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Los riesgos de la sociedad: dos enfoques contrapuestos (Defensa Militar y Seguridad Humana)

Imagen de Robert Reimer

Fuente:  DSN

Desde hace una docena de años el Foro Económico Mundial publica sus informes Global Risks Report.

Nos ocupamos hoy del Informe sobre los Riesgos Globales de 2017.  En él han participado 750 expertos y se centra mucho en el caso estadounidense. Tan sesudo informe no se queda calvo al apostar por los riesgos más probables que se presumen para este año:

La edición de 2017 señala, como aquellos riesgos de mayor probabilidad de que ocurran, los sucesos derivados de una climatología extrema, los flujos migratorios no voluntarios a gran escala, los grandes desastres naturales, los ataques terroristas a gran escala, y los incidentes de robo o de fraude masivo de datos.

En función del grado de impacto, los cinco riesgos identificados son, por este orden, las armas de destrucción masiva, los sucesos derivados de una climatología extrema, las crisis relacionadas con el agua, los grandes desastres naturales y el fracaso en la mitigación y adaptación de los efectos del cambio climático.

Todos ellos se pueden abordar, si lo pensamos con detenimiento, por métodos no militares de manera más efectiva que mediante armas, guerras y ejércitos.  Son más propios de un enfoque de seguridad humana que de un enfoque militar.  Sin embargo, desde DSN, el Departamento de Seguridad Nacional, un apartado de Presidencia de Gobierno, preferirían convencernos de que lo fundamental es que sigamos usando las mismas metodologías fallidas contra problemas que son incapaces de resolver.  Como vemos una visión muy contradictoria la del Gobierno español.

El Global Risks Report 2017 se estructura en tres partes: el paisaje de los riesgos globales, los desafíos políticos y sociales, y la gestión de la cuarta revolución industrial.

El paisaje de los riesgos globales
En el informe Global Risks Report 2017 se destaca una significativa y creciente interrelación de los riesgos sociales, económicos y políticos. El informe resalta cinco áreas de riesgos globales, para las que se precisa una acción urgente:

Crecimiento económico y reformas del mercado capitalista: Desde el comienzo del siglo XX, y hasta la década de los ochenta, la desigualdad ha disminuido en los países industrializados. Sin embargo, en los últimos años, y particularmente, entre 2009 y 2012, los ingresos económicos del 1% de la sociedad más rica en los Estados Unidos ha crecido más del 31%, en comparación con un crecimiento de apenas el 0,5% del 99% del resto de la población.
De esta forma, la desigualdad es percibida como la tendencia más importante para los próximos diez años.
Reconstrucción de la sociedad: Décadas de cambio rápido social y económico han ampliado la brecha generacional y han amplificado determinados asuntos relacionados con la identidad nacional y los valores culturales.
La política está siendo definida, de forma cada vez más intensa, por un clima de “post-verdad”. Esto se traduce en una corriente de debate político que tiene como objetivo la división de la opinión pública. El desafío será saber encontrar formas inclusivas para tender puentes allí donde exista una división cultural, y preservar los derechos del individuo.
Gestión de la disrupción tecnológica: La tecnología está trasformando el mundo de forma radical y moldea los riesgos a los que hacemos frente. Aproximadamente, el 86% de la disminución de empleo manufacturero en los Estados Unidos entre 1997 y 2007 fue debido a la automatización, en comparación con menos del 14% debido al comercio.
Con la mitad, al menos, de todos los puestos de trabajo en riesgo, debido al rápido cambio tecnológico, la naturaleza del trabajo en sí mismo está en transformación. Resultan necesarios nuevos sistemas colaborativos para minimizar el riesgo de una dramática disrupción social y de una disparidad creciente de ingresos.
Fortalecimiento de la cooperación global: El año 2016 ha sido testigo de signos repetidos de una disminución del compromiso para la cooperación global, y del resurgimiento de un interés en la adquisición de capacidades militares a nivel nacional. El progreso hacia la adopción de acuerdos comerciales multilaterales se ha ralentizado. Algunos veredictos prominentes emitidos por tribunales internacionales han sido rechazados. Lo anterior refleja la pérdida de confianza en los mecanismos de seguridad colectiva.
Un área de particular interés es la relativa a los riesgos medioambientales. El Acuerdo de París ha sido ratificado por más de ciento diez países. Sin embargo, la situación permanece crítica. Los últimos dieciséis años han estado entre los diecisiete más cálidos de la historia, desde que se disponen de registros. Para limitar el riesgo de catástrofes derivadas de los efectos del cambio climático resulta necesario mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC. Para ello, las emisiones de CO2 han de ser reducidas entre un 40 y un 70% antes del año 2050, y eliminadas por completo en 2100.

