no le importan las múltiples acusaciones que han tenido los mercenarios que han acompañado a las tropas yankis.  Sabe que casi nunca quedan en nada grave

Hace medio año escribíamos una entrada titulada:  Las 17 razones para la guerra continua en Somalia y el negocio privado que conlleva.  En dicha entrada, sorprendidos, hablábamos de otra estrategia de empresas de mercenarios.  Esta es mucho más elaborada.  Consiste en entrenar a las fuerzas armadas del país por medio de asesores desarmados y sin cobrar nada.  La segunda parte del plan es la que capitaliza el trabajo anterior ganando dinero mediante la reconstrucción del país o de zonas del país cuando la zona ya está “pacificada”, decíamos:

La segunda parte del artículo trata sobre las compañías de seguridad privadas que intervienen en la guerra de Somalia.  Aunque sólo informan de una: Bancroft Global Development empresa creada por un nativo de Virginia (EEUU), Michael Stock, en 1999:

  • comenzó proveyendo “expertos en misiones” extranjeros –que reciben el apodo de mentors en Bancroft, mentores en castellano– a las tropas de la AMISOM establecidas en Somalia. Sus servicios fueron inicialmente contratados por Uganda en noviembre del 2007 y seguidamente de Burundi en agosto del 2008, utilizando la financiación estadounidense para ello.
  • luego, el ejecutivo de Barack Obama identificó las actividades mentoras de la firma Bancroft como un factor determinante de éxito y comenzó a financiarlas directamente y no a través de países terceros de la misión africana. El contrato millonario entre el gobierno y la compañía de Virginia se cerró a comienzos de 2010. En el presente, la Associated Press estima que EEUU gastó unos 206.000 millones de dólares en subcontratos similares tanto en Iraq como en Afganistán, entre el 2002 y el 2011.
  • Bancroft, a diferencia de Blackwater, que arma a sus “mentores”, parece respetar el embargo de armas impuesto por la ONU en Somalia, ya que su personal –en su mayoría veteranos de guerra procedentes de cuerpos de élite norteamericanos o europeos– no porta armas, lo que según ellos les expone a un peligro aún más inminente que les hace confiar su protección a las fuerzas africanas que entrenan.
  • todas las empresas del sector tienen como común denominador la táctica contrainsurgente y el combate de guerrillas en zonas de conflicto que ocasionan alta mortandad o del complejo medio físico.
  • En realidad, su fundador y actual propietario de tan sólo 36 años decidió constituirla en dos firmas con misiones desiguales.
  • Por un lado, Bancroft Global Development es una organización que se proclama sin ánimo de lucro, y busca la estabilización de una zona determinada en conflicto armado utilizando el ya clásico modus operandi de operar “por, con y a través” de las fuerzas armadas locales u oficiales –o más bien, aquellas que decidan contratar sus servicios importando poco su legitimidad–, lo que en Somalia significa asistir al personal de la Misión de Paz de la Unión Africana principalmente, y también a la policía nacional somalí –compuesta en gran porcentaje por antiguas milicias de ciertos señores de la guerra que ahora respaldan al Gobierno de Transición–.
  • En el otro extremo se halla la vertiente lucrativa de Bancroft, aquella que genera ingresos y mantiene al barco de Michael Stock a flote. La razón de ser de Bancroft Global Investment es la de, literalmente, capitalizar el éxito militar de las campañas que lidera en la AMISOM, invirtiendo en la reconstrucción del país o de la región una vez pacificada, en lugares donde nadie más se atrevería a arriesgar su dinero, como ya haya hecho en el pasado en Afganistán. Sin embargo, la inversión en Real Estate –inmobiliaria– no sólo se lleva a cabo a posteriori, sino también durante el momento de la conflagración, como así muestran las anteriores experiencias bélicas de la firma.
  • A finales de los años 90, Stock se marchó al Sahara Occidental donde le impresionó que el gobierno de Marruecos aún no se hubiera encargado de desmantelar las minas antipersona que permanecían enterradas bajo la arena, visualizando la idea mater de lo que sería Bancroft. En sus primeros pasos, operó en Afganistán donde mediante un socio local formó una pequeña sociedad –Mine Pro.- que entrenaba a perros detectores de minas al mismo tiempo que se dedicaba a hacer un poco de todo, desde reparar coches a cañerías.

