Archive for ética militar

El inhumano coste de la guerra en Colombia

Impresionante infografía la que les presentamos:  las cifras de la guerra en Colombia.

¿Qué destacar de este informe gráfico?  Todo.

¿Cuál es el futuro de un país en el que se gasta 120.000 veces más en Defensa que en Empleo Público , o 80.000 veces más en Cultura?

¿Por qué se empeñan nuestras élites en que lleguemos a gastar el 2 % del PIB en Defensa cuando se ve claramente que a mayores cifras, en Colombia el 17’9 % del gasto en Defensa sobre el total de los Presupuestos, más posibilidades, o mejor, más seguridad, de guerra?

Destacamos un dato que viene en pequeñito y que quizá se os pase.  El número de funcionarios:

  • Ministerio de Defensa:  23.993
  • Policía Nacional:  179.172
  • Ejército Nacional:  233.765
  • Armada Nacional:  35.526
  • Fuerza Aérea:  10.562
  • TOTAL: 483.018

Casi medio millón de funcionarios dedicados a la guerra y la violencia.

El presupuesto de Defensa ha ido creciendo a razón de 1 billón de pesos por año, comenzando a contar desde los 12’6 billones de pesos del 2000 hasta los 27’7 billones de pesos de 2014.

Quizá sea una forma rápida o coloquial de decirlo, pero puede que en ella se encierre mucho contenido político.

Nos referimos al concepto de “el coste de la paz”, en ello incluyen los 14.600 millones de pesos que costaron las conversaciones de paz, los 20 millones de pesos que cuesta cada reinsertado, los 4’13 billones de pesos que se gastó entre 2000 y 2014 para resarcir económicamente a las víctimas, y los 139.268 pesos que le ha costado al Estado la protección de los más de 2 millones de menores de edad desplazados.

Nos parece totalmente mentira e interesado el título.  No es el coste de la paz, es el coste de las secuelas de la guerra que ha afligido a Colombia.

Y falta el coste de los muertos y heridos en la guerra, el coste ecológico, el coste en infraestructuras destruidas, el coste relacional entre l@s colombian@s, el coste de todas aquellas políticas de vivienda, educación, sanidad, etc., que se pudieron hacer pero que no se hicieron por gastar en lo militar, … el coste de ser uno de los países más desiguales del globo.

Nos debería hacer reflexionar este ejemplo de violencia directa, estructural y cultural, nos debería hacer tomar posiciones claras a favor de la paz.

Fuga de científicos armamentistas a China

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Omar Bárcena

Fuente. RT

Aunque la fuente tiene una versión interesada parece que la noticia es fiable.

Como es sabido, los programas de armas más sofisticados de EE.UU. cuentan con científicos de todos los países del globo, dado que el mercado interno de científicos brillantes y sin conciencia no debe ser suficiente para autoabastecerse y la oferta mundial debe ser cuantiosa: esta pléyade de científicos al servicio de la industria militar viene ayudando a desarrollar armas con las que EE.UU. impone su visión unilateral del orden mundial.

Pero tal vez los científicos desaprensivos tan pronto pueden estar en EE.UU. como en otro lugar.  Depende, probablemente, del precio con el que les compran.

Muchos de estos científicos que trabajan para la industria militar americana son asiáticos, y un gran número de los asiáticos de origen chino.

Como ejemplo de centros de investigación para lo militar, el Instituto Tecnológico de Massachisetts (siglas MIT), uno de los más prestigiosos en investigación aplicada a la industria militar. De allí se fugó Qian Xuesen, chino él, para irse a dirigir el programa de cohetes espaciales y militares de la República Popular China, todo un éxito en su gama.

Otro ejemplo de centro prestigioso, el laboratorio de Los Álamos (LANL, en sus siglas en inglés) que cuenta con una no menos merecida fama armamentista, pues desde el mismo se hacen experimentos de armamento termonuclear y de otro tipo de armas sofisticadas y terroríficas, incluyendo el uso de su acelerador de partículas, uno de los pocos que existen. Este centro, con más de 10.000 personas trabajando a pleno rendimiento, cuenta con un 4% de sus científicos de origen chino, todo un yacimiento.

Al parecer uno de sus científicos más prestigiosos, el taiwanes Wen Ho Lee fue acusado en su tiempo de robar secretos y pasárselos a los militares chinos, pero trás más de siete años de investigación no consiguieron probar nada y le dejaron en paz (en paz pero muy cabreado, de modo que se fue también). 

La comunidad investiadora china se sintió al parecer maltratada y, a partir de ahí, gracias a los incentivos de China, están repatriándose y llevándose consigo gran parte de su experiencia, que ahora usan los chinos para su propia industria de muerte.

Es el caso del actual profesor Chen Shiy de la Universidad de Pekin, que abandonó Los Alamos para hacerse cargo del Laboratorio Estatal de Turbulencias de Pekin, donde ha tenido un papel clave en el desarrollo de vehículos hipersónicos y en el desarrollo de un misil de crucero que alcanza los 11.000 km/h, tres veces la velocidad del sonido. 
Desde 2015, el tal Chen se ha mudado a otro medio,  para dirigir la Universidad del Sur de Ciencia y Tecnología (SUSTech), con la ambiciosa misión de convertir este joven centro académico de Shenzhen en el ‘Stanford chino’.

Desde entonces, Chen ha iniciado una política de contratar repatriados chinos de su antiguo trabajo en Los Alamos, como el caso de  Zhao Yu-Sheng, exlíder del equipo de investigaciones del Centro de Neutrones del LANL, o Wang Xianglin, que dejó el LANL en septiembre del año pasado para convertirse en catedrático del Departamento de Química del SUSTech y llevar allí sus investigaciones sobre  materiales para aplicaciones de seguridad como dispositivos de almacenamiento de energía y biosensores. También se ha marchado He Guowei, investigador del Instituto de Mecánica del LANL y especialista en turbulencias, que ahora se ha especializado en desarrollar submarinos silenciosos.

El caso de los chinos es preocupante, porque China es una potencia militar en auge y posee una tecnología de muerte de última generación.

Pero sobre todo el caso es un ejemplo que nos sirve muy bien para comprobar la peligrosidad propia de la ciencia aplicada al militarismo.

Primero por sus propias características y el peligro de que estas armas lleguen a usarse en algún momento.

Segundo porque los científicos no están exentos de caer en cualquiera de los cantos de sirenas que los desaprensivos mercaderes de la muerte les pueden ofrecer. No son mejores (tampoco parece que mucho peores) que el resto de los mortales. Cuando uno de ellos cae en la red, tal vez su destino sea  a partir de entonces, vivir en la zozobra del peligro de su conocimiento (un conocimiento por el que alguien puede hacer cualquier cosa) o de venderse al mejor postor en un juego mafioso donde no hay escrúpulos y todo se compra  se vende.

Y tercero, porque sabemos que hay estados y grupos sociales dispuestos a pisar a fondo para poseer ese conocimiento de muerte y aprovecharse de él. Que sea China ahora, o mañana cualquier otro estado que pueda permitírselo es lo de menos. Lo grave es que desarrolla una carrera de incalculables consecuencias.

Por contra, no parece que existan normas y reglas para impedir que la ciencia tenga sobre todo esta aplicación militar que es, de largo, una de las más letales y despiadadas amenazas con la que unos pocos desaprensivos someten al planeta.

Al menos 1’35 millones de € gasta Defensa a los curas castrenses

Imagen de Catalia Gracia Saavedra

Fuente:  El Diario.

En otras entradas hemos hablado del concepto de coste militar, todo aquello que no computa en los presupuestos del estado o cuya cuantificación es muy difícil o imposible de concretar y que, sin embargo, contribuye a subir el gasto militar de la sociedad.

Uno de los rubros que hemos incluido en este apartado ha sido lo que tiene que ver con lo religioso.

¿Qué tiene que ver con la defensa nacional el que los legionarios, guardia civiles, marinos, etc., se dediquen en Semana Santa y otras fiestas religiosas a llevar tallas en procesiones?  ¿Les pagamos también para eso, o es una manifestación religiosa que deberían hacerse al margen de uniformes y de actividades oficiales de los ejércitos?

Pero hay una parte de la relación Iglesia-Ejércitos que sí se puede empezar a cuantificar:  lo que se gasta el Estado en los curas castrenses:

  • 1 arzobispo
  • 5 vicarios, con cargo de general.  Uno para el Ejército de Tierra, otro para la Guardia Civil, otro para el Ejército del Aire, otro para la Armada y el último para la Policía Nacional.
  • 82 capellanes castrenses.

Sus sueldos los paga el Ministerio de Defensa con cargo al concepto 120 de retribuciones básicas y 121 de retribuciones complementarias.

“Sus retribuciones básicas se encuentran asimiladas a un nivel 26 de la Administración General del Estado”.

Mirando la legislación vigente, la retribución básica de ese nivel funcionarial prevista por el Ministerio de Hacienda para 2017 llega a 14.824 euros más otros 570 por cada trienio de servicio. Además, estos curas reciben un complemento de empleo que varía entre los 771 euros mensuales para los asimilados a comandante, los 807 euros para los capellanes con más de 15 años de antigüedad (como tenientes coroneles) y los 842 para los sacerdotes con más de 25 años (como coroneles), según el decreto que regula sus pagas.

También está previsto añadir al sueldo un complemento específico que va de 465 a 752 euros mensuales, según el Reglamento de retribuciones de las FFAA. Así, según la normativa, un capellán recién entrado en servicio percibiría unos 32.900 euros brutos anuales.

Su jefe, el arzobispo Juan del Río, ganó el año pasado 59.832 euros salidos de los Presupuestos Generales del Estado, según admite el Ministerio de Defensa tras una petición de acceso a información pública realizada por eldiario.es a través del portal de transparencia. Es un 5% más que en 2012.

Toda esta información devine de la contestación gubernamental a una pregunta de la socialista Zaida Cantera.

Es decir, los 82 capellanes más los 5 vicarios son 87 curas al servicio de las Fuerzas Armadas.  Tirando por lo bajo, suponiendo el sueldo más bajo posible y sin trienios, lo cual es mucho tirar por abajo, habría que multiplicar estos 87 curas por 14.824 € brutos al año, lo que nos daría un total de 1.289.688 € anuales, más los 59.832 que cobra el arzobispo, darían un total de 1.349.520 de € que paga el contribuyente, por lo bajo, a los capellanes castrenses.

Además, 77 capellanes han participado en misiones internacionales y, de ellos, más de la mitad han asistido en tres, cuatro, cinco y hasta seis misiones.

con el consiguiente aumento de sueldo.

¿Tienen algún sentido este oficio y su gasto consiguiente?

La Vanguardia nos informa de que:

La asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas está garantizada en España a través de los Acuerdos firmados en 1979 entre el Estado Español y la Santa Sede.

otra razón para acabar con dichos Acuerdos de 1979 y dar otro paso hacia la aconfesionalidad estatal.

Muchas veces hemos argumentado, aunque sea preguntado, que España pertenece a los militares.  Este asunto de los curas castrenses es otro ejemplo más de que las Fuerzas Armadas son un Estado dentro del Estado.  Y el enésimo ejemplo de despilfarro militar.

Cuando hablamos de transarme hay algunos ejemplos fáciles y rápidos para argumentar qué empleos son inncesarios entre el militarismo actual, además, con estos 1’35 millones de € se podrían implementar programas anuales que defendieran aspectos concretos que sí que tienen que ver con lo que realmente la sociedad quiere defender, la Seguridad Humana.

El despilfarro de las 26 bandas de música de las Fuerzas Armadas

Imagen de Contando Estrelas

Fuente:  El Diario

Muchas veces hemos criticado el despilfarro de los ejércitos. Por ello recomendamos la lectura sosegada de nuestro dossier sobre despilfarro militar, con más de 21.000 visitas.

Lo volvemos a comprobar con un nuevo ejemplo.  Ahora con las 26 agrupaciones musicales de las Fuerzas Armadas.  Pero antes de dar nuestras opiniones queremos que lean lo esencial de la noticia para que ustedes mismos vayan haciéndose una idea del asunto (por cierto, no olviden que estamos hablando de la Defensa Nacional, de defender nuestra patria y nuestras fronteras contra el terrorismo islamista, por ejemplo):

En las Fuerzas Armadas hay 26 agrupaciones musicales que participan en festivales y que ofrecen cientos de conciertos “militares y civiles” viajando “por dentro y fuera de España”

(…)

El grupo musical del Cuartel General del Aire está formada por “40 suboficiales y 30 militares profesionales de tropa, incluidos los miembros de la Banda de Cornetas y Tambores”. El año pasado realizó nada menos que 150 actuaciones musicales.

Entre los eventos en los que participan estas bandas se aclara que “el más importante es el de rendir honores a Sus Majestades los Reyes y a los jefes de Estado y de Gobierno extranjeros de visita oficial en nuestro país, por ejemplo, en el Pabellón de Estado del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas”.

La Unidad de Música quiere seguir creciendo y mejorando por lo que en el reportaje se explica que “tiene ya  aprobada la incorporación de cuatro chelos y dos  contrabajos para conseguir la dimensión sinfónica que aporta la cuerda a una banda de música”. “Sus componentes lo mismo tocan pasodobles”, que acometen piezas de música clásica,

De cara al futuro,el objetivo que se plantea es “crear en su seno, con sus propios músicos, otras formaciones de estructura más pequeña, bien de música de cámara -como el quinteto de metales o el dúo de flauta y clarinete ya existentes- o una big banda que lea y toque música de jazz, por ejemplo”, desvela la publicación.

Entre sus “actos extraordinarios”, es decir, las salidas que realizan al extranjero, se encuentran la participación en el Festival Military Tattoos, “en los que ha participado en diversas ocasiones la unidad”.  Pero también colaboran en actos benéficos. En España su primera actuación oficial de 2017 fue en el concierto Contra el Cáncer celebrado en la localidad madrileña de Getafe.

¿Ven ustedes relación con la defensa nacional?  ¿Estamos mejor defendidos de nuestros enemigos con estas 26 bandas de música militares?  ¿Tocan tan mal que aumenta nuestra capacidad disuasiva ante el enemigo?  ¿Estamos siguiendo militarmente la máxima de que la música amansa a las fieras y, por lo tanto, al enemigo?

Probablemente todos estemos de acuerdo en que las bandas de música militares no tienen nada que ver, actualmente (y desde hace mucho tiempo), con las guerras ni con la defensa nacional.  Quedaron obsoletas.

Sin embargo, ahí están.  Porque, en el fondo, sí tienen una función en la defensa nacional.

Son parte de la propaganda militarista.  Simple y llanamente.  No sirven para otra cosa.

En nuestra opinión son un despilfarro más de lo militar.  Están ahí porque los militares, por máxima, no quitan nada de lo que es militar.  Porque lo militar no se cuestiona.  Porque lo militar no se modifica.  Porque, como ellos dicen, lo militar y la defensa nacional es cuestión de Estado, que quiere decir que no se permite opinar diferente.

Hace poco lo dijo nuestra ministra de Defensa, Cospedal: sin la seguridad no tiene sentido tener educación ni sanidad.  Podría haber añadido que tampoco tiene sentido, sin música militar, la educación ni la sanidad.  El razonamiento, su pobreza, su idiotez, no se sostiene de ninguna manera.  Pero ahí está la música militar, por los siglos de los siglos.

¿Les parece a ustedes despilfarro militar?

Pues al diputado Gabriel Rufián parece que también.  Por ello ha presentado un montón de preguntas parlamentarias para intentar aclarar qué hay de despilfarro en todas estas bandas.

Nos tememos que mucho porque ya sólo la presencia de 70 militares en el grupo musical del cuartel general del aire, con todos sus sueldos y gastos nos parece dinero despilfarrado.  ¿Cuál será el total?

Además, no sólo a Rufián, a Utopía y a muchos de los lectores les parece despilfarro.  La noticia acaba así:

El diputado de ERC explica a eldiario.es que el interés por este asunto le ha llegado a través de asociaciones militares que le han expresado dudas sobre “si es necesario tanto dispendio en este tipo de actividades dentro de las Fuerzas Armadas”.

¿Es urgente una auditoría independiente de las Fuerzas Armadas?

Defensa no cede a los ayuntamientos ni los túneles que no usa desde hace décadas

Imagen de Heimlich

Fuente:  ABC.

¿Quién estaría dispuesto a comprar una extensa red de túneles?

Ya, ya, Gallardón, para soterrar la M-40 de la capital.  O, si los venden por kilómetros, Valladolid para enterrar sus vías de tren y hacer la ciudada más paseable y comunicada.

No, en serio, ¿quién estaría dispuesto a comprar una extensa red de túneles hábilmente situados en el término de Calatayud?

¿¿¿???

Y por sólo 387.000 €.

Sabíamos que Defensa es el segundo terrateniente nacional, sólo por debajo de RENFE.  Pero desconocíamos que el pique hubiese llegado a tanto y ahora reclamen ser el segundo mayor tunelador de España.

Los túneles en cuestión, una red de cinco oscuras galerías de considerable extensión, formaron parte durante décadas de la lista de enclaves de acceso restringido por su carácter militar. Un valor defensivo que perdieron hace más de treinta años. Desde entonces, son testigos mudos de un pasado en el que estos túneles fueron utilizados como robusto almacén de munición, armas y materiales explosivos.

Funcionaron como polvorines durante décadas. Desde el exterior, poco delata su presencia, salvo los peculiares respiraderos -asemejan la forma de los viejos búnkeres- que asoman en lo alto del cerro y que servían para airear el interior de los túneles que se extienden por las entrañas de este monte del paraje bilbilitano de Campiel.

La propiedad en cuestión no solo incluye esta singular red de viejos túneles militares -300 metros cuadrados-, sino también la amplia extensión de terrenos en las que se enclavan y que pertenecían al Ejército. En total, 184.790 metros cuadrados de terreno. Eso sí, de escasas posibilidades a efectos inmobiliarios, porque se trata de suelos rústicos y, además, en una zona protegida por su valor medioambiental, el entorno de las Hoces del Jalón.

Esta zona del término municipal de Calatayud está catalogada en la Red Natura 2000 de la Unión Europea como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

¡Qué desilusión!  Leyendo la noticia nos damos cuenta de que, quizá, como mucho, son 100 metros de largo de túnel por 3 metros de ancho.  Bah.  Y el terreno no tiene mucha pinta de poder ser llenado de inmuebles.  Menudo engaño.

Por supuesto, Defensa no quiere ni oír hablar de cesión al ayuntamiento para uso comunitario o social.  ¡Faltaría más!  Aunque parece que llevan muchos años intentando engañar a alguien para que lo compre, pero nadie pica.  Y eso que han hecho ímprobos esuferzos bajando lentamente el precio del agujero:

El precio en el que el Estado ha tasado estos curiosos túneles es sustancialmente inferior al que aspiraba obtener hace menos de diez años. Según ha explicado el actual portavoz municipal del PSOE en Calatayud, Víctor Ruiz, en 2008 -cuando él era alcalde- planteó al Ministerio de Defensa la posibilidad de que cediera esas galerías al Ayuntamiento, pero en aquel momento les contestaron que el Estado no estaba dispuesto a darlas gratis: en aquel momento pidió más de 400.000 euros por esta propiedad.

Nada.  Que algo en el ADN militar impide soltar a los ayuntamientos cualquier terreno, mueble o inmueble, rústico o urbano, aunque no lo usen desde hace décadas.  Esta es la famosa acción social del ejército, la famosa solidaridad de los militares con los civiles.

Esperan sacar 387.000 euros para invertirlos en armamento, nunca en mantequilla.

La corrupción militar del Gómez Ulla, muy levemente penada

Imagen de Ricardo Ricote Rodríguez

Fuente:  ElConfidencial.com

El Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla es un horror.  No paran de salir noticias sobre su mala gestión, despilfarros y corrupción.  Y nosotros mismos hemos ido informando de ello en varias noticias.  Convendría más cerrarlo y traspasarlo a la medicina civil porque la gestión de los militares es pésima y corrupta, como dice la noticia que comentamos.

Siempre hemos estado en contra de la Justicia Militar.  Muchas veces hemos argumentado que no puede ser muy objetiva al juzgar a sus propios compañeros de armas.  Pero esta vez tenemos que reconocer que han hecho su trabajo:

Los tres altos mandos del Ejército de Tierra que adjudicaban las contrataciones del Hospital de la Defensa Gómez Ulla de Madrid -el teniente coronel Francisco N. C., el teniente Miguel Ángel G. C. y el coronel Eduardo S. G.– han sido condenados por el Tribunal Militar Central por cobrar comisiones de los empresarios a los que concedían los servicios de limpieza y administración de la instalación castrense.

