Archive for no violencia

Objetores de conciencia en Colombia obtienen amparo de la Corte Constitucional frente al ejército

Sempre + en + prima + linea..con + gli + ultimi% 2C + por + gli + ultimi ..

Rafael Edwards

Fuente: rcnradio

La corte constitucional colombiana ha otorgado el amparo a los objetores frente a la pretensión de reclutamiento militar.

«El objetor de conciencia tiene el derecho fundamental de vivir conforme piensa. Cuestión que ha sido reiterada por la jurisprudencia de la Corte Constitucional y, no obstante, la Sala observa un constante desconocimiento de las providencias judiciales que en esta específica materia han conformado una consolidada linea jurisprudencial»

En otras ocasiones anteriores, la Corte Constitucional ha declarado que el ejército no puede hacer batidas indiscriminadas (un curioso método de reclutamiento forzoso más parecido al secuestro que a la invitación) o ha amparado el derecho de los objetores a oponerse a participar del ejército.

La amplitud del reconocimiento de un derecho fundamental a actuar conforme a la conciencia reconocida por la Corte Constitucional, en nuestro criterio amplía el derecho de objeción de conciencia antimilitarista a otras muchas actividades impuestas por el sistema militar de defensa, como puede ser la negativa a participar con impuestos a la financiación de los ejércitos y de la guerra, la negativa a recibir un adoctrinamiento militarista, la negativa a colaborar con la lucha armada de cualquier signo o la negativa a realizar una prestación sustitutoria de la militar (que en definitiva sirve para mantener la estructura militar y disuadir la libertad de conciencia de los antimilitaristas) y abre la vía para proponer una alternativa noviolenta de defensa de la sociedad que se base en la desmilitarización y la lucha social por los derechos y la seguridad humana.

Una buena perspectiva para los antimilitaristas colombianos.

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25 años insumitiendo

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Se celebra en estos días el arranque oficial de la campaña de insumisión que desplegó el antimilitarismo, principalmente el Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC), contra la ley de objeción de conciencia del año 1984, cuyo resultado final más conocido fue la supresión del servicio militar obligatorio por parte del estado español.

El 20 de febrero de hace 25 años se presentaron públicamente los primeros insumisos a dicha ley.

Somos poco dados a la conmemoración, aunque se trate de una lucha tan relevante y de uno de los argumentos visibles más elocuentes del potencial político de la desobediencia y del ideario antimilitarista. Pero aún así, nos sumamos al recuerdo a nuestra manera.

Manera que no es otra que la de reconocer el trabajo previo de los antimilitaristas del Estado español en los años del franquismo y posteriores, del que en algunas entradas de este blog nos hemos ocupado a veces de forma retrospectiva en la sección de memoria histórica que a trancas y barrancas vamos publicando, y la de proyectar todo este cúmulo de prácticas y esperanzas hacia el futuro, porque creemos que la tarea continúa, y es mucha, pues consiste, nada menos, que en conseguir la desmilitarización de la sociedad, el desmantelamiento del sistema de defensa y la abolición de los mecanismos de defensa basados en el uso de la violencia y la preparación de la guerra, y la construcción de un modelo de defensa popular noviolenta, todo ello en un plazo que, por ser exigentes, no debería superar otros 25 años.

Mucho nos tememos que si nuestra lucha no avanza por esos caminos y si no construye nuevas políticas asumibles para una sociedad efervescente y en cambio, si no acabamos con el militarismo y los ejércitos, acabaremos siendo pasto de museos o un objeto de estudio académico, incluso llevándonos de viejecitos a contar batallitas.

Y eso, aunque puede confortar a algunos, a nosotros no nos mola nada.

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El desigual reparto y los privilegios de unos pocos ¿tienen algo que ver con el modelo de defensa actual?

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Fuente: UPSOCL

Una elocuente y pedagógica explicación del reparto de la riquieza en el mundo, que nos sugiere un enfoque desde el militarismo.

El documental demuestra la pervivencia de un modelo de orden mundial que garantiza la violencia estructural y el esquema de dominación-violencia a todos los niveles.

Este modelo se suele ocultar, pues la violencia estructural no se ve en general desde las privilegiadas situaciones de quienes nos beneficiamos de ella y parece que no existe. Es por ello llamativo que nuestros flamantes «valores» occidentales proclamen la paz y la justicia de forma acrítica y vacía, y que nuestros sistemas de defensa digan que quieren promover la paz mundial, cuando lo que promueven es la violencia estructural mundial.

Ningún ejército promueve la paz entendida desde la igualdad, la justicia, los derechos.

Viendo este documental podemos preguntarnos qué queremos defender y, a continuación, si nuestro modo de vida, nuestro modo de relación política, nuestro modo de aceptar el modelo de defensa vigente, lso ejércitos que mantenemos, el gasto militar, etc. sirven para defender lo que realmente queremos defender o si no va a resultar que es uno de sus principales enemigos.

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Tres años de prisión a un antimilitarista por robar un casco militar

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Fuente: el diario.es

Hemos leído con sorpresa la noticia: el fiscal y la Ertzaina piden tres años y tres años y medio respectivamente de pena a un antimilitarista por robar un casco militar en una acción noviolenta.

Los antimilitaristas del MOC de Bilbo realizaron una acción noviolenta en diciembre del año pasado. Aprovechando una exposición sobre el Regimiento Garellano en un centro cultural, un grupo de activistas realizó una acción noviolenta de protesta, en el transcurso de la cual se llevaron un casco militar, que más tarde devolvieron convertido en un casco con una flor en un acto público, junto con catedráticos de la UPV como Pedro Ibarra, el músico de Oskorri Natxo de Felipe y representantes de colectivos sociales como Ekologistak Martxan, Gernika Gogoratuz o Ideasur.

