Archive for Objetivos Desarrollo Sostenible

Las 17 razones para la guerra continua en Somalia, y el negocio privado que conlleva

Image de Kate Bum

Fuente:  El Orden Mundial.

En un artículo tétrico, si pensamos en los somalíes, pero realista nos desgranan las razones por las que Somalia es el país de la guerra continua.  Nosotros hemos contado 17, una barbaridad:

  1. La gente obedece a los clanes, no al gobierno central
  2. la expansión de los señores de la guerra en el territorio,
  3. así como la presencia de milicias de alquiler locales
  4. y de mercenarios occidentales,
  5. el problema de la piratería de sus costas,
  6. el tráfico de armas
  7. y el negocio de la ayuda humanitaria,
  8. las hambrunas,
  9. la sequía,
  10. el desplazamiento forzado externo e interno de sus ciudadanos
  11. el desdén internacional
  12. la corrupción generalizada
  13. la mayor tasa de mortalidad infantil del mundo
  14. el fracaso de las injerencias humanitarias llevadas a cabo militarmente.  Que no consiguió completamente la facilitación de ayuda humanitaria a los somalíes atrapados por la guerra y la hambruna, ni se consiguió un alto el fuego entre facciones
  15. la aplicación de la Sharia como paradigma de Estado
  16. la llamada a la Yihad en Somalia por parte de la insurgencia islamista
  17. las compañías de seguridad privadas, mayoritariamente a sueldo estadounidense.

La segunda parte del artículo trata sobre las compañías de seguridad privadas que intervienen en la guerra de Somalia.  Aunque sólo informan de una: Bancroft Global Development empresa por un nativo de Virginia (EEUU), Michael Stock, en 1999:

  • comenzó proveyendo “expertos en misiones” extranjeros –que reciben el apodo de mentors en Bancroft, mentores en castellano– a las tropas de la AMISOM establecidas en Somalia. Sus servicios fueron inicialmente contratados por Uganda en noviembre del 2007 y seguidamente de Burundi en agosto del 2008, utilizando la financiación estadounidense para ello.
  • luego, el ejecutivo de Barack Obama identificó las actividades mentoras de la firma Bancroft como un factor determinante de éxito y comenzó a financiarlas directamente y no a través de países terceros de la misión africana. El contrato millonario entre el gobierno y la compañía de Virginia se cerró a comienzos de 2010. En el presente, la Associated Press estima que EEUU gastó unos 206.000 millones de dólares en subcontratos similares tanto en Iraq como en Afganistán, entre el 2002 y el 2011.
  • Bancroft, a diferencia de Blackwater, que arma a sus “mentores”, parece respetar el embargo de armas impuesto por la ONU en Somalia, ya que su personal –en su mayoría veteranos de guerra procedentes de cuerpos de élite norteamericanos o europeos– no porta armas, lo que según ellos les expone a un peligro aún más inminente que les hace confiar su protección a las fuerzas africanas que entrenan.
  • todas las empresas del sector tienen como común denominador la táctica contrainsurgente y el combate de guerrillas en zonas de conflicto que ocasionan alta mortandad o del complejo medio físico.
  • En realidad, su fundador y actual propietario de tan sólo 36 años decidió constituirla de dos firmas con misiones desiguales.
  • Por un lado, Bancroft Global Development es una organización que se proclama sin ánimo de lucro, y busca la estabilización de una zona determinada en conflicto armado utilizando el ya clásico modus operandi de operar “por, con y a través” de las fuerzas armadas locales u oficiales –o más bien, aquellas que decidan contratar sus servicios importando poco su legitimidad–, lo que en Somalia significa asistir al personal de la Misión de Paz de la Unión Africana principalmente, y también a la policía nacional somalí –compuesta en gran porcentaje por antiguas milicias de ciertos señores de la guerra que ahora respaldan al Gobierno de Transición–.
  • En el otro extremo se halla la vertiente lucrativa de Bancroft, aquella que genera ingresos y mantiene al barco de Michael Stock a flote. La razón de ser de Bancroft Global Investment es la de, literalmente, capitalizar el éxito militar de las campañas que lidera en la AMISOM, invirtiendo en la reconstrucción del país o de la región una vez pacificada, en lugares donde nadie más se atrevería a arriesgar su dinero, como ya haya hecho en el pasado en Afganistán. Sin embargo, la inversión en Real Estate –inmobiliaria– no sólo se lleva a cabo a posteriori, sino también durante el momento de la conflagración, como así muestran las anteriores experiencias bélicas de la firma.
  • A finales de los años 90, Stock se marchó al Sahara Occidental donde le impresionó que el gobierno de Marruecos aún no se hubiera encargado de desmantelar las minas antipersona que permanecían enterradas bajo la arena, visualizando la idea mater de lo que sería Bancroft. En sus primeros pasos, operó en Afganistán donde mediante un socio local formó una pequeña sociedad –Mine Pro.- que entrenaba a perros detectores de minas al mismo tiempo que se dedicaba a hacer un poco de todo, desde reparar coches a cañerías.

