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¿Qué tendrá Yibuti?

Caballos

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Fuente: mundo BBC

Yibuti es un pequeño país del cuerno de África con algo más de 800.000 habitantes y menos de 24.000 kilómetros cuadrados. Más o menos como dos veces Asturias de extensión y alrededor de 200.000 personas menos que dicha comunidad.

Es el país 168 en el índice de desarrollo humano (datos de 2014) sobre un total de 186 países y con un coeficiente de 0,47, a la altura de Afganistán y Senegal, por ejemplo, y por encima de Costa de Marfil, Gambia o Etiopía.

La mayoría de su población (Yibuti) se concentra en su capital, con más de 550.000 habitantes según la ficha país que publica el Ministerio de Asuntos Exteriores español.

Sus tasas de analfabetismo (32,1%) según el referido informe país del Ministerio de exteriores español, de paro (60% en las ciudades y 83% en el mundo rural), su pobre esperanza de vida (62 años), su baja renta per cápita (2.700 $ anuales) y su elevada deuda externa (1.222 millones de dólares de USA) sitúan a Yibuti como un país pobre y tremendamente vulnerable.

Cuenta con un ejército de 10.400 efectivos,  un militar por cada 76,9 yibutienses, lo cual no es poca cosa si tenemos en cuanta el enorme paro del país y su empobrecedora dependencia. Un ejército que además está muy entrenado, pues ha participado desde su nacimiento en 1977 (con su independencia)  en apoyo de Somalía durante la guerra del Ogadén desatada ese año, y más tarde en enfrentamientos fronterizos con Eritrea en 1996, 1999 y 2008.

Yibuti tiene la feliz coincidencia de encontrarse en uno de los puntos más transitados por el tráfico marítimo y el comercio internacional mundial, como punto de acceso al Mar Rojo desde el Océano Índico vía Canal de Suez y, por ello, punta en entrada de los países mediterráneos al Índico y a Asia y viceversa.

YIbuti es un punto comercial de primer orden. Cuenta con una costa privilegiada para el tráfico marítimo mundial y es uno de los lugares de repostaje más importante del planeta, a la vez que puerta de importaciones y exportaciones de su vecina Etiopía y desde allí al resto de África.

Si nos referimos a sus principales inversores, tenemos a Arabia Saudí, inconfundible árbitro regional de la zona, con un 18´1% del total de inversiones, seguido de China, uno de los actores más potentes y activos en el índico, con un 16´6% del total, India, con un 14% y a EEUU, sexto inversor tras Indonesia y Malasia, con un 4.3% del total.

Los proveedores de Yibuti son similares pero con los puestos cambiados. China el primero de todos, con el 24% de las importaciones de Yibuti, Arabia Saudí, con el 16’4%, India con el 10´6, e Indonesia con el 7’3 %.

Pero Yibuti tiene otra característica más que sospechosa. Es uno de los lugares del globo con mayor concentración de bases militares.

Según el Informe País del MInisterio español de Exteriores

Yibuti se ha convertido en un importante aliado de Occidente gracias a su estabilidad interna y a su estratégica situación en el Estrecho de Bab el Mandeb, entre el Mar Rojo y el Golfo de Adén. Francia, EEUU y Japón disponen de bases militares permanentes en territorio yibutí. Alemania y España tienen contingentes desplegados –España de forma permanente y Alemania temporal-. Las facilidades otorgadas para el establecimiento de bases militares en su territorio, están convirtiendo a Yibuti en uno de los puntos básicos en la lucha contra la piratería en el océano Índico, Golfo de Arabia y Mar Rojo, así como en la lucha contra los movimientos terroristas que actúan en suelo de Somalia y de Yemen.

Vayan echando cuentas: bases militares permanentes de EEUU, Francia, Japón; bases donde España tiene un destacamento permanente y Alemania otro temporal. A ello podemos unir que es el principal centro en que se ubican los barcos de las operaciones Atalanta de la OTAN, como reconoce el MInisterio de Defensa español.

También cuenta ahora con una base militar china. Una de las mayores bases navales de la región y una fuente de preocupación en los países occidentales que tienen bases en dicho territorio, que ven que no tienen la exclusiva militar en la zona precisamente en un momento en que la tensión con China va creciendo.

China contará con hasta 10.000 soldados que se desplegarán hasta 2026 en la base de Yibuti, algo muy natural si tenemos en cuenta la gran dependencia económica de YIbuti de la inversión china, inversión, por lo demás creciente en toda África, donde ya ronda los 40.000 millones de euros “para desarrollo” del continente africano.

Se trata del primer despliegue de tropas chinas en África, aunque el país actualmente tiene efectivos militares en algunas Misiones de Paz de la ONU en el continente y ha desempeñado un importante rol en el control de la piratería en las aguas que bordean Somalia.

Como no puede ser menos, la finalidad de la base militar china en Yibuti es pacífica y consiste, según declaraciones del medio de noticias Xinhua en

reabastecer buques de la Armada que participen en misiones de mantenimiento de la paz y humanitarias en las costas de Yemen y Somalia

Dicen además los chinos en un editorial publicado ayer en el diario estatal chino Global Times que

el propósito esencial del desarrollo de la fuerza militar China es proteger la seguridad de China y no trata de controlar el mundo

Nada importa que la base se encuentre cercana a uno de los principales nucleos de explotación petrolera por parte de los chinos, donde

China recientemente desplegó una fuerza de 700 hombres para proteger sus intereses petroleros en Sudán del Sur, lo que muestra que está dispuesta a proteger sus negocios de US$200.000 millones anuales con África.

La razón humanitaria, por tanto, podría parecer falsa, pero no más que las razones, también razonables y humanitarias, de las bases militares en la zona de los otros países afincados, España entre ellos.

Llama la atención el cúmulo de características que hacen de Yibuti una presa fácil del militarismo y un aviso para navegantes: pobreza, dependencia económica, paro y subdesarrollo, dependencia de lo militar, intereses económicos y lucrativos para unos pocos, bases militares.

El militarismo, las bases militares, una condena al fracaso para las zonas agraciadas por su proliferación.

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Empresas promotoras de la guerra

Por Xurxo Martínez

Fuente: La Marea

Es de sobra conocida la vinculación de las empresas más feroces del capitalismo y las guerras.

Tan evidente y tantas veces explicado desde diversos ángulos del conocimiento que resulta hasta innecesario explicarlo al detalle.

Ahora se da un caso en el que una multinacional de matriz española, REPSOL, una petrolera del capitalismo extractivista y demoledor que sufrimos, está en el punto de provocar una guerra por sus lucrativas actividades,

REPSOL está en un proyecto para extraer gas natural nada menos que en una zona de disputa territorial entre China y Vietnam.

Vietnam ha concedido a REPSOL su aquiescencia a que REPSOL perfore y explote el yacimiento, pero ocurre que China disputa este terreno a Vietnam y no acepta las disposiciones vietnamitas.

¿Y REPSOL que hacía mientras tanto?

Pues se hacía la loca, como si la cosa no fuera con ellos.

Las cosas llegaron a un grado en el que el gobierno chino amenazó al vietnamita con el uso de la fuerza para paralizar la actividad de la multinacional petrolera y, de momento, los vietnamitas han ordenado a REPSOL que no siga con sus actividades.

Según la BBC

La semana pasada las autoridades vietnamitas ordenaron a la petrolera que pusiera fin a sus perforaciones en una zona reivindicada por China después de que el Gobierno chino amenazara con lanzar un ataque para cancelarlas por la fuerza

REPSOL ha respondido a los periodistas de La Marea que no tiene nada que decir, bonita manera de decirlo todo.

El gobierno español, contra lo que se supone, si tiene algo que decir:

“el gobierno sigue de cerca el caso y mantiene una “estrecha relación con Repsol”. Sobre el conflicto entre China y Vietnam, Exteriores responde que “España no entra en controversias que pueda haber entre estados ribereños del Mar de China” y defiende que “las diferencias deben ser resueltas de modo pacífico”.

Por entendernos es neutral a medias, pues defiende que se resuelvan pacíficamente las controversias (lo cual es como no decir nada, porque es precisamente eso lo que dice la legislación internacional), pero “mantiene una estrecha relación con Repsol y sigue de cerca el caso”, algo así como que están pendientes para ayudar a Repsol (no a China o a Vietnam).

Podría pensarse que REPSOL es un convidado de piedra en todo este embrollo, pero no es así, porque en las aguas cercanas a las que ahora agujerea (agujereaba hasta hace unos días) anteriormente a que REPSOL entrara a hacer de las suyas, las armadas de China y Vietnam ya habían protagonizado encontronazos militares en 2014, lo que demuestra que REPSOL entraba en un avispero sabiendo dónde se metía.

La noticia que nos ofrece La Marea, remata la jugada diciendo que

En los últimos años Repsol ha sido protagonista de otros enfrentamientos entre gobiernos. El más relevante tuvo lugar en 2012, cuando la diplomacia española lanzó una ofensiva contra Argentina como respuesta a la nacionalización de YPF, hasta entonces perteneciente a la petrolera española cuyo máximo ejecutivo es Josu Jon Imaz (ex presidente del PNV).

No hace falta ser una multinacional de EE.UU para formar parte de las empresas capitalistas que desestabilizan la paz. REPSOL es un ejemplo, un mal ejemplo en este caso, de anteponer los intereses lucrativos a la seguridad mundial y de ensuciar el planeta, no sólo con su nefasto negocio, sino con su pésima ética.

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¿España tiene algo que ver en las hambrunas inadmisibles en cuatro países pobres?


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Por Trocaire

Fuente: Esglobal

Informa esglobal que en cuatro países la hambruna acecha y que están en riesgo de no poder acceder a alimentos más de 20 millones de personas, principalmente por causa de los conflictos bélicos que padecen.

Esto, como viene siendo habitual, no indigna lo suficiente a nadie y ni siquiera es motivo de un tratamiento mediático proporcional al drama que supone y a la bajeza moral en la que nos sitúa. Tal vez la prensa libre no tiene intereses en estos países o los tiene demasiado comprometidos con los causantes de tal desaguisado.

1.- Puntos en común de cuatro países empobrecidos

Los cuatro países en concreto son Yemen, Sudán del Sur, Somalia y Nigeria y comparten entre sí algunas características que no podemos dejar de constatar.

  • Los cuatro se sitúan en una zona geoestratégica particularmente intensa para los intereses occidentales. Casi podríamos trazar una línea recta que los atravesara, desde Yemen, en la península arábiga, hasta Nigeria, todos ellos en la zona subsahariana.
  • Los cuatro son países de religión mayoritaria musulmana con complejas comunidades religiosas, circunstancia que se ha alimentado para dividir y fracturar a éstos y para alimentar conflictos en los que la excusa del radicalismo yihadista y otros argumentos sirve muy bien para alimentar peleas bien mundanas.
  • Los cuatro son países empobrecidos, con índices de desarrollo humano de 0’52 para Nigeria, que ocupa el puesto 152 de los países, 0,48 para Yemen, que ocupa el puesto 168, de 0´41 para Sudán del Sur, que ocupa el puesto 181, y 0,36 para Somalia, que ocupa el último puesto del mundo.
  • Los cuatro están en guerra
  • En los cuatro uno de los factores más determinantes de su desgraciada situación es precisamente el conflicto y el coste de la violencia que soportan, con unas cifras en el Índice de Paz Mundial escandalosas, ocupando respectivamente sobre un total de 162 países analizados, los puestos 160 (Sudán del Sur, con un coste de la violencia de 3.58 billones de dólares, lo que equivale al 26 % de su PIB según el FMI, Somalia con 1.240 millones de dólares, aproximadamente el 135´22 de su PIB, Yemen con 9.337 millones de euros, el 23´8% de su PIB, y Nigeria con 70.551 millones de dólares, un 24% de su PIB.
  • Y en los cuatro los intereses occidentales forman parte de un bando, dándole apoyo en todos los ámbitos y con la clara idea de fragmentar y debilitar cualquier intento de independencia real de éstos.

Podríamos añadir la existencia de recursos estratégicos básicos (eso sí, en general bajo el dominio o la influencia de las grandes potencias) y la pertenencia de dichos países a rutas de tránsito de materias primas esenciales para el capitalismo, para acabar el cuadro.

2.- La hambruna y la guerra

Cada cual puede sacar las conclusiones que prefiera, pero parece claro que la hambruna tiene que ver mucho con la guerra que padecen estos pueblos maltratados y… también con nosotros.

Porque hasta ahora estos contundentes datos nos invisibilizan, algo que tal vez le viene muy bien a nuestra tranquilidad y al sosiego de una opinión pública dormida y narcotizada en lo que tiene que ver con el orden mundial.

Pero nuestras políticas no son invisibles en la zona. Veamos nuestro caso, el caso español.

3.- El conflicto de Yemen.

España no participa en el conflicto de Yemen. Faltaría más.

Es un conflicto que comenzó cuando una coalición liderada por Arabia Saudí, con apoyo logístico de EEUU, inició en marzo de 2015 la operación “tormenta decisiva” bombardeando aéreamente Yemen y en contra de su presidente de entonces, lo que desencadena una guerra entre la facción de éste, conocida como huzíes (de credo chií) y la facción que apoya a Arabia Saudí (de credo sunní), con el actual presidente del estado yemení.

No es una lucha religiosa, sino de poder, en una zona geoestratégica donde compiten por la hegemonía de un lado Arabia Saudí y de otro Irán, con un papel relevante de EEUU y occidente en apoyo de Arabia Saudí y de los intereses de Israel y una estrategia clara de dividir y debilitar todo lo posible a los pueblos árabes (para lo cual se atizan y alimentan conflictos) a fin de evitar que puedan mantener políticas independientes y poco favorables para los intereses occidentales.

Según Amnistía internacional, el conflicto ha generado graves crímenes de guerra y abusos de los derechos humanos, amén de los muertos y heridos, destrucción de bienes y la tremenda hambruna que está desencadenando.

Y aquí es donde entra la participación española en el conflicto.

España vendió en 2016 armas a Arabia Saudí por valor de 116´11 millones de euros,  el 2,9 de nuestras exportaciones de armas, según el informe Estadísticas españolas de exportación de material de defensa, de otro material y de productos y tecnologías de doble uso del año 2016” , presentado recientemente en el Congreso de los Diputados por el secretario de Defensa, Agustín Conde.

Las ventas a Arabia Saudí durante 2016, según dicho informe han sido (pág. 8) para

aviones de reabastecimiento en vuelo, repuestos y reparables para aeronaves de transporte de fabricación española y para una aeronave de un programa de cooperación, granadas de mortero, munición de artillería, munición de calibre medio, equipos de detección e identificación de señales y equipos para un sistema de vigilancia perimetral.”

Por supuesto el informe aclara que Arabia Saudí ha dado garantías de no usar estas armas fuera de su frontera, si bien son múltiples las noticias por las que hemos conocido que esto no es así y que España prefiere  no darse por enterada para no tener que suspender la venta de armas a Arabia Saudí.

Es curioso que Arabia Saudí compre a España repuestos para aviación, que es principalmente el arma que utiliza en esta guerra, y municiones, de las que se ha encontrado alguna de fabricación española en la guerra yemení.

Y más curioso que ahora que Arabia Saudí esté estudiando un bloqueo naval de Yemen, es cuando, con participación de altas instancias españolas, ha empezado a negociar la compra de fragatas españolas de Navantia.

También resulta curiosa la venta de material militar a otro país aliado de Arabia Saudí, Emiratos Arabes Unidos, que igualmente participa de la coalición que lucha en Yemen    (junto con Kuwait, Bahreim, Qatar, Jordania, Marruecos, Egipto y Pakistán):

 26,7 millones de euros en partes, piezas y reparables para aeronaves de transporte de fabricación española y para aviones de reabastecimiento en vuelo, granadas de mortero y balas de pequeño calibre.

También vendemos armas a Barheim

19,1 millones de euros en morteros integrados en vehículos militares con accesorios

Y a Egipto

219,3 millones de euros en ocho aviones de transporte (213,1 millones de euros), motores y componentes de diversas aeronaves, componentes de paracaídas, recambios para vehículos de transporte y blindados y maquinaria y recambios relacionados con la fabricación  y reparación de cadenas de tanques.

Y a Qatar

66.132 euros en recambios para carros de combate de fabricación francesa y antenas telescópicas de comunicación y sus mástiles

Y Jordania

5,1 millones de euros en partes, piezas y reparables para aeronaves de entrenamiento y de transporte de fabricación española.

Y Marruecos

30,3 millones de euros en partes, piezas y reparables para aeronaves de transporte de fabricación española, granadas de mortero, cartuchos impulsores y botes fumígenos de colores.

Y Pakistán

8,4 millones de euros en recambios para vehículos blindados, repuestos y reparables para aeronaves de transporte de fabricación española, sistemas antitanques y equipos alertadores radar.

Si hacemos números, resulta que España ha vendido armas en 2016 a los países que forman la coalición que lucha en Yemen por valor de 425,6 millones de euros. ¿No es esto alimentar los conflictos militares en zonas calientes militarmente hablando?.

Por si fuera poco, España participa en 5 operaciones militares no directamente en Yemen pero en las inmediaciones, que sitúan tropas españolas cerca del conflicto:

  • EUTM Somalia (otro de los países en riesgo de hambruna), donde España tiene asesores militares para formar soldados en la lucha contra el terrorismo y la piratería
  • Ocean Shield, con vigilancia marítima, integrada en la OTAN, del Golfo de Adén y del índico.
  • EUCAP Nestor. De vigilancia marítima en el índico y una base permanente en Mogadisco (Somalia).
  • Atalanta, contra la piratería en el índico y bases en el Golfo de Aden y las Islas Seychelles.

España, como se ve, participa en esta guerra vendiendo armas a Arabia Saudí.

4.- Sudán del Sur

La guerra comenzó en 2013 a raíz de un intento fallido de golpe de estado que derivó en una guerra abierta entre las facciones en liza.

Sudán del Sur mantiene importantes reservas de petróleo, la mayoría en poder de los rebeldes al gobierno.

La zona es también sensible a  los intereses occidentales y cuenta con una fuerza “de pacificación” de la ONU, principalmente estadounidense, habiendo declarado el pacifista Obama en su mandato presidencial que, de seguir degenerándose el conflicto, EEUU se reservaba el derecho de intervenir directamente en la guerra,

La situación e Sudán del Sur, igualmente, participa de la idea de fronteras avanzadas que mantiene la estrategia de defensa española, siendo por ello considerada una zona sensible a los intereses militares españoles.

5.- Somalia

El conflicto somalí se remonta a los años 90 del Siglo XX y ha involucrado a varios países de la región.

En su penúltima fase intervino directamente Estados Unidos, con la operación “devolver la esperanza”, bombardeando objetivos islamistas e iniciando una campaña para acabar con los supuestos vínculos de miembros de Al Queda.

A partir de 2009 Somalia se divide de facto en dos zonas, la del norte controlada por el gobierno y la del sur en manos de sus oponentes “islamistas”.

El conflicto se agrava por la existencia de varios señores de la guerra en litigio, el tráfico de armas, el uso como opción de guerra de los desplazamientos de población, etc.

España cuenta con dos operaciones militares directas en Somalia, la operación EUTM Somalia, dando formación militar al ejército en su lucha contra el “terrorismo islamista” de Al Shabab, con base en Mogadisco, y con la operación EUCAP Nestor, también con base en Mogadisco y de vigilancia del índico.

Además de ello, participa en las operaciones de vigilancia del Golfo de Adén (uno de los circuitos más importantes para el tránsito del petróleo que consume occidente, en las operaciones Atalanta, con base en Yibuti, y la operación Ocean Shield.

A Somalia en teoría España no puede venderle armas, al sufrir un embargo de armas desde el año 2002, pero esta teoría es más bien complaciente, porque en la página 101 del informe sobre exportación de armas de 2016 al que antes nos hemos referido se dice

En los embargos a Costa de Marfil, Irak, Líbano, Liberia, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Somalia y Sudán del Sur quedan excluidos de la prohibición los envíos de armas a sus Gobiernos, las fuerzas de seguridad y las fuerzas internacionales de pacificación.

Otro conflicto en el que estamos metidos de lleno, en este caso incluso formando a los combatientes.

Nigeria

Tras un pasado colonial similar al sufrido por toda África y el creciente fértil, y después de un pasado de guerras y conflictos desde los años 60 y 70 del siglo XX, este país, uno de los que tienen mayor cantidad de recursos estratégicos, uy que concita un especial interés geoestratégico y económico para Europa y EEUU; entró en una espiral de violencia, entre el gobierno y los rebeldes al mismo.

Según aparece en El País en mayo de 2017, los grupos rebeldes  de los años 60-70 fueron en su día apoyados por algunos países, entre ellos España y Francia, que ayudaron a cronificar la situación, lo que explica en gran parte la actual situación

La perduración del conflicto tampoco hubiera sido posible sin los apoyos al régimen rebelde. Éste obtuvo el respaldo de algunas naciones africanas, como Sudáfrica y las Rhodesia, y, fuera de África, Francia, España y Portugal. El punto en común fue la búsqueda de la disminución del poder de una nación muy poderosa en África, como Nigeria, y contrarrestar los sueños panafricanos de un continente unido.

Los intereses de fragmentar el país y fomentar su división permanecen, pero ahora, junto a Francia y España, aliados en este bando, se contraponen los intereses de EEUU yt Reino Unido (¿tal vez no les gusta la petrolera francesa ELF que opera en Nigeria?)

Según declaraciones de Onwuka, el plan secesionista sería fruto del entendimiento del movimiento que conduce con Reino Unido y los Estados Unidos (principalmente). Onwuka cree que el fracaso de su pueblo durante la Guerra de Biafra se debió a la imposibilidad de relacionarse Ojukwu con Gran Bretaña, los Estados Unidos y la Unión Soviética. Eso es lo que Onwuka está dispuesto a revertir. Por otra parte, son muchos los biafreños que tienen esperanzas en que la administración Trump atienda el reclamo de autodeterminación de la región.

La venta de armas españolas a Nigeria es relativamente pequeña, 89.500 euros, pero la implicación de España en la política regional amplia, y así, participa en diversas operaciones, de la mano de  Francia, en la región:

Desde el punto de vista militar, es destacable, nos informa la Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de España que en el marco del Plan África y del Plan de Diplomacia de Defensa, entre 2011 y el primer semestre de 2012 tres patrulleras de la Armada española visitaron Nigeria (y otros países de la zona), para realizar operaciones militares conjuntas y participar en actividades de formación y de capacitación del personal de las marinas locales.

Nigeria exporta a España crudo (el 76,2 % de nuestras importaciones) y gas natural (22 %).

Llama la atención esta fuerte presencia de nuestro ejército en una zona tan sensible y plagada de recursos naturales estratégicos.

España cuenta con una doctrina, como hemos dicho en otras ocasiones, de “fronteras de seguridad avanzada” que sitúa nuestra frontera militar y de intereses en Centroáfrica, y que ha posibilitado esta expansión militarista y esta adscripción a la lucha francesa por imponer su influencia en la región bajo las premisas de dominación y violencia.

También aquí, con la misma táctica de divide y vencerás, colaboramos al desastre mundial y propio de Nigeria.

Tras este repaso nosotros vemos muy clara la implicación “invisible” de España (y también del resto de occidente) en las situaciones de violencia estructural que dan lugar a la hambruna dramática de 20 millones de personas de estos cuatro países.

Implicación que, más grave aún, tiene un componente también militar basado en la idea de dominación como estrategia y que usa además de la inmoral venta de armas para mantener la situación de debilidad y caos que facilita los intereses poco santos de occidente.

Una manera muy hipócrita de funcionar en el mundo y una oportunidad más para la indignación y la rebeldía ante políticas que hacen unos caraduras en nuestro nombre pisoteando la dignidad de los hambrientos y la nuestra.

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La apuesta antimilitarista como prioridad en la lucha ecologista

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Por Manuel Calavera

Fuente: La Tarcoteca

Por medio de este blog hemos tenido acceso a un artículo (en inglés) titulado “Environmentalists Are Ignoring the Elephant In the Room: U.S. Military Is the Worlds Largest Polluter” y publicado en WashingtonsBlog, que explica por qué es esencial a la apuesta ecologista el enfoque antimilitarista y la lucha contra los ejércitos como uno de los primeros agentes contaminantes y promotores del desastre ecológico en que vivimos.

Con cita de diversos medios más o menos oficiales, el artículo explica que los ejércitos y la industria bélica son las industrias más contaminantes del planeta y que pugnan cada vez más por un control “sucio” de los recursos y materias primas.

Por poner un ejemplo, cita fuentes de Newsweek en un reportaje de Alexander Nazaryan de 17 de julio de 2014 titulado “The US Department of Defense Is One of the World’s Biggest Polluters”, publicado en Newsweek, que se refieren a EEUU y que nos puede ofrecer una idea del devastador efecto del militarismo sobre el medio ambiente:

El Departamento de Defensa de EE.UU. es uno de los peores contaminadores del mundo. Su huella empequeñece a la de cualquier corporación: 4.127 instalaciones repartidas en 19 millones de acres de suelo americano [unos 76.900 Km2]. Maureen Sullivan, que dirige los programas ambientales del Pentágono, dice que su oficina se encarga de 39.000 zonas contaminadas.

Camp Lejeune es una de los 141 zonas contaminados financiado por el Superfondo del Departamento de Medioambiente, que han sido clasificadas para recibir subsidios especiales de limpieza del gobierno federal. Esos sitios son aproximadamente el 10% de todos los sitios Superfund (sitios especialmente contaminados) de Estados Unidos, lo que indica que fácilmente contamina más que cualquier otro. Si ampliamos la definición más allá de las instalaciones del Pentágono, cerca de 900 de los 1.200 o más sitios Superfund en América son instalaciones militares abandonadas o sitios que de otro modo apoyan necesidades militares.

Otro articulo de Emerson Urry, de 15 de febrero de 2016, publicado con el nombre de “The Department of Defense Is the Third Largest Polluter of US Waterways” en Truth-Out, afirma que

el ejército de EEUU es el tercer mayor contaminador de las vías navegables de EEUU

Y en The Washington Post, publicado el 20 de mayo pasado por Cralg Whitlock y Bob Woodward con el nombre de “At the Pentagon, overpriced fuel sparks allegations — and denials — of a slush fund“, se nos explica el tremendo consumo de combustible del ejército estadounidense,el primer consumidor del mundo y aporta una terrorífica gráfica al respecto

 

Según este artículo

El Departamento de Defensa es el mayor consumidor individual de combustible en el mundo. Cada año compra cerca de 100 millones de barriles de petróleo refinado para sus aviones, buques de guerra, tanques y otras máquinas. El pentágono ha acumulado un superávit de $ 6 billon desde 2010 por sobrecompra de las fuerzas armadas de combustible

En Diciembre de 2009, Sara Flounders, en “Winner of Project Consored top 25 articles for 2009 – 2010 news stories: Pentagon’s role in global catastrophe“, del International Action Center, reflexiona

El hecho de que el ejército estadounidense sea una de las mayores fuentes mundiales de C02 es un secreto abierto del que nadie se está ocupando. Si el C02 provoca el calentamiento y el ejército es uno de los mayores productores de C02, entonces cualquier conversación sobre el cambio climático que no incluya a los militares no es más que aire caliente

También Ban Ki Moon, en 2014 (por aquel entonces era Secretario General de la ONU)  afirma en  el texto “Wats´s the environmental impact of modern war?” publicado en The Guardian que

El medio ambiente ha sido durante mucho tiempo una silenciosa víctima de la guerra y el conflicto armado. Desde la contaminación de la tierra y la destrucción de los bosques hasta el saqueo de los recursos naturales y el colapso de los sistemas de gestión, las consecuencias ambientales de la guerra suelen ser generalizadas y devastadoras.

Podríamos extender las citas, los estudios y los aspectos relacionados con la seguridad ecológica que los ejércitos, su actividad, sus objetivos de dominación, destruyen constantemente. Sería redundar en una idea que, a pesar de ser obvia, no es operativa. No sirve para mover ni un milímetro las agendas políticas y las propuestas a favor de un planeta más sano y sostenible.

Es curioso. El primer contaminante mundial, el primer causante del desastre ecológico, el pilar a su vez que garantiza con el uso de la guerra o la amenaza de hacerla, el escenario de dominación-depredación que padecemos, no aparece en los tratados sobre el clima.

La actividad militar, tan depredadora, no sólo no está prohibida, sino que, por si faltara algo, está exenta de cualquier compromiso climático y de cualquier mirada crítica.

Y es más curioso aún comprobar como el discurso oficial de los centros de estudio, de los centros bienpensantes e incluso de los principales lobbys pro-ecológicos del planeta no introduzcan en su agenda de prioridades acabar con el militarismo, frenar la actividad militar, impedir su efecto contaminador, evitar la guerra y su preparación.

Es muy curiosa la desconexión de un sector muy importante del ecologismo con la lucha antimilitarista.

