Archive for Militarización y cooperación

Intercambiar deuda por salud; intercambiar armas por inversión social

Imagen de Pedro “Hasta que la deuda nos separe”

Fuente:  El País.

En cuán pocas ocasiones nos sentimos orgullosos de una política aplicada por el gobierno.  Y, sobre todo, si es del PP.

Y, acto seguido, una vez escrito lo anterior nos recorre un escalofrío de duda y de aturdimiento.  Nos es imposible controlar el impulso de pensar ¿dónde estará la trampa?, ¿qué será lo que ocultan?

En concreto la noticia dice que:

el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad español cancelará deudas por un importe total de 36 millones de euros. A cambio, los tres países (Camerún, República Democrática del Congo y Etiopía) destinarán un total de 15,5 millones de euros de fondos propios a programas de salud apoyados por el Fondo Global que, según su director de Relaciones Externas, Christoph Benn, “garantizará que el dinero se emplea de la mejor forma posible”. España es el tercer acreedor en sumarse a la iniciativa D2H, que ya promovió cinco acuerdos con Alemania y Australia entre 2007 y 2011 y que ha movilizado casi 200 millones de euros hasta la fecha.

Se cancela deuda a cambio de inversión en salud.  Increíble y maravilloso.

Un ejemplo de que las políticas “utópicas” que se proponen desde los movimientos sociales no son imposibles sino muy necesarias y reales, muy adaptadas a las necesidades y a las situaciones que se viven.

El acuerdo permitirá a Camerún invertir 9,3 millones de euros en programas contra el VIH; a Etiopía 3,2 millones de euros en iniciativas para reforzar su sistema de salud, y a RDC, 3,4 millones de dólares (en su caso el cómputo se hace en esta moneda) en programas contra la malaria. Un aspecto crucial de D2H es que el dinero procede de los propios países en los que se implementarán los programas. Según explica Benn, será el Ministerio de Economía de cada uno de los países africanos el que transfiera estos importes al presupuesto de la cartera de Salud. A partir de 2018, cada ministerio de sanidad implementará el proyecto correspondiente con el apoyo y la supervisión del Fondo Global, uno de los principales movilizadores de fondos en la lucha contra las tres epidemias en el mundo.

Este mecanismo de financiación innovador moviliza los recursos existentes en los países en vías de desarrollo y los canaliza hacia programas de salud nacionales que podrán mantenerse más allá del acuerdo de cancelación de deuda. Para este experto, un enfoque “mucho más sostenible que donaciones externas que se acaban en un momento dado”.

Las tres partes salen ganando, los países en desarrollo, el primer mundo y las agencias internacionales, veamos:

Dicho esto, el éxito de estos acuerdos trilaterales se basa en los incentivos que aportan a cada una de las partes. Un acreedor como España, por ejemplo, puede computar este canje como Ayuda Oficial al Desarrollo(AOD); donar unos recursos que de otro modo serían difícilmente recuperables, e implementar compromisos políticos en materia de salud global. Por su parte, los países beneficiarios reducen su deuda de inmediato y, como es el caso del presente acuerdo, pueden recibir un descuento en el importe a desembolsar como contrapartida. Además, pueden pagar en moneda local; aumentan la inversión nacional en salud pública y obtienen el estatus de donantes del Fondo Mundial. Este último también sale ganando en tanto que aumenta y diversifica los recursos disponibles para la lucha contra el sida, tuberculosis y malaria.

¿Se podrían multiplicar estas políticas?  ¿Se nos ocurre alguna manera más de llevarlas a cabo para lograr un mundo mejor?

  • Intercambiar armas que serían destruidas por inversiones en programas de salud, ecología, educación, medio ambiente, vivienda, en países en guerra o que han sufrido un conflicto bélico.  Esto supondrían una efectiva desmilitarización de muchos países, una bajad notable en los niveles de violencia y, por otro lado, defender lo que realmente se quiere defender en la sociedad:  salud, ecología, educación, …  Un mundo más desmilitarizado y con menos armas conllevaría un mundo más seguro para todos, incluidos nosotros.
  • Lo anterior conllevaría que nuestra indecente industria militar rebajaría sus ventas.  Ello también se puede tratar con este mecanismo, pero haciéndolo con carácter interno:  por ejemplo, destinar el millar de millones que anualmente gastamos en PEAS (Programas Especiales de Armamento) para que las empresas militares reconvirtiesen sus producciones hacia otros campos más sociales:  ecología, salud, educación, vivienda, …

Como se ve, no se piden imposibles, ni políticas que no estén adecuadas a la realidad social que vivimos, lo que se pide es un cambio de políticas que deja beneficios sociales para nosotros y para el Tercer Mundo, escenario elegido para probar nuestras armas en combate y poder venderlas a mejor precio.

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8 países europeos reclaman a Israel por requisar y dañar ayuda a Cisjordania

Imagen de Raquel Nogueira

Fuente:  El País.

La noticia no tiene desperdicio:

España, Francia, Italia, Suecia, Bélgica, Irlanda, Luxemburgo y Dinamarca requieren al Estado hebreo una compensación por un importe superior a los 30.000 euros si no devuelve las instalaciones y materiales incautados por las fuerzas de seguridad en las comunidades beduinas de Abu Nuwar, próximas a Jerusalén, y Jubet al Dhib, en las inmediaciones de Belén. Los ocho países consideran que Israel, como potencia ocupante, viola la legislación internacional al privar de ayuda humanitaria a la población palestina en Cisjordania. En ambos casos se trata de terrenos en los que está previsto erigir nuevos asentamientos en torno a la Ciudad Santa, unas colonias que comprometerían la continuidad territorial, por el este y el sur, de un futuro Estado palestino.

