Archive for Mujer y guerra

Mujer y guerra

Imagen del Comité de la OTAN sobre Perspectivas de Género

Fuente:  El orden mundial.

El sistema militar de resolución de conflictos es inherentemente violento.  Una de las facetas en que lo es se refiere a todo lo que tiene que ver con la mujer:  desde negarle un lugar igualitario a la hora de resolver las cuestiones de seguridad y defensa, donde se las excluye, hasta ser usadas como rehén en las guerras, o, si llega el caso, como guerreras, para, cómo no, ser usadas contra ellas armas de guerra específicas como la violación, el escarnio, …. Todo ello es práctica común desde la remota antiguedad.

El artículo de El Orden Mundial que comentamos se titula:  «Género y seguridad:  el papel de la mujer en la guerra«.  En él nos cuentan que cada vez más mujeres feministas quieren poner los puntos sobre las íes en esta relación entre mujer y guerra.

El artículo hace un recorrido histórico, sin excesivo rigor, por las variadas utilizaciones de la mujer en la guerra.  Y subrayamos la palabra utilizaciones.  Porque parece que ha sido la tónica habitual.

En lo que concierne al caso español, recurrimos al informe del Observatorio Militar para la Igualdad de 4 de enero de 2016.  informe este, por cierto, que no hace honor al nombre, pues es sólo un resumen de datos estadísticos generales y, si es que podemos llamar análisis a sus reflexiones, analiza con poca profundidad y demasiada banalidad los problemas de las mujeres en las FAS.

  • Un 12’4 de los efectivos de las FAS son mujeres
  • En los tres ejércitos hay un total de 15.081 mujeres, 9.063 en el de Tierra, 2.575 en la Armada y 2.763 en el de Aire y 680 en los cuerpos comunes
  • El porcentaje de mujeres en las FAS se ha mantenido casi estable desde 2006, año en el que eran un 12 %, hasta 2015 en el que eran un 12’5 %
  • 12.676 son de tropa y marinería (hasta cabo incluido), 1.180 son suboficiales (sargentos, brigadas y subtenientes), alféreces, tenientes y capitanes son 882.  Por último, hay 274 comandantes y 69 tenientes coroneles, máximo rango militar que han alcanzado hasta la fecha.
  • En cambio, en el conjunto del Ministerio de Defensa abundan más las mujeres entre el personal civil, en concreto un 56’3 % de los funcionarios son mujeres y un 36’2 % del personal laboral.

En 1988 se permitió por primera vez a las mujeres ser militares en España. La militarización de la mujer en España avanza rápidamente (por nuestra parte diremos que no hay muchas voces que alerten de ello, incluso en el movimiento feminista, y que desvelen que pertenecer al ejército no es igualdad para las mujeres, sino militarización):

En un primer momento se les vetaron algunos destinos, como la brigada paracaidista o la legión. Ahora la igualdad es total. El Ejército español es, con el de Noruega, los únicos de Europa que les permiten acceder a cualquier destino, incluidos los de combate. Idoia Rodríguez fue la primera militar española fallecida en una misión internacional, en este caso, en Afganistán, por la explosión de una mina.

El porcentaje de mujeres militares en misiones en el exterior alcanza el 10,3%, según datos de enero de este año. Ya hay mujeres pilotos de caza, expertas en guerra electrónica, conductoras de carros de combate, legionarias, sargentos en la dotación de un submarino

Podemos preguntarnos, si es que de igualdad queremos hablar y no de señuelos: ¿Cuántas mujeres deciden la política de Defensa?  Pocas, podríamos citar, sólo a Soraya Sáenz de Santamaría, en su calidad de vicepresidente y ministra de Presidencia. Las demás no están en el plano. ¿igualdad?

La preocupación por las cuestiones de género también ya llegado a la OTAN y en ella existe un Comité de Perspectivas de Género, que nació en 1973 con otra denominación.  En la página web de la OTAN lo hemos encontrado, dentro de la Estructura Militar y con las siglas NCGP, pero sin enlace a una web en la que podamos ver su labor.  Sin embargo, con un poco de tecleo hemos visto que sí hay página web del Comité de Perspectivas de Género de la OTAN.  En ella encontramos que:

Cada nación de la OTAN tendrá derecho a nombrar un delegado a la NCGP. Los delegados deben ser oficiales en servicio activo de rango superior o equivalente civil.