Contamos con un claro mapa que señala uno de los principales focos del mal está en los ejércitos y la actividad bélica, pero miramos para otro lado procurando evitar roces con el potente lobby militar y de las industrias de la guerra.

Muy,  pero que muy sospechoso.

El ejército y el militarismo odian la ecología y abominan de un planeta sostenible, pero se valen de una propagandística difusión de una ecología ad hoc que sirve a sus intereses y presionan para que cualquier compromiso climático los deje fuera de limitaciones y reglas de juego.

Con razón el presidente promilitarista de EE.UU. sirve a esta coherencia y mientras aumenta el presupuesto militar y redefine la política exterior imperial para vencer en cualquier guerra y ante cualquiera que se les cruce, reduce a la nada cualquier compromiso climático. Es de suyo.

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Europa apuesta por amparar los minerales de sangre para sus empresas tecnológicas

Handys+und+Smartphones

Responsible Sourcing Network

Fuente: Carrodecombate.com

El grupo de electrónica ética de Ingeniería Sin Frontera nos alerta del uso inmoral que las empresas tecnológicas europeas hacen de los minerales con los que se construyen los aparatos electrónicos de uso común (componentes de móviles, ordenadores y otros cachivaches), minerales que se extraen de países en conflicto y a costa de guerras propiciadas por las propias industrias interesadas en obtener estos minerales al más bajo coste posible.

si aún no lo sabíais, los países con mayores yacimientos de esos minerales que hacen que su móvil sea el más rápido, o que permiten soldar los chips a la placa base de su ordenador, tienen una maldición sobre sus espaldas. Milicias en la República Democrática del Congo, en Colombia o en Birmania han asesinado ya a millones de personas, violado a miles de mujeres y obligado a trabajar a niños y niñas con el único objetivo de enriquecerse

Europa, nos dicen, tenía la oportunidad de hacer una legislación rigurosa para asegurarse de que la cadena de producción de las empresas que operan en suelo europeo usaba minerales “limpios” y no manchados de sangre y guerras, pero ha preferido no hacerlo y ordenar únicamente que estas empresas se “autorregulen” por su cuenta atendiendo a unos parámetros éticos pero sin imponérselos y confiando en su (por otra parte improbable) buena voluntad.

La Unión Europea tení­a una gran oportunidad para mejorar la legislación que EE.UU. tiene sobre minerales de conflicto, pero se ha quedado a medias. La propuesta amplí­a las zonas de conflicto a considerar y compromete a las autoridades europeas a publicar una lista anual de las fundiciones y refinerí­as responsables de la UE y de ámbito mundial. Pero una aplicación voluntaria y reducida a un único actor de la amplia cadena de producción de los sectores que utilizan estos minerales la debilita

De modo que es la propia Unión Europea, en unión de fines con las industrias de sangre, la que hace la ley y la trampa, mostrando una vez más su descarado intento de ejercer como una potencia de dominación y no de lucha por los derechos humanos o por la seguridad humana.

¿Explica esto por qué, a su vez, Europa mantiene grandes contingentes militares en pié de guerra sobre los principales países en conflicto?

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Aumentar el precio del petróleo para financiar la guerra

Imagen de Repsol

Imagen de Repsol

Fuente: cincodías

Arabia Saudí podría necesitar que subiera el precio del petróleo para mantener su guerra en coalición con otros países árabes en Yemen….

El crudo se cotiza un 40% por debajo de su media de los últimos cinco años, mientras que el gasto en defensa y seguridad se ha incrementado en un 67%

Al parecer la actual estrategia de Arabia Saudí de desbloquear la propuesta de los productores de petróleo de reducir la producción para aumentar los precios (propuesta que ella misma bloqueaba hasta ahora para mantener una guerra comercial con el fracking) puede estar relacionada con el empuje guerrero de su militarismo.

El mantenimiento de la guerra en Yemen ha incrementado hasta ahora su presupuesto nacional de defensa en al menos 4.800 millones de euros, pasando con ello a tener el tercer gasto militar oficial más alto del mundo, sólo por detrás de EE.UU. y China.

Hasta ahora el principal manipulador de la economía mundial para financiar sus guerras era Estados Unidos, pero los estados canallas es lo que tienen, que acaban enseñando sus truculencias a los aprendices más privilegiados de sus negras políticas.

De modo que a la pésima relación de nuestras economías y de la propia supervivencia del planeta con el tema del petróleo ahora añadimos otra peste más: el petróleo como impuesto de guerra.

Cuanto antes prescindamos del petróleo, mejor le irá al planeta en todos los aspectos.

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La huella ecológica de un portaaviones militar

Imagen de Esteban Villarejo

Fuente:  ABC.

El portaaviones Príncipe de Asturias contiene 8’5 millones de kilos de metal, que ahora se quieren subastar por, al menos, 2’4 millones de €.

Según redcicla.com

Un coche de tamaño medio requiere aproximadamente. 800 kg. de acero y 130 kg. de metales no ferrosos.  Por lo tanto, grosso modo, un coche medio necesita 930 kg de metales.  Si el Príncipe de Asturias tiene 8’5 millones de kilos de meta, con él se podrían haber hecho 9.139 coches.

Es decir, la huella ecológica de la fabricación del portaaviones equivale a la de 9.139 coches. Una barbaridad.

Otro dato comparativo es que la torre Eiffel cuanta con 7’3 millones de kilos de hierro, es decir, es sólo el 85’8 % del portaaviones.

¿Cuál sería la huella ecológica de un portaaviones, cuántos kilómetros cuadrados de selva son necesarios para producirlo?

La huella ecológica es

un indicador del impacto ambiental generado por la demanda humana que se hace de los recursos existentes en los ecosistemas del planeta, relacionándola con la capacidad ecológica de la Tierra de regenerar sus recursos.

Representa el área de tierra o agua ecológicamente productivos (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) e idealmente también el volumen de aire, necesarios para generar recursos y además para asimilar los residuos producidos por cada población determinada de acuerdo a su modo de vida, de forma indefinida.

El objetivo fundamental de calcular las huellas ecológicas consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y, compararlo con la biocapacidad del planeta. Consecuentemente es un indicador clave para la sostenibilidad.

Seguramente es muy alta y, además, muy poco ética.  Por ello los 8’5 millones de kilos de metales del portaaviones Príncipe de Asturias son un ejemplo paradigmático de despilfarro militar.

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Guerras y cambio climático, dos caras de la misma moneda

Imagen de Víctor Hugo García Ulloa

Fuente:  Cambio Climático y Pobreza.

Está archicomprobado que tanto el cambio climático como las guerras generan problemas sociales, económicos y políticos que producen migraciones gigantescas.  Pero, ¿se interrelacionan ambos procesos?

Por nuestra parte, en el estudio sobre Gasto Militar 2016, a partir de la página 40, hemos desarrollado, un poco, los impactos que producen las guerras sobre el Medio Ambiente.

En la noticia que comentamos se preguntan si el cambio climático exacerba las guerras:

Otro aspecto que genera bastante controversia y que también se ha tratado durante la UNEA es el papel que juega el cambio climático en la exacerbación de conflictos armados, un tema muy debatido en el caso de Siria.

“El conflicto sirio -comenta- no tuvo su origen en el cambio climático, pero Siria sufrió una sequía de cuatro o cinco años que provocó migraciones masivas del campo a las ciudades” y eso generó desigualdades y aumentó el malestar entre una población que ya daba signos de rebelión.

No es fácil determinar hasta qué punto estas sequías -o las inundaciones, el deterioro de las tierras, etc.- son causa de los ciclos naturales del clima de determinadas regiones o del proceso de cambio climático que experimenta el planeta. Y mucho menos establecer un vínculo directo entre estos fenómenos y los conflictos armados, aunque sí hay ejemplos que se dan en todo el mundo, como los enfrentamientos entre tribus ganaderas seminómadas y agricultores por la creciente escasez de agua.

Por ello, Traoré considera que hacen falta “más pruebas, datos concretos, estadísticas y también más análisis cualitativos” para que los gobiernos “tomen más en serio” el problema y tengan las herramientas adecuadas para orientar sus políticas de protección.

Parece que esta postura tan poco tajante se podría complementar con otras:

1.-  El cambio climático podría promover guerras por el acceso a los recursos naturales.

2.-  Un estudio relaciona la sequía y el cambio climático con la guerra de Siria.  En él se advierte que el calentamiento global triplica el riesgo de conflictos como el de Siria en la región.

3.-  Cambio climático y guerras.  Donde se dice que un estudio de la Universidad de California pronostica que un aumento de la temperatura de la Tierra en 1ºC haría que la probabilidad de guerras en el África subsahariana aumentase en un 50% en 2030.

El argumento principal de los investigadores que firman el estudio es que cualquier cambio de temperatura afectará a las cosechas lo que repercutirá, de manera muy especial, en los países de África subsahariana que dependen, principalmente, de la agricultura y la ganadería. Cuando las temperaturas se eleven, la supervivencia de muchos africanos estará en peligro y, consecuentemente, los más empobrecidos no dudarán en tomar las armas.

4.-  El artículo “Guerras, el efecto oculto del cambio climático” publicado por MIT Technology Review, nos da muchas más ejemplos de que el cambio climático ha producido guerras (Siria, Sudán, Irak, por ejemplo).

Para cerrar el listado incorporamos la opinión de Ecologistas en Acción que proclama que hay que luchar contra el cambio climático para luchar contra las guerras.

Como ven, un círculo de lo más vicioso.

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El horror de la guerra en Yemen

Imagen de Rod Waddington

Fuente:  El Diario y Público.

Las guerras actuales son un continuo goteo de muertos, heridos y refugiados.  Los medios de comunicación de masas de Occidente dan una cobertura parcial, más enfocada a las consecuencias que tienen sobre nuestra sociedad y economía que a las realidades de las guerras.

Hasta en las guerras hay categorías.  La de Yemen es una de esas guerras típica, olvidada, minusvalorada, sin mucha importancia ni repercusión.

¿Cuáles son las causas profundas de la guerra en Yemen?

  • El fracaso de la primavera revolucionaria yemení de 2012, que podría haber supuesto un estado democrático rodeado de estados totalitarios, que la hacía imposible
  • La ofensiva de los huzíes, un grupo zahidí, una rama del chiismo.  Esto hacía suponer que tendrían conexiones con Irán, lo cual Arabia Saudí no está dispuesta a aceptarlo.  Es decir, volvemos al enfrentamiento suní-chií, la eterna guerra de religión y política.
  • La subida al trono del rey saudí Salmán, que nombró ministro de Defensa a su hijo, príncipe Mohammed, que respalda la nueva política exterior saudí de intervencionismo en los conflictos de la región.
  • Yemen apenas tiene petróleo pero tiene una posición geográfica que le hace muy importante a la hora de reordenar el tráfico de petróleo hacia el primer mundo:  hace años que Arabia Saudí diseña un nuevo oleoducto que llevaría petróleo desde sus cuencas del Este del país, atravesando la región yemení de Hadramaut, a Adén, esquivando, así, el paso por el estrecho de Ormuz, tutelado por Irán.  La ayuda de Arabia al actual presidente yemení hace prever que se abrirán las posibilidades de construirlo.

Si culmina su campaña en Yemen, Arabia Saudí controlará el tráfico de la principal ruta de acceso del petróleo a Europa: en el sur, habrá sido precisa una intervención militar; en el norte, habrá bastado la intervención financiera, que sostiene al régimen del general Sisi. De momento no se sabe cuánto le costará a Europa este golpe de fuerza saudí. Los yemeníes ya están pagando el precio.

Las consecuencias de la guerra de Yemen tras un año de luchas:

  • 6.400 muertos.
  • 30.000 heridos.
  • 14 millones de yemeníes viven por debajo del umbral de la pobreza.
  • 3 millones de menores sufren malnutrición.
  • 20 millones de personas, el 80 % de la población no tienen acceso al agua potable.
  • También 20 millones de personas necesitan ayuda urgente.  Y 14 millones de personas necesitan ayuda alimentaria y sanitaria.
  • Un 10 % de la población se ha visto desplazada por la guerra.
  • El 25 % de las infraestructuras sanitarias ha tenido que cerrar sus puertas.
  • Las agencias humanitarias están recortando las raciones y sólo pueden atender al 75 % de los necesitados.

En febrero la ONU hizo un llamamiento internacional para recaudar 1.600 millones de € para ayuda humanitaria.  Hasta ahora sólo se ha recaudado el 12 %.

Entre tanto, la guerra continúa y se sigue alimentando el sectarismo en Yemen, con lo cual se complica mucho la posibilidad de algún acuerdo negociado de paz.  Esta estrategia de convertir cualquier guerra en una guerra sectaria, haciendo que la población se fragmente en múltiples bandos rivales donde todos acaban siendo enemigos de todos por la propia dinámica violenta de la guerra, está dando los frutos apetecidos en Yemen, Libia, Siria:  la guerra se está cronificando, para alegría de los exportadores españoles de armas.

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Cobalto, explotación de niños, violencia estructural y guerras

King+of+the+Congo

Por Jbdodane

Fuente: Diagonal

Informa Diagonal del escandaloso y dramático hecho de que las grandes multinacionales (Samsung, Aple o Sony entre ellas) aprovechan la situación de violencia estructural que nuestro modelo (y sus vencedores) provoca en el mundo para obtener el cobalto con el que fabrican sus ingenios a precio insignificante, si lo consideramos desde el punto de vista del coste económico, o astronómico, si tenemos en cuenta que supone la semiesclavitud de niños de siete años a los que se somete a trabajos durísimos como mineros y se les paga una miseria.

Los grandes intermediarios (se olvida Diagonal de contar que estos cuentan con ejércitos de mercenarios y otros métodos de extorsión) compran el cobalto que necesitan los móviles más sofisticados en países donde el trabajo infantil está muy extendido, y a precios irrisorios, y luego se lo venden a una filial de la gran industria minera china, que lo procesa y luego se lo vende  a las grandes empresas fabricantes de componentes para móviles.

El escándalo, valga la redundancia, escandaliza a Amnistía Internacional, uno de cuyos investigadores afirma, aludiendo a nuestra responsabilidad de consumidores inconscientes que

Millones de personas disfrutan de los beneficios de las nuevas tecnologías pero raramente se preguntan cómo se fabrican

y

El glamuroso escaparate de la tienda y todo el marketing de las tecnologías suponen un cruel contraste con los niños llevando sacos de rocas y mineros en estrechos túneles hechos a mano exponiéndose a daños pulmonares irreversible

El cobalto se usa por las principales empresas tecnológicas, las de móviles y otras, como Microsoft y Wolkswagen, sin que nadie mueva una pestaña en lo que a la ética y la responsabilidad política se refiere.

Añade la noticia que el principal drama de esta violencia estructural impuesta por nuestro modelo tecnológico y nuestra servidumbre voluntaria al consumismo irresponsable ocurre en República Democrática del Congo

La República Democrática del Congo produce al menos la mitad del cobalto en el mundo. Uno de los mayores procesadores en el país es CDM, la filial de Huayou Cobalt, que aporta a la empresa matriz más del 40% del cobalto con el que ésta trabaja. Al menos 80 mineros que trabajan en esta zona murieron entre septiembre de 2014 y diciembre de 2015.

No cuenta, sin embargo la noticia, que la República Democrática del Congo  sufre una de esas guerras silenciadas que no interesa a la prensa occidental publicitar, a pesar de su dramática y sangrienta crueldad, para evitar el peso de una opinión pública que se escandalizaría.

El País también explica esta situación y se hace eco de la publicación del informe de Amnistía Internacional y de Afrewatch “Por esto morimos: violaciones de los derechos humanos en la República Democrática del Congo para alimentar el comercio mundial de cobalto” y denuncia el fariseísmo de las grandes multinacionales

Hay grandes marcas de aparatos electrónicos como Apple, Samsung y Sony que no hacen comprobaciones básicas para asegurarse de que en sus productos no se utilice cobalto extraído con mano de obra infantil

Nosotros mismos en 2009 nos hicimos eco de los informes de Hernán Zin denunciando esta situación.

República Democrática del Congo, con más de 70 millones de habitantes, lleva más de cincuenta años en guerra.  Una guerra a la que no son ajenos los intereses de grandes compañías occidentales, que negocian sus prebendas con los señores de la guerra de los bandos en disputa.

Nosotros queremos aportar nuestro granito de arena, para decir que Europa, y en ella España, que suele actuar como epígono de Francia en las guerras en las que esta se involucra, están implicadas militarmente en el desastre de República Democrática del Congo con dos misiones, una policial (EUPOL) y otra militar desde 2006.

En 2014 se destinaron para estas 6,3 y 8,5 millones de euros del presupuesto de la Unión. No contamos con lo destinado en 2015.

Como no podía ser menos, el grueso militar de EUROSEC  lo compone el ejército francés, pero España también forma parte de este.

De modo que, a la justa denuncia de Amnistía Internacional hay que complementar con esta otra: en parte los gobiernos europeos son a la vez causantes de la violencia estructural que permite toda esta situación, lo cual ya nos habla de otro tipo de responsabilidades: las políticas.

Y ello nos lleva al apartado de propuestas, para afirmar que, para acabar con esta lacra no basta con exigir limpieza a las empresas. Hay que empezar a luchar contra nuestro militarismo, contra la producción y venta de armas, contra la militarización en los conflictos, contra el enfoque militar de la seguridad y a favor de un nuevo enfoque basado en el desarrollo humano y en la solidaridad. Y esto es apuntar y castigar, también, a nuestros propios intereses militaristas y a sus representantes.

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