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Una mili corta y nostálgica

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Por Cristina Rodríguez

Fuente: El Confidencial.

Airea El Confidencial uno de los malos humos de nuestra derecha. Dice que un sector del PP quiere instaurar una especie de mili corta.

¿De dónde le viene este espíritu restaurador tan aterrador a ese sector de la derecha?  ¿Es un sector amplio o estrecho, influyente o postulante…? Poco sabemos, salvo que se trata de la “vieja guardia” (¿guardia mora?, ¿guardia suiza?, ¿guardia de las Azores?…) y que ha conseguido generar debate.

Gran parte del PP, dicen, considera que fue un error suprimir la mili, esa escuela de valores en lo universal con que nos atizaban antes.

La idea de una especie de mili también la tiene Albert Rivera, no sabemos si como reminiscencia de su antigua militancia en el PP, donde tal vez se le pegaron los peores polvos del desván, o como fruto de su nueva visión política, donde hace falta enfatizar el ideal ciudadano más contundentemente militar para disciplinar a esos jóvenes “ninis”, como él los llama.

Mucho nos tememos que la idea de restaurar la mili, o cualquier otro tipo disciplinario de imponer a la juventud un servicio de armas, se extiende mucho más allá de la nostalgia de los viejos lobos y halcones del PP y los nuevos polluelos de Ciudadanos.

Por ejemplo, nos parece evidente que tal aspiración no ha dejado de tenerla el ejército. Y para muestra un botón, la noticia publicada en El Confidencial en noviembre de 2014 que pone en boca del Teniente General Jefe del Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad de Bétera, la opinión de que debe instaurarse de nuevo el servicio militar en España, en consonancia con los nuevos tiempos que corrían en otros países europeos (más bien habría que decir que en la ideología de ciertos líderes de la derecha europea, como el ex-presidente Sarcozy).

Y poco nos extrañaría que ganara eco entre sectores del PSOE preocupados porque los españoles están lejos de una cultura de la defensa, un mantra detrás del que se esconde el intento de adhesión de la sociedad a la visión unilateral de la defensa que mantiene el militarismo.

También es posible que un sector de Junts pel Sí planteara la mili para una Cataluña independiente, si es que hemos de creer (cuesta hacerlo) al blog Los replicantes, que recoge información del diario El Mundo.

La mili, esa escuela de sumisión, de jerarquía y obediencia ciega que confunde la defensa de la sociedad (una sociedad cada vez más apaleada y empobrecida por las políticas de sus gobernantes) con el ejército y su visión del mundo. Esa escuela que nos pretende convertir en súbditos imbuidos en el nacionalismo y la idea del enemigo… ¿hay algo más trasnochado?

La restauración del servicio militar, con todo, por más que parte de las preferencias de la derecha y de los partidos mas estatalistas, nacionalistas y disciplinarios, no parece que sea una idea sensata ni aplicable.

El substrato social aún tiene mucho que agradecer a la lucha insumisa y el logro de haber liberado a una sociedad de una lacra tan deplorable no paree que pueda ser borrado, a futuro, por las ansias restauradoras que se abren paso en otros pagos.

Por eso piensan en una mili “voluntaria”, una especie de caramelo envenenado para ver si le van cogiendo gusto al engendro.

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La ilógica lógica militar

Imagen de Rubén Díaz Caviedes

Fuente:  El País.

El titular de la noticia se las trae y encierra todo un curso de política de defensa y de política internacional:  “Marruecos lanza su primer satélite espía y recorta la ventaja militar de España”.

Evidentemente, con toda la evidencia posible de la que le dota a quien titula el estar hablando de un tema de Estado, los satélites de Marruecos son espías, y además, espías militares.  Los nuestros son meros satélites de observación de la Tierra.  Las intenciones de Marruecos se vislumbran negativas:  recortar nuestra ventaja militar, las nuestras cuando lanzamos nuestros satélites, son, por supuesto, pacíficas.  Nuestra ventaja militar es buena, sacrosanta, necesaria, normal.  Su recorte hace adivinar aviesas intenciones.

Marruecos se convertirá en una potencia espacial a las 2,42 del 8 de noviembre cuando, si no se altera el calendario previsto, un cohete Vega de Arianespace lanzará el Moroccan EO Sat1, el primer satélite espía del país vecino. Se trata de un satélite de observación de la tierra de alta resolución construido en Francia. Aunque Marruecos es un país amigo de España, que colabora en la lucha contra la inmigración ilegal y el yihadismo, estrategas militares advierten de que “la ventaja tecnológica, en la que se basa la disuasión, se estrecha”.

Vaya.  Lo construye Francia, nuestro aliado preferente, aquel con quien vamos a repartir paz manu militari por el Sahel.  ¿No serán tan amigos?  ¿No serán espiados ellos, también?  ¿No será que no hay que temer nada?

¿La disuasión sólo lo es cuando la ejercemos nosotros?  ¿Cuándo la ejerce Marruecos no es disuasión sino tensión militar?

La construcción del primer satélite espía marroquí ha estado rodeada del máximo secretismo. El contrato se firmó en 2013, tras la visita que en abril de aquel año hizo a Rabat el entonces presidente francés François Hollande. El satélite ha sido construido por el consorcio europeo Airbus Defence & Space y sus equipos ópticos por Thales Alenia Space.

 También es curioso.  ¿Máximo secretismo?  Pero si el contratista son Airbus y Thales, es decir, media Europa.  Entre ellos, por cierto, España.  ¿Cómo se puede decir que una empresa que en parte es del Estado Español fabrica armas para nuestro enemigo del sur y luego acusarles de rebajar nuestra ventaja en defensa?

El coste total del programa —que incluye dos satélites, el primero a lanzar en noviembre; y el segundo, en 2018— se estima en unos 500 millones de euros.

No se conocen las características del MN35-13, como se denomina técnicamente, pero se supone que se trata de una versión de los dos satélites franceses Pléiades lanzados en 2011 y 2012. Ambos son satélites de observación y reconocimiento de muy alta resolución (70 centímetros en una franja de 800 kilómetros), en el espectro visible e infrarrojo cercano, capaces de tomar 500 imágenes diarias y enviarlas a la estación terrestre cada seis horas. Cada uno de ellos pesa 970 kilos y orbitan a 695 kilómetros de la tierra.

El Morocan EO Sat 1 llegó a la base de Kourou, en la Guayana francesa, el pasado 23 de septiembre, un mes y medio antes de su fecha prevista de lanzamiento; y su base de control, dependiente del Ministerio de Defensa de Marruecos, estará junto al aeropuerto de Rabat.

Entre los usos del nuevo satélite figuran la lucha contra el inmigración ilegal y el contrabando, la persecución de los grupos yihadistas que operan en el Sahel, como AQMI (Al Qaeda del Magreb Islámico), y de los piratas que se han enseñoreado del golfo de Guinea o el control de sus porosas fronteras.

Pero también puede obtener información detallada sobre instalaciones militares y movimientos de tropas de sus vecinos, España y Argelia; o del Frente Polisario, con el que mantiene un precario alto el fuego. Se convertirá en el tercer país del continente, tras Egipto y Sudáfrica, en disponer de esta capacidad.

“Marruecos es un país amigo, con el que mantenemos una cooperación muy intensa y fructífera, imprescindible para frenar la inmigración clandestina o prevenir atentados terroristas, pero no es agradable que nadie, ni siquiera los más amigos, te anden husmeando por la cocina”, advierte un estratega militar.

Y por último, un par de guindas:

Nuestro rearme en Canarias no supone ningún peligro para nadie, claro, desde una perspectiva militar y cínica, pero…:

El Ejército del Aire está acometiendo ya las obras necearias para convertir el aeródromo de Lanzarote en base secundaria de los MQ-9 Reaper. La base principal de estos cuatro drones, comprados en 2015 a la compañía estadounidense General Atomics por 158 millones, será Talavera la Real (Badajoz). Esta última se ha elegido por su escasa densidad de tráfico aéreo, mientras que la elección de Lanzarote responde a la proximidad de la costa africana y el Sahel, de donde proceden las principales amenazas a la seguridad de España. Aunque pueden armarse, los drones españoles irán dotados de cámaras y equipos de vigilancia electrónica y se dedicarán a misiones de reconocimiento e inteligencia. Su radio de acción es de 1.850 kilómetros, pero puede ampliarse con depósitos adicionales de combustible. El Ejército del Aire ha enviado a pilotos a EE UU para instruirse en el control a distancia de estos drones, que deben estar operativos en 2018.

Porque nuestra disuasión siempre ha sido por la paz mundial y con todo respeto para los marroquíes.

“Además, hay una serie de contenciosos más o menos durmientes [Ceuta y Melilla, los peñones o la delimitación de las aguas territoriales] que aconsejan no bajar la guardia. Nuestra disuasión se ha basado siempre en la ventaja tecnológica, pero si esa ventaja se estrecha la disuasión puede diluirse”, subraya.

Y, no deja de resultar curioso que el gran aliado de España y de Marruecos, es decir, Estados Unidos, se ocupe tanto de armar a uno como a los otros.  ¿Tendrá el objetivo de enfrentarnos para crear inseguridad y que les compremos, tanto los unos como los otros, armas con las que financiar su militarismo e imperialismo mundial?

En los últimos años, Marruecos ha acometido una profunda modernización de sus Fuerzas Armadas, con la adquisición de 47 cazas F-16 o 200 carros de combate Abrams, facilitados ambos por EE UU, o una fragata de última generación de la clase FREMM, franco-italiana.

En el terreno de los satélites espía, España dispone desde hace más de dos décadas de las imágenes que le proporciona el programa Helios,compartido con Francia, Bélgica, Italia y Grecia. Se trata de un satélite óptico e infrarrojo de gran capacidad, pero la participación española se limita al 2,5% y ese es el porcentaje de imágenes que tiene derecho a demandar.

Además, el último de los cuatro satélites del programa está ya al final de su vida operativa estimada en cinco años (el Helios 2B se lanzó en diciembre de 2009), por lo que España debe decidir en breve si quiere participar en el futuro Helios 3 o poner en marcha su propio programa nacional de satélites ópticos.

“El dilema”, explica un experto del sector espacial, “está en decidir si queremos tener mayor capacidad, para lo que necesitamos un programa multinacional, o disponer de más autonomía”. El Helios es un proyecto básicamente francés —París acapara un 90%, frente al 10% que suman los otros cuatro socios europeos— y aunque los militares españoles presumen de haberle sacado un alto rendimiento —con el 7% del Helios 1 se consiguieron retornos superiores al 20%—, puede no estar disponible cuando más se le necesita.

Según fuentes militares, durante la crisis de islote de Perejil, tomado por gendarmes marroquíes en julio de 2002, no se pudieron obtener en tiempo útil imágenes del Helios debido a “problemas técnicos”. Pese a que España y Francia son socios en la OTAN y la UE, París se alineó en aquel contencioso con Rabat y Madrid tuvo que buscar el apoyo de Washington.

La puesta en marcha de un programa español de satélites espía ópticos, cuyo coste se estima en unos 200 millones de euros, llevará en todo caso varios años. Mientras tanto, la capacidad de observación de las Fuerzas Armadas españolas se basará en el satélite Paz que, con más de dos años de retraso y si no hay nuevas demoras, se lanzará el 30 de enero de 2018 desde la base aérea de Vandenberg, en California, (EE UU).

A diferencia del Helios, el Paz no es un satélite óptico sino radárico. Cuando esté en órbita, a 514 kilómetros de altura, tomará 100 imágenes diarias, tanto nocturnas como diurnas, sin importar las condiciones meteorológicas, gracias a su Radar de Apertura Sintética (SAR). Fabricado por Airbus Defence & Space, está listo desde 2014 pero el conflicto de Ucrania obligó a retrasar su lanzamiento primero y a trasladarlo a EE UU después.

El Paz forma parte del programa Nacional de Observación de la Tierra por Satélite (PNOTS), aprobado en 2007, que incluía también un satélite óptico, el Ingenio, pero este tendrá un uso exclusivamente civil.

Por otras fuentes que hemos manejado en otras ocasiones, tampoco es del todo cierto que el satélite Ingenio sea únicamente de uso civil.Según la propia página de HISDESAT, quien construye este satélite, su uso será “principalmente” civil, lo que no quiere decir que vaya a ser exclusivamente de uso civil.

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Cataluña desde la perspectiva noviolenta

Imagen de Joan

Fuente:  Adiós a las armas.

Os ofrecemos una mirada distinta desde Cataluña.  Normalmente no se publicitan las opiniones que desde la noviolencia explican cómo se afrontan los conflictos políticos y sociales.  Por lo tanto, no está de más hacernos eco de las reflexiones de María de Lluc Bagur, del Centre Delás per la pau de Barcelona.  No todo es violencia, que es lo único que reflejan, casi, los periódicos y medios de comunicación de masas, antes bien, existen múltiples iniciativas y un fondo de acción noviolenta que se obvia.

Se obvia porque no interesa que la ciudadanía con medios noviolentos sea activa y tome en sus manos su futuro.  Eso sería demasiada participación, demasiado empoderamiento y demasiado poder popular.  Pero, sin embargo, existe:

Cataluña tiene una larga tradición de luchas sociales no-violentas, si bien es cierto que las más visibilizadas y masivas tuvieron lugar hace ya algunos años, como la objeción de conciencia al servicio militar o las luchas anti OTAN, y ahora hacía tiempo que no vivíamos ninguna multitudinaria.

De hecho, la estrategia no-violenta ha sufrido una mala prensa por parte de varios actores, algunos para estar claramente en contra de cualquier forma de organización social mínimamente revolucionaria (es decir, aquellos que se sitúan en la defensa del statu quo), pero también por parte de algunos colectivos que han identificado la no-violencia con la pasividad y la inacción.

Lejos de esto, la no-violencia ofrece estrategias de acción directa que se han demostrado efectivas a lo largo de la historia, desde las luchas anticoloniales (por ejemplo la encabezada por Gandhi en la India), la lucha antirracista (como la que inició Rosa Parks en los Estados Unidos), la ecologista (como la de Greenpeace), la antimilitarista (tantos ejemplos…!), y un larguísimo etcétera.

Estos días en Cataluña, con motivo del referéndum para la autodeterminación, hemos vuelto a ver en las calles multitud de acciones colectivas, algunas más organizadas y otras más espontáneas, que nos han hecho recordar que nuestra sociedad tiene un bagaje innegable en la acción no-violenta. La violencia estructural y física que ha ejercido el estado español ha conseguido movilizar miles de personas que se han posicionado firmemente ante una situación de injusticia y de legalidad ilegítima. De hecho, la estrategia no-violenta ha dado fuerza a las personas que participaban para seguir con su lucha día a día, porque la acción no-violenta despierta lazos de solidaridad y compañerismo y refuerza los principios del grupo, que se siente más fuerte y más unido. Prueba de esto es que los episodios de violencia policial más cruentos tuvieron lugar el 1 de octubre, y en los días posteriores las calles han estado llenas de concentraciones, manifestaciones, huelgas de trabajadores y estudiantes, paradas, etc.

La no-violencia, como estrategia de acción colectiva radical que se basa en la congruencia entre los objetivos y los medios, busca la transformación de la sociedad oponiéndose de forma contundente a la violencia estructural (es decir, la violencia del sistema), aunque esto implique desobedecer una legalidad que se considera injusta e ilegítima para la sociedad. En nuestro caso, la violencia estructural es aquella ejercida por el gobierno del estado español que está vulnerando derechos básicos como el derecho a la autodeterminación o la consulta popular, y que se ha valido de la violencia física (policial y militar) para evitar el ejercicio de estos derechos. Ante esta situación, percibida como injusta por miles de personas, se ha ido articulando una respuesta social no-violenta con el objetivo de visibilizar el conflicto, rechazar el estado policial y la militarización de las calles y, finalmente, ejercer el derecho en la consulta popular. Lo analizaremos con más detalle.

La primera fase de la no-violencia son las acciones de difusión dirigidas a aumentar la concienciación social y generar debates, y las acciones de protesta y persuasión que pretenden visibilizar el conflicto. En este sentido, las personas movilizadas para defender el derecho a la autodeterminación han participado de manifestaciones, concentraciones, encarteladas, actos informativos, asambleas populares, manifestaciones de tractores, caceroladas y muchos otros.

En una segunda etapa, la no-violencia se expresa a través de acciones de no-cooperación y presión que consiste en la negación a colaborar con las estructuras y leyes de las que se entiende que proviene la injusticia contra la que se lucha, con el objetivo de coaccionar al adversario para que modifique su posición. Algunas acciones de no-cooperación social y económica que se han podido ver estos días han sido la huelga de estudiantes, la huelga general de trabajadoras, las paradas de empresas y administraciones públicas, y el boicot social selectivo a los cuerpos de seguridad que estaban alojados en los barcos por parte de las trabajadoras del puerto que se negaron a atenderlos. La no-cooperación política de las personas movilizadas para defender el derecho a la autodeterminación se hizo evidente en la celebración del referéndum, desobedeciendo la sentencia que lo había ilegalizado previamente.

Y, finalmente, si el conflicto lo requiere, la no-violencia apuesta por la acción directa. Se trata de acciones que a menudo serían consideradas «ilegales» por el ordenamiento jurídico, que buscan confrontarse directamente con el adversario. Y de estas podemos encontrar un buen puñado de ejemplos en la lucha de los últimos días: ocupación de las escuelas para celebrar el referéndum; ocupación del rectorado de la universidad; obstrucción de los cuerpos policiales para impedir que se lleven las urnas; interposición entre los agentes policiales y las sedes de la administración pública, de partidos políticos (CUP) o imprentas para evitar registros; hostigamiento no-violento de los cuerpos de seguridad alojados en hoteles, etcétera.

La originalidad y la creatividad de las personas movilizadas han dado en el mundo imágenes tan dignas para ser recopiladas en los tratados de acción no-violenta como la realización del recuento de votos en una iglesia, urnas escondidas en los árboles, cuerpos de seguridad llevándose urnas falsas con sobres vacíos, urnas escondidas en cementerios, un colegio electoral donde los cuerpos de seguridad sólo encontraron un puñado de personas jugando al dominó, carreteras cortadas por árboles caídos o tractores, o agentes perdidos por caminos de montaña donde las vecinas habían cambiado las señales de tránsito.

Los ejemplos de acciones no-violentas que se han podido ver estos últimos días en Cataluña han sido muchos y muy diversos y convierten la lucha de las personas movilizadas en un referente para futuros conflictos. Pero la desobediencia civil comporta importantes riesgos para quienes la practican, riesgos físicos y legales, que se tienen que asumir como parte de la acción. Una de las consecuencias más dramáticas que han sufrido las personas movilizadas para defender el derecho a la autodeterminación ha sido la violencia física con que fueron reprimidas durante la jornada del referéndum y que dejó 893 personas heridas, según datos del Departament de Salut. Hay que tener presente, en este sentido, que la mayor parte de la ciudadanía no está avezada a ver y vivir imágenes de violencia como las del 1 de octubre, no porque no se produzcan en Cataluña, sino porque tienen lugar en otros contextos que acostumbran a ser silenciados. A diferencia del 1 de octubre en que la ciudadanía que se enfrentó a la represión tenía el amparo de las instituciones políticas catalanas y de muchos medios de comunicación de masas, y el mundo entero pudo presenciar la brutalidad de los cuerpos de seguridad a los colegios electorales, la mayor parte de las luchas sociales que tienen lugar en Cataluña son tapadas o despreciadas por los generadores de opinión. Esto no tiene que servir para sacarle importancia a la represión de estos días en Cataluña, sino para que la sociedad en su conjunto tome conciencia de la invisibilización de otras luchas sociales y de la represión que estas sufren, hay que decirlo, por la violencia de los Mossos de escuadra. Este aprendizaje de tantas personas que se han movilizado estos días en la lucha por los derechos sociales y políticos, tiene que servir para tejer lazos de solidaridad con otros colectivos de la sociedad que día a día se exponen a la represión policial y a la violencia institucional para defender derechos que son de todas.

En definitiva, no se puede pasar por alto que, una vez más, la dignidad se mantiene del lado de aquellas quienes han hecho uso de la no-violencia ante la represión para hacer valer su apuesta, fuerte y convencida, por los derechos sociales y políticos.

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¿Hay alternativas al enfoque militarista y nacionalista del conflicto?

Por Erreache

La Ministra de Defensa se está prodigando en estos días en amedrentar sobre algo que considerar de su incumbencia y competencia, el tema catalán.

Los ingredientes del discurso nacionalista y militarista

Que el tema catalán produce sarpullidos en la derecha española es algo evidente e incorregible. Igual ocurre con el ejército, predispuesto siempre a salvaguardar la unidad de destino en lo universal que, al parecer, sigue siendo esto de las Españas es su concepción del mundo.

Y como doña Cospedal reúne tres sustancias en un solo ser verdadero, pues inequívocamente representa la derecha más reconocible de la derecha española, es además ministra de Defensa y, por si faltara algún ingrediente, suele tener cierta propensión a la bravuconada, el coctel está servido.

Nos dice Doña Dolores, lo leemos en La Vanguardia, que los independentistas caerán bajo el peso de la ley, como si la ley fuera algo parecido a la ley de la gravedad y la caída de los graves inexorable descenso a los infiernos. Bajo esta visión tan simplista se nos ofrecen todos los ingredientes para la polarización y la escalada de un conflicto que, evidentemente, no se resuelve a cañonazos.

a) Se agrupa en una única categoría a toda la plural y amplia expresión de malestar que se da en Cataluña, bajo la denominación de “los independentistas” (¿no hay matices, son todos lo mismo, es igual el político que aprovecha una jugada política que el ciudadano que sale a la calle…)

b) Se los considera el antagonista, el enemigo, al que no se le reconoce valor y

c) Se propone como solución su “caída” bajo el peso (muy pesado y tal vez poco adecuado para estos menesteres) de la ley.

En Expansión nos comentan que Cospedal, también refiriéndose al tema catalán, ha manifestado que los españoles

nos sentimos orgullosos de las Fuerzas Armadas,

que éstas

nos hacen sentirnos honrados de contar con ellos para proteger lo que más queremos: nuestras familias, nuestro barrio, nuestro Estado de Derecho

y que

 nadie puede arrebatarnos el orgullo de ser español, el honor de sentirse español, ni el amor por la patria, 

produciendo otra generalización abusiva, pues no tod@s al otro lado del Ebro nos identificamos ni con el ejército, ni tenemos ningún motivo para sentirnos orgullosos de tal institución o de su papel a lo largo de nuestra historia de tropiezos y desastres, ni, menos aún, sentimos esa identificación de nacionalismo españolista que la ministra considera tan unánime.

Aprovechemos para decir que el cóctel que la ministra prepara ofrece una nueva simplificación, tan abusiva como la anterior, de los actores del conflicto, en este caso los nuestros, todos unidos bajo un mismo interés de imponerse, frente a los otros, a los que no se reconoce nada, también unidos como “enemigos” bajo idéntico interés de prevalecer. Y ello, sobre todo, sirve al interés militarista de abordar este conflicto desde las claves más desastrosas posibles, las que unen los nefastos ingredientes de conflicto, nacionalismo y Estado.

En ABC, con mayor apoyo a la versión ultranacionalista del PP, nos explican que la ministra afirmó en un seminario sobre «Fuerzas Armadas y Sociedad Civil: la participación de la mujer en la vida profesional», que el ejército tiene la misión de

garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional“,

lo que acaba de cerrar el círculo estrecho y nefasto de nacionalismo-ejército-violencia, la nefasta relación que ha dado lugar a tantas guerras a lo largo de la historia.

De este modo, las cosas, en la mentalidad nacionalista española (vale también para la catalana o para cualquier otro nacionalismo) el conflicto se tiende a polarizar en algo parecido a un choque de trenes y de legitimidades, choque en el que se afirma que tenemos algún tipo de “esencias” nacionales irrenunciables que se encuentran en peligro, se amplifica y exacerba una supuesta lista de agravios y justificaciones, se desconoce y demoniza al otro, al que no solo no se le reconoce sino que pasa a la categoría de enemigo y se “justifica” su eliminación o represión, se pretende su rendición incondicional y se legitima cualquier medio para ello.

Una alternativa a la visión de los conflictos

Aprovechemos para señalar la interrelación entre conflicto y modelo de defensa, algo de lo que hemos tratado en extenso en nuestro libro “Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar“, editado por Libros en Acción, capítulo 2.

El conflicto es entendido en la visión militarista como algo negativo, a evitar o reprimir.  Pero no es la única posibilidad de abordarlo, como podemos ver en el siguiente cuadro:

Para la visión negativa del conflicto se opta por negar la existencia del conflicto o por ocultar los perfiles del mismo que no nos interesan. Fomenta una sensación de paz negativa mientras que las políticas estructurales y culturales que aplican los gobiernos o elites no son neutras y de manera más o menos subrepticia fomentan y alimentan las causas generadoras o profundas del conflicto (políticas económicas insolidarias, dependencia, exaltación cultural de nacionalismo, creación de enemigos, culto a la violencia, etc.), según el siguiente cuadro

Un enfoque alternativo rompe este círculo vicioso

 

De este modo, el enfoque erróneo de los conflictos desde esa urdimbre nacionalismo/Estado, tal como aparece en el propio esquema de pensamiento de Dolores de Cospedal y de las visiones simplificadoras y nacionalistas responde a una visión negadora del conflicto y del punto de vista del otro y afirmadora de la legitimidad y la imposición, incluso militar, del propio discurso, algo que no sirve sino para cronificar el conflicto y polarizarlo.

A lo largo de la historia los conflictos se han abordado por los Estados de diversas formas, según este esquema y según el enfoque principal elegido sea de competición con un adversario, de intento de transformación del conflicto o de negación del mismo e intento de obviarlo:

¿Es posible trascender esta visión nacionalista y militarista?  Desde nuestro punto de vista sí, pero ello necesita un cambio de los ejes y de los enfoques del conflicto, para abordar no el problema “nacionalista” de uno y otro lado, ni su correlato de seguridad militar, sino el problema de seguridad humana, de violencia estructural y cultural que mutuamente comparten ambas sociedades en conflicto y que seguirán compartiendo juntas o separadamente. Ello conlleva romper con una dinámica que, en la actualidad, alimenta el Estado de anteponer el discurso nacionalista de la unidad incondicional, la visión del otro como enemigo y la estrategia de derrota absoluta, para pasar a otra que busque los intereses compartidos de sus sociedades respecto a reivindicaciones que la sociedad ha manifestado inequívocamente: de convivencia en paz, reconocimiento del otro como igual y de sus necesidades y opciones como sociedad, de la reclamación compartida de mayor justicia y de convivencia, de mayor conocimiento del otro, y de resolución noviolenta del conflicto.

En suma, las élites de los bandos enfrentados deberían renunciar a sus intereses (partidistas y personales) y promover una transformación tanto de la escalada agresiva del conflicto en sí como de los contenidos de lo que hay que negociar, para pasar del discurso militarista y nacionalista a una apuesta por resolver contenidos concretos de mutua negociación en lo que tiene que ver con la seguridad humana (derechos humanos, necesidades sociales básicas, derechos culturales, educación, sanidad, trabajo digno, renta básica, corrupción política, agotamiento del sistema político de la transición, etc.).

¿Apuestan las élites de uno y otro bando por un cambio de mentalidad?

El bando españolista ofrece un repertorio pesimista al respecto. Desde los viejos socialistas extractivos pidiendo la aplicación del artículo 155 de la Constitución (Felipe Gonzalez) o la intervención directa del ejército (Alfonso Guerra) hasta la derecha más retardataria alimentando los impulsos de su extrema derecha en Madrid, o un Aznar desmesurado y furibundo tachando de blando a Rajoy, pasando por la humillante (si no fuera tan grave diríamos hilarante) posición de la prensa española, desde El País a la Razón pasando por toda la escala de grises, pardos y negros, el espacio para la alternativa parece difícil.

Si faltaba algún ingrediente, es el 12 de octubre, día en teoría de la “hispanidad” que vino a sustituir al anterior día de la raza de cuando Franco y que, por más que nuestras autoridades han pretendido que es una fiesta de todos, es una fiesta del ejército y de sus visiones del mundo. Y este año, nos informa El Diario, promueven el lema “#orgullosodeserespañol”, lo cual no hace sino reforzar la visión empobrecedora de nuestra realidad y la versión militarista del nacionalismo español que tanto interesa a la derecha cospedaliana, al militarismo hispánico y a esta élite extractiva que siente como se les empieza a escapar de las manos, como agua, la legitimación del entramado de privilegios y sumisiones sobre los que han construido su idea de España, su orden público y la mordaza de leyes inexorables, como la ley de la gravedad, con que nos gobiernan.

El campo nacionalista catalán parece igualmente dispuesto a la confrontación en términos puramente estatales, sin capacidad para aprovechar en una línea alternativa la marea de desobediencia civil de la gente, una marea que no se moviliza solo ni principalmente en favor de la “independencia” y sí lo hace desde la indignación y desde la apuesta por alterativas mas cercanas a la idea de seguridad humana.

La esperanza se abre algo con la apuesta desde diversos sectores sociales que llama al diálogo y rechaza el enquistamiento actual de los partidos políticos, algo que ha dado lugar en las plazas y ciudades a un espontáneo (e impreciso, hay que decir) movimiento por el diálogo que hay que ver en qué desemboca.

Trabajar para el día después

Con todo, la solución previsible de un tal choque de legitimidades y trenes, no hará sino cronificar la situación de fondo, por lo que hemos de estar preparados para el día después seguir trabajando en una visión alternativa de transformación (mejor que resolución que parece mas idílico pero menos posible) del conflicto.

Por nuestra parte, trabajar para desenmascarar el peligroso nacionalismo español (y cualquier otro nacionalismo) y para transarmar el modelo de defensa que propone, los ejércitos, será nuestra más específica contribución a este propósito.

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Homenaje a la bandera en Barcelona

Po rPolítica-e

Fuente: La Vanguardia

En esta nueva etapa de entendimiento y diálogo que estamos viviendo tras las elecciones catalanas de septiembre, el ejército ha buscado aportar su granito de arena al diálogo, para lo cual ha celebrado un acto con pompa y boato de homenaje a la bandera española en el cuartel del Bruc, en Barcelona.

Al mismo ha acudido, dice La Vanguardia, la cúpula del Ejército de Tierra, con el Jefe del Estado Mayor de Tierra al frente.

El recatado acto incluye una parada militar, un homenaje a la bandera española, honores a los caídos y un desfile, con la presencia de una compañía del Batallón de Cazadores de Montaña “Barcelona” y alrededor de 500 veteranos de los tres ejércitos y de la Guardia Civil.

En el acto ha tomado la palabra, entre otros, el general del Aire y presidente de la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas, Eduardo González-Gallarda Morales,para poner su granito de arena propio al asunto: “Orgulloso de ser catalanes, como los somos algunos, y el orgullo de ser Españoles, como lo somos todos“, ha reivindicado, tras destacar que uno de los retos de los españoles debe ser el de reavivar el concepto de Patria, para acabar pidiendo protección a la Moreneta, que no podía faltar en un acto de este calibre.

No acertamos a ver qué aporta este tipo de actividades militares a la solución de los problemas sociales que hay planteados en Cataluña. Desde luego no es un buen augurio que el ejército realice este tipo de actividades de reminiscencias tan trasnochadas y, mucho menos, que pretenda ser una voz más en un debate cívico al que no han sido llamados.
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La fórmula de la paz

Bob+Marley+cor+09

Por Carles Manel Chacón

Fuente: El Diario.

Recomendamos leer la entrevista que en El Diario hacen al sociólogo noruego Johan Galtung, uno de los más destacados investigadores desde postulados pacifistas y difusor de algunas de las explicaciones mejores de cómo funcionan los conflictos humanos, de cómo llevar adelante estrategias para conseguir mejores soluciones, más  creativas y positivas en estos, y de la idea de que la aparente violencia que circunda nuestro mundo es, en realidad, la suma de diversas violencias que se interrelacionan (él habla de la violencia directa que además es visible y palpable a simple vista, la estructural que no se ve pero que es la causada por estructuras injustas y posiciones de dominación sutiles, y la cultural, que legitima y justifica las otras y se nos muestra como una especie de ideología que espiritualiza la lógica de la violencia).

Ahora Galtung ofrece una “formula matemática” (hay que entenderla de manera simbólica lógicamente) para construir la paz:

Paz es igual a Equidad multiplicada por Armonía o Empatía y dividida por Trauma por Conflicto.

Esta fórmula pone el énfasis en los aspectos de justicia social y de solidaridad que intervienen en el enfoque de los conflictos, factores que hay que multiplicar entre sí, y en los aspectos negativos del conflicto, y entiende que la paz es una especie de resultante de quitar poder a las violencias y construir en forma alternativa justicia,  solidaridad y reparación. Aunque es evidente que la paz no se puede reducir a una fórmula matemática y menos aún entre magnitudes que pertenecen a dimensiones diferentes, aunque probablemente Galtung tampoco quería con su fórmula ir más allá de relacionar conceptos.

Frente al enfoque de la seguridad militar y de nuestra cultura dominante, que tiende a reprimir o invisibilizar los conflictos reales desde una posición de fuerza,  y a negar la conflictividad de la propia vida para aspirar a que la paz es la quietud, Galtung propone que un enfoque hacia la paz hará todo lo contrario:

…Si quieres evitar la violencia hay que identificar el conflicto subyacente y tratar de resolverlo. Para ser mediador lo primero es hablar con todos, y hay que entender sobre todo lo que no están diciendo. Está en lo axiomático, lo que para las partes parece evidente. Pero una parte importante de la mediación es precisamente problematizar lo axiomático

Para el autor, dos son los problemas más preocupantes del panorama mundial:

uno es el terrorismo y el terrorismo de Estado. Las guerras tradicionales están siendo sustituidas por este modelo. El terrorismo de Estado mata a 99 personas por cada una que matan los terroristas. Es lo que Noruega y España han hecho en Afganistán.

El segundo es el conflicto entre nacionalismo y estatismo…Si hay más de una nación que tiene un sentimiento de pertenencia sobre un mismo espacio geográfico, entonces tenemos un problema. Los poderes coloniales han trazado líneas dividiendo naciones o haciendo paquetes con naciones que se detestan.

Tal vez estos  problemas que Galtung define sean de una gran importancia y no nos cabe duda que encontrar metodologías alternativas para abordarlos permitirá mejoras en el clima político mundial.

Por nuestra parte pensamos que es posible abordar con este enfoque de problematizar y resolver los conflictos de forma racional y dialogada otras conflictividades más sutiles pero que afectan globalmente, como es el conflicto que condena la inmensa mayoría del planeta, en beneficio de una minoría acomodada, a una vida sin futuro y a soportar las peores consecuencias de un sistema económico y productivo insostenible en lo político, lo social y lo ecológico; o el conflicto generador de una inmensa violencia cultural y estructural del propio militarismo de occidente y con el que ejerce su acción política en el mundo.

Uno y otro exigirían cambios radicales en la orientación del orden internacional, pero, por desgracia, quienes tienen la sartén por el mango son, a su vez, los que tienen la mentalidad de que no hay conflicto cuando este no ha estallado de forma alarmante en una guerra. Y es ahí tal vez donde toca hacer el papel de visibilizar el conflicto acallado y hacerle presente como un conflicto irresuelto y urgido de soluciones justas.

Tal vez la fórmula de la paz, siempre en construcción, consista en luchar por abolir el orden de dominación violencia y los instrumentos que lo materializan y por construir en paralelo un orden basado en cooperación y noviolencia que involucre a todas las personas.

Tal vez por eso una de las tareas principales para esa construcción de la paz, sin abandonar otros conflictos, sea la de abordar el militarismo, resolver las violencias que genera y desinventarlo.

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La legión procesionaria

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carlos marzano

 

Fuente: Diario de Almería

Según nos dice un medio, una de las plagas que asola la península hispanoportuguesa todas las primaveras es la procesionaria. Unas puñeteras orugas, cada una con más de 500.000 flechas envenenadas (tricomas, para los finos) que usan al parecer para defenderse de los tocaorugas, infectan y urtican a niños y niñas peninsulares, curiosos donde los haya, que se dedican a coger del suelo (contra la norma paterna que dice que las cosas del suelo no se tocan) la simpática hilera de bichitos bicolor.

Y la segunda plaga que nos asolará en este inicio de la primavera, como la de las orugas, también es costumbrista en eso de procesionar y, en prietas filas verdicolores, protagonizarán al menos 23 desfiles tóxicos por las calles de ciudades desprevenidas contra las plagas.

Se trata de las procesiones semanasantescas de la Legión, un cuerpo militar que marcialmente romperá los silencios de un estado aconfesional con su bramido de botas militares, trompetas marciales y tambores de guerra, todo lo contrario, al parecer, a lo que la ideología dominante de estas fechas predica. ¿A costa del erario?, ¿se puede considerar esto gasto militar?, ¿y despilfarro?, ¿o tal vez hay que darlo cono un bien cultural o una especie de costumbre ancestral y relicta por “interés para la defensa”?

Si a ello unimos el macabro culto  militarista a la muerte de la Legión y su horrendo pasado, desde que un tipo desmesuradamente hecho de los peores retales del reaccionarismo la creó, no entendemos la explicación de su presencia, ya sea por el lado laico y aconfesional de “nuestro” Estado (y por tanto el no uso religioso y partidista de sus diversas instituciones) o por el lado ideológico-religioso que se supone que celebra nuestra cultura carpetovetónica, que se supone que, de poner en algún lado a los militares y a las legiones, las ponía en el mal lugar, no en el de rendir culto al que aparentemente venía a abolir el orden de dominación al que pertenece la retórica militar (a no ser que la Legión en las procesiones cumpla el papel disolvente y desenmascarante que el carnaval en el orden social vigente, cosa que no parece).

Osea que, lo miremos desde el punto de vista que lo miremos, lo mejor es irse al campo y ver de lejos las orugas.  Al fin y al cabo, si acabas tocando donde no debes te llevas un merecido rapapolvo y, como mucho, con antiestamínicos te arreglas.

No así con la toxicidad del discurso militarista, que únicamente se cura con cultura, algo que por desgracia está cada vez más desigualmente repartido.

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Política militar expansionista de Morenés y nueva amenaza a África

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Regístrate Explorar Crear Subir Iniciar sesión David Kracht

Queremos comentar algunas de las ideas del Ministro de defensa Español., según las publicita el digital te interesa..

Al parecer, el Ministro utilizó la presentación del informe “España, mirando al Sur” del Real Instituto Elcano, para exponer su ideario militarista y afirmar entre otras lindezas que se nos antoja muy peligrosas la defensa de que

“los españoles actúen en el continente africano bajo el paraguas de organizaciones como la OTAN o la UE, pero que el país tenga en la zona una “red de influencia” civil y militar.”

Son ya muchos los estudios de los halcones de nuestro militarismo más rancio que destacan la idea de que España busque imponer una relación de peso en África, por lo civil y por lo militar, para aprovechar las oportunidades del continente tantas veces expoliado.

Entre las expresiones más cutres de este discurso podemos situar la de Morenés, que al menos por ser tan descarnada, peca menos de cinismo que las de los finos analistas que dicen lo mismo con palabras más edulcoradas.

Dice Morenés, por ejemplo que todos los sectores de la sociedad española

 “tienen que ser conscientes de los retos y de las oportunidades que se presentan en la zona, ya que la presencia de España en esos países nos proporcionará influencia y liderazgo, ya que no hay riqueza sin estabilidad, y no hay estabilidad si no se reconocen las libertades y el Estado de derecho”

Aunque Morenés no lo deja claro, parece ser que la idea es que a los africanos les den (ya adivinan por donde).

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A vueltas con el militarismo israelí

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Fuente: negociosocults

Nos llega, a través de la pagina web negociosocults.org una extensa, indignante y meritoria información sobre el negocio en que ha convertido Israel su militarismo, así como los intereses y complicidades con que cuenta en en gobierno español y en las sociedades de Cataluña y el País Vasco.

Concretamente nos hablan del informe “ Defensa, Seguridad y Empleo como Negocio Relaciones Militares , armamentísticas y de Seguridad entre España e Israel” donde se desentraña gran parte de este escandaloso negocio mutuamente compartido.

el informe en concreto, cuya lectura atenta recomendamos, ha sido elaborado por Camino Simarro, investigadora del Centre Delás de estudios por la Paz, y por Oriol Sabaté, miembro del Grupo de Formación del Seminario de Economía Crítica TAIFA, y cuenta con la colaboración de una enorme serie de grupos e instituciones.

Señala el informe con rotundidad que “las relaciones militares y de seguridad entre España e Israel son significativas y tienen una clara tendencia al alza” mostrando el entramado que las potencia. Además nos explica que “España incumple su propia legislación al exportar material de defensa a Israel” superando con creces desde 2007 a la fecha final del informe los 400 millones de euros de importaciones de armas.

Detalla también la implicación de instituciones presuntamente honorables (incluidas algunas universidades) en el militarismo israelí y nos ofrece una amplia y detallada panorámica de este negocio que, a su vez, implica el refuerzo de la opresión que Israel, en este caso con nuestro concurso más o menos entusiasta, hacia Palestina, del que su potente industria militar es uno más de los instrumentos puestos en marcha para financiar la letalidad del ejército israelí.

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Rajoy felicita las fiestas a lo militar

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Fuente: El correo

Hemos querido destacar este prontuario de frases patrioteras navideñas con que Don Mariano Rajoy, en su acto publicitario y populista de apoyo a los militares españoles, les ha saludado en estas fechas navideñas.

Si con el mismo esperaba portadas navideñas y votos, puede que los consiga, pero a la vez que despeja dudas y nos pone alerta a quienes no nos sentimos identificados con el militarismo rampante.

La primera frase hueca y huera de Marianito es la siguiente, los militares,

 «Con disciplina y vocación de servicio demuestran al mundo el carácter de algo tan importante como ser español»

¿Quiere decir algo? Probablemente no, es decir, quiere decir exactamente lo que hay en la cabeza del autor de la frase. Y, por cierto, ofrece una imagen de eso tan importante que debe ser “lo español” que casi se justifica la deserción masiva de quienes no sienten como Don Mariano y toda la tradición nacionalista y reaccionaria que representa.

Don Mariano, en ese vomitorio de palabras en que se prodiga habitualmete para no decir nada útil, pasó de la banalidad al engaño y afirmó también que los españoles tienen una deuda con las tropas en el exterior por el enorme “sacrificio que hombres y mujeres realizan lejos de sus familias” en beneficio de “algo tan intangible como valioso como es nuestra seguridad“.

Al respecto cabe también hacer algunas precisiones:

En primer lugar ofende al sentido común esa apelación a la “deuda” que todos tenemos con los militares (¿a santo de qué?) si la comparamos con la “deuda” en la que nos han metido los militares (más de 30.000 millones de euros en compra de armas que no necesitamos) y con la deuda en la que el propio Mariano del Pepé y los otros adláteres del sistema nos ha metido a todos con la banca, el euro, la estafa del modelo europeo neocapitalista, etc. De haber deuda, la dirección de ésta es otra bien distinta de la que Rajoy indica y los sufridos acreedores somos quienes hoy estamos cautivos de la burbuja de la aterradora deuda ilegítima.

Pero, en segundo lugar, ofende también que se hable del sacrificio de los militares “lejos de sus familias” si lo comparamos con el inconmensurable sacrificio de varios cientos de miles de paisanos a quienes las políticas rajoinianas han destruido sus familias, o los sacrificios de las familias para subsistir mientras los políticos que usan del monopolio de la violencia en su beneficio viven fetén y mantienen a nuestra costa un sistema económico que nos arruina y empobrece. También ofende si lo comparamos con los más de cien mil españoles que han tenido que hacer el “sacrificio” de salir expulsados de España y lejos de sus familias porque aquí las políticas al uso no les ofrecen alternativas.

Para estos Mariano no tiene ni siquiera retórica. Total, no le van a votar.

Pero además, es que es mentira que estos tipos estén en esos escenarios  bélicos “luchando por nuestra seguridad”. Allí están, tal vez de forma ingenua y despistados, enviados por intereses bastardos de dominación, no por la seguridad humana. No por construir justicia. No por luchar contra la injusticia estructural. No por dotarnos de seguridad (una seguridad que las políticas que aplican nuestras élites nos están erosionando día a día con los recortes, los ajustes y la represión creciente). A esas guerras no se va a dotarnos de libertad, de derechos humanos, de justicia ni de nada digno. Se va a perpetuar la explotación y a sostener guerras de dominación.

Pero sigue el gran orador de Pontevedra con su discurso adelante y soltó otra barbaridad más (y avisamos que no fue tampoco la última) para afirmar que

 «Como soldados de España nos representan allí donde se quitan la mochila, atracan su barco, aterrizan su avión y siempre que llevan nuestra bandera allí donde son necesarios.

De nuevo la manipulación y la mentira como argumento patriotero. Es mentira que esos tipos nos representen. No nos representan, como tampoco lo hace nuestra clase política instalada y extractiva y sus mecanismos formales de perpetuación de sus intereses. Cada vez que uno de estos soldados intervienen militarmente en el exterior llevan una mala imagen de este lugar. Nosotros no vamos por el mundo despanzurrando enemigos, ni amenazando a las gentes, ni imponiendo un orden injusto. Ni nos  representan ni los aceptamos como nuestros representantes. Nadie les eligió para representarnos. Nos gustaría más ser reconocidos en otro tipo de personas y por la solidaridad, por personas que aporten a la ciencia, a la cultura, a la justicia social, a la paz… No por estos señores uniformados y armados hasta los dientes.

Además, Rajoy, ya totalmente despeinado, se atrevió a decir que los militares son

“embajadores de España en las zonas más difíciles del globo, donde no existen las mínimas condiciones de seguridad y bienestar y donde escasean los recursos y las estructuras del Estado”

Argumento que, desde nuestro punto de vista mantiene todos los estereotipos rancios al uso y afirma de nuevo una militarización de las relaciones internacionales que no aceptamos. NI estos señores nos sirven, ni nos representan, ni nos defienden en lo más mínimo, ni son embajadores de nuestras aspiraciones de orden internacional justo en el mundo.

Por fin el prócer acabó el discursito afirmando que

“nuestra seguridad se defiende cada día más lejos de Europa, en conflictos enquistados en Afganistán o Líbano, en Estados fallidos en el cuerno de África, o en Mali, en esa frontera avanzada que supone el Sahel”

Una vez maś la mentira como justificación de la injerencia internacional, la manipulación para encubrir los 8 conflcitos bélicos en los que estamos embarcados no para defender la seguridad de España, sino para perpetuar un sistema global de inseguridad que beneficia a unos pocos a costa de la violencia y la dominación a las inmensas mayorías.

Nosotros no queremos la defensa de intereses de dominación ni de privilegios, sino la la justicia social, de la paz y de los derechos, justo lo que los ejércitos, españoles o de cualquier otro lado, agreden cada día.

De modo que la felicitación de Rajoy a los militares se convierte a su vez en una muestra de su rancio pensamiento militarista, una amenaza para los pueblos del mundo y en un insulto a los desgraciados y apaleados por las políticas de Rajoy, es decir, a todos nosotros y a las víctimas de nuestras intervenciones militares.

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