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La militarización de la política internacional y de inmigración de la UE sigue dando vueltas de tuerca

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Por Pablo César Pérez González

Nos informa La Vanguardia de la asistencia de Pedro Morenés, ministro de Defensa español, al Consejo de Ministros de Exteriores y Defensa del 18 de mayo en Bruselas.

Según la nota, que en realidad recoge la nota de prensa lanzada por la Agencia EFE, el citado Consejo se dedicaba a tratar

problemas como las mafias que mueven la inmigración, la situación en Ucrania o la amenaza del autodenominado Estado Islámico,

Es decir, más de lo mismo: una especie de legitimación del creciente intervencionismo militarista europeo.

Pero, aquí está lo bueno, también nos informa de que esta cumbre es «preparatoria» de una cumbre de jefes de Estado en Junio, sobre materia militar.  Ojito porque parece que aquí sí que pueden tomarse decisiones trascendentes en el creciente camino militarizador de la Unión Europea.

También nos informa esta noticia que a la reunión asistió el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, que como se sabe no es una organización de la UE por mucho que los países de la UE pertenezcan además a la OTAN.

Ello nos llama la atención porque nos hace confirmar la subordinación de los ministros europeos, aunque sean los de defensa, a la OTAN, un claro ejemplo de la Europa que están construyendo estos piezas.

Por otra parte la presencia de la OTAN en la reunión de ministros europeos no parece que sea protocolaria o de cortesía, sino para abundar en unas pequeñas preocupaciones de la OTAN respecto del papel que se espera de Europa, como

 la necesidad de coordinar una política común para hacer frente «a un nuevo tipo de amenazas» con elementos no convencionales como «la propaganda en internet, la desinformación o la guerra económica

Ya ven, ahora las redes sociales, internet, la «desinformación» (¿a lo mejor la información alternativa a la que ellos empaquetan y nos dan?) o la «guerra económica» pasan a militarizarse y a ser objetivo militar.

Pero no acaba ahí el tema: la reunión, además de discurrir por los derroteros señalados, sirvió para algo peor, según El País: militarizar también y definitivamente (es decir, más de lo que ya estaba siéndolo) la política migratoria europea, mediante la autorización del poderío militar (naval principalmente) para resolver a cañonazos el tema de los barcos que arriban a Europa desde la ribera sur del mediterráneo (principalmente refugiados y huidos de las guerras que hemos provocado, potenciado, auspiciado y enquistado gracias a la geopolítica mortífera y militar en la que nos hemos embarcado desde la «frontera norte» del mediterráneo). La operación nueva se llamará EURONAVFOR y se desarrollará en

 se desarrollará en tres fases. La primera consiste en recabar la necesaria información sensible para poder parar los barcos antes de que zarpen. Se trata de una labor compleja en un país desmembrado como Libia, aunque la UE pretende colaborar también con Estados fronterizos como Túnez y Egipto. La segunda fase contempla la captura, abordaje y desvío en alta mar de las embarcaciones que se sospeche estén destinadas a traficar con personas. En una etapa más avanzada, se pretende extender esas actividades a los barcos que puedan estar en aguas territoriales libias.

Con esto pasamos a dar una vuelta de tuerca a la idea actual de FRONTEX, un verdadero dispositivo militar al servicio de una orientación militarista de la política migratoria. Se supone que la reunión de Junio de los Jefes de Estado acabará de pegar el cerrojazo militar a la política migratoria europea.

Un panorama cada vez más preocupante y sombrío y, por cierto, ante el que no se observa una crítica suficientemente contundente de quienes hasta ahora han actuado de tribunos de los inmigrantes.  ¿Tan mala salud y aspiración a la justicia nos queda?

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La guerra genera 51’2 millones de desplazados

Imagen de Andrés Bedia

Fuente:  Europapress.

Recordamos que la población española supera los 47 millones de personas.  La población mundial de refugiados supera los 50 millones y sigue creciendo (10’7 millones de personas son los que se incorporaron en 2013).  Serían el vigésimosexto país del mundo por población.

Además, cada año es peor:

el número de desplazados aumentó en 32.200, frente a 23.400 de aumento en 2012, y 14.200 durante el año anterior

De los 51’2 millones 16’7 son refugiados y 1’2 solicitantes de asilo.

En Palestina hay 5 millones de refugiados, en Siria 2’2 millones.

Durante 2013 sólo 416.600 refugiados pudieron volver a sus casas, en 2012 la cifra fue de 526.000.

En cuanto a países de acogida, lidera el ránking Pakistán (1’6 millones de personas), seguido de Irán (857.400), Líbano (856.500) Jordania (641.900).

Líbano es el país que alberga a más refugiados en relación a su población 178 refugiados por cada 1.000 libaneses.

Alemania lidera por primera vez la clasificación de países en los que se solicita asilo con 109.600, seguido de Estados Unidos con 84.400 y Sudáfrica con 70.000 solicitudes.

Es especialmente espantosa la estadística de que 25.300 niños sin acompañantes o separados de sus familias solicitaron asilo.

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He sufrido mucho

Se dice que una imagen vale más que mil palabras.  Nos parece que este es el caso.  Impresionante documento gráfico sobre la emigración.

En el minuto 7’37 el joven que llama a su madre le dice que ha sufrido mucho.


Y es que la política, los políticos y las decisiones políticas deberían ser más conscientes del sufrimiento humano, y más solidarios.

Y no tanta verja y no tanta policía, y no tanto ejército para todo.  Ellos no son el enemigo.  Y nosotros no deberíamos ser su enemigo.

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Fronteras de seguridad avanzada

Imagen de Alessandro Vannucci

Pensamos que la Real Academia de la Lengua y muchos premios Nobel de Literatura deberían estudiar con atención el mundo militar para aprender lo que el el uso de las metáforas, de los eufemismos y de los circunloquios hueros.

«Frontera de seguridad avanzada»:  dícese de la frontera española situada en Mauritania (a algo más de 1.000 km de distancia de Cádiz, por ejemplo). Un término que la academia consideraría inadecuado.

Bella e imaginativa construcción verbal que quizá quiera ocultar como es habitual en los eufemismos (según la RAE, manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura y malsonante) una realidad mucho peor.  España pone su frontera sur en el punto de África que le da la gana.

Como dice la RAE, la parte dura y malsonante sería la siguiente:

El Sahel es la frontera de seguridad avanzada de España y donde se concentran las mayores amenazas contra la seguridad de nuestro país. De hecho, la Estrategia de Seguridad Nacional la define como una “zona vital para los intereses de España” y es donde el Ejército de Tierra está fijando su mirada como el posible escenario en el que tendrá que intervenir en el futuro para apoyar a los países de la “ribera sur del Mediterráneo”.

según nos informa onemagazine.

Y realmente da miedo ver que Mariano Rajoy y Pedro Morenés, a la chita callando, van dando forma a los aires intervencionistas y guerreros que tuvo Aznar.

Si analizamos la frase nos quedamos de piedra.  Las mayores amenazas para «nosotros» se concentran en el Sahel.  Nuestras mayores amenazas vienen andando mil kilómetros para saltar una valla con concertina y conseguir un trabajo con el que mandar algo dinero a sus familias pobres. ¡Hay que ver!

Si este es nuestro mayor enemigo es que no existen enemigos, como reza nuestra Directiva de Defensa Nacional aprobada por el PP al llegar al poder.  Pero es que si interviniendo en la frontera de Mauritania es como nos defendemos de nuestros enemigos, quizá nosotros y nuestra política intervencionista sea el enemigo.

El enemigo de los pobres y de los africanos.  Pero también, si tenemos algo de humanidad, nuestro propio enemigo.

Todo se ultima, como nos comenta la noticia, en el Mando de Canarias.  Y no se ultima de cualquier manera sino con el más puro y duro planeamiento militar de acercar efectivos y armamento al lugar de la batalla.

Leyendo la noticia parece que la intervención a gran escala en suelo mauritano está cercana y que España se está preparado para asumir un papel parecido al de la intervencionista Francia en África.

