Archive for intervenciones militares en el exterior

En 2017 el gasto en misiones militares en el exterior superará los 1.000 millones de euros

Nero+con+stile...

Por Otto Nassar

Fuente: Infolibre

A finales de julio explicábamos la nefasta política militar española, intervencionista, militarista, agresiva, con 87 intervenciones militares en el exterior desde los años 80 a la fecha actual,

Una política además muy cara y ocultada por nuestros conspicuos capitostes de la cúpula militar-industrial y sus palmeros políticos que la consienten, cuando no la estimulan.

Como se sabe, la partida de gasto militar referida a las operaciones en el exterior es una de las 69 partidas ocultas de nuestro gasto militar, tal como explicamos en una infografía recientemente publicada. Concretamente forma parte de la partida allí denominada “deuda militar extraordinaria”.

Ahora nos ofrecen una cifra escalofriante, por encima de la previsión que hicimos en nuestras estimaciones del gasto militar para 2017.

En aquel estudio estimamos que el gasto oculto para estas operaciones militares en el exterior sería el mismo que en el 2016, unos 771,11 millones de euros, pero los datos que nos ofrece Defensa sitúa el gasto real para 2017 de operaciones militares en el exterior en 1.076 millones de euros, casi 75 veces los ridículos 14´3 millones de euros consignados para estas operaciones por los presupuestos del Estado de 2.017.

La cifra no debería sorprender a nadie a estas alturas. Por una parte, ya la insinuó el Secretario de Estado de Defensa en Abril  (por cierto, insinuó que a lo mejor podía llegar a los 1.200 millones por los despliegues de Estonia) en su comparecencia ante la Comisión de Defensa, sin que hiciera mella en el ánimo de los somnolientos diputados, siempre tan infatigables en dejar pasar las oportunidades de controlar al Ministerio. Por otra parte, el hecho de que se consignen en los presupuestos partidas de unos 14 millones y se gasten en torno a 700 u 800 o 1.100 al año para este tipo de invasiones exteriores viene siendo una práctica constante del Ministerio de Defensa.

Lo verdaderamente significativo no es, por tanto, que el Ministerio de Defensa mienta (lo hace siempre). Lo relevante es que se consolida, y aumenta gravemente incluso, la política de injerencia militar que aplica el Ministerio de Defensa por medio de estas operaciones en el exterior y que lo hace sin la más mínima crítica ni oposición a este papel creciente en el militarismo mundial.

Hay que criticar la cifra de gasto, pero más aún la razón de ser, el “para qué” se usa este dineral, tanto el uso supuesto (operaciones en el exterior) que encubren una política exterior militarizada y agresiva que cuenta con más medios que cualquier otra dimensión de la política exterior del Estado, como el uso real (que se aprovecha además para exhibir armamento español con vistas a la venta de armas en la que somos la sexta potencia exportadora mundial, así como para camuflar gasto de operatividad y de reparaciones de las fuerzas armadas que no aparece en el presupuesto del Ministerio de Defensa y para incentivar el sueldo de los soldados que participan en todo esto).

Podemos comparar la cifra con la que aporta España a la cooperación internacional o a la solidaridad con otros pueblos. el resultado es desalentador y escandaloso. Somos un peligro, concretamente el segundo contribuyente militar europeo en tropas en el exterior y el cuarto de la ONU, algo inaudito y vergonzoso.

Tal vez ahora la Ministra pretenda “aflorar” este espectacular aumento de la partida de operaciones militares en el exterior y consignarla en los presupuestos de 2018 para simular y vendernos que intentamos acercarnos al 2% del PIB en gasto militar (cuando la realidad es que este gasto ya se produce y superamos el 2% del PIB en gasto militar y que lo hacen de forma opaca, para que la gente no se entere de esta opción militarista).

En todo caso, sería deseable imponer por ley la obligación de transparentar todo el gasto militar y de someter al debate social y al control las razones de nuestro espectacular fomento del militarismo y su enorme gasto.

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Unas preguntas simples sobre las 87 intervenciones militares españolas en el exterior

Fuente: Revista Española de Defensa

Recientemente España se ha desplegado militarmente hablando en Letonia, país con el que, a tenor del “informe país” de la Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, España cuenta con una ridícula inversión directa de 1´64 millones de euros en 2015 y acumulada desde 2012 de 17,9 millones de euros, una verdadera nadería, principalmente relacionada con negocios de FCC, Iberdrola, Inditex y Mango. A Letonia le exporta España productos por la también ridícula cifra de 133 millones de euros, sobre todo cereales (56 millones), madera (8 millones) y equipos eléctricos (29 millones), e importamos de Letonia por valor de 161 millones de euros, principalmente por frutas (28 millones), verduras (17 millones) y bebidas alcohólicas (16 millones).

