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¿De qué «nos protege» el CNI?

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https://www.flickr.com/photos/69230580@N05/6688267945

Fuente: One Magacine

Asombrosa la explicación laudatoria del CNI que ofrece el «Especial Agentes secretos y CNI» acerca de los «riesgos» de los que, en boca de su director, con cargo de Secretario de Estado, el General Sanz Roldán, antiguo JEMAD y con una pila de condecoraciones militares a sus espaldas.

Comencemos por destacar el perfil del «director» del CNI, porque el mismo despeja, si a alguien a estas alturas le sigue quedando duda, cualquier atisbo de incertidumbre sobre el carácter militar de dicho instituto. Por más que lo disfracen bajo la dependencia orgánica de Presidencia, el CNI, el espionaje español, es un ente militar. Y, para más inri, de tal enjundia que el actual Director del ente ha sido, nada menos, el jefe del Ejército hasta 2008 en que fue sustituido por el hoy miembro relevante de «Podemos», General Julio Rodríguez. Además es miembro nato del Consejo de Estado, lo que implica la extensión del poder y del pensamiento militar al propio Consejo de Estado.

Pero pasemos del dicho al hecho. ¿Que dice Sanz Roldan que hace el CNI?, ¿qué amenazas son esas de las que nos defiende?

Habla, primero, del tráfico de personas y ofrece un enfoque de éste bastante deprimente:

Un buen ejemplo es el tráfico de personas y la inmigración ilegal, que cada día sobrecoge más y llega a lugares que creíamos inimaginables: jamás pensábamos que nos íbamos a encontrar una patera en Alicante… pero ya ha sucedido y tenemos la obligación de proporcionar elementos de juicio para que esto no se produzca

El CNI, parece decir, quiere combatir el «tráfico de personas» y la «inmigración ilegal» no ofreciendo círculos virtuosos de políticas migratorias basadas en los derechos humanos, la cooperación internacional, o en políticas de codesarrollo; o entendiendo las causas estructurales de ésta, sino, sencillamente, intentando la represión y que la inmigración se retenga y no ocurra. ¿Gastamos dinero entonces para poner puertas al campo?, ¿para una política imposible y destinada al fracaso completo y al dolor de las personas?; ¿no hay que decir nada de la inmigración forzada por nuestras políticas estructurales de dominación o por las guerras propiciadas por la geopolítica estimulada por el bloque en que nos encontramos o por las armas que vendemos? ¿Es necesaria una estructura de espionaje para tratar la movilidad humana?

Pero el general no es hombre de una sola idea. Y por eso nos habla de una segunda preocupación de la que el CNI nos «defiende», las armas de destrucción masiva:

Otro ejemplo es la proliferación de armas de destrucción masiva, que se ha convertido en un hecho real. En algunos lugares de la Tierra ya se está enriqueciendo uranio al 20% y eso supone tener una capacidad altísima. ¿Qué se hará después? ¿Quién puede asegurar que sólo se utilizará con fines pacíficos? Para eso estamos los servicios de inteligencia

Asombra de nuevo la justificación del CNI. Vigila el enriquecimiento de uranio que hacen algunos países y que no puede asegurarse que vaya a ser utilizado para «fines pacíficos». ¿Israel, EE.UU., Francia, Rusia, Reino Unido, China, India …? No parece que se refiera el militar a estos. Si tenemos en cuenta que muy pocos países (concretamente 17) producen uranio en cantidad significativa, que muy pocos venden uranio enriquecido (Alemania, Australia, Brasil, Canadá, China, EEUU, Francia Holanda, Japón, Rusia, Reino Unido, Sudáfrica y tal vez Argentina) y otros pocos lo producen para fines propios (Irán, Pakistán, India, …), el riesgo que el militar explica parece más bien el riesgo de que estos estados canallas, la mayoría de ellos del bloque occidental, se quieran lucrar potenciando la inseguridad y la guerra y facilitando la proliferación del armamento militar que con la boca pequeña dicen rechazar, lo cual no parece ser lo que le preocupa al general y a su idea de la defensa.

Dice el general que otra de sus labores es luchar contra el crimen organizado, una especie de entelequia inconcreta que no queda claro en qué consiste y que, al decir del general, no ocupa a mucha gente española pero los «criminales organizados» usan nuestro territorio para cometer sus fechorías. No adivinamos a comprender, en este caso, qué necesidad de espionaje existe cuando, en el territorio estatal hay suficientes (e incluso abrumadoramente amplios) cuerpos policiales teóricamente encargados de estos extremos.

El general se refiere a otros peligros que combate el CNI, como el terrorismo internacional de carácter «islamista» principalmente, y a las «fuerzas» en el exterior. Es decir, una función militar que tiene que ver con la política de injerencia militar que España realiza y que, gracias a la obsesión militarista, nos ha convertido en parte en una serie de guerras y en enemigos de un gran número de pueblos.

En el colmo de la desmesura señala esta vuelta de tuerca militar que CNI contribuye a realizar «en nuestro nombre» pero sin nuestra opinión:

Hay lugares del mundo en los que nos afecta mucho lo que sucede. Estamos siempre atentos, por ejemplo, a lugares como Sahel o Somalia, donde hemos tenido e, incluso hoy tenemos, retos para nuestra seguridad, como secuestros de ciudadanos españoles».

Ya lo ven, el Sahel, dice, es importante para la seguridad española porque ocurren secuestros de ciudadanos españoles. ¿La intervención española en el Sahel viene causada por los «frecuentes» secuestros de españoles en la zona?, ¿desde cuándo suceden estos «secuestros»?, ¿cuál es su frecuencia?, ¿No tiene que ver más con la doctrina de defensa de fronteras avanzadas y con la política de agresión y imposición de influencia que ha emprendido Europa en la región?

En otro momento, al hablar de los agentes del CNI dice

Nuestros agentes están desplegados por todo el territorio nacional, pero también por 64 países del mundo. Podemos imaginarnos al que está en un destino atractivo, en París o Roma, pero también hay que pensar también en el que está en Yemen, en Burkina Faso o en Mauritania, en Níger o en Nigeria, o en el desierto de Mali

Y remata la jugada el general para firmar que están para defender las empresas multinacionales de matriz española y el mundo financiero, lo cual es evidente y ya se sospechaba.

La primera empresa que se presentó en el CNI durante mi mandato, respondiendo a mi ofrecimiento de ayudar a las compañías que quisieran establecerse en el exterior, fue Abengoa, que nos pidió saber la seguridad de una inversión en un determinado lugar y sus ejecutivos allí, pero hoy son muchas; y, también, a aspectos como la protección del sistema financiero, ya que en estos momentos existen dudas de que no sea, como otros elementos de la sociedad moderna, atacado

Así pues, una empresa española llega al CNI y le pide que le haga una investigación sobre la seguridad de una inversión y todos los españoles pagamos dicha investigación financiando al CNI.  Es decir, una empresa privada se vale del dinero de todos los españoles.  Y lo hacen, además, con garantía de secreto.

De modo que, recapitulando, el CNI, según su propio jefe, está para ofrecer una «defensa» militar y con un enfoque militarista al status quo y a las estrategias de dominio y protección de los «intereses» de los que se sirven y benefician de éste, pero no para defender la «seguridad humana» de las sociedades españolas, o la de otros pueblos donde nuestra huella nefasta es evidente. Para defender las empresas multinacionales, los negocios de estas, el sistema financiero, los militares que mandamos al exterior, los intereses de dominación, etcétera, peor no para defendernos de las agresiones reales y concretas a nuestros derechos.

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Ser espía del CNI es una cuestión de herencia

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Fuente: El confidencial

Nos informa El Confidencial del enchufismo, nepotismo y corrupción que persiguen al CNI, el cuerpo de espías de España:

Más del 75% de su plantilla -integrada actualmente por 3.500 funcionarios- la forman agentes contratados con el aval previo de un pariente o allegado de La Casa, bien en activo o antiguo miembro del servicio de espionaje, según aseguran a El Confidencial fuentes muy solventes.

Para nosotros la explicación no puede ser sino la confirmación de lo que ocurre en todos los mundos cerrados del estilo. El sistema militar es un sistema de castas (salvo para la carne de cañón) dominado por una oligarquía hereditaria e interesada en sus propios privilegios por encima de todo,  algo normal, por otra parte, en un reino tan hereditario como las otras tradiciones similares.

Según informa la citada fuente,

«El argumento oficial es que, de esta forma, se contribuye a minimizar los riesgos a la seguridad y las posibles fugas de información. Pero es un argumento falaz. No se selecciona a los mejores, sino a los que tienen mejores contactos. Hay casos gravísimos, como el del primer magistrado del Tribunal Supremo que tuvo la potestad de autorizar operaciones del CNI que afectan a derechos fundamentales de los ciudadanos, como el secreto de las comunicaciones, y que colocó a una hija en el centro».

Ni a la hija del magistrado, ni al nieto del general ni al sobrino del alto cargo se les va a pedir que se infiltren en un grupo islamista o se les va a destinar a una estación sensible del CNI, como pueda ser Argelia o el África subsahariana», argumentan las mismas fuentes, que, por razones obvias, se ocultan tras el anonimato. «Actualmente, y este es otro de los graves problemas del centro, apenas un 10% del personal puede ser considerado realmente operativo, es decir, agentes de campo que, por ejemplo, dominan el árabe o tienen capacidad para infiltrarse en un grupo hostil, detectar sobre el terreno una amenaza para la seguridad nacional, hacer seguimientos y penetraciones o poner micrófonos ocultos»

Para ser espía hay que tener estómago, dado que lo que hacen los espías (no vamos a revelar con ello ningún secreto) no es nada santo. Y estas cualidades, como las de estudiar por ejemplo o las de ser solidarios, se adquieren en un hondo proceso educativo y biográfico donde los referentes de cada cual y sus comportamientos van moldeando nuestro mundo propio.

Si uno, pongamos por caso, aprende a ser buena gente, honrado trabajador, activista social, porque se educó en ese caldo de cultivo, no será espía de mayor.  Si uno, en otro ejemplo, es hijo de un señor de la casta que tira de tarjeta negra y encima cuando se hace mayor tiene padrinos para ponerle en algún consejo de dirección a empobrecer al prójimo, lo vivirá con toda la naturalidad del mundo, sin miramientos. Y si uno es hijo de un espía y su vida y relaciones son así de tóxicas, el camino lo tiene expedito porque su carácter es capaz de tragar con todo y su allegado capaz de ponerle en la pomada del CNI a hacer méritos.

Un caso más de despilfarro y corrupción militar.

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Acuerdos de información secreta relativos a venta de armas

Samara

Fuente: Infodefensa.

Nunca deja de asombrarnos la dimensión turbia del mundo de la defensa.

Ahora España ha firmado unos acuerdos con Bélgica y Arabia Saudí para el intercambio de información privilegiada en el ámbito militar.

No se nos ocurre una conexión muy clara entre estos tres estados, a no ser considerar que las tres tienen un rey, como en los cuentos.

El caso es que escalofría lo poco que se conoce de este tipo de acuerdos, porque una de las características de los mismos es que son secretos, clasificados. Pero veamos, ¿de qué va la información clasificada que pueden suministrarse estos tres sitios tan dispares?  La revista de la patronal de la venta de armas nos aclara con la boca chica:

En concreto, en el campo de la industria de la defensa y el armamento, los contratos de fabricación, montaje o suministro implican a menudo el uso compartido de dispositivos o procedimientos confidenciales, por lo que se hace necesario establecer normas con arreglo a las cuales los Estados puedan compartir sin riesgo esas informaciones clasificadas.

Es decir, que de lo que compartimos secretos es de armas y fabricación y venta de las mismas.

¿Y por qué será secreto todo esto? ¿No tenemos una ley de transparencia precisamente para poner luz y taquígrafos en un negocio tradicionalmente considerado turbio y peligroso y para evitar el lado más peligroso del negocio armamentista?

Aclara aún más Infodefensa

Estos acuerdos constituyen, por tanto,un instrumento jurídico esencial que favorecerá el desarrollo de la industria española de la defensa y los intercambios comerciales bilaterales en este sector.

Es decir, que los acuerdos confidenciales recién firmados (léase secretos y vedados a la sociedad y al propio parlamento salvo la comisión de secretos oficiales de la casta) lo que favorece es la venta de armas sin más.

Y en el caso de Arabia Saudí.  ¿No es precisamente el carácter poco «homologable» de la satrapía Saudí el que obligaría a un mayor control público de los contratos de venta de armas a dicha tiranía?¿Cómo es posible proteger este negocio tan poco claro con secretismo oficializado?

Acuerdos similares tenemos con Turquía precisamente firmado en julio de 2014. Son una minoría dentro de los cientos de acuerdos de cooperación militar y defensa que España tiene firmados con distintos países y que muestran la desmesurada militarización de las relaciones internacionales en la que España está embarcada.

Y lo que es peor, la diputadesca partícipe en la Comisión de Secretos Oficiales tiene el voto de no revelar lo que allí se hable, con la aquiescencia de los partidos, incluidos los que dicen que tienen vocación transformadora, que no rompen con ese maldito y nefasto acuerdo y pisotean la democracia que tan grandilocuentemente proclaman a voz en grito.

Menos mal que el plumero se lo tenemos visto desde hace mucho.

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Otro aspecto de la seguridad que se militariza: la ciberseguridad

Dedicamos un artículo amplio al tema de la ciberseguridad porque es la primera vez que España tiene política en este sentido y nos parece importante analizar desde la perspectiva noviolenta esta nueva ampliación del concepto de seguridad hacia las redes telemáticas.

Documento oficial de la Estrategia de Ciberseguridad Nacional (2013).

El 5 de diciembre el Consejo de Ministros aprobó la Estrategia de Ciberseguridad Nacional 2013.  El documento lleva el sello del Departamento de Seguridad Nacional de Presidencia del Gobierno y fue aprobado por el Consejo de Seguridad Nacional, compuesto por los integrantes de la foto:

Hay que decir que el término ciberseguridad ya aparecía en la Estrategia Española de Seguridad de 2011, poco se había desarrollado desde entonces.

Lo primero que se destaca en la introducción del documento aprobado es que:

La Estrategia de Ciberseguridad Nacional se adopta al amparo y alineada con la Estrategia de Seguridad Nacional de 2013, que contempla la ciberseguridad dentro de sus doce ámbitos de actuación.

La Estrategia de Ciberseguridad Nacional (ECSN) consta de 5 capítulos:

Capítulo 1.  El ciberespacio y su seguridad.

El desarrollo de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) ha generado un nuevo espacio de relación en el que la rapidez y facilidad de los intercambios de información y comunicaciones han eliminado las barreras de distancia y tiempo. (…) las redes y los sistemas de información y de telecomunicaciones han venido a difuminar las fronteras, haciendo partícipes a sus usuarios de una globalización sin precedentes que propicia nuevas oportunidades, a la vez que comporta nuevos retos, riesgos y amenazas.

Cuando se inaugura un nuevo aspecto de la política de defensa hay que esperar que sean contestadas, en el primer documento que elabora el gobierno, las preguntas más básicas:  ¿Cuáles son estas amenazas, de qué nos tenemos que defender, a quién tenemos que defender?

La ECSN pasa a definir las características de los ciberataques:

  • Bajo coste:  muchas de las herramientas utilizadas por los atacantes pueden obtenerse de forma gratuita o a un coste muy reducido.
  • Ubicuidad y fácil ejecución:  porque es independiente de la localización de los agresores, no siendo imprescindible, en muchos casos, grandes conocimientos técnicos.
  • Efectividad e impacto:  debido a la ausencia de políticas de ciberseguridad, la insuficiencia de recursos y la falta de sensibilización.
  • Reducido riesgo para el atacante:  por la facilidad de ocultación y porque el marco legal es dispar o inexistente.

Los riesgos y amenazas son enumerados:

  • Estados extranjeros.
  • Causas técnicas.
  • Fenómenos naturales.
  • Hacking.
  • Conflictos.
  • Crimen organizado.
  • Amenazas internas.
  • Terrorismo.
  • Sabotaje.
  • Hacktivistas.
  • Individuos aislados.
  • Delincuencia.
  • Espionaje.
  • Organizaciones terroristas.

Estamos totalmente sorprendidos porque tras más de 6 meses de negociaciones el nivel de concreción es bajísimo:  causas técnicas (¿?), fenómenos naturales (¿?), conflictos (¿?).  Por otro lado, se nota, en la reiteración, una cierta fijación:  hacking, hactivistas;  terrorismo y organizaciones terroristas.  Parece que hay pocos riesgos y amenazas y los quieren duplicar para rellenar, si es así, nos extraña que no hayan incluido junto a crimen organizado, organizaciones criminales, y junto a individuos aislados, las individuas aisladas.  Por otro lado, ¿qué serán las amenazas internas?  ¿Volvemos a los tiempos de Franco en los que el enemigo éramos la gente de la calle?

También nos preocupa otro aspecto que se omite totalmente.  ¿Pueden los militares y civiles ejecutores de la ECSN convertirse en parte de lo que quieren combatir?  Es decir, mucho nos tememos que pare evitar el hacking van a hacer hacking, que para evitar el espionaje cibernético van a hacerlo ellos.  Así, nuevamente, lo que lograremos será que España se convierta en el enemigo de mucha gente.

Por otro lado, teniendo en cuenta el peligro que anunciamos, habría que tener un código ético y también un código de sanciones para que aquellos que se dedican a la ciberdefensa no puedan hacer, sin pagar por los malos usos, todo aquello que les dé la gana.

Capítulo 2.  Propósito y principios rectores.

Los principios rectores son muy bonitos:

  • Liderazgo nacional y coordinación de esfuerzos.  Ambos los asume el presidente del Gobierno.  (Pues si lidera Rajoy, vamos apañados, las amenazas y los riesgos se estarán carcajeando).
  • Responsabilidad compartida.  Todos los agentes públicos y privados, incluyendo también a los propios ciudadanos han de sentirse implicados con la ciberseguridad.  (¿Qué significa esto, que si algo sale mal, será culpa nuestra?, ¿que nos van a dejar decidir algo?, ¿que vamos a poder decidir cuánto dinero y a dónde va dedicado? Realmente es curiosísima y cansina la retórica del gobierno PPPSOE en la que nos quieren hacer sentir interesados e implicados en cosas sobre las que ni nos han preguntado).

Y todos ellos, respetando y fortaleciendo la protección y el pleno disfrute de los derechos fundamentales consagrados en nuestra Constitución y en instrumentos internacionales de la importancia de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos o el Convenio Europeo para la protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales.

Capítulo 3.-  Objetivos de la Ciberseguridad.

Son seis los objetivos que fija la ECSN:

Objetivo 1:  Garantizar que los Sistemas de Información y Telecomunicaciones que utilizan las Administraciones Públicas poseen el adecuado nivel de ciberseguridad y resiliencia.

Aquí aclaramos que resiliencia es  es la capacidad de un sistema de soportar y recuperarse ante desastres y perturbaciones.  Es decir, que se asume que no hay posibilidad de un adecuado nivel de ciberseguridad que nos proteja de los actos enemigos y que es tan importante dotarnos de capacidad de recuperación.

Objetivo 2:  Impulsar la seguridad y resiliencia de los Sistemas de Información y Telecomunicaciones usados por el sector empresarial en general y los operadores de Infraestructuras Críticas en particular.

Es decir, que esta parte del Estado, liderada por los militares, se pondrán al servicio de la seguridad y resilencia del sector empresarial.  Esto nos parece escandaloso pues supone que con el dinero de todos vamos a beneficiar a los grandes del sector empresarial.  Nada se dice de proteger y favorecer la resiliencia de las ongs o de los movimientos de base, ni de la sociedad en general.  Parece claro que la opción no es neutra sino que se configura otra vez para favorecer la seguridad, ciberseguridad en este caso, de las elites de la sociedad.

Objetivo 3:  Potenciar las capacidades de prevención, detección, reacción, análisis, recuperación, respuesta, investigación y coordinación frente a las actividades del terrorismo y la delincuencia en el ciberespacio.

Objetivo 4:  Sensibilizar a los ciudadanos, profesionales, empresas y Administraciones Públicas españolas de los riesgos derivados del ciberespacio.

¿Sensibilizar o adoctrinar?  Más bien parece que lo que buscan es que digamos que sí a todo lo que proponen aunque lo que proponen sea vaguedades como las que hemos visto más arriba.

Objetivo 5:  Alcanzar y mantener los conocimientos, habilidades, experiencia y capacidades tecnológicas que necesita España para sustentar todos los objetivos de ciberseguridad.

Es decir, ¿el gobierno se plantea gastar miles y miles de euros en llegar a unos conocimientos y habilidades que no explica cuáles son?  Quiere esto decir que España se va a dedicar, como nos tememos a formar hacktivistas, saboteadores digitales y espías del ciberespacio para hacer todos estos delitos con la cobertura legal de estar usando la fuerza del Estado?  Si esto fuera así, no estaríamos de acuerdo, al igual que denunciamos el terrorismo de estado.

Objetivo 6:  Contribuir a la mejora de la ciberseguridad en el ámbito internacional

Con los mimbres explicados anteriormente y sin explicar este punto, mucho nos tememos que simplemente el gobierno del PP pretende realizar, en la medida de lo posible, a escala española, las mismas actividades que recientemente han causado escándalo internacional y aceradas críticas europeas por parte del espionaje de Estados Unidos.  Parece que sí anuncian que España colaborará con los estados que necesiten capacitación mediante la política de cooperación al desarrollo, es decir, parece que se darán cursos en el extranjero que no serán financiados por el Ministerio de Defensa, sino por Exteriores, lo cual puede contribuir a aumentar el gasto militar oculto en otros ministerios diferentes al de Defensa.

Toda esta indefinición nos hace sospechar que esta ciberdefensa española va a ser otro peligro más para la sociedad española.

Capítulo 4.-  Líneas de acción de la ciberseguridad nacional.

  • Capacidad de prevención, detección, respuesta y recuperación ante las ciberamenazas
  • Seguridad de los Sistemas de Información y Telecomunicaciones que soportan las Administraciones públicas.
  • Seguridad de los Sistemas de Información y Telecomunicaciones que soportan las Infraestructuras Críticas.
  • Capacidad de investigación y persecución del ciberterrorismo y la ciberdelincuencia.
  • Seguridad y resiliencia de las TIC del sector privado.
  • Conocimientos, Competencias e I+D+i
  • Cultura de la ciberseguridad.
  • Compromiso internacional.

Capítulo 5.-  La ciberseguridad en el Sistema de Seguridad Nacional.

Imagen de Thiber

En la imagen anterior viene bien explicadito, y como una imagen vale más que mil palabras …

Lo que queda claro es que va a haber dos comités, suponemos que con media docena, una docena o docena y media de personas cada uno, que cobrarán sus buenos sueldos por hacer … ¿nada?

La verdad es que tampoco nos queda claro.  Sólo dar relevancia a la noticia de El País que asegura que ha habido mucho rifi-rafe por la presidencia del Comité de Ciberdefensa entre los responsables de Presidencia (CNI), Industria, Exteriores, Interior y Defensa.

Finalmente, se ha optado por una solución salomónica. Los altos cargos del CNI, Interior, Industria, Defensa y Exteriores se turnarán, por periodos de un año, al frente del comité. El primer turno corresponderá al director del centro de inteligencia, Félix Sanz —o, en su defecto, a la secretaria general del CNI, Beatriz Méndez de Vigo—, que será el Representante Nacional de Ciberseguridad y representará a España en los foros internacionales.

Además, sobre la financiación de estas nuevas estructuras de la defensa patria, hay que destacar que

La estrategia carece de dotación económica, por lo que su puesta en práctica dependerá de las asignaciones previstas en los presupuestos de los distintos ministerios.

Otras vertientes de la ECSN:  el negocio.

Curioso.  Hace poco hacía su aparición el primer think-tank español sobre ciberseguridad.  Se llama Thiber y está dirigido por Enrique Fojón, Guillem Colom y Adolfo Hernández.  Y que cuenta con la colaboración de tres entidades públicas:  la Universidad Autónoma de Madrid, el Centro de Seguridad Industrial, ISMS Forum Spain;  y tres entidades privadas:  Vulnex, Ecix y Secure Tech.

Mucho nos tememos que este sea otro intento, disfrazado con el miedo que mete a la gente el tema de la seguridad, para hacer otro negocio con los amiguetes.  No olvidemos que la cúpula del Ministerio de Defensa han sido importantes miembros del negocio armamentístico.

Según Atenea Digital hay 600 empresas esperando a que se desarrolle esta ECSN para lucrarse

de ayudas para implementar el software necesario para que Pymes y grandes empresas no sean vulnerables a robo de información industrial o estafas. Precisamente, según ha sabido Atenea, esta dotación económica aún inexistente será articulada a partir de los presupuestos de los distintos ministerios implicados, sobre todo Interior, Industria y Defensa.

¡BINGO!

Ayudas a los industriales, más gasto militar, más gasto militar oculto en Interior e Industria. Una vez más, el viejo truco.

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¿Tiene relación la política migratoria con la industria militar?

Fuente: Migrantes.

Hemos leído en la revista «Migrantes» de la Casa del Migrante de Tijuana el artículo «La política migratoria de Estados Unidos y la detención y deportación de migrantes como industria» , ilustrativo de la política migratoria de Estados Unidos, que analiza el negocio económico que supone la política migratoria estadounidense tanto para las empresas de «seguridad» que gestionan las cárceles privadas de aquel lugar, como para las industrias «accesorias» de venta de armas, material antidisturbios, aparatos de control y otros.

Según la articulista, el cambio a peor de la política migratoria de EEUU a partir de la aprobación de la Patriot  Act publicada tras los atentados de las torres gemelas y la conversión progresiva de la inmigración en una materia de «seguridad nacional», la militarización ha venido a asentarse en la materia migratoria, tanto en el control interno y externo de las fronteras, la implicación de los servicios policiales y de espionaje y, en fin, todo el enfoque asociado, lo que incluye la vinculación de la migración irregular a los suculentos negocios del tráfico de armas, droga, personas y el enfoque relacionado con la gran paranoia americana del terrorismo internacional.

El artículo no abunda mucho en la relación evidente que existe entre políticas migratorias que favorecen la inmigración ilegal y tráfico de armas que, como se sabe, lucran a las principales empresas de este macabro sector, y se centra más bien en el hecho de que el enfoque dado a las políticas migratorias y particularmente a las deportaciones (396.906 en 2011, 409.849 en 2013 y una tendencia al alza) y detenciones de migrantes (unos 400.000 en cárceles «civiles») comporta todo un mercado tanto para las empresas que gestionan las prisiones privadas estadounidenses (el principal emporio en este sentido es la sociedad Correction Corporation of América, que cotiza en bolsa, mantiene más de 60 empresas asociadas, tiene implantación en 21 estados federados y administra más de 80.000 presos) , como para el propio sector de la defensa y la seguridad, que provee de armas, material y servicios destinados a la represión de los  migrantes.

El artículo nos ha parecido, al margen de la difusión de la triste realidad que plantea,esclarecedor desde un punto de vista antimilitarista, pues refleja el desplazamiento hacia una mayor militarización de la política migratoria de EEUU que, según nuestro punto de vista, también ocurre en la política europea.

Aquí también la política migratoria ha empezado a formar parte de las agendas de la política de seguridad. No tenemos sino que comprobar las reuniones de ministros de los últimos días. Aquí también se han puesto en marcha programas de control militar de las fronteras (Frontex, Proyecto Perseus) y se ha ampliado la vigilancia militar de éstas mediante el uso de drones hasta las «pre-fronteras«. Aquí también existe una ingente inversión de las industrias militares en seguridad enfocada a este control político migratorio.

Ojo al concepto de prefrontera.  Alucinante la cara dura que hay que tener para no sólo acuñar ese término sino implementarlo con políticas que no dejan de ser agresivas con otros países.  Cuando la defensa era defensiva defendía las fronteras.  Para muchos éstas han dejado de tener sentido económico, social y político.  Pero nuestros gobernantes van por otro lado y con el término prefrontera se adueña, de facto, de los espacios de otros países y hacen valer sus derechos en ellos, sin respetar su soberanía ni a sus poblaciones.  Nuestra política defensiva, por lo tanto, se vuelve política agresiva.

Y por si nos quedaba algo, aquí también anuncian los Ministerios de Defensa e Interior la privatización futura y de la mano de las industrias de seguridad y defensa de una gran parte del control social ejercido hacia todo tipo de personas, inmigrantes incluidos.

La expansión del militarismo a la inmigración es una tendencia. Nos la narra la autora del artículo que comentamos para el caso americano, pero aquí se evidencia que ya nos llega esta nueva moda.

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Ciber reserva voluntaria británica

Fuente:  El País.

El Gobierno británico ha sorprendido al mundo al anunciar la creación de un cuerpo de reservistas para formar un Ejército cibernético. La creación de ese cuerpo, anunciada por el ministro británico de Defensa, Philip Hammond, tiene como misión no solo defenderse de ataques cibernéticos, sino estar preparados para lanzar sus propios “ataques en el ciberespacio”. Se entiende por guerra cibernética el uso de ordenadores para trastornar las actividades de un país enemigo, especialmente mediante ataques deliberados a sus sistemas de comunicaciones.

Si lo hace una persona o un grupo de personas es considerado ilegal, ilegítimo, horroroso.  Destruir ordenadores, robar datos, infiltrar virus, todo ello está mal visto si lo hace cualquiera.

Pero, si lo hace un Ministerio de Defensa, sin regulación legal, sin garantías para terceros, sin control parlamentario y judicial, …, pues nada.  Todos tan contentos.

¿Y, en el fondo, para qué sirve esta moderna iniciativa?:

El verdadero objetivo de ese paso, sin embargo, no está claro. El ministro Hammond ha hablado de disuasión, aunque algunos expertos opinan que eso no es técnicamente posible en materia de ciberseguridad. Otras explicaciones que se manejan van desde la mera propaganda para distraer la atención sobre el impacto de las políticas de ajuste a una maniobra para concienciar a la opinión pública o simplemente un intento de atraer genios informáticos en un momento en el que un gran segmento de la población desconfía cada vez más de los servicios secretos británicos.

Todo el resto tiene los claros tintes militares de las cosas que se hacen por la patria:

1.-  De la nada se pasa a ser prácticamente imprescindible:

Estamos invirtiendo una parte cada vez mayor de nuestro presupuesto en capacidades de alta calidad como herramientas cibernéticas, de inteligencia y de vigilancia para mantener la seguridad del país

La Ciber Reserva será una parte esencial para asegurar que defendemos la seguridad nacional en el ciberespacio. Esta es una fantástica oportunidad para que expertos en la industria de Internet puedan poner sus conocimientos para que sean aprovechados por la nación

2.-  Los civiles ponen el trabajo y los militares se llevan el sueldo:

El Ministerio de Defensa no ha aclarado cuáles son las compensaciones que ofrece a quienes quieran formar parte de esta nueva fuerza cibernética, pero sí ha explicado qué condiciones han de cumplir para poder ser aceptados.

Los candidatos han de ser mayores de 18 años; británicos o de un país de la Commonwealth; haber vivido en Reino Unido al menos los últimos cinco años; ser capaces de comprometerse a realizar un entrenamiento de entre 19 y 27 días al año, incluidas dos semanas consecutivas y varios fines de semana; tener tiempo libre en fin de semana para apoyar misiones de ciberseguridad de la defensa; superar un proceso de seguridad; y, por supuesto, tener “aptitudes cibernéticas excepcionales y verificables”. Entre las cualidades más apreciadas cita una cuarentena de tipo general o relacionadas con redes, lenguajes, calificaciones y cuerpos profesionales a los que se pertenece.

Pero, en definitiva, el asunto es muy preocupante porque se van a dedicar dineros, esfuerzos, gente y recursos a la ciberguerra:

un ciberataque puede destrozar las comunicaciones del enemigo, sus arsenales atómicos y químicos, sus aviones o sus barcos. “La gente piensa en lo militar como algo de tierra, mar y aire. Nosotros hace tiempo que hemos incorporado una cuarta esfera: el espacio. Estamos ante una nueva frontera en materia de Defensa. Durante años hemos estado construyendo una capacidad defensiva para protegernos de ciberataques. Eso ya no es suficiente”, advierte. “Para disuadir, has de tener capacidades ofensivas. Vamos a construir en Gran Bretaña una capacidad de ciberataque que nos permita responder en el ciberespacio a los enemigos que nos atacan, poniendo lo ciber como una actividad militar convencional junto a tierra, mar, aire y espacio”.

Por otro lado, como cualquier escalada agresiva y violenta, sólo marca el camino de la espiral continua y devastadora de violencia:

Thomas Rid, profesor del King’s College y experto en guerra cibernética, cree que no. “Construir un arma cibernética significa atacar primero. Construir una capacidad ofensiva exige conocer de antemano cuál es el objetivo, en detalle, incluyendo configuraciones singulares de sistemas industriales de control, conocidos como SCADA. Conocer esos objetivos exige penetrar primero el objetivo, a través de agresivos sondeos de inteligencia. El efecto de eso es la escalada, no la disuasión”, ha declarado a The Guardian. Y en declaraciones al Financial Times, Rid sostiene que hacer ahora públicos los planes de poner en marcha una fuerza cibernética atacante “puede ser contraproducente porque otros protagonistas pueden reaccionar de forma que todos estemos menos seguros”. La guerra de las galaxias ya está aquí pero no se libra con sables de luz, sino con pantallas y teclados.

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La ciberdefensa estrambótica o el ciberataque calculado

Fuente: abc

A muchos nos sorprendió la modernidad de las fuerzas armadas españolas en lo referente a ciberdefensa:

El Mando de Ciberdefensa -creado oficialmente por el Ministerio de Defensa en el mes de febrero- será un órgano perteneciente al Estado Mayor de la Defensa, integrado en la estructura operativa de las Fuerzas Armadas. Tendrá su cuartel en Retamares (Madrid) y antes de que su capacidad inicial operativa sea una realidad el jefe del Estado Mayor de la Defensa, almirante Fernando García Sánchez, deberá aprobar la instrucción sobre «Organización del Mando Conjunto de Ciberdefensa de las Fuerzas Armadas».

También se ha informado de un considerable aumento en su plantilla:

En una reunión informativa ante el ministro de Defensa, Pedro Morenés, el general de brigada detalló que el recién creado Mando de Ciberdefensa contará con una plantilla de 70 personas, de las cuales 49 serán militares y 21 civiles. Actualmente, su personal se cifra en 19 personas, teniendo que elevarse la plantilla en los siguientes dos meses.

¿Y qué es lo que van a hacer este Mando de Ciberdefensa y sus 70 empleados?

Entre los cometidos del Mando de Ciberdefensa se encuentran garantizar el libre acceso al ciberespacio con el fin de cumplir las misiones asignadas a las Fuerzas Armadas; ejercer la respuesta oportuna, legítima y proporcionada ante amenazas o agresiones que puedan afectar a la Defensa Nacional y obtener, analizar y explotar la información sobre ciberataques e incidentes en las redes y sistemas de su responsabilidad.

El Mando, según su responsable tiene tres capacidades: defensa, explotación y respuesta. La primera refiere a la defensa de «nuestros sistemas de información ante ataques» y recuperarlos en caso de fallo o inutilización total o parcial.

La explotación se relaciona estrechamente con labores de inteligencia al entrar en los sistemas adversarios e investigar «lo que hay en ellos». Por último, la capacidad de respuesta, ha explicado el general, es «literalmente la capacidad de ataque» para neutralizar total o parcialmente los sistemas adversarios.

Como ven ustedes, 70 militares se van a dedicar a lo que no nos gusta que hagan en nuestros ordenadores:  espiarlos y destruirlos.

No nos informan bajo qué garantías legales lo van a realizar y a nosotros nos surgen muchas dudas:  ¿alguien les controlará?, ¿necesitarán autorización de un juez?, ¿cuál es la metodología de control para estos ciberataques que va a realizar el Ministerio de Defensa español?, ¿habrá control parlamentario o control técnico?, ¿habrá informes anuales?, ¿se harán responsables de los desperfectos que provoquen y que no sean justificados?, ¿algún desperfecto será justificado, bajo qué circunstancias?, ¿espiarán y destruirán ordenadores extranjeros o también nos tenemos que preocupar los nacionales?, ¿tendrán alguna responsabilidad política y/o penal los gestores de Defensa por este aparataje de intromisión en la vida de la gente?

Parece que están decididos a hacer la trampa y el mal uso antes de legislar lo que les pueda controlar.

Al final nos acabamos preguntando, nuevamente, ¿quién es el enemigo?  Y cada vez parece más claro que ellos son el enemigo.

Bajo el halo de modernidad que supone hablar de ciberdefensa y el escudo omnipotentes de alegar necesidades nacionales de defensa, lo que prevemos es una utilización sin cortapisas basada en el secretismo habitual en temas de defensa y generadora de violencia dentro y fuera de nuestras fronteras.  Hablan de ciberdefensa en los titulares, pero ocultan los ciberataques para los que se están preparando.  ¿Es esto terrorismo de Estado?

Desde aquí reivindicamos un control serio y eficaz sobre el Mando de Ciberdefensa.

Entretanto, la sociedad sigue desinformada, los políticos de la oposición sin ejercer, …

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¿Deben los estados pagar rescates de sus secuestrados?

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Fuente:  El País.

Según hemos sabido a raíz del caso de Philippe Verdon y su familia, Francia ha cambiado de usos y ahora ya no pagará el rescate de los franceses secuestrados en los conflictos internacionales, ni permitirá que lo paguen las empresas o aseguradoras, aún a riesgo de que este comportamiento conlleve la muerte o la tortura de los secuestrados.

Se supone que esta medida intenta ofrecer el rostro duro de Francia para evitar ser presa del chantaje y ayudar a que los secuestradores se financien gracias a esta práctica de secuestros y extorsiones.

El caso de Philippe Verdón tiene la particularidad de que este señor era un agente de la inteligencia francesa en Mali, donde Francia ha emprendido una guerra por intereses muy poco loables.

Con esta medida Francia se asimila a la práctica que realiza al respecto Estados Unidos y Reino Unido, aunque la particularidad de estos dos es que, además, no informan a sus ciudadanos de los secuestros para no generar alarma, lo cual es, cuando menos, mucho más indecente.

Hollande, que desde luego no pasará a la historia como un pacifista, explicó su necesaria lucha sin cuartel contra el terrorismo con afirmaciones que nos parecen de un cinismo casi insuperable:

Estamos en una situación de víctimas. Nuestros conciudadanos están en manos de una facción que no tiene ni fe ni ley y que solo conoce el dinero y la fuerza.

¿Son en realidad víctimas estos franceses?, ¿conocen la fe o la ley? ¿no conocen estos mismos y manidos argumentos los otros?¿Sólo conocen el dinero y la fuerza los enemigos de Hollande? ¿No pueden decir éstos algo parecido de Francia?

Es lo malo de desvirtuar toda la verdad y de usar cualquier tipo de justificación para legitimar la violencia y la guerra, que sirven para todos por igual.

Pero volvamos a la práctica. ¿Se debe pagar o no por los secuestros?¿Vale más el objetivo que se persigue que las vidas humanas?¿impedir el chantaje es más importante que salvar una muerte cruenta? Son preguntas que tienen muy mala respuesta cuando, como ocurre habitualmente, el que se niega a pagar no tiene la suficiente inocencia en el conflicto y mantiene intereses en el mismo poco claros.

Por cierto, añadimos que Margallo afirma que España tampoco pagará los secuestros de los cooperantes o que, en su defecto, recobrará a los secuestrados lo que tenga que pagar.

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La competencia entre los cuerpos y fuerzas del seguridad del Estado deriva en incompetencia.

Fuente:  el confidencia.

La competencia entre las Fuerzas de Seguridad del Estado, incluidas las policías autonómicas, en la batalla común contra el terrorismo y el crimen organizado no es un fenómeno nuevo. Pero cuando esa rivalidad degenera en falta de colaboración e incluso ocultación de información sensible con tal de apuntarse el éxito antes que nadie y colgarse primero la medalla, quien saca mayor tajada es el propio criminal. 

¡Cómo será la cosa que hasta se ha irritado EE.UU!:  La «fuerte rivalidad» entre la Guardia Civil, la Policía y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) «bloquea el libre flujo de información» entre las fuerzas de seguridad y «socava la capacidad de España» para hacer frente a los riesgos.  Así rezaba un cable clasificado secreto remitido por la embaja de EE.UU. en Madrid al Departamento de Estado en septiembre de 2005que analizaba la amenaza del terrorismo islamista tras el 11M.

Cuatro años después el problema persistía:  otro cable de la embajada estadounidense en Madrid, éste de mayo de 2009 y con el sello de confidencial, afirma sin rodeos: «Eliminar el aislamiento, la falta de colaboración y la incompatibilidad entre el Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil y el CNI sigue siendo un desafío para el Gobierno».

Las diferencias también son de política exterior entre diversos ministerios:  Un cable con el marchamo de secreto fechado en enero de 2009 pone de manifiesto la agria disputa entre el CNI y los ministerios de Industria y Asuntos Exteriores a propósito de la exportación a Irán de tubos de acero que podrían ser utilizados en el programa nuclear iraní. Según reveló el entonces responsable de Desarme y No Proliferación Nuclear, Carlos Torres, a sus interlocutores en la embajada de EEUU en Madrid, tanto el CNI como Miguel Ángel Moratinos, en ese momento jefe de la diplomacia española, se enfrentaron abiertamente con el ministro de Industria, entonces Miguel Sebastián, que autorizó  la venta al régimen de los ayatolás del material pese a la firme oposición de aquéllos.

En resumidas cuentas, todos hemos de colaborar con los cuerpos y fuerzas (eso nos dicen machaconamente los diversos ministerios y los medios de comunicación), pero ellos no colaboran entre sí.

Otro ejemplo más de la incompetencia armada.  Parece que en lo único que se concentran es en agredir a los activistas que protestan.

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Los proyectos del Jefe del Estado Mayor de la Defensa

Fuente: Revista Atenea.

Nos hacemos eco de una extensa entrevista al Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante Fernando García Sánchez. Son varios los asuntos que se tratan:

Los proyectos del JEMAD son impulsar todo aquello que se oriente a mantener y, si cabe, mejorar la calidad de nuestro personal, la eficacia en el combate y la eficiencia en la gestión de los recursos disponibles.

  • Así, el proyecto prioritario del JEMAD es asesorar al ministro de Defensa para poner en marcha la trasformación de las FAS para adaptarse a la crisis. Para ello, la primera fase de este proceso es la presentación, antes del verano, de un documento con una serie de propuestas que hagan apropiado, practicable y aceptable el proceso de transformación para que las FAS sean más eficaces, proyectables y sostenibles, en un marco presupuestario definido y estable que permita un planeamiento de capacidades a medio y largo plazo.

Parece ser que hay muchas dudas en los altos mandos militares para optar, en cuanto a estrategia militar, entre tres opciones: revisar la Estrategia de Seguridad que hizo Solana para el PSOE, redactar una nueva, o dejar la Estrategia de Seguridad como está y, simplemente, redactar una nueva Directiva de Defensa Nacional. El JEMAD parece inclinarse por redactar una nueva Directiva de Defensa Nacional lo antes posible y abordar el asunto de la Estrategia en paralelo.

  • Por otra parte, en cuanto a la restructuración de todos los grupos de trabajo del Ministerio de Defensa, el JEMAD presentó en febrero de 2012 al ministro un estudio llamado Visión 2025, que incluye, a grandes rasgos, previsiones y directrices para que los grupos de trabajo, formados por personas de los cuarteles generales de los Ejércitos y la Armada y del Órgano Central, puedan elaborar un estudio más detallado.
  • Como el CNI se ha trasladado al Ministerio de Presidencia, se está potenciando el CIFAS (Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas).
  • Se va a dar prioridad, en estas condiciones de crisis, a la operatividad de aquellas unidades que tienen previsto su despliegue (eufemismo de intervención en el extranjero).
  • Se está planteando una reducción de aproximadamente el 20 % de nuestra presencia en Líbano.
  • Los recortes también van a propiciar que el adiestramiento vaya a ser en simuladores en vez de en condiciones reales.
  • Se va a potenciar la exportación de armamento como única medida que es capaz de taponar el agujero de la deuda militar.
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