Archive for Paradigma dominación-violencia

Nueva Directiva de Defensa Nacional. Sin luz, sin taquígrafos y sin control de nadie.


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Por European People’s Party

Al inicio de cada legislatura se publica por el Presidente de Gobierno, como responsable de la política de defensa a tenor del artículo 6.1 de la L.O 5/2005, de la Defensa Nacional, la llamada Directiva de Defensa Nacional, documento que orienta el planeamiento de la defensa, define los riesgos y amenazas que marcan el contexto de ésta y plantea las directrices de la política de defensa para una legislatura.

Se trata, y así se define en la Orden Ministerial 37/2005 de 30 de marzo publicada en el Boletín Oficial de la Defensa número 68, de 8 de abril de dicho año, del principal documento de la defensa y del planeamiento militar.

La vigente Directiva de Defensa Nacional, titulada “Por una defensa necesaria, por una defensa responsable” es de julio de 2012 y tras su aprobación por el Presidente de Gobierno fue informada al Parlamento (remarquemos que únicamente informada, no debatida, ni votada, ni siquiera consultada previamente a su aprobación).

Muy resumidamente, dicha directiva partía de un doble contexto: el de inseguridad internacional, eso sí explicado desde la versión simplista de la derecha, y el de crisis económica. Uno y otro servían para decir, tan a gusto del gobierno y en línea en cierto modo muy continuista con las directivas anteriores, que España no podía hacer dispendios en gasto militar (dispendios que, sin embargo ha seguido haciendo pero ocultándolos) y que por eso los presupuestos de la legislatura serían austeros y sin alegría. También afirmaba que el contexto exigía profundizar en las líneas de defensa que han sido el mantra de ese férreo consenso de estado de PP y PSOE en estos temas: 1) modernizar nuestra defensa y sus instrumentos, 2) profesionalizar la defensa, 3) seguir en el  papel intervencionista de nuestra tropa más allá de las fronteras y al servicio del entramado de intereses de la OTAN, UE, EEUU, 4) privilegiar la industria militar y 5) buscar el reconocimiento de lo militar en nuestra sociedad a través de una política de adoctrinamiento y propaganda que denominan “cultura de la defensa” en la que todo lo que sea criticar este sistema es considerado incultura.

Las Directivas de Defensa, a pesar de su importancia, pasan por ser un documento desconocido y opaco, incluso para el propio Parlamento. De hecho, hasta 1992 (12 años después de la primera de ellas) fue un documento secreto.

Es cierto que Carme Chacón, en comparecencia que efectuó ante la Comisión de Defensa del Parlamento, el 25 de noviembre de 2008 prometió que a partir de la fecha se escucharía y consultaría previamente al Parlamento, pero del dicho al hecho… no se ha cumplido tal promesa y el Parlamento es un convidado de piedra más a sumar a la ciudadanía desinformada, a la clase política despreocupada de estos temas (por cierto previamente pactados y cerrados entre los partidos que se han alternado en el gobierno bajo la excusa poco rigurosa de que son “políticas de estado”) y a los medios de comunicación demasiado desinteresados por explicar de verdad aspectos tan peliagudos como lo que se define como enemigos, riesgos y amenazas, si se va gastar mucho o no en armas y ejércitos, si seguimos con un enfoque de ejército intervencionista, el vínculo con la OTAN y sus políticas o el impulso a una industria militar que se ha convertido en la sexta exportadora de armas del mundo y que, cada vez más, promueve no solo el negocio, sino también el conflicto y la guerra.

Con este contexto, surge una primera pregunta: ¿por qué el gobierno de Rajoy, en el poder desde 2011, y después de permanecer gobernando “en funciones” un buen pellizco de 2015 y del 2016, más el tiempo que lleva como presidente nominado desde octubre pasado, aún no ha aprobado la nueva “Directiva de Defensa Nacional”?

Y de esta pregunta tres nuevas cuestiones:  ¿sera que asistimos a un repliegue de las directivas al secreto?, ¿Será que con una oposición más compleja que las del tiempo de plena vigencia del bipartito prevén que la directiva abra una rendija, mínima rendija a nuestro parecer, a la crítica y al cuestionamiento de esta “política de Estado”?, ¿Será, sencillamente, que esperan a publicar los PGE que consolidan una apuesta por aflorar una mayor porción del gasto militar (precisamente la destinada a comprar armas de “proyección/ataque” que no se necesitan y que nos arruinan, y a consolidar mediáticamente el mensaje de vuelta de tuerca del militarismo que está efectuando la ministra del ramo?

¿O será, como en tantas otras cosas, otro ejemplo de desidia de nuestro abúlico presidente?

Sea como sea, y antes de que sea tarde, queremos alertar del hecho de que el gobierno, antes o después, va a firmar la directiva que definirá la política de defensa para la legislatura, sin contar para ello con nadie más que con la propia cúpula del ejército y de espaldas al Parlamento, a la sociedad y al debate ciudadano.

Y una vez firmado ese marco referencial, el debate sobre qué defensa queremos estará, definitivamente, cerrado por otra legislatura. Gastarán más, invadirán más, serán más estrechamente cómplices de la política de la OTAN, venderemos más armas, generaremos más deuda militar… Serviremos mejor al status quo.

Para promover el debate, empecemos por señalar lo que probablemente dirá la nueva directiva. Para ello tenemos algunas pistas, como, por ejemplo, las declaraciones repetidas y tópicas de la Ministra y de sus corifeos de que hay que aumentar el gasto militar español al 2% del PIB (por cierto, que según nuestros cálculos, sumado el presupuesto del Ministerio de Defensa a punto de aprobación definitiva con las partidas escondidas en otros departamentos y partidas que conforme al criterio de la OTAN son gasto militar, ya superamos ese 2% del PIB), o acerca del reiniciado “segundo ciclo de rearme”, con la apuesta por comprar nuevos sistemas de armas innecesarias y de invasión (Aviones A400 y F35, nuevos barcos de guerra, vehículos 8×8, drones, nuevos sistemas de misiles, etc.), o los nuevos compromisos anunciados de participar en más operaciones de guerra en el exterior (Afganistán, frontera con Rusia, mayor implicación en Centroáfrica…), o los acelerados pasos para “securitizar” y  militarizar otras políticas, como la de movilidad humana, la de seguridad pública y libertades bajo el nuevo trampantojo del terrorismo internacional como excusa.

Probablemente el contexto que defina esta nueva directiva venga a explicarnos, como siempre, que vivimos en un mundo lleno de riesgos y amenazas que, como dice la ministra, obligan a fortalecer la defensa porque nuestra seguridad y bienestar se defiende lejos de nuestras fronteras y por medio del ejército. A este mundo de constante liquidez y movilidad, se une que el rajoinato predica el fin de las vacas flacas, lo que de rondón valdrá para que la nueva directiva, de nuevo, sea más de lo mismo de las anteriores con directrices que propondrán mayor gasto militar para alcanzar el 2% del PIB en defensa, mayor esfuerzo militar en el exterior, principalmente de la mano de la OTAN y de las operaciones de la UE, mayor esfuerzo en promover la industria militar y la exportación de armas y algunos cantos de sirenas más para incorporar a la noción de defensa previa esta especie de invasión de la securitización de la vida social, con toda la retahíla de propuestas sobre la ciberseguridad, la necesidad de recortar derechos para evitar el terrorismo y las demás lindezas con las que se justifica la expansión del militarismo.

Con este panorama nos cabe otro par de preguntas más.

De todo esto, ¿qué opinan los partidos políticos del arco parlamentario?, ¿están de acuerdo?, ¿no merece la pena protestar antes de que sea tarde?

Si observamos los diversos programas políticos las divergencias, si es que las hubiere, podrían ir referidas principalmente a la necesidad de una mayor transparencia de la política de defensa y del gasto militar.  A partir de ahí, sin embargo, los partidos de la derecha, Ciudadanos y PSOE muestran más similitudes que diferencias y apuestan por apoyar el consolidado sistema de defensa vigente. Tal vez las fuerzas más a la izquierda discutirían el contexto de riesgos planteados por el establishment, para poner el énfasis en la violencia estructural y en los intereses poco santos de occidente, y para criticsar la apuesta de vincularnos a operaciones de paz bajo el paraguas de la OTAN. Tal vez discutan la prioridad del gasto militar cuando existen tantas necesidades sociales, y la existencia de algunos capítulos del gasto militar poco presentables, pero no vemos mayores disensos.

No obstante, a los partidos les tocará, si es que lo estiman oportuno, hacer sus propias consideraciones al respecto, claro está, si es que son consultados, lo cual, de nuevo, está fuera del escenario actual.

No parece, sin embargo, que vayan a exigir que la directiva de defensa sea discutida en el Parlamento, ni someterla a crítica y debate público, aunque en cierto modo, una discusión pública de esta política, como ocurre en otras, sea un ejercicio de salud democrática que nos permitiría al menos contrastar argumentos, posibilidades y alternativas.

¿Por qué, entonces, no se exige que se debata y apruebe por el Parlamento, no como hasta ahora?

¿Cabria proponer, e incluso construir socialmente, desde ya, propuestas diferentes a la previsible directiva?, ¿cabría formular propuestas para por ejemplo, parar esta deriva?, ¿para iniciar un ciclo al menos diferente?, ¿o incluso para impulsar un cambio de modelo que abandone el enfoque militarista y adopte un enfoque de la seguridad alternativo?

Desde luego, las múltiples demandas y propuestas de los movimientos sociales altermundistas y antiglobalizadores, anticapitalistas, de la solidaridad internacional, antimilitarista, ecologista, feminista, pongamos por caso, en sus diferentes y complementarios enfoques, permitirían rellenar una agenda de caminos a emprender para desenmadejar el tema de la defensa y construir una alternativa de seguridad humana. ¿Merece la pena una puesta en común que nos permita ofrecer un referente con el que contrastar el modelo de defensa militarista que defenderá la próxima Directiva de Defensa?

Para cuando llegue ese momento, nosotros creemos que hay algunas preguntas básicas que, como hemos venido promoviendo desde el inicio de nuestro recorrido, podrían ayudar a definir una política acorde con la seguridad humana:

 

Pregunta básica Alternativa 1 Alternativa 2
¿Qué es lo que hay que defender?

 

La seguridad militar

Las fronteras

El status quo

La lucha contra el terrorismo internacional

Contra las invasiones y amenazas militares

Los derechos sociales

Los derechos humanos

La seguridad humana

La lucha contra la violencia estructural y cultural

La lucha contra los problemas globales de índole ecológica, pobreza, etc.

¿Quién tiene que ser el sujeto de esta defensa? Las élites

Los ejércitos

La industria militar

Expertos

La sociedad en su conjunto

Los movimientos sociales y otros cauces de auto-organización

Sin delegación

¿Cómo hay que ejercitar esta defensa? Militar

Violenta. Guerras.

Bajo el paradigma dominación-viole

Social

Noviolenta. Transformación de conflictos

Bajo el paradigma cooperación-noviolencia

 

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jornadas antimilitaristas en Guadalajara

Mañana viernes, dentro de las jornadas antimilitaristas que se celebran en Guadalajara en respuesta al desfile militar que el sábado tendrá lugar en dicha capital, participaremos en una charla, con el título “Propuestas antimilitaristas de lucha social y alternativas a la defensa militar”

La charla será en la C/ Marqués de Santillana 18, de Guadalajara, en el local de El Rincón Lento.

Hora: 18.00

Convoca: Sindicato de Oficios Varios – CNT Guadalajara

Invitamos a quienes tengáis la oportunidad de acudir, a participar en esta charla.

 

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Deserción en el ejército israelí

Imagen de Israel Defense Forces

Fuente:  Resumen Medio Oriente.

7.000 soldados israelíes huyen del Ejército israelí al año.  La cifra es enorme, asombrosa.

Argumentan pretextos médicos y psicológicos.  No nos extraña después de ver, día sí y día no, las múltiples imágenes de soldados israelíes abusando de la población palestina, incluidas mujeres y niños.

