Archive for Militarismo

Himno, bandera y militarismo educativo

Por Ministerio de Defensa

Fuente: El Diario

Hace casi dos años, en Diciembre de 2015, el Ministro Pedro Morenés, por el Ministerio de Defensa, y el Ministro Méndez de Vigo, por el de Educación, firmaron un acuerdo de colaboración “para desarrollar medidas para que los estudiantes de Educación Primaria y Secundaria se familiarizasen con los símbolos nacionales: escudo, bandera e himno, así como la defensa de España“, según informa El Diario.

El convenio puede descargarse pinchando aquí.

El convenio, en su exposición de motivos, contiene lindezas como esta:

Que la puesta en marcha del currículo de las asignaturas “Valores Sociales y Cívicos” y “Valores Éticos”, requiere el desarrollo de sus contenidos mediante programas de formación del profesorado y la puesta en práctica, en los centros escolares, de actividades que contribuyan a mejorar el conocimiento de los menores y jóvenes tienen sobre la seguridad y la defensa de España, permitiéndoles familiarizarse con las Fuerzas Armadas, a las que la Constitución Española, en su artículo 8, atribuye la misión de garantizar la soberanía e independencia de España defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional

y en su clausulado

“El presente acuerdo tiene por objeto establecer el marco general de cooperación entre el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, para impulsar la cultura y conciencia de defensa en el ámbito escolar, mejorando el conocimiento de los temas relacionados con la paz, la seguridad y la defensa de España, así como de las Fuerzas Armadas y sus misiones tanto dentro como fuera de nuestras fronteras

y

La finalidad del presente acuerdo es promover el conocimiento y sensibilización de los jóvenes escolares sobre los temas relacionados con la paz, la seguridad y la defensa en particular a través del desarrollo de los contenidos curriculares de las asignaturas de “Valores Sociales y Cívicos” y “Valores Éticos” de manera que se difunda, en los centros escolares de Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria la cultura de defensa y los valores asociados a ello…

Para ello se llevarán a cabo entre otras las siguientes actuaciones

  1. Propiciar que desde las Administraciones educativas de las Comunidades Autónomas se incluyan en los Proyectos Educativos de los centros y en las programaciones dicentes, en el tratamiento de los temas transversales, acciones que fomenten una visión integrada de la paz, la defensa y la seguridad, para generar una posición activa de los jóvenes a lo largo de su etapa educativa obligatoria.
  2. Promover actividades dirigidas a la formación de profesorado a fin de facilitar a este colectivo el conocimiento de los aspectos básicos de la defensa, el papel de las Fuerzas Armadas y su importancia para garantizar el ejercicio de las libertades cívicas.
  3. Impulsar la elaboración y difusión de materiales orientados a la mejora de la cultura de la defensa y la conciencia de defensa.

Todo esto se firmó en diciembre de 2015. Lo advertimos, por si alguien se cree que es un plan traído por los pelos ahora con el tema del catalanismo y la prédica de la defensa constitucional que sirve de argumentario para echar más leña al fuego.

Como una gran cantidad de convenios de este tipo, el acuerdo que acabamos de reseñar no dejaba de ser una especie de papel mojado retórico e inofensivo.

Hasta que… ha dejado de serlo para convertirse en una seria amenaza.

Porque, nos dice El Diario,

el Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa (CNIIE), organismo dependiente del Ministerio de Educación, está confeccionando un conjunto de unidades didácticas, que contienen conceptos relativos a cuestiones de seguridad y defensa, al objeto de que puedan ser empleadas como orientación por los docentes para algunos de sus proyectos o actividades

El CNIIE hizo una propuesta económica el pasado mes de junio para que en lo que queda de año se elaboren materiales curriculares del proyecto “conocimiento de la seguridad y la defensa nacional en los centros educativos”, según figura en el proyecto de memoria justificativa de gasto del material de Secundaria elaborada por este organismo y facilitada por fuentes parlamentarias a eldiario.es. El de Primaria fue facturado ese mismo mes.

De modo que van en serio.

Adoctrinar en toda (y de la peor) regla.

¿Habrá protestas, oposición, sentido común?

¿No rezuma a esa formación en el espíritu nacional del franquismo?

¿Intoxicarán con estas prédicas a los jóvenes?

Lo veremos en sucesivos capítulos, porque esto promete una continuidad sin parangón.

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Plan de paz para Madrid

Fuente:  Plan de Paz para el Ayuntamiento de Madrid.

¿Sería útil que los ayuntamiento españoles tuviesen un plan de paz entre sus políticas habituales?

Desde Utopía Contagiosa hemos hecho una primera propuesta con la que buscamos abrir el debate y que este sea concreto y creativo.  La propuesta la podéis encontrar en el enlace anterior o podéis verla aquí abajo:

No nos cabe duda que dada la simbiosis entre los Estados actuales y el militarismo, es necesario que no sólo desde la sociedad y las ongs se trabaje de manera alternativa por la paz, sino que también es imprescindible que lo hagan otras instituciones con criterios distintos a los estatales y más próximos a las ideas de Seguridad Humana, que realmente defiende lo que interesa a las personas.

Como se ve en la propuesta, no abogamos por una opción de trabajo cualquiera, sino por algo comprometido y que promueva la participación social.  Nuestra opción es por promover las labores de paz tanto en Madrid municipio como en el extranjero y para ello presentamos 18 objetivos con 104 propuesta políticas en total.

