Archive for Instituto Tecnológico La Marañosa

Un colegio público y elitista dentro de un recinto militar. Un anacronismo más

 

colegio general izquierdo

CEIP General Izquierdo

Fuente: BOE

¿Sería sorprendente conocer que un recinto militar albergue un colegio público, pagado con fondos públicos, y perteneciente a la red de colegios de una Comunidad Autónoma, pero sólo para uso de los hijos del personal militar y civil que trabaja en dicho recinto?

¿Nos parecería un anacronismo digno de otro mundo o de otras épocas?

Pues el tal centro existe. Se llama «Colegio General Izquierdo (CEIP General Izquierdo) y se encuentra dentro del recinto militar de La Marañosa, en San Martín de la Vega (Madrid).

Del recinto de la Marañosa ya hemos hablado largo y tendido: una fábrica militar desde donde se fabricó entre otras lindezas gas mostaza para tirárselo a los rifeños, o se investiga ahora con armamento NBQ con absoluta opacidad.

El colegio «General Izquierdo» se creó por Orden Ministerial de de 15 de enero de 1948, BOE nº 103 de 11 de junio del mismo año, con objeto de atender a la educación primaria de los hijos de los jefes, oficiales y personal civil que trabajaba en la fábrica de muerte.

Este engendro continuó en activo por los años, y fue primeramente asumido por el Ministerio de Educación por Orden Ministerial de 1 de octubre de 1976 (BOE de 15 de noviembre), pasando luego a regirse por Real Decreto 295/1988 de 25 de marzo (BOE del 14 de abril de 1988) que aprueba el primer convenio de colaboración entre Defensa y Educación para mantener este colegio dentro de un recinto militar,convenio luego renovado en períodos sucesivos, pasando a depender de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid en el año 2001

Entre las peculiaridades del colegio, cuenta con 247 alumnos y su  Consejo Escolar cuenta con un representante del Ministerio de Defensa. No adivinamos a entender para qué.

El Colegio en cuestión debería haber desaparecido, si leemos los diversos convenios establecidos entre el Ministerio de Defensa y el de Educación, primero, y la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid a partir del año 2001, pero sigue en pié.

Y,lo que es más grave, la Resolución 420/38163/2016, de 14 de octubre, de la Secretaría General Técnica del Ministerio de Defensa (BOE de 31 de octubre de 2016), en la que se publica la sexta renovación del convenio, prorroga su mantenimiento al menos hasta el curso 2019/2020.

La justificación de las sucesivas prórrogas para mantener un colegio público de uso exclusivo de hijos de militares y trabajadores de un centro militar y dentro del recinto militar es que la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de San Martín no han encontrado terreno y medios para construir un colegio fuera y el ejército cede generosamente un espacio que tienen destinado a colegio para tales fines. Y, añadimos nosotros, tampoco para distribuir a los alumnos en otros centros.

Parece una razón  poco creíble y muy incompetente: que la administración educativa y un municipio no encuentre modo desde 1976 a la fecha para construir un colegio destinado a 247 alumnos no resulta, ni de lejos, justificable.

Conforme al convenio que ahora se renueva por sexta vez, la Comunidad de Madrid corre con todos los gastos propios del centro escolar (reparaciones, mejoras, etc) y con los impuestos que se deriven, debe conservar las instalaciones en perfecto estado y corre también con todo el gasto de personal. También correrá con el gasto de transporte escolar al alumnado (según la página web del centro, usado por casi todo el alumnado)

Si sumamos el número de años de vigencia del convenio (15 hasta la fecha)  y las inversiones y gastos habidos por parte de la Comunidad de Madrid para mantener el centro, así como el gasto en transporte escolar que, según la página web del centro, dispone, nos parece evidente que haber realizado un colegio moderno en condiciones más civiles no es un gasto tan desproporcionado y alejado al de mantener este colegio dentro de un recinto militar y solo para hijos de militares.

Un total despropósito.

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Las armas químicas y su destrucción

Imagen de Cedward Brice

El de las armas químicas es un asunto muy poco tratado en los medios de comunicación de masas, salvo cuando ocurren hechos puntuales de uso o amenaza.  Glosamos aquí dos entradas de sendos blogs porque hacen un tratamiento del tema muy interesante a la par que general, lo cual nos ayuda a comprender mejor este apartado del armamentismo mundial.