Los datos indican que el 22% de los soldados reclutados decide abandonar el ejército durante el servicio, desglosado en un 14,6% o hombres y un 7,4% de  mujeres.

Quizá sus argumentaciones no sean pacifistas, pero sí que queda claro que las actividades que realiza el Ejército israelí no son compartidas por una buena parte de sus integrantes, tal vez por los de mayor sensibilidad moral.  Parece que, incluso, el Ejército israelí se convierte en el principal enemigo para sus propios soldados, que han de abandonarlo para poder sobrevivir psicológicamente.

Es una de las características de la violencia institucional:  provocar el hastío hasta en las personas que la tienen que ejercer.  Estas personas se ven obligadas por múltiples campañas culturales en las escuelas, en los medios de comunicación, y sufren presión de grupo por sus allegados.  Sin embargo, es normal que un ejército obligado a realizar acciones inhumanas acabe generando espacios privados y sociales de autocrítica que creen mala conciencia e, incluso, desafección.

Hace tiempo publicábamos una entrada en la que informábamos que los estudiantes israelíes también se declaraban objetores al servicio militar y al ejército israelí.

Ellos sí publicaban sus razones, que muy posiblemente, coincidan con muchos de los desertores:

  • están ocupando otro pueblo, el palestino,
  • chicos palestinos no pueden ir al colegio por culpa de los puestos de control israelíes,
  • ni tener servicios sanitarios,
  • y van a la cárcel sin ningún motivo,
  • o han sido asesinados,
  • o sus hogares demolidos,
  • Porque no se creen que estas políticas, como dice su gobierno, les mantengan a salvo,
  • porque piensan que negar los derechos humanos a los palestinos les pone en peligro a todos,
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La relación entre Trump y los traficantes de armas

Imagen de Duncan c

Fuente:  El Boletín.

¿Quién ha ganado con la elección presidencial de Trump?  ¿Quién podría estar deseando que Trump llegara al poder?  ¿A quién va a beneficiar que el máximo mandatario mundial sea Trump?  A los fabricantes y traficantes de armas.  Así lo confirma la noticia que dice que:

Los mayores fabricantes de armas ganan 69.000 millones en Bolsa desde la elección de Trump

69.000 millones de dólares es mucho dinero para suponer que ha sido por algún otro suceso.  Los fabricantes de armas lo tienen claro, ellos van a ganar dinero, los inversores también, saben que es el momento para especular comprando acciones de la industria militar.

Y el significado de estos movimientos es terrible:  Trump viene a incendiar el mundo, a bombardearlo.

El motor de este ascenso no es otro que el constante discurso del gabinete Trump, aún no cumplido, de dotar a las fuerzas armadas estadounidenses de un más nutrido presupuesto y sus repetidas peticiones a sus aliados de la OTAN y a los países miembros de la Unión Europea para que fomenten iniciativas en la misma línea.

Concretando, en la lista de subidas se reúne lo peor del militarismo internacional:

la más pujante es una europea: Airbus. La hasta hace poco conocida como EADS, hasta que optó por poner el nombre de su división comercial a la cabecera del grupo, es fabricante de los helicópteros Eurocopter, entre otros elementos de guerra. La llegada de nuevos contratos en el área civil también ha contribuido a este ascenso.

A una insignificante distancia del 35% arriba que en estos cinco meses se ha apuntado Airbus, se yergue la estadounidense Huntington Ingalls Industries, que suma un 34,9% al ritmo de los carros destructores que fabrica su filial Ingalls Shipbuilding. Más de un 20% suman también en este tiempo las estadounidenses Boeing y General Dynamics, además de la italiana Leonardo, hasta hace poco conocida como Finmeccanica.

