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Nuevo convenio Defensa-Hisdesat: el satélite Paz nos costará desde 2016 a 2023, al menos, 1’38645 millones de €

Imagen de Hisdesat

Fuente:  Derecho.com

Se ha publicado el 24-11-1027, por lo tanto con un mes de retraso:

Suscrita el 23 de octubre de 2017 la Quinta Adenda al Convenio marco de colaboración entre el Ministerio de Defensa y la empresa Hisdesat, Servicios Estratégicos, S.A., para el desarrollo e implantación de un sistema de observación de la tierra por satélite gubernamental con tecnología radar (Satélite Paz)

El convenio es continuación del primero que se firmó el 25 de febrero de 2008.  Sus cláusulas nos informan de que:

Primero.

Que el «Convenio Marco de colaboración entre el Ministerio de Defensa y la empresa Hisdesat, S.A. para la definición e implantación de un sistema de observación de la tierra por satélite gubernamental con tecnología Radar» en su apartado 2.3 establece que las anualidades se ajustarán al calendario real de lanzamiento y a la entrada en operación del satélite.

Segundo.

Que con escrito de fecha 18 de marzo de 2016 Hisdesat comunicó al Ministerio de Defensa que se había producido un nuevo retraso en la fecha de lanzamiento del satélite y que no se iba a precisar presupuesto para la compra de imágenes en la anualidad de 2016.

Tercero.

Que durante 2016 han continuado los retrasos en la autorización administrativa del lanzamiento de PAZ hasta el punto de que las propias autoridades de la Federación Rusa recomendaron la búsqueda de un lanzador alternativo. Hisdesat finalmente ha contratado un lanzador alternativo para lanzar PAZ, cuyo lanzamiento está previsto en el segundo semestre de 2017, lo que ha dado lugar a que ambas partes planteen modificar de nuevo el calendario previsto y que sea necesario adaptarlo a la nueva planificación de cumplimiento de los hitos del programa.

Cuarto.

Por las razones expuestas, ambas partes consideran necesario realizar una nueva reprogramación de pagos mediante la formalización de la presente adenda al Convenio Marco, de forma que no se contemple desembolso de fondos del presupuesto de Defensa en pago por un servicio hasta el año 2018 y se extenderá hasta la anualidad 2023, sin que suponga ni incremento de gasto ni de años de servicio.

Por todo lo que antecede, ambas partes

ACUERDAN

Primero.

Modificar el apartado 2.3 del Acuerdo Marco de Colaboración de fecha 28 de febrero de 2008, que queda redactado como sigue:

Los importes máximos a abonar por el Ministerio de Defensa a Hisdesat por dicha utilización se establecerán por Acuerdo Económico Específico de acuerdo al perfil de pagos siguiente, sin que los mismos puedan exceder los importes máximos anuales reflejados:

Como siempre, la terminología que utiliza defensa en sus contratos roza lo esotérico.  No entendemos qué es eso de los perfiles propuestos.

Pero sí nos parece claro que lo que ha hecho Defensa, ante los continuos retrasos de la empresa Hisdesat, otro ejemplo de la mala calidad de la industria militar, ha sido retrasar, también, los pagos durante 3 años más.  Parece que sin aumento en el coste.

Recordamos que Hisdesat tiene como principal accionista a la operadora de satélites de comunicaciones Hispasat (43%), la sociedad pública perteneciente al Ministerio de Defensa, ISDEFE (30%), AIRBUS Defence & Space (15%), INDRA (7%) y SENER (5%).

Además, recordamos que ISDEFE es 100% una empresa pública y que Hispasat tiene parte del accionariado con capital público:  el 7’41 de la SEPI (Ministerio de Hacienda y Función Pública) y el 1’85 del Centro de Desarrollo Tecnológico e Industria (CDTI), del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

El satélite Paz nos va a costar desde 2016 a 2023 la friolera de 133’1 millones de €, es decir, 16’6375 millones de € anuales.  Es decir, 1’38645 millones de € al mes para tener un satélite cuya principal función es el espionaje militar.

¿No habríamos preferido gastar en otros gastos sociales mucho más urgentes?

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INDRA cabrea a Cospedal

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Por Baldiri

Fuente: Hispanidad.com

En el interminable sainete de nuestros políticos de pro y su idea de crear un “polo militar industrial” de relumbrón, ya tenemos, y no ha hecho más que empezar, a otra ministra de defensa cabreada.

Y es que una de las patas del proyecto, que no acaba de fraguar, de construir este engendro lo constituye INDRA, una empresa participada por la SEPI y que Defensa considera imprenscindible en su estrategia de promocionar la industria militar española y la venta de armas. ¿Será porque, a diferencia de las otras de las que cuenta ese “polo” INDRA parece saneada? ¿Será porque, después del fiasco de los submarinos que no flotan, los “productos” de INDRA van a pasar a ser los más demandados de nuestra industria militar?

El caso es que INDRA es un gallinero, como la propia SEPI y la idea de poner la industria pública al servicio de la venta de armas.

Aprovechando que la SEPI, socia mayoritaria de INDRA, no cuenta actualmente con presidente y camina como pollo sin cabeza, el actual presidente de INDRA (recordemos que el anterior Ministro de Defensa ya maniobró, aunque fracasó en su empeño, para que nombraran presidente de INDRA a alguien más afín a sus intereses de volcar a esta empresa al militarismo de forma total) ha hecho oídos sordos a los cantos de sirenas militares y se ha dedicado a formalizar compromisos para diversificar su actividad hacia campos ajenos a lo militar, adquiriendo acciones de Telecom y cabreando con ello a Cospedal, que ve disolverse cual azucarillo la megalomanía del polo militar industrial español.

Y en estas nos encontramos ahora con que ya son tres los ministros, cual trío calaveras, cabreados por el asunto de la SEPI y su orientación futura: el de Hacienda, con Montoro al frente, que se las ingenió la pasada legislatura para hacer depender la SEPI de su ministerio y no del de Industria donde antes estaba; el de Economía, con De Guindos que a su vez es ministro de Industria y que reclama que le devuelvan a Industria (y en este caso le entreguen a él) el dominio de la SEPI, y el de Defensa, con Cospedal furibunda, porque al anterior ministro de Defensa le prometieron que la orientación hacia la Defensa de las principales y más estratégicas sociedades dependientes de SEPI la ostentaría Defensa, y ve ahora cómo va a ser que no.

Parece, con todo, que todos tienen demasiados intereses en mangonear la SEPI. ¿Por qué será?

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Madrid y Andalucía a la cabeza de la exportación aeronáutica militar

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Fuente: Infodefensa

No es sorpresa para nadie que Madrid y Andalucía, principales ejemplos del ideario de recuperación económica propuestos por el PP y el PSOE, respectivamente, lideran la venta de armas españolas en lo que al sector aeronáutico (el más pujante de nuestro “privilegiado” sexto-séptimo lugar en el ranking mundial se refiere) hace relación.

Entre estas dos comunidades venden más del 85% de las armas aéreas que España vende, con un volumen de venta de 1.770 millones de euros en 2015 (990 para Madrid y 780 para Andalucía).

La solución andaluza, además, se desparrama por la pendiente, pues su crecimiento, año tras año, es exponencial y ahora, por ejemplo, crece a un ritmo de más del 35% anual, y un crecimiento en los últimos diez años del +330%, todo un ejemplo de la política probélica de la presidenta andaluza, ella tan calladita, y sus predecesores.

En el “eje” Sevilla-Cádiz se gestaron nada menos que nueve de cada diez euros de esta tremenda tropelía, lo que de rondón ensombrece a ambas regiones que se convierten en unos de los principales impulsores de la venta de armas y de la confrontación de pueblos (los que las compran) que con razón tienen poco que agradecer a este tipo de políticas inmorales.

Y qué no decir de Madrid, comunidad desde donde el apoyo descarado a las industrias militares es monumental.

Tal vez los políticos, con sus viejos y tramposos discursos, nos intenten decir que este sector es puntero y promueve el empleo.  De hecho es la principal argumentación que usan cuando se les recuerda la ética.

Pero es una verdad a medias, lo que equivale a una rotunda mentira:

  • primero, porque, como ya hemos explicado en otras entradas, el sector militar-industrial no es intensivo en trabajo, y solamente cuenta con 20.000 trabajadores directos, lo que despeja el mantra del trabajo (que no es tal).
  • en segundo lugar porque lo que sí supone el sector es una depredación brutal de  nichos económicos y de empleo, al generar, gracias a las tremendas ayudas que percibe, una dependencia muy acusada de las zonas donde se radican estas industrias (Cádiz, Sevilla, Ferrol, Cartagena, etc) que, sin inversiones en otras áreas y con el privilegio de la industria militar, se vuelven en absolutamente dependientes, con total pérdida de oportunidades alternativas, del monocultivo militar.
  • lo que sí produce, como cantan las cifras, es un tremendo beneficio para los dueños de las industrias en sí. Un beneficio que no redunda en desarrollo para las zonas productoras de armas, sino en opulencia para una clase empresarial tremendamente privilegiada, conectada con los círculos de poder real y con una capacidad asombrosa de lobby político.
  • promueve la guerra y hace de esta su negocio, lo que se puede observar con la cumple comprobación de quién compra armas españolas y la casual coincidencia de su actividad política tanto interna como internacional.
  • y por ello envilece a los trabajadores productores de armas, en este caso poco sensibles a los sufrimientos de otros pueblos, incrementados gracias a la venta de estas armas que los primeros fabrican, y de sus trabajadores, que sufren las guerras que promueven siempre los de arriba.
  • Nos convierte, a los ojos de otros pueblos, en un cómplice de su desgracia, en un enemigo más.
  • por si algo falta, esta industria militar genera además otros costes asociados, en términos de deuda tanto para las arcas españolas (pues no hay que olvidar que el mecanismo de potenciar una industria militar potente quiere servir para, con la venta de excedentes de las producidas, garantizarse armas para el propio ejército de alta tecnología y que, en el caso español, son compradas por el estado español con emisión de deuda pública que en este momento supera los 30.000 millones de euros) como para los pueblos compradores.

En suma, una apuesta esta de la industira militar que no sólo es un  suicidio desde el punto de vista económico y de la razonable eficiencia empresarial, sino que genera depredación y dependencia para nosotros a largo plazo (aunque enriquece a unos pocos de forma brutal) y no tiene ninguna justificación desde el más puro sentido ético y de solidaridad con otros pueblos.

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Empresas españolas y control de fronteras de la UE

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Fuente: bez.es

Citamos un extenso trabajo de Marta Molina, que a su vez cita fuentes del Centre Delás, Amnistía Internacional y otros no menos enjundiosos, en el que nos explican la preponderante participación de cuatro empresas españolas en el control de fronteras (en realidad control migratorio a partir de la nueva y brillante estrategia de “fronteras inteligentes” de la de la UE) que viene aplicando Europa frente a sus vecinos.

Las empresas en cuestión son Indra, participada por el Estado y una de las principales con las que el Ministerio de Defensa cuenta para construir su idea de “polo militar industrial español”, Mora Salazar, dedicada a cercados entre otras cosas, GMV, que vende artilugios de “seguridad” y “ciberseguridad”, y Atos España, también enfocada a la seguridad y la ciberseguridad.

Cuantifica el artículo en más de 15.000 millones de euros el volumen económico que mueve la “seguridad fronteriza” de la UE al año, teniendo en cuenta tanto el dinero que se invierte en políticas específicas de seguridad como en otras políticas (y se espera que la cifra se aumente exponencialmente hasta alcanzar en 2022 los 29.000 millones de euros anuales).

El principal instrumento (no el único) con el que cuenta Europa para llevar a cabo su política de fronteras es el nefasto y militarizado  programa Frontex, para el que se destinarán desde su inicio en 2005 hasta 2020 la nada despreciable cifra de 4.500 millones de euros.

Según datos de la Comisión Europea, España recibirá desde 2007 a 2020 la cantidad total de 484,4 millones de euros, siendo a su vez el principal receptor de “ayudas” para hacer el trabajo sucio de vigilancia de fronteras (seguido de Rumanía con 421,9 millones, Italia con 406,5  y Grecia con 374,6)

En cuanto a Indra, nuestra empresa bandera en el negocio, y según una investigadora avezada en el asunto es

Pionero en la puesta en marcha de un sistema de vigilancia de fronteras, el SIVE patentado por Indra, España es ejemplo para el resto de Estados miembros

Marta Molina explica en su artículo también, respecto de Indra que

 es una de las grandes beneficiarias de las licitaciones de Frontex. La multinacional facturó en 2015 540 millones de euros relacionados con la defensa, el 19% de sus ingresos totales. A la cabeza de una unión temporal de empresas, en 2015 se hizo con el contrato marco para desarrollar el equipo técnico en los vuelos de vigilancia por valor de 10 millones de euros. En abril del mismo año, ganó un nuevo contrato para la mejora de las comunicaciones por satélite, como parte del programa Copérnico, por 48.179 euros.

Añade otra investigadora, esta vez de Stop Wapen Handel, respecto de las industrias de defensa españolas que

“Todas ellas han sacado gran tajada del presupuesto de Fronteras”

Es decir, que la militarización del enfoque migratorio se ha convertido en un nicho de negocio evidente para la agresiva industria militar española. ¿Habrán maquinado también para que esto ocurra, o simplemente aprovechan la ocasión que se les brinda?

Marta Molina nos da una respuesta con datos que tal vez aclare este punto

La empresa española (se refiere a INDRA)  ha gastado cerca de un millón y medio de euros en intentar influir en las políticas de defensa de las fronteras europeas, según el Registro de Transparencia de los grupos de presión de la UE, en datos recogidos por Stop Wapen Handel. “Indra no sólo ha vendido sistemas de seguridad en las fronteras de España, sino que también tiene Rumanía y Portugal como clientes importantes en este campo”, agrega Mark Akkerman.

También ISDEFE, propiedad del  Ministerio de Defensa, moja en el negocio. Al menos 8 millones de euros de financiación en seis proyectos europeos.

En resumen, un artículo el que comentamos muy en consonancia con los datos ya aportados anteriormente por Yago Álvarez y Genoveva López en el Salmón Contracorriente, y que confirma la creciente militarización del enfoque migratorio y de las fronteras europeas, en consonancia con el gran negocio para unos pocos de esta exacerbación del miedo.

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Mapa del Complejo Militar-Industrial estatal español

Uno de los problemas para entender y valorar en su justa medida del Complejo Militar Industrial español es que no sabemos dónde está ubicado.  No hay imágenes o mapas en los que basarnos para poder tener una imagen mental de su presencia.

Desde Utopía Contagiosa queremos empezar a romper esta situación de ocultamiento de lo militar en España mediante una serie de mapas. El primero presenta la localización de las empresas militares del Complejo Militar-Industrial estatal español.

 

Los datos están recogidos de las propias páginas web de las empresas militares.

Lo primero que nos llama la atención es que hay 53 localizaciones de esta industria militar.

Lo segundo es que una gran parte de ellas se encuentra agrupada en Madrid, donde están las sedes centrales de gran cantidad de estas empresas y en Cádiz (donde, sin embargo, no representan un polo de desarrollo que lleve riqueza a la sociedad gaditana y, sí, sin embargo, una gran rémora para cambiar el modelo económico de la zona hacia una economía ética y sostenible).

INTA:

  • Centro de ensayo con aviones no tripulados.  Aeródromo de Rozas (Lugo)
  • Estación de la Red de Espacio Lejano de la ESA.  Monitoriza la exploración espacial en el Sistema Solar.  Carretera de Ávila 562, km 10  05260, apartado 32, Cebreros, (Ávila)
  • Sede central del INTA.  Carretera Torrejón a Ajalvir, km 4  28850 Torrejón de Ardoz, (Madrid)
  • Estación de la ESA para comunicaciones con vehículos espaciales europeos.
    Camino Bajo del Castillo s/n  Urbanización Villafranca del Castillo
    28692 Villanueva de la Cañada, (Madrid)
  • Centro de experimentación de vehículos aeroespaciales
    del Ministerio de Defensa y de investigaciones atmosféricas.  Carretera San Juan del Puerto, km 33  21130 Mazagón, (Huelva)
  • Labores de desarrollo del Airbus A400.  Aeropuerto de Sevilla carretera N-IV Madrid-Cádiz, km 532 41020, Sevilla
  • Ensayos de experimentación en vuelo para la certificación de aeronaves.
    Aeropuerto de Granada Autovía A-92 (dirección Sevilla) 18329 Chauchina, (Granada)
  • Estación especializada en satélites de observación de la Tierra y geoestacionarios.  Montaña Blanca-Maspalomas 35100, (Las Palmas de Gran Canaria)

Hispasat

  • La red del Segmento de Terreno de HISPASAT está formada por cuatro Centros de Control (Arganda del Rey, Tres Cantos, Las Palmas y Flamengo) y otras estaciones terrenas con capacidad de telemetría y telecomando y monitorización de portadoras (Maspalomas/España)
  • Madrid.  Sede Central.

Hisdesat

  • Madrid.

INDRA

Avenida de Bruselas, 35 28108 Alcobendas Madrid

c/ Aviación, 14 41007 Sevilla

Purita De La Riva 6 bajo 33008 Oviedo Asturias

c/ Numancia, 185 08034 Barcelona

Carretera de Zaragoza, km 3 31191 Galar Navarra

c/ Julian Camarillo 19-21 1º 28037 Madrid.

c/ Alcalá, 506. 28027 Madrid.

c/ Príncipe de Vergara, 109.  28002 Madrid

Avda. dels Traginers 14, 1ª planta 46014 Valencia

Muelle de Poniente s/n 03001 Alicante

Ibaibe 29, 1ªplanta Oficina 5  48902 Barakaldo  Bizkaia

Ronda de Toledo, s/n  13005 Ciudad Real

c/ Aviación, 14  41007 Sevilla

c/ Severo Ochoa, 23  29590 Málaga

Polígono Industrial Salinas de Poniente 11500 El Puerto de Santa María  Cádiz

Carretera Prado de las Torrres. s/n  41110 Bollullos de la Mitación  Sevilla

c/ Luis Moya Blanco, 82  33203 Gijón  Asturias

Navantia:

C/ Taxonera, S/N 15403 Ferrol.

Astillero San Fernando: Carretera de la Carraca, s/n 11100 SAN FERNANDO (Cádiz)

Astillero Puerto Real: Polígono Río San Pedro, s/n  11510 PUERTO REAL (Cádiz)

Reparaciones Cádiz: Carretera Industrial, s/n 11007 CÁDIZ

 

Carretera de la Algameca, s/n 30205 Cartagena

Velázquez, 132 28006 Madrid

Airbus Defence and Space.

Carrer Entença 95   08015 de Barcelona

Torres Quevedo, 9 (P.T.M.)  28760 Tres Cantos.  Madrid.

Edificio Cuzco IV, Paseo de la Castellana 141.  28046 Madrid

C/San Severo, s/n, Barajas Park – Ed. A1  28042 Madrid

Avda. de Aragon, 404  28022 Madrid-Barajas

Avenida John Lennon, s/n  28906 Getafe

Avenida de García Morato, s/n  41011 Sevilla

Centro Bahía de Cadiz, Carretera del Puerto de Santa Maria a Sanlicar de Barrameda, Km 5,5  11500 Cádiz

ALESTIS.

Parque Tecnológico AerópolisC/ Ingeniero Rafael Rubio Elola, nº 1 (ala Este)41309, La Rinconada (Sevilla)

Leonardo da Vinci, 8 Oficina 122-123-124 Pq. Empresarial La Carpetanía -28906 Getafe (Madrid)

Polígono Industrial TrocaderoC/ Portugal s/n11510 Puerto Real (Cádiz)

Parque Tecnológico TecnoBahíaAvda. Sindicalista Isidoro Gálvez s/n Parcela 39-40-4111500 Puerto de Santa María (Cádiz)

Polígono de JúndizC/ Júndiz, 1601015 Vitoria-Gasteiz

Parque Tecnológico de ÁlavaC/ Marie Curie, 201510 Miñano (Álava)

DEFEX.

Av. del General Perón, 38, 28020, Madrid

ISDEFE.

Calle Beatriz de Bobadilla, 3. 28040 Madrid.

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El sector estatal industrial de la defensa

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Por José Fernández Spaudo

El sector industrial de la defensa español es uno de los sectores apoyado por el Estado desde la instauración del régimen del 78.

Este apoyo decisivo para la viabilidad del sector se ha realizado en la X Legislatura, última completa que hemos tenido, con varios tipos de acciones, muchas de ellas continuistas con los gobiernos previos tanto del PSOE como del PP

el cúmulo de problemas que provoca este polo puede representarse en el siguiente cuadro

problemas complejo militar industrial

Como colofón, ofrecemos un cuadro de la participación pública en este complejo, que nos ayudará a clarificar su poder efectivo y sus intereses en juego

complejo militar industrial publicoCabe destacar que no es Defensa quien da la cara para controlar las empresas del sector. Defensa únicamente posee un inocente 100 % del accionariado de INTA y otro 100% de ISDEFE, aunque a través de éstas posee un 30% de HISDESAT. Quien nominalmente da la cara por el sector público de la defensa es la SEPI; dependiente del Ministerio de Hacienda, la cual controla el accionariado de NAVANTIA y la participación española en las otras grandes empresas del sector.
A su vez, el Ministerio de Economía ayuda a montar la exportación y venta de armas por medio del ICEX, y concede créditos a industrias militares a través del ICO.

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¿Se desmarca INDRA del polo militar industrial?

la UCIII e iNDRA crean una cátedra conjunta de Ciberseguridad

Universidad Carlos III e INDRA crean una cátedra conjunta de Ciberseguridad

Fuente: hispanidad.com

A lo largo de estos años hemos venido narrando cómo el empeño del Ministro en funciones de Defensa, Pedro Morenés, ese hombre de la industria militar, por consolidar un engendro al que llamaba “polo militar industrial”, se iba haciendo cada vez más difícil y lleno de obstáculos.

Morenés quiso tirar de las empresas punteras participadas por la SEPI, como INDRA,  para su proyecto estrella de contar con el complejo militar industrial “made in Spain” tan ansiado por él y por sus amigos.

Volviendo a INDRA, el Ministro de Defensa maquinó todo lo que pudo en sus órganos rectores para ponerla al servicio de Defensa y de sus intereses propios.

Hasta logró que la presidiera Fernando Abril Martorell, pasando a cuchillo tanto al anterior jefe del tinglado, Javier Monzón, como a los aspirantes a sucederle menos proclives al interés militarista del Ministro.  Confiaba en la sumisa aquiescencia de Abril Martorell para hacerle el trabajo sucio.

Pero Don Fernando le ha salido rana al ministro y precisamente ahora, que se atisban nuevos aires ministeriales menos plagados de puerta-giratorias (o al menos el riesgo de que el segundo rajoinato, si se fragua, se desprenda al menos de los ministros más escandalosos y escorados a defender los intereses de la casta), nos sale con la idea de que ni segregará la división militar de “INDRA”, ni tirará la casa por la ventana para hacer de INDRA la empresa europea puntera en “ciberdefensa”, ni se someterá a los deseos militaristas de utilizarla como mascarón de proa de su invento industrial-militar, ni permitirá la fusión Indra-Navantia, ni hará nada de lo esperado por Morenés.

Gana tiempo, mientras tanto, Abril Martorell y reconoce en la junta de accionistas de INDRA que Morenés le ha presionado y le ha pedido un plan, a lo que él, ahora que Morenés está que se va, le ha dicho que sí, que lo hará.

Gana tiempo Abril y promete al Ministro a punto de desministrarse que elaborará un “plan” a futuro sobre el sector militar de INDRA, pero parece que más bien se da una tregua a la espera de ver qué aires corren en el nuevo gobierno que al parecer acabaremos teniendo antes o después (por aquello de ir al aire que mejor sopla).

Nos queda la incógnita de si el que viene no será el mismo (o parecido, muy parecido) del que se va y si la mezcla de intereses política-militar-industriales de nuestra casta extractiva no acabarán imponiendo ese complejo militar industrial como nuevo invento para su enriquecimiento constante y nuestra miseria moral.