Es decir, varios países europeos se unen para plantar cara a la política de Israel contra la ayuda humanitaria que les llega a los palestinos, consideran a Israel potencia ocupante, le acusan de violar la legislación internacional, y le piden compensaciones.

¿Algo está cambiando en la política europea?  ¿O es que ya es demasiado el abuso israelí?

Por otro lado, hay que destacar que el material incautado o dañado no levantaba ninguna sospecha:  placas solares y pabellones prefabricados.  Nada de material de guerra ni de doble uso, todo lo contrario, materiales que buscan cubrir necesidades sociales básicas:

La petición conjunta, que no tiene precedentes, obedece a la destrucción y requisa, el pasado mes de agosto, de placas solares y pabellones prefabricados financiados por la cooperación europea. Estos materiales fueron destinados a varias escuelas para la población palestina beduina asentada en la llamada Área C de Cisjordania, que representa un 60% del territorio bajo ocupación militar y que es administrada por Israel en exclusiva.

Sin embargo, la postura israelí se aleja de la concordia e, incluso, del buen juicio:

Israel rechaza ofrecer cualquier tipo de compensación, según informa el diario Haaretz, ya que no considera este tipo de cooperación europea como ayuda humanitaria, sino como una actividad urbanística ilegal, al no contar con autorización de la administración civil israelí, dependiente de las Fuerzas Armadas en el Área C de Cisjordania. Al igual que en Jerusalén Este, los responsables urbanísticos no suelen conceder licencias de edificación a los palestinos en esa zona.

Las ilegalidades cometidas por Israel en lo que respecta a la cooperación europea son muchas:

  • los daños causados por las demoliciones israelíes en instalaciones costeadas por la UE en territorios palestinos en 2016 se elevaron a 557.000 euros.
  • En 2017 han sido derribadas por carecer de permiso 344 edificaciones palestinas en Cisjordania, de las que una quinta parte habían contado con financiación europea.
  • Holanda reclamó por su cuenta el pasado mes de junio la devolución de paneles solares confiscados en Cisjordania, con un coste evaluado en 500.000 euros. Israel accedió finalmente a devolver el material requisado.
  • Una de las principales inversiones europeas tras los Acuerdos de Oslo, de los que surgió la Autoridad Palestina hace 24 años, fue la construcción del aeropuerto de Gaza en 1998. Bruselas aportó la mitad de los 70 millones de euros que costaron unas instalaciones que fueron arrasadas tres años después, durante la Segunda Intifada, por las Fuerzas Armadas de Israel. España contribuyó con 20,5 millones a la participación europea en la terminal aérea palestina antes de que quedara reducida a escombros.

¿Terrorismo de Estado?

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El Ministerio de Defensa no cobra alquiler, ni luz ni agua, ni teléfono a asociaciones militares (incluidas franquistas)

Imagen de Ministerio de Defensa

Fuente:  Público.

El Ministerio de Defensa español es uno de los que más ingresos tiene, según delatan los Presupuestos Generales del Estado.  Muchas veces nos hemos preguntado de dónde vienen estos ingresos.

Parece que el Ministerio de Defensa cede sus edificios para que sean usados por asociaciones varias.  Pero, sobre todo, privilegian a las asociaciones militares.  A ellas no les cobran arrendamiento ni luz, ni llamadas de teléfono, ni agua.  Gratis total.  Sin embargo, a otras asociaciones civiles sí les cobra, o no, no sabemos el criterio que siguen.

Llama la atención esta actitud porque nos consta que Defensa no suele ser favorecedor con la sociedad civil cuando estos le solicitan edificios o terrenos para usos sociales.

El Ministerio de Defensa cobija gratuitamente a la Asociación de Militares Españoles (AME), conocida por su apología del franquismo, por ensalzar la figura del dictador y por posicionarse en contra del cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica. Así consta en un documento obtenido a través del portal de transparencia al que ha tenido acceso este medio, en el que el propio Ministerio reconoce que la AME está en la lista de organizaciones a las que exime del pago del canon por trabajar en edificios oficiales, por la energía que consumen en ellos, o por otros servicios como el uso de los ordenadores o de teléfonos.

Presidida por el coronel de Intendencia Leopoldo Muñoz, la ideología de sus miembros no es desconocida en el entorno castrense: la asociación edita la revista Militares, donde la defensa del “laureado y mundialmente prestigioso general Francisco Franco Bahamonde” [carta del propio Muñoz publicada en el último número, editado en julio] y del golpe de Estado del 18 de julio es constante. También lo son las mofas sobre el movimiento feminista, e incluso han publicado viñetas sexistas dirigidas a la propia ministra Cospedal.

Destaca Público el caso de la AME por su marcado carácter franquista y machista.  Sin embargo, habría que señalar que muchas otras asociaciones militares podrían estar también en entredicho, por ejemplo:

  • Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios.
  • Hermandad de Boinas Verdes.
  • Hermandad de Combatientes de la División Azul.

Defensa premia esta actitud permitiendo a la AME hacer uso de las dependencias del Ejército de Tierra, algo vetado por ejemplo para las asociaciones profesionales que llevan a cabo funciones asimilables a un sindicato. Estas no pueden ejercer su labor en instalaciones que usen los Ejércitos, ya sean cuarteles para los soldados u oficinas militares, lo que se conoce como establecimientos de “la fuerza” o de “apoyo a la fuerza”. En cambio, la asociación franquista ocupa el acuartelamiento San Nicolás en Madrid, edificio del Ejército de Tierra donde se encuentran otras instituciones que no forman parte de la estructura orgánica de Defensa pero a las que el Ministerio da un carácter oficial, como el Patronato de Huérfanos, la Real Hermandad de Veteranos o la de Caballeros Legionarios.

“A nosotros solo nos permiten estar en establecimientos del Ministerio, como una subdelegación. Tuvimos que rechazar la sede que nos ofrecieron en Madrid porque solo nos permitían usarla en horario de oficina, de nueve a dos. En esas horas nosotros y nuestros y nuestros socios estamos trabajando, y ellos lo saben”, explica un miembro de la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME). “Con nosotros todo son pegas y a ellos Defensa les paga el teléfono, les pone ordenadores…”, resume en conversación con este medio.

La lista de las asociaciones militares que utilizan las instalaciones del Ministerio de Defensa:

Larguísima  la lista.  Según nuestras cuentas:

  • asociaciones militares:  87, por todo el territorio nacional
  • asociaciones no militares (o que quizá lo sean pero no queda claro por el nombre):  21, (incluida una peña taurina, otro tipo de violencia).  Aunque hemos investigado una al azar, atraídos por el nombre:  Asociación de Gurripatos de Málaga, y corresponde a una asociación de veteranos del Ejército del Aire.

En este último sentido nos llama mucho la atención el arrendamiento que hace la Asociación Española de Lucha Contra el Cáncer, que mensualmente paga un arrendamiento de 1.639’36 €.  Lo que anualmente supone:  19.672’32 €.  ¿Colabora la Asociación de Lucha Contra el Cáncer con el militarismo español?

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Promover y apoyar la noviolencia que ya existe en Siria

Imagen de El Baúl del Abuelo Siloista

Fuente:  MOC-Valencia.

Nos hacemos eco del interesantísimo documento titulado:  “El movimiento noviolento sirio:  perspectivas desde la base”.

Tanto en la sombra como a plena luz del día existen activistas y movimientos noviolentos que trabajan día a día por otra manera de enfrentar los conflictos, desde la noviolencia.

Es necesario difundir esta parte de la realidad que nos ocultan normalmente los que escriben la historia y los que redactan los noticiarios:  la noviolencia en el conflicto Siria (y en los demás conflictos del globo) existe.

Emociona que entre tanta barbarie haya personas que eligen vías noviolentas, sin dejarse amedrentar, o superando el miedo, sin optar por la inactividad e imaginando actuaciones de lucha noviolenta.

Dawlaty conversó durante un período de seis meses con estas personas, animándolas a buscar nuevas herramientas, a cuestionar anteriores elecciones, y a analizar los éxitos y los fracasos del movimiento noviolento en Siria. Este informe es fruto de ese diálogo.

Dawlaty es una organización sin ánimo de lucro que se centra en el desarrollo y potenciación de la sociedad civil en Siria, a fin de facilitar una transición democrática. Este informe busca documentar las experiencias y reflexiones de los y las activistas para que sea un recurso al servicio del movimiento noviolento en Siria. Fue hecho por y para los activistas noviolentos.

No es de extrañar que los primeros pasos del activismo noviolento en Siria hayan sido difíciles:

Un hallazgo importante es que, con la excepción de algunos pequeños pasos dados durante la transición de Assad padre a Assad hijo, el activismo noviolento en Siria no existía antes de la revolución. Décadas de gobierno autoritario habían logrado mantenerlo fuera de la esfera pública. Sin embargo, a pesar de la falta de historia y experiencia para orientar sus esfuerzos iniciales, los y las activistas transmitieron orgullo al expresar lo que han logrado durante los primeros días de la revolución y más allá. Aprendieron por ensayo y error en un entorno de “todo o nada”, y se beneficiaron de sus contactos con las organizaciones internacionales y medios de comunicación. Están orgullosos y orgullosas porque han vencido el monopolio del régimen en el ámbito público y se presentaron, por primera vez, como participantes activos, después de décadas de marginación a manos de una autoridad totalitaria.

(…) aunque el movimiento surgió y creció sorprendentemente sin sociedad civil que lo apoyara, ahora es demasiado débil y desorganizado para abrir el camino a la fracturada y desorientada sociedad civil que ha contribuido a formar en los últimos años.

Aunque recomendamos la lectura atenta de todo el documento, aquí, por falta de espacio, sólo vamos a detallar las conclusiones del estudio:

CONCLUSIONES:

El movimiento noviolento en Siria es débil, fragmentado y disperso por una geografía desconectada que representa a veces objetivos y valores sociales en conflicto. Pero el movimiento puede ser reactivado.

Reactivar el activismo noviolento es un asunto urgente. Los y las activistas son conscientes de que el final de su movimiento significa el final de la revolución misma.

La falta de pensamiento estratégico es un problema agobiante y recurrente para los y las activistas. Los y las activistas entienden la urgencia de abordar esta cuestión, pero carecen de las herramientas y la capacitación para el desarrollo de una estrategia a nivel macro por sí mismos. Una de las recomendaciones del Dawlaty es organizar talleres de capacitación sobre la elaboración de estrategias.

La militarización de la revolución ha marginado y agotado el activismo noviolento. Los y las activistas se dan cuenta de la imperiosa necesidad de revivir su movimiento pacífico.

El movimiento necesita críticamente una visión unificada de cómo hacer frente a las fuerzas armadas. La militarización es una realidad, estén o no los y las activistas están de acuerdo con ello. Esperar que el régimen caiga o que acabe la militarización antes de empezar a actuar significa no tomar ninguna acción, y el movimiento morirá.