Otra cosa es que remarquemos que el Tribunal Militar ha elegido el tramo bajo de las penas a imponer.  Será, suponemos en primera instancia, que no era tan grave la corrupción, que no habían defraudado tanto al erario público y que no se habían enriquecido tanto los corruptos oficiales.  Bueno, fijémonos en los delitos para ver si estos y las penas van de la mano, o se ha vuelto a hacer una condena poco dura a los corruptos por el simple hecho de ser militares:

La resolución condena al primero a tres años de prisión al considerarle autor de un delito continuado contra el patrimonio, al segundo a dos años de cárcel por el mismo ilícito penal y al tercero a solo seis meses por negligencia en la eficacia en el servicio al entender la sala que no se pudo acreditar ningún pago, lo que suponía una rebaja de respecto a lo solicitado por la Fiscalía, que había pedido tres años para los tres por el delito contra el patrimonio.

Sí hace caso el tribunal al criterio de la sala al imponer la pena de tres meses de cárcel para el empresario al que los altos mandos exigían el pago de comisiones a cambio de la adjudicación de servicios, a quien los magistrados ven culpable de un delito de cohecho y le castigan también a no contratar con la administración durante los próximos cinco años.

Vemos que el caso fue denunciado en 2014 y recién se dicta sentencia en 2017.  Tres años de retraso, que vemos, con desagrado, que también existe y mucho en el ámbito militar.

¿Qué hacían los corruptos militares?  Pues lo que los demás corruptos:

Según expuso el ministerio público durante su escrito de acusación con base principalmente en el mencionado testimonio, los condenados fraccionaban los contratos que superaban el límite legal permitido para que fueran considerados menores y poder eludir así la obligación de publicidad que impone la norma. En concreto, utilizaban este método del contrato menor en casi ocho de cada diez contratos emitidos entre 2008 y 2013, un periodo que coincidía -como recordó la Fiscalía en la última sesión de la vista oral- con “los años más duros de la crisis”. Además, llevaron a cabo “contratos verbales sin que se cumplieran ni por asomo los requisitos legales, ya que eran concesiones que no afectaban a la seguridad nacional”, que es una de las condiciones exigidas por la normativa.

La fiscal aseguró que los condenados “hinchaban” los costes de los contratos para que el empresario obtuviera márgenes de beneficio que, según señalaron los peritos, no habían visto en su vida. Eran “beneficios exorbitantes“, remarcaron los especialistas que testificaron a requerimiento del tribunal. En concreto, como explicó un empleado de la empresa adjudicataria de los servicios de limpieza, este margen era del 25%, un porcentaje al que había que añadir otro 25% que era destinado al pago de las comisiones a los mandos militares. Es decir, que el precio de la adjudicación se duplicaba para tener contentos a empresario y cargos castrenses.

Según la Fiscalía, los responsables de la adjudicación del Gómez Ulla exigían al empresario que les diera tres ofertas, a pesar de que sabían de antemano que le iban a entregar a él el servicio. En ocasiones, daban nombres de sociedades extinguidas o cuyo objeto social no tenía ninguna relación con el servicio al que optaban, lo que imposibilitaba de facto que el hospital pudiera decantarse por ellas. Otras veces, los condenados informaban al concurrente de cómo obtener los puntos necesarios para ganar la oferta.

En muchas ocasiones la corrupción acaba o termina en el despilfarro militar de lo público:

La fiscal, por ejemplo, consideró acreditado durante su relato de los hechos que en uno de los concursos, al que concurrían ocho mercantiles además de la del empresario denunciante, este último incluyó un montón de aparatos de limpieza adicionales para obtener más puntos y ganar el servicio. “Era la oferta más cara y la que tenía menos puntos, pero la inclusión de cinco máquinas cuando las demás ofertas llevaban apenas una inclinó la balanza” hacia la sociedad ‘amiga’ de los licitadores. “Solo había cuatro personas empleadas para manejar una veintena de máquinas”, resaltó con asombro la representante del Ministerio Público durante la vista oral.

Como no podía faltar nada en una trama de este estilo, también circulaban los sobres repletitos y los regalos en especie:

El Ministerio Público consideró acreditada durante su exposición final la entrega de 40.000 euros a dos de los condenados en 2009 por la adjudicación de un servicio de limpieza, de 10.000 más por otra contratación en 2010, otros 24.000 por una tercera, 9.000 y 7.000 por dos adjudicaciones de retirada de residuos y 74.000 más por contratos menores formalizados en 2009, 2011 y 2013 referidos a la contratación de personal de archivo, conductores y adiestradores caninos que deberían haber seguido el desarrollo de un contrato mayor.

Los regalos que entregaba el denunciante a los tres mandos castrenses, por su parte, iban desde los jamones hasta los relojes de alta gama, pasando por invitaciones a copiosas comidas o a clubes de alterne. La visita a estos últimos locales provocó de hecho varios enfrentamientos entre los diferentes acusados durante el juicio.

Si no existe una auditoría independiente del manejo del dinero en el Ministerio de Defensa seguirán dándose circunstancias como estas, que también resalta El Confidencial.com en otra noticia:

El teniente coronel Francisco N. C., el teniente Miguel Ángel G. C. y el coronel Eduardo S. G. acudían a clubes de alterne con todos los gastos pagados, recibían relojes Omega de sus agradecidos proveedores o eran invitados a copiosas comidas por parte de los adjudicatarios. Pero éstas eran solo algunas de las dádivas que los mandos recibían a cambio de la concesión de adjudicaciones. En ocasiones los favores se pagaban en forma de servicios.

 

En algún caso, los domicilios particulares de los mandos eran limpiados gratuitamente por el personal contratado por las empresas que se encargaba del saneamiento del hospital. Estas señoras de la limpieza eran enviadas a atender las necesidades domésticas de los jefes militares, que también recibían jamones y otros detalles en Navidad.