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El ejército y la industria militar negocian un nuevo contrato militar que no se firmará hasta el verano

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Por Alberto Romero

Fuente: El Economista 

Una buena costumbre que creíamos que se respetaba en todas las administraciones era la de no comprometer ni contratar nada nuevo cuando el gobierno está a la espera de su recambio por unas elecciones.

Se supone que esta especie de cortesía viene amparada por la idea de dejar que el nuevo (en realidad la novedad es más hipotética que cierta) pueda tener las manos libres para hacer y deshacer con sus criterios propios, sin verse obligado a seguir las políticas del viejo (vetustez que no es hipotética sino consabida) le imponga.

Que esto no ocurre en lo militar nos lo dice ahora el periódico digital El Economista, por el que sabemos que las empresas militares Indra y Thales negocian con el ejército un contrato por más de 6 millones de euros para desarrollar sistemas de gestión de combate (BMS en inglés), algo así como un sistema de control para saber dónde están los carros de combate, en medio de la batalla.

¿Es urgente saber esto?, ¿tan urgente como para no esperar a que tras las elecciones el que vaya a ser ministro de defensa decida si es necesario?  ¿Pero no habíamos quedado en que no estamos en guerra?  ¿Para qué necesitamos este desarrollo entonces?

Y es que la noticia no dice lo que debería ser la noticia.  A saber: que esta negociación se hace cuando el parlamento está disuelto (lo cual sería muy preocupante si viviéramos en un país donde el parlamento controlase la política militar en vez de complacerse irresponsablemente de ella) y el gobierno en funciones. Es decir, que se hace para atar de pies y manos al que venga detrás.

Y es que el PP, al menos en materia del militarismo más rampante, se está comportando como una trágala, donde pretenden que (como ha sido siempre en la política de esta restauración borbónica) todo lo que tiene que ver con la preponderancia del interés militarista de la élite esté atado y bien atado.

No es que nos hagamos ilusiones (de hecho más bien los actos que vamos conociendo nos desilusionan a menudo) acerca de la intención de los “emergentes” de revertir la insana situación de predominio del militarismo y de sus políticas, pero al menos podían disimular un poco por si ocurre (que como insistimos no ocurrirá) que pretenden algún atisbo de cambio de verdad y no de papel couché.

Y así lo decimos, tal como lo vemos:  en materia de defensa, la soberanía reside en los de siempre y la minoría de edad nos la han forjado con coraza de hierro que pretenden que no nos podamos arrancar nunca.

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El PP benefició a la militarista Indra antes de irse (a medias)

Imagen de Feans

Fuente:  Indra.

Indra es propiedad de la SEPI en un 20’14 %.  Además, la SEPI pertenece al Ministerio de Hacienda.

Según la propia empresa,

Indra se ha hecho con contratos por un importe global de unos 200 millones de euros dentro de los programas adjudicados en el pasado mes de diciembre por el Ministerio de Defensa con el respaldo del Ministerio de Industria y Turismo para la modernización de las Fuerzas Armadas Españolas.

Y sí, lo han leído bien.  Con el respaldo del Ministerio de Industria y Turismo.  Así de claro.  El que tiene buenos padrinos consigue buenos contratos.  Es el mundo de las finanzas, del amiguismo, del enchufismo y de las puertas giratorias.

Lo ha conseguido en tres programas distintos:

1.-  La fragrata F-110.

Dentro de la UTE que ha formado con Navantia, Indra participa en los programas tecnológicos asociados al desarrollo del sistema de combate de las futuras fragatas F-110, habiéndose hecho con contratos por valor de 94 millones de euros con un plazo de ejecución que se extiende hasta 2020.  (…)  Dentro del programa F110, Indra se responsabilizará del desarrollo de los sistemas radar y de defensa electrónica y de infrarrojos.

