Archive for desarrollo

La “Castellana del Sur” vuelve a fracasar y el pelotazo del Ejército se retrasa

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Asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio

Fuente: Vozpopuli

Desde tiempos de Joaquín Leguina (PSOE) como presidente de la Comunidad de Madrid se viene preparando el pelotazo de la famosa “operación Campamento”, teóricamente un desarrollo urbanístico para la ciudad de Madrid que afecta a más de 221 hectáreas de terreno. De ellas más del 80% son propiedad del Ejército (que, por cierto, piensa hacer una importante caja con la venta de sus propiedades en torno a la autopista A-5, de Extremadura, para comprar con ello armas y equipamientos militares),

Los planes han pasado por todo tipo de locuras fastuosas, desde casinos, hoteles privativos y centros de ultralujo para turistas enloquecidos por tener una especie de Las Vegas en el Sur de Europa, hasta todo tipo de especulaciones urbanísticas para hacer de esta zona una especie de “Castellana del Sur” con su milla de oro y todo.

El caso es que la especulación de Campamento cuenta, entre otros, con el rechazo de los vecinos y de grupos sociales y ecologistas, que ven en el megaproyecto una nueva agresión social y medioambiental.

Por su parte, los diversos interesados en apostar en estas inversiones y en