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La apuesta antimilitarista como prioridad en la lucha ecologista

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Por Manuel Calavera

Fuente: La Tarcoteca

Por medio de este blog hemos tenido acceso a un artículo (en inglés) titulado “Environmentalists Are Ignoring the Elephant In the Room: U.S. Military Is the Worlds Largest Polluter” y publicado en WashingtonsBlog, que explica por qué es esencial a la apuesta ecologista el enfoque antimilitarista y la lucha contra los ejércitos como uno de los primeros agentes contaminantes y promotores del desastre ecológico en que vivimos.

Con cita de diversos medios más o menos oficiales, el artículo explica que los ejércitos y la industria bélica son las industrias más contaminantes del planeta y que pugnan cada vez más por un control “sucio” de los recursos y materias primas.

Por poner un ejemplo, cita fuentes de Newsweek en un reportaje de Alexander Nazaryan de 17 de julio de 2014 titulado “The US Department of Defense Is One of the World’s Biggest Polluters”, publicado en Newsweek, que se refieren a EEUU y que nos puede ofrecer una idea del devastador efecto del militarismo sobre el medio ambiente:

El Departamento de Defensa de EE.UU. es uno de los peores contaminadores del mundo. Su huella empequeñece a la de cualquier corporación: 4.127 instalaciones repartidas en 19 millones de acres de suelo americano [unos 76.900 Km2]. Maureen Sullivan, que dirige los programas ambientales del Pentágono, dice que su oficina se encarga de 39.000 zonas contaminadas.

Camp Lejeune es una de los 141 zonas contaminados financiado por el Superfondo del Departamento de Medioambiente, que han sido clasificadas para recibir subsidios especiales de limpieza del gobierno federal. Esos sitios son aproximadamente el 10% de todos los sitios Superfund (sitios especialmente contaminados) de Estados Unidos, lo que indica que fácilmente contamina más que cualquier otro. Si ampliamos la definición más allá de las instalaciones del Pentágono, cerca de 900 de los 1.200 o más sitios Superfund en América son instalaciones militares abandonadas o sitios que de otro modo apoyan necesidades militares.

Otro articulo de Emerson Urry, de 15 de febrero de 2016, publicado con el nombre de “The Department of Defense Is the Third Largest Polluter of US Waterways” en Truth-Out, afirma que

el ejército de EEUU es el tercer mayor contaminador de las vías navegables de EEUU

Y en The Washington Post, publicado el 20 de mayo pasado por Cralg Whitlock y Bob Woodward con el nombre de “At the Pentagon, overpriced fuel sparks allegations — and denials — of a slush fund“, se nos explica el tremendo consumo de combustible del ejército estadounidense,el primer consumidor del mundo y aporta una terrorífica gráfica al respecto

 

Según este artículo

El Departamento de Defensa es el mayor consumidor individual de combustible en el mundo. Cada año compra cerca de 100 millones de barriles de petróleo refinado para sus aviones, buques de guerra, tanques y otras máquinas. El pentágono ha acumulado un superávit de $ 6 billon desde 2010 por sobrecompra de las fuerzas armadas de combustible

En Diciembre de 2009, Sara Flounders, en “Winner of Project Consored top 25 articles for 2009 – 2010 news stories: Pentagon’s role in global catastrophe“, del International Action Center, reflexiona

El hecho de que el ejército estadounidense sea una de las mayores fuentes mundiales de C02 es un secreto abierto del que nadie se está ocupando. Si el C02 provoca el calentamiento y el ejército es uno de los mayores productores de C02, entonces cualquier conversación sobre el cambio climático que no incluya a los militares no es más que aire caliente

También Ban Ki Moon, en 2014 (por aquel entonces era Secretario General de la ONU)  afirma en  el texto “Wats´s the environmental impact of modern war?” publicado en The Guardian que

El medio ambiente ha sido durante mucho tiempo una silenciosa víctima de la guerra y el conflicto armado. Desde la contaminación de la tierra y la destrucción de los bosques hasta el saqueo de los recursos naturales y el colapso de los sistemas de gestión, las consecuencias ambientales de la guerra suelen ser generalizadas y devastadoras.

Podríamos extender las citas, los estudios y los aspectos relacionados con la seguridad ecológica que los ejércitos, su actividad, sus objetivos de dominación, destruyen constantemente. Sería redundar en una idea que, a pesar de ser obvia, no es operativa. No sirve para mover ni un milímetro las agendas políticas y las propuestas a favor de un planeta más sano y sostenible.

Es curioso. El primer contaminante mundial, el primer causante del desastre ecológico, el pilar a su vez que garantiza con el uso de la guerra o la amenaza de hacerla, el escenario de dominación-depredación que padecemos, no aparece en los tratados sobre el clima.

La actividad militar, tan depredadora, no sólo no está prohibida, sino que, por si faltara algo, está exenta de cualquier compromiso climático y de cualquier mirada crítica.

Y es más curioso aún comprobar como el discurso oficial de los centros de estudio, de los centros bienpensantes e incluso de los principales lobbys pro-ecológicos del planeta no introduzcan en su agenda de prioridades acabar con el militarismo, frenar la actividad militar, impedir su efecto contaminador, evitar la guerra y su preparación.

Es muy curiosa la desconexión de un sector muy importante del ecologismo con la lucha antimilitarista.

Contamos con un claro mapa que señala uno de los principales focos del mal está en los ejércitos y la actividad bélica, pero miramos para otro lado procurando evitar roces con el potente lobby militar y de las industrias de la guerra.

Muy,  pero que muy sospechoso.

El ejército y el militarismo odian la ecología y abominan de un planeta sostenible, pero se valen de una propagandística difusión de una ecología ad hoc que sirve a sus intereses y presionan para que cualquier compromiso climático los deje fuera de limitaciones y reglas de juego.

Con razón el presidente promilitarista de EE.UU. sirve a esta coherencia y mientras aumenta el presupuesto militar y redefine la política exterior imperial para vencer en cualquier guerra y ante cualquiera que se les cruce, reduce a la nada cualquier compromiso climático. Es de suyo.

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Para Cospedal, recortar en gastos sociales no importa si garantiza el gasto militar

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Por Gobierno de Castilla-La Mancha

Fuente: El Independiente

Afirma la Ministra de Defensa española con el descaro y la ignorancia de las que hace gala que

si no tenemos seguridad, da igual tener sanidad pública o educación

Y debe ser verdad, que en el programa de máximos del PP se cree a pies juntillas esta verdad de medio pelo y se aplica en la práctica por sus cargos y adheridos.

Tal vez eso explique por qué se han afanado tanto en desmantelar la sanidad pública (y fomentar la privadas en manos de amiguetes y otros canallas) o la educación (en beneficio del adoctrinamiento en centros privados)… Porque, para su sociedad disciplinaria y bobalicona a la que aspiran, de nada valen, cuando no son completamente contraproducentes, los derechos que hacen a las personas más libres y con mayor aspiración de realización.

Si no tenemos seguridad, dice Dolores, no vale nada, todo es inutil. O, lo que es lo mismo, lo que vale algo es la seguridad, pero una seguridad entendida, en que afirma su postulado, como gasto militar, refuerzo del músculo militar, sumisión al planeamiento americano de gastar más en ejércitos y entrar más a menudo en combate.

Efectivamente, ha pronunciado su doloroso mensaje pro bélico tras entrevista de pleitesía ante James Matis, ministro del mismo ramo en EE.UU., a quien ha ido a ver y dar el correspondiente besamanos.

Allí, al salir en perfecto estado de revista del encuentro con el general Matis, de sobrenombre perro furioso, ha sido preguntada por un perspicaz periodista, que insinuó que a lo mejor para llegar a la cifra de gasto militar que quiere EE.UU. para España (iluso él, que no sabe que ya la rebasamos) a lo mejor había que recortar en otras cosas.

La ministra entonces es cuando ha aprovechado para su gran pedo ideológico:

Si no tenemos garantizada nuestra defensa y nuestra seguridad, da igual tener garantizado el subsidio de desempleo, la sanidad pública o la mejor educación, porque lo primero que necesita un país es seguridad.

Y es que la ministra es hipersensible a los recortes sociales, que no los quiere hacer sino cuando los quiere hacer y por las razones que los quiere hacer, algo parecido al enbrollo de sus explicaciones cuando habla de las indemnizaciones y otras ocurrencias similares.

Pero esta ministra es, sobre todo, un verdadero trampantojo y hace trampas en su argumento trucado.

Se supone que la seguridad es una pulsión vital. Si no tenemos seguridad, no tenemos nada, o nada seguro.

Pero cuando hablamos de seguridad no todos entendemos lo mismo.

Lo que para una persona que gana un pastizal y orbita alrededor de la élite de los que tienen más de la cuenta (pongamos por caso la ministra y sus correligionarios), la seguridad no es lo mismo que para quien carece de recursos, vive al filo de la vida o en la vulnerabilidad. Lo que para el primero es asegurar sus intereses más burdos y egoístas para el segundo es aspirar a unos mínimos vitales que garanticen su subsistencia con dignidad. La seguridad del primero, en tal caso, puede llegar a ser la vulnerabilidad del segundo y, precisamente por eso, motivo para aspirar a una seguridad compartida que parta de garantizar la seguridad de los que están peor frente a la sobre-seguridad de los que viven en la sobreabundancia.

La ministra habla de seguridad militar, una seguridad que, paradójicamente, no existe por más esfuerzo (y gasto) que se hace en intentarla y que, amén de eso, cada vez asegura menos, o crea mayor inseguridad a escala global.

Sin embargo, para el común de los mortales la seguridad es otra cosa. Es seguridad frente a la enfermedad, ante la incultura, ante la represión de los derechos, ante el hambre o el infortunio, ante la contaminación y la depredación del planeta…

La ministra habla de seguridad militar, un imposible que nos priva de Seguridad Humana y que, cada vez se ve con mayor claridad, es una de las principales fuentes de inseguridad humana a escala global.

De modo que donde ella dice que sin seguridad militar, en forma de gasto e inversión pública prioritariamente en militarismo,  lo demás no merece la pena, nosotros decimos que la “seguridad militar” nos priva de Seguridad Humana precisamente porque detrae de los recursos públicos lo necesario para sentirnos seguros (hospitales, escuelas, trabajo decente, medio ambiente sano…).

Por poner un ejemplo sencillo, con algo más de lo que España gasta al año en gasto militar (inlcuído el que reconocen las cifras oficiales y el que esconden) podría cabarse con el hambre en el mundo, según cifras de Naciones Unidas, lo que desvela lo poco que asegura a las personas el gasto militar.

Al revés de lo que piensa esta ministra tan de derechas, la seguridad de las personas (y no nos referimos únicamente a los privilegiados que forman un porcentaje mínimo de las personas y que, al parecer, son las que preocupan a la seguridad de la ministra) consiste en tener garantizados la sanidad pública de calidad, la educación de calidad, la previsión para la vejez, los derechos civiles y políticos, los derechos sociales y culturales… en suma, todo eso que, precisamente, la ministra cree que no vale la pena por su aberrante idea de que lo que sí la vale es el gasto militar y el militarismo creciente. Se nos ocurre que tal vez la ministra debería volver a releer ciertas declaraciones universales de derechos que, precisamente, nacen del consenso posterior al énfasis militarista de las guerras mundiales y como remedio para dotarnos de seguridad frente a la inseguridad de la guerra y su preparación.

Definitivamente, la ministra habla de una seguridad que es nuestra perdición y que se garantiza a costa de nuestros derechos. Osea, que tiene de seguridad bien poco, como la música militar tiene bien poco de música.

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Cospedal insinúa un nuevo crédito extraordinario para pagar compromisos con venta de armas

PM

juantiagues

Fuente: Infodefensa

La Ministra de Defensa no se anda con chiquitas y amenaza con volver a la práctica declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional de los créditos extraordinarios para pagar compromisos de armamentos que los gobiernos del PP-PSOE han ido haciendo con el complejo militar-industrial.

La ministra dice que no es lo mismo hacer una “ley de crédito extraordinario” para blindar los intereses de las industrias militares que hacer un real decreto veraniego, como hasta hora, para el mismo fin y eludiendo el asunto de consignar en los presupuestos las partidas programadas (y disfrazadas) de estos vergonzantes créditos.

Confía la ministra en contar con el consenso, dado que PSOE y Ciudadanos han mostrado a las claras su inclinación militarista al aumento del gasto militar por tierra, mar y aire.

No es de extrañar.

A la industria militar, tan voraz, no le salen las cuentas y reclaman a sus políticos preferidos que resguarden sus intereses, que para eso están.

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¿Sirven para algo los carísimos tanques Leopard?

Leopard+2A4

Vestman

Fuente: Infodefensa

Los famosísimos tanques Leopard de patente alemana (una parte de los cuales se fabrican en España) ganaron su reputación de arma letal en los múltiples ejercicios, simulaciones y maniobras militares, de forma que eran uno de los instrumentos de guerra más cotizados y reclamados por gran parte de los ejércitos mundiales.

Ejércitos como el alemán, el austriaco, el canadiense, el chileno, el danés, el español, el finlandés, el griego, el noruego, el holandés, el portugués, el sueco, el suizo, o el turco, entre otros muchos, se han gastado ingentes sumas de dinero, empobreciendo a sus poblaciones y asumiendo una brutal deuda militar, para comprar estos cacharros.

Ponerlos a prueba en una guerra de verdad y desmoronarse el prestigio de este arma de guerra han sido todo uno. Los turcos, que los han empleado para arremeter contra sus enemigos del Daesh en Al-Bab (Siria) han perdido 10 de un plumazo y han visto como otros muchos han quedado escacharrados, al parecer de forma irreversible.

La inexplicable ineficacia de estos tanques se ha visto magnificada porque al ingente número de soldados de infantería turcos, apoyados por estos tanques, se unía el apoyo aéreo de los rusos, que han podido comprobar como testigos el desastre del arma en cuestión.

Esta situación, que hace preguntarse a los militaristas si estos tanques sirven para lo que prometen, nos lleva a nosotros a hacer la pregunta más extensiva y la respuesta mucho más amplia.

¿Sirven los tanques para algo?  ¿Le sirven a alguien?

Primeramente, se ve que los tanques no sirven para lo que dice su “prospecto”, es decir, no tienen la eficacia militar que predican. Como toda la producción militar, es una verdadera chapuza. Y una chapuza muy cara y terrible.

En segundo lugar, no sirven tampoco para el bienestar de la gente de los pueblos cuyos ejércitos los compran. Su factura es carísima. Generan, como en el caso español, una ingente e impagable deuda militar y se pagan a costa de los bienes sociales que dejan de conseguirse al priorizar el gasto militar sobre las necesidades sociales.

Tampoco le sirven a la sociedad donde se producen dichas armas mortíferas, pues los cuantiosos beneficios que producen redundan en los accionistas de la empresa fabricante, que son los que efectivamente se enriquecen con ello, pero a costa de provocar dependencia de la producción militar en la zona donde se desarrollan estos tanques que, dado el sistema mecanizado de su producción, tampoco crean tanto trabajo como otros sectores.

No generan beneficio medioambiental, y son un instrumento altamente contaminante.

No generan beneficio para la paz mundial, sino que sirven a la causa de la guerra.

Sin embargo, genera ciertos beneficios:

  • A los accionistas de la industria militar, a los comerciantes, comisionistas, y demás cadena de negocio militar.
  • A la creación de conflictos bélicos y “amenazas” que sirven para “legitimar” la venta de armas y el negocio de la guerra.
  • A los políticos que asumen deuda ilegítima para adquirir estas armas que, a su vez, sirven para consolidar un status quo que les mantiene en su situación de privilegio, cuando no para conseguir además comisiones importantes.
  • A la petrificación de un modelo de política internacional basada en la división, la violencia estructural y la dominación que, curiosamente, beneficia a los estados productores y vendedores de armas y crea dependencia en los demás.

De modo que ya sabemos: la fabricación de tanques Leopard, como ejemplo de la venta de armas, sirve para algo y para alguien. Lo único que a lo que sirve es precisamente a lo más indeseable.indecente, perjudicial y necesario de cambiar de la faz de la tierra.

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¿Entrará en combate directo España en Mali?

Mogherini+hosts+G5+Sahel+ministerial+meeting

European External Action Service

Fuente: ABC

Aprovechando el reflujo del militarismo de los últimos días de Diciembre y los primeros de Enero (de la mano del escándalo del exministro de Defensa, de los fastos anacrónicos de la “pascua” militar y del sensiblero arreón propagandístico y manipulador de los políticos recordando enternecidos a la tropa desplazada al exterior), la Ministra Cospedal ha aprovechado para volcar su lenguaraz riada de anuncios promilitares, de entre los que entresacamos los que ha ofrecido al diario ABC.

Dice, en un primer empuje de locuacidad

. Es posible terminar con el Daesh con la acción conjunta de la democracia internacional, de los países que representan los valores de los derechos humanos. Hay que estar convencidos de lo que defendemos.

Asombra el optimismo contra todo tipo de evidencias de la ministra. Nada menos que augura  el éxito de la misión militar de Irak y, más estrafalario aún, que el desaguisado que se ejecuta allí es la acción conjunta de la democracia internacional, cuando la mera revisión de los estados participantes en dicha coalición, con democracias tan consolidadas como Turquía, Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudí o Qatar, por ejemplo, o de las prácticas de guerra de dicha coalición, no permiten hablar de la democracia y sus valores y menos aún de que allí se esté defendiendo nada relacionado con la democracia.

Pero no acaba aquí la cosa. La ministra insinúa que en el futuro puede cambiar el papel de los soldados españoles que intervienen en la guerra de Mali y Centroáfrica (actualmente como instructores y transportistas de material militar y tropas) y pueden llegar a entrar en acción bélica más allá de su papel actual.

España ya está colaborando con Francia de un modo muy importante en la zona del Sahel contribuyendo al desplazamiento y al transporte de efectivos y material en las operaciones que se están realizando en esa zona. Por ahora ésta es nuestra función, pero las necesidades de Defensa evolucionan sobre el terreno. Quién sabe si dentro de un tiempo tenemos que estar en otras condiciones.

Y esta segunda noticia aparece, a nuestro criterio, como sumamente peligrosa y silenciada. ¿Cómo es que no se le ha dado la difusión que merece?  ¿Cómo es que ningún partido ha preguntado o protestado?

¿Estarán todos de acuerdo en este nuevo giro de tuerca de la creciente militarización a que nos estamos prestando?

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El incremento del gasto militar anunciado por Cospedal daría para mantener el poder adquisitivo de los pensionistas

The+Retired

Joan Sorolla

Fuente: Público

Cuando se dicen cifras astronómicas a lo basto, como hace la Ministra de Defensa al anunciar un aumento de más de 1.800 millones de euros en el presupuesto de su departamento, parece que nos resbalan. Son magnitudes que ni calculamos.

Pero si decimos que ese aumento de militarismo equivale a la posibilidad que el mismo gobierno niega de mantener el poder adquisitivo de las pensiones de los jubilados, las cosas varían.

Varían, primeramente, porque entonces sí que podemos calcular la dimensión del desaguisado. Es una verdadera pasada de dinero de todos pero para beneficio de unos pocos.

Y varía porque con un ejemplo como este respondemos muy bien a una pregunta del millón: ¿le preocupa a la casta política que apoya estos aumentos militares el nivel de vida de los ciudadanos?, ¿se preocupa por nuestros derechos o por sus intereses?,¿cañones o mantequilla?

Entonces se desvela al servicio de qué y de quien están los que mandan y la élite casposa que les animan.

Aprovechemos a decir a esa pléyade de votantes inconscientes de la casta que esos a los que votan tienen, entre otros vicios, el de pasar del nivel de vida de los pensionistas (como pasan asimismo de los jóvenes, de los trabajadores y trabajadoras, de los niños, de la violencia machista, de la cada vez mayor dualización de la sociedad y, en fin, de los derechos de casi todos) y gastar en consolidar su posición de poder.

Así son de crudas las cosas y está bien que, a pesar del casi monolítico consenso a favor del militarismo rampante y humillante que padecemos, haya de vez en cuando algún medio escrito que haga este tipo de comparaciones políticamente incorrectas.

A ver si alguno se despierta de la ensoñación en que se encuentra y comienza a brotar, de nuevo, la indignación que nos cortaron de cuajo con señuelos y mentiras.

Que si no, tendremos que soportar esta decadencia abrumadora y chulesca de los de siempre por tiempo infinito.

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Los nuevos cazas que quiere el ejército español pueden salir mucho más caros de lo previsto.

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Airwolfhound

Fuente: Poderío militar español

Por caminos imprevistos llegamos a conocer las repercusiones que la decisión anunciada por el Presidente in pectore de los EEUU, Donald Trump, sobre el precio de los Cazas F35, de fabricación americana, puede acarrear sobre el pretendido segundo ciclo de rearme español.

Donald ha afirmado que el precio de estos aviones, uno de los grandes pedidos del ejército del aire americano, son una exageración y está fuera de control y que o se revisan o se planteará suspender el programa de compra de estas armas.

Sus palabras exactas parece que han sido

El programa F-35 y sus costes está fuera de control. Miles de millones de dólares pueden y serán ahorrados en gastos militares y de otro tipo tras el 20 de enero”

Parece que la intención del explosivo Trump es la de conseguir una renegociación y rebaja del precio de estos programas para el ejército americano.

Una negociación que al parecer puede tener repercusiones para las pretensiones de compra de los otros interesados por el F-35 americanos, pues la industria militar, como la banca, siempre gana y lo que logren reducir en su factura los estadounidenses, se lo incrementarán en las suyas a los otros clientes.

Nuestros militares, parece ser, están moscas con esta posibilidad porque les obligará a una mayor dosis de mentiras para convencernos de lo necesario de estos aparatos que tanto codician.

De modo que, de paso, venimos a conocer por esta noticia dos cosas más:

1, que el ejército español ya tiene en ciernes un nuevo encargo para la industria militar, en este caso cazas F35, para iniciar un segundo ciclo de rearme cuando aún arrastramos deudas impagables (que amenazan con llevarnos a una verdadera burbuja especulativa de lo militar) por el primer ciclo de programas especiales de armamento encargado por dirigentes del PP y el PSOE en sus años de bipartidismo perfecto.

2.- Que el precio inicial que pensaban desembolsar probablemente va a incrementarse mucho más de lo que esperaban, lo cual necesitará altas dosis de opacidad o de manipulación, según los casos, para convencer a la población de la importancia de tales desembolsos en un contexto de merma de derechos y bienes sociales.

Desde ya queremos alertar de este despropósito y denunciar que pretenden la adquisición de un muy elevado número de estos aparatos que ni se necesitan para nada, ni benefician a nadie (fuera del propio militarismo, sus puertas giratorias y los partidos sistémicos de este decadentoso régimen) pero cuyo pago nos van a endosar a costa de necesidades sociales más básicas y de la merma de los derechos de la inmensa mayoría..

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INDRA cabrea a Cospedal

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Por Baldiri

Fuente: Hispanidad.com

En el interminable sainete de nuestros políticos de pro y su idea de crear un “polo militar industrial” de relumbrón, ya tenemos, y no ha hecho más que empezar, a otra ministra de defensa cabreada.

Y es que una de las patas del proyecto, que no acaba de fraguar, de construir este engendro lo constituye INDRA, una empresa participada por la SEPI y que Defensa considera imprenscindible en su estrategia de promocionar la industria militar española y la venta de armas. ¿Será porque, a diferencia de las otras de las que cuenta ese “polo” INDRA parece saneada? ¿Será porque, después del fiasco de los submarinos que no flotan, los “productos” de INDRA van a pasar a ser los más demandados de nuestra industria militar?

El caso es que INDRA es un gallinero, como la propia SEPI y la idea de poner la industria pública al servicio de la venta de armas.

Aprovechando que la SEPI, socia mayoritaria de INDRA, no cuenta actualmente con presidente y camina como pollo sin cabeza, el actual presidente de INDRA (recordemos que el anterior Ministro de Defensa ya maniobró, aunque fracasó en su empeño, para que nombraran presidente de INDRA a alguien más afín a sus intereses de volcar a esta empresa al militarismo de forma total) ha hecho oídos sordos a los cantos de sirenas militares y se ha dedicado a formalizar compromisos para diversificar su actividad hacia campos ajenos a lo militar, adquiriendo acciones de Telecom y cabreando con ello a Cospedal, que ve disolverse cual azucarillo la megalomanía del polo militar industrial español.

Y en estas nos encontramos ahora con que ya son tres los ministros, cual trío calaveras, cabreados por el asunto de la SEPI y su orientación futura: el de Hacienda, con Montoro al frente, que se las ingenió la pasada legislatura para hacer depender la SEPI de su ministerio y no del de Industria donde antes estaba; el de Economía, con De Guindos que a su vez es ministro de Industria y que reclama que le devuelvan a Industria (y en este caso le entreguen a él) el dominio de la SEPI, y el de Defensa, con Cospedal furibunda, porque al anterior ministro de Defensa le prometieron que la orientación hacia la Defensa de las principales y más estratégicas sociedades dependientes de SEPI la ostentaría Defensa, y ve ahora cómo va a ser que no.

Parece, con todo, que todos tienen demasiados intereses en mangonear la SEPI. ¿Por qué será?

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Cospedal confunde Defensa con Seguridad

Imagen de Gobierno de Castilla La Mancha

Imagen de Gobierno de Castilla La Mancha

Fuente:  Infodefensa.

Inventir en defensa es invertir en seguridad” dijo Cospedal.  Y de ello concluyó que hay que invertir más en defensa.

Así, sin ningún razonamiento previo o posterior, sin justificaciones.  Simplemente por que ella lo vale, porque sí.

Lo podría haber dicho Morenés.  O cualquiera de los ministros de Defensa previos, tanto del PP, como del PSOE, como de UCD.

Tras un mes de estudiar los temas más importantes de su nuevo cargo, Cospedal no ha innovado ni un milímetro.

Pero se equivocan.  Defensa se refiere a militar, a violencia, a relaciones internacionales de dominación.  Defensa se refiere a estados naciones, a exportación de armas, a guerras en todo el mundo. Defensa se refiere a militarizar la investigación y el desarrollo, a que exista un Estado militar dentro del Estado civil.  Defensa se refiere a gastar en cañones en detrimento al gasto en mantequilla.

Seguridad es poder tener acceso a cubrir tus necesidades básicas:  alimentación, vivienda, sanidad, escolarización, …  Seguridad es promover y ejercitar el desarrollo de los derechos económicos, humanos, civiles de cada persona.  La seguridad tiene que ver con los intereses de las personas, no de las naciones, la seguridad es inclusiva porque no depende de los intereses nacionales, sino de los intereses humanos que nos son comunes a todos.

Confundir la cultura de defensa con la cultura de paz es un grave error.  También lo es confundir Seguridad Nacional con Seguridad Humana.  O una opción política violenta e intervencionista elegida a conciencia.

¿Invertir en defensa es invertir en seguridad?

Es justo lo contrario, invertir en militares, en armas y guerras es ir contra los derechos humanos, civiles y ecológicos.  Invertir en defensa es invertir en violencia directa, estructural y cultural.  Miles de guerras nos lo confirman, pasadas, presentes y futuras.  Millones de muertos, de refugiados, de mutilados, de violadas, de niños que no han podido estudiar ni tener un futuro digno.

Cada euro invertido en Defensa es un euro invertido en un mundo peor.  Por ello aboga, no nos engañemos, Cospedal.

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Nuestra guerra en Mosul

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Por Gabriel Baiz

Fuente: Elespañol

Para vergüenza de quienes aún piensan que la dignidad y la ética valen para algo y no se rinden ni abstienen a la fatalidad dictada por los intereses creados del poder y del dinero, siempre adobados con el discurso ultraderechista en vigor, resulta una bochornoso conocer ahora la participación, “a la chita callando” de España en la guerra desencadenada por el ejército irakí, con el apoyo estadounidense en Mosul.

Esta guerra es, al parecer, nuestra guerra y bien que se enorgullece la prensa más atrabiliaria de ello.

Mosul está cercada desde hace tiempo; las capacidades para liberarla no han sido aprobadas hasta hace apenas unos días. Las tropas iraquíes llevan meses adiestrándose en el manejo de armas y perfeccionando sus habilidades de combate. Una instrucción en la que han participado los efectivos del Ejército español, desempeñando un papel destacado en la operación Inherent Resolve.

Así pues, somos protagonistas de una guerra que, sin embargo, el Ministerio de Defensa no esconde del todo, pues

El Estado Mayor de la Defensa informa de la celeridad con la que los efectivos españoles han tenido que adiestrar a las tropas locales, en turnos de mañana, tarde y noche: “Los entrenamientos se hacen contrarreloj para ponerla [a la Brigada 36] lo antes posible a disposición del Gobierno de Irak y emplearla en los combates contra los últimos reductos del Daesh

y

El trabajo realizado por los 300 efectivos españoles desplegados en Irak ha servido para formar a las unidades de élite que tienen por objetivo liberar Mosul. La mayoría de ellos se encuentra en Besmayah, aunque también hay un pequeño contingente en Bagdad. Además, un puñado de soldados se han trasladado a las inmediaciones del bastión del Estado Islámico para culminar la formación de los efectivos que entrarán en combate.

Y es que esa guerra es, inconfundiblemente, nuestra guerra; en la que hemos adiestrado a un ejército para que la combata en nuestro nombre y por nuestros siniestros intereses.

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