El teniente coronel Francisco N. C., por ejemplo, entre 2007 y 2010 se construyó un barco de recreo realizado en madera y adquirió tres motocicletas, dos coches y dos viviendas en Madrid. El teniente Miguel Ángel G. C., por su parte, compra en los ejercicios dos casas en Madrid y una tercera residencia de verano en Vera (Almería).

Los mandos militares prácticamente han resuelto en los últimos cinco años las hipotecas que tenían sobre sus viviendas.

Según el auto de procesamiento dictado el pasado 30 de noviembre por el Juzgado Togado Militar Central número 1, durante los años 2010, 2011, 2012 y 2013 los acusados realizaron “amortizaciones de capital exorbitantes”. En algunos ejercicios, los acusados superaron los 50.000 euros abonados a las entidades bancarias con las que suscribieron los préstamos hipotecarios. En el caso de Francisco N. C., además, tanto en 2008 como en 2009, la Guardia Civil detectó compras por importes superiores a los 80.000 euros cada año. En la causa también constan informes que revelan que las empresas tenían en nómina a personas con una relación cercana a los procesados, documentos que sin embargo no son referenciados en el auto de procesamiento.

No sabemos ustedes, pero nosotros pensamos que si el castigo es sólo el dictamen del Tribunal Militar, bien poca pena es.  Es decir, vale la pena, pensarán los corruptos militares, el mal trago de algunos meses, porque no llegarán a cumplir los tres años que es la máxima pena fijada.

Y siempre les queda la esperanza de alcanzar algún indulto.  ¿Por qué no, pensarán?

¿Es justa la justicia militar?  ¿Es oportuna?  O ¿es una mera pantalla para ocultar lo que hay detrás del militarismo patrio?

¿Imitar a USA es el modelo de militarismo al que aspiramos?

Fuente:  El País.

Los propios militares españoles, off the record, eso sí, reconocen que nuestro militarismo es mera copia del yanki, que para eso son el imperio mundial y el espejo de la civilización.

Pero es preocupante que seamos meros monos de imitación.  Primero porque tiene muy poca ética social lo que hacen los militaristas yankis, segundo porque en sus errores va a estar su perdición, y la nuestra.

La tabla que sigue es el primer proyecto de presupuesto que presenta Donald Trump.  Destaca la subida en defensa, acompañadas por la subidas en Seguridad Nacional y en veteranos de guerra. Todo lo demás son bajadas, modesta la de la NASA y muy grandes las de Vivienda (-12%), Educación (-14%) y Sanidad y Servicios Sociales (-16%)

En una primera mirada destaca la diferencia abismal que hay entre el presupuesto de Defensa (574.000 millones de $) y cualquier otra partida.  A la siguiente más grande, que por cierto es veteranos de guerra, la multiplica por 7’27 veces.

Además, si unimos los rubros de Defensa, Veteranos de guerra y Seguridad Nacional, el total son 697.000 millones de $, el 69’82 % del presupuesto. Para el resto de las partidas sólo quedan 301.000 millones de $, el 30’18 %.

Estas cifras dan cuenta, por sí solas, del grado de militarización de la primera potencia mundial.

También nos hacen entender que quiera Trump que los demás aumentemos nuestro gasto militar.  Si no lo hacemos, no tendrían mercado para vender sus armas (también son, con diferencia, el primer exportador mundial de armas) y por tanto, se les complicaría seguir manteniendo el grado elevado de su propio armamentismo .

Pero no hay que caer en el error de culpar por ello a Trump en exclusiva.  Nos lo demuestra, nada menos, James Petras para Rebelión.

Así podemos poner en contexto histórico el esfuerzo militar de Trump.  Grandísimo pero del mismo nivel que el último de Bush hijo y parecidos a los del Premio Nobel de la Paz Obama.

Un país con unos gastos de defensa así es insostenible dado que dedican la mayor parte de su productividad a algo que es socialmente, económicamente y medioambientalmente perjudicial y ecológicamente depredador.

La única manera que tienen de sobrevivir es la rapiña de su entorno (todo el planeta) y exportar la guerra para vender sus armas y compensar un poco sus arcas.

Pero esto es una pescadilla que se muerde la cola.

¿Este es el modelo que queremos seguir?

El despilfarro militar: no a HOMSEC 2017

Penosamente hoy, 14 de Marzo se inaugura la feria de armas HOMSEC en Madrid.

Queremos protestar contra tan grave atentado a la paz recordando un trabajo reciente en el que hablábamos del despilfarro militar y que fue apoyado por 15 organizaciones.

A muchos ciudadan@s nos parece que lo militar es un despilfarro continuado que no nos podemos permitir cuando somos la primera generación que, por ejemplo, tiene en sus manos, por ejemplo, acabar con el hambre en el mundo.

El texto empezó queriendo ser una breve recopilación de las noticias que teníamos sobre despilfarro militar y que se pueden visitar en este enlace.

Pero acabó siendo mucho más:  una introducción que versa sobre el concepto de despilfarro militar, una caracterización del despilfarro militar con 12 aspectos que lo pueden describir, un capítulo sobre su conexión con las decisiones políticas y con las conexiones delictivas.  Todo ello va trufado de ejemplos de despilfarro puntual, habitual y estructural, lo cual nos llevaba a definir lo militar como un despilfarro per se.

También hemos intentado una aproximación cuantitativa al despilfarro militar español:

Despilfarro puntual:  41.087.029 €

Despilfarro habitual:  38.261.609 €

Despilfarro estructural:  18.424’77 millones €

TOTAL DESPILFARRO MILITAR (detectado para este trabajo):  18.504’11 millones de €

El texto que hoy recomendamos su lectura acaba con un análisis propositivo en el que se buscan alternativas políticas que puedan ser aplicadas y que nos libraría de la lacra del despilfarro militar.

El Ministerio de Defensa hace negocio con los bares

Imagen de Sven Sivertssen

Fuentes:  Infodefensa 1 y 2

Os damos noticia de un par de informaciones sobre concursos abiertos por el Ministerio de Defensa:

  • La Jefatura de Asuntos Económicos del Mando de Personal para el suministro de explotación del servicio de bares y comedor en la Residencia Militar de Descanso “La Plana” en Castellón.  El importe total son 692.750 €.
  • La misma Jefatura, para el suministro de explotación del servicio, restauración, bares y cafeterías del Centro Deportivo y Sociocultural Militar “El Soto” de Zaragoza.  El importe es de 499.125 €.

El total son 1.191.875 €.  Todo por la felicidad de los militares.

Nuestro análisis es el siguiente:

  • Nos parece un despilfarro que con cargo a los presupuestos del Ministerio de Defensa se esté gastando más de 1 millón de € en dos bares-restaurantes de Zaragoza y Castellón.
  • ¿Cuánto se gastará en otros bares-restaurantes similares de los que aún no hemos tenido noticias?
  • Estos clubes militares de ocio, deporte y recreo, ¿deberían estar pagados por el erario público?  ¿No son, más bien, un lujo que intenta, otra vez, favorecer a los militares frente a las altas necesidades de gasto social existentes en el país?
  • ¿Pagan IVI y los demás impuestos estos establecimientos de restauración que, claramente, no tienen nada que ver con la Defensa Nacional, o están sujetos también a esa arbitraria declaración de Zona de Interés de la Defensa, que decide el propio Ministerio de Defensa y que les exime de obligaciones con el resto de la sociedad como indicábamos en nuestro estudio:  “Antimilitarismo y elecciones municipales y autonómicas 2015“?
  • Datos como estos son los que nos hace ver como necesaria y urgente una auditoría independiente de los gastos del Ministerio de Defensa.

Como se ve, el dinero que manejan estos bares-restaurantes exclusivos de militares es muy alto.  Si la licitación es de casi 1’2 millones de €, ¿cuántos millones dejarán estos negocios?

Luego nos extraña que el Ministerio de Defensa sea el segundo que más ingresos logra reflejar en los presupuestos anuales como decíamos en el artículo anterior:  Defensa, uno de los ministerios que más ingresa.

Los riesgos de la sociedad: dos enfoques contrapuestos (Defensa Militar y Seguridad Humana)

Imagen de Robert Reimer

Fuente:  DSN

Desde hace una docena de años el Foro Económico Mundial publica sus informes Global Risks Report.

Nos ocupamos hoy del Informe sobre los Riesgos Globales de 2017.  En él han participado 750 expertos y se centra mucho en el caso estadounidense. Tan sesudo informe no se queda calvo al apostar por los riesgos más probables que se presumen para este año:

La edición de 2017 señala, como aquellos riesgos de mayor probabilidad de que ocurran, los sucesos derivados de una climatología extrema, los flujos migratorios no voluntarios a gran escala, los grandes desastres naturales, los ataques terroristas a gran escala, y los incidentes de robo o de fraude masivo de datos.

En función del grado de impacto, los cinco riesgos identificados son, por este orden, las armas de destrucción masiva, los sucesos derivados de una climatología extrema, las crisis relacionadas con el agua, los grandes desastres naturales y el fracaso en la mitigación y adaptación de los efectos del cambio climático.

Todos ellos se pueden abordar, si lo pensamos con detenimiento, por métodos no militares de manera más efectiva que mediante armas, guerras y ejércitos.  Son más propios de un enfoque de seguridad humana que de un enfoque militar.  Sin embargo, desde DSN, el Departamento de Seguridad Nacional, un apartado de Presidencia de Gobierno, preferirían convencernos de que lo fundamental es que sigamos usando las mismas metodologías fallidas contra problemas que son incapaces de resolver.  Como vemos una visión muy contradictoria la del Gobierno español.

El Global Risks Report 2017 se estructura en tres partes: el paisaje de los riesgos globales, los desafíos políticos y sociales, y la gestión de la cuarta revolución industrial.

El paisaje de los riesgos globales
En el informe Global Risks Report 2017 se destaca una significativa y creciente interrelación de los riesgos sociales, económicos y políticos. El informe resalta cinco áreas de riesgos globales, para las que se precisa una acción urgente:

