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Desenmascarando mentiras: la industria militar no invierte en I+D todo lo que afirma

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Por biphop

Fuente: Público.

Una de las explicaciones que la industria militar española ofrece a diestro y siniestro para hacernos ver su excelencia, es que son uno de los sectores que más invierten en investigación y desarrollo (I+D).

En el mundo actual la inversión en investigación y desarrollo parece la estrategia empresarial de futuro. Al afirmar la industria militar su gran avance al respecto, parece querer mostrarnos su gran superioridad y su gran apuesta por el avance y la innovación.

Se hacen cuentas de las oportunidades que, como empresas innovadoras, se les abren en la sociedad del futuro.

Pero en nuestro criterio las cuentas acaban siendo un cuento. Y si no, miren la noticia que comentamos.

El Centro Común de Investigación de la UE (JRC, por sus siglas en inglés), dependiente de la Unión Europea, publica cada año una estadística de las empresas europeas que más invierten en innovación y en I+D.

Pues bien, entre otros datos curiosos del estudio, resulta que de entre las 567 empresas que más invierten en I+D en la Unión Europea únicamente 16 son españolas y ninguna precisamente en los puestos de cabeza de Europa. Y de las 16 empresas españolas, únicamente una, INDRA pertenece al sector de la defensa y tampoco es una de las que más invierten de entre las españolas.

Menudo desmentido este. Las famosas empresas de la defensa española, que cacarean su enorme inversión en I+D, quedan desmentidas por un estudio europeo que nos indica su absoluta ausencia en el ranquing de la innovación.

La lista muestra que la innovación está de nuevo en plena efervescencia en Europea. Para mantener el avance de nuestra industria, debemos continuar invirtiendo y reformando nuestros sistemas de educación”, declaró en un comunicado el comisario europeo de Investigación, Ciencia e Innovación, Carlos Moedas.

En cuanto a las empresas españolas más innovadoras, dice la noticia

La primera empresa española del listado es el Banco Santander, en el puesto 81 y con un avance de la inversión en I+D del 16,5 % respecto al año pasado).

Le siguen Telefónica (-10,5 %), Amadeus (+9,8 %), Grifols (-0,9 %), Iberdrola (+5,6 %), Acciona (+7,5 %), Indra (+7,3 %), Banco Popular (-13,5 %), Repsol (-13,3 %), Pharma Mar (+25,7 %), Almirral (+7,4 %), Siemens Gamesa (-3,8 %), Ferrovial (+8,6 %), ACS (-22,9 %), Obrascon Huarte Lain (+1,8 %) y Sener (-68,7 %).

Ni Navantia, ni HISPASAT, ni ninguna de las grandes empresas de nuestro polo militar-industrial forman parte del listado español.

Pero los datos, a escala europea, también nos hablan de la menor relevancia del sector militar respecto de otros sectores en cuanto a la I+D. Según el informe

En total, las 2.500 compañías líderes en I+D invirtieron entre 2016 y 2017 un total de 741.600 millones de euros en ese concepto y representan el 90 % del total destinado por las empresas privadas de todo el globo a investigación y desarrollo.

Por sectores y a nivel internacional se sitúan en lo alto del índice las empresas de servicios relacionados con las tecnologías de la información y las telecomunicaciones, con el 11,7 % del total de la inversión en I+D, seguidos por las firmas de salud (6,9 %) y por los fabricantes de equipos de telecomunicaciones (6,8 %).

Esos tres sectores, junto con el automovilístico, se atribuyeron el 75 % del total de la inversión en I+D a escala planetaria, según los datos de la Comisión Europea.

El informe destaca también que, junto al incremento de la I+D en el sector automovilístico, se ha producido un retroceso de la inversión en I+D en los sectores aeronaútico y de la Defensa.

¡Menudo desmentido a la I+D del sector de la Defensa!

 

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La ilógica lógica militar

Imagen de Rubén Díaz Caviedes

Fuente:  El País.

El titular de la noticia se las trae y encierra todo un curso de política de defensa y de política internacional:  “Marruecos lanza su primer satélite espía y recorta la ventaja militar de España”.

Evidentemente, con toda la evidencia posible de la que le dota a quien titula el estar hablando de un tema de Estado, los satélites de Marruecos son espías, y además, espías militares.  Los nuestros son meros satélites de observación de la Tierra.  Las intenciones de Marruecos se vislumbran negativas:  recortar nuestra ventaja militar, las nuestras cuando lanzamos nuestros satélites, son, por supuesto, pacíficas.  Nuestra ventaja militar es buena, sacrosanta, necesaria, normal.  Su recorte hace adivinar aviesas intenciones.