Esperamos que sea de interés general y que nos lleguen comentarios con cambios, proposiciones, mejoras, etc.  Todas ellas serán bien recibidas para iniciar este camino de paz en el municipalismo.

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Una muerte innecesaria. Un peligro innecesario. Un absurdo innecesario.

Por Línea Vuelo

Queremos ser extremadamente delicados y prudentes con esto. Nada justifica la muerte de una persona, en este caso de un oficial del Ejército del Aire, el pasado 12 de octubre.

Y lo lamentamos. Lamentamos la muerte del capitán Aybar. Su muerte es absurda. Innecesaria. e injusta. Y triste.

Desconocemos las esperanzas e ilusiones del capitán Aybar. Desconocemos lo que, decía León Felipe preguntándose de cualquier otro, le hacía reír, o llorar, o estremecerse, o esperar en el futuro… No sabemos su biografía, seguramente similar a la de cualquier otra persona, y digna del mismo respeto. En el fondo somos tod@s un manojillo de fragilidades y esperanzas que merecer mejor destino que las penalidades en que nos acabamos.

Pero nada justifica una muerte así.

Y nos da rabia también, porque no era una muerte inevitable, ni siquiera asumible bajo ningún punto de vista. Y porque podía haberse evitado.

¿O era necesario salir con un fatídico avión de guerra para el goce ególatra de los políticos que tal ordenaron?. ¿No podían haber prescindido de tal decisión los que ordenaron su salida?. ¿Era preciso malgastar una vida en un acto de este tipo, para pavoneo de los políticos que dispusieron tal exhibición?. ¿Merece la pena?. ¿Se la merece a alguien?

Una muerte por nada. Por engrandecer el ego de los políticos que quisieron exhibirse con las galas de los aviones de guerra, que eso es moneda común entre los de arriba en cualquier latitud del planeta. Podría haberse evitado. con tan solo haber dispuesto otro tipo de exhibición. O de haberla cancelado por completo.

Ahora los parabienes, las medallas al mérito, los discursos huecos… Pero, ¿valen de algo? ¿Sólo para ocultar tras la cortina de humo de sus oropeles la responsabilidad política de quienes ordenaron salir a un desfile descabellado a los pilotos?

El disimule, el signo de los tiempos de política oficial y polvorienta.

El desfile ha costado una vida. ¿Es un precio proporcionado?  ¿Y es que nadie le pedirá cuentas a los promotores de estas decisiones?

Cuentas por la muerte del piloto, lo más caro e inaceptable de la jornada.

Y cuentas por el dispendio económico provocado para vanagloria de los que “nos representan” jugando al viejo cuento del rey desnudo.

Pero la cosa es más grave, porque el hecho en sí ha despejado una segunda preocupación, hasta ahora opacada, que es la de la ciudad cautiva de Albacete.

El piloto, en un acto que merece consideración, se inmoló para evitar que el avión averiado cayera sobre poblado. Sobre la ciudad que está a escasos kilómetros de la base de Los Llanos, donde se entrenan los pilotos de la OTAN. Para evitar una desgracia de consideración en la que, parece ser, nuestros próceres no han caído en la cuenta.

Pero el hecho es que la cercanía de la base a la ciudad es una servidumbre, además, insoportable para Albacete, que se ve a diario amenazada de catástrofe. ¿Es un precio a pagar por los albaceteños mantener la base militar de los Llanos?.  ¿Deben sufrir el permanente peligro de los aviones de guerra?, ¿de unos aviones de guerra con demasiados fallos y errores que los políticos que deberían ser responsables no han querido abordar?

Aquí los políticos tampoco responderán, como no responden del peligro de las otras bases militares que amenazan de catástrofe a poblaciones cautivas en Torrejón de Ardoz, o en Zaragoza, o en Bardenas, o …

Porque lo que para la gente del común es un precio inasumible a pagar, para los que mandan y nos sobrerepresentan es pura calderilla de la que ni siquiera se preocupan.

Al fin y al cabo, siguen pensando que hay vidas de primera y vidas de segunda.

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No informan del precio de los fastos militares del 12 O

Por Elojeador

Fuente: El País

Una vez más, un nuevo desfile para identificar eso de ser español (¡a por ellos oe!) con desfiles militares y toda la parafernalia belicista con la que salen a escena los próceres del Estado a representar su papel  principal.

Como en otras ocasiones, se desconoce el precio, más bien el derroche, de estos fastos útiles para visibilizar el poder con sus guerreras, sus chaqués y toda la morralla con la que se distinguen respecto al subditaje en general.

La “parada” dice El País, contará (ya ha contado) con la participación de 3.900 militares, 78 aeronaves y 84 vehículos; frente a los 3.500 militares, 59 aeronaves y 43 vehículos del año pasado. La distancia que recorrerán (ya han recorrido) será algo superior, casi dos kilómetros. La principal novedad, la participación de la policía (¿pero no habíamos quedado en que la policía no era militar ni militarista?) como cuando el Caudillo. También la gendarmería francesa, que ha mandado unos cuantos gendarmes a hacer un curso a Valdemoro y no se quieren perder la fiesta.

Para poner más casticismo al evento, los 400 efectivos del Regimiento Inmemorial del Rey (que principalmente sirve para rendir honores a las visitas de estado y otras pérdidas de tiempo y dinero) han acudido vestidos a la usanza de los tercios de Flandes (esperamos que no hayan invitado al embajador flamenco y que Carmena no haya permitido que asista como público ningún niño de Bélgica y Holanda, de esos a los que sus padres amenazan cuando se portan mal con que vuelve el Duque de Alba) para conmemorar el 450 aniversario del “camino español” donde no se ponía el Sol. ¿No suena fuerte?