2.-  Vehículo de Combate sobre Ruedas (VCR 8×8)

dentro de la UTE que forma con GDELS-SBS y SAPA trabajará en programas tecnológicos asociados al desarrollo del futuro Vehículo de Combate sobre Ruedas (VCR 8×8) por valor de 28 millones de euros y un plazo de ejecución hasta 2018.  (…)   la compañía desarrollará todos los sistemas electrónicos (infrarrojos, visión perimetral, dirección de tiro, sistema de gestión de combate, protección electrónica y gestión de comunicaciones) de estos vehículos. El Ejército de Tierra español planea adquirir un mínimo de 500 vehículos de este tipo a partir de 2018.

3.-  Helicóptero de combate NH90.

El sistema de simulación del helicóptero NH90, que Indra se ha adjudicado íntegramente por 77 millones de euros y plazo de ejecución hasta 2020.  (…)  que estarán situados en la base de helicópteros de Agoncillo (La Rioja) y operarán integrados con los simuladores de helicópteros, también desarrollados por Indra, que se encuentran en las bases de Colmenar Viejo (Chinook, Cougar y H135) y Almagro (Tigre). En su conjunto estos simuladores funcionan de un modo completamente integrado y constituyen el centro de simulación militar de helicópteros más avanzado de Europa.

Como se ve, una característica que es importante resaltar es que todos estos contratos se han dado con dos rasgos comunes:

  • En el último mes de la legislatura del PP.  Es decir, el PP antes de irse, y por si acaso, ha intentado dar un buen impulso a Indra y a la industria militar española.
  • Todos los 200 millones se conceden a finales de 2015, pero se seguirán pagando en 2016, 2017 y 2018.  Algunos llegarán a pagarse hasta 2019 y 2020.  Con ello se logran dos propósitos:
    • Hacer más difícil su seguimiento y control.
    • Hipotecar a quién gobierne en los próximos 5 años.  Así, nadie en la industria militar echará de menos al militarismo del PP.

Por último, señalamos que Indra es una de las empresas más importantes en el Complejo Militar-Industrial español, lo cual lo ratifica

 

la propia compañía con las siguientes palabras:

Indra es una compañía de referencia en el mercado mundial de la Defensa y Seguridad que participa en los programas de defensa europeos y españoles más avanzados, tales como el desarrollo del Eurofighter, A400M, helicóptero Tigre, sistema de posicionamiento global Galileo, desarrollo de satélites de observación de la Tierra Paz e Ingenio y los buques más avanzados de la Armada española, entre otros. Sus sistemas de defensa aérea protegen, dentro del mando de la OTAN, el flanco sudoeste del continente europeo. La compañía suministra sus radares 3D a países de los cinco continentes.

Casi nada.

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El Top 100 de las empresas de armas

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La Doble A Producers

fuente Defense news

La revista Defense News ha publicado su listado de las 100 principales empresas militares, esta vez para el año 2015.

Destaca que, según este listado, la venta de armas declarada por estas 100 empresas ha bajado globalmente un 4%, pero de forma desigual: han bajado más las empresas europeas y han subido las rusas, comportándose más o menos igual las estadounidenses.

La cifra final de estas 100 primeras empresas armamentistas es de más de 385.507 millones de dólares, una cifra escandalosa, similar a la que el Banco Europeo ha inyectado a la banca europea para reactivarla, o a la que el Banco Mundial destinará en los próximos tres años a la consecución de los objetivos del milenio. o, por poner otro ejemplo, el PIB per capita de los 98 países más pobres de la tierra, según wikipedia.

Entre las curiosidades, las diez principales industrias facturaron en 2014 la cifra de  201,767 millones de dolares, lo que equivale al 52,33% del total de la facturación. Las diez siguientes (de la 11 a la 20) acumulan 58.232 millones de dólares de ventas, un 15,12% del total. Los siguientes 10, del 21 al 30, acumulan otros 34.305 millones de euros, un 8,89% del total. Los otros 20, del 31 al 50, acumulan 45.310 millones de dólares, un 11,75% del total, y los 50 últimos, 45.893 millones de euros.11,9%.

Reconvertir esta industria de muerte, como vemos, aportaría un dividendo de paz considerable y necesario para conseguir una seguridad humana basada en la cooperación y la noviolencia.

Pero como de dinero se trata, habrá que lograrlo con la lucha social y la reivindicación política de alternativas, pues estos cien mini-imperios capitalistas no se van a dejar reconducir por las buenas.

 

 

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