La militarización del conflicto y una cultura patriarcal (incluyendo la propia internalización de esta cultura por las mujeres) en Siria han alejado eficazmente a las mujeres de posiciones de liderazgo e influencia en la revolución. Los y las activistas están de acuerdo por unanimidad en que se debe volver a potenciar el papel de las mujeres. Son conscientes de los obstáculos sociales a los que se enfrentarán, pero están luchando para potenciar la presencia de las mujeres en posiciones de liderazgo, especialmente en tareas donde sus capacidades y percepciones únicas como mujeres les dan ventaja sobre los hombres.

Entretanto, también es necesario que desde Europa se piense en cuál debe ser nuestro papel de cara al movimiento noviolento sirio.  ¿No es un deber apoyarlo para así sustentar la vía pacífica de resolución de los conflictos sirios?  ¿Deberían colaborar en ello todas las instituciones:  Estado, Comunidades Autónomas, Ayuntamientos, etc.?

¿Se deberían coordinar acciones entre las ongs para apoyar al movimiento noviolento sirio?

¿Deberíamos forzar a los gobiernos para que dejen de intervenir militarmente y de promover el mantenimiento de la guerra mediante la venta de armas y el apoyo a los contendientes?  ¿Deberíamos forzar el desarme del conflicto como primer paso para la negociación noviolenta de salidas pactadas?

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Las grandes diferencias entre la paz negativa y la paz positiva

Imagen de Onasill Bill Bazdo

Fuente:  Amnistía Internacional.

Nos cuenta Jelena Sesar, investigadora sobre los Balcanes, los recuerdos de varias mujeres sobre la guerra que marchitó sus vidas.  Son escenas nítidas, potentes, que delatan la inhumanidad de quienes las ejecutaron:

Los vi llevarse a mi padre y a mi hermano pequeño. Los mataron brutalmente y dejaron los cuerpos en el campo, al lado de la casa. Mi padre era anciano y frágil

¿Qué sentido tiene llevarse para matarlos a un joven y a un anciano?  ¿Qué peligro suponían?  ¿Qué elemento táctico o estratégico de la guerra se cumplía con ello?  Posiblemente ninguno, salvo el terror.  Quizá acciones más personales encubiertas por el gran amparo de las necesidades de la guerra y la ubicua disculpa de los daños colaterales.

Ese fue sólo el principio del terror. A Elma la llevaron a lo que se conocía como “campo de violación”, donde los grupos paramilitares que volvían de sus misiones en primera línea la violaron colectivamente cada día. “Me pegaban y me violaban, a mí y a otras jóvenes, a menudo en grupo”, añade. “Llevaban pasamontañas y me preguntaban si podía adivinar cuál de ellos estaba encima de mí”.

Como consecuencia de la violencia, perdió a su bebé y sufrió lesiones en la columna de las que nunca se ha recuperado.

Y, luego, mucho más tarde, la paz.  Una paz que no es reparadora sino mera ausencia de guerra.  Todos pensamos que la ausencia de guerra, esa paz llamada negativa, es un gran paso, algo necesario e imprescindible.  Pero, ¿imprescindible para qué?  Quizá con las declaraciones que nos ofrece Jelena se nos aclaren los conceptos y entendamos que la mera ausencia de guerra no significa paz para muchas personas:

Un cuarto de siglo después, se siente olvidada y abandonada por el gobierno e incluso por su propia comunidad. No tiene empleo y necesita urgentemente asistencia médica y psicológica para tratar de reconstruir su vida.

25 años después no se han reparado las heridas psicológicas y sociales que provocó una guerra que nosotros ya, casi, hemos olvidado.  Para mucha gente aquella guerra sigue siendo una parte importante de su presente, de sus costumbres, de su personalidad, de sus miedos:

Mujeres como Sanja, que estuvo cautiva y fue violada en reiteradas ocasiones por un soldado y sus camaradas, contra los cuales las autoridades no han adoptado ninguna medida. “Ya no confío en nadie, especialmente en el Estado”, dijo. “Todos me han fallado.”

Una mujer que fue violada múltiples veces por paramilitares en su casa dice que la mayoría “de las supervivientes no vivirá lo suficiente para ver que se hace justicia. En unos años no quedarán supervivientes, perpetradores ni testigos con vida”.

Las disculpas son importantes para nosotras”, me dice Elma. “Nos demuestran que la sociedad reconoce que no fuimos responsables de lo que nos pasó y que la culpa está en otra parte. Cuando vi a uno de los criminales de guerra condenados reconocer su culpa y venirse abajo en el juicio, diciendo que sentía realmente todo lo que había hecho, me sentí profundamente conmovida. Lo perdono un poco”.

El trauma psicológico y los problemas físicos sin tratar causados por la violencia sexual podrían impedir que muchas mujeres encuentren trabajo y mantengan su empleo. Por lo general, las víctimas de violación en tiempo de guerra experimentan tasas elevadas de desempleo y pobreza, y constituyen uno de los grupos económicos más vulnerables de Bosnia y Herzegovina.

El concepto de paz positiva no se fija tanto en la ausencia de guerras como hace el modelo de defensa militar, sino en aspectos que tienen que ver con la Seguridad Humana, como todo aquello que tiene que ver con defender las posibilidades de desarrollar una vida más plena en el plano personal, social y ecológicamente:  la posibilidad de sentirse acogido en el seno de la comunidad, la posibilidad de confiar en las personas para poder relacionarte, la posibilidad de estar sano psicológicamente, la posibilidad de tener empleo, casa, sanidad, etc., la posibilidad de vivir plenamente una vida digna.  Sin embargo, las mujeres violadas en la guerra de los Balcanes no se sienten así porque en 25 años nadie les ha ayudado, ni reconocido.

Según el derecho internacional, las autoridades de Bosnia y Herzegovina son responsables de ofrecer justicia, verdad y reparación a las víctimas de crímenes de guerra, pero los sucesivos gobiernos les han fallado por reiteradas razones legales y políticas. Desde que en 2004 comenzaron los juicios por crímenes de guerra en Bosnia y Herzegovina, menos del 1% del número estimado de casos de víctimas ha llegado a los tribunales. Con una ingente cantidad de casos de crímenes de guerra pendientes, los tribunales de todo el país sólo han juzgado 123 casos de violencia sexual.

Aunque en los últimos años ha habido considerables avances en los programas de protección de testigos y una mejora general de la calidad de los enjuiciamientos de estos casos, siguen existiendo otros problemas que dificultan que se haga justicia y crean una sensación generalizada de impunidad. Los tribunales de algunas partes del país tienen un índice elevado de absoluciones y otrosimponen condenas reducidas, permitiendo que los perpetradores de crímenes de guerra se libren con sólo pagar una multa. Teniendo en cuenta la enorme acumulación de casos y la penosa lentitud de las actuaciones judiciales, es probable que la mayoría de los perpetradores nunca comparezca ante la justicia.

Aunque las víctimas del crimen de guerra de violencia sexual son algunas de las más vulnerables del país, sólo alrededor de 800 han podido acceder al estatuto especial y a un subsidio básico. La existencia de estas ayudas no está garantizada universalmente en todo el país. A algunas supervivientes se las discrimina por su lugar de residencia, y que otras cambian su domicilio oficial para tener derecho a recibir una pequeña ayuda económica en las zonas donde ésta existe. Estos malabarismos administrativos dejan a menudo a estas mujeres sin atención médica o psicológica básica en los lugares donde viven realmente.

Pero la inexistencia de un programa formal de resarcimiento obliga a las víctimas a sortear los complejos sistemas de la seguridad social y judicial sin ayuda, a menudo con resultados inciertos.

Todos estamos de acuerdo en que el momento más difícil para ayudar a una zona en guerra es el periodo bélico, pero ¿qué ocurre con el antes y el después?  En ambos periodos es mucho más factible realizar acciones desde nuestro rico primer mundo, o al menos financiarlas para que las ejecuten ONG de la zona.  El apoyo previo y decidido a aquellas apuestas locales por la paz, el diálogo y el compromiso podría evitar guerras. El apoyo posterior a todos las víctimas de la guerra podría borrar muchas de las huellas del conflicto y podría conducir a que se hablasen seriamente y se llevasen a cabo iniciativas en las que las partes enfrentadas realmente analizasen el fondo del conflicto y pudiesen tener compromisos constructivos y pacíficos de entendimiento.

Aquí nuestra responsabilidad es grande desde nuestro remanso de ficticia paz.  Responsabilidad porque somos corresponsables de las guerras que ocurren lejos de nuestras fronteras con nuestras políticas económicas imperialistas y generadoras de desigualdad, con nuestra exportación de armas para el lucro de nuestras elites.  Y responsabilidad porque no hacemos nada positivo con nuestra políticas internacionales a nivel estatal, ni con las políticas a nivel de comunidad autónoma o ayuntamiento.

Sin embargo, pasamos de una guerra a otra a golpe de noticiario.  Todas nos espantan pero nada aprendemos, nunca cambiamos de paradigma.  Y es necesario hacerlo, debemos formarnos e investigar los dos conceptos:  paz negativa y paz positiva.  De ellos depende nuestra solidaridad y la vida y su calidad de muchas personas del mundo.

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No hay transparencia en las relaciones militares de España con Arabia Saudí

Imagen de Mangesh Kalelkar

Fuente:  Google Play Kiosko.

Nos informa Eva Belmonte en Público de una verdad oculta pero que se intuía por todos: España firmó hace un año (Septiembre de 2016) un acuerdo con Arabia Saudí para ocultar información sobre defensa.   El acuerdo tiene un plazo de vigor de 5 años.  Durante 2016 España vendió armas a Arabia Saudí por un monto de 116 millones de €.

Según parece, este tipo de acuerdos son habituales como, por ejemplo, el firmado con Singapur.  En otras ocasiones lo que se hace es ocultar estos acuerdos militares promocionando el secretismo en acuerdos de comercio más generales.

Se trata con este acuerdo de ocultar

cualesquiera negociaciones precontractuales, contratos, subcontratos o cualquier otro acuerdo entre dos o más contratistas por los que se creen o definan derechos y obligaciones mutuamente exigibles y que contengan o afecten a Información Clasificada

de naturaleza militar.

Además, en el BOE se especifica que, por parte española, la Autoridad de Seguridad responsable de ejecutar este acuerdo será el Secretario de Estado director general del CNI.  Recordamos que actualmente el CNI está bajo el poder del Ministerio de Presidencia, con lo cual este ministerio aparentemente neutro adquiere una nueva función en la industria y comercio militar.

El acuerdo es farragoso y engorroso, en muchas partes incluso podemos disfrutar de él al estilo de los Hermanos Marx:

Una Parte que desee adjudicar un contrato clasificado a un contratista o
subcontratista de la otra Parte, o que desee autorizar a uno de sus contratistas o subcontratistas a adjudicar un contrato clasificado en el territorio de la otra Parte en el marco de un proyecto clasificado, deberá obtener, a través de su Autoridad de Seguridad, una confirmación previa por escrito de su homóloga de la otra Parte de que el contratista o subcontratista propuesto dispone de una Habilitación de Seguridad de Establecimiento del grado correspondiente.

Pero seamos serios, lo malo de estas cinco páginas publicadas en el BOE es que dan claridad a lo que realmente es el comercio de armas:  la falta de transparencia, la ocultación, la oscuridad.  Porque se trata de ocultar la muerte, las masacres, el dolor de miles y miles de personas que sufrirán lejos sin que la sociedad española pueda enterarse dado que hay un acuerdo internacional que lo prohíbe.

Otra vez más estamos en manos de los señores de la guerra.

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Militarizar a los observadores para misiones de paz

Imagen de Ministerio da Defesa Brasil

Fuente:  One Magazine.

El Ejército de Tierra convoca un curso de 4 semanas para formar Observadores para Misiones de Paz.  Ya hubo otro entre mayo y junio pasados.  También desarrollan cursos para Operaciones de Paz.

No les basta con militarizar las iniciativas de paz diversas que se producen en los conflictos internacionales.  La presencia de soldados, marineros, aviadores y guardias civiles no es suficiente.  Necesitan que, también, los observadores civiles tengan formación militar.

La oferta es inigualable:  no se exigen gastos para matricularse.  Ofertón que en cualquier curso civil no se ve.  ¿Por qué será?

Mucho nos tememos que el curso sea meramente otra forma de propaganda militar dado que una de las “prácticas” que se harán por la tarde será en un campo de maniobras de Toledo.  También, en uno de los cursos, se ofrece una visita a la División Acorazada XII, para conocer su misión de primera mano.

Se trata de un curso en el que se entiende a los observadores de paz como parte de la acción exterior y militar española, como representantes del gobierno español, no de la sociedad, sino del gobierno.  Por lo tanto, su visión del conflicto ha de estar muy mediatizada por lo que es actualmente la política exterior española:  militarismo e intervencionismo.

¿Dónde queda la ética de los observadores, dónde queda la neutralidad, la noviolencia?

¿Dónde queda una visión crítica de los conflictos y de la violencia que en ellos se desarrolla?  Porque, pensamos que es muy importante que un observador dé fe de qué es lo que está ocurriendo en un conflicto, pero su mirada se va a fijar en aquello para lo que esté entrenado.  Si su visión es militarista, reproducirá ese militarismo en su intervención en el conflicto que observa.  En cambio, si su mirada es alternativa y noviolenta esta perspectiva se verá reflejada.

¿Será de esta manera tan militarista como funciona la cuestión de los observadores de misiones de paz?

Mucho nos tememos que sí y para prueba un botón:  nos informa El Periódico que “España tiene preparados a 22 observadores para verificar el alto el fuego en Colombia”.   Pues bien, entre los 22 hay militares, policías y guardia civiles.  Ni un sólo civil, nadie de una ONG aunque estén ya en el terreno y hayan demostrado muchas veces sus altas capacidades para estas labores.

Eso sí, como los observadores que se necesitan en Colombia son civiles porque es una misión política, nuestros militares, policías y guardia civiles irán camuflados de civiles:

En total, España enviará en total entre 350 y 400 observadores, tal y como confirmó el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, y parte de ellos serán militares que acudirán ‘de paisano’, ya que se trata de una misión de carácter político.

Otro tema de paz que se militariza:  los observadores de paz.

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Guam: una isla esclava del militarismo

Imagen de U.S. Pacific Fleet

Fuente:  El País.

Nos ha llamado mucho la atención el caso de Guam, la base de proyección (entiéndase invasión) de USA en el Pacífico.  Su situación es muy injusta y desconocida, una muestra más, muy severa y arrolladora, del ingrato imperialismo yanki.

A la vez, nos ha hecho pensar en que España siempre había sido considerada como la base de proyección de USA hacia Europa y ahora también hacia África y Oriente Medio.  ¿Seremos, sin saberlo, un macroejemplo similar al de Guam?

Al que nace para clavo del cielo le caen martillos.  Triste es la situación de la isla de Guam, la más grande de las Islas Marianas.  Tiene una población de 158.000 personas y una superficie de 549 km2 (la Comunidad de Madrid tiene una superficie de 8.030 km2).

Fue colonizada en el siglo XVII por España, luego, en el contexto de la guerra hispano-estadounidense pasó a USA, en 1898.

Guam fue bombardeada 4 horas más tarde que Pearl Harbour.  Los americanos la perdieron en 2 días.  Luego, bajo mandato japonés, durante 32 meses sufrió una terrible represión:  asesinatos, torturas, violaciones, campos de concentración, …  Más tarde USA les sometió a un intensísimo bombardeo que arrasó la isla casi completamente con el objetivo de recuperarla a cualquier precio.

Guam es un territorio no autónomo (es decir, un territorio dependiente) que por mandato de las Naciones Unidas debe ser objeto de descolonización.  Existen 17:  Anguila, Bermudas, Gibraltar, Islas Caimán, Islas Malvinas, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Montserrat, Islas Pitcairn y Santa Elena (potencia colonizadora:  Gran Bretaña), Guam, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, (colonizadora:  USA), Nueva Caledonia y Polinesia Francesa (Francia), Sahara Occidental (España y ahora Marruecos), y Tokelau (Nueva Zelanda).

El Acta Orgánica de Guam, aprobada en 1950 por el Congreso estadounidense, define a la isla como un “territorio autónomo no incorporado”, con lo que no pueden participar en las presidenciales pero sí están obligados a acatar las órdenes procedentes del Gobierno federal.  Guam elige un delegado para la Cámara de Representantes estadounidense, pero no tiene derecho a voto.