¿Y la pasta del fasto?

Pues lo que se sospechan ustedes. No lo sabemos, a pesar, dice El País, que solo la hora que dure el desfile, según el Ministerio, ya es un despropósito

solo ha cifrado en 420.000 el desfile, ligeramente por encima de 2016. A pesar de que el despliegue es mayor

Por si fuera poco, al acto le han acompañado un sinfín de actos complementarios que costarán un pastón (añadimos que más actos que el año pasado que nos costaron, desfile incluido, más de 800.000 euros) y que, igualmente, desconocemos su importe.

Por si alguien se anima a ver el listado de 109 actos más, a realizar en las diferentes comunidades autónomas (Andalucía donde más, con 36 y Cataluña y Asturias donde menos, con 1 cada uno), puede pinchar aquí.

Una vez más, unos fastos que no sirven sino para dar una imagen sectaria y militarista de España, este año con tintes imperiales y bastante preocupante, por demás

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El consistorio de Valladolid no renovará la reserva de plazas a los militares para acceder a la policía local

Imagen de José María Cuadro

Fuente:  El Norte de Castilla.

Una buena noticia procedente de Valladolid:

El concejal de Seguridad, Luis Vélez, indicó ayer que el Equipo de Gobierno no tiene intención de renovar el convenio que el anterior alcalde, Javier León de la Riva, suscribió en abril de 2015 con la subsecretaria del Ministerio de Defensa, Irene Domínguez-Alcahud, y mediante el cual el Consistorio vallisoletano se comprometía a reservar el 20% de las vacantes que se convocasen para la Policía Municipal para el personal de tropa y marinería.

La medida anterior lo que permitía era un nuevo privilegio para los militares:

Defensa viene impulsando este tipo de acuerdos con los municipios que cuentan con Policías Locales, con la intención de dar una respuesta a los soldados que firman contratos hasta los 45 años para trabajar en las Fuerzas Armadas.

El Ministerio de Defensa considera que los militares de tropa y marinería de más de 45 años no son útiles para sus intereses y prefiere que los asuman otras instituciones del Estado.  A tal practica de asumir porque sí militares los ayuntamientos, en nuestro barrio, lo conocíamos como la ley del embudo:  para mi …

A partir de esa edad, el Ministerio considera que debe renovarse la plantilla de tropa. Por este motivo, el acuerdo de colaboración establecía que se daría prioridad a este personal militar mediante un cupo, que después de que hubieran superado las pruebas físicas y de perfil psicológico podrían ingresar en la Policía Local.

Por otro lado, el Ministerio de Defensa no realiza ninguna aportación económica ni de recursos por estos puestos, y no puede ser que sean los ayuntamientos los que paguen las consecuencias de otras administraciones», insistió el edil Luis Vélez.

La nueva posición municipal coincide también con la postura expresada por los sindicatos con representación en el Ayuntamiento, que rechazan esta reserva del 20% de las plazas.

Nos parece valiente y coherente la postura pucelana.  ¿Por qué habrían de tener privilegios a la hora de obtener un puesto de trabajo los militares, sólo por el hecho de ser militares?  ¿No tienen derecho los civiles, no tienen tantas necesidades como ellos?

Sin embargo, el concejal Luis Vélez dijo ayer que «nuestra voluntad es no continuar con este convenio, y que a las plazas libres pueda optar todo el mundo que cumpla los requisitos».

«Nuestra voluntad es clara de no renovar el mismo. No entendemos que tengan que existir preferencias en las vacantes libres sobre el resto de aspirantes.

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Educación militarizada en Extremadura: los cursos del CPR de Badajoz

Por Lav Ulv

Acompañamos a continuación el texto que nos ha aportado Chema Álvarez, que nos autoriza a su publicación y a quien le agradecemos la colaboración. El mismo lo ha editado El Diario.

Para quienes venimos de la cultura antimilitarista y pacifismo a secas de los años 80 y 90, la que lideró en España el movimiento de desobediencia civil al servicio militar que utilizaba la insumisión como estrategia y que finalmente logró acabar con esta leva obligatoria, chirrían iniciativas como la del Centro de Profesores y Recursos de Badajoz, que organiza durante el mes de octubre el curso titulado Mundo actual y políticas de paz, dirigido al profesorado de centros educativos de su demarcación e impartido por personal adscrito al  Instituto Español de Estudios Estratégicos, un organismo del Ministerio de Defensa que, según expresa en su página web, se dedica a fomentar entre la ciudadanía una “Cultura de la Defensa como asunto de indudable trascendencia”.

Dos coroneles del ejército (uno de ellos de la OTAN) y tres analistas del mencionado instituto son los encargados de impartir las ponencias, algunas de ellas con títulos como “Recursos didácticos y propuestas metodológicas para integrar los contenidos de paz, seguridad y defensa en el aula”. No hay, pues, ningún ponente que no pertenezca al estamento militar ni, mucho menos, que sea docente o esté relacionado con la enseñanza pública obligatoria.

Ya de por sí la LOMCE eliminó buena parte de los contenidos relacionados con la Educación para la paz que, de modo transversal, introdujo en su día la LOGSE, una Ley que en su desarrollo curricular admitía enseñanzas en la noviolencia y la desobediencia como estrategia de participación política. El fin del Servicio Militar Obligatorio, acelerado por el empuje de un movimiento pacifista imaginativo, diverso y convencido de la eficacia de sus principios de acción, vino acompañado de una estrategia de gobierno que trataba de lavar la imagen de un ejército y de un modelo de Defensa cada vez más cuestionados, pero que sobre todo precisaba una renovación en cuanto a la percepción de la ciudadanía que le permitiera disfrutar del elevado gasto militar sin cuestionamiento alguno.

Esta nueva estrategia de Estado, motivada por la necesidad de crear un ejército profesional de tropa voluntaria, pasaba por introducir el fundamento militarista de esta institución  en la escuela, con charlas cuyo propósito era actuar como banderines de enganche dirigidas al alumnado de aquellos cursos cercanos o rayanos con el fin de la educación obligatoria, los 16 años, preferentemente de zonas geográficas donde un alto índice de fracaso escolar se unía a un elevado nivel de desempleo y precariedad laboral. Hablo de regiones como Andalucía y Extremadura.

Así, bajo la imagen de un ejército moderno, bien dotado tecnológicamente, que prometía a nuestros jóvenes una profesión con futuro en una especie de parque de atracciones similar a PortAventura,  donde uno podía ejercer deportes de riesgo tales como tirarse en paracaídas, bucear, pilotar aviones o zódiacs, con chicas reclamo que parecían más modelos de revista que soldados, muchos jóvenes se engancharon con la idea de que, al fin y al cabo, siempre podrían ir a ayudar en las llamadas “misiones humanitarias”, una expresión propia de la neolengua orwelliana acuñada por los sucesivos gobiernos españoles para camuflar o edulcorar la imagen del intervencionismo puro y duro allende nuestras fronteras.

Desde el Estado Español se aplica ese calificativo, “misión humanitaria”, a un conjunto de acciones que desvirtúan el significado de dicho adjetivo y perjudican seriamente a las organizaciones civiles independientes que desarrollan su labor rechazando cualquier empleo de la violencia. Desde Felipe González, el Ejército Español ha llevado a cabo 87 intervenciones militares fuera de España: 21 con Felipe González, 23 con Aznar, 22 con Zapatero y 21 con Rajoy, sin que los españoles hayamos podido averiguar cuánto nos ha costado cada una de ellas o todas en su conjunto.

El concepto de seguridad y de defensa que se tiene desde lo militar es muy distinto y está muy lejano de casar de algún modo con el concepto de Educación para la paz que enseñamos como docentes en nuestras aulas. Mientras que el Estado y el Ejército asumen un concepto de paz negativa, fundamentado en la ausencia de violencia directa (si vis pacem, para bellum), la Educación para la paz asume un concepto de paz positiva, fundamentado en la ausencia de la violencia estructural (si vis pacem, para pacem).

El modelo de Defensa del Ejército y del Estado Español no excluyen el uso de la fuerza y la aniquilación violenta del oponente como modelo de resolución de conflictos, mientras que el pacifismo (no me vengan con que los militares también son “pacifistas”) asume que la no violencia debe ser el camino para lograr la reconciliación, mediante el uso de estrategias que excluyen la agresión o aniquilación de ese oponente.

Por otra parte, el concepto de seguridad desde el ámbito militar del Ministerio de Defensa se centra en la defensa territorial y alimenta el culto a un conjunto de valores patrios militarizados que excluyen por lo general a quien discrepe de los mismos: bandera nacional, himno, concepto de nación, obligación de obediencia debida, verticalismo, jerarquías, uniformidad, etc.

La seguridad, vista desde la Educación para la paz y el pacifismo, atiende a las causas estructurales de la violencia, e incide en un modelo de Defensa nacional que nos proteja de la pobreza, el desempleo, la explotación, la violencia machista, la discriminación, la falta de protección sanitaria, la ignorancia en todas sus formas y un sinfín de agresiones diarias contra la ciudadanía que la convierten en pasto de los lobos.

El curso del CPR de Badajoz, impartido exclusivamente por militares o adscritos a la institución del Ejército, dice mucho acerca de por dónde van los tiros en educación. No sólo lamento que el proselitismo militarista haya podido llegar a nuestras aulas, sino que, además, se destine dinero de la Consejería de Educación y Empleo de la Junta de Extremadura a pagar un curso a quien ya va bien pagado. Se estima que el gasto militar español para 2017 será de 34.068,29 millones de euros, 4,46 veces más del gasto militar oficial, establecido en 7.638,54 millones.

La organización Utopía Contagiosa, que lleva años vigilando este gasto, ha publicado recientemente su informe sobre la elaboración actual de los Presupuestos Generales del Estado, donde se incluye el gasto no declarado como militar pero que es camuflado en otras partidas presupuestarias, como nuestra participación en la OTAN y las recientes misiones en Letonia. Quien desee lo puede ver detallado en su página. Cabe decir que el gasto destinado en los mismos Presupuestos Generales del Estado para Educación en España es durante este año de 2.525 millones de euros.

Por último, para mayor escándalo no podemos dejar pasar la ocasión sin mencionar que el Gobierno español es uno de los vendedores de armas al régimen de Arabia Saudí, sospechosa de facilitar esas mismas armas al grupo terrorista ISIS vía Irán. Todo ello relacionado directamente con los ataques terroristas y esa cruel locura que nos asola. Ahí queda eso para explicarlo en el curso del CPR de Badajoz.

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¿Hay alternativas al enfoque militarista y nacionalista del conflicto?

Por Erreache

La Ministra de Defensa se está prodigando en estos días en amedrentar sobre algo que considerar de su incumbencia y competencia, el tema catalán.

Los ingredientes del discurso nacionalista y militarista

Que el tema catalán produce sarpullidos en la derecha española es algo evidente e incorregible. Igual ocurre con el ejército, predispuesto siempre a salvaguardar la unidad de destino en lo universal que, al parecer, sigue siendo esto de las Españas es su concepción del mundo.

Y como doña Cospedal reúne tres sustancias en un solo ser verdadero, pues inequívocamente representa la derecha más reconocible de la derecha española, es además ministra de Defensa y, por si faltara algún ingrediente, suele tener cierta propensión a la bravuconada, el coctel está servido.

Nos dice Doña Dolores, lo leemos en La Vanguardia, que los independentistas caerán bajo el peso de la ley, como si la ley fuera algo parecido a la ley de la gravedad y la caída de los graves inexorable descenso a los infiernos. Bajo esta visión tan simplista se nos ofrecen todos los ingredientes para la polarización y la escalada de un conflicto que, evidentemente, no se resuelve a cañonazos.

a) Se agrupa en una única categoría a toda la plural y amplia expresión de malestar que se da en Cataluña, bajo la denominación de “los independentistas” (¿no hay matices, son todos lo mismo, es igual el político que aprovecha una jugada política que el ciudadano que sale a la calle…)

b) Se los considera el antagonista, el enemigo, al que no se le reconoce valor y

c) Se propone como solución su “caída” bajo el peso (muy pesado y tal vez poco adecuado para estos menesteres) de la ley.

En Expansión nos comentan que Cospedal, también refiriéndose al tema catalán, ha manifestado que los españoles

nos sentimos orgullosos de las Fuerzas Armadas,

que éstas

nos hacen sentirnos honrados de contar con ellos para proteger lo que más queremos: nuestras familias, nuestro barrio, nuestro Estado de Derecho

y que

 nadie puede arrebatarnos el orgullo de ser español, el honor de sentirse español, ni el amor por la patria, 

produciendo otra generalización abusiva, pues no tod@s al otro lado del Ebro nos identificamos ni con el ejército, ni tenemos ningún motivo para sentirnos orgullosos de tal institución o de su papel a lo largo de nuestra historia de tropiezos y desastres, ni, menos aún, sentimos esa identificación de nacionalismo españolista que la ministra considera tan unánime.

Aprovechemos para decir que el cóctel que la ministra prepara ofrece una nueva simplificación, tan abusiva como la anterior, de los actores del conflicto, en este caso los nuestros, todos unidos bajo un mismo interés de imponerse, frente a los otros, a los que no se reconoce nada, también unidos como “enemigos” bajo idéntico interés de prevalecer. Y ello, sobre todo, sirve al interés militarista de abordar este conflicto desde las claves más desastrosas posibles, las que unen los nefastos ingredientes de conflicto, nacionalismo y Estado.

En ABC, con mayor apoyo a la versión ultranacionalista del PP, nos explican que la ministra afirmó en un seminario sobre «Fuerzas Armadas y Sociedad Civil: la participación de la mujer en la vida profesional», que el ejército tiene la misión de

garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional“,

lo que acaba de cerrar el círculo estrecho y nefasto de nacionalismo-ejército-violencia, la nefasta relación que ha dado lugar a tantas guerras a lo largo de la historia.

De este modo, las cosas, en la mentalidad nacionalista española (vale también para la catalana o para cualquier otro nacionalismo) el conflicto se tiende a polarizar en algo parecido a un choque de trenes y de legitimidades, choque en el que se afirma que tenemos algún tipo de “esencias” nacionales irrenunciables que se encuentran en peligro, se amplifica y exacerba una supuesta lista de agravios y justificaciones, se desconoce y demoniza al otro, al que no solo no se le reconoce sino que pasa a la categoría de enemigo y se “justifica” su eliminación o represión, se pretende su rendición incondicional y se legitima cualquier medio para ello.

Una alternativa a la visión de los conflictos

Aprovechemos para señalar la interrelación entre conflicto y modelo de defensa, algo de lo que hemos tratado en extenso en nuestro libro “Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar“, editado por Libros en Acción, capítulo 2.

El conflicto es entendido en la visión militarista como algo negativo, a evitar o reprimir.  Pero no es la única posibilidad de abordarlo, como podemos ver en el siguiente cuadro:

Para la visión negativa del conflicto se opta por negar la existencia del conflicto o por ocultar los perfiles del mismo que no nos interesan. Fomenta una sensación de paz negativa mientras que las políticas estructurales y culturales que aplican los gobiernos o elites no son neutras y de manera más o menos subrepticia fomentan y alimentan las causas generadoras o profundas del conflicto (políticas económicas insolidarias, dependencia, exaltación cultural de nacionalismo, creación de enemigos, culto a la violencia, etc.), según el siguiente cuadro

Un enfoque alternativo rompe este círculo vicioso

 

De este modo, el enfoque erróneo de los conflictos desde esa urdimbre nacionalismo/Estado, tal como aparece en el propio esquema de pensamiento de Dolores de Cospedal y de las visiones simplificadoras y nacionalistas responde a una visión negadora del conflicto y del punto de vista del otro y afirmadora de la legitimidad y la imposición, incluso militar, del propio discurso, algo que no sirve sino para cronificar el conflicto y polarizarlo.

A lo largo de la historia los conflictos se han abordado por los Estados de diversas formas, según este esquema y según el enfoque principal elegido sea de competición con un adversario, de intento de transformación del conflicto o de negación del mismo e intento de obviarlo:

¿Es posible trascender esta visión nacionalista y militarista?  Desde nuestro punto de vista sí, pero ello necesita un cambio de los ejes y de los enfoques del conflicto, para abordar no el problema “nacionalista” de uno y otro lado, ni su correlato de seguridad militar, sino el problema de seguridad humana, de violencia estructural y cultural que mutuamente comparten ambas sociedades en conflicto y que seguirán compartiendo juntas o separadamente. Ello conlleva romper con una dinámica que, en la actualidad, alimenta el Estado de anteponer el discurso nacionalista de la unidad incondicional, la visión del otro como enemigo y la estrategia de derrota absoluta, para pasar a otra que busque los intereses compartidos de sus sociedades respecto a reivindicaciones que la sociedad ha manifestado inequívocamente: de convivencia en paz, reconocimiento del otro como igual y de sus necesidades y opciones como sociedad, de la reclamación compartida de mayor justicia y de convivencia, de mayor conocimiento del otro, y de resolución noviolenta del conflicto.

En suma, las élites de los bandos enfrentados deberían renunciar a sus intereses (partidistas y personales) y promover una transformación tanto de la escalada agresiva del conflicto en sí como de los contenidos de lo que hay que negociar, para pasar del discurso militarista y nacionalista a una apuesta por resolver contenidos concretos de mutua negociación en lo que tiene que ver con la seguridad humana (derechos humanos, necesidades sociales básicas, derechos culturales, educación, sanidad, trabajo digno, renta básica, corrupción política, agotamiento del sistema político de la transición, etc.).

¿Apuestan las élites de uno y otro bando por un cambio de mentalidad?

El bando españolista ofrece un repertorio pesimista al respecto. Desde los viejos socialistas extractivos pidiendo la aplicación del artículo 155 de la Constitución (Felipe Gonzalez) o la intervención directa del ejército (Alfonso Guerra) hasta la derecha más retardataria alimentando los impulsos de su extrema derecha en Madrid, o un Aznar desmesurado y furibundo tachando de blando a Rajoy, pasando por la humillante (si no fuera tan grave diríamos hilarante) posición de la prensa española, desde El País a la Razón pasando por toda la escala de grises, pardos y negros, el espacio para la alternativa parece difícil.

Si faltaba algún ingrediente, es el 12 de octubre, día en teoría de la “hispanidad” que vino a sustituir al anterior día de la raza de cuando Franco y que, por más que nuestras autoridades han pretendido que es una fiesta de todos, es una fiesta del ejército y de sus visiones del mundo. Y este año, nos informa El Diario, promueven el lema “#orgullosodeserespañol”, lo cual no hace sino reforzar la visión empobrecedora de nuestra realidad y la versión militarista del nacionalismo español que tanto interesa a la derecha cospedaliana, al militarismo hispánico y a esta élite extractiva que siente como se les empieza a escapar de las manos, como agua, la legitimación del entramado de privilegios y sumisiones sobre los que han construido su idea de España, su orden público y la mordaza de leyes inexorables, como la ley de la gravedad, con que nos gobiernan.

El campo nacionalista catalán parece igualmente dispuesto a la confrontación en términos puramente estatales, sin capacidad para aprovechar en una línea alternativa la marea de desobediencia civil de la gente, una marea que no se moviliza solo ni principalmente en favor de la “independencia” y sí lo hace desde la indignación y desde la apuesta por alterativas mas cercanas a la idea de seguridad humana.

La esperanza se abre algo con la apuesta desde diversos sectores sociales que llama al diálogo y rechaza el enquistamiento actual de los partidos políticos, algo que ha dado lugar en las plazas y ciudades a un espontáneo (e impreciso, hay que decir) movimiento por el diálogo que hay que ver en qué desemboca.

Trabajar para el día después

Con todo, la solución previsible de un tal choque de legitimidades y trenes, no hará sino cronificar la situación de fondo, por lo que hemos de estar preparados para el día después seguir trabajando en una visión alternativa de transformación (mejor que resolución que parece mas idílico pero menos posible) del conflicto.

Por nuestra parte, trabajar para desenmascarar el peligroso nacionalismo español (y cualquier otro nacionalismo) y para transarmar el modelo de defensa que propone, los ejércitos, será nuestra más específica contribución a este propósito.

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Furor inmobiliario

Por Börkur Sigurbjörnsson

Fuente: El Confidencial

En su consabida puesta en venta de patrimonio militar para hacer cuartos, Defensa ha sacado a la venta en pública subasta dos parcelas, por las que se han interesado alguno de  tiburones de nuestro panorama inmobiliario-especulativo.

El primero, en Alcalá de Henares, cuenta con 14.400 metros cuadrados, y 44.700 de edificabilidad (en alturas se entiende). Por ella ha puesto encima de la mesa 27´5 millones de euros Realia Business (unos activos de 1.204 millones de euros, según aparece en El Economista)  dedicada a la especulación en patrimonio e inmobiliaria,

Al parecer piensan hacer 500 viviendas sobre ese solar.

Una segunda parcela, por la que han obtenido un pelotazo más, está en Vicálvaro, también en Madrid y cercana al aeropuerto de Barajas, con 13.700 metros cuadrados y una edificabilidad de algo más de 19.000 metros. Aquí han pujado dos compañías, Vía Célere y Pryconsa, que es la que ha ganado el concurso por 15´12 millones de euros y pretende construir 240 pisos más.

