Archive for Militarismo e historia

Un regalo para la mente: “Recapitulación de pensamientos antimilitaristas”. Año 1903

Foto histórica de Ferrer i Guàrdia

 

  1. proyecto educativo de la Escuela Moderna

Del proyecto de educación popular de Ferrer i Guardia, fusilado en 1908 tras un proceso sumario de la justicia militar por el delito de “rebelión”, tras los sucesos de la semana trágica de Barcelona, mucho se ha escrito y poco podemos añadir, fuera de nuestra admiración.

La Escuela Moderna contó además con una editorial propia, fundada a la vez que la primera, con la que se pretendía, en palabras del propio Ferrer (“La Escuela Moderna: Póstuma explicación y alcance de la enseñanza racionalista“, Barcelona. Publicaciones de la Escuela Moderna. Año 1992, página 122)  reforzar con libros adecuados la labor de educación popular y

“…emancipar el espíritu de todos los errores de nuestros antepasados y encaminar a la juventud hacia el conocimiento de la verdad y la práctica de la justicia, liberando al mundo de dogmas autoritarios, sofismas vergonzosos y convencionalismos ridículos, como los que desgraciadamente forman el organismo de la sociedad presente.

2. El segundo libro publicado por la editorial: un libro de lectura y dictados.

 

El segundo de los libros publicado por esta editorial fue precisamente el que ahora presentamos, “Cuaderno manuscrito. Recapitulación de pensamientos antimilitaristas“, en realidad una antología de otro libro (en francés) de Jean Grave, titulada “Guerre-Militarisme” (editorial Les Temps nouveaux. París, año 1902).

El libro de la editorial Publicaciones de la Escuela Moderna es un texto manuscrito, como se verá en el adjunto que acompañamos a esta entrada, hecho por varias manos y destinado a ser libro de lectura. Además se usaba para hacer copias y dictados por parte de los alumnos.

Alumnos que no sólo copiaban al dictado cualquier cosa, sino que copiaban, por ejemplo,

Las palabras guerra y civilización rabian de verse juntas. La guerra llamada civilizada, la nuestra, difiere de la salvaje mucho menos en el fondo que en la forma.

o

…la locura sangrienta de la guerra lo embriaga todo…

y

El salvaje instinto del asesinato guerrero tiene profundas raíces en el cerebro humano a causa de haber sido cuidadosamente cultivado durante miles de años, más es de esperar que una generación mejor y más dichosa que la nuestra logre corregirse de ese vicio original.

Porque, aprendiendo a leer, no aprenderá lo mismo el que así escribe y va rumiando lo dictado en su proceso de pintarlo en el papel, que el que dice, lo que aparece en el “Manuscrito para niños y niñas”, de 1900, de José Francés

Amiga Virtudes, ayer llegué a esta donde me tienes a tu disposición

o en el “Mi sendero. Primer manuscrito para niños y niñas” de Mariano Lampreave, editado en Burgos por Hijos de Santiago Rodríguez tres años después, donde se explica

Como soy niño ayudaré a mis padres siempre que pueda en sus obligaciones.

y

Consejo: Acostumbrarse a comprar, siempre que sea posible, productos españoles. Es una pena que tu dinero dé de comer a los trabajadores, propietarios o fabricantes de otros países, debiendo quedar en España.

3. Una pedagogía para una nueva conciencia

Una primera cuestión a destacar: iniciar el aprendizaje y el ejercicio de la lectura con un libro de contenido material tan elevado, porque no es lo mismo aprender, como en la época era más común, las gestas guerreras y religiosas de nuestros nefastos héroes de pacotilla, que aprender a la vez la apertura del espíritu hacia la utopía de desembarazarnos de la guerra, del militarismo descarado y de toda la parafernalia de mentiras y opresión con que se encubre.

Y una idea esta de la Escuela Moderna de dotar de herramientas más críticas y a ese intento de educación popular que dista tanto de ser transmisión de la ideología dominante, para aspirar a educar hombres y mujeres libres y para la libertad.

Lo dice así el propio Ferrer en la advertencia Editorial del presente Cuaderno de pensamiento antimilitarista:

Pareciónos material utilísimo y de buena ley para fortalecer los sentimientos de justicia aún no pervertidos de la infancia,  para prevenirla contra las sugestiones interesadas y malévolas de los privilegiados, y creyendo además interpretar cumplidamente las aspiraciones del Profesorado libre que en Ateneos, Círculos de estudios sociales, Centros Obreros, Escuelas libres y laicas, se dedican a inculcar en las infantiles inteligencias las ideas de justicia, formamos el presente Cuaderno Manuscrito”

y

… juzguen que la guerra es la más criminal aberración de los hombres, y el militarismo la reunión de sus ejecutantes; ambos sostienen en privilegio dominante de la sociedad actual; y pongan empeño en demostrar que la paz, fundadora de la justicia social, es el mayor bien a que puede aspirar la humanidad y la fraternidad de la sociedad futura, su mejor recompensa.

Aún estas palabras de hace más de un siglo tienen plena actualidad y recobran su vigencia en el mundo de hoy, donde al apabullante dominio del militarismo se une la inconsciencia de una sociedad que olvida deliberadamente este tremendo mal y que renuncia a luchar contra su imposición.

Hoy como antes, la labor de ilustrar a los actores sociales que tal vez puedan cambiar las cosas en el futuro (infantes y jóvenes, profesores y formadores, estudiantes sociales, obreros, … tal como predica Ferrer) exige una tarea popular de fomentar el antimilitarismo tal como ya hacía la Escuela Moderna.

Y digamos de paso que, por lo que venimos viendo, fue este tema del antimilitarismo uno de los ejes del los proyectos de educación popular.

Por alguna razón que desconocemos, hoy la educación popular no contempla, que sepamos, esta aproximación antimilitarista.

4. ¡Suprimir los ejércitos del mundo!

La lectura de toda la cartilla es aleccionadora. Sus críticas al militarismo, a la imposición de la violencia como una aplastante losa sobre la sociedad y como uno de los mecanismos de dominación y explotación, la vinculación de la paz con la justicia, la necesidad de asociar paz y lucha contra el militarismo, el destierro de los ejércitos y del armamentismo…

Veamos un rosario de argumentos:

La guerra tiene a su favor la antigüedad. Es cosa de todos los siglos.

o

..el militarismo europeo, osea, el estado de paz por el ejército permanente, es la causa principal de la esterilización de los campos y de la ruina de los países. Los recursos ganados penosamente por los trabajadores no bastan ya hace mucho tiempo. Es necesario el empréstito, tomar prestado siempre y descontar el porvenir. La deuda pública de Europa y de América se eleva hasta 98.000 millones, continúa creciendo y continuará hasta que todos los pueblos quiebren. … Y esas deudas, esos sacrificios, esos impuestos de todo género, ese aumento constante del malestar público ¿a quién aprovecha?, ¿para qué sirve?. Para quitar brazos a los agricultores, para esterilizar la tierra, para preparar el hambre universal…

Y, analizando el compromiso por la paz

Se verá aún durante muchos años que noventa y nueve hombres sobre ciento sentirán la necesidad de acuchillar y el centésimo, que los tratará de locos, será considerado utópico. ¡Suprimir los ejércitos del mundo! ¡Friolera! ¡Eso es imposible!

Un recuerdo que es un regalo y que nosotros contemplamos también como una parte de la herencia valiosa y que no debemos olvidar.

 

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Despilfarro del Ministerio de Defensa de 800.000 € en congas para la virgen de Fátima

Imagen del Colectivo Utopía Contagiosa

Fuente:  El Diario.

¿Qué son 800.000 €?  Depende:

O …  lo que despilfarra el gobierno en 9 años para que los militares peregrinen gratis a Lourdes.  Es decir:

  • nuevo despilfarro militar, donde ya lo había a mansalva como documentamos en nuestro estudio sobre el “Despilfarro Militar” que ya cuenta con más de 55.000 visitas.
  • otra muestra de incompetencia gestora del Ministerio de Defensa.
  • Otra muestra de la falta de control parlamentario de los gastos en Defensa.
  • Otra muestra de la impunidad militar.

En los últimos nueve años el Ministerio de Defensa ha destinado 768.571 euros a financiar este viaje. Por su parte, Interior ha gastado 66.649 euros a lo largo de este lustro para que una delegación de sus agentes estén presentes en este evento. Según datos facilitados por el portal de Transparencia, en total estos dos departamentos han destinado 835.221 euros a esta expedición que se celebra en mayo y que tiene una agenda cargada de eventos religiosos, como misas, vigilias o una “procesión mariana de las antorchas”.

El Ministerio de Defensa asegura que se gastaron esa cantidad (73.901 euros) pero añade que “los datos relativos a la Guardia Civil han de ser solicitados a esa institución”. Por lo que no aclaran si los gastos de ese Cuerpo están incluidos en esa cifra final. El Ministerio del Interior cifra en 10.851 euros el presupuesto público destinado a la asistencia de 15 de sus agentes al santuario católico este año. Ni Defensa ni la Guardia Civil han aclarado este punto a esta redacción, tras ser preguntados por ello.

Desglosando la información de Defensa, este año la representación del Ejército del Aire en Lourdes fue la más cara, supuso 23.437 euros para las arcas públicas. La participación de miembros del de Tierra costó 12.912 euros y la de la Armada, 11.493 euros. Además añaden dos conceptos más que no detallan, uno descrito como organismos ajenos y cifrado en 14.058 euros; otro al que se refieren como gastos comunes y que asciende a 12.000 euros. Total, 73.901 euros en 2017.

La página web del Arzopispado castrense explica que en el programa de la última edición de esta peregrinación internacional, a la que asistieron 12.669 personas procedentes de 43 países, se incluían, entre otras actividades, una vigilia de reconciliación, un homenaje a los caídos, una misa internacional, una eucaristía en la gruta de las apariciones y un vía crucis en la montaña.

Pero todo tiene su argumentación, aunque sea penosa:

Siempre que el Ejecutivo central ha sido interpelado por la asistencia a este evento, han aludido a su carácter histórico. “España ha venido participando en el encuentro desde hace más de 40 años, en el que, además de debatirse cuestiones relacionadas con la paz y seguridad internacional, se realizan otras actividades de ámbito social”, apuntan en la respuesta remitida a los senadores. Entre los eventos del encuentro, reseñan que se celebran actividades porque “en sus orígenes hubo una alta participación de capellanes castrenses”.

Como se ve, este despilfarro no es cuestión de un pronto de alguno de nuestros gobernantes, sino una decisión de política de Estado, consensuada por PSOE y PP.  Además, ninguno de los cuerpos militares es ajeno:

La senadora Mora también  preguntó al Gobierno por el resto de asistentes de los Cuerpos de Seguridad. En esa contestación el Ejecutivo aseguró que acudieron seis representantes de la Unidad Militar de Emergencias, once de la Guardia Real, 15 del Ejército de Tierra, 14 de la Armada, 31 del Ejército del Aire y tres del órgano central (Ministerio). En total, 95; cuatro de ellos capellanes. Por su parte, el diario El País llegó a cifrar en 129 los participantes que acudieron con los gastos pagados con dinero público.  Defensa no ha respondido a esta cuestión.

¿Cuándo cesará esta vergüenza?

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¿Hay alternativas al enfoque militarista y nacionalista del conflicto?

Por Erreache

La Ministra de Defensa se está prodigando en estos días en amedrentar sobre algo que considerar de su incumbencia y competencia, el tema catalán.

Los ingredientes del discurso nacionalista y militarista

Que el tema catalán produce sarpullidos en la derecha española es algo evidente e incorregible. Igual ocurre con el ejército, predispuesto siempre a salvaguardar la unidad de destino en lo universal que, al parecer, sigue siendo esto de las Españas es su concepción del mundo.

Y como doña Cospedal reúne tres sustancias en un solo ser verdadero, pues inequívocamente representa la derecha más reconocible de la derecha española, es además ministra de Defensa y, por si faltara algún ingrediente, suele tener cierta propensión a la bravuconada, el coctel está servido.

Nos dice Doña Dolores, lo leemos en La Vanguardia, que los independentistas caerán bajo el peso de la ley, como si la ley fuera algo parecido a la ley de la gravedad y la caída de los graves inexorable descenso a los infiernos. Bajo esta visión tan simplista se nos ofrecen todos los ingredientes para la polarización y la escalada de un conflicto que, evidentemente, no se resuelve a cañonazos.

a) Se agrupa en una única categoría a toda la plural y amplia expresión de malestar que se da en Cataluña, bajo la denominación de “los independentistas” (¿no hay matices, son todos lo mismo, es igual el político que aprovecha una jugada política que el ciudadano que sale a la calle…)

b) Se los considera el antagonista, el enemigo, al que no se le reconoce valor y

c) Se propone como solución su “caída” bajo el peso (muy pesado y tal vez poco adecuado para estos menesteres) de la ley.

En Expansión nos comentan que Cospedal, también refiriéndose al tema catalán, ha manifestado que los españoles

nos sentimos orgullosos de las Fuerzas Armadas,

que éstas

nos hacen sentirnos honrados de contar con ellos para proteger lo que más queremos: nuestras familias, nuestro barrio, nuestro Estado de Derecho

y que

 nadie puede arrebatarnos el orgullo de ser español, el honor de sentirse español, ni el amor por la patria, 

produciendo otra generalización abusiva, pues no tod@s al otro lado del Ebro nos identificamos ni con el ejército, ni tenemos ningún motivo para sentirnos orgullosos de tal institución o de su papel a lo largo de nuestra historia de tropiezos y desastres, ni, menos aún, sentimos esa identificación de nacionalismo españolista que la ministra considera tan unánime.

Aprovechemos para decir que el cóctel que la ministra prepara ofrece una nueva simplificación, tan abusiva como la anterior, de los actores del conflicto, en este caso los nuestros, todos unidos bajo un mismo interés de imponerse, frente a los otros, a los que no se reconoce nada, también unidos como “enemigos” bajo idéntico interés de prevalecer. Y ello, sobre todo, sirve al interés militarista de abordar este conflicto desde las claves más desastrosas posibles, las que unen los nefastos ingredientes de conflicto, nacionalismo y Estado.

En ABC, con mayor apoyo a la versión ultranacionalista del PP, nos explican que la ministra afirmó en un seminario sobre «Fuerzas Armadas y Sociedad Civil: la participación de la mujer en la vida profesional», que el ejército tiene la misión de

garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional“,

lo que acaba de cerrar el círculo estrecho y nefasto de nacionalismo-ejército-violencia, la nefasta relación que ha dado lugar a tantas guerras a lo largo de la historia.

De este modo, las cosas, en la mentalidad nacionalista española (vale también para la catalana o para cualquier otro nacionalismo) el conflicto se tiende a polarizar en algo parecido a un choque de trenes y de legitimidades, choque en el que se afirma que tenemos algún tipo de “esencias” nacionales irrenunciables que se encuentran en peligro, se amplifica y exacerba una supuesta lista de agravios y justificaciones, se desconoce y demoniza al otro, al que no solo no se le reconoce sino que pasa a la categoría de enemigo y se “justifica” su eliminación o represión, se pretende su rendición incondicional y se legitima cualquier medio para ello.

Una alternativa a la visión de los conflictos

Aprovechemos para señalar la interrelación entre conflicto y modelo de defensa, algo de lo que hemos tratado en extenso en nuestro libro “Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar“, editado por Libros en Acción, capítulo 2.

El conflicto es entendido en la visión militarista como algo negativo, a evitar o reprimir.  Pero no es la única posibilidad de abordarlo, como podemos ver en el siguiente cuadro:

Para la visión negativa del conflicto se opta por negar la existencia del conflicto o por ocultar los perfiles del mismo que no nos interesan. Fomenta una sensación de paz negativa mientras que las políticas estructurales y culturales que aplican los gobiernos o elites no son neutras y de manera más o menos subrepticia fomentan y alimentan las causas generadoras o profundas del conflicto (políticas económicas insolidarias, dependencia, exaltación cultural de nacionalismo, creación de enemigos, culto a la violencia, etc.), según el siguiente cuadro

Un enfoque alternativo rompe este círculo vicioso

 

De este modo, el enfoque erróneo de los conflictos desde esa urdimbre nacionalismo/Estado, tal como aparece en el propio esquema de pensamiento de Dolores de Cospedal y de las visiones simplificadoras y nacionalistas responde a una visión negadora del conflicto y del punto de vista del otro y afirmadora de la legitimidad y la imposición, incluso militar, del propio discurso, algo que no sirve sino para cronificar el conflicto y polarizarlo.

A lo largo de la historia los conflictos se han abordado por los Estados de diversas formas, según este esquema y según el enfoque principal elegido sea de competición con un adversario, de intento de transformación del conflicto o de negación del mismo e intento de obviarlo:

¿Es posible trascender esta visión nacionalista y militarista?  Desde nuestro punto de vista sí, pero ello necesita un cambio de los ejes y de los enfoques del conflicto, para abordar no el problema “nacionalista” de uno y otro lado, ni su correlato de seguridad militar, sino el problema de seguridad humana, de violencia estructural y cultural que mutuamente comparten ambas sociedades en conflicto y que seguirán compartiendo juntas o separadamente. Ello conlleva romper con una dinámica que, en la actualidad, alimenta el Estado de anteponer el discurso nacionalista de la unidad incondicional, la visión del otro como enemigo y la estrategia de derrota absoluta, para pasar a otra que busque los intereses compartidos de sus sociedades respecto a reivindicaciones que la sociedad ha manifestado inequívocamente: de convivencia en paz, reconocimiento del otro como igual y de sus necesidades y opciones como sociedad, de la reclamación compartida de mayor justicia y de convivencia, de mayor conocimiento del otro, y de resolución noviolenta del conflicto.

En suma, las élites de los bandos enfrentados deberían renunciar a sus intereses (partidistas y personales) y promover una transformación tanto de la escalada agresiva del conflicto en sí como de los contenidos de lo que hay que negociar, para pasar del discurso militarista y nacionalista a una apuesta por resolver contenidos concretos de mutua negociación en lo que tiene que ver con la seguridad humana (derechos humanos, necesidades sociales básicas, derechos culturales, educación, sanidad, trabajo digno, renta básica, corrupción política, agotamiento del sistema político de la transición, etc.).

¿Apuestan las élites de uno y otro bando por un cambio de mentalidad?

El bando españolista ofrece un repertorio pesimista al respecto. Desde los viejos socialistas extractivos pidiendo la aplicación del artículo 155 de la Constitución (Felipe Gonzalez) o la intervención directa del ejército (Alfonso Guerra) hasta la derecha más retardataria alimentando los impulsos de su extrema derecha en Madrid, o un Aznar desmesurado y furibundo tachando de blando a Rajoy, pasando por la humillante (si no fuera tan grave diríamos hilarante) posición de la prensa española, desde El País a la Razón pasando por toda la escala de grises, pardos y negros, el espacio para la alternativa parece difícil.

Si faltaba algún ingrediente, es el 12 de octubre, día en teoría de la “hispanidad” que vino a sustituir al anterior día de la raza de cuando Franco y que, por más que nuestras autoridades han pretendido que es una fiesta de todos, es una fiesta del ejército y de sus visiones del mundo. Y este año, nos informa El Diario, promueven el lema “#orgullosodeserespañol”, lo cual no hace sino reforzar la visión empobrecedora de nuestra realidad y la versión militarista del nacionalismo español que tanto interesa a la derecha cospedaliana, al militarismo hispánico y a esta élite extractiva que siente como se les empieza a escapar de las manos, como agua, la legitimación del entramado de privilegios y sumisiones sobre los que han construido su idea de España, su orden público y la mordaza de leyes inexorables, como la ley de la gravedad, con que nos gobiernan.

El campo nacionalista catalán parece igualmente dispuesto a la confrontación en términos puramente estatales, sin capacidad para aprovechar en una línea alternativa la marea de desobediencia civil de la gente, una marea que no se moviliza solo ni principalmente en favor de la “independencia” y sí lo hace desde la indignación y desde la apuesta por alterativas mas cercanas a la idea de seguridad humana.

La esperanza se abre algo con la apuesta desde diversos sectores sociales que llama al diálogo y rechaza el enquistamiento actual de los partidos políticos, algo que ha dado lugar en las plazas y ciudades a un espontáneo (e impreciso, hay que decir) movimiento por el diálogo que hay que ver en qué desemboca.

Trabajar para el día después

Con todo, la solución previsible de un tal choque de legitimidades y trenes, no hará sino cronificar la situación de fondo, por lo que hemos de estar preparados para el día después seguir trabajando en una visión alternativa de transformación (mejor que resolución que parece mas idílico pero menos posible) del conflicto.

Por nuestra parte, trabajar para desenmascarar el peligroso nacionalismo español (y cualquier otro nacionalismo) y para transarmar el modelo de defensa que propone, los ejércitos, será nuestra más específica contribución a este propósito.

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Turismo de guerra: ¿turismo ético?

Imagen de txindoki

Fuente:  Tourinews.

Nos hace reflexionar la información sobre que está en auge el turismo para visitar los parajes donde ocurrieron grandes batallas (Normandía, Pearl Harbour, la Guarida del Lobo hitleriana, y un largo etcétera).

Está muy bien conocer la historia, es indispensable para no caer en los errores del pasado.

¿Pero qué historia se contará a los que hagan estas visitas?  Mucho nos tememos que será la habitual:  la historia en la que somos los buenos atacados por los malos, la historia en la que se muestran las líneas del frente, los avances y retrocesos, la historia en la que se habla de los “adelantos” técnicos que desequilibraron batallas, en las que se suceden los heroísmos patrios y los horribles atropellos de los salvajes ajenos.

En fin, unas batallas y unas guerras llenas de patriotismo, militarismo, violencia, inhumanidad, pero reflejadas en la actualidad soleada, biendesayunada, cómoda, segura y ajena a las guerras de nuestro primer mundo.  ¿Acaban estas empresas siendo meras colaboradoras y propagandistas del militarismo?

¿Cómo sería visitar un hospital (o sus ruinas, mejor dicho) en Alepo, cómo sería visitar el resultado de un bombardeo en Yemen?  ¿Cómo sería visitar un país sin país y sin futuro como Palestina?

¿Sentiríamos lo mismo, pensaríamos lo mismo?

Seguramente ni iríamos a viajes así.  Una cosa es aprender historia militar cómodamente y otra, muy distinta, ver los horrores de la guerra in situ,  ver sus mutilados, viudas, violadas, famélicos, niños soldados, en directo, mirándote a los ojos y pensando que estás faltándoles al respeto visitándoles como si fuesen un espectáculo y no solidarizándote con ellos como sería menester.

La guerra deja dinero, aunque sea tras muchos, muchos años.  En el primer mundo estamos ávidos de negocio, sin plantearnos, por supuesto, dilemas éticos.

Hay una empresa viguesa que puede ser el ejemplo de todo esto:  Bobyblue.

Como se ve en su web se pone al mismo nivel el ecoturismo, el turismo del bienestar, el turismo de aventura y el turismo militar.

Todas las empresas deben tener una responsabilidad social que debe cubrir muchos aspectos de su negocio.  Suponemos que también se les debe exigir una responsabilidad ética contra la violencia de las guerras.

 

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¿Es promoción del militarismo la rehabilitación de las fortificaciones de la guerra civil en la Comunidad de Madrid?

Imagen de PhotosNormandie

Fuente:  El Confidencial.

Los debates son interesantes porque mezclan historia, turismo, cultura de defensa versus cultura de paz, educación, negocio y ética.

La Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid ha identificado 462 bastiones de la Guerra Civil en 68 municipios madrileños.  Estas fortificaciones militares se encuentran actualmente protegidas desde 2013 como Bienes de Interés Cultural por la Ley de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.

Cristina Cifuentes quiere iniciar un ambicioso plan para identificar, rehabilitar y promocionar turísticamente muchas de las fortificaciones de la Guerra Civil que aún se conservan

Y es que la guerra sirve para todo.  También para sacar dinero mediante el turismo.

El debate cultural:  cultura de defensa o cultura de paz.

Pero la noticia es preocupante desde el ámbito cultural porque nadie nos dice qué versión de la guerra venderán, ¿la de los republicanos, la de los franquistas?  Y la cuestión es importante dado que nadie duda de la honestidad e imparcialidad de Cifuentes y del PP.  ¿Se hablará de las tropelías de ambos bandos, o sólo de las de un bando, según sea el gobierno regional de turno?  ¿Serán los búnkeres de la Guerra Civil usados como propaganda del militarismo actual?

Porque, suponemos, en ningún caso promocionarán una visión pacifista, antimilitarista y antibélica; una visión que nos haga aprender de la maldad intrínseca de todas las guerras.  ¿Se divulgará el movimiento antiguerra durante la guerra civil?

El objetivo es la promoción, la difusión turística. La Dirección General de Patrimonio Cultural ya ha incluido en sus rutas patrimoniales los restos ya restaurados de la Guerra Civil que forman parte del Frente del Agua, en la sierra norte, un recorrido circular de nueve kilómetros, transitable a pie y en bicicleta, que recorre 27 fortificaciones. Una importante zona estratégica por la que lucharon republicanos y nacionales, entre Paredes de Buitrago y Prádena del Rincón, que incluye nidos de ametralladora, amplios refugios de tropas y puestos de mando, líneas de trincheras y fortines republicanos (ladrillo revocado y techado con hormigón) y bastiones del bando nacional (hormigonados al completo). Un ejemplo de lo que se quiere hacer en todo Madrid, una especie de ‘paquete turístico’ para disfrutar de una parte de nuestra historia.

Así, sin más, paquete turístico para disfrutar de una parte de nuestra historia.

¿Disfrutar?  ¿Sin ninguna crítica a las guerras, a su uso por lo militares que se alzaron, a los miles y miles de muertos que produjo, a la represión de 40 años de dictadura y militarismo a ultranza que siguieron?

Ni los hechos acaecidos fueron neutros, ni lo serán las formas que tengamos de enseñar a nuestros jóvenes y turistas lo que fue, es y serán las guerras.

El debate económico y su importancia para establecer el Gasto Militar.

Pero el cultural no es el único punto de preocupación.

Hasta la fecha, el Ejecutivo autonómico ha invertido 353.700 euros en varias actuaciones, como la rehabilitación del Frente del Agua, 27 fortines, búnkeres y nidos de ametralladora situados en Paredes de Buitrago, que cuenta ya con un centro de interpretación que visitan los escolares madrileños; y en el Blockhaus número 13, un gran refugio de hormigón que hoy sigue vigilando la carretera de Colmenar del Arroyo hacia Navalagamella, en el oeste de la región.

Y he aquí otro debate.  Si la inversión deviene en ensalzar el militarismo y la guerra, en no criticarlo, en, de otra manera más, presentarlo como inevitable, en presentarlo desde sólo sus aspectos técnicos (cómo se construía, cómo se conectaban los búnkeres, cuáles fueron las estrategias militares, etc.) y no desde aspectos más humanitarios, críticos, antimilitaristas y antibélicos, lo primero nos hace considerar que la inversión de 353.700 € por la Comunidad de Madrid es Gasto Militar encubierto esta vez en una Comunidad Autónoma, y lo segundo nos haría variar nuestra postura.

