Archive for Guerras Humaniarias

Militares españoles en Centroáfrica son atacados y atacan

Imagen de US Army Africa

Fuente:  El Mundo.

El día 20 de enero de 2015 tropas españolas sufrieron dos incidentes en la capital de República Centroafricana, Bangui.

Parece que las misiones en África no son sólo de adiestramiento sino que ponemos en peligro la vida de nuestros soldados.

Al final los españoles no sufrieron daños aunque sí sufrieron fuego cruzado y granadas.

Por parte africana la cosa fue peor, en total hay entre 4 y 5 heridos.

Formamos parte de la Gendarmería europea en Bangui. Cuando en España un policía dispara a alguien, aunque sea en legítima defensa, hay una investigación profunda y los jueces han de intervenir para asegurarse del uso debido de la fuerza.  En la guerra no.  ¿Es legítimo?  ¿Hay algún responsable?  ¿Somos responsables de algo?

La guerra no es un juego.  Ni sus consecuencias.

Nadie lo dice, parece que nadie se da cuenta o que no es políticamente correcto remarcar las consecuencias de nuestras misiones militares en el exterior.  Nuestras políticas militaristas crean rencor y odio.  Nos hacen objetivos de elementos armados a miles de kilómetros de nuestras fronteras.  Nos hacen ser señalados como uno de los países más intervencionistas en el mundo.  Y aumentan la posibilidad de atentados en nuestro suelo. Y encima estas guerras no son en interés legítimo alguno por parte nuestra. Esto es así, aunque nadie lo diga.

Estamos creando vientos y en cualquier momento recogeremos las tempestades que ahora originamos.

Entonces nuestros dirigentes militaristas pondrán cara de sorprendidos y echarán todas las culpas a los grupos armados-terroristas.  No habrá autocrítica y se negarán las alternativas noviolentas de actuación internacional.Dirán, como ya dicen, que sólo cabe la lucha militar para vencer al enemigo porque no quiere negociar.

Por supuesto, en ningún momento habrá una auditoría económica a lo gastado en las intervenciones militares allende nuestras fronteras y, menos aún, se evaluará seriamente qué se ha conseguido y en qué se ha mejorado la vida de los centroafricanos gracias a nuestra intervención militar.  Ni siquiera se nos informará pormenorizadamente cuáles son los objetivos de la misión y si se están logrando.

Por el contrario, cuando haya muertos españoles en África se nos contará que es necesario invertir más dinero y comprar más armamento para aumentar la seguridad de nuestros soldados intervencionistas.  Y se volverá a dar otra vuelta al círculo vicioso del militarismo-intervencionismo.

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Coalición internacional contra Estado Islámico

Imagen de Clapagaré

Fuente:  El País.

Ministros de Exteriores de 21 países, del medio centenar que forman la coalición internacional contra el Estado Islámico, se reúnen el día 22 de enero en Londres para debatir sobre las maneras de frenar al grupo yihadsta en Irak y Siria. La cita, que durará una sola jornada y está organizada por Philip Hammond y John Kerry, responsables de la diplomacia de Reino Unido y Estados Unidos, respectivamente, será la primera ocasión en que se reúnan los miembros de la coalición liderada por EE UU

Los temas a tratar son pocos, en general, pero habrá que ver a qué concreciones llevan:

se abordarán las maneras de poner freno al flujo de dinero y militantes desde los países occidentales a las filas del Estado Islámico, y se tratará de recabar más compromiso de los países aliados para participar en la lucha armada y en la ayuda humanitaria sobre el terreno.

También:

Los ciudadanos occidentales que se unen al Estado Islámico constituirán, según fuentes diplomáticas estadounidenses citadas por France Press, uno de los puntos principales del orden del día. Se creará un grupo de trabajo para compartir información entre expertos de los diferentes países sobre el fenómeno. Según Europol, hasta 5.000 ciudadanos de la Unión Europea se han unido a las filas del Estado Islámico en Irak y Siria. Los ministros también discutirán las maneras de apoyar a los ejércitos iraquí y kurdo, cómo detener la financiación y la capacidad de propaganda del grupo yihadista, y la necesaria ayuda humanitaria en las zonas de conflicto.

El liderazgo de EE.UU. se expresa en que ellos ya han diseñado cómo ha de ser todo el conflicto durante los próximos 3 años:

La operación diseñada por responsables del Departamento de Defensa estadounidense contra la milicia extremista podría durar hasta tres años, según publica el diario ‘The New York Times’.

El periódico cita a funcionarios del gobierno que hablan de un plan de tres pasos. La primera fase ya ha comenzado con los bombardeos aéreos actuales en el norte de Irak. Una segunda fase buscaría intensificar la formación, asesoramiento y equipamiento de los combatientes kurdos (peshmergas) y del Ejército iraquí. En un tercer momento se buscará destruir al IS dentro de Siria.

En este sentido, Londres reconoce que aún quedan meses para una ofensiva terrestre contra E.I. en Irak  por parte de las tropas irakíes.

 

Una buena información, pero antigua (de septiembre de 2014) sobre qué países participan en esta coalición nos aclara que:

  • algunos países optan por los ataques militares y  ya los han puesto en marcha:  Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Bélgica, Holanda, Irán, Jordania, Emiratos Árabes, Arabia Saudí, Bahreim, Qatar, Australia, Canadá.  Algunos países, incluso han establecido combates en tierra contra E.I.:  Estados Unidos, Canadá.  El caso de Canadá es importante para España porque sus militares entablaron combate con las fuerzas de E.I. cuando estaban en su misión de entrenamiento a las fuerzas irakíes, es decir, estaban en la misma situación en la que se van a encontrar los soldados españoles allí desplegados.
  • otros países optan por la vía militar donando armas (Alemania, Italia, España), dando entrenamiento a combatientes (España, Canadá), ofreciendo su país y espacio aéreo para que EE.UU. y Francia bombardeen (Irak),
  • otros optan por enviar ayuda humanitaria (Alemania, Italia, Bélgica, Holanda, Canadá, Suecia, Suiza, Austria, Nueva Zelanda, Islandia y Noruega).
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Las misiones militares internacionales de España con la U.E. en 2015

Imagen de freshwater 2006

Ahora que empieza el año pensamos que es buena época para repasar en qué misiones internacionales vamos a estar activos.  Comenzamos con las que llevamos a cabo con la Unión Europea.

La militarización de la Unión Europea no es muy conocida y se lleva de manera callada pero constantemente al alza.  Algunos datos generales que nos pueden interesar son los siguientes:

  • Entre todos los países de la U.E. hay 2.297.151 militares.
  • Además, existen 674.419 fuerzas de carácter paramilitar (Guardia Civil, Gendarmería francesa, Carabineros italianos, …)
  • Por último hay un total de 3.336.691 reservistas.
  • El total, por lo tanto, de militares en la U.E. es de 6.308.261 personas.
  • El Gasto Militar es de 200.038 millones de €.
  • El complejo militar industrial, también, es muy potente y se venden armas anualmente por valor de 115.621 millones de dólares.

En lo que tiene que ver con las misiones militares, el listado, en los últimos tiempos, es muy amplio.  Se pueden contar 17 intervenciones:

  • EUFOR ALTHEA en Bosnia-Herzegovina
  • EUPOL COPPS Palestina
  • EUBRAM RAFAH en Palestina
  • EULEX en Kosovo
  • EUMM en Georgia
  • EUPOL en Afganistán
  • EUBAM en Libia
  • EUJUST LEX en Irak
  • EUTM en Mali
  • EUCAP SAHEL en Níger
  • EUAVSEC en Sudán del Sur
  • EUCAP NESTOR en Yibuti
  • EU NAVFOR Atalanta en el Índico
  • EUTM en Somalia
  • EUSEC en República Democrática del Congo
  • EUPOL en República Democrática del Congo
  • EUFOR en República Centroafricana.

En lo que nos afecta, España participa en las siguientes 6:

  • EUFOR ALTHEA en Bosnia-Herzegovina.  Con un gasto en 2014 de 1.359.990’98 € y 9 militares desplegados.  Cada militar nos salió a 151.110,1 € en 2014.
  • EUTM en Mali con un gasto en 2014 de 39.081.294’13 € y un despliegue de 122 militares españoles.  Es decir, 320.338,4 € por militar.
  • EUCAP NESTOR en Yibuti y Tanzania y Seychelles.  No sabemos cuánto ha costado en 2014, pero ha habido un oficial de enlace (nuevo) en Tanzania y 2 oficiales en Yibuti más 5 civiles.  Además, hay un suboficial de la Guardia Civil en Seychelles.
  • EUTM en Somalia con un gasto en 2014 de 1.883.251’62 € y 14 militares españoles desplegados.  Con 134.517,9 € por militar.
  • EU NAVFOR Atalanta en el Índico con un gasto de 104.395.772’76 € en 2014 y un despliegue de 128 militares españoles.  815.591,9 € por militar.
  • EUFOR en República Centroafricana con un gasto en 2014 de 35.471.896’23 € y un despliegue de 114 militares españoles.  Con 311.156,9 € por militar.

 El total de las 6 misiones militares de la Unión Europea en las que participa España da un gasto en 2014 de 182.192.205’72 € y hemos desplazado en ellas un total de 396 personas.  Es decir, nos costó en 2014 460.081’32 € cada militar desplazado.

Si lo comparamos con los gastos generales de las misiones españolas en el exterior, nos daremos cuenta de que el gasto en las misiones militares en la U.E. es muy superior a la media, que fijábamos en 149.526’5 € por soldado en 2014.  ¿A qué se debe que las misiones militares de la U.E. sean tan caras para España?

Además de las consecuencias políticas internacionales (somos considerados enemigos internacionales por un número de países cada vez mayor, militarizamos los conflictos internacionales, optamos, casi en exclusiva por el tratamiento violento de los conflictos y conseguimos con ello que se perpetúen) e internas (los gastos que se dedican a las misiones militares no son dedicados a cooperación al desarrollo y a conseguir los Objetivos del Milenio) que supone intervenir militarmente en un país, es de destacar que en estos asuntos no reparamos en gastos.

Desde un punto de vista del gasto, la misión que más lastra el gasto español en las intervenciones militares en la U.E. ha sido la de EUV NAVFOR Atalanta en el Índico, donde el gasto se dispara a  815.591,9 € por militar y un total de 104.395.772’76 € en 2014 para un despliegue de 128 militares españoles.  En este caso la media de gasto se multiplica por 1’77.

Realmente, el Ministerio de Defensa pasa información de las misiones militares un par de veces al año en sendas comparecencias en la Comisión de Defensa del Congreso.  Sin embargo, pensamos que hay varios aspectos que se podrían mejorar en dichas informaciones y el interés del Ministerio de Defensa por la transparencia y la democratización parlamentaria de las decisiones en Defensa:

  1. Las informaciones se deben entregar a los diputados con, al menos, 15 días, de antelación para que tengan tiempo de preparar sus intervenciones, críticas, propuestas y puedan hacer las gestiones necesarias para corroborar dichas informaciones.
  2. Se debe incluir la información económica de todas las misiones.  En esta última comparecencia faltaban los datos de gastos de EUROCAP Néstor en Yibuti y de la misión de Eufor Althea en Bosnia-Herzegovina de la UE,  además de los de Alfa-Mike en Senegal y Mali, Alfa-Charlie en Gabón y República Centroafricana, la misión de Adiestramiento en Kosovo.  Demasiadas imprecisiones, como se ve.
  3. Se deberían detallar los gastos con mayor exactitud, detallando los capítulos de cada gasto:  cuánto va destinado a preparación de cada misión, cuánto a logística, cuánto a desarrollar cada misión en concreto, etc.
  4. Se debería informar clara y detalladamente de los objetivos de cada misión, cuáles son los intereses españoles, europeos, etc., afectados, identificando enemigos, metodologías de actuación y políticas concretas, también en el ámbito civil.
  5. Se deberían establecer y publicar unos criterios de evaluación concretos y semestrales para cada una de las misiones.  Deberían estar basados en la prioridades anuales para cada misión.  Sin ellos el debate parlamentario no deja de ser un monólogo del Ministro de Defensa y una retahíla de quejas por parte de los parlamentarios.
  6. Se debería informar y se deberían debatir semestralmente, con las informaciones necesarias, los criterios de evaluación de cada una de las misiones.
  7. El Ministerio de Defensa debería atenerse a lo decidido en las votaciones parlamentarias de lo anterior.
  8. Además, debería haber en la Comisión de Defensa, con carácter anual, un debate, distinto a las comparecencias del Ministro para informar sobre las misiones militares, en el que se planteasen los criterios y posibilidades de políticas alternativas de carácter civil y noviolento a estas intervenciones.
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¿Un ejército agresor? Operaciones militares españolas para 2015

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BuquesdeGuerra.com

 

Fuente: Cuartopoder.

Resulta estremecedor comprobar que nuestras pacíficas fuerzas armadas estarán presentes de una forma nada velada en los principales escenarios bélicos y prebélicos del planeta durante 2015.

Así lo ha reconocido el Ministro de Defensa ante la apabulladora y entusiasta aquiescencia patriótico-militar de la inmensa mayoría de los diputados de nuestra extractiva cámara legislativa. Sólo los votos de Izquierda Plural, BNG y Bildu se opusieron al envío de más militares a atizar fuegos mundiales, lo cual dice mucho y muy mal del resto de la diputadesca.

Estaremos en el meollo de las guerras alimentadas por Occidente en Irak, Afganistán, manteniendo la jefatura del dispositivo naval de la OTAN en el Mar Negro, el Golfo de Guinea, el Índico y Cuerno de África y por si faltaba algo, en pleno Oriente Medio.

¿Importa algo que vayamos a gastar más de 800 millones de euros en enviar estas tropas militares a hacer de asesores y mamporreros donde lo que se defiende es el poder y la dominación?, ¿importa algo que esta cantidad supere en más de un 95% lo que el Estado destina a ayuda al desarrollo?

Parece que a la ética lábil de los diputados les importa todo esto un pimiento. Qué más dará,  con tal de poder enorgullecernos de nuestro patriotismo de reminiscencias imperiales (por cierto, vamos subiendo en el ránking de países agresores y ahora somos el quinto contribuyente mundial en mandar soldados fuera, puesto muy por encima del que ocupamos en mandar científicos, médicos, solidaridad, etcétera).

Si hay una razón que debe definir el voto o no voto en las próximas elecciones es precisamente la de no tener que taparse las narices por el olor a mierda de las propuestas de los partidos en materia de defensa. ¿Alguno huele menos que los otros? ¿Alguno permitirá votar sin caer en la desgracia de contribuir con ello a la  participación obscena en los conflictos bélicos en pié?

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¿Es un despilfarro gastar 24 millones de €, en dos años, en la alimentación de nuestros militares en misiones en el exterior?

Fuente:  extraconfidencial.com

Nos parece muy interesante el enfoque que propone extraconfidencial.com.  Da que pensar.  Contrastan el gasto del gobierno en alimentación para los centros de Estancia Temporal de inmigrantes de Ceuta y Melilla, y el gasto destinado a alimentación en las operaciones de mantenimiento de la paz.

Además, por encima del artículo, fuera de él, en letra menor pero destacado en rojo, aparece la siguiente frase:

En España más de 2’2 millones de niños y niñas están por debajo del umbral de la pobreza y, por lo tanto, pasan hambre.

Nos ofrece para comparar tres cifras:

  • Los 7.931.878 euros) que estima necesarios para la alimentación de inmigrantes en Ceuta y Melilla,
  • con los 23.776.330 euros necesarios para alimentar, durante dos años, a nuestros militares en misiones de invasión.
  • Con los 2’2 millones de niños y niñas que pasan hambre en España.

¿Qué piensan nuestros lectores?

A nosotros se nos ocurren varias cosas:

  1. Se gasta demasiado en alimentar a nuestros soldados.  No porque no merezcan alimentación.  Sino porque es un gasto, las misiones armadas en el exterior, que se puede considerar inútil porque no produce ningún beneficio a los habitantes de Afganistán, Líbano, Malí, … en la mejora de ninguno de sus índices de bienestar.  Por lo tanto, lo consideramos como un despilfarro.
  2. Se gasta demasiado en política que quieren llevar el nombre de España y la Marca España al extranjero cuando sería mucho más valorado gastar en la alimentación de nuestros niños y pobres y de los niños y pobres de los países vecinos.
  3. Las políticas de Estado (seguridad y defensa) no han sido discutidas por nadie, ni votadas, ni revisadas, ni evaluadas.  Simplemente se mantienen por inercia y por nuestra carencia absoluta de espíritu crítico y de propuestas alternativas.
  4. Los cambios no llegarán desde las instituciones, cuya inercia les hace inmovilistas, sino desde la sociedad si se conciencia por datos como estos y se vuelve activa para exigir que pasemos de una política de defensa basada en la seguridad militar de las fronteras y de nuestros intereses económicos en el extranjero, hacia una seguridad basada en la seguridad humana y en la consecución, para todos, de los objetivos del milenio.

Nos parece éste un nuevo ejemplo de violencia estructural, que nos lleva, directamente, al gran debate en cuestiones de defensa:  ¿qué queremos defender?  El debate está servido.

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Debates electorales (II): qué defender

Tras la introducción que suponía plantear la necesidad de debate sobre temas de defensa cuando se elaboran los programas electorales, ahora queremos abordar el tema que nos parece la piedra angular de todos los debates sobre defensa:  ¿qué queremos defender?

Resulta asombroso y turbador comprobar cómo en la Directiva de Defensa Nacional de 2012 (gobierno de Rajoy) se decía que España no tiene enemigos.  Entonces, ¿para qué está todo el entramado militar de cientos de miles de soldados montado, por qué en 2014 vamos a gastar 27.659 millones de € en Gasto Militar?  Parece demasiado incongruente.

Una estudio sobre las diversas Directivas de Defensa Nacional se puede encontrar en forma de presentación en prezi.

1.-  Defensa militar versus seguridad humana.

Pensamos que el principal debate dentro de este epígrafe es si nuestro modelo de defensa quiere defender los postulados de la defensa militar o los postulados de la seguridad humana.

La defensa militar busca defender las fronteras y el territorio contra las supuestas agresiones externas y la protección de los intereses nacionales en la política exterior (sería más adecuado decir que busca la protección de los grandes empresario y los grandes grupos de poder, no de los intereses de las personas comunes). También busca defender conceptos como la nación, los valores patrios, la patria, etc;  además, pretende defender la bandera, las instituciones y su permanencia inamovible.  La defensa militar se ha convertido en una manera, más o menos solapada, de crear conflictos fuera de nuestras fronteras para venderles armas y luego «ayudarles» con intervenciones humanitarias militares y/o civiles.

En definitiva, la defensa militar busca defender el status quo nacional e internacional.  Se convierte, por tanto, en un concepto diseñado más para el estado-nación que para la gente, más para las élites políticas y/o económicas que para las ciudadanos de a pié.

En cambio, la seguridad humana, es un concepto que tiene otras expectativas verdaderamente alternativas.  La seguridad humana es un concepto universal, pertinente a la gente de todo el mundo, no exclusivo de las naciones-estado;  además, los componentes de la seguridad humana son interdependientes, no buscan la victoria, la desaparición del enemigo, y ni siquiera se plantean la existencia de enemigos;  la seguridad humana se preocupa por la forma en que vive la gente, la libertad con la que pueden ejercer diversas opciones, participar de la democracia, ejercer sus derechos económicos, políticos y sociales;  la seguridad humana busca defender la vivienda, la sanidad, la educación, el medioambiente.

También, como tantas veces, existe una opción intermedia, patrocinada por los intereses militares que es hablar de seguridad militar.  Es, simplemente, un intento de confundir a la gente dejando de hablar de defensa (que se entiende ligada estrictamente a lo militar) para hablar de seguridad, concepto que explican que es más amplio y abarca las relaciones sociales, económicas, etc.  Lo malo es que como se hace desde la óptica militar es un concepto de defensa que acaba buscando defender lo mismo que la defensa militar, eso sí con otra jerga.

2.-  ¿Quiénes son los enemigos?

En la jerga militarista se pasó de unos enemigos nítidamente caracterizados:  la Unión Soviética y el Pacto de Varsovia, a hablar de riesgos y amenazas.  En España el viaje fue más largo, se pasó de hablar de un enemigo exterior (el anterior) y otro interior (el propio pueblo con ideas democráticas) a sólo un enemigo exterior que nos hizo ingresar en la OTAN.

Los enemigos en la defensa nacional son los demás estados, todos aquellos que tengan armas, o las puedan tener, todos aquellos que tengan fronteras comunes, o aquellos que tengan unas fuerzas armadas capaces de invadir, aunque sea salvando grandes distancias

La Directiva de Defensa Nacional (DDN) redactada por el gobierno de Rajoy dice que España no tiene enemigos, pero existen riesgos y amenazas.  Se ha llegado, incluso, a hablar de incertidumbres. Estos conceptos tan etéreos y a la vez ubicuos son los que hacen, sin ningún tipo de razonamiento asociado, indispensable la existencia de una defensa militar.  Se ven dos grandes tipos de amenazas:

  • Las amenazas compartidas:  ataques cibernéticos, armas de destrucción masiva, tráfico de personas, piratería, grupos fanatizados, quiebra del espacio aéreo y espacial.
  • Las amenazas no compartidas:  inestabilidad en la frontera y orilla Sur, Oriente Medio y el Sahel, el tráfico ilícito en Guinea (piratería), el tráfico ilícito en latinoamérica (narcotráfico, terrorismo, y amenazas a los intereses de las empresas españolas en la zona).

Como se puede ver, todo en consonancia con lo que decíamos anteriormente.  Llama la atención, en la línea de expandir el concepto de defensa hacia el de seguridad, que se consideren desde esta perspectiva los intereses de las empresas españolas en la zona, aquí ya concretamos pero en una dirección que no nos parece adecuada:  se busca defender nuestro bienestar aunque sea a pesar del de otros países y sociedades.

Otro texto revelador de las intenciones de la defensa militar actual en la DDN es:

asegurar una España fuerte, que permita mantener la influencia necesaria en el contexto internacional, para contribuir a la estabilidad de éste, principalmente en nuestra zona de interés directo, así como a preservar nuestros intereses nacionales en el resto del mundo.

Lo cual parece indicar claramente las ansias de ser una potencia que defienda sus intereses en todo el mundo, cual si fuésemos una potencia hegemónica.  Pero, hay que constatar que los intereses que quiere defender España no están explicitados, por lo cual pueden ser, y son, sometidos a manipulación fácilmente para adecuarse a los de los grupos financieros imperantes.

En cuanto a la seguridad humana, los enemigos están más claramente marcados:  todo lo que afecte al medioambiente, a la calidad de vida de la gente (sanidad, educación, empleo, …), lo que socave la libertad de ejercer los derechos sociales, políticos y económicos, etc.

La crítica que se suele hacer a esta opción, desde el punto de vista militarista, es que no habla de lo que ellos piensan que es vital defender, que se mea fuera del tiesto y que, por ello, nos vamos a quedar indefensos ante cualquier ataque extranjero.

Quizá les tendríamos que recordar que multitud de países con potentísimos ejércitos han sido atacados por fuerzas militares del extranjero y/o por terroristas.  Es decir, que la posesión de un ejército no es garantía de que no se vaya a sufrir una invasión o ataque.  Por otro lado, lo que sí garantiza un ejército es que nos vean como posibles enemigos y que se tenga un gasto económico muy considerable que se desvía de los gastos sociales que son lo que realmente se quiere defender.

Y he aquí la clave del debate:  qué queremos defender.  Nunca en la historia hemos sido consultados sobre este punto.  Ningún partido político, en sus programas electorales aborda el tema.  No hay un verdadero debate social sobre el punto clave de los modelos de defensa.  Así, vamos aplicando, con dejadez a la hora de plantear alternativas, lo que siempre se ha aplicado.  Es decir, optamos por el continuismo.  Lo que ocurre es que si miramos las raíces de este continuismo, nos daremos cuenta de que se instalan en el modelo de defensa de la dictadura y que estamos aplicando diariamente muchos de sus tics, sin ni siquiera cuestionarlos.

3.-  Violencia directa versus violencia estructural y cultural.

Pensar y debatir sobre estos tres conceptos también es clave a la hora de definir nuestro sistema de defensa.  La defensa militar está basada en defendernos de la violencia directa.  Lo que se suele ocultar es que, además de potenciar la violencia directa, esta visión fomenta la violencia estructural y cultural.

El concepto más “sencillo” de violencia es el de violencia física o directa:-toda aquella acción agresiva o destructiva contra la naturaleza (daños contrala biodiversidad, contaminación de espacios naturales, etc.),- contra las personas (violaciones, asesinatos, robos, violencia de género,violencia en la familia, violencia verbal y/o psicológica, …)- o contra la colectividad (daños materiales contra edificios, infraestructuras,guerras, etc.).

El uso (mejor sería decir, el abuso de la fuerza) tiene objetivos diferentes: lucro personal, intereses políticos, compensación de problemas psíquicos, etc.

La violencia directa tiene como principal característica diferenciadora que es una violencia visible en lo que se refiere a muchos de sus efectos; básicamente los efectos materiales (por ejemplo, los antes citados). Sin embargo, también es cierto que algunos efectos aparecen más o menos invisibles (odios, traumas psicológicos, sufrimientos, relaciones internacionales injustas, adicción a una cultura violenta, concep -ciones culturales como la de ‘enemigo’, etc.) o no se suelen considerar de tanta importancia como los efectos materiales.

Nos deberíamos preguntar cuáles son los efectos sociales, ecológicos, económicos, culturales y políticos de estar considerando siempre a los demás como enemigos.  El primero de ellos es la reciprocidad.  Las demás naciones también nos consideran a nosotros como sus enemigos, aunque nosotros nos sintamos muy lejos de serlo.

Los ejércitos necesitan armas y generan una industria armamentística que se convierte en un verdadero lobby económico-político.  Dichas armas necesitan ser exportadas porque no son socialmente útiles y el único rendimiento que se les puede sacar es venderlos a otros países para poder ingresar algo por un bien que es altamente perjudicial.  Para ello, la política internacional ha de crear la necesidad de esas armas fomentando tensiones, conflictos, guerras.  Estas exportaciones de armas, estamos acostumbrados a ver, que son una de las principales características de los tratados comerciales, incluso de la ayuda al desarrollo, hacia los países no desarrollados.  Ello implica su empobrecimiento creando violencia estructural.

Una pequeña definición de violencia estructural sería la que citamos a continuación:

a inicios de la década de los años ’70 del sigloXX, Galtung y otros desarrollaron el concepto de violencia estructural, concepto queavanza a una visión de violencia más dinámica y más invisible: se define la violenciaestructural como “aquello que provoca que las realizaciones efectivas, somáticas y mentales, de los seres humanos estén por debajo de sus realizaciones potenciales”.
Siguiendo y concretando esta línea de razonamiento, posteriormente Galtung definiría cuatro tipos de violencia:
·la clásica o directa que se ejecuta contra el cuerpo y la mente humana,
·la pobreza que provoca la privación de las necesidades humanas básicas, por ejemplo, ¿cómo es posible que hoy en día mueran 9 millones de niños y niñasmenores de cinco años por falta de antibióticos o vacunas?
·la represión que provoca la privación de los derechos humanos y
·la alienación, que provoca la privación de los derechos humanos y políticos.
Los tres últimos 3 tipos de violencia serían los que conforman la violencia estructural.  La violencia estructural sería un tipo de violencia indirecta, es decir, las acciones que provocan el hambre en el mundo, por ejemplo, no están diseñadas y realizadas directamente con ese fin, sino que son derivaciones indirectas de la política económica capitalista y del injusto reparto de la riqueza. Esto provocaría que las causas que producen la violencia estructural no sean visibles con evidencia, en algunos casos o en un análisis poco profundo, con lo cual se entiende el por qué de su denominación posterior.

Otra característica importantísima de la violencia estructural, además de su invisibilidad, es que se encuentra, junto a la violencia cultural, como causa profunda de muchísimos conflictos.

Muchas partidos políticos y personas, se sorprenden cuando estalla un conflicto o guerra.  Entonces, la violencia directa, les impulsa a hacer algo rápidamente, por ejemplo, una intervención más o menos humanitaria.  ¿Por qué no les urgía antes, cuando el conflicto, con hondas bases estructurales se iba fraguando y agrandando?  Simplemente porque no veían la importancia de la violencia estructural en la génesis de los conflictos.  Así, la mayor parte de los partidos políticos se ver urgidos a intervenir, de alguna manera, ante los muertos y las situaciones graves de violencia directa.  Y ello les hace altamente vulnerables a la manipulación militarista.  Dado que sólo existe la posibilidad de una intervención militar, aunque sea para ayudar en un tifón o en una hambruna, el militarismo se garantiza su exclusividad en la política internacional.

Pero, ¿qué ocurriría si, sobre todo nos fijásemos en la violencia estructural que ejerce el primer mundo, entre ellos España, sobre la génesis de la mayoría de los conflictos que acaban en guerra actualmente?  Parece que ni los ciudadanos ni los partidos políticos somos conscientes de que la situación de explotación económica, la venta de armas ligada a los fondos de ayuda al desarrollo, el mantenimiento de muchos dictadores en sus puestos por décadas (Gadafi, El Assad, …), nos harían ser conscientes de que estos son los momentos en que más y mejor se puede invertir en políticas noviolentas que ayuden a evitar conflictos armados.  Muy seguramente, si las sociedades del Tercer Mundo, que es donde se dan la mayor parte de las guerras actualmente, pudiesen desarrollarse económica, social y políticamente de manera mejor, las guerras tendrían mucha menor oportunidad de ocurrir.

Además, potenciar la visión estructural de los conflictos nos haría darnos cuenta de que otro escenario en el que hay que intervenir para evitar las guerras es nuestra propia sociedad.  Efectivamente, somos los séptimos exportadores de armas del mundo y nuestras multinacionales y nuestra política exterior son causantes de violencia estructural.  En consecuencia, la conclusión sería que acabar con las guerras en el extranjero sería más posible si acabásemos con nuestro propio militarismo, con nuestra política exterior intervencionista y con nuestras fábricas de armas.  Además, todo ello significaría que los demás países dejarían de vernos como enemigos.

Para acabar, es necesario analizar también el concepto de violencia cultural:

una violencia que “se expresa también desde infinidad de medios (simbolismos, religión, ideología, lenguaje, arte, ciencia, leyes, medios de comunicación, educación, etc.), y que cumple la función de legitimar la violencia directa y estructural, así como de inhibir o reprimir la respuesta de quienes la sufren, y ofrece justificaciones para que los seres humanos, a diferencia del resto de especies, se destruyan mutuamente y sean recompensados incluso por hacerlo”

El papel de la violencia cultural es por lo tanto ser una especie de argamasa que dota de coherencia al sistema de dominación y violencia en el que nos movemos actualmente.  No hay que olvidar que la alternativa, el paradigma de cooperación-noviolencia también coexiste ahora y ha existido siempre.  Hay muchísimos ejemplos de sociedades, etnias, países, gentes, que colaboran y colaboraron para mejorar sus respectivas situaciones y que regularon sus conflictos de manera cooperativa y rechazando la violencia.

¿En qué curso de nuestras escuelas, en qué asignatura se enseñan los casos históricos de desobediencia civil a las guerras, de cooperación internacional para resolver conflictos, de sociedades que promovieron y promueven otras formas, noviolentas, de hacer política?  En ninguno.  Quizá, mejor dicho, seguramente, fijarnos en estos ejemplos y difundirlos haría que surgiesen más iniciativas noviolentas a nivel social y político para colaborar con los países vecinos y para ayudar a la resolución noviolenta de conflictos lejanos.  También tendrían nuestros políticos muchos menos argumentos y muchas menos excusas para aplicar la violencia.  Hay que promover la creación de una cultura de paz coherente, ética y aplicable en la sociedad y las relaciones internacionales actuales.

4.-  Conclusiones.

  • Es imprescindible que la sociedad reclame a los partidos políticos que concreten sus ofertas en los programas electorales en lo que concierne a los gemas de Defensa.
  • Es necesario que los partidos políticos expongan con claridad qué quieren defender, cuáles son los enemigos que ven, cuál es el origen de la violencia directa, estructural y cultural que quieren combatir, si optan por defender los postulados de la defensa militar o de la seguridad humana.
  • Es imprescindible que la sociedad se haga soberana, también en temas de defensa.  Y que debata profundamente qué quiere defender.
  • Es imprescindible que la sociedad investigue y audite el actual militarismo para conocer sus defectos y poder confeccionar alternativas desde la actual realidad.
  • Todo lo anterior no es sólo una cuestión que hay que debatir y trabajar cuando llegan las épocas electorales, sino durante los cuatro o cinco años que duran las legislaturas, permanentemente, controlando a nuestros representantes políticos promoviendo la participación social permanente.
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Oficialmente, ya tenemos militares en la guerra de República Centroafricana

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Fuente: ABC

Desde el pasado jueves 19 de diciembre, España  interviene oficialmente en otra de las «operaciones de mantenimiento de la paz» cacareadas por nuestros políticos, con lo que ya contamos con ocho operaciones en activo y más de 5.000 efectivos desplegados en ellas durante 2013.

Concretamente, se trata de República Centroafricana, donde el ejército español va a apoyar a Francia con 60 militares y un avión Hércules.

Llama la atención esta manera «furtiva» y casi sin publicidad con la que se ha tomado la decisión de la nueva intervención militar española en el exterior, la segunda ya aprobada por el gobierno de Rajoy. Digamos de paso que ha gozado del entusiasta apoyo de CIU , PNV, PP, PSOE y CIU, lo cual nos ofrece un panorama elocuente de la fortaleza de nuestro partido militarista tácito español.

Según el corresponsal de ABC

«Será una misión breve para restablecer la calma y la estabilidad». De esta forma, el ministro de Defensa francés, Jean-Yves Le Drian, anunciaba el envío de 1.000 efectivos militares a la República Centroafricana para frenar la crisis abierta en la región.»

Pero el conflicto dista de ser la caricatura que se nos ha presentado en esa especie de genocidio que ha surgido ahora casi por casualidad y sin antecedentes, por el cual es necesaria una intervención humanitaria para impedir que se maten, versión que nos ha dado la prensa en el más de un mes de «concienciación» y «preparación» para esta guerra.

Como en otros muchos casos en los que intervienen ejércitos europeos, tiene mucho que ver con el colonialismo europeo, o mejor dicho con las consecuencias de éste, con los recursos de los países en conflicto (en este caso, diamantes y otros minerales ahora muy importantes), con la venta de armas, con la situación de violencia estructural de la que no es ajena la postura europea, etc.

De nuevo, una guerra que responde a un reposicionamiento geoestratégico de Europa en Centro-áfrica y que se veía venir, como anunciamos hace varios meses cuando afirmamos que el nuevo escenario del intervencionismo militar español y europeo se iba a desplazar al golfo de guinea y a Centroáfrica.

Por cierto, resulta ilustrativo el gráfico que nos ofrece ABC sobre la posición francesa en diversos conflictos internacionales. Sin comentarios

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No a la militarización europea de la emigración

Fuente:  El País.

Parece que mueren ahogados 1.500 emigrantes en el Mediterráneo al año sin que Europa tenga constancia.  Su mayor delito:  buscar una vida mejor. ¿Y el delito de Europa no tendrá que ver con la vida mala que llevan en sus países?

Lucía Abellán dice:

Las dos últimas tragedias han sacudido la conciencia europea, pero los líderes políticos están lejos de resolver el problema fundamental: la falta de un enfoque común y eficaz sobre el fenómeno de la inmigración, antes percibido como una fuente de progreso y hoy visto como amenaza para Europa.

Y nosotros no estamos de acuerdo.  El problema fundamental no es la falta de un enfoque común, sino que éste sí que existe y es una porqueria: el problema es el enfoque que se le está dando y se le quiere dar a la emigración.  Estamos en contra de militarizar, también, este problema, otra más de las cuestiones sociales que se quieren militarizar y controlar.

Estamos hartos de que si hay un incendio haya que utilizar los medios militares, que si se produce una catástrofe haya que usar lo militar, que si hay una huelga se revienta con la intervención de los soldados, que una gran parte de los problemas de seguridad cotidiana que tienen que ver con la convivencia social y la justicia estructural estén militarizados y controlados a través de la Guardia Civil.

Estamos hartos de esta militarización progresiva de cualquier esfera social.

Ahora parece que le llega el turno a la emigración y para ello se piensan medidas que nada tienen que ver con la solución de los problemas de fondo que mueven a miles de personas a buscar un futuro en Europa.  ¿Militarizando el Mediterráneo vamos a conseguir acabar con el hambre, el paro, la falta de recursos, que hay en los países que nos mandan emigrantes? ¿Militarizando el Mediterráneo vamos a atajar las causas que promueven la emigración, cuando somos nosotros y nuestra rapiña de los recursos africanos quienes promovemos que ellos pasen hambre y sufran paro, es decir, si somos nosotros los que provocamos que ellos emigren?  Si la emigración es el problema, y nosotros somos los causantes de la emigración, los cambios deben empezar en nosotros. esto lo entiende cualquier persona, menos un político.

Lo militar sólo va a conseguir que se tome a los emigrantes como al enemigo, como a invasores, cuando son las víctimas por partida doble.  Lo militar sólo agravará el problema y nos hará tener una pésima fama en el exterior, al margen de la vileza moral de tratar con tal cinismo a otros seres humanos.

Lo lógico e imprescindible, para atajar las causas de este problema migratorio sería usar métodos civiles y hacer un análisis autocrítico. Se ve mucho más necesario cambiar nuestro modelo de desarrollo, nuestra forma de relacionarnos militarmente con nuestros vecinos, nuestra pertenencia a la OTAN, el mayor emporio de fabricación y exportación de armas.  Cuando realmente les ayudemos en su desarrollo sostenible y ecológico, será cuando la emigración no suponga un problema y sí un derecho a emigrar o no hacerlo.

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Los ejércitos francés y español acusados de crímenes de guerra

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Fuente: El periódico.com

En marzo de 2011 los ejércitos francés y español zascandileaban por el Mediterráneo haciendo, según la tóxica propaganda de la época, operaciones humanitarias en relación a la guerra de Libia.

En aquel entonces 72 personas huían de la guerra libia en una embarcación.

Los ejércitos español y francés, con su gran preocupación humanitaria a cuestas, dejaron morir de hambre y sed a 63 de los 72 desgraciados que huían de tal guerra, acción muy humanitaria, como puede verse, y digna de los altos valores que defienden los ejércitos español y francés.

La cosa tenía toda la pinta de quedar impune, pero la Federación Internacional de Derechos Humanos (red que integra 178 organizaciones prestigiosas del mundo en materia de defensa de los derechos humanos) no ha querido aceptar la lógica militar y hace unos días ha presentado una querella criminal contra estos dos ejércitos por crímenes de guerra perfectamente recogidos en la legislación (de papel y hecha a la medida de los estados prepotentes, como todo el ius in belli) sobre la guerra.

Las querellas se han presentado tanto ante la Audiencia Nacional española como ante el tribunal de primera instancia de París.

Los portavoces de la organización querellante han sido muy contundentes:

Esperamos que la justicia francesa así como la española sancionen la violación flagrante de la obligación de prestar socorro a toda persona en peligro cometida por las fuerzas armadas de sus países que recibieron pedidos de auxilio de la embarcación a la deriva. Nada puede justificar que ningún socorro haya sido prestado a los pasajeros de la canoa neumática que cruzó la ruta de aviones, helicópteros y barcos militares.

Además, según una comisión de investigación de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, llegó a esta conclusión

Los países cuyas naves enarbolaban su bandera en los alrededores del barco faltaron a la obligación de salvar a esas personas

Una vez más los hechos desmienten y desenmascaran la mentira de las operaciones humanitarias. De humanitarias no tienen nada. Sencillamente, son crímenes en nombre de los intereses geopolíticos y del mantenimiento de la situación de injusticia y violencia estructural vigentes. En este caso, más horrendos aún, porque estos ejércitos malparidos condenan a la muerte incluso a los que huyen de la guerra.

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España quiere hacer negocio vendiendo armas a los rebeldes sirios

Fuente:  Público.

El cambio de postura de la diplomacia española se producirá durante las discusiones que tendrán lugar en la reunión de ministros de Exteriores de la UE del próximo lunes en Bruselas.  Ahora nos vamos a alinear con Francia y Reino Unido, que ya eran partidarios de armar a los rebeldes sirios desde hace meses.

Parece que la diplomacia española va a cambiar de posición y tras venir afirmando que:

al Gobierno le «preocupa» la «escalada en el armamento de las partes en el conflicto».

Ha apuntado que esa «escalada» lo que hace es «elevar el grado de tensión en el conflicto» y ha insistido en que España apuesta por «una solución dialogada, una solución negociada entre los sectores del régimen abiertos al cambio y los miembros de la oposición que respondan a principios democráticos».

Ahora se va a defensora de la venta de armas a los rebeldes sirios, incluyendo «material letal» como «artillería antiaérea», argumentado que es

material de defensa para la protección de la población

¿Han consultado al Parlamento?  ¿Han consultado a la sociedad?

Nos imaginamos que les habrá dado un toque Morenés alertándoles de la pérdida de negocio que está suponiendo el abogar por la solución negociada.

El enfoque alternativo.

Ya son más de 80.000 muertos y 2’5 millones de desplazados por el conflicto sirio.  Además ya son más de 8 millones de personas las que dependen de la ayuda exterior para su supervivencia.

Y no vemos que los dirigentes de la diplomacia europea se reúnan para paliar estas situaciones, no vemos que se altere la agenda política para tener en cuenta tantas necesidades.

Pero, claro, el negocio son las armas.

Sólo cambiará nuestra política exterior y de defensa cuando seamos capaces de formar un movimiento pacifista fuerte y con alternativas serias.

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