En definitiva, lo que hacen Bancroft y Michael Stock es una nueva versión del negocio de la guerra:

En una reciente entrevista, Stock aseguraba que él no se dedica a hacer la guerra en el país más oriental de África, sino a “buscar la paz, reconstruir una ciudad, un país que lo ha perdido todo en términos de educación, economía y sanidad”, pues para él las posibilidades de negocio son infinitas en un lugar donde hay que empezar de cero, una idea que le ha llevado a levantar un monumental hotel fortificado al pie de la playa de Mogadiscio, donde se resguardan los altos cargos somalís y el personal diplomático. El resort, al que han llamado International Campus, cuenta con una piscina como la mayoría de los hoteles de playa del mundo, solo que en éste cuando llueve, llueven balas y metralla. Más allá de las vistas del Índico, también dispone de un búnker, un hospital y algo similar a un autoservicio de equipamiento y reparación militar a lo Mad Max.

También tiene como objetivo:  la creación de una fábrica de cemento que se encargue de cimentar el nuevo Mogadiscio

El final del artículo se abre, brevemente para nuestro gusto, a las críticas:

Oponentes de estos contratos claman que estas compañías no son más que mercenarios modernos a sueldo y que se hallan efectivamente por encima de la ley en los países en los que son contratados. Estos contratos se realizan siempre en un marco de dudosa legitimidad ética y moral, pues operan en los lugares más inestables del globo, en estados fallidos y débiles en los que el poder de estas corporaciones privadas y su capacidad organizacional pueden llegar a anular con creces al del gobierno local. Las operaciones de otro de los grandes proveedores de seguridad privada, G4’S, en Sudán del Sur, son un caso a tener en cuenta en este sentido. También se les acusa frecuentemente de implementar de manera tácita y encubierta las directrices de la política exterior estadounidense.

La segunda noticia que nos llama hoy poderosamente la atención se titula:  “La operadora privada ATAC compra 63 Mirage F-1 a Francia”.

La empresa ATAC pertenece al grupo norteamericano Textron (con varios intereses militares) y adquiriría los 63 Mirage por 300 millones de €.  Estos aparatos se encontrarían en una base francesa de reparaciones desde que en 2014 fueron dados de baja.

Parece ser que los quieren para entrenamiento (haciendo el rol de agresores) en combates simulados con cazas yankis.

Fuentes francesas anuncian que sus industrias participarán en la puesta a punto de los aparatos a los que calculan que les pueden quedar otros 15 años de vida útil.  (Fíjense qué curioso, estos cazas puede duplicar su vida útil si no es para la defensa propia, sino para entrenamiento, lo cual desdice bastante el ciclo de vida útil que se suele calcular para estos aparatos).

Pero toda la noticia es impactante:  una empresa privada va a tener o tiene ya una capacidad militar aérea muy superior a la de muchos países.  Evidentemente, esta empresa ganará dinero.  ¿Cómo?  Pues suponemos que cobrando al Ministerio de Defensa de EE.UU. por su papel en los entrenamientos.  Suponemos que el propio Ministerio de Defensa yanki podría tener aparatos ya no de primera fila para hacer esta labor, así daría trabajo a sus propios militares poniéndolos a puntos y se ahorraría contratar a una empresa privada, lo cual suponemos que ha de ser más caro.  Sin embargo, Trump prefiere privatizar este aspecto del entrenamiento de sus propios cazas con mercenarios extranjeros.

Tanta privatización hace dependiente a la principal potencia militar del mundo, lo cual no deja de extrañarnos.

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El ciclo de vida del armamento

Imagen de Agencia do Brasil Fotografias

Fuente:  Infodefensa.

Un arma (cazas, fragatas, tanques, helicópteros) se suele empezar a pagar 20 años antes de empezar a usarse.  Esos 20 años se utilizan en su diseño, en las pruebas y, finalmente, en su fabricación.  Tras todo ello el arma es lo más moderno en el mercado durante unos pocos años, hasta que la industria rival, que empezó a diseñar el contraarmamento hace 15 años llega a producir un modelo nuevo y más mortífero.

Entonces, irremediablemente, el armamento queda obsoleto y hay que iniciar un nuevo círculo armamentista.

Esta locura hace que los países productores de grandes armas tengan que recurrir a la exportación de su material bélico si quieren recuperar algo del dinero invertido por su nación.  Para ello, claro, será necesario crear conflictos, o fomentarlos, en países alejados, del Tercer Mundo y con cierta capacidad de comprar armamento por parte de sus élites.

Parece que ahora, como nos cuenta Antonio Fonfría en Infodefensa, se está replanteando esta situación en el que el ciclo de vida del armamento es cortísimo.

Lo primero que nos place es que el autor reconoce este hecho, la obsolescencia de las armas muy sofisticadas y caras es rapidísima.

Lo primero que nos apena es que el reconocimiento llegue tan tarde, después de décadas utilizando el anterior planteamiento y despilfarrando en armamento que rápidamente quedaba obsoleto.

Las razones que nos da Fonfría para este viraje en la política de la industria de Defensa son varias:

  • La falta de presupuesto.  Efectivamente, los Estados cada vez están más endeudados y tienen menor capacidad para asumir ingentes gastos militares, en buena parte debido a la deuda militar generada por la fabricación y/o compra de armamento.
  • Hasta ahora sólo se contemplaba el coste de adquisición del armamento, sin tener en cuenta los programas mantenimiento, de apoyo y de modernización necesarios y que consisten en actualizar todos los sistemas de propulsión, autodefensa, informática, comunicaciones, etc., que consiguen que el armamento pueda seguir siendo mortífero, que no útil.
  • Las empresas están presionando para reducir costes en apoyo y mantenimiento del armamento.

Para adaptarse a estos cambios que aumenten la vida del armamento, Fonfría propone cuatro grandes áreas de trabajo:

  • El cambio organizativo.  Aquí la enumeración de Fronfría parece que no tiene casi nada que ver con las empresas a las que propone que cambien su estructura piramidal por otra más horizontales, sino que la mayor parte de los cambios tienen que ver con la estructura del Ministerio de Defensa.  Propone que a lo anterior hay que añadir simplificar las estructuras de toma de decisión, reducir drásticamente las rigideces administrativas, minimizar duplicidades y aprovechar sinergias entre los tres ejércitos.  Acaba proponiendo que el Ministerio de Defensa se aproveche de instituciones de investigación externas que pueden dar un importante valor añadido (es curioso, parece que lo tiene claro, pero no especifica cuáles y cómo, con lo que la propuesta queda en agua de borrajas).

¿Algo nuevo?  Nada nuevo.  Muchas de estas propuestas llevan años, mejor dicho, décadas proponiéndose para luego no hacer nada.  Otra razón que nos lleva a desconfiar de la supuesta eficiencia de la industria militar y del Ministerio de Defensa.

Por otro lado, ¿la industria militar no ha demostrado en múltiples programas A400M, NH-90, Eurofighter, F-35, submarinos S-20, … que es muy ineficaz y por ello alarga los plazos de investigación, modelización, producción, etc., de manera que hace encarecer mucho todo el proceso y que como consecuencia reduce la vida del armamento en el mercado internacional?

  • La formación.  Se refiere a la formación universitaria que explica ha de ser multidisciplinar para poder abordar los retos complejos de la industria armamentístia.

¿Hay alguna razón más grosera, inhumana y malvada para proponer que la formación universitaria sea multidisciplinar que la de fabricar armas más mortíferas y que duren más?  El autor de esta propuesta está imbuido hasta el tuétano del paradigma de dominación-violencia y, por ello, ve natural poner la enseñanza universitaria al servicio de la fabricación de armas.  ¡Vergonzoso!

  • La ciberseguridad.  Propone fomentar la inversión en ciberseguridad para tranquilidad de las empresas de armamento y sus negocios.

Pero, … ¿esto qué tiene que ver con la prolongación del ciclo de vida del armamento?  Pues ya se ve, aprovechando que hablamos de cualquier cosa vamos a proponer, como hacen todos últimamente, el mantra de gastar más en ciberseguridad, el nuevo nicho de negocio.  Faltaría más.

