Archive for malos tratos

Suicidios en la Guardia Civil: más de uno al mes y otro más mensual que lo intenta

Imagen de Adrián Fernández García

Fuente:  Público y 20 minutos.

Existe un gran malestar en la Guardia Civil porque se produce en sus filas un suicidio cada 26 días.  En total, desde 1982 ha habido 447 muertes, con una media de 14 agentes muertos al año.  Y todo ello gracias a que no lo consiguieron 401 guardias más, que sí que lo intentaron.

Parece claro que las autoridades del Ministerio del Interior quieren ocultar la gravedad de problema y no confeccionan estadísticas militares sobre suicidios, lo cual nos parece un grave caso de manipulación informativa:

El 13 de mayo fue el día elegido por Guardia Civil para conmemorar en Toledo el 172 aniversario de la creación del cuerpo. El encargado de organizar los actos de la celebración era el capitán psicólogo N.G.C., de 48 años y padre de dos hijos. El mismo día del evento y ya en las instalaciones de la Comandancia, el guardia civil tomó su arma y se quitó la vida.

El suceso fue denunciado por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la principal unión de agentes del cuerpo, que fue criticada duramente por ello por el delegado de Gobierno de Castilla-La Mancha, José Julián Gregorio: «Es muy indignante que se hable de algo que se está investigando y cuando la persona en cuestión está todavía en el tanatorio».  La AUGC respondió al delegado de Gobierno preguntándose si también le parecía muy indignante que el suicidio de agentes «siga siendo un drama oculto en el cuerpo, dada la reiteración de sus responsables a la hora de negar esta negra evidencia«.

No existe una base de datos oficial sobre el tema.  Tampoco sobre los suicidios de los soldados en los tres ejércitos, es decir, también el Ministerio de Defensa oculta esta situación.  Pero la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) está intentando recabar datos por otros medios:

Ante la falta de una base de datos oficial, la AUGC elaboró su propio informe sobre el suicidio de guardias civiles con información obtenida gracias a preguntas parlamentarias realizadas por distintos partidos políticos, datos facilitados por la Dirección General del cuerpo e información de la prensa. La investigación concluyó que más de 450 guardias civiles se han quitado la vida desde 1982. La tasa de suicidios en el cuerpo fue de 11,2 suicidios por 100.000 en 2014, por un 8,42 del resto de la población.

La diferencia entre los suicidios en la benemérita y el resto de la sociedad es muy grande para pasar desapercibida. Más de un suicidio al mes es un dato al que habría que dar importancia.

«En algo más de 30 años han fallecido por suicidio más del doble de personas que por atentados de ETA, la organización terrorista más activa en la historia de nuestro país».

La propia AUGC propone soluciones para este drama:

Una de ellas sería la creación de un protocolo de supervisión y asistencia psicológica «absolutamente externo a la Guardia Civil, ajeno por tanto a la cadena de mando». «Es evidente que el tratamiento dentro de un sistema sometido a las jerarquías militares no resulta fiable ni eficaz en estas situaciones», enfatizan la asociación, formada por unos 31.000 afiliados de un total de 68.000 agentes.

Y otra vez nos encontramos que la cadena de mando militar no funciona convenientemente, ahora en un aspecto humano y que interesa a sus propios cuadros.

Otra de las medidas es impedir que, por norma general, los guardias civiles dispongan de su arma las 24 horas del día, en vez de guardarla en armerías controladas. Esta facilidad de acceso a un arma de fuego aumenta significativamente el riesgo de suicidio, tal y como varios estudios alrededor del mundo han concluido, recoge el informe de AUGC.

Es decir, las armas no son buenas ni para quienes las portan.  Razón de más para abolirlas.

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¿Son violentos los taurinos?

Recomendamos ver el siguiente vídeo en su totalidad.  Los hechos ocurren en Francia, pero podrían darse, también, en cualquier lugar de la piel de toro.  Realmente son poco más de 14 minutos, pero todos ellos se aprovechan:

 

Es una protesta noviolenta antitaurina.  Las primeras imágenes son de la preparación de la sentada.  El resto es cómo la realizan y de qué manera tan noviolenta aguantan las acometidas de los taurinos.

Los antitaurinos utilizan pancartas, un bote de humo rojo, cadenas, gritan eslóganes, y se sientan.

Los taurinos utilizan, contra hombres y mujeres, contra jóvenes y viejos, mangueras de agua, tortazos, puñetazos, empujones, patadas, estirones, desnudan a una chica antitaurina.  Todo ello, la mayor parte de las veces, por la espalda.

Ciertamente las corridas de toros son legales.

Pero también es cierto que la actitud de los taurinos les deja en muy mal lugar.  Disfrutan con la violencia, ejercen la violencia.  Son violentos.  Y ello no es legítimo.

No al maltrato animal.

La tortura no es arte ni cultura.

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La parcialidad de la Justicia Militar

Imagen de Álvaro Herráiz San Martín

Fuente:  El País.

Los sucesos ocurrieron en 2004 en Diwaniyah, Irak.  El País consiguió unas imágenes que fueron publicadas el 17 de marzo de 2013.

Las imágenes hablan con claridad de la actuación de los militares españoles

 

Sin embargo,

El Tribunal Militar Central ha dictado el sobreseimiento provisional del caso de las torturas en Irak, que se abrió a raíz de la difusión por EL PAÍS, el 17 de marzo de 2013, de un vídeo en el que varios legionarios pateaban a dos detenidos en el centro de detención de Base España, en Diwaniya (Irak), durante la ocupación del país. El tribunal ve indicios de delito, pero archiva la causa porque el fiscal así lo pide y no hay ninguna otra acusación.

Indignante.

Pero queda claro para qué vale la Justicia Militar:  para asegurar la impunidad de los militares tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Nada en este caso tiene sentido:

El juzgado togado militar número 12 abrió diligencias por un presunto delito de malos tratos a prisioneros. El ascenso de uno de los militares imputados, legionarios o exlegionarios del Tercio de Ronda (Málaga) destinados en Irak en 2004, pasó la causa al juzgado militar central 2. Tras ocho meses de instrucción, el juez pidió el archivo del caso, pese a calificar los hechos de “infames, execrables e ignominiosos”, con el argumento de que no se había podido identificar a los maltratadores ni a sus víctimas.

La política de encubrimiento queda patente:

El juez alega que no se ha podido identificar a los agresores ni a las víctimas. La marcha atrás de un legionario que denunció a sus compañeros y luego se desdijo de sus declaraciones permitirá que unos hechos que el juez califica de “infames” queden impunes.

Más en extenso, véanse las incongruencias del coronel auditor de la causa:

El coronel auditor, que desde enero pasado instruye el caso, no tiene dudas sobre la veracidad de los hechos —sucedidos en la base de las tropas españolas en Diwaniya (Irak) entre el 22 de enero y el 18 de febrero de 2004— a los que se refiere con adjetivos como “infames, execrables e ignominiosos”. “Tenemos la firme convicción de que los hechos ocurrieron y que tienen entidad penal”, proclama. Por eso, no plantea el sobreseimiento definitivo, como reclamaron los defensores de los cinco imputados. Sin embargo, propone el “sobreseimiento provisional” —lo que supone que archiva la investigación y se levantan las imputaciones hasta que aparezcan nuevos datos— aunque reconoce que “las posibilidades de reabrir el procedimiento son especialmente complicadas” y que produce “frustración […] no poder llegar a conocer la verdad material de lo sucedido, máxime cuando se trata de comportamientos graves y tan ajenos de lo que debe ser el de las tropas españolas desplazadas lejos de territorio nacional en ejecución de las misiones encomendadas”.

Todo el proceso se tiñe de extrañas irregularidades y de una lógica muy irregular.  Por ejemplo, se da credibilidad a las declaraciones acusatorias de un soldado que primero fue imputado y que cuando pasó, por arte de birlibirloque, a la condición de testigo se contradijo a sí mismo:

En julio de 2014, el legionario J. M. C. de los R. reconoció que fue él quien grabó el vídeo e identificó ante la juez a los militares que aparecen en sus imágenes con el rostro pixelado. Pero el pasado 21 de mayo volvió a declarar, ya no en condición de imputado sino como testigo, y se desdijo de sus anteriores declaraciones, asegurando que su “situación eran tan mala […] que hubiese contado lo que fuese”.

El juez advierte que es ilógico que el legionario hiciera declaraciones autoinculpatorias cuando habló como imputado, con derecho a no declarar, y exculpatorias cuando lo hizo como testigo. Pero concluye que, ante la contradicción entre ambas, no puede dar credibilidad a la primera.

¿Cómo pudo ocurrir este cambio de parecer en el soldado?  Lo que nos ofrece El País es un relato que bien podría presentarse a los premios Óscar al mejor guión en la categoría de Películas mafiosas:

Desde las siete de la tarde del 27 de junio de 2014, cuando fue interrogado por la Guardia Civil en Ronda (Málaga), hasta las cuatro de la tarde del día siguiente, cuando se presentó en el Juzgado Togado Militar Territorial número 12, al menos siete mandos de la Legión se dirigieron al legionario J. M. C. de los R. para convencerle de que no colaborase con la investigación.

Así lo sugirió el propio legionario a preguntas del fiscal. “Preguntado si por alguno de estos mandos ha recibido amenazas o advertencias para que no declarara, respondió que no quiere contestar”, señala el auto.

El legionario viajó a Madrid en tren y llegó a la estación de Atocha a las dos de la tarde, poco antes de la hora a la que estaba citado. Pero en Atocha, sin que él lo supiera, un capitán de la Legión le estaba esperando y, en vez de recorrer a pie los 300 metros que separan la estación del juzgado, se lo llevó en su coche y lo devolvió dos horas después —supuestamente por un error en el GPS—, cuando la Guardia Civil ya lo buscaba.

El mismo capitán irrumpió a media tarde en el juzgado militar, donde protagonizó un altercado con la secretaria judicial y la juez. Su interés era hacerse con el teléfono del abogado de oficio que había asistido a J. M. C. de los R., para que dejara su defensa en manos del letrado Juan Antonio Díaz Díaz, conocido como El Coronel. No es solo un apodo. Díaz es un coronel de la Legión en la reserva que sigue estrechamente vinculado a la misma como presidente de la Fundación Tercio de Extranjeros.

Pese a todos estos esfuerzos, el legionario “cantó”, como le dijo alarmada la esposa de uno de los implicados a una amiga en una conversación telefónica intervenida judicialmente, y denunció a sus compañeros, rompiendo el pacto de silencio.

Cuando recuperó la libertad y regresó a Ronda, la presión se multiplicó. “Siempre leal, mi capitán; que me he equivocado, he metido la pata […] a la orden, yo no salgo ni a la calle, por miedo, por vergüenza y por todo, estoy totalmente avergonzado”, le confesó a un superior.

Finalmente, J. M. C. de los R. cambió su declaración y se desdijo. Se cumplió así la más anacrónica interpretación del Credo Legionario, según la cual hay que apoyar siempre al compañero “con razón o sin ella”.

 

Además, para colmo, no se han tenido en cuenta las declaraciones de otro soldado testigo:

En el sumario figura otro testigo: el legionario D. G. J. Aunque no asistió personalmente a los malos tratos, supo lo que pasó y la existencia del vídeo. Fue él quien puso a la Guardia Civil tras la pista de sus protagonistas.

Sin embargo, el juez elude su testimonio asegurando que “carece de imputación contra persona aforada ante este tribunal”. Se trata de un recurso formal: quiere decir que D. G. J. no acusó al capitán A. B. del P., cuyo ascenso hizo que la instructora inicial, la comandante Patricia Moncada, fuera apartada del caso en favor de un juzgado togado central.

Y, para acabar, otra irregularidad que protege a los militares frente a lo que es habitual en la justicia civil:

Si la justicia ordinaria investigase este caso, la acción popular podría recurrir el archivo. Pero la jurisdicción castrense no permite la acción popular, las víctimas no están personadas y el fiscal militar, único acusador, apoya que se dé carpetazo.

En todo esto la responsabilidad última es de Morenés porque

La impunidad de los responsables de las torturas en el centro de detención de la Base España en Diwaniya (Irak) plantea de lleno las limitaciones de la jurisdicción castrense, según el letrado Mariano Casado. El hecho de que no se permitiera la acción popular, que en este caso intentó ejercer sin éxito la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), dejó el monopolio de la acusación en manos de la fiscalía, que no es idependiente.

El fiscal togado no solo depende jerárquicamente del fiscal general del Estado, como el ordinario, sino que, según la ley de Competencia y Organización de la Jurisdicción Militar, puede recibir “órdenes e instrucciones” del ministro de Defensa.

Conclusión:  ahora que se negocian entre los partidos políticos tantas cosas para el mejor desarrolla de España en los próximos cuatro años, convendría incluir el asunto del anacronismo que supone la justicia militar para su total derogación.

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Esclavos para la guerra

Imagen de Nathan Gibbs

Fuente:  carrodecombate.com

La declaración de partida es escalofriante:

Los esclavos modernos no sólo tejen nuestras camisetas, componen nuestros equipos electrónicos, explotan minas o construyen puentes. Si la guerra es un negocio entonces también necesita de sus propios esclavos para maximizar los beneficios.

Así de claro y de contundente.  La esencia y la ética del capitalismo en su versión más pura.

El autor, Alain Vicky, documenta que decenas de miles de soldados africanos, ugandeses la mayoría, fueron contratados por empresas de seguridad yankis para servir en la guerra de Irak.

La oferta y la demanda, la ley del mercado, también manda en las reclutas de mercenarios:

Les prometí­an en principio salarios de 1.300 dólares al mes, muy por encima de aquello a lo que ellos podrí­an aspirar. Pero los llamados kyeyos (los trabajadores candidatos a la emigración) eran tantos que se desató una guerra de precios que hundió los salarios por debajo de los 700 dólares. Eso serí­a lo que cobrasen los soldados ugandeses, mientras la empresa norteamericana que abastecí­a al Ejército se embolsaba unos 1.700 dólares por cada uno, y la Askar ugandesa (compañía fundada por el gobierno ugandés que reclutaba soldados) se llevaba otro interesante monto.

(…) se vieron forzados a jornadas de trabajo que alcanzaban las quince horas diarias; su derecho a vacaciones no pagadas era interminablemente postergado; se les daba material militar no reglamentario, de segunda mano, con lo que quedaban más expuestos que sus colegas blancos a los peligros de la guerra; no se les daba atención médica más allá de una aspirina, y llegaron a despedirlos por acudir al médico por segunda vez.

¿De qué se extrañan, si te contratan para matar, para asesinar, qué esperas de tus contratadores, humanidad, empatía, derechos laborales?

Una historia horrible.  Horrible el mundo en el que ocurre.

Y horrible, también, que la paguemos millones de personas que somos inconscientes de los que ocurre, que somos buena gente, pero que no luchamos por desarmar nuestros impuestos, ni exigimos a nuestros gobiernos un mínimo de ética y de humanidad.

Pagamos sumisamente este horror.

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Maniobras anacrónicas y molestas del ejército en Cataluña

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Fuente: El Diario

Ha sido el pleno municipal de la pequeña localidad de Collbató (4.427 personas), en Barcelona, la que ha pedido al ejército que deje de molestar a los vecinos. Les alabamos el gusto y la iniciativa.

Al parecer, dentro de las maniobras que desde hace mucho tiempo realizan todos los años los militares en la montaña de Montserrat, una de las tradicionales hazañas de los soldados desplegados es la de invadir el pueblo y molestar la paz vecinal.

Por eso la moción municipal expresa públicamente

la total desaprobación a las maniobras militares que lleva a cabo el Ejército español dentro del municipio de Collbató porque representan la aplicación de uso principios de acción contrarios a la cultura de la paz

ya que

La presencia de las fuerzas militares españolas altera a menudo la vida cotidiana de la población local, especialmente cuando estas unidades militares entran en contacto con los escolares del municipio y ha generado varias protestas por parte de visitantes del Parque Natural de Montserrat

Del caso podemos sacar varias conclusiones:

Una, que hace relación a lo desmesurado y desatinado de este tipo de maniobras molestas para pacíficas poblaciones que no tienen por qué sufrir este tipo de situaciones. Podemos añadir que, además, protestas de estas características se pueden encontrar por diversos pueblos repartidos por todo el territorio estatal, lo cual hace ver la necesidad de poner coto a este ardor guerrero.

Dos, que ante este atropello cabe movilizarse y protestar, mostrar le desacuerdo institucional y promover iniciativas para evitar actos similares.

Qué bueno será que los ayuntamientos, grandes o pequeños, empiecen a mostrar su rechazo al militarismo y a sus intromisiones en la vida ciudadana.

Una ayuda, desde el antimilitarismo, para una visión alternativa de la defensa desde los municipios la podéis encontrar en nuestro trabajo:  «Antimilitarismo y elecciones municipales y autonómicas 2015«.

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Agresiones sexuales de los «soldados de paz» de la ONU. Una constante del intervencionismo militar humanitario

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NoirKitsuné

Informa El Pais de la grave preocupación que en la ONU tiene la riada de denuncias de abusos sexuales contra la población civil  cometidos por el personal de la ONU y los soldados que despliega en las llamadas «misiones de paz».

La preocupación llega al punto de que el Secretario General de la ONU ha llegado a calificar esta constante de agresiones como un «cáncer» que la ONU no logra extirpar.

A las «denuncias» oficialmente existentes se pueden añadir muchas más que no llegan a conocerse.

la embajadora de EE UU en la ONU, Samantha Power, admitió que el número real de denuncias contra cascos azules “podría ser mucho peor” si la cadena denuncia-investigación no fuera tan deficiente.

En alguna ocasión la ONU ha intentado mover su aparato burocrático para investigar estas situaciones pero, como informa el periódico referido,

el cáncer ya se había extendido. Para muchos no sólo el de los abusos sino sobre todo el de la impunidad.

Ya se ve: las atrocidades no solo las comenten los contendientes a los que la ONU intenta pacificar (precisamente argumentando entre otras muchas cosas que porque la contienda provoca abusos contra la integridad de las personas y los derechos humanos), sino que continúan y se multiplican con la intervención de los soldados de la ONU. ¿Por qué? ¿No será que el militarismo engendra siempre este tipo de comportamientos? ¿No será que es el militarismo lo que hay que erradicar?. Tal vez si la ONU en vez de llevar militares a mansalva a los conflictos llevara herramientas para el ejercicio de los derechos, justicia eficaz, desarrollo humano, control de armas y desmilitarización, … , las cosas serían de otro modo.

No estamos seguros que la ONU se haga este tipo de preguntas. Mientras tanto, las denuncias de abusos aumentan.

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¿Abandona Defensa a sus militares que han sufrido graves accidentes en actos de servicio?

Imagen de Fernando Cuenca

Fuente:  El Mundo.

El caso es desgarrador, a Alejandro Clemente,

Y todo a raíz de que le obligaran a saltar desde un avión militar durante unos entrenamientos, con viento veloz y mientras la nave realizaba un giro. Era San Valentín. De los ocho que aquella tarde de febrero se lanzaron al vacío -siete de ellos sufrirían lesiones de distinta gravedad-, Alejandro fue el peor parado. Su cuerpo terminó estrellándose contra unas rocas, a unos 600 metros de la zona señalizada para tomar tierra. La cabeza se le abrió como una nuez. Su cerebro se apagó.

Al soldado le habían ordenado que se tirase desde una altura de 2.400 metros y con un viento en ese momento de «22 nudos» de velocidad (más de 40 kilómetros por hora).

«Era tan fuerte que algunos de sus compañeros explicaron que el avión iba de un lado a otro como una peonza», cuenta Antonio. «Podrían haber suspendido el ejercicio, como hicieron con el anterior, y dejarlo para el día siguiente… Pero el sargento que estaba al mando no lo consideró y…». Fue una pareja de la Guardia Civil, tres horas después del accidente, la que encontró el cuerpo destrozado del paracaidista entre unas rocas.

Todos pensaríamos que el Ministerio de Defensa se mostró solidario y magnánimo con el accidentado.  Sin embargo, hubo que recurrir a juicio y

«Mala suerte», atribuyeron los peritos castrenses al accidente durante el juicio, compuesto íntegramente por militares. El mando que ese día estaba a cargo del salto, un sargento encargado de hacer todos los cálculos para indicar el «punto de suelta» desde el aire, quedó absuelto de todo culpa, y el Ministerio de Defensa, responsable civil subsidiario, sin condena.

Otro hecho clarísimo que nos relata la falta de humanidad de los dirigentes del Ministerio de Defensa y de los mandos militares.  Quizá también nos hable de la inoperancia e injusticia de la justicia militar.

Otro tribunal, superior, parece que ha puesto en entredicho la pasada sentencia:

Ahora, pasados ya casi ocho años de aquel salto maldito, visto el recurso de la familia contra aquella sentencia, el Tribunal Supremo acaba de ordenar que se repita el juicio. Duda que haya existido «mala suerte» en la maniobra aérea que dejó a Alejandro Clemente Cantó como un vegetal de por vida. Y, para colmo, sin indemnización (al no haber condena, no hay compensación económica). La que ahora pide su abogado sube de los cuatro millones de euros: 1,8 por las lesiones y tres millones más para gastos futuros hasta los 70 años que le dan de vida.

Entre tanto, la familia paga con sus vidas lo que Defensa se niega a asumir:

Ocho años tetrapléjico y en estado vegetativo irreversible desde aquel 14 de febrero. Ocho años tirando de los ahorros y de una pensión de invalidez que, según Antonio, «no alcanza para dar las atenciones que mi hijo necesita». Enumera: «Alejandro necesita tres personas las 24 horas, para limpiarlo, para moverlo, para cambiarle la cama… Mi mujer y yo nos vamos haciendo mayores y las fuerzas van a menos. Entonces, ¿cómo vamos a pagar todo esto? Y a un fisioterapeuta, que viene a casa tres veces por semana. Y, por si fuera poco, tenemos que buscarnos la vida para que un médico le atienda. Porque Adeslas, que es el seguro contratado por el Ejército, ya nos dijo en octubre que si Alejandro se pone malo no nos manda un médico a casa. Dice que tenemos que llevarlo a un hospital que trabaje con esa aseguradora… Dios mío, pero si a mi hijo apenas le quedan defensas y tampoco disponemos de los medios de los técnicos adecuados para desplazarlo. ¿Qué hacemos, dejamos que se nos muera en las manos? Él, aunque no tenga en un momento algo grave, necesita cuidados sanitarios. Estoy pagando a una enfermera para que venga a verlo a casa».

Más que el Ministerio de Defensa parecen el Ministerio de Vergüenza.

¿Es esta la tan cacareada acción humanitaria del Ministerio de Defensa, mas bien parece un caso de malos tratos?

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¿La objeción de cociencia vacía los cuarteles paraguayos?

Castillo+de+Santa+Rosa

Leticia Chamorro

Fuente: La voz de Houston

Nos sorprende la noticia publicada en un medio que no conocemos bien (ni mal), de que Paraguay se queda sin soldados por la objeción de conciencia.

Dice la noticia, entre otras cosas, que

El desinterés de los varones jóvenes por el servicio militar creció tras publicarse en los años noventa casos de abusos y crímenes ocurridos en los cuarteles, lo que aumentó el desprestigio de las Fuerzas Armadas que habían sido el sostén de la dictadura del general Alfredo Stroessner.  Entre los abusos estaba el uso de reclutas en actividades domésticas en las viviendas de los oficiales de alto rango o trabajos no remunerados como jardineros, fontaneros, niñeros o auxiliares de construcciones particulares.

Esta «despoblación» de los cuarteles ha querido ser atajada por los militares, que, según la noticia

«en enero pasado, junto con otros jefes militares, visitamos medios de prensa como radios y canales de televisión de Asunción invitando a los varones de 18 años de edad a cumplir el servicio militar, que aunque por ley es obligatorio en la práctica es voluntario porque existe la objeción de conciencia»

Tenemos nuestras dudas sobre la noticia en sí, pero lo que es cierto es que la negativa de los jóvenes a dejarse enrolar en el ejército es importante en Paraguay y que la falta de una ley reguladora de la objeción de conciencia (que imponga una prestación sustitutoria disuasoria a los objetores) no ha hecho sino extender la objeción como una alternativa pacifista al militarismo, de forma que los jóvenes objetores que no van al servicio militar y no se ven obligados a pagar el alto peaje de la prestación sustitutoria a cambio, consiguen darle a su disidencia un valor fundamental: el de desenmascarar lo poco democrático y poco útil del servicio militar y demostrar que se puede acabar con esta lacra con la desobediencia antimilitarista..

Que en realidad los cuarteles estén desguarnecidos, como afirma la noticiaa,, nos parece más dudoiso, pero de ser verdad, sería una nueva muestra de que los militares no defienden nada. O, mejor dicho, que el hecho de que no haya soldados no pone en peligro la seguridad de lso paraguayos, pues nadien los va a atacar militarmente.

Con lo cualla pregunta obvia es otra: ¿Para qué entonces quiere Paraguay un ejército que 1) por un lado es peligroso, 2) por otro mal recibido por la población, 3) no sirve para defender la seguridad de los paraguayos y 4) detrae ingentes recursos públicos para beneficiar a los de siempre?.

 

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Niños soldado liberados en Birmania

destin + y + años

Por Marco Gándara Rey

Fuente: Europa Press

El ejército birmano ha liberado hace unos días a 109 niños soldados forzosos que militaban en sus filas y se ha comprometido a erradicar los niños soldados de sus filas. Desde la toma de posesión en 2012 del gobierno «reformista», los niños soldados liberados por el ejército birmano suman ya 472. La idea del ejército birmano es ir liberando «niños soldado» para conseguir recursos económicos de otros países (que condicionan la ayuda a los birmanos a que resuelvan este problema) de cara a la profesionalización del ejército (y de paso a dotarle de más medios y mejor salario).

A pesar de esto, siguen existiendo niños soldados en el ejército birmano. Junto a los niños soldados integrados en las fuerzas armadas de este país hay niños soldados en siete guerrillas que siguen operando en Birmania.

Llama la atención el uso de niños soldado por los ejércitos y en los diversos conflictos armados en el mundo. Si por lo general la adscripción de la gente a los ejércitos se hace mediante la conscripción obligatoria y puede ser tildada de secuestro legal, en el caso de los niños soldados es una clara esclavitud inmoral. Por eso, aunque sea por una razón tan poco ética como la que el ejército birmano tiene para quitarse esta lacra de encima, resulta una buena noticia que Birmania empiece a romper con esta maldita práctica.

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Batidas militares en Colombia

Soldado+Corazones

Fuente: La opinión

Colombia es uno de los países donde más se ha padecido y practicado la violencia y el militarismo. Actualmente los esfuerzos del gobierno por «normalizar» a su ejército y  por dar una imagen renovada y pacífica del país son elocuentes, pero por desgracia el día a día desvela que aún sigue imperando la imposición militarista.

En Cúcuta, una populosa ciudad, el ejército la ha emprendido en su peculiar carrera por el secuestro de jóvenes para incorporarlos, manu militari, a los ejércitos y contra su voluntad.

Lo llaman «batidas» y consiste en que unos cuantos militares en un camión van circulando por la calle y chaval que ven, chaval que agarran y meten al camión para incorporarlo a filas. Lo «secuestran», dado que esto no es un método ni siquiera oficial de reclutamiento.

Los jueces han dicho que esas batidas son ilegales, pero el mando militar a cargo de hacerlas tiene otra opinión y, docto en leyes, afirma que

esa misma sentencia se autoriza a llevar a las personas que ya fueron citadas anteriormente y no acudieron, a que definan su situación militar, o sea, los denominados ‘remisos’. Lo que pasa es que no tenemos vehículos adecuados, solo camiones, y entiendo que eso se pueda ver mal

También detienen camiones, buses y cualquier vehículo colectivo que encuentren para pedir documentos y llevarse a la fuerza a los chavales que no tienen la «libreta» que los exonera del servicio militar.

Según el «Capitán Rivera», el genio que coordina estos secuestros en Cúcuta,

A los jóvenes les gusta el ejército, pero las mamás influyen de forma negativa en ellos

Tal vez Rivera (capitán Rivera) no tuvo la posibilidad de entender que la idea de paz no es negativa y que los prejuicios machistas, sin embargo, sí lo son. Incluso un militar (un capitán por ejemplo) es capaz de entender (tal vez, eso sí, hará falta mucha paciencia y una buena estrategia formativa) que tener ideas propias, aunque sean ideas antimilitaristas, no es cuestión de la influencia de nadie, sino una condición natural y positiva del género humano.

Por si fuera poco, el chantaje militar llega a las máximas expresiones: para hacer una carrera o tener un trabajo formal se necesita haber pasado por esa escuela de mal adoctrinamiento que es el ejército y la lucha antimilitarista es duramente represaliada.

Los jóvenes, la mayoría de los jóvenes de Cúcuta, quieren ser ajenos al ejército y a la guerra, no se quieren dejar militarizar ni quieren aprender los malos modos de la burriez militarista, ya sea la del ejército, la de la guerrilla o la de los paramilitares, y son más de veinte asociaciones juveniles las que han constituido un frente de lucha cívica, «acción colectiva de objetores de conciencia» (ACOC) que lucha por la objeción al ejército y hace seguimiento de los casos de secuestro militar.

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