Marruecos se convertirá en una potencia espacial a las 2,42 del 8 de noviembre cuando, si no se altera el calendario previsto, un cohete Vega de Arianespace lanzará el Moroccan EO Sat1, el primer satélite espía del país vecino. Se trata de un satélite de observación de la tierra de alta resolución construido en Francia. Aunque Marruecos es un país amigo de España, que colabora en la lucha contra la inmigración ilegal y el yihadismo, estrategas militares advierten de que “la ventaja tecnológica, en la que se basa la disuasión, se estrecha”.

Vaya.  Lo construye Francia, nuestro aliado preferente, aquel con quien vamos a repartir paz manu militari por el Sahel.  ¿No serán tan amigos?  ¿No serán espiados ellos, también?  ¿No será que no hay que temer nada?

¿La disuasión sólo lo es cuando la ejercemos nosotros?  ¿Cuándo la ejerce Marruecos no es disuasión sino tensión militar?

La construcción del primer satélite espía marroquí ha estado rodeada del máximo secretismo. El contrato se firmó en 2013, tras la visita que en abril de aquel año hizo a Rabat el entonces presidente francés François Hollande. El satélite ha sido construido por el consorcio europeo Airbus Defence & Space y sus equipos ópticos por Thales Alenia Space.

 También es curioso.  ¿Máximo secretismo?  Pero si el contratista son Airbus y Thales, es decir, media Europa.  Entre ellos, por cierto, España.  ¿Cómo se puede decir que una empresa que en parte es del Estado Español fabrica armas para nuestro enemigo del sur y luego acusarles de rebajar nuestra ventaja en defensa?

El coste total del programa —que incluye dos satélites, el primero a lanzar en noviembre; y el segundo, en 2018— se estima en unos 500 millones de euros.

No se conocen las características del MN35-13, como se denomina técnicamente, pero se supone que se trata de una versión de los dos satélites franceses Pléiades lanzados en 2011 y 2012. Ambos son satélites de observación y reconocimiento de muy alta resolución (70 centímetros en una franja de 800 kilómetros), en el espectro visible e infrarrojo cercano, capaces de tomar 500 imágenes diarias y enviarlas a la estación terrestre cada seis horas. Cada uno de ellos pesa 970 kilos y orbitan a 695 kilómetros de la tierra.

El Morocan EO Sat 1 llegó a la base de Kourou, en la Guayana francesa, el pasado 23 de septiembre, un mes y medio antes de su fecha prevista de lanzamiento; y su base de control, dependiente del Ministerio de Defensa de Marruecos, estará junto al aeropuerto de Rabat.

Entre los usos del nuevo satélite figuran la lucha contra el inmigración ilegal y el contrabando, la persecución de los grupos yihadistas que operan en el Sahel, como AQMI (Al Qaeda del Magreb Islámico), y de los piratas que se han enseñoreado del golfo de Guinea o el control de sus porosas fronteras.

Pero también puede obtener información detallada sobre instalaciones militares y movimientos de tropas de sus vecinos, España y Argelia; o del Frente Polisario, con el que mantiene un precario alto el fuego. Se convertirá en el tercer país del continente, tras Egipto y Sudáfrica, en disponer de esta capacidad.

“Marruecos es un país amigo, con el que mantenemos una cooperación muy intensa y fructífera, imprescindible para frenar la inmigración clandestina o prevenir atentados terroristas, pero no es agradable que nadie, ni siquiera los más amigos, te anden husmeando por la cocina”, advierte un estratega militar.

Y por último, un par de guindas:

Nuestro rearme en Canarias no supone ningún peligro para nadie, claro, desde una perspectiva militar y cínica, pero…:

El Ejército del Aire está acometiendo ya las obras necearias para convertir el aeródromo de Lanzarote en base secundaria de los MQ-9 Reaper. La base principal de estos cuatro drones, comprados en 2015 a la compañía estadounidense General Atomics por 158 millones, será Talavera la Real (Badajoz). Esta última se ha elegido por su escasa densidad de tráfico aéreo, mientras que la elección de Lanzarote responde a la proximidad de la costa africana y el Sahel, de donde proceden las principales amenazas a la seguridad de España. Aunque pueden armarse, los drones españoles irán dotados de cámaras y equipos de vigilancia electrónica y se dedicarán a misiones de reconocimiento e inteligencia. Su radio de acción es de 1.850 kilómetros, pero puede ampliarse con depósitos adicionales de combustible. El Ejército del Aire ha enviado a pilotos a EE UU para instruirse en el control a distancia de estos drones, que deben estar operativos en 2018.

Porque nuestra disuasión siempre ha sido por la paz mundial y con todo respeto para los marroquíes.