En definitiva, lo que hacen Bancroft y Michael Stock es una nueva versión del negocio de la guerra:

En una reciente entrevista, Stock aseguraba que él no se dedica a hacer la guerra en el país más oriental de África, sino a “buscar la paz, reconstruir una ciudad, un país que lo ha perdido todo en términos de educación, economía y sanidad”, pues para él las posibilidades de negocio son infinitas en un lugar donde hay que empezar de cero, una idea que le ha llevado a levantar un monumental hotel fortificado al pie de la playa de Mogadiscio, donde se resguardan los altos cargos somalís y el personal diplomático. El resort, al que han llamado International Campus, cuenta con una piscina como la mayoría de los hoteles de playa del mundo, solo que en éste cuando llueve, llueven balas y metralla. Más allá de las vistas del Índico, también dispone de un búnker, un hospital y algo similar a un autoservicio de equipamiento y reparación militar a lo Mad Max.

También tiene como objetivo:  la creación de una fábrica de cemento que se encargue de cimentar el nuevo Mogadiscio

El final del artículo se abre, brevemente para nuestro gusto, a las críticas:

Oponentes de estos contratos claman que estas compañías no son más que mercenarios modernos a sueldo y que se hallan efectivamente por encima de la ley en los países en los que son contratados. Estos contratos se realizan siempre en un marco de dudosa legitimidad ética y moral, pues operan en los lugares más inestables del globo, en estados fallidos y débiles en los que el poder de estas corporaciones privadas y su capacidad organizacional pueden llegar a anular con creces al del gobierno local. Las operaciones de otro de los grandes proveedores de seguridad privada, G4’S, en Sudán del Sur, son un caso a tener en cuenta en este sentido. También se les acusa frecuentemente de implementar de manera tácita y encubierta las directrices de la política exterior estadounidense.

La lucha social de los mayas paraliza una central eléctrica de una multinacional española

Tulum

Darius Wellborn

Fuente: eldiario.es

Presentamos un caso de lucha social noviolenta contra los fundamentos del capitalismo depredador que ha paralizado el atropello de una multinacional en Guatemala.

La compañía española  Ecoener-Hidralia tenía previsto crear y explotar una hidroeléctrica sobre terrenos ancestrales y, dicho sea de paso, bastante poco depredados, de las comunidades mayas Q’anjob’al, Chuj, Akateko y Popti’, comunidades indígenas todas ellas de Santa Cruz de Barillas.

Siguiendo la pauta de este tipo de expolios, se dedicaron primero a comprar tierras ancestrales, luego voluntades políticas y mamporreros y, con todo ello, creyendo que ya estaba hecho porque, como quien dice, los nadie son eso, nadie, un  deshecho, un atraso civilizatorio, imponer su idea de progreso, eso sí, arrasando con todo lo que encontraban a su alrededor.

Pero los pueblos mayas referidos tienen una relación alternativa con la tierra y con su propia patrimonio inmaterial. Una relación no lucrativa, de sostenibilidad, de integración, de respeto a la naturaleza, a su entorno, a su historia, a su territorio como hábitat para vivir.  Y la pretensión de la multinacional era romper con todo esto. Su proyecto “Cambalam I” consistía en el aprovechamiento de un salto natural de agua del río Cambalam, una cascada de 272 metros de altura, fabricando lo necesario para esa obra hidroeléctrica que, como no puede ser menos, implicaría un alto impacto en la zona.

Las comunidades mayas se opusieron, se resistieron, iniciaron acciones legales, acciones de denuncia, protestas, oposición y lucha social. Sólo en 2015 en Guatemala hubo 493 agresiones a líderes ambientales y comunitarios y 13 personas fueron asesinadas.

Llegó la represión, la criminalización, la fuerza. Una activista, Almudena Moreno explica que

Todo el aparato del Estado se ha volcado en criminalizar a los líderes comunitarios que defendían su territorio y su río”, explica. “La empresa actuaba a través de sus trabajadores, que empiezan a interponer denuncias acusándoles de todo, de terrorismo, posesión ilícita de armas, secuestro, atentados contra la seguridad de la nación…”.

Cecilia Mérida, mujer de uno de los dirigentes de la protesta recuerda que

“La vida se rompe. Y esta no es solo nuestra experiencia. Por cada uno de los compañeros que han estado presos, y son 21, hay 21 compañeras de vida que han tenido que pasar ese mismo calvario

En 2012 el Estado decretó durante 18 días el estado de sitio en Barillas.  Asesinan a un líder comunitario. La presión y la violencia se refuerzan.

Pero ocho años de lucha y al final, la multinacional desiste de su proyecto, la comunidad recupera el pleno dominio de su tierra ceremonial, (esas cataratas son un centro cultural, allí se llevan a cabo ceremonias, Cambalam significa Tigre Dorado)

Una lucha comunitaria que marca un camino de defensa de la seguridad humana de un pueblo:  no les han hecho falta ejércitos para ello.  No podemos sino felicitarnos.

El otro modelo de defensa de los sioux

Imagen de Fibonacci Blue

Imagen de Fibonacci Blue

Fuente:  El Mundo.

En este blog llevamos tiempo argumentando y dando ejemplos históricos y actuales de la dicotomía defensa nacional versus defensa social o, lo que es lo mismo, seguridad humana.

Los sioux, ellos se llaman lakota, antiguos pobladores de Norteamérica, viven ahora bajo la tutela de los EE.UU. en una reserva entre Dakota del Norte y Dakota del Sur.  La reserva es del tamaño de Asturias pero sólo viven 8.000 personas.

Cuando en los años 50 los sioux y los cheyenne trataron de contratar a un abogado que los protegiera de los planes del Gobierno de EEUU, la Oficina de Asuntos Indios se lo prohibió. ¿Para qué iban a tener abogado cuando legalmente no podían ni siquiera votar en parte del país ya que legalmente estaban “bajo el tutelaje” del Estado?

Las condiciones de vida son penosas para los más antiguos habitantes:

Todo Standing Rock tiene un aire de pobreza desolador: los alcohólicos tumbados en medio de las calles de casas prefabricadas a las 11 de la mañana; el triste casino de Grand River, a apenas 10 minutos en coche de las tumbas de Toro Sentado y Sacagawea; las personas de apenas 50 años que parecen de 80 por los estragos de la metanfetamina, la droga de los pobres de las zonas rurales de EEUU.

La reserva, como las demás de las dos Dakotas, es tan pobre que los únicos actos electorales que se celebran allí son las “alimentaciones” (feeders) y que consisten, literalmente, en que el Partido Demócrata ofrece comida a la gente junto a los colegios electorales, a ver si así se animan a votar. El Partido Republicano, como no tiene votos entre los indios, trata de prohibir las “alimentaciones”, alegando que es compra de votos.

Ahora se han reactivado para luchar:

La única cosa que no les quitaron a los lakota fue la dignidad. Porque, en pleno 2016, la tribu ha organizado una rebelión para defender su estepa. Desde julio, cientos de activistas de 200 tribus están bloqueando la construcción de un oleoducto de 1.825 kilómetros cuya obra va a costar 3.800 millones de dólares (3.500 millones de euros) a través de un territorio que roza su reserva, y llevará el petróleo pesado extraído por medio del controvertido método del fracking desde Dakota del Norte hasta el estado de Illinois. Es la mayor concentración de tribus desde la época de las guerras indias del siglo XIX.

Por ahora, no ha habido muertes. Pero sí violencia. Las autoridades de Dakota del Norte y del Sur y los guardias de seguridad de la empresa que construye el oleoducto, Dakota Access, han empleado perros y material antidisturbios para tratar de mantener fuera de las obras a los indígenas, que ahora cuentan con el apoyo de grupos ecologistas y de izquierda.

Las autoridades están en contra y, ni siquiera, el Obama de sus últimos días de presidencia ha hecho acto de presencia o ha intentado defender a esta minoría:

Sólo el sábado de la semana pasada fueron arrestadas 127 personas por tratar de interrumpir los trabajos de Dakota Access. El 3 de septiembre, seis personas tuvieron que recibir atención médica por mordeduras de perros, y otras dos docenas fueron rociadas con spray que produce picor e irritación en la garganta y en los ojos. La periodista Amy Goodman -la misma que entrevistó a Pablo Iglesias cuando éste viajó a Nueva York en febrero de 2015 – fue arrestada por retransmitir la protesta para su programa de radio y televisión Democracy Now, que se emite a través de internet. Las autoridades de Dakota del Norte la acusaron de incitación a la violencia y a la desobediencia civil, lo que implica cárcel, a pesar de que no había ninguna constancia de que hubiera hecho otra cosa que informar. Además, este jueves la policía detuvo a 141 personas, y en el tumulto se oyeron disparos balas de verdad en dos ocasiones, aunque no hubo heridos. Los arrestados fueron puestos en libertad, salvo uno.

(Enlace para ver el vídeo)

La agresividad de las autoridades locales ha sido tan grande que los líderes de Standing Rock han pedido al Estado Federal -es decir, a Washington- que abra una investigación de lo que ellos consideran una actuación desproporcionada de las autoridades locales. Por ahora, sin embargo, el Gobierno de Barack Obama, tan dado a intervenir cuando se agrede a otras minorías -en especial la afroamericana-, no se ha pronunciado ante lo que el presidente de Standing Rock, Dave Archambult, califica de “militarización de las fuerzas policiales locales”. Lo más que ha hecho el presidente ha sido pedir que se suspendan las obras, lo que en la práctica apenas paralizó los trabajos durante 48 horas en septiembre.

Para colmo, el presidente entrante, Trump, tiene una inversión de 920 millones de € en la empresa que realiza las obras.

Así que para los indígenas está claro: lo que es necesario para las personas de origen europeo no lo es para ellos. Por eso, los descendientes de Toro Sentado se han lanzado a ocupar la pradera.

Primero lo intentaron en los tribunales, dado que la ruta del oleoducto es unaflagrante violación del Tratado del Fuerte Laramie de 1851. Perdieron. Lo cual no es una sorpresa, porque los tribunales tienden a entender los tratados de forma asimétrica: cuando benefician a los indígenas, no valen; cuando ayudan a los descendientes de los colonos, sí. De hecho, el golpe de gracia al proceso legal de los indios lo dio un tribunal de Washington el 8 de octubre, la víspera del Día Mundial de los Pueblos Indígenas.

Entretanto, Dakota Access compró el terreno en el que se estaba realizando la protesta, y el campamento tuvo que moverse a otro sitio a varios kilómetros. Así que la controversia parecía camino de ser ignorada por los medios de comunicación de Estados Unidos, para los que los indígenas son un tema de mínimo interés. A fin de cuentas, ¿qué cabe esperar cuando el equipo de fútbol americano de Washington tiene un nombre tan inconfundiblemente racista como Pieles Rojas (Redskins)?