Desigualdad, inclusividad, empleo, cooperación y medioambiente.  Estos son los riesgos que establece el informe.  ¿Pueden los ejércitos y las intervenciones militares fuera de frontera hacer algo contra estos riesgos?  Nos parece que lo único que hacen, de continuo, es agravarlos.

Desafíos políticos y sociales
La segunda parte del informe Global Risks Report 2017 pone el foco en tres riesgos relacionados con la dimensión política y social.

El primero de los tres “riesgos en foco” considera tres razones principales que ponen en desafío el actual orden liberal. En concreto, el impacto de la disrupción tecnológica, la profundización de la polarización social y cultural y el surgimiento del debate político denominado “post-verdad” generan inquietudes sobre cómo hacer el crecimiento económico de forma más inclusivo y cómo reconciliar la identidad nacional con una sociedad cada vez más diversificada.
El segundo riesgo está relacionado con el funcionamiento de la sociedad y la política. Muestra una tendencia de estrechamiento del espacio cívico, que se materializa en ejemplos concretos tales como la disminución de la inversión pública en iniciativas de carácter cívico-social o humanitario.
En tercer lugar, una de las causas del aumento en la desafección del status quo político y económico es que los sistemas de protección social se encuentran cercanos a su punto de ruptura. Este factor, unido a la disminución de los sistemas de protección social de los trabajadores, sugiere la necesidad de una aproximación innovadora  para rellenar el hueco existente entre la masa social y la protección que la administración puede proporcionar.

¿No sería una buena opción disminuir los gastos militares para poder rellenar el hueco existente, cada vez mayor, entre las necesidades de protección social de l@s ciudadan@s y la cada vez menor inversión pública en estas necesidades?  Parece que últimamente el Estado sólo gasta en protegerse.

Gestión de la cuarta revolución industrial
La cuarta revolución industrial fue el tema central del foro Davos 2016. Este término hace referencia a la transformación global producida por el fuerte avance digital. Se trata de un auténtico tsunami tecnológico que provoca un efecto disruptivo y acelerador al que se ve sometido la sociedad actual.
En el informe de 2017, la cuarta revolución industrial se presenta como un desafío a la gobernanza, por la dificultad de sus procesos asociados de adopción de normativa, estándares internacionales, instituciones y otros mecanismos requeridos para modelar el desarrollo de la tecnología de forma apropiada.
La regulación de los rápidos desarrollos tecnológicos es una tarea muy compleja y desigual. Así, mientras que existen áreas emergentes, como la biotecnología, que está altamente regulada, pero a una velocidad de avance muy lento, encontramos otras, como por ejemplo la inteligencia artificial, que apenas se encuentra gobernada.

Nuevamente el enfoque es estatista y no ciudadano.  A los Estados les interesa, sobre todo, la regulación para proteger sus intereses.  A l@s ciudadan@s les interesa, sobre todo, poder utilizar las nuevas tecnologías para fomentar y apuntalar derechos sociales, para campañas de solidaridad.

Como se ve, podríamos estar de acuerdo en los riesgos, aunque nosotros incluiríamos uno más con muchas facetas:  el gasto militar, los ejércitos, la producción y venta de armas, el despilfarro militar,…  Pero a la hora de proponer soluciones la divergencia es total:  el Estado y sus expertos se quieren proteger, la ciudadanía queremos ejercer y conquistar derechos políticos, económicos y sociales.

Más sobre la opacidad del gasto militar: el índice de opacidad del gasto militar auditado por la IGAE

Imagen de Anne Worner

 

Fuentes:  IGAE y elaboración propia.

En nuestro informe sobre el Gasto Militar en 2016, y también en nuestro blog, definimos, por primera vez, el Índice de Opacidad del G.M., que sería el porcentaje del G.M. que se oculta con respecto al presupuesto del Ministerio de Defensa.

En lo concerniente al informe sobre el Gasto Militar auditado por la IGAE para 2014, podríamos definir el Índice de Opacidad del Gasto Militar auditado por la IGAE, que sería el porcentaje de G.M. que se oculta en el informe de fiscalización anual de la IGAE.  Hemos de aclarar que las cifras del cuadro que siguen son diferentes al Índice de Opacidad del Gasto Militar porque aquí estamos hablando del sobregasto real, no de presupuestos.  El presupuesto anual esconde cifras alarmantes de sobregasto militar del 437’55 %.  Lo hacen en otros ministerios y en otras partidas presupuestarias.

Pero el Gasto Militar auditado por la IGAE nos informa de que además de ese gigantesco ocultamiento presupuestario, se produce, de facto, un sobregasto que lo acaba aumentando.  Las cifras que explicamos en este informe nos demuestran un sobregasto en el G.M. auditado por la IGAE para 2014 del 66’18 % sobre lo presupuestado para el Ministerio de Defensa (y recordamos que son cifras parciales, como explicábamos en el punto “1.3.- Contextualización:  diversos criterios para contabilizar el Gasto Militar”).

Consideramos que es positivo aportar una escala que intente medir, aunque sólo sea aproximadamente el volumen de la opacidad del G.M. auditado por la IGAE.  Lo presentamos en una sencilla tabla:

Índice de Opacidad del Gasto Militar auditado por la IGAE

% Denominación

Consecuencias político-económico-sociales

0- 2’5 Bajo Coyuntural.  Aceptable por cuestiones políticas-económicas-sociales puntuales
2’5 – 5 Moderado
5 – 10 Preocupante Baja calidad democrática en el ejercicio del gobierno y en el control en el Parlamento
10 – 20 Alto, poco aceptable
20 – 33 Demasiado alto, inaceptable Muy baja o nula calidad democrática y de transparencia en la toma de decisiones.  Opacidad generalizada y descontrolada.  Control parlamentario sólo aparente.  Generador de malestar social.
33 – 50 Escandaloso
>50 Inaudito Ausencia total de calidad democrática y de transparencia en la toma de decisiones tanto por el gobierno como por el parlamento.

Fallo total en el sistema de control parlamentario.

Sistema sin garantías democráticas reales.

Estado efectivamente militarizado en todos sus aspectos políticos-económicos-sociales.

El ejército es un estado dentro del Estado que sólo vela por sus intereses.  Casta privilegiada.  Connivencia militares – élite política.

Engaño generalizado.

Impunidad total del militarismo.

Despilfarro, descontrol económico y político, ¿corrupción sistémica?

Para el análisis de este cuadro, nótese que no hablamos de liquidaciones de presupuestos decididos social y democráticamente por la población, sino que nos estamos fijando en lo contrario:  aumentos de gastos ocultos, opacos, y , por lo tanto, sin el necesario control parlamentario y social.

Pensamos que hay situaciones políticas, económicas y sociales sobrevenidas y urgentes que pueden hacer que un cierto grado de sobregasto en un tipo de gasto pueda ser asumible, por un periodo corto:  unos pocos presupuestos anuales, quizá.

Nos resultaría a todos más difícil aceptar una situación de sobregasto en las liquidaciones presupuestarias, en cualquier partida, más continuada en el tiempo y de cuantía mayor.  Este ocultamiento empezaría a ser poco aceptable porque implicaría que el gobierno estaría haciendo sus funciones de espaldas a la sociedad, engañando y sin dar verdaderas explicaciones democráticas.  También significaría que el control parlamentario estaría muy mermado.

¿Qué pensarían l@s español@s si el grado de ocultamiento del gasto liquidado de cualquier ministerio fuese mayor del 33 %?  Sería escandaloso, ¿verdad?  Posiblemente lo considerasen inaceptable porque implicaría que existe una muy baja o nula calidad democrática en el ejercicio del gobierno ya que ofrece unas liquidaciones de gastos anuales en las que se sobregasta demasiado y con continuidad.  Posiblemente la sociedad lo considerase como una opacidad generalizada y descontrolada, algo en lo que habría que pedir explicaciones políticas y penales de manera urgente y tajante.  Lo más seguro es que la sociedad también desconfiase del Parlamento porque al llegar a este grado de opacidad se derivaría, con seguridad, que el control del gobierno que las leyes exigen que realice el Parlamento sería nulo.  Ello supondría que los parlamentarios estarían haciendo, al menos, dejación de funciones.  Es seguro que toda esta situación política generaría un malestar social importante.

¿Podría ser imaginable que el grado de opacidad, de ocultamiento de un presupuesto determinado pasase del 50 %, y, sobre todo, que lo hiciese de manera continuada en el tiempo?

Pues esta es la realidad del Gasto Militar auditado por la IGAE para 2014.  Y no sólo en 2016, sino en cualquiera de los años precedentes.  No incluimos datos de Comunidades Autónomas ni de ayuntamientos.

¿Qué significa este dato?  Antes de contestar, tómese su tiempo para reflexionar.  Es necesario.

Nosotros lo hemos hecho y estas son las conclusiones:

  • Ausencia total de calidad democrática y de transparencia en la toma de decisiones tanto por el Gobierno como por el Parlamento.
  • Fallo total en el sistema de control parlamentario. Es seguro que unos parlamentarios están en connivencia con los militares y con el gobierno militarista;  y también es seguro que otros parlamentarios están haciendo dejación de funciones en sus labores de control de la actividad del gobierno en lo militar.
  • El sistema político que así obre deja claro a la ciudadanía que no existen garantías democráticas reales en los temas militares.
  • Esta situación derivaría (ya ha derivado) en un Estado efectivamente militarizado en todos sus aspectos políticos-económicos-sociales. Esta militarización del Estado se estaría realizando, eso sí, mediante una práctica política muy alejada de la vistosidad de un golpe de estado, por medios mucho más sofisticados y ladinos, pero con una efectividad igual.
  • También se deduciría que el ejército es un estado dentro del Estado que sólo vela por sus intereses. Conformarían una casta altamente privilegiada y, a la vez, oculta a la crítica social por múltiples mecanismos políticos y económicos.
  • De ello se sigue que es necesaria una connivencia militares – élite política que podría tener un ejemplo máximo en un ministro (Morenés) y un secretario de Estado (Arguelles) que han usado las puertas giratorias con continuidad. A ellos se les podrían añadir otros ejemplos del PSOE para no ser parciales y para que se vea que el problema es generalizado.
  • El resultado sería una situación de Impunidad total del militarismo en sus aspectos políticos, e incluso penales porque sus intereses estarían favorecidos cotidianamente por la élite dirigente política y parlamentaria.
  • El engaño social sería generalizado.
  • Las consecuencias serían el despilfarro, el descontrol económico y político, y, muy posiblemente la corrupción sistémica en las cuestiones de defensa.

Defensa, uno de los Ministerios que más ingresan

Imagen de Fotofloridian

Fuente:  IGAE y elaboración propia.

Resulta asombroso y turbador repasar las cuentas de la IGAE sobe ejecución presupuestaria de 2014 y darse cuenta, por cuarto año consecutivo, que el Ministerio de Defensa es uno de los que más recauda.

INGRESOS (en millones de €)

  2011 2012 2013

2014

Defensa 206’73 192’31 213’10 211’95
Hacienda y Administraciones Públicas 328’48[1] 276’86 418’79 374’41
Interior 204’40 117’63 126’09 154’31
Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad 79’81 110’04 77’19 68’49
Educación Cultura y Deporte 20’80 23’13 38’79 40’67
Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente 42’35 25’18 44’35 31’32
Empleo y Seguridad Social 31’29 39’25 26’66
Fomento 59’51 17’63 35’7
Trabajo e Inmigración 29’58
Política Territorial y Admón. Pública 25’72
Industria, Turismo y Comercio 22’39 2’58[2] 11’76
TOTAL 1.051’77 816’1 1.023’93 984’24

[1] Entonces llamado Economía y Hacienda.

[2] A partir de 2012 se denomina Industria, Energía y Turismo.

 

Tan sólo le supera el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.

El total de ingresos del Ministerio de Defensa en estos cuatro años es de 824’102 millones de €, una cifra nada despreciable sobre la que no hay más información.  No especifica la IGAE cuál es la naturaleza de las ventas que han generado estos ingresos. ¿Venta de solares y edificios militares?, ¿alquiler de los mismos?, ¿venta de armas?

824’102 millones de € son mucho dinero y sería necesario un control más explícito de este rubro por el bien de la transparencia militar.

Destaca mucho que el Ministerio de Defensa sea, durante cuatro años consecutivos, el segundo ministerio con más ingresos propios, tan sólo por detrás del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, seguido por el de Interior y a mucha distancia del cuarto, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (68’49 millones de €).

Los 824’102 millones de € ingresados por el Ministerio de Defensa desde 2011 a 2014 suponen el 21’26 % de los 3.876’04 millones que los ministerios ingresaron.  Es decir, 1 € de cada 4’7 los recauda el Ministerio de Defensa.

Suponemos.  Es sólo una suposición, que tantos ingresos por parte de Defensa provienen de vender inmuebles a troche y moche.

Suponemos.  Es mucho más que una suposición, que dichos ingresos se han dedicado a pagar la compra de armas, como los PEAS.

Afirmamos que estos ingresos del Ministerio de Defensa poco o nada tuvieron que ver con la Sanidad, la Educación, el Medio Ambiente, es decir, con todo aquello que merece la pena defender.

Otro globo-sonda: llegar a 26.500 millones de € de gasto para el Ministerio de Defensa

FP914+da+noi+l%27importante+%C3%A8+farsi+il+SUV.............+CongoRD+ex+Zaire%2C+Nord+Kivu%2C+Rutshuru+1990

La Mala Testa

Fuente: La Razón.

Las van tirando (con bala) poco a poco, a ver qué pasa.

Cospedal se prodiga en lanzar anuncios sobre el gasto militar. Ahora ha elevado la apuesta. Ya no son 1.800 millones de euros los que quiere subir el presupuesto del Ministerio de Defensa para 2017, sino 2.076. Ya no es “un incremento anual para acercarnos a los compromisos adquiridos” como dice el mantra de los últimos tiempos, sino 26.500 millones de euros anuales para el Ministerio con plazo máximo en 2024 (dentro de 7 años),

Se precisa de un planeamiento y de una estabilidad que garanticen la disponibilidad de medios en plazo y forma que pueda desembocar en un compromiso presupuestario estable y duradero con la defensa, su dotación, su capacidad inversora y su base industrial

A eso es a lo que llama “recuperar músculo militar”, en una nefasta metáfora donde, según dice la ministra, el músculo a recuperar es la fuerza bruta, no el corazón (pongamos por ejemplo) o cualquier otro relacionado con mejorar el mundo en que vivimos.

Pero la ministra hace, como siempre se hace en Defensa, trampa. Porque cuando nos habla de ese abrumador aumento de gasto militar, sólo habla de incrementar las partidas de su ministerio, no de desvelar las otras partidas del gasto militar ocultas en otros ministerios (12 de los 13 existentes) o partidas externas (por ejemplo las clases pasivas militares o el fondo de contingencia desde el que se financian las operaciones en el exterior).  Para profundizar en estos temas recomendamos nuestro informe Gasto Militar 2016.

La ministra afirma que, de momento, no va a incorporar al presupuesto de defensa, por ejemplo, los más de 800 millones anuales que se gasta el estado en enviar tropas al extranjero, que seguirán en el famoso limbo donde la política militar esconde lo que no quiere que se sepa.

Así y todo, si empiezan a reconocer que quieren un gasto militar de 26.500 millones de euros anuales y aplicamos a este el criterio de deuda pública que venimos manejando (porque los presupuestos generales del estado españoles son deficitarios y lo seguirán siendo en las próximas décadas, lo que obligará a pagar la enorme deuda pública contraída y la que necesiten contraer a futuro), resultará que en los cálculos de gasto militar que venimos haciendo en nuestros sucesivos informes, nos vamos a acabar situando en un gasto militar final (gasto militar más deuda) por encima de los 50.000 millones de euros.

Y a esta política agresiva y militarista, según vemos día a día, le aplauden por igual la prensa amarilla más escorada a la derecha y la simplemente escorada a la derecha, sin que la crítica haga prácticamente acto de presencia a pesar de la desmesura, inmoralidad, insolidaridad y peligro que todo ello supone.

¿Y los partidos políticos? Pues o consintiendo o de vacaciones.  Que para eso comen de la misma entelequia y con iguales escrúpulos.

El despilfarro de la base naval militar de Las Palmas

Imagen de Geert Weggen

Fuente:  El Conficencial Digital.

¿Se pensaban que por cambiar de año iban a cambiar las costumbres militares?  Pues no.

Otro año más volvemos al, cada vez más enorme, tema del despilfarro militar.  Poco importa que lo que tienen se lo deban, en su mayor parte a los impuestos que pagamos los civiles.  Cuando un euro llega a sus arcas ya no vuelve al sector civil.  Ni el euro, ni los servicios que se podrían compartir entre militares y civiles.

Ahora son los canarios los que protestan por enterarse de que la base naval militar y el Club Náutico de la isla disponen de instalaciones deportivas (dos piscinas y otras instalaciones) a las que no tienen acceso los civiles.

Todo surge de manera inintencionada al difundirse unas imágenes fabulosas que pretenden fomentar el turismo en Canarias.  En ellas, gracias a que están hechas desde el cielo, se ven las instalaciones militares y los privilegios de los que disfrutan los uniformados.

Nosotros añadimos al debate algunos puntos que deberían estudiarse por los canarios:

  • ¿Están afectados estos terrenos al interés de la Defensa?
  • ¿Es legítimo que lo estén, teniendo en cuenta que sólo defienden los privilegios y el modo de vida elitista de los militares?
  • ¿Pagan IBI estas instalaciones, o se les olvida como en muchas instalaciones militares que aunque están afectadas por el interés de la Defensa, no tienen que ver nada con este concepto (piscinas, instalaciones deportivas, cantinas militares, …?

Las guerras como I+D (ojalá en 2017 rompamos el círculo vicioso)

Image de Santiago Stucchi Portocarrero

Fuente:  El País.

Mientras la población siria sufre los estragos de la guerra, el militarismo ruso se haya de enhorabuena:  con su participación en la guerra siria han conseguido:

  • probar más de 160 nuevos armamentos (un 84 % pasaron las pruebas que suponen combates reales)

Por ejemplo:

el 9 de diciembre de 2015, dispararon desde un submarino que estaba en el Mediterráneo una serie de misiles Kalibr, que, según el Ministerio de Defensa, habían demostrado un alto grado de precisión al dar contra los blancos del Estado Islámico. Esos misiles crucero tienen un alcance de unos 2.000 kilómetros.

  • foguear, entrenar a los aviadores militares que desde hace años tenían poca experiencia en acciones de combate real
  • despertar en una serie de países el deseo de comprar armas rusas

Como se ve, no sólo los yankis y los europeos nos aprovechamos de las guerras en el Tercer Mundo.

Así pues, las guerras son altamente funcionales para el primer mundo.  Gracias a ellas:

  • podemos investigar nuevos armamentos y pagar a los investigadores,
  • podemos exportar armas y pagar a los empresarios exportadores,
  • podemos probar los armamentos y pagar a los militares que lo hacen,
  • podemos fomentar la emigración de los que sufren las guerras y pagar a los militares que vigilan nuestras fronteras,
  • podemos fomentar el odio hacia nuestros nacionales por nuestras políticas intervencionistas y pagar a los militares y guardia civiles que nos protegen,
  • podemos fomentar el terrorismo y sentirnos amenazados y pagar a los militares que nos cuidan
  • podemos pagar a los medios de comunicación que nos venden una realidad cínica y aséptica en la que las guerras sólo son imágenes y no sufriemiento
  • podemos pagar a un Jefe de Estado militar y militarista, garante de los negocios militares
  • podemos pagar, también, a tanto político militarista que protege a quienes nos protegen

También, podríamos en 2017 romper el círculo vicioso del militarismo y las guerras y construir un círculo virtuoso basado en la Seguridad Humana.  Deberíamos.

El Salvador reducirá su gasto militar en 4’8 millones de dólares en 2017

Imagen de Mikel DLM

Fuente:  Infodefensa.

Es una muy buena noticia.  Pocas veces tenemos la opción de alegrarnos porque se baje el gasto militar en algún país.

En este caso es El Salvador quien reducirá su gasto militar en 4’8 millones de dólares en 2017.  Es sólo una reducción del 3’3 %.  De 146’1 a 141’3 millones de dólares.

El Salvador no contempla nuevas inversiones para equipamiento militar.  Todo lo gastará en pagar a sus militares.

Según los militares, esto, necesariamente significará que El Salvador será invadido repetidas veces en 2017.  Así es su lógica.  Nosotros estaremos atentos por si ocurre tal cosa.

Como ven la noticia no es muy extensa y no la queremos agrandar artificialmente.  Así son los gastos militares.  Parecen gases nobles que no se relacionan ni sufren los avatares de los demás y que por ello siguen, siempre, un movimiento ascendente en nuestra atmósfera.

Teniendo en cuenta el día, alguno pensará que esto es una inocentada. Que el gasto militar nunca baja. Pero no, no es una inocentada. Es,sencillamente, una buena noticia.

Utopía participa en un debate sobre OTAN y gasto militar

Os invitamos a ver y escuchar el programa sobre la OTAN y el gasto militar al que nos invitaron recientemente.  Que os sea útil.

 

Cospedal confunde Defensa con Seguridad

Imagen de Gobierno de Castilla La Mancha

Imagen de Gobierno de Castilla La Mancha

Fuente:  Infodefensa.

Inventir en defensa es invertir en seguridad” dijo Cospedal.  Y de ello concluyó que hay que invertir más en defensa.

Así, sin ningún razonamiento previo o posterior, sin justificaciones.  Simplemente por que ella lo vale, porque sí.

Lo podría haber dicho Morenés.  O cualquiera de los ministros de Defensa previos, tanto del PP, como del PSOE, como de UCD.

Tras un mes de estudiar los temas más importantes de su nuevo cargo, Cospedal no ha innovado ni un milímetro.

Pero se equivocan.  Defensa se refiere a militar, a violencia, a relaciones internacionales de dominación.  Defensa se refiere a estados naciones, a exportación de armas, a guerras en todo el mundo. Defensa se refiere a militarizar la investigación y el desarrollo, a que exista un Estado militar dentro del Estado civil.  Defensa se refiere a gastar en cañones en detrimento al gasto en mantequilla.

Seguridad es poder tener acceso a cubrir tus necesidades básicas:  alimentación, vivienda, sanidad, escolarización, …  Seguridad es promover y ejercitar el desarrollo de los derechos económicos, humanos, civiles de cada persona.  La seguridad tiene que ver con los intereses de las personas, no de las naciones, la seguridad es inclusiva porque no depende de los intereses nacionales, sino de los intereses humanos que nos son comunes a todos.

Confundir la cultura de defensa con la cultura de paz es un grave error.  También lo es confundir Seguridad Nacional con Seguridad Humana.  O una opción política violenta e intervencionista elegida a conciencia.

¿Invertir en defensa es invertir en seguridad?

Es justo lo contrario, invertir en militares, en armas y guerras es ir contra los derechos humanos, civiles y ecológicos.  Invertir en defensa es invertir en violencia directa, estructural y cultural.  Miles de guerras nos lo confirman, pasadas, presentes y futuras.  Millones de muertos, de refugiados, de mutilados, de violadas, de niños que no han podido estudiar ni tener un futuro digno.

Cada euro invertido en Defensa es un euro invertido en un mundo peor.  Por ello aboga, no nos engañemos, Cospedal.

La remilitarización en Egipto y sus lecciones para España

Imagen de Kalasniblog

Imagen de Kalasniblog

Fuente:  El País.

Ya en agosto de 2013 nos hacíamos eco de que la remilitarización de Egipto era el peor negocio para la población.  Entonces titulábamos el artículo de esta manera:

Los militares egipcios y el militarismo yanki agravan el conflicto egipcio.

Más de 3 años después se confirman los funestos augurios:

Casi seis años después de la Revolución, la economía egipcia todavía no levanta cabeza: su crecimiento es anémico, la deuda se expande a un ritmo galopante y los consumidores padecen escasez de algunos productos básicos. En cambio, los negocios de las Fuerzas Armadas van viento en popa. A pesar del halo de secretismo que envuelve las actividades empresariales de la institución, algunos informes apuntan a que ha ampliado de forma notable su presencia en varios sectores durante los últimos años, bajo la presidencia del mariscal Abdelfatá al Sisi.

El grado de dependencia militar de la economía egipcia es considerable y muy preocupante:

Los proyectos económicos de las Fuerzas Armadas se realizan normalmente a través de cuatro partes: los proyectos de servicios Autoridad Nacional, dependiente del Ministerio de Defensa, la Autoridad Nacional de Producción Militar, dependiente del Ministerio de la Producción Militar y la Organización árabe independiente para la industrialización, los tres de los cuales son responsables de  un gran número de fábricas y empresas. La cuarta parte es la Autoridad de Ingeniería de las Fuerzas Armadas, dependiente del Ministerio de Defensa, que se dedica a proyectos de infraestructuras civiles y militares.

En Egipto son continuas las noticias de que diversos ministerios (Ministerio de Dotaciones, Ministerio de Fomento, Ministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano, …) renuncian a sus competencias para que sean desarrolladas por cualquier organismo militar paralelo.

El Ministerio de Defensa no sólo construye las carreteras, sino que además, dado que consideran a las carreteras como áreas estratégicas de importancia militar, Al Sisi les ha asignado la propiedad de sus laterales (en 2 km de profundidad):

En junio pasado Sisi emitió el Decreto 233/2016, que asigna los tramos de terreno a ambos lados de las carreteras construidas por el Ministerio de Defensa, que mide 2 km de profundidad, a las Fuerzas Armadas. El Ministerio considera que estas áreas estratégicas de importancia militar que no puede ser transmitida a la propiedad privada. Veintiún carreteras se vieron afectados por este decreto.

Pero esto no es todo, también una agencia dependiente del Ejército egipcio es la que fabrica los medicamentos oncológicos, otra se encarga de la importación de leche para lactantes, así como de la importación de diversos productos sanitarios.

En el mundo de la educación, el Ejército Egipcio también ha construido colegios y han sido elegidos para supervisar los servicios de alimentación y vivienda para los estudiantes.

En el sector energético, también hay actividad de las Fuerzas Armadas de Egipto:  así, han firmado acuerdos con China para construir planta de producción de energía solar y otro para producir unidades de aire acondicionado.

También ha habido 3 decretos para encargar a los militares, dotándoles de tierras públicas, de construir 3 piscifactorías.

Al menos 3 proyectos de restauración de su patrimonio cultural han sido realizados por los militares.

Pero no acaba aquí la militarización de Egipto.  Ahora empezamos con los privilegios militares:

En estos últimos años pasados, las actividades económicas de las Fuerzas Armadas han disfrutado de una serie de privilegios legislativos. En abril de 2012 el Parlamento aprobó las enmiendas a la Ley Militar Judicial 25/1966 que identifican la justicia militar como la única autoridad encargada de investigar los casos de ganancias ilícitas por parte de agentes militares, ninguno de los cuales han sido investigados antes de su retiro.

Sobhy emitió un decreto en junio pasado la exención de 574 instalaciones militares de impuesto sobre bienes inmuebles, incluyendo 52 clubes, 29 hoteles, 18 estaciones de verano y ocho salas de cine y teatros, además de una serie de edificios, espacios, sucursales de supermercados, mataderos mecanizados, edificios residenciales y villas .

En diciembre pasado Sisi emitió el Decreto 446/2016 tierras regulación desocupadas por las Fuerzas Armadas, ordenando que sus ingresos se utilizarán para la construcción de nuevas zonas militares.

Este decreto permitió a las Fuerzas Armadas para que establezcan empresas, ya sea por sí solo o con capital nacional o extranjero. También permitió la Compañía Nacional de Desarrollo de Recursos de pescado, afiliada a la Autoridad Nacional de Proyectos de Servicio, para establecer una empresa conjunta piscicultura con un inversor de Arabia Saudita y una empresa alemana especializada en la cría de peces de atún, (Compañía Internacional de Productos Marinos).

Las Fuerzas Armadas también goza de una ventaja competitiva adicional, ya que la mayor parte de su fuerza de trabajo se compone de los reclutas que no están sujetos a las leyes de trabajo civil.

Toda esta vorágine remilitarizadora está consiguiendo dos cosas:

  • Aumentar escandalosamente el PIB militar egipcio:

“No hay forma de conseguir una estimación correcta del volumen de la economía militar… Pero yo lo situaría entorno al 4% o al 5% del PIB, incluyendo solo las compañías que poseen formalmente”, sostiene un reputado economista egipcio que prefiere guardar el anonimato a causa de la sensibilidad del asunto.

  • Como decíamos al principio del artículo:  estancar la economía egipcia y empobrecer a sus ciudadanos.

¿Son necesarias más pruebas para demostrar la hecatombe que supone militarizar la economía?

La práctica políticas militaristas de Egipto nos suenan muy lejanas y antiguas.  Muchos podéis pensar que en España ya no ocurre eso.  Sin embargo, estaría bien que os dieseis una vuelta por nuestro informe Gasto Militar 2016 para comprobar que en España, al menos, ya se dedica un 2’7 % del PIB  a lo militar y que 12 de los 13 ministerios actuales esconden gasto militar.

¿Son necesarias más pruebas para que España y los ayuntamientos y provincias más militarizadas:  Ferrol, Cádiz, Cartagena, Zaragoza, Madrid, se den cuenta de que poner en manos militares la economía, la educación, la sanidad, la industria, …, es la peor apuesta de futuro que se puede hacer?

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