Archive for JEME

¿Y si el ejército ocupa Cataluña?

Imagen de Oisin Prendiville

Fuente: Vegamediapress

Hemos encontrado un delirante artículo del ex-coronel Martínez Inlgés, en el que, amén de múltiples improperios que no son de nuestro gusto, explica una tesis que, según él, está elaborada por una especie de conjura político militar en la que estarían metidos tanto políticos actuales como miembros del ejército.

Comencemos por aclarar que nos parece un delirio y no creemos que tenga mucha base. De hecho no ofrece pruebas ni datos que permitan seguir el hilo del plan. Pero la mera hipótesis de que pudiera darse una reacción del ejército y de la élite más españolista, sea ésta u otra, ante una agudización del proceso de ruptura catalán, nos lleva a una pregunta ¿Y qué haríamos si eso ocurre?¿Qué haríamos si el ejército o cualquier otra cosa promueve una intervención militar y autoritaria para imponer su voluntad a ese proceso?

Dice, textualmente, Martínez Inglés que

Por ello, y sin remilgos  de ninguna clase, me atrevo a afirmar (y afirmo) que en las altas esferas de las Fuerzas Armadas españolas (JEMAD, Jefe del Estado Mayor de la Defensa; JEME, Jefe del Estado Mayor del Ejército; JEMA, Jefe del Estado Mayor del Aire y AJEMA, Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada) existen ya planes elaborados, con el conocimiento y la total complacencia del Ejecutivo del señor Rajoy, para intervenir con rapidez, contundencia, nocturnidad y desprecio absoluto por las formas democráticas, en Cataluña si llegado el mes de octubre del presente año la plana mayor del independentismo catalán no ha dado marcha atrás en sus propuestas de separarse de España y siguen con su idea de celebrar un referéndum a primeros de Noviembre.

Y continúa detallando un supuesto plan de acción:

Los planes, según los datos de que dispongo provenientes de fuentes castrenses de toda solvencia, pasarían por ocupar, no más tarde del 20 de octubre de 2014, por sorpresa, de noche y a cargo de unidades de elite del Ejército español (Paracaidistas y Legión), todos los centros del poder político y partidario tanto en Barcelona como en el resto de capitales de provincia de la Comunidad catalana, al tiempo que se decretaba el estado de excepción en toda Cataluña y se dejaba fuera de la ley al actual Gobierno de la Generalitat. El Gobierno del señor Rajoy, una vez terminada la operación nocturna (sobre las ocho de la mañana del día “D+1”) daría cuenta urgente al Congreso en una sesión Plenaria de las Cortes españolas, facilitando toda clase de explicaciones al pueblo español y prometiendo una rápida y “democrática” salida al conflicto.

Insistimos que no le vemos mucho recorrido a la opinión del ex-militar, pero con todo, nos pone ante un ejercicio teórico que conviene estudiar desde la pregunta siguiente: ¿Cómo reaccionaríamos? ¿Cómo reaccionaríamos como antimilitaristas?¿Cómo reaccionaríamos como ciudadanos responsables?

Desde nuestro punto de vista, la mera posibilidad de que un ejército cualquiera pueda ejecutar un plan de ocupación violenta del poder, en cualquier sociedad o parte de cualquier sociedad, implica una maldición y explica la última ratio del poder que otorga a los militares tales capacidades. La mejor defensa de una democracia se corresponde, a nuestro juicio, con desprenderse de los aparatos violentos y de los mecanismos de imposición violenta, como es el caso de los ejércitos y por promover relaciones humanas justas y basadas en la seguridad humana. Es un camino complejo y largo, pero debemos recorrerlo sin descanso, porque la ensoñación de Martínez Inglés tiene una enseñanza verdadera: los ejércitos pueden imponer sus opiniones, o las de aquellos a quienes defienden, frente a todos los demás.

En el caso concreto en que el ejército interrumpiera un proceso político como el catalán, donde los propios políticos de turno están desbordados por un movimiento desde abajo de construcción de nuevas reglas de juego en Cataluña y, por conexión, en el resto del estado, deberíamos oponernos al ejército y a la clase política que lo aupara de forma contundente, organizada, generalizada, mediante la desobediencia y la práctica de una política noviolenta de instituciones paralelas tendente a desbordar a los golpistas y a impedir que las fuerzas políticas de todo signo se les junten.

Lo cierto es que lo que ocurre en Cataluña, si se entiende como un proceso de deliberación de una sociedad que ha desbordado a la casta política, por mucho que ésta quiera canalizarlo y constreñirlo ya sea en un sentido nacionalista o españolista, es parecido a lo que ocurre en otros lugares del Estado y del mundo. La gente quiere tomar el protagonismo de su propia política, desprecia a la casta extractiva que nos manipula, y exige cambios radicales.

La apuesta es por otra política, por otro modelo, por otra sociedad y sólo en parte puede entenderse como un proceso separatista, tal como dice el discurso tradicionalista de los militares y políticos españoles.

Si ocurriese la intervención del ejército habría que actuar como ante un golpe de estado, salir, noviolentamente, a las calles, hacer desobediencia civil.  Entonces seríamos considerados enemigos de la patria y nuestra legitimidad se enfrentaría a su manipulada legalidad.

Que nos echen a las policías, a los espías, a los militares para atajar las expectativas de igualdad, de justicia, de libertad, de derechos no es una buena noticia, pero sin embargo desenmascara el papel del militarismo y nos deja la opción de la lucha social noviolenta contra sus imposiciones.

Tampoco nos parecería bien que luego, a última hora, saliese el rey, o el príncipe o cualquier otro alto mando militar, para echar una bronca a los golpistas y volver al status quo actual.  No son ellos quienes deben controlar al ejército.  En nuestra opinión es la sociedad quien debe hacerlo.

Nosotros optamos por el control del militarismo hasta que este vaya desapareciendo en una sociedad alternativa y noviolenta.  Ahora no se controla desde el Parlamento lo que hacen los militares.  Existe una Comisión de Defensa en el Congreso que no pregunta por lo más básico del planeamiento militar, a la cual no se le da verdadera información sobre las actividades y gastos de los ejércitos.  Así, ¿cómo nos extraña que un ex-coronel diga que sabe de fuentes militares que hay planes hechos por toda la cúpula militar del Estado para tomar Cataluña antes de que puedan decidir democráticamente su futuro?  Porque, si estos planes se están confeccionando, podemos hablar de terrorismo de estado.

Algunos dicen que los ejércitos no están para realizar actos violentos contra eventos democráticos.  Sin embargo, su función, aunque no lo queramos, es precisamente esa, ser garantes del inmovilismo más rancio.  Nosotros defendemos que un mundo democrático no puede contar entre sus instituciones una que promueva la violencia y la obediencia ciega.

Share

No nos creemos las declaraciones de Jefe del Estado Mayor del Ejército

Fuente:  Infodefensa.

El Jefe del Estado Mayor del Ejército dice que el Ejército de Tierra ha perdido 22.500 puestos de trabajo.  Además, ha avisado que en las Fuerzas Armadas ya tienen sus estructuras de personal «optimizadas y disminuidas al máximo».

No nos lo creemos porque como informábamos, sólo hace unos días:

  • En el presupuesto del Ministerio de Defensa se gastan 3 de cada 4 euros en personal.
  • Las 2.481 bajas de soldados y/o mandos reconocidas en 2012 se han debido a bajas voluntarias y/o a bajas por término de contrato.
  • Siguen sobrando 4.766 mandos militares del total de 54.766 actuales, según la ley.
  • Siguen sobrando 8 tenientes generales de los 16 totales que tenemos actualmente, también en claro fraude de ley.

Nos nos lo creemos porque el JEME no ha especificado de dónde, de qué puestos, si son civiles o militares, se han perdido tantos empleos.  El JEME no ha sido riguroso en la información dando datos que se puedan contrastar.  El JEME puede estar hablando de los puestos de trabajo perdidos desde la muerte de Franco o …  ¿Quién sabe?  Nadie.  Simplemente es palabra de JEME.  Pero, …, nos puede estar malinformando, se puede equivocar, puede exagerar, …  No lo sabemos porque no aporta pruebas.  Todo es de fácil solución.  Que publique las pruebas.  Nosotros, si se demuestra que es verdad, rectificaremos.

¿Hemos de creer a un JEME que no ofrece ningún dato contrastable?  ¿Seguimos estando los civiles obligados a obedecer a los militares?

Si es verdad que lo demuestre porque si no es así, en su Ministerio son muchas las cosas que nos hacen dudar de sus declaraciones.

Share
A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed