Archive for Guerras Humaniarias

El militarismo español genera violencia dentro y fuera de nuestras fronteras

Fuente:  El País.

Miguel González, de El País, se hace eco de las declaraciones del soldado Charlie, destinado en Irak entre agosto y diciembre de 2003.

La historia es para leerla con detenimiento y pensarla con cuidado.  Se pueden sacar varias conclusiones:

1.-  El ejército deja tirados a sus soldados afectados por la guerra para ahorrarse unos euros.

A finales de diciembre de 2003 volví a casa. Seis meses después empecé a sufrir insomnio, ansiedad, me volví obsesivo, absolutamente insociable e indisciplinado. Al final, el Ejército me dijo que ya no era útil para seguir en filas. Durante dos años recibí tratamiento psiquiátrico seis horas al día, de lunes a viernes, en un hospital. Aunque he mejorado considerablemente desde entonces, nunca he vuelto a ser el mismo.

Tras esta impresionante declaración, el ejército muestra su habitual solidaridad (incluso con sus propios miembros) con el siguiente comportamiento:

Pocos años después de volver de Irak, el soldado Charlie tuvo que dejar el Ejército. El Tribunal Médico Militar dictaminó que sufría “trastorno depresivo mayor siendo [dicha patología], de remota reversibilidad y constitutiva de una incapacidad total para el desempeño de las funciones propias del servicio”. Según los médicos castrenses, la enfermedad no la había contraído durante su etapa militar, ni guardaba “relación causa-efecto con el servicio”. Si se hubiera reconocido que sus problemas tenían su origen en Irak, habría tenido derecho a pensión.

Charlie aportó un informe del psiquiatra que le trataba seis horas diarias, quien le diagnosticó “trastorno de ansiedad no especificado, en probable relación con su permanencia como soldado en Irak”.

2.-  El ejército sigue actuando bajo el ordeno y mando, sin atenerse a la lógica, ni a la solidaridad, sólo les interesa cubrir a sus mandos.

Pese a la gravedad de los hechos denunciados y a que Charlie aportaba los nombres de sus protagonistas, nadie hizo nada por investigarlos. La Asesoría Jurídica General de Defensa emitió un informe en el que se limitaba a señalar que “se ha cumplimentado el trámite de audiencia al interesado, sin que las alegaciones formuladas desvirtúen la fuerza de convicción de la citada acta de la Junta Médica Pericial”. Ni una palabra sobre torturas o vejaciones.

3.-  El entrenamiento militar es inhumano y convierte a las personas en bestias que sólo se mueven por y para la violencia:

No todos se adaptaron tan bien. Un chaval cayó en desgracia desde el primer día. Era muy indisciplinado, y siempre que incumplía una orden nos castigaban a todos a hacer flexiones. A todos menos a él. Mientras sudábamos rozando el suelo con la barbilla, él se quedaba sentado frente a nosotros. Nos decían que lo mirásemos y que le diésemos las gracias. Así lo hicimos. Fue objeto de varias agresiones y yo mismo participé en alguna de ellas. En aquel momento me pareció justo. Para nosotros era la vergüenza del escuadrón.

Yo, en cambio, era un buen soldado. Obediente, en buena forma física, resistente al estrés. Aunque cometía fallos. A veces me equivocaba conduciendo el blindado por el campo. Y cada vez que me confundía, el sargento me obligaba a parar y me daba patadas en la cabeza, que asomaba bajo el casco por la escotilla del vehículo. Todo el mundo se nos quedaba mirando. La humillación pública me dolía más que los golpes. Por eso le pedí que, en vez de patearme, me diese puñetazos en las costillas. Lo que no dudaba entonces es que merecía un castigo físico.

4.-  Las «reglas de enfrentamiento» que tiene el ejército español en territorio extranjero dejan mucho que desear y su explicación a los soldados también:

Conocidas en castellano como Reglas de Enfrentamiento o, simplemente, Roes. Nos las explicó mi sargento en tres minutos cuando ya estábamos en Kuwait, haciendo la aclimatación previa al ingreso en territorio hostil. Me acuerdo de que nos dijo que nosotros, a diferencia de los americanos, solo podíamos disparar si nos disparaban primero; y que los vehículos y edificios con la media luna roja eran inviolables, aunque incluso ese principio era relativo, porque los insurgentes podían usarlos con fines bélicos. Eso fue todo.

5.-  Las actuaciones militares españolas en el extranjero generan más odio y violencia.

Detuvimos a un turismo con dos hombres de unos 30 años. Les hicimos abrir el maletero y encontramos un saco repleto de dólares y billetes iraquíes (unos 200.000 dólares, según me dijeron). Mi sargento decidió que eran insurgentes. Recogimos el dinero y detuvimos a los dos hombres a punta de fusil. Les vendamos los ojos, les atamos las manos y los metimos en el blindado. El coche que conducían quedó abandonado a su suerte. El trayecto hasta la base duró cuatro horas. El sargento ordenó que se les pegara y así se hizo. Aunque no había ninguna razón para ello, no suponían ninguna amenaza para nosotros. Al llegar a la base me mandaron que los condujera al calabozo. Como no podían ver, agarré a uno por el hombro y le retorcí el brazo para que se hiciera daño si intentaba zafarse. Pasaron dos días en la base España, donde fueron interrogados por un comandante de la Guardia Civil y agentes del CNI. Luego quedaron libres. Eran unos simples empresarios.

O también es válido esta otra declaración en la que queda claro que nada que no sea cumplir las órdenes importa:

El explorador es el soldado que se sitúa en la parte posterior del blindado, vigilando con el arma montada para evitar que un potencial agresor te sorprenda por la retaguardia. Pasé a este puesto después de que mis condiciones psicofísicas no fueran las idóneas para seguir conduciendo. Las instrucciones eran claras: nadie podía acercarse a menos de 100 metros. Pero yo no era Dios y no podía obligar a los iraquíes a hacerme caso, por lo que me llevé innumerables broncas. Al final, decidí cumplir la orden a rajatabla. Se acercó un turismo a 50 metros. Le hice señales para que se alejara. Me ignoró. Así que monté el fusil y le apunté. El coche frenó y dio un volantazo. El vehículo que venía detrás chocó contra él. El primero se fue a la cuneta y volcó. Mi sargento me preguntó qué había pasado. Le dije que me había desobedecido, y ahí acabó la conversación. Seguimos nuestro camino.

Y es que el militarismo es lo que es:  violencia.  Con propios y extraños.  Y genera lo que genera:  más violencia.

Corto y cierro.

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Intervenciones españolas en el exterior (IV)

Isabel+Gil+Rosi%C3%B1a+en+rueda+de+prensa

 

Fuente: Publicado en el periódico semanal Es Hora

La época de Rajoy.

Acabamos esta serie de artículos sobre las intervenciones militares españolas en el extranjero analizando qué está ocurriendo en la legislatura de Rajoy. En este año y pico Rajoy han mantenido todas la operaciones internacionales, ocho, que no habían acabado de la época de Zapatero (Bosnia, Líbano, Guinea Bissau, Kosovo, Congo, Índico, Somalia-Uganda, Afganistán) y ha iniciado una nueva, la número 67, desde febrero de 2011 en Malí. La operación se llama Serval y su objetivo es luchar contra el terrorismo islamista internacional bajo el mandato de una coalición internacional.

La intervención en Malí.

Aunque en principio en la intervención en Malí sólo iban a participar 50 soldados con la misión de instructores de las Fuerzas Armadas malienses, más tarde se empezó a hablar de sumar otros 54 con misión de protección de los primeros. En principio se había hablado de un gasto total de 3’8 millones de euros, pero la Revista Atenea hacía una estimación de gastos que podrían llegar a los 10 millones porque también habría que contar con un barco de nuestra flota que llegaría a la zona para hacer misiones de buque hospital y para un avión que también haría labores logísticas. Como en otros casos, parece que se empezó con poquito, pero poco a poco se irá llegando a gastos y números de efectivos cada vez mayores.

También es de destacar que la Unión Europea va a destinar 50 millones de euros, de su Fondo para la Paz en África, para la intervención de Malí. El cinismo es mayúsculo porque se hace mención de que los 50 millones no son para gasto militar, aunque con él se prevé pagar sueldos de las fuerzas, los equipos de transportes militares y los gastos sanitarios del contingente.

Datos totales.

En total, se ha intervenido 21 veces en la exyugoslavia, 19 veces en el Sahel y Centroáfrica, 8 en Oriente Medio y el conflicto árabe, 6 en el Índico, 5 en Centroamérica y el Caribe, 4 en las repúblicas exsoviéticas, 2 en Indonesia y 2 en el Norte de África.

En total, desde 1989 se han utilizado más de 100.000 militares y han muerto 161 soldados.

Reglamentación.

La mayor parte de la regulación de las misiones militares en el exterior se elaboró en la época socialista de Zapatero y con vistas, según declaraciones de Carmen Chacón, anterior ministra de Defensa, de estar preparados para mandar 7.700 soldados al exterior, a pesar de haber un tope legal de 3.000, y poder atender a 2 escenarios con operaciones principales y a 4 escenarios de operaciones menores al mismo tiempo.

Es la Ley Orgánica de la Defensa Nacional 5/2005, de 17 de noviembre la que regula, muy laxamente, la cuestión de las intervenciones militares. Actualmente el gobierno es quien decide si se interviene o no y el Congreso, en un debate en plenario, autoriza la intervención. Sin embargo, ha habido 3 casos en los que primero se ha producido la intervención y luego se ha dado la autorización del Congreso:

  • 36 soldados a Afganistán para manejar aviones no tripulados.
  • La intervención en Haití en el 96 como ayuda al terremoto.
  • La operación Odisea al amanecer en Libia.

En principio, dado que en política todo es muy relativo, las intervenciones militares españolas en el extranjero han de cumplir 3 requisitos simultáneamente si no están destinadas a defender directamente a España:

  1. Petición expresa del gobierno del Estado donde se desarrollará
  2. Autorización por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU
  3. Acuerdo de una organización internacional (UE, OTAN).

Sin embargo, en este punto también se han dado excepciones. La primera siendo ministro Alonso (PSOE) para la construcción, en 2006, de un centro de internamiento de inmigrantes en Mauritania. Esta misión duró 5 días y utilizó a 35 militares. La segunda en 2008, siendo ministra Chacón, cuando se mandó un avión de patrulla marítima P-3 Orión a Somalia (entonces, Chacón arguyó que esta misión defendía los intereses nacionales, para saltarse la legislación).

Implicaciones de las intervenciones en la política de Defensa Nacional.

Aunque los diversos documentos que definen las líneas políticas de la Defensa Nacional reconocen que España no tiene enemigos, resulta asombroso y turbador encontrar que poco a poco se han ido militarizando la política internacional, la política de cooperación española y la ayuda humanitaria. Actualmente, España es un país que en dichas políticas es altamente dependiente del estamento militar.

Se ha pasado de

  • definir que los objetivos vitales de la defensa eran la soberanía, la independencia, la integridad territorial y la libertad y la vida de los españoles,
  • a otras consideraciones denominadas estratégicas entre las cuales se habla de cuestiones cada vez más etéreas e intervencionistas:
    • “contribuir a la proyección de estabilidad a través de la OTAN y la UE,
    • al mantenimiento de la paz y el equilibrio en el Mediterráneo,
    • al mantenimiento de la libertad de intercambios y comunicaciones
    • a la seguridad del suministro de recursos básicos
    • e incluso, recuperar la soberanía sobre Gibraltar.

Con todo ello hemos pasado de un ejército franquista que se definía por su intervencionismo interior orientado al control del enemigo externo a un ejército profesional y moderno que es claramente intervencionista y ofensivo porque considera que los intereses españoles no sólo se han de defender en nuestras fronteras sino que también hay que defenderlos en cualquier parte del mundo.

El objetivo, por tanto, de esta política internacional militarizada y violenta no es ya la cooperación internacional o la búsqueda de la paz, sino:

  • nuestra proyección internacional
  • la mejora de nuestros negocios en el extranjero, sobre todo la venta de armas.
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Intervenciones militares en el Extranjero (III)

Ninot+exposition+in+Valencia+during+the+Fallas+festival.

Mucha gente esperaba que el intervencionismo militar español en el extranjero se redujese considerablemente con la llegada de Zapatero al que muchos calificaban de pacifista. Hay que recordar las dramáticas circunstancias en las que Zapatero llegó al poder: tras inmensas manifestaciones en contra de la guerra de Irak, tras inmensas manifestaciones en contra de la violencia terrorista (tanto etarra como del terrorismo internacional). Parecía que era necesario un cambio drástico en la forma de hacer política internacional y que éste iba a llegar con Zapatero.

Sin embargo, Zapatero demostró que estaba en perfecta sintonía con las propuestas militaristas de política exterior de Aznar y que él había criticado para llegar al poder. Una vez en el gobierno Bambi se convirtió en el Lobo Feroz y llegó a realizar 25 intervenciones militares en el extranjero. Muy cerquita del récord de Aznar y muy lejos de las esperanzas de cambio. También es necesario recordar que cuando ocupó el poder en 2004 España exportaba armas por valor de 405 millones de euros, al darle el relevo Rajoy las cifras habían subido a 2.431 millones de euros, es decir, una subida astronómica de un 600 %.

Las intervenciones donde más hombres se mandaron fueron a Líbano, luego al desastre natural de Indonesia (donde se hicieron muy buenos contactos con los militares locales y ahora se espera que nos compren armas), Bosnia y a Libia, donde la intervención fue, otra vez, ampliamente criticada.

NUM.
SERIE
INICIODURAC.NOMBREPAISOBJETIVOMANDATONUM
SOLDAD
452004Jul 04 -
Jul 05
ONUBBurundiObservacONU1
462004Jul 04 -
Feb 05
UNAMISSusánMIlitarONU1
472004Oct 04 -
Mar 06
MINUSTAHHaiti EstabilizONU206
482004Dic 04
en curso
EUFOR AltheabOSNIAPost. Confl.UE580
492005En 05 -
Oct 05
Respuest SolidariaIndonesiaDesastre NaturalEspaña594
502005Ab 05 -
Oct 05
UNMISSudánObservONU3
512005Ab 05 -
Dic 07
AMIS IIDarfur MilitarUnión Africana7
522005Ab 05 -
Sept 06
EU AMMAceh (indonesia)ObservacEU ASEAN8
532005Oct 05 -
En 06
Respues SolidariaPakistánDesastre NaturalOTAN370
542006Mar 06
(5 días)
MauritaniaControl MIgratorioEspaña35
552006Jun 06 -
Dic 06
EUFOR RDR. D. CongoPost-Conflic.UE130
562006Ag 06 -
Nov 06
Policía AéreaPaíses BálticosIncorporac OTANOTAN82
472006Sept 06 -
En curso
FINULLíbanoPost-ConflONU1100
482007sept 07 -
Jun 09
MINURCATChad y Rep. Centroaf.HumanitONU2
492007Dic 07
En curso
EUSSRGuinea BissauMilitarUE2
502008Sept 08 -
My 09
EUFORChad RCAMilitarUE184
512008Sept 08
En 09
Centinela ÍndicoÍndicoMilitarEspaña90
522009En 09
En curso
AtalantaÍndicoMilitarUE370
532009En 09 -
En curso
EUSECR.D. CongoFormaciónUE1
542009En 09 -
May 09
HispaniolaHaitíDesastre NaturalEspaña500
552010Feb 2010 -
En curso
EUTM SomaliaUgandaFormaciónUE38
562011Mar 11 -
en curso
Odyssey Down/ Unfied ProtectorLibiaConflicto ArmadoCoal. Internac / OTAN500

 

Otro aspecto interesante de las intervenciones militares en el extranjero es su costo:

En 1990 se efectuaron gastos por 18 millones de euros, al final de la década, en 1999, se gastaron casi 250 millones de euros. Se multiplicó el gasto por 13. En las década de los 2000 los gastos también fueron en aumento y si en el año 2000 se gastaron 240 millones de euros, en el años 2009 se llegó a la cifra de 713 millones de euros. Durante esta década, el gasto se triplicó. En 2010 se gastaron 766 millones y en 2011 se gastaron 861 millones de euros, multiplicándose los gastos por 1’2 en tan corto espacio de tiempo. La política intervencionista ha contado no sólo con el interés político de los gobiernos aliados de PSOE y de PP, sino que ambos han elegido realizar un gasto desmesurado, multiplicando por 46’8 el gasto inicial. Realmente esto demuestra que sí que hay dinero para política exterior y para cooperación, tan sólo es necesario entender ambos desde el punto de vista militar y violento. España no ha llegado, a pesar de haberse comprometido en varias ocasiones, al 0’7 % para cooperación internacional, sin embargo, sí ha sido capaz de multiplicar por 46’8 en 20 años el costo de sus intervenciones militares en el extranjero.

Tras estos datos, nos preguntamos: ¿Es lógico que en otros países nos consideren sus enemigos y piensen, con los datos en la mano, que tenemos una política internacional militarista, agresiva y violenta?

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Charla sobre intervenciones militares en el exterior

¿Os apetece escuchar y debatir sobre las intervenciones españolas en el exterior de manos de los militares?

¿Sabéis que comenzaron en 1989?

¿Sabéis que ya hemos intervenido fuera de nuestras fronteras 67 veces?

¿Sabéis que el año 2011 gastamos en ellas la friolera de más de 861 millones de euros?

Pues esto y mucho más será debatido en:

 

 

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Morenés, ¿inteligente o impertérrito?.

Cristian+Casseres+en+Acarigua

Fuente: RTVE

El Ministro de Defensa, con el apoyo decidido del de Exteriores, ha dicho en el Congreso, al pedir la intervención de 50 militares españoles en la guerra de Malí, que el asunto nos va a salir por 3,5 millones de euros por el asesoramiento a los militares malienses que ofrecerán nuestros «expertos», más lo que cueste poner a volar el Hércules que se ha cedido (no ha dicho lo que nos costará poner el «Esperanza del Mar» al servicio de la guerra, pero son pequeños detalles que pasan desapercibidos).

Si el dato nos empieza a dar idea del gasto que nos va a traer acompañar la aventura colonial francesa, la justificación es sorprendente donde las haya «sería negligente permanecer impertérritos ante un problema que está a menos de dos horas de vuelo de España» y que «podría provocar un movimiento masivo de refugiados» huyendo de los terroristas yihadistas.

Morenés está confundido. La gente no quiere que permanezcamos impertérritos, sino que nos movamos precisamente en la dirección adecuada, que para nada es intervenir militarmente apoyando al ejército del dictador maliense y a los intereses neocoloniales de Francia.  Queremos movimiento, pero en favor de la gente, no de los intereses poco santos (y en ello sí que son impertérritos tanto Morenés como los cuatreros franco-malienses) de quienes quieren encontrar una salida militarista a un conflicto que no es de dimensión militar.

Pero además Morenés, tal vez confundiendo el culo con las témporas, nos considera idiotas al decir a los diputados (suponemos que sólo a ellos, de ahí su confusión) que esos 150.000 malienses que huyen de la barbarie de la guerra nos obligan a vigilarles, no sea que vayan a venir aquí a pedir asilo político o trabajo, dado que están a menos de dos horas de avión. ¿Pero Morenés no sabe que, entre otras cosas gracias al status quo generador de violencia estructural en el que Francia y España han participado, esos malienses son pobres de solemnidad y no van en avión a ningún lado, sino que se desplazan a pié, para desertar de la maldita guerra, por desiertos ardientes y sufriendo todo tipo de calamidades (dado que ni Francia, ni España, ni los países de la región, ni nadie ha previsto asistencia a estos refugiados)?. ¿No sabe que los refugiados de las múltiples guerras se apilan en tierra de nadie en los países limítrofes de los conflictos y no aspiran ni siquiera a ir a un sitio más seguro, sino sólo a sobrevivir algo más para poder volver a sus hogares?  ¿Y en todo caso, no sería una opción mucho mas ética, en el caso de que les fuera posible, acoger a estos refugiados y ayudarlos en el drama donde la guerra les expulsa, antes que vigilarlos para que no nos pringuen con su dolor?

Morenés, entre impertérrito y escaso de inteligencia, usa sus intervenciones para su gran afición literaria: la bola-ficción, un nuevo género en el que se nos está volviendo un experto consumado.

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No a la intervención militar en Malí

 

out+of+Africa

 Fuente: Artículo publicado por Utopia COntagiosa el 25 de enero de 2013 en el periódico Es Hora.

Cada vez se hace más evidente el creciente papel militarista de la UE, esa compleja unión de mercaderes y burócratas construida al margen de la ciudadanía y ajena a los ideales de justicia y derechos humanos que le sirven de panoplia decorativa. Ahora, dentro de la nefasta idea de una política militar común (eso que llaman PESC) se ha acordado desarrollar una «estrategia integral para la seguridad y el desarrollo en el Sahel», aprobada por el Consejo de la Unión en reunión de marzo de 2011, y que básicamente propone promover una especie de intervencionismo político-diplomático-militar para defender los «intereses» europeos en la región.
Dentro de esta nefasta política de relaciones internacionales no tanto en términos de solidaridad y justicia, cuanto en los de interés, cálculo, perpetuación de las asimetrías económicas, políticas y sociales, y amenaza y uso de la violencia, se ha iniciado una «misión civil» llamada Eucap Sahel-Niger, cuyo jefe de misión, como toda misión civil que se precie, es un general de brigada (para más señas de la Guardia Civil española, también de lo más peculiarmente civil). Además, Morenés ha informado de una misión «militar» (esta vez rotulada con su verdadero nombre) dirigida a Malí, que se llama EUTM Malí y que ya ha sido aprobada por los órganos europeos y consiste en proporcionar a la facción militar maliense de nuestro agrado asesores militares (en este caso se piensa que será suficiente con mandar unos 400) para que formen un ejército capaz de derrotar a la facción que no nos gusta tanto.
¿No se parece este tipo de intervenciones a las que usó la nefasta «estrategia de seguridad nacional» yanki en Latinoamérica? ¿Pretenderán que juguemos el mismo papel en África subsahariana que aquellos en la región sudamericana? ¿Tendremos, como ellos, que decir del presidente de turno en Malí, o en otro lado, que es un hijo de puta, pero que es nuestro hijo de puta?… Son preguntas inquietantes, pero no tanto como las previsibles respuestas.
Morenés ha desgranado parte del plan, que no es otro que provocar una guerra, mandar a ella unos «expertos» que la aconsejen y conduzcan, pero sin mancharnos las manos. Según dice Morenés, lo que está en juego es nuestra propia seguridad (al menos lo que la visión interesada y militarista de los halcones europeos entienden por tal): » De todas formas, seguimos considerando muy necesario mantener una postura activa hacia las iniciativas europeas en el Sahel, ya que la desestabilización de la zona amenaza directamente a la seguridad de España, de nuestros aliados y de nuestros vecinos en el norte de África. Por ello a medida que se vayan desarrollando los acontecimientos, estaremos presentes en la adopción de decisiones en cuanto a la formulación de la misión de la Unión Europea”.
Malí es un estado con el doble de extensión que España y sólo unos 14 millones de habitantes, su ejército está mal pagado y desorganizado, es decir, no es una potencia militar ni capaz de desestabilizar el injusto orden político internacional. Además, está considerada como uno de los países más pobres del mundo a pesar de tener entre sus principales recursos naturales oro y uranio. Podríamos preguntarnos si esa defensa que preconizan los halcones europeos no incluye intereses territoriales, de acceso a materias primas, de control del desastre migratorio que se espera como fruto de nefastas políticas (por cierto, auspiciadas por Europa) que empobrecieron a la masa de hambrientos empeñada en cambiar de lugar y de vida, de intereses en la venta de armas, de negocios con la tierra y con los alimentos y un largo etcétera que suelen esconderse detrás de sus bellas palabras.
No cabe duda del papel que jugará España en esta estrategia de intervencionismo militar barato y chusco. Siempre les gustó a nuestras élites nacionalistas ondear las banderas imperiales allende las fronteras (también en las internas en eso de los desfiles y, si llega el caso, mostrando la «inquietud» de la bota militar ante diversos acontecimientos que les desagradan) y, al menos desde hace cuarenta años, nuestra política exterior consiste en ser cola de león en todo lo que suena a militar y a defensa del occidente cristiano.
Morenés lo ha dejado claro en el Parlamento: «por supuesto pronunciaremos una palabra definitiva sobre la posible participación de España. En todo caso, cualquier acuerdo favorable requeriría la autorización de esta Cámara, para lo cual, y tras previo acuerdo de Consejo de Ministros, solicitaría la oportuna comparecencia ante esta Comisión”.
Faltaría más. Van a participar y, dado que el partido militarista español (transversal a las siglas con las que se presentan en las elecciones) es abrumadoramente mayoritario en el parlamento, llevarán la votación allá (por cierto sin previamente someterla a debate social ni darle excesiva publicidad) para que se apruebe por unanimidad y poder decir que es lo que quieren los españoles.
El proyecto europeo cuenta, sin embargo, con pequeños problemillas:

  1.  Que dado el cambiante escenario de Mali, hace poco han depuesto al presidente títere elegido para aplaudir nuestras políticas y no está claro que el que queda, militar también, esté por la labor.
  2. Que, dada la sensibilidad abrumadora de desprecio al intervencionismo occidental, no tienen claro qué harán ante la guerra los sectores críticos pero no identificados cien por cien con el enemigo demomizado (yihadista) y si, ante la intervención militar europea, no se alinearán a favor de éste, creando más confusión y descontrol.
  3. Que no se tiene claro que los «amigos» vayan a respetar determinados usos guerreros, como no generar un genocidio ni matar a civiles, lo cual (aunque no les importa demasiado en la práctica) pondría en entredicho la justificación «humanitaria» de la intervención.
  4. El más importante, que no cuentan (de momento) con el beneplácito de la ONU para llevar adelante su estrategia, por lo que están a la espera de una resolución que les dé cobertura diplomática internacional.

¿Qué sacará España con la intervención en Malí?

  • Descrédito internacional entre nuestros vecinos del Magreb.
  • Mayor posibilidad de ataques terroristas en nuestro país.
  • Mayor probabilidad de secuestros a nuestros cooperantes y personal civil en África.
  • Continuar con nuestra política militar de tener entrenados y activos a nuestras unidades en conflictos internacionales, lo cual presentamos en diversos foros como nuestra contribución para que nos dejen asistir a reuniones internacionales.

Parece que todo está dispuesto para consolidar y normalizar la militarista manera de entablar las relaciones internacionales de esa Europa que un día se quiso presentar al mundo como cuna del humanismo y faro de la justicia, y va a acabar retratándose como cueva del militarismo y de la codicia de unas élites despiadadas y violentas.

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