Pero los lakotas y sus aliados tienen en el siglo XXI una ventaja de la que carecían Toro Sentado y Nube Roja: internet. El vídeo de siete minutos sobre las protestas de septiembre colgado por Goodman ya cuenta con más de 14 millones de visitas.Y la semana pasada un juez de Dakota del Norte rechazó los cargos en contra de la periodista. Al mismo tiempo, la estrella de rock Neil Young y los sospechosos habituales de este tipo de causas en Hollywood -Susan Sarandon, Leonardo DiCaprio, Ben Affleck- se han pronunciado a favor de los indios. Los disturbios del sábado fueron difundidos a través de Periscope, el servicio de vídeos de Twitter, y de Facebook Live, y esas retransmisiones han tenido decenas de miles de visitas cada una. Los indígenas también han creado la organización ReZpect Our Water, cuya grafía es claramente alternativa (sería el equivalente de emplear la letra k en lugar de la c en español), a través de la cual se han coordinado con una amplia gama de grupos de izquierda dentro y fuera de Estados Unidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Igualdad, desigualdad y guerras

de+regreso+del+cole

Jimmy Baikovicius

Fuente:  ctxt

¿Qué tienen que ver la igualdad, y la desigualdad con las guerras, desde el punto de vista económico?

Todos suponemos que a mayor desigualdad habrá mayores tensiones sociales, económicas y políticas en la sociedad y ello puede acabar derivando en estallidos de guerras.

La lectura de la entrevista publicada en Ctxt nos ha hecho reflexionar sobre la relación de la guerra con la igualdad social y la desigualdad social.  Nos parece muy interesante lo que aporta Branko Milanović, pero, modestamente, nos parece que discrepamos en aspectos importantes que procuramos argumentar.

Branko  Milanović es un economista serbio afincado en USA, investigador jefe del Banco Mundial, y  dedicado a estudiar la desigualdad a nivel global.  Su último libro se llama Global Inequality: A New Approach for the Age of Globalization (Harvard University Press, 2016),

analiza los niveles de desigualdad entre países de todo el mundo, así como entre las clases sociales dentro de dichos países, a lo largo de varios siglos. Los resultados son sorprendentes, y dibujan un panorama en el que el mundo contemporáneo se parece cada vez más al del siglo XIX.

Pero además piensa que esta similitud nos puede llevar a una nueva guerra mundial como ocurrió con las desigualdades de principios del siglo XX con la Primera Guerra Mundial.

Según Branko

La desigualdad a nivel global es extremadamente alta, pero en las últimas décadas ha descendido ligeramente. Ese descenso viene ocasionado por las altísimas cotas de crecimiento de China, India, Indonesia o Vietnam. La desigualdad va en claro aumento en prácticamente todos los países del mundo, con alguna excepción, como Brasil. Ha crecido mucho en Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, China, India, Suecia, Alemania… Pero a nivel global desciende porque lo que cuenta es el crecimiento sostenido de China en las últimas décadas.

En el siglo XIX, la mayor parte de las desigualdades se producían dentro de cada país. En otras palabras, existían los aristócratas y los pobres campesinos, tanto en Rusia como en el Reino Unido o China. La brecha entre países era mucho menor. Hoy en día, lo que prima ahora es la brecha entre los países, muy por encima de las diferencias dentro de cada país. Pero -y este es el asunto crucial- si China, Indonesia y otros países siguen creciendo al ritmo de las últimas décadas, esa brecha va a cerrarse, y entonces el elemento nacional volverá a cobrar suma importancia.

Guerras y epidemias, en opinión de Branko han tendido siempre a reducir las desigualdades.  A ambas las denomina factores no económicos y en otras ocasiones “malignos” porque reducen la desigualdad destruyendo lo que hay.

.  Ahora coexisten con factores económicos benignos como

la educación, los subsidios de desempleo, los sindicatos y toda una serie de políticas de desarrollo del estado del bienestar.   En resumen, si queremos reducir la desigualdad, tenemos a nuestra disposición herramientas que son buenas y otras más desafortunadas, que la reducen a base de destrucción.

Y esta aseveración nos plantea grandes dudas:  ¿las guerras generan igualdad?  ¿Quizá se refiere a la igualdad en la miseria que generó en Europa la Primera Guerra Mundial, o a la igualdad en la miseria que generó en España la Guerra Civil?  ¿Es esa igualdad la que interesa desde un proyecto político igualitario y emancipador?  O, quizá se refiere a esa reducción de la desigualdad que provocó la Segunda Guerra Mundial en la economía estadounidense al crear una industrialización desde el tiron de la industria militar y que luego aprovechó para crear una potente clase media.

El matiz es importante.  Si la guerra genera igualdad, es

  • o igualdad en la miseria
  • o igualdad basada en que un país no ha sido devastado por la guerra, pero que se ha beneficiado de la guerra vendiendo armas.  Lo cual se nos ocurre clasificarlos como igualdad miserable.

Piensa que la desigualdad genera guerras

Es lo que defiendo en el libro para el caso de la Primera Guerra Mundial (no tanto la Segunda): la enorme desigualdad hizo que las élites en los países ricos no pudieran encontrar la demanda agregada suficiente para ‘colocar’ su capital dentro del país. Por eso se vieron tentados a exportar el capital y luego controlar políticamente los países en los que lo habían invertido. Eso llevó a una lucha por el territorio y en consecuencia a la guerra. De modo que sí, creo que la desigualdad está en el origen de las fuerzas que terminaron precipitando la Primera Guerra Mundial. Es algo que podría volver a suceder.

(…)  La desigualdad, a nivel nacional, puede convertirse en un problema global. Igual que sucediera con la Primer Guerra Mundial, en la que los intereses de las élites domésticas trajeron consigo consternación política transnacional y una gran guerra, podemos vernos en una situación en la que los niveles crecientes de desigualdad, que parecen un problema doméstico, repercutan en la política exterior, y lleven a ciertos países al enfrentamiento bélico con otros. Creo que es una lección fundamental.

La sucesión de hechos que pronostica Branko es la siguiente:

1º, Por las condiciones económicas se crea desigualdad.  Lo que provoca que los muy ricos acumulen mucho más capital (tal como ahora está ocurriendo gracias a la crisis económica)

2º, los muy ricos no encuentra mercado interior para seguir sacando beneficios (porque los “desiguales” no tienen para comprar) de sus nuevos capitales acumulados durante la crisis (tal como ocurre ahora debido a la crisis económica)

3º, por ello invierten en países extranjeros y desinvierten en los propios.  Que, ahora, con la globalización, pueden estar en cualquier lugar del mundo.

4º, como sus queridos capitales están allende sus fronteras, tienen la necesidad de controlar estos países extranjeros para asegurar sus capitales e intereses.

5º, los muy ricos influyen por tanto en sus respectivos gobiernos para que ellos, a través de su política exterior militarista controlen los países que les interesan.  Y lo hacen, claro está, contra los propios intereses nacionales de estos países extranjeros, que intentan rebelarse, y de la gente sometida a desigualda en sus propios países.

6º, estalla la guerra que provoca los siguientes casos:

  • los muy ricos siguen beneficiándose de sus inversiones en industrias militares o bancos que invierten en industrias militares, y de sus ventas de material militar.  Esto genera desigualdad.
  • los países que sufren la guerra son devastados.  Esto provoca igualdad en la miseria.  Ahora en muchos países en guerra acaban generándose los llamados Estados fallidos, es decir, igualdad crónica en la miseria.
  • los países que no sufren la guerra pueden conseguir, en la medida en que se beneficien económicamente de la guerra, una mejora de su igualdad interna, pero esta igualdad sera igualdad miserable.

En definitiva, la guerra, en nuestra modesta opinión provoca desigualdad, igualdad en la miseria e igualdad miserable.

No es un instrumento saludable de política, sino todo lo contrario.

Los ecologistas no son el enemigo

Imagen de Lur Rusines

Imagen de Lur Rusines  Titulada:  Desobediencia.

Fuente:  La Marea.

Os recomendamos la lectura del artículo de Olivia Carballar en La Marea.

Cualquier lucha ecologista, feminista, pacifista, pro tercer mundo, animalista, … corre el peligro de ser interpretada como una lucha contra los intereses económicos de uno u otro pueblo, ciudad o país.  ¿Quién nos dará empleo si la gente no viene a visitarnos para ver cómo se mata a un toro, de qué viviremos si no es de empleados de una base militar, no os dais cuenta de que si filtráis que nuestro agua tiene mercurio será peor para todos, para nuestras ventas de hortalizas, para el turismo, …?

Cualquiera que lucha por la mejora de cualquier aspecto de la sociedad se ha quedado estupefacto cuando alguien bienintencionado (de los malintencionados ni hablamos) le acusa de ser el enemigo de los intereses del común.

Los pacifistas lo que queréis es que nos invadan, el ecologismo impide el desarrollo de los pueblos, el feminismo amordaza al hombre y sus sentimientos, los animalistas no pensáis en los humanos, antes nosotros que el Tercer Mundo, …

Olivia Carballar nos lo deja muy claro en su artículo:  los ecologistas no eran el enemigo.  El enemigo era una industria minera irrespetuosa con el medio ambiente y los habitantes de la zona, el enemigo eran unas administraciones que miraban para otro lado.

En este blog siempre hemos apostado por los movimientos sociales.  Ellos son los que verdaderamente defienden lo que queremos defender y son los verdaderos actores de la lucha social por una defensa de la Seguridad Humana y la Seguridad Ecológica:  medio ambiente, educación, salud, empleo, etc.  Y lo hacen con metodologías de acción noviolentas y promoviendo la participación desde la base.  En muchos movimientos de base la gente colabora con su tiempo libre, con su propio dinero, con sus vacaciones, con lomejor de sí …

Sus desobediencias son las semillas de un futuro más justo, más ecológico, más humano, más pacífico.  No son chiquilladas o cabezonerías.  No son bravuconadas.  Son muestras de un alto compromiso personal y político que se expresa en grupos en los que no se quiere conquistar el poder, sino ejercerlo en común y desde la base; en los que no se busca llegar a la cumbre de la pirámide sino compartir responsabilidades y trabajos.

Conviene recordarlo.  Recordarlo y apoyarles, animarles, sonreírles.

Llegar al 0’7 % de la Ayuda al Desarrollo sólo supondría usar el 30’29 % del Gasto Militar oculto

Imagen de Luis Marina

Imagen de Luis Marina

Hace poco informábamos que España, desde la época de González, ha hecho 79 intervenciones militares en el extranjero.  De ello, sin dificultad, se deduce que nuestra política exterior es militarista y violenta.

