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EL GASTO MILITAR ESPAÑOL SIGUE ESCANDALOSAMENTE AL ALZA: 33.762,4 MILLONES DE EUROS, UN 9´16 MÁS QUE EN 2016

 

La Ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, ha manifestado en repetidas ocasiones el interés del Gobierno en aumentar en los próximos años el presupuesto de Defensa hasta situarlo en el 2% del PIB que los gobiernos europeos han comprometido como parte de su implicación en la OTAN.

Pero ocurre que nuestro gasto militar ya es espectacular y supera este 2% del P.I.B. ¿Dónde está el truco de las palabras de la ministra y sus corifeos? Muy sencillo, en que el gasto militar español cuenta con casi 4 de cada cinco euros “escondidos” debajo de la alfombra. ¿Por qué? También sencillo: porque la sociedad española, secularmente a la cola del bienestar europeo y maltratada por una élite extractiva y egoísta, no aceptaría pacíficamente esta situación si es que llegara a conocerla.

En la actualidad estamos analizando los Presupuestos Generales del Estado de 2017, presentados recientemente y aún en trámite de enmiendas en el Parlamento y de los datos que ya hemos obtenido podemos sacar algunas conclusiones que ofrecemos como primicia, antes de que sea demasiado tarde.

La siguiente tabla explica a grandes rasgos los capítulos principales de nuestro gasto militare, aunque para una consulta más pormenorizada se puede pinchar en este enlace.

Concepto Millones de euros
Ministerio de Defensa 7.638´54
Resto oculto en otros Ministerios y Organismos 8.852´29
Gasto Militar antes de Deuda 16.490,83
Deuda Militar 17.271´57
Total Gasto Militar 33.762,4

El cuadro nos permite hacer varios comentarios:

1) El Ministerio de Defensa ha aumentado su presupuesto propio desde los 5.787´89 millones de euros de 2016 a los 7.638´45 millones de 2017, un 31´97% de aumento. Puede parecer un aumento significativo, pero es que antes ocultaban nada menos que los pagos de los PEAS de la cifra de gasto de Defensa y ahora, al haberles prohibido el Tribunal Constitucional mantener esta farsa, se ven obligados a aflorar una cantidad que antes escondían (pero gastaban para alimentar al complejo militar industrial).

El análisis de los programas que “financia” este gasto ministerial nos permite ver dos coas: La principal actividad militar consiste en pagar sueldos para un ejército desmesurado y desproporcionado, que mantiene una ratio de 1 mando cada 1´7 efectivos. La segunda, que la siguiente principal partida es para pagar unos programas de armamento “ofensivos” y de uso para operaciones militares en el exterior (87 desde Felipe González a la fecha), que no son necesarios para la defensa, pero sí para mimar al complejo militar industrial al que la casta política tiene tanto apego.

Si las enmiendas parlamentarias no intentan atajar estos dos males, reducir el personal, reenfocar la política de seguridad hacia una verdadera promoción de la seguridad humana y dejar de privilegiar los PEAS ilegítimos y al complejo militar industrial, no servirán para gran cosa.

2) Hay un gasto militar escondido en otros Ministerios, en Organismos Autónomos Militares, en otras instituciones del Estado y en las Clases Pasivas Militares de 8.852´29 millones de euros. Estas partidas, que se camuflan como gastos sociales, son gasto militar conforme al criterio de la OTAN al respecto y equivalen a una cantidad mucho mayor que la que consigna el propio Ministerio de Defensa como presupuesto propio.

No parece de sentido común que el Ministerio de Industria  y Competitividad financie al complejo militar industrial (302´35 millones de euros), o que Asuntos Exteriores asuma parte del transporte del Ministerio de Defensa, gran parte de los pagos españoles a la OTAN o un pellizco gordo de las operaciones de paz, pero resulta más asombroso que el Instituto Social de la Marina financie parte de las operaciones de apoyo a la Armada en el índico o del apoyo a la guerra de Mali con el buque medicamentalizado “Esperanza del Mar”, o que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente pague nada menos que 23,99 millones de euros por la cuota militar de AEMET, por poner algunos ejemplos.

Una política alternativa debe buscar un cambio radical de estos presupuestos, transfiriendo a necesidades sociales básicas estas partidas de gasto militar oculto.

3.- El gasto militar español, sumado el Ministerio de Defensa y el resto de partidas escondidas en los restantes organismos, supone la nada desdeñable cifra inicial de 16.490´83 millones de euros, un 11´41% más que en el ejercicio 2016 y un elocuente indicio del camino emprendido por la militarización de los PGE en esta segunda época de Rajoy.

4.- Pero esto no es todo. El presupuesto inicialmente previsto sufre tres grandes alteraciones como consecuencia de las particularidades de nuestros deficitarios presupuestos, que de forma escandalosa “necesitan” financiarse emitiendo deuda, lo que afecta también a la generación de una enorme deuda militar “ordinaria” (esto es, la repercusión del porcentaje de deuda emitida por el Estado aplicado al gasto militar), así como la correspondiente a los intereses de la deuda (lo que el estado aplica anualmente a pagar deuda anterior). Y una tercera curiosidad, esta propia del Ministerio de Defensa: desde lo que se prevé como gasto presupuestario a lo que se gasta anualmente hay una enorme distancia, en términos de “sobregasto”, cuya media desde 2002 a la fecha actual es del 19´25% (sería mucho mayor si únicamente contempláramos el sobregasto de la primera legislatura de Rajoy). Vayamos por partes.

La suma de toda esta deuda implica 17.271´57 millones de  euros, nada menos que un 7´08% más que el ejercicio 2.016 y eleva la cifra final a 33.762,4 millones de euros de Gasto militar

5.- Como deuda ordinaria hemos estimado la cantidad de 11.741,43 millones de euros, que equivale al porcentaje sobre la deuda que emitirá el estado aplicado al gasto militar referido al Presupuesto Consolidado antes de deuda.

6.- Como consecuencia de la previsión de sobregasto que el Presupuesto de Defensa viene aplicando de forma sistemática sobre lo presupuestado (sobregasto calculado con la media del 19,35%  que ofrece IGAE para el período 2002 a 2014, último que ha verificado en sus informes de liquidación de gasto de los PGE), así como de las partidas “plurianuales” comprometidas desde los años 2013 a 2017 para el ejercicio de 2017, resulta que existiría una deuda extraordinaria de otros 4.339´56 millones de euros.

7.- A todo ello se sumarían los 1.190´58 millones de euros de intereses de la deuda.

Comparado por capítulos el presupuesto de 2017 en relación al de 2016 encontramos el siguiente cuadro

(en millones de €)

2016 2017
millones millones Variación (%)
Ministerio de Defensa 5.787’89 7.638’54 + 31’97
Gasto Militar antes de Deuda 14.801’23 16.490’83 + 11’41
Deuda Militar 16.127’63 17.271’57 + 7’09
TOTAL GASTO MILITAR 2017 30.928’86 33.762’4 + 9’16

Ningún presupuesto ministerial diferente puede competir con el Gasto militar ni en su magnitud, ni en el escándalo de su sobregasto, ni en lo antisocial de éste.

Como se ve, un aumento del gasto militar en sus principales magnitudes que nos sitúa ya muy por encima del 2% del P.I.B. en gasto militar real, algo que malamente se puede aceptar en unos presupuestos generales restrictivos y que mantienen para las principales partidas sociales los mismos criterios de austeridad y recortes de presupuestos anteriores y que nos desvelan que no es cierto que no haya dinero. Lo hay para lo que se quiere y el gasto militar es uno de los más claros ejemplos.

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Liquidación del GASTO MILITAR 2014

Acabamos de publicar un estudio sobre la liquidación del gasto que la IGAE ha certificado relativo al año 2014. Es un complemento válido a los informes anuales sobre el gasto militar presupuestado que venimos haciendo año tras año y al informe sobre despilfarro militar con el que completamos el estudio del panorama.

La liquidación del gasto permite conocer cómo se ha comportado el gasto público previamente presupuestado en los Presupuestos Generales del Estado y, respecto del gasto militar, nos sirve para certificar la trampa y la perversión que esconde éste gasto y la política militar en la que se realiza.

IGAE (Intervención General de las Administraciones Públicas, organismo estatal) no controla todo el gasto militar, ni lo define como tal, pero de su informe se puede sacar el montante de una parte de éste, concretamente:

  • Lo que gasta y sobregasta el Ministerio de Defensa
  • Lo que gastan los organismos autónomos militares
  • Lo que gasta AEMET de índole meramente militar
  • Lo que gasta CNI
  • Lo que destina al mismo en I+D el ministerio de Industria
  • El gasto de los Centros Universitarios de la Defensa
  • Y una parte pequeña del gasto de clases pasivas, concretamente las “pensiones de guerra”

Faltan otras grandes partidas que son componentes ineludibles del gasto militar español pero de las que IGAE no da noticia alguna.

La sola comprobación del desfase entre lo que defensa “presupuesta” cada año y lo que acaba gastando permite hablar de descontrol, pero como esto ocurre año tras año, y de forma sistemática, podemos además decir que no sólo es cuestión de descontrol, sino sobre todo de ocultamiento deliberado del gasto militar.

Estas cifras nos permiten encontrar una lógica perversa e inapelable. Tanto los gobiernos del PP como los del PSOE se han dado en la práctica de gastar más (en realidad abusivamente más) de lo que presupuestan para el Ministerio de Defensa. Lo han hecho a pesar de haber cacareado durante esta década un supuesto “recorte” del gasto militar que no se sostiene con la comprobación de las cifras y que no justifica el nuevo ardor guerrero de esta casta política que nos engaña diciendo que hay que subir el gasto militar que, sin embargo, no sólo no ha bajado, sino que ha ido aumentándose siempre por la puesta de atrás.

Pero en segundo lugar nos permiten encontrar otro elemento coincidente: no cabe achacar el desfase a ningún tipo de incompetencia de los diseñadores del gasto militar, sino a la mala fe. No hay otro modo de explicar estos desfases pronunciados, constantes y elocuentes.

Como podemos ver a continuación la práctica de ocultación de gasto militar ha sido practicada por gobiernos del PP y el PSOE, pero es especialmente exagerada en el tramo de gobierno de Rajoy y su ministro “puerta-giratoria” Pedro Morenés, lo que de cara al futuro aparece como un nuevo signo de preocupación

Pero si pasamos del sobre-gasto del Ministerio de defensa al sobregasto relativo a otros componentes del gasto militar que IGAE detecta en sus informes, la perversión de la política de ocultamiento y manipulación del PPSOE respecto del verdadero sentido del gasto militar español se hace más palmaria.porque entonces los aumentos de aproximadamente el 20% de sobregasto con los que Defensa se despacha año tras año, se elevan de forma más abrumadora. Podemos verlo en otro cuadro.

Un gasto brutal, escandaloso, incapaz de superar un mínimo test de transparencia y que demuestra la impunidad del gasto militar y la opción política militairizadora de la casta gobernante.

Pero las comparaciones son odiosas, porque mientras esto ocurre, la liquidación del gasto referido a otros ministerios y bienes públicos nos muestra que el agravio comparativo es demoledor.

Mientras se mima el gasto militar referido a seguridad militar (operaciones militares en el exterior, de las que ya llevamos más de 79 desde Felipe González a la fecha; venta de armas, una geopolitica al servicio de intereses de dominación y violencia que impone occidente y su brazo armado al resto, privilegios y despilfarro militar, militarización creciente de las otras facetas de la seguridad y de la vida social, etc.) se descuida el gasto social referido a la seguridad humana de los seres humanos, y así contamos que el gasto del ministerio de defensa es aproximadamente el 60% del gasto del estado en pensiones, o 14,73 veces el gasto destinado por el estado a servicios sociales y promoción social, o 9,31 veces más que el de acceso a vivienda y fomento de la edificación, 3,51 veces más que el del ministerio de sanidad y servicios sociales, 2,72 veces más que el de Educación, Cultura y Deporte, o 245 veces más que el destinado a fomento del empleo

Cifra que se vuelve incluso más indecente si sumamos al gasto que IGAE controla como gasto del ministerio de Defensa el que suma por otros conceptos militares, según hemos visto. En este caso la comparación con el gasto social del estado resulta algo más que un escándalo:

En definitiva, un estudio este de la liquidación del gasto militar con el que intentamos ofrecer un panorama claro y al servicio de la lucha social por la conquista de los derechos sociales y de la seguridad humana a las que, legítimamente, y en contra del militarismo, debemos empeñarnos.

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Los deseos de Trump respecto de la colonia española

Ginger+the+sideways+dog

Por josegd86

Fuente: El Español.com

Cuando el presidente del centro del imperio llamó al presidente de este pequeño rincón de su periferia, hace poco, fue para regañar y para pedir al gobierno del rajoinato que aumente su compromiso militar con EE.UU. y, principalmente, que incremente el gasto militar español, como si el abrumador gasto militar español (oculto y visible), las bases americanas en España, las intervenciones militares en el exterior que mantiene el ejército español (20 en la actualidad) y el insensato compromiso del militarismo español con el “escudo antimisiles” que nos convierte en objetivo militar de primera magnitud, fueran moco de pavo.

Al pairo de aquellas exigencias, Perro Loco (no es un indio de películas sino más bien un cowboy chulo, antiguo general y principal halcón de la política agresiva de EE.UU.), ha dicho

Es una petición justa que todos los que se benefician de la mejor defensa del mundo asuman su cuota proporcional de los costes necesarios para defender la libertad

Equivoca Perro Loco la defensa del mundo con el estropicio militar que están montando y, por si fuera poco, confunde el coste de la libertad, que se concreta en inversiones en bienestar humano y en desarrollo, en ampliación de derechos y en disfrute de las libertades políticas, pero también sociales y culturales, con el coste en ejércitos que, precisamente, viene a ser como la antípoda del coste de la libertad, para pasar a ser el coste de la inseguridad y el miedo y la ruina de la libertad.

Pero el medio que comentamos comete errores de bulto al dar por sentado que España incumple con el criterio comprometido por los países europeos de la OTAN de llegar al 2% del PIB en gasto militar. Decepciona la falta de análisis cuando por todos es conocido que España esconde una enorme cantidad de su gasto militar en partidas ocultas y poco transparentes y que, de hecho, ya supera el 2% del PIB y hemos llegado al 2’7 % del PIB para gastos militares.

Si a ello sumamos pequeños detalles que suelen pasarse por alto, como por ejemplo que el ejército es el segundo terrateniente en España, o que contamos con una ratio desproporcionada de militares respecto del resto de funcionarios públicos, o que España soporta el campo de entrenamiento de Bardenas Reales, donde la OTAN entrena sus guerras varias, o que del presupuesto de defensa viven más de 2 millones de personas al mes, o que el ejército no paga impuestos ni tasas municipales de ningún género (lo que quiere decir que sus servicios básicos los pagamos la ciudadanía a tocateja), etc., la cena está servida.

Una mentira contada muchas veces, por mucho que la teoría de la manipulación diga otra cosa, no deja de ser una trola burda y el cuento de la poca inversión militar en España es, entra las trolas gubernamentales, de las de alto standing.

Pero, siguiendo con el artículo, añade que España no puede aumentar su gasto militar fácilmente porque incurriría probablemente en una causa de protesta en Europa, dado que ya incumple los criterios de déficit y mantiene una deuda pública impagable, con el riesgo de sanciones en Europa. Según el “experto” Zsolt Darvas, de un “think tank” llamado Bruegel

España lo tendrá difícil para cumplir el objetivo. Su problema es que la deuda pública es relativamente alta y el déficit presupuestario es elevado. De hecho, el año pasado España y Portugal casi fueron sancionados por la UE por el déficit

De modo que sumamos a una mentira una imposibilidad, con lo que a Perro Loco y los suyos les va a resultar difícil conseguir de nuestro particular tancredo sorderas algo más que buenas palabras. Y, si se descuidan, una larga cambiada (ya que estamos en términos tan taurinos) con un compromiso firme de aumentar un gasto militar que perderá su firmeza a medida que pase el tiempo, para quedarse en un mero aflorar el ya de por sí desmesurado gasto militar que mantenemos, visibilizando algunos componentes ocultos de este (programas especiales de armamento, por unos unos 2000 millones al año; intervenciones en el exterior, por unos 800 millones más; junto con algunas inversiones y subvenciones militares (de 200 a 400 millones al año) para sacar pecho del esfuerzo militar que, no obstante, se ha mantenido muy por encima de lo admitido en todo este tiempo.

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Mantener piscinas, jardines y campos de golf, uno de los cometidos de la defensa militar

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Por Neville Wootton

Fuente: El Diario

Ahora que lo dice El diario, parece que algunos se tomarán en serio lo que los antimilitaristas venimos denunciando desde hace años sin que nadie nos haga caso. ¿Será que la verdad verdadera sólo lo es desde que un medio y sus intereses la predican, por incompleta y mal que la prediquen a veces?

Pero al margen de esta velada crítica al periodismo circunstancial y anecdótico, lo cierto es que, en realidad, la pesada realidad militar, el gasto militar español se compone de un sinfín de partidas absurdas, de privilegios abrumadores, de nepotismo chulesco que dicen a las claras lo que defienden los ejércitos en términos de vida buena para pocos y de privilegios para los de arriba.

Dice El Diario que Defensa pagará 21 millones de euros del presupuesto público a mantener instalaciones deportivas y de ocio de los militares; instalaciones que tienen como razón de ser, dice el Ministerio de Defensa,  “la necesidad de prestar apoyo a la preparación física de los militares” y que funcionan como “núcleo de acción social y cultural, porque organizan eventos para sus socios, proporcionando a los militares y a sus familias una vía de “integración” en su destino”.

Se puede decir más burdo, pero no con más morro.

De este modo vemos, con el ejemplo que amplifica El Diario, que lo militar y la seguridad son dos categorías que no tienen que ver entre sí, cuando no se contradicen.

En todo caso, los 21 millones en ocio de esta casta no son sino una partida más bien pequeña de todo el despilfarro incomprensible y consentido de lo militar.

Nosotros hemos elaborado tres tipos de estudios que, a nuestra manera demuestran el despropósito:

  • Un primer tipo de documentos, ceñidos en el estudio del gasto militar, que vienen a enseñarnos la falta de transparencia y la desmesura del gasto militar. Por concretar en el ejercicio 2016, como afirmamos en nuestro estudio sobre el gasto militar, se presupuestaron menos de 6.000 millones de euros y, criterio OTAN en mano, se escondieron otros 25.000 por lo menos.
  • en un segundo documento, esta vez sobre el despilfarro, demostramos la inmensa cantidad de dinero que se despilfarra al año (entre otros en mantener campos de golf, jardines, pistas de tenis, etc de los que ahora el Diario se hace eco a su modo) y la absoluta falta de control y de responsabilidades en el gasto militar español.
  • Un tercer elemento de la trilogía del gasto militar, destinado a la deuda militar, nos informa de la falta de escrúpulos de los señores de la guerra y la generación de una deuda ilegítima que pesa sobre la sociedad como una losa para lucrar a los pocos privilegiados de siempre.

Tres patas del mismo banco: desmesura, mamoneo y descontrol. Si a ello unimos el cinismo que denuncia, cada vez que se verifica el gasto militar español, tanto el Tribunal de Cuentas, como el Tribunal Supremo o la IGAE, demostrando que la política de ocultación, gasto disparatado y puertagiratorismo son crónicos en el gasto militar, tenemos cuatro patas para entender el militarismo patrio y sus apoyos en partidos políticos rémora que lo han consentido como un cortijo al servicio del capricho y de la prepotencia.

Y mientras nadie se toma en serio meter el dedo en la llaga, así nos va.

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Defensa vuelve a intentar el pelotazo de la operación Campamento

20121105-007234

Por Asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio

Fuente: el País

Nos informa El País de la intención de Cospedal de hacer caja con la ya varias veces fallida operación Campamento, en la que el Ministerio de Defensa pretende vender terrenos de propiedad del ejército en uno de los pelotazos de terreno más ingentes que se recuerdan.

Si hacemos memoria, la operación Campamento es un esperpento que solo busca lucrar a Defensa, como denunciamos en 2013. En 2015 se intentó colocar una millonada de metros cuadrados a un grupo empresarial chino para hacer una zona recreativa, y anteriormente a otro empresario estadounidense para hacer casinos, pero la operación fracasó en ambos casos.

Ahora se pretende sacar a la venta una “fase I” compuesta por 2,1 millones de metros cuadrados, pero, al parecer, encuentran reticencias en el Ayuntamiento para permitirles dicha venta.

Cospedal se ha comprometido, en el Senado y a preguntas de un senador del PSOE, a sacar adelante el pelotazo pese a quien pese (ella en realidad ha dicho “por encima de los colores políticos” que es la forma fina de decir que porque le sale de las mismísimas narices), tal como publica La Vanguardia.

Para demostrar que en esta materia los colores “políticos” no importan gran cosa, el senador del PSOE, mostrando su singular y secular sintonía con el PP, ha pedido a la ministra que se “cargue las pilas y haga realidad un proyecto que necesitan millones de madrileños”, lo que demuestra no tanto las necesidades de los madrileños (que no pasan precisamente por el lucro del ministerio de Defensa) como la igualdad de ideas del PP y el PSOE en esta materia.