  • Simulación y modelización.  Dice que es el corazón del cambio que nos espera.  Dota a la simulación y modelización de la capacidad de adelantarse a los acontecimientos.

Pero claro, no explica que este nuevo grial lo están buscando también el resto de las naciones y que también ellas tendrán mayor capacidad de simular y modelizar nuestro comportamiento en materia de armamento, con lo cual la ventaja industrial, productiva y guerrera quedará muy próxima a cero (tanto por debajo como por arriba).

Gran desilusión.  Otro análisis aparentemente sesudo y técnico por parte de un experto que una vez pensado con detenimiento queda en muy poca cosa, en humo que le hará ganar puntos en el entorno de la industria militar y del Ministerio de Defensa y poco más.

Eso sí.  Nos ha sorprendido que no reclame más fondos para realizar todo lo anterior.  ¡Menudo despiste!  Si es que no se pueden escribir los artículos con prisa y sólo por ganas de agradar y no de enfrentarse al verdadero problema que supone la industria militar y la producción de armamento:  es un gasto inhumano, 100 % despilfarrador y que siega vidas y cercena calidad de vida tanto a los países que las producen como a aquellos, sobre todo, que las sufren.

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Los engaños en la renovación de los cazas españoles

Imagen de Airman Magazine

Una de las muchas peculiaridades de nuestro modelo de defensa es su dependencia de sistemas de armas que aúnan tres de las peores características posibles, pues

1) tienen unos costes muy elevados tanto en su diseño y fabricación como en su vida útil,

2) su entrega siempre se hace demasiado tarde y en condiciones tecnológicas superadas, por lo que hay que estar constantemente introduciendo mejoras de nuevo a costes elevados, y,

3) en el mejor de los casos, se acaban volviendo obsoletas sin llegar a hacerse un uso significativo de ellas, con lo que hay que volver periódicamente a sustituirlas por otros sistemas de armas más modernos que, de nuevo, vuelen a caer en el mismo círculo vicioso.

Es el caso de los actuales aviones de combate Harrier de la Armada española y del Programa de Futuro Avión de Combate (FACA), actuales F18, ambos ejemplos esclarecedores de los que parece que no vamos a aprender.

Los aviones de despegue vertical HARRIER.

La compra de los Harrier se hizo conjuntamente entre los ejércitos de EE.UU., Italia y España, para abaratar costes.  En 1983 España adquirió a McDonnell Douglas estos aviones de despegue vertical para dotar al portaaviones español Príncipe de Asturias. Los 12 primeros aviones se entregaron en 1988.  Las siguientes 8 unidades en 1993 (se encargaron en 1990) y en el año 2000 empezó el programa de “actualización” y modernización de estos aviones de guerra.

Su vida útil se preveía que se agotara en 2024 y fueran dados de baja, pero el año 2015, un memorando de entendimiento con la empresa fabricante, prolongó la vida de estos aviones hasta 2034, introduciéndose más adelante en los presupuestos generales de 2016 una partida de 47´6 millones de € para modernizar los AV-8B, que tras la modernización pasarán a ser los AV8B Harrier Plus, dotados con un mando multimodo AN/APG-65.

En la actualidad contamos con 16 de estos aparatos, 12 en pleno servicio y 4 declarados de baja a la espera de una nueva actualización. Una de sus grandes proezas ha sido participar en la operación “Deny Flight” en Bosnia Herzegovina.

Actualmente operan en el LHD Juan Carlos I, un portaviones que deja de ser útil si no lleva aviones de despegue vertical y cuyo coste superó los 500 millones de €.  Así, de no contar con los Harrier o con otros aviones que los sustituyan, tendríamos un portaviones que descendería de categoría si no cuenta con aviones de despegue vertical (pasaría a ser portahelicópteros) y los únicos que para la Armada cumplen las condiciones necesarias son los F-35.

El Programa FACA, los famosos F18 del ejército español

El programa FACA dio a España, igualmente con prolongados plazos de entrega, los 96 aviones de combate F-18 que compró (24 de segunda mano) y que deberán ser sustituidos en 2025, al llegar a las 7.000 horas de vuelo.  Actualmente se mantienen en uso 86 de estos aparatos, que también han ido sufriendo mejoras en el largo período de su uso.

