Archive for Estrategia de seguridad nacional

Guam: una isla esclava del militarismo

Imagen de U.S. Pacific Fleet

Fuente:  El País.

Nos ha llamado mucho la atención el caso de Guam, la base de proyección (entiéndase invasión) de USA en el Pacífico.  Su situación es muy injusta y desconocida, una muestra más, muy severa y arrolladora, del ingrato imperialismo yanki.

A la vez, nos ha hecho pensar en que España siempre había sido considerada como la base de proyección de USA hacia Europa y ahora también hacia África y Oriente Medio.  ¿Seremos, sin saberlo, un macroejemplo similar al de Guam?

Al que nace para clavo del cielo le caen martillos.  Triste es la situación de la isla de Guam, la más grande de las Islas Marianas.  Tiene una población de 158.000 personas y una superficie de 549 km2 (la Comunidad de Madrid tiene una superficie de 8.030 km2).

Fue colonizada en el siglo XVII por España, luego, en el contexto de la guerra hispano-estadounidense pasó a USA, en 1898.

Guam fue bombardeada 4 horas más tarde que Pearl Harbour.  Los americanos la perdieron en 2 días.  Luego, bajo mandato japonés, durante 32 meses sufrió una terrible represión:  asesinatos, torturas, violaciones, campos de concentración, …  Más tarde USA les sometió a un intensísimo bombardeo que arrasó la isla casi completamente con el objetivo de recuperarla a cualquier precio.

Guam es un territorio no autónomo (es decir, un territorio dependiente) que por mandato de las Naciones Unidas debe ser objeto de descolonización.  Existen 17:  Anguila, Bermudas, Gibraltar, Islas Caimán, Islas Malvinas, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Montserrat, Islas Pitcairn y Santa Elena (potencia colonizadora:  Gran Bretaña), Guam, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, (colonizadora:  USA), Nueva Caledonia y Polinesia Francesa (Francia), Sahara Occidental (España y ahora Marruecos), y Tokelau (Nueva Zelanda).

El Acta Orgánica de Guam, aprobada en 1950 por el Congreso estadounidense, define a la isla como un “territorio autónomo no incorporado”, con lo que no pueden participar en las presidenciales pero sí están obligados a acatar las órdenes procedentes del Gobierno federal.  Guam elige un delegado para la Cámara de Representantes estadounidense, pero no tiene derecho a voto.

Actualmente cuenta con:

  • Una base de submarinos, con tres submarinos nucleares,
  • Una base aérea
  • Una base naval
  • La base Apra Harbour
  • Una base naval de comunicaciones

Guam ha sido un punto crucial de apoyo a las tropas estadounidenses durante la Guerra de Corea, Vietnam, la del Golfo, Irak o Afganistán. También ha acogido de forma temporal a decenas de miles de refugiados de estos conflictos. Y ha sido objetivo de amenazas por parte de otros países, el último Corea del Norte, que dijo la semana pasada tener entre manos un plan para lanzar cuatro misiles balísticos hacia las aguas cercanas a la isla. El líder norcoreano, Kim Jong-un, insinuó este martes que la operación se ha pospuesto a la espera de las acciones que lleve a cabo Estados Unidos en la región

Actualmente hay un contingente yanki de 6.000 militares, aunque

En abril, el Comando del Pacífico de Estados Unidos anunció que 4.000 militares más procedentes de la base de Okinawa, en Japón, van a llegar a Guam entre el año 2024 y 2028

Todo ello, unido al alto índice de desempleo (20 %) implica que la militarización de la isla es extrema:  existe 1 militar por cada 26 personas, y que

Guam tiene la mayor tasa de alistamiento al Ejército de todo Estados Unidos. Y también de víctimas: el porcentaje de mortalidad sobre el total de tropas de esta isla enviadas a la guerra de Vietnam, por ejemplo, multiplicó por tres la media nacional, siendo muchos de ellos personas que entonces ni siquiera eran formalmente ciudadanos estadounidenses. En Afganistán e Irak, la ratio fue hasta cuatro veces mayor.

Para Guam no hay otra salida que lo militar.  Pero esta salida es, más bien, un callejón sin salida, ni política ni social.

¿Se puede considerar toda esta situación como terrorismo de Estado?

¿Hay algún paralelismo entre la situación de Guam y otras zonas mucho más cercanas pero igualmente dependientes del militarismo como Cádiz, Ferrol, San Fernando, Cartagena y un largo etcétera de poblaciones españolas altamente dependientes del militarismo y que se caracteriza por su elevado paro y su falta de alternativas de desarrollo social y ecológico?

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El Pentágono pide entre 230.000 y 290.000 millones de $ para desarrollar las armas nucleares

Imagen de James Vaughan

Fuente:  Poderío Militar.

Se suele tener la sensación de que las armas nucleares están guardadas en sus profundos silos, quietas, a la espera.  Y esto nos puede llevar a concluir, peligrosamente, que ya no pasa nada en este submundo del militarismo mundial.

Grave error:

En los próximos 20 años, el Pentágono planea invertir en la modernización de sus fuerzas nucleares entre 230.000 y 290.000 millones de dólares, anunció el subsecretario adjunto de la Defensa estadounidense, Robert Soofer. En un reciente discurso ante la Comisión de los Asuntos de las Fuerzas Armadas del Senado de EE.UU., el alto cargo explicó la importancia de desarrollar la energía nuclear y la necesidad de asignar fondos para su modernización. Esos fondos, el país norteamericano planea destinarlos a las fuerzas nucleares entre los años 2018 y 2040.

Esta cantidad incluye el coste total de los sistemas estratégicos de suministro de armas nucleares, así como parcialmente el de los bombarderos B-21, que pueden usar tanto armas nucleares como convencionales

Cifras así de altas no nos suelen decir mucho. Por ello vamos a intentar compararlas con una cifra similar recogida en la prensa:  imagínense, representa casi dos veces el techo de gasto que Montoro ha fijado para 2018.  Es decir, todo lo que el Estado Español gastará en 2018 y 2019.  Una locura.

Las cifras que da el artículo son totalmente mareantes:

  •  EE.UU. gasta en el mantenimiento de la energía nuclear alrededor de 14.000 millones al año (suponemos que se refiere a la energía nuclear militar).
  • Sin embargo, en 2018 el Ministerio de Defensa tiene previsto aumentar esta cantidad a 19.000 millones de dólares
  • 5.000 millones de los cuales se destinarán exclusivamente a la modernización. El dinero se asignará para el desarrollo de submarinos estratégicos clase Columbia (5.000 millones de dólares anuales) y de bombarderos de nueva generación B-21 (2.700 millones de dólares anuales), así como para la fabricación y modernización de misiles balísticos y de crucero.

Y todo ello en manos de Trump!

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Otro paso en la militarización de Canarias

CABALLERIA+CRISTO

Angel Rodriguez-Rey

Fuente: EP Canarias

Y aquí otra noticia preocupante. Canarias va a tener, a partir de ahora, una nueva unidad militar afincada en Lanzarote.

Se trata de la Unidad de Caballería que se afincará en el acuartelamiento “Marqués de Herrera” de Lanzarote, una vez se desplace allí la Unidad de caballería “Milán XVI” actualmente en la base de Bétera, en Valencia.

El traslado de esta unidad de caballería a Canarias responde a una nueva redefinición del despliegue militar, que prima Canarias como espacio de intervención y presencia militar y que se enfoca a la idea de la OTAN y la UE de ejercer su política de control militar sobre centroáfrica, haciendo de Canarias y del ejército español dos de los principales bastiones de esta nefasta idea.

Según la noticia que comentamos

Así, una vez finalizado el traslado, la Brigada ‘Canarias’ XVI contará con la misma organización que el resto de BOP del Ejercito de Tierra, logrando tener reunidas todas sus unidades en el archipiélago canario

Pero como las malas noticias suelen viajar por parejas, al desplazamiento de la unidad militar acompañarán nuevas inversiones militares en Lanzarote y un mayor gasto militar.

Nos lo venden como una oportunidad, cuando es una verdadera desgracia acompañada de mayor dependencia del militarismo:

Finalmente, resaltan que tanto la inversión en infraestructura durante los dos próximos años como la posterior llegada de todo el personal y material “conllevarán una dinamización económica y comercial de la ciudad”. Además, destacan que la situación del acuartelamiento colindante con la carretera de circunvalación (LZ-3) de Arrecife y su acceso al puerto u otras zonas de la isla, exclusivamente por carretera, evita el paso de vehículos por zonas urbanas y turísticas.

Ya lo ven. Los canarios tienen suerte, pero de la mala: A su situación estructural de injusticia y paro se acompaña ahora con la dependencia militar y el dudoso privilegio de ser cabeza de puente para las políticas agresivas hacia África.

Menuda desgracia.

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¿Imitar a USA es el modelo de militarismo al que aspiramos?

Fuente:  El País.

Los propios militares españoles, off the record, eso sí, reconocen que nuestro militarismo es mera copia del yanki, que para eso son el imperio mundial y el espejo de la civilización.

Pero es preocupante que seamos meros monos de imitación.  Primero porque tiene muy poca ética social lo que hacen los militaristas yankis, segundo porque en sus errores va a estar su perdición, y la nuestra.

La tabla que sigue es el primer proyecto de presupuesto que presenta Donald Trump.  Destaca la subida en defensa, acompañadas por la subidas en Seguridad Nacional y en veteranos de guerra. Todo lo demás son bajadas, modesta la de la NASA y muy grandes las de Vivienda (-12%), Educación (-14%) y Sanidad y Servicios Sociales (-16%)

En una primera mirada destaca la diferencia abismal que hay entre el presupuesto de Defensa (574.000 millones de $) y cualquier otra partida.  A la siguiente más grande, que por cierto es veteranos de guerra, la multiplica por 7’27 veces.

Además, si unimos los rubros de Defensa, Veteranos de guerra y Seguridad Nacional, el total son 697.000 millones de $, el 69’82 % del presupuesto. Para el resto de las partidas sólo quedan 301.000 millones de $, el 30’18 %.

Estas cifras dan cuenta, por sí solas, del grado de militarización de la primera potencia mundial.

También nos hacen entender que quiera Trump que los demás aumentemos nuestro gasto militar.  Si no lo hacemos, no tendrían mercado para vender sus armas (también son, con diferencia, el primer exportador mundial de armas) y por tanto, se les complicaría seguir manteniendo el grado elevado de su propio armamentismo .

Pero no hay que caer en el error de culpar por ello a Trump en exclusiva.  Nos lo demuestra, nada menos, James Petras para Rebelión.

Así podemos poner en contexto histórico el esfuerzo militar de Trump.  Grandísimo pero del mismo nivel que el último de Bush hijo y parecidos a los del Premio Nobel de la Paz Obama.

Un país con unos gastos de defensa así es insostenible dado que dedican la mayor parte de su productividad a algo que es socialmente, económicamente y medioambientalmente perjudicial y ecológicamente depredador.

La única manera que tienen de sobrevivir es la rapiña de su entorno (todo el planeta) y exportar la guerra para vender sus armas y compensar un poco sus arcas.

Pero esto es una pescadilla que se muerde la cola.

¿Este es el modelo que queremos seguir?

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Atentados yihadistas en enero de 2017

Fuente:  Baab Al Shams

Analizar los datos reales sobre terrorismo nos ayuda a saber cuál es la importancia de este fenómeno.  Los datos que siguen son parciales, existen otros tipos de terrorismo que aquí no se contemplan.  Pero estos datos son muy importantes porque con asiduidad los dirigentes militaristas españoles nos intentan convencer de que los ejércitos y las intervenciones militares en el extranjero son imprescindibles para nuestra seguridad.

Un análisis dtallado de estos datos nos hará concluir lo incierto de estas afirmaciones.  Los atentados terroristas son terribles para las sociedades que los sufren y su número es muy grande en la actualidad.

Sin embargo, sólo 1 de 674 atentados yihadistas se ha realizado en Europa o Estados Unidos.  La conclusión es obvia:  no son razón suficiente para justificar la injerencia continua de Europa y Estados Unidos en cualquier región del mundo.

El primer análisis que nos ofrecen es el del número de atentados, en progresivo aumento desde el verano pasado.

Tabla 1_Enero 2017

En total, desde julio de 2016 ha habido 674 atentados yihadistas, una media de 96 atentados al mes.

El total de muertos desde julio de 2016 ha sido de 7.062.  Esto es 227’8 muertos al día durante enero y 10’47 muertos en cada atentado.

Cifras estremecedoras.

Los protagonistas de estos atentados fueron los siguientes:

Como ya comentábamos en otra entrada, la mayor parte de los atentados yihadistas no ocurren en Occidente, en concreto en Europa y Estados Unidos, sólo ha habido uno, y es en Oriente Medio y en el Magreb, Sahel y Cuerno de África.

También es importante la estadística de cuáles son los objetivos elegidos para atentar contra ellos.  Predominan los objetivos civiles sobre los político-militares.

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Cospedal se reúne con sus homólogos franceses, italianos y portugueses para dar otra vuelta de tuerca al militarismo en el “flanco sur”

Imagen de Luis Álvarez Marra

Fuente: La información

Pues, como dice el refrán, reunión de pastores, oveja muerta al canto. Y bien que debe de oler a la putrefacción militarista en esta que protagonizan los ministros de defensa de las militaristas España, Portugal, Italia y Francia.

El motivo de esta visita, que ha tenido lugar en Oporto, es ir con una postura conjunta a la próxima cumbre de la OTAN para pedir más presión militar en el flanco Sur, donde, según ellos, la amenaza es intolerable y se necesita manu militari para abordarla.

Es curioso. Del Sur lo que nos llega son los refugiados causados por las guerras donde la UE, o la venta de armas de la UE (entre otros), o las políticas comerciales de la UE, están provocando la huida de miles de personas perjudicadas por dichas políticas , pero para los lumbreras de los  ministros, el peligro, al parecer, son los refugiados, no las políticas que los expulsa.

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¿Entrará en combate directo España en Mali?

Mogherini+hosts+G5+Sahel+ministerial+meeting

European External Action Service

Fuente: ABC

Aprovechando el reflujo del militarismo de los últimos días de Diciembre y los primeros de Enero (de la mano del escándalo del exministro de Defensa, de los fastos anacrónicos de la “pascua” militar y del sensiblero arreón propagandístico y manipulador de los políticos recordando enternecidos a la tropa desplazada al exterior), la Ministra Cospedal ha aprovechado para volcar su lenguaraz riada de anuncios promilitares, de entre los que entresacamos los que ha ofrecido al diario ABC.

Dice, en un primer empuje de locuacidad

. Es posible terminar con el Daesh con la acción conjunta de la democracia internacional, de los países que representan los valores de los derechos humanos. Hay que estar convencidos de lo que defendemos.

Asombra el optimismo contra todo tipo de evidencias de la ministra. Nada menos que augura  el éxito de la misión militar de Irak y, más estrafalario aún, que el desaguisado que se ejecuta allí es la acción conjunta de la democracia internacional, cuando la mera revisión de los estados participantes en dicha coalición, con democracias tan consolidadas como Turquía, Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudí o Qatar, por ejemplo, o de las prácticas de guerra de dicha coalición, no permiten hablar de la democracia y sus valores y menos aún de que allí se esté defendiendo nada relacionado con la democracia.

Pero no acaba aquí la cosa. La ministra insinúa que en el futuro puede cambiar el papel de los soldados españoles que intervienen en la guerra de Mali y Centroáfrica (actualmente como instructores y transportistas de material militar y tropas) y pueden llegar a entrar en acción bélica más allá de su papel actual.

España ya está colaborando con Francia de un modo muy importante en la zona del Sahel contribuyendo al desplazamiento y al transporte de efectivos y material en las operaciones que se están realizando en esa zona. Por ahora ésta es nuestra función, pero las necesidades de Defensa evolucionan sobre el terreno. Quién sabe si dentro de un tiempo tenemos que estar en otras condiciones.

Y esta segunda noticia aparece, a nuestro criterio, como sumamente peligrosa y silenciada. ¿Cómo es que no se le ha dado la difusión que merece?  ¿Cómo es que ningún partido ha preguntado o protestado?

¿Estarán todos de acuerdo en este nuevo giro de tuerca de la creciente militarización a que nos estamos prestando?

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Política de defensa en Francia

Imagen de Barby BZ

Imagen de Barby BZ

Continuamos la serie que prometíamos en el artículo “Política de defensa de Alemania“, y “Política de defensa de Gran Bretaña”, siguiendo el estudio “Análisis comparativode la capacidades militares españolas con las de los países de su entorno” realizado por Ignacio Fuente Cobo para el IEEE del Ministerio de Defensa.

Hoy nos ocupamos de las líneas generales de la política de defensa de Francia.

 

Como el resto de sus homólogos occidentales, las Fuerzas Armadas francesas comenzaron a evolucionar con el final de la Guerra Fría y la reanudación de las operaciones expedicionarias en el exterior. Siguiendo un proceso paralelo al de las Fuerzas Armadas de países europeos como España, Italia y Portugal, entre otros, Francia suspendió la conscripción en 1996 y en 2001 los últimos reclutas acabaron su período de servicio de diez meses. Se daban así los primeros pasos hacia un nuevo ejército profesional, que debía ser más compacto, mejor equipado y mejor adaptado para intervenir fuera del territorio nacional.

Sin embargo, a la vez que mantenía su ambición de seguir siendo considerada una potencia global, Francia, siguiendo la misma tendencia que otras naciones occidentales, fue reduciendo progresivamente el porcentaje del PIB dedicado a la defensa, cuyo presupuesto cayó del 2% de 1997 al entorno del 1,4% que alcanzó a principios de la presente década. Ello supuso que, con el fin de mantener unas Fuerzas Armadas tecnológicamente avanzadas, Francia tuvo que sacrificar el tamaño de la fuerza, cuya reducción fue continua e inevitable.

No obstante, Francia mantuvo su individualidad estratégica y solo se integró en la estructura militar de la OTAN en 2009, al tiempo que aspiraba a potenciar y liderar las iniciativas militares en el marco de la Unión Europea. De esta manera, Francia intervino con una División ligera (la División Daguet, unidad ad hoc constituida por unos doce mil quinientos franceses procedentes de diferentes unidades orgánicas y un refuerzo de cuatro mil quinientos norteamericanos, dotada de carros AMX-30, vehículos blindados, artillería y helicópteros de ataque) en la Guerra del Golfo en 1991, pero no se implicó en Irak y en Afganistán, su participación ha tenido menor perfil que la de Reino Unido e, incluso, que la de Alemania o Italia.

Por el contrario, la revalorización estratégica del continente africano le ha servido a Francia para hacer valer su amplia experiencia en ese continente, especialmente tras su exitosa intervención militar autónoma en la operación «Serval» en Malí en 2013. Su participación en las operaciones en Libia en 2011 también fue particularmente activa y, en la actualidad, el despliegue regional en el Sahel conocido como operación «Barkhane» es, en general, considerado como un importante factor estabilizador de carácter antiterrorista y, en particular, antiyihadista. Incluso, en la lucha contra el Dáesh en Siria e Irak (la operación «Chammal»), Francia, con el despliegue permanente de medios aéreos (un contingente de unos 850 militares) y el ocasional de medios aeronavales, como el portaviones Charles de Gaulle, ha asumido un papel algo mayor que el de Reino Unido y, por supuesto, Alemania o Italia.

Los documentos en los que se basa la política de defensa de Francia en la actualidad son:

  • el Libro Blanco sobre Defensa y Seguridad Nacional, cuya última edición es de 2013 y que es el documento que marca la orientación estratégica de los próximos 15 años
  • y la Ley de Programación Militar (LPM) para el período 2014 a 2019.

La evolución de la política de defensa francesa viene marcada por la sucesiva publicación de sus Libros Blancos sobre la Defensa:

comenzó con la publicación del Libro Blanco sobre la Defensa y la Seguridad Nacional de 1994 que supuso el cambio de énfasis de la defensa del territorio nacional por las operaciones expedicionarias. Este proceso continuó con un nuevo Libro Blanco en el año 2008 en el que se formulaba el concepto de «incertidumbre estratégica», definido como la dificultad de identificar los riesgos y amenazas en un mundo que entendía se había vuelto más inestable y más peligroso. Las Fuerzas Armadas francesas se concebían y dimensionaban principalmente a partir de la hipótesis de un enfrentamiento importante de alta intensidad con fuerzas estatales de un nivel equivalente. Este documento fue revisado en 2012 para integrar los efectos de la llamada «Primavera árabe», la inflexión estratégica de los Estados Unidos hacia el Pacífico y la crisis económica que tan profundo efecto estaba teniendo en las cuentas del Estado incluyendo los presupuestos de defensa. Sin embargo, la presidencia francesa no pareció completamente satisfecha del resultado obtenido por lo que el actual presidente, François Hollande, condicionado por las repercusiones de la operación «Serval» en Malí, que no habían sido previstas en este documento, así como por la necesidad de recuperar el equilibrio de las cuentas públicas, ordenó al llegar al Elíseo que fuera completamente reescrito, dando lugar así al actual Libro Blanco de la Defensa cuya publicación data de abril de 2013 y que ha sido desarrollado por la Ley de Programación Militar (LPM) 2014-2019

El entorno de seguridad y la estrategia militar.

Reconoce tres tipos de amenazas:

  • «Amenazas de la fuerza», considerando que, al menos hasta 2025, el riesgo de que resurjan conflictos entre Estados sigue estando presente. Ello es debido al aumento del gasto militar, especialmente en Asia; a las políticas expansivas de potencias como Rusia y China; a la desestabilización regional en áreas como el Oriente Medio; a la proliferación de las armas de destrucción masiva y, finalmente, a los ataques informáticos dirigidos desde ciertos Estados.
  • Los «riesgos de la debilidad» de algunos Estados que pueden terminar por convertirse en amenazas, esto supone un factor estratégico nuevo en el que algunos Estados en África, Oriente Medio, o Asia resultan incapaces de ejercer sus responsabilidades, los riesgos, por lo que las amenazas que surgen en su territorio pueden desbordarse rápidamente y afectar a la seguridad de Francia.
  • Las amenazas y los riesgos amplificados por la «globalización» se refieren a las amenazas y los riesgos que pesan sobre los flujos de bienes, mercancías o personas, en constante aumento con la globalización económica; los riesgos para la seguridad marítima debido al incremento de la piratería, los riesgos terroristas que siguen presentes en el centro de las preocupaciones de seguridad de la mayoría de los países, el incremento exponencial de los riesgos mediante ciberataques contra las infraestructuras digitalizadas y las amenazas que pueden dirigirse contra el espacio extratmosférico.

Otro cambio importante que recoge el Libro Blanco es que restringe el alcance de la acción de Francia a los límites de Europa, léase África.  Se centran actualmente —al igual que ocurre con la mayor parte de sus socios europeos— en la lucha contra el terrorismo yihadista y en la estabilización de los países que conforman la periferia de la Unión Europea. Los sueños formulados en 2008 de jugar un papel en Asia han quedado olvidados, reconociéndose que Francia ya no tiene los medios para para llenar su ambición más lejana. Las dos últimas guerras libradas por Francia en Libia y Malí, organizadas por medio de coaliciones «verticales», y el hecho de que los Estados Unidos hayan renunciado a estar en primera línea, representan, en la percepción francesa, el futuro modelo de conflicto al que ha de enfrentarse el país.

El siguiente párrafo nos pone cara a cara con la penosa realidad de la planificación militar (no sólo francesa, mundial).  En él, sin reconocer el error que cometieron en la pasada planificación, se autoenmiedan la plana sin asomo de autocrítica o de rubor:

La actuación de Francia en Malí, por otra parte, ha confirmado la necesidad de mantener bases militares en África, quedando así abandonado el propósito estipulado en el Libro Blanco de 2008 de racionalizar la presencia militar francesa en África mediante una reducción drástica de sus bases militares. De esta manera, se reconoce que sin estas bases la intervención en Malí no hubiera sido posible y también indica que Francia parece haber comprendido que la mayor parte de los gastos de este tipo de intervenciones serán nacionales.

En cuanto a la estrategia militar:

hasta el Libro Blanco de 2013, las Fuerzas Armadas francesas se habían concebido y dimensionado principalmente a partir de la hipótesis de un enfrentamiento importante de alta intensidad con fuerzas militares de otro Estado de un nivel equivalente. Por ello el Libro Blanco de 2008 insistía especialmente en el principio de polivalencia y en el alto nivel de modernización de todas las unidades.

Sin embargo, la edición de 2013 del Libro Blanco introduce una inflexión con respecto a esta tendencia distinguiendo entre operaciones coercitivas, donde las Fuerzas Armadas francesas se enfrentarían a ejércitos estatales, y las operaciones de gestión de crisis que tienen características militares distintas. Consecuentemente, el Libro Blanco establece una categorización de las principales misiones operativas asignadas a las Fuerzas Armadas que permitan hacer frente a un amplio espectro de intervenciones e incluyen, por una parte, las misiones permanentes y, por otra, las misiones no permanentes de intervención fuera de sus fronteras.

Los ejércitos deberán llevar a cabo los siguientes esfuerzos militares:

  • Misiones de protección del territorio y la población, que exigen una capacidad de fuerzas terrestres que puede alcanzar los 10.000 hombres, así como los medios adaptados de las fuerzas navales y aéreas, en misiones de refuerzo de las fuerzas y cuerpos de seguridad.
  • Gestión de crisis internacionales hasta en 3 teatros diferentes con medios que pueden llegar a los 7.000 hombres y que incluyen unidades navales, entre ellas un buque de proyección y mando, y una docena de aviones de combate.
  • Por último, 1 operación coercitiva importante que implique alrededor de 15.000 hombres, con hasta dos brigadas interarmas, 45 aviones de combate y un grupo aeronaval, y que incluya fuerzas especiales.

Para cumplir su nivel de ambición, el Libro blanco prevé:

  • invertir la tendencia decreciente manteniendo un esfuerzo de defensa significativo de manera que, en un primer momento, el gasto de defensa se estabilice para después, incrementar su volumen progresivamente.
  • El presupuesto de Francia seguirá siendo el segundo presupuesto militar de la Unión Europea —después del británico—, lo que se considera el precio de mantener la ambición internacional de Francia y preservar su autonomía estratégica.
  • La caída del presupuesto de defensa impide mantener el nivel de ambición de las Fuerzas Armadas francesas en el medio y largo plazo, a pesar de que el nivel de esfuerzos que se les exige se ha reducido a la mitad, pasando de 30.000 soldados en operaciones hace unos años a 15.000 a comienzos de 2015.

La tensión que ha producido en el seno de las Fuerzas Armadas esta situación de sobresfuerzo militar en una época de recortes presupuestarios se ha reflejado en ciertas discrepancias internas entre el poder político y los responsables militares hasta el punto de que en mayo de 2014 el jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) y los tres jefes de Estado Mayor de los Ejércitos (JEME) amenazaron con su dimisión si no se revertía una situación que entendían insostenible en el largo plazo.

La planificación francesa también ha visto recientes cambios en lo que se refiere a presupuestos:

De acuerdo con la Ley de Programación Militar, tal y como fue aprobada en diciembre de 2014, los presupuestos de defensa, sin incluir los gastos de pensiones, expresados en miles de millones de euros corrientes, debían evolucionar como sigue (sin incluir los gastos en pensiones):

presupuestos-defensa-francia-14-19

Además, se contará con recursos excepcionales, incluyendo enajenaciones, por valor de:

suplementospresupuestos-defensa-francia-14-19

Poco después, por los atentados terroristas de 2015, se decidió establecer

un presupuesto de defensa para los cinco años de 162.410 millones de euros. Ello supone que, de acuerdo con la ley modificada, Francia va a liberar 3.800 millones de euros suplementarios en los próximos cuatro años, lo que le permitirá evitar acometer en toda su dimensión la reducción de plantilla prevista en el Libro Blanco. Ya no se suprimirán de aquí a 2019 los 34.000 empleos proyectados, sino aproximadamente la mitad

La opción francesa contra los atentados terroristas en su territorio en 2015 ha consistido en remilitarizar Francia y considerar la seguridad interna como un frente más, así:

Los ataques terroristas en París de 13 de noviembre de 2015 han acelerado esta inflexión hacia el incremento de sus gastos de defensa, cancelando los recortes de personal en las Fuerzas Armadas previstos para los años 2015 y 2016 que alcanzaban un total de 18.750 efectivos. Igualmente, a raíz de los ataques, todos los recortes de personal previstos para después de 2017, 2018 y 2019 han sido suspendidos.  También, como consecuencia del incremento de la amenaza terrorista, se van a reforzar la policía y la gendarmería con cinco mil nuevos efectivos, así como el Ministerio de Justicia y el Servicio de Aduanas con tres mil quinientos nuevos empleados que se añadirán a las 2.650 plazas suplementarias aprobadas después de los anteriores ataques de enero de 2015

Los problemas de programación y el uso excesivo y engañoso, por tanto, de los créditos extrapresupuestarios es un grave problema que compartimos a ambos lados de los Pirineos:

la asignación anual para las operaciones externas se ha fijado en 450 millones de euros, una cantidad que resulta insuficiente, por lo cual, como reconoce la propia ley, los costes adicionales y los reembolsos de las organizaciones internacionales en el marco de las operaciones externas deben ser objeto de una financiación extraordinaria, con el consiguiente impacto sobre las cuentas del Estado.

Nos parece que el modelo francés es la envidia de Morenés y su ministerio porque:

Francia tiene una consideración especial hacia el imperativo industrial, es decir, la necesidad de preservar el conjunto de los sectores industriales crí- ticos que hacen de la base industrial y tecnológica de Francia un instrumento de su autonomía estratégica y de su soberanía. Francia cuenta con la segunda industria de defensa de Europa, por detrás de Reino Unido. Con cuatro mil empresas trabajando en este sector, un volumen de ventas de cerca de 15.000 millones de euros, unos 165.000 empleos directos e indirectos en territorio francés y la exportación de entre el 25 y el 40% de su producción, la industria de defensa se considera uno de los motores principales de competitividad de la economía francesa, así como del empleo, por lo que su protección no es cuestionada por nadie.

Esto se ha traducido en una prioridad continua de los gastos de investigación y desarrollo y de un esfuerzo en el equipamiento sobre base nacional de las Fuerzas Armadas hasta 2025

Francia en el límite.

Francia ha llegado al límite de sus capacidades operativas con sus Fuerzas Armadas comprometidas en varios frentes, con casi veinte mil soldados desplegados en el extranjero, empeñados principalmente en la operación «Barkhane» que cubre todo el Sahel y la operación «Sangaris» en la República Centroafricana. A ello hay que añadir la participación francesa contra el Dáesh en Irak, además de los más de diez mil soldados que patrullan el país para proteger las zonas sensibles. Francia se encuentra también al límite de sus posibilidades presupuestarias. Su presupuesto de defensa reducido al 1,8% del PIB en 2015 resulta insuficiente para mantener en el medio y largo plazo una actividad operativa tan amplia. Incluso si este porcentaje aumentara hasta superar el umbral del 2% para finales de esta década, seguirá siendo insuficiente para mantener su ambición estratégica, sobre todo si se tienen en cuenta las exigencias operativas que pueden derivarse de los conflictos actuales y previsibles en el futuro.

 

 

 

 

 

 

 

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Política de defensa de Gran Bretaña

Imagen de Miguel Discart

Imagen de Miguel Discart

Continuamos la serie que prometíamos en el artículo “Política de defensa de Alemania“, siguiendo el estudio “Análisis comparativode la capacidades militares españolas con las de los países de su entorno” realizado por Ignacio Fuente Cobo para el IEEE del Ministerio de Defensa.

Hoy nos ocupamos de las líneas generales de la política de defensa de Gran Bretaña.

Las grandes líneas de la política de defensa de G.B. se rigen por

  • la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS), que analiza el entorno de seguridad y establece los objetivos estratégicos.  La última es de noviembre de 2015.  Y se revisa cada 5 años.
  • la denominada Revisión Estratégica de Seguridad y Defensa (SDSR) que establece las formas de lograr esos objetivos y los medios necesarios para conseguirlo, es decir, los recursos que van a emplear.  La última es de noviembre de 2015.  Y se revisa cada 5 años.
  • un informe anual a la comisión parlamentaria de defensa sobre la implementación de la NSS
  • y un registro nacional de riesgos de carácter abierto y revisable cada dos años

Esta organización nos parece mucho más transparente y participativa que la DDN española que es realizada y aprobada por el gobierno y que tras ello y, sólo con carácter informativo, es puesta en conocimiento del Congreso.

También nos parece muy oportuno dividir el debate en dos:  por un lado definir los enemigos, riesgos y objetivos de la defensa;  y en otro debate posterior plantearse cómo realizar esos objetivos.  Así, se pueden analizar por separado para mejorarlas y se pueden pedir responsabilidades o fijar los errores más concretos.

El principal problema de la SDSR de 2010 era que mantenía la misma premisa de la anterior, al afirmar que con el fin de la Guerra Fría la probabilidad de que se produjese un conflicto interestatal era muy baja, por lo que habría dejado de ser prioritario dotarse de las capacidades necesarias para hacer frente a un Estado militarmente avanzado, un escenario básicamente improbable.

La premisa subyacente en esta revisión de 2010 que, sin embargo, no fue formulada explícitamente, era que Reino Unido confiaba en que las crisis de seguridad y humanitarias fueran lo suficientemente infrecuentes y limitadas como para que las Fuerzas Armadas británicas estuvieran en condiciones de evitarlas o, en su caso, hacerlas frente con pocos medios. De hecho, los británicos nunca comprometieron más del 10% de sus efectivos en las operaciones más exigentes de Irak y Afganistán (diez mil soldados de un total de cien mil).

Un esfuerzo que, aunque pudiera parecer muy elevado para otros países, resultaba escaso para lo que estaba acostumbrado a comprometer hasta entonces Reino Unido. La denominada Fuerza Futura 2020 que contemplaba la revisión, establecía que Reino Unido solo debía hacer frente a un único problema importante de seguridad —Major Operation— en cada momento.

La SDSR 2010 no fue capaz de anticipar una serie de crisis y acontecimientos que iban a conformar el panorama estratégico de nuestros días. Los más evidentes fueron la participación de Reino Unido en las acciones en Libia en 2011, la inestabilidad en Ucrania en 2014.   la aparición de una nueva forma de islamismo extremista en Siria e Irak, o la epidemia del virus del ébola en África occidental.

De esta manera, se establecía un nivel de ambición consistente en desplegar un máximo de 6.600 soldados durante una década en una sola operación de estabilización y en un solo país, complementada con esfuerzos temporales menores que en ningún caso superarían los 3.000 soldados.

Así se redujo progresivamente el coste de las operaciones de proyección de fuerza un 19% en 2015 en comparación con los niveles de 2010.

Sin embargo, Reino Unido sobrepasó en 2010 su nivel de ambición respecto a su capacidad de conducir operaciones marcado para ese año —el denominado Defence Planning Assumptions— lo que supuso un esfuerzo extraordinario para las Fuerzas Armadas británicas, dando lugar a disfunciones que aún persisten

La postura gubernamental de llevar al límite esta política intervencionista ha supuesto graves problemas en el Ejército de Tierra, el más sobrecargado en las intervenciones:

La realidad fue, por tanto, que esos diez mil militares que estuvieron en operaciones durante esos años no supuso un esfuerzo repartido proporcionalmente entre el conjunto de las Fuerzas Armadas, sino que, muy mayoritariamente, recayó en el ejército de Tierra y en particular de las Unidades de Infantería, con lo que el nivel de exigencia operativa sobre esta parte relativamente reducida de la estructura de fuerzas británica resultó absolutamente desproporcionado. Por otro lado, este esfuerzo comenzó en 2003 en Irak y tuvo que mantenerse casi hasta 2014, unos diez años, sumando los años en Irak y en Afganistán, lo que ocasionó que casi se llegara a alcanzar el punto de ruptura de sus unidades, con problemas de retención, reclutamiento y generación de contingentes. Esta concentración del esfuerzo operativo sobre una porción limitada de unidades hizo que sus efectos dañinos todavía estén en proceso de recuperación.

G.B. eligió una opción generalista en la que asumía su papel como gran potencia intervencionista:

Reino Unido renunciaba a la especialización en determinadas capacidades, o en determinadas especialidades operativas, que debían ser reforzadas en caso de resultar insuficientes por las aportadas por los aliados. Por el contrario, intentaría mantener todas las capacidades propias de una potencia militar avanzada, incluyendo aquellas que estimaba habían quedado anticuadas como los carros de combate, aviones de combate de última generación, submarinos, armas nucleares, o portaviones, si bien en cantidades más modestas.

Finalmente, en una declaración que parecía más voluntarista que realista, asumía que más que centrarse en una región particular del mundo (por ejemplo, Europa y el Oriente Medio) su compromiso era global, abarcando desde el Pacífico hasta el África subsahariana.

Lo más significativo en cuanto a la reevaluación de sus planteamientos estratégicos por parte de Reino Unido realizada en la SDSR 2015 no eran estos acontecimientos en sí mismos, sino las tendencias que representaban. En primer lugar, la premisa de que tras las campañas de Irak y Afganistán debería seguir un período de «pausa estratégica», durante las cuales pudiera desarrollarse e implementarse la Fuerza Futura 2020, resultaba errónea desde el momento en que Reino Unido se vio inmerso en acciones militares en Libia, África occidental y Oriente Medio. En segundo lugar, tampoco era cierta la premisa de que Europa era inmune a la violencia estatal transfronteriza, por el contrario Estados poderosos en la región como Rusia no habían renunciado a emplear la fuerza como herramienta fundamental de su política internacional. Finalmente, estaba la relevancia de la aparición del Estado islámico en Irak y Siria que, con su brutal combinación de terrorismo e insurgencia, tenía como objetivo la posesión territorial, no tanto para crear una estructura estatal, capaz de ser reconocida por el ordenamiento jurídico internacional, como para establecer un califato islámico que desafiase al modelo westfaliano de orden internacional existente

¡Cuánto nos recuerda a nuestra DDN española!  Y eso que nuestro potencial económico y político no llega, ni de lejos, a los británicos.

Restricciones presupuestarias.

El análisis siguiente debería ser muy educativo para las elites militaristas españolas.  La producción y compra de armamento no es el objetivo principal de una nación al que todo debe plegarse.  Hay problemas más importantes y acuciantes que hacen que el esfuerzo militar pase a un segundo plano y sea contingente:

Ahora bien, el principal problema de la SDSR de 2010 no estaba tanto en la evaluación del entorno de seguridad —ciertamente limitada— sino, sobre todo, en que emergía en el contexto singular de una profunda crisis económica y financiera, lo que se tradujo en recortes sustanciales de los gastos públicos, incluidos los de defensa. Los compromisos de defensa heredados de épocas anteriores fueron considerados inabordables tanto a la hora de abordar la reducción del déficit público como a la hora de financiar los programas de equipamientos correspondientes. La consecuencia fue una sustancial reducción en los presupuestos de defensa que alcanzó el 8% en términos reales en el año 2015, traduciéndose esta rebaja en cambios importantes en la configuración y en el equipamiento de las Fuerzas Armadas. Los principales recortes en capacidades críticas, como la de la aviación embarcada con la retirada de los aviones Harrier y del portaviones HMS Ark Royal (un nombre mítico que había estado en servicio en la Armada británica desde los tiempos de la «Invencible»), así como el retraso en la construcción de dos nuevos portaviones debido, entre otras cosas, a la dificultad de acomodar en ellos el nuevo avión de combate F-35, reflejaban la dificultad de Reino Unido de lograr unas capacidades militares acordes al nivel de ambición global expresado en su revisión de la defensa. La eliminación de programas considerados hasta entonces prioritarios como el de patrulla marítima con la supresión del programa Nimrod MRA4, o la reducción de la flota de superficie de veintitrés a diecinueve fragatas y destructores, no hacían sino abundar en estas dificultades. En general, todas las capacidades fundamentales sufrieron recortes muy importantes, cuyo promedio alcanzó el 30%

Pero quizás la reducción más crítica fue en el personal en servicio activo, al prever el recorte en 17.000 efectivos del número de soldados y marineros (10.000 en el Ejército de Tierra y 5.000 en cada uno de los otros dos ejércitos). De esta manera, las Fuerzas Armadas británicas quedaban dimensionadas a unas cifras que no se conocían desde mediados del siglo XIX. La disminución de personal militar en activo debía compensarse con reservistas, cuyo número se preveía alcanzase un total de treinta y cinco mil en el año 2018, aunque existían serias dudas sobre la efectividad.

Es decir, países de nuestro entorno, países a los que las elites militaristas quieren parecerse, son conscientes de que la crisis económica imponía la reducción de gastos y de armamentos.  Nosotros no.  Los hemos considerado sagrados y hemos conseguido, con ello, multiplicar la deuda pública.

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Crecen las críticas.

Cristalizaron fundamentalmente alrededor de dos temas:

– Que la SDSR había sido dictada por las consideraciones presupuestarias más que por un verdadero análisis estratégico de los recursos necesarios para las Fuerzas Armadas a la vista del entorno de seguridad.

– Que la reducción de personal y los recortes en los equipos ponían en riesgo la capacidad de las Fuerzas Armadas británicas para llevar a cabo todas las misiones que se les encomendaban, especialmente las más exigentes.

La decisión de reducir el enorme déficit presupuestario provocó una disminución considerable en la capacidad militar de Reino Unido, a medida que se iban reduciendo las capacidades convencionales de combate de sus Fuerzas Armadas y los niveles de preparación de sus tropas. En un entorno estratégico que se iba complicando con la aparición de problemas como la anexión de Crimea por Rusia, o los efectos perversos de las «Primaveras árabes», Reino Unido disminuyó el perfil de su política exterior y de seguridad, lo que parecía indicar que se estaba produciendo un cierto agotamiento estratégico. La reducción sustancial de sus Fuerzas Armadas puso en duda la capacidad de Reino Unido de ofrecer en cualquier operación militar futura el mismo nivel de compromiso sostenido en el tiempo que fue capaz de soportar durante las guerras de Irak y Afganistán.

La autocrítica en G.B. a su política de defensa les impide cometer errores que aquí, en España, se nos acumulan (S-80, intervencionismo por todo el globo, ejércitos sobredimensionados en cuanto a personal, gasto militar desaforado, …):

el Comité de Defensa de la Cámara de los Comunes publicara en marzo de 2015 tres informes demoledores en los que se criticaba duramente la forma en que se planeaban las operaciones militares y se ejecutaban las decisiones de compras de armamentos y equipos. Ejemplo de la seriedad con que se tratan los temas de defensa en este país, en uno de los informes al referirse al segundo de los portaviones previstos para la Armada (el Príncipe de Gales), se afirmaba sin contemplaciones que «tenía poco sentido el adquirirlo» a menos que se encontrase el suficiente dinero para comprar los aviones con que debía dotarse y los buques de protección que debían acompañarle

La nueva Revisión Estratégica de la Defensa.

Lo acertado de los análisis críticos anteriores nos hacían pensar que la política de defensa de G.B. tomaría derroteros mucho más pacíficos y comedidos que los que implantó la nueva Revisión Estratégica de la Defensa publicada en noviembre de 2015:

La nueva revisión asume una aproximación más completa al tema de la seguridad, de manera que incluye no solo la política de defensa y las capacidades de las Fuerzas Armadas, sino que abarca una visión de la seguridad ampliada, en la que se contemplen asuntos tales como la defensa interior, el contraterrorismo, la ciberseguridad, la seguridad de las fronteras o la evolución de la seguridad internacional.

Se trata, por tanto, de una visión reforzada de la seguridad en la que se contempla rehacer las Fuerzas Armadas para el nuevo período postafganistán, de manera que sean capaces de apoyar las operaciones de estabilidad hasta en 12 teatros simultáneamente, en los que haya que hacer frente tanto a amenazas no convencionales como convencionales. En todo caso, y en un ejercicio de pragmatismo, Reino Unido reconoce que dado que ningún país es capaz de afrontar estas amenazas en solitario, su primera misión es actuar en el seno de grandes coaliciones o alianzas, principalmente con los Estados Unidos y, subsidiariamente, con la OTAN.

La locura.  Parece ser que los británicos, conscientes de que no pueden mantener una única intervención militar en el exterior durante 10 años, optan por mantener 12 teatros  exteriores simultáneos, junto con el de la defensa ante la amenaza “interior”.

Ahora Reino Unido parece dispuesto a emplear su liderazgo militar en el seno de la OTAN, para asegurar que la Alianza cuenta con toda la gama de fuerzas convencionales necesaria para defender Europa contra una amenaza clásica como pudiera ser la rusa. En este sentido, Reino Unido pretende reconstruir sus capacidades convencionales seriamente erosionadas desde el fin de la Guerra Fría y volver a ponerlas «a punto» para las nuevas contingencias.

Al mismo tiempo, la nueva SDSR busca desarrollar capacidades que respondan a las amenazas asimétricas y aquellas definidas como de la «próxima-generación», o «ambiguas», como puedan ser los ciberataques, la operaciones de información y el empleo de fuerzas especiales para fomentar la subversión. En definitiva, responder a lo que entiende como la nueva amenaza rusa en entornos operativos híbridos, de manera que se pueda evitar la repetición de lo ocurrido en el caso de Ucrania. Igualmente, Reino Unido pretende desarrollar la capacidad de respuesta frente a una amplia serie de desafíos y riesgos que pueden surgir fuera de Europa, como puedan ser el terrorismo, los regímenes criminales, los grupos extremistas que controlan territorios extensos (i.e. el Dáesh/IS), las guerras civiles y los Estados colapsados o frágiles

Este número tan elevado de riesgos y amenazas potenciales que pueden presentarse simultáneamente hace que las operaciones de estabilización intensivas en recursos humanos y materiales, tipo Irak o Afganistán, tiendan a ser desechadas como modelos de intervención futuras. Ahora se recuperan los casos de Bosnia o Sierra Leona como modelos de éxito a repetir en el futuro, mientras se contempla la necesidad de desarrollar una nueva estructura de fuerzas y capacidades adecuada a los requerimientos exigibles en situaciones más complicadas como serían los casos de Libia, Siria o Ucrania.

La política de defensa está íntimamente relacionada con su entorno con las otras políticas estatales.  En España optamos por priorizar y salvaguardar la política de defensa, su despilfarro en armas que en nada de tiempo se quedan obsoletas, :

Ahora bien, el problema de los presupuestos de defensa en Reino Unido es que, al igual que pasa en la mayoría de países europeos, los gastos del Estado en temas como educación, salud o pensiones están «blindados» ante cualquier tipo de reducción y consumen la mayor parte del mismo, por lo que, en escenarios económicos deprimidos, el presupuesto de defensa resulta especialmente vulnerable

¿Será G.B. capaz de mantener estos desmedidos esfuerzos en defensa mientras se sigue recortando el apoyo social a su propia población?  Parece difícil considerar que sí, sobre todo si tenemos en cuenta que:

La SDSR 2010 dejaba fuera el sistema de misiles balísticos Trident considerado el arma estratégica última de Reino Unido, a pesar de que supone el 25% del presupuesto militar en adquisiciones durante al menos la próxima década. Esto, unido a las cantidades significativas necesarias para dotarse de los dos portaviones previstos, parece indicar que, inevitablemente, se producirán recortes en otros capítulos, lo que pone en serias dudas la capacidad de Reino Unido para afrontar satisfactoriamente los riesgos y amenazas que proclama en su próxima SDSR.

Estos compromisos incluyan un incremento del presupuesto de gastos de adquisición de nuevos equipos en un 1% en términos reales cada año a partir de 2016, lo que permitiría adquirir nuevos submarinos de la clase Astute, cierta cantidad de aviones F-35 de última generación, nuevas fragatas Type-26 y vehículos acorazados Scout.

El problema es que el mantenimiento de estas promesas en cuanto a adquisiciones exige mantener «congelados» los sueldos militares, una situación que viene prolongándose desde 2010 como parte de la consolidación fiscal del sector público acometido por el Gobierno británico en esa fecha.

Estas circunstancias pueden llevarnos a pensar que, muy probablemente, un porcentaje del 2% no sea suficiente para cubrir todas las necesidades de la defensa, incluyendo la reestructuración de la Fuerza Futura 2020, lo que obligará al Reino Unido a tomar decisiones difíciles en lo que se refiere al empleo de unos recursos limitados.

 

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El muro de contención militar imaginario del Sahel

Sahel

Por El Confidencial

Fuente: El  Confidencial

En otras ocasiones hemos destacado el desplazamiento de la “frontera” militar española nada menos que al Sahel y la cada vez más agresiva política militar de presencia e injerencia en los países del área centroafricana.  El nombre de esta política ya es muy descriptivo:  Fronteras Avanzadas.

Ahora encontramos un artículo de El Confidencial Digital donde, con pelos y señales, nos detallan este papel abrasivo de nuestro militarismo, comparsa y aliado de Francia en esta estrategia nefasta.

Su área de actuación es el Sahel, la franja bajo el desierto del Sáhara en la que se encuentra la mayor concentración de estados fallidos del mundo: poblaciones con rentas anuales que rondan los 500 dólares, conflictos tribales y gobiernos que no controlan su territorio y donde se cobra terreno el yihadismo. Aquí la Unión Europea, bajo liderazgo francés, trata de sostener una “frontera avanzada” con decenas de acuartelamientos que conforman un muro de contención imaginario para evitar que se establezca un santuario extremista a las puertas de Europa. Para frenar, entre otras cosas, la bomba demográfica nigeriana y Boko Haram. Para suavizar los flujos migratorios o para tratar de evitar que las armas del extinto Ejército de Gadafi acaben engordando una guerrilla capaz de montar un santuario extremista en las arenas del norte de Mali.

Decenas de acuartelamientos para “contener” la pobreza de poblaciones “amenazadoras” con rentas de 500 dólares anuales per cápita (de los países por tanto más pobres del planeta). Toda una muestra de verdadero cinismo y manipulación.

Las tropas españolas hacen de gendarmes en este “muro imaginario” y cruel.  Entrenan tropas para no mancharse las manos directamente, defienden emplazamientos “estratégicos” y “logísticos”, espían, trasladan tropas de otros países de un lugar a otro, … Todo ello de la mano de los principales actores de la agresión militar mundial: la UE y la OTAN. Todo ello bendecido y legitimado por la ONU, cada vez más inservible y tétrica.

Un mando español ofrece un pintoresco y aterrador ejemplo del papel horrible que juegan los militares españoles (y no son ninguna excepción) en todo este embrollo

Como Jon Snow, vigilamos el Muro pero lo que queremos es entrenar a los que viven al otro lado para que puedan ayudarnos a enfrentar a los yihadistas, que en este caso serían los caminantes blancos…

Se refiere el militar a la serie de moda como manual de alta política entre ciertos intelectuales de barra de bar

Ahora en serio, en términos de defensa nuestra misión es estabilizar estos países para evitar que el problema se extienda y llegue a nuestras fronteras

Ya ven: que “el problema” no llegue a nuestras fronteras. Salvo que “el problema” son ellos mismos, los militares, y las políticas de dominación que provocan.

Continúan los sargentos Juan Antonio Doncel y Kriscia Ramírez  desgranando sus “hazañas”. Ahora cuenta cómo entrenan a los pobrecillos que se alistan para que hagan la guerra que le interesa a Occidente

Hay que repetir y repetir. Enseñarles cosas muy básicas porque la mayoría cierran los ojos al disparar o apartan la cara por miedo. Son desconfiados, en el sentido de no se creen lo que no pueden ver. Por ejemplo, no entienden que el mortero pueda alcanzar un blanco situado al otro lado de una montaña. Lo ilustramos con juegos para que entiendan que es posible. Y también les cuesta el combate nocturno porque tienen miedo a los espíritus.

Sonroja escuchar esta muestra de prejuicios etnicistas y barbaridades, trufados de la brutalidad de quienes se dedican a enseñar el odio y a entrenar para la matanza, pero no es lo más cutre de todo.

Tercia el Teniente Coronel Billón

No tiene sentido entrenarlos para usar un armamento del que no disponen. Otro problema grave es que el país no tiene dinero para reclutar a más soldados y que los oficiales no se comprometen. Muchos dejan a sus soldados en la escuela y no se quedan a la instrucción, como si no fuese con ellos. En total han pasado por aquí 8.000 soldados, dos terceras partes de su Ejército regular

Existe una “patrulla social” con curiosas atribuciones. Merecerían un calificativo grueso, pero este blog no los soporta

Los niños se acercan con curiosidad y asoman la cabeza entre las piernas de sus madres. Sin soltar la mano del fusil, los militares les ofrecen caramelos envueltos con la bandera de España. Llevan unos cuantos en los bolsillos y los van repartiendo. De fondo, el río Niger, donde grupos de hombres y niños se afanan para sacar arena con la ayuda de palas y cayucos, en jornadas interminables en las que no ganan más de tres euros. Los soldados continúan el trayecto, sonriendo y saludando con la mano. Los fusiles no parecen incomodar a nadie. A su alrededor se siguen vendiendo mangos, jabones caseros y gasolina en botellas de cristal, distribuidas sobre tablones de madera.

En fin, todo muy costumbrista. Lamentablemente España está ahí, junto con los otros ejércitos de la UE y la OTAN, para ensombrecer las cosas.

Una frontera avanzada que, si lo miramos bien, sólo protege la violencia estructural y la dominación que ejercemos sobre pueblos empobrecidos a los que aún queremos estrujar un poquito más.

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