Fuente:  Posos de Anarquía.

Existe una Convención de armas químicas (1993) y una Organización Para la Prohibición de las Armas Químicas (1997).  Parece que su trabajo es constante en la destrucción de arsenales de armas químicas:

“la organización ha supervisado ya la destrucción de las tres cuartas partes de todas las armas químicas declaradas e inspecciona a diario la industria química”. De las casi 72.000 toneladas de agentes químicos declarados, ya han sido destruidos más de 53.600 toneladas (75,37%).

Además,

La Convención establece, no sólo la obligación de destruir todas las armas químicas, sino también las instalaciones en las que se producen esas armas, por lo que casi todas las instalaciones han sido destruidas o reconvertidas para propósitos pacíficos”.  Nieves García, actual secretaria de ANPAQ, explica que cuando arrancó la OPAQ hubo que abordar tanto a los países poseedores de armas químicas (EEUU, Albania, Corea del Sur, India, Iraq, Libia y Rusia), como a los productores (Bosnia Herzegovina, China, Corea del Sur, EEUU, Francia, India, Irán, Irak, Japón, Libia, Reino Unido, Rusia y Serbia), sin olvidar a aquellos países en los que otros había dejado abandonado armamento de este tipo, como es el caso de China con armas de Japón, Panamá con las de EEUU o Libia con armas químicas italianas.

Hasta la fecha, la OPAQ ya ha realizado un total de 4.779 inspecciones en más de 80 Estados Partes, con más de 2.500 inspecciones en 211 polígonos con armas químicas, de un total de 227 declarados. El balance es muy positivo y, como asegura Alejandre, “a diferencia de otros tratados de desarme y no proliferación, aquí a todos los países se les trata por igual, no se mide con diferente rasero a Occidente y Oriente, entre otras cosas, porque tanto el cuadro directivo como el cuerpo de inspectores de la OPAQ es multinacional”.

Aunque siempre hay estados que se demoran en el cumplimiento de las convenciones internacionales, aunque sean ellos mismos quienes más reclaman a los demás la destrucción de sus arsenales, como por ejemplo …

Según el tratado, en abril de este año todas las armas químicas debían estar destruidas. Sin embargo, no todos los países han llegado a tiempo. Es el caso de EEUU y su último arsenal de armas químicas, el Blue Grass Army Depot, perdido en los bosques de Kentucky. Se trata de un complejo militar de 3.000 millones de dólares que alberga en su interior 523 toneladas de VX y sarin –agentes nerviosos letales utilizados durante la Guerra Fría- y gas mostaza, empleado durante la I Guerra Mundial.

44 bunkers de hormigón, rodeados de dobles vallas metálicas, alambre de espino, un potente despliegue de videocámaras y la advertencia que reza “Uso de fuerza mortal autorizado”, guardan en su interior más de 100.000 municiones llenas de veneno que, según denunciaba Los Ángeles Times hace tres años, algunas de ellas están tan deterioradas que se han detectado trazas de escapes de gas mostaza y sarin en alguno de estos búnkeres.

España también se ve sometida a las inspecciones de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas:

Aunque Nieves García asegura que, cuando se ratificó la Convención, España no era poseedor de armas químicas, las inspecciones sí le afectan en su actividad comercial e industrial, puesto que muchos de los 3.400 compuestos químicos contemplados por la OPAQ se utilizan en procesos productivos con destino a uso civil. Se trata de las denominadas “sustancias de doble uso”, que siendo empleados por la industria y los centros de investigación para actividades lícitas también pueden desviarse de estos usos para la fabricación ilegal de armas químicas. Es el caso de las sustancias ignífugas con que impregnan los rellenos de tapizados de sillas y butacas o el aislante de los tubos de aire acondicionado. Jaime Alejandre, experto en armas químicas, explica que “simplificándolo mucho, el fosgeno que se usa para el relleno de las butacas, basta mezclarlo con cloro para obtener gas mostaza”.  

 En el caso español, García indica que nuestro país ya ha pasado más de medio centenar de inspecciones sin ninguna incidencia destacable. Sólo en España, el número de instalaciones bajo control alcanza potencialmente las 8.000.

Las inspecciones, llevadas a cabo por entre 3 y 5 inspectores de diferentes nacionalidades, son anunciadas por la OPAQ con 48 horas de antelación y, tal y como explica García, son extraordinariamente intrusivas para así descartar que no se hayan producido desvíos de sustancias químicas para otros fines que los declarados por esa instalación: “se meten hasta la cocina revisando facturas de compra y venta, partes de producción, visitando plantas piloto, almacenes”, explica, llegando incluso a plantear ciertas tensiones por cuestiones de propiedad industrial en las que ANPAQ ha de arbitrar.

Los 3.400 compuestos vinculados a las armas químicas que conforman la base de datos de la OPAQ han sido divididos en tres grupos que van desde los agresivos químicos totalmente prohibidos -salvo en los casos de sustancias necesarias para la protección de la propia sociedad, investigación médica o farmacéutica-, los de uso legítimo que afecta a pocos sectores como el farmacéutico, tinturas y textil (materiales ignífugos) y un tercero, mucho más amplio que va desde los detergentes, a productos de belleza e higiene, cementos o pilas.

En el caso del primer grupo (sustancias prohibidas) y siempre y cuando sea para fines de investigación, médicos o farmacéuticos, la Convención permite su producción en cantidades superiores a 100 gramos y hasta 10 kilogramos al año en laboratorios previamente aprobados por la Autoridad Nacional. Si las cantidades son inferiores a 100 gramos al año, no es necesaria la autorización previa ni hay obligación dedeclaración.

La destrucción de las armas químicas sirias:

Fuente:  Kaostica.

El pasado domingo expiró el plazo que tenía Siria para entregar su arsenal de armas químicas, del que se calcula que aún resta un 8%. Las estimaciones realizadas por parte de la ONU y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) se mueven en torno a las 1.300 toneladas de agentes químicos que, tras el ataque que se produjo el año pasado, deben ser destruidas antes del próximo 30 de junio.

En el blog de kaostica se cuenta todo el proceso de neutralización de los agentes químicos de estas armas.

Y además, nos aleccionan sobre la doble moral de EE.UU.:

El Gobierno de Obama es uno de los que mas ha presionado a Siria con la destrucción de su arsenal de armas químicas y, sin embargo, EEUU es probablemente el mayor incumplidor con la Convención de Armas Químicas. Se calcula que sólo desde la I Guerra Mundial hasta 1960, EEUU almacenó unas 31.500 toneladas de armas químicas en nueve instalaciones diferentes (comparativamente, el arsenal de Siria sería un 4% de eso).

En 1985 el propio Gobierno de EEUU dió la orden a su ejército de destruir todos los arsenales químicos, fijando 1994 como la fecha tope para cumplir con su destrucción. Incumplió, como años después también incumpliría la fecha de 2007 tras suscribir la Convención de Armas Químicas, así como sus sucesivas prórrogas.¿Por qué incumple con los plazos si la propia tecnología con la que se están destruyendo las armas sirias es norteamericana?

Mientras, alrededor del 10% del arsenal químico de EEUU (8% e Pueblo (Colorado) y un 2% en Blue Grass (Kentucky), están almacenados y, según algunas fuentes,no en las mejores condiciones precisamente. En cuanto a los plazos manejados por Washington, digamos que pueden ser calificados de generosos: el 8% de Pueblo será destruido mediante procesos biotecnológicos para 2019 y el restante 2% de Blue Grass mediante un proceso denominado ‘oxidación con agua super-crítica’ para 2023.

 

 

 

 

 

 

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Porque las armas químicas son una realidad, reivindiquemos la desaparición de la división NBQR del Instituto Tecnológico de la Marañosa en Getafe

 

Existe una organización para la prohibición de las armas químicas (OPAQ) cuya web informa sobre la relación de los estados miembros que han firmado la Convención contra las Armas Químicas y cuándo entró la Convención en vigor para cada uno de dichos países.  España la firmó en 13 de enero de 1996 y la Convención entró en vigor el 29 de abril del 97.