Muy cerca de la cota referida se sitúa la británica BAE Systems, la siguiente es la estadounidense Lockheed Martin, la reina mundial en materia de armas y responsable de los misiles Aegis, que en este tiempo ha repuntado más de un 12%, el equivalente a unos 8.335 millones de dólares, una cifra comparable a dos veces el PIB de potencias económicas europeas de primer orden como Alemania y Reino Unido. La fabricante de los conocidos misiles Tomahawk, Raytheon, ha sumado más de un 11% al ver pasar sus acciones de los 135 dólares a cotizar en más de 150 billetes verdes por cada uno de sus títulos.

En la lista siguen la estadounidense United Technologies y la francesa Thales, pues ambas han sumado en sus respectivos parqués de cotización -Nueva York y París- ganancias del entorno del 8% en moneda local. La remontada se queda a la mitad en el caso de Northrop Grumman, quinta en la tabla de facturación global de las gigantes de la industria y una de las principales contratistas del Centro de Integración y Operaciones de Defensa en Misiles de EEUU

No es por nada, pero el paralelismo de esos 69.000 millones de dólares con lo que le costó al bolsillo de los españoles,pongamos por caso, la mezquindad del rescate a la banca que hicieron nuestros desaprensivos políticos da miedito.

El floreciente negocio de la industria militar da miedo.

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El inhumano coste de la guerra en Colombia

Impresionante infografía la que les presentamos:  las cifras de la guerra en Colombia.

¿Qué destacar de este informe gráfico?  Todo.

¿Cuál es el futuro de un país en el que se gasta 120.000 veces más en Defensa que en Empleo Público , o 80.000 veces más en Cultura?

¿Por qué se empeñan nuestras élites en que lleguemos a gastar el 2 % del PIB en Defensa cuando se ve claramente que a mayores cifras, en Colombia el 17’9 % del gasto en Defensa sobre el total de los Presupuestos, más posibilidades, o mejor, más seguridad, de guerra?

Destacamos un dato que viene en pequeñito y que quizá se os pase.  El número de funcionarios:

  • Ministerio de Defensa:  23.993
  • Policía Nacional:  179.172
  • Ejército Nacional:  233.765
  • Armada Nacional:  35.526
  • Fuerza Aérea:  10.562
  • TOTAL: 483.018

Casi medio millón de funcionarios dedicados a la guerra y la violencia.

El presupuesto de Defensa ha ido creciendo a razón de 1 billón de pesos por año, comenzando a contar desde los 12’6 billones de pesos del 2000 hasta los 27’7 billones de pesos de 2014.

Quizá sea una forma rápida o coloquial de decirlo, pero puede que en ella se encierre mucho contenido político.

Nos referimos al concepto de “el coste de la paz”, en ello incluyen los 14.600 millones de pesos que costaron las conversaciones de paz, los 20 millones de pesos que cuesta cada reinsertado, los 4’13 billones de pesos que se gastó entre 2000 y 2014 para resarcir económicamente a las víctimas, y los 139.268 pesos que le ha costado al Estado la protección de los más de 2 millones de menores de edad desplazados.

Nos parece totalmente mentira e interesado el título.  No es el coste de la paz, es el coste de las secuelas de la guerra que ha afligido a Colombia.

Y falta el coste de los muertos y heridos en la guerra, el coste ecológico, el coste en infraestructuras destruidas, el coste relacional entre l@s colombian@s, el coste de todas aquellas políticas de vivienda, educación, sanidad, etc., que se pudieron hacer pero que no se hicieron por gastar en lo militar, … el coste de ser uno de los países más desiguales del globo.

Nos debería hacer reflexionar este ejemplo de violencia directa, estructural y cultural, nos debería hacer tomar posiciones claras a favor de la paz.

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Para Cospedal, recortar en gastos sociales no importa si garantiza el gasto militar

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Por Gobierno de Castilla-La Mancha

Fuente: El Independiente

Afirma la Ministra de Defensa española con el descaro y la ignorancia de las que hace gala que

si no tenemos seguridad, da igual tener sanidad pública o educación

Y debe ser verdad, que en el programa de máximos del PP se cree a pies juntillas esta verdad de medio pelo y se aplica en la práctica por sus cargos y adheridos.