También hemos publicado un estudio sobre el Gasto Militar español en 2016.  En él resaltábamos que el presupuesto del Ministerio de Defensa es de 5.787’89 millones de €, pero que el Gasto Militar español en 2016 será de 30.928’86 millones de €.  Esto hace que el 81’29 % del Gasto Militar español para 2016 esté oculto (un total de 25.372’72 millones de €) en múltiples partidas.  Una de ellas es en el presupuesto del Ministerio de Exteriores, donde, al menos, se ocultan 201’17 millones de € de Gasto Militar.

¿Cuál sería la alternativa?

Pensamos que, al menos en parte, la cooperación con otros pueblos, justa y solidaria.

Todos recordamos aquel pujante movimiento del 0’7 % para cooperación.  Aquella lucha que aún continua aún no ha dado los frutos apetecidos.

Ahora, Intermon-Oxfam publica cómo ha sido la evolución de la ayuda a la cooperación desde 1980.  Copiamos sus datos y añadimos en la siguiente tabla los gobiernos responsables:

Año% Ayuda al DesarrolloGobierno
19800'08Suárez
19810'13Calvo Sotelo
19820'13Calvo Sotelo
19830'04Felipe González
19840'08Felipe González
19850'10Felipe González
19860'09Felipe González
19870'08Felipe González
19880'07Felipe González
19890'14Felipe González
19900'20Felipe González
19910'24Felipe González
19920'27Felipe González
19930'28Felipe González
19940'28Felipe González
19950'24Felipe González
19960'22Felipe González
19970'24J.M. Aznar
19980'24J.M. Aznar
19990'23J.M. Aznar
20000'22J.M. Aznar
20010'30J.M. Aznar
20020'26J.M. Aznar
20030'23J.M. Aznar
20040'24J.M. Aznar
20050'27Zapatero
20060'32Zapatero
20070'37Zapatero
20080'45Zapatero
20090'46Zapatero
20100'43Zapatero
20110'29Zapatero
20120'16Rajoy
20130'17Rajoy
20140'13Rajoy
20150'13Rajoy

Y nos informa de que hay previstos 2.396 millones de € para el año 2016.

¿Qué hubiese ocurrido en 2015 si se hubiese destinado no el 0’13 % (1.753 millones) sino el 0’7 % reivindicado?  Se habría llegado a una Ayuda de 9.439 millones de €.  Es decir, habrían faltado conseguir 7.686 millones de € de las arcas españolas.  Muchos nos dirán que esto es imposible, que significa multiplicar por más de 5 la ayuda al desarrollo, que España está en crisis y que no habría dinero suficiente.

Sin embargo, esta política que apostaría sin dudas por la cooperación habría supuesto únicamente el 30’29 % del Gasto Militar oculto de 2016.

Ni un tercio de lo que se da a los militares por debajo de la mesa con trampas antidemocráticas.

No nos habríamos quedado indefensos.  Nos considerarían un país cooperador y no un país interventor.  Nuestra política exterior cambiaría de cara y colaboraríamos en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles.

Dinero hay.  Sólo queda que forcemos la voluntad política.

Emergencia alimentaria a causa de la guerra

Conferencia+de+Prensa+SOFI+2014

Conferencia de Prensa SOFI 2014

Fuente: El País

Advierte la ONU en un informe de sus agencias FAO y Programa Mundial de Alimentos, publicado a finales de julio y presentado en Roma, que los conflictos militares prolongados que afectan a 17 Estados dejan sin comida, en situación de verdadera emergencia alimentaria, nada menos que a 57 millones de personas.

En Yemen son 14 millones (la mitad de su población) los que no tienen garantizado el acceso a comida.

Siria, el segundo por importancia, cuenta con 8,9 millones en la misma situación.

Sudán del Sur cuenta con 5 millones más.

En aquellos países que se encuentran en un periodo de recuperación, como Colombia y República Centroafricana, millones de personas están en peligro de sufrir inseguridad alimentaria aguda. El 89% de los refugiados sirios en Líbano necesitan alimentos urgentemente, según el informe conjunto, que muestra que en Burundi y Haití un 23% de la población ha excedido, respectivamente, los niveles 3 y 4 (crisis y emergencia, respectivamente) del IPC, mientas que en República Centroafricana el 50% de la población se encuentra en similar situación.

La causa de todo ello, la propia guerra, los conflictos. Dicen los directores ejecutivos del informe, que relatan el devastador enlazamiento de situaciones desastrosas

Se produce la destrucción de cosechas y de infraestructuras agrarias, así como la caída de los mercados. Además, los conflictos provocan el desplazamiento de la población, el aumento de la incertidumbre a la hora de cubrir las necesidades básicas y la restricción del acceso a las organizaciones humanitarias

Proponen luchar contra el hambre para conseguir la paz. Más bien creemos que hay que luchar contra la guerra y por la desmilitarización para conseguir paliar el hambre, tal vez un matiz meramente, pero que permite poner la atención en el foco principal y buscar, junto con las soluciones paliativas del hambre, tan urgentes, las soluciones de largo plazo de acabar con el hambre acabando con sus desencadenadores, el comercio de armas, los ejércitos, la nefasta geopolítica de dominación propiciada por las superpotencias,  la violencia estructural y las guerras, lo que quiere decir que luchas contra el militarismo y la desmilitarización pasan a ser, a nuestro entender, una prioridad de la agenda de la paz y el desarrollo, lo cual debe tener consecuencias también en los programas de las grandes agencias.