La lista del oprobio tiene dos versiones:

  • Los países que han firmado el acuerdo pero aún no lo han ratificado:  Israel y Nyanmar.
  • Los países que ni han firmado ni se han adherido:  Sudán del Sur, Angola, Egipto y República Popular Democrática de Corea.

Al unirse al acuerdo, Albania, India, Corea del Sur, Irak, Estados Unidos, Rusia y Libia declararon poseer armas químicas. En 2009 los cuatro primeros ya habían destruido sus reservas.

Pero hay más datos de interés:

El tratado, que complementa el Protocolo de Ginebra de 1925 y la Convención de 1972 sobre armas bacteriológicas, da un plazo de 10 años desde su entrada en vigor para eliminar los arsenales, aunque a Rusia y EE UU se les ha prorrogado dado el enorme tamaño de sus reservas y la dificultad para destruirlas. La revuelta de 2011 en Libia paralizó las tareas de destrucción de su arsenal, por lo que el país también se acogió a una prórroga.

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), que vela por el cumplimiento de la Convención, asegura que para febrero de este año se habían destruido 55.939 toneladas de las 71.196 declaradas (78,57%), distribuidas en 8,7 millones de contenedores y municiones.

En cuanto a las instalaciones necesarias para su elaboración, los 13 Estados que reconocieron tenerlas (entre ellos, Bosnia-Herzegovina, China, Francia, India, Libia, Japón, Reino Unido, Irán y Serbia, además de EE UU y Rusia) las han desactivado, según la OPAQ, por lo que, en teoría, ningún país miembro de la Convención produce armas químicas.

Y aquí está uno de los quid de la cuestión:  si España ha firmado y ratificado el Convenio contra las Armas Químicas, ¿para qué existe la división NBQR del Instituto Tecnológico La Marañosa, en Getafe?, ¿Si España no puede tener armas Químicas y el resto de las naciones (salvo excepciones) tampoco, cómo se come una división NBQR?.

Parece como si una vez firmado el Convenio contra las armas químicas todos los países lo diesen por papel mojado y se dedicasen, con más o menos ahínco, a investigar sobre ellas.  Suelen argüir que es para concociéndolas saber defendernos de ellas.  Nos parece una mera excusa.  ¿Qué harán los demás países, decir, como nosotros, que no tienen armas químicas para luego estar investigando en ellas y tener preparados los procesos de producción para el momento adecuado?  Si es así, el Convenio sería, realmente, papel mojado.

Habría que exigir desde las ongs que en España se dejase de investigar sobre estas armas y desapareciese esta división del Instituto Tecnológico de La Marañosa en Getafe.

También nos preocupan más otras situaciones reales que nos hablan de que las armas químicas son una realidad palpable en la política nacional e internacional de nuestros días.

  • Por un lado, la noticia de mediados de diciembre que dice que Estados Unidos pide un puerto a España para descargar residuos del arsenal químico sirio.  La solicitud también se realizó a Italia y Francia.  Parece que faltan por tratar unas 15 toneladas de agentes químicos como el gas mostaza y el gas sarín, que quemarían los americanos en alta mar.  Parece que Rota tiene posibilidades de ser agraciado en esta destrucción de arsenal químico ajeno.
  • Por otro lado, también nos preocupa la noticia «arsenal letal de alcance desconocido» de mediados de agosto de este año, en la que se cuenta que existen  tipos de agentes químicos que se pueden usar como armas:
    • » Nerviosos. Bloquean una enzima esencial para el funcionamiento nervioso. La muerte se produce por asfixia, al contraerse los músculos que controlan la respiración de forma permanente. Los gases sarín, tabún y VX forman parte de esta categoría.» Vesicantes. Forman dolorosas quemaduras y ampollas al entrar en contacto con las superficies del cuerpo, también en el interior de las vías respiratorias en caso de ser inhalado. El gas mostaza, usado durante la I Guerra Mundial, es el más conocido.» Pulmonares. Dañan el sistema respiratorio. El fosgeno y cloro entran en esta categoría.» Sanguíneos. Impiden la respiración celular, ya que evitan que el oxígeno que llevan los glóbulos rojos pueda ser utilizado. Este grupo está formado por el cianuro y sus derivados.

No hay pues, en nuestra opinión, ninguna duda de que por un lado van las declaraciones públicas de las naciones y por otro la realidad.

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