La apuesta por los F35

Con todo, el ejército y la armada apuestan por comprar 60 F35 Lightning II (Relámpago) de Lockheed Martin para sustituir a los F18 y los Harrier actuales.

Por otra parte, las noticias en prensa son contradictorias. Unas afirman que hay conversaciones con el fabricante Lockheed Martin para su adquisición a un precio asequible. Pero otras dicen que Defensa los descarta.  La alternativa serían los Eurofighter europeos, en cuya fabricación participa España.

Desde los defensores de la compra se piensa en un número de entre 45 y 50 aviones para el ejército del aire y 15 para la Armada, según informa El País.

El competidor, el Eurofighter europeo y español.

España se ha gastado ya 10.600 millones de euros en el avión de combate europeo, Eurofighter, que parece ahora que no va a comprar.

Por lo tanto, la opción por comprar el F-35 no dejaría retornos en la industria española y, nuevamente, la política industria española estaría en entredicho dado que hace años se optó por el Eurofighter y ahora se abandonaría este multimillonario proyecto por falta de previsión y planificación rigurosa.

Además, la opción Eurofighter también está muy cuestionada en los últimos tiempos.  Así, por ejemplo, Austria ha renunciado a su flota de Eurofighter.

Las más que fundadas dudas sobre el F-35:

Pero esta asombrosa adquisición tiene algunos datos añadidos que conviene no perder de vista;

  • El gasto que se prevé que realice España por los F35 superará los 6.000 millones de euros en un escenario optimista en el que los aviones bajen de precio. Y para la compra de entre 60 y 65 unidades.  La estimación nos parece dudosa porque Australia estimó en 2014 que iba a comprar 75 unidades por 11.600 millones de dólares.
  • El programa F-35 ha costado ya a USA, en 2013, 395.000 millones de dólares.
  • Hay noticias que hablan de un precio de hasta 120 millones de € por aparato. Aunque si somos serios y realistas, actualmente, el precio se encuentra en los 206’3 millones de dólares, con todo instalado.  Eso sí, están esperando que cuando el avión entre en plena fase de producción, en 2019, su precio baje a una horquilla entre los 80 y los 110 millones de €, aunque estas cifras parecen cada día más inverosímiles:  en la anterior remesa vendida, en 2012, el precio medio fue de 213 millones de €, con una bajada de sólo un 5 %.
  • El precio que se maneja por los comentaristas en Defensa, habitualmente no incluye el motor, lo cual, aunque sorprendente, es una práctica bastante habitual en este tipo de contratos. El motor se calcula que puede estar alrededor de 23’03 millones de dólares por unidad.
  • El precio que maneja la prensa tampoco incluye las mejoras y modernizaciones que explicábamos antes y que son imprescindibles para cualquier avión de guerra. Mejoras y modernizaciones se calculan ahora en torno a los 32’07 millones de €, por cada aparato.
  • Otro precio del que no se suele hablar mucho es de los cascos de los pilotos de F-35: 400.000 $ por unidad.  Son cascos que sustituyen a las pantallas de datos del avión por la visera del casco y permiten una visión de 360º, gracias a 6 cámaras infrarrojas situadas en el exterior del avión.  Esta moderna tecnología también está teniendo problemas.  Así, cuando hay turbulencias, las imágenes tienen retardo y provocan mareos.  Tampoco funciona la función de visión nocturna que provoca un resplandor verde que oscurece las imágenes.  También funciona mal la capacidad de compartir datos con otros F-35, que sólo funciona bien con hasta 3 F-35.  Con 4 se producen problemas de comunicación que crean imágenes inexactas para los pilotos.   Si tenemos en cuenta que se calcula comprar entre 45 y 50 F-35, el monto total de los cascos de los pilotos será de, al menos, 18-20 millones de dólares.
  • Los problemas en la fabricación han sido continuos: por un lado, ha habido problemas en los motores, por problemas en los materiales de titanio que han provocado el incendio de algún motor.  También ha habido problemas por la fragilidad del casco del avión, por la maniobrabilidad en simulación de combate directo contra un F-16, por la vulnerabilidad a los ataques cibernéticos, también en 2013 tuvo fallos en la turbina del motor, …  A finales de 2013 se presentó una auditoría sobre el F-35  en la que se analizaba el grado de cumplimiento de la norma de calidad aeroespacial AS9100, “Sistemas de Gestión de Calidad Requisitos para Organismos de Aviación, Espacio y Defensa”.  El programa cuenta con 9 preseries en las que se van añadiendo nuevos adelantes.  Pero el informe es muy desalentador porque

el programa ha sido vuelto a revisar varias veces desde el 2001; la primera vez en 2004 por problemas de peso y rendimiento; en 2007 por aumento del coste y retrasos; en 2010 porque la JPO declaró que el programa excedía el aumento de los límites de los costes críticos establecidos por la ley Nunn-McCurdy; y que durante 2011 y 2012 la JPO realizó varias acciones para reestructurar profundamente el programa, con más financiación, ampliando los plazos de entrega y reduciendo los aviones a suministrar a corto plazo, retrasando la adquisición de 410 aviones hasta el 2017.

Además,

También indica que los datos de calidad muestran una ligera mejoría: en la primera preserie se necesitaron 972 acciones de calidad por avión; en la cuarta había disminuido a 859, representando una media de coste del 13,11%.

  • Con estos datos, no es extraño que las dudas hayan comenzado a aparecer. Canadá, en 2015 se retiró del programa.  Canadá es uno de los 9 socios del programa F-35 y su participación es del 2 %.

En la práctica, todos los países pertenecientes al consorcio que tiene previsto adquirir 2.400 aparatos –EE.UU., Australia, Canadá, Dinamarca, Gran Bretaña, Italia, Noruega, Países Bajos y Turquía- han expresado alguna vez sus dudas acerca de si acabarán cumpliendo sus respectivos compromisos de adquisición de la aeronave.

  • Como la descoordinación militar nunca para, la Marina estadounidense anunciaba en 2015 que no podrían cargar en el F-35, dado que no está adaptado, un nuevo tipo de bomba que quieren utilizar. Se trata de la bomba ‘Small Diameter Bomb II’ –SDB II, ‘Bomba de Pequeño Diámetro’- que es capaz de apuntar a objetivos móviles a distancias de hasta 70 km y podría estar listo en 2017. La SDB II se integra sin ningún problema en el F-35A de la Fuerza Aérea… pero no en el F-35B en su actual configuración.

 

Los ingenieros del F-35 se excusan aduciendo que no estaba previsto que la Marina usara también la bomba SDB II. Añaden que no supondrá mayor problema adaptar el compartimento del F-35B gracias al tiempo de siete años del que disponen. Además, prefieren esperar a que la SDB II esté totalmente desarrollada antes de efectuar cambios en la arquitectura del avión. Hasta entonces, tampoco podrán calcular el coste de la posible adaptación.

Es necesario llevar el debate a unos parámetros más racionales y menos militaristas.

Con los datos que aportamos antes, se puede ver que, para Defensa, el debate está posicionado en qué modelo comprar.  Ni se entra en discutir la alternativa:  ¿es necesario para la defensa de España comprar alguno de los modelos o cualquier otro?  No se debaten otros parámetros que son tan o más importantes.  Algunos serían los siguientes:

  • ¿Qué queremos defender y cómo? Estos serían los debates principales, los más importante, las clave.  Y en este debate intervendrían cuestiones tales como qué tipo de defensa necesita o quiere la sociedad española.  Sin embargo, en la política española no hay ni rastros de estos debates, que son los que cimentan toda la cadena de toma de decisiones.  ¿Quién se aprovecha de ello?  Los militares que, ante la falta de debate y decisión de la sociedad, siguen comprando armas sin ninguna cortapisa.
  • ¿Queremos una defensa ofensiva o defensiva? Porque los Eurofighter y los F-35 son armas eminentemente ofensivas, de ataque, de proyección como se dice ahora (invasión, como se decía antes).  ¿Podríamos estar más seguros, de una manera meramente defensiva comprando otros materiales o utilizando los miles de millones que vamos a gastar en cazas en el futuro para fomentar otro tipo de políticas más pacíficas y noviolentas que enfrenten de manera creativa y constructiva algunos de los problemas que tiene España como la emigración y la cooperación para el desarrollo de los países de nuestra ribera sur?
  • ¿Cuántos cazas necesita la Defensa Nacional? Actualmente tenemos 16 Harrier de despegue vertical y 96 F-18 (84 en uso).  El total son 112 cazas.  Ahora la horquilla se sitúa entre 60 y 65.  Es evidente que el número que teníamos antes era desorbitado, ahora se quieren comprar un 42 % menos.  Nos alegramos de la reducción del número de unidades, aunque suponemos que el coste será otro cantar.  ¿Son muchos, pocos, son suficientes, exagerados?  ¿Dónde está el debate y los razonamientos que ofrecen los militares?
  • Los vaivenes en la planificación de la política de defensa y en su política industrial. Hasta hace unos meses era incuestionable para los militares la necesidad de invertir en armamento propio (español o de la Unión Europea), se veía como más barato, generador de retornos a la industria española y de empleo.  Sin embargo, ahora para argumentar la compra de los F-35 se dice que es mejor, en materia de repuestos, no tener todos los huevos en la misma cesta.  De los retornos y del empleo patrio no se comenta nada.
  • Son las cuentas de la lechera. Anuncian un gasto de 6.000 millones de euros para adquirir entre 60 ó 65 F-35 con la promesa de que el precio unitario bajará. Por lo tanto esperan comprarlos a entre 92’3 y 100 millones de € el caza.  Sin embargo, el precio actual es de 206’3 millones de dólares.
  • El despilfarro. ¿Se consideran ya tirados a la basura los 10.600 millones de € gastados, o malgastados, en el desarrollo del Eurofighter?
  • Las consecuencias políticas. ¿Hay algún responsable político de este despilfarro y de los vaivenes en la toma de decisiones?  ¿Cómo rinden cuentas?  ¿Quién se las pide?
  • ¿Es el momento de tomar la decisión? Evidentemente no.  Parece que los criterios que se están usando, militarmente, son los que les conviene a la Armada.  Ellos necesitan aviones de despegue vertical, pero los necesitan para 2034.  Un futuro muy lejano.  Parece que han pensado ahorrar en este rubro uniendo su pedido al del Ejército del Aire.  Pero a ellos sí les corre más prisa, sus aviones tienen una vida útil hasta 2025, un plazo más breve.  El ahorro para la Armada lo acabaríamos pagando todos los españoles con un modelo de avión que está muy en entredicho técnicamente.
  • ¿Es una cuestión de prestigio militar? En las clasificaciones internacionales de potencia militar, uno de los criterios que más cuentan para que un país se ubique entre los primeros puestos es la posesión de un portaaviones.  ¿Necesita España un portaaviones como el Juan Carlos I?  ¿Qué queremos invadir?  ¿Es esta la política de Defensa que deseamos?  ¿Nos sobra el portaaviones Juan Carlos I y sus 16 Harrier de despegue vertical o sus 15 F-35?
  • ¿Qué tiene que ver todo este gasto con la deuda de 30.000 millones de los PEAS?   Se acumulará a ella y, por lo tanto, la hará mucho más difícil de pagar.  La burbuja militar se agrandará en un gran porcentaje y la sociedad española habrá de pagarla a través de impuestos y dejando de gastar dinero en gasto social.

Como ven, empezar a analizar una compra concreta de material militar (los F-35 yankis) nos ha llevado a cuestionar la supuesta excelencia tecnológica de la industria militar, la mala práctica en cuanto a planificación y gasto del Ministerio de Defensa, la falta de democracia en las tomas de decisiones en Defensa, la política militar de carácter ofensivo de España,  la sinrazón del gasto militar que impide gastos sociales, la deuda y el despilfarro militar, la impunidad de los que toman decisiones en materia de Defensa y la descoordinación de todo el modelo.

Nos parecen razones suficientes para proponer que antes de todos estos gastos haya en España un debate serio, profundo y plural (es decir, no solo entre los sectores vinculados a la industria militar o al ejército) sobre política de Defensa.

 

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