Archive for objeción fiscal

El militarismo se disfraza de necesidad social

Por MOC Valencia

Fuente: Levante

Nos ha parecido una idea muy acertada, “el militarismo se disfraza de necesidad social“, la que los objetores “históricos” (suponemos que quiere decirse bajo tan campanudo título anteriores a la finalización de la mili, lo que amalgama desde Pepe Beúnza hasta los presos insumisos valencianos) han explicado en unas “Jornadas de reencuentro y reivindicación” que han mantenido en Llíria.

Afortunadamente el encuentro valenciano no es una especie de balneario donde reunirse, pongamos por caso, como los exalumnos cincuentones  del colegio, la peña de amiguetes de la juventud y otros tantos reencuentros sensibleros, sino que los antimilitaristas valencianos se han propuesto “ver si aún somos capaces de realizar acciones de cara al futuro“, una especie de actualización de las luchas, ahora que el escenario mundial y la sutil vuelta de tuerca militarista han desdibujado tanto el tablero y la desorientación y el desconcierto empequeñecen nuestra apuesta antimilitarista.

Se han reunido varias generaciones de antimilitaristas valencianos, desde el primer objetor político, en pleno franquismo, hasta otros objetores del final del franquismo y de la transición, y objetores e insumisos de los años 80, 90 y hasta ahora, de modo que al menos tenemos tres escenarios distintos que dieron lugar a estrategias de lucha variadas y a agendas de prioridades también distintas, todas ellas unidas por el núcleo común del ideario antimilitarista (que por cierto hemos ido construyendo y reconstruyendo en el camino, a saltos entre la teoría y la práctica, de forma tentativa y abierta, como toda ideología viva), de la apuesta de noviolencia política y por el aprendizaje del trabajo colectivo, horizontal, desobediente y alternativo con las que fuimos capaces de desarrollar tanta creatividad, tantas apuestas, tantas propuestas e, incluso, apostar por una alternativa global a la defensa.

Y los  amigos valencianos ponen el dedo en la llaga:

el pacifismo vuelve a ser más necesario que nunca. El militarismo ha renacido y es más difícil de combatir porque se esconde como una necesidad social, como una especie de ONG. Por eso denunciamos la opacidad con la que actúan los gobiernos, incrementando los presupuestos para armas, favoreciendo su tráfico y alimentando el terrorismo

De ahí sale una agenda de trabajo a nada que nos pongamos: la llamada cultura de la defensa, la opacidad de lo militar, los gastos militares, los conflictos internacionales, la correlación de inseguridad-terrorismo-intereses militaristas como su potenciador, las propuestas de cambio y transición (transarme) hacia un mundo menos militarizado y que intente abordar sus conflictos por metodologías noviolentas, …

En tiempos oscuros, como estos, parece que proponer un horizonte que niega la lógica del militarismo desde su raíz es una quimera, o así nos lo quieren hacer ver los que nos pintan las bondades de la actualidad y nos dicen que no se puede aspirar a nada más, pero si algo tiene a su favor el antimilitarismo es que ha sido capaz, una y mil veces, de desmentir que su apuesta fuera mero idealismo y una quimera, para proponernos en la práctica que aquí y ahora, en un mundo no precisamente de ángeles, se puede conseguir poner freno a las imposiciones militaristas y arrancar a la realidad logros de la paz basada en la justicia. Nos lo dice otro de los insumisos valencianos

«Enfrentarse al servicio militar en la oscuridad del franquismo fue algo bestial. Pero al final demostramos que las utopías se pueden conseguir»

Los amigos valencianos tienen mucho trabajo:

Estamos preparando una campaña para pedir que el Ejército no acuda a Expojove porque hace una pedagogía contraria a la cultura de la paz, y para colaborar con los colegios para que dejen de hacer visitas a estamentos militares. También vamos a trabajar en reforzar la campaña de objeción fiscal para que nuestros impuestos no vayan a gasto militar y exigir que se destine a fines sociales

Es paradójico que ahora que sabemos más que nunca sobre el militarismo y que tenemos mejor documentado que nunca su parasitismo y su desafuero, el otrora potente movimiento antimilitarista tenga menos fuerzas que nunca, se encuentre diluido en otras luchas y atomizado y que sean los objetores históricos, en este caso los incombustibles compañeros de Valencia, quienes nos animen a reemprender luchas que se han ido apagando y a encauzar otras de las que recientemente descubrimos sus perfiles.

Si algo echamos en falta, es el trabajo directo en debatir más y mejor y en proponer con prácticas y acciones concretas una alternativa global a la defensa militar, basada en la idea de seguridad humana y en la alternativa noviolenta. Todo se andará.

El MOC de Valencia ha hecho su propia explicación del evento, que puede consultarse pinchando aquí.

Pero de momento, ¡que cunda el buen ejemplo!

Share

No colabores con las guerras, haz objeción fiscal

Estamos en la época:  calor, declaración de la renta y objeción fiscal al gasto militar.

Para animaros os proponemos este vídeo:

Como veis, son muchas las razones para hacer objeción fiscal al gasto militar.

Ánimo y a rellenar la casilla 548.

Más información en www.nodo50.org/objecionfiscal/

Asesoramiento directo en retirada@pangea.org

Share

Objeción fiscal al Gasto Militar, una acción directa que crea nuevos horizontes de paz

Imagen tomada de cordopolis.es

Fuente:  Rebelión.

La realidad nos ofrece dos versiones que hay que comparar.

La primera es la militarista:

la objeción al gasto militar es una campaña de desobediencia civil que busca cada año abrir un debate social sobre el gasto militar, las prioridades económicas de la sociedad y un modelo de defensa no basado en las estructuras y la ideología militares. Los grupos antimilitaristas como antimilitaristas-moc proponen a las personas contribuyentes que quieran expresar su rechazo al militarismo, la guerra y sus preparativos, que hagan un gesto simbólico pero desobediente en su declaración de la renta, y se nieguen a pagar un porcentaje de sus impuestos, desviando la cantidad a proyectos sociales, solidarios y ecológicos que defienden la naturaleza y la sociedad frente a sus verdaderas amenazas.

La objeción al gasto militar cuestiona el actual modelo de defensa, militarista, que prioriza la preparación para la guerra, como se refleja en los Presupuestos del Estado, que para 2017 destinan 33.762’4 millones de euros para finalidades estrictamente militares (92,5 millones diarios o 725€ per cápita). El presupuesto del Ministerio de Defensa sólo representa el 23% de esta cifra, y el resto, más de tres cuartas partes, se encuentra escondida en 12 de los 13 ministerios restantes. Esto supone casi el 3% del PIB y el 9,8% de los PGE y generará una deuda de 17.271 millones de euros.

El gasto realmente ejecutado es siempre superior a la presupuestada (un 19% de media en los últimos años). Teniendo en cuenta los datos de años anteriores, el gasto militar ejecutado podría llegar a los 36.000 millones de euros.

Estas cifras podrían ser todavía más abultadas si se hace realidad lo que anunció hace unas semanas la actual ministra de Defensa, Mª Dolores de Cospedal: que el gasto del Ministerio de Defensa se multiplicaría por dos en los próximos años para hacer frente a los pagos de los Programas Especiales de Armamento (PEAs). Estos programas llevan acumulada una deuda de cerca de 21.000 millones de euros que se tendrán que satisfacer en los próximos años por la compra de tanques Leopard, aviones de combate Eurofighter, helicópteros Tigre, y aviones de transporte A400M, entre otros.

La segunda es la de los recortes en los gastos sociales:

En comparación con todo el anterior, por ejemplo, los recortes en gasto público (sanidad, educación, pensiones, paro, etc.) previstas para 2013 fueron de 39.000 millones, el tratamiento de los enfermos de hepatitis C supone 727 millones, el gasto anual en las prestaciones del desempleo supone unos 26.000 millones, la sanidad pública ha sufrido recortes de casi 10.000 millones, y la educación de 7.000 millones, y el rescate bancario se llevó cerca de 100.000 millones de las arcas del Estado.

Algunas personas de hondas convicciones han optado por revertir, en la medida de sus posibilidades, esta situación y han elegido hacer objeción fiscal al gasto militar.  Con ello, una pequeña parte de sus impuestos han ido a parar a fines sociales en lugar de contribuir al gasto militar:

La cantidad total desviada por estas cinco persones en los últimos años ha sido de 1704€, y los destinos que han ido eligiendo han sido Mujeres de Negro contra la guerra, Organización Femenina Popular-Mujeres por Paz (Colombia), Radio Klara, antimilitaristas-moc y Valencia Acoge.

No lo han escondido, lo han declarado pública y abiertamente en sus declaraciones de la renta.

Ahora

Pepa Pretel (profesora jubilada de 73 años), María Pagán (trabajadora de Correos de 46 años), Maribel Muñoz (técnica de laboratorio de 53 años), Josetxu Marcos (fotógrafo de 46 años), y Santi Almiñana (auxiliar de laboratorio de 51 años), que ahora se enfrentan a un expediente abierto por la Agencia Tributaria llevan años con esta práctica: cada temporada calculan qué parte de sus impuestos es destinada por el gobierno español a comprar material de guerra y financiar la industria militar, y dejan de pagar una pequeña parte para destinarla a finalidades que, según ellas, defienden mejor los intereses de la mayoría de la población. Es lo que se conoce como Objeción Fiscal al Gasto Militar, campaña colectiva de desobediencia civil promovida desde varios colectivos a la que anualmente se suman centenares de personas en todo el Estado Español.

La Agencia Tributaria ha reclamado a cinco persones dinero del presupuesto militar que éstas han sido desviando a finalidades sociales.

Unos son ciudadanas de bien y otros, en este caso, la Agencia Tributaria, son parte colaboradora del sistema militarista español y, por lo tanto, sus actuaciones deberían ser consideradas como parte del Gasto Militar español.  Nuestra solidaridad con las primeras y nuestra denuncia contra la Agencia Tributaria.

Share

Objeción fiscal al gasto militar: no pagues sus guerras

Nos mandan los compañeros de Todo por Hacer un artículo sobre objeción fiscal al gasto militar muy interesante que acaban de publicar, pidiéndonos que le demos difusión.  Encantados os lo pasamos para vuestra atenta lectura.  Se titula:

No pagues sus guerras.  La objeción fiscal al gasto militar.

En las últimas semanas hemos asistido a una nueva escalada de acciones de guerra y bravuconerías varias entre quienes tienen el poder de destruir nuestro planeta con solo apretar un botón. Después de que Trump lanzara en Afganistán, la llamada “madre de todas las bombas”, el proyectil no nuclear más potente de su ejército, en una competición para ver quién la tiene más grande, Putin anunció que disponen del “padre de todas las bombas”, con una potencia cuatro veces superior a la estadounidense. A esa pelea de gallos se sumó Corea del Norte, avanzando que podía lanzar una bomba nuclear que alcanzaría territorio de EEUU.

Aunque pueda parecer que los conflictos bélicos que se extienden por todo el mundo nos son algo lejano, el país en el que nos ha tocado vivir tiene una gran responsabilidad en ello. Sin ir más lejos, el último bombardeo estadounidense contra el ejército sirio, en respuesta a los ataques con productos químicos que algunas partes atribuyen al gobierno sirio y otras a los “rebeldes”, en su mayor parte yihadistas, fue realizado por dos destructores que pertenecen a la base de Rota. Es importante también la participación española en la guerra en Yemen, donde una coalición liderada por Arabia Saudí está masacrando a la población para evitar un gobierno cercano a Irán: el Estado español realizó ventas de armamento por valor de más de 500 millones de euros sólo en el primer semestre de 2015.

El gasto militar en el Estado español.

Uno de los trabajos que realizan anualmente los colectivos antimilitaristas es bucear dentro de los Presupuestos Generales del Estado para poder averiguar cuál es el gasto militar real en el Estado español. Una operación que debería ser tan sencilla como observar la partida destinada al Ministerio de Defensa, se vuelve más complicada porque, como denuncia el colectivo Utopía Contagiosa, cuatro de cada cinco euros destinados a lo militar, se encuentran escondidos en otras partidas presupuestarias ajenas a este Ministerio. De los datos de este colectivo, se puede extraer que en 2015 el Ministerio de Defensa gastó 17.465 millones de euros, un importe tres veces superior al presentado en los Presupuestos y que el 81,49% de los gastos militares se escondían en 12 de los 13 ministerios. El gasto militar en ese año fue un 121% más de lo presupuestado inicialmente, 47,8 millones cada día, que resultaría una media a pagar por cada habitante al año de 376 euros, pero sumando lo destinado a control social (cárcel y policía), la media por persona llegaría a 718,76 euros.

Este mismo colectivo ha analizado los Presupuestos de este año, recién presentados, observando que el gasto militar había alcanzado los más de 33.000 millones de euros, un 9% más de lo presupuestado para el año anterior. Con esas cifras, se supera altamente el 2% del Producto Interior Bruto.

Teniendo en cuenta que España es el sexto mayor mayor exportador de armas del mundo, nos demuestra que la guerra es un gran negocio para este país.

La Objeción Fiscal al Gasto Militar

Con el lema de “desobedece a las guerras en tu declaración de la renta”, los colectivos antimilitaristas animan a practicar la desobediencia civil contra el gasto militar, a través del descuento de las cantidades que corresponden a este gasto en el pago del IRPF. Como señalan en la página web de la campaña, “La Objeción Fiscal al Gasto Militar es la no disposición a colaborar con el Estado en los gastos de preparación de guerras y mantenimiento de la estructura militar, el ejército y otros cuerpos armados, desobedeciendo activamente en el momento de realizar la declaración de la renta (IRPF). Consiste técnicamente en desviar una parte de estos impuestos a un proyecto que trabaje en la defensa de un progreso social solidario

Básicamente, se trata de no confirmar el borrador que Hacienda elabora anualmente con la declaración de la renta, para poder descontar del pago lo que se considera que es gasto militar. La cantidad a objetar puede ser cualquiera, pero se suele tener en cuenta que el gasto militar por persona y año se estimaba en 718 euros. Desde los colectivos impulsores, hacen hincapié en la naturaleza de desobediencia civil del acto, por lo que recomiendan que la acción debe ser visible, dándosele publicidad y reconociendo ante el Ministerio de Hacienda que se ha realizado la objeción y los motivos que nos llevan a hacerlo. Desde el Grupo Antimilitarista Tortuga, han editado una guía en la que explican detalladamente el porqué de este tipo de desobediencia y cómo poder realizarla, así como de las posibles repercusiones sancionadoras que puede llegar a sufrir quien opte por objetar.

Si bien el dinero desviado puede destinarse a la financiación de cualquier proyecto que luche por la justicia social, la paz o la defensa del medio ambiente (en años anteriores ha servido para financiar a sindicatos alternativos, colectivos antimilitaristas, publicaciones, etc.,) desde los impulsores de la campaña cada año recomiendan un proyecto en concreto al que apoyar económicamente. Este año, se pretende impulsar el “Encuentro Internacional de Ciudadanía en movimiento contra la guerra en las Fronteras” organizado por Ca-minando fronteras, un colectivo de activistas que trabajan en la Frontera Sur desde 2002 con las comunidades migrantes en tránsito, en países de origen y destino acompañándoles en su lucha.

El año pasado, cerca de medio millar de personas realizaron la objeción fiscal, desviando más de 57.500 euros a 88 destinos alternativos, para no contribuir al gasto militar.  El proyecto más beneficiado por el dinero retirado a la industria de la guerra fue Stop Mare Mortum, que “lucha por los derechos de las personas que han dejado sus países de origen, sin hacer distinción entre persona migrante y persona refugiada, dado que todas ellas se ven obligadas a abandonar su país, sea para salvar la vida que una guerra o persecución ha puesto en peligro o sea para huir de una situación económica que también pone en peligro la propia subsistencia.”

Share

EL GASTO MILITAR ESPAÑOL SIGUE ESCANDALOSAMENTE AL ALZA: 33.762,4 MILLONES DE EUROS, UN 9´16 MÁS QUE EN 2016

 

La Ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, ha manifestado en repetidas ocasiones el interés del Gobierno en aumentar en los próximos años el presupuesto de Defensa hasta situarlo en el 2% del PIB que los gobiernos europeos han comprometido como parte de su implicación en la OTAN.

Pero ocurre que nuestro gasto militar ya es espectacular y supera este 2% del P.I.B. ¿Dónde está el truco de las palabras de la ministra y sus corifeos? Muy sencillo, en que el gasto militar español cuenta con casi 4 de cada cinco euros “escondidos” debajo de la alfombra. ¿Por qué? También sencillo: porque la sociedad española, secularmente a la cola del bienestar europeo y maltratada por una élite extractiva y egoísta, no aceptaría pacíficamente esta situación si es que llegara a conocerla.

En la actualidad estamos analizando los Presupuestos Generales del Estado de 2017, presentados recientemente y aún en trámite de enmiendas en el Parlamento y de los datos que ya hemos obtenido podemos sacar algunas conclusiones que ofrecemos como primicia, antes de que sea demasiado tarde.

La siguiente tabla explica a grandes rasgos los capítulos principales de nuestro gasto militare, aunque para una consulta más pormenorizada se puede pinchar en este enlace.

Concepto Millones de euros
Ministerio de Defensa 7.638´54
Resto oculto en otros Ministerios y Organismos 8.852´29
Gasto Militar antes de Deuda 16.490,83
Deuda Militar 17.271´57
Total Gasto Militar 33.762,4

El cuadro nos permite hacer varios comentarios:

1) El Ministerio de Defensa ha aumentado su presupuesto propio desde los 5.787´89 millones de euros de 2016 a los 7.638´45 millones de 2017, un 31´97% de aumento. Puede parecer un aumento significativo, pero es que antes ocultaban nada menos que los pagos de los PEAS de la cifra de gasto de Defensa y ahora, al haberles prohibido el Tribunal Constitucional mantener esta farsa, se ven obligados a aflorar una cantidad que antes escondían (pero gastaban para alimentar al complejo militar industrial).

El análisis de los programas que “financia” este gasto ministerial nos permite ver dos coas: La principal actividad militar consiste en pagar sueldos para un ejército desmesurado y desproporcionado, que mantiene una ratio de 1 mando cada 1´7 efectivos. La segunda, que la siguiente principal partida es para pagar unos programas de armamento “ofensivos” y de uso para operaciones militares en el exterior (87 desde Felipe González a la fecha), que no son necesarios para la defensa, pero sí para mimar al complejo militar industrial al que la casta política tiene tanto apego.

Si las enmiendas parlamentarias no intentan atajar estos dos males, reducir el personal, reenfocar la política de seguridad hacia una verdadera promoción de la seguridad humana y dejar de privilegiar los PEAS ilegítimos y al complejo militar industrial, no servirán para gran cosa.

2) Hay un gasto militar escondido en otros Ministerios, en Organismos Autónomos Militares, en otras instituciones del Estado y en las Clases Pasivas Militares de 8.852´29 millones de euros. Estas partidas, que se camuflan como gastos sociales, son gasto militar conforme al criterio de la OTAN al respecto y equivalen a una cantidad mucho mayor que la que consigna el propio Ministerio de Defensa como presupuesto propio.

No parece de sentido común que el Ministerio de Industria  y Competitividad financie al complejo militar industrial (302´35 millones de euros), o que Asuntos Exteriores asuma parte del transporte del Ministerio de Defensa, gran parte de los pagos españoles a la OTAN o un pellizco gordo de las operaciones de paz, pero resulta más asombroso que el Instituto Social de la Marina financie parte de las operaciones de apoyo a la Armada en el índico o del apoyo a la guerra de Mali con el buque medicamentalizado “Esperanza del Mar”, o que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente pague nada menos que 23,99 millones de euros por la cuota militar de AEMET, por poner algunos ejemplos.

Una política alternativa debe buscar un cambio radical de estos presupuestos, transfiriendo a necesidades sociales básicas estas partidas de gasto militar oculto.

3.- El gasto militar español, sumado el Ministerio de Defensa y el resto de partidas escondidas en los restantes organismos, supone la nada desdeñable cifra inicial de 16.490´83 millones de euros, un 11´41% más que en el ejercicio 2016 y un elocuente indicio del camino emprendido por la militarización de los PGE en esta segunda época de Rajoy.

4.- Pero esto no es todo. El presupuesto inicialmente previsto sufre tres grandes alteraciones como consecuencia de las particularidades de nuestros deficitarios presupuestos, que de forma escandalosa “necesitan” financiarse emitiendo deuda, lo que afecta también a la generación de una enorme deuda militar “ordinaria” (esto es, la repercusión del porcentaje de deuda emitida por el Estado aplicado al gasto militar), así como la correspondiente a los intereses de la deuda (lo que el estado aplica anualmente a pagar deuda anterior). Y una tercera curiosidad, esta propia del Ministerio de Defensa: desde lo que se prevé como gasto presupuestario a lo que se gasta anualmente hay una enorme distancia, en términos de “sobregasto”, cuya media desde 2002 a la fecha actual es del 19´25% (sería mucho mayor si únicamente contempláramos el sobregasto de la primera legislatura de Rajoy). Vayamos por partes.

La suma de toda esta deuda implica 17.271´57 millones de  euros, nada menos que un 7´08% más que el ejercicio 2.016 y eleva la cifra final a 33.762,4 millones de euros de Gasto militar

5.- Como deuda ordinaria hemos estimado la cantidad de 11.741,43 millones de euros, que equivale al porcentaje sobre la deuda que emitirá el estado aplicado al gasto militar referido al Presupuesto Consolidado antes de deuda.

6.- Como consecuencia de la previsión de sobregasto que el Presupuesto de Defensa viene aplicando de forma sistemática sobre lo presupuestado (sobregasto calculado con la media del 19,35%  que ofrece IGAE para el período 2002 a 2014, último que ha verificado en sus informes de liquidación de gasto de los PGE), así como de las partidas “plurianuales” comprometidas desde los años 2013 a 2017 para el ejercicio de 2017, resulta que existiría una deuda extraordinaria de otros 4.339´56 millones de euros.

7.- A todo ello se sumarían los 1.190´58 millones de euros de intereses de la deuda.

Comparado por capítulos el presupuesto de 2017 en relación al de 2016 encontramos el siguiente cuadro

(en millones de €)

2016 2017
millones millones Variación (%)
Ministerio de Defensa 5.787’89 7.638’54 + 31’97
Gasto Militar antes de Deuda 14.801’23 16.490’83 + 11’41
Deuda Militar 16.127’63 17.271’57 + 7’09
TOTAL GASTO MILITAR 2017 30.928’86 33.762’4 + 9’16

Ningún presupuesto ministerial diferente puede competir con el Gasto militar ni en su magnitud, ni en el escándalo de su sobregasto, ni en lo antisocial de éste.

Como se ve, un aumento del gasto militar en sus principales magnitudes que nos sitúa ya muy por encima del 2% del P.I.B. en gasto militar real, algo que malamente se puede aceptar en unos presupuestos generales restrictivos y que mantienen para las principales partidas sociales los mismos criterios de austeridad y recortes de presupuestos anteriores y que nos desvelan que no es cierto que no haya dinero. Lo hay para lo que se quiere y el gasto militar es uno de los más claros ejemplos.

Share

Los español@s pensamos que se gasta demasiado en Defensa

Fuente:  CIS.

Vamos a analizar el barómetro de Julio de 2016 del CIS en lo que tiene que ver con algunas cuestiones sobre la defensa.

En la pregunta número 7 se pregunta por los problemas que existen en España

cis7julio2016

Las contestaciones con mayor porcentaje se refieren al paro en un 75’6 % en un primer, segundo o tercer lugar.  Le sigue la corrupción y el fraude con un 43’4 %, los problemas de índole económica con un 22’8 %, los políticos en general con un 19’4 %.

El terrorismo internacional parece que sólo preocupa a un 2’1 %, siendo el primer problema para el 0’2 %, un segundo problema para el 1’2% y un tercer problema para el 0’7 %.

La inmigración, otro de los aspectos que suelen usarse para justificar la existencia de nuestras desmesuradas fuerzas armadas, preocupa al 2’9 % de los españoles.

Los refugiados, por su parte, sólo preocupan al 0’1 %, y como tercer problema en importancia.

Nos ha llamado mucho la atención el hecho de que en la pregunta 12 no se haga mención a uno de los servicios públicos que se consideran, por parte de todos los partidos políticos, más esenciales:  la defensa.

cis12julio2016

¿Hay miedo a preguntar sobre si Defensa funciona bien o mal?  ¿Quizá los datos serían, o son, demasiado negativos?

Sin embargo, en la pregunta 16 sí preguntan sobre si los impuestos dedicados a Defensa son excesivos, los justos o menos de lo que deberían ser:

cis16julio2016

Y el 38’2 % de los encuestados piensa que para Defensa son demasiados (es el porcentaje mayor de los gastos considerados demasiados por los entrevistados), el 29’4 % piensa que son los justos y el 12’3 % piensa que son muy pocos (el menor porcentaje de los entrevistados que consideran que se gasta poco).  Hay que tener en cuenta que el 19’7 % no sabe (porcentaje, comparativamente, muy elevado), lo cual no nos extraña teniendo en cuenta lo poco que se difunden las cuestiones de Defensa en la sociedad.

La sociedad española piensa que en Defensa se gasta demasiado (es, con mucho, la cifra más alta de todas las opciones), es decir, en la opción cañones o mantequilla, lo tienen claro.  Y en los siguientes temas básicos muy poco:  Ayuda a personas dependientes:  67’3 %, Sanidad:  64 %, Enseñanza: 60 %, Investigación en ciencia y tecnología:  60 %, Seguridad Social y pensiones:  59’3 %, Protección al desempleo:  58’1 %, Cultura:  53 %, Vivienda:  51’8 %.

Los datos son incontestables:  sólo un 12’3 % piensa que se gasta muy poco en Defensa, la cifra más baja, y con mucho, de entre todas las opciones.

¿Quieren decir algo estas cifras?  ¿Hay descontento social contra los gastos militares?

Nos parece un argumento más para llamar a la objeción fiscal contra el gasto militar. Es un gasto no aceptado por la ciudadanía.

Recordemos que en un barómetro anterior:  julio de 2015, sí se preguntó sobre si los españoles consideraban a la guerra como una de sus preocupaciones.  El resultado fue atronador:  el 0’0 % lo hacía.  Quizá por ello, en el barómetro de 2016 ya ni lo contemplan.

Entonces, sólo el 1 % de los encuestados consideraban que el terrorismo internacional era un problema.

Entonces, la valoración del ministro de Defensa, Pedro Morenés, era de un 2’45 sobre 10, es decir, un muy deficiente.

Y es que no asistimos a un desinterés por la defensa, sino al desprestigio de la aberrante política de defensa. Los españoles tienen opinión en la materia. Una opinión contraria a la de la élite, aunque como se ve muy poco escuchada por nuestros “representantes”.

Share

Guía práctica para hacer objeción fiscal al gasto militar en 2016

Imagen de la Campaña de Objeción Fiscal a los Gastos Militares

Año tras año nos damos cuenta de que lo que se dice gastar en militarismo (5.787’89 millones de €) es muy diferente a los que realmente se gasta (30.928’86 millones de €).  Las cifras las podéis encontrar en nuestro informe Gasto Militar 2016.

Hemos de tomar conciencia de que cada vez es más necesario y urgente que se realice una auditoría independiente de los gastos militares.  Pero hasta entonces, ¿hemos de estar esperando, de brazos cruzados?

No.  Podemos realizar acciones que busque la conversión de lo militar en bienes sociales, podemos lucha contra la cultura de defensa con nuestra cultura de paz, colaborando con el desarme, la reconversión militar y la desmilitarización.

Ante este cinismo militarista, la sociedad se organiza para, anualmente, hacer objeción fiscal al gasto militar.  Es decir, para:

  • al realizar la declaración de la renta, no colaborar con nuestros impuestos en la financiación del militarismo patrio.
  • desviar este dinero que se pretende quitar al militarismo hacia otros fines sociales que sí que defienden lo que queremos defender:  ecología, educación, sanidad, participación social, lucha contra la exclusión, …
  • reivindicar nuestra postura activa, desobediente, comprometida, política, para que se reduzcan al mínimo los gastos militares.

¿Que cómo se hace?  Fácil, los compañeros de Tortura han confeccionado este año un dossier muy bueno sobre qué es la objeción fiscal al gasto militar y cómo hacerla.  Pensamos que merece mucho la pena pararnos unos minutos a aprender qué es y cómo se puede realizar.  Además, incluye la contestación a las preguntas que más frecuentemente se les hace, e información sobre las responsabilidades jurídicas en las que se puede incurrir.

Además, Antimilitaristas.org, nos dan datos sobre los resultados de la pasada campaña de objeción fiscal al gasto militar.  También sobre el dinero que se derivó a destinos sociales y un pequeño resumen de datos de campañas previas.

Por último, informaros de que la web sita en nodo50 sobre objeción fiscal nos ofrece más informaciones e, incluso, vídeos que seguro que os son útiles.

NO AL GASTO MILITAR.

 

Share

Objeción Fiscal al gasto militar

El Roto

Cuando ya llevamos una temporada enfrascados en la campaña de Hacienda para conminarnos a contribuir en la declaración de la renta, no está de más preguntarnos por la justicia de unos presupuestos hechos por los de arriba para los de arriba y que consagran políticas insolidarias, fruto de la sumisión a los dictados del neocapitalismo dominante.

El Gasto militar, dentro de estos presupuestos, se encuentra muy descaradamente escondido, pero su peso es abrumador y, lo que es peor, las políticas que desarrolla militarizan las relaciones internacionales y nos convierte en un estado peligroso  e indeseable, promotor de la venta de armas, del militarismo, del intervencionismo militar y de la guerra.

Por eso la objeción fiscal al gasto militar aparece como una acción directa encaminada a desbordar la lógica de estos impuestos que en nuestro nombre financia la guerra que no queremos.

La Objeción Fiscal al Gasto Militar es una herramienta colectiva humilde pero eficaz, permite evitar que parte de nuestra riqueza se destine a fines criminales, denunciar la financiación del militarismo y poder dedicar una parte de nuestro dinero a fines socialmente útiles y transformadores” nos explica La Pantera Rossa en la información que difunde Arainfo del proyecto de objeción fiscal del año 2016 promovido por los antimilitaristas de Zaragoza: la edición, con licencia libre, de un libro/dvd que incluirá el libro “Las trece puertas” y el documental “Desobedientes. La Insumisión presa”.

Desde el Colectivo Antimilitarista Tortuga nos ofrecen las herramientas necesarias para poder hacer objeción fiscal . Nos remitimos a este manual.

Otros muchos colectivos sociales de toda índole van incorporando esta lucha como propia. Tal vez, aunque poco a poco, las cosas están cambiando.

Share

España gasta el 2’72 % de su PIB en Defensa, no el 0’8 como dice Morenés

Imagen de Manu Gómez

Los P.G.E. de 2016 se han realizado estimando un PIB de 1.142.000 millones de € (en 2015 se había estimado un PIB de 1.065.736 millones de €).

Si tenemos en cuenta el gasto de Defensa que publicita el Ministerio (los 5.787’89 millones de € de su presupuesto ministerial), el PIB que estaríamos utilizando para Defensa en 2016 sería el 0’5 %, cifra que ni ellos se creen, y que, por lo tanto, ni los militares publicitan por falsa.

Antes bien, Defensa viene diciendo que estamos gastando un 0’8 % del PIB en Defensa, esto es, Defensa viene a reconocer que realmente gastaremos en lo militar 9.136 millones de €, 3.348,11 millones más de los que publicitan.  Grave contradicción ministerial.

La realidad que nos pretende vender Morenés es que si diésemos el salto que propone y pasásemos del 0’8 al 2 % del PIB (necesario para estar en consonancia con los esfuerzos que ha pedido la OTAN a los Estados parte) tendríamos que multiplicar la inversión en Defensa por 2’5, lo que supondría para Morenés pasar de los 5.787’89 millones de € del gasto ministerial a un gasto ministerial de 14.469,725 millones.  Entonces Morenés estaría contento y podría cumplir las exigencias-recomendaciones de la OTAN.

Sin embargo, si utilizamos como medida el G.M. que hemos calculado, a la baja, (31.160’61 millones de €) el % del PIB utilizado para Defensa ascendería al 2’72 % del PIB, dato mucho más real y ajustado.

Como se ve, miente mucho Morenés y el Ministerio de Defensa, ellos pregonan un 0’8 % del PIB en gasto de Defensa y la realidad es 3’4 veces superior.

Esto influye mucho en algunos debates que promueven Morenés y sus ayudantes. Como ya hemos demostrado, Morenés oculta una gran parte del gasto en Defensa, pero para pedir mayor desembolso militar no usa cifras concretas sino que prefiere referirse al porcentaje del PIB utilizado en Defensa, con el fin de oculta, aún más, los datos reales.  Argumentan que España está muy por debajo del % de PIB utilizado en Defensa.  Pero lo dicen, como hemos demostrado arriba falseando los datos torticeramente.  Morenés pretende justificar con los datos del % del PIB el aumento hasta el 2 % del PIB del gasto en Defensa cuando realmente ya lo hemos superado con creces y desde hace tiempo.

Lo justo sería que el % del PIB dedicado a Defensa bajase para ajustarse a las exigencias de la OTAN en un 0’7 % del PIB, es decir, 7.994 millones menos.

Entonces estarían de acuerdo los militares del Atlántico Norte.  Nosotros no porque dicho gasto es desmesurado para un país como España y la sociedad no lo aceptaría porque sólo respondería a los intereses militaristas e imperialistas de la OTAN.

Share

La imponente deuda militar que esconden los presupuestos de Defensa de 2016 (parte 2)

ENCADENADO

Por Santojose 2004

Deuda militar. Una estrategia perversa

Uno de los componentes importantes de la deuda pública es la deuda militar: aquella generada por las políticas militares, por la adquisición de armamento y material militar, por las necesidades industriales del sector militar y por los presupuestos militares.

El peso de esta deuda, como veremos, es abrumador en España y en el resto de los países.

Pero antes de entrar al análisis de la misma, queremos ofrecer algunos datos que nos dan cuenta de la verdadera significación política de la deuda militar.

Explicábamos en una reciente entrada de nuestro blog, analizando el libro “”El mito de la guerra buena. EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial” de Jacques R. Pauwels, de la editorial Hiru, como la deuda militar es un instrumento privilegiado de dominación de los pueblos y de desgracia de las sociedades.

Estados Unidos, paradigma en el doble sentido de generador de deuda militar propia y de impulsor de la ajena, ofrece en su historia una buena lección al respecto.

Durante la primera guerra mundial Estados Unidos aprendió la dura lección: vender armas a crédito no era un buen negocio. De hecho, ellos las habían vendido a británicos y franceses y, una vez que estos estuvieron bajo la amenaza de perder la guerra, la inversión americana se vio en peligro, lo que obligó a dicha potencia a intervenir militarmente para evitar el colapso de sus clientes-deudores.

Al principio de la 2ª G.M. y ante demandas de compra de material bélico por parte de las potencias contrarias al eje, los yankis insistieron en el pago al contado para proveer de armas a éstos. Pero cuando Gran Bretaña comenzó a sufrir la falta de efectivo, los yankis no pudieron ignorar que los británicos habían absorbido el 40 % de sus exportaciones en unos momentos en los que se intentaba salir de la gran depresión a base de promover el comercio exterior, lo que obligó a nuevas fórmulas para vender a crédito.

Roosevelt convenció al Congreso para aplicar formas de pagos más benévolas a Gran Bretaña. El sistema se llamó “préstamo-alquiler” (Lend-Lease). Se introdujo en 1941 y dotaba a Londres de un crédito ilimitado para comprar armas y municiones. Con ello el valor de las exportaciones yankis aumentó:

  1. 1939: 505 millones de dólares
  2. 1940: 1.000 millones de dólares
  3. 1941: 1.600 millones de dólares
  4. 1942: 2.500 millones de dólares
  5. 1943: 4.500 millones de dólares
  6. 1944: más de 5.200 millones de dólares

No todos los pagos británicos fueron en dinero: este préstamo-alquiler se asoció a la promesa británica, conocida como “La Confederación” en virtud de la cual Londres se comprometía a desmantelar, acabada la guerra, su sistema proteccionista de tarifas de “Preferencia Imperial”, el cual limitaba la exportaciones americanas a Gran Bretaña y colonias. Este negocio permitiría a EE.UU. acabar con uno de sus mayores problemas durante la Gran Depresión: el déficit de demanda de sus productos.

El sistema de préstamo Lend-Lease consistía, en teoría, en que el Estado cebaba la economía por medio de los grandes pedidos y financiaba el esquema prestando el capital necesario. Como consecuencia, la deuda interna debería crecer, pero era de esperar que los altos beneficios generarían al Estado suficientes ingresos en concepto de impuestos, para permitir a Washington liquidar tal deuda.

Sin embargo, el esquema, realmente funcionaba de otra manera: el Estado usaba sus ingresos (basados en los impuestos que se cobraban a los contribuyentes) para pagar las pesadas facturas presentadas por las grandes corporaciones, que virtualmente monopolizaban los negocios Lend-Lease y la producción de armas. Estas facturas se pagaban por medio de los impuestos directos e indirectos, que durante la guerra eran sufragados más por los norteamericanos pobres y de clase media que por los de clase alta y las grandes corporaciones del país. Los enormes beneficios fueron para las compañías y los impuestos para el pueblo americano.

Gran Bretaña se benefició de los contratos “préstamo-alquiler” porque pudo continuar la guerra contra Hitler después de la caída de Francia. Pero, a largo plazo, Gran Bretaña pagó el precio de ver como EE.UU. se haría, años más tarde, con los negocios en gran parte del imperio británico.

Este mismo esquema que hemos explicado sigue vigente en la actualidad: EEUU; por tomar el ejemplo más paradigmático, financia la producción de armas y el imponente complejo militar-industrial, vía impuestos de los ciudadanos (que se empobrecen con ello) y mediante ayudas a dicho sector (que obtiene los beneficios principales). A su vez vende a crédito su material militar a otros Estados con la intervención incluso de la fórmula de garantía “gobierno a gobierno”. Ello incrementa la inseguridad global y obliga a constantes escaladas de armamento, lo que permite nuevas ventas y genera mayor deuda a los compradores y nuevas concesiones de toda índole a los vendedores.

Resultado de todo ello: un empobrecimiento mutuo de los pueblos vendedores (cuyas clases más pobres pagan el gran esfuerzo inversión en armas a costa de pérdidas de oportunidades de mejora de sus derechos y prestaciones) y de los pueblos compradores (adquieren deuda, pierden soberanía de decisión en sus políticas, pagan impuestos para sufragar las malas políticas de sus gobernantes) y un enriquecimiento de las élites vendedoras y de las élites compradoras.

Podemos poner de esta situación diversos ejemplos, pero ninguno más ilustrativo que el de Grecia, un gran cliente de las industrias militares durante el largo período desde los años 80 del siglo XX.

En la actualidad, la cuarta parte de la deuda militar griega se debe a deuda militar, una deuda impuesta en gran parte por los países occidentales más interesados en vender armas, especialmente querida por los gobernantes griegos por las grandes prebendas y sobornos que les reportaba y alimentada de forma insensata por estos porque suponía un gran tirón para su economía.
Patológicamente, cuando Grecia entra en bancarrota, los mismos que le vendieron armas de forma desmesurada, principalmente Alemania y Francia

estos países le piden a Grecia que recorte en pensiones y en otras partidas de gasto público mientras al mismo tiempo le exigen que cumpla los compromisos adquiridos en relación a las compras de armamento y vehículos, amén de que se niegan a perdonar parte de la deuda pública cuándo la misma ha sido incrementada en su propio beneficio.

Similar problema tiene Italia, Portugal, u otros países PIGS en Europa

Europa entera ha construido un perverso y voluminoso cuadro de deuda militar que convierte a los países deudores en dependientes de las políticas de los halcones y los intereses del complejo militar industrial.

 

Share
A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed