Archive for patriarcado

Movimiento feminista contra la guerra

Por Sinkuartel

Fuente: Público.

No ha tenido la publicidad que tiene la guerra. La guerra vende, la lucha por la paz molesta.

No ha sido portada en casi ningún medio, pero el 16 de diciembre el movimiento feminista vasco partió de Santurce hacia el puerto de Bilbao, bajo el lema “Feministok gerraren aurka. Armagintza eta armasalmenta eten”, más o menos (que nos perdonen los vascos por nuestro desconocimiento del idioma y por acudir a un traductor) “feministas contra la guerra. Interrumpamos el armamentismo”.

Denunciaban el papel que juega el puerto de Bilbao en la venta de armas Made in Spain a países en guerra o que la están preparando.

La guerra empieza aquí, entre nosotr@s. La empiezan nuestros intereses sin escrúpulos y nuestras élites sin vergüenza. La comienza nuestro modo de vida, cimentado sobre una cadena de dominaciones en la que somos partícipes por acción y omisión.

Leemos una explicación de la acción en la página amiga Sinkuartel

Alrededor de mil feministas han salido desde Santurtzi esta mañana para denunciar la utilización de este puerto para el transporte de miles de toneladas de armas con destino a Arabia Saudí. En esta marcha, las mujeres se han pronunciado en contra de la guerra, la destrucción y la muerte y nos han hablado del valiente posicionamiento de las mujeres en los momentos de conflicto, así como de la necesidad de la presencia del feminismo en la construcción de la paz.

En su manifiesto denunciaban

la utilización de este puerto, mes tras mes, para el transporte de miles de toneladas de armas con destino a Arabia Saudí, donde su régimen dictatorial las usa para reprimir los derechos humanos de su propia población (especialmente las mujeres) y para alimentar guerras como la de Yemen, en la que la población civil está siendo masacrada”.

Deunciaron con nombre y apellidos a las empresas vacas implicadas en la venta de armas, tales como SENES, ITP o SAPA.

El feminismo, desde sus orígenes, se ha comprometido por la lucha por la paz. Hoy en día protagoniza muchas de las resistencias a la guerra más importantes (igualmente ninguneadas por los dueños de los medios de comunicación, alineados con los intereses del militarismo en su casi totalidad) Nos vuele a decir Sinkuartel:

Y, partiendo de todas esas luchas valientes y pacíficas, las mujeres hoy reunidas también han querido valerse de la resistencia pacífica para hacer su reivindicación. Mientras la marcha transcurría junto a las instalaciones del Puerto, han colocado un misil orientado hacia Yemen, símbolo de las armas que se envían desde nuestro pueblo y alimentan allí una guerra que está masacrando a la población civil. Además, al paso de la manifestación, ha habido mujeres que se han tirado a la carretera al paso de la manifestación, como muertas, para visibilizar la invisibilidad de las mujeres y el papel de víctimas al que son continuamente relegadas en los contextos de conflicto. “En las guerras el heteropatriarcado se multiplica exponencialmente hasta el infinito, convirtiendo nuestros cuerpos en campos de batalla y en parte del botín de guerra”, han declarado. Por último, también ha habido mujeres que se han encadenado a las vallas del Puerto. Así como las mujeres del Greenham Common bloquearon en su día la base de la OTAN, las mujeres antimilitaristas han tomado hoy el Puerto de Bilbao.

Es elocuente la asociación de feminismo y antimilitarismo, como la es la del militarismo y el patriarcado. No se comprende, en cambio, la postura distante de tantas organizaciones de izquierda y radicales hacia el antimilitarismo y la causa de la paz.

Una buena noticia para cerrar este mes.

 

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Lucha noviolenta en Raqqa. Lo que obvia la propaganda militarista

Graffiti on the streets of Raqqa. (Twitter/@Raqqa_SL)

Graffiti on the streets of Raqqa. (Twitter/@Raqqa_SL)

Fuente: Wagingnoviolence.org

A través de la traducción del Moc de Valencia hemos tenido acceso a la entrevista concedida por el activista sirio Alhamza, y publicada por Waging nonviolence, donde nos da cuenta de la lucha noviolenta que en Raqqa, la publicitada capital del DAESH, desarrollan activistas noviolentos contra el islamismo y contra el militarismo del otro lado.