Tal vez eso explique por qué se han afanado tanto en desmantelar la sanidad pública (y fomentar la privadas en manos de amiguetes y otros canallas) o la educación (en beneficio del adoctrinamiento en centros privados)… Porque, para su sociedad disciplinaria y bobalicona a la que aspiran, de nada valen, cuando no son completamente contraproducentes, los derechos que hacen a las personas más libres y con mayor aspiración de realización.

Si no tenemos seguridad, dice Dolores, no vale nada, todo es inutil. O, lo que es lo mismo, lo que vale algo es la seguridad, pero una seguridad entendida, en que afirma su postulado, como gasto militar, refuerzo del músculo militar, sumisión al planeamiento americano de gastar más en ejércitos y entrar más a menudo en combate.

Efectivamente, ha pronunciado su doloroso mensaje pro bélico tras entrevista de pleitesía ante James Matis, ministro del mismo ramo en EE.UU., a quien ha ido a ver y dar el correspondiente besamanos.

Allí, al salir en perfecto estado de revista del encuentro con el general Matis, de sobrenombre perro furioso, ha sido preguntada por un perspicaz periodista, que insinuó que a lo mejor para llegar a la cifra de gasto militar que quiere EE.UU. para España (iluso él, que no sabe que ya la rebasamos) a lo mejor había que recortar en otras cosas.

La ministra entonces es cuando ha aprovechado para su gran pedo ideológico:

Si no tenemos garantizada nuestra defensa y nuestra seguridad, da igual tener garantizado el subsidio de desempleo, la sanidad pública o la mejor educación, porque lo primero que necesita un país es seguridad.

Y es que la ministra es hipersensible a los recortes sociales, que no los quiere hacer sino cuando los quiere hacer y por las razones que los quiere hacer, algo parecido al enbrollo de sus explicaciones cuando habla de las indemnizaciones y otras ocurrencias similares.

Pero esta ministra es, sobre todo, un verdadero trampantojo y hace trampas en su argumento trucado.

Se supone que la seguridad es una pulsión vital. Si no tenemos seguridad, no tenemos nada, o nada seguro.

Pero cuando hablamos de seguridad no todos entendemos lo mismo.

Lo que para una persona que gana un pastizal y orbita alrededor de la élite de los que tienen más de la cuenta (pongamos por caso la ministra y sus correligionarios), la seguridad no es lo mismo que para quien carece de recursos, vive al filo de la vida o en la vulnerabilidad. Lo que para el primero es asegurar sus intereses más burdos y egoístas para el segundo es aspirar a unos mínimos vitales que garanticen su subsistencia con dignidad. La seguridad del primero, en tal caso, puede llegar a ser la vulnerabilidad del segundo y, precisamente por eso, motivo para aspirar a una seguridad compartida que parta de garantizar la seguridad de los que están peor frente a la sobre-seguridad de los que viven en la sobreabundancia.

La ministra habla de seguridad militar, una seguridad que, paradójicamente, no existe por más esfuerzo (y gasto) que se hace en intentarla y que, amén de eso, cada vez asegura menos, o crea mayor inseguridad a escala global.

Sin embargo, para el común de los mortales la seguridad es otra cosa. Es seguridad frente a la enfermedad, ante la incultura, ante la represión de los derechos, ante el hambre o el infortunio, ante la contaminación y la depredación del planeta…

La ministra habla de seguridad militar, un imposible que nos priva de Seguridad Humana y que, cada vez se ve con mayor claridad, es una de las principales fuentes de inseguridad humana a escala global.

De modo que donde ella dice que sin seguridad militar, en forma de gasto e inversión pública prioritariamente en militarismo,  lo demás no merece la pena, nosotros decimos que la “seguridad militar” nos priva de Seguridad Humana precisamente porque detrae de los recursos públicos lo necesario para sentirnos seguros (hospitales, escuelas, trabajo decente, medio ambiente sano…).

Por poner un ejemplo sencillo, con algo más de lo que España gasta al año en gasto militar (inlcuído el que reconocen las cifras oficiales y el que esconden) podría cabarse con el hambre en el mundo, según cifras de Naciones Unidas, lo que desvela lo poco que asegura a las personas el gasto militar.