Por otro lado, también onemagazine, nos informa de que

La Guardia Civil va a firmar un contrato de subvención del proyecto de colaboración con Mauritania `West Sahel II´, una operación que ya ha sido autorizada por el director general de la Benemérita, Arsenio Fernández de Mesa.

El objetivo de este acuerdo es reducir el volumen de la inmigraciónirregular que circula por el norte de África para tratar de acceder a Europa, a través de España o de Italia. Para ello, a lo largo de 18 meses, se realizaránactividades de formación con la gendarmería mauritana (como cursos de vigilancia y entrenamientos para patrullas conjuntas), cediendo material y medios para el control de sus fronteras terrestres.

La colaboración de la Guardia Civil con las autoridades de Mauritania en materia de inmigración ha sido intensa en los últimos años, como demuestra el anterior Proyecto Sahel, que también se puso en marcha en Senegal, Níger y Mali  

Con lo cual parece que el plan intervencionista se programa a largo plazo y con objetivos cada vez más ambiciosos.  Y, por supuesto, sin reparar en gastos:

El coste total del proyecto suma 620.000 euros, de los que 500.000 euros serán desembolsado por la Unión Europea y 120.000 por España, a través de la Guardia Civil. 

En realidad si los mauritanos pensaran (tal vez lo piensan) que somos unos cerdos, estarían dando en el clavo.

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¿Es un despilfarro gastar 24 millones de €, en dos años, en la alimentación de nuestros militares en misiones en el exterior?

Fuente:  extraconfidencial.com

Nos parece muy interesante el enfoque que propone extraconfidencial.com.  Da que pensar.  Contrastan el gasto del gobierno en alimentación para los centros de Estancia Temporal de inmigrantes de Ceuta y Melilla, y el gasto destinado a alimentación en las operaciones de mantenimiento de la paz.

Además, por encima del artículo, fuera de él, en letra menor pero destacado en rojo, aparece la siguiente frase:

En España más de 2’2 millones de niños y niñas están por debajo del umbral de la pobreza y, por lo tanto, pasan hambre.

Nos ofrece para comparar tres cifras:

  • Los 7.931.878 euros) que estima necesarios para la alimentación de inmigrantes en Ceuta y Melilla,
  • con los 23.776.330 euros necesarios para alimentar, durante dos años, a nuestros militares en misiones de invasión.
  • Con los 2’2 millones de niños y niñas que pasan hambre en España.

¿Qué piensan nuestros lectores?

A nosotros se nos ocurren varias cosas:

  1. Se gasta demasiado en alimentar a nuestros soldados.  No porque no merezcan alimentación.  Sino porque es un gasto, las misiones armadas en el exterior, que se puede considerar inútil porque no produce ningún beneficio a los habitantes de Afganistán, Líbano, Malí, … en la mejora de ninguno de sus índices de bienestar.  Por lo tanto, lo consideramos como un despilfarro.
  2. Se gasta demasiado en política que quieren llevar el nombre de España y la Marca España al extranjero cuando sería mucho más valorado gastar en la alimentación de nuestros niños y pobres y de los niños y pobres de los países vecinos.
  3. Las políticas de Estado (seguridad y defensa) no han sido discutidas por nadie, ni votadas, ni revisadas, ni evaluadas.  Simplemente se mantienen por inercia y por nuestra carencia absoluta de espíritu crítico y de propuestas alternativas.
  4. Los cambios no llegarán desde las instituciones, cuya inercia les hace inmovilistas, sino desde la sociedad si se conciencia por datos como estos y se vuelve activa para exigir que pasemos de una política de defensa basada en la seguridad militar de las fronteras y de nuestros intereses económicos en el extranjero, hacia una seguridad basada en la seguridad humana y en la consecución, para todos, de los objetivos del milenio.

Nos parece éste un nuevo ejemplo de violencia estructural, que nos lleva, directamente, al gran debate en cuestiones de defensa:  ¿qué queremos defender?  El debate está servido.

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Una empresa española adjudicataria del proyecto contra la inmigración de la UE

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Fuente: Infodefensa

En alguna ocasión hemos denunciado el desplazamiento cada vez mayor de la política migratoria de las UE hacia una concepción militar de la inmigración.

Ahora damos algún otro argumento suplementario.

La revista de la patronal de las empresas de armas española, Infodefensa, publicita con todo optimismo la adjudicación de contratos a empresas de este sector por parte de la UE «para reducir la inmigración irregular e incrementar la seguridad de la UE».

La idea se explica por sí sola:

1) la «reducción de la inmigración irregular» se asocia no con políticas de fomento de la migración legal, sino con el control en fronteras para que no entren mas inmigrantes, lo que, si queremos ser menos retóricos, supone que se trata de reprimir la inmigración no en «reducirla».

2) La asociación «inmigración irregular» con «defensa y seguridad» que hace la patronal de armas españolas.

3) El contenido de los convenios que le han adjudicado por el importe de 12 millones de euros para el plazo de cuatro años: la vigilancia de la frontera exterior de la UE para que no entren inmigrantes.

4) La empresa adjudicataria de tan sucio cometido es » el primer proveedor independiente del mundo de sistemas de control en tierra para operadores de satélites comerciales de telecomunicaciones; una de las empresas clave en el desarrollo del sistema de navegación por satélite Galileo; el principal proveedor de sistemas de mando y control C4I del Ejército de Tierra español, y el primer proveedor nacional de sistemas telemáticos para el transporte público. La empresa dedica un 10% de su facturación a I+D+i.»

Es impresionante: la UE considera que el «combate» contra la inmigración irregular es cuestión de control de fronteras, no de reducción de la violencia estructural y de la injusticia mundiales en cuya perpetuación tienen mucho que ver las malas políticas de dominación y violencia de la UE.

Sólo desde esta óptica se puede entender gastar tanto dinero en militarizar la política migratoria en vez de hacerlo en desarrollo justo y lucha contra la violencia estructural y en respeto de los derechos humanos, unos de los factores que más contribuyen a la «expulsión» migratoria en los países donde nuestras políticas depredadoras funcionan a la perfección.

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La inmigración: el principal movimiento de desobediencia al sistema en la actualidad

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Fuente: El País

Muy rica la reflexión del periodista y escritos Gabriele de Grande sobre la inmigración, entendida como el mayor movimiento de desobediencia al sistema global en la actualidad.

Se nos ocurre que la vana intención de los gobiernos del mundo por «regular» y «controlar» la inmigración se encuentran siempre desbordadas por las constantes oleadas de disidencia que implica la inmigración que, con su práctica al margen, desertora, desobediente, rompe las barreras impuestas.

Esto ya se dijo de forma más sistemática en el libro «derecho de fuga» de Sandro Mezzadra, editado por Traficantes de Sueños, del cual circulan copias libres en internet, y de muy recomendable lectura.

De Grande hizo la experiencia de caminar por los mismos caminos de las rutas migratorias de Africa a Europa y nos dice de su experiencia

 Creía que encontraría mucho dolor y sangre, y lo encontré. Pero lo más fuerte que hallé no fue desánimo sino esperanza o, más bien, el espíritu de rebelión y el poder de los sueños, que a veces se convierten en más reales que la propia realidad y te llevan a hacer cualquier cosa con tal de alcanzarlos. Fue una gran lección para mi, me ayudó mucho a cambiar mi perspectiva. Dejé Italia esperando encontrarme víctimas de una injusticia y acabé conociendo a mis héroes, a gente que estaba desobedeciendo una ley injusta para cambiar su destino.

Respecto a la frontera «sur» española y la política española de inmigración tiene también un recuerdo que debería sonrojar a nuestra élite extractiva y sus ministros del opus

Recuerdo la desilusión de los deportados desde las islas Canarias que conocí en Saint Louise, en Senegal. Recuerdo el enfado de los que detuvieron ilegalmente en Nouadhibou, Mauritania, en una especie de prisión fundada por el gobierno español. Recuerdo las historias de violencia y de torturas que me contaron en Oujda, en la frontera entre Marruecos y Argelia. Recuerdo la imagen de esa valla de seis metros en Melilla y Ceuta, la perfecta metáfora de la paranoia de la Unión Europea.

Este gran movimiento es un movimiento en cierto modo político, dice el autor

 Hoy, miro el fenómeno de la inmigración a través del Mediterráneo como el mayor movimiento de desobediencia civil a las leyes europeas.

Tiene razón: una gran desobediencia civil, y no sólo a las malas políticas de Europa, sino también a las de los países de «origen migratorio» y al orden global de injusticia, que necesita también ser mirado desde esa óptica por quienes militamos desde aquí por una alternativa global al orden mundial que hace de la inmigración un drama.

Nosotros también debemos politizar nuestra desobediencia en acompañamiento de este movimiento de migrantes aún no contaminado y en reivindicación de un orden de inclusión que destruya las barreras y las causas de dominación y violencia en que se sustentan.

 

 

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Documento del ejército español para tratar la inmigración: espacio anticipado de seguridad y defensa

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Fuente: ABC

El Ministerio de Defensa ha elaborado y preparado un documento para «responder» al reto de la inmigración, una de las preocupaciones que, como hemos indicado en otras ocasiones, se aborda en España con un enfoque cada vez más militarista, aunque a algunos de nuestros lectores les ha parecido que nuestro planteamiento era simplista.

Pues veamos el simplismo de cerca: el documento, fechado en noviembre de 2013 y al parecer ya aprobado, se llama «Espacio anticipado de seguridad y defensa», lo cual ya nos dice por donde van a ir los tiros (en este caso la metáfora nos parece especialmente ilustrativa).  Por no hablar del cinismo.  Parece que ahora intervenir en otros países de manera militar se llama «espacio anticipado de defensa y seguridad»

Aclaremos que, para guardar las costumbres de transparencia imperantes en todo lo militar, no hemos podido acceder al documento en concreto dado que no se ha publicado en internet en la página del Ministerio de Defensa, como debería;  sino por referencias del periódico abc y de un foro de policías bastante exótico.

Dice el texto que el Sahel es considerado, desde la óptica de estos señores, un espacio a tratar militarmente

«bajo la premisa de considerar al Sahel como un espacio anticipado para la seguridad y defensa del Magreb y, por extensión, de la misma UE y entendiendo que ha de ser ésta la que asuma el liderazgo e iniciativa con respecto a aquella zona»

Es decir, se legitima el enfoque militar del tema migratorio porque el Sahel aparece como una zona de inseguridad para nuestros intereses (al decir nuestros, queremos aclarar, no nos referimos a un nosotros inclusivo, sino al nosotros de los que nos mandan y sus intereses propios) y porque sólo con un abordaje apropiado podemos hacer que nuestra presencia allí, nos de seguridad y defensa aquí.

El documento contiene doce directrices a seguir para lograr el honorable objetivo que se propone. Dado que no tenemos acceso directo al documento, sino referencias tanto por un foro policial como por parte del periódico ABC, no nos queda más remedio que extractar lo que aquí encontramos:

1.- La legitimación de una intervención militar en el «terreno»

La directriz novena, que incorpora el uso de la fuerza militar en determinadas circunstancias:

cuando el deterioro de la seguridad lo demande, la participación directa con fuerzas propias buscará obtener efectos resolutivos aunque su permanencia sobre el terreno deberá limitarse por cuanto la misma, entre otras consecuencias no deseadas, supone el posible efecto llamada de movimientos radicales de corte yihadista y separatista para combatir la presencia occidental.

Puede parecer una perla de la literatura militar, no en vano querríamos conocer al autor de tan elocuente frase para agradecerle la idea o, incluso, por si le proponemos para el nobel de la paz (menos méritos que Obama no habrá hecho), o de literatura (recuérdese que dicho premio se lo dieron también a Echegaray o a Benavente), pero no nos quedemos en los pequeños detalles.

2) ¿A qué países nos referimos?

Habría tres categorías principales de lugares en los que intervenir y de ejércitos a los que ayudar a adiestrar, pero a juzgar por lo leído, no son excluyentes (de hecho, tratándose de África, no aparece el Índico y los países donde ya opera nuestro ejército militarmente):

  1.  Los «estados corazón», nada menos que Mauritania, Niger, Mali, Burkina Faso y Chad
  2. «otros escenarios», en concreto los del «golfo de guinea» (Liberia, Costa de Marfil, Ghana, Togo, Lagos, Camerún, Guinea Ecuatorial, Gabón) y la costa noroccidental de África (Marruecos, Sahara, Senegal, Gambia, Guinea Bissau, Sierra Leona)
  3. Las «aguas territoriales» por donde discurren las principales rutas comerciales hacia Europa y los caladeros de pesca que expoliamos (en fin, esto es una licencia porque el documento no habla de que expoliemos nada).

Casi nada: la defensa de España y sus intereses se ejerce, en lo que a las migraciones se refiere, ejerciendo poder militar en toda una amplia franja de África, donde curiosamente coinciden intereses económicos evidentes, así como en el mar y en la expoliación de los recursos de estos sitios.

Veamos un mapa del invento

Defensa diseña un plan de cooperación militar para frenar la inmigración ilegal

3) El enfoque de la inmigración como peligro.

Pero el documento insiste más: el enfoque de la inseguridad que obliga a nuestra intervención desde una óptica militar se centra en el hecho migratorio. Uno de los riesgos y amenazas de este áfrica urgida de nuestros militares, es la inmigración.

Una población mayoritariamente joven, sin trabajo y sin esperanza de futuro. Todo esto causa la inmigración ilegal masiva de la que se lucran las organizaciones de crimen organizado de la región»

Al respecto sobran los comentarios, sobre todo cuando conocemos que el documento dice que va a tratar desde la óptica de la defensa y seguridad la inmigración para así ir a las raíces del problema (con lo que no sabemos si las raíces del problema  para estos señores es que la inmigración genera inseguridad y ésta se combate con militares, o que las raices son la pobreza pero que, dado que no saben cómo combatir esta sin cambiar las reglas de juego mundiales no queda otra que mandar militares a estos países para que no intenten venir a Europa, o cualquier otro razonamiento similar).

4) El ejército busca nuevos enemigos.

Una vez que los tradicionales «enemigos» que justificaban el monumental gasto militar español se han convertido en papel mojado, la evidencia de que un ejército no tiene función defensiva alguna ha hecho que los militares busquen nuevas justificaciones para su «papel institucional».

Que los problemas que hacen que nuestra élite extractiva siga viendo al ejército como un garante siguen ahí (el debate territorial y las esencias patrias, la vigencia de un orden que garantiza los privilegios de unos pocos e impone disciplina y autoridad al resto, el papel de punta de lanza de una diplomacia enfocada a la expoliación de otros a la escala que un estado como España puede permitírselo, la defensa de los intereses de la OTAN y EEUU, etc) es una evidencia, pero ocurre que dichos problemas ahora no son vistos como tales por la inmensa mayoría y no justifican, a juicio de ésta, el despliegue militar que tenemos.

Es por eso que los ejércitos y los militaristas necesitan fabricar nuevos enemigos imaginarios para justificar la imposición militarista. Y en este punto, el papel de la inmigración como riesgo es elocuente. En realidad su complejidad no permite un enfoque militar ni justifica un gasto militar ingente, pero sirve para atizar los miedos ciudadanos y crear una cortina de humo en las «deslegitimidades» de los ejércitos y la resolución violenta de los conflictos mundiales.

Ahora bien, el problema de las migraciones humanas tiene que ver, principalmente, con la situación de la justicia y el desarrollo a nivel mundial, más bien con la desigualdad y el ejercicio de la violencia y la dominación como argumentario del orden mundial, y con la negación de un orden basado en los derechos humanos a escala planetaria. Esto es principalmente el motor y el vomitorio de inmigración por el mundo.

Por ello abordar las causas es luchar por un cambio global del orden mundial que haga de la inmigración no una fatalidad ni un negocio, sino el ejercicio de un derecho en pié de igualdad con el de no emigrar si no se quiere.

El ejército y el enfoque autoritario sobre las políticas migratorias no hace sino complicar más las cosas, porque el militarismo no es la solución, ni parte de la solución, sino parte, una gran parte, del problema.

Por eso, una vez más, políticos y militares usan un tema para justificar una mentira: la necesidad de la defensa militar para los intereses de la sociedad.

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¿Se militariza el enfoque de la inmigración y de las fronteras?

Solicitantes+de+asilo+en+Melilla

Fuente: El País.

La actual situación de la inmigración en Europa y las políticas tanto estatales como comunitarias hacia ésta es uno de los test en los que se comprueba la falacia de una Unión Europea basada en los derechos humanos. Para empezar, ni la UE ni ninguno de los países que la pueblan, ha aprobado la Convención Universal de Derechos de los Trabajadores Migratorios y de sus familias y en general, aplican políticas cada vez más restrictivas y escandalosas.

Que la inmigración no es un derecho, sino una especie de condena a la que se ven sometidos millones de seres humanos por la vigencia de un modelo global de violencia estructural es algo que no necesita mucha demostración. Reivindicar políticas que hagan de la inmigración un derecho efectivo pasaría, para no practicar un cinismo etnocéntrico de personas bienpensantes o una especie de paternalismo de tribunos de los nadie, por luchar contra la violencia estructural que impone a millones de personas la inmigración como una, o la única, salida personal, porque tan esencial como el derecho a emigrar debe ser el derecho a no tener que hacerlo.

Desde este punto de vista, la lucha por un Derecho Humano de los Inmigrantes en cuanto tales debe acompañarse de la lucha contra las estructuras de opresión que consolidan el status quo actual y por la transformación radical de las relaciones entre los pueblos.

Pero además la inmigración pone en solfa las promesas de derecho que hacen nuestros estados en su panoplia argumental como legitimación del poder vigente, pues el no respeto de estos a los de fuera, la aplicación de normas de doble rasero y poco respetuosas con la dignidad humana, la preponderancia de las razones de estado y de los intereses populistas y el acompañamiento de instrumentos militares y paramilitares que «militarizan» el abordaje de la inmigración y las fronteras, no hacen sino confirmar que, igual que en otras materias, nuestros honrados políticos y el orden consagrado prometen con una mano lo que quitan con la otra.

Más que de Derecho de Inmigración deberíamos hablar de garantías para poder tener un derecho, y estas garantías incluirían y justificarían en nuestro criterio la desobediencia y la lucha contra las leyes perversas que padecemos en esta materia.

¿Cabe un planteamiento de la política migratoria «alternativo» al vigente?

De momento no se ve otro horizonte claro y lo más que podemos aspirar, según nos dicen, es a un trato «reformista» y menos riguroso hacia los inmigrantes de carne y hueso. De este modo, señala el País,

«Los ministros del Interior comunitarios se reúnen hoy en Bruselas con un programa controvertido que evidenciará el choque de posturas: recomendaciones del Ejecutivo comunitario para abrir los canales de inmigración legal —frente a las medidas represivas—, petición expresa para que acepten a más refugiados sirios y negativa rotunda a la llamada que lanzaron Reino Unido y Alemania para limitar la libre movilidad en la UE.»

Un mejor trato no es en realidad un cambio de política sino una humanización de la política vigente. Un parche que afloja la presión pero que se sitúa en el mismo paradigma global que hace de la inmigración un hecho incómodo y de los inmigrantes que aspiran a entrar en Europa unos tipos a los que hay que retener lo más posible al otro lado de las fronteras.

De ahí que el ejemplo de Lampedusa no haya llevado a los Estados a buscar un efectivo cambio estructural para acoger a los inmigrantes de forma distinta y para cambiar las condiciones que les obligan a marcharse, sino a promover mayor coordinación policial para impedir la salida de embarcaciones con rumbo a Europa, porque las personas en esa política inhumana no importan nada.

