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Armas alemanas para Yemen y crítica de las iglesias alemanas

GKKE+Forum+R%C3%BCstungsexporte

Por Oliver Ponsold

Fuente: DW.com.

En su informe número 21, la GKKE (siglas de la Conferencia Conjunta Iglesia y Desarrollo, órgano de la Iglesia Católica Alemana) se cuestiona la venta de armas alemanas a Arabia Saudí y su probable uso en la guerra Yemení.  Critican que Alemania colabore con esta guerra de forma indirecta,

La guerra en Yemen se lleva también a cabo con armas alemanas

y

La exportación alemana de armas contribuye así a la catástrofe de refugiados

Critican también la venta de armas a otros países de la región, como Egipto, Qatar, los Emiratos Árabes, Argelia y Turquía, todos ellos involucrados en confrontaciones militares que, curiosamente, alimenta el armamentismo de los países exportadores de armas, entre los que  nosotros no podemos dejar de mencionar a España, en este caso en posición bastante similar a la que critica la iglesia alemana.

Seguro que en Alemania también cabría decir, como en España, que si no fabrican armas, repercutirá en el mercado laboral propio (¿pedirán también los sindicatos y partidos políticos alemanes, como en España, carga de trabajo para su industria militar de forma machacona y acrítica?), pero al parecer este detalle no lleva a la iglesia católica alemana a tirar la piedra y esconder la mano, sino que su crítica a la venta de armas se mantiene por encima del posibilismo patético con la que los agentes sociales y partidos políticos en España, por ejemplo, piden hacer fragatas para vender a Arabia Suadí.

Por cierto que no conocemos interés similar de la Iglesia Española, o de su Conferencia Episcopal u otros organismos propios, por el comercio de armas; ni reflexión escrita de ninguna de sus estructuras que afeen al gobierno la mala práctica de vender armas Made in Spain a troche y moche, fomentando la guerra. No hemos oído prédica alguna de nuestros jerarcas religiosos  llamando a su grey a capilla por estos temas y para que presionen al respecto. Deben estar nuestras eminencias más preocupados por filtrar el mosquito de la parábola, lo que les impide preocuparse de la viga del militarismo.

En esto imitamos poco a los alemanes. Ni en lo religioso ni en lo civil nuestras autoridades levantan la voz contra el militarismo. Y no será por no haberlo padecido al menos con similar intensidad que ellos.

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Cultura contra los efectos de la guerra: la noviolencia en acción

o+fingidor

Por Culturactiva SCG

Fuente: El Salto Diario.

Hablamos de la experiencia que se está desarrollando en Trípoli, en Líbano, y en una calle llamada calle Siria.

La calle Siria se encuentra entre dos barrios enfrentados permanentemente, Jabal Mohsen, de mayoría alauí, y Bab al-Tabbaneh, suní, y ha sido frente de batalla durante largos períodos, hasta que el gobierno libanés consiguió imponer un inestable alto el fuego.

En este escenario, en mitad de un conflicto enquistado, se abre paso la experiencia cultural que comentamos, hoy materializada en un local, cogestionado por la ONG March y jóvenes de  los dos barrios enfrentados, que sirve como bar y lugar de encuentro de jóvenes de uno y otro barrio en conflicto. Además, y alrededor de este local, se desarrollan otras iniciativas culturales (teatro, talleres, ensayos artísticos por ejemplo) y un programa de renovación de los comercios destruidos en los enfrentamientos.

Al poco de llegar a la zona la ONG March se propuso incidir en los jóvenes de los barrios rivales para que cambiaran su mentalidad y su actividad frente al conflicto. Organizaron una obra de teatro con jóvenes de ambos barrios como actores y protagonistas. La obra fue un éxito y se representó en diversas ciudades libanesas.

Fue el embrión del local-café Kahwetna (Nuestro Café en árabe), un centro desde el que se irradia una nueva mentalidad de los jóvenes hacia el conflicto y que emplea a seis jóvenes de la zona como principales motores del cambio.

En el café se puede comer, se desarrollan talleres y cursos, ensayos o conciertos, en los que participan chicos y chicas (algo poco habitual en la zona y por los vecinos más tradicionales, que no ven bien la participación “mixta” de personas de uno y otro sexo) y se practica la convivencia entre jóvenes que en su experiencia anterior estaban abiertamente enfrentados entre sí.

Merece la pena ver el distinto enfoque del conflicto que tiene este proyecto. Dice la fundadora de la ONG March, Lea Baroudi

Cuando se mencionaba a Trípoli en las noticias era únicamente para hablar de extremismo y guerra civil, un conflicto puramente ideológico entre alauíes y suníes. Pero la violencia sectaria y la radicalización en esta región tienen otras fuentes: son la pobreza, la exclusión y la pérdida de esperanza las que hacen a los jóvenes vulnerables y fácilmente manipulables

El conflicto tiene otros perfiles. No es el enfrentamiento, el agravio, las diferencias ideológicas o religiosas que sirven para polarizar las posturas donde se pone el punto de mira para la resolución del conflicto, sino la pobreza, la exclusión, la violencia estructural y la pérdida de esperanza los elementos sobre los que se quiere incidir para cambiar las cosas.

Es atacando estos factores como se desinventa la guerra.

Cuenta uno de los chavales que participan en la iniciativa, Ali, de 23 años, y que se convirtió en combatiente con 15 años:

Me gustaba. Era un crío y luchar era algo excitante, una aventura. Luego empecé a perder amigos y familiares en el conflicto… y dejó de ser divertido…

Alí participó en el teatro:

Al principio odiaba tener que ver todos los días a la gente de Tabbaneh. Crecí convencido que eran el enemigo

Y en encuentro con los otros, dentro de esta iniciativa, le cambió la perspectiva:

Entendí que en el fondo éramos iguales, que teníamos los mismos problemas. Ahora he aprendido a no juzgar a la gente antes de conocerla de verdad

Afraa, una chica que participa de los talleres de diseño gráfico también se explica:

Aquí vienen muchas chicas de ambos lados. Por una vez, damos una imagen positiva. Demostramos que podemos trabajar los unos con los otros, que podemos convivir…

Y Angie, de 18 años, muestra las dificultades:

Va a hacer falta tiempo para arreglar las cosas de verdad, aún hay mucha desconfianza

El proyecto no es el bálsamo de fierabrás, pero muestra un camino. Va a hacer falta tiempo, mucho tiempo, y probablemente muchas más iniciativas que ataquen el entramado de causas del conflicto: la pobreza, la desigualdad, la violencia estructural, la manipulación…

Pero el conflicto, con su cambio de óptica, está permitiendo abordar una situación que, mirada únicamente desde la perspectiva violenta y la dialéctica amigo/enemigo de toda la vida, probablemente serviría para alimentar más el odio, agravar más el conflicto y, por qué no decirlo, llenar los bolsillos de unos pocos y fabricar liderazgos nefastos de líderes militares de los que estamos bastante sobrados.

Cultura contra la guerra. Cultura contra los efectos de la guerra. Mantequilla en vez de cañones. Encuentro en lugar de violencia. Una paz construida de lucha contra la violencia estructural por medios noviolentos. Un cambio de mentalidad saludable y que nos arroja interesantes enseñanzas.

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Nueva Directiva de Defensa Nacional. Sin luz, sin taquígrafos y sin control de nadie.


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Por European People’s Party

Al inicio de cada legislatura se publica por el Presidente de Gobierno, como responsable de la política de defensa a tenor del artículo 6.1 de la L.O 5/2005, de la Defensa Nacional, la llamada Directiva de Defensa Nacional, documento que orienta el planeamiento de la defensa, define los riesgos y amenazas que marcan el contexto de ésta y plantea las directrices de la política de defensa para una legislatura.

Se trata, y así se define en la Orden Ministerial 37/2005 de 30 de marzo publicada en el Boletín Oficial de la Defensa número 68, de 8 de abril de dicho año, del principal documento de la defensa y del planeamiento militar.

La vigente Directiva de Defensa Nacional, titulada “Por una defensa necesaria, por una defensa responsable” es de julio de 2012 y tras su aprobación por el Presidente de Gobierno fue informada al Parlamento (remarquemos que únicamente informada, no debatida, ni votada, ni siquiera consultada previamente a su aprobación).

Muy resumidamente, dicha directiva partía de un doble contexto: el de inseguridad internacional, eso sí explicado desde la versión simplista de la derecha, y el de crisis económica. Uno y otro servían para decir, tan a gusto del gobierno y en línea en cierto modo muy continuista con las directivas anteriores, que España no podía hacer dispendios en gasto militar (dispendios que, sin embargo ha seguido haciendo pero ocultándolos) y que por eso los presupuestos de la legislatura serían austeros y sin alegría. También afirmaba que el contexto exigía profundizar en las líneas de defensa que han sido el mantra de ese férreo consenso de estado de PP y PSOE en estos temas: 1) modernizar nuestra defensa y sus instrumentos, 2) profesionalizar la defensa, 3) seguir en el  papel intervencionista de nuestra tropa más allá de las fronteras y al servicio del entramado de intereses de la OTAN, UE, EEUU, 4) privilegiar la industria militar y 5) buscar el reconocimiento de lo militar en nuestra sociedad a través de una política de adoctrinamiento y propaganda que denominan “cultura de la defensa” en la que todo lo que sea criticar este sistema es considerado incultura.

Las Directivas de Defensa, a pesar de su importancia, pasan por ser un documento desconocido y opaco, incluso para el propio Parlamento. De hecho, hasta 1992 (12 años después de la primera de ellas) fue un documento secreto.

Es cierto que Carme Chacón, en comparecencia que efectuó ante la Comisión de Defensa del Parlamento, el 25 de noviembre de 2008 prometió que a partir de la fecha se escucharía y consultaría previamente al Parlamento, pero del dicho al hecho… no se ha cumplido tal promesa y el Parlamento es un convidado de piedra más a sumar a la ciudadanía desinformada, a la clase política despreocupada de estos temas (por cierto previamente pactados y cerrados entre los partidos que se han alternado en el gobierno bajo la excusa poco rigurosa de que son “políticas de estado”) y a los medios de comunicación demasiado desinteresados por explicar de verdad aspectos tan peliagudos como lo que se define como enemigos, riesgos y amenazas, si se va gastar mucho o no en armas y ejércitos, si seguimos con un enfoque de ejército intervencionista, el vínculo con la OTAN y sus políticas o el impulso a una industria militar que se ha convertido en la sexta exportadora de armas del mundo y que, cada vez más, promueve no solo el negocio, sino también el conflicto y la guerra.