Madrid cuenta con un impresionante problema de suelo, y Defensa ha salido en auxilio de los tiburones inmobiliarios, poniendo a su disposición nada menos que 28.100 metros cuadrados que no usaban para nada, por el módico precio de 42,62 millones de euros que pasarán a engrosar las arcas del INVIED para la compra de infraestructuras militares y armas, que sumar a otras ventas de terreno en Madrid, como el pelotazo por 111 millones de euros que  dio Defensa a finales de 2014, al vender terrenos en la calle Raimundo Fernández Villaverde de Madrid.

Por no hablar de los 25 millones que piensan sacar, también en Madrid, por subastar en antiguo hospital militar del aire, según informa Infodefensa.

 

 

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El Ministerio de Defensa y El Corte Inglés la lían en Salamanca

Por Salamanca RTV

Fuente:  El Norte de Castilla.

Informa el Norte de Castilla de un enredo urbanístico donde aparecen el Corte Inglés, el gobierno municipal de Salamanca (del PP) y el Ministerio de Defensa.

Pregunta el Diputado Juan López de Uralde, de Equo, en el Congreso por dicho jaleo y, sobre todo, por el papel de Defensa en todo ello.

Al parecer, El Corte Inglés edificó un centro comercial en los antiguos terrenos de un cuartel militar en Salamanca, y al hacerlo, se pasó tres pueblos y construyó más de lo que autorizaba la normativa helmántica.

En su día tiraron el cuartel de Infantería “Julián Sánchez `El Charro”  para construir un Corte Inglés, según reflejó ABC, gracias a un convenio de colaboración entre Defensa y el Ayuntamiento de Salamanca y, pásmense, el propio Corte Inglés. Un acuerdo que, dice ABC, llevaban negociando 18 años de nada.

El proyecto inicial hablaba de construir tanto el centro comercial, como viviendas, un espacio ajardinado, un centro cultural y un campo de fútbol, que así de grande debía ser este espacio.

El Ayuntamiento tuvo que acometer una remodelación urbanística en toda regla para que el proyecto se llevara a cabo y, oh sorpresa, cuando se dieron cuenta, el Corte Inglés había edificado “de más” para su mega centro comercial, dejando en agua de borrajas el resto del proyecto.

Entonces, el Ayuntamiento y la Junta de Castilla León modifican provisionalmente el plan urbanístico para favorecer a El Corte Inglés en su trampa. Es aquí cuando empieza una batalla judicial que conlleva una sentencia donde se dice que El Corte no se ha cortado en sortear la legalidad y que no cuenta con licencia para lo realizado. Gracias a procedimiento iniciado por EQUO el asunto llega al Tribunal Supremo, que anula el Plan General de Ordenación Urbana de Salamanca aprobado por el Ayuntamiento y la Junta de Castilla y León, por favorecer los intereses particulares del centro comercial, en contra del interés general de la ciudad.

Para complicar más las cosas, El Corte Inglés parece que se cabrea y amenaza al Ayuntamiento y a la Junta de Castilla León con pedirle más de 150 millones de euros si no logra arreglar el asunto a favor de sus intereses, según nos informa Salamanca 24 horas,  manifestando que “si tiene que cerrar su centro comercial en Salamanca, tendría que cobrar 3,3 millones por la urbanización de la zona, 93 por el edificio de los grandes almacenes, 4,3 por la construcción del centro cívico, 31 por la pérdida patrimonial de un terreno depreciado, 8 por los gastos que supuso la apertura del centro comercial, 4,8 por la demolición que habría que acometer, 3,2 por las tasas e impuestos abonados, 2,2 por la parcela del campo de fútbol Neme que fue parte del convenio urbanístico y casi medio millón de euros por las costas judiciales”. Y a la vez otros gastos hasta 150 millones de euros por  “el coste de la extinción de los contratos de los trabajadores, el coste de los contratos vigentes con proveedores de productos, el lucro cesante por el cierre del centro comercial, el traslado a otros terrenos, gastos financieros, honorarios de abogados y notarios e incluso daños morales”.

Entonces el ayuntamiento del PP tiene la ocurrente idea de sortear de nuevo la ley también creando ad hoc una normativa provisional para saltarse el fallo de la sentencia, cambiando la edificabilidad de la dotación del Corte Inglés en detrimento de los otros usos, lo cual una vez desvelado no deja de ser una alcaldada más, eso sí, aprobada en el pleno municipal “por unanimidad” según desveló el medio 20 minutos en 2014.

Total, que con tanto pasteleo, en vez de cumplir la orden judicial, el ayuntamiento, denuncia Equo, intenta sortearla y los promotores de las denuncias judiciales siguen denunciando a la justicia este claro caso de desobediencia a lo que dicta un tribunal (que por cierto no tiene el mismo tratamiento ni merece los mismos improperios que suele verter el PP cuando quien incumple es otro). Hete aquí que los promotores de las denuncias judiciales, los verdes de Salamanca, ponen el enjuague en conocimiento del diputado López de Uralde, que a su vez ha preguntado a la Ministra de Defensa qué parte tienen (si es que la tienen) de conocimiento y/o complicidad en todo esto y, lo que es más enjundioso, si pretende el ministerio exigir compensaciones por la no dedicación del terreno a lo que se había aprobado.

Al margen de este asunto, otros aspectos más nos interesan.

1 ¿Qué tipo de convenio hizo Defensa con el Corte Inglés y el Ayuntamiento de Salamanca, para temer que ahora puedan pedir pasta?