Pero ni Cifuentes ni el PP dejan duda, mucho nos tememos que es una nueva partida de Gasto Militar.

Y eso esperando que no esté la Comunidad de Madrid haciendo el caldo gordo al Ministerio de Defensa, acondicionando restos históricos militares que no sabemos si son de su propiedad.

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La corrupción en la industria y el comercio militar

Imagen de Arthur Chapman

Fuente:  Foro Milicia y Democracia.

Artículo de historia reciente el que desarrolla Ernesto Valderrey.  Nos habla del caso Lockheed.  Famosísimo en lo años 70 y 80 del siglo XX.

Leer esta información, lo cual aconsejamos mucho, nos deja claros algunos puntos definitorios de la industria y el comercio militar:

  • Nada o muy poco ha cambiado con los años.
  • Los temas que atañen a los militares siempre encuentran motivos (la necesidad de no meterse con los militares golpistas en el inicio de la democracia española, el secreto de defensa, la obediencia ciega a la que están sometidos los militares, …) más o menos futiles pero efectivos para ser tapados.
  • Una de las estrategias más habituales para tapar los temas militares es dilatarlos en el tiempo.  Sus responsables acaban muriendo, o jubilándose, o …
  • Otra estrategia para tapar los escándalos militares es militarizar la vía judicial.  En ella el escándalo se diluye, se aplaca, dormita, se serena, se oculta a la sociedad y ésta acaba olvidándolo.
  • El secreto militar es utilísimo.  Para los militares, claro.  Si un tema puede afectar a la defensa nacional se vuelve opaco.  Y hay tantos temas que afectan a la seguridad nacional que …
  • Se acaba juzgando y condenando al que investiga y remueve estos casos, mientras que los culpables del caso en sí, se van de rositas.
  • Los altos poderes del Estado hacen la vista gorda por necesidades de Seguridad Nacional.

Lo curioso, lo peculiar, lo que también debemos resaltar, es que en otros países no es así, o, al menos, no es tan así.  En otros países el caso Lockheed fue un escándalo nacional que acabó con sus responsables juzgados y condenados.  Habría que aprender de lo internacional y normalizar la justicia militar haciéndola desaparecer. Y los escándalos militares habría que tratarlos con dureza, como cualquier otro escándalo civil.

La cuestión es echar la vista atrás para aprender de la historia, de sus lecciones.  Avanzar para una sociedad debería significar analizar, profundamente, lo que ha hecho para no volver a repetir errores, para ser creativos en los caminos que han dado mejores resultados.

También debería ser la obligación de nuestros políticos, serenarse en las cuestiones del militarismo, mirar los muchísimos errores cometidos en el pasado.  No volverlos a cometer.

¿Alguien hace esto?

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El inhumano coste de la guerra en Colombia

Impresionante infografía la que les presentamos:  las cifras de la guerra en Colombia.

¿Qué destacar de este informe gráfico?  Todo.

¿Cuál es el futuro de un país en el que se gasta 120.000 veces más en Defensa que en Empleo Público , o 80.000 veces más en Cultura?

¿Por qué se empeñan nuestras élites en que lleguemos a gastar el 2 % del PIB en Defensa cuando se ve claramente que a mayores cifras, en Colombia el 17’9 % del gasto en Defensa sobre el total de los Presupuestos, más posibilidades, o mejor, más seguridad, de guerra?

Destacamos un dato que viene en pequeñito y que quizá se os pase.  El número de funcionarios:

  • Ministerio de Defensa:  23.993
  • Policía Nacional:  179.172
  • Ejército Nacional:  233.765
  • Armada Nacional:  35.526
  • Fuerza Aérea:  10.562
  • TOTAL: 483.018

Casi medio millón de funcionarios dedicados a la guerra y la violencia.

El presupuesto de Defensa ha ido creciendo a razón de 1 billón de pesos por año, comenzando a contar desde los 12’6 billones de pesos del 2000 hasta los 27’7 billones de pesos de 2014.

Quizá sea una forma rápida o coloquial de decirlo, pero puede que en ella se encierre mucho contenido político.

Nos referimos al concepto de “el coste de la paz”, en ello incluyen los 14.600 millones de pesos que costaron las conversaciones de paz, los 20 millones de pesos que cuesta cada reinsertado, los 4’13 billones de pesos que se gastó entre 2000 y 2014 para resarcir económicamente a las víctimas, y los 139.268 pesos que le ha costado al Estado la protección de los más de 2 millones de menores de edad desplazados.

Nos parece totalmente mentira e interesado el título.  No es el coste de la paz, es el coste de las secuelas de la guerra que ha afligido a Colombia.

Y falta el coste de los muertos y heridos en la guerra, el coste ecológico, el coste en infraestructuras destruidas, el coste relacional entre l@s colombian@s, el coste de todas aquellas políticas de vivienda, educación, sanidad, etc., que se pudieron hacer pero que no se hicieron por gastar en lo militar, … el coste de ser uno de los países más desiguales del globo.

Nos debería hacer reflexionar este ejemplo de violencia directa, estructural y cultural, nos debería hacer tomar posiciones claras a favor de la paz.

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¿No podemos entender nuestras pequeñas historias sin los militares y sus glorias?

el+flautista+de+Pisac

Aldo Cavini Benedetti

Fuente: Cope

Dice la COPE, poniéndolo en boca de la ministra Cospedal, que las Fuerzas Armadas  y la Guardia Civil son “una herramienta leal y eficaz” para “garantizar el futuro de España” y de su estado democrático de derecho, su seguridad y su prosperidad.

Es muy decir y mucho decir, que diría aquel otro. No sólo una exageración de campeonato, sino una burda mentira en toda regla. Y si juzgamos repasando nuestro pasado, tal vez una mentira que amenaza con demostrarse en cualquier nuevo giro nostálgico de nuestra inquieta derecha, leal y democrática ella como todos sabemos.

Pero por una mera arana no va a cortarse la señora ministra, que está acostumbrada al polisémico lenguaje de los políticos que, como dijo aquel, hablan con lengua de serpiente y dicen blanco como para querer decir negro o cualquier otra cosa que se tercie.

Dolores predica, dice la cadena de los obispos, que las fuerzas armadas

Deben ser consideradas como lo que son y lo que representan, lo que significan y protegen: algo de todos y en defensa de todos, una herramienta leal y eficaz del Gobierno de la Nación para garantizar el futuro de España y del estado social y democrático de derecho plasmado en nuestra Constitución

Repetimos que es pura trola o, al menos, ignorancia en grado sumo, pero ¿quién dijo que la ignorancia y la mentira no creen realidades bien reales e incluso aplastantemente reales?

Porque más bien parece que lo que “ellos” defienden y lo que sienten y quieren defender las gentes de a pié de estos maltratados sitios sean cosas bien distintas, como demuestran las múltiples encuestas de preocupaciones de la sociedad que habitualmente publica el CIS.

Continúa Cospedal con su embeleso (o al menos desconocimiento entre ingenuo e imperdonable, que en un político no sabemos qué será peor) afirmando la inquebrantable vocación de servicio del ejército y su papel trascendental en el desarrollo de “España” como “Nación” desde “su nacimiento” con los Reyes Católicos (como si los Reyes Católicos hubieren hecho otra cosa que unir sus reinos hereditarios, que no es lo mismo  que crear nación alguna, si es que las naciones existen más allá de la ideología de los nacionalistas, o como si el “ejército”, como “ente” existiese desde entonces tal como ahora nos quiere vender el anacronismo ministerial) para afirmar, dando una patada en el culo a la historia que

Lo que fuimos explica lo que somos. La historia de la construcción de nuestra España debe leerse siempre a la par que la historia militar. Y así seguimos haciendo historia, haciendo Fuerzas Armadas y haciendo España

Pero todo esto no es más que una exaltación vaporosa, irreal, mítica, inventada si se quiere, del pasado, del presente y del futuro al servicio de una intención ideológica falsa como un duro de trapo.

Porque no es cierto que nuestra historia sea la historia de lo militar, ni que nuestras pequeñas historias estén indisolublemente condenadas a ser eslabones de aquella.

No es verdad que seamos lo que somos “gracias” al militarismo (más bien por la desgracia de haberlo padecido o, en lo que de grandeza tenga nuestra convivencia, a pesar de aquel). Ni lo es que este pasado invocado sea o haya sido glorioso (al menos desde el punto de vista humano y del desarrollo humano). Ni que nuestra historia, o nuestras historias, tengan que leerse de la mano de lo militar, como una extensión de ello (más bien esa visión épica y militarista tan a gusto de la derecha encubre la dominación y violencia de la que las múltiples historias y micro-historias, analizadas desde enfoques tan variados como el de las mujeres, o el de las luchas por la liberación, o el de el pueblo llano, el de los trabajadores, el de los pobres, el de la ecología o tantos otros, las cuales se han visto fatalmente castradas o impregnadas  por parte del militarismo del que tanto aspiran a desasirse).

Y es que, si hay una historia de lo militar, es la historia del militarismo y sus imposiciones, junto con la lucha de la sociedad, o de las sociedades de esta piel de toro variopinta, por desprenderse de sus nefastas consecuencias y por emprender un camino libres de su lacra.

Y si hay una historia sufrida y silenciada, es la de las luchas por la paz y las de unas sociedades escamadas que han sido capaces, una y otra vez, de negar adhesión a los valores del militarismo.

Tal vez eso explica, sigue explicando, lo necesario que sigue siendo para la derecha manipular los relatos y reescribir la historia del militarismo español en términos benignos, como si vestir un lobo de piel de cordero pudiera tranquilizar a los corderos.

Y tal vez por eso, el gobierno necesita, como en la ciudad de Hamelin, contar con un flautista que con su música encantadora y sus cantos de sirena melifluos secuestre a los oyentes del pueblo.

Afortunadamente, nadie se cree del todo estas ínfulas militares, por muy vistosas que nos las presenten.

Y es que aunque la mona se vista de seda…

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Arte por armas

Imágenes de El Confidencial. Muestran las excavaciones ilegales de Apamea (APSA)

Imágenes de El Confidencial. Muestran las excavaciones ilegales de Apamea (APSA)

Fuente:  El Confidencial.

La guerra fomenta el tráfico de armas y viceversa.  También hemos aprendido que la guerra impulsa el tráfico de personas.  Pero los refugiados han tenido, y tienen muchísimas dificultades para atravesar fronteras.  Sin embargo, parece que el tráfico de armas y su intercambio por obras de arte situadas en zonas de guerra controladas por Dáesh no tienen tantas dificultades para llegar a compradores de Estados Unidos, Europa y Asia.

Parece que a todos estos puntos han llegado obras de arte compradas por enamorados de lo bello y antiguo, pero que acaban convirtiéndose en armas para Estado Islámico.

El vínculo parece ser la mafia calabresa italiana, la `Ndrangheta.  Esta mafia usa sus infraestructuras para intercambiar armas (parece ser que, sobre todo, ametralladoras Kalashnikov y lanzacohetes antitanque portátiles RPG, ambos de fabricación soviética).

Todo vale en la guerra e ISIS no sólo destruye templos milenarios sino que no tiene ningún apuro en intercambiar estatuas y diversas piezas de arte por armas.

 “Unas 100.000 piezas de gran importancia cultural para todo el mundo están en (en zonas) controladas por el Estado Islámico”, escribió el representante permanente de Rusia ante la ONU, Vitaly Churkin, al estimar que ese negocio le aportaría al ISIS entre 150 y 200 millones al año.

Pero también es necesario señalar que estos 150-200 millones al año, o mucho más porque hay que contar con la mordida que se llevarán los mafiosos, han de salir de manos de ricos potentados de Occidente sin escrúpulos.  No en vano, otra noticia de El Confidencial, de hace dos años nos hablaba de que

Coleccionistas privados de arte “encargan” piezas exclusivas a Estado Islámico.  (…)  Es por esto que el Estado Islámico, el grupo terrorista más rico y sanguinario en la actualidad, está financiando sus actividades con el contrabando de los monumentos y restos artísticos y arqueológicos que subyacen en las tierras de Siria. Ciudades como Apamea, Ebla o Raqqa han sido completamente saqueadas. Las imágenes muestran tierras repletas de agujeros, museos desvalijados o ciudades subterráneas que han perdido todas sus reliquias milenarias. Los combatientes yihadistas han organizado, incluso, sus propias excavaciones. Como en la ciudad de Hasaka, donde una bandera negra custodia la colina donde realizan las obras de extracción ilegales.

Cuando el ISIS (El Estado Islámico de Irak y Siria por sus siglas en inglés) invadió parte de Siria, el pueblo ya llevaba tiempo robando piezas en lugares arqueológicos”, cuenta a El Confidencial Amr Al Azm. Tras imponer su autoridad, los yihadistas dijeron a la población: “De acuerdo, podéis seguir saqueando arte con una condición:  tenéis que pagar una parte proporcional, es decir un impuesto, al Estado Islámico”, explica Al Azm.

Este impuesto se basó en la idea de khums, un tributo(incluido en la sharia o ley islámica) que suponía un 20% de los beneficios totales. Así que los yihadistas visitaban a diario las diferentes excavaciones para recoger “el impuesto de los saqueos” y, así, recaudar fondos para financiar su guerra santa.

Sin embargo, aunque Al Azm asegura que no hay datos oficiales y que es imposible calcular el beneficio económico (se estima que el contrabando ilegal de arte mueve 3 billones de dólares anuales), pronto el ISIS comprendió que era un negocio demasiado lucrativo para compartirlo con otros. Por ello, el “Califato” decidió monopolizar el proceso íntegro de pillaje, prohibiendo a la población civil acercarse a los trabajos arqueológicos. “Desde el verano pasado, están contratando su propio personal, comprando su propia maquinaria. Tienen excavadoras y están trabajando ellos mismos sobre la tierra”, revela Al Azm. De hecho, el robo de arte es el trabajo mejor pagado por el Estado Islámico después del contrabando de petróleo, según fuentes sobre el terreno. “En mi opinión, si han decidido invertir en este negocio es porque el margen de beneficio es lo suficientemente importante como para que unos combatientes yihadistas se pongan a traficar con arte”, asegura el arqueólogo.

Habría que exigir, también, que las obras de arte estuviesen libres de sangre, como los diamantes.

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Un parque temático en Teruel sobre armas de guerra

Imagen de James Vaugham

Imagen de James Vaugham

Fuente:  El Diario.

Lo que faltaba para el duro:  hacer negocio por la vía de los parques temáticos y las armas de guerra.  No les vale con tener militarizada media provincia de Zaragoza que aún hay maños que quieren más militarismo.

Manuel Blasco, candidato a alcalde de Teruel por el Partido Popular, ha perdido el oremus.

Su gran idea para ganar las elecciones en Teruel fue crear un parque temático sobre armas de guerra.

Y hay que tener en cuenta que ya existe un precedente:

El origen de Trebuchet Park está en la localidad turolense de Albarracín, donde el historiador Rubén Sáez ha puesto en marcha, como iniciativa personal, un parque en el que muestra reconstrucciones de máquinas de guerra de la antigüedad a escala real.

Su sucesora, Emma Buj, ha tenido que defenderlo ahora.  Son varios los problemas que tiene el proyecto:

  • No es una demanda social, todo lo contrario, es rechazado, por ejemplo, por las asociaciones de vecinos
  • El estudio económico de viabilidad cifra en 42 millones lo que habría que invertir para montarlo.  Y, claro, de dónde se sacarían.  A qué necesidad social se le quitaría el apoyo.
  • Intenta ser una alternativa a la demanda de crear un Museo de la batalla de Teruel, relacionado con la Guerra Civil, y que es una vieja demanda de la ciudad.

Las funciones del espacio serían las siguientes:

A grandes rasgos, el parque se plantea como un espacio donde mostrar máquinas de guerra de varias épocas históricas, así como distinto material e información militar, e incluso con un espacio abierto en el que realizar recreaciones y espectáculos.

Como vemos el PP sólo tiene una idea a la hora de mejorar la economía española:  lo militar.  Ya sea por la vía de militarizar la I+D+i, o por la vía de militarizar las atracciones turísticas.

Hemos pensado abrir una encuesta para que la gente opine sobre qué más se puede militarizar.  Pero hemos desistido porque sería peligrosísimo darles más ideas.

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