Crecimiento económico y reformas del mercado capitalista: Desde el comienzo del siglo XX, y hasta la década de los ochenta, la desigualdad ha disminuido en los países industrializados. Sin embargo, en los últimos años, y particularmente, entre 2009 y 2012, los ingresos económicos del 1% de la sociedad más rica en los Estados Unidos ha crecido más del 31%, en comparación con un crecimiento de apenas el 0,5% del 99% del resto de la población.
De esta forma, la desigualdad es percibida como la tendencia más importante para los próximos diez años.
Reconstrucción de la sociedad: Décadas de cambio rápido social y económico han ampliado la brecha generacional y han amplificado determinados asuntos relacionados con la identidad nacional y los valores culturales.
La política está siendo definida, de forma cada vez más intensa, por un clima de “post-verdad”. Esto se traduce en una corriente de debate político que tiene como objetivo la división de la opinión pública. El desafío será saber encontrar formas inclusivas para tender puentes allí donde exista una división cultural, y preservar los derechos del individuo.
Gestión de la disrupción tecnológica: La tecnología está trasformando el mundo de forma radical y moldea los riesgos a los que hacemos frente. Aproximadamente, el 86% de la disminución de empleo manufacturero en los Estados Unidos entre 1997 y 2007 fue debido a la automatización, en comparación con menos del 14% debido al comercio.
Con la mitad, al menos, de todos los puestos de trabajo en riesgo, debido al rápido cambio tecnológico, la naturaleza del trabajo en sí mismo está en transformación. Resultan necesarios nuevos sistemas colaborativos para minimizar el riesgo de una dramática disrupción social y de una disparidad creciente de ingresos.
Fortalecimiento de la cooperación global: El año 2016 ha sido testigo de signos repetidos de una disminución del compromiso para la cooperación global, y del resurgimiento de un interés en la adquisición de capacidades militares a nivel nacional. El progreso hacia la adopción de acuerdos comerciales multilaterales se ha ralentizado. Algunos veredictos prominentes emitidos por tribunales internacionales han sido rechazados. Lo anterior refleja la pérdida de confianza en los mecanismos de seguridad colectiva.
Un área de particular interés es la relativa a los riesgos medioambientales. El Acuerdo de París ha sido ratificado por más de ciento diez países. Sin embargo, la situación permanece crítica. Los últimos dieciséis años han estado entre los diecisiete más cálidos de la historia, desde que se disponen de registros. Para limitar el riesgo de catástrofes derivadas de los efectos del cambio climático resulta necesario mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC. Para ello, las emisiones de CO2 han de ser reducidas entre un 40 y un 70% antes del año 2050, y eliminadas por completo en 2100.

Desigualdad, inclusividad, empleo, cooperación y medioambiente.  Estos son los riesgos que establece el informe.  ¿Pueden los ejércitos y las intervenciones militares fuera de frontera hacer algo contra estos riesgos?  Nos parece que lo único que hacen, de continuo, es agravarlos.

Desafíos políticos y sociales
La segunda parte del informe Global Risks Report 2017 pone el foco en tres riesgos relacionados con la dimensión política y social.

El primero de los tres “riesgos en foco” considera tres razones principales que ponen en desafío el actual orden liberal. En concreto, el impacto de la disrupción tecnológica, la profundización de la polarización social y cultural y el surgimiento del debate político denominado “post-verdad” generan inquietudes sobre cómo hacer el crecimiento económico de forma más inclusivo y cómo reconciliar la identidad nacional con una sociedad cada vez más diversificada.
El segundo riesgo está relacionado con el funcionamiento de la sociedad y la política. Muestra una tendencia de estrechamiento del espacio cívico, que se materializa en ejemplos concretos tales como la disminución de la inversión pública en iniciativas de carácter cívico-social o humanitario.
En tercer lugar, una de las causas del aumento en la desafección del status quo político y económico es que los sistemas de protección social se encuentran cercanos a su punto de ruptura. Este factor, unido a la disminución de los sistemas de protección social de los trabajadores, sugiere la necesidad de una aproximación innovadora  para rellenar el hueco existente entre la masa social y la protección que la administración puede proporcionar.

¿No sería una buena opción disminuir los gastos militares para poder rellenar el hueco existente, cada vez mayor, entre las necesidades de protección social de l@s ciudadan@s y la cada vez menor inversión pública en estas necesidades?  Parece que últimamente el Estado sólo gasta en protegerse.

Gestión de la cuarta revolución industrial
La cuarta revolución industrial fue el tema central del foro Davos 2016. Este término hace referencia a la transformación global producida por el fuerte avance digital. Se trata de un auténtico tsunami tecnológico que provoca un efecto disruptivo y acelerador al que se ve sometido la sociedad actual.
En el informe de 2017, la cuarta revolución industrial se presenta como un desafío a la gobernanza, por la dificultad de sus procesos asociados de adopción de normativa, estándares internacionales, instituciones y otros mecanismos requeridos para modelar el desarrollo de la tecnología de forma apropiada.
La regulación de los rápidos desarrollos tecnológicos es una tarea muy compleja y desigual. Así, mientras que existen áreas emergentes, como la biotecnología, que está altamente regulada, pero a una velocidad de avance muy lento, encontramos otras, como por ejemplo la inteligencia artificial, que apenas se encuentra gobernada.

Nuevamente el enfoque es estatista y no ciudadano.  A los Estados les interesa, sobre todo, la regulación para proteger sus intereses.  A l@s ciudadan@s les interesa, sobre todo, poder utilizar las nuevas tecnologías para fomentar y apuntalar derechos sociales, para campañas de solidaridad.

Como se ve, podríamos estar de acuerdo en los riesgos, aunque nosotros incluiríamos uno más con muchas facetas:  el gasto militar, los ejércitos, la producción y venta de armas, el despilfarro militar,…  Pero a la hora de proponer soluciones la divergencia es total:  el Estado y sus expertos se quieren proteger, la ciudadanía queremos ejercer y conquistar derechos políticos, económicos y sociales.

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