Con todo, un cambio en la situación actual sería mejor que lo que ahora tenemos. Se busca incentivar la inmigración legal para provocar un círculo virtuoso allá donde las políticas represivas muestran cómo una mayor represión no hace sino erosionar más la cohesión social, generar conflictividad, impulsar las mafias asociadas a la ilegalidad, consolidar un estado de cosas injusto y provocar un círculo pernicioso. Algo es algo, pero ni así se asume por los ricos europeos.

La política de la Unión Europea mantiene mecanismos indeseables, como son Frontex o el recientemente creado sistema Eurosur, cuenta con un «fondo de retorno» encargado de patrocinar la expulsión (que no el retorno) de los extranjeros, patrocina centros de internamiento carcelario de inmigrantes y aplica directivas restrictivas y unilaterales, sin contar con las condiciones económicas que impone a los países «expulsores», con la venta de armas a éstos y un sinfín de prácticas que sirven para aumentar la brecha de injusticia de la que somos cómplices. Y eso no va a  cambiar. Más bien, el efecto de las políticas de la Unión acentúa y coordina las políticas militarizadoras de las fronteras y de la inmigración que practican los Estados europeos, los cuales a su vez aplican políticas que hacen de la inmigración un problema de orden público y se niegan a trabajar en las causas propias que generan el estado mundial de desorden y la respuesta migratoria asociada a éste.

Pero ocurre que la gente, con sus decisiones particulares, desborda una y otra vez las respuestas, por más que quieran coordinarse, de las leyes y los Estados, poniendo patas arriba las pretensiones de una política migratoria que está basada en negar el conflicto migratorio en su aspecto estructural y en buscar la calma, no la transformación del mismo.

No esperamos nada bueno del devenir de estas políticas. Nada cambiará si no obligamos al cambio, pues el actual status quo beneficia a quienes ostentan el poder y la fuerza. Sólo la lucha social coordinada y con pretensión de dañar al poder inhumano, llevada a cabo por los nadie y por quienes de verdad queremos hacer algo más que proclamar derechos vaporosos, podrá llevar a cambios eficaces. Un movimiento social de inmigración que luche contra las políticas tanto de los estados expulsores como de el occidente y que luche por un mundo sin fronteras e inclusivo, donde no haya «extranjeros» sino personas, podría servir de aldabonazo a un cambio más radical. Y en esta lucha el antimilitarismo puede también aportar su granito de arena.

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Aumenta el presupuesto de la UE para el programa paramilitar Frontex

FRONTEX

Fuente: TVE.

Nos informa TVE del aumento del presupuesto comunitario europeo por primera vez en tres años. Una negociación ardua entre los estados y el Parlamento Europeo ha dado como resultado final un aumento del gasto europeo.

Todo parece muy bien, sobre todo si se hace un batiburrillo y se da a entender que este aumento va a beneficiar a la gente, a los derechos humanos, a la justicia, a la lucha por la igualdad y toda esa palabrería que compone la panoplia argumental de la europa de los poderosos.

Pero no, la realidad es terca en mostrarnos que las palabras, como dijo aquel, se las lleva el viento y que los intereses son los que mandan en esta Europa de la vergüenza.

En concreto, uno de los capítulos agraciados con el aumento del presupuesto es el control de fronteras exteriores y el Frontex: es decir, la política militar conjunta de impedir que arriben a nuestras fronteras-fortaleza los inmigrantes que huyen de los países donde nuestros intereses económicos y geoestratégicos han provocado desastres inimaginables, hambrunas, guerras y todo tipo de tropelías.

Además hay partidas para «innovación» que, si atendemos a las recomendaciones de la industria militar y de algún comisario europeo de las que ya nos hicimos eco, mucho nos tememos que acaben «innovando» y beneficiando a la industria de la guerra que los «líderes» quieren impulsar.

No es oro todo lo que reluce, y en este caso es elocuente la preferencia por este tipo de gastos y el olvido de políticas de verdadera solidaridad entre (no «con») los pueblos.

Tal vez tengamos que empezar a pensar en la prioridad de una dimensión europea de la lucha antimilitrista.

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