Para PSOE y PP lo de la Operación Campamento no debe mezclarse con la política, justo lo contrario de lo que parece que le interesa a la ciudad de Madrid.

Y es que son como hermanos siameses.

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Más sobre la opacidad del gasto militar: el índice de opacidad del gasto militar auditado por la IGAE

Imagen de Anne Worner

 

Fuentes:  IGAE y elaboración propia.

En nuestro informe sobre el Gasto Militar en 2016, y también en nuestro blog, definimos, por primera vez, el Índice de Opacidad del G.M., que sería el porcentaje del G.M. que se oculta con respecto al presupuesto del Ministerio de Defensa.

En lo concerniente al informe sobre el Gasto Militar auditado por la IGAE para 2014, podríamos definir el Índice de Opacidad del Gasto Militar auditado por la IGAE, que sería el porcentaje de G.M. que se oculta en el informe de fiscalización anual de la IGAE.  Hemos de aclarar que las cifras del cuadro que siguen son diferentes al Índice de Opacidad del Gasto Militar porque aquí estamos hablando del sobregasto real, no de presupuestos.  El presupuesto anual esconde cifras alarmantes de sobregasto militar del 437’55 %.  Lo hacen en otros ministerios y en otras partidas presupuestarias.

Pero el Gasto Militar auditado por la IGAE nos informa de que además de ese gigantesco ocultamiento presupuestario, se produce, de facto, un sobregasto que lo acaba aumentando.  Las cifras que explicamos en este informe nos demuestran un sobregasto en el G.M. auditado por la IGAE para 2014 del 66’18 % sobre lo presupuestado para el Ministerio de Defensa (y recordamos que son cifras parciales, como explicábamos en el punto “1.3.- Contextualización:  diversos criterios para contabilizar el Gasto Militar”).

Consideramos que es positivo aportar una escala que intente medir, aunque sólo sea aproximadamente el volumen de la opacidad del G.M. auditado por la IGAE.  Lo presentamos en una sencilla tabla:

Índice de Opacidad del Gasto Militar auditado por la IGAE

% Denominación

Consecuencias político-económico-sociales

0- 2’5 Bajo Coyuntural.  Aceptable por cuestiones políticas-económicas-sociales puntuales
2’5 – 5 Moderado
5 – 10 Preocupante Baja calidad democrática en el ejercicio del gobierno y en el control en el Parlamento
10 – 20 Alto, poco aceptable
20 – 33 Demasiado alto, inaceptable Muy baja o nula calidad democrática y de transparencia en la toma de decisiones.  Opacidad generalizada y descontrolada.  Control parlamentario sólo aparente.  Generador de malestar social.
33 – 50 Escandaloso
>50 Inaudito Ausencia total de calidad democrática y de transparencia en la toma de decisiones tanto por el gobierno como por el parlamento.

Fallo total en el sistema de control parlamentario.

Sistema sin garantías democráticas reales.

Estado efectivamente militarizado en todos sus aspectos políticos-económicos-sociales.

El ejército es un estado dentro del Estado que sólo vela por sus intereses.  Casta privilegiada.  Connivencia militares – élite política.

Engaño generalizado.

Impunidad total del militarismo.

Despilfarro, descontrol económico y político, ¿corrupción sistémica?

Para el análisis de este cuadro, nótese que no hablamos de liquidaciones de presupuestos decididos social y democráticamente por la población, sino que nos estamos fijando en lo contrario:  aumentos de gastos ocultos, opacos, y , por lo tanto, sin el necesario control parlamentario y social.

Pensamos que hay situaciones políticas, económicas y sociales sobrevenidas y urgentes que pueden hacer que un cierto grado de sobregasto en un tipo de gasto pueda ser asumible, por un periodo corto:  unos pocos presupuestos anuales, quizá.

Nos resultaría a todos más difícil aceptar una situación de sobregasto en las liquidaciones presupuestarias, en cualquier partida, más continuada en el tiempo y de cuantía mayor.  Este ocultamiento empezaría a ser poco aceptable porque implicaría que el gobierno estaría haciendo sus funciones de espaldas a la sociedad, engañando y sin dar verdaderas explicaciones democráticas.  También significaría que el control parlamentario estaría muy mermado.

¿Qué pensarían l@s español@s si el grado de ocultamiento del gasto liquidado de cualquier ministerio fuese mayor del 33 %?  Sería escandaloso, ¿verdad?  Posiblemente lo considerasen inaceptable porque implicaría que existe una muy baja o nula calidad democrática en el ejercicio del gobierno ya que ofrece unas liquidaciones de gastos anuales en las que se sobregasta demasiado y con continuidad.  Posiblemente la sociedad lo considerase como una opacidad generalizada y descontrolada, algo en lo que habría que pedir explicaciones políticas y penales de manera urgente y tajante.  Lo más seguro es que la sociedad también desconfiase del Parlamento porque al llegar a este grado de opacidad se derivaría, con seguridad, que el control del gobierno que las leyes exigen que realice el Parlamento sería nulo.  Ello supondría que los parlamentarios estarían haciendo, al menos, dejación de funciones.  Es seguro que toda esta situación política generaría un malestar social importante.

¿Podría ser imaginable que el grado de opacidad, de ocultamiento de un presupuesto determinado pasase del 50 %, y, sobre todo, que lo hiciese de manera continuada en el tiempo?

Pues esta es la realidad del Gasto Militar auditado por la IGAE para 2014.  Y no sólo en 2016, sino en cualquiera de los años precedentes.  No incluimos datos de Comunidades Autónomas ni de ayuntamientos.

¿Qué significa este dato?  Antes de contestar, tómese su tiempo para reflexionar.  Es necesario.

Nosotros lo hemos hecho y estas son las conclusiones:

  • Ausencia total de calidad democrática y de transparencia en la toma de decisiones tanto por el Gobierno como por el Parlamento.
  • Fallo total en el sistema de control parlamentario. Es seguro que unos parlamentarios están en connivencia con los militares y con el gobierno militarista;  y también es seguro que otros parlamentarios están haciendo dejación de funciones en sus labores de control de la actividad del gobierno en lo militar.
  • El sistema político que así obre deja claro a la ciudadanía que no existen garantías democráticas reales en los temas militares.
  • Esta situación derivaría (ya ha derivado) en un Estado efectivamente militarizado en todos sus aspectos políticos-económicos-sociales. Esta militarización del Estado se estaría realizando, eso sí, mediante una práctica política muy alejada de la vistosidad de un golpe de estado, por medios mucho más sofisticados y ladinos, pero con una efectividad igual.
  • También se deduciría que el ejército es un estado dentro del Estado que sólo vela por sus intereses. Conformarían una casta altamente privilegiada y, a la vez, oculta a la crítica social por múltiples mecanismos políticos y económicos.
  • De ello se sigue que es necesaria una connivencia militares – élite política que podría tener un ejemplo máximo en un ministro (Morenés) y un secretario de Estado (Arguelles) que han usado las puertas giratorias con continuidad. A ellos se les podrían añadir otros ejemplos del PSOE para no ser parciales y para que se vea que el problema es generalizado.
  • El resultado sería una situación de Impunidad total del militarismo en sus aspectos políticos, e incluso penales porque sus intereses estarían favorecidos cotidianamente por la élite dirigente política y parlamentaria.
  • El engaño social sería generalizado.
  • Las consecuencias serían el despilfarro, el descontrol económico y político, y, muy posiblemente la corrupción sistémica en las cuestiones de defensa.
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Gasto Militar 2014 liquidado por la IGAE: 9.548’37 millones de € (se habían presupuestado: 5.745’77 millones de €)

Imagen de Juliogmilat fotografía

Fuente:  Elaboración propia.

Hay varias estadísticas que se pueden utilizar para hablar de Gasto Militar.

Normalmente nos referimos al Gasto Militar de un año cuando analizamos los Presupuestos Generales del Estado.

Pero hay otra forma de valorar los Gastos Militares, que aunque también es parcial porque no analiza todo lo que la OTAN considera Gasto Militar, vale para tener algunas cifras más precisas y reconocidas por el propio Estado:  el Gasto Militar liquidado por la IGAE.  Dentro de poco sacaremos nuestro informe sobre 2014.  Hasta entonces pueden consultar el de 2013.

El Estado Español cuenta con un mecanismo de control y fiscalización del gasto público, la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), dependiente del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. Este organismo tiene entre sus funciones la de revisar con criterios contables europeos los Presupuestos Generales del Estado y proceder a una verificación fiel de su liquidación. Sus funciones se establecen en la Ley 47/2003, de 26 de noviembre.

Como ven, por tanto, nuestra fuente son los papeles oficiales del Ministerio de Hacienda a través de la IGAE.

Adelantamos los primeros resultados generales a través de este cuadro, en el cual las cifras están expresadas en millones de €:

2011 2012 2013 2014
Ministerio de Defensa (presupuestado) 7.156’37 6.316’44 5.913’65 5.745’77
Ministerio de Defensa (liquidado) 8.301,09 9.066,29 7.867’09 7.696’65
Investigación y desarrollo relacionado con la Defensa en el Ministerio de Industria 900,45 582,77 218’15 343’60
Organismos Autónomos Militares 1.195’04 1.130’93 999’30 1.037’23
CNI 216,32 214,61 197’46 213’96
AEMET 11’97 8’79 5’19 4’99
Centros Universitarios de la Defensa 6,79 6,56 10’99 7’74
Pensiones de guerra 348,03 310,29 276’88 245’04
TOTAL (GM liquidado por la IGAE) 10.979’69 11.320’21 9.575’06 9.548’37
TOTAL DEL SOBREGASTO MILITAR

(según la IGAE)

3.823’32 5.003’77 3.661’41 3.802’6
% de desviación sobre lo presupuestado 53’42 % 79’21 % 61’91 % 66’18%

 

Como se ve, estos datos globales suponen una constatación de tres aspectos básicos en la política presupuestaria del ministro Morenés y del gobierno del PP:

  • Se acumulan cifras astronómicas de sobregasto militar:  16.291’1 millones de € de sobregasto militar entre 2011 y 2014, la primera legislatura de Rajoy.
  • Se oculta el sobregasto en múltiples partidas:
    • Organismos Autónomos Militares.
    • Investigación y Desarrollo relacionado con la defensa del Ministerio de Industria.
    • Centro Nacional de Inteligencia del Ministerio de Presidencia.
    • Agencia Estatal de Meteorología del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.
    • Centros Universitarios de la Defensa.
    • Pensiones de Guerra.
  • Mienten mucho, y a sabiendas, sobre el Gasto Militar. Que haya desviaciones de gasto que oscilan entre el 53’42 y el 79’21 %, en los últimos años analizados, es algo que se hace y se mantiene a sabiendas.  No se puede hablar de circunstancias coyunturales surgidas durante el ejercicio, de asuntos inesperados.
  • El motivo por el cual el Ministerio de Defensa y el Gobierno en pleno mienten continuamente a l@s español@s es para ocultar el altísimo grado de militarización que sufrimos la sociedad española y la preponderancia que dan al Gasto Militar sobre el Gasto Social.
  • La mala gestión que se hace los presupuestos militares debería implicar algunas medidas políticas para corregirla.  Por ejemplo una auditoría independiente de las cuentas que acabe desvelando la realidad del Gasto Militar.
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El gasto militar en España: una presentación

Fuente: Utopía Contagiosa y Ecologistas en acción

Para relajar el ambiente, presentamos la dimensión del gasto militar que, según el informe que recientemente hemos elaborado, adquiere a día de hoy proporciones escandalosas.

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El ejército y la industria militar negocian un nuevo contrato militar que no se firmará hasta el verano

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Por Alberto Romero

Fuente: El Economista 

Una buena costumbre que creíamos que se respetaba en todas las administraciones era la de no comprometer ni contratar nada nuevo cuando el gobierno está a la espera de su recambio por unas elecciones.

Se supone que esta especie de cortesía viene amparada por la idea de dejar que el nuevo (en realidad la novedad es más hipotética que cierta) pueda tener las manos libres para hacer y deshacer con sus criterios propios, sin verse obligado a seguir las políticas del viejo (vetustez que no es hipotética sino consabida) le imponga.

Que esto no ocurre en lo militar nos lo dice ahora el periódico digital El Economista, por el que sabemos que las empresas militares Indra y Thales negocian con el ejército un contrato por más de 6 millones de euros para desarrollar sistemas de gestión de combate (BMS en inglés), algo así como un sistema de control para saber dónde están los carros de combate, en medio de la batalla.

¿Es urgente saber esto?, ¿tan urgente como para no esperar a que tras las elecciones el que vaya a ser ministro de defensa decida si es necesario?  ¿Pero no habíamos quedado en que no estamos en guerra?  ¿Para qué necesitamos este desarrollo entonces?

Y es que la noticia no dice lo que debería ser la noticia.  A saber: que esta negociación se hace cuando el parlamento está disuelto (lo cual sería muy preocupante si viviéramos en un país donde el parlamento controlase la política militar en vez de complacerse irresponsablemente de ella) y el gobierno en funciones. Es decir, que se hace para atar de pies y manos al que venga detrás.

Y es que el PP, al menos en materia del militarismo más rampante, se está comportando como una trágala, donde pretenden que (como ha sido siempre en la política de esta restauración borbónica) todo lo que tiene que ver con la preponderancia del interés militarista de la élite esté atado y bien atado.

No es que nos hagamos ilusiones (de hecho más bien los actos que vamos conociendo nos desilusionan a menudo) acerca de la intención de los “emergentes” de revertir la insana situación de predominio del militarismo y de sus políticas, pero al menos podían disimular un poco por si ocurre (que como insistimos no ocurrirá) que pretenden algún atisbo de cambio de verdad y no de papel couché.

Y así lo decimos, tal como lo vemos:  en materia de defensa, la soberanía reside en los de siempre y la minoría de edad nos la han forjado con coraza de hierro que pretenden que no nos podamos arrancar nunca.

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Índice de Opacidad del Gasto Militar

Imagen de Máximo Remon

Fuente:  Utopía Contagiosa.

Índice de Opacidad del Gasto Militar

El gobierno del PP oculta una parte muy importante del Gasto Militar (G.M.) en otros Ministerios, en otras secciones, en los sobregastos, en partidas plurianuales, y en la deuda militar.  Ello nos lleva a pensar que los presupuestos de Defensa son un engaño.

La cifra que oculta es astronómica:  25.372’72 millones de €, es decir, oculta 4’38 veces lo que declara en su presupuesto. 

Penosamente esto no es todo porque también existe mucha opacidad en el gasto militar que tienen las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos.  Es dificilísimo recabar datos de su apoyo a la industria militar y a diversos eventos militares.

Además, la opacidad también afecta a otras áreas como las universidades y centros de investigación, que cuentan con convenios con diversos apartados del Ministerio de Defensa, muchos de los cuales contienen financiación.

Todo ello nos hace pensar que el engaño es gigantesco.

Otros años hemos afirmado que ocultar, consciente e intencionadamente, un monto tan elevado fuera del control parlamentario y social produce una merma considerable de la calidad democrática de nuestro sistema de presupuestos, de control parlamentario y de Defensa.

¿Podemos confiar nuestra defensa a un Ministerio tan mentiroso?

Nos parece que sólo este dato es merecedor de que la sociedad se convenza de que hay que solicitar una auditoría del G.M. independiente de los auditores militares.

Este año, definimos, por primera vez, el Índice de Opacidad del G.M., que sería el porcentaje del G.M. que se oculta con respecto al presupuesto del Ministerio de Defensa.  Consideramos que es positivo aportar una escala que intente medir, aunque sólo sea aproximadamente el volumen de la opacidad del G.M.  Para ello hemos hecho unas categorías a las que hemos dado unas denominaciones y a las que hemos acompañado de un listado de consecuencias políticas, económicas y sociales, según el grado de gravedad de cada escalón de opacidad.  Lo presentamos en una sencilla tabla:

 

Índice de Opacidad del Gasto Militar

% Denominación

Consecuencias político-económico-sociales

0- 5 Bajo Coyuntural.  Aceptable por cuestiones políticas-económicas-sociales puntuales
5 – 10 Moderado
10 – 25 Preocupante Baja calidad democrática en el ejercicio del gobierno y en el control en el Parlamento
25 – 50 Alto, poco aceptable
50 – 75 Demasiado alto, inaceptable Muy baja o nula calidad democrática y de transparencia en la toma de decisiones.  Opacidad generalizada y descontrolada.  Control parlamentario sólo aparente.  Generador de malestar social.
75 – 100 Escandaloso
>100 Inaudito Ausencia total de calidad democrática y de transparencia en la toma de decisiones tanto por el gobierno como por el parlamento.

Fallo total en el sistema de control parlamentario.

Sistema sin garantías democráticas reales.

Estado efectivamente militarizado en todos sus aspectos políticos-económicos-sociales.

El ejército es un estado dentro del Estado que sólo vela por sus intereses.  Casta privilegiada.  Connivencia militares – élite política.

Engaño generalizado.

Impunidad total del militarismo.

Despilfarro, descontrol económico y político, ¿corrupción sistémica?

Para el análisis de este cuadro, nótese que no hablamos de asignaciones presupuestarias decididas social y democráticamente por la población, sino que nos estamos fijando en lo contrario:  aumentos presupuestarios ocultos, opacos, y , por lo tanto, sin el necesario control parlamentario y social.

Pensamos que hay situaciones políticas, económicas y sociales sobrevenidas y urgentes que pueden hacer que un cierto grado de opacidad en un tipo de gasto pueda ser asumible, por un periodo corto:  unos pocos presupuestos anuales.

Nos resultaría a todos más difícil aceptar una situación de opacidad presupuestaria, en cualquier partida, más continuada en el tiempo y de cuantía mayor.  Este ocultamiento empezaría a ser poco aceptable porque implicaría que el gobierno estaría haciendo sus funciones de espaldas a la sociedad, engañando y sin dar verdaderas explicaciones democráticas.  También significaría que el control parlamentario estaría muy mermado.

¿Qué pensarían l@s español@s si el grado de ocultamiento del gasto de cualquier ministerio fuese mayor del 50 %?  Sería escandaloso, ¿verdad?  Posiblemente lo considerasen inaceptable porque implicaría que existe una muy baja o nula calidad democrática en el ejercicio del gobierno ya que ofrece unos presupuestos mentirosos con continuidad y en volúmenes de gasto importantes.  Posiblemente la sociedad lo considerase como una opacidad generalizada y descontrolada, algo en lo que habría que pedir explicaciones políticas y penales de manera urgente y tajante.  Lo más seguro es que la sociedad también desconfiase del Parlamento porque al llegar a este grado de opacidad se derivaría, con seguridad, que el control del gobierno que las leyes exigen que realice el Parlamento sería nulo.  Ello supondría que los parlamentarios estarían haciendo, al menos, dejación de funciones.  Es seguro que toda esta situación política generaría un malestar social importante.

¿Podría ser imaginable que el grado de opacidad, de ocultamiento de un presupuesto determinado pasase del 100 %, y, sobre todo, que lo hiciese de manera continuada en el tiempo?

Pues esta es la realidad del Gasto Militar.  Y no sólo en 2016, sino en cualquiera de los años precedentes.  En 2016 se va a ocultar, al menos, el 437’55 % del G.M. del Estado Español.  No incluimos datos de Comunidades Autónomas ni de ayuntamientos.

¿Qué significa este dato?  Antes de contestar, tómese su tiempo para reflexionar.  Es necesario.

Nosotros lo hemos hecho y estas son las conclusiones:

  • Ausencia total de calidad democrática y de transparencia en la toma de decisiones tanto por el gobierno como por el parlamento.
  • Fallo total en el sistema de control parlamentario. Es seguro que unos parlamentarios están en connivencia con los militares y con el gobierno militarista;  y también es seguro que otros parlamentarios están haciendo dejación de funciones en sus labores de control de la actividad del gobierno en lo militar.
  • El sistema político que así obre deja claro a la ciudadanía que no existen garantías democráticas reales en los temas militares.
  • Esta situación derivaría (ya ha derivado) en un Estado efectivamente militarizado en todos sus aspectos políticos-económicos-sociales. Esta militarización del Estado se estaría realizando, eso sí, mediante una práctica política muy alejada de la vistosidad de un golpe de estado, por medios mucho más sofisticados y ladinos, pero con una efectividad igual.
  • También se deduciría que el ejército es un estado dentro del Estado que sólo vela por sus intereses. Conformarían una casta altamente privilegiada y, a la vez, oculta a la crítica social por múltiples mecanismos políticos y económicos.
  • De ello se sigue que es necesaria una connivencia militares – élite política que podría tener un ejemplo máximo en un ministro (Morenés) y un secretario de Estado (Arguelles) que han usado las puertas giratorias con continuidad. A ellos se les podrían añadir otros ejemplos del PSOE para no ser parciales y para que se vea que el problema es generalizado.
  • El resultado sería una situación de Impunidad total del militarismo en sus aspectos políticos, e incluso penales porque sus intereses estarían favorecidos cotidianamente por la élite dirigente política y parlamentaria.
  • El engaño social sería generalizado.
  • Las consecuencias serían el despilfarro, el descontrol económico y político, y, muy posiblemente la corrupción sistémica en las cuestiones de defensa.
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