Al revés de lo que piensa esta ministra tan de derechas, la seguridad de las personas (y no nos referimos únicamente a los privilegiados que forman un porcentaje mínimo de las personas y que, al parecer, son las que preocupan a la seguridad de la ministra) consiste en tener garantizados la sanidad pública de calidad, la educación de calidad, la previsión para la vejez, los derechos civiles y políticos, los derechos sociales y culturales… en suma, todo eso que, precisamente, la ministra cree que no vale la pena por su aberrante idea de que lo que sí la vale es el gasto militar y el militarismo creciente. Se nos ocurre que tal vez la ministra debería volver a releer ciertas declaraciones universales de derechos que, precisamente, nacen del consenso posterior al énfasis militarista de las guerras mundiales y como remedio para dotarnos de seguridad frente a la inseguridad de la guerra y su preparación.

Definitivamente, la ministra habla de una seguridad que es nuestra perdición y que se garantiza a costa de nuestros derechos. Osea, que tiene de seguridad bien poco, como la música militar tiene bien poco de música.

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¿Imitar a USA es el modelo de militarismo al que aspiramos?

Fuente:  El País.

Los propios militares españoles, off the record, eso sí, reconocen que nuestro militarismo es mera copia del yanki, que para eso son el imperio mundial y el espejo de la civilización.

Pero es preocupante que seamos meros monos de imitación.  Primero porque tiene muy poca ética social lo que hacen los militaristas yankis, segundo porque en sus errores va a estar su perdición, y la nuestra.

La tabla que sigue es el primer proyecto de presupuesto que presenta Donald Trump.  Destaca la subida en defensa, acompañadas por la subidas en Seguridad Nacional y en veteranos de guerra. Todo lo demás son bajadas, modesta la de la NASA y muy grandes las de Vivienda (-12%), Educación (-14%) y Sanidad y Servicios Sociales (-16%)

En una primera mirada destaca la diferencia abismal que hay entre el presupuesto de Defensa (574.000 millones de $) y cualquier otra partida.  A la siguiente más grande, que por cierto es veteranos de guerra, la multiplica por 7’27 veces.

Además, si unimos los rubros de Defensa, Veteranos de guerra y Seguridad Nacional, el total son 697.000 millones de $, el 69’82 % del presupuesto. Para el resto de las partidas sólo quedan 301.000 millones de $, el 30’18 %.

Estas cifras dan cuenta, por sí solas, del grado de militarización de la primera potencia mundial.

También nos hacen entender que quiera Trump que los demás aumentemos nuestro gasto militar.  Si no lo hacemos, no tendrían mercado para vender sus armas (también son, con diferencia, el primer exportador mundial de armas) y por tanto, se les complicaría seguir manteniendo el grado elevado de su propio armamentismo .

Pero no hay que caer en el error de culpar por ello a Trump en exclusiva.  Nos lo demuestra, nada menos, James Petras para Rebelión.

Así podemos poner en contexto histórico el esfuerzo militar de Trump.  Grandísimo pero del mismo nivel que el último de Bush hijo y parecidos a los del Premio Nobel de la Paz Obama.

Un país con unos gastos de defensa así es insostenible dado que dedican la mayor parte de su productividad a algo que es socialmente, económicamente y medioambientalmente perjudicial y ecológicamente depredador.

La única manera que tienen de sobrevivir es la rapiña de su entorno (todo el planeta) y exportar la guerra para vender sus armas y compensar un poco sus arcas.

Pero esto es una pescadilla que se muerde la cola.

¿Este es el modelo que queremos seguir?

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El pacifismo también se ejerce en los ayuntamientos: NO a HOMSEC 2017

En esta jornada llega a su fin la feria de armas que se celebra en Madrid, HOMSEC 2017.   En esta ocasión vamos a protestar contra su celebración recordando un trabajo llamado “Antimilitarismo y elecciones municipales y autonómicas 2015“.