A nivel internacional la militarización de la mujer cada vez es mayor, por ejemplo, el ejército de USA tiene en Afganistán unidades de marines exclusivamente femeninas.

¿Cuántas mujeres de esas deciden las políticas de paz y guerra de EEUU? ¿Cuántas mujeres deciden políticas de paz y seguridad en general?¿Representan en realidad a las mujeres?¿Se peude decir que la visión de las mujeres esté representada de forma real en la construcción de el orden de dominación y violencia vigente?¿que lo esté en la decisión política de perpetuar ejércitos permanentes?, ¿que lo esté en la consolidación de un gasto militar mundial abrumador?, ¿en la aplicación de la guerra como recurso político?, ¿en el fomento de la industria militar y de las inversiones hacia esta?

Creemos que no. Todo ello se hace de espaldas a las mujeres que, al igual que son usadas en tiempo de guerra, lo son en tiempos de «paz» por el militarismo.

 

 

 

 

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Oportunidades de paz y escenarios de riesgo para 2016

Imagen de aipaz.org

Con el final de año y el comienzo del nuevo suele ser habitual que los distintos observatorios de conflictos nos hagan partícipes de sus predicciones.  En este caso nos hacemos eco de los análisis del a catalana Escola de Cultura de Pau para 2016.

En 42 interesantes páginas desarrollan sus análisis sobre:

  • Oportunidades de paz:  Chipre, Burkina Faso, Tailandia, Nyanmar, y la perspectiva de género en los procesos de paz.
  • Escenarios de riesgo:  Burundi, Malí, República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Venezuela, Afganistán, Filipinas, el conflicto Turkía-Kurdos, Yemen, y la amenaza yihadista.
  • En un anexo nos listan las oportunidades de paz y los escenarios de riesgo de años anteriores.

Como se ve, la Escola de Cultura de Pau ha tenido que desarrollar más trabajo en los riesgos de guerra que en las oportunidades de paz.  Todo un indicador sobre la realidad internacional.  Y, nuevamente, África y Asia son los escenarios más tormentosos.

Algunos titulares de sus planteamientos son.

  • Sobre Burkina Faso:  El nuevo escenario político en Burkina Faso caracterizado por una mayor pluralidad, representa el fin del sistema de dominio de partido único de Estado, abriendo un nuevo marco político para la consolidación de la democracia.  La reforma del sector de seguridad en Burkina Faso se presenta crucial para relegar de manera definitiva al Ejército del control del aparato político nacional
  • Tailandia:  En 2015 se cumplieron parcial o totalmente las tres condiciones que acordaron los Gobiernos de Tailandia y Malasia para el inicio de un proceso de paz: una reducción sustancial de la violencia antes del inicio de las negociaciones; la inclusión de todos los grupos armados que operan en el sur de Tailandia; y la presentación de demandas comunes o unificadas por parte de las organizaciones insurgentes
  • Nyanmar:  En 2015 Aung San Suu Kyi obtuvo la victoria en las urnas en Myanmar y se logró la firma de acuerdo de alto el fuego con ocho grupos insurgentes
  • La perspectiva de género en los procesos de paz: inclusividad y sostenibilidad.  Los acuerdos alcanzados en procesos de paz más inclusivos son más sostenibles
  • Sobre Malí:  Tanto los programas de entrenamiento de las fuerzas nacionales de seguridad implementados por EEUU y por la misión europea EUTM, como las operaciones de combate francesas se han mostrado ineficaces a la hora de contener la amenaza yihadista en Malí
  • Sobre Venezuela:  Tras más de 15 años de control absoluto de las instituciones por el chavismo, el régimen ha recibido un duro golpe que abre un escenario incierto, caracterizado por el temor al incremento de las tensiones políticas, a la mayor polarización social y a posibles estallidos de violencia
  • Sobre Turkía y los kurdos:  El colapso del diálogo entre Ankara y el PKK, la urbanización de la guerra y la “sirianización” de la cuestión kurda en Turquía apuntan a riesgos de una mayor deriva del conflicto.  Está por ver si en el proyecto de hegemonía política del régimen de Erdogan hay voluntad real para una solución pacífica y dialogada al conflicto kurdo
  • Violencia armada en Yemen: ¿una nueva Siria invisibilizada?  La Cruz Roja advirtió en septiembre que después de cinco meses de conflicto Yemen ofrecía un panorama similar al de Siria después de cinco años de guerra
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Las mujeres y la paz

Fuente:  20 minutos.

Las mujeres también son apartadas del protagonismo político en lo que tiene que ver con las negociaciones de paz y firmas de procesos de paz en sus propios países.

Entre 1992 y 2011, menos del 4% de las firmas en los tratados de paz  fueron de mujeres. Del mismo modo, las mujeres representaron menos del 4% de los participantes y  del 10% de los negociadores en las conversaciones de paz. Por otro lado, en las misiones de mantenimiento de la paz y en los sistemas de seguridad nacional en áreas de conflicto, las mujeres también estuvieron infrarrepresentadas.

Esta exclusión de las mujeres tiene poco sentido. Los conflictos amenazan a todos, pero implican  riesgos específicos sobre mujeres y niñas, como la violencia sexual, el tráfico de personas y un mayor aumento de las desigualdades de género. Los intentos para acabar con estos problemas están destinados a fracasar si la perspectiva y las contribuciones de las mujeres no están apropiadamente integradas en los esfuerzos de prevención y recuperación de conflictos

Recomendamos la lectura del informe completo en inglés titulado «Women, peace and security:  keeping the promise» de Oxfam, o del resumen en castellano «Mujeres, paz y seguridad:  cumplir la promesa«, donde se dan datos muy demostrativos:

La ayuda internacional utilizada para promover la igualdad de género en Estados frágiles ha ido en aumento; no obstante, sólo el 6% del total de esa ayuda tiene como objetivo principal favorecer la igualdad de género. En el ámbito de la paz y la seguridad, el porcentaje de la ayuda destinada a la igualdad de género es incluso menor, del 2%, una cantidad muy por debajo de la necesaria para cumplir con los compromisos en materia de mujeres, paz y seguridad.

En muchas ocasiones se nos plantea cómo se puede contribuir desde la sociedad civil a que los gobiernos, comunidades autónomas y ayuntamientos trabajen por la paz.  Este sería uno de los programas que habría que financiar desde cualquier municipio.  Sus frutos serían semillas de paz en el interior de las zonas en conflicto.

También sería uno de los puntos a tener en cuenta cuando hablamos de reemplazar los cañones por mantequilla.

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¿Lucharías por tu país en una guerra?

Imagen de Policía Nacional de los colombianos

Fuente:  Win / Gallup.

En la encuesta de 2014 y preguntando por quién estaría dispuesto a luchar por su país se afirma que:

  • A nivel mundial, el 60% dijo que estarían dispuestos a tomar las armas para su país, mientras que 27% no estaría dispuesto.
  • Europa Occidental demostró ser la región más reticentes a luchar por su país con sólo 25% dijo que iban a luchar, mientras que cerca de la mitad (53%) declaró que no iban a luchar por su bandera.
  • Esto contrasta fuertemente con la gente de los países árabes de Oriente Medio y Norte de África que son los más propensos a estar dispuesto a luchar por su país (77%), seguido de los que viven en Asia (71%).
  • 44% de los encuestados en EE.UU. dijo que lucharía por su país, mientras que la cifra fue de sólo el 27% en el Reino Unido, 29% en Francia y 18% en Alemania.
  • A pesar de ser ampliamente reconocido por su neutralidad, el 39% de la gente de Suiza dijo que estarían dispuestos a ir a la guerra por su país.
  • Fueron los italianos que resultó ser menos dispuestos a tomar las armas para su país con el 68% que revela que se negarían a hacerlo.

El resultado en España es impresionante:

Pregunta 5:  Si hubiera una guerra que involucrase a España, ¿estarías dispuesto a luchar por tu país?

El 21 % sí se declaró dispuesto a luchar (23 % de hombres y 19 % de mujeres) y el 49 % no (54 % de hombres y 44 % de mujeres),  (hubo un 30 % de indecisos, con un 23 % de hombres y un 47 % de mujeres).

Por edades:

  • 18-24 años:  Sí:  13 %, No:  66 %, No sabe / no responde:  21 %
  • 25-34 años:  Sí:  22 %, No:  43 %, No sabe / no responde:  35 %
  • 35-44 años:  Sí:  22 %, No:  43 %, No sabe / no responde:  45 %
  • 45-54 años:  Sí:  23 %, No:  40 %, No sabe / no responde:  37 %
  • 55-64 años:  Sí:  22 %, No:  45 %, No sabe / no responde:  33 %
  • + 65   años:  Sí:  24 %, No:  55 %, No sabe / no responde:  21 %

Por relación con el trabajo:

  • Trabajadores a tiempo completo:  Sí:  25 %, No:  43 %, ?:  32 %
  • Trabajadores a tiempo parcial:  Sí:  27 %, No:  40 %, ?:  33 %
  • Desempleados:  Sí:  14 %, No:  50 %, ?:  36 %
  • Estudiantes:  Sí:  12 %, No:  68 %, ?:  20 %
  • Amas de casa:  Sí:  19 %, No:  40 %, ?:  41 %
  • Jubilados:  Sí:  22 %, No:  60 %, ?:  18 %

Por ingresos:

  • Bajos:  Sí:  15 %, No:  59 %, ?:  26
  • Medios:  Sí:  23 %, No:  49 %, ?:  28
  • Altos:  Sí:  23 %, No:  49 %, ?:  28

Por nivel educativo:

  • Sin educación / educación incompleta:  Sí:  8 %, No:  59 %, ?:  33 %
  • Primaria completa:  Sí:  19 %, No:  50 %,  ?:  31 %
  • Secundaria completa:  Sí:  21 %, No:  49 %, ?:  30 %
  • Licenciados:  Sí:  22 %, No:  49 %, ?:  30 %
  • Doctores:  Si:  21 %, No:  50 %, ?:  29 %

En conclusión:  NO A LA GUERRA.

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Alrededor de 300.000 niñas y niños soldados

Imagen de Guilherme Bronzatto

Fuente:  abc.

El dato es estremecedor.  La guerra, actualmente utiliza a 300.000 niñas y niños.  La noticia dice que

Se equiparan los géneros en siete de los 18 países donde se llevan a cabo estas prácticas: Colombia, Filipinas, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Somalia, Sudán y Tailandia.

Otra equiparación de género en lo peor.

La lista de la vergüenza contiene 18 países:

que emplean a niños como soldados son Afganistán, Colombia, Costa de Marfil, Filipinas, Iraq, Líbano, Mali, Myanmar, Nigeria, Pakistán, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Siria, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, Tailandia y Yemen.

Y a ellos se unen 51 grupos armados no estatales:

documentados por Naciones Unidas que reclutan a menores, como Boko Haram (en Nigeria), Seleka y Antibalaka (República Centroafricana), Al Shabaab (Somalia), Estado Islámico (Oriente Medio) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (Colombia).

Sus vidas serán, para siempre, traumáticas:

La violencia sexual no sólo se emplea como arma de guerra. La niñas soldados son reclutadas para ser esclavas sexuales. Los últimos datos de Naciones Unidas apenas las mencionan. En 2013 y en Colombia había ciento catorce niñas soldados separadas de grupos armados. En Filipinas trece niñas fueron utilizadas como escudos humanos. También había niñas soldados en República Centroafricana. En Somalia veinte niñas fueron sometidas a violencia sexual en el contexto de matrimonios que se vieron forzadas a contraer.

 En Sudán hubo niñas utilizadas por el Movimiento de Liberación del Pueblo del Sudán-Norte. En República Democrática del Congo hubo ciento veintisiete niñas reclutadas y sometidas a esclavitud sexual.
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El antimilitarismo del anarquismo gallego de principios del Siglo XX

FEDERICA+MONTSENY

troita_<><

 

Hemos leído, gracias a la entrada que publica el grupo de Vigo Espazo Aberto Antimilitar, un interesante texto que analiza la respuesta del anarquismo gallego hacia la guerra y el militarismo durante los años previos al golpe de estado que nos trajo cuarenta años de militarización absoluta.

Se trata en concreto de un texto compuesto por Oscar Freán Hernández que analiza este pensamiento durante la primera mitad del siglo XX a partir de lo publicado en las dos principales publicaciones del movimiento anarquista gallego de la época, el semanario Solidaridad (editada por la Confederacion Regional Galaica de la CNT) y la revista quincenal Brazo y Cerebro, editada con carácter quincenal por otra de las corrientes del anarquismo gallego de entonces.

El estudio íntegro aparece en Cahiers de Civilisation espagnole contemporaine, con el nombre de «Imperialismo, fascismo y revolución. El discurso sobre la guerra en la prensa anarquista gallega» y puede consultarse pinchando aquí.

La elección de los dos medios es acertada porque recoge una fuente escrita del momento y abarca las principales expresiones políticas de ese anarquismo gallego. El autor justifica

Las dos publicaciones analizadas son representativas de dos de las corrientes existentes dentro del movimiento ácrata: el anarcosindicalismo y el anarquismo. Aunque se tiende a considerar el movimiento libertario como un todo homogéneo, esto no se corresponde con la realidad, ya que las diferentes vías y estrategias del mismo conviven en una serie de organizaciones y de proyectos diversos

El estudio explica que durante el tiempo de publicación de estos diarios, el movimiento libertario gallego, como el del resto del estado,  sufría una tremenda represión pero se iba recuperando del duro golpe que supuso la respuesta a la revolución de octubre.

Si nos ponemos en el contexto de la época las ideas acerca de la militarización social, del militarismo en general y de la guerra estaban, por otra parte, a la orden del día.

Afirma el autor que

…prácticamente desde sus orígenes, el movimiento libertario asumió entre sus principios el pacifismo y el antimilitarismo. No es esto, sin embargo, exclusivo de los anarquistas,…

Y

El pacifismo estaba bastante arraigado entre los anarquistas, al menos entre una buena parte de ellos, como lo demuestra la buena acogida de diferentes ediciones de libros sobre esta temática

Los argumentos del anarquismo contra la guerra son variados y mucho más allá de un mero humanismo ético

Los argumentos tradicionalmente utilizados para denunciar la guerra y el ejército son variados, aunque podemos sintetizarlos en la denuncia del ejército como un instrumento de violencia del Estado, de opresión, de injusticia y de dominio de las elites económicas y políticas sobre el pueblo trabajador. Las críticas van mucho más allá, alcanzando igualmente a los valores que defiende el ejército, como la patria o el honor por ejemplo, calificados de falsos y contrarios al espíritu internacionalista de clase. También la falta de libertad, la opresión y la disciplina propias del militarismo son rechazados por despreciar la racionalidad y la libertad individual. Lo mismo que el sistema de reclutamiento no igualitario que beneficiaba a las clases acomodadas que podían pagar la redención del servicio militar para sus hijos.

Todo ello hace a estos grupos abogar por la deserción y la insumisión hacia los ejércitos.

El tema de la guerra es muy singular en este anarquismo gallego y un objeto de preocupación constante.

El tema de la guerra está muy presente en las páginas de los dos periódicos analizados, en donde encontramos en torno al centenar de artículos y notas que tratan o analizan de manera más o menos pormenorizada esta cuestión.

Aparece además una cierta expresión feminista de este pacifismo antimilitarista militante. El autor extracta un texto publicado de La Asociación Femenina contra la Guerra que rechaza la guerra de forma bastante contundente

[…] ¿sabes quién es el monstruo que nos amenaza? Es el mismo que dejó 3.000.000 de viudas y 7 millones de huérfanos desde el 4 de Agosto de 1914 al 11 de Noviembre de 1918; es el mismo que tronchó 20.000 hombres jóvenes en el Chaco Boreal; es el mismo que repleto de gases terribles, de bacilos y pestes, de granadas y de cañones, vuela sobre Asia, sobre Europa, sobre América, sobre África, preparando el más horribles de los crímenes […]

Se acusan algunos de los componentes que hacen de la guerra una parte de la lógica del momento, como son las relaciones internacionales y el fracaso de los tratados de paz de Versalles, el ejercicio de una política imperialista por parte de algunas potencias, las luchas por intereses económicos del Chaco, o las alianzas que se vislumbran y preparan una inminente nueva guerra mundial, incluso denunciando el auge del militarismo en países como Alemania y España.

Tampoco olvidan la responsabilidad en todo ello de las industrias militares, dedicadas a la fabricación de armas.