“Además, hay una serie de contenciosos más o menos durmientes [Ceuta y Melilla, los peñones o la delimitación de las aguas territoriales] que aconsejan no bajar la guardia. Nuestra disuasión se ha basado siempre en la ventaja tecnológica, pero si esa ventaja se estrecha la disuasión puede diluirse”, subraya.

Y, no deja de resultar curioso que el gran aliado de España y de Marruecos, es decir, Estados Unidos, se ocupe tanto de armar a uno como a los otros.  ¿Tendrá el objetivo de enfrentarnos para crear inseguridad y que les compremos, tanto los unos como los otros, armas con las que financiar su militarismo e imperialismo mundial?

En los últimos años, Marruecos ha acometido una profunda modernización de sus Fuerzas Armadas, con la adquisición de 47 cazas F-16 o 200 carros de combate Abrams, facilitados ambos por EE UU, o una fragata de última generación de la clase FREMM, franco-italiana.

En el terreno de los satélites espía, España dispone desde hace más de dos décadas de las imágenes que le proporciona el programa Helios,compartido con Francia, Bélgica, Italia y Grecia. Se trata de un satélite óptico e infrarrojo de gran capacidad, pero la participación española se limita al 2,5% y ese es el porcentaje de imágenes que tiene derecho a demandar.

Además, el último de los cuatro satélites del programa está ya al final de su vida operativa estimada en cinco años (el Helios 2B se lanzó en diciembre de 2009), por lo que España debe decidir en breve si quiere participar en el futuro Helios 3 o poner en marcha su propio programa nacional de satélites ópticos.

“El dilema”, explica un experto del sector espacial, “está en decidir si queremos tener mayor capacidad, para lo que necesitamos un programa multinacional, o disponer de más autonomía”. El Helios es un proyecto básicamente francés —París acapara un 90%, frente al 10% que suman los otros cuatro socios europeos— y aunque los militares españoles presumen de haberle sacado un alto rendimiento —con el 7% del Helios 1 se consiguieron retornos superiores al 20%—, puede no estar disponible cuando más se le necesita.

Según fuentes militares, durante la crisis de islote de Perejil, tomado por gendarmes marroquíes en julio de 2002, no se pudieron obtener en tiempo útil imágenes del Helios debido a “problemas técnicos”. Pese a que España y Francia son socios en la OTAN y la UE, París se alineó en aquel contencioso con Rabat y Madrid tuvo que buscar el apoyo de Washington.

La puesta en marcha de un programa español de satélites espía ópticos, cuyo coste se estima en unos 200 millones de euros, llevará en todo caso varios años. Mientras tanto, la capacidad de observación de las Fuerzas Armadas españolas se basará en el satélite Paz que, con más de dos años de retraso y si no hay nuevas demoras, se lanzará el 30 de enero de 2018 desde la base aérea de Vandenberg, en California, (EE UU).

A diferencia del Helios, el Paz no es un satélite óptico sino radárico. Cuando esté en órbita, a 514 kilómetros de altura, tomará 100 imágenes diarias, tanto nocturnas como diurnas, sin importar las condiciones meteorológicas, gracias a su Radar de Apertura Sintética (SAR). Fabricado por Airbus Defence & Space, está listo desde 2014 pero el conflicto de Ucrania obligó a retrasar su lanzamiento primero y a trasladarlo a EE UU después.

El Paz forma parte del programa Nacional de Observación de la Tierra por Satélite (PNOTS), aprobado en 2007, que incluía también un satélite óptico, el Ingenio, pero este tendrá un uso exclusivamente civil.

Por otras fuentes que hemos manejado en otras ocasiones, tampoco es del todo cierto que el satélite Ingenio sea únicamente de uso civil.Según la propia página de HISDESAT, quien construye este satélite, su uso será “principalmente” civil, lo que no quiere decir que vaya a ser exclusivamente de uso civil.

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EE.UU. costeará un programa de submarinos nucleares con un coste inicial de 347.000 millones de dólares

Por Màrtainn MacDhòmhnaill

Fuente: El Confidencial.

La cifra escalofriante, 347.000 millones de dólares (aunque la noticia añade que los sobrecostes de los programas de armas americanos suelen ,rondar el 27%), tiene como finalidad mantener la absoluta supremacía de EE.UU. en el mar y disuadir de cualquier intento de agresión a la potencia americana por cualquier país del globo.

Para ello se pretende construir una flota de 12 nuevos submarinos nucleares, los “clase Columbia”, actualmente en diseño y que deberá tener un ciclo de vida de 2031 hasta 2084. Estos nuevos submarinos tendrán que sustituir a los 14 submarinos actuales “clase Ohio” construidos entre 1983 y 1987, y que empezarán a ser reemplazados por los “Columbia” a partir de 2031.