Actualmente cuenta con:

  • Una base de submarinos, con tres submarinos nucleares,
  • Una base aérea
  • Una base naval
  • La base Apra Harbour
  • Una base naval de comunicaciones

Guam ha sido un punto crucial de apoyo a las tropas estadounidenses durante la Guerra de Corea, Vietnam, la del Golfo, Irak o Afganistán. También ha acogido de forma temporal a decenas de miles de refugiados de estos conflictos. Y ha sido objetivo de amenazas por parte de otros países, el último Corea del Norte, que dijo la semana pasada tener entre manos un plan para lanzar cuatro misiles balísticos hacia las aguas cercanas a la isla. El líder norcoreano, Kim Jong-un, insinuó este martes que la operación se ha pospuesto a la espera de las acciones que lleve a cabo Estados Unidos en la región

Actualmente hay un contingente yanki de 6.000 militares, aunque

En abril, el Comando del Pacífico de Estados Unidos anunció que 4.000 militares más procedentes de la base de Okinawa, en Japón, van a llegar a Guam entre el año 2024 y 2028

Todo ello, unido al alto índice de desempleo (20 %) implica que la militarización de la isla es extrema:  existe 1 militar por cada 26 personas, y que

Guam tiene la mayor tasa de alistamiento al Ejército de todo Estados Unidos. Y también de víctimas: el porcentaje de mortalidad sobre el total de tropas de esta isla enviadas a la guerra de Vietnam, por ejemplo, multiplicó por tres la media nacional, siendo muchos de ellos personas que entonces ni siquiera eran formalmente ciudadanos estadounidenses. En Afganistán e Irak, la ratio fue hasta cuatro veces mayor.

Para Guam no hay otra salida que lo militar.  Pero esta salida es, más bien, un callejón sin salida, ni política ni social.

¿Se puede considerar toda esta situación como terrorismo de Estado?

¿Hay algún paralelismo entre la situación de Guam y otras zonas mucho más cercanas pero igualmente dependientes del militarismo como Cádiz, Ferrol, San Fernando, Cartagena y un largo etcétera de poblaciones españolas altamente dependientes del militarismo y que se caracteriza por su elevado paro y su falta de alternativas de desarrollo social y ecológico?

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Agnotología militar: el ejemplo de las misiones militares en el exterior

Aquellos que quieran informarse sobre las operaciones militares españolas en el exterior lo tendrán difícil.  Encontrarán cifras distintas, incluso en la misma página web sobre, por ejemplo, el total de las misiones que están en curso.  Esto quizá sea una de las prácticas habituales de la agnotología militar:  dar informaciones contradictorias, equívocas, para fomentar la desinformación.

Fíjense en las imágenes que siguen:  informan de las misiones militares españolas en el exterior.  No coinciden en su número:  17, 18, 20.  Ni en eso coinciden.  ¿Cómo puede haber tal disparidad?  ¿Mal trabajo periodístico, mala actualización de datos?  Sin embargo, la primera infografía, la de El Mundo, cita fuentes de las Fuerzas Armadas.

En la infografía de El Mundo son 17 las misiones militares en el exterior:

Sin embargo, la fuente oficial, la página web del Ministerio de Defensa nos informa de 18 misiones militares:

Pero según el Ministerio de Defensa, unas líneas más abajo, en su propia web, en la misma página, las misiones en curso son 20:

¿Qué provoca esto?  Confusión.  Desconfianza.  Sospechas de ocultismo.

O, quizá, lo que existe en el Ministerio de Defensa es una descoordinación y desorganización gigante.  O falta de interés por la calidad de la información.  O es que quieren confundir a posta.  O es que buscan darnos bonitos gráficos, es decir, cuidar la forma, pero con contenidos nada trabajados.

Pero si vamos al fondo, poca información, faltan datos vitales:

  • ¿Cuánto han costado estos despliegues?  Ninguna información en la página del Ministerio de Defensa.  ¿Por qué?
  • ¿Cuántos muertos ha habido?
  • ¿Cuántos problemas internacionales se han solucionado?  Porque viendo los lugares donde nos desplegamos para invadir e intervenir en problemas de otras naciones, no vemos países donde el PIB o el Índice de Desarrollo Humano, o cualquier otro parámetro macroeconómico haya subido o mejorado.
  • ¿Ha habido alguna evaluación imparcial de estas misiones militares en el exterior?
  • ¿Están contentas las poblaciones locales con nuestra actividad?  ¿Aprobaron estas poblaciones nuestra presencia o ha sido impuesta?
  • ¿Tiene alguna consecuencia negativa nuestra intervención militar?
  • ¿Problematizan estas intervenciones militares nuestra política exterior?
  • ¿Existen alternativas noviolentas llevadas a cabo por la sociedad civil que sean más ventajosas que la intervención militar?

Nos parece que hasta que el tratamiento informativo de las misiones militares en el exterior no sea más completo y neutral, no dejará de ser propaganda militar.

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¿Qué tendrá Yibuti?

Caballos

mirguzman

Fuente: mundo BBC

Yibuti es un pequeño país del cuerno de África con algo más de 800.000 habitantes y menos de 24.000 kilómetros cuadrados. Más o menos como dos veces Asturias de extensión y alrededor de 200.000 personas menos que dicha comunidad.

Es el país 168 en el índice de desarrollo humano (datos de 2014) sobre un total de 186 países y con un coeficiente de 0,47, a la altura de Afganistán y Senegal, por ejemplo, y por encima de Costa de Marfil, Gambia o Etiopía.

