Archive for Golpes de Estado

La casta hondureña refuerza el ejército. ¿Para qué?

Mal+Pa%C3%ADs

Por Yamil oOnzales

Fuente: La tercera información

El Presidente de Honduras ha suscrito con la muy democrática Israel un convenio para que la segunda dote de modernización al ejército hondureño.

Así lo ha dado a conocer el Presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, al afirmar que

Estoy mandando al Congreso Nacional un convenio muy importante, fundamental para el crecimiento de la nación hondureña, un convenio con el Estado de Israel. Eso va a dar origen al fortalecimiento de nuestras Fuerzas Armadas, que probablemente nunca lo habíamos tenido

Ya ven qué asociación de ideas: un acuerdo militar para que las fuerzas armadas hondureñas tengan un fortalecimiento como nunca lo han tenido, va a ser, dice Orlando, fundamental para el crecimiento de la nación.

Porque, como se sabe, las naciones crecen y se desarrollan a nada que nos pongamos a gastar en ejércitos.

Los hondureños, después de tantas penurias, deberían estar agradecidos:  comerán por los fusiles, se desarrollarán gracias al trompeteo de los desfiles. Vivirán felices por merced de la fortaleza de los ejércitos. ¡Que se vayan al carajo los del PNUD con tanto rollo del desarrollo humano! En Honduras es suficiente con fortalecer, al modo israelí, el ejército.

Y nosotros, desconocedores de esa idílica realidad social hondureña, nos preguntamos ¿para qué necesita Honduras fortalecer su ejército?¿Cuál es el motivo?

No parece, no hay ningún indicio, que vayan a invadir a los de al lado, o a participar de una acción militar en otros lugares del mundo para pasar a la primera división de la injerencia militar, donde se codean las grandes potencias que necesitan colas de león que les hagan el trabajo sucio.

La explicación no se nos antoja inmediata.  Intentemos hacer un poco de recopilación de datos.

Orlando llegó al poder de forma cuando menos poco elegante, después de que los militares «depusieran» al presidente electo Manuel Zelaya y de que, a continuación, «restablecida la democracia» ganara las elecciones, como es debido, el candidato ultraconservador de los intereses de las élites, Porfirio Lobo (siendo presidente del Congreso durante el mandato de aquel el tal Orlando) y después de éste (Honduras tiene una limitación de mandatos presidenciales), y tras encarnizada disputa por la nominación de su partido (disputa que resolvió el Tribunal Supremo del país a favor de Orlando) elegido presidente (también con controversias, como refleja wikipedia).  Electo, el espaldarazo final a su mandato lo dió EEUU:  «la embajadora de Estados Unidos en Honduras Lisa Kubiske dio por buenas las elecciones» e «incluso habló de una «fiesta» democrática.»

Orlando Hernández, ya en el poder, y como otros sátrapas de izquierda y derecha en Latinoamérica, quiso cambiar la constitución para que el presidente pudiera ser reelegido; pero le salió el tiro por la culata, pues debe haber una verdadera pugna entre las élites fracturadas y enfrentadas por ostentar el poder y pillar la tajada.

Bien, este pequeño recordatorio histórico nos lleva de nuevo a la pregunta ¿Para qué necesita Orlando Hernández, y Honduras, un ejército al estilo israelí?

Y hete aquí que él mismo da una pista. Dice Orlando, según nuestra fuente, que

 este convenio con el régimen de Tel Aviv, permitirá al Ejército hondureño contar con “tecnología de última generación” a fin de luchar contra el crimen organizado

¿El crimen organizado? ¿Pero eso no es materia de seguridad interior, de policía?

Vayan atando cabos: Israel, es decir, su ejército, especialista en lucha interna y despiadada, va a asesorar y dar tecnología «punta» en la materia a Orlando y su ejército.

Honduras registra índices de desigualdad y de violencia estructural inusitados. Concretamente ocupa el último puesto del ranking de América Latina, según el PNUD de 2015, y ha retrocedido en todos y cada uno de los indicadores que mide éste.

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,  en su informe «Situación de los derechos humanos en Honduras», de febrero de 2016, apunta a que la violencia estructural en Honduras es abrumadora (una de las tasas de homicidios más altas del mundo, niveles de inseguridad jurídica apabullantes, violaciones de todos los derechos humanos cotidianas…).

Según apunta este informe, el crimen organizado (al que pretende combatir Orlando Hernández) no es la causa, sino más bien la consecuencia de la pobreza y desigualdad a que la élite somete a la población

destacan el incremento del crimen organizado y el tráfico de drogas, una deficiente respuesta judicial que conlleva a la impunidad, la corrupción, y altos niveles de pobreza y desigualdad

Según el relator de la Comisión Interamericana

La violencia y la inseguridad son problemas graves a los que se enfrenta la sociedad hondureña, con grandes repercusiones en el goce y ejercicio efectivo de los derechos humanos en el país

y

los altos niveles de violencia que enfrenta la sociedad hondureña, tienen un impacto particular en defensores y defensoras, pueblos indígenas, mujeres, niños, niñas, adolescentes y jóvenes, personas LGBT, migrantes, personas campesinas del Bajo Aguán y periodistas y trabajadores de la comunicación y operadores de justicia.

Es decir, existe un problema estructural, de violencia estructural en Honduras, que tiene que ver con la desigualdad, con la corrupción y falta de garantías del sistema, con la despiadada violencia ejercida contra los  defensores de los derechos.

Y eso se soluciona fortaleciendo el ejército?

No parece.  Más bien es la inversión en desarrollo, la lucha contra la violencia estructural, contra el dominio de unos pocos frente a la mayoría, etc., como se ataja el problema.

Gastar más en el ejército va a suponer gastar menos en gasto social, lo cual acentuará la violencia estructural que vive Honduras y conllevará que el ejército y el gasto militar sean causas que ahondan la desigualdad.

Parece,  más bien, que Orlando Hernández necesita el ejército no tanto para defender a Honduras como para «defenderse» de Honduras. La oligarquía quiere un ejército a la israelí para perpetuar su situación de violencia estructural con contrastados métodos de encarnizamiento y lucha sucia.

Eso es lo que parece que ha pactado Orlando con Tel Aviv.

Y tal vez su permanencia en el poder a cualquier precio.

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El coste de lo militar: en Turquía el golpe de Estado les cuesta 90.000 millones de €, por lo menos

Imagen de ippnw Deustchland

Fuente: Público.

Lo militar no suele ser criticado en nuestra sociedad. Se tiene como algo inherente, incuestionable, y por lo tanto, nadie repara en sus gastos.

Nos cuenta Público que el golpe de Estado les está costando a los turcos, por ahora, 90.000 millones de €.

La cifra es abrumadora pero, seguramente nos venga bien compararla con otras similares para poder hacernos una idea de cuál es su verdadero volumen:

  •  En su día (2011) se barajó que el rescate de Portugal costaría entre 60.000 y 80.000 millones de €, y que podría llegar a costar 90.000 millones de €.
  • También se barajó la cifra de 90.000 millones de € para el rescate de Irlanda.
  • El FMI estimaba que Grecia necesitaría 90.000 millones de € para su tercer rescate.
  • 90.000 millones de € es el dinero que Europa destina a ayuda al desarrollo.
  • El sector de la alimentación y bebidas fue el primer sector económico en España en 2014 al facturar 90.000 millones de €.
  • El sector tic y de contenidos audiovisuales alcanzó en España los 90.000 millones de € en 2015.

El destrozo bancario y político que sumió en la crisis a Portugal, Irlanda y Grecia tuvo miles de páginas en los periódicos, miles de horas en los noticiarios de las televisiones.  Sin embargo, un desastre similar en cuantía económica como el golpe de Estado de Turquía no va a sufrir las mismas valoraciones, ni casi nadie va a ponderar su impacto económico para los turcos, menos ahora que el contragolpe de Erdogán parece que lo ocupa todo (y no sabemos tampoco el coste que va a tener para los turcos).

Vamos por partes:

En aspecto militar es donde se han producido ese gran agujero económico:

«Si consideramos todos esos aviones de guerra, helicópteros, armas, bombas y edificios dañados, el coste es de 300.000 millones de liras (unos 100.000 millones de dólares) como mínimo, según nuestros cálculos iniciales»

Es decir, los 90.000 millones de €.

Pero, además, está claro que va a haber que asumir otros costes derivados del golpe y que afectarán a otros sectores de la economía:

se sumarán «varios costes a medio plazo» derivados, por ejemplo, de cancelaciones de encargos desde el exterior o de viajes de turistas, explicó el ministro, según el cual los golpistas «han creado una imagen de Turquía como si fuera del Tercer Mundo».

Reconoció asimismo que en el sector turístico se producirán cancelaciones por parte de los más de tres millones de funcionarios turcos a quienes el gobierno ha suspendido sus vacaciones anuales. Según el ministro, ya se ha registrado un millón de cancelaciones de reservas. La asonada y sus consecuencias es un golpe más para el turismo turco, debilitado ya por varios ataques terroristas y un boicot durante meses de Rusia a raíz del derribo de un caza ruso por parte de Turquía en noviembre pasado, levantado hace pocos días.

También en el mundo financiero los costes de lo militar son graves:

Por otro lado, Tüfenkci se congratuló de que a pesar de la tensa situación creada tras el golpe se pudo evitar cerrar bancos y bolsas, y aseguró que no hubo grandes fugas de capital extranjero. La agencia de calificación crediticia Standard and Poor’s (S&P) degradó no obstante, el pasado día 20, la solvencia de Turquía y la deuda a largo plazo del país, tanto en moneda local como extranjera, en un escalón, hasta dejarla en el bono basura o grado especulativo. La agencia ve riesgos para la futura capacidad de pago del país porque considera que a raíz del golpe se está polarizando el escenario político y deteriorando los equilibrios institucionales.

El golpismo es carísimo a los intereses de las sociedades, y no sólo en lo político, también en lo económico. Pero el golpismo es solo una cara del militarismo, una verdadera ruina social.

Una razón de más para prevenirnos de todo militarismo.

 

 

 

 

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200.000 yankis ocupando 100 países

Imagen de Montecruz Foto

Fuente:  librered.net

EE.UU. invade militarmente el mundo entero.  Aquí un breve resumen de las ofensas:

  • 9.800 invasores en Afganistán.  El presidente Barack Obama, anunció el 15 de octubre pasado su decisión de mantener los 9.800 militares que están en Afganistán actualmente y reducir esa cantidad a 5.500 a principios de 2017, después que termine su mandato como jefe de la Casa Blanca.  Todo ello ha supuesto bastantes bajas humanas a EE.UU., por lo que parece asumibles por sus políticos apoltronados:  desde el inicio de la guerra en Afganistán en octubre de 2001, murieron más de 2.400 oficiales y soldados estadounidenses, y otros 20.000 resultaron heridos.
  • 3.500 invasores en Irak y Siria
  • 40 buques invadiendo todos los mares, el mayor es el portaaviones USS Harry S. Truman -con unos 5.000 marineros y oficiales a bordo-.
  • También en el Golfo Pérsico opera un grupo anfibio de infantería de marina, con capacidades para cumplir misiones ofensivas de desembarco, y encabezado por el buque USS Kearsarge, con unos 5.000 marines a bordo.
  • 50.000 militares en Japón,
  • otros 28.500 militares más en Corea del Sur
  • Cerca de 1.000 en Australia y Singapur.
  • Fuerza de Tarea Combinada Conjunta del Cuerno de África, ubicada en Camp Lemonnier, Djibouti, la mayor base norteamericana en África. Allí hay más de 4.000 uniformados norteamericanos, mientras otros 1.000 están desplegados en diversos lugares en toda la región.
  • Además, la Casa Blanca ordenó en 2013 el despliegue de unos 500 infantes de Marina en la base militar de Rota, en el sur de España, cuya misión es actuar como elemento de intervención rápida en caso de amenazas a intereses estadounidenses en territorio africano.  Sobre esto recomendamos el artículo:  «Rota es clave para el imperialismo yanki«
  • Según el diario Stars and Stripes, en los últimos dos años, unidades de la primera División de Infantería del Ejército estadounidense, con sede en Fort Riley, estado de Kansas, participaron en más de 100 ejercicios y entrenamientos en cerca de 40 países de la región.
  • Según el Pentágono, más de 64.000 militares estadounidenses están estacionados en Europa, en enclaves castrenses ubicados en Alemania, España y las repúblicas ex soviéticas del Báltico y otros 3.000 en Turquía. En los últimos dos años Washington incrementó sus actividades bélicas en el continente europeo, acciones denunciadas por Rusia como una amenaza a sus intereses.
  • En Centro y Suramérica hay unos 5.500 militares del país norteño. En áreas del Caribe el Pentágono mantiene una presencia naval permanente, con el pretexto de la lucha antidrogas, mientras en Cuba está la base naval de Guantánamo, ubicada en territorio de la isla contra la voluntad del Gobierno y el pueblo de la mayor de las Antillas.

En otra entrada de 2013 hacíamos un recuenta de en cuántos países EE.UU. ha dado (o intentado) dar golpes de estado:  ¿Es terrorismo de estado el imperialismo yanki?).

Y también queremos recordar que el imperialismo y sus bases militares desplegadas por todo el mundo tienen facetas negativas en múltiples aspectos, como se puede ver en la entrada en la que hablábamos del Estudio sobre el pernicioso impacto sexual de las bases yankis.

Y, por último (en este artículo) que USA ha intervenido en 201 guerras desde la Guerra Mundial.  Triste récord que les pone, casi, en una media de 3 guerras por año en los 70 años pasados.

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Los ejércitos siguen siendo altamente peligrosos para sus propias sociedades

Caja+Granada

FotosBaiz

Fuente: Público

Hemos leído en Público que el ex-ministro de Defensa José Bono ha hecho unas memorias escritas y que quien ha tenido la curiosidad de leerlas se ha encontrado con un anuncio sorprendente:  durante su época de ministro de la guerra, los altos mandos militares se pusieron levantiscos contra el poder civil y organizaron un complot que, por lo que se ve, pudieron cortocircuitar a tiempo.

No puedo imaginar que a nosotros nos esté ocurriendo una cosa así…Evita un lío militar como sea y ya tendrás tiempo de descansar, pero ahora no pares hasta desmontar este intento de complot

Esta situación que Bono califica de «pregolpista» tuvo lugar durante las negociaciones del Estatut de Cataluña:  militares liderados en aquel momento por el General Mena, Capitán General de Sevilla y Jefe de la Fuerza Terrestre, es decir, un alto mando heredero del pensamiento franquista y con mando efectivo y operativo suficiente para sacar los tanques a la calle si le hubiera dado la gana, mantuvieron reuniones para preparar una actuación en el caso de que el Estatut siguiera adelante y acabara con el mito de la unidad de destino en lo universal que profesan estos generales.

El General Mena lo tenía claro y así lo hizo saber en una reunión de Generales clandestina,  de la que ahora nos informa el libro de Bono:

Si el Estatuto de Cataluña va hacia delante, la responsabilidad será de la Corona, y si la Corona no actúa, tendrá que tomar las maletas e irse de España. En ese caso, nosotros tendremos que actuar en consecuencia

EL CNI se enteró del complot y avisó al Gobierno de lo que se preparaba

«algunos generales hablan de reuniones secretas y de estar calladitos hasta lo que tengamos que hacer«.

Al parecer Bono consiguió parar el complot.  Probablemente contribuyó a ello por una parte la división interna del ejército y en parte también el repliegue de Zetapé y el predominio de las ideas unitarias de Bono y el PP.  Bono, como afirma en su libro, nunca creyó que el mismo pudiera desencadenar un golpe de estado, pero, según dice, sí afectar negativamente a la estimación internacional de España.

Nosotros, como en tantas otras cosas, no pensamos como Bono.  Reuniones de Generales donde se baraja el uso de la fuerza militar para desencadenar un objetivo político visionario y altamente arraigado en la mentalidad militar no implican simplemente un peligro en abstracto.  Son un peligro que atajar radicalmente.

Los militares, ayer como hoy, disponen de la mentalidad providencialista y retrógrada suficiente para justificarse en el uso de la fuerza militar (de la que también disponen) y tienen la fuerza militar suficiente para sacarla de inmediato a la calle e e imponer con ello sus ideales frente al resto de la sociedad. No ha pasado una única vez, sino que es una constante en más de doscientos años de estado español.

El militarismo es altamente peligroso y el peligro no se reduce ni con contestarles con caramelos y promesas, ni con «reformarles» con promesas y caramelos, sino que requiere control riguroso, estrategia para contrarrestarles socialmente y una política de medio plazo enfocada a la desmilitarización.

Sin desmilitarización hay militarismo y con militarismo viene el golpismo, blando o duro, según lo necesiten los intereses del momento.

 

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El recalcitrante pensamiento de la defensa militar española

El+abrazo+partido

Regístrate Explorar Crear Subir Iniciar sesión Ramón Durán

Fuente: El Diario

El ministro de defensa español ha declarado su completo acuerdo con las palabras escandalosas del Jefe de Estado Mayor del Ejército sobre Cataluña y el papel del ejército.

Para recordar, Domínguez Buj dijo que le dolía Cataluña y, para explicar el memento actual, que

Cuando la metrópoli se hace débil se produce la caída,  tal y como ocurrió en 1898 con las colonias españolas.

Y más adelante, dando un exagerado papel de gtarante de la ley al ejército explicó que los ejércitos

«no son garante de nada, sino una herramienta del Gobierno para hacer cumplir la ley y la Constitución».

y por si había alguna duda

Los militares, estamos preparados para intervenir en la forma que el Gobierno decida en cada escenario interior o exterior y para ir a Afganistán o a Valencia.

Compartir esta opinión es compartir tres tremendas barbaridades que nos deben poner alerta, porque es nada menos que el ministro y por ello el pensamiento político del ministerio de defensa el que:

  1. Aborda el tema de Cataluña o de cualquier otro territorio como un asunto colonial, muy en sintonía con la visión imperialista y reaccionaria del pensamiento nacionalista españolista en la historia
  2. Considera que el ejército está para hacernos cumplir la ley y la constitución, expandiendo lo militar más allá de cualquier límite,
  3. Demuestra la peligrosidad de un ejército dispuesto a considerarnos enemigos internos y a intervenir donde le manden los del poder.

Todo un lujo.

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Otra inmunidad para los militares: la obediciencia debida en el golpe del 23 F

En el podcast que sigue se puede escuchar la visión de Jacinto Antón sobre cómo vivieron el golpe de estado del 23 F en directo, en el mismísimo Congreso de los Diputados, cuando eran policías militares.

Ellos mismo se extrañaban de que después de algo tan grave salieran todos sin ningún impedimento hacia sus cuarteles, de vuelta a la vida diaria, sin ningún cargo, ni detención, ni juicio ni reproche de ningún tipo.

Les sorprenden la inmunidad de los militares de baja graduación ante hechos tan graves. ¿Será que la «obediencia debida» debe excusar cualquier desmán?

Fuente:  Cadena Ser.

A muchos otros nos han apaleado por protestar en las puertas del Congreso, o en sus cercanías.  Tal vez esto era una agresión al Congreso (eso dicen los políticos al menos, pero lo de los militares no tanto). A muchos les han detenido, a otros les han multado.  Las cargas ante las protestas populares, la mayoría noviolentas, han sido constantes, las acusaciones a los manifestantes han sido muy gruesas:  poner en peligro a la democracia, violentar a las instituciones y a sus respetabilísimos representantes populares, etc.

Sin embargo, la inmensa mayoría de los que dieron el golpe de estado salieron impunes, el razonamiento fue, y sigue siendo, la obediencia debida a los altos mandos, un excusa penal inmoral. Otra demostración más de que los militares son impunes, este es otra más de sus privilegios, de que ellos pueden hacer lo que quieran y no les pasa nunca nada. ¿Qué necesitan los altos mandos militares?  Que haya carne de cañón, es decir, soldados, cabos, sargentos, tenientes, capitanes que estén dispuestos a obedecerles sin dudar y pidan lo que pidan.  Como contraprestación se les ofrece la inmunidad, la ausencia de responsabilidad ante lo que hagan.

¿Es esto justo?

Del relato nos resulta asombrosa la imagen que dan del ejército español, en una de sus autodenominadas fuerzas de élite.  Nos hablan de gente que tuvo como principal actividad dormir por los rincones, otros buscaron alcohol y pasarlo lo mejor posible, o saquear el bar, o hacer «turismo» por el Congreso, o saquear los despachos, todo actividades nobles, como se ve.  ¿Esa es la ética de los que nos defienden?, ¿Dónde estaban los mandos para evitar estas tropelías?  ¿Cuál era la ética de los mandos, tanto en estos «pequeños» detalles como en el detalle inmenso del propio golpe de estado?

Es llamativo, como cuenta uno de los entrevistados, que no les penalicen por dar un golpe de estado y, sin embargo, dos semanas después le arresten por no llevar los calcetines reglamentarios.  Es decir, lo que vale es el estrictísimo y cateto reglamento militar y, por supuesto, la obediencia debida.  La lógica, los valores humanos, el librepensamiento, hay que dejarlos en la puerta al entrar a lo militar, a pesar de haberse comprobado científicamente que pensar no produce secuela alguna.

También es llamativo que sólo una persona de ciento y pico diese un paso atrás cuando les comunican que van a tener que disparar contra otros. Sólo una persona se negó. ¿Las demás tenían tan interiorizada la violencia que imponía el servicio militar obligatoria, como para no ser críticos ante la orden de tener que disparar contra sus compatriotas? , ¿O es que el miedo a que tomasen represalias los golpistas contra ellos les obligó a ser egoístas y preferir disparar a otros antes que el calabozo?

Ambas situaciones son muy penosas y nos hablan de la baja catadura moral del ejército como institución y escuela de formación.  O te inhumanizan por medio de la violencia o lo hacen por el temor.  En ambos casos los soldados dejan de ser personas libres, de tener un criterio propio y se convierten en meras armas mortíferas contra quienes les ordenen.

Otro aspecto a analizar es el de la comunicación.  Les prohibieron llevar transistores.  Para el éxito del golpe de estado era necesario que no supieran lo que iban a hacer, que no tuvieran noticias reales, sino mentiras y órdenes militares.  Todo para que no puedan pensar, valorar, ser críticos.  Pura tecnología militar básica.

Muchas veces hemos abogado y explicado que los militares son, en realidad, nuestro enemigo.  Sus mecanismos, su ética, y sus privilegios, demostrados en el podcast anterior y en nuestros razonamientos siguientes, nos llevan a concluir que es la institución que más amenaza nuestra paz en todos los niveles (directo, cultural y estructural).

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¿Y si el ejército ocupa Cataluña?

Imagen de Oisin Prendiville

Fuente: Vegamediapress

Hemos encontrado un delirante artículo del ex-coronel Martínez Inlgés, en el que, amén de múltiples improperios que no son de nuestro gusto, explica una tesis que, según él, está elaborada por una especie de conjura político militar en la que estarían metidos tanto políticos actuales como miembros del ejército.

Comencemos por aclarar que nos parece un delirio y no creemos que tenga mucha base. De hecho no ofrece pruebas ni datos que permitan seguir el hilo del plan. Pero la mera hipótesis de que pudiera darse una reacción del ejército y de la élite más españolista, sea ésta u otra, ante una agudización del proceso de ruptura catalán, nos lleva a una pregunta ¿Y qué haríamos si eso ocurre?¿Qué haríamos si el ejército o cualquier otra cosa promueve una intervención militar y autoritaria para imponer su voluntad a ese proceso?

Dice, textualmente, Martínez Inglés que

Por ello, y sin remilgos  de ninguna clase, me atrevo a afirmar (y afirmo) que en las altas esferas de las Fuerzas Armadas españolas (JEMAD, Jefe del Estado Mayor de la Defensa; JEME, Jefe del Estado Mayor del Ejército; JEMA, Jefe del Estado Mayor del Aire y AJEMA, Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada) existen ya planes elaborados, con el conocimiento y la total complacencia del Ejecutivo del señor Rajoy, para intervenir con rapidez, contundencia, nocturnidad y desprecio absoluto por las formas democráticas, en Cataluña si llegado el mes de octubre del presente año la plana mayor del independentismo catalán no ha dado marcha atrás en sus propuestas de separarse de España y siguen con su idea de celebrar un referéndum a primeros de Noviembre.

Y continúa detallando un supuesto plan de acción:

Los planes, según los datos de que dispongo provenientes de fuentes castrenses de toda solvencia, pasarían por ocupar, no más tarde del 20 de octubre de 2014, por sorpresa, de noche y a cargo de unidades de elite del Ejército español (Paracaidistas y Legión), todos los centros del poder político y partidario tanto en Barcelona como en el resto de capitales de provincia de la Comunidad catalana, al tiempo que se decretaba el estado de excepción en toda Cataluña y se dejaba fuera de la ley al actual Gobierno de la Generalitat. El Gobierno del señor Rajoy, una vez terminada la operación nocturna (sobre las ocho de la mañana del día “D+1”) daría cuenta urgente al Congreso en una sesión Plenaria de las Cortes españolas, facilitando toda clase de explicaciones al pueblo español y prometiendo una rápida y “democrática” salida al conflicto.

Insistimos que no le vemos mucho recorrido a la opinión del ex-militar, pero con todo, nos pone ante un ejercicio teórico que conviene estudiar desde la pregunta siguiente: ¿Cómo reaccionaríamos? ¿Cómo reaccionaríamos como antimilitaristas?¿Cómo reaccionaríamos como ciudadanos responsables?

Desde nuestro punto de vista, la mera posibilidad de que un ejército cualquiera pueda ejecutar un plan de ocupación violenta del poder, en cualquier sociedad o parte de cualquier sociedad, implica una maldición y explica la última ratio del poder que otorga a los militares tales capacidades. La mejor defensa de una democracia se corresponde, a nuestro juicio, con desprenderse de los aparatos violentos y de los mecanismos de imposición violenta, como es el caso de los ejércitos y por promover relaciones humanas justas y basadas en la seguridad humana. Es un camino complejo y largo, pero debemos recorrerlo sin descanso, porque la ensoñación de Martínez Inglés tiene una enseñanza verdadera: los ejércitos pueden imponer sus opiniones, o las de aquellos a quienes defienden, frente a todos los demás.

En el caso concreto en que el ejército interrumpiera un proceso político como el catalán, donde los propios políticos de turno están desbordados por un movimiento desde abajo de construcción de nuevas reglas de juego en Cataluña y, por conexión, en el resto del estado, deberíamos oponernos al ejército y a la clase política que lo aupara de forma contundente, organizada, generalizada, mediante la desobediencia y la práctica de una política noviolenta de instituciones paralelas tendente a desbordar a los golpistas y a impedir que las fuerzas políticas de todo signo se les junten.

Lo cierto es que lo que ocurre en Cataluña, si se entiende como un proceso de deliberación de una sociedad que ha desbordado a la casta política, por mucho que ésta quiera canalizarlo y constreñirlo ya sea en un sentido nacionalista o españolista, es parecido a lo que ocurre en otros lugares del Estado y del mundo. La gente quiere tomar el protagonismo de su propia política, desprecia a la casta extractiva que nos manipula, y exige cambios radicales.

La apuesta es por otra política, por otro modelo, por otra sociedad y sólo en parte puede entenderse como un proceso separatista, tal como dice el discurso tradicionalista de los militares y políticos españoles.

Si ocurriese la intervención del ejército habría que actuar como ante un golpe de estado, salir, noviolentamente, a las calles, hacer desobediencia civil.  Entonces seríamos considerados enemigos de la patria y nuestra legitimidad se enfrentaría a su manipulada legalidad.

Que nos echen a las policías, a los espías, a los militares para atajar las expectativas de igualdad, de justicia, de libertad, de derechos no es una buena noticia, pero sin embargo desenmascara el papel del militarismo y nos deja la opción de la lucha social noviolenta contra sus imposiciones.

Tampoco nos parecería bien que luego, a última hora, saliese el rey, o el príncipe o cualquier otro alto mando militar, para echar una bronca a los golpistas y volver al status quo actual.  No son ellos quienes deben controlar al ejército.  En nuestra opinión es la sociedad quien debe hacerlo.

Nosotros optamos por el control del militarismo hasta que este vaya desapareciendo en una sociedad alternativa y noviolenta.  Ahora no se controla desde el Parlamento lo que hacen los militares.  Existe una Comisión de Defensa en el Congreso que no pregunta por lo más básico del planeamiento militar, a la cual no se le da verdadera información sobre las actividades y gastos de los ejércitos.  Así, ¿cómo nos extraña que un ex-coronel diga que sabe de fuentes militares que hay planes hechos por toda la cúpula militar del Estado para tomar Cataluña antes de que puedan decidir democráticamente su futuro?  Porque, si estos planes se están confeccionando, podemos hablar de terrorismo de estado.

Algunos dicen que los ejércitos no están para realizar actos violentos contra eventos democráticos.  Sin embargo, su función, aunque no lo queramos, es precisamente esa, ser garantes del inmovilismo más rancio.  Nosotros defendemos que un mundo democrático no puede contar entre sus instituciones una que promueva la violencia y la obediencia ciega.

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El tirón de las exportaciones de la «marca España» es sobre todo el tirón de la exportación de armas

Old+times

Fuente: El País

Queremos desenmascarar otra de las falacias del gobierno español. Ahora se trata del rollo que nos vienen contando del «buen comportamiento» de las exportaciones españolas gracias a la brillante política de desregulación laboral.

En un reciente documento de la Secretaría de Estado de Comercio, llamado «Exportaciones españolas de Material de Defensa, de Otro Material y de Productos y Tecnologías de Doble Uso en el primer semestre de 2013» se nos desvela una de las principales claves del expectacular incremento de las exportaciones españolas. ¿Qué es lo que exportamos tan bien como dicen?

El informe destaca que mientras las exportaciones en general aumentaron cerca de un 8% sobre el semestre anterior, las que realmente han aumentado brutalmente son las exportaciones de armas, concretamente un 194% respecto del trimestre anterior y la subida más elevada de toda la serie histórica de registros de exportaciones.

Lo que vendemos, al parecer, al exterior son armas que valen para la represión y la guerra. Concretamente en el primer semestre de 2013, 1.821 millones de euros de ventas.

Pero tan elocuente como el qué es el a quién. Y aquí las vergüenzas deben llevarnos más allá del bochorno y el escándalo y deberían implicar rectificaciones de nuestros políticos.

Entre nuestros principales clientes se encuentran grandes regímenes tiránicos como  Emiratos Árabes Unidos (426,7 millones de euros), Arabia Saudí (359 millones) y la muy militarizada Colombia. Además hemos vendido material militar al ejército de Egipto en los meses previos al golpe de estado dado por éste (1,8 millones de euros) amén de hacerle una donación a coste cero de cartuchos de gases lacrimógenos y de haberse saltado el embargo de armas impuesto internacionalmente. También hemos vendido amras con el subterfugio de «armas de caza» (que luego no resultan tales y acaban en el tráfico internacional de armas) a Guinea Bissau, material de «doble uso» a Irán.

Al parecer una bicoca.

Tal vez nuestros políticos pretendan sacarnos de la crisis por la vía de rearmar a los estados canallas del globo para que se monte la marimorena (y poder seguir vendiéndoles armas, claro está), pero que esto sea un éxito de la economía nos parece, cuando poco, de una torpeza monumental:

1) El sector militar es de los que menos retornos  produce al desarrollo de la sociedad

2) De los que más beneficios producen a los empresarios pero menos trabajo genera

3) De los más insostenibles desde el punto de vista ecológico, ético y social

4) De los más subvencionados (en perjuicio de otros sectores) y más ineficientes e insostenibles desde el punto de vista económico

5) De los más peligrosos para la población

6) De los más nefastos porque potencian la generación o el estallido de conflictos militares

7) De los más inmorales.

En realidad nadie debería alegrarse de que la «marca España» sea conocida internacionalmente porque expulsa a sus generaciones mejor formadas y vende armas al mundo entero al mismo ritmo que otros le venden ciencia, tecnología o desarrollo sostenible.

Eso sí, unos cuantos se están forrando.

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¡ Que intervenga el ejército!

Caudillos+Nunca+M%C3%A1is

fuente. La voz de Galicia.

En este blog hemos dedicado muchas páginas a alertar del peligro latente que suponen los ejércitos para las sociedades. Ya dijo el bueno de Einstein hace mucho tiempo que si había una institución que debería desaparecer de la faz de la tierra por su perversidad absoluta, ésta eran los ejércitos. En un alegato antimilitarista tan vigente hoy en día como cuando lo compuso (se puede leer en un librito muy antiguo editado por ediciones La Piqueta) argumentaba:

Con esto paso a hablar del peor engendro que haya salido del espíritu de las masas: el ejército al que odio. Que alguien sea capaz de desfilar muy campante al son de una marcha basta para que merezca todo mi desprecio, pues ha recibido cerebro por error: le basta con la médula espinal. Habría que hacer desaparecer lo antes posible a esa mancha de la civilización. Cómo detesto las hazañas de sus mandos, los actos de violencia sin sentido, y el dichoso patriotismo. Qué cínicas, que despreciables me parecen las guerras. ¡Antes dejarme cortar en pedazos que tomar parte en una acción tan vil! A pesar de lo cual tengo tan buena opinión de la humanidad, que creo que este fantasma se hubiera desvanecido hace mucho tiempo si no fuera por la corrupción sistemática a que es sometido el recto sentido de los pueblos a través de la escuela y de la prensa, por obra de personas y de instituciones interesadas económica y políticamente en la guerra.

Pero ahora, la Fundación Francisco Franco, una de las más rancias defensoras de los valores nacionalistas y reaccionarios de la España pata negra, exige la intervención del ejército español para consolidar la causa nacionalista españolista frente a la aspiración independentista catalana de los últimos meses.

En muchas ocasiones hemos criticado desde aquí la extraña conexión que suele darse casi siempre entre militarismo y nacionalismo y el peligro que esta sinergia conlleva para las aspiraciones de justicia y libertad de los pueblos. Incluso más, la sorpresa que nos produce el hecho de que por lo general los nacionalismos aspiren, como una de las cosas más primeras en su ideario, a tener un ejército para supuestamente defenderse de los «enemigos», casi siempre gentes igualmente sometidas al poder tiránico de la lógica de dominación y violencia que impera en nuestro mundo. Que una sociedad se considere unida en sinergia singular con sus élites extractivas (casi siempre al servicio de los poderes vigentes en el mundo, que estos sí que son bien globalizados) y considere ajenos a quienes comparten con ellos un destino de víctimas en otros pueblos, nos ha parecido siempre una simplificación grave y nefasta para el empoderamiento de la sociedad, pero no mayor que la de que unos cuantos intenten imponer violentamente a otros el modelo de sociedad que les plazca sin escuchar las preferencias de la gente.

Desde nuestro punto de vista la conexión nacionalismo-defensa-ejércitos-militarismo siempre es una estafa para los derechos de los de abajo y bien haría ahora la aspiración de autodeterminación de los pueblos catalanes en vacunarse contra la misma y cortarla de raíz, como parece que propone el Col.lectiu Pau i Treva que promueven, entre otros, Teresa Forcades, Sergi López, Nora Navas, Arcadi Oliveres, Albert Om, Marina Rossell, Maria del Mar Bonet o Josep Maria Terricabras.

Pero aparece en el día de hoy la frase del millón. La Fundación Francisco Franco, financiada y mimada por el Ministerio de Defensa español y uno de los nidos reaccionarios más efervescentes de lo que constituye la burriez patria, acaba de posicionarse ante lo que ellos llaman el «secesionismo» catalán. Para ellos,

El Ejército no puede continuar callado ante la deriva de España, en manos de mafiosos y traidores

Aunque la ultraderecha española tienen una cierta confusión terminológica en cuanto a los términos callar-hablar (lo cual en general implica una cierta cultura del diálogo y no supone forzosamente imponernos nada por la fuerza) versus actuar militarmente (lo cual por lo general implica todo lo contrario a la justicia y a la democracia y llama a tomar el poder por las armas), lo cierto es que la proclama llama a un nuevo alzamiento militar y, con ello, a la mayor amenaza que puede pesar sobre todos nosotros, lo cual desvela el verdadero papel y la principal amenaza que constituye el ejército, del que deberíamos desembarazarnos en beneficio de todos.
El tema nacionalista exacerba a los militares hispanos, al fin y al cabo nacionalistas pasionales de primer orden aunque de signo diferente de los otros nacionalismos peninsulares y con el agravante de que lleva imponiendo sus reales varios siglos, en muchas ocasiones a sangre y fuego. Esto es algo con lo que llevamos sufriendo una gran parte de la historia de estos lares y, si nos apura, uno de los males más pestíferos de toda Europa. En el caso de España, la solución militar del nacionalismo ha sido uno de los más nefastos episodios y da la impresión de que, manu militari, estamos todos condenados a padecer una de las concreciones peores de los nacionalismos que acaban consiguiendo su ansiado Estado.
Ahora bien, que la Fundación Francisco Franco pida la intervención del ejército para meter en cintura a los catalanes secesionistas no aparece como un anacronismo más, como una marcianada de cuatro chalados, sino como un evidente mal ejemplo de lo que tenemos enfrente y de hasta dónde las fuerzas «nacionales» y ese espíritu militarista imperante pueden jugar en la configuración de los nuevos consensos que demanda la sociedad.
Y ello porque, amén de las repetidas declaraciones de diversos militares y de medios relacionados con nuestro militarismo en el mismo sentido, no se han conocido, hasta el momento, manifestaciones de repulsa desde a la llamada al ejército hecha desde la fundación Fracisco Franco, ni tampoco de los más destacados líderes de la derecha española.
Es por eso esclarecedora, e ingenua a la vez, la abierta opinión violenta de la Fundación Francisco Franco: Nos advierten del programa de máximos del nacionalismo españolista y nos previenen de lo peligroso que para nuestras vidas es éste y los ejércitos a los que se quieren encomendar como tabla de salvación.
Razones de más para apostar por la abolición de los ejércitos. Una de las peores plagas que, como dice Einstein, padecemos en el mundo.
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¿Armas españolas para la represión en Egipto?

Cairo+Obrero

Fuente: Hispan TV

Sorprende el grado de enfrentamiento que se está produciendo en Egipto desde hace unos meses, especialmente con más contundencia desde que el golpe militar acabó con el gobierno elegido de aquel país y emprendió el camino de la represión a los hermanos musulmanes.

Algunos analistas hablan ya abiertamente de una incipiente guerra civil.

En este contexto, ¿ha ayudado la política exterior española en algo al agravamiento del conflicto?

Si juzgamos que desde la caída de Mubarak España ha vendido armas al ejército egipcio por valor de más de 120 millones de euros, y entre ellos «armas con cañón de ánima lisa de calibre inferior a 20mm» y vehículos militares, según declara la Secretaría de Estado de Comercio española, parece más que probable el uso del armamento español para las tareas de represión que está ejerciendo el ejército y la policía egipcios.

Probablemente España no es ni el principal promotor del enorme militarismo que acampa en Egipto y en toda la región, pero 120 millones de euros en armamento militar es mucho y, desde luego, supone una inestimable contribución española a la desastrosa situación y a la represión que se está ejerciendo en aquel país.

No puede decirse que la autorización a vender armas a Egipto sea neutra. En cierto modo, condiciona los acontecimientos. Forma parte del núcleo principal de nuestra política de asuntos exteriores. Esta podría ser solidaria o militarista, humanitaria o egoísta. Ha elegido las segundas opciones porque de ello sacan tajada los que nos mandan. Es curioso que nuestra carta de presentación en el mundo sea el despliegue militar en países en conflicto, actuando como comparsa de EEUU y la OTAN, o la venta de armas. Nos concen por estas innegables (y pésimas) contribuciones al statu quo más que por la cooperación al desarrollo, la contribución a la ciencia o a las artes, la apuesta por la paz y la justicia, etc.

Por todo ello, las armas españolas, que son nuestra carta de presentación y nuestro relacionamiento con Egipto, son nuestra contribución con el caos actual en Egipto. Somos concausantes de ésta situación, por más que no seamos ni los únicos ni los que sacan más tajada.

¿Pueden los vendedores de armas españolas asegurar que éstas no están siendo usadas en la terrible matanza que se está dando en las principales ciudades egipcias?, ¿No consolidan estas armas la deriva dictatorial emprendida?, ¿alguien puso algún tipo de filtro, de control, de condición, etc. a la venta de estas armas?, ¿tienen por tanto responsabilidades las autoridades españolas que aprobaron alegremente esta venta?, ¿la tienen los vendedores?, ¿la tienen los fabricantes, incluidos los trabajadores que destinan su esfuerzo a crear estos instrumentos?, ¿la tiene la sociedad, adormecida, inconsciente, permisiva a esta venta de armas a troche y moche?, ¿repararán de algún modo sus responsabilidades los distintos responsables?¿Se las exigiremos?

Desde nuestro punto de vista, luchar contra la crisis en Egipto ahora, como antes en Siria o Libia o cualquier otro escenario, pasa por luchar aquí contra los que apoyan y refuerzan este conflicto: contra el gobierno que aprueba políticas miserables, contra los vendedores de armas que se lucran atizando estos fuegos, contra la banca que financia la fabricación de éstas armas, contra el miserable consenso desde arriba del PP y el PSOE principalmente (también del resto que mira para otro lado) en la política de defensa que ejerce España, contra la política exterior que lleva a cabo España, y exigiendo responsabilidades personales y grupales a políticos, vendedores y fabricantes de armas, boicoteando aquí sus intereses, etc.

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