Las industrias de guerra y sus empresarios –entre ellos los Krupp, Schneider, Vickers, Wendel, Armstrong, Dillinger, DuPont y otras corporaciones especializadas en la fabricación de armas y material de guerra– son, igualmente, señalados como responsables directos del ascenso del belicismo y del militarismo, como los que presionan, negocian y se benefician con las guerras a las que empujan, desde la sombra, a los diferentes gobiernos. Uno de los artículos sobre este tema lo firma, nuevamente, Vicente Horro en las páginas de Solidaridad, denunciando justamente las presiones de empresas como Vickers que amenaza con el despido de sus trabajadores si no se compra su material; como Krupp, que recuerda a Hitler el apoyo brindado para que llegase al poder; o como Schneider quejándose del poco gasto del Estado francés en su armamento y fortificaciones. El mismo autor, muy preocupado por la cuestión de la guerra, hizo también una semblanza del enigmático magnate Basile Zaharoff, empresario enriquecido con el tráfico de armamento durante las diferentes guerras del periodo de entresiglos, poniéndolo como ejemplo de especulador y conspirador que se enriquece con el engaño, la muerte y el sufrimiento de los otros.

Aunque poco precisas, las revistas analizadas proponen algunas acciones contra la guerra, que el autor considera irreales y superficiales, como

la utópica solución de parar la guerra con una huelga general o haciendo directamente la revolución social, se repiten de manera bastante habitual.

aunque también

Desde las páginas de Brazo y Cerebro se pide a los trabajadores de los puertos gallegos a sumarse al boicot de productos ante el acaparamiento de alimentos por parte del gobierno de Mussolini –en concreto de conservas de sardina– siguiendo el ejemplo de los obreros de la Ciudad del Cabo que «se niegan a cargar armas y alimentos para Italia

y

existe «un solo medio de combatir a la guerra […] Evitar toda producción para la guerra […] constituir un bloqueo de carácter internacional a todo preparativo bélico, un boycot (sic) cerrado al material de guerra […]». Un boicot que, sin embargo, se quedó en mera declaración de intenciones y en vano llamamiento para frenar la guerra.

En conclusión, dice el autor

Para concluir, podemos apuntar que, de manera general, los artículos y colaboraciones de ambos periódicos muestran una oposición abierta a la guerra que asocian al capitalismo, al colonialismo, al imperialismo, al patriotismo y al fascismo.

y

Sin embargo, y es importante matizarlo, este antibelicismo no siempre implica una defensa del pacifismo, pues en numerosas ocasiones se evoca la respuesta de hacer la revolución social frente a la guerra promovida por los Estados y los capitalistas, o la adopción de respuestas abiertamente violentas. De todos modos, aunque no todos los anarquistas fuesen pacifistas, sí que coincidían en el rechazo a esa guerra capitalista auspiciada por las elites económicas y políticas a las que combatían.

Podemos preguntarnos cuánto hemos olvidado y recuperado de la memoria pacifista y de lucha social que de forma intermitente pero constante ha ido apareciendo-desapareciendo en los distintos pueblos.

Es probable que muchas de las causas del militarismo de principios del siglo XX sean parecidas a las del actual y creciente militarismo, pues en definitiva responden a un mismo paradigma de dominación y violencia transversal a toda la construcción social y política.

Muchas de las estrategias que propuso el anarquismo, entre otros movimientos, ya sea de insumisión a los ejércitos, de deserción y desacato a sus normas, de boicot a sus industrias, producción, tráfico, o preparación de las guerras, de huelgas, movilizaciones y revolución social, se traducen también en múltiples acciones de la actualidad y en la idea de fondo de que la guerra se desinventa con lucha social para parar la lógica de dominación y violencia propias de nuestro actual capitalismo global y para transformar radicalmente el mundo en que vivimos hacia un paradigma diferente.

Un buen trabajo que merece la pena releer y actualizar.

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Violaciones y Fuerzas de Paz en Somalia

Imagen de HRW

Fuentes:  El País.  Y el informe de Human Rigths Watch titulado «El poder que los hombres tienen sobre nosotras«.

La situación en Somalia es dantesca:

Es necesario saber, para contextualizar estos datos, que Somalia tiene una población de 10’2 millones de personas.  Es decir, extrapolando, la hambruna somalí en España supondría la muerte de 1.000.000 de españoles y la cifra de 369.000 refugiados supondría en España que en los alrededores de Madrid viviesen en campos de refugiados 1.500.000 personas.  ¿Os imagináis la situación?  Queda clara la dimensión del sufrimiento de la población somalí.

Y en esta situación varios países han mandado soldados para que hagan de Fuerzas de Paz.  ¿Han contribuido a mejorar en algo la situación de la población somalí?  Pues no lo parece:

En junio de 2013, un intérprete que trabajaba en el cuartel general de Amisom —la misión de paz de la Unión Africana en este país— se aproximó a ella y le preguntó si quería ser “amiga” de un soldado ugandés. Le dijo a la niña que el soldado podría conseguir cualquier cosa que ella necesitara si le trataba “como si fuera su marido” y “le hacía sentir cómodo”. Cuando se encontró con el militar y comprendió que debía mantener relaciones sexuales con él, quiso marcharse, pero el traductor no se lo permitió, ignorando sus llantos y sus súplicas. “Cuando me resistí, el militar se enfadó mucho y llamó de nuevo a su intérprete, que me amenazó en somalí”, dijo la joven a la organización humanitaria Human Rights Watch.

Casos como el de Aziza no son excepcionales en Somalia. Tanto Naciones Unidas como diversas organizaciones en defensa de los derechos humanos han documentado altos niveles de violencia sexual contra las mujeres somalíes, especialmente contra las refugiadas. Pero ahora, por primera vez, una organización apunta directamente con el dedo a un organismo y a una práctica concreta: Human Rights Watch acusa a algunos soldados de Amisom, que cuenta con casi 17.000 efectivos desplegados, de abusar de su posición para agredir y explotar sexualmente a mujeres y niñas somalíes. «Algunos soldados de la Unión Africana han hecho mal uso de sus posiciones de poder para explotar a las mujeres y niñas más vulnerables de Somalia», asegura Liesl Gerntholtz, director de derechos de la mujer de Human Rights Watch.

No hay que olvidar la responsabilidad que contraen los países que envían al extranjero a sus Fuerzas Armadas, sin negar, por supuesto, la responsabilidad principal de aquellas personas que cometen las acciones ilegales:

Somalia tiene muchos problemas de difícil solución, pero los dirigentes de Somalia y la Unión Africana podrían acabar con la explotación y los abusos sexuales presionando a los países que aportan contingentes para que busquen y castiguen a los responsables

Los datos que aporta son horribles:

Generalmente, los violadores son hombres armados y uniformados y el 33% de las víctimas son niñas

Además,

Unicef, por otra parte, asistió a más de 2.200 víctimas de violencia de género en el sur y centro de Somalia ese año de 2012.

Los relatos son aterradores:

La mayoría de violaciones documentadas por HRW tuvieron lugar en las instalaciones del contingente de soldados de Burundi desplegado en Mogadiscio cuando mujeres y niñas acudían para obtener medicinas o ayuda humanitaria. Fue el caso de Qamar R., de 15 años.

Y la implicación directa o indirecta de los mandos es clara:

HRW ha documentado también casos que sugieren un sistema relativamente organizado de explotación sexual en los campamentos base de Amisom y en la base burundí de Mogadiscio. Varias mujeres y niñas reconocieron a HRW que mantuvieron relaciones sexuales consentidas con soldados como último recurso pues, en muchos casos, ellas eran el único sustento de sus familias. Los soldados de Amisom disponen de ingresos infinitamente mayores que los refugiados (unos 1.000 dólares al mes), por lo que se hallan en una situación de completa superioridad ante estas mujeres, denuncia el informe.

Las pruebas recabadas sugieren que la explotación sexual no es un secreto en las bases de Amisom, ya que las mujeres entran en ellas a través de puertas custodiadas por oficiales pese a tener prohibido el acceso.

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Las violaciones y la guerra

Fuente:  El País.

Es difícil comentar este vídeo de Ouka Leele.  Parece mentira.  Debería ser mentira.

La estupefacción que nos provoca nos lleva a pensar que han exagerado.

 

 

Y, sin embargo, un sabor muy agrio en las entrañas nos hace pensar que es verdad.  Que así es la guerra.  Bestial.  Inhumana.

Y confirmamos nuestra postura vital de luchar contra la guerra, contra la irracionalidad que supone contra el dolor que produce cada día de historia de la humanidad.

Y, nuevamente, hacemos un llamamiento a que la gente os impliquéis en esta lucha contra la guerra porque juntos será más fácil acabar con esta locura.

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Charla sobre militarismo, antimilitarismo e Isarel

Café Tertulia

Viernes, 14 de febrero
Teatro del Barrio
Sahar Vardi se negó a hacer el servicio militar en Israel y fue a la cárcel por ello en varias ocasiones.
Micha Kurz entró en el ejército y participó en combates e incursiones durante la segunda Intifada.
Tomaron caminos distintos para llegar al mismo lugar: la resistencia a la ocupación de Palestina y la represión en Israel.
Sahar y Micha nos visitan en Madrid y charlarán con nosotrxs sobre desobediencia civil en contextos represivos.
 
Qué: Café tertulia
Cuándo: Viernes, 14 de febrero a las 16.30
Dónde: Teatro del Barrio, Calle Zurita, 20 (M Lavapiés/Antón Martín)
¡Entrada libre con café!
Organiza: Novact
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La brutalidad de la guerra hacia las mujeres afganas

 

Fuente: Público.

Afganistán es uno de los escenarios en los que el ejército español está presente. Teóricamente están allí para defender los intereses de España en el mundo y para defender los derechos humanos de los afganos, agredidos por los talibanes.

En teoría el maltrato a las mujeres en el régimen talibán era una de las principales justificaciones de la invasión en la que España participa.  Supuestamente España fue allá a liberar a estas mujeres.

Ahora bien, el balance es desastroso. Al parecer, los años de contienda se han cebado sobre todo con las mujeres. En realidad todas las guerras son especialmente cruentas con las mujeres, que pasan a ser una de las principales víctimas de las guerras.

Según la Jefa de la Comisión de Derechos Humanos de Afganistán, Sima Samar, la brutalidad y los crímenes contra las mujeres se han multiplicado de forma escandalosa en 2013 en aquel país. ¿Es esto un síntoma de la pacificación prometida?

La brutalidad de los casos es realmente mala. Cortar la nariz, los labios, las orejas. Cometer violaciones en público, Violaciones masivas (…) van en contra de la dignidad y la humanidad».

No parece que las promesas de paz hayan mejorado el panorama y nos preguntamos si los más de 2.000 millones de euros que la acción militar española lleva invertidos en esta guerra a costa de nuestros impuestos tienen algo que ver con el actual clima de terror. ¿No podrían haberse invertido en otra cosa distinta, más acorde con la dignidad humana y la lucha contra la violencia estructural y cultural en Afganistán?

La señora Samar se lamenta de la marcha de las tropas internacionales. Al menos -dice- con su presencia, la brutalidad era más solapada y las mujeres mantenían un mínimo de tranquilidad; «La presencia de la comunidad internacional y equipos de reconstrucción estaba dando confianza a la gente en la mayoría de provincias».

¿Quiere decir que sería preferible que las tropas internacionales no se marchen de Afganistán?

Desde nuestro punto de vista, la cuestión de la violencia hacia las mujeres radica en otro lado y la intervención militar, si algo ha demostrado, es su ineficacia para provocar un cambio cultural profundo en el respeto de los derechos de las mujeres. La presencia de las tropas y del estado de guerra crónica que impusieron no ha hecho sino cronificar el problema, polarizarlo más y ahora, cuando se lavan las manos y se marchan las tropas de allí, dejar en la más absoluta y previsible vulnerabilidad a las mujeres afganas.

Otra activista, Suraya Pakzad, afirma que se han dado recientes casos de lapidación pública de mujeres por parte de las tropas afganas (es decir, de las tropas a las que supuestamente han ayudado a mejorar las cosas las tropas de la colación internacional, lo cual demuestra que la violencia contra las mujeres no ha sido tan unilateral como se dice) y que matar a las mujeres es algo fácil. No hay castigo.

Ya lo vemos. En la guerra, las mujeres son siempre perdedoras por partida doble. Y no parece que las coaliciones militares occidentales sirvan lo más mínimo para solventar esta situación.

¿Podremos por tanto preguntarles para qué valen sus artimañas, qué situaciones han resuelto sus guerras, qué cambios reales han provocado, en qué gastan nuestros impuestos?

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