Según la noticia, los Columbia en proyecto serán el “arma furtiva” por excelencia de EE.UU. y están diseñados para ser un arma disuasiva, pues su capacidad y armamento nuclear es capaz de acabar con la vida del planeta, su “autonomía” les permite navegar sin necesidad de repostar combustible durante 15 años, y su misión, devastar ciudades en venganza si EE.UU. es atacada.

Por si la cifra resulta estremecedora (que lo resulta), debemos saber que esta capacidad de destrucción total, al parecer, ya la tienen los actuales 14 submarinos de clase Ohio, que sin embargo van a ser superados técnicamente en sus capacidades de no ser detectados y en la capacidad de llevar misiles nucleares más potentes y en mayor número.

Y por si fuera poco, “en menor medida”, una importante capacidad devastadora también la tienen los submarinos nucleares de otros cinco estados que aplican una doctrina de disuasión nuclear: Reino Unido, Rusia, Francia, China e India.

Que haya 6 países con una capacidad nuclear “disuasiva” de devastar el planeta nos permite dudar de la eficacia disuasiva de este tipo de armamento y afirmar, más bien, su alta capacidad para promover el constante rearme militar y el peligro latente sobre todo el planeta que el creciente armamentismo provoca. ¿O alguien duda que China, Rusia o cualquier otro, para responder a la desventaja “disuasiva” de sus submarinos nucleares, no fabricará otros más potentes a su vez?

Los nuevos prototipos serán el tercer programa armamentístico más caro de EE.UU. después de los F35 y los sistemas de misiles balísticos.

Tan caro que, dice la noticia

… solo la fase de diseño y desarrollo tecnológico costará alrededor de 4.200 millones de dólares (3.550 millones de euros), la construcción del primer buque se estima en 6.200 millones de dólares (5.240 millones de euros), con los demás costando al menos 4.900 millones de dólares (4.142 millones de euros) cada unidad.

La Armada de EE.UU. tendrá que dedicar, nos dice la noticia, hasta la mitad de su presupuesto anual de inversiones para poder costear todo este programa, lo cual genera un problema para cumplir el objetivo de Trump de aumentar el tamaño absoluto de la flota militar americana, pues el programa contempla 12 submarinos y se come la mitad del presupuesto de inversiones.

El trabajo de diseño de estos mortíferos submarinos ya ha comenzado, y hay 3.000 trabajadores ya enfrascados en el “desarrollo integrado del producto y procesos”, pertenecientes a las empresas General Dynamics Electric Boat, como contratista principal (por cierto, es la empresa que produce los clase Ohío) y los astilleros Newport Huntington Ingalls como subcontratista principal.

Estados Unidos está provocando una enorme burbuja militar que tal vez acabe arrastrando a su propia economía a una situación de deuda desbordada e impagable y a una situación inasumible. ¿Quién pagará entonces los platos rotos?

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¡Fuera de Madrid, señores de la guerra!: 14 de Marzo, 19 horas, Sol

Imagen de Desarma Madrid

 

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Destruir armas, nuevo negocio de los fabricantes de armas

Imagen de Policía Nacional de los colombianos

Fuente:  Infodefensa.

La verdad es que es una noticia agridulce totalmente.

Por un lado nos alegramos de que se destruyan armas.

Pero no lo hacemos tanto de que sea un fabricante de armas quien se lucra destruyéndolas.  Ganan dinero doblemente, cerrando el círculo vicioso.  Y no es especulación nuestra denuncia.  Aquí van dos noticias que lo confirman:  Expal se adjudica contratos para suministro de granadas y minas por 10’2 millones de €, Expal suministrará al Ejército granadas para mortero de 81 mm por 2’7 millones de €,  Expal suministrará sistemas de mortero al ejército italiano por 20 millones de €.

La protagonista es EXPAL y los hechos ocurren en Bielorrusia.

Tras la firma de la Convención de Ottawa por parte de Bielorrusia, este país se ha visto obligado a destruir sus minas antipersona (técnicamente, munición cluster de tipo PFM-1).  Como no tenía tecnología para hacerlo, decidieron hacerlo a través de un concurso internacional de la Unión Europea que ganó la española EXPAL.  El proyecto tiene financiación europea.  El programa estaba valorado en 3’9 millones de €.

Ya se han destruido 3.000.000 de las 3.400.000 minas antipersona de Bielorrusia.

Que un países de menos de 10 millones de habitantes disponga de una mina antipersona para cada tres nacionales nos hace sospechar que en el mundo debe de haber una cantidad ingente de estas minas.  ¿Cuántas habrá en España?  ¿Cuántas se habrán destruido?  ¿Cuánto nos habrá costado?  ¿Por qué no se informa de todo esto?

Expal tiene “fábricas para la desmilitarización” en España (El Gordo, Cáceres), Italia, Dinamarca, Bulgaria, Estados Unidos y Brasil.

Visto el volumen de armas que hay en el mundo, quizá sea necesario asumir como ineludible que las empresas de armas primero han de transformarse en empresas de destrucción de armamento antes de ser reconvertidas a empresas civiles que fabriquen útiles socialmente beneficiosos.

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La empresa militar alemana H&K no deberá compensar al Ministerio de Defensa alemán a pesar de que sus fusiles de asalto funcionan mal

Imagen de Dirk Vorderstraße

Imagen de Dirk Vorderstraße

Fuente:  Infodefensa.

No deja de sorprendernos el inmenso poder de la industria armamentística.

Ahora el protagonista es la empresa alemana Heckler y Koch que fabrica el fusil de asalto G36 (en la imagen superior).  Recordamos que este es el fusil de asalto que sustituyó al también ineficaz Cetme que también fabricaba España junto a H&K y que, también, tuvo serios problemas de eficacia.  Es de destacar que el G36 es el fusil reglamentario de las fuerzas armadas españolas desde 1999. También lo usan la Policía Nacional y la Guardia Civil.

La investigación oficial (¡Qué envidia, ¿cuándo se hará una investigación oficial en España sobre alguno de los despilfarros militaristas por mala calidad?) en 2015 informó de que estos fusiles tenían fallos. El problema residía en el polímero complejo (plástico que se utiliza con el objeto de darle mayor ligereza) con el que estaban hecho los cañones del G36: se recalentaban a temperaturas no demasiado altas (23 ºC), se ablandaban y se combaban.

H&K contestó que la culpa era del Ministerio de Defensa alemán que había colocado una cubierta protectora de estaño en el cañón de los fusiles para protegerlo, que sería la causante del calentamiento inoportuno.

Alemania posee 167.000 fusiles G36, que fueron dados por inútiles, con lo cual el problema no es pequeño, sobre todo si tenemos en cuenta que cada uno cuesta unos 1.000 €.

¡Cuánto despilfarro militar, cuánta violencia económica ejercida por las empresas militares y por lo gobiernos que les compran y las impulsan!  ¿No sería más sensato económicamente hablando y más humano éticamente hablando reconvertir estas industrias hacia objetivos sociales beneficiosos para la humanidad?

Parece que el Ministerio de Defensa alemán había hecho una reclamación  por 4.000 armas.  Con ello se llegarían a los 4 millones de €, pero los tribunales han dado la razón a H&K.

En España no se ha dicho nada, por parte de nuestro Ministerio de Defensa, sobre el problema.  Quizá, como el gobierno está en funciones, sea mejor mirar hacia otro lado. Al menos hasta que haya bajas. Entonces la culpa la tendrá …

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Los beneficios de Airbus aumentan con la expansión de las guerras

Manching+-+Germany

NorbertRupp

Fuente: infodefensa

Parece que de nuevo se confirma la sospecha de que la propagación de la guerra le sienta bien a la industria militar, una, si no la única, beneficiaria de la política de guerra global que asola al mundo.

Como ejemplo del sector podemos poner el caso de Airbus militar, una empresa que ha sumado en el primer semestre de 2016 una cartera de pedidos de 5.440 millones de euros, a los que sumar los 2.687 millones de Airbus Helicópteros, con unos beneficios una vez descontados impuestos de 325 millones de euros (un 22% más que el primer semestre de 2015) en el sector de defensa, y de 14 millones de euros (un 11% menos que el primer semestre del año pasado), respectivamente.

Se da el caso de que Airbus Militar ha tenido además que poner 1.000 millones de euros en este semestre para solucionar los problemas de la deficiente fabricación de su avión estrella, el A-400, lo que hace mucho más disparatado el beneficio y el negocio global de la empresa, a parte de su considerable contribución al despilfarro militar con otro modelo de avión que no funciona correctamente y que les hace incurrir en gastos millonarios que en cualquier otra empresa provocarían dimisiones inmediatas.

Como se ve, las empresas militares aumentan su “carga de trabajo” y sus beneficios cuando la guerra se propaga.

Nos podemos preguntar por las consecuencias de esta venta masiva de armas que empresas como, por ejemplo Airbus, promueven, ¿benefician al desarrollo humano?, ¿generan seguridad humana?, ¿contribuyen a la creación de deuda impagable para los pueblos?, ¿fomentan la paz?, ¿consolidan la violencia estructural?

A nosotros las preguntas nos parecen pertinentes y la respuesta obvia. ¿Por qué entonces las grandes potencias, a las que se les llena la boca de grandes aspavientos y de deseos de paz, permiten y potencian la política comercial de estas empresas de sangre?  ¿Son sus cómplices?, ¿comparten intereses?

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La guerra duplica el cáncer en Gaza

Imagen de Zeroincondott★

Fuente:  Nueva Tribuna.

Los tumores cerebrales se multiplican en Gaza por los gases y el uranio lanzados por Israel.

En estos momentos el cáncer es la segunda causa de muerte en la Franja de Gaza. Los expertos opinan que en los próximos años las cifras se pueden duplicar

La guerra es un desastre ecológico que contamina el agua, los suelos, el aire:

Jean François Fechino, consultor en temas de Medio Ambiente de Naciones Unidas, ha llegado a la conclusión, tras numerosos estudios, que decenas de toneladas de uranio empobrecido se encuentran en el subsuelo y en las aguas de Gaza. Las muestras de tierra que analizaron tras su última visita a Gaza demuestran la presencia no sólo de uranio sino también de cesio, amianto polvo, tungsteno u oxido de aluminio.

La asistencia sanitaria de cierta calidad en Gaza es inexistente y los afectados dependen de que Israel les conceda (contados) permisos para tratarse en un centro médico luterano de Jerusalen.

“Nuestro principal hospital en la Franja  sólo funciona al 50% por falta de personal y material” explica a El Confidencial Usama Said Aklouk, director del Hospital de Al Shifa, formado en España, con impotencia ante las dificultades con las que trabajan.

En un recorrido por el Centro podemos ver como de seis quirófanos, sólo funcionan  tres. Los restantes no tienen camas de operaciones y en cuanto a las habitaciones tan sólo están ocupadas la mitad, mientras en el despacho de Usama S. Aklouk no paran de entrar ciudadanos quejándose de las listas de espera que pueden llegar en algunos casos a los dos años. El resumen es que la sanidad gazatí está al borde del colapso.

Como en toda la Franja de Gaza, el Hospital vive condicionado por los cortes de luz que pueden suponer seis horas de duración o más. El suministro  la controla Israel que da una cantidad diaria para la Franja y debe ser el Gobierno de Hamas  quien la suministre. Como es escasa debe ir cortándola para dar servicio al millón ochocientas mil personas que viven en la Franja.

Parece que Israel está innovando continuamente en su forma de masacrar a los palestinos y:

El profesor de la Universidad de Oslo, Erik Fosse, que lleva años trabajando en Gaza, mantiene que Israel estaría empleando armas que provocan cáncer. En concreto los médicos apuntan que podría tratarse de los denominados explosivos de metal inerte denso (DIME, por sus siglas en inglés), un arma de tipo experimental cuyo radio de acción es relativamente pequeño, pero cuya explosión resulta extremadamente potente. Segín Fosse y su compañero Mads Gilbert dichas armas ya se utilizaron en los ataques de 2009.

Pero los ecosistemas muchas veces devuelven a los humanos los impactos que estos les causan.  Se conoce como “efecto bumerang” y acabará perjudicando, a través del agua, de los suelos y sus cultivos, del aire, a … los israelíes.

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Otro ejemplo de mala calidad en la industria militar: los fusiles de asalto

Imagen de Romain

Fuente:  El Confidencial.

El artículo nos hace un recorrido sobre los múltiples problemas que han presentado los fusiles de asalto.  Ya en otras ocasiones nos hemos ocupado de la mala calidad de la industria militar y, poco a poco, nos vamos dando cuenta de que la mala calidad en lo militar es la norma.

  • El M-16 estadounidense:

Véase lo paradójico del razonamiento:

el M-16 pronto se ganó el apodo de ‘toy gun’ (fusil de juguete), en parte debido a la leyenda (falsa) de que algunas partidas habían sido construidas por el fabricante de juguetes Mattel. En realidad, el M-16 era ligero y manejable y bastante apto para el combate en la jungla de Vietnam. El problema es que se puso en servicio antes de que el ejército estadounidense estuviese preparado para sus peculiaridades.

Y el remate:

El problema es que para hacerlo poco pesado la construcción era endeble, y que el mecanismo para el disparo en automático era susceptible de llenarse de carbonilla. El resultado fueron fusiles rotos en combate o frecuentes encasquillamientos, además complicados de resolver; en los primeros modelos había que introducir una barra por el cañón para extraer el casquillo atascado. Como consecuencia, se dieron casos de soldados que aparecían tras un combate muertos junto a varios fusiles, todos encasquillados. La mala fama que generaron estos casos nunca abandonó al M-16.

  • El SA-80 británico:

Otro dechado de virtudes:

Los primeros modelos tenían tendencia a perder piezas en el fragor de la batalla, con anécdotas sobre bayonetas caladas y otras partes que salían volando. La palanca para soltar el cargador estaba en una posición tal que era fácil activarla con el roce de la ropa, perdiéndolo. El diseño ‘bullpup’ impide disparar desde el brazo izquierdo so pena de recibir el impacto del casquillo expulsado en plena cara; los humos de disparo irritan la nariz y los ojos. Y los bloqueos y encasquillamientos resultaron frecuentes, sobre todo en lugares polvorientos, como descubrieron para su horror los soldados británicos en la Primera Guerra del Golfo y han redescubierto en Afganistán.

Lo malo es que da igual las críticas que le hagan, los contratos en Defensa son sagrados y se respetan hasta la muerte porque lo importante no es el soldado, sino los beneficios del contratista:

El rifle acabó siendo modificado al menos 83 veces para resolver sus problemas, incluyendo reconstrucciones completas de centenares de miles de ejemplares, pero aun así sigue siendo aborrecido por los soldados, algunos de los cuales visten camisetas con el lema “Diseñado por incompetentes, escogido por indiferentes, usado por infortunados“. Las fuerzas especiales británicas, que pueden escoger sus amas, lo rechazan y usan otros modelos, y solo Bolivia y Jamaica lo adoptaron en sus ejércitos. Para el soldado británico común seguirá siendo el arma de reglamento hasta al menos 2020.

Leer más:  Del G36 al FAMAS: los fusiles que odian todos los soldados del mundo. Noticias de Tecnología  http://goo.gl/35I4if

  • El FAMAS francés:

la primera versión del arma (F1) resultó ser frágil en condiciones de combate, con tendencia a romperse si era maltratada. Cuando se diseñó, Francia no pertenecía a la estructura militar de la OTAN, por lo que el arma disparaba munición del mismo calibre pero diferente a la estándar de este organismo, y el rifle no acepta los cargadores interoperables. En principio, el FAMAS dispara los cartuchos OTAN de 5,56, pero su mecanismo tiende a abollar los casquillos, lo que puede causar bloqueos; por esta razón, el ejército francés usa munición diferente con casquillos de acero inoxidable, lo que niega las ventajas logísticas de compartir munición con sus aliados.

  • El G 36 alemán:

También la tecnología de muerte alemana tiene serios problemas, aunque parece que sus políticos sí reaccionan ante ellos y toman decisiones:

el G36 equipa a fuerzas armadas de más de 40 países.

Aunque muy usado en misiones de paz, el fusil de asalto alemán no había pasado una prueba de fuego de combate real hasta que desplegaron soldados en Afganistán. En un incidente en 2010 a las afueras de la ciudad afgana de Kunduz, un grupo de paracaidistas alemanes fue emboscado por fuerzas talibanes y se vio forzado a una confusa batalla de más de nueve horas de duración.

En el curso de ese combate los paracaidistas descubrieron que sus fusiles se recalentaban (algo que ya era conocido) y perdían sustancialmente la precisión en el disparo: en pruebas posteriores se descubrió que disparando tan solo dos cargadores (60 balas), el recalentamiento del cañón provocaba desvíos de hasta 50 cm a 200 metros, o de hasta seis metros a distancias de 500 metros. Los paracaidistas tuvieron que abandonar varias armas y acabaron perdiendo tres hombres, y el incidente generó una intensa polémica en Alemania. El G36 no se recuperó del impacto publicitario.

Sucesivas pruebas demostraron que al recalentarse el arma sometida a fuego sostenido, en especial en zonas de alta temperatura, algunas piezas plásticas perdían rigidez y permitían que el cañón perdiera alineación, degradando la puntería. Tras muchas acusaciones y excusas, el ministerio de Defensa alemán anunció oficialmente que se inicia el proceso para buscar un reemplazo al G36, que no podrá ser una versión mejorada sino un nuevo diseño. Está por ver si la imagen de Heckler&Koch consigue recuperarse del problema.

  • INSAS:  el desastre indio.

Para que veamos que no todos los problemas en tecnología militar son propios del primer mundo:

En muchos aspectos, el fusil de asalto INSAS es una bestia mestiza que incorpora elementos del AK-47 y el AKM rusos, del FN FAL belga, del HK 33 alemán, del Galil israelí e incluso un cargador de plástico traslúcido similar al del Steyr AUG austriaco. En palabras de algunos analistas técnicos, el rifle y sus mecanismos parecen diseñados por un comité, e incluyen rasgos y piezas innecesarias que aumentan el coste y rebajan la fiabilidad. La calidad de fabricación tampoco parece ser muy elevada.

