Archive for Directiva de Política de Defensa

Ciudadanos apoya el aumento del gasto militar

Fuente: Infodefensa

Nos informa Infodefensa de la apuesta, que por otra parte estaba cantada, de Ciudadanos por el aumento del gasto y las inversiones militares.

Su portavoz en la Comisión de Defensa, el gaditano (como el portavoz de Podemos) Francisco Javier Cano, tiene muy aprendido e interiorizado el discurso del poder acerca del aumento «necesario» del gasto militar.

Cano es hijo de militar y tal vez eso marca. Como también marca el ser letrado de la diputación de Cádiz, donde la derecha, tanto del PSOE como el PP, han ido petrificando el lobby pro-gasto militar con el viejo cuento del mucho (que ni es tanto ni da para tanto) del trabajo que supone para Cádiz la fabricación de armas.

De modo que era de esperar que Cano fuera algo así como un lorito de repetición de los principales argumentos del militarismo en temas de gasto militar. Y a fe que cumple su papel.

Dice, entre otras cosas, que se deben desarrollar planes industriales para las empresas del sector de la defensa y, más en concreto, de Navantia, para dar trabajo a Cadiz, su otra pasión.

Apuesta por mantener y reforzar la presencia militar española en el Sahel y en Europa del Este, y por que España sea «relevante» en la política militar de la UE. Y todo ello, afirma, cuesta dinero.

También dice que los PEAS deben financiarse, sin ninguna duda, y hacerlo desde los Presupuestos Generales del Estado.

En cuanto a los PEAS, no se conforma con buscar «una solución» al pago de los más de 20.000 millones de euros que dice que se deben (se deben más), sino que, además, hay que establecer nuevos programas de armamento que suponen mucho más gasto, por lo que será necesario pactar una política de estado (bonito nombre para referirse a un pacto desde arriba incuestionable y ajeno al debate y cambio)  con una ley estable. Su propuesta consistiría en compaginar el pago de la deuda atrasada y los nuevos programas y dotarse de un ciclo de inversiones plurianuales para cada nueve años.

También propone una nueva Directiva de Defensa Nacional, así como planes de inteligencia para el CIFAS (el espionaje dependiente de Defensa) y de ciberseguridad, así como planes para impulsar a lo grande la industria militar y la venta de armas, de la que le parece ideal la colaboración inestimable del rey y sin cuestionar si las armas se venden a países más o menos decentes.

Total, un programa que lo más novedoso que tiene es la certificación de que Ciudadanos también forma parte del núcleo duro del militarismo rampante, del «consenso» en defensa y del partido militarista tácito que desde hace tanto sigue rigiendo los destinos militares del estado sin control ni crítica alguna.

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Política de defensa en Francia

Imagen de Barby BZ

Imagen de Barby BZ

Continuamos la serie que prometíamos en el artículo “Política de defensa de Alemania“, y «Política de defensa de Gran Bretaña», siguiendo el estudio “Análisis comparativode la capacidades militares españolas con las de los países de su entorno” realizado por Ignacio Fuente Cobo para el IEEE del Ministerio de Defensa.

Hoy nos ocupamos de las líneas generales de la política de defensa de Francia.

 

Como el resto de sus homólogos occidentales, las Fuerzas Armadas francesas comenzaron a evolucionar con el final de la Guerra Fría y la reanudación de las operaciones expedicionarias en el exterior. Siguiendo un proceso paralelo al de las Fuerzas Armadas de países europeos como España, Italia y Portugal, entre otros, Francia suspendió la conscripción en 1996 y en 2001 los últimos reclutas acabaron su período de servicio de diez meses. Se daban así los primeros pasos hacia un nuevo ejército profesional, que debía ser más compacto, mejor equipado y mejor adaptado para intervenir fuera del territorio nacional.

Sin embargo, a la vez que mantenía su ambición de seguir siendo considerada una potencia global, Francia, siguiendo la misma tendencia que otras naciones occidentales, fue reduciendo progresivamente el porcentaje del PIB dedicado a la defensa, cuyo presupuesto cayó del 2% de 1997 al entorno del 1,4% que alcanzó a principios de la presente década. Ello supuso que, con el fin de mantener unas Fuerzas Armadas tecnológicamente avanzadas, Francia tuvo que sacrificar el tamaño de la fuerza, cuya reducción fue continua e inevitable.

No obstante, Francia mantuvo su individualidad estratégica y solo se integró en la estructura militar de la OTAN en 2009, al tiempo que aspiraba a potenciar y liderar las iniciativas militares en el marco de la Unión Europea. De esta manera, Francia intervino con una División ligera (la División Daguet, unidad ad hoc constituida por unos doce mil quinientos franceses procedentes de diferentes unidades orgánicas y un refuerzo de cuatro mil quinientos norteamericanos, dotada de carros AMX-30, vehículos blindados, artillería y helicópteros de ataque) en la Guerra del Golfo en 1991, pero no se implicó en Irak y en Afganistán, su participación ha tenido menor perfil que la de Reino Unido e, incluso, que la de Alemania o Italia.

Por el contrario, la revalorización estratégica del continente africano le ha servido a Francia para hacer valer su amplia experiencia en ese continente, especialmente tras su exitosa intervención militar autónoma en la operación «Serval» en Malí en 2013. Su participación en las operaciones en Libia en 2011 también fue particularmente activa y, en la actualidad, el despliegue regional en el Sahel conocido como operación «Barkhane» es, en general, considerado como un importante factor estabilizador de carácter antiterrorista y, en particular, antiyihadista. Incluso, en la lucha contra el Dáesh en Siria e Irak (la operación «Chammal»), Francia, con el despliegue permanente de medios aéreos (un contingente de unos 850 militares) y el ocasional de medios aeronavales, como el portaviones Charles de Gaulle, ha asumido un papel algo mayor que el de Reino Unido y, por supuesto, Alemania o Italia.

Los documentos en los que se basa la política de defensa de Francia en la actualidad son:

  • el Libro Blanco sobre Defensa y Seguridad Nacional, cuya última edición es de 2013 y que es el documento que marca la orientación estratégica de los próximos 15 años
  • y la Ley de Programación Militar (LPM) para el período 2014 a 2019.

La evolución de la política de defensa francesa viene marcada por la sucesiva publicación de sus Libros Blancos sobre la Defensa:

comenzó con la publicación del Libro Blanco sobre la Defensa y la Seguridad Nacional de 1994 que supuso el cambio de énfasis de la defensa del territorio nacional por las operaciones expedicionarias. Este proceso continuó con un nuevo Libro Blanco en el año 2008 en el que se formulaba el concepto de «incertidumbre estratégica», definido como la dificultad de identificar los riesgos y amenazas en un mundo que entendía se había vuelto más inestable y más peligroso. Las Fuerzas Armadas francesas se concebían y dimensionaban principalmente a partir de la hipótesis de un enfrentamiento importante de alta intensidad con fuerzas estatales de un nivel equivalente. Este documento fue revisado en 2012 para integrar los efectos de la llamada «Primavera árabe», la inflexión estratégica de los Estados Unidos hacia el Pacífico y la crisis económica que tan profundo efecto estaba teniendo en las cuentas del Estado incluyendo los presupuestos de defensa. Sin embargo, la presidencia francesa no pareció completamente satisfecha del resultado obtenido por lo que el actual presidente, François Hollande, condicionado por las repercusiones de la operación «Serval» en Malí, que no habían sido previstas en este documento, así como por la necesidad de recuperar el equilibrio de las cuentas públicas, ordenó al llegar al Elíseo que fuera completamente reescrito, dando lugar así al actual Libro Blanco de la Defensa cuya publicación data de abril de 2013 y que ha sido desarrollado por la Ley de Programación Militar (LPM) 2014-2019

El entorno de seguridad y la estrategia militar.

Reconoce tres tipos de amenazas:

  • «Amenazas de la fuerza», considerando que, al menos hasta 2025, el riesgo de que resurjan conflictos entre Estados sigue estando presente. Ello es debido al aumento del gasto militar, especialmente en Asia; a las políticas expansivas de potencias como Rusia y China; a la desestabilización regional en áreas como el Oriente Medio; a la proliferación de las armas de destrucción masiva y, finalmente, a los ataques informáticos dirigidos desde ciertos Estados.
  • Los «riesgos de la debilidad» de algunos Estados que pueden terminar por convertirse en amenazas, esto supone un factor estratégico nuevo en el que algunos Estados en África, Oriente Medio, o Asia resultan incapaces de ejercer sus responsabilidades, los riesgos, por lo que las amenazas que surgen en su territorio pueden desbordarse rápidamente y afectar a la seguridad de Francia.
  • Las amenazas y los riesgos amplificados por la «globalización» se refieren a las amenazas y los riesgos que pesan sobre los flujos de bienes, mercancías o personas, en constante aumento con la globalización económica; los riesgos para la seguridad marítima debido al incremento de la piratería, los riesgos terroristas que siguen presentes en el centro de las preocupaciones de seguridad de la mayoría de los países, el incremento exponencial de los riesgos mediante ciberataques contra las infraestructuras digitalizadas y las amenazas que pueden dirigirse contra el espacio extratmosférico.

Otro cambio importante que recoge el Libro Blanco es que restringe el alcance de la acción de Francia a los límites de Europa, léase África.  Se centran actualmente —al igual que ocurre con la mayor parte de sus socios europeos— en la lucha contra el terrorismo yihadista y en la estabilización de los países que conforman la periferia de la Unión Europea. Los sueños formulados en 2008 de jugar un papel en Asia han quedado olvidados, reconociéndose que Francia ya no tiene los medios para para llenar su ambición más lejana. Las dos últimas guerras libradas por Francia en Libia y Malí, organizadas por medio de coaliciones «verticales», y el hecho de que los Estados Unidos hayan renunciado a estar en primera línea, representan, en la percepción francesa, el futuro modelo de conflicto al que ha de enfrentarse el país.

El siguiente párrafo nos pone cara a cara con la penosa realidad de la planificación militar (no sólo francesa, mundial).  En él, sin reconocer el error que cometieron en la pasada planificación, se autoenmiedan la plana sin asomo de autocrítica o de rubor:

La actuación de Francia en Malí, por otra parte, ha confirmado la necesidad de mantener bases militares en África, quedando así abandonado el propósito estipulado en el Libro Blanco de 2008 de racionalizar la presencia militar francesa en África mediante una reducción drástica de sus bases militares. De esta manera, se reconoce que sin estas bases la intervención en Malí no hubiera sido posible y también indica que Francia parece haber comprendido que la mayor parte de los gastos de este tipo de intervenciones serán nacionales.

En cuanto a la estrategia militar:

hasta el Libro Blanco de 2013, las Fuerzas Armadas francesas se habían concebido y dimensionado principalmente a partir de la hipótesis de un enfrentamiento importante de alta intensidad con fuerzas militares de otro Estado de un nivel equivalente. Por ello el Libro Blanco de 2008 insistía especialmente en el principio de polivalencia y en el alto nivel de modernización de todas las unidades.

Sin embargo, la edición de 2013 del Libro Blanco introduce una inflexión con respecto a esta tendencia distinguiendo entre operaciones coercitivas, donde las Fuerzas Armadas francesas se enfrentarían a ejércitos estatales, y las operaciones de gestión de crisis que tienen características militares distintas. Consecuentemente, el Libro Blanco establece una categorización de las principales misiones operativas asignadas a las Fuerzas Armadas que permitan hacer frente a un amplio espectro de intervenciones e incluyen, por una parte, las misiones permanentes y, por otra, las misiones no permanentes de intervención fuera de sus fronteras.

Los ejércitos deberán llevar a cabo los siguientes esfuerzos militares:

  • Misiones de protección del territorio y la población, que exigen una capacidad de fuerzas terrestres que puede alcanzar los 10.000 hombres, así como los medios adaptados de las fuerzas navales y aéreas, en misiones de refuerzo de las fuerzas y cuerpos de seguridad.
  • Gestión de crisis internacionales hasta en 3 teatros diferentes con medios que pueden llegar a los 7.000 hombres y que incluyen unidades navales, entre ellas un buque de proyección y mando, y una docena de aviones de combate.
  • Por último, 1 operación coercitiva importante que implique alrededor de 15.000 hombres, con hasta dos brigadas interarmas, 45 aviones de combate y un grupo aeronaval, y que incluya fuerzas especiales.

Para cumplir su nivel de ambición, el Libro blanco prevé:

  • invertir la tendencia decreciente manteniendo un esfuerzo de defensa significativo de manera que, en un primer momento, el gasto de defensa se estabilice para después, incrementar su volumen progresivamente.
  • El presupuesto de Francia seguirá siendo el segundo presupuesto militar de la Unión Europea —después del británico—, lo que se considera el precio de mantener la ambición internacional de Francia y preservar su autonomía estratégica.
  • La caída del presupuesto de defensa impide mantener el nivel de ambición de las Fuerzas Armadas francesas en el medio y largo plazo, a pesar de que el nivel de esfuerzos que se les exige se ha reducido a la mitad, pasando de 30.000 soldados en operaciones hace unos años a 15.000 a comienzos de 2015.

La tensión que ha producido en el seno de las Fuerzas Armadas esta situación de sobresfuerzo militar en una época de recortes presupuestarios se ha reflejado en ciertas discrepancias internas entre el poder político y los responsables militares hasta el punto de que en mayo de 2014 el jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) y los tres jefes de Estado Mayor de los Ejércitos (JEME) amenazaron con su dimisión si no se revertía una situación que entendían insostenible en el largo plazo.

La planificación francesa también ha visto recientes cambios en lo que se refiere a presupuestos:

De acuerdo con la Ley de Programación Militar, tal y como fue aprobada en diciembre de 2014, los presupuestos de defensa, sin incluir los gastos de pensiones, expresados en miles de millones de euros corrientes, debían evolucionar como sigue (sin incluir los gastos en pensiones):

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Además, se contará con recursos excepcionales, incluyendo enajenaciones, por valor de:

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Poco después, por los atentados terroristas de 2015, se decidió establecer

un presupuesto de defensa para los cinco años de 162.410 millones de euros. Ello supone que, de acuerdo con la ley modificada, Francia va a liberar 3.800 millones de euros suplementarios en los próximos cuatro años, lo que le permitirá evitar acometer en toda su dimensión la reducción de plantilla prevista en el Libro Blanco. Ya no se suprimirán de aquí a 2019 los 34.000 empleos proyectados, sino aproximadamente la mitad

La opción francesa contra los atentados terroristas en su territorio en 2015 ha consistido en remilitarizar Francia y considerar la seguridad interna como un frente más, así:

Los ataques terroristas en París de 13 de noviembre de 2015 han acelerado esta inflexión hacia el incremento de sus gastos de defensa, cancelando los recortes de personal en las Fuerzas Armadas previstos para los años 2015 y 2016 que alcanzaban un total de 18.750 efectivos. Igualmente, a raíz de los ataques, todos los recortes de personal previstos para después de 2017, 2018 y 2019 han sido suspendidos.  También, como consecuencia del incremento de la amenaza terrorista, se van a reforzar la policía y la gendarmería con cinco mil nuevos efectivos, así como el Ministerio de Justicia y el Servicio de Aduanas con tres mil quinientos nuevos empleados que se añadirán a las 2.650 plazas suplementarias aprobadas después de los anteriores ataques de enero de 2015

Los problemas de programación y el uso excesivo y engañoso, por tanto, de los créditos extrapresupuestarios es un grave problema que compartimos a ambos lados de los Pirineos:

la asignación anual para las operaciones externas se ha fijado en 450 millones de euros, una cantidad que resulta insuficiente, por lo cual, como reconoce la propia ley, los costes adicionales y los reembolsos de las organizaciones internacionales en el marco de las operaciones externas deben ser objeto de una financiación extraordinaria, con el consiguiente impacto sobre las cuentas del Estado.

Nos parece que el modelo francés es la envidia de Morenés y su ministerio porque:

Francia tiene una consideración especial hacia el imperativo industrial, es decir, la necesidad de preservar el conjunto de los sectores industriales crí- ticos que hacen de la base industrial y tecnológica de Francia un instrumento de su autonomía estratégica y de su soberanía. Francia cuenta con la segunda industria de defensa de Europa, por detrás de Reino Unido. Con cuatro mil empresas trabajando en este sector, un volumen de ventas de cerca de 15.000 millones de euros, unos 165.000 empleos directos e indirectos en territorio francés y la exportación de entre el 25 y el 40% de su producción, la industria de defensa se considera uno de los motores principales de competitividad de la economía francesa, así como del empleo, por lo que su protección no es cuestionada por nadie.

Esto se ha traducido en una prioridad continua de los gastos de investigación y desarrollo y de un esfuerzo en el equipamiento sobre base nacional de las Fuerzas Armadas hasta 2025

Francia en el límite.

Francia ha llegado al límite de sus capacidades operativas con sus Fuerzas Armadas comprometidas en varios frentes, con casi veinte mil soldados desplegados en el extranjero, empeñados principalmente en la operación «Barkhane» que cubre todo el Sahel y la operación «Sangaris» en la República Centroafricana. A ello hay que añadir la participación francesa contra el Dáesh en Irak, además de los más de diez mil soldados que patrullan el país para proteger las zonas sensibles. Francia se encuentra también al límite de sus posibilidades presupuestarias. Su presupuesto de defensa reducido al 1,8% del PIB en 2015 resulta insuficiente para mantener en el medio y largo plazo una actividad operativa tan amplia. Incluso si este porcentaje aumentara hasta superar el umbral del 2% para finales de esta década, seguirá siendo insuficiente para mantener su ambición estratégica, sobre todo si se tienen en cuenta las exigencias operativas que pueden derivarse de los conflictos actuales y previsibles en el futuro.

 

 

 

 

 

 

 

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Política de defensa de Gran Bretaña

Imagen de Miguel Discart

Imagen de Miguel Discart

Continuamos la serie que prometíamos en el artículo «Política de defensa de Alemania«, siguiendo el estudio «Análisis comparativode la capacidades militares españolas con las de los países de su entorno» realizado por Ignacio Fuente Cobo para el IEEE del Ministerio de Defensa.

Hoy nos ocupamos de las líneas generales de la política de defensa de Gran Bretaña.

Las grandes líneas de la política de defensa de G.B. se rigen por

  • la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS), que analiza el entorno de seguridad y establece los objetivos estratégicos.  La última es de noviembre de 2015.  Y se revisa cada 5 años.
  • la denominada Revisión Estratégica de Seguridad y Defensa (SDSR) que establece las formas de lograr esos objetivos y los medios necesarios para conseguirlo, es decir, los recursos que van a emplear.  La última es de noviembre de 2015.  Y se revisa cada 5 años.
  • un informe anual a la comisión parlamentaria de defensa sobre la implementación de la NSS
  • y un registro nacional de riesgos de carácter abierto y revisable cada dos años

Esta organización nos parece mucho más transparente y participativa que la DDN española que es realizada y aprobada por el gobierno y que tras ello y, sólo con carácter informativo, es puesta en conocimiento del Congreso.

También nos parece muy oportuno dividir el debate en dos:  por un lado definir los enemigos, riesgos y objetivos de la defensa;  y en otro debate posterior plantearse cómo realizar esos objetivos.  Así, se pueden analizar por separado para mejorarlas y se pueden pedir responsabilidades o fijar los errores más concretos.

El principal problema de la SDSR de 2010 era que mantenía la misma premisa de la anterior, al afirmar que con el fin de la Guerra Fría la probabilidad de que se produjese un conflicto interestatal era muy baja, por lo que habría dejado de ser prioritario dotarse de las capacidades necesarias para hacer frente a un Estado militarmente avanzado, un escenario básicamente improbable.

La premisa subyacente en esta revisión de 2010 que, sin embargo, no fue formulada explícitamente, era que Reino Unido confiaba en que las crisis de seguridad y humanitarias fueran lo suficientemente infrecuentes y limitadas como para que las Fuerzas Armadas británicas estuvieran en condiciones de evitarlas o, en su caso, hacerlas frente con pocos medios. De hecho, los británicos nunca comprometieron más del 10% de sus efectivos en las operaciones más exigentes de Irak y Afganistán (diez mil soldados de un total de cien mil).

Un esfuerzo que, aunque pudiera parecer muy elevado para otros países, resultaba escaso para lo que estaba acostumbrado a comprometer hasta entonces Reino Unido. La denominada Fuerza Futura 2020 que contemplaba la revisión, establecía que Reino Unido solo debía hacer frente a un único problema importante de seguridad —Major Operation— en cada momento.

La SDSR 2010 no fue capaz de anticipar una serie de crisis y acontecimientos que iban a conformar el panorama estratégico de nuestros días. Los más evidentes fueron la participación de Reino Unido en las acciones en Libia en 2011, la inestabilidad en Ucrania en 2014.   la aparición de una nueva forma de islamismo extremista en Siria e Irak, o la epidemia del virus del ébola en África occidental.

De esta manera, se establecía un nivel de ambición consistente en desplegar un máximo de 6.600 soldados durante una década en una sola operación de estabilización y en un solo país, complementada con esfuerzos temporales menores que en ningún caso superarían los 3.000 soldados.

Así se redujo progresivamente el coste de las operaciones de proyección de fuerza un 19% en 2015 en comparación con los niveles de 2010.

Sin embargo, Reino Unido sobrepasó en 2010 su nivel de ambición respecto a su capacidad de conducir operaciones marcado para ese año —el denominado Defence Planning Assumptions— lo que supuso un esfuerzo extraordinario para las Fuerzas Armadas británicas, dando lugar a disfunciones que aún persisten

La postura gubernamental de llevar al límite esta política intervencionista ha supuesto graves problemas en el Ejército de Tierra, el más sobrecargado en las intervenciones:

La realidad fue, por tanto, que esos diez mil militares que estuvieron en operaciones durante esos años no supuso un esfuerzo repartido proporcionalmente entre el conjunto de las Fuerzas Armadas, sino que, muy mayoritariamente, recayó en el ejército de Tierra y en particular de las Unidades de Infantería, con lo que el nivel de exigencia operativa sobre esta parte relativamente reducida de la estructura de fuerzas británica resultó absolutamente desproporcionado. Por otro lado, este esfuerzo comenzó en 2003 en Irak y tuvo que mantenerse casi hasta 2014, unos diez años, sumando los años en Irak y en Afganistán, lo que ocasionó que casi se llegara a alcanzar el punto de ruptura de sus unidades, con problemas de retención, reclutamiento y generación de contingentes. Esta concentración del esfuerzo operativo sobre una porción limitada de unidades hizo que sus efectos dañinos todavía estén en proceso de recuperación.

G.B. eligió una opción generalista en la que asumía su papel como gran potencia intervencionista:

Reino Unido renunciaba a la especialización en determinadas capacidades, o en determinadas especialidades operativas, que debían ser reforzadas en caso de resultar insuficientes por las aportadas por los aliados. Por el contrario, intentaría mantener todas las capacidades propias de una potencia militar avanzada, incluyendo aquellas que estimaba habían quedado anticuadas como los carros de combate, aviones de combate de última generación, submarinos, armas nucleares, o portaviones, si bien en cantidades más modestas.

Finalmente, en una declaración que parecía más voluntarista que realista, asumía que más que centrarse en una región particular del mundo (por ejemplo, Europa y el Oriente Medio) su compromiso era global, abarcando desde el Pacífico hasta el África subsahariana.

Lo más significativo en cuanto a la reevaluación de sus planteamientos estratégicos por parte de Reino Unido realizada en la SDSR 2015 no eran estos acontecimientos en sí mismos, sino las tendencias que representaban. En primer lugar, la premisa de que tras las campañas de Irak y Afganistán debería seguir un período de «pausa estratégica», durante las cuales pudiera desarrollarse e implementarse la Fuerza Futura 2020, resultaba errónea desde el momento en que Reino Unido se vio inmerso en acciones militares en Libia, África occidental y Oriente Medio. En segundo lugar, tampoco era cierta la premisa de que Europa era inmune a la violencia estatal transfronteriza, por el contrario Estados poderosos en la región como Rusia no habían renunciado a emplear la fuerza como herramienta fundamental de su política internacional. Finalmente, estaba la relevancia de la aparición del Estado islámico en Irak y Siria que, con su brutal combinación de terrorismo e insurgencia, tenía como objetivo la posesión territorial, no tanto para crear una estructura estatal, capaz de ser reconocida por el ordenamiento jurídico internacional, como para establecer un califato islámico que desafiase al modelo westfaliano de orden internacional existente

¡Cuánto nos recuerda a nuestra DDN española!  Y eso que nuestro potencial económico y político no llega, ni de lejos, a los británicos.

Restricciones presupuestarias.

El análisis siguiente debería ser muy educativo para las elites militaristas españolas.  La producción y compra de armamento no es el objetivo principal de una nación al que todo debe plegarse.  Hay problemas más importantes y acuciantes que hacen que el esfuerzo militar pase a un segundo plano y sea contingente:

Ahora bien, el principal problema de la SDSR de 2010 no estaba tanto en la evaluación del entorno de seguridad —ciertamente limitada— sino, sobre todo, en que emergía en el contexto singular de una profunda crisis económica y financiera, lo que se tradujo en recortes sustanciales de los gastos públicos, incluidos los de defensa. Los compromisos de defensa heredados de épocas anteriores fueron considerados inabordables tanto a la hora de abordar la reducción del déficit público como a la hora de financiar los programas de equipamientos correspondientes. La consecuencia fue una sustancial reducción en los presupuestos de defensa que alcanzó el 8% en términos reales en el año 2015, traduciéndose esta rebaja en cambios importantes en la configuración y en el equipamiento de las Fuerzas Armadas. Los principales recortes en capacidades críticas, como la de la aviación embarcada con la retirada de los aviones Harrier y del portaviones HMS Ark Royal (un nombre mítico que había estado en servicio en la Armada británica desde los tiempos de la «Invencible»), así como el retraso en la construcción de dos nuevos portaviones debido, entre otras cosas, a la dificultad de acomodar en ellos el nuevo avión de combate F-35, reflejaban la dificultad de Reino Unido de lograr unas capacidades militares acordes al nivel de ambición global expresado en su revisión de la defensa. La eliminación de programas considerados hasta entonces prioritarios como el de patrulla marítima con la supresión del programa Nimrod MRA4, o la reducción de la flota de superficie de veintitrés a diecinueve fragatas y destructores, no hacían sino abundar en estas dificultades. En general, todas las capacidades fundamentales sufrieron recortes muy importantes, cuyo promedio alcanzó el 30%

Pero quizás la reducción más crítica fue en el personal en servicio activo, al prever el recorte en 17.000 efectivos del número de soldados y marineros (10.000 en el Ejército de Tierra y 5.000 en cada uno de los otros dos ejércitos). De esta manera, las Fuerzas Armadas británicas quedaban dimensionadas a unas cifras que no se conocían desde mediados del siglo XIX. La disminución de personal militar en activo debía compensarse con reservistas, cuyo número se preveía alcanzase un total de treinta y cinco mil en el año 2018, aunque existían serias dudas sobre la efectividad.

Es decir, países de nuestro entorno, países a los que las elites militaristas quieren parecerse, son conscientes de que la crisis económica imponía la reducción de gastos y de armamentos.  Nosotros no.  Los hemos considerado sagrados y hemos conseguido, con ello, multiplicar la deuda pública.

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Crecen las críticas.

Cristalizaron fundamentalmente alrededor de dos temas:

– Que la SDSR había sido dictada por las consideraciones presupuestarias más que por un verdadero análisis estratégico de los recursos necesarios para las Fuerzas Armadas a la vista del entorno de seguridad.

– Que la reducción de personal y los recortes en los equipos ponían en riesgo la capacidad de las Fuerzas Armadas británicas para llevar a cabo todas las misiones que se les encomendaban, especialmente las más exigentes.

La decisión de reducir el enorme déficit presupuestario provocó una disminución considerable en la capacidad militar de Reino Unido, a medida que se iban reduciendo las capacidades convencionales de combate de sus Fuerzas Armadas y los niveles de preparación de sus tropas. En un entorno estratégico que se iba complicando con la aparición de problemas como la anexión de Crimea por Rusia, o los efectos perversos de las «Primaveras árabes», Reino Unido disminuyó el perfil de su política exterior y de seguridad, lo que parecía indicar que se estaba produciendo un cierto agotamiento estratégico. La reducción sustancial de sus Fuerzas Armadas puso en duda la capacidad de Reino Unido de ofrecer en cualquier operación militar futura el mismo nivel de compromiso sostenido en el tiempo que fue capaz de soportar durante las guerras de Irak y Afganistán.

La autocrítica en G.B. a su política de defensa les impide cometer errores que aquí, en España, se nos acumulan (S-80, intervencionismo por todo el globo, ejércitos sobredimensionados en cuanto a personal, gasto militar desaforado, …):

el Comité de Defensa de la Cámara de los Comunes publicara en marzo de 2015 tres informes demoledores en los que se criticaba duramente la forma en que se planeaban las operaciones militares y se ejecutaban las decisiones de compras de armamentos y equipos. Ejemplo de la seriedad con que se tratan los temas de defensa en este país, en uno de los informes al referirse al segundo de los portaviones previstos para la Armada (el Príncipe de Gales), se afirmaba sin contemplaciones que «tenía poco sentido el adquirirlo» a menos que se encontrase el suficiente dinero para comprar los aviones con que debía dotarse y los buques de protección que debían acompañarle

La nueva Revisión Estratégica de la Defensa.

Lo acertado de los análisis críticos anteriores nos hacían pensar que la política de defensa de G.B. tomaría derroteros mucho más pacíficos y comedidos que los que implantó la nueva Revisión Estratégica de la Defensa publicada en noviembre de 2015:

La nueva revisión asume una aproximación más completa al tema de la seguridad, de manera que incluye no solo la política de defensa y las capacidades de las Fuerzas Armadas, sino que abarca una visión de la seguridad ampliada, en la que se contemplen asuntos tales como la defensa interior, el contraterrorismo, la ciberseguridad, la seguridad de las fronteras o la evolución de la seguridad internacional.

Se trata, por tanto, de una visión reforzada de la seguridad en la que se contempla rehacer las Fuerzas Armadas para el nuevo período postafganistán, de manera que sean capaces de apoyar las operaciones de estabilidad hasta en 12 teatros simultáneamente, en los que haya que hacer frente tanto a amenazas no convencionales como convencionales. En todo caso, y en un ejercicio de pragmatismo, Reino Unido reconoce que dado que ningún país es capaz de afrontar estas amenazas en solitario, su primera misión es actuar en el seno de grandes coaliciones o alianzas, principalmente con los Estados Unidos y, subsidiariamente, con la OTAN.

La locura.  Parece ser que los británicos, conscientes de que no pueden mantener una única intervención militar en el exterior durante 10 años, optan por mantener 12 teatros  exteriores simultáneos, junto con el de la defensa ante la amenaza «interior».

Ahora Reino Unido parece dispuesto a emplear su liderazgo militar en el seno de la OTAN, para asegurar que la Alianza cuenta con toda la gama de fuerzas convencionales necesaria para defender Europa contra una amenaza clásica como pudiera ser la rusa. En este sentido, Reino Unido pretende reconstruir sus capacidades convencionales seriamente erosionadas desde el fin de la Guerra Fría y volver a ponerlas «a punto» para las nuevas contingencias.

Al mismo tiempo, la nueva SDSR busca desarrollar capacidades que respondan a las amenazas asimétricas y aquellas definidas como de la «próxima-generación», o «ambiguas», como puedan ser los ciberataques, la operaciones de información y el empleo de fuerzas especiales para fomentar la subversión. En definitiva, responder a lo que entiende como la nueva amenaza rusa en entornos operativos híbridos, de manera que se pueda evitar la repetición de lo ocurrido en el caso de Ucrania. Igualmente, Reino Unido pretende desarrollar la capacidad de respuesta frente a una amplia serie de desafíos y riesgos que pueden surgir fuera de Europa, como puedan ser el terrorismo, los regímenes criminales, los grupos extremistas que controlan territorios extensos (i.e. el Dáesh/IS), las guerras civiles y los Estados colapsados o frágiles

Este número tan elevado de riesgos y amenazas potenciales que pueden presentarse simultáneamente hace que las operaciones de estabilización intensivas en recursos humanos y materiales, tipo Irak o Afganistán, tiendan a ser desechadas como modelos de intervención futuras. Ahora se recuperan los casos de Bosnia o Sierra Leona como modelos de éxito a repetir en el futuro, mientras se contempla la necesidad de desarrollar una nueva estructura de fuerzas y capacidades adecuada a los requerimientos exigibles en situaciones más complicadas como serían los casos de Libia, Siria o Ucrania.

La política de defensa está íntimamente relacionada con su entorno con las otras políticas estatales.  En España optamos por priorizar y salvaguardar la política de defensa, su despilfarro en armas que en nada de tiempo se quedan obsoletas, :

Ahora bien, el problema de los presupuestos de defensa en Reino Unido es que, al igual que pasa en la mayoría de países europeos, los gastos del Estado en temas como educación, salud o pensiones están «blindados» ante cualquier tipo de reducción y consumen la mayor parte del mismo, por lo que, en escenarios económicos deprimidos, el presupuesto de defensa resulta especialmente vulnerable

¿Será G.B. capaz de mantener estos desmedidos esfuerzos en defensa mientras se sigue recortando el apoyo social a su propia población?  Parece difícil considerar que sí, sobre todo si tenemos en cuenta que:

La SDSR 2010 dejaba fuera el sistema de misiles balísticos Trident considerado el arma estratégica última de Reino Unido, a pesar de que supone el 25% del presupuesto militar en adquisiciones durante al menos la próxima década. Esto, unido a las cantidades significativas necesarias para dotarse de los dos portaviones previstos, parece indicar que, inevitablemente, se producirán recortes en otros capítulos, lo que pone en serias dudas la capacidad de Reino Unido para afrontar satisfactoriamente los riesgos y amenazas que proclama en su próxima SDSR.

Estos compromisos incluyan un incremento del presupuesto de gastos de adquisición de nuevos equipos en un 1% en términos reales cada año a partir de 2016, lo que permitiría adquirir nuevos submarinos de la clase Astute, cierta cantidad de aviones F-35 de última generación, nuevas fragatas Type-26 y vehículos acorazados Scout.

El problema es que el mantenimiento de estas promesas en cuanto a adquisiciones exige mantener «congelados» los sueldos militares, una situación que viene prolongándose desde 2010 como parte de la consolidación fiscal del sector público acometido por el Gobierno británico en esa fecha.

Estas circunstancias pueden llevarnos a pensar que, muy probablemente, un porcentaje del 2% no sea suficiente para cubrir todas las necesidades de la defensa, incluyendo la reestructuración de la Fuerza Futura 2020, lo que obligará al Reino Unido a tomar decisiones difíciles en lo que se refiere al empleo de unos recursos limitados.

 

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Política de defensa de Alemania

Imagen de Javier Blesa Martínez

Imagen de Javier Blesa Martínez

Fuente:  Ministerio de Defensa.

El Ministerio de Defensa, a través de su Instituto Español de Estudios Estratégicos ha publicado su Cuaderno de Estrategia 179 titulado «Análisis comparativo de las capacidades militares españolas con las de los países de su entorno», de 271 páginas.

Concretan con las capacidades militares de 5 países:  España, Gran Bretaña, Alemania, Francia, e Italia.

Nos parece una gran iniciativa porque así podremos comparar, con números en la mesa, nuestra política con la de los demás países europeos que marcan la pauta en política de defensa.  Pero, …, tenemos que tener en cuenta la visión sesgada y promilitar del informe.  No sabemos si los datos que ofrece van a ser rigurosos y reales, sobre todo, teniendo en cuenta el despropósito informativo de nuestro Ministerio de Defensa.  Tengamos en cuenta que ellos sólo reconocen, como explicamos en nuestro informe:  «Gasto Militar 2016» 5.787’89 millones de € y nosotros demostramos que el gasto militar español para 2016 llegará, al menos a 30.928’86 millones de €.

Los contenidos los estructuran en

  • La política de defensa.
  • Capacidades terrestres.
  • Capacidades navales.
  • Capacidades aéreas.
  • Capacidades económicas e industriales.
  • Conclusiones finales.

Iremos resumiendo las características de cada uno de los países en una serie de publicaciones.  Hoy nos centramos en Alemania.  El análisis está firmado por el coronel y analista de IEEE Ignacio Fuente Cobo.

En cuanto a la política de defensa alemana, la primera idea que analizan es la del contraste entre su habitual línea débil en política de defensa

la política de seguridad y defensa de Alemania, el primero de los países considerados, se ha venido caracterizando desde el final de la Segunda Guerra Mundial por mostrar una identidad muy débil. Hasta fechas muy recientes, Alemania ha constituido la expresión tenaz de la continuidad ideológica reflejada en una cultura de contención militar extrema, con independencia de la tendencia política del partido en el Gobierno en cada momento. A diferencia de otros campos del poder nacional —como es el económico— en el que no ha rehuido ejercer el liderazgo europeo, Alemania se ha refrenado de hacer lo mismo en el campo de la seguridad.

por un interés reciente en potenciarla y convertir a Alemania en un, o en el, líder en cuestiones de defensa en Europa y en la OTAN, llegando, incluso, a decir que

Alemania debe hacer más para garantizar una seguridad que otros le han proporcionado a ella durante décadas.

Las causas de esta situación pueden encontrarse en:

la repercusión sociológica de la derrota en la Segunda Guerra Mundial, que configuró una Alemania educada durante generaciones en la aversión al militarismo y el expansionismo militar, al tiempo que sometida a numerosas restricciones legales en cuanto al uso del poder militar.

Puede, por tanto, afirmase que los efectos traumáticos de la Guerra Mundial, junto con el profundo pacifismo de una sociedad que conserva el estigma de las atrocidades del pasado, se han traducido en un bajo interés por los temas de seguridad y defensa

El lenguaje, y las ideas, guerreristas e intervencionistas se reflejan en este análisis del IEEE, en el que no es la idea de defensa lo que domina, sino las ansias por utilizar el instrumento militar para avanzar en los intereses nacionales.

Las líneas básicas de la política de defensa alemana han sido:

Alemania siempre ha sido firme partidaria del multilateralismo en las relaciones internaciones y particularmente en las intervenciones armadas, siempre en el marco de la OTAN o, aún mejor, de la Política Común de Seguridad y Defensa de la Unión Europea

Es de destacar que en Alemania existe una institución, peculiar en el entorno europeo, llamada Comisionado Parlamentario para las Fuerzas Armadas, una especie de Defensor del Soldado con jurisdicción específica y responsabilidad de supervisión sobre las Fuerzas Armadas que no depende del Gobierno, sino del Parlamento (https://www.bundestag.de/htdocs_e/ bundestag/commissioner, donde pueden encontrarse igualmente sus últimos informes anuales, el último de fecha enero de 2015).

La reticencia alemana al intervencionismo se puede ejemplificar en que

durante la crisis de Libia de 2011, en la que Alemania se abstuvo de votar favorablemente la resolución 1973 del Consejo de Seguridad que autorizaba una intervención limitada en este país, o en el escaso apoyo que prestó a la intervención francesa en Malí durante la operación «Serval» en enero de 2013.

Los fundamentos de la política de defensa alemana.

No obstante, los dos pilares fundamentales de la política de defensa alemán (OTAN y Unión Europea) permanecen inmovibles, hasta el punto que más que una política de seguridad y defensa propiamente alemana se puede hablar propiamente de dos políticas diferentes, una para cada organización. La primera, atlántica, desempeña el papel de la defensa clásica y constituye el marco preferido de acción militar para Alemania, mientras que la segunda, europea, está orientada más bien a la gestión de crisis. Esta ambivalencia en cuanto a su seguridad, unida a los cambios que están experimentando ambas organizaciones, hace que la política de defensa alemana siga siendo más reactiva que proactiva.

Alemania tiene un Libro Blanco de la Defensa de 2006, actualmente en vigor, pero los problemas en Ucrania y la opción militarista de Rusia le han llevado a estar tramitando uno nuevo en la actualidad.  El proceso del nuevo Libro Blanco se ha iniciado en febrero de 2015 y en él están participando no solo militares, sino expertos civiles, representantes de diferentes ministerios, de partidos políticos y las empresas de armamento germanas.  Parece ser que esta nueva versión opta por

  • remilitarizar las acciones en el exterior.  Berlín decidió el aumento del número de sus instructores militares en la misión de la Unión Europea en Malí (de 180 a 250, y el apoyo con capacidades de transporte a la misión de la Unión Europea en la República Centroafricana.  Aunque sigue manteniendo no traspasar la línea roja de no mandar tropas de combate y parece más probable que se decida por apoyos financieros para librarse de la presión de contribuir militarmente.  Pero parece claro que, poco a poco, Alemania va dando pasos para el intervencionismo militarista, como pone de manifiesto que desplegará 6 aviones Tornado y un satélite SAR, además de una fragata que escoltará al portaviones francés Charles de Gaulle en el Mediterráneo oriental. También aportará 1.200 militares en una misión contra el Daesh. La misión costará 134 millones de euros hasta finales de 2016.
  • remilitarizar el Este de Europa para hacer frente a Rusia.

La reforma de la defensa alemana.

En 1994 el Tribunal Constitucional Federal fallaba que

el fallo del Tribunal Constitucional Federal en 1994, que declaraba legales los despliegues operativos de las Fuerzas Armadas alemanas (Bundeswehr) fuera del territorio nacional

ello ha permitido a la Bundeswehr transformarse, pasando de ser una fuerza orientada exclusivamente a la defensa del territorio nacional, muy numerosa, pesada y basada en el servicio militar obligatorio, a una entidad totalmente profesional, mucho más reducida, ligera y orientada a las operaciones de proyección.

Esta profunda transformación del modelo militar alemán ha tenido lugar en medio de un prolongado recorte presupuestario, junto con un colosal esfuerzo para integrar simultáneamente las Fuerzas Armadas de la antigua República Democrática Alemana (RDA) como consecuencia de la reunificación. En este sentido las Fuerzas Armadas de la República Federal se convirtieron en uno de los pilares fundamentales de la unificación nacional, por lo que no es de extrañar que Alemania optase por esperar hasta el año 2011, una vez el proceso de reunificación estuviese consolidado y más de un decenio después de países como Francia o España, para transformar sus Fuerzas Armadas en totalmente profesionales y voluntarias.

En el año 2010, Alemania lanzó la que puede considerarse la mayor reforma de sus capacidades de defensa desde el establecimiento de la Bundeswehr, una reforma que debe estar concluida en 2017

Respecto al nivel de ambición, declaraba:

  • su disposición para convertirse en nación marco de una organización operativa multinacional con capacidad de integrar fuerzas de otros países, para lo que necesitaba contar con fuerzas capaces de operar en todo el «espectro del conflicto».  Alemania pretende ser la nación marco que ofrece el esqueleto al cual se enganchan los países más pequeños para hacer sus contribuciones específicas. Aquí Alemania ve una oportunidad especial de compensar las reducciones, integrando dentro de sus estructuras marco a los países de su entorno, con especial preferencia por los cuatro de Visegrado (República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia), Nordefco (Noruega, Suecia, Dinamarca y Finlandia) y Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo). Además, el trabajar en ámbitos militares multilaterales da a la defensa un carácter políticamente más aceptable ante la sociedad alemana, que las iniciativas militares unilaterales germanas.
  • El objetivo de «fuerza desplegable» y «sostenible» en diferentes operaciones de gestión de crisis se cifraba en diez mil efectivos.  A diferencia de Reino Unido y Francia, no identifica explícitamente un «esfuerzo máximo temporal» de Fuerzas en operaciones de alta intensidad. Se significa que el actual ciclo de disponibilidad alemán implica despliegues operativos de cuatro meses seguidos de un período intermedio de descanso y adiestramiento hasta un nuevo despliegue en veinte meses, incluyendo seis meses previos de adiestramiento pre-despliegue.
  • Mientras el anterior Nivel de Ambición del año 2003 contemplaba una fuerza desplegable de 14.000 para un total de 245.000 que formaban la Bundeswehr, el actual Nivel de Ambición prevé reducir este número a 10.000 soldados en operaciones para un total de 185.000.
  • Alemania prevé también reducir sus presupuestos de defensa centrándose en las misiones más probables de prevención de conflictos internacionales y de gestión de crisis, es decir, en lo que ha venido a denominarse operaciones de estabilización.
  • La idea fuerza que subyace debajo de este concepto es la de mejorar el sostenimiento y mantener las capacidades críticas, actuando en marcos multinacionales, en las que otros países cubren las carencias propias, y realizando un planeamiento de la defensa combinado con otros países.

Posteriormente, en junio de 2012, se concretaron los planes de implementación de la reforma que están actualmente en desarrollo, estimándose que tres cuartas partes de los objetivos deberían haber sido alcanzados ya en 2015.

Las opciones alemanas en cuanto a personal son las siguientes:

  • el objetivo es disponer en 2017 de 185.000 militares en activo y 55.000 empleados civiles (reduciendo 75.000 militares y 20.000 civiles respecto de las cifras de personal de 2010).
  • El ejército quedaría reducido a unos 57.000 soldados, junto a 23.000 militares del ejército del aire (Luftwaffe) y unos 13.000 marinos.
  • Respecto a las reservas, la aspiración es de disponer de 6.000 reservistas organizados en doce unidades, si bien la reorganización de las fuerzas en activo ha retrasado la implementación de la reserva.
  • Optan por una logística conjunta, el «Servicio de Apoyo Conjunto», que comprende 36.000-46.000 efectivos, y un servicio médico conjunto con 15.000-19.000 efectivos.

El problema presupuestario.

Alemania se muestra dispuesta a aumentar su gasto en defensa de acuerdo con las directrices de la OTAN de alcanzar el 2% del PIB y para lograrlo el Gobierno federal ha acordado irlo aumentando gradualmente desde el actual 1,2%, uno de los menores de Europa, de acuerdo con su actual ciclo de planificación financiera previsto hasta 2019, según las cifras del siguiente gráfico:

proxima-evolucion-presupuesto-defensa-aleman

Pero es de destacar que esto no es más que un modelo de planificación y no tiene carácter vinculante.

Alemania parece haber descubierto, al igual que otros países antes que ella, que la sustitución del servicio militar obligatorio por un ejército profesional, algo imprescindible para la realización de operaciones expedicionarias de proyección de fuerzas, no implica un ahorro presupuestario sino todo lo contrario

Alemania, como España tiene problemas con los suministros armamentísticos que reciben de la industria militar, que destaca nuevamente por sus bajísimos niveles de calidad:

Es de señalar que a finales de septiembre 2014 salieron a la luz informaciones que indicaban que los principales sistemas de armas del ejército alemán estaban en un nivel de operatividad muy bajo y que Alemania apenas podía cumplir sus compromisos con la OTAN.  Los principales problemas se referían a plataformas aéreas, como los aviones de transporte C-160 Transall y helicópteros como el terrestre NH-90 y los navales Sea King y Sea Lynx, aunque la descripción general de todos los sistemas de armas era alarmante. Respecto a medios terrestres, solo 280 de 406 vehículos de combate (VCI) Marder y 70 de 180 vehículos blindados Boxer fueron calificados como «operativos y desplegables», en la misma categoría solo entraban 10 de los 31 helicópteros de ataque Tigre y 8 de los 33 NH-90.

La combinación de este cambio hacia políticas más intervencionistas y la nefasta gestión de la industria militar ha provocado algunos cambios de tendencia apreciables:

el Gobierno germano haya decidido en abril de 2015 incrementar su fuerzas acorazadas de cuatro a seis batallones, a fin de aumentar su capacidad de disuasión. Es la primera vez en muchos años que Alemania en lugar de reducir sus fuerzas las aumenta y puede ser un indicio de lo que depara el porvenir y de un proceso que se presenta también inevitable en el resto de socios europeos. Como signo del cambio de tendencia, en noviembre de 2015 el Bundestag aprobó un incremento de 1,32 billones de euros para el presupuesto de Defensa de 2016 y, en respuesta a los recientes problemas en el campo de los programas de armamento, la ministra Von del Leyden anunció que, para remediar las carencias detectadas, se gastarían unos 130 billones de euros hasta 2030 en este campo

 

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La estructura de la Defensa

Fuente:  Estado Mayor de la Defensa.

El Estado Mayor de la Defensa ha sacado un material muy bien editado y muy claro sobre la estructura de la defensa.  Les felicitamos por ello, sobre todo teniendo en cuenta que habitualmente no se dedican a difundir sus entresijos a la población civil de forma clara ni transparente

Es lógico que no estemos de acuerdo en algunas de las funciones que se autootorgan las Fuerzas Armadas, como, por ejeplo, ser instrumento eficaz en la acción exterior del Estado.  Tampoco estamos de acuerdo en la habitual indefinición de las labores y objetivos de las FAS, donde nos dicen de forma un tanto vacía: «a las amenazas tradicionales se han unido otras»

Bajo el epígrafe de «Fuerzas Armadas equilibradas y responsables» hablan de que las FAS «son responsables ante la Sociedad del cumplimiento de sus cometidos«, sutil manera de no decir nada disimulando que están hablando.  Curioso.  Nunca consultan a dicha sociedad para definir los objetivos de las FAS, ni lo que se debe gastar en ellas, ni lo que hay que defender ni cómo, pero ellos son responsables bla, bla, bla.

Aunque el material está muy bien editado, hay que reconocer que los militares no ponen especial cuidado en ser entendidos.  Usan muchísimas siglas para cualquier cosa. Siglas que distraen más que informan:  así, el MOPS es el Mando de Operaciones, y lo componen:

  • el MCCD:  el mando de Ciberdefensa,
  • el MCOE:  mando de Operaciones Especiales,
  • la UME:  Unidad Militar de Emergencias,
  • la MVSM:  mando de Vigilancia y Seguridad Marítima,
  • el MDOA:  mando de Defensa Aérea,

Luego nos dicen que:

El empleo de las Fuerzas Armadas se materializan mediante la actuación de la Fuerza Conjunta, dispuesta para ser empleada en cualquier momento y lugar, de acuerdo a los intereses nacionales.

Se componen de 67.000 efectivos.  27.000 en el núcleo de Fuerza Conjunta y 40.000 como reserva para asegurar rotaciones.

Del núcleo de Fuerza Conjunta hay 12.000 efectivos permanentes para cometidos de la Defensa Nacional (vigilancia marítima, defensa aérea, ciberdefensa, inteligencia, reconocimiento y vigilancia, colaboración con autoridades civiles, …) y 15.000 para contingencia o reacción rápida.  De ellos 5.000 son de reacción (actuaciones fuera del territorio nacional) y 10.000 para actuaciones combinadas con aliados (en dos escenarios: alta intensidad limitada en el tiempo, y baja-media intensidad de duración sostenida).

Parece, pues, que con 67.000 efectivos nuestras FAS estarían servidas.  El resto es sobredimensionamiento y despilfarro, dado que no hacen nada ni nada tienen previsto.

Por cierto, quedaría por divulgar cuántos mandos, oficiales, suboficiales y tropa hay en cada uno de estos núcleos de la Fuerza Conjunta. Nos sorprendería.

Esta infografía es complementaria del BOE de 21 de Enero de 2015 por el que se desarrolla la organización básica de las Fuerzas Armadas.

fuerza conjunta

 

 

 

 

 

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Voces «autorizadas» piden que la estrategia de defensa parta de la idea de prepararse para la guerra inminente

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Fuente: Infodefensa

Nos referimos al aterrador artículo de  JOSÉ A FERNÁNDEZ DEMARÍA, en Infodefensa pidiendo un cambio en la concepción estratégica vigente para «prepararnos para la guerra».

Antes de entrar en materia, debemos señalar que el señor Demaría es General de Brigada del Ejercito del Aire y, aunque ahora en la reserva, fue jefe de la División de Planes Estratégicos y Política de la OTAN y subdirector de programas del MALOG del Ejército del Aire español, lo que le convierte en una opinión a tener en cuenta.

Señala en su artículo el General que, mientras Europa, partiendo de un presupuesto ingenuo de que no hay amenazas ni enemigos a la vista (lo que él llama «baja amenaza y en la reducida probabilidad de un conflicto con una potencia de elevado poder militar convencional y nuclear»), ha venido reduciendo su gasto militar, Rusia y otros lo han aumentado y muestran intereses militares alarmantes.

Propone por ello que el planeamiento, tanto español como de la OTAN parta de la existencia de un escenario de posible guerra para responder y señala

La posible inestabilidad en la región del Cáucaso no era ni es la única en el escenario estratégico. La situación de Corea del Norte, el problema de Taiwán, el hecho de que China continúe con un incremento cada vez mayor de su presupuesto de defensa y del establecimiento de una fuerza espacial, aérea y naval sin precedentes, la continua inestabilidad en el norte de África o las incertidumbres con Irán y Pakistán, presentan un futuro al menos incierto. El planeamiento de la defensa debe reconocerlo y recordar que, desgraciadamente, el axioma romano de “si quieres la paz prepara la guerra” sigue estando vigente.

Es curiosa la percepción de los conflictos que muestra el general y la visión amigo/enemigo, desde una lógica de dominación-violencia que plantea como única lógica mundial. Ahora bien, la conflictividad mundial parece ir por otros derroteros, como son la existencia de una violencia estructural que rompe la paz mundial, la depredación sobre el medio natural y los recursos que pone en peligro de colapso al propio mundo, la injusticia generada por la globalización capitalista, la sangrante muerte de millones de seres humanos por hambre y enfermedades curables, la falta de democracia real en todo el planeta, la lacra de la venta de armas, el retroceso de los derechos humanos, los desplazamientos forzosos de seres humanos y un largo etcétera que tiene que ver con problemas más allá de los planteados desde la óptica militar y que ni siquiera es posible abordar desde la lógica de los ejércitos.

Vemos con ello que aumentan las voces que piden una nueva vuelta de tuerca en el abordaje militar y/o violento de los conflictos y que recelan de la retórica usada hasta el día de la fecha por los planeamientos militares al uso. ¿Nos preparan para una nueva guerra? Es algo que deberían decir a la sociedad a las claras para que podamos posicionarnos al respecto.

Desde nuestro punto de vista, el refuerzo del argumentario militarista obliga, más que nunca, a luchar contra éste, a reducir el peligro militar y a exigir un cambio de la política de seguridad basado en la seguridad humana y en la prevención de conflictos, la generación de relaciones de confianza y la lucha contra la violencia cultural y estructural que hace que nuestro orden mundial sea tan injusto.

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A vueltas con la reforma de las plantillas militares

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Fuente: ABC

Nos informa el periódico de la derecha militarista ABC del enésimo anuncio por parte del Ministerio de Defensa de reestructurar la organización militar. Al parecer ultiman una orden ministerial (no un decreto o una ley, que tendría que ser validado en el Parlamento con lo engorroso que debe ser implicar a los civiles en cosas tan nimias como el nivel de fuerza militar, etcétera) por la cual van a «reordenar» el personal de la defensa para «adaptarlo» a las nuevas necesidades.

Recordemos que anuncios similares se hacen de vez en cuando, y todos ellos hasta la fecha se han quedado en meros anuncios de reducción de las sobredimensionadas fuerzas militares para las necesidades a las que dicen que deben atender, sin que se altere nada de lo sustancial hasta la fecha.

El nuevo intento parece que va en la linea de pasar de las diez brigadas actuales del Ejército de Tierra a ocho, y de reducir también los efectivos del Ejército del Aire y de la Armada. La curiosidad es que no sabemos cuánta reducción va a  haber y, si juzgamos por las anteriores, puede que sea insignificante y que no afecte de forma clara a la abrumadora ratio actual de un mando por cada dos soldados, porque, al parecer, desde la pura lógica militar y las recomendaciones de la OTAN, el problema no es sólo que tenemos demasiado ejército, sino que además, lo que más sobra son mandos, precisamente lo que nuestras reformas elude quitarse del medio.

Bueno, sigamos con los buenos propósitos de estos señoritos a ver si somos capaces de explicarlos.

Al parecer se quieren hacer ocho brigadas en vez de las diez actuales, pero eso sí, para hacer ocho sin que se note que son ocho y no diez (probablemente al «enemigo» le de un poco lo mismo y no se sentirá muy disuadido por este hecho) las van a convertir en «brigadas orgánicas polivalentes», es decir, que saben hacer un poco de cada, para que no se eche en falta el tradicional ardor guerrero de las diez brigadas actuales. ¿Supondrá rebaja de personal? No lo dicen y mucho sospechamos que por algo será. Tal vez esperan que el mero hecho del cambio de denominación sea suficiente para mantener todo el tinglado con su elevado gasto militar, como ahora.

Pero además de esto, y tal vez por si la cuestión del nombre de las unidades va a ser relevante de cara a los tradicionales enemigos del Estado, que como se sabe aprovechan cualquier ocasión para invadirnos una y otra vez, como demuestra la historia que cuentan nuestros patriotas «histrionradores», junto con el cambio de nombre de las brigadas actuales por el de «Brigadas orgánicas polivalentes», piensan también que la actual Fuerza de Acción Rápida se llame a partir de ahora Fuerza de Acción Conjunta, que es un acierto como se puede ver, pues a unos ¿de acción conjunta quién se les va a oponer?.

Sigamos con la memez. Dice el portavoz del Ministerio que ha anunciado todo esto que la Fuerza de Acción Conjunta servirá para «dar respuesta a las exigencias operativas en todo el espectro del conflicto; contar con cuarteles generales de entidad superior a brigada, con capacidad para asumir el mando y control de cualquier tipo de fuerzas y operaciones a su nivel […] y disponer de unas pequeñas unidades tácticas y logísticas especializadas en una función operativa, pero aptas para asumir otros cometidos».

Al parecer, este curioso texto es parte de la «DIRECTIVA DE DEFENSA MILITAR«, documento de planeamiento secreto y que no pasa por el Congreso, lo cual no parece un verdadero inconveniente ni ha provocado protestas de nuestros políticos extractivos, que definitivamente han renunciado al control político y la toma de decisiones en materia de defensa y seguridad, delegando en los obscuros y secretos mandos militares, que seguramente agradecerán esta especie de coparticipación en la «soberanía nacional» haciendo y deshaciendo a su antojo, como siempre.

Se nos ocurre, al hilo de la hilarante Fuerza de Acción Conjunta, añadir que si para el ejército con esa fuerza (estimada en unos 10.000 tipos) se cubriría el núcleo duro de la defensa militar y de las necesidades defensivas de España desde la óptica de los militaristas, siempre puede haber algún malintencionado que se pregunte para qué narices están todos los demás soldaditos y oficiales que exceden de estos 10.000 «conjuntos», si no es para consumir nuestros impuestos y nuestra paciencia.

En todo caso podemos extraer de todo ello algunas conclusiones:

  • Piensan hacer cambios
  • Cambios para no cambiar nada (los mismos perros con distintos collares)
  • De espaldas al Parlamento
  • No digamos ya a la ciudadanía, verdaderamente menor de edad en la toma de decisiones en estas materias
  • La normativa que van a hacer no se va a pasar ni siquiera por el Congreso
  • La Directiva de Defensa Militar está sustraída al debate público y al control político
  • No se nos indica si en realidad se va a suprimir fuerza militar o solamente a disfrazarla, como hasta ahora
  • Ellos mismos reconocen que la mayoría de lo que tienen no vale para nada
  • Nos queda por conocer para qué sirven en realidad los que dicen que no sobran
  • Porque, si contemplamos el modelo de ejército que tenemos lo cierto es que para defender lo que la sociedad quiere defender no sirven, pero para haber provocado hasta la fecha 69 intervenciones militares en el exterior con más de 100.000 soldados en ella sí han servido.

Nuevamente, nos dan gato por liebre.

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Morenés pide respaldo a la sociedad a la que engaña

Fuente:  ecodiario.

No salimos de nuestro asombro:

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha subrayado este jueves en Zaragoza que las Fuerzas Armadas «tienen que ser reconocidas» por la sociedad «no solamente como institución de gran preeminencia moral», y ha pedido apoyo a las decisiones políticas que permiten que puedan financiarse.

Esto hace que haya una «cierta separación» entre «las Fuerzas Armadas como institución, la seguridad como un bien social» y «la manera que tiene la sociedad de comprometerse, no solamente con el reconocimiento moral hacia las Fuerzas Armadas, sino con el apoyo de las decisiones políticas» que hacen que estas «tengan las capacidades que tengan que tener» y «me refiero, fundamentalmente, al concepto de financiación de la seguridad», ha precisado.

Es decir, el Ministro de Defensa nos pide sumisión y obediencia ciega, además de ardor guerrero al acatar sus decisiones.

Parece que no se ha enterado de que, quizá, la sociedad no apoya las cuestiones de Defensa porque:

  • La falta de transparencia en la toma de decisiones es total.  Por ejemplo, la Directiva de Defensa Nacional, máximo escrito que rige las líneas generales de la Defensa durante la legislatura no se consulta al Parlamento (sólo se les informa, cuando ya ha sido aprobada), tampoco nunca se ha consultado a la sociedad.
  • El resto de los documentos del Planeamiento de la Defensa  y del Planeamiento Militar también son opacos.
  • No suelen contestar a las preguntas parlamentarias de los diputados de la oposición mas que con vaguedades e inconcreciones.
  • Los presupuestos del Ministerio de Defensa están dimensionados muy a la baja y años tras año se acaba gastando un  % más.
  • Además, 7’6 de cada 10 € del gasto militar están escondidos, por ejemplo, en otros ministerios.  De este ocultamiento participan:  Interior, Exteriores, Presidencia, Industria, Fomento, Agricultura, Sanidad, Trabajo, Empleo, Economía y, también Hacienda, que además lo coordina.
  • Además, para ocultar el gasto militar también participan:  la Casa Real, los Organismos Autónomos, las Clases Pasivas, y las Empresas Públicas.
  •  Tampoco hemos sido nunca consultados sobre los famosos Programas Especiales de Armamentos (PEAS) en los que se calcula casi un gasto de 30.000 millones de € (en varios años) y que han ido sufriendo sobrecostes hasta llegar a costar un + 59’67 %.
  • Quizá no estemos de acuerdo en que se concedan préstamos a interés 0 a las empresas militares.
  • Quizá no nos fiemos de que haya ministros «puertas giratorias» que tan pronto dirigen Defensa como las empresas de armas principales.
  • Todo puro despilfarro, sobre todo si tenemos en cuenta que se han gastado 2.212’5 millones de € (sobre una previsión  inicial de 1.502’53 millones de €, es decir, un sobrecoste del 47’25 %) en unos submarinos de última generación, los S-80 que tienen la peculiaridad de que no flotan y que, por lo tanto, vamos a tener que dedicar 400 millones de € más a que consigan salir del fondo del mar.

Quizá estamos hartos de que no se haya consultado nunca a la sociedad sobre si queremos intervenir en el extranjero y cuando nos hemos manifestado por millones en las calles contra las intervenciones armadas, nos hayan hecho caso omiso.

Quizá, también, estemos hartos del despilfarro militar que podéis ampliar en nuestra categoría «despilfarro militar» y que cuenta con joyas como:

Tanto es el despilfarro militar que ya nos vemos obligados a hacer recopilaciones, por ejemplo, el despilfarro militar a julio de 2013.

Quizá no estemos de acuerdo en que los gastos sociales (sanidad, educación, protección al medio ambiente, …) disminuyan mientras aumenta el ultranegativo gasto militar.

Todo ello, ¿son razones para no estar conformes con la Defensa Militar a la que nos someten, Morenés?

Antes de pedirnos respaldo harías bien en cambiar tus políticas de cabo a rabo, cariño.

Cada vez más, la sociedad tiene sobradas razones para ser antimilitarista.

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La Directiva de Política de Defensa (II), el análisis.

Fuentes:  Nota de prensa del Ministerio de Defensa y Revista Atenea Digital.

Ya hemos informado en otra noticia de este blog sobre las principales características del nuevo documento que ha firmado el ministro Morenés para definir las líneas políticas de su ministerio en esta legislatura.  Ahora queremos hacer un análisis crítico de este documento.

Pensamos que lo que ha trascendido de este documento tiene, al menos, 8 líneas de crítica:

  1. Su secretismo y elitismo.  Sólamente unos pocos han participado en su redacción, en los debates y en su aprobación.  El Parlamento ni se ha enterado, no ha pasado por su Comisión de Defensa y menos pro el Pleno.  Como los demás se han enterado por la prensa.  Y la prensa sólo ha publicado un resumen de la Directiva de Política de Defensa.  Ya va siendo hora de que la ciudadanía reclame su soberanía en los temas de Defensa.  ¿Cómo decirlo para que se nos entienda?  Nos parece que todo el Ciclo de Planeamiento Militar es claramente irregular y que carece por completo de cualquier traza de democracia participativa.
  2. La Directiva de Política de Defensa es contradictoria (sobre todo en estas épocas de crisis):  pretenden ampliar las estructuras militares y mantener la actual capacidad de despliegue y ello es un gasto excesivo para esta época de crisis porque todo aquello que se gaste en Defensa no se va a gastar en políticas sociales.
  3. En lugar de favorecer industrias de carácter solidario y sostenible, optan por fomentar la industria militar lo cual ya hemos comprobado que hasta el momento genera 31.000 millones de deuda pública, de la cual nadie habla pero que todos pagamos con nuestros impuestos.  Si a ello sumamos la deuda que hemos tenido que asumir de los bancos, la inversión en políticas sociales se ven postergadas hasta un momento situado en el infinito y más allá.
  4. La Directiva de Política de Defensa está falta de credibilidad porque nos habla de lograr un planeamiento a medio y largo plazo realista y con una gestión austera y creíble a corto plazo.  Sin embargo, a la primera oportunidad que ha tenido el PP (más bien a la segunda, porque estos son sus segundos Presupuestos Generales del Estado) ha evitado concretar con claridad el presupuesto para la aportación española a las operaciones lideradas por la ONU, la OTAN y la UE.  Si no son capaces de planear y presupuestar a corto plazo (para el año que viene), menos lo van a ser de hacerlo a medio y largo plazo.  Y el problema principal no es que no sepan es que no quieren porque lo único que les interesa es ocultar el verdadero gasto militar.
  5. La Directiva de Política de Defensa es agresiva porque pone como principal objetivo nuestra presencia en Afganistán, lo cual, además de ser contradictorio con los continuados anuncios de que vamos a salir de allí muy próximamente, nos sitúa, como opción de política internacional, en un escenario de guerra en un conflicto en el que nos metió Aznar, continuó Zapatero y no quiere salirse Rajoy.
  6. La DPD reconoce la desorganización reinante en lo militar.   Se ven como prioritarios los siguientes ejes:
    • Redactar un proyecto de ley que recoja las bases de la organización militar.
    • El desarrollo de una organización de las Fuerzas Armadas que simplifique la actual, así como la racionalización de estructuras orgánicas existentes del Ministerio de Defensa.
    • La clarificación de las relaciones funcionales entre el órgano central y las Fuerzas Armadas y la asunción de procedimientos de trabajo mas ágiles en el tiempo.  Y todo ello es canción sabida desde los tiempos de Suárez.  Una y otra vez se propone lo mismo y una tras otra legislatura las cosas siguen igual.
  7. La DPD nos lleva a la ruina porque pretende  «Diseñar unos presupuestos más restrictivos que atiendan prioritariamente a los compromisos adquiridos de los programas principales de armamento.»  Y mantenerse obstinadamente en esta política que ya nos ha llevado a contraer una deuda militar impagable no va a ser la solución, sino tan sólo agravar el problema.
  8. Después de que la DPD es pensada, debatida y aprobada sólo por una élite, después de que su documento superior, la Directiva de Defensa Nacional, es sólo pensada, debatida y aprobada por la misma élite, pretenden «El establecimiento de un mejor flujo de comunicación con la sociedad española para agilizar el conocimiento de las necesidades de la Defensa».  Este es el colmo del cinismo porque si no nos informan y no nos dejan participar en las decisiones, ¿cómo quieren que la sociedad española conozca las necesidades de la Defensa?.  Parece que lo que quieren decir es, simplemente, que debemos acatar y obedecer sus necesidades sin debate y sin crítica, es decir, que las cuestiones de Defensa se siguen tratando manu militari.
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La Directiva de Política de Defensa (I), la breve información que hemos encontrado.

Fuentes:  Planeamiento de la Defensa y Nota de prensa del Ministerio de Defensa.

El ciclo de planeamiento de la defensa está regulado en la O.M. 37/2005, de 30 de marzo.

El proceso dará comienzo cada cuatro años, y tendrá una ejecución de dos años con revisión en los otros dos. De esta forma se acomoda al ciclo de planeamiento en la OTAN. Los resultados de cada ciclo de Planeamiento y el estado de ejecución de los Planes de Recursos que de él se derivan constituirán un elemento de referencia y realimentación para el siguiente proceso.

Este ciclo se desarrolla a lo largo de dos procesos paralelos: uno de Planeamiento Militar, que incluye el Planeamiento de Fuerza y el Planeamiento Operativo, y otro de Planeamiento de Recursos, que incluye los Planeamientos de Recursos Financieros, de Recursos Humanos y de Recursos Materiales.

El jefe del Estado Mayor de la Defensa es el responsable del Planeamiento Militar. El secretario de Estado de Defensa es el responsable de los Planeamientos de Recursos Financieros y Materiales. El subsecretario de Defensa es el responsable del Planeamiento de Recursos Humanos.

La Directiva de Política de Defensa fue elaborada por vez primera en 2009 por Chacón.  Ahora, Morenés ha firmado la segunda.  Y decimos que ha firmado y no decimos que la ha publicado porque de ella sólo hay un resumen.  Esta es la transparencia a la que nos tienen acostumbrados los militares.

Para más pruebas del secretismo de Morenés está la noticia que nos ofrece Jorge Ortega que dice que posiblemente la DPD permanezca secreta.  Lo argumenta por la importancia y trascendencia del documento.  Nosotros, con los mismos argumentos reclamamos su publicidad inmediata.

Pero, vayamos a lo publicado:

1.-  Las necesidades de la defensa:

  • La ampliación de las estructuras de Seguridad y Defensa para fortalecer la posición de España en el contexto internacional
  • El mantenimiento de la capacidad de despliegue de las Fuerzas Armadas españolas, así como de su capacidad de respuesta frente a las crisis.
  • El incremento de las relaciones bilaterales en el ámbito de la defensa con naciones que comparten intereses comunes con España.
  • La mejora de la acción conjunta en las operaciones militares para proporcionar opciones a la resolución de conflictos y a la gestión de crisis.
  • La revisión de las estructuras orgánicas de las Fuerzas Armadas para hacerlas más eficientes, así como para orientar y mejorar su contribución a la estructura operativa.
  • El reforzamiento de los sistemas de obtención de información y de elaboración de inteligencia para apoyar a las operaciones, así como de los sistemas de mando y control para reducir el riesgo de ataques cibernéticos.
  • El establecimiento de un sistema ágil de comunicación estratégica para facilitar la comprensión de las operaciones militares y su influencia en la evolución de la situación estratégica.
  • La contribución a la consolidación de la industria nacional de defensa para mantener su competitividad y reforzar su presencia internacional.

2.-  Los fines para la legislatura:

  • La definición de una Estrategia de Seguridad Nacional.
  • El desarrollo de una organización de las Fuerzas Armadas que simplifique la actual, así como la racionalización de estructuras orgánicas existentes del Ministerio de Defensa.
  • La clarificación de las relaciones funcionales entre el órgano central y las Fuerzas Armadas y la asunción de procedimientos de trabajo mas ágiles en el tiempo.
  • La financiación de la Defensa con un planeamiento a medio y largo plazo realista y con una gestión austera y creíble a corto plazo.
  • La consolidación de la industria de defensa que permita a la industria nacional mantenerse al día, asumir riesgos aceptables en sus inversiones y contribuir a la generación de empleo.
  • El establecimiento de un mejor flujo de comunicación con la sociedad española para agilizar el conocimiento de las necesidades de la Defensa.

3.-  Las directrices para cada autoridad del Ministerio:

  • Determinar la aportación española a las operaciones lideradas por Naciones Unidas, la Alianza Atlántica y la Unión Europea.
  • Contribuir con medios humanos a las estructuras multinacionales de seguridad y defensa.
  • Apoyar la revisión de la Estrategia Española de Seguridad.
  • Reforzar las relaciones bilaterales en materia de defensa con los Estados Unidos de Norteamérica, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Portugal, así como con Argelia y Marruecos.
  • Mantener los vínculos con Iberoamérica en materia de defensa.
  • Revisar la estructura operativa de las Fuerzas Armadas.
  • Simplificar la estructura orgánica del Ministerio de Defensa.
  • Diseñar unos presupuestos mas restrictivos que atiendan prioritariamente a los compromisos adquiridos de los programas principales de armamento.
  • Difundir la capacidad de la industria de defensa para favorecer su competitividad y la generación de empleo
  • Desarrollar las Leyes de carrera militar y de Derechos y Deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas.
  • Redactar un proyecto de ley que recoja las bases de la organización militar.
  • Consolidar el sistema de protección social y el apoyo a heridos y familiares de fallecidos en acto de servicio.
  • Crear la oficina de Comunicación Estratégica.
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