2 ¿ Fue una venta?, ¿una permuta?, ¿alguna otra fórmula onerosa donde se haya perdido dinero público en detrimento de Salamanca y a favor del ejército?

3 ¿Cómo es posible un acuerdo de índole inmobiliaria entre El  Corte Inglés y el Ministerio de Defensa?, ¿qué recibió a cambio Defensa?

4 ¿Por qué el empeño de que ahora Defensa de respuesta?, ¿es que hay algo que se nos haya escapado?

5 ¿Ha estado Defensa al corriente de todo este pasteleo?; ¿ha tenido algo que ver en el mismo?

6 ¿Va a obtener el Ayuntamiento de Salamanca los equipamientos que le han sido arrebatados por la actuación tramposa de El Corte Inglés y la no menos memorable actuación contra el interés general del ayuntamiento y de la Junta de Castilla León?

A nuestro parecer, preguntas que necesitan claridad, porque lo que parece es que entre unos y otros la han liado parda contra los intereses de la sociedad y deben responder de tal situación. Ya se sabe el dicho: Quod natura non dat, Salmantica non præstat.

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España apoya descaradamente al militarismo israelí comprando sus misiles contracarro SPIKE

Imagen de Pan American Defense

España desarrolla unos Programas Especiales de Armamento (PEAS) que están provocando una deuda gigantesca para el Ministerio de Defensa y para el Estado Español.

Hay muchas críticas a estos PEAS y a la forma que tiene el Ministerio de Defensa de proveerse de armas para sus impulsos intervencionistas en el extranjero.

Unas de ellas son la ética y las implicaciones internacionales de nuestras políticas.

Analizamos hoy la compra de 260 puestos de tiro y 2.600 Misiles contracarro de alcance medio SPIKE por un precio total de 364’69 millones de €, según Wikipedia el coste total será de 394 millones de €.  Se calcula que el coste de cada unidad ronda los 100.000 dólares USA.

En la hoja de servicio de este misil se declara que ha sido usado contra la Intifada.

Dicho programa adolece de uno de los defectos generales de los PEAS, el prolongadísimo periodo desde la toma de decisión, inicio del diseño, inicio de la producción, avatares varios que retrasan la fecha de entrega, etc.  Así, todo el proceso se dilata, en este caso desde 2005 a 2024.  Ello provoca, habitualmente, unos sobrecostes enormes.

Otro de los defectos habituales en los programas de Defensa, sobre todo en los PEAS, es el de que los pagos se suelen realizar por medio de partidas plurianuales, lo que supone un escondite perfecto para su seguimiento.

Una breve historia de los recorridos de esta colaboración militar hispano-israelí se pueden resumir así:

  • En 2002 General Dynamics – Santa Bárbara firma un acuerdo con Rafael por la que la contratista española se convertiría en el contratista principal de las ventas del Spike si era finalmente elegido.
  • En el Consejo de Ministros del 24 de noviembre de 2006, presidido por Zapatero, del PSOE, se decide invertir en el programa:  260 lanzadores y 2.600 misiles MR (Medium Range).  Se informaba que la industria nacional asumiría el 60 % del trabajo y que el pago se repartiría en 15 anualidades desde 2008 a 2022.
  • El 30 de noviembre de 2007 el Consejo de Ministros decidió comprar más Spike, versión ER (Extended Range), destinados a los helicópteros de ataque Tigre:  44 lanzadores y 200 misiles por 44’027 millones de € prorrateados entre 2007 y 2012.
  • El 29 de mayo de 2009 se entregaron al Ministerio de Defensa los primeros misiles.

Las empresas que participan en este programa de armamento son:

  • Global Dynamics/Santa Bárbara sistemas,
  • Rafael,
  • Tecnobit

Imagen de Dvircom

 

La empresa Rafael,  o Raphael, es una empresa que fabrica armas del Ministerio de Defensa israelí.  Tiene más de 7.000 empleados y se fundó en 1948.

Durante el principio de los años 1990 Rafael operó con pérdidas (con un pico en 1995, con pérdidas de $120 millones sobre una facturación de $460 millones); entonces se decidió reestructurar la organización para empezar a operar Rafael como una compañía. Inicialmente se crearon tres divisiones diferenciadas; cada una operando como un centro de beneficios, con una hoja de balance separada, a presentar al nuevo consejo de dirección.

La restructuración fue completada en 2002 cuando Rafael fue formalmente incorporada como sociedad limitada (a pesar de ser una empresa estatal), manteniendo sus capacidades tecnológicas a través de extensos programas de inversión en I+D (en torno al 10% de la facturación). En su primer año como sociedad limitada, Rafael obtuvo 37$ millones de beneficio sobre $830 millones de ventas.

Rafael tiene multitud de empresas subsidiarias en el mundo.  En Europa, a través del Holding ERCAS, de la que posee el 100 %, domina dos secciones militares:  Dinamit Nobel Defense (con el 100% de las acciones) y PAP Tecnos (con el 100 % de las acciones).

Una compra tan grande de misiles SPIKE supone un apoyo decidido al militarismo israelí y hace rentable a una de sus principales empresas armamentísticas, con lo que da alas a la política represiva de Israel sobre Palestina.

Nuevamente una decisión militar que influye en nuestra política exterior, que en principio se define como de apoyo a una solución negociada y no violenta en el conflictos israelo-palestino.

Damos con una mano lo que quitamos con la otra.

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