La acción ahora les vale una acusación, supuestamente «por retorcer un dedo a un ertzaina», cosa que los activistas niegan y que, como justificación represiva parece un tanto pueril. Debería darle vergüenza a nuestros aparatos de control social inventarse una lesión cada vez que meten la pata, pero por lo visto no hay manera, debe venir en su protocolo de actuación.

Esperemos que en el juicio se pueda esclarecer la verdad, y la mentira por supuesto, y desvelar el intento de criminalizar las disidencias noviolentas que tanto miedo meten al poder.

Desde luego, nuestra solidaridad con los activistas y antimilitaristas de Bilbao y con todas las personas que se siguen atreviendo a ser ovejas negras ante el tremendo ejército de sumisos que puebla los distintos rincones del globo, aunque luego nos lleven a los tribunales.

 

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Recuperación de la memoria antimilitarista: la defensa popular noviolenta en el Congreso del MOC de 1979

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Fuentes: Archivos de Utopía Contagiosa.

Durante los días 25 a 30 de agosto de 1977, se celebró el primer congreso del MOC, en la localidad de Landa.

¿Qué fue el Congreso de Landa?

El congreso de Landa (Alava) se preparó en realidad como un encuentro de verano de los grupos aglutinados en torno al Movimiento de Objetores y Objetoras (MOC). Pero a medida que avanzaba la preparación del mismo y las expectativas de definición y búsqueda de lineas estratégicas coordinadas, se vio que debía adoptar la forma de Congreso y servir para dotar de mayor coherencia y coordinación política al MOC.

Este congreso aglutinó a muy diversos grupos de objetores, antimilitaristas y de signo alternativo que ya estaban realizando actuaciones por todo el Estado en rechazo del servicio militar y del militarismo.

El congreso de Landa, visto en perspectiva y desde nuestro punto de vista, propició:

  1. una definición ideológica del MOC (primero «movimiento de objetores de conciencia», más adelante «movimiento de objetores y objetoras de conciencia» y finalmente «movimiento de objeción de conciencia»), la organización en red que aglutinó la lucha antimilitarista durante varias décadas posteriores,
  2. Una estrategia de lucha política de los antimilitaristas frente al servicio militar y las demás expresiones del militarismo.
  3. Una red de coordinación horizontal y bastante democrática
  4. Una propuesta alternativa en cuanto al tipo de sociedad y la defensa.

El contexto de Landa

Reseñemos un muy breve contexto que sitúa este congreso:

El congreso de Landa se realiza en plena transición, una vez muerto el General Franco y sucedido a título de rey y por designación como Jefe del Estado por las Cortes de Franco,  Juan Carlos I de Borbón, general jefe de los ejércitos.

El papel y la peligrosidad del ejército en la sociedad era apabullante y la disidencia antimilitarista duramente reprimida, ya sea por acciones legales por «injurias a los ejércitos» ante cualquier expresión pública contraria al militarismo reinante, ya sea por la amenaza de involución que representaban los ejércitos, ya  mediante la represión y cárcel de los objetores de conciencia al servicio militar obligatorio. Varios proyectos de regular legalmente la objeción de conciencia habían fracasado ante la obstinación de gran parte de los aparatos del Estado

Por su parte, los grupos noviolentos, antimilitaristas y de objetores habían crecido en todo el Estado y plateaban un enfrentamiento noviolento contra la represión militarista, como es el caso de Can Serra y la desobediencia organizada contra las ordenes de incorporación a filas, o el goteo de jóvenes que se negaban indivudual o colectivamente a ingresar en el servicio militar obligatrorio y eran represaliados, o las marchas de protesta, etc.

Todo ello motivó que el propio Gobierno, por medio de una «orden comunicada» (es decir, no pública y directamente mandada desde el General Gutiérrez Mellado a las diversas capitanías militares) concediese en 1977 una prórroga indefinida de incorporación a filas a los jóvenes que en el acto de alistamiento se negaban a incorporarse al ejército y que el tema de la objeción quedara aparcado de la agenda política, para frustración de los antimilitaristas.

La Defensa popular noviolenta en el Congreso de Landa.

De la inmensa riqueza de materiales llevados al Congreso, de las discusiones que tuvieron lugar en el mismo, vamos a centrarnos en uno de los aspectos que nos parecen menos conocidos y, desde nuestra perspectivas, más necesitados de recuperación: el debate que se produjo en torno a la «defensa popular noviolenta».

Este debate tuvo lugar los días 25 y 26 de Agosto, en reuniones en pequeños grupos de trabajo que se preguntaban por dos aspectos parejos:

  1. Qué se entendía por noviolencia (entonces escrita como no-violencia)
  2. La Defensa Popular Noviolenta.

Lógicamente existe un grado muy fuerte de conexión entre ambos conceptos, pero nosotros sólo vamos a ocuparnos ahora del debate sobre la defensa popular noviolenta.

A decir verdad, entre los materiales del encuentro no hemos encontrado una definición del término, pero sí un repaso de sus características que nos permite hacernos una idea de lo debatido en los siete grupos de trabajo que analizaron el tema.

Según una idea compartida por varios de los grupos, podríamos contestar la pregunta sobre qué es la defensa popular noviolenta, afirmando que para ellos era el único método válido para la defensa de la sociedad; y como tal asume tanto la lucha contra los enemigos externos como la gradual desmilitarización de la sociedad.

En el sentir de todos los grupos de trabajo, esta defensa no debe ser delegada a organizaciones especiales, mucho menos a las organizaciones de defensa tradicionales (ejércitos y policías), sino que exige la participación de toda la sociedad y, por ello mismo, un alto grado de conciencia social acercad e la propia defensa y de la transformación de valores que implica.

Uno de los grupos matizaba la necesidad de que los objetores se pusieran manos a la obra en la investigación sobre las metodologías noviolentas y sobre lo que poco a poco se iba publicando respecto a defensas alternativas en Francia, Cataluña, Italia…

Uno de los grupos matizaba que en el contexto en que se encontraban, no era posible plantear una alternativa «completa» y «global» de defensa popular noviolenta para la sociedad del momento. No era posible un cambio de la noche a la mañana, por lo que había que empezar a aproximarse a la defensa popular noviolenta en luchas parciales y concretas.

En  cuanto al qué hay que defender, también encontramos en los grupos una aproximación más bien «descriptiva» y no tanto una definición.

  1. Es la defensa contra los enemigos externos, las agresiones externas y las invasiones
  2. Pero también contra la opresión del propio Estado
  3. y contra las que llaman «agresiones internas» (se citan como ejemplos las medioambientales, la opresión de clases, la represión política, la agresión cultural, los valores autoritarios, etc).
  4. es la defensa de la comunidad, no del territorio

Para otros grupos el elemento central de esta defensa es la defensa de la vida.

En cuanto al ejercicio de esta defensa, es decir, el cómo y la metodología, se señalan algunas características:

  1. Se lleva a cabo por el Pueblo
  2. Usa de la noviolencia y el boicot como método
  3. Exige participación horizontal, asamblearismo, descentralización, no abuso de poder ni élites, creación de contrapoderes, desprenderse de la jerarquía y del autoritarismo.
  4. El grado de implicación personal exige coherencia entre la vida privada y la apuesta por la noviolencia
  5. Y además exige que la estrategia de lucha busque la coherencia de fines y medios .

En cuanto a los pasos concretos que se pueden dar para transitar hacia este modelo, la reflexión de los grupos de Landa propone algunas pistas:

  1. Trabajo de investigación y difusión de las alternativas noviolentas
  2. Trabajo de concienciación a la sociedad sobre su propia fuerza tanto personal como grupalmente
  3. Pequeñas experiencias a en los «nucleos sociales»(local, barrial, pueblos, etc.) que permitan a la gente del común tener cosas en común y estimarlas para defenderlas

Dicha defensa se constituye como un referente de lucha política (interpretamos que un objetivo a alcanzar) y como una alternativa.

Ello exige la apuesta por la desmilitarización de la defensa.

Para uno de los grupos de trabajo no había que hablar de defensa, porque eso confunde a la gente, sino de antimilitarismo, identificando Defensa Popular Noviolenta con lucha antimilitarista.

Un debate quedó sin resolver, como da cuenta el acta de resumen de estos debates: el debate sobre si el boicot armado era admisible en la estrategia de defensa popular noviolenta y, en definitiva, la legitimidad (o no) de la violencia armada.

Lamentablemente, el documento de síntesis de estos debates es menos rico que los documentos de trabajo de los grupos, pero aún así, hemos querido digitalizarlo y presentarlo en este texto.

De Landa a nuestros días.

Landa produjo un debate rico, y tuvo como resultado un breve párrafo en la declaración final salida del Congreso de Agosto de 1979.

Tras Landa, la reflexión sobre alternativas de defensa produjo otros frutos, más o menos ricos, entre los que nosotros conocemos:

  1. La aparición de algunas traducciones de textos de otros países sobre defensas civiles, resistencias no armadas, etc, principalmente debidas a Gonzalo Arias, así como una línea de trabajo encabezada por éste y mantenida por el mismo hasta su fallecimiento.
  2. Algunas publicaciones propiamente antimilitaristas y particularmente la revista Oveja Negra, que propiciaba generalmente reflexiones sobre estas alternativas de defensa, resistencias  civiles, etc.
  3. – La constitución de un grupo de trabajo específico en el MOC sobre alternativas de Defensa.
  4. La aparición de varios artículos específicos sobre modelos y alternativas de defensa en la revista Manbrú de Zaragoza.
  5. El trabajo de reflexión del Colectivo Utopía Contagiosa y los talleres de formación que propició sobre todo esto.
  6. La inclusión en las lineas del MOC y sus declaraciones, de la apuesta por la defensa popular noviolenta.
  7. La lógica influencia de toda esta linea de trabajo en las ideas vigentes de desobediencia civil, alternativas de defensa y otras.
  8. La aparición, en 2012, del libro de Utopía Contagiosa «Política noviolenta y lucha social» que propone una linea más compleja y completa de la DPNV.
  9. Los seminarios que han tenido lugar en Cataluña sobre defensas alternativas y las propuestas protagonizadas por Arcadi OLiveres y otros de introducir en el debate de la independencia de Cataluña la aspiración de una defensa alternativa y sin ejércitos.

No son pocos logros para un espacio de tiempo de poco más de 30 años.

Un análisis de perspectiva sobre la evolución de la idea de DPNV desde Landa a nuestros días.

Si observamos con perspectiva la discusión de Landa podemos observar que, cuando se aborda el tema de la defensa en este congreso (recordemos que estamos en agosto de 1979) el planteamiento general es el de sustituir la defensa militar por una defensa noviolenta.

De ahí la preocupación por las agresiones exteriores, por la identidad de la comunidad, por el territorio, etc.

Una defensa popular noviolenta, desde esta perspectiva, podría ser la defensa de la sociedad establecida por otro medios.

Dejaremos para más adelante la reflexión que ha tenido lugar en torno a esta linea de trabajo y las repercusiones que tiene esta «defensa civil» planteada. Bástenos decir que este modo de pensar la defensa entronca con la idea común de la gente y con la preocupación principal que, hasta hoy mismo, plantea cuando se presenta una defensa alternativa («¿Y si nos invaden?») y el principal reparo a una defensa «alternativa».

Ahora bien, en Landa convive una segunda linea de reflexión, más utópica si se quiere, que es la de considerar la defensa de una manera «descentrada» de lo que hasta ahora se ha considerado como «defensa», para dejar de ser la defensa de lo que defienden los ejércitos (statu quo, estructuras, paradigma dominación violencia, etc) y empezar a ser una defensa alternativa no sólo en los medios, sino también en los fines: la defensa de otra cosa.

La apuesta por el primer modelo de defensa diferente ha dado lugar al desarrollo de la llamada «defensa civil» o «defensa de base civil», sobre todo estudiadas por los teóricos franceses en los años 70 y 80. El resultado final de esta linea de trabajo es, desde nuestra perspectiva, la renuncia a una alternativa global de desmilitarización de la defensa y la apuesta por que las metodologías noviolentas sirvan como complementarias de la estrategia de defensa del territorio de cada país (ya sea como un recurso a emplear si fracasa la defensa militar, como un «complemento» a la defensa militar que usaría la defensa armada en el escenario militar y la defensa  como una «opción» que se utilizaría según fuera la naturaleza de la agresión).

Por eso, aún cuando algunas de las reflexiones sobre defensas alternativas propuestas en la actualidad parten de la idea de la defensa desde una concepción similar (por ejemplo apostando por un cuerpo policial o militar pequeño, o proponiendo un ejército de la ONU para casos especiales) lo cierto es que esta linea de defensa no goza de mucho prestigio y no es una defensa popular noviolenta, sino una modalidad no armada de la defensa militar.

La segunda linea, también apuntada en Landa, apuesta por una defensa alternativa no sólo en las metodologías, sino en lo que hay que defender, para trascender la idea tradicional de defensa (defensa de las instituciones, del territorio, de la idea de identidad comunitaria, etc.) y centrarse en aspectos como la violencia estructural (dominación de clases, injusticia internacional, plano económico, dominación política, etc.), cultural (hegemonía cultural, valores vigentes en el paradigma dominación-violencia, medios de comunicación, televisión, legitimación cultural de la violencia, etc.), ecológios, etc.

Esta linea, aunque sin definir con claridad, también estaba presente en Landa y es la que ha sido más tarde seguida por la reflexión y la práctica en el Estado español sobre defensa popular noviolenta. Como tal propone varias ideas de las que Landa también fue precursora:

  1. La idea de gradualidad, de que hay que construir en procesos pacientes la desmilitarización y la defensa alternativa, a la par que se consiguen apuestas y conquistas sociales en otras luchas sociales (ecologismo, feminismo, solidaridad, etc.).
  2. La idea de que la estrategia de este transito pasa por el doble proceso de quitar poder al militarismo y construir alternativa en paralelo desde prácticas de base, no autoritarias, de no delegación, etc.
  3. La idea de que en materia de defensa debemos apostar por la desmilitarización de la seguridad
  4. La necesidad de trabajo de concienciación y formación hacia la gente para conseguir un mayor empoderamiento, social el aprendizaje de estrategias de lucha noviolentas y desobedientes, la construcción de prácticas coherentes, la educación en una nueva idea de paz y el rechazo de los instrumentos militaristas.
  5. La idea de que hay que ofrecer alternativas prácticas y asumibles por la gente y no contentarnos con la mera negación del ejército.

Debemos a aquel Congreso de Landa muchas cosas, y entre otras, el inicio de una preocupación y de una reflexión sobre la aspiración de defensa popular noviolenta.

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Los «escraches» a los diputados extractivos

Campaña de escrache: "Hay Vidas en Juego"

Leemos entre malhumorados y divertidos las opiniones bienpensantes de nuestros diputados extractivos, cabreados por los «escraches» (señalamientos públicos) ciudadanos para identificarlos ante sus vecinos con el dedo: estos tipos tan honorables van a votar en el parlamento a favor de los intereses del statu quo y de los bancos en el tema hipotecario.

Nos parece burda, pero sobre todo obscena, la campaña de la derecha española (y de la izquierda con la boca chica cuando comprende el fondo pero discrepa en la forma) de criminalizar este tipo de acción noviolenta en este caso. Dicen, desde el propio presidente de gobierno a su delegada particular para Madrid, que esto es una coacción y que genera violencia contra los diputados. ¡Qué paradoja, protestar contra las políticas que ponen en grave crisis social a toda una sociedad es violento, pero mantener el statu quo injusto es pacífico.

Llama la atención la manera tan férrea de defender leyes injustas (es decir, declaradas injustas hasta por el Tribunal Europeo de Justicia, que no es precisamente el colmo de la radicalidad en materia de justicia) que tienen estos nuevos salvadores de la patria.

La violencia es muy mala y desde luego no el mejor invento del género humano. Es malísima y tal vez de esta verdad se sirven nuestros derechones para su particular cortina de humo.  Sirve sobre todo para perpetuar el modelo de dominación vigente a escala planetaria y autóctona.  Es eficaz para consolidar un modelo de poder no consensuado, no plural, sino de unos pocos sobre el resto.  Es valiosa para meternos en la cabeza que las únicas maneras de arreglar los problemas son a torta limpia (con lo que los que ganan siempre son los que tienen más capacidad de imponerse violentamente) o sometiéndonos al otro de peor o mejor gana.

Un ejemplo rotundo de violencia directa sería, pongamos por caso, atizarle a uno con una cachiporra por manifestar en público sus ideas discrepantes (cosa que por cierto suelen hacer unos señores vestidos de azul, enfundados en una especie de corazas y que actúan por orden de otros bien trajeados que ostentan el «poder legítimo»). Otro ejemplo de violencia es arrojar a una familia a la calle, quitarle despiadadamente su casa porque por la crisis no puede pagar a un banco que se la vendió a precio sobretasado, altos intereses, con claúsulas abusivas, y amparándose en una ley injusta. Esta violencia, perpetuada y crónica, que beneficia a unos pocos,  no parece visible y no la ve el que no quiere verla, pero es muchísimo más violencia que la que ejerce el poli que aporrea a los ciudadanos que se ponen a la puerta de un vecino al que la ley y los bancos han decidido echar de su casa.

En el caso de los desahucios, como en general en el caso de todo el negocio bancario, la violencia es ubicua y tiene, por lo general una única dirección: la imponen los dueños sobre el resto, y para ejercerla usan leyes y todo ese aparataje aparentemente legítimo y pacífico que conocemos y a favor del cual quieren votar nuestras élites. Que unos tipos se pongan a la puerta de las casas de nuestros políticos extractivos (que por cierto se caracterizan por muy pocas cosas ejemplares para nuestro gusto) a señalar qué opción van a tomar en el tema de las hipotecas no es ejercer violencia, sino desvelar y desenmascarar la violencia que existe y dejar claro de qué lado está el honorable.

Nadie, y en eso tiene razón Rajoy, debería ejercer violencia sobre los diputados. Podría ese registrador de la propiedad tan avezado (y por cierto, favorable a los intereses de los que mandan de verdad) aplicarse el cuento y decir a sus diputados algo así como «tranquilos, votad en el Parlamento lo que os pida el cuerpo, sin miedo a que use la violencia de la disciplina de voto para castigar a los que se pongan del lado de la gente». Sería un buen síntoma de que se cree de verdad que no se debe ejercer violencia en el tema de los desahucios. A lo mejor alguno de su diputadesca facción decidía votar contra la norma pro-bancos que están cocinando estos tipos.

Podría también decir Don Mariano que es verdad. Que reconoce que la actual situación, que las leyes actuales ante los endeudados, que las estructuras de coacción montadas para despojarles, que la falta de medidas sociales de protección a sus familias, que las presiones que ejercen los banqueros para que esto no cambie, son violencia y que son inadmisibles, pero no lo dirá. El es favorable a esa violencia sutil y preferirá irse a ver un partido de fútbol o leer el Hola, cosas más favorables y coherentes con su natural modo de ser.

Nos queda la eterna pregunta: ¿En realidad son los escraches y la plataforma hipotecaria quienes ejercen violencia hacia los diputados?, ¿señalarlos en el espacio público con el dedo e identificarlos ante los vecinos para que los reconozcan es ejercer violencia contra ellos o más bien aflorar la violencia que existe, concomitante, y decir en qué lado de la partida están situados Sus Señorías?, ¿Ponerlos en evidencia para que todos sepamos quiénes son es ejercer violencia contra los diputados?, ¿desenmascarar sus actividades y su preferencias a la hora de votar es ejercer violencia? ¿Mostrar la indignación es violencia? ¿Movilizarse de forma noviolenta es ejercer violencia contra los diputados?

Los escraches, los seguimientos, las actividades de este tipo son parte de uno de los métodos clásicos de acción noviolenta.Si acudimos a cualquier manual al uso (pongamos por ejemplo a Sharp, asumido incluso por la derecha española) los sitúa entre los métodos de protesta y persuasión). Se usan en todos los países de nuestro entorno para luchar contra las malas artes de los políticos correspondientes (sin que se sepa que éstos se dediquen a difamar a los activistas o a acusarlos de violentos) y en otros países sometidos a regímenes menos permisivos.  Llama la atención que se indigne nuestra diputadesca cuando se ejerce contra sus malas artes y se alegren cuando este tipo de acciones tienen lugar fuera de nuestras fronteras, frente a líderes y políticas inmorales. Deja muy a las claras su cinismo y su poca tolerancia a la democracia y a la participación sin mordaza de las mayorías.

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Pere Ortega se posiciona por la desaparición de los ejércitos

Hace unos días publicábamos una entrada  en este blog comentando un posicionamiento público de dos destacados miembros del Centro J.M. Delás que ponían de manifiesto su discrepancia con el manifiesto «Cataluña por la seguridad humana».

Pére Ortega, uno de los aludidos, nos ha remitido un comentario a dicho artículo al que queremos dar espacio.  En él nos dice que sobradamente ha dejado claro en diversas ocasiones su apuesta por la desaparición de los ejércitos y que en su contestación al citado manifiesto ésta estaba explícita al hablar de Gandhi y Luther King. Recordemos que nosotros mismos decíamos en nuestra entrada que suponíamos que ésta era la postura, pero tratándose de un comunicado de discrepancia con otro donde se explicitaba esta opción, convenía dejarlo absolutamente claro y no velado.

Ahora, felicitándonos de esta clara y explícita apuesta de Pére Ortega, que puede ser muy clarificadora de cara al proceso que se vive en Cataluña y a las aspiraciones de desmilitarización de la defensa de todos los pacifistas de uno y otro lugar, transcribimos su explicación, esperando que esté acuerdo sobre la desmilitarización de la seguridad y la defensa nos lleve a todos a completar mutuamente una agenda política y de lucha social para llevarla adelante con mayor profundidad y con mejor coordinación.

Estimados amigos, a estas alturas de nuestra larga militancia pacifista, por el desarme y el antimilitarismo pedirnos explicaciones sobre si estamos a favor o no de la desaparición de los ejércitos me parece sorprendente. En nuestra larga producción encontrareis sobradas referencias antimilitaristas y en favor de la noviolencia. Cierto que en nuestro artículo no decimos nada sobre lo del ejercito catalán, porque en eso estamos de acuerdo con los firmantes de ese manifiesto por un “estado independiente en paz y con seguridad humana” y eso estaba implícito en nuestra referencias a Gandhi y Luther King.
Cordialmente
Pere Ortega

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Alternativas a la defensa militarista. A propósito del debate sobre la defensa de Cataluña

Colours

En un reciente artículo publicado por Pepe Beúnza con el nombre de «Alternativas a un ejército catalán: la Defensa Popular Noviolenta» y que nosotros hemos leído en la página amiga del grupo antimilitarista Tortuga,  se propone una «Defensa Popular Noviolenta» como alternativa a las propuestas militaristas que ya han aparecido de construir un ejército catalán para cuando Cataluña consiga su independencia.

Comencemos por hacer un merecido elogio del autor, en realidad un conocido y activo militante de la objeción de conciencia al servicio militar y antimilitatista noviolento que abrió camino en tiempos de la dictadura y al que tanto debemos las generaciones posteriores, y de su intento de explicar que, frente a la visión tradicional de la defensa, basada en ejércitos con sus valores, estructuras y objetivos, cabe plantear otro modelo que no sólo no sea ni complementario ni un mero recurso de la táctica militar, sino alternativo, radicalmente alternativo, a la defensa militar y al sustento militarista que ésta viene a defender.

Nos gustaría, en este artículo, continuar la conversación con Pepe Beúnza y con todos aquellos que les interese el tema de las defensas alternativas.

La dificultad de ofrecer una visión alternativa de la defensa. La defensa social.

Es complicado hablar y popularizar la misma idea de que frente al apabullante imaginario militarista, cabe otro «desmilitarizado» pero que no sea puramente ilusorio e impreciso. O pensado para un mundo de ángeles (por tanto, fuera de nuestro mundo). Por eso, todo esfuerzo en esa línea es meritorio y, como tantas veces hemos comprobado en propia carne, poco agradecido.

En realidad, el planteamiento de una alterntiva a la defensa militar exige una mirada bien distinta de la propia idea de defensa y de lo que hay que defender. Como muy bien explica Pepe Beúnza, las cosas que deben ser defendidas poco tienen que ver con las cosas que son defendidas por los ejércitos y las patrias, con el territorio, con el status quo, …¡con la propia idea de seguridad militar!

Tiene que ver con la idea de seguridad humana, mas centrada en la dignidad de las personas, en los derechos humanos, en la lucha contra la injusticia y la violencia estructural, en la construcción de relaciones horizontales entre los pueblos, con la consecución de niveles aceptables de sanidad, educación, trabajo decente, oportunidades humanas de desarrollo y realización, respeto por el medio ambiente, etcétera.

Es por eso que el cambio de enfoque en el qué defender nos aleja de la idea clásica de defensa de las instituciones, del Estado, del territorio, y todas esas cosas y nos acerca más a la defensa de las relaciones sociales diferentes, fuera y desbordando el ámbito territorial, estatal, identitario,…

Y por ello es pertinente la reflexión que Pepe Beúnza pone en boca de un insumiso francés «explotado por el patrón, machacado por la policía, condenado por los jueces, he aquí mi patrimonio. Si se tata de hallar enemigos, a ellos los remito. La miseria es universal. ¿Por qué reivindicar una patria determinada?.»  Genial.

La construcción de un discurso alternativo en materia de defensa

Tradicionalmente el discurso «alternativo» y noviolento se ha quedado en estas preguntas básicas: lo que hay que defender es otra cosa, los que deben hacerlo somos toda la sociedad, las metodologías de la defensa deben ser noviolentas, … pero no ha sabido dar concreción a estos ideales y, creemos que por el peso del imaginario militarista que aún nos domina y se ha construido como una especie de paradigma global (nosotros lo llamamos paradigma «dominación-violencia»).  El hecho es que a la hora de concretar la defensa alternativa volvemos a pensar en términos de «defensa territorial, bajo una óptica militarista y a proponer la defensa de «lo mismo» que defiende el militarismo, pero buscando incluir en ello la noviolencia para diferenciarnos, sin tener en cuenta que la noviolencia no puede ser incluida en líneas políticas antagónicas.

La idea de defensa militar parte de un paradigma violento que promueve la dominación y la violencia como objetivos y como metodologías y, a la postre, utiliza de la organización de la violencia y de los ejércitos como instrumentos finales de este modelo.

Una alternativa noviolenta a la defensa militar debe promover un paradigma diferente y no sólo distinto: el paradigma cooperación-noviolencia.

Uno y otro son antagónicos, como podemos ver en un cuadro que entresacamos de nuestro reciente trabajo «Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar», publicado por Libros en Acción (2012):

Paradigma violento

Paradigma alternativo

Ideas fuerza

Violencia rectora

Dominación

Noviolencia rectora

Cooperación

Políticas

Leyes

Paz social

Nuevo orden: revolución

Justicia

Paz global

Desaarrollo respetuoso

Prácticas

Vigilancia

Castigo

Represión

Guerras

Premios y ventajas

Beneficios

Educación como adoctrinamiento

Cooperación

Promoción

Autogestión

Trabajo de base

Horizontalidad

Educación como aprendizaje liberador

Actitudes

Sumisión

Delegación

Representación

Pasividad

Pensamiento crítico

Activismo inteligente

Creatividad

Utopía

Márgenes

Reforma

Revolución violenta

Revolución permanente

Lucha social

Condiciones para una defensa popular noviolenta

Es aquí donde queremos ahora añadir algo al discurso de Pepe Beúnza, no tanto para enmendarlo, como para completar su brillante intervención y aclarar términos que, dado que partimos de una cosmovisión militarista, tal vez no han quedado claros en su exposición de la defensa popular noviolenta (DPNV).

1.- La Defensa popular noviolenta no es lo mismo que la resistencia civil. La resistencia civil puede tener lugar, y de hecho la tiene, en una concepción global de DPNV, pero no son la misma cosa.

2.- Se puede usar la resistencia civil en un contexto de defensa «militarista». De hecho los múltiples ejemplos históricos de resistencia civil (tanto los conocidos y publicitados como lso cotidianos y silenciados desde los intereses del poder) son ejemplos de resistencia que caben dentro de la táctica militar, ya sea como «recurso», «complemento» u «opción» a elegir para defender lo mismo que defiende el militarismo, pero una vez que se ve que el uso de las fuerzas de combate es inoportuno, inadecuado o ineficaz.

En cambio, la DPNV no pretende, lo dice Pepe Beúnza cuando se pregunta qué hay que defender, defender lo mismo que el militarismo.

Es importante, desde nuestro punto de vista, hacer esta aclaración porque, para la pretensión clásica de construir un Estado (por ejemplo, el catalán), aspirar a un modelo resistencia civil no es lo mismo que aspirar a un modelo de DPNV y, dado que la aspiración del antimilitrismo noviolento se enfoca más bien a conseguir lo segundo que lo primero, debemos profundizar en nuetra visión.

Resistencia civil es algo válido, en determinadas circunstancias, frente a intentos de invasión, de ocupación, de asimilación. Pero ¿que hacer frente a la violencia cultural interna, frente al machismo dominante en una sociedad dada (pongamos por caso la española, la catalana, la que se quiera), frente a la desigual distribución de renta y posibilidades, frente a la oligarquización del poder, frente a la injusticia estructural, frente al abuso de la naturaleza, frente a las relaciones de dependencia que condenan a otras sociedades a malvivir para garantizar nuestro progreso?

Es obvio que esto exige cambios y luchas de otra índole y que la resistencia civil no es, en estos casos, la defensa necesaria.

3.- La DPNV no es predicable sólo en una sociedad justa ni desarrollada. Es más, la estrategia de la DPNV no está pensada para un mundo imaginario de buenas gentes ni de ángeles, sino para ser operativa aquí y ahora, en un mundo tan contradictorio (y a veces terrible) como el nuestro.

4.- Lo mismo puede decirse de otras precondiciones que Pepe plantea, tal vez con la esperanza de cuánto podríamos avanzar si se dieran en nuestra realidad, como es el caso de una sociedad consciente y descentralizada, de una sociedad entrenada y con buenas prácticas en autodefensa, etcétera.

Todos estos requisitos, como puede verse, nos hablan de un punto de llegada, no de un punto de inicio, que es el de partir de nuestro actual mundo, donde no existe ni la suficiente descentralización, ni el entrenamiento y la preparación política y práctica, ni el empoderamiento social que serían deseables para un modelo acabado.

5.- Curiosamente, la práctica cotidiana enseña que todo ese cúmulo de prácticas noviolentas, ya sea las de resistencia civil y lucha social, ya las de abordaje alternativo de los conflictos, ya las de trabajo en la construcción de una sociedad desde otros valores y otras prioridades, no son algo que tendrá que aparecer en el futuro, sino que ya se están dando, día a día, en múltiples luchas sociales.

Miles de personas, miles de colectividades, miles de experiencias históricas, demuestan que la defensa «social» de «otras cosas» diferentes al militarismo, ya tiene lugar aquí. Ya se practica. No hay que construirla porque ya está entre nosotros a pesar de las fallas y fragilidades de conocimientos, de preparación, de recursos y un sinfín de otras condiciones deseables.

6.- La DPNV se plantea como un horizonte alternativo pero que necesita crearse, desarrollarse, gradualmente y en la historia, partiendo de lo que tenemos, pero transitando hacia otra cosa.

La idea de proceso lento de cambio de paradigma y de sustitución radical del modelo de defensa militar por otra defensa, tiene a su vez mucho que ver con la aspiración hacia cambios globales de nuestra sociedad en otras dimensiones fuera de la militar.

Desde la DPNV se habla de transarme para referirnos a este proceso gradual de quitar poder al modelo militar y empoderar en paralelo (no después) el modelo desmilitarizado de defensa social.

El transarme es, por ello, un tema de agenda y una Propuesta política de la DPNV que va más allá del desarme (seguramente quitando las armas no quitaríamos el militrismo si no variamos los valores violentos y de dominación vigentes) y que preconiza el ir generando estrategias de cambios (transarmes) en lo institucional, en lo social, en lo cultural, en lo ecnómico, etc. para ir desimilitarizando.

7.- La DPNV, como modelo de defensa alternativo, preconiza la desmilitarización de la defensa y propone doctrinas de lucha social noviolentas como por ejemplo la educación para la paz, la desobediencia civil, el transarme, el trabajo horizontal y de base en orgnizaciones emancipadoras y de lucha por los derechos, y la construcción de agendas de seguridad humana.

8.- Para el antimilitarismo y las propuestas noviolentas esta idea de alternativa de defensa conlleva tareas y responsabilidades:

Quitar poder a la Crear alternativa en paralelo
Escenarios del concepto de defensa Violencia directaviolencia estructural

violencia cultural

violencia sinérgica

En la lucha por los derechos.En lo económico.

En el comercio internacional.

En la salud

En la educación

En la perspectiva de género

En la ecología

En la lucha por la paz

En las relaciones internacionales

etc.

Trabajo y análisis del movimiento antimilitarista Reflexiones sobre la propia práctica y elaboración teórica de un nuevo modelo de defensa basado en éstaAnálisis de coyuntura y oportunidades para elaborar una propuesta de transarme y lanzarla a la sociedad Definir escenarios a abordarIdentificar actores de estos

Analizar los acontecimientos relevantes desde el punto de vista político

Definir prioridades estratégicas

Marcarnos objetivos a corto, medio y largo plazo

Diseñar campañas coherentes

9.- Si en Cataluña se aspira a una emancipación política por medio de la noviolencia, sería paradójico que más adelante se aspirara a construir una defensa de esa sociedad con mecanismos y aspiraciones que son los de mantener el status quo y las violencias internas de la sociedad catalana (como de cualquier otra sociedad).

Tal vez ahora se abre para el antimilitarismo catalán la ingente tarea de participar en la propuesta de otra defensa, de la defensa de otras cosas, de la desmilitarización de la defensa de esa Cataluña que aspira a autodeterminarse y no a ser otro estado militarista más en el rosario de estados que nos sojuzgan.

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Homenaje a Antonio Lucena

Homenaje a Antonio Lucena: valor de vida

Celebración de la vida y la trayectoria de Antonio Lucena, veterano ecologista, pacifista y defensor de un mundo más justo. Contaremos con la presencia de diferentes personalidades de los movimientos sociales, amigos y con el propio Antonio Lucena. Habrá música y un vino al final del acto.

El viernes

A las 19:00 horas

En la Casa Encendida (C/ Ronda de Valencia 2  de Madrid).

Programa provisional:

Programa del acto (provisional)

 1.      Bienvenida: poema de Jorge Riechmann. 

  2.      Un recorrido por la vida de Antonio Lucena en imágenes. 

  3.      Presentación de acto por Luis Miguel Dominguez.

  4.      Bloque Organizaciones:

 –          Carlos Taibo

–          Ovidio Bustillo (Movimiento Noviolento de Madrid) 

–          Yayo Herrero (Ecologistas en Acción)

–          Alberto Abad (Intermón Oxfan)

–          Kiko Tovar (Cantautor) (5’)

–          Ladislao Martínez (Attac)

–          Paco Castejón (Acción en Red)

–           Juan Leralta. Exdirector de Quesos Artesanos de LETUR

–          Mario Sánchez-Herrero (Ecooo)

–          Kiko Tovar

  5.      Bloque Académico/Científico

 –          Carlos López Jimeno, Director general de industria de Madrid

–          Ángel Cámara. Decano del Colegio de Minas de Madrid

–          Javier Garcia Breva (Fundación Renovables)

–          Kiko Tovar  

 6.      Bloque Familiar

–          CORAL de mujeres EntreDos

 7.      Tiempo del Sol

–          Cote Romero

–          Barcia

8.      Antonio Lucena y vídeo Lola

9.      Catering de productos ecológicos

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12-15M en 1000 ciudades y 82 países

Mediod% C3% ADa +20% 2F05% 2F2011

Fuente: Constituyentes.org

MANIFIESTO GLOBAL 12-15M

El pasado 15 de octubre salimos juntos a las calles en más de 1000 ciudades en 82 países. Tomamos las calles, nos organizamos y comenzamos un camino hacia un cambio global. Han pasado más de 6 meses y seguimos alzando la voz para dejar claro a políticos y banqueros que no nos representan, que estamos coordinados, pensando juntos y exigiendo nuestras reivindicaciones para que el bienestar del 99% de la población sea tenido en cuenta. La legitimidad de nuestros gobernantes reside en que deben atender los intereses de la inmensa mayoría de la sociedad y no el de unos pocos privilegiados.

Estamos juntos, estamos en todos lados, estamos donde no nos esperan. Reclamaremos con total firmeza y de un modo no violento la justicia social, la distribución de la riqueza y una ética pública mientras condenamos la pobreza, la desigualdad, la devastación medioambiental, la corrupción como herramientas de sometimiento de los poderosos sobre las sociedades.

No pararemos hasta conseguir nuestros objetivos, los del 99% de la población. Saldremos a la calle una y otra vez hasta que podamos decidir entre todos y todas el mundo en el que queremos vivir. Queremos un cambio global.

Convirtamos las calles en el mayor altavoz del mundo el 12 de mayo.Porque somos el 99%, porque no somos mercancía en manos de políticos y banqueros.

Tomemos las calles el 12 de mayo!

STREAMINGS #12m. Pincha aquí

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