Con este contexto, surge una primera pregunta: ¿por qué el gobierno de Rajoy, en el poder desde 2011, y después de permanecer gobernando “en funciones” un buen pellizco de 2015 y del 2016, más el tiempo que lleva como presidente nominado desde octubre pasado, aún no ha aprobado la nueva “Directiva de Defensa Nacional”?

Y de esta pregunta tres nuevas cuestiones:  ¿sera que asistimos a un repliegue de las directivas al secreto?, ¿Será que con una oposición más compleja que las del tiempo de plena vigencia del bipartito prevén que la directiva abra una rendija, mínima rendija a nuestro parecer, a la crítica y al cuestionamiento de esta “política de Estado”?, ¿Será, sencillamente, que esperan a publicar los PGE que consolidan una apuesta por aflorar una mayor porción del gasto militar (precisamente la destinada a comprar armas de “proyección/ataque” que no se necesitan y que nos arruinan, y a consolidar mediáticamente el mensaje de vuelta de tuerca del militarismo que está efectuando la ministra del ramo?

¿O será, como en tantas otras cosas, otro ejemplo de desidia de nuestro abúlico presidente?

Sea como sea, y antes de que sea tarde, queremos alertar del hecho de que el gobierno, antes o después, va a firmar la directiva que definirá la política de defensa para la legislatura, sin contar para ello con nadie más que con la propia cúpula del ejército y de espaldas al Parlamento, a la sociedad y al debate ciudadano.

Y una vez firmado ese marco referencial, el debate sobre qué defensa queremos estará, definitivamente, cerrado por otra legislatura. Gastarán más, invadirán más, serán más estrechamente cómplices de la política de la OTAN, venderemos más armas, generaremos más deuda militar… Serviremos mejor al status quo.

Para promover el debate, empecemos por señalar lo que probablemente dirá la nueva directiva. Para ello tenemos algunas pistas, como, por ejemplo, las declaraciones repetidas y tópicas de la Ministra y de sus corifeos de que hay que aumentar el gasto militar español al 2% del PIB (por cierto, que según nuestros cálculos, sumado el presupuesto del Ministerio de Defensa a punto de aprobación definitiva con las partidas escondidas en otros departamentos y partidas que conforme al criterio de la OTAN son gasto militar, ya superamos ese 2% del PIB), o acerca del reiniciado “segundo ciclo de rearme”, con la apuesta por comprar nuevos sistemas de armas innecesarias y de invasión (Aviones A400 y F35, nuevos barcos de guerra, vehículos 8×8, drones, nuevos sistemas de misiles, etc.), o los nuevos compromisos anunciados de participar en más operaciones de guerra en el exterior (Afganistán, frontera con Rusia, mayor implicación en Centroáfrica…), o los acelerados pasos para “securitizar” y  militarizar otras políticas, como la de movilidad humana, la de seguridad pública y libertades bajo el nuevo trampantojo del terrorismo internacional como excusa.

Probablemente el contexto que defina esta nueva directiva venga a explicarnos, como siempre, que vivimos en un mundo lleno de riesgos y amenazas que, como dice la ministra, obligan a fortalecer la defensa porque nuestra seguridad y bienestar se defiende lejos de nuestras fronteras y por medio del ejército. A este mundo de constante liquidez y movilidad, se une que el rajoinato predica el fin de las vacas flacas, lo que de rondón valdrá para que la nueva directiva, de nuevo, sea más de lo mismo de las anteriores con directrices que propondrán mayor gasto militar para alcanzar el 2% del PIB en defensa, mayor esfuerzo militar en el exterior, principalmente de la mano de la OTAN y de las operaciones de la UE, mayor esfuerzo en promover la industria militar y la exportación de armas y algunos cantos de sirenas más para incorporar a la noción de defensa previa esta especie de invasión de la securitización de la vida social, con toda la retahíla de propuestas sobre la ciberseguridad, la necesidad de recortar derechos para evitar el terrorismo y las demás lindezas con las que se justifica la expansión del militarismo.

Con este panorama nos cabe otro par de preguntas más.

De todo esto, ¿qué opinan los partidos políticos del arco parlamentario?, ¿están de acuerdo?, ¿no merece la pena protestar antes de que sea tarde?

Si observamos los diversos programas políticos las divergencias, si es que las hubiere, podrían ir referidas principalmente a la necesidad de una mayor transparencia de la política de defensa y del gasto militar.  A partir de ahí, sin embargo, los partidos de la derecha, Ciudadanos y PSOE muestran más similitudes que diferencias y apuestan por apoyar el consolidado sistema de defensa vigente. Tal vez las fuerzas más a la izquierda discutirían el contexto de riesgos planteados por el establishment, para poner el énfasis en la violencia estructural y en los intereses poco santos de occidente, y para criticsar la apuesta de vincularnos a operaciones de paz bajo el paraguas de la OTAN. Tal vez discutan la prioridad del gasto militar cuando existen tantas necesidades sociales, y la existencia de algunos capítulos del gasto militar poco presentables, pero no vemos mayores disensos.

No obstante, a los partidos les tocará, si es que lo estiman oportuno, hacer sus propias consideraciones al respecto, claro está, si es que son consultados, lo cual, de nuevo, está fuera del escenario actual.

No parece, sin embargo, que vayan a exigir que la directiva de defensa sea discutida en el Parlamento, ni someterla a crítica y debate público, aunque en cierto modo, una discusión pública de esta política, como ocurre en otras, sea un ejercicio de salud democrática que nos permitiría al menos contrastar argumentos, posibilidades y alternativas.

¿Por qué, entonces, no se exige que se debata y apruebe por el Parlamento, no como hasta ahora?

¿Cabria proponer, e incluso construir socialmente, desde ya, propuestas diferentes a la previsible directiva?, ¿cabría formular propuestas para por ejemplo, parar esta deriva?, ¿para iniciar un ciclo al menos diferente?, ¿o incluso para impulsar un cambio de modelo que abandone el enfoque militarista y adopte un enfoque de la seguridad alternativo?

Desde luego, las múltiples demandas y propuestas de los movimientos sociales altermundistas y antiglobalizadores, anticapitalistas, de la solidaridad internacional, antimilitarista, ecologista, feminista, pongamos por caso, en sus diferentes y complementarios enfoques, permitirían rellenar una agenda de caminos a emprender para desenmadejar el tema de la defensa y construir una alternativa de seguridad humana. ¿Merece la pena una puesta en común que nos permita ofrecer un referente con el que contrastar el modelo de defensa militarista que defenderá la próxima Directiva de Defensa?

Para cuando llegue ese momento, nosotros creemos que hay algunas preguntas básicas que, como hemos venido promoviendo desde el inicio de nuestro recorrido, podrían ayudar a definir una política acorde con la seguridad humana:

 

Pregunta básica Alternativa 1 Alternativa 2
¿Qué es lo que hay que defender?

 

La seguridad militar

Las fronteras

El status quo

La lucha contra el terrorismo internacional

Contra las invasiones y amenazas militares

Los derechos sociales

Los derechos humanos

La seguridad humana

La lucha contra la violencia estructural y cultural

La lucha contra los problemas globales de índole ecológica, pobreza, etc.

¿Quién tiene que ser el sujeto de esta defensa? Las élites

Los ejércitos

La industria militar

Expertos

La sociedad en su conjunto

Los movimientos sociales y otros cauces de auto-organización

Sin delegación

¿Cómo hay que ejercitar esta defensa? Militar

Violenta. Guerras.

Bajo el paradigma dominación-viole

Social

Noviolenta. Transformación de conflictos

Bajo el paradigma cooperación-noviolencia

 

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¿Engrandece a EE.UU. expandir su poder militar naval?

Donald+Trump

Seth Anderson

Fuente: El Confidencial 

Parece que el nuevo Presidente de Estados Unidos, Donald, prometió en su campaña electoral aumentar el poder naval estadounidense desde los 274 buques de guerra actuales a una flota de al menos 350 buques a conseguir en 2020, para hacer que EE.UU., de nuevo, sea un país poderoso, “Make America Great Again” que dice el lema de su campaña.

La flota de EE.UU. cuenta con:

  • 10 portaaviones nucleares (por ley deberían tener 11, pero hay retraso en la entrega del último de ellos),
  • 9 buques de asalto anfibios (LHA) de las clases Wasp y America (más otros 2 en construcción),
  • 22 cruceros de misiles guiados clase Ticonderoga;
  • unos 70 destructores, fragatas y LCSs  y
  • más de 50 submarinos nucleares de ataque SSN .
  • Además están los submarinos nucleares de misiles balísticos de la clase Ohio, de los que hay en total 18, aunque 4 han sido reconvertidos en lanzadores de misiles de crucero.
  • A ello se unen 24 batallones de infantería,
  • el equivalente a 3 divisiones con su propia artillería, aviación de ala fija y rotatoria y sistemas de apoyo y desembarco, junto con una flota de buques de desembarco especializados, y centenares de barcos auxiliares como remolcadores, petroleros, buques de avituallamiento, etc.

Osea, que nos encontramos con el arsenal naval más importante del planeta. Casi cabría preguntarse, antes de alarmarse de la perorata de Trump, si hay mar para tanto despliegue.

Llevar adelante los planes bélicos de Donald, según los expertos, puede suponer un incremento del gasto militar americano de más de 100.000 millones de dólares anuales, a sumar a los más de 600.000 millones que ya gasta el ejército americano.

No parece que EE.UU. necesite tal expansión del poder militar naval.

Dudamos que aumentar el potencial militar de un estado conlleve tan a la ligera como predica este telepredicador metido a presidente de potencia un engrandecimiento de su pueblo. Más bien se nos antoja que lo empequeñece y muestra sus tremendas debilidades.

En todo caso, son cifras astronómicas que contrastan con datos que evidencian la miseria moral de la mayor potencia militar del mundo, como por ejemplo, que más de 45 millones de estadounidenses vivan en pobreza (14,5% de su población), de los que 15 millones de menores de 18 años viven en hogares donde no hay comida para sobrevivir. O que la tasa de analfabetismo estadounidense se sitúe por encima de cincuenta millones de personas, mientras que el 45% de estadounidenses adultos están en el nivel mínimo de comprensión lectora. O que la tasa de suicidios se haya disparado en su sociedad un 24% en los últimos 15 años, sin entrar a valorar los problemas relacionados con la desigualdad social, la ínfima asistencia social y sanitaria a los más desfavorecidos u otros aspectos de la vida.

Se nos antoja un insulto a los estadounidenses la inversión militar que existe o la que pretende impulsar su presidente, pero, sobre todo, nos parece que son estas políticas nefastas, de las que el nuevo Presidente americano no es sino un fiel seguidor, las que persisten en el error y construyen la decadencia, no la grandeza, de aquel país.

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Lucha noviolenta en Raqqa. Lo que obvia la propaganda militarista

Graffiti on the streets of Raqqa. (Twitter/@Raqqa_SL)

Graffiti on the streets of Raqqa. (Twitter/@Raqqa_SL)

Fuente: Wagingnoviolence.org

A través de la traducción del Moc de Valencia hemos tenido acceso a la entrevista concedida por el activista sirio Alhamza, y publicada por Waging nonviolence, donde nos da cuenta de la lucha noviolenta que en Raqqa, la publicitada capital del DAESH, desarrollan activistas noviolentos contra el islamismo y contra el militarismo del otro lado.

En este blog hemos dicho en diversas ocasiones que la visión del conflicto de Siria que nos ofrecen nuestros amarillos e interesados medios de comunicación es unilateral y falaz. Nos cuentan sólo el lado que les interesa, el lado de la lógica militarista y su ideología, y lo hacen ensalzando a los que para nuestra maniquea opinión son los buenos y enfatizando la maldad de los malos.

Es la lógica amigo/enemigo que le interesa a esa visión manipulada de los conflictos. Una lógica que nos inculca dos verdades del sistema para que las hagamos nuestras: que el conflicto solo cabe resolverlo ganando al otro y que la única respuesta es la violenta y militar.

Con ello se refuerza un mensaje y una ideología que es la que comparte el DAESH y sus aliados, la coalición anti-Daesh y los suyos, y el gobierno Sirio y los suyos: Todos ellos participan de la misma idea del mundo y todos ellos aspiran a vencer con ella: dominación-violencia como medio y como fin.

Es por eso que la prensa occidental, como suponemos que también la del régimen sirio y la de el Daesh y sus aliados, obvian la existencia de respuestas diferentes, alternativas, y de una oposición a la guerra de corte radical, creativo, noviolento.

Pero junto a la bárbara realidad de la guerra, ocurre en Siria, como ocurre en todos los conflictos, que la población encuentra modos de resistir a la guerra y a la violencia desde otros planteamientos. Desde la deserción a la guerra hasta la solidaridad con las v´citimas, pasando por la construcción de instituciones e iniciativas alternativas, de autoayuda, de resistencia, de autoorganización, de lucha noviolenta, …

Por eso es importante transcribir la entrevista de Alhamza, uno de los fundadores grupo de resistencia Raqqa Is Being Slaughtered Silently que nos cuenta la cara de la realidad que desafía a los militaristas.

Raqqa is being Slaughtered Silently (RBSS) se fundó en 2014 por 17 activistas con el objetivo de contar la otra historia de la ciudad

 “la verdadera dimensión del sufrimiento en Raqqa, y de los terribles crímenes del Daesh en la ciudad“.

Desde entonces RBSS ha documentado y organizado múltiples protestas noviolentas contra el DAESHy ha servido como red para conectar activistas en esta lucha. Una visita a su página da cuenta de la dimensión de la iniciativa

Vimos que estaban produciéndose muchas pequeñas manifestaciones. Nos dijimos, ‘¿por qué no le decimos a todo el mundo que venga a un sitio y hacemos una preparación realmente buena?‘ “

el grupo ha hecho videos y usado la ironía y el humor para desacatar a DAESH, publicado revistas, usando redes sociales y medios creativos para alentar a la población y combatir el adoctrinamiento militarista,  realizando murales, pintadas, acciones de protesta y una amplio arsenal de metodologías creativas de lucha.

Nos informa además del papel crucial que juegan en el movimiento las mujeres, otro elemento evidente de la ruptura con el orden de dominación que impone el militarismo.

En Raqqa hay una resistencia importante a DAESH y así reflexiona Alhamza que, a pesar de ser la capital de DAESH son pocos los ciudadanos que se han unido a su causa.

Como era de esperar, la lucha de RBSS ha traído represión y víctimas entre los activistas y sus familias, y también el exilio de algunos de ellos, pero eso no ha desalentado su lucha, que sigue siendo un ejemplo de lucha noviolenta y de rechazo del orden basado en la dominación y la violencia, sea el de los ocupantes de DAESH o el de sus presuntos liberadores.

 

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La derechona quiere remilitarizar la cultura como colofón en su apuesta por el militarismo

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Por txindoki

Fuente: El periódico

Parece que la derecha capilar y profunda, que impregna todas las polvorientas capas de los pueblos de esta piel de toro, quiere consolidar su visión polvorienta y acerada de la cultura dando un nuevo giro de tuerca en su apuesta cruel y manipuladora por el militarismo.

El Ministro Morenés, ese enlace privilegiado entre los intereses brutales de los vendedores de armas y los políticos laxos y predispuestos a la reverencia a todo lo que suene a ejércitos, piensa (si se puede llamar a eso pensamiento) poner colofón a su gestión al frente del Ministerio de Defensa poniendo en marcha uno de los anhelos del ideario educativo autoritario: adoctrinar a los niños desde su tierna infancia para que amen a los ejércitos y asuman como algo natural su actividad.

Me parece bien que los niños entiendan desde el principio que la democracia, la justicia y la paz tienen un precio, que hay que defender y pagar este precio, y que ese precio pasa por aquellas vocaciones, que también tienen los niños, de dar su vida por la defensa de esos ideales”

y

tienen que saber la verdad, tienen que saber que la libertad tiene un precio, que la democracia tiene un precio y que hay que defenderlas, y a veces incluso con la propia vida, y esos que la defienden con la propia vida son aquellos que llevan uniforme y han jurado hacerlo

Menudo intento: espitirualizar como una verdad la gran mentira del militarismo para que sean las tragaderas sociales las que hagan de la reverencia a su lógica perversa uno de los principales motivos del orden social.

Pero, queridos niños, el precio de la democracia, de la justicia o de la paz no tiene que ver con la pérdida en vidas humanas o con la preparación de la guerra. No tiene que ver con el peligro de golpes de estado (y la historia de España está plagada de ejemplos de esto) ni con el recorte de las libertades. No se consigue libertad recortando la libertad, ni la justicia cometiendo injusticias, ni la democracia cercenando sus aspiraciones. Ni la paz haciendo la guerra. Al contrario: son antagónicas de ésta, porque la paz, la libertad, la democracia implican aumento de derechos y de seguridad humana, no seguridad militar y violencia.

De modo que debemos seguir alerta. Si pueden nos meterán sus ideas como si fueran las nuestras y nos exigirán defender sus intereses como si fueran nuestros derechos, aunque no lo son, y eso, por mucho que diga Morenés, por mucho que la derecha nos quiera imponer esa cultura, es algo que una y otra vez salta como rechazo, como resistencia, como antimilitarismo, como lucha social.

Su cultura no es la cultura.  Es la cultura de sus intereses y eso, por mucho que la mona se vista de seda…

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¿Ejercito europeo? Nuevo documento de reflexión y propuestas

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Por VoxEurop

Fuente: ¿Ejército europeo?  Colectivo Utopía Contagiosa.

Acabamos de publicar, con el apoyo de diversos colectivos de lucha antimilitarista y eco-pacifista (Ecologistas en Acción, Revista El Topo Tabernario, Red Antimilitarista Noviolenta de Andalucía, Bardenas Ya, Espazo Aberto Antimilitar), un documento sobre la idea que se maneja en Europa de un ejército europeo.

Aunque es algo oculto, la realidad es que la construcción de la superestructura europea también consolida un refuerzo del militarismo y la idea intervencionista como uno de sus grandes ejes.

La opinión publicada nos afirma la debilidad militar europea, lo cierto es que los países europeos, en su conjunto, cuentan con más de 6.300.000 efectivos adiestrados para la guerra o en activo militar, con un gasto militar conjunto que supera los 230.000 millones de euros anuales, con una industria de armas que exporta armas (y conflictos) por más de 140.000 millones de euros cada año y con un historial intervencionista de más de 40 operaciones militares en el exterior bajo bandera de la U.E.

Pero eso no es todo. La “pacífica” Europa cuenta con un verdadero cuerpo militar, que ya opera en acciones en el exterior, así como con un Estado Mayor propio, un sistema de espionaje al uso, un “comité político y de seguridad” que en teoría dirige las operaciones militares en las que se involucra Europa, un Comité MIlitar que conduce dichas operaciones, y una Agencia Europea de Defensa que consolida un polo militar-industrial al servicio de la remilitarización industrial y la venta de armas al exterior.

A ello se unen una serie de disposiciones políticas y económicas que en la práctica están suponiendo la creación de nuevos cuerpos militares especializados, la coordinación de inversiones militares, el aumento del gasto militar europeo y una política exterior cada vez más implicada militarmente.

A todo ello no es extraña la aparición de nuevos objetivos militares difusos y poco habituales, basados en justificaciones más que discutibles, como los riesgos planetarios, la inseguridad global,  el terrorismo yihadista o incluso los inmigrantes y refugiados que huyen de otros conflictos (en gran parte potenciados por las políticas de dominación de las que Europa es artífice).

La operación militar EURONAVFOR MED, contra la “piratería” y la inmigración, y las apelaciones actuales a la idea de seguridad en la crisis de los refugiados que huyen de las guerras de Siria, Libia, del desastre dejado por las operaciones militares occidentales en Afganistán y otras tantas,aparecen como puntas de lanza de este ideal que aboga por el uso de la fuerza militar para abordar estas situaciones.

La idea de un “ejército europeo” que hace unos meses lanzó el Presidente de la Comisión Europea J.C. Juncker y corifeó entre otros la iInistra de Defensa alemana Ursula von der Leyen y el ex-secretario de la OTAN Javier Solana, entra de lleno en esta idea de refuerzo militarista de Europa.

Desde una postura crítica nos preguntamos si esta idea es asumible para quienes aspiran a hacer de la paz basada en el desarrollo humano y en la idea de seguridad humana.

Desde el pacifismo entendemos que no. Ningún ejército defiende la seguridad humana y un ejército europeo no cambiaría este panorama, ni en lo que se refiere al desmesurado gasto militar, ni en lo que se refiere al enfoque de su industria militar, ni en lo que se refiere a sus objetivos intervencionistas militares. Por otra parte, dicho ejército nos arrastraría a una mayor deuda y se haría, en todo caso, en detrimento de necesidades sociales básicas para los europeos y para la humanidad.

El documento que presentamos aboga por iniciar a escala europea un proceso de transarme, encaminado a realizar cambios profundos y graduales para abandonar la defensa militar, basada en la idea de seguridad militar, y sustituirla por una defensa noviolenta basada en la idea de seguridad humana y promoción de los bienes sociales.

Como botón de muestra de algunas de las propuestas a corto plazo que deberían llevarse a cabo en Europa, se encuentran

  • El reconocimiento de la Convención Universal de Derechos de los Trabajadores Migratorios y de sus familias, y de sus implicaciones en cuanto a la protección internacional de los migrantes. Dicha convención, a pesar de su vigencia internacional al ser reconocida por la ONU y por el número suficiente de países para su plena aplicación, no h sido aprobada y acogida por ninguno de los países de la UE
  • El reconocimiento sin restricciones del cuerpo de derecho internacional de refugiados y de las normas internacionales del derecho del mar, actualmente restringidos en Europa.
  • La eliminación del enfoque militar de los actuales instrumentos de FRONTEX y de las operaciones EURONAVFOR
  • La apuesta por una lucha integral contra la violencia estructural que impone a millones de personas la inmigración como una, o la única, salida personal, porque tan esencial como el derecho a emigrar debe ser el derecho a no tener que hacerlo.
  • La renuncia de la UE a las operaciones militares en activo para el área mediterránea, África y Oriente Medio.
  • La prohibición de venta de armas a países del área.
  • La inversión de Europa en el área en desarrollo humano y consecución de los Objetivos del Milenio en relación con la región
  • Apostar por apoyar un movimiento social de inmigración que luche contra las políticas tanto de los estados expulsores como de Occidente y que luche por un mundo sin fronteras e inclusivo, donde no haya “extranjeros” sino personas, podría servir de aldabonazo a un cambio más radical.

Esperamos que el documento propicie un debate necesario y ayude a un cambio en las agendas políticas y en las propuestas que se llevan a esa cosa que llaman Europa.

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el agua en el centro de la estrategia militar Israelí en Palestina

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Fuente: Público

Desde que Israel ocupó en el 1967 los territorio palestinos, el ejército sionista dictó normas que prescribían la absoluta autoridad militar sobre el agua en los territorios ocupados, de forma que los palestinos necesitaban autorización del ejército tanto para abrir un pozo como para reparar una cañería o una cisterna. De 1967 a 1996 únicamente concedió 13 licencias a palestinos relacionadas con el uso del agua, lo que explica claramente la situación de opresión sufrida por los palestinos de manos del ejército de Israel.

Los acuerdos de Oslo de 1995 intentó reparar esta situación, autorizando a un uso más aceptable del agua del principal acuífero regional, el acuífero “de la Montaña” (que discurre por los territorios palestinos en su casi totalidad), pero los acuerdos, en este punto, se quedaron en papel mojado y la autorización del uso del agua por parte de Israel a los palestinos ha seguido siendo cruel y despiadadamente injusto.

Por poner un ejemplo, según denuncia una comisión de parlamentarios del Parlamento europeo

si en 1999 los palestinos recibieron 138,2 millones de metros cúbicos, en 2007 el volumen se redujo a 113,5 millones, y al año siguiente a 84 millones. Israel alega que esto se debe a que hay menos cantidad de agua disponible, mientras que los palestinos argumentan que Israel practica una sobreexplotación.

Un reciente informe del Banco Mundial abunda en este sentido.

Mientras los palestinos de Cisjordania reciben este trato respecto del agua, los colonos israelíes que ocupan esta tierra reciben un descarado trato de favor también con el tema del agua.

Coincide además, según Amnistía Internacional, que el muro realizado por Israel ha dejado casualmente del lado israelí las zonas más ricas en agua en el lado israelí, dejando las menos húmedas del lado palestino.,

Según uno de los partícipes en esta comisión in situ, Florent Marcellesi, portavoz de Equo en esta comisión toda esta situación del uso del agua

Se trata de una injusticia clara: existe una gran diferencia entre el volumen de agua que se pone al servicio de los israelíes y el que se pone al servicio de los palestinos. Incluso entre los mismos palestinos hay una gran diferencia entre quienes están conectados al servicio de agua que está en manos de la empresa israelí Mekorot y quienes no están conectados

En la zona de Gaza la situación es peor, porque mientra se derivan 450 millonmes de metros cúbicos para los israelíes, los palestinos sólo reciben 80 millones de metros cúbicos. Ni que decir tiene que la población palestina es muy superior a la israelí. Pero, además, según parece, entre el 85 y el 90% de las aguas recibidas por los palestinos son aguas residuales, fruto de la previa sobreexplotación del acuífero por parte de Israel.

Nos parece una estrategia militar cruel esta de privar de agua a los palestinos. Es más, es un ejercicio brutal y constante de la violencia estructural y un cierto modo de terrorismo de estado contra toda una sociedad.

Nos vendan como nos vendan el cuento del conflicto israelo-Palestino, lo que parece claro es que no se trata tanto de una guerra religiosa o cultural, como nos quieren hacer creer, como de una guerra de ricos contra pobres, como siempre.

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¿Generará riqueza la base militar de Morón?

Boeing+KC-135+USAF+38022+McConell+AFB

Curimedia | P H O T O G R A P H Y

Fuente: Público

Uno de los argumentos más tramposos de por qué el Gobierno español ha aceptado la ampliación del tratado con EE.UU. para que los americanos conviertan éste en su puente de asalto para su expansionismo militar en el Sahel y en el mundo árabe está en que dicho acuerdo traerá un fortalecimiento de las relaciones con EE.UU.  y, de rebote, riqueza para la zona, muy deprimida hasta la fecha y azotada por el paro, la dependencia  y el desprecio político a que se ha visto sometida hasta la fecha.

El Ministro de Asuntos Exteriores, ese apéndice cada vez más evidente de la política sumisa y militarista española, ha dicho que la ampliación del tratado y la consolidación de la base como una base militar permanente y altamente trufada de soldados y armas americanos, es muy importante para consolidar nuestra alianza con Estados Unidos y para traer riqueza y empleo a la zona.

Que la sumisión a los intereses americanos traerá un refuerzo a la tan ansiada alianza de la élite española con los americanos es evidente. Que ello beneficia a esta élite y a sus intereses también. Pero que tal alianza suponga mejoras para el resto de la sociedad o incluso riqueza y empelo a la zona es, cuando menos, una explicación del cuento de la lechera que se cae por su propia base.

No habrá mejora del empleo porque el acuerdo no ha conseguido garantizar el empleo autóctono. El gobierno americano ni siquiera se ha comprometido a garantizar los empleos actuales en la base y nuestro flamante ministro de relaciones exteriores no ha podido arrancar tampoco un acuerdo a los EE.UU. para que readmitan a los trabajadores despedidos en el reciente ERE de la base. Pensar que con estos síntomas va a mejorar el enfermo es o necedad o manipulación.

Pero si hemos de medir la riqueza por otros parámetros no acertamos a ver qué prosperidad va a contribuir a crear una base militar que es punta de lanza del propósito intervencionista americano y que hará ver en las gentes de los pueblos agredidos por los americanos una razón de peso para considerarnos a nosotros sus enemigos.

Si a ello unimos los constantes problemas y disturbios que las bases militares suelen generar en las zonas donde se asientan, no encontramos muchas razones para pensar que los roteños necesiten poner sus prioridades y esperanzas en la base militar en vez de aspirar a políticas diferentes que les faciliten trabajo digno (y no cualquier empleo en cualquier cosa) y desarrollo sostenible, algo que ni los americanos, ni la élite española y, si se nos apura, ni las actuales políticas públicas están dispuestas a realizar.

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Fronteras férreas frente a los pobres

O+dia+a+dia+dos+refugiados+em+regi%C3%A3o+remota+do+Sud%C3%A3o+do+Sul

sotojose2004

Fuente: Público

Ahora le toca el turno a Francia y, como han hecho otros países a los que se les va la fuerza por la boca en eso de la defensa de los derechos humanos, cierra las fronteras a los pobres.

Cientos de inmigrantes, la mayoría procedentes de Eritrea y Senegal, permanecen bloqueados en la localidad italiana de Ventimiglia después de que Francia decidiera cerrarles el paso.

De dónde salen esos cientos de personas que intentan ingresar en Francia, después de habérsela jugado para cruzar el mar y llegar a Europa?  Salen de la guerra, de la represión, del desastre y la miseria impuesta por siglos de políticas de dominación y violencia a las que Francia, Europa y todo Occidente no son ajenos.

Políticas fraguadas en interés y beneficio de esta Europa fortaleza que convirtieron en teatro de las peores mezquindades las regiones africanas que ahora colapsan en el peor de los fracasos.

Son personas en tránsito. Es una nueva definición. Según la ley son invisibles, pero desde el punto de vista humanitario no lo son

dice un portavoz de Cruz Roja en Italia.

Los hombres y las mujeres huyen del desastre, de una muerte segura, de la desgracia como fatalidad y buscan realizar alguna de las promesas que nuestra cultura vomita como la mejor de las realizaciones humanas. Quieren ser como nosotros, o al menos vivir con dignidad.

Pero la dignidad está reñida con Europa. Palabras como patria, nación, enemigo, amenaza, invasión y otras plagan el lenguaje y las mentalidades europeas. Políticas como intervencionismo humanitario, lucha contra el terrorismo, venta de armas, gasto militar, control del territorio, geopolítica y capitalismo salvaje plagan las políticas.

La legalidad farisaica por encima de la dignidad humana. “Francia ha asegurado que no ha cerrado el espacio europeo de Schengen, pero sí intensificado los controles para no dejar paso a los inmigrantes indocumentados”.  Una manera obscena de ver la realidad y de imponer más sufrimiento en nombre de los grandes valores.

Como en otros países de Europa, no queremos señalar con el dedo para que uno de ellos no nos vaya a acusar de cualquier delito de sentido común.

Europa convierte en un infierno África para hacer negocio y cierra la puerta a sus víctimas para hacer negocio. Y los pueblos europeos lo consienten preocupados por su “seguridad” y su “bienestar”, poniendo su supuesta seguridad, paradógicamente, en manos de estas élites incapaces, carniceras y despiadadas que tan a las claras muestran su falta de escrúpulos.

Si en algo estimamos nuestra seguridad, deberíamos luchar contra esta violencia estructural que provocamos, pues nuestros enemigos son en realidad quienes aparecen como nuestros defensores.

Con una mano atizando el fuego y con la otra apagando las brasas a fuerza de represión y crueldad.  De vergüenza.

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