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El gasto militar español: mucho más que el 2% del PIB

Por Edicions La Veu del País

Aunque nos venden como novedad el acuerdo adoptado por nuestros gobernantes para que los países europeos de la OTAN alcancen el 2% de su PIB en gasto militar, es un acuerdo que ya habían tomado en la Cumbre de Cardiff (Gales) de la OTAN, en  septiembre de 2014 (mucho antes de que Trump llegara a la presidencia de EEUU).

Que EE.UU tiene interés en este incremento del gasto militar en apoyo de sus políticas es evidente. Ellos no quieren pagarse por sí mismos su propia “defensa” y necesitan repartir sus costes. No hay más que oír a su tremulante presidente para darse cuenta de ello.

En la Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN de mayo de 2017, y tras la machacona insistencia de Donald, los demás expresaron su compromiso de superar dicho porcentaje en 2024, algo que ya habían decidido antes, pero ahora con la novedad de asociar a este esfuerzo la “necesidad” de luchar contra el Estado Islámico, el nuevo enemigo ad hoc que se ha fabricado el militarismo agresivo occidental para autojustificarse ante las cada vez más desinformadas y atemorizadas sociedades.

La portavoz de la Alianza, Oana Lungescu, pudo anunciar a su término ufana en Twitter que “los líderes de la OTAN han adoptado planes para combatir el terrorismo y mejorar el reparto de cargas

1.- El caso de España

El caso de España no creemos que sea una excepción, pero nos sirve muy bien para ejemplificar el paso al frente de la creciente militarización occidental, que necesita justificarse ante sus desorientadas sociedades con el anuncio de que hay que aceptar un mayor gasto militar como en el refrán de las lentejas, y resignarse a perder libertades para gozar de más seguridad, como dice chuscamente nuestra Ministra del ramo.

España, a la hora de consignar su gasto militar, es un despropósito, de forma que los datos oficiales discrepan entre sí en cuantificar el verdadero gasto militar existente.

  • Por una parte, contamos con el gasto presupuestado, es decir, el que reconocen los presupuestos generales del estado en las partidas del Ministerio de Defensa. Según este parámetro, para 2017 nuestro gasto militar será de 7.638´54 millones de euros, el 31,97 % de aumento respecto del de 2016, gracias a que otro organismo oficial, en Tribunal Constitucional, obligó el año pasado en una sentencia a considerar gasto militar los pagos extrapresupuestarios (y descontrolados) que Defensa hacía en verano por las compras de programas de armamento.

Con esta nueva cifra, que es la que España ofrece a la OTAN, sale ya un 1´1% del PIB, una cifra superior al 0,9% que la OTAN reconoce, haciendo uso de los datos proporcionados por España. Nos asignaba como tercer menor contribuyente de la alianza, según la oficial Agencia Europa Press, al lado de Luxemburgo y Bélgica, a los que, parece ser, no deseamos parecernos en nada.

  • Tenemos, además, el gasto militar que reconoce el propio Estado en los documentos que elabora de control del gasto público. Concretamente, contamos con las “liquidaciones del gasto” que publica la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), conforme a las cuales podemos observar cómo, año tras año, Defensa es el ministerio que gasta ¡mucho más! de lo que presupuesta. Según el Informe que elaboramos en febrero de 2017, referido al último informe de la IGAE (el de 2014), podemos observar cómo en el período 2003 a 2014 se ha gastado de más la cifra de 8.344,8 millones de euros, lo que representa una media de sobregasto del 14,14% sobre lo presupuestado para ese período. De modo que sobre lo que España proyecta en sus cuentas, al menos hemos de adicionar un resultado final de un 14.1% de aumento, si bien en los presupuestos elaborados por Rajoy en su tiempo de gobierno, esta nunca ha bajado del 30%.
  • Si acudimos a los datos que ofrece el SIPRI, el prestigioso Instituto para la Paz de Estocolmo, que tiene en cuenta los datos ofrecidos por los gobiernos con algunos ajustes, la cifra del gasto militar español se eleva otro peldaño. En 2016 España, según el SIRPI,  llegó a un gasto militar de 12.852 millones de euros, es decir, el 1,3% PIB, cifra próxima a la que nos ofrece el Banco Mundial, que también baraja datos oficiales y la consigna en 12.715,76 M€ para 2016.
  • Nosotros, siguiendo el criterio OTAN, hemos elaborado diversos informes que intentan desvelar el gasto militar oculto en otros ministerios y que no suele ser reconocido como tal, así como el impacto del pago de la deuda que este gasto genera y la propia proyección de los sobregastos que anualmente y de forma deliberada realiza defensa sobre lo presupuestado.

Ello nos ha permitido calcular, para este 2017, un gasto militar oculto de 3 de cada cuatro euros de gasto real, con una escandalosa cifra final de  33.762,40 millones de euros, un 3% del PIB, conforme al siguiente cuadro

Concepto Millones de euros
Gasto en el Ministerio de Defensa 7.638´54
Gasto oculto en otros ministerios y organismos 8.852´40
Gasto militar antes de deuda 16.490´83
Deuda 17.271´54
Total 33.762´40

Por tanto, el manido mantra de la flamante ministra de defensa y la prensa del régimen, de que tenemos que llegar al 2% del PIB en gasto militar para satisfacer a nuestros macabros socios, resulta que falsifica la realidad y no busca sino despistarnos, pues el 2% del PIB de dicho gasto ya lo superamos con creces.

Este hecho lo reconoce también el Ex JEMAD Julio Rodríguez en un reciente artículo publicado en Infolibre, donde aprovecha para exigir que haya transparencia en el gasto militar y la política de defensa y que la propia política de defensa forme parte del debate abierto y público.

2.- El PIB no lo es todo

Pero, al igual que en otros países, el PIB no es todo el coste que soporta la sociedad (de momento resignadamente) en el mantenimiento del entramado militarista.

Por ofrecer algunos ejemplos más del abrumador coste social de la defensa militar, consideremos los siguientes:

– El Coste de la violencia para España, según el Índice Global de Paz, referido a 2016, es de 39.051´95 millones de dólares (algo más de 26.000 millones de euros), con varios valores destacados en lo negativo por dicho índice, como son la exportación de armas (aprovechemos para decir que somos la sexta potencia exportadora del mundo, un verdadero peligro), la militarización, la conflictividad social, el personal destinado a seguridad y los conflictos exteriores en que se participa.

– El elevado número de operaciones en el exterior en que participamos. Actualmente 17 conflictos, y un total de 82 desde Felipe González a la fecha, 79 hasta 2016 y otros 3 nuevos en 2017, con más de 12.208,91 M€ gastados según datos propios sacados de comparecencias de la Ministra de Defensa Cospedal, declaraciones del SEDAF y respuestas del Portal de Transparencia del Gobierno a El Confidencial.

La participación española en las industrias militares: España es accionista único de varias industrias militares gravemente deficitarias, como es el caso de NAVANTIA, y de otras en las que participa merced al control que ejerce en su accionariado por las participaciones en estas del ejército a través del INTA y de la SEPI

– La pertenencia al entramado OTAN impone a España no sólo el pago de cuotas (que de forma poco comprensible se abonan desde el Ministerio de Asuntos Exteriores), compromisos de adquisición de material militar y participación en operaciones militares de injerencia militar, sino que condiciona el propio uso del territorio, como es el caso de la negativa de defensa a desmilitarizar Bardenas Reales y atender la reclamación social, por el valor estratégico del campo de tiro allí enclavado para el entrenamiento de los pilotos de la OTAN. Igualmente condiciona la seguridad de España al pasar a ser, merced a la política agresiva de esta organización, un verdadero enemigo para otros pueblos.

– Los platos rotos causados por la ineficacia y chapucería de nuestra industria militar puntera, con tan señalados desastres como el submarino S-80 y los aviones A400; chapuza que acaba redundando en sobrecostes y pagos desmesurados que el Estado asume sin rechistar porque nadie va a protestar.

– La existencia de varias Bases militares al servicio de la defensa occidental: es el caso de Morón, Rota, Bardenas Reales, Torrejón de Ardoz, Bétera, el entramado del “Escudo Antimisiles” … que nos pone en la punta del huracán y son un coste social inasumible.

La militarización del territorio,  condicionado en sus usos por leyes militares que imponen el prioritario interés de la defensa y que pueden afectar, sin más, al uso y disfrute del territorio que para los militares sea de interés, al tipo de cultivos o prácticas posibles en los mismos, o condicionar su venta, o incluso imponer la prohibición de su disfrute paisajístico o recreativo. Se da el caso de que los militares pueden hacer a su antojo maniobras, sin comunicarlo, en lugares tan emblemáticos como el Parque Nacional de Doñana.

La deuda militar generada por la adquisición de programas especiales de armamentos y que alcanza actualmente más de 30.000 millones de euros sin resolver, que lastran además nuestras cuentas públicas, y a la que ahora se quiere incrementar más aún con el nuevo ciclo inversor de armamentos con la adquisición de nuevos programas de defensa de los que los PGE de 2017 ya nos hablan y que ha detallado el SEDAF, Agustín Conde en comparecencia ante el Congreso de los Diputados (blindados 8×8, nuevas fragatas F-100, satélites militares, sistemas de mando y control, misiles y hasta los carísimos F35 que quiere la Armada).

La huella ecológica de la actividad militar, huella que pesa sobre todos nosotros, que provoca costes abrumadores que no se contabilizan como gasto.  De este coste ecológico hemos hablado más extenso en el informe sobre Gasto Militar 2016, páginas 40 a 47. Debemos destacar que nuestro ejército, en su actividad ordinaria, según fuentes oficiales, emite más de 150 tipos de residuos contaminantes, 120 de ellos muy peligrosos.

La pérdida e oportunidades vitales:  El viejo dilema “cañones o mantequilla” ejemplifica muy bien la correlación que existe entre las prioridades políticas ante las que se enfrenta el poder político. La relación entre gasto militar y necesidades humanas no es de complementariedad, como afirma la Ministra de Defensa, sino de exclusión mutua. Mayor gasto militar implica menor atención a las necesidades sociales.

Frente al aumento del presupuesto de defensa en los PGE en más de un 31%, encontramos las reducciones presupuestarias en algunas de las necesidades más básicas, como protección del desempleo, que baja un 6´6% respecto del año anterior, o acceso a la vivienda, que baja un 20,6%, o cultura, que baja un 0.7 % respecto al pasado ejercicio, o políticas de comercio y PYMEs, que baja un 11%, o infraestructuras, que también bajan cerca del 11%, sin contar, como explica Infolibre, con que los “ligeros” aumentos en pensiones (0´25%) harán perder poder adquisitivo a los ancianos en un 3,75%, o que la ínfima recuperación del presupuesto de dependencia no supone sino recuperar el 10% de lo recortado anteriormente, por poner algunos ejemplos esclarecedores.

Podríamos ahondar mucho más en los ejemplos, como para indicar que el coste del despilfarro militar español es abrumador, o que las políticas que permiten la exención de impuestos y tasas municipales a las instalaciones de defensa, (incluidas las que no son acuartelamientos, ni tienen un uso para la defensa, como son los campos de golf, espacios recreativos, cantinas, etc.) implican que somos los ciudadanos quienes pagamos su uso del espacio urbano, o la insostenible situación en que mantienen vedados al disfrute común espacios naturales “de su propiedad”, o el tremendo coste social de la militarización social, sin olvidar las subvenciones que las administraciones realizan a la industria militar.

Por otra parte, la comprobación del escaso apoyo que ofrece en la actualidad España a la Ayuda al desarrollo y a la lucha contra la pobreza, por debajo del 0´12 del PIB, ofrece otro elemento de juicio más del papel del militarismo en nuestra política.

Es, una vez más, la comprobación del tremendo impacto social y económico de mantener el sistema de defensa pactado por los gobiernos, mucho más allá del 2% del PIB. Un escándalo.

¿Y el gasto militar europeo?

La zona Euro de Europa tiene un PIB de 10.740.911 M€ en 2016, lo que pér cápita supone 31.600€. Según estos datos, la inversión del 2% de su PIB en defensa implicaría destinar a la misma 214.818,22 millones de euros. El PIB de toda la UE, según Eurostat, llegaría a 12,967.811 M€. y per cápita 25.500 €, es decir, su 2% equivale a 259.356 M€.

No existen coincidencias entre los países de la eurozona y la UE, ni entre estos y los de la OTAN (faltarían Irlanda, Chipre Austria y Malta que no forman parte de la Eurozona ni de la OTAN) pero los datos son significativos para sostener que el 2% del PIB de los países europeos de la OTAN no puede superar los 259.356 M€ que implica el conjunto de todos los países de la UEm donde se incluyen otros que no son de la OTAN.

Pues bien, de la lectura de los datos del SIPRI, ofrecidos por el Banco Mundial como fiables para 2015 (que a su vez no dispone de cifras de gasto militar de Eslovaquia e Islandia) podemos comprobar, conforme al cuadro siguiente, que el gasto militar conjunto de estos países (sin contar más que con lo que calcula el SIPRI, como vemos, en el caso de España, muy por debajo de lo que supone su gasto militar real) sería de 360.690 M$, equivalentes a 322.913 M€, por encima de ese 2% del PIB de la UE. Si a esta cantidad le sumamos el gasto militar de Turquía, la cifra que moviliza, sin contar con EEUU y Canadá, el militarismo occidental es abrumadora y escandalosa.

País Presupuesto de defensa según el SIPRI (millones de dólares)
Albania 16.671
Alemania 35.517
Bélgica 3.758
Bulgaria 1.116
Croacia 5.179
Dinamarca 23.296
Eslovaquia
Eslovenia 367
España 12.716
Estonia 412
Francia 45.855
Grecia 4.582
Hungría 286
Islandia
Italia 21.494
Letonia 412
Lituania 425
Luxemburgo 273
Montenegro 58
Noruega 47.550
Países Bajos 8.000
Polonia 39.428
Portugal 3.322
Reino Unido 36.296
República Checa 43.738
Rumanía 9.939
Total 360.690
Turquía 41.546
Total + Turquía 402.236

Podemos arrojar otras cifras igualmente escandalosas respecto al militarismo europeo, como, por ejemplo:

  •           Que la suma del coste de la violencia de los países de Europa que forman parte de la OTAN es de 996.189 M$, correspondientes a 892.402 M€, una cifra astronómica
País Coste de la Violencia según el Indice Global de Paz (millones de dólares)
Albania 1.113
Alemania 171.144
Bélgica 23.078
Bulgaria 4.411
Croacia 3.556
Dinamarca 7.638
Eslovaquia 4.480
Eslovenia 1.868
España 39.051
Estonia 1.608
Francia 112.959
Grecia 13.232
Hungría 5.547
Islandia 242
Italia 67.268
Letonia 1.815
Lituania 2.735
Luxemburgo
Montenegro 691
Noruega 9.517
Países Bajos 28.045
Polonia 32.204
Portugal 11.428
Reino Unido 139.883
República Checa 10.272
Rumanía 12.404
Total 996.189
Turquía 94.007
Total + Turquía 1.090.196

 

  • Con arreglo a las cifras que ofrecimos en nuestro estudio “¿Ejército europeo?” , Europa cuenta con más de 6.300.000 personas movilizables y entrenadas en caso de conflicto, así como con un amplio dispositivo militar común en la UE.
  • Europa desarrolla por su cuenta múltiples misiones militares propias y en colaboración con al OTAN
  • El Complejo Militar industrial europeo, con la suma de sus empresas, factura al año más de 140.000 millones de euros y es de los más potentes del planeta.
  • Cuenta con una Agencia europea de Defensa plenamente operativa y que moviliza miles de millones de euros.
  • Recientemente se ha constituido, por acuerdo de sus presidentes de gobierno, un gran fondo europeo para gasto militar que movilizará 5.000 millones de euros en 2017, 25 millones anuales entre 2018 a 2019 y unos 500 anuales a partir de 2020.

Podríamos hacer comparaciones de esta abrumadora realidad con la más exigua del dinero destinado a la cohesión, a la persecución de los objetivos del milenio o a ayuda internacional al desarrollo (AOD). Durante el sexenio 2014 a 2020 el Parlamento Europeo aprobó que el presupuesto comunitario destinada a AOD la cantidad de 51.419 millones de €, una pizca comparado con lo que destinan los países europeos a gasto militar año tras año.

Hablar de defensa con estos datos nos parece un error. Asistimos a la consolidación del militarismo que agrede a las sociedades, detrae sus recursos, las empobrece, erosiona sus derechos e impone, en el mundo global, la lógica de la violencia y la dominación y una geopolítica inadmisible. Para eso es para lo que EE.UU quiere un gasto militar abrumador. Para eso, para garantizar, con sus socios, su hegemonía, para hacer negocio de la guerra, de la paz, de la venta de armas.

Por eso nos impone pagar sus guerras y pide a nuestras élites extractivas el suficiente apoyo para que lo hagamos sin rechistar y bajo el chantaje de un miedo a la reacción vengativa de los que aspiran a convertirse en tribunos de los vapuleados por estas políticas.

Son las malas políticas de occidente las que originan la actual situación de crisis, pero esta no revertirá mientras ahondemos en la torpeza y no en la lucha contra la inseguridad humana y la violencia estructural.

¿Seguiremos pagando a tan alto precio la seguridad de los intereses de los de arriba como si fueran los nuestros?

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Otro paso en la militarización de Canarias

CABALLERIA+CRISTO

Angel Rodriguez-Rey

Fuente: EP Canarias

Y aquí otra noticia preocupante. Canarias va a tener, a partir de ahora, una nueva unidad militar afincada en Lanzarote.

Se trata de la Unidad de Caballería que se afincará en el acuartelamiento “Marqués de Herrera” de Lanzarote, una vez se desplace allí la Unidad de caballería “Milán XVI” actualmente en la base de Bétera, en Valencia.

El traslado de esta unidad de caballería a Canarias responde a una nueva redefinición del despliegue militar, que prima Canarias como espacio de intervención y presencia militar y que se enfoca a la idea de la OTAN y la UE de ejercer su política de control militar sobre centroáfrica, haciendo de Canarias y del ejército español dos de los principales bastiones de esta nefasta idea.

Según la noticia que comentamos

Así, una vez finalizado el traslado, la Brigada ‘Canarias’ XVI contará con la misma organización que el resto de BOP del Ejercito de Tierra, logrando tener reunidas todas sus unidades en el archipiélago canario

Pero como las malas noticias suelen viajar por parejas, al desplazamiento de la unidad militar acompañarán nuevas inversiones militares en Lanzarote y un mayor gasto militar.

Nos lo venden como una oportunidad, cuando es una verdadera desgracia acompañada de mayor dependencia del militarismo:

Finalmente, resaltan que tanto la inversión en infraestructura durante los dos próximos años como la posterior llegada de todo el personal y material “conllevarán una dinamización económica y comercial de la ciudad”. Además, destacan que la situación del acuartelamiento colindante con la carretera de circunvalación (LZ-3) de Arrecife y su acceso al puerto u otras zonas de la isla, exclusivamente por carretera, evita el paso de vehículos por zonas urbanas y turísticas.

Ya lo ven. Los canarios tienen suerte, pero de la mala: A su situación estructural de injusticia y paro se acompaña ahora con la dependencia militar y el dudoso privilegio de ser cabeza de puente para las políticas agresivas hacia África.

Menuda desgracia.

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Cascos azules: un abuso sexual cada 2’16 días

Imagen de Ejército Argentino

Fuente:  RT.

Siempre denunciamos que lo militar es la peor forma de afrontar un conflicto, siempre decimos que antes que resolverlo lo que suele ocurrir si se usa lo militar es que el conflicto se agrava y/o se enquista.

¿Otra prueba?  Pues ahí va:  los pacíficos cascos azules de la ONU.

Integrantes de las Fuerzas de Paz de la ONU están acusados de haber cometido casi 2.000 abusos sexuales en los últimos doce años, incluidos más de 300 casos que implicaron a menores de edad, pero solo una pequeña proporción de los abusadores acabaron entre rejas

2.000 en 12 años.  Son 166’6 al año.  13’8 al mes.  Una cada 2’16 días. No lo vemos ni pacífico ni humanitario que digamos.

Impresiona.  Y eso que es necesario señalar que un grandísimo porcentaje de los abusos sexuales no serán denunciados y pasarán desapercibidos.  ¿Se llegará a denunciar el 10 % en estos países en guerra, pobres, analfabetos?

¿Quién es el enemigo?

Ni las bien valoradas fuerzas de paz de la ONU se libran de su esencia militar y violenta y usan sus armas y la situación de debilidad y vulneración constante de las poblaciones para abusar de ellas gravemente.

Además, como en todas las guerras o conflictos militares, la impunidad es la nota predominante para los uniformados.

En Haití:

nueve adolescentes de ambos sexos fueron explotados sexualmente de manera sistemática por al menos 134 cascos azules de Sri Lanka entre 2004 y 2007.

En República Centroafricana: donde ahora 4 son los acusados de abusos sexuales a 4 víctimas.  Se nos podrá decir que de los 11.800 soldados desplegados en R. Centroafricana, 4 casos no son muchos.  A nosotros nos parecen demasiados.  Además,

Los nuevos cargos siguen a una serie de acusaciones por actos de abuso sexual que las tropas francesas y africanas cometieron en la República Centroafricana, donde entre diciembre de 2013 y junio de 2014 obligaron a menores de edad a realizar actos sexuales a cambio de alimentos.

Según cuenta la agencia AP, autora de la investigación,

De acuerdo con un informe interno de la ONU, 114 de los efectivos fueron enviados de vuelta a su país como resultado de una investigación, pero ninguno fue encarcelado.

Los abusadores eran oriundos de Bangladés, Brasil, Jordania, Pakistán, Nigeria, Uruguay y Sri Lanka, según datos de la ONU.

Además, los soldados se aprovechan del vacío legal y de la connivencia de las autoridades de sus respectivos países:

La jurisdicción de la ONU no se extiende a los cascos azules, ya que la facultad de imputarlos y juzgarlos pertenece a los países que contribuyen con personal a las fuerzas de la ONU.

AP solicitó repetidamente información a 23 países sobre el número de soldados de su nacionalidad que afrontan acusaciones y sobre las diligencias tomadas para investigarlas, pero pocos Gobiernos respondieron y los nombres de los culpables se mantienen en secreto.

Evidentemente, no estamos diciendo que todos los soldados sean malos.  Pero sí nos parece acertado decir que la institución militar genera, per se, múltiples tipos de violencia:  directa, estructural y cultura.  Es decir, que lo militar sí es una mala opción, quizá la peor.

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La implicación militar de España en las guerras de Oriente Medio

Alfredo Miguel Romero

Fuente:  Europa Press.

Nos recuerda Europa Press que España participa militarmente de estas formas en las guerras de Oriente Medio:

  • Desde enero de 2015, con 149 militares en la base turca de Incirlik que, además, cuenta con 6 lanzadores de misiles Patriot y un radar.  Todo ello como apoyo a las acciones de la OTAN.
  • Con la base en Rota, sede del Escudo Antimisiles y de donde partieron los dos destructores yankis que atacaron la base aérea del gobierno de Assad en Siria.
  • Con el apoyo a la flota rusa, como en Octubre de 2016 preguntaba ERC:

¿Por qué un país de la UE y de la OTAN colabora con Rusia facilitando apoyo logístico a sus buques de guerra que participan en la guerra de Siria apoyando al dictador Bashar Al Assad?

Pero no hay que olvidar que nuestra actividad en Oriente Medio es mucho mayor que lo anterior porque también tenemos presencia en Irak:

  • España contribuye a la coalición con 374 efectivos, cuyo grueso principal del contingente se encuentra desplegado en el centro de adiestramiento de Besmayah, liderado por España, encargado de formar a las unidades de las Fuerzas Armadas iraquíes.
  • En total, parece que nuestras fuerzas han instruido a 6.000 militares irakíes que ya han participado en batallas importantísimas como la de Mosul.
  • Dentro de la iniciativa de la OTAN sobre el desarrollo de capacidades para Irak, España contribuye a la formación en Jordania de soldados iraquíes en la lucha contra artefactos explosivos improvisados, con participación del personal del Centro de Excelencia aliado C-IED, con sede en Hoyo de Manzanares.
  • Asimismo, las Fuerzas Armadas españolas también instruyen a las fuerzas de operaciones especiales iraquíes en las localidades de Bagdad y Taji.
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España debería financiar las conversaciones de paz de Sudán del Sur

Imagen de Hans Birger Nilsen

Fuente:  Europa Press.

Las autoridades de Sudán del Sur informan de que es imposible realizar las reuniones para buscar la paz dado que carecen de fondos para financiarlas.  La falta de fondos en Sudán del Sur es tan grave que los funcionarios y miembros del gobierno llevan dos meses sin cobrar.

Aunque estas reuniones deberían haber comenzado en marzo, aún no hay perspectivas de que comiencen y con ello condenan a sus habitantes a la desesperación.

Parece ser que era Japón quien se había comprometido a enviar la financiación necesaria para las conversaciones de paz, pero no lo ha hecho.

Pero también el gobierno de Sudán del Sur está haciendo dejación de funciones porque hay actuaciones que no son dependientes más que de la decisión política y no se han hecho.  Un ejemplo es el nombramiento y la jura del cargo del Comité Directivo para el Diálogo, que se publicó en diciembre, pero que aún no han sido llamados para prestar juramento.

Hay que recordar que las conversaciones de paz en Sudán del Sur han sido suspendidas múltiples veces en los últimos años.

¿Cuánto costará reanudar estas conversaciones de paz?

Una política de defensa alternativa y noviolenta debería de ocuparse de este problema.  Habría que anular alguna partida militarista del presupuesto de defensa actual para invertirla en impulsar estas conversaciones de paz.  Se podría renunciar a la compra de alguna fragata, de algún eurofighter, de algún 8×8, o también se podría reunicar a alguna de nuestras intervenciones militares en el extranjero y con ello financiar estas conversaciones de paz.

A ello se le llama transarme, política que consiste en defender la Seguridad Humana mediante la transferencia progresiva de parte del presupuesto militar a usos civiles de defensa noviolenta.

La paz en Sudán de Sur sería un éxito para esta política noviolenta de defensa, pero claro, dejarían de ganar dinero nuestras élites militaristas con la venta de armas.

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España apoya a USA en la guerra de Siria

Imagen de evqfaugpbl pxryjoycfr

Fuente:  El Diario.

La noticia no deja lugar a dudas:

Los dos buques desde los que Estados Unidos ha lanzado los misiles contra una base militar del Gobierno sirio, el USS Porter y el USS Ross, forman parte de la base naval de Rota (Cádiz), desde donde han salido para llevar a cabo el ataque.

Los dos destructores forman parte del escudo antimisiles de la OTAN. El Porter llegó a España en abril de 2015 y el Ross lo hizo en junio de 2014.

Aún así se insistirá en que España no participa en ningún conflicto armado, que nuestras tropas no están invadiendo otros países sino que las hemos proyectado a Misiones Internacionales de Paz.

Tampoco queda duda de que el escudo antimisiles no es el elemento exclusivamente defensivo que nos vendían, sino que se usa, también, o sobre todo, como un elemento ofensivo para la política estadounidense.

Es fácil deducir que el resto de las bases militares yankis también tienen carácter ofensivo y que los ejercicios que se hacen permanentemente en el polígono de tiro de Bardenas Reales sirven para entrenar estas intervenciones militares.

Es fácil deducir que somos co-agresores.  Aunque alardeamos que no somos enemigos de nadie, nuestras políticas nos van llevando, paso a paso, a conseguir que múltiples países nos consideren como uno de los enemigos a batir.

Es fácil deducir que Rota y todo el territorio español aumenta su riesgo de atentados terroristas en represalia por nuestra actuación militarista y seguidista del imperio yanki.

Resulta asombroso y turbador comprobar que ningún político español hará autocrítica ni asumirá las consecuencias.

Y todo porque la política de defensa es una política de Estado.  ¿Qué significa eso?  Pues que no se discute, que no se cambia, que no se cuestiona.

Da la casualidad de que esta política de Estado es también una política ranciamente de derechas y violenta, pero eso es sólo casualidad, nos dirán.

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Para Cospedal, recortar en gastos sociales no importa si garantiza el gasto militar

Cospedal+asiste+a+la+celebraci%C3%B3n+de+la+misa+del+Corpus+Christi

Por Gobierno de Castilla-La Mancha

Fuente: El Independiente

Afirma la Ministra de Defensa española con el descaro y la ignorancia de las que hace gala que

si no tenemos seguridad, da igual tener sanidad pública o educación

Y debe ser verdad, que en el programa de máximos del PP se cree a pies juntillas esta verdad de medio pelo y se aplica en la práctica por sus cargos y adheridos.

Tal vez eso explique por qué se han afanado tanto en desmantelar la sanidad pública (y fomentar la privadas en manos de amiguetes y otros canallas) o la educación (en beneficio del adoctrinamiento en centros privados)… Porque, para su sociedad disciplinaria y bobalicona a la que aspiran, de nada valen, cuando no son completamente contraproducentes, los derechos que hacen a las personas más libres y con mayor aspiración de realización.

Si no tenemos seguridad, dice Dolores, no vale nada, todo es inutil. O, lo que es lo mismo, lo que vale algo es la seguridad, pero una seguridad entendida, en que afirma su postulado, como gasto militar, refuerzo del músculo militar, sumisión al planeamiento americano de gastar más en ejércitos y entrar más a menudo en combate.

Efectivamente, ha pronunciado su doloroso mensaje pro bélico tras entrevista de pleitesía ante James Matis, ministro del mismo ramo en EE.UU., a quien ha ido a ver y dar el correspondiente besamanos.

Allí, al salir en perfecto estado de revista del encuentro con el general Matis, de sobrenombre perro furioso, ha sido preguntada por un perspicaz periodista, que insinuó que a lo mejor para llegar a la cifra de gasto militar que quiere EE.UU. para España (iluso él, que no sabe que ya la rebasamos) a lo mejor había que recortar en otras cosas.

La ministra entonces es cuando ha aprovechado para su gran pedo ideológico:

Si no tenemos garantizada nuestra defensa y nuestra seguridad, da igual tener garantizado el subsidio de desempleo, la sanidad pública o la mejor educación, porque lo primero que necesita un país es seguridad.

Y es que la ministra es hipersensible a los recortes sociales, que no los quiere hacer sino cuando los quiere hacer y por las razones que los quiere hacer, algo parecido al enbrollo de sus explicaciones cuando habla de las indemnizaciones y otras ocurrencias similares.

Pero esta ministra es, sobre todo, un verdadero trampantojo y hace trampas en su argumento trucado.

Se supone que la seguridad es una pulsión vital. Si no tenemos seguridad, no tenemos nada, o nada seguro.

Pero cuando hablamos de seguridad no todos entendemos lo mismo.

Lo que para una persona que gana un pastizal y orbita alrededor de la élite de los que tienen más de la cuenta (pongamos por caso la ministra y sus correligionarios), la seguridad no es lo mismo que para quien carece de recursos, vive al filo de la vida o en la vulnerabilidad. Lo que para el primero es asegurar sus intereses más burdos y egoístas para el segundo es aspirar a unos mínimos vitales que garanticen su subsistencia con dignidad. La seguridad del primero, en tal caso, puede llegar a ser la vulnerabilidad del segundo y, precisamente por eso, motivo para aspirar a una seguridad compartida que parta de garantizar la seguridad de los que están peor frente a la sobre-seguridad de los que viven en la sobreabundancia.

La ministra habla de seguridad militar, una seguridad que, paradójicamente, no existe por más esfuerzo (y gasto) que se hace en intentarla y que, amén de eso, cada vez asegura menos, o crea mayor inseguridad a escala global.

Sin embargo, para el común de los mortales la seguridad es otra cosa. Es seguridad frente a la enfermedad, ante la incultura, ante la represión de los derechos, ante el hambre o el infortunio, ante la contaminación y la depredación del planeta…

La ministra habla de seguridad militar, un imposible que nos priva de Seguridad Humana y que, cada vez se ve con mayor claridad, es una de las principales fuentes de inseguridad humana a escala global.

De modo que donde ella dice que sin seguridad militar, en forma de gasto e inversión pública prioritariamente en militarismo,  lo demás no merece la pena, nosotros decimos que la “seguridad militar” nos priva de Seguridad Humana precisamente porque detrae de los recursos públicos lo necesario para sentirnos seguros (hospitales, escuelas, trabajo decente, medio ambiente sano…).

Por poner un ejemplo sencillo, con algo más de lo que España gasta al año en gasto militar (inlcuído el que reconocen las cifras oficiales y el que esconden) podría cabarse con el hambre en el mundo, según cifras de Naciones Unidas, lo que desvela lo poco que asegura a las personas el gasto militar.

Al revés de lo que piensa esta ministra tan de derechas, la seguridad de las personas (y no nos referimos únicamente a los privilegiados que forman un porcentaje mínimo de las personas y que, al parecer, son las que preocupan a la seguridad de la ministra) consiste en tener garantizados la sanidad pública de calidad, la educación de calidad, la previsión para la vejez, los derechos civiles y políticos, los derechos sociales y culturales… en suma, todo eso que, precisamente, la ministra cree que no vale la pena por su aberrante idea de que lo que sí la vale es el gasto militar y el militarismo creciente. Se nos ocurre que tal vez la ministra debería volver a releer ciertas declaraciones universales de derechos que, precisamente, nacen del consenso posterior al énfasis militarista de las guerras mundiales y como remedio para dotarnos de seguridad frente a la inseguridad de la guerra y su preparación.

Definitivamente, la ministra habla de una seguridad que es nuestra perdición y que se garantiza a costa de nuestros derechos. Osea, que tiene de seguridad bien poco, como la música militar tiene bien poco de música.

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La Armada española: non plus ultra

Juan+Sebasti%C3%A1n+Elcano

Por Felipe Araya Allende

Fuente ABC

Nos agrada leer de vez en cuando las fastuosas noticias militares del ABC, porque suele juntar al acartonado y ampuloso lenguaje de la derechona el no menos enfático interés por los empolvados valores imperiales que ya solo se conservan en los museos más trasnochados y en algunas mentalidades periclitadas pero bien influyentes. Un ejercicio por tanto entre nostálgico y jocoso este de leer a las ajadas plumas del periódico más que centenario relatar sus ideales de cuando eran jóvenes y creían que la bota que pisa con estrépito era la solución ideal para un pueblo individualista y disoluto que necesitaba autoridad y adalides como guía espiritual que nos sacara de uno de los atolladeros de nuestra historia, que tampoco hace tanto de todo eso.

Perdónennos si el exceso de lirismo nos hace cometer excesos. Es el efecto de leer a la vez el ABC postmoderno de ahora y los libros del Jorge Vigón de antaño. Y es que a veces confundimos los delirios.

El caso es que nos anuncia el ABC, en pleno 2017, que de nuevo surcamos los siete mares y nuestra Armada, como otrora, vuelve a ser una Armada en condiciones, fuerte y rocosa, como en otro tiempo, lo cual, sin duda, es un motivo de regocijo para los lectores más recalcitrantes del periódico monárquico y de preocupación para quienes nos atrevemos a poner en duda tanto énfasis guerrero.

Para consultar con pelos y señales esta singladura, ofrecen un mapa interactivo bien elocuente.

Doce buques operativos, dice ABC, en operaciones exteriores (según la página web de la Armada contamos con 60 incluyendo aquí barcos auxiliares).

«el mayor despliegue naval militar de España en las últimas décadas», tal y como confirman las fuentes militares consultadas por ABC. Se podría asegurar sin temor a errar de que se trata del mayor operativo militar naval en tiempos de democracia

Pero el despliegue, dice Abc, no es sólo cuantitativo, sino cualitativo

por la variedad operativa de los buques, la tipología y pabellones de las misiones (UE, OTAN o nacional) y las áreas de actuación tan dispares como el golfo de Guinea, el mar Mediterráneo, el mar Negro, las costas australianas, el golfo de Adén, el sur de Reino Unido o la zona de la Antártida.

Ya lo ven, otra vez el sol dichoso que no se pone en el imperio que nuestros barcos cualitativos surcan en su singladura neoiperial.

¿Se han preguntado alguna vez qué narices hacemos en el Golfo de Guinea con barcos militares, o en el Mar negro, o en las costas australianas o en la Antártida?

¿Para qué necesitamos este dispositivo asombroso de barcos militares?

Pues lo que hacemos es invadir. Lo dice finamente, con pulcritud elegante aunque casposa, ABC, para quien el hecho de que

Armada Española disponga desde el pasado mes de noviembre y hasta junio de un destacamento de 20 efectivos de la Fuerza de Guerra Naval Especial en Irak arroja un dato geográfico insólito: este mes ha desempeñado misiones en los seis continentes, sin olvidar la propia de vigilancia marítima de las aguas territoriales de España.

Porque estos barcos de guerra no están, como nos querían hacer creer hasta que comprobaron que la supina ignorancia y el desinterés inmoral de la abúlica y cínica sociedad era tal que nos importaba un pimiento cualquier tropelía que hicieran en nuestro nombre los militares, para defender las fronteras, sino para atacar y amedrentar otras, allende los mares, y por orden de la OTAN y el militarismo rampante y cada vez más deplorable de ese Occidente que dice con la chica el cuento de los derechos humanos, y a cañonazos las cuentas de la dominación.

Y no solo es que aportamos el músculo, los barcos, sino también el dominio de la misión marítima, dice ABC, lo cual, parece insinuar, nos hace mucho más importantes y orgullosos de este destino en lo universal que, muy a nuestro pesar, los que mandan se empeñan en que llevemos adelante.

Y así ostentamos el “liderazgo” de la operación Atalanta, en aguas del Índico y para garantizar las condiciones privilegiadas de occidente en la ruta de Asia al Mediterráneo.

También llevamos con ese orgullo español tan propio el honor de ostentar el “mando” de la Fuerza Naval Europea (Eunavfor) y de participar en la misión de control de las aguas de Libia para que los desgraciados inmigrantes frutos de nuestras políticas nefastas no puedan llegar a Europa, y aportamos otros seis buques a las operaciones militares de la OTAN (SNMG-1 en el Atlántico Norte y mar Báltico, SNMG-2 en el Mediterráneo y SNMCMG-2 el mar Negro, Dynamic.Manta 2017 de guerra antisubmarina) y una fragata, Cristobal Colón, en Australia (en este caso ABC se olvida de decirnos a las claras que la misión australiana consiste en exhibir el barco por si los australianos, en plena expansión de su gasto militar, nos compran unas cuantas parecidas),

La explicación de por qué estamos en el Golfo de Guinea merece mención aparte, pues demuestra la gran idea de solidaridad que comparte nuestro militarismo, tan esforzado por otra parte:

desarrolla una serie de ejercicios bilaterales con naciones africanas con el propósito de fortalecer sus capacidades marítimas y ofrecer seguridad a una zona acosada también por una incipiente actividad pirata.

y, a continuación, nos informa también, como quien no quiere la cosa que

Gran parte del petróleo que consume España procede de Nigeria.

No es que esté allí por el asunto del petróleo, que va, es que de paso coincide el petróleo con nuestro interés en ayudar a los pobres negritos, que están infectados de piratas e inseguridad fruto de la casualidad.

En contra de la creencia de que desarrollamos una operación científica en la Antártida, alimentada por la mala publicidad y el acriticismo de nuestros periodistas, nos informa ABC de la naturaleza militar de aquel experimento

Otros dos buques completan el gran despliegue naval de la Armada Española. El buque oceanográfico Hespérides que apoyó la Campaña Antártica del Ejército de Tierra, la base española en el continente blanco arrió la bandera el pasado 9 de marzo.

De modo que se desvela, casi por descuido, el carácter militar y no científico del rollo antártico y del buque oceanográfico Hespérides, que se paga desde el ministerio de Hacienda y no del de Defensa. Curiosidades de la vida.

De modo que, ufanos, nos muestran la obscena realidad de una Armada enfocada a la proyección militar (antes se decía capacidad de invasión) y presente en cuanto lugar necesita mamporreros para imponer un orden injusto por la fuerza.

No es la Armada para la defensa de nada. Es la Armada para la imposición del paradigma dominación-violencia en el que anda enredado Occidente, y en la pequeña porción del pastel que nos tiene asignado el amo del mundo.

Menudo fiasco.

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Morenés pasa a representar a España en EE.UU.

El+ex+ministro+de+Defensa+se+despide+de+la+Bandera+en+el+Cuartel+General++%23Moren%C3%A9s%3A+%C2%ABNadie+se+puede+despedir+de+lo+que+ama%C2%BB++El+ex+ministro+de+%23Defensa%2C+Pedro+Moren%C3%A9s%2C+ha+asegurado+hoy+que+nadie+se+puede+despedir+de+lo+que+ama+en+el+acto+de+despedida+a+la

Ejército de Tierra

Fuente: ep nacional.es

Pues si, señores y señoras, Morenés, de la nobleza de abolengo, pasa en su meteórica carrera por las poltronas más codiciadas de su anterior cargo de Ministro de Defensa de España al de embajador en la hidra, la cabeza del mal, el sitio ese cuyos líderes huelen a azufre, el jefe del imperio.

Las malas lenguas opinan que dicho cambio posiciona no tanto al personaje como a las industrias militares a las que, dicen también las malas lenguas, ha servido con esmero, tanto cuando las ha dirigido como empresario como cuando las ha contratado como ministro.

De hecho las malas lenguas dicen que para un señor del que se sospecha un vínculo férreo con las empresas militares, ir al país del “polo militar industrial” por excelencia (ese que Eisenhawer criticó duramente por su nefasto papel condicionando la política mundial y derivando a los EE.UU. al armamentismo y a la guerra) es algo así como mandar a un tonto a una fábrica de mocos, pongamos por ejemplo. El culmen de sus aspiraciones.

Puede que sea así, pero en tal caso no acabamos de entender la encomienda, porque Morenés, que se sepa, ha representado en sus tiempos de empresario a la industria militar europea, que compite con la americana, y no vemos como un presidente americano machista y militarista, y no queremos mirar a nadie, que se jacta de enseñorear un nuevo proteccionismo iba a meter de embajador en su propio gallinero al representante de otro corral, para que le robe las gallinas.

¿Pudiera ser que en el nuevo ciclo de rearme español hayan optado definitivamente por estrechar vínculos con los americanos en detrimento de las empresas de la competencia europea?  ¿Por ejemplo, que le hayan puesto para negociar ese escandaloso contrato de aviones de combate que quieren comprar a tramos los militares españoles, primero los “aparatos” (4.032 millones de euros), luego los cascos (más de 21 milloncetes más) y luego los motores de los aviones, que no vienen en el lote inicial y de los que desconocemos el importe?  ¿A lo mejor el precio por que los americanos transfieran tecnología para poner a flote el asombroso submarino español de juguete (S-80)? ¿Quizás compensaciones a nuestras orondas élites por servir de patio trasero, eso sí en detrimento de nuestra propia seguridad, al escudo antimisiles americano?.

¿O simplemente lacayismo del de toda la vida, ahora que, dice otra noticia no menos penosa, Rajoy se postula, con el placet de Donald, a valedor del abanto americano ante los “socios” europeos que se han atrevido, según una tercera noticia, a decirle que sus órdenes de aumento del gasto militar y del militarismo no las van a cumplir a rajatabla?

Sea como fuere, que el ceremonioso y adulador Morenés se haya agarrado ahora al cargo de embajador “español” en EE.UU. habla muy poco y muy poco bien de la política exterior que España quiere llevar a cabo ante la belicosa potencia y no puede sino intranquilizar a las personas preocupadas por el aumento del gasto militar y del despilfarro a favor del clan de los señores de la guerra.

Ojito.

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¿Nuevas misiones militares para España en África bajo el paraguas de la OTAN?

Fuente: Libertad Digital

¿Les habíamos prevenido de la agresiva política española de fronteras de seguridad avanzada, según la cual España manda militares, inteligencia militar, armas, etc. al Sahel y al centro de Africa para defender nuestras fronteras, que ahora están allí?

Pues es esa terrible doctrina política la que justifica un gran número de las intervenciones de injerencia militar que España realiza en la actualidad, precisamente las que nos consolidan como el segundo contribuyente europeo en suministrar carne de cañón de la UE y el cuarto del mundo.

Todo hace pensar que en la nueva reunión de capitostes que llevará a cabo la OTAN, con presencia de los jefes de gobierno de los estados miembros, en Bruselas, nos va a agraciar con una nueva misión de guerra en Africa.

La decisión final sobre esta nuevas misiones en el continente africano se perfilarán en la próxima reunión de Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Atlántica que se celebrará en el mes de mayo en Bruselas (Bélgica), según ha avanzado este jueves el presidente del Comité Militarde la la OTAN, el general checo Petr Pavel, tras el encuentro que ha mantenido en Madrid con el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) español, almirante general Fernándo García Sánchez.

Actualmente España participa en cuatro misiones de la OTAN y además cuenta con el compromiso de desplegarse en dos más, sin contar con el despliegue de un destacamento de defensa antiaérea en Turquía (que no cuenta como misión), más la participación en Afganistán y la labor de vigilancia militar en el Mediterráneo. Si los números no nos fallan, todo esto suma 9 misiones, no cuatro, pero entender los números de los militares es un misterio en el que aún no nos hemos conseguido iniciar convenientemente.

Acerca de las nuevas misiones militares, sabemos poco de momento. Según dice Libertad Digital,

Estas misiones se encuadrarían dentro de la nueva estrategia antiterrorista a la que, en palabras del alto mando aliado, España y sus Fuerzas Armadas pueden “contribuir mucho” por su “conocimiento y experiencia” en este campo.

Tal vez se están pensando todavía quién será el país agraciado con esta anunciada crónica de una nueva invasión. Por eso no nos dan más datos. Habrá que esperar a que decidan a quien quieren devastar ahora en este nuevo ardor del colonialismo burdo en el que acudiremos, como de costumbre, en comparsa de la OTAN y de los intereses de dominación de ésta.

Porque es más que probable que donde nos van a mandar no se nos haya perdido nada.

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