En este blog hemos dicho en diversas ocasiones que la visión del conflicto de Siria que nos ofrecen nuestros amarillos e interesados medios de comunicación es unilateral y falaz. Nos cuentan sólo el lado que les interesa, el lado de la lógica militarista y su ideología, y lo hacen ensalzando a los que para nuestra maniquea opinión son los buenos y enfatizando la maldad de los malos.

Es la lógica amigo/enemigo que le interesa a esa visión manipulada de los conflictos. Una lógica que nos inculca dos verdades del sistema para que las hagamos nuestras: que el conflicto solo cabe resolverlo ganando al otro y que la única respuesta es la violenta y militar.

Con ello se refuerza un mensaje y una ideología que es la que comparte el DAESH y sus aliados, la coalición anti-Daesh y los suyos, y el gobierno Sirio y los suyos: Todos ellos participan de la misma idea del mundo y todos ellos aspiran a vencer con ella: dominación-violencia como medio y como fin.

Es por eso que la prensa occidental, como suponemos que también la del régimen sirio y la de el Daesh y sus aliados, obvian la existencia de respuestas diferentes, alternativas, y de una oposición a la guerra de corte radical, creativo, noviolento.

Pero junto a la bárbara realidad de la guerra, ocurre en Siria, como ocurre en todos los conflictos, que la población encuentra modos de resistir a la guerra y a la violencia desde otros planteamientos. Desde la deserción a la guerra hasta la solidaridad con las v´citimas, pasando por la construcción de instituciones e iniciativas alternativas, de autoayuda, de resistencia, de autoorganización, de lucha noviolenta, …

Por eso es importante transcribir la entrevista de Alhamza, uno de los fundadores grupo de resistencia Raqqa Is Being Slaughtered Silently que nos cuenta la cara de la realidad que desafía a los militaristas.

Raqqa is being Slaughtered Silently (RBSS) se fundó en 2014 por 17 activistas con el objetivo de contar la otra historia de la ciudad

 “la verdadera dimensión del sufrimiento en Raqqa, y de los terribles crímenes del Daesh en la ciudad“.

Desde entonces RBSS ha documentado y organizado múltiples protestas noviolentas contra el DAESHy ha servido como red para conectar activistas en esta lucha. Una visita a su página da cuenta de la dimensión de la iniciativa

Vimos que estaban produciéndose muchas pequeñas manifestaciones. Nos dijimos, ‘¿por qué no le decimos a todo el mundo que venga a un sitio y hacemos una preparación realmente buena?‘ “

el grupo ha hecho videos y usado la ironía y el humor para desacatar a DAESH, publicado revistas, usando redes sociales y medios creativos para alentar a la población y combatir el adoctrinamiento militarista,  realizando murales, pintadas, acciones de protesta y una amplio arsenal de metodologías creativas de lucha.

Nos informa además del papel crucial que juegan en el movimiento las mujeres, otro elemento evidente de la ruptura con el orden de dominación que impone el militarismo.

En Raqqa hay una resistencia importante a DAESH y así reflexiona Alhamza que, a pesar de ser la capital de DAESH son pocos los ciudadanos que se han unido a su causa.

Como era de esperar, la lucha de RBSS ha traído represión y víctimas entre los activistas y sus familias, y también el exilio de algunos de ellos, pero eso no ha desalentado su lucha, que sigue siendo un ejemplo de lucha noviolenta y de rechazo del orden basado en la dominación y la violencia, sea el de los ocupantes de DAESH o el de sus presuntos liberadores.

 

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Condena a las violaciones como arma de guerra

Imagen de Erik Torner

Fuente:  Diagonal

Cualquier violación es condenable.  Por ello nos alegramos de la sentencia de Guatemala que condena a 360 años a dos militares por usar las violaciones como arma de guerra.

El caso se dio contra mujeres indígenas a las que sometieron a violaciones continuadas, esclavitud sexual y doméstica.

la fecha del 26 de febrero marcará un paradigma en los procesos de justicia y reparación para las mujeres, en América Latina y el mundo, ya que por primera vez se ha condenado la violencia sexual ante tribunales nacionales. Por primera vez, las voces de mujeres mayas se han escuchado en las instituciones de justicia con ecos a nivel internacional. Estas once mujeres  q’eqchi’ han relatado las atrocidades de los agentes del estado y los trazos del genocidio para que los crímenes sexuales no se vuelvan a repetir.

La guerra no perdona a nadie.  Y parece que las sociedades tardan en darse cuenta de lo que en realidad suponen.  Se tardan años en considerar delitos las cuestiones violentas que se hacen en el entorno de las guerras, parece que la violencia hecha en grupo y de uniforme no lo es, o lo es menos.

Esta condena además sienta un precedente en el que se reconoce que el trabajo doméstico forzado, la violación y la esclavitud sexual constituyen crímenes de guerra que deben ser condenados.

La violación sexual se reconoció como un arma de guerra que afectó tanto a las mujeres q’eqchi’ como a los varones, ya que fue una agresión al grupo del “bando contrario” y tuvo como fin su eliminación. El trabajo forzado, la esclavitud y la violación sexual de las mujeres fueron diseñados como tácticas y estrategias para el control de los territorios e implicaron gastos para el ejército (armas, agentes para utilizarlas, etc.).

Aunque el trabajo doméstico forzado, la violación y la esclavitud sexual no asesinó directamente a las mujeres o al grupo que se considera “insurgente”, sí lo eliminó a través de una política eugenésica en la que se mezcló el racismo de la élite y la oligarquía militar con la misoginia y la asociación simbólica del cuerpo de las mujeres con la posesión de los territorios. Por eso, esta sentencia es un paradigma para la justicia en América Latina porque sienta precedentes y señala horizontes para otras mujeres que han vivido situaciones similares.

La violencia contra las mujeres en las guerras se multiplica y se vuelve norma.  Parece que cuando acaban los conflictos la sociedad mira para otro lado.  Quizá porque existen demasiados implicados.  Quizá porque culturalmente no se considera grave.  ¿Cuántos casos de impunidad militar habrá en el mundo cada día?

La guerra es violencia sinérgica, violencia que multiplica sus factores directos, estructurales y culturales.  La prueba la dan las declaraciones de las mujeres que han ido a juicio contra los militares:

Julia Coc, testigo once, declaró que su hija y dos nietas fueron detenidas extrajudicialmente y asesinadas por los soldados en 1982. Dijo que le hicieron mucho daño al cuerpo de su hija cuando la violaron. En la exhumación encontraron pelo, ropa y huesos de sus hijas y “de mis nietas solo hallaron los calzoncitos, sus huesos eran polvo”. Después de matar a su hija a ella la obligan a que le dieran comida a lo soldados.

Otra sobreviviente contó cómo a su esposo lo detuvieron, cómo ella fue violada por cuatro soldados y cómo sus hijos murieron porque no tenían comida.

Sobreviviente narró que llegó al destacamento a preguntar por su esposo, los soldados la detuvieron por la fuerza y la violaron varias veces”.

“Nos obligaban a hacerles la comida y nos violaban. Por eso es muy doloroso”.

“Nos mandaban al río a lavarles su ropa y nos perseguían. Ahí nos violaban”.

“No me acuerdo cuántos me violaron porque quedé desmayada. Quedé muy dañada de mi cuerpo, sangraba mucho”.

“Ahí tenían lugares. Tenían cuartos y ahí nos jalaban. A veces eran 3, 4 o 5 (los soldados que la violaban en el destacamento)”.

“Si no me dejaba me decían que me iban a matar. A veces uno me sujetaba y otro me ponía un arma en el pecho”

Entrenamos cada año a millones de personas, hombres y mujeres, para la guerra.  Y lo hacemos en academias militares en las que no se habla de estas realidades.  Los ejércitos nos venden lo militar como un juego tecnológico, como una batalla de mentes en un inmenso tablero de ajedrez, como algo aséptico y limpio, algo bueno para todos.

Sin embargo las anteriores declaraciones de las mujeres violadas nos dan una perspectiva muy diferente y, a la vez, mucho más real.

El militarismo es violencia, hasta que no abandonemos nuestro cinismo habitual, no seremos capaces de entender la necesidad de darle alternativas noviolentas.

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Menos mujeres en el ejército

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fuente: El País

A pesar del cacareo de que el ejército es igual para hombres y mujeres y toda la parafernalia con la que se intenta incentivar el aumento del número de mujeres en el ejército, las cifras arrojan datos que nos hacen pensar que, en general, las mujeres pasan del ejército mucho más de lo que el ejército dice y quiere.

Únicamente el 12,3% de los miembros del ejército es mujer, frente al apabullante 87,3 de hombres.

¿Será por las trabas y el machismo, como predica la opinión oficial, o porque, sencillamente, las mujeres pasan del ejercito, como se supone de la buena lógica?

En cuanto a las trabas, la legislación militar ha ido incentivando la incorporación de la mujer a los ejércitos aprobando normativas contra los abusos de autoridad, sobre la conciliación de la vida familiar, sobre la maternidad y otras, pero ni así.

Conforme reconoce un portavoz militar la desafección es preocupante para el ejército:

Lo más preocupante es que cada vez ingresan menos. Si en 2008 las mujeres representaban el 11,5% de los nuevos soldados y marineros, en 2011 solo eran el 4,8%. Aun peor es la evolución entre los cuadros de mando: el año pasado solo 17 mujeres (4,7%) consiguieron plaza como oficiales y, por vez primera, no hubo ninguna entre los suboficiales.

Parece que ni los cantos de sirena del empleo y la promoción personal, ni los anuncios de emociones y otras simplezas con las que el ejército intenta engatusar cada año a los jóvenes para integrar las fuerzas armadas convencen a las mujeres, lo cual es una buena noticia para quienes aspiramos a un futuro más cuerdo y sin ejércitos.

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El papel de la mujer y del género en los conflictos

Fuente: Atenea Digital

Si hay un estado moderno y civilizado donde los haya, ese es el reino de España. Y para muestra un botón. La señora subsecretaria de defensa del Gobierno rajoiniano ha dado una (por otra parte previsible) conferencia pública para presentar el ejemplar número 157 de los Cuadernos de Estrategia, que edita el CESEDEM, esta vez dedicado al rimbombante y sorprendente título “El papel de la mujer y del género en los conflictos”.

Podríamos esperar algunas reflexiones a la lucha de géneros, a la guerra relacionada con el patriarcado, al papel de víctimas doblemente maltratadas de las mujeres en las guerras, o similares, pero no. No va de eso el asunto, salvo muy honrosas excepciones como es el capítulo 2 del documento. El resto va del reconocimiento al largo progreso de incorporar a las mujeres al imaginario militarista de los ejércitos, ese “gran avance” en la lucha por conseguir iguales derechos.

Doña Irene, que es como se llama la subsecretaria, ha destacado que en el ejército hay 15.336 efectivos de género femenino, un 12% del total, 252 comandantas y 9 tenientas coronelas (máximo grado al que han llegado), cantidades que, según se mire, son mucho o poco.

La incorporación de las mujeres a las fuerzas armadas es, dice la doña, para enorgullecerse de nuestro avance en la igualdad. Sólo ejércitos como Canadá (con una tasa del 15%) nos igualan al respecto.

Ahora bien, cabe preguntarse dos tres cosas que la conferencia de la señora Subsecretaria no ha despejado:

1) La primera hace relación al amplio contingente de mujeres que no forman parte del 12%. Sería curioso comparar si la preferencia de éstas hacia otro tipo de trabajo más bien alejado del militarismo querrá decir algo.

2) La segunda es cuestionarnos a qué se refiere el discurso militarista cuando habla de igualdad, de integración y de género. El propio enfoque de la intervención de la Subsecretaria o el título del monográfico nos producen una cierta urticaria. ¿supone en realidad igualdad el hecho de que las mujeres asuman el rol y el paradigma militarista? No lo creemos.

3) La tercera hace referencia a una cuestión que desdice las propias palabras de Doña Irene: las funciones de estas mujeres integradas en el ejército y la ocupación de “cargos” directivos (que se nos perdone esta tendencia a la nomenclatura de la vida civil) no parece avalar ni siquiera la idea de que se trate a todos por igual en esa institución y sí, más bien, que se relega a la mujer al papel subalterno que tradicionalmente tiene en una sociedad machista y patriarcal como la nuestra.

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