Con Letonia no nos une más de lo que, por ejemplo, con países como Mueva Zelanda, por poner uno que esté a nuestras antípodas, con el que mantenemos relaciones internacionales desde mucho tiempo antes, inversiones más cuantiosas, exportaciones por más de 229 millones de euros e importaciones de 137 millones, según el propio informe país correspondiente o con Madagascar, con quien España mantiene relaciones desde mucho más tiempo que con Letonia, mantiene inversiones sólidas y de mayor calado, sobre todo en la generación de energía, y exportamos en 2015 más de 30 millones de euros, con importaciones de Madagascar por valor de 71 millones en dicho año, y una cooperación internacional de más de 30 millones de euros (cero euros en el caso letón).

Con Letonia, la relación española es, por decir algo, “por los pelos” y tangencialmente por el hecho de ser ambos miembros de la UE y de la OTAN y de plegarse ambos al mando de EE.UU.

¿Qué tenemos que ver con Letonia como para mandar a nuestro ejército, en formación de combate, allí? Aparentemente nada. Pero nuestros políticos afirman, con Rajoy a la cabeza, que mucho, muchísimo y que sin nuestra presencia militar en Letonia prácticamente la vamos a cagar como sociedad, hasta el punto de que aprovechó su visita a la base militar de Adazi, donde está acampada la tropa española en dicho país, para anunciar que España aumentará su presencia militar en aquel país para atajar la creciente agresividad rusa.

La respuesta obvia es que bien poco. Que las razones que esgrime nuestro rancio militarismo para involucrarse (por cierto, incumpliendo el mandato de llevar estos temas al Parlamento para su aprobación) en una operación militar allí no tiene que ver ni con los intereses de España en aquel lugar (como vemos casi ninguno), ni con la defensa de España, ni con los intereses mundanos de los españoles, tales como aguantar las políticas antisociales que padecemos, conseguir empleo, una sanidad de calidad y tantas otras. Y si se nos apura, tampoco tiene nada que ver con los intereses de los letones, probablemente poco ufanos del papelón que la OTAN está jugando en su frontera con Rusia.

Cuentan más bien razones de otra índole, como por ejemplo:

  • Que la única manera de pintar algo en la política internacional de nuestro gobierno, y a falta de verdadera política, es vindicarse como mamporreros en cuanto conflicto bélico aparece y dejar claro así nuestro papel subalterno y de guardián de las esencias de occidente.
  • Que se quieren congraciar con EEUU y demostrar que su contribución al esfuerzo militar exigido por éste es puntual y fiel.
  • Que, dado que el presupuesto explícito del Ministerio de Defensa únicamente da para pagar los PEAS, pagar los sueldos de nuestro desproporcionado ejército y poco más, la única manera de disfrazar el gasto de mantenimiento y la operatividad de los sistemas de armas es mandarlas fuera a rodar y pasar luego a los gastos opacos de las operaciones en el exterior la factura de las reparaciones, de la puesta a punto, etc.
  • Que al exhibir nuestras armas en el extranjero es más fácil vender nuestro catálogo de armamento a terceros, lo que le viene muy bien a la industria militar y a sus aliados políticos y económicos.
  • Que de paso sirve de entrenamiento para los soldados españoles que se despliegan en estas misiones.
  • Que dada la impopularidad del militarismo en España, y principalmente del gasto militar, sacar triunfalistamente la tropa al exterior, inventar un relato entre humanitario y heroico lleno de tópicos y trufado de boberías y llenar las portadas de sensibleras fotografías de nuestra flamante ministra, del propio Rajoy y otras instituciones, sirve muy bien a la campaña de autobombo del ejército y para intentar justificar el desmesurado gasto militar que mantenemos.
  • Que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, ofrecen a nuestros militares un cuantioso sobresueldo que les deja bien contentos con esta situación.

De modo que, hecha la pregunta, hecha la respuesta: la misión sirve para mantener el estado de despropósito de la defensa española y para beneficiar a los de siempre. Para nada más y, sobre todo, para nada relacionado con la defensa y con los intereses humanitarios y buenistas que se invocan por nuestra casta extractiva.

Pero nos vamos a preguntar otras cuantas cuestiones igualmente incómodas. Por ejemplo:

  • ¿Cuánto cuesta este envío de tropas y tanques a Letonia en realidad?
  • ¿Para que sirven las otras cinco misiones bajo mando OTAN que realiza España en la actualidad (Apoyo a Irak  adiestrando a sus soldados, Apoyo a Turquía con misiles Patriot, Grupos navales permanentes de la OTAN, Policía aérea en el Báltico , Resolute Support en Afganistán y Sea Guardian ) y cuánto nos cuestan al año?
  • ¿Para qué sirven las seis misiones que realizamos actualmente bajo mandato de la Unión Europea (EUNAVFORMED Sofía http://www.defensa.gob.es/misiones/en_exterior/actuales/listado/eunavformed.html en las costas libias, EUTM RCA en República Centroafricana entrenando militares, EUTM Somalia  también entrenando militares, EUTM Mali en apoyo del expansionismo francés, Destacamento Marfil en Senegal, Operación Atalanta  en el índico), y cuánto cuestan al año o desde que llevamos con ellas?
  • ¿Para qué sirven las tres operaciones militares que mantenemos bajo mandato ONU (FINUL en Líbano, Acuerdo de paz  en Colombia, y apoyo a RCA en Gabón) y cuánto cuestan al año o desde que llevamos con ellas?
  • ¿Para qué sirven las cuatro operaciones militares que mantenemos por propia iniciativa y sin mandato alguno (Golfo de Guinea , Seguridad cooperativa  en Mauritania, Seguridad cooperativa en Senegal y Seguridad cooperativa en Túnez) y cuánto cuestan?
  • ¿En qué han mejorado los índices de desarrollo humano, o el índice de paz de estos lugares gracias a la presencia y la inversión militar española en estos años?
  • Para qué han servido las en total 87 operaciones militares que llevamos desde Felipe González hasta la fecha, 21 con Felipe González, 23 con Aznar, 22 con Zapatero y otras 21 con Rajoy, con miles de millones malgastados en estas?
  • ¿Para vender armas, para ocultar y encubrir el gasto de operatividad de las fuerzas armadas, para entrenar a la tropa, para servir a la estrategia de dominación de occidente, … o para ayudar a conseguir un mundo más justo y pacífico?
  • ¿Se ha evaluado qué impacto habría tenido efectuar un esfuerzo en recursos personales y económicos similar en cooperación al desarrollo?

Resulta evidente que nuestro exagerado intervencionismo militar no es una buena señal y nada tiene que ver con una política de paz.

¿Por qué nadie le pregunta en serio estas cosas al gobierno?

¿Por qué no se muestra nuestra rebeldía e indignación ante este macabro papel de nuestra política exterior?

Muchos poqués y pocas ganas de encararlos. Se nota que estamos de vacaciones.

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Cascos azules: un abuso sexual cada 2’16 días

Imagen de Ejército Argentino

Fuente:  RT.

Siempre denunciamos que lo militar es la peor forma de afrontar un conflicto, siempre decimos que antes que resolverlo lo que suele ocurrir si se usa lo militar es que el conflicto se agrava y/o se enquista.

¿Otra prueba?  Pues ahí va:  los pacíficos cascos azules de la ONU.

Integrantes de las Fuerzas de Paz de la ONU están acusados de haber cometido casi 2.000 abusos sexuales en los últimos doce años, incluidos más de 300 casos que implicaron a menores de edad, pero solo una pequeña proporción de los abusadores acabaron entre rejas

2.000 en 12 años.  Son 166’6 al año.  13’8 al mes.  Una cada 2’16 días. No lo vemos ni pacífico ni humanitario que digamos.

Impresiona.  Y eso que es necesario señalar que un grandísimo porcentaje de los abusos sexuales no serán denunciados y pasarán desapercibidos.  ¿Se llegará a denunciar el 10 % en estos países en guerra, pobres, analfabetos?

¿Quién es el enemigo?

Ni las bien valoradas fuerzas de paz de la ONU se libran de su esencia militar y violenta y usan sus armas y la situación de debilidad y vulneración constante de las poblaciones para abusar de ellas gravemente.

Además, como en todas las guerras o conflictos militares, la impunidad es la nota predominante para los uniformados.

En Haití:

nueve adolescentes de ambos sexos fueron explotados sexualmente de manera sistemática por al menos 134 cascos azules de Sri Lanka entre 2004 y 2007.

En República Centroafricana: donde ahora 4 son los acusados de abusos sexuales a 4 víctimas.  Se nos podrá decir que de los 11.800 soldados desplegados en R. Centroafricana, 4 casos no son muchos.  A nosotros nos parecen demasiados.  Además,

Los nuevos cargos siguen a una serie de acusaciones por actos de abuso sexual que las tropas francesas y africanas cometieron en la República Centroafricana, donde entre diciembre de 2013 y junio de 2014 obligaron a menores de edad a realizar actos sexuales a cambio de alimentos.

Según cuenta la agencia AP, autora de la investigación,

De acuerdo con un informe interno de la ONU, 114 de los efectivos fueron enviados de vuelta a su país como resultado de una investigación, pero ninguno fue encarcelado.

Los abusadores eran oriundos de Bangladés, Brasil, Jordania, Pakistán, Nigeria, Uruguay y Sri Lanka, según datos de la ONU.

Además, los soldados se aprovechan del vacío legal y de la connivencia de las autoridades de sus respectivos países:

La jurisdicción de la ONU no se extiende a los cascos azules, ya que la facultad de imputarlos y juzgarlos pertenece a los países que contribuyen con personal a las fuerzas de la ONU.

AP solicitó repetidamente información a 23 países sobre el número de soldados de su nacionalidad que afrontan acusaciones y sobre las diligencias tomadas para investigarlas, pero pocos Gobiernos respondieron y los nombres de los culpables se mantienen en secreto.

Evidentemente, no estamos diciendo que todos los soldados sean malos.  Pero sí nos parece acertado decir que la institución militar genera, per se, múltiples tipos de violencia:  directa, estructural y cultura.  Es decir, que lo militar sí es una mala opción, quizá la peor.

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La implicación militar de España en las guerras de Oriente Medio

Alfredo Miguel Romero

Fuente:  Europa Press.

Nos recuerda Europa Press que España participa militarmente de estas formas en las guerras de Oriente Medio:

  • Desde enero de 2015, con 149 militares en la base turca de Incirlik que, además, cuenta con 6 lanzadores de misiles Patriot y un radar.  Todo ello como apoyo a las acciones de la OTAN.
  • Con la base en Rota, sede del Escudo Antimisiles y de donde partieron los dos destructores yankis que atacaron la base aérea del gobierno de Assad en Siria.
  • Con el apoyo a la flota rusa, como en Octubre de 2016 preguntaba ERC:

¿Por qué un país de la UE y de la OTAN colabora con Rusia facilitando apoyo logístico a sus buques de guerra que participan en la guerra de Siria apoyando al dictador Bashar Al Assad?

Pero no hay que olvidar que nuestra actividad en Oriente Medio es mucho mayor que lo anterior porque también tenemos presencia en Irak:

  • España contribuye a la coalición con 374 efectivos, cuyo grueso principal del contingente se encuentra desplegado en el centro de adiestramiento de Besmayah, liderado por España, encargado de formar a las unidades de las Fuerzas Armadas iraquíes.
  • En total, parece que nuestras fuerzas han instruido a 6.000 militares irakíes que ya han participado en batallas importantísimas como la de Mosul.
  • Dentro de la iniciativa de la OTAN sobre el desarrollo de capacidades para Irak, España contribuye a la formación en Jordania de soldados iraquíes en la lucha contra artefactos explosivos improvisados, con participación del personal del Centro de Excelencia aliado C-IED, con sede en Hoyo de Manzanares.
  • Asimismo, las Fuerzas Armadas españolas también instruyen a las fuerzas de operaciones especiales iraquíes en las localidades de Bagdad y Taji.
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España debería financiar las conversaciones de paz de Sudán del Sur

Imagen de Hans Birger Nilsen

Fuente:  Europa Press.

Las autoridades de Sudán del Sur informan de que es imposible realizar las reuniones para buscar la paz dado que carecen de fondos para financiarlas.  La falta de fondos en Sudán del Sur es tan grave que los funcionarios y miembros del gobierno llevan dos meses sin cobrar.

Aunque estas reuniones deberían haber comenzado en marzo, aún no hay perspectivas de que comiencen y con ello condenan a sus habitantes a la desesperación.

Parece ser que era Japón quien se había comprometido a enviar la financiación necesaria para las conversaciones de paz, pero no lo ha hecho.

Pero también el gobierno de Sudán del Sur está haciendo dejación de funciones porque hay actuaciones que no son dependientes más que de la decisión política y no se han hecho.  Un ejemplo es el nombramiento y la jura del cargo del Comité Directivo para el Diálogo, que se publicó en diciembre, pero que aún no han sido llamados para prestar juramento.

Hay que recordar que las conversaciones de paz en Sudán del Sur han sido suspendidas múltiples veces en los últimos años.

¿Cuánto costará reanudar estas conversaciones de paz?

Una política de defensa alternativa y noviolenta debería de ocuparse de este problema.  Habría que anular alguna partida militarista del presupuesto de defensa actual para invertirla en impulsar estas conversaciones de paz.  Se podría renunciar a la compra de alguna fragata, de algún eurofighter, de algún 8×8, o también se podría reunicar a alguna de nuestras intervenciones militares en el extranjero y con ello financiar estas conversaciones de paz.

A ello se le llama transarme, política que consiste en defender la Seguridad Humana mediante la transferencia progresiva de parte del presupuesto militar a usos civiles de defensa noviolenta.

La paz en Sudán de Sur sería un éxito para esta política noviolenta de defensa, pero claro, dejarían de ganar dinero nuestras élites militaristas con la venta de armas.

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España apoya a USA en la guerra de Siria

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Fuente:  El Diario.

La noticia no deja lugar a dudas:

Los dos buques desde los que Estados Unidos ha lanzado los misiles contra una base militar del Gobierno sirio, el USS Porter y el USS Ross, forman parte de la base naval de Rota (Cádiz), desde donde han salido para llevar a cabo el ataque.

Los dos destructores forman parte del escudo antimisiles de la OTAN. El Porter llegó a España en abril de 2015 y el Ross lo hizo en junio de 2014.

Aún así se insistirá en que España no participa en ningún conflicto armado, que nuestras tropas no están invadiendo otros países sino que las hemos proyectado a Misiones Internacionales de Paz.

Tampoco queda duda de que el escudo antimisiles no es el elemento exclusivamente defensivo que nos vendían, sino que se usa, también, o sobre todo, como un elemento ofensivo para la política estadounidense.

Es fácil deducir que el resto de las bases militares yankis también tienen carácter ofensivo y que los ejercicios que se hacen permanentemente en el polígono de tiro de Bardenas Reales sirven para entrenar estas intervenciones militares.

Es fácil deducir que somos co-agresores.  Aunque alardeamos que no somos enemigos de nadie, nuestras políticas nos van llevando, paso a paso, a conseguir que múltiples países nos consideren como uno de los enemigos a batir.

Es fácil deducir que Rota y todo el territorio español aumenta su riesgo de atentados terroristas en represalia por nuestra actuación militarista y seguidista del imperio yanki.

Resulta asombroso y turbador comprobar que ningún político español hará autocrítica ni asumirá las consecuencias.

Y todo porque la política de defensa es una política de Estado.  ¿Qué significa eso?  Pues que no se discute, que no se cambia, que no se cuestiona.

Da la casualidad de que esta política de Estado es también una política ranciamente de derechas y violenta, pero eso es sólo casualidad, nos dirán.

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La Armada española: non plus ultra

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Por Felipe Araya Allende

Fuente ABC

Nos agrada leer de vez en cuando las fastuosas noticias militares del ABC, porque suele juntar al acartonado y ampuloso lenguaje de la derechona el no menos enfático interés por los empolvados valores imperiales que ya solo se conservan en los museos más trasnochados y en algunas mentalidades periclitadas pero bien influyentes. Un ejercicio por tanto entre nostálgico y jocoso este de leer a las ajadas plumas del periódico más que centenario relatar sus ideales de cuando eran jóvenes y creían que la bota que pisa con estrépito era la solución ideal para un pueblo individualista y disoluto que necesitaba autoridad y adalides como guía espiritual que nos sacara de uno de los atolladeros de nuestra historia, que tampoco hace tanto de todo eso.

Perdónennos si el exceso de lirismo nos hace cometer excesos. Es el efecto de leer a la vez el ABC postmoderno de ahora y los libros del Jorge Vigón de antaño. Y es que a veces confundimos los delirios.

El caso es que nos anuncia el ABC, en pleno 2017, que de nuevo surcamos los siete mares y nuestra Armada, como otrora, vuelve a ser una Armada en condiciones, fuerte y rocosa, como en otro tiempo, lo cual, sin duda, es un motivo de regocijo para los lectores más recalcitrantes del periódico monárquico y de preocupación para quienes nos atrevemos a poner en duda tanto énfasis guerrero.

Para consultar con pelos y señales esta singladura, ofrecen un mapa interactivo bien elocuente.

Doce buques operativos, dice ABC, en operaciones exteriores (según la página web de la Armada contamos con 60 incluyendo aquí barcos auxiliares).

«el mayor despliegue naval militar de España en las últimas décadas», tal y como confirman las fuentes militares consultadas por ABC. Se podría asegurar sin temor a errar de que se trata del mayor operativo militar naval en tiempos de democracia

Pero el despliegue, dice Abc, no es sólo cuantitativo, sino cualitativo

por la variedad operativa de los buques, la tipología y pabellones de las misiones (UE, OTAN o nacional) y las áreas de actuación tan dispares como el golfo de Guinea, el mar Mediterráneo, el mar Negro, las costas australianas, el golfo de Adén, el sur de Reino Unido o la zona de la Antártida.

Ya lo ven, otra vez el sol dichoso que no se pone en el imperio que nuestros barcos cualitativos surcan en su singladura neoiperial.

¿Se han preguntado alguna vez qué narices hacemos en el Golfo de Guinea con barcos militares, o en el Mar negro, o en las costas australianas o en la Antártida?

¿Para qué necesitamos este dispositivo asombroso de barcos militares?

Pues lo que hacemos es invadir. Lo dice finamente, con pulcritud elegante aunque casposa, ABC, para quien el hecho de que

Armada Española disponga desde el pasado mes de noviembre y hasta junio de un destacamento de 20 efectivos de la Fuerza de Guerra Naval Especial en Irak arroja un dato geográfico insólito: este mes ha desempeñado misiones en los seis continentes, sin olvidar la propia de vigilancia marítima de las aguas territoriales de España.

Porque estos barcos de guerra no están, como nos querían hacer creer hasta que comprobaron que la supina ignorancia y el desinterés inmoral de la abúlica y cínica sociedad era tal que nos importaba un pimiento cualquier tropelía que hicieran en nuestro nombre los militares, para defender las fronteras, sino para atacar y amedrentar otras, allende los mares, y por orden de la OTAN y el militarismo rampante y cada vez más deplorable de ese Occidente que dice con la chica el cuento de los derechos humanos, y a cañonazos las cuentas de la dominación.

Y no solo es que aportamos el músculo, los barcos, sino también el dominio de la misión marítima, dice ABC, lo cual, parece insinuar, nos hace mucho más importantes y orgullosos de este destino en lo universal que, muy a nuestro pesar, los que mandan se empeñan en que llevemos adelante.

Y así ostentamos el “liderazgo” de la operación Atalanta, en aguas del Índico y para garantizar las condiciones privilegiadas de occidente en la ruta de Asia al Mediterráneo.

También llevamos con ese orgullo español tan propio el honor de ostentar el “mando” de la Fuerza Naval Europea (Eunavfor) y de participar en la misión de control de las aguas de Libia para que los desgraciados inmigrantes frutos de nuestras políticas nefastas no puedan llegar a Europa, y aportamos otros seis buques a las operaciones militares de la OTAN (SNMG-1 en el Atlántico Norte y mar Báltico, SNMG-2 en el Mediterráneo y SNMCMG-2 el mar Negro, Dynamic.Manta 2017 de guerra antisubmarina) y una fragata, Cristobal Colón, en Australia (en este caso ABC se olvida de decirnos a las claras que la misión australiana consiste en exhibir el barco por si los australianos, en plena expansión de su gasto militar, nos compran unas cuantas parecidas),

La explicación de por qué estamos en el Golfo de Guinea merece mención aparte, pues demuestra la gran idea de solidaridad que comparte nuestro militarismo, tan esforzado por otra parte:

desarrolla una serie de ejercicios bilaterales con naciones africanas con el propósito de fortalecer sus capacidades marítimas y ofrecer seguridad a una zona acosada también por una incipiente actividad pirata.

y, a continuación, nos informa también, como quien no quiere la cosa que

Gran parte del petróleo que consume España procede de Nigeria.

No es que esté allí por el asunto del petróleo, que va, es que de paso coincide el petróleo con nuestro interés en ayudar a los pobres negritos, que están infectados de piratas e inseguridad fruto de la casualidad.

En contra de la creencia de que desarrollamos una operación científica en la Antártida, alimentada por la mala publicidad y el acriticismo de nuestros periodistas, nos informa ABC de la naturaleza militar de aquel experimento

Otros dos buques completan el gran despliegue naval de la Armada Española. El buque oceanográfico Hespérides que apoyó la Campaña Antártica del Ejército de Tierra, la base española en el continente blanco arrió la bandera el pasado 9 de marzo.

De modo que se desvela, casi por descuido, el carácter militar y no científico del rollo antártico y del buque oceanográfico Hespérides, que se paga desde el ministerio de Hacienda y no del de Defensa. Curiosidades de la vida.

De modo que, ufanos, nos muestran la obscena realidad de una Armada enfocada a la proyección militar (antes se decía capacidad de invasión) y presente en cuanto lugar necesita mamporreros para imponer un orden injusto por la fuerza.

No es la Armada para la defensa de nada. Es la Armada para la imposición del paradigma dominación-violencia en el que anda enredado Occidente, y en la pequeña porción del pastel que nos tiene asignado el amo del mundo.

Menudo fiasco.

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Campeones de injerencia militar

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Por David Escalera

Fuente: Marca España

Pues ya ven en qué poquita cosa se queda la cacareada Marca España, que ahora vende como el logro español 2017 el que los ejércitos españoles liderarán tres de las operaciones militaren con las que los ejércitos occidentales imponen, manu militari, su idea de paz y seguridad, que poco tiene que ver con seguridad y mucho menos con paz.

Dice la Marca España, sacando pecho militar que

A lo largo de este 2017 las Fuerzas Armadas españolas tomarán el mando de tres contingentes multinacionales en el exterior: el Cuartel General de la Operación Atalanta de la UE; la Task Unit 2 de la Agrupación Naval Permanente 2 de la OTAN; y la Fuerza de Respuesta Rápida de la Unión Europea, la denominada ‘Battle Group’.

Osea, que mandaremos las tropas de agresión del Índico, las de control militar del Mediterráneo y, por si fuera poco, las de “disuasión” encaminadas a amedrentar a los rusos. Tres operaciones de riesgo que, más que enorgullecernos, deberían llevarnos al debate de qué es lo que en realidad queremos entender por seguridad y de qué nos tenemos que defender.

Pero la Marca España no se conforma con esto

En la actualidad, las Fuerzas Armadas de España están desplegadas en 17 misiones en el exterior, repartidas en tres continentes: Oriente Medio, Europa y África. Los contingentes españoles están enmarcados en las misiones de Naciones Unidas (FINUL Líbano), la Unión Europea (Althea, Atalanta, EUCAP Nestor, EUTM Malí, EUTM Somalia, EUMAN RCA, EUNAVFORMED, Irak) y la OTAN (Resolute Support, Active Endeavour, Sea Guardian, Policía Aérea).

y

Además llevan a cabo otras en coalición (Inherent Resolve), con acuerdos bilaterales o de cooperación militar y de seguridad (Turquía, Senegal, Malí) a las que se suman las operaciones nacionales de vigilancia, seguridad y emergencias.

Y es que somos los campeones en mamporreo militar internacional.

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El Golfo Pérsico se rearma

Fuente:  El País.

Los datos, expresados en el siguiente gráfico, son demoledores:

Los datos por volumen total de importación de armamento nos asombran:  Arabia Saudí tiene la segunda posición mundial y los Emiratos Árabes Unidos la tercera.

Esto es muy mala noticia para las poblaciones de estos países, sobre todo para la parte pobre, porque sus prestaciones sociales bajarán, incluso aunque los potentes petrodólares puedan compensar, en parte, este dispendio militarista.

Pero también es muy mala noticia para Yemen, Somalia, Siria y un largo etcétera de países cercanos.  Porque los datos de importaciones de armamento nos indican que estos países se están rearmando hasta los dientes dado que desean tener una política exterior todavía más intervencionista y violenta con sus vecinos, más o menos cercanos.  ¿Tantos enemigos tienen?  O, ¿son ellos el enemigo?

Datos así son los que nos hacen pensar que, penosamente, las guerras de Siria y Yemen se van a enquistar.

Parece que tienen miedo Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos.  Parece que algo de su política exterior no les gusta, o saben que lo están haciendo mal, porque necesitan rearmarse tanto.  Saben que quien siembra vientos, recoge tempestades.

Por otro lado, también nos impresiona que dos mini países como Omán y Qatar suban su gasto en armas en porcentajes del 692 % y del 245 %, respectivamente.

¿Qué significa esta política?  Son ricos gracias al petróleo.  Y gastan su riqueza en lo más inútil y contraproducente que existe, las armas.

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Las 17 razones para la guerra continua en Somalia, y el negocio privado que conlleva

Image de Kate Bum

Fuente:  El Orden Mundial.

En un artículo tétrico, si pensamos en los somalíes, pero realista nos desgranan las razones por las que Somalia es el país de la guerra continua.  Nosotros hemos contado 17, una barbaridad:

  1. La gente obedece a los clanes, no al gobierno central
  2. la expansión de los señores de la guerra en el territorio,
  3. así como la presencia de milicias de alquiler locales
  4. y de mercenarios occidentales,
  5. el problema de la piratería de sus costas,
  6. el tráfico de armas
  7. y el negocio de la ayuda humanitaria,
  8. las hambrunas,
  9. la sequía,
  10. el desplazamiento forzado externo e interno de sus ciudadanos
  11. el desdén internacional
  12. la corrupción generalizada
  13. la mayor tasa de mortalidad infantil del mundo
  14. el fracaso de las injerencias humanitarias llevadas a cabo militarmente.  Que no consiguió completamente la facilitación de ayuda humanitaria a los somalíes atrapados por la guerra y la hambruna, ni se consiguió un alto el fuego entre facciones
  15. la aplicación de la Sharia como paradigma de Estado
  16. la llamada a la Yihad en Somalia por parte de la insurgencia islamista
  17. las compañías de seguridad privadas, mayoritariamente a sueldo estadounidense.

La segunda parte del artículo trata sobre las compañías de seguridad privadas que intervienen en la guerra de Somalia.  Aunque sólo informan de una: Bancroft Global Development empresa por un nativo de Virginia (EEUU), Michael Stock, en 1999:

  • comenzó proveyendo “expertos en misiones” extranjeros –que reciben el apodo de mentors en Bancroft, mentores en castellano– a las tropas de la AMISOM establecidas en Somalia. Sus servicios fueron inicialmente contratados por Uganda en noviembre del 2007 y seguidamente de Burundi en agosto del 2008, utilizando la financiación estadounidense para ello.
  • luego, el ejecutivo de Barack Obama identificó las actividades mentoras de la firma Bancroft como un factor determinante de éxito y comenzó a financiarlas directamente y no a través de países terceros de la misión africana. El contrato millonario entre el gobierno y la compañía de Virginia se cerró a comienzos de 2010. En el presente, la Associated Press estima que EEUU gastó unos 206.000 millones de dólares en subcontratos similares tanto en Iraq como en Afganistán, entre el 2002 y el 2011.
  • Bancroft, a diferencia de Blackwater, que arma a sus “mentores”, parece respetar el embargo de armas impuesto por la ONU en Somalia, ya que su personal –en su mayoría veteranos de guerra procedentes de cuerpos de élite norteamericanos o europeos– no porta armas, lo que según ellos les expone a un peligro aún más inminente que les hace confiar su protección a las fuerzas africanas que entrenan.
  • todas las empresas del sector tienen como común denominador la táctica contrainsurgente y el combate de guerrillas en zonas de conflicto que ocasionan alta mortandad o del complejo medio físico.
  • En realidad, su fundador y actual propietario de tan sólo 36 años decidió constituirla de dos firmas con misiones desiguales.
  • Por un lado, Bancroft Global Development es una organización que se proclama sin ánimo de lucro, y busca la estabilización de una zona determinada en conflicto armado utilizando el ya clásico modus operandi de operar “por, con y a través” de las fuerzas armadas locales u oficiales –o más bien, aquellas que decidan contratar sus servicios importando poco su legitimidad–, lo que en Somalia significa asistir al personal de la Misión de Paz de la Unión Africana principalmente, y también a la policía nacional somalí –compuesta en gran porcentaje por antiguas milicias de ciertos señores de la guerra que ahora respaldan al Gobierno de Transición–.
  • En el otro extremo se halla la vertiente lucrativa de Bancroft, aquella que genera ingresos y mantiene al barco de Michael Stock a flote. La razón de ser de Bancroft Global Investment es la de, literalmente, capitalizar el éxito militar de las campañas que lidera en la AMISOM, invirtiendo en la reconstrucción del país o de la región una vez pacificada, en lugares donde nadie más se atrevería a arriesgar su dinero, como ya haya hecho en el pasado en Afganistán. Sin embargo, la inversión en Real Estate –inmobiliaria– no sólo se lleva a cabo a posteriori, sino también durante el momento de la conflagración, como así muestran las anteriores experiencias bélicas de la firma.
  • A finales de los años 90, Stock se marchó al Sahara Occidental donde le impresionó que el gobierno de Marruecos aún no se hubiera encargado de desmantelar las minas antipersona que permanecían enterradas bajo la arena, visualizando la idea mater de lo que sería Bancroft. En sus primeros pasos, operó en Afganistán donde mediante un socio local formó una pequeña sociedad –Mine Pro.- que entrenaba a perros detectores de minas al mismo tiempo que se dedicaba a hacer un poco de todo, desde reparar coches a cañerías.

En definitiva, lo que hacen Bancroft y Michael Stock es una nueva versión del negocio de la guerra:

En una reciente entrevista, Stock aseguraba que él no se dedica a hacer la guerra en el país más oriental de África, sino a “buscar la paz, reconstruir una ciudad, un país que lo ha perdido todo en términos de educación, economía y sanidad”, pues para él las posibilidades de negocio son infinitas en un lugar donde hay que empezar de cero, una idea que le ha llevado a levantar un monumental hotel fortificado al pie de la playa de Mogadiscio, donde se resguardan los altos cargos somalís y el personal diplomático. El resort, al que han llamado International Campus, cuenta con una piscina como la mayoría de los hoteles de playa del mundo, solo que en éste cuando llueve, llueven balas y metralla. Más allá de las vistas del Índico, también dispone de un búnker, un hospital y algo similar a un autoservicio de equipamiento y reparación militar a lo Mad Max.

También tiene como objetivo:  la creación de una fábrica de cemento que se encargue de cimentar el nuevo Mogadiscio

El final del artículo se abre, brevemente para nuestro gusto, a las críticas:

Oponentes de estos contratos claman que estas compañías no son más que mercenarios modernos a sueldo y que se hallan efectivamente por encima de la ley en los países en los que son contratados. Estos contratos se realizan siempre en un marco de dudosa legitimidad ética y moral, pues operan en los lugares más inestables del globo, en estados fallidos y débiles en los que el poder de estas corporaciones privadas y su capacidad organizacional pueden llegar a anular con creces al del gobierno local. Las operaciones de otro de los grandes proveedores de seguridad privada, G4’S, en Sudán del Sur, son un caso a tener en cuenta en este sentido. También se les acusa frecuentemente de implementar de manera tácita y encubierta las directrices de la política exterior estadounidense.

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