La mayoría de su población (Yibuti) se concentra en su capital, con más de 550.000 habitantes según la ficha país que publica el Ministerio de Asuntos Exteriores español.

Sus tasas de analfabetismo (32,1%) según el referido informe país del Ministerio de exteriores español, de paro (60% en las ciudades y 83% en el mundo rural), su pobre esperanza de vida (62 años), su baja renta per cápita (2.700 $ anuales) y su elevada deuda externa (1.222 millones de dólares de USA) sitúan a Yibuti como un país pobre y tremendamente vulnerable.

Cuenta con un ejército de 10.400 efectivos,  un militar por cada 76,9 yibutienses, lo cual no es poca cosa si tenemos en cuanta el enorme paro del país y su empobrecedora dependencia. Un ejército que además está muy entrenado, pues ha participado desde su nacimiento en 1977 (con su independencia)  en apoyo de Somalía durante la guerra del Ogadén desatada ese año, y más tarde en enfrentamientos fronterizos con Eritrea en 1996, 1999 y 2008.

Yibuti tiene la feliz coincidencia de encontrarse en uno de los puntos más transitados por el tráfico marítimo y el comercio internacional mundial, como punto de acceso al Mar Rojo desde el Océano Índico vía Canal de Suez y, por ello, punta en entrada de los países mediterráneos al Índico y a Asia y viceversa.

YIbuti es un punto comercial de primer orden. Cuenta con una costa privilegiada para el tráfico marítimo mundial y es uno de los lugares de repostaje más importante del planeta, a la vez que puerta de importaciones y exportaciones de su vecina Etiopía y desde allí al resto de África.

Si nos referimos a sus principales inversores, tenemos a Arabia Saudí, inconfundible árbitro regional de la zona, con un 18´1% del total de inversiones, seguido de China, uno de los actores más potentes y activos en el índico, con un 16´6% del total, India, con un 14% y a EEUU, sexto inversor tras Indonesia y Malasia, con un 4.3% del total.

Los proveedores de Yibuti son similares pero con los puestos cambiados. China el primero de todos, con el 24% de las importaciones de Yibuti, Arabia Saudí, con el 16’4%, India con el 10´6, e Indonesia con el 7’3 %.

Pero Yibuti tiene otra característica más que sospechosa. Es uno de los lugares del globo con mayor concentración de bases militares.

Según el Informe País del MInisterio español de Exteriores

Yibuti se ha convertido en un importante aliado de Occidente gracias a su estabilidad interna y a su estratégica situación en el Estrecho de Bab el Mandeb, entre el Mar Rojo y el Golfo de Adén. Francia, EEUU y Japón disponen de bases militares permanentes en territorio yibutí. Alemania y España tienen contingentes desplegados –España de forma permanente y Alemania temporal-. Las facilidades otorgadas para el establecimiento de bases militares en su territorio, están convirtiendo a Yibuti en uno de los puntos básicos en la lucha contra la piratería en el océano Índico, Golfo de Arabia y Mar Rojo, así como en la lucha contra los movimientos terroristas que actúan en suelo de Somalia y de Yemen.

Vayan echando cuentas: bases militares permanentes de EEUU, Francia, Japón; bases donde España tiene un destacamento permanente y Alemania otro temporal. A ello podemos unir que es el principal centro en que se ubican los barcos de las operaciones Atalanta de la OTAN, como reconoce el MInisterio de Defensa español.

También cuenta ahora con una base militar china. Una de las mayores bases navales de la región y una fuente de preocupación en los países occidentales que tienen bases en dicho territorio, que ven que no tienen la exclusiva militar en la zona precisamente en un momento en que la tensión con China va creciendo.

China contará con hasta 10.000 soldados que se desplegarán hasta 2026 en la base de Yibuti, algo muy natural si tenemos en cuenta la gran dependencia económica de YIbuti de la inversión china, inversión, por lo demás creciente en toda África, donde ya ronda los 40.000 millones de euros “para desarrollo” del continente africano.

Se trata del primer despliegue de tropas chinas en África, aunque el país actualmente tiene efectivos militares en algunas Misiones de Paz de la ONU en el continente y ha desempeñado un importante rol en el control de la piratería en las aguas que bordean Somalia.

Como no puede ser menos, la finalidad de la base militar china en Yibuti es pacífica y consiste, según declaraciones del medio de noticias Xinhua en

reabastecer buques de la Armada que participen en misiones de mantenimiento de la paz y humanitarias en las costas de Yemen y Somalia

Dicen además los chinos en un editorial publicado ayer en el diario estatal chino Global Times que

el propósito esencial del desarrollo de la fuerza militar China es proteger la seguridad de China y no trata de controlar el mundo

Nada importa que la base se encuentre cercana a uno de los principales nucleos de explotación petrolera por parte de los chinos, donde

China recientemente desplegó una fuerza de 700 hombres para proteger sus intereses petroleros en Sudán del Sur, lo que muestra que está dispuesta a proteger sus negocios de US$200.000 millones anuales con África.

La razón humanitaria, por tanto, podría parecer falsa, pero no más que las razones, también razonables y humanitarias, de las bases militares en la zona de los otros países afincados, España entre ellos.

Llama la atención el cúmulo de características que hacen de Yibuti una presa fácil del militarismo y un aviso para navegantes: pobreza, dependencia económica, paro y subdesarrollo, dependencia de lo militar, intereses económicos y lucrativos para unos pocos, bases militares.

El militarismo, las bases militares, una condena al fracaso para las zonas agraciadas por su proliferación.

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