Archive for efectivos militares

AUME hace lobby

Por Cristina Cifuentes

Fuente: La Vanguardia

AUME (Asociación Unificada de Militares Españoles) tiene un nuevo Secretario General, Iñaky Unibaso, que, como no puede ser menos, lucha por los derechos sindicales de sus asociados y ofrece sus apuestas a quien quiere oírlas.

Ha explicado en un desayuno informativo mantenido con periódicos que uno de sus propósitos actuales es mantener reuniones con los distintos partidos parlamentarios para hacerles ver sus puntos de vista y propuestas, entre las que incluye la igualación salarial de los militares con la Policía y la Guardia Civil, que ganan más que ellos, y que los soldados mayores de 45 años puedan seguir reenganchándose al Ejército a partir de dicha edad.

No quiere soldados jóvenes (el principal argumento por el que Defensa no quiere soldados de más de 45 años es su edad), o no tan jóvenes, porque, dice, no estamos en los Tercios de Flandes (que al parecer eran todos unos pimpollos), y porque las nuevas acciones militares se basan más en la logística que en la juventud. Añade que en el ejército actual no todos tienen por qué ser guerreros (de hecho una gran parte son burocracia y oficialidad en dique seco).

Dice el Secretario General que un Soldado por término medio gana unos 15.000 euros anuales, mientras que un Guardia Civil o un Policía Nacional gana unos 20.000; y que un Sargento gana  unos 23.000 euros, mientras que un Sargento de la Policía Nacional supera los 29.000 y un Sargento de la Guardia Civil los 26.000, agravio mayor cuando miramos la retribución de un Teniente del Ejército, 27.000 euros, frente a los Tenientes de Guardia Civil y Policía Nacional superan los 31.000.

Está bien comparar la escala de sueldos con los de Policía y Guardia Civil, que tampoco son mancos, pero puestos a hablar de agravios, podría haberse comparado con los salarios medios en la sociedad civil y reivindicar, en justa correspondencia, un espectacular aumento de salarios de tantos millones de civiles subempleados, mal pagados y altamente cualificados. Y no hacer ni siquiera mención a este grave problema de toda la sociedad nos parece un tanto insolidario.

No debe concernirle al sindicalismo militar la desprotección laboral de los civiles, que ni son militares, ni Guardia Civiles o Policías, sino gente del común y desarmada.

Podría también haber abundado, a la hora de tratar el tema de los soldados mayores de 45 años, en el verdadero problema del ejército, ese que lo hace presupuestariamente inviable: el gran tema del gigantismo militar. Porque el meollo de la cuestión es que tenemos el enorme lastre de contar con muchos más efectivos de los que se necesitan y de gastar la inmensa mayoría del presupuesto del Ministerio de Defensa en pagar sueldos a militares que sobran y por no hacer nada. Pero debe ser que el sindicalismo militar sólo se fija en los intereses de sus asociados, no en la solución de los problemas de la sociedad.

Podía haber añadido, puestos a ello, que contamos con una reserva que paga más de 500 millones de euros al año a miles de oficiales que no se necesitan y que sobran, por la imprescindible actividad de tocarse las narices, sin atreverse a acabar con esta ofensa al sentido común. Pero debe ser que denunciar los privilegios propios tampoco hace al caso al sindicalismo militar.

Temas estos que, ya de paso, podrían mirar los políticos a los que van a vender el caramelo del agravio comparativo, desde un planteamiento alternativo de estas situaciones y del modo de resolverlas,  tal como ya abordados en el texto que, al efecto de los soldados mayores de 45 años, elaboramos hace poco más de 1 mes, y ya cuenta con más de 8.000 visitas.

Porque el mensaje del sindicalismo militar, por legítimo que se nos antoje, se centra demasiado en pedir una igualación que suena a defensa de intereses corporativo y egoísta, con deliberado olvido de los problemas de toda una sociedad, y  elude abordar problemas de índole estructural que afectan a la insostenibilidad y la sangría que supone un gigantismo militar anacrónico y que soportamos injustamente con nuestros impuestos.

Tal vez con un ejército menor y destinado a otras cosas, se podría pagar mejor a los soldados imprescindibles.

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Soldados de más de 45 años: ¿nuevos privilegios?

Fuente:  Elaboración propia:  Soldados de más de 45 años:  ¿nuevos privilegios?

Un nuevo debate sobre el militarismo y sus múltiples privilegios se está colando de rondón en los medios militares, pero está pasando desapercibido en los medios civiles.

Os ofrecemos un nuevo documento de 51 páginas en el que analizamos la problemática que genera el Ministerio de Defensa con el mal trato habitual a sus soldados.  Esta vez concierne a los soldados que tienen más de 45 años y que Defensa considera que ya no son aptos para prestar servicio:

Como resumen de nuestra propuesta, aquí os presentamos las líneas generales:

1.- Hay que relacionar el problema de los soldados y marineros de más de 45 años con el contexto general de sobredimensionamiento en personal del Ejército español. En
2017 se han presupuestado 4.530 millones de € (3’29 millones de € más que en 2016),el 59’3 % de lo que va a gastar el Ministerio de Defensa.  Asumir estos soldados hasta su jubilación plantearía nuevos problemas de gasto militar.
2.- El problema del sobredimensionamiento del personal militar no responde a las necesidades defensivas del Estado español, pero sí conlleva un gran despilfarro.
3.- Además, hay que contar con que el personal de la Guardia Civil es también personal militar y su existencia hace aún mayor el sobredimensionamiento del personal militar.
4.- Es un problema que deriva de la opción del Ministerio de Defensa por el personal joven. No quiere contratar personal mayor de 45 años y sí rejuvenecer sus plantillas en soldados y marinería.
5.- Es un problema específico del Ministerio de Defensa cuyas consecuencias se quieren trasladar al resto de las Administraciones Públicas.
6.- Ninguna solución justa puede conllevar militarizar la Administración Públicavolviendo funcionarios a los militares de + de 45 años por hecho de llegar a esa edad,contraviniendo principios constitucionales como el artículo 14, 23.2 y 106.2.
7.- Ninguna solución justa puede conllevar tampoco privilegiar a los mayores de 45 años militares (unas 7.000 personas en los próximos años de la legislatura) frente a los civiles (actualmente hay 1.810.444 personas civiles paradas de mayores de 45 años que no disponen de los privilegios que los militares sí.

 

 

 

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Examinadores militares para conductores civiles

Por Ana

Fuente: El confidencial

Pues sí, al final se confirma. Muchos jóvenes tendrán la suerte incierta de ser examinados del carnet de conducir por militares de carrera.

Las bases que la DGT ha sacado para las nuevas plazas de examinadores (hay al parecer un importante déficit de estos) reservan 36 plazas para militares, porque como se sabe nada mejor que la milicia para adquirir las habilidades necesarias, qué digo yo para examinar a unos mindundis, sino al propio Fernando Alonso que se nos ponga por delante.

Los militares que pasen el proceso selectivo y obtengan la calificación de “elegibles” (porque al parecer habrá otros que sean inelegibles por razones que se nos escapan, dada la gran cualificación para cualquier cosa que incorpora el hecho de ser militar) tendrán que realizar un curso de diez semanas “en las que se les formará como examinadores civiles de tráfico”.

¿Quiere decirse que tras el proceso hay que civilizar a los susodichos?, ¿que antes de las diez semanas su cualificación de examinadores no es aún civil y en arduo proceso necesitarán desmilitarizar sus cabezas? ¿O de qué otro modo hay que entender eso de formarlos como examinadores civiles?

De modo que en 2018 cabrá ya la posibilidad de ser examinados por un militar para sacarse el carnet “civil” de conducir.

¿No es este ejemplo de “reserva” de puestos de trabajo a militares un agravio inadmisible?, ¿o es que queremos militarizar cada pequeño espacio de nuestra convivencia?

¡Ponga un militar en su vida!, puede ser el nuevo lema de tráfico para el año 2018.

Menudo morro.

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Los mayores ejércitos de la OTAN

Imagen de Le Mouvement de la Paix

Fuente:  OTAN.

País20102017
Estados Unidos1,4271,308
Turquía 495387
Francia 234209
Italia193181
Alemania 235179
Reino Unido 198161
España 131121
Polonia100111
Grecia 128107
Canadá 6173
OTAN (total)3,5723,174

Si analizamos la tabla adjunta, podremos darnos cuenta de algunos datos relevantes:

  • La OTAN utiliza, como poco, 3.174.000 personas para la defensa.  Decimos que como poco porque somos consientes de que, al menos, España no ha incluido los guardias civiles que tienen naturaleza militar.  También cobran de lo militar y suponen gasto militar los reservistas, que tampoco están contabilizados.  Suponemos que la OTAN utiliza, cándidamente, los datos que le dan los países y, por ello, también suponemos que estas cifras no son del todo reales, sino que están ajustadas bastante a la baja.
  • La OTAN ha bajado el número de sus tropas en el periodo 2010 – 2017 desde 3.572.000 a 3.174.000, es decir, 398.000 militares menos, un 11’15 % menos.
  • La OTAN se fundamenta en Estados Unidos, que representaba en 2010 un 39’94 % de los efectivos y que en 2017 alcanzó el 41’20 %.
  • De los 28 países de la OTAN, en 7 han subido el número de militares, en 21 han bajado.
  • Las subidas de militares en la OTAN han tenido como claros protagonistas a los países del Este, más cuanto más próximos a Rusia.  Polonia, octavo ejército de la OTAN, que ha subido en 11.000 efectivos, un 11 %.  Otros países que han aumentado el número de integrantes de sus ejércitos ha sido Estonia de 5.400 a 5.700, un 5’5 %;  Letonia, de 4.800 a 5.700, un 18’75 %;  Lituania de 7.900 a 14.000, un 77’2 %;  Noruega, de 19.000 a 20.000, un 5’26 %;  Rumanía de 67.000 a 70.000, un 4’47 %;  y Canadá de 61.000 a 73.000, un 19’67 %.
  • La mayor bajada en número de efectivos se ha producido en Estados Unidos:  119.000, Turquía 108.000, Alemania 56.000, Reino Unido:  37.000, Grecia 21.000, Portugal 16.000, Italia 12.000, España 10.000.  En este caso destacan las fuertes bajadas de los mayores contribuyentes de la OTAN y las del flanco sur.
  • Número de soldados y extensión del país no son directamente proporcionales.  Países inmensos como Estados Unidos y Canadá tienen ejércitos muy diferentes en cuanto a número de soldados.  Por lo tanto, la cantidad de soldados no es factor directo de la cantidad de kilómetros cuadrados que tienen que defender.
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¿Revisar el régimen profesonal de la tropa o cambiar de modelo?

Por Biheta

Nos provoca la pregunta que pone título a esta entrada el debate que tuvo lugar en la Comisión de Defensa del pasado 24 de noviembre de 2016, según aparece en el Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados, Comisión de Defensa, Sesión número 2 y que dio lugar a la aprobación de una subcomisión que estudiará la situación de la Tropa y Marinería, con especial atención a los soldados que llegan a la edad de 45 años con compromisos de permanencia de larga duración y que, al llegar a dicha edad, a tenor del artículo 10 de la actual Ley de Tropa y Marinería, no se permiten nuevos reenganches y deben abandonar el ejército.

El contexto de dicha comisión venía alimentado por una sorda pero continua presión de algunas asociaciones de militares, principalmente AUME, para que el gobierno derogase este impedimento, permitiendo que los soldados y marineros mayores de 45 años pudieran seguir en el Ejército superada esa edad, así como por dos pasos mediáticos de cierto recorrido: la caminata a pie desde Badajoz hacia Madrid de dos exsoldados, Fernando Tello y David Rodríguez, concernidos por esta situación y la anunciada manifestación para dos días después de la celebración de la comisión en la capital de cientos de militares en reclamación de una solución a su “despido” inminente.

Con estas premisas, el grupo de Podemos presentó al Parlamento una Proposición No de Ley (PNL) para instar al gobierno a abolir el referido artículo, proposición que fue enmendada por Ciudadanos y que posteriormente motivó la petición por el PSOE de que en vez de abordar este asunto en una proposición No de Ley, se creara una subcomisión específica para que, con participación de expertos varios, asociaciones, gobierno, etc., se pudiera emitir un dictamen al gobierno con las conclusiones y las medias que el parlamento considerara se deberían tomar.

La discusión de la PNL de Podemos y de la propuesta de crear la referida subcomisión se debatieron, como decimos, en la segunda sesión de la Comisión de Defensa, el día 24 de noviembre. La lectura de las intervenciones nos ha llamado la atención y, en nuestra opinión, intenta poner el carro antes que los bueyes, lo que, si es que no se pone remedio, vendrá a resolver el problema no resolviendo nada, o agravándolo.

¿Cómo definen en problema?

Es evidente que la definición que se haga de un problema, el cómo se enmarca, predetermina en cierto modo las respuestas que puedan darse al mismo. En este caso, como iremos viendo, la mirada al problema desde una determinada óptica (cuando hay al menos otra bien diferente, más compleja y más incómoda también) conlleva que la solución previsible no pueda ser sino dar un giro de tuerca más y en la mala dirección al problema real, agravándolo.

Para entender lo que, acuciados tal vez por la agenda mediática, preocupa a sus señorías, hemos leído las actas con el debate mantenido entre los diputados de la comisión de defensa referida:

Lo define bien la diputada Zaida Cantera de Castro, del PSOE, la promotora de la iniciativa de crear la subcomisión de estudio, cuando dice

Los militares profesionales de tropa y marinería temporales alcanzan los cuarenta y cinco años: en ese momento no se les renueva el compromiso de larga duración porque -todo hay que decirlo- así lo establece la ley.

Que este es el problema y no otro, es, al parecer, algo en lo que está de acuerdo todo el arco parlamentario, con un pequeño matiz, en este caso del diputado Tarno Blanco, del PP, que lo redefine como cuestión del envejecimiento de la tropa, lo cual afecta a la operatividad de la misma, porque, al parecer, una tropa vieja, a diferencia de otros sectores, es inservible (no así un gobierno empolvado y viejuno, donde, daría la impresión, la vetusta e inamovible experiencia es un grado). Lo dice así

Hay muchos problemas en la tropa, pero el principal -lo ha dicho la representante del Grupo Socialista- es su envejecimiento, la falta de operatividad de la fuerza, porque nos encontramos con tropa envejecida que no puede cumplir sus funciones. En todo eso es en lo que tenemos que trabajar en esa subcomisión.

Podríamos señalar, no sabemos si a modo de anécdota o para alegrar la mañana a los lectores, que a esta definición del problema, se aportó la meritoria contribución desde el grupo mixto de otro enfoque tangencial, el del diputado Salvador Arméndariz, quien malgastó la oportunidad de exhibir su innegable talento para explicar su punto de vista acerca de Rita Barberá, a la que rindió homenaje en una especie de salida del tiesto

… Quiero trasladar mis condolencias a su familia, a sus amigos, también a la familia del Partido Popular, y trasladar al señor presidente y a todos los compañeros de esta Comisión una cierta sensación de amargura en ese final, un sabor amargo porque diera la sensación de que en esta democracia no rige la presunción de inocencia. Hoy no podemos decir otra cosa, sino el hecho de que esta persona no podrá defender su honor frente a las acusaciones…

Ya lo ven, la Comisión de Defensa no siempre trabaja con igual intensidad.

A partir de esta definición del problema unánime (y quitando el punto de color del diputado Salvador Armendáriz), podemos encontrar matices, como, por ejemplo, los de Ciudadanos cuando dice que para solucionar “el problema” hace falta cambiar la ley de tropa y marinería. Lo dice así el Diputado Gutiérrez Vivas, quien en un exceso de énfasis llega a considerar a estos soldado con contrato de larga duración como funcionarios (que no lo son) despojados de sus derechos

… todos queremos -por lo menos Ciudadanos lo quiere- cambiar esta ley de los cuerpos de tropa y marinería, porque es injusto lo que se está haciendo con estos trabajadores, funcionarios y miembros de las Fuerzas Armadas,

O los de Podemos, que señalan que todo esto es un caso claro de lesión de derechos laborales que se soluciona restituyendo a los militares estos derechos, como fija en su intervención el diputado Alonso Cantoné cuando afirma que

nosotros desde hace tiempo siempre hemos considerado que el modelo diseñado era injusto, que en cierta forma afectaba a la dignidad de los profesionales porque estaba generando una precariedad laboral, igual que en otros sectores, que además no se compensaba con aquello que sí recoge la ley, que son los derechos, que es la capacidad de apoyar, formar, titular y empoderar a esos militares para que una vez hayan acabado su periodo puedan reintegrarse lógicamente en la sociedad con todas las capacitaciones para hacer cualquiera de las profesiones que hayan podido desarrollar durante su tarea militar, que no necesariamente tiene que ser militar.

O la lista desplegada de medidas que la diputada Cantera de Castro desplegó y a las que luego nos referiremos.

En suma, el problema se define como una situación de agravio de los soldados y marineros que por ley tienen que abandonar el ejército al cumplir los cuarenta y cinco años, perdiendo su carrera y poniendo a sus familias en grave situación. Y definido así el problema, únicamente cabe una solución: desenredar el entuerto y cambiar la ley, como pidió Podemos en su Proposición No de Ley, presentada por el portavoz de dicho grupo parlamentario en la comisión de defensa y por el portavoz del grupo parlamentario en aquel entonces.

Nos queda una duda: ¿es ese el problema? Lo abordaremos un poco más tarde, para centrarnos ahora en otros aspectos del debate igualmente enjundiosos.

El origen del problema

De algún modo, definido el problema de la manera explicada, el origen del mismo no puede sino encontrarse en la supresión del servicio militar y el establecimiento de un ejército profesional, como dice el diputado del PP Mateu Ísturiz,  en su intervención:

Hemos llegado a esta situación precisamente por una actuación del Gobierno del Partido Popular, la Ley 17/1999, que eliminó el servicio militar obligatorio.

Pero la supresión del servicio militar obligatorio generó una ansiedad en la sociedad española en el sentido de que querían unas tropas profesionales para estar a la altura de las circunstancias y una profesionalización en el cumplimiento de las tareas asignadas por la pertenencia a ciertos organismos internacionales y tener una proyección exterior en aquellas misiones en las que participábamos.

Mateu ofrece una explicación no sólo falsa en cuanto al origen del problema, sino también claramente manipuladora en la propia interpretación del fin de la mili como una especie de concesión natural y liberal del PP (y no como consecuencia de una lucha antimilitarista que erosionó suficientemente la legitimidad de esta larga e inmoral servidumbre, usada además como escuela de control y adoctrinamiento por el franquismo que al parecer no existió en el relato de la derecha) y de lo que querían los españoles (lejano por cierto tanto al intervencionismo internacional, como a la descarada alineación con las políticas agresivas de la OTAN, el aumento del gasto militar y los demás problemas que aquejan a la sociedad por culpa del militarismo impuesto).

Sin embargo, este origen del problema definido por el PP es compartido por los demás, que lo cifran de uno u otro modo en la aplicación de la actual Ley de Tropa y Marinería, con la que se quiso regular la condición de los militares con contratos de larga duración.

Podemos preguntarnos de nuevo si el origen del problema es, como se dice, la supresión de servicio militar y la profesionalización de las fuerzas armadas. Anticipamos que, en nuestra opinión, tampoco.

Las previsibles soluciones

A pesar de que las intervenciones de los diputados en la ya tantas veces referidas segunda sesión de la comisión de defensa señalaron que debería esperarse al trabajo de la subcomisión, con la aportación de informes de los diversos departamentos ministeriales y la comparecencia de expertos por definir para ayudar a los diputados a elaborar su propuesta al gobierno, lo cierto es que en la propia sesión ya se anticiparan las soluciones, todas ellas previsibles, al asunto tratado.

Comencemos por las que planteó Podemos con su PNL, rechazada en esta sesión de la Comisión de Defensa para dar lugar a la subcomisión que en teoría debe abordar de forma más global el problema.

Podemos, que como decimos asumió la propuesta de la AUME y su enfoque como un problema de derechos laborales de los militares, propone romper el nudo gordiano:  si el problema es el artículo que prohíbe permanecer en el ejército a estos soldados entrados en años, suprímase el artículo para que permanezcan en servicio. No sabemos si en calidad de soldados veteranos de tropa y marinería, o pasando a algún otro grado militar en el ya abigarrado escalafón (aprovechemos para apuntar una de las aristas del verdadero problema de gigantismo de nuestro desmesurado ejército), o, peor aún, ingresando como funcionarios en cualquier otra administración que se preste.

Podríamos apelar a la locura de convertir sin más a estos soldados en fijos del ejército, incrementando más aún el grave problema de sobredimensión de nuestro ejército y sobrecargando los ya inmorales presupuestos militares con salarios y emolumentos para cuando accedan a la reserva, o la más insensata solución de convertirlos en funcionarios o privilegiarlos con una vía de acceso directo en otras administraciones, solución no sólo peligrosa por lo que supone de militarización de la administración pública, sino también por contravenir el principio de igualdad de todos los españoles en el acceso a un trabajo y porque supone un verdadero agravio comparativo frente a los millones de parados sin privilegio alguno, y porque contraviene el principio constitucional de concurrencia y competitividad en el acceso a la función pública, aspectos que, en aras a atender a las reclamaciones de los militares, Podemos no ha valorado suficientemente.

La misma solución, pero diciendo que no es la de Podemos, es la que parece desprenderse de las palabras del diputado de Ciudadanos Gutiérrez Vivas, para quien, además, la ley no ha garantizado los esfuerzos de reintegrar a otros nichos laborales a estos militares, con lo que se supone que además querrá potenciar este aspecto a futuro, y añade, algo lacrimosamente,

La realidad es que esto no se ha hecho y estas personas se ven abocadas a perder su condición de militares en activo, su empleo, y pelear en un mundo laboral que para ellos es en muchas ocasiones desconocido, sin la adecuada competencia y en desigualdad de oportunidades con otras personas, y más en un momento de crisis en el que el propio mundo laboral está en plena reestructuración.

No nos imaginamos lo que pensará el tal Gutiérrez de los trabajadores en paro de larga duración, los jóvenes parados y sin fututo, los subempleados, empobrecidos y demás categorías que pelean en un mundo laboral desconocido y de feroz competencia, que en parte es cual es gracias a los partidos que aprueban y sostienen las políticas neoliberales diseñadas desde las instituciones más retrógradas de Europa en beneficio de la élite. Y, casi, no nos lo queremos llegar a imaginar.

Para el PP, en boca del diputado Tarno Blanco, la solución pasa por aggiornar la ley de tropa y marinería, como no puede ser menos, pero no por suprimir el compromiso temporal, del que dice que es necesario para evitar el envejecimiento de la tropa que es suficientemente conocido por los soldados que firman los contratos de larga duración desde el principio, sino por potenciar más las actividades de SAPROMIL para ofertar salidas profesionales, ampliar las plazas en policías locales y otro tipo de convenios con las otras administraciones para que los soldados puedan concurrir a ellas, e incrementar las ofertas de plazas de las academias de suboficiales para los soldados que quieran optar alas pruebas de acceso

Quien planteó un cuadro más estructurado de temas a abordar fue la diputada del PSOE Cantera de Castro, que señaló

  • Formación técnica de los militares profesionales, con titulación homologada para la vida civil.
  • Obtención de titulaciones oficiales del sistema educativo general, principalmente de FP grado medio y certificados de profesionalidad.
  • Revisar el sistema actual de temporalidad de los compromisos de corta y larga duración para:
    • Garantizar mayor estabilidad y seguridad.
    • Que las FAS puedan aprovechar mejor su capacitación y experiencia para determinadas especialidades.
  • Tener en cuenta el rejuvenecimiento de los efectivos para la escala, pero con un margen de discrecionalidad mayor que el actual sistema.
  • Fomentar vías para que los soldados que abandonen las Fuerzas Armadas puedan reincorporarse y cuando lo hagan estén altamente cualificados.
  • Fomentar las vías de incorporación al mercado laboral.
  • Planes de formación ocupacional con itinerarios individualizados, en colaboración con el Ministerio de Empleo.
  • Reserva de plazas en las convocatorias de empleo público del conjunto de las administraciones públicas
  • Mejorar el SAPROMIL tanto en número de ofertas como en perfiles
  • Habla del pago de 7.200 euros anuales a los soldados y marineros que superan los 45 años y solicitan pertenecer a la reserva de especial disponibilidad y pide analizar esto desde el punto de vista social y económico.

Definido el problema de los soldados de 45 años del modo en que lo hace la Comisión de Defensa, es lógico que las soluciones no puedan moverse mucho del marco de las propuestas señaladas, muy deprimente porque, de ponerse en práctica, no harán sino agigantar un problema ya de por sí desmesurado y que heredamos desde el franquismo, el enorme e innecesario ejército que mantenemos, tanto en efectivos como en mandos, un problema, éste sí, que requiere solución, pero una solución que levanta ampollas en una derecha militarista y con amplia complicidad con la oficialidad militar, la cual se vería muy afectada por una solución real del problema, y en una izquierda deslumbrada por la cada vez menos posible idea del ejército democrático y del pueblo y, por qué no decirlo, cada vez más separada de la visión pacifista y antimilitarista que promueve un cambio de paradigma e la idea de seguridad, para centrarse en la seguridad humana y en la apuesta por desinventar el modelo de defensa vigente para asumir, de forma gradual y en paralelo, la consolidación de una defensa social noviolenta (en la línea de la defensa de los derechos sociales que ya se efectúa en tantos campos por organizaciones diversas, de índole ecologista, feminista, de derechos sociales, solidaridad, etc.).

El trabajo de la subcomisión

La subcomisión se pretende nutrir de diversos instrumentos de trabajo:

  1. informes y comparecencias del gobierno y de diversos departamentos del Ministerio de Defensa.
  2. expertos que no se han definido
  3. la opinión de varias asociaciones de militares. Concretamente se citan AUME, Asociación de Tropa y Marinería Española y con la Asociación profesional de suboficiales.

Con este coro tan poco plural es altamente improbable que se aborden los problemas reales del gigantismo del ejército, de su evidente falta dé lógica, de la desmesurada proporción de un mando por cada 1´7 soldados, de la abundancia de oficiales en todo el escalafón, desde generales, donde contamos con muchos más de los que la ley permite, descendiendo por lo diversos grados; de la existencia de una reserva para los oficiales que permite que pasen a una situación de retiro previa a la jubilación en la que pueden compatibilizar el cobro de un salario militar por no hacer nada con un trabajo en lo privado y que nos cuesta más de 500 millones de euros del presupuesto, de la propia dimensión justa de las fuerzas armadas, del desmesurado, despilfarrador y poco transparente gasto militar español y, más allá de ello, de para qué queremos un ejército y cuáles son los objetivos que hay que defender, cuales los riesgos, amenazas o enemigos y el papel que quiere desarrollar en todo esto España.

Resolver el problema real implica reducir drásticamente el ejército, pues es innecesario y costoso y su mantenimiento impone restricciones en necesidades básicas de la sociedad, pero si la solución que se busca  va a pasar por consolidar el gigantismo del ejército, creando más fijos, la insostenibilidad del modelo será cada vez más importante.

Sin embargo, tal vez alguien levante en esta subcomisión el dedo para indicar, como el niño del cuento, que el rey está desnudo, que donde sitúan el problema sólo está un señuelo, y que el verdadero problema exige algo más que estudiar la situación de los soldados veteranos y de algo distinto a mantener la actual y desmesurada estructura y dimensión del ejército.

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Convocatoria de oposciones del estado: 629 plazas para Defensa y 557 para el resto de ministerios

El BOE de 8 de mayo de 2014 convoca 1.186 plazas libres para personal fijo, mediante oposiciones del Estado.

Sorprende comprobar que la inmensa mayoría de estas son para el MInisterio de Defensa, como se ve en el siguiente gráfico.

Las plazas convocadas para Defensa son en concreto:

  • 41 plazas como personal laboral fijo con las categorías de Titulado Superior de Gestión y Servicios Comunes, Titulado Superior de Actividades Técnicas y Profesionales y Titulado Superior de Actividades Específicas, en el Ministerio de Defensa y sus organismos autónomos, según Disposición numero 4.988, Resolución de 27 de abril de 2017, de la Dirección General de la Función Pública, del Ministerio de Hacienda (ver en BOE).
  • 390 como personal laboral fijo con las categorías de Oficial de Gestión y Servicios Comunes y Oficial de Actividades Técnicas y Profesionales, en el Ministerio de Defensa y sus organismos autónomos, según dispòsición 4990 Resolución de 27 de abril de 2017, de la Dirección General de la Función Pública,(BOE)
  • 28 plazas como personal fijo con las categorías de Titulado Medio de Actividades Técnicas y Profesionales y Titulado Medio de Actividades Específicas, en el Ministerio de Defensa y sus organismos autónomosm según disposición 4991 Resolución de 27 de abril de 2017, de la Dirección General de la Función Pública (BOE)
  • 170 plazas, por acceso libre, como personal laboral fijo con las categorías de Técnico Superior de Gestión y Servicios Comunes, Técnico Superior de Actividades Técnicas y Profesionales y Técnico Superior de Actividades Específicas, en el Ministerio de Defensa y sus organismos autónomos, conforme a Disposición 4992 Resolución de 27 de abril de 2017, de la Dirección General de la Función Pública BOE

Vista la convocatoria de funcionariado que se realiza y publicita como una gran oferta de empleo, no queda sino decir que lo que se oferta es militarismo, no funcionariado. Otra vez más un evidente agravio comparativo  y una elocuente muestra de lo que el PP entiende por políticas sociales y por refuerzo del funcionariado.

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El inhumano coste de la guerra en Colombia

Impresionante infografía la que les presentamos:  las cifras de la guerra en Colombia.

¿Qué destacar de este informe gráfico?  Todo.

¿Cuál es el futuro de un país en el que se gasta 120.000 veces más en Defensa que en Empleo Público , o 80.000 veces más en Cultura?

¿Por qué se empeñan nuestras élites en que lleguemos a gastar el 2 % del PIB en Defensa cuando se ve claramente que a mayores cifras, en Colombia el 17’9 % del gasto en Defensa sobre el total de los Presupuestos, más posibilidades, o mejor, más seguridad, de guerra?

Destacamos un dato que viene en pequeñito y que quizá se os pase.  El número de funcionarios:

  • Ministerio de Defensa:  23.993
  • Policía Nacional:  179.172
  • Ejército Nacional:  233.765
  • Armada Nacional:  35.526
  • Fuerza Aérea:  10.562
  • TOTAL: 483.018

Casi medio millón de funcionarios dedicados a la guerra y la violencia.

El presupuesto de Defensa ha ido creciendo a razón de 1 billón de pesos por año, comenzando a contar desde los 12’6 billones de pesos del 2000 hasta los 27’7 billones de pesos de 2014.

Quizá sea una forma rápida o coloquial de decirlo, pero puede que en ella se encierre mucho contenido político.

Nos referimos al concepto de “el coste de la paz”, en ello incluyen los 14.600 millones de pesos que costaron las conversaciones de paz, los 20 millones de pesos que cuesta cada reinsertado, los 4’13 billones de pesos que se gastó entre 2000 y 2014 para resarcir económicamente a las víctimas, y los 139.268 pesos que le ha costado al Estado la protección de los más de 2 millones de menores de edad desplazados.

Nos parece totalmente mentira e interesado el título.  No es el coste de la paz, es el coste de las secuelas de la guerra que ha afligido a Colombia.

Y falta el coste de los muertos y heridos en la guerra, el coste ecológico, el coste en infraestructuras destruidas, el coste relacional entre l@s colombian@s, el coste de todas aquellas políticas de vivienda, educación, sanidad, etc., que se pudieron hacer pero que no se hicieron por gastar en lo militar, … el coste de ser uno de los países más desiguales del globo.

Nos debería hacer reflexionar este ejemplo de violencia directa, estructural y cultural, nos debería hacer tomar posiciones claras a favor de la paz.

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Al menos 1’35 millones de € gasta Defensa a los curas castrenses

Imagen de Catalia Gracia Saavedra

Fuente:  El Diario.

En otras entradas hemos hablado del concepto de coste militar, todo aquello que no computa en los presupuestos del estado o cuya cuantificación es muy difícil o imposible de concretar y que, sin embargo, contribuye a subir el gasto militar de la sociedad.

Uno de los rubros que hemos incluido en este apartado ha sido lo que tiene que ver con lo religioso.

¿Qué tiene que ver con la defensa nacional el que los legionarios, guardia civiles, marinos, etc., se dediquen en Semana Santa y otras fiestas religiosas a llevar tallas en procesiones?  ¿Les pagamos también para eso, o es una manifestación religiosa que deberían hacerse al margen de uniformes y de actividades oficiales de los ejércitos?

Pero hay una parte de la relación Iglesia-Ejércitos que sí se puede empezar a cuantificar:  lo que se gasta el Estado en los curas castrenses:

  • 1 arzobispo
  • 5 vicarios, con cargo de general.  Uno para el Ejército de Tierra, otro para la Guardia Civil, otro para el Ejército del Aire, otro para la Armada y el último para la Policía Nacional.
  • 82 capellanes castrenses.

Sus sueldos los paga el Ministerio de Defensa con cargo al concepto 120 de retribuciones básicas y 121 de retribuciones complementarias.

“Sus retribuciones básicas se encuentran asimiladas a un nivel 26 de la Administración General del Estado”.

Mirando la legislación vigente, la retribución básica de ese nivel funcionarial prevista por el Ministerio de Hacienda para 2017 llega a 14.824 euros más otros 570 por cada trienio de servicio. Además, estos curas reciben un complemento de empleo que varía entre los 771 euros mensuales para los asimilados a comandante, los 807 euros para los capellanes con más de 15 años de antigüedad (como tenientes coroneles) y los 842 para los sacerdotes con más de 25 años (como coroneles), según el decreto que regula sus pagas.

También está previsto añadir al sueldo un complemento específico que va de 465 a 752 euros mensuales, según el Reglamento de retribuciones de las FFAA. Así, según la normativa, un capellán recién entrado en servicio percibiría unos 32.900 euros brutos anuales.

Su jefe, el arzobispo Juan del Río, ganó el año pasado 59.832 euros salidos de los Presupuestos Generales del Estado, según admite el Ministerio de Defensa tras una petición de acceso a información pública realizada por eldiario.es a través del portal de transparencia. Es un 5% más que en 2012.

Toda esta información devine de la contestación gubernamental a una pregunta de la socialista Zaida Cantera.

Es decir, los 82 capellanes más los 5 vicarios son 87 curas al servicio de las Fuerzas Armadas.  Tirando por lo bajo, suponiendo el sueldo más bajo posible y sin trienios, lo cual es mucho tirar por abajo, habría que multiplicar estos 87 curas por 14.824 € brutos al año, lo que nos daría un total de 1.289.688 € anuales, más los 59.832 que cobra el arzobispo, darían un total de 1.349.520 de € que paga el contribuyente, por lo bajo, a los capellanes castrenses.

Además, 77 capellanes han participado en misiones internacionales y, de ellos, más de la mitad han asistido en tres, cuatro, cinco y hasta seis misiones.

con el consiguiente aumento de sueldo.

¿Tienen algún sentido este oficio y su gasto consiguiente?

La Vanguardia nos informa de que:

La asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas está garantizada en España a través de los Acuerdos firmados en 1979 entre el Estado Español y la Santa Sede.

otra razón para acabar con dichos Acuerdos de 1979 y dar otro paso hacia la aconfesionalidad estatal.

Muchas veces hemos argumentado, aunque sea preguntado, que España pertenece a los militares.  Este asunto de los curas castrenses es otro ejemplo más de que las Fuerzas Armadas son un Estado dentro del Estado.  Y el enésimo ejemplo de despilfarro militar.

Cuando hablamos de transarme hay algunos ejemplos fáciles y rápidos para argumentar qué empleos son inncesarios entre el militarismo actual, además, con estos 1’35 millones de € se podrían implementar programas anuales que defendieran aspectos concretos que sí que tienen que ver con lo que realmente la sociedad quiere defender, la Seguridad Humana.

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Convocatoria de plazas de tropa y marinería y nuevas plazas para Guardia Civil

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Fuente: BOE

Estamos de enhorabuena. El BOE acaba de anunciar la resolución 452/38045/2017 de 9 de marzo, del Ministerio de Defensa, por la que se convocan 2.000 plazas de soldados y marineros para 2017.  Además, se prevén 2.346 plazas para guardia civil, según El Comercio.

En total: 4.346 nuevas plazas para el Gasto Militar.

Es curioso. Rajoy y su alter ego en Ciudadanos cacarean hace días un gran pacto para convocar unas cien mil plazas de funcionarios, pero las noticias relativas a los Presupuestos del Estado de los últimos días, vienen a desmentir esta convocatoria (al menos para lo que queda de 2017) porque no se han dotado partidas para tales convocatorias.

Sin embargo, y sin Presupuestos de 2017 aún, sí hay dotación para aumentar la plantilla de soldados en 2.000 personas (sin contar las plazas que también se han convocado para policías), pues se convocan estas plazas.

Hay dinero para lo que se quiere.

Pero la convocatoria de 2000 plazas de nuevos soldados nos mete en otro callejón sin salida. Veamos:

Hace pocos días, con apoyo de Podemos, que  en materia de defensa suele tener un planteamiento plano salvo cuando hay una reivindicación de los sindicatos militares por medio, se levantaron protestas de los soldados de tropa y marinería que al llegar a los 45 años, al no poder continuar reenganchándose, deben abandonar el ejército. Los militares viejunos y Podemos piden que se consolide el puesto de estos militares y que por tanto su contrato se mantenga.

Sin embargo, el grave problema de nuestros gloriosos ejércitos es de personal sobrante. Sobran militares, tanto mandos, como efectivos y reservistas. Y convocar más plazas no parece que sea la mejor solución para resolver este grave problema.

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El despilfarro de las 26 bandas de música de las Fuerzas Armadas

Imagen de Contando Estrelas

Fuente:  El Diario

Muchas veces hemos criticado el despilfarro de los ejércitos. Por ello recomendamos la lectura sosegada de nuestro dossier sobre despilfarro militar, con más de 21.000 visitas.

Lo volvemos a comprobar con un nuevo ejemplo.  Ahora con las 26 agrupaciones musicales de las Fuerzas Armadas.  Pero antes de dar nuestras opiniones queremos que lean lo esencial de la noticia para que ustedes mismos vayan haciéndose una idea del asunto (por cierto, no olviden que estamos hablando de la Defensa Nacional, de defender nuestra patria y nuestras fronteras contra el terrorismo islamista, por ejemplo):

En las Fuerzas Armadas hay 26 agrupaciones musicales que participan en festivales y que ofrecen cientos de conciertos “militares y civiles” viajando “por dentro y fuera de España”

(…)

El grupo musical del Cuartel General del Aire está formada por “40 suboficiales y 30 militares profesionales de tropa, incluidos los miembros de la Banda de Cornetas y Tambores”. El año pasado realizó nada menos que 150 actuaciones musicales.

Entre los eventos en los que participan estas bandas se aclara que “el más importante es el de rendir honores a Sus Majestades los Reyes y a los jefes de Estado y de Gobierno extranjeros de visita oficial en nuestro país, por ejemplo, en el Pabellón de Estado del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas”.

La Unidad de Música quiere seguir creciendo y mejorando por lo que en el reportaje se explica que “tiene ya  aprobada la incorporación de cuatro chelos y dos  contrabajos para conseguir la dimensión sinfónica que aporta la cuerda a una banda de música”. “Sus componentes lo mismo tocan pasodobles”, que acometen piezas de música clásica,

De cara al futuro,el objetivo que se plantea es “crear en su seno, con sus propios músicos, otras formaciones de estructura más pequeña, bien de música de cámara -como el quinteto de metales o el dúo de flauta y clarinete ya existentes- o una big banda que lea y toque música de jazz, por ejemplo”, desvela la publicación.

Entre sus “actos extraordinarios”, es decir, las salidas que realizan al extranjero, se encuentran la participación en el Festival Military Tattoos, “en los que ha participado en diversas ocasiones la unidad”.  Pero también colaboran en actos benéficos. En España su primera actuación oficial de 2017 fue en el concierto Contra el Cáncer celebrado en la localidad madrileña de Getafe.

¿Ven ustedes relación con la defensa nacional?  ¿Estamos mejor defendidos de nuestros enemigos con estas 26 bandas de música militares?  ¿Tocan tan mal que aumenta nuestra capacidad disuasiva ante el enemigo?  ¿Estamos siguiendo militarmente la máxima de que la música amansa a las fieras y, por lo tanto, al enemigo?

Probablemente todos estemos de acuerdo en que las bandas de música militares no tienen nada que ver, actualmente (y desde hace mucho tiempo), con las guerras ni con la defensa nacional.  Quedaron obsoletas.

Sin embargo, ahí están.  Porque, en el fondo, sí tienen una función en la defensa nacional.

Son parte de la propaganda militarista.  Simple y llanamente.  No sirven para otra cosa.

En nuestra opinión son un despilfarro más de lo militar.  Están ahí porque los militares, por máxima, no quitan nada de lo que es militar.  Porque lo militar no se cuestiona.  Porque lo militar no se modifica.  Porque, como ellos dicen, lo militar y la defensa nacional es cuestión de Estado, que quiere decir que no se permite opinar diferente.

Hace poco lo dijo nuestra ministra de Defensa, Cospedal: sin la seguridad no tiene sentido tener educación ni sanidad.  Podría haber añadido que tampoco tiene sentido, sin música militar, la educación ni la sanidad.  El razonamiento, su pobreza, su idiotez, no se sostiene de ninguna manera.  Pero ahí está la música militar, por los siglos de los siglos.

¿Les parece a ustedes despilfarro militar?

Pues al diputado Gabriel Rufián parece que también.  Por ello ha presentado un montón de preguntas parlamentarias para intentar aclarar qué hay de despilfarro en todas estas bandas.

Nos tememos que mucho porque ya sólo la presencia de 70 militares en el grupo musical del cuartel general del aire, con todos sus sueldos y gastos nos parece dinero despilfarrado.  ¿Cuál será el total?

Además, no sólo a Rufián, a Utopía y a muchos de los lectores les parece despilfarro.  La noticia acaba así:

El diputado de ERC explica a eldiario.es que el interés por este asunto le ha llegado a través de asociaciones militares que le han expresado dudas sobre “si es necesario tanto dispendio en este tipo de actividades dentro de las Fuerzas Armadas”.

¿Es urgente una auditoría independiente de las Fuerzas Armadas?

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