Quizá durante demasiado tiempo hemos pensado que el militarismo sólo tiene que ver con los Presupuestos Generales del Estado y con la labor Estatal del gobierno y del Congreso.  Sin embargo, un enfoque más cercano, más de ayuntamientos y Comunidades Autónomas nos ayudaría a ver otros aspectos del militarismo, igualmente violentos.

El militarismo también se nutre en las administraciones locales y comunitarias.  De ellos saca exenciones de impuestos, apoyos económicas para la industria militar, publicidad en calles y plazas con nombres de militares, colaboración con desfiles militares, etc.

Por ello es necesario renovar nuestro compromiso y solicitar a nuestros representantes locales una mayor implicación en la lucha contra esta lacra social.  Lo primero en sus programas electorales que han de ser específicos en este tema, también en los debates.  Las formas de colaborar son muchas y un ejemplo lo ha dado el Ayuntamiento de Madrid, negándose a financiar y a aparecer como colaborador en HOMSEC 2017.

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El Gasto Militar no son sólo los presupuestos del Estado, sino iniciativas privadas: no a HOMSEC 2017

En este segundo día de “celebración” de la feria de armas HOMSEC 2017 en Madrid, queremos recordar que la economía del militarismo no sólo se nutre de los Presupuestos Generales del Estado, sino de pequeñas/grandes iniciativas privadas que aumentan mucho su impacto en la sociedad española.  La Feria de Armas HOMSEC 2017 sería un ejemplo de gasto militar ejecutado por civiles, pero con el apoyo de muchas instituciones del Estado.

El Gasto Militar 2016 es el último que hemos publicado y muchas de sus cifras son escandalosas:

  • Se publicita que el Presupuesto del Ministerio de Defensa es de 5.787 millones de €, pero el Gasto Militar de 2017 acaba siendo de 30.928 millones de €.
  • Se esconden 25.372 millones de €, el 81’29 %
  • 12 de los 13 ministerios actuales esconden gasto militar
  • El Gasto Militar es el 7’14 % del total de gasto de todos los Presupuestos Generales del Estado.
  • El Gasto Militar es el 2’71 % del total del PIB español, muy por encima del 0’8 % que anuncian el Ministerio de Defensa y los políticos militaristas, e incluso bastante por encima del 2 % que reclama que gastemos la OTAN y Trump.
  • El Gasto Militar genera una deuda de 16.127 millones de €.
  • El Gasto Militar supone:
    • 84’5 millones de € diarios
    • 3’52 millones de € por hora
    • 58.684 € por minuto
    • 978’06 € por segundo

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El despilfarro militar: no a HOMSEC 2017

Penosamente hoy, 14 de Marzo se inaugura la feria de armas HOMSEC en Madrid.

Queremos protestar contra tan grave atentado a la paz recordando un trabajo reciente en el que hablábamos del despilfarro militar y que fue apoyado por 15 organizaciones.

A muchos ciudadan@s nos parece que lo militar es un despilfarro continuado que no nos podemos permitir cuando somos la primera generación que, por ejemplo, tiene en sus manos, por ejemplo, acabar con el hambre en el mundo.

El texto empezó queriendo ser una breve recopilación de las noticias que teníamos sobre despilfarro militar y que se pueden visitar en este enlace.

Pero acabó siendo mucho más:  una introducción que versa sobre el concepto de despilfarro militar, una caracterización del despilfarro militar con 12 aspectos que lo pueden describir, un capítulo sobre su conexión con las decisiones políticas y con las conexiones delictivas.  Todo ello va trufado de ejemplos de despilfarro puntual, habitual y estructural, lo cual nos llevaba a definir lo militar como un despilfarro per se.

También hemos intentado una aproximación cuantitativa al despilfarro militar español:

Despilfarro puntual:  41.087.029 €

Despilfarro habitual:  38.261.609 €

Despilfarro estructural:  18.424’77 millones €

TOTAL DESPILFARRO MILITAR (detectado para este trabajo):  18.504’11 millones de €

El texto que hoy recomendamos su lectura acaba con un análisis propositivo en el que se buscan alternativas políticas que puedan ser aplicadas y que nos libraría de la lacra del despilfarro militar.

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