La marina de EE.UU. ha matado en 5 años 12 millones de animales marinos

Imagen de Francisco Páez

Fuente:  Sputniknews.

Un grupo estadounidense llama “Alianza de acción de la Costa Oeste” ha denunciado que la Marina estadounidense ha matado en 5 años 12 millones de animales marinos.  Para ello se han basado en los informes de organismos oficiales.

Los daños fueron causados por estallidos de minas, bombas, y utilizando el sonar en hábitats sensibles (lo que lleva a los animales a salir de su hábitat natura y a la muerte, en ocasiones) durante ejercicios de entrenamiento y pruebas.

Aseguran que los datos reales sean, seguramente, mucho mayores porque no se han tenido en cuenta los efectos sobre aves marinas, peces, tortugas marinas y animales terrestres también afectados por las actividades de la Marina USA en playas y parques estatales que la Marina usa para su entrenamiento.

Se sabe que los sonar pueden producir emisiones de hasta 235 decibelios y que bastan 140 decibelios para romper órganos internos, incluso en humanos.  Además, parece ser que el sonido del sonar se amplifica en el agua y que su efecto malsano puede llegar a ser muy molesto a grandes distancias.

Uno de los animales afectados son las ballenas, algunas en peligro de extinción.

Todo ello sin tener en cuenta, por supuesto, la contaminación química de vertidos y la polución atmosférica de los contaminantes de los barcos militares.

Nadie audita esta situación.  Otra cuestión en la que los militares salen impunes.

Otra razón más para para la unión de los ecopacifistas en campañas comunes.

¿Cuántos animales muertos sumará la Marina española?

Otro ejemplo de transarme, en Kenia

Imagen de Pim Stouten

Fuente:  El País.

Cuantas veces se nos ha dicho que en muchas zonas (Cádiz, Ferrol, Palencia, etc) es imposible salirse del monocultivo militar y dejar de apoyar a Navantia o a cualquier otra fábrica de armas dado que son las únicas que proveen empleo para la zona.

Se nos aduce que nadie está de acuerdo con fabricar armas, que todos desean que no se utilicen más que en guerras justas y defensivas.

Nosotros siempre hemos replicado que todo es cuestión de voluntad política (como demostraron los programas europeos de reconversión militar KONVER y TACIS) y de ansias por buscar alternativas de desarrollo más justas y solidarias.

Cuando un pueblo está imbuido del paradigma de dominación-violencia no puede ver alternativas a su situación y, por ello, se resigna.  Desaparece el espíritu crítico y alternativo, las nuevas propuestas son desdeñadas desde el inicio y nadie mueve un dedo para vivir en un paradigma distinto, el de la cooperación-noviolencia.

¿Cómo se puede dar una respuesta noviolenta a un problema que viene de siglos, que es, incluso, intrínseco con la forma cultural de entender la vida para un pueblo?

Las mujeres kenianas optaron por la educación, por el cooperativismo, por ser más independientes de los hombres, se olvidaron de los ritos ancestrales y optaron por defender lo que realmente les importaba:  la salud, la educación, la calidad de vida.  Dijeron no a las guerras y a la violencia como forma de vida y sí a la Seguridad Humana.  Hicieron su proceso de transarme.

Pero nadie lo verá así porque los muros que levanta el paradigma de dominación-violencia no nos dejan, siquiera, imaginar formas de vida alternativas.  Las mujeres keniatas no solo lo imaginaron, también lo hicieron.

Hoy exponemos un caso que nos ha llamado mucho la atención en Kenia:

El problema es una antigua tradición, el robo de ganado para subsistir, basada en el ocio de la juventud, en sus ganas, inculcadas por su cultura milenaria, de pelear.  También, antiguamente era la forma de casarse, de demostrar riqueza.  Ahora todo ha derivado hacia el crimen organizado.

“Nuestros jóvenes solo piensan en robar ganado de los grupos vecinos, especialmente de los pokots, que viven en el valle”, continúa Alice. “Eso no está bien, los jóvenes están ociosos todo el día y solo piensan en pelear y robar. Si van a la escuela tendremos paz”.

El robo de ganado en Kenia se solía explicar por la tradición: jóvenes que intentaban aumentar el número de cabezas de su rebaño para casarse o demostrar riqueza. Pero cada vez tiene que ver más con el crimen organizado y con el aumento de la demanda de carne en todo el país. Se han introducido mafias que incitan a los jóvenes al saqueo, lo que lo ha convertido en una actividad muy peligrosa que provoca conflictos violentos entre comunidades. Muchas veces, estos terminan en muertes y desplazamientos forzosos.

El coste humano es inmenso: cada año mueren cientos de personas y muchos miles se ven obligados a abandonar sus hogares. Según la Anti-Stock Theft Unit (la división de la policía keniana encargada de prevenir el robo de ganado) entre 2012 y 2014 murieron en el noroeste del país unas 580 personas a raíz de estos robos.

Por lo general los ladrones son jóvenes armados que atacan a otros clanes o a grupos étnicos rivales.  Tradicionalmente, estas incursiones en territorio ajeno no daban lugar a muertes, pero últimamente se han vuelto invariablemente letales. Sobre todo, por el uso de armas de fuego.

La solución:  la educación.

“Si conseguimos ingresos extra podremos pagar el colegio de nuestros hijos. Y ellos podrán encontrar un trabajo y ayudar a sus familias”. Quien habla es Alice Lesabuiya, presidenta de la asociación de mujeres campesinas de Siambu.

Es el principal motivo por el que las mujeres de Siambu se han organizado en una cooperativa agrícola. La idea es conseguir un dinero extra que les permita pagar el colegio de sus hijos y así conseguir que estos se olviden de una tradición que está cobrándose muchas vidas y generando enemistad entre poblaciones vecinas.

Antes de lanzar este proyecto, la experiencia de estas mujeres en la agricultura era muy limitada. Pertenecen a un pueblo seminómada que solía trasladarse continuamente en busca de pastos y agua para el ganado, la gran riqueza de los samburu.

Los frutos:

Por eso, el primer paso fue formarse en técnicas agrícolas y nuevos cultivos que hasta entonces les eran desconocidos, pero que ya han comenzado a introducir en su dieta diaria. Así, al tiempo que fomentan la paz a través del acceso a la educación, obtienen una dieta más variada y sana que, entre otras cosas, ha contribuido a la reducción de la mortalidad infantil y la malnutrición. Hasta hace poco el 46,2% de los niños menores de cinco años de esta zona tenía un peso inferior al normal.

La actividad agrícola también dota a las mujeres de autonomía y cierta independencia respecto de sus maridos. “Antes no podíamos hacer nada por nuestro hogar o nuestra familia, teníamos que esperar a que nuestros maridos trajeran algo a casa. Ahora nosotras decidimos”, explica Alice Lesabuiya.

Esa independencia quizá sea uno principales cambios para estas mujeres. Gracias a los pozos que Amref ha ayudado a construir en la zona, ya no tienen que caminar kilómetros para encontrar agua para cocinar ni trasladarse continuamente por las necesidades del ganado.

Lilian Letowor, la tesorera del grupo, informa que tras repartir beneficios la asociación tiene en el banco unos 30.000 chelines kenianos (cerca de 263 euros). Estas reservas están pensadas para atender las urgencias que puedan sobrevenir, como la enfermedad de una socia. “No solo podemos pagar la matricula del colegio de nuestros hijos e hijas y hacer que se olviden de robar ganado o de pelear, también podemos comprar medicinas cuando nos hacen falta”, explica Letowor. La tesorera insiste en que así el proyecto contribuye también a mejorar la salud de la comunidad.  Comen más sano y variado, pueden acudir al médico y comprar medicinas, y tienen acceso a un pozo con agua más limpia y saludable.

Querer es poder.  Aquellos que razonan que no pueden, quizá es que no quieran.  Ello es otro problema.

24 millones de niños sin escuela por causa de la guerra

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Niños de Tilcara saliendo del cole

Fuente: Centro de Noticias ONU

Y aquí tenemos otra de las consecuencias de la guerra. En el mundo, dice la ONU, hay más de 24 millones de niños privados de ir a la escuela por causa de la guerra. La cifra supone uno de cada menor de entre 6 y 15 años de los 109 millones de ellos que habitan en lugares en guerra.

Ya lo vemos: la guerra, entre otras muchas cosas, sirve para que los niños no vayan a la escuela. Y que los niños no vayan a la escuela sirve para perpetuar las guerras. Una especie de pescadilla que se muerde la cola.

Según Unicef,

“Sudán del Sur registra la mayor proporción de niños sin escolarizar, con un 51%, seguido de Níger, Sudán y Afganistán. Insistimos: la educación en zonas de conflicto no es sólo conocimientos, sino una herramienta de apoyo psicosocial”

Llama la atención el listado de países con niños sin escuela. Y llama la atención porque, precisamente, dos noticias muy recientes nos explican cómo nuestro Ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha estado hace unos días en el Cuerno de África donde ha dicho que “En Europa tenemos que ser conscientes de que esta misión es fundamental para la seguridad e impedir que se expanda el terrorismo”, según la Agencia Efe y en Afganistán, donde se ha explayado elogiando el valor de los militares españoles que han luchado allí y ha dicho que siente “un especial orgullo de ver cómo unos compatriotas, con entusiasmo, ilusión, ganas y sacrificio, aceptan estar muy lejos de su patria pero muy cerca de ella, porque lo dan todo por ella».

Por una extraña coincidencia, las palabras de este paladín de la injerencia militar coinciden con el conocimiento que ahora tenemos, por denuncia de UNICEF, de que en estos países donde estamos “pacificando” hay una relación de cuatro de cada diez niños que por la guerra no tienen acceso a la educación.

¿Será que exportamos la guerra e impedimos la educación de estos niños por pura casualidad?¿Será que la educación no importa en esta labor tan loable de llevar la paz al mundo?

¿Será que un interés de los halcones de la política es que los niños, esos niños, no tengan educación?

¿Y si en vez de en guerras y guerreros llevamos a los pueblos profesores y cultura?

Se nos ocurre ahora pensar también que la privación de educación de estos niños en países donde nuestros guerreros están actuando in situ o en otros, tiene también una estrecha relación con el grado de desconocimiento de este drama por parte de nuestras “educadas” sociedades libres.

¿Saben nustros niños que sus congéneres de otros países no pueden ir al colegio?¿Comparten este avance civilizatorio?¿lo saben los adultos?¿lo aceptan impasibles?

¿Será que la cultura es el peor enemigo de la guerra y su reino de dominación e injusticia y por eso los señores de la guerra la vapulean?

Muchas preguntas y una sola indignación.

Y una causa urgente.

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