El arma se introdujo en 1998, justo a tiempo para aparecer en combate en la Guerra de Kargil de 1999 contra Pakistán, librada en esta región del Himalaya a altitudes superiores a los 5.000 metros y con temperaturas por debajo de los 40 grados bajo cero. En estas condiciones, los INSAS se encasquillaban con frecuencia, al helarse sus mecanismos; otras veces disparaban en automático pleno a pesar de que están limitados a fuego semiautomático o ráfagas de tres disparos. Los cargadores, fabricados por una empresa de mobiliario plástico, se rompían con el frío. Un número indeterminado de bajas se achacaron a los problemas del arma, que fue defendida por el estamento militar alegando que en parte se debían al uso incorrecto de lubricantes inadecuados. Los fallos más flagrantes fueron subsanados.

Como es habitual, las empresas no admitieron sus errores y echaron la culpa al mal mantenimiento del arma por parte de los soldados:

en agosto de 2005 un destacamento del ejército nepalí, único cliente de exportación del INSAS, perdió 43 soldados en combate contra rebeldes maoístas en aquel país, en parte por problemas con sus rifles. El escándalo afectó a la India, cuyas fuerzas amadas culparon tras una investigación al mal mantenimiento de los INSAS por parte de los soldados nepalíes.

Todo un ejemplo de la chapuza de la industria militar.

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No al robot asesino, pero … ¿sí a los humanos asesinos?

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Nos congratulamos mucho de que, como titula ABC, el ejército español no vaya a disponer de robots asesinos (Arma Autónoma Letal, en terminología militar) que seleccionan y matan a sus enemigos sin ninguna intervención humana.

Por una vez estamos de acuerdo con la posición oficial del gobierno del PP:

«Las Fuerzas Armadas españolas no disponen, ni tienen previsto desarrollar,ningún sistema de arma letal totalmente autónomo o que esté basado en la llamada Inteligencia Artificial». Y no, tampoco se «está financiado ningún proyecto de investigación» en este campo.

A estos nuevos autómatas se les considera la tercera revolución en el arte de la guerra, después de la pólvora y de las armas nucleares.  (Nótese cómo es el lenguaje:  se llama revolución a una evidente involución para nuestra especie, y arte a un evidente desastre inhumano en esencia.  Dicen que el lenguaje nos crea culturalmente, y parece que el descuido con el que lo usamos en asuntos militares nos hace ser como somos:  descuidados y crueles en los temas de violencia estructural).

Hay gente que defiende estos artefactos:

destacan que aportarían una mayor protección; multiplicarían la fuerza empleada; evitarían muertes innecesarias y minimizarían el tiempo de reacción respecto al de los seres humanos. Además, un robot nunca actuará por pánico, venganza u odio racial, dicen. Pero como explicaban Cesáreo Gutiérrez y María José Cervell en la Revista del Instituto Español de Estudios Estratégicos, esto no implica que las máquinas vayan a ser más objetivas en sus acciones. El ejemplo, decían los expertos, está en el vuelo 655 de Iran Air que fue derribado por un buque de guerra estadounidense en 1988: el sistema AEGIS con el que estaba dotado identificó un avión como un F-14 iraní. Pese a las dudas de la tripulación, finalmente se confió en la máquina y murieron 290 civiles.  Gutiérrez y Cervell creen que son las «ventajas militares y el menor costo económico y político, los factores que explican por qué son cuantiosos los recursos que algunos Estados dedican a la investigación de las Armas Autónomas».

Pero parémonos en algunos de los argumentos:

  • ¿mayor protección?  ¿No resulta más evidente pensar que lo que provocarían sería mayor inseguridad?
  • ¿evitarían muertes innecesarias?  Largo sería discutir cuáles son las muertes necesarias en un conflicto.  Además, se identifica a las máquinas con la perfección y ello está muy lejos de la realidad, entre otras cosas porque son creadas por seres imperfectos, humanos y en este caso para matar.
  • ¿nunca actuarían por pánico, venganza u odio racial?  Salvo que estén programados para ello, ¿no?

Esta es la I+D+i militar:  como matar más, en menos tiempo y con menos problemas directos de conciencia.

De locura.  Lo que no se cuenta es que serían un negocio nuevo.  Y, por lo tanto, representarían pingues beneficios a quienes llegasen primero a este mercado.

Pero entrar en este debate nos puede hacer olvidar el más importante:  ¿puede haber seres humanos asesinos con el beneplácito del Estado?

Porque si se justifica lo anterior, se justifica todo.  Y si se justifica todo, todo es mierda.

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