Archive for Directiva de Defensa Nacional

Fronteras de seguridad avanzada

Imagen de Alessandro Vannucci

Pensamos que la Real Academia de la Lengua y muchos premios Nobel de Literatura deberían estudiar con atención el mundo militar para aprender lo que el el uso de las metáforas, de los eufemismos y de los circunloquios hueros.

«Frontera de seguridad avanzada»:  dícese de la frontera española situada en Mauritania (a algo más de 1.000 km de distancia de Cádiz, por ejemplo). Un término que la academia consideraría inadecuado.

Bella e imaginativa construcción verbal que quizá quiera ocultar como es habitual en los eufemismos (según la RAE, manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura y malsonante) una realidad mucho peor.  España pone su frontera sur en el punto de África que le da la gana.

Como dice la RAE, la parte dura y malsonante sería la siguiente:

El Sahel es la frontera de seguridad avanzada de España y donde se concentran las mayores amenazas contra la seguridad de nuestro país. De hecho, la Estrategia de Seguridad Nacional la define como una “zona vital para los intereses de España” y es donde el Ejército de Tierra está fijando su mirada como el posible escenario en el que tendrá que intervenir en el futuro para apoyar a los países de la “ribera sur del Mediterráneo”.

según nos informa onemagazine.

Y realmente da miedo ver que Mariano Rajoy y Pedro Morenés, a la chita callando, van dando forma a los aires intervencionistas y guerreros que tuvo Aznar.

Si analizamos la frase nos quedamos de piedra.  Las mayores amenazas para «nosotros» se concentran en el Sahel.  Nuestras mayores amenazas vienen andando mil kilómetros para saltar una valla con concertina y conseguir un trabajo con el que mandar algo dinero a sus familias pobres. ¡Hay que ver!

Si este es nuestro mayor enemigo es que no existen enemigos, como reza nuestra Directiva de Defensa Nacional aprobada por el PP al llegar al poder.  Pero es que si interviniendo en la frontera de Mauritania es como nos defendemos de nuestros enemigos, quizá nosotros y nuestra política intervencionista sea el enemigo.

El enemigo de los pobres y de los africanos.  Pero también, si tenemos algo de humanidad, nuestro propio enemigo.

Todo se ultima, como nos comenta la noticia, en el Mando de Canarias.  Y no se ultima de cualquier manera sino con el más puro y duro planeamiento militar de acercar efectivos y armamento al lugar de la batalla.

Leyendo la noticia parece que la intervención a gran escala en suelo mauritano está cercana y que España se está preparado para asumir un papel parecido al de la intervencionista Francia en África.

Por otro lado, también onemagazine, nos informa de que

La Guardia Civil va a firmar un contrato de subvención del proyecto de colaboración con Mauritania `West Sahel II´, una operación que ya ha sido autorizada por el director general de la Benemérita, Arsenio Fernández de Mesa.

El objetivo de este acuerdo es reducir el volumen de la inmigraciónirregular que circula por el norte de África para tratar de acceder a Europa, a través de España o de Italia. Para ello, a lo largo de 18 meses, se realizaránactividades de formación con la gendarmería mauritana (como cursos de vigilancia y entrenamientos para patrullas conjuntas), cediendo material y medios para el control de sus fronteras terrestres.

La colaboración de la Guardia Civil con las autoridades de Mauritania en materia de inmigración ha sido intensa en los últimos años, como demuestra el anterior Proyecto Sahel, que también se puso en marcha en Senegal, Níger y Mali  

Con lo cual parece que el plan intervencionista se programa a largo plazo y con objetivos cada vez más ambiciosos.  Y, por supuesto, sin reparar en gastos:

El coste total del proyecto suma 620.000 euros, de los que 500.000 euros serán desembolsado por la Unión Europea y 120.000 por España, a través de la Guardia Civil. 

En realidad si los mauritanos pensaran (tal vez lo piensan) que somos unos cerdos, estarían dando en el clavo.

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Voces «autorizadas» piden que la estrategia de defensa parta de la idea de prepararse para la guerra inminente

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Fuente: Infodefensa

Nos referimos al aterrador artículo de  JOSÉ A FERNÁNDEZ DEMARÍA, en Infodefensa pidiendo un cambio en la concepción estratégica vigente para «prepararnos para la guerra».

Antes de entrar en materia, debemos señalar que el señor Demaría es General de Brigada del Ejercito del Aire y, aunque ahora en la reserva, fue jefe de la División de Planes Estratégicos y Política de la OTAN y subdirector de programas del MALOG del Ejército del Aire español, lo que le convierte en una opinión a tener en cuenta.

Señala en su artículo el General que, mientras Europa, partiendo de un presupuesto ingenuo de que no hay amenazas ni enemigos a la vista (lo que él llama «baja amenaza y en la reducida probabilidad de un conflicto con una potencia de elevado poder militar convencional y nuclear»), ha venido reduciendo su gasto militar, Rusia y otros lo han aumentado y muestran intereses militares alarmantes.

Propone por ello que el planeamiento, tanto español como de la OTAN parta de la existencia de un escenario de posible guerra para responder y señala

La posible inestabilidad en la región del Cáucaso no era ni es la única en el escenario estratégico. La situación de Corea del Norte, el problema de Taiwán, el hecho de que China continúe con un incremento cada vez mayor de su presupuesto de defensa y del establecimiento de una fuerza espacial, aérea y naval sin precedentes, la continua inestabilidad en el norte de África o las incertidumbres con Irán y Pakistán, presentan un futuro al menos incierto. El planeamiento de la defensa debe reconocerlo y recordar que, desgraciadamente, el axioma romano de “si quieres la paz prepara la guerra” sigue estando vigente.

Es curiosa la percepción de los conflictos que muestra el general y la visión amigo/enemigo, desde una lógica de dominación-violencia que plantea como única lógica mundial. Ahora bien, la conflictividad mundial parece ir por otros derroteros, como son la existencia de una violencia estructural que rompe la paz mundial, la depredación sobre el medio natural y los recursos que pone en peligro de colapso al propio mundo, la injusticia generada por la globalización capitalista, la sangrante muerte de millones de seres humanos por hambre y enfermedades curables, la falta de democracia real en todo el planeta, la lacra de la venta de armas, el retroceso de los derechos humanos, los desplazamientos forzosos de seres humanos y un largo etcétera que tiene que ver con problemas más allá de los planteados desde la óptica militar y que ni siquiera es posible abordar desde la lógica de los ejércitos.

Vemos con ello que aumentan las voces que piden una nueva vuelta de tuerca en el abordaje militar y/o violento de los conflictos y que recelan de la retórica usada hasta el día de la fecha por los planeamientos militares al uso. ¿Nos preparan para una nueva guerra? Es algo que deberían decir a la sociedad a las claras para que podamos posicionarnos al respecto.

Desde nuestro punto de vista, el refuerzo del argumentario militarista obliga, más que nunca, a luchar contra éste, a reducir el peligro militar y a exigir un cambio de la política de seguridad basado en la seguridad humana y en la prevención de conflictos, la generación de relaciones de confianza y la lucha contra la violencia cultural y estructural que hace que nuestro orden mundial sea tan injusto.

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Debates electorales (II): qué defender

Tras la introducción que suponía plantear la necesidad de debate sobre temas de defensa cuando se elaboran los programas electorales, ahora queremos abordar el tema que nos parece la piedra angular de todos los debates sobre defensa:  ¿qué queremos defender?

Resulta asombroso y turbador comprobar cómo en la Directiva de Defensa Nacional de 2012 (gobierno de Rajoy) se decía que España no tiene enemigos.  Entonces, ¿para qué está todo el entramado militar de cientos de miles de soldados montado, por qué en 2014 vamos a gastar 27.659 millones de € en Gasto Militar?  Parece demasiado incongruente.

Una estudio sobre las diversas Directivas de Defensa Nacional se puede encontrar en forma de presentación en prezi.

1.-  Defensa militar versus seguridad humana.

Pensamos que el principal debate dentro de este epígrafe es si nuestro modelo de defensa quiere defender los postulados de la defensa militar o los postulados de la seguridad humana.

La defensa militar busca defender las fronteras y el territorio contra las supuestas agresiones externas y la protección de los intereses nacionales en la política exterior (sería más adecuado decir que busca la protección de los grandes empresario y los grandes grupos de poder, no de los intereses de las personas comunes). También busca defender conceptos como la nación, los valores patrios, la patria, etc;  además, pretende defender la bandera, las instituciones y su permanencia inamovible.  La defensa militar se ha convertido en una manera, más o menos solapada, de crear conflictos fuera de nuestras fronteras para venderles armas y luego «ayudarles» con intervenciones humanitarias militares y/o civiles.

En definitiva, la defensa militar busca defender el status quo nacional e internacional.  Se convierte, por tanto, en un concepto diseñado más para el estado-nación que para la gente, más para las élites políticas y/o económicas que para las ciudadanos de a pié.

En cambio, la seguridad humana, es un concepto que tiene otras expectativas verdaderamente alternativas.  La seguridad humana es un concepto universal, pertinente a la gente de todo el mundo, no exclusivo de las naciones-estado;  además, los componentes de la seguridad humana son interdependientes, no buscan la victoria, la desaparición del enemigo, y ni siquiera se plantean la existencia de enemigos;  la seguridad humana se preocupa por la forma en que vive la gente, la libertad con la que pueden ejercer diversas opciones, participar de la democracia, ejercer sus derechos económicos, políticos y sociales;  la seguridad humana busca defender la vivienda, la sanidad, la educación, el medioambiente.

También, como tantas veces, existe una opción intermedia, patrocinada por los intereses militares que es hablar de seguridad militar.  Es, simplemente, un intento de confundir a la gente dejando de hablar de defensa (que se entiende ligada estrictamente a lo militar) para hablar de seguridad, concepto que explican que es más amplio y abarca las relaciones sociales, económicas, etc.  Lo malo es que como se hace desde la óptica militar es un concepto de defensa que acaba buscando defender lo mismo que la defensa militar, eso sí con otra jerga.

2.-  ¿Quiénes son los enemigos?

En la jerga militarista se pasó de unos enemigos nítidamente caracterizados:  la Unión Soviética y el Pacto de Varsovia, a hablar de riesgos y amenazas.  En España el viaje fue más largo, se pasó de hablar de un enemigo exterior (el anterior) y otro interior (el propio pueblo con ideas democráticas) a sólo un enemigo exterior que nos hizo ingresar en la OTAN.

Los enemigos en la defensa nacional son los demás estados, todos aquellos que tengan armas, o las puedan tener, todos aquellos que tengan fronteras comunes, o aquellos que tengan unas fuerzas armadas capaces de invadir, aunque sea salvando grandes distancias

La Directiva de Defensa Nacional (DDN) redactada por el gobierno de Rajoy dice que España no tiene enemigos, pero existen riesgos y amenazas.  Se ha llegado, incluso, a hablar de incertidumbres. Estos conceptos tan etéreos y a la vez ubicuos son los que hacen, sin ningún tipo de razonamiento asociado, indispensable la existencia de una defensa militar.  Se ven dos grandes tipos de amenazas:

  • Las amenazas compartidas:  ataques cibernéticos, armas de destrucción masiva, tráfico de personas, piratería, grupos fanatizados, quiebra del espacio aéreo y espacial.
  • Las amenazas no compartidas:  inestabilidad en la frontera y orilla Sur, Oriente Medio y el Sahel, el tráfico ilícito en Guinea (piratería), el tráfico ilícito en latinoamérica (narcotráfico, terrorismo, y amenazas a los intereses de las empresas españolas en la zona).

Como se puede ver, todo en consonancia con lo que decíamos anteriormente.  Llama la atención, en la línea de expandir el concepto de defensa hacia el de seguridad, que se consideren desde esta perspectiva los intereses de las empresas españolas en la zona, aquí ya concretamos pero en una dirección que no nos parece adecuada:  se busca defender nuestro bienestar aunque sea a pesar del de otros países y sociedades.

Otro texto revelador de las intenciones de la defensa militar actual en la DDN es:

asegurar una España fuerte, que permita mantener la influencia necesaria en el contexto internacional, para contribuir a la estabilidad de éste, principalmente en nuestra zona de interés directo, así como a preservar nuestros intereses nacionales en el resto del mundo.

Lo cual parece indicar claramente las ansias de ser una potencia que defienda sus intereses en todo el mundo, cual si fuésemos una potencia hegemónica.  Pero, hay que constatar que los intereses que quiere defender España no están explicitados, por lo cual pueden ser, y son, sometidos a manipulación fácilmente para adecuarse a los de los grupos financieros imperantes.

En cuanto a la seguridad humana, los enemigos están más claramente marcados:  todo lo que afecte al medioambiente, a la calidad de vida de la gente (sanidad, educación, empleo, …), lo que socave la libertad de ejercer los derechos sociales, políticos y económicos, etc.

La crítica que se suele hacer a esta opción, desde el punto de vista militarista, es que no habla de lo que ellos piensan que es vital defender, que se mea fuera del tiesto y que, por ello, nos vamos a quedar indefensos ante cualquier ataque extranjero.

Quizá les tendríamos que recordar que multitud de países con potentísimos ejércitos han sido atacados por fuerzas militares del extranjero y/o por terroristas.  Es decir, que la posesión de un ejército no es garantía de que no se vaya a sufrir una invasión o ataque.  Por otro lado, lo que sí garantiza un ejército es que nos vean como posibles enemigos y que se tenga un gasto económico muy considerable que se desvía de los gastos sociales que son lo que realmente se quiere defender.

Y he aquí la clave del debate:  qué queremos defender.  Nunca en la historia hemos sido consultados sobre este punto.  Ningún partido político, en sus programas electorales aborda el tema.  No hay un verdadero debate social sobre el punto clave de los modelos de defensa.  Así, vamos aplicando, con dejadez a la hora de plantear alternativas, lo que siempre se ha aplicado.  Es decir, optamos por el continuismo.  Lo que ocurre es que si miramos las raíces de este continuismo, nos daremos cuenta de que se instalan en el modelo de defensa de la dictadura y que estamos aplicando diariamente muchos de sus tics, sin ni siquiera cuestionarlos.

3.-  Violencia directa versus violencia estructural y cultural.

Pensar y debatir sobre estos tres conceptos también es clave a la hora de definir nuestro sistema de defensa.  La defensa militar está basada en defendernos de la violencia directa.  Lo que se suele ocultar es que, además de potenciar la violencia directa, esta visión fomenta la violencia estructural y cultural.

El concepto más “sencillo” de violencia es el de violencia física o directa:-toda aquella acción agresiva o destructiva contra la naturaleza (daños contrala biodiversidad, contaminación de espacios naturales, etc.),- contra las personas (violaciones, asesinatos, robos, violencia de género,violencia en la familia, violencia verbal y/o psicológica, …)- o contra la colectividad (daños materiales contra edificios, infraestructuras,guerras, etc.).

El uso (mejor sería decir, el abuso de la fuerza) tiene objetivos diferentes: lucro personal, intereses políticos, compensación de problemas psíquicos, etc.

La violencia directa tiene como principal característica diferenciadora que es una violencia visible en lo que se refiere a muchos de sus efectos; básicamente los efectos materiales (por ejemplo, los antes citados). Sin embargo, también es cierto que algunos efectos aparecen más o menos invisibles (odios, traumas psicológicos, sufrimientos, relaciones internacionales injustas, adicción a una cultura violenta, concep -ciones culturales como la de ‘enemigo’, etc.) o no se suelen considerar de tanta importancia como los efectos materiales.

Nos deberíamos preguntar cuáles son los efectos sociales, ecológicos, económicos, culturales y políticos de estar considerando siempre a los demás como enemigos.  El primero de ellos es la reciprocidad.  Las demás naciones también nos consideran a nosotros como sus enemigos, aunque nosotros nos sintamos muy lejos de serlo.

Los ejércitos necesitan armas y generan una industria armamentística que se convierte en un verdadero lobby económico-político.  Dichas armas necesitan ser exportadas porque no son socialmente útiles y el único rendimiento que se les puede sacar es venderlos a otros países para poder ingresar algo por un bien que es altamente perjudicial.  Para ello, la política internacional ha de crear la necesidad de esas armas fomentando tensiones, conflictos, guerras.  Estas exportaciones de armas, estamos acostumbrados a ver, que son una de las principales características de los tratados comerciales, incluso de la ayuda al desarrollo, hacia los países no desarrollados.  Ello implica su empobrecimiento creando violencia estructural.

Una pequeña definición de violencia estructural sería la que citamos a continuación:

a inicios de la década de los años ’70 del sigloXX, Galtung y otros desarrollaron el concepto de violencia estructural, concepto queavanza a una visión de violencia más dinámica y más invisible: se define la violenciaestructural como “aquello que provoca que las realizaciones efectivas, somáticas y mentales, de los seres humanos estén por debajo de sus realizaciones potenciales”.
Siguiendo y concretando esta línea de razonamiento, posteriormente Galtung definiría cuatro tipos de violencia:
·la clásica o directa que se ejecuta contra el cuerpo y la mente humana,
·la pobreza que provoca la privación de las necesidades humanas básicas, por ejemplo, ¿cómo es posible que hoy en día mueran 9 millones de niños y niñasmenores de cinco años por falta de antibióticos o vacunas?
·la represión que provoca la privación de los derechos humanos y
·la alienación, que provoca la privación de los derechos humanos y políticos.
Los tres últimos 3 tipos de violencia serían los que conforman la violencia estructural.  La violencia estructural sería un tipo de violencia indirecta, es decir, las acciones que provocan el hambre en el mundo, por ejemplo, no están diseñadas y realizadas directamente con ese fin, sino que son derivaciones indirectas de la política económica capitalista y del injusto reparto de la riqueza. Esto provocaría que las causas que producen la violencia estructural no sean visibles con evidencia, en algunos casos o en un análisis poco profundo, con lo cual se entiende el por qué de su denominación posterior.

Otra característica importantísima de la violencia estructural, además de su invisibilidad, es que se encuentra, junto a la violencia cultural, como causa profunda de muchísimos conflictos.

Muchas partidos políticos y personas, se sorprenden cuando estalla un conflicto o guerra.  Entonces, la violencia directa, les impulsa a hacer algo rápidamente, por ejemplo, una intervención más o menos humanitaria.  ¿Por qué no les urgía antes, cuando el conflicto, con hondas bases estructurales se iba fraguando y agrandando?  Simplemente porque no veían la importancia de la violencia estructural en la génesis de los conflictos.  Así, la mayor parte de los partidos políticos se ver urgidos a intervenir, de alguna manera, ante los muertos y las situaciones graves de violencia directa.  Y ello les hace altamente vulnerables a la manipulación militarista.  Dado que sólo existe la posibilidad de una intervención militar, aunque sea para ayudar en un tifón o en una hambruna, el militarismo se garantiza su exclusividad en la política internacional.

Pero, ¿qué ocurriría si, sobre todo nos fijásemos en la violencia estructural que ejerce el primer mundo, entre ellos España, sobre la génesis de la mayoría de los conflictos que acaban en guerra actualmente?  Parece que ni los ciudadanos ni los partidos políticos somos conscientes de que la situación de explotación económica, la venta de armas ligada a los fondos de ayuda al desarrollo, el mantenimiento de muchos dictadores en sus puestos por décadas (Gadafi, El Assad, …), nos harían ser conscientes de que estos son los momentos en que más y mejor se puede invertir en políticas noviolentas que ayuden a evitar conflictos armados.  Muy seguramente, si las sociedades del Tercer Mundo, que es donde se dan la mayor parte de las guerras actualmente, pudiesen desarrollarse económica, social y políticamente de manera mejor, las guerras tendrían mucha menor oportunidad de ocurrir.

Además, potenciar la visión estructural de los conflictos nos haría darnos cuenta de que otro escenario en el que hay que intervenir para evitar las guerras es nuestra propia sociedad.  Efectivamente, somos los séptimos exportadores de armas del mundo y nuestras multinacionales y nuestra política exterior son causantes de violencia estructural.  En consecuencia, la conclusión sería que acabar con las guerras en el extranjero sería más posible si acabásemos con nuestro propio militarismo, con nuestra política exterior intervencionista y con nuestras fábricas de armas.  Además, todo ello significaría que los demás países dejarían de vernos como enemigos.

Para acabar, es necesario analizar también el concepto de violencia cultural:

una violencia que “se expresa también desde infinidad de medios (simbolismos, religión, ideología, lenguaje, arte, ciencia, leyes, medios de comunicación, educación, etc.), y que cumple la función de legitimar la violencia directa y estructural, así como de inhibir o reprimir la respuesta de quienes la sufren, y ofrece justificaciones para que los seres humanos, a diferencia del resto de especies, se destruyan mutuamente y sean recompensados incluso por hacerlo”

El papel de la violencia cultural es por lo tanto ser una especie de argamasa que dota de coherencia al sistema de dominación y violencia en el que nos movemos actualmente.  No hay que olvidar que la alternativa, el paradigma de cooperación-noviolencia también coexiste ahora y ha existido siempre.  Hay muchísimos ejemplos de sociedades, etnias, países, gentes, que colaboran y colaboraron para mejorar sus respectivas situaciones y que regularon sus conflictos de manera cooperativa y rechazando la violencia.

¿En qué curso de nuestras escuelas, en qué asignatura se enseñan los casos históricos de desobediencia civil a las guerras, de cooperación internacional para resolver conflictos, de sociedades que promovieron y promueven otras formas, noviolentas, de hacer política?  En ninguno.  Quizá, mejor dicho, seguramente, fijarnos en estos ejemplos y difundirlos haría que surgiesen más iniciativas noviolentas a nivel social y político para colaborar con los países vecinos y para ayudar a la resolución noviolenta de conflictos lejanos.  También tendrían nuestros políticos muchos menos argumentos y muchas menos excusas para aplicar la violencia.  Hay que promover la creación de una cultura de paz coherente, ética y aplicable en la sociedad y las relaciones internacionales actuales.

4.-  Conclusiones.

  • Es imprescindible que la sociedad reclame a los partidos políticos que concreten sus ofertas en los programas electorales en lo que concierne a los gemas de Defensa.
  • Es necesario que los partidos políticos expongan con claridad qué quieren defender, cuáles son los enemigos que ven, cuál es el origen de la violencia directa, estructural y cultural que quieren combatir, si optan por defender los postulados de la defensa militar o de la seguridad humana.
  • Es imprescindible que la sociedad se haga soberana, también en temas de defensa.  Y que debata profundamente qué quiere defender.
  • Es imprescindible que la sociedad investigue y audite el actual militarismo para conocer sus defectos y poder confeccionar alternativas desde la actual realidad.
  • Todo lo anterior no es sólo una cuestión que hay que debatir y trabajar cuando llegan las épocas electorales, sino durante los cuatro o cinco años que duran las legislaturas, permanentemente, controlando a nuestros representantes políticos promoviendo la participación social permanente.
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Cuando seguridad se confunde con defensa militar

Los+acosaron

Fuente: Ministerio del Interior

Es habitual que los militaristas oficiales u oficiosos nos critiquen por incluir a la Guardia Civil y al Ministerio del Interior en el aparato de militarización social y en el gasto militar: Ignorantes -dicen- ¿no sabéis que la guardia civil es una policía y no el ejército?¿No sabéis que pertenecen al Ministerio del Interior y no al de Defensa?¿Cómo os atrevéis a decir que la policía y el aparato de interior es militarismo?.

¿Tienen razón?

Aunque hemos explicado muchas veces que la inclusión de la guardia civil en el ejército viene dada tanto por su propia normativa, como por el criterio que utiliza la OTAN para describir lo que entiende por fuerzas militares y gasto militar, vamos a exponer otro argumento más. Esta vez lo tomamos del propio Ministerio del Interior.

La Unión Europea tiene un proyecto de vigilancia de fronteras (una labor netamente militar y encuadrada en los tradicionales cometidos de la defensa militar) que se llama PROYECTO PERSEUS ((Protection of European BoRders and Seas through the IntElligent Use of Surveillance).

El proyecto Perseus es un proyecto que quiere coordinar capacidades conjuntas de los estados de la UE para la vigilancia de las fronteras marítimas externas de la UE. Pretende una vigilancia de fronteras con las tecnologías de guerra inteligente (aviones no tripulados, rádares militares, etc) al servicio de la poco noble causa de convertir la opulenta Europa en una fortaleza exclusiva y cerrada al empobrecido Sur.

En el caso español, PERSEUS se va a encomendar a la tecnología de INDRA (empresa militar donde las haya) y a la fuerza de la Guardia Civil, que pasa a demostrar (si aún no lo había demostrado) no sólo que es un cuerpo militar por su estructura, disciplina, organización y mentalidad, sino también por sus misiones y funciones.

En el acto de autobombo del Ministro del Interior anunciando la misión de la Guardia Civil en este proyecto (y de paso desvelando la implicación militar del Ministerio del Interior), Don Jorge (que es como se llama el ministro) ha lanzado algunas perlas que no dejan lugar a dudas:

 la vigilancia y protección de las fronteras y los espacios marítimos es de vital importancia para garantizar la seguridad

Y

la experiencia ha demostrado que es necesario afrontar los riesgos y amenazas desde un enfoque integral que potencie una actuación coordinada y cooperativa de Estados, organismos y agencias

Es decir: amenazas, riesgos (términos militares que aparecen en todos los documentos de doctrina militar española, incluidas las directivas de defensa nacional), enfoque integral, actuación coordinada de Estados, organismos, agencias,… Todo pura palabrería militar.

Pero no acaba ahí la cosa. El Ministro añade que

“con herramientas como PERSEUS, nuestros cuerpos de seguridad podrán disponer de la información que les permita, en cada momento, adoptar la respuesta más adecuada, valorando la naturaleza de la situación y el riesgo o la amenaza que se trate

De ahí que la Guardia Civil haya puesto en práctica el primer operativo (todavía experimental) en su nueva misión. Se realiza en el mar de Alborán y lo llevan a cabo «unidades marítimas y aéreas». Nada menos.

Nos podemos preguntar ¿Y quién se supone que «amenaza» el espacio marítimo, bla, bla, bla? El propio ministro nos da la respuesta, una respuesta facha, como no podía ser menos, que muestra que lo que «ELLOS» (nuestros políticos extractivos, las élites de poder, sus aparatos de perpetuación, los ejércitos que les defienden) quieren defender no tiene mucho que ver con lo que «NOSOTROS» aspiramos a defender, y que sus enemigos no son nuestros enemigos (en realidad parece que «sus» amigos son nuestros «enemigos»). Veamos lo que dice el Ministro de la cosa

la Guardia Civil proyecta seguridad pública en el mar territorial, realizando para ello un destacado esfuerzo de control y vigilancia de nuestras fronteras en su lucha contra la inmigración irregular y los tráficos ilícitos por vía marítima,

Osea, que el problema son los inmigrantes «irregulares» que huyen del desastre que, entre otros, hemos provocado nosotros y vienen en busca de seguridad y de mejorar su condición personal.

Y, veamos, al servicio de tan innoble fin, se dispone de un enorme dispositivo militar que permitirá que

Con la información obtenida por el SIVE y los sensores que portan las distintas unidades y plataformas aéreas y navales, se consigue controlar zonas de alta mar a las que no llegan los sistemas de vigilancia costera. En el marco de las pruebas que se están llevando a cabo despegará por primera vez un avión no tripulado desde un aeropuerto civil, el de Almería.

Los nuevos dispositivos que se establezcan con este proyecto facilitarán la interceptación de embarcaciones de tamaño reducido, intensificando de esta forma el control del tráfico ilegal de personas y drogas, y aumentando la capacidad para realizar rescates con una mayor prontitud y efectividad.

¿NO es suficientemente elocuente lo que hace la guardia civil y el Ministerio del Interior para considerarlos parte del aparato de defensa militar que nos impone un estatu quo injusto?

Pues eso.

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Morenés pide respaldo a la sociedad a la que engaña

Fuente:  ecodiario.

No salimos de nuestro asombro:

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha subrayado este jueves en Zaragoza que las Fuerzas Armadas «tienen que ser reconocidas» por la sociedad «no solamente como institución de gran preeminencia moral», y ha pedido apoyo a las decisiones políticas que permiten que puedan financiarse.

Esto hace que haya una «cierta separación» entre «las Fuerzas Armadas como institución, la seguridad como un bien social» y «la manera que tiene la sociedad de comprometerse, no solamente con el reconocimiento moral hacia las Fuerzas Armadas, sino con el apoyo de las decisiones políticas» que hacen que estas «tengan las capacidades que tengan que tener» y «me refiero, fundamentalmente, al concepto de financiación de la seguridad», ha precisado.

Es decir, el Ministro de Defensa nos pide sumisión y obediencia ciega, además de ardor guerrero al acatar sus decisiones.

Parece que no se ha enterado de que, quizá, la sociedad no apoya las cuestiones de Defensa porque:

  • La falta de transparencia en la toma de decisiones es total.  Por ejemplo, la Directiva de Defensa Nacional, máximo escrito que rige las líneas generales de la Defensa durante la legislatura no se consulta al Parlamento (sólo se les informa, cuando ya ha sido aprobada), tampoco nunca se ha consultado a la sociedad.
  • El resto de los documentos del Planeamiento de la Defensa  y del Planeamiento Militar también son opacos.
  • No suelen contestar a las preguntas parlamentarias de los diputados de la oposición mas que con vaguedades e inconcreciones.
  • Los presupuestos del Ministerio de Defensa están dimensionados muy a la baja y años tras año se acaba gastando un  % más.
  • Además, 7’6 de cada 10 € del gasto militar están escondidos, por ejemplo, en otros ministerios.  De este ocultamiento participan:  Interior, Exteriores, Presidencia, Industria, Fomento, Agricultura, Sanidad, Trabajo, Empleo, Economía y, también Hacienda, que además lo coordina.
  • Además, para ocultar el gasto militar también participan:  la Casa Real, los Organismos Autónomos, las Clases Pasivas, y las Empresas Públicas.
  •  Tampoco hemos sido nunca consultados sobre los famosos Programas Especiales de Armamentos (PEAS) en los que se calcula casi un gasto de 30.000 millones de € (en varios años) y que han ido sufriendo sobrecostes hasta llegar a costar un + 59’67 %.
  • Quizá no estemos de acuerdo en que se concedan préstamos a interés 0 a las empresas militares.
  • Quizá no nos fiemos de que haya ministros «puertas giratorias» que tan pronto dirigen Defensa como las empresas de armas principales.
  • Todo puro despilfarro, sobre todo si tenemos en cuenta que se han gastado 2.212’5 millones de € (sobre una previsión  inicial de 1.502’53 millones de €, es decir, un sobrecoste del 47’25 %) en unos submarinos de última generación, los S-80 que tienen la peculiaridad de que no flotan y que, por lo tanto, vamos a tener que dedicar 400 millones de € más a que consigan salir del fondo del mar.

Quizá estamos hartos de que no se haya consultado nunca a la sociedad sobre si queremos intervenir en el extranjero y cuando nos hemos manifestado por millones en las calles contra las intervenciones armadas, nos hayan hecho caso omiso.

Quizá, también, estemos hartos del despilfarro militar que podéis ampliar en nuestra categoría «despilfarro militar» y que cuenta con joyas como:

Tanto es el despilfarro militar que ya nos vemos obligados a hacer recopilaciones, por ejemplo, el despilfarro militar a julio de 2013.

Quizá no estemos de acuerdo en que los gastos sociales (sanidad, educación, protección al medio ambiente, …) disminuyan mientras aumenta el ultranegativo gasto militar.

Todo ello, ¿son razones para no estar conformes con la Defensa Militar a la que nos someten, Morenés?

Antes de pedirnos respaldo harías bien en cambiar tus políticas de cabo a rabo, cariño.

Cada vez más, la sociedad tiene sobradas razones para ser antimilitarista.

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Intervenciones españolas en el exterior (IV)

Isabel+Gil+Rosi%C3%B1a+en+rueda+de+prensa

 

Fuente: Publicado en el periódico semanal Es Hora

La época de Rajoy.

Acabamos esta serie de artículos sobre las intervenciones militares españolas en el extranjero analizando qué está ocurriendo en la legislatura de Rajoy. En este año y pico Rajoy han mantenido todas la operaciones internacionales, ocho, que no habían acabado de la época de Zapatero (Bosnia, Líbano, Guinea Bissau, Kosovo, Congo, Índico, Somalia-Uganda, Afganistán) y ha iniciado una nueva, la número 67, desde febrero de 2011 en Malí. La operación se llama Serval y su objetivo es luchar contra el terrorismo islamista internacional bajo el mandato de una coalición internacional.

La intervención en Malí.

Aunque en principio en la intervención en Malí sólo iban a participar 50 soldados con la misión de instructores de las Fuerzas Armadas malienses, más tarde se empezó a hablar de sumar otros 54 con misión de protección de los primeros. En principio se había hablado de un gasto total de 3’8 millones de euros, pero la Revista Atenea hacía una estimación de gastos que podrían llegar a los 10 millones porque también habría que contar con un barco de nuestra flota que llegaría a la zona para hacer misiones de buque hospital y para un avión que también haría labores logísticas. Como en otros casos, parece que se empezó con poquito, pero poco a poco se irá llegando a gastos y números de efectivos cada vez mayores.

También es de destacar que la Unión Europea va a destinar 50 millones de euros, de su Fondo para la Paz en África, para la intervención de Malí. El cinismo es mayúsculo porque se hace mención de que los 50 millones no son para gasto militar, aunque con él se prevé pagar sueldos de las fuerzas, los equipos de transportes militares y los gastos sanitarios del contingente.

Datos totales.

En total, se ha intervenido 21 veces en la exyugoslavia, 19 veces en el Sahel y Centroáfrica, 8 en Oriente Medio y el conflicto árabe, 6 en el Índico, 5 en Centroamérica y el Caribe, 4 en las repúblicas exsoviéticas, 2 en Indonesia y 2 en el Norte de África.

En total, desde 1989 se han utilizado más de 100.000 militares y han muerto 161 soldados.

Reglamentación.

La mayor parte de la regulación de las misiones militares en el exterior se elaboró en la época socialista de Zapatero y con vistas, según declaraciones de Carmen Chacón, anterior ministra de Defensa, de estar preparados para mandar 7.700 soldados al exterior, a pesar de haber un tope legal de 3.000, y poder atender a 2 escenarios con operaciones principales y a 4 escenarios de operaciones menores al mismo tiempo.

Es la Ley Orgánica de la Defensa Nacional 5/2005, de 17 de noviembre la que regula, muy laxamente, la cuestión de las intervenciones militares. Actualmente el gobierno es quien decide si se interviene o no y el Congreso, en un debate en plenario, autoriza la intervención. Sin embargo, ha habido 3 casos en los que primero se ha producido la intervención y luego se ha dado la autorización del Congreso:

  • 36 soldados a Afganistán para manejar aviones no tripulados.
  • La intervención en Haití en el 96 como ayuda al terremoto.
  • La operación Odisea al amanecer en Libia.

En principio, dado que en política todo es muy relativo, las intervenciones militares españolas en el extranjero han de cumplir 3 requisitos simultáneamente si no están destinadas a defender directamente a España:

  1. Petición expresa del gobierno del Estado donde se desarrollará
  2. Autorización por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU
  3. Acuerdo de una organización internacional (UE, OTAN).

Sin embargo, en este punto también se han dado excepciones. La primera siendo ministro Alonso (PSOE) para la construcción, en 2006, de un centro de internamiento de inmigrantes en Mauritania. Esta misión duró 5 días y utilizó a 35 militares. La segunda en 2008, siendo ministra Chacón, cuando se mandó un avión de patrulla marítima P-3 Orión a Somalia (entonces, Chacón arguyó que esta misión defendía los intereses nacionales, para saltarse la legislación).

Implicaciones de las intervenciones en la política de Defensa Nacional.

Aunque los diversos documentos que definen las líneas políticas de la Defensa Nacional reconocen que España no tiene enemigos, resulta asombroso y turbador encontrar que poco a poco se han ido militarizando la política internacional, la política de cooperación española y la ayuda humanitaria. Actualmente, España es un país que en dichas políticas es altamente dependiente del estamento militar.

Se ha pasado de

  • definir que los objetivos vitales de la defensa eran la soberanía, la independencia, la integridad territorial y la libertad y la vida de los españoles,
  • a otras consideraciones denominadas estratégicas entre las cuales se habla de cuestiones cada vez más etéreas e intervencionistas:
    • “contribuir a la proyección de estabilidad a través de la OTAN y la UE,
    • al mantenimiento de la paz y el equilibrio en el Mediterráneo,
    • al mantenimiento de la libertad de intercambios y comunicaciones
    • a la seguridad del suministro de recursos básicos
    • e incluso, recuperar la soberanía sobre Gibraltar.

Con todo ello hemos pasado de un ejército franquista que se definía por su intervencionismo interior orientado al control del enemigo externo a un ejército profesional y moderno que es claramente intervencionista y ofensivo porque considera que los intereses españoles no sólo se han de defender en nuestras fronteras sino que también hay que defenderlos en cualquier parte del mundo.

El objetivo, por tanto, de esta política internacional militarizada y violenta no es ya la cooperación internacional o la búsqueda de la paz, sino:

  • nuestra proyección internacional
  • la mejora de nuestros negocios en el extranjero, sobre todo la venta de armas.
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La Directiva de Política de Defensa (II), el análisis.

Fuentes:  Nota de prensa del Ministerio de Defensa y Revista Atenea Digital.

Ya hemos informado en otra noticia de este blog sobre las principales características del nuevo documento que ha firmado el ministro Morenés para definir las líneas políticas de su ministerio en esta legislatura.  Ahora queremos hacer un análisis crítico de este documento.

Pensamos que lo que ha trascendido de este documento tiene, al menos, 8 líneas de crítica:

  1. Su secretismo y elitismo.  Sólamente unos pocos han participado en su redacción, en los debates y en su aprobación.  El Parlamento ni se ha enterado, no ha pasado por su Comisión de Defensa y menos pro el Pleno.  Como los demás se han enterado por la prensa.  Y la prensa sólo ha publicado un resumen de la Directiva de Política de Defensa.  Ya va siendo hora de que la ciudadanía reclame su soberanía en los temas de Defensa.  ¿Cómo decirlo para que se nos entienda?  Nos parece que todo el Ciclo de Planeamiento Militar es claramente irregular y que carece por completo de cualquier traza de democracia participativa.
  2. La Directiva de Política de Defensa es contradictoria (sobre todo en estas épocas de crisis):  pretenden ampliar las estructuras militares y mantener la actual capacidad de despliegue y ello es un gasto excesivo para esta época de crisis porque todo aquello que se gaste en Defensa no se va a gastar en políticas sociales.
  3. En lugar de favorecer industrias de carácter solidario y sostenible, optan por fomentar la industria militar lo cual ya hemos comprobado que hasta el momento genera 31.000 millones de deuda pública, de la cual nadie habla pero que todos pagamos con nuestros impuestos.  Si a ello sumamos la deuda que hemos tenido que asumir de los bancos, la inversión en políticas sociales se ven postergadas hasta un momento situado en el infinito y más allá.
  4. La Directiva de Política de Defensa está falta de credibilidad porque nos habla de lograr un planeamiento a medio y largo plazo realista y con una gestión austera y creíble a corto plazo.  Sin embargo, a la primera oportunidad que ha tenido el PP (más bien a la segunda, porque estos son sus segundos Presupuestos Generales del Estado) ha evitado concretar con claridad el presupuesto para la aportación española a las operaciones lideradas por la ONU, la OTAN y la UE.  Si no son capaces de planear y presupuestar a corto plazo (para el año que viene), menos lo van a ser de hacerlo a medio y largo plazo.  Y el problema principal no es que no sepan es que no quieren porque lo único que les interesa es ocultar el verdadero gasto militar.
  5. La Directiva de Política de Defensa es agresiva porque pone como principal objetivo nuestra presencia en Afganistán, lo cual, además de ser contradictorio con los continuados anuncios de que vamos a salir de allí muy próximamente, nos sitúa, como opción de política internacional, en un escenario de guerra en un conflicto en el que nos metió Aznar, continuó Zapatero y no quiere salirse Rajoy.
  6. La DPD reconoce la desorganización reinante en lo militar.   Se ven como prioritarios los siguientes ejes:
    • Redactar un proyecto de ley que recoja las bases de la organización militar.
    • El desarrollo de una organización de las Fuerzas Armadas que simplifique la actual, así como la racionalización de estructuras orgánicas existentes del Ministerio de Defensa.
    • La clarificación de las relaciones funcionales entre el órgano central y las Fuerzas Armadas y la asunción de procedimientos de trabajo mas ágiles en el tiempo.  Y todo ello es canción sabida desde los tiempos de Suárez.  Una y otra vez se propone lo mismo y una tras otra legislatura las cosas siguen igual.
  7. La DPD nos lleva a la ruina porque pretende  «Diseñar unos presupuestos más restrictivos que atiendan prioritariamente a los compromisos adquiridos de los programas principales de armamento.»  Y mantenerse obstinadamente en esta política que ya nos ha llevado a contraer una deuda militar impagable no va a ser la solución, sino tan sólo agravar el problema.
  8. Después de que la DPD es pensada, debatida y aprobada sólo por una élite, después de que su documento superior, la Directiva de Defensa Nacional, es sólo pensada, debatida y aprobada por la misma élite, pretenden «El establecimiento de un mejor flujo de comunicación con la sociedad española para agilizar el conocimiento de las necesidades de la Defensa».  Este es el colmo del cinismo porque si no nos informan y no nos dejan participar en las decisiones, ¿cómo quieren que la sociedad española conozca las necesidades de la Defensa?.  Parece que lo que quieren decir es, simplemente, que debemos acatar y obedecer sus necesidades sin debate y sin crítica, es decir, que las cuestiones de Defensa se siguen tratando manu militari.
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La Directiva de Política de Defensa (I), la breve información que hemos encontrado.

Fuentes:  Planeamiento de la Defensa y Nota de prensa del Ministerio de Defensa.

El ciclo de planeamiento de la defensa está regulado en la O.M. 37/2005, de 30 de marzo.

El proceso dará comienzo cada cuatro años, y tendrá una ejecución de dos años con revisión en los otros dos. De esta forma se acomoda al ciclo de planeamiento en la OTAN. Los resultados de cada ciclo de Planeamiento y el estado de ejecución de los Planes de Recursos que de él se derivan constituirán un elemento de referencia y realimentación para el siguiente proceso.

Este ciclo se desarrolla a lo largo de dos procesos paralelos: uno de Planeamiento Militar, que incluye el Planeamiento de Fuerza y el Planeamiento Operativo, y otro de Planeamiento de Recursos, que incluye los Planeamientos de Recursos Financieros, de Recursos Humanos y de Recursos Materiales.

El jefe del Estado Mayor de la Defensa es el responsable del Planeamiento Militar. El secretario de Estado de Defensa es el responsable de los Planeamientos de Recursos Financieros y Materiales. El subsecretario de Defensa es el responsable del Planeamiento de Recursos Humanos.

La Directiva de Política de Defensa fue elaborada por vez primera en 2009 por Chacón.  Ahora, Morenés ha firmado la segunda.  Y decimos que ha firmado y no decimos que la ha publicado porque de ella sólo hay un resumen.  Esta es la transparencia a la que nos tienen acostumbrados los militares.

Para más pruebas del secretismo de Morenés está la noticia que nos ofrece Jorge Ortega que dice que posiblemente la DPD permanezca secreta.  Lo argumenta por la importancia y trascendencia del documento.  Nosotros, con los mismos argumentos reclamamos su publicidad inmediata.

Pero, vayamos a lo publicado:

1.-  Las necesidades de la defensa:

  • La ampliación de las estructuras de Seguridad y Defensa para fortalecer la posición de España en el contexto internacional
  • El mantenimiento de la capacidad de despliegue de las Fuerzas Armadas españolas, así como de su capacidad de respuesta frente a las crisis.
  • El incremento de las relaciones bilaterales en el ámbito de la defensa con naciones que comparten intereses comunes con España.
  • La mejora de la acción conjunta en las operaciones militares para proporcionar opciones a la resolución de conflictos y a la gestión de crisis.
  • La revisión de las estructuras orgánicas de las Fuerzas Armadas para hacerlas más eficientes, así como para orientar y mejorar su contribución a la estructura operativa.
  • El reforzamiento de los sistemas de obtención de información y de elaboración de inteligencia para apoyar a las operaciones, así como de los sistemas de mando y control para reducir el riesgo de ataques cibernéticos.
  • El establecimiento de un sistema ágil de comunicación estratégica para facilitar la comprensión de las operaciones militares y su influencia en la evolución de la situación estratégica.
  • La contribución a la consolidación de la industria nacional de defensa para mantener su competitividad y reforzar su presencia internacional.

2.-  Los fines para la legislatura:

  • La definición de una Estrategia de Seguridad Nacional.
  • El desarrollo de una organización de las Fuerzas Armadas que simplifique la actual, así como la racionalización de estructuras orgánicas existentes del Ministerio de Defensa.
  • La clarificación de las relaciones funcionales entre el órgano central y las Fuerzas Armadas y la asunción de procedimientos de trabajo mas ágiles en el tiempo.
  • La financiación de la Defensa con un planeamiento a medio y largo plazo realista y con una gestión austera y creíble a corto plazo.
  • La consolidación de la industria de defensa que permita a la industria nacional mantenerse al día, asumir riesgos aceptables en sus inversiones y contribuir a la generación de empleo.
  • El establecimiento de un mejor flujo de comunicación con la sociedad española para agilizar el conocimiento de las necesidades de la Defensa.

3.-  Las directrices para cada autoridad del Ministerio:

  • Determinar la aportación española a las operaciones lideradas por Naciones Unidas, la Alianza Atlántica y la Unión Europea.
  • Contribuir con medios humanos a las estructuras multinacionales de seguridad y defensa.
  • Apoyar la revisión de la Estrategia Española de Seguridad.
  • Reforzar las relaciones bilaterales en materia de defensa con los Estados Unidos de Norteamérica, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Portugal, así como con Argelia y Marruecos.
  • Mantener los vínculos con Iberoamérica en materia de defensa.
  • Revisar la estructura operativa de las Fuerzas Armadas.
  • Simplificar la estructura orgánica del Ministerio de Defensa.
  • Diseñar unos presupuestos mas restrictivos que atiendan prioritariamente a los compromisos adquiridos de los programas principales de armamento.
  • Difundir la capacidad de la industria de defensa para favorecer su competitividad y la generación de empleo
  • Desarrollar las Leyes de carrera militar y de Derechos y Deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas.
  • Redactar un proyecto de ley que recoja las bases de la organización militar.
  • Consolidar el sistema de protección social y el apoyo a heridos y familiares de fallecidos en acto de servicio.
  • Crear la oficina de Comunicación Estratégica.
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El PP y el PSOE andan dando vueltas a la Estrategia Española de Seguridad.

Fuente:  Revista Atenea.

La «Estrategia Española de Seguridad.  Una responsabilidad de todos» es un documento desconocidísimo para el público español y también para los diputados.

La Estrategia Española de Seguridad junto con la Directiva de Defensa Nacional son los máximos documentos que rigen la política de defensa española.

¿Cómo se hizo la anterior EES?  Pues igual que cualquiera de las Directivas y la presente del PP:  por un comité reducido de expertos.  Ahora sigue siendo igual:

Los ex ministros de Defensa Eduardo Serra y Gustavo Suárez Pertierra y de Asuntos Exteriores Marcelino Oreja, Ana Palacio, Josep Piqué y Carlos Westendorp se reunieron el martes, en la sede del Real Instituto Elcano, con Javier Solana, ex Alto Representante del Consejo para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea y ex ministro de Asuntos Exteriores, para «impulsar la elaboración y desarrollo de una Estrategia de Seguridad Nacional, que continúe y actualice la coordinada por Solana».

La reunión, según informa el Instituto en un comunicado, fue presidida por Emilio Lamo de Espinosa, Presidente del Real Instituto Elcano, y contó con la participación de Jorge Moragas, Director del Gabinete de Presidencia del Gobierno;  de José Enrique Serrano, ex Director del Gabinete de Presidencia del Gobierno y miembro de la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, y de Alfonso de Senillosa, responsable del Departamento de Seguridad.

¿Dónde están los responsables de las demás fuerzas políticas?  ¿Dónde están los representantes de los movimientos sociales?

El Gobierno trabaja, desde agosto de 2012, para adaptar el contenido de la Estrategia redactada por Solana, aprobada por el anterior gobierno en junio de 2011, a los cambios derivados del escenario estratégico y económico.

Los asistentes a la reunión manifestaron su apoyo a las siguientes conclusiones:

  • comparten la necesidad de que España desarrolle cuanto antes una estrategia y un sistema de seguridad nacional al igual que otros países de nuestro entorno, para hacer frente a los riesgos y oportunidades derivados de la globalización, y proteger la prosperidad y seguridad de la sociedad y sus ciudadanos.

Nos parece que esto significa que, directamente, van a copiar el documento de cualquier otro país, preferiblemente Estados Unidos, o que, como mucho, si tienen ganas de esforzarse, harán un corta y pega de propuestas e ideas de varios países.

  • Recomiendan que la actualización y desarrollo de las Estrategias de Seguridad, tanto ahora como en el futuro, preserven el espíritu de continuidad que corresponde a una tarea de Estado.

Hombre, también es una tarea de Estado la educación y nos fríen con leyes nuevas en cada toma de posesión gubernamental.  Por otro lado, por qué han de ser continuistas las tareas de Estado.  En ocasiones se necesita un cambio profundo porque las circunstancias han cambiado (y ésta es la actual realidad).

  • Expresan su voluntad de acompañar a los futuros responsables en su implementación y les piden que se esfuercen en construir un amplio consenso político y social que fomente la identificación de los ciudadanos con el Estado y aumente su cultura de seguridad.

Mira que bien.  Y nosotros también queremos acompañar y opinar y decidir.  Y toda la sociedad española debería ser consultada.  ¿Dónde queda la soberanía ciudadana en los temas de defensa?

Por otro lado, construir el amplio consenso político y social en los temas de la defensa se ha de empezar democratizándolos y consiguiendo que dejen de ser coto privado de una diminutas elites.

Nos parece que el nuevo documento será más bla, bla, bla, escrito en idioma politiqués que sólo hablan y entienden ellos.

 

 

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Directiva de Defensa nacional Alternativa 2012

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A continuación os ofrecemos el artículo semanal en el periódico Es Hora:

El pasado 31 de julio de 2012 Rajoy firmó la Directiva de Defensa Nacional 1/2012, con la que se marcan los objetivos y prioridades de la política de defensa para los próximos 4 años.

Es este un documento que suele pasar desapercibido a pesar de su enorme trascendencia para nuestra vida cotidiana, pues marca las tendencias, entre otras cosas, del gasto militar en una legislatura, o de la participación de las tropas españolas en conflictos internacionales, por ejemplo. En nuestro caso, la Directiva de Defensa ni siquiera es consultado ni al Parlamento ni a la Ciudadanía. Lo elaboran los militares de forma interna, con absoluta opacidad y sin control social ni político alguno.

Sin embargo hasta la fecha nadie se ha quejado de esta manera de hacer la política. ¿Por qué? En parte porque entre PP y PSOE hay unanimidad en las líneas generales de la defensa. La consideran como una ‘política de estado´ e inamovible, lo cual parece significar para estos partidos que no hay nada que debatir, ni que explicar, ni que cambiar, ni que analizar críticamente. Todo ha de seguir igual.

Sin embargo, esa inacción política, esa dejación de funciones para modernizar una política básica de nuestro Estado es también causante de muchos problemas para la imagen de España en el exterior, así como de muchos problemas internos (aumento del paro, baja calidad de la democracia en los temas de defensa, aumento de la deuda pública, polarización de la investigación, la inversión y el desarrollo hacia sectores económicos que no son tan productivos como la educación, la sanidad o el medio ambiente) asociados a un modelo de defesa obsoleto, intervencionista y deficitario..

Es necesaria una alternativa al militarismo dominante en nuestra sociedad.

¿Nos tenemos que conformar? Pensamos que no y por ello este artículo ofrece una propuesta alternativa de cómo podría orientarse la política de defesa desde una perspectiva diferente a la militarista. Con ello queremos visibilizar y ejemplificar que la sociedad y los grupos alternativos también tenemos opinión y no nos la queremos dejar secuestrar por el monolitismo del militarismo.

Hay muchos puntos que deben ser valorados desde una mentalidad crítica y alternativa en la política de defensa. El militarismo y la política de defensa, en realidad, no se han sometido a revisión nunca desde la transición democrática, hace ya casi cuarenta años.

Pensamos que la revisión de la política de defensa, en esta primera fase, ha de buscar algunos objetivos claros:

  1. Democratizar la toma de decisiones en materia de defensa.
  2. Analizar si la actual defensa militar y violenta realmente defiende lo que la sociedad española quiere defender.

Así pues, las líneas generales de esta propuesta de Directiva de Defensa Alternativa no pretenden dejar a la sociedad española sin defensa ni propone la desaparición inmediata y de un plumazo de los ejércitos, sino transformar la actualmente exclusiva defensa militar hacia una defensa más desmilitarizada, generando un proceso de progresivo cambio hacia una realidad donde convivan durante un tiempo la defensa militar con otra línea de defensa noviolenta. Línea esta última que se irá ampliando progresivamente hasta una completa transformación de la defensa militar por una defensa de la seguridad humana.

Para ello proponemos diez ejes alternativos:

  1. Alternativa al planeamiento
  2. La seguridad humana (y no la defensa militar) como objeto de la defensa
  3. Economía
  4. Alternativa en el aspecto internacional
  5. Política de personal.
  6. Infraestructuras
  7. Política de material
  8. Hacia una cultura alternativa de defensa
  9. Civilizar la defensa
  10. Cooperación y defensa.

Premisas:

Dado que aspiramos a que la revisión del planeamiento de la defensa permita dar pasos de forma gradual hacia una mayor desmilitarización de la defensa y el despazamiento de la idea de seguridad militar hacia la idea de seguridad humana, el planeamientode la defensa deberá basarse en algunas premisas:

  • Modificación gradual del modelo de defensa para transitar con orden desde el actual modelo a otro en el que, en primer instancia, conviva con el modelo noviolento y alternativo en segunda instancia sea sustituido por éste.
  • Proceso dinámico y en continua revisión, adaptándose a los cambios sociales, económicos, culturales, etc.
  • Enfoque global y transversal y no sólo circunscrito a lo militar.
  • Institucionalización noviolenta del proceso.
  • Actores: ampliación del espectro de los actores implicados en esta alternativa a otros hasta ahora considerados irrelevantes e incompetentes en esta materia y que tienen mucho que decir al respecto: movimientos sociales, instituciones culturales, científicas, etc.
  • Marco coherente de actuaciones cona función de dinamizar políticas de cambio y planificarlas de forma progresiva, racional, coherente y metódica
  • Transversalidad en todos los departamentos, instituciones y áreas de actuación.
  • La orientación principal de la política será la lucha contra todas las violencias, tanto en el terreno específico de la defensa como en el inespecífico y que le sirve de sustento.
  • Se enfoca a provocar cambios irreversibles en la sociedad y en las relaciones internacionales pero desde el convencimiento de que los procesos, para no tener marcha atrás, han de ser graduales y contar con la implicación activa de la sociedad y no pueden ser simplemente impuestos de forma vertical.

Ejes de la directiva alternativa

1.- Alternativa al Planeamiento de la Defensa.

Ante la actual situación de ocultamiento y elitismo en la toma de decisiones en materia de defensa, proponemos que la DDN y el resto de los documentos del planeamiento militar deben ser aprobados en el Parlamento (y no como hasta ahora sin el parlamento) y tanto los documentos como los debates en los que se sustentan han ser públicos y transparentes.

Además, es necesario que las decisiones sean fruto del debate social y político que involucre de forma plural e igualitaria a todos los sectores sociales y no sólo a los grupos de interés militar y de las industrias militares. Para ello es necesario que haya una información veraz y rigurosa de los distintos apartados que definen a la defensa nacional para que sean conocidos socialmente y puedan ser debatidos con seriedad.

Entre los aspectos que están más exigidos de democratización se debe definir y concretar qué queremos defender, el papel de la sociedad como sujeto de la defensa, qué metodologías queremos usar, … Este es el principal debate que debemos abordar para que la defensa no sea una mera repetición de lo que se hace desde el inicio de la transición y una mera copia de lo que dictan en la OTAN y en Estados Unidos.

Para canalizar y preparar este debate deberá constituirse un Consejo de Defensa, compuesto por participantes de la sociedad civil con suficiente legitimidad y con absoluto respeto al pluralismo , que deberá servir como órgano de debate y asesor en materia de políticas de defensa.

2.- La seguridad humana (y no la defensa militar) como objeto de la defensa.

La actual DDN se basa en la idea de seguridad militar, y se entiende la seguridad en términos violentos, de “hipotéticos” enemigos a combatir y con fines de defensa territorial.

Desde que estos conceptos (provenientes de épocas ya remotas y de un contexto que no es el vigente) fueron impuestos, la sociedad ha cambiado muchísimo y el mundo de la seguridad y la defensa también. A pesar de ello, los cambios políticos, económicos, sociales y culturales no han llegado a este submundo.

La apuesta por una DDN alternativa implica el abandono progresivo de la idea militar de defensa y su sustitución por la idea de seguridad humana, más centrada en las necesidades sociales, en los derechos básicos, en la consecución de un modelo de vida respetuoso con los derechos humanos y con el medio ambiente sostenible y donde nuestra seguridad y bienestar dependen de la colaboración y consecución de logros en la seguridad y bienestar de los demás, incluído el de los otros pueblos a los que ahora tratamos como enemigos.

El abandono de la idea militar de la defensa implica, a su vez, el abandono de la idea territorial de la defensa y el abandono definitivo de la idea de enemigo interno que mantiene el ejército español y que repercute, entre otras cosas, en el despliegue y misiones de los ejércitos, el uso del CNI para labores poco confesables, en el uso de la policía y de la guardia civil con tácticas y misiones militares contra el pueblo (por ejemplo en las actuaciones del 25S) o la permanencia de misiones coloniales y de anacronimos como la defensa de la Isla de Perejil y otros.

Es necesario que la sociedad española tenga la oportunidad de ser informada de que existen alternativas a la defensa militar y violenta para que pueda elegir y mostrar sus preferencias de una manera consciente y responsable.

Sólo con el conocimiento de las alternativas noviolentas y con un debate social sereno y reposado sobre qué defensa queremos la sociedad española llegará a su mayoría de edad democrática.

3.- Economía.

Actualmente la defensa es una política que tiene una entidad importantísima en la economía mundial y también en la española. El gasto militar mundial supera los 1,74 billones de dólares anuales (cifras del SIPRI) y el español los 18000 millones de euros. Las cifras de deuda pública en armas a escala mundial es escandalosa (en España supera los 32000 millones de euros) y las industrias militares han tenido el poder suficiente en el mundo y en cada pais para constituírse en un complejo de intereses con influencias en los gobiernos y en sus decisiones, en perjuicio de la paz y del desarrollo mundial. Pero ¿Queremos los ciudadaos que así sea? ¿Deseamos que estos gastos se reorienten a la sanidad, a la educación, al medio ambiente, a la solidaridad?

Tampoco nunca hemos sido consultados sobre ello y ya es hora de que nuestros políticos y militares dejen de estar apartados de la sociedad y el tema en el que “ellos son expertos” se democratice.

Proponemos:

  • Un gradual proceso de reducción del presupuesto de defensa y, a la vez, su transferencia a las verdaderas necesidades sociales que garantice, en el período de cuatro años, por un lado, una reducción total de un 33% del gasto militar, y por otro lado la creación de empleo sostenible en sanidad, educación y medio ambiente.
  • Que se contabilice todo el gasto militar existente dentro del presupuesto del Ministerio de Defensa y no, como hasta ahora, distribuido entre diversos ministerios (Fomento, Industria, Exteriores, Interior, etc.). La actual ocultación del gasto militar implica en Esaña que dos de cada tres euros de gasto militar permanezcan ocultos y sustraídos al control social y político.
  • Que se realice una auditoría global del gasto militar que nos permita conocer de manera escrupulosa y transparente todo el gasto militar español existente en la actualidad y las prioridades de éste.
  • La denuncia y supresión de los principales programas de armamentos de características ofensivas en marcha (Programa Especial de Armamentos -PEAS-).
  • La negativa al pago de la deuda militar de 32.000 millones de € provocada por los PEAS (Programas especiales de Armamento) y la exigencia de responsabilidades a los que la generaron.
  • La supresión de todas las subvenciones y líneas de crédito público a las industrias militares y su transferencia para programas de desarrollo sostenible y humano en las comarcas afectadas por el monocultivo militar y de mayor implantación de estas industrias.
  • La transferencia de las partidas liberadas del gasto militar a la reorientación y reconversión de las industrias, a la satisfacción de fines sociales urgentes y a emprendimientos económicos hacia un desarrollo sostenible y que reequilibre las rentas regionales y comarcales.

4.- Alternativa en el aspecto internacional

  • Abandono de la OTAN. Dado que llevamos años incumpliendo las condiciones que se aprobaron en el referéndum de la OTAN y que la sumisión a dicho organismo internacional nos ha llevado a una política de exteriores agresiva y belicista.
  • Denuncia del tratado de amistad con Estados Unidos por el que se establecen las bases militares americanas en España y el abandono de los planes del Escudo Antimisiles.
  • Abandono de la política de exteriores agresiva y belicista. Para ello España no participará en nuevas misiones internacionales de carácter bélico.
  • Promoción de políticas de cooperación internacional tendentes a conseguir los Objetivos del Milenio y a desarrollar conjuntamente con los países de nuestro entorno un programa común de Seguridad Humana para prevenir conflictos y abordar los ya existentes mediante políticas de carácter pacífico y noviolento.
  • Se limitará estrictamente la venta de armas para evitar que España participe en la actual e inmoral política de exportación de conflictos internacionales.

5.- Política de Personal

Actualmente el ejército español es un gigante macrocefálico con los pies de barro. No es lógico que la relación mandos/soldados sea de un mando por cada dos soldados. Un ejército así es ineficaz e ilógico, y sólo vale para mantener a costa de las arcas públicas a una casta desocupada y peligrosa.

Otro dato que abunda en esta dirección es que, actualmente, existen 16 tenientes generales cuando, por ley, sólo debería haber 8, lo que supone un impune incumplimiento de la ley por parte de quienes se autoproclaman sus defensores y una flagrante dejación de funciones por parte de un ministerio que se supone que debe encargarse de la coordinación en materia de defensa.

Acabar con este estado de cosas es, por tanto, una prioridad ineludible. Por ello, proponemos las siguientes medidas:

  • Congelación de todas las convocatorias de contrataciones de soldados.
  • Reducción progresiva de mandos militares y de efectivos en un 40% con carácter general para conseguir una tasa de 10 efectivos por cada mando y no, como en la actualidad, de dos efectivos por cada mando.
  • Asimilación absoluta de derechos y obligaciones de los militares a los de los civiles, sin la existencia de un fuero especial ni de leyes propias.
  • Supresión de la legislación militar y reconocimiento pleno de los derechos políticos y sindicales de los militares
  • Elaboración de planes de formación para la inserción laboral en sectores socialmente útiles de los militares que deseen el abandono del ejército.

6.- Infraestructura.

  • Se desarrollará un catálogo exhaustivo de los bienes materiales e infraestructuras de los ejércitos y los adscritos a la defensa nacional.
  • Se congelarán las inversiones en infraestructuras militares.
  • Se procederá a desarrollar una política de enajenación de infraestructuras y bienes al servicio de la defensa, comenzando por aquellos que actualmente están en desuso o con muy baja utilización, reinvirtiendo los ingresos de este proceso en la lucha contra la crisis y al desarrollo de políticas sostenibles de empleo y desarrollo social.
  • Se procederá a abandonar el uso de espacios naturales protegidos por parte del Ministerio de Defensa para entrenamientos.
  • Se transferirá su propiedad al Estado y a las Comunidades Autónomas.

7.- Política de materiales

  • Se suprimirán todos los Programas Especiales de Armas (PEAS) comprometidos hasta la fecha porque están creando una deuda inmensa de más de 32.000 millones de euros, es decir, un tercio casi del total de la deuda nacional, y porque son de carácter netamente ofensivo.
  • No se realizarán nuevas inversiones en armamentos, limitándose el gasto a reposición de armamentos no ofensivos y de materiales comunes.
  • Se prohibirá la transferencia de tecnología y venta de materiales de uso militar y de doble uso a países en guerra y susceptibles de su uso contra la población.

8.- Cultura de la defensa

  • Se promoverá un proceso de construcción de una cultura de la defensa coherente con la idea de la seguridad humana y enfocado al empoderamiento de la sociedad en materia de defensa.
  • Se procederá a realizar planes de información ciudadana sobre las diferentes alternativas a la defensa militar.
  • Se promoverán espacios de participación ciudadana en el debate sobre política de defensa.
  • Seconsultará a la población en sucesivos referéndums para saber su opinión sobre diversos temas de defensa.

9.- Civilizar la defensa.

  • Se suprimirán el INVIED, las ISFAS, la UME, los organismos militares autónomos y la jurisdicción militar, transfiriendo estas competencias a los correspondientes organismos civiles y asimilando plenamente los derechos y obligaciones de los militares a los de los civiles en todos los ámbitos.
  • También se han de eliminar y transferir a la jurisdicción civil la jurisdicción militar.
  • Por otro lado, se procederá a promover la financiación pública de entidades de carácter pacifista noviolento para que desarrollen estudios sobre alternativas noviolentas de defensa y para que promuevan ideas aplicables en las escuelas de educación para la paz.

10.- Cooperación internacional.

  • Se dedicarán las partidas presupuestarias sobrantes de los planes anteriores a lograr los Objetivos del Milenio en los estados de nuestro entorno y otros de extremada pobreza, fomentado el codesarrollo y promoviendo internacionalmente una economía respetuosa con el medio ambiente.
  • España promoverá una alianza de países para la paz y la resolución pacífica de conflictos, haciendo de ésta uno de sus ejes de la política internacional. Dicha alianza promoverá la salida de los países de las alianzas militares, la elaboración de tratados de cooperacion entre los pueblos que sustituyan los actuales tratados militares, la desmilitarización de regiones y zonas y la promoción de la gradual supresion de los gastos militares mundiales

Como se ve, esta propuesta de directiva pretende mostrar que en materia de defensa podemos aspirar a algo diferente y distinto a lo que el militarismo propone.

Se trata de una propuesta instrumental, es decir, que pretende sentar las bases para posteriores cambios basados en el planteamiento de conseguir gradualmente una defensa desmilitarizada y basada en la idea de seguridad humana.

En la actualidad ninguna fuerza política parlamentaria ni extraparlamentaria, si incluímos a Equo, a Izquierda anticapitalista u otros, se ha plantado enfrentar una propuesta de directiva alternativa a la política de defensa “del sistema”. Sin embargo, queremos llamar la atención, y esta propuesta quiere ser ejemplo de ello, de que es posible proponer alternativas a la idea de defensa militar y que se puede articular una agenda política en función de esta alternativa.

El tema de la defensa, por su enorme trascendencia para nuestra vida y para lo que constituye nuestra seguridad, tantas veces alejado de lo que entiende el militarismo como seguridad, debería formar parte esencial en las agendas políticas alternativas y es lo suficientemente importante para no dejarlo sólo en manos de políticos y militares. Por eso llama tanto la atención el maximalismo con el que se reclama un cambio radical de sistema económico y el minimalismo con el que se deja de cricticar a uno de los pilares principales del sistema que se quiere cambiar (los ejércitos y el militarismo) al que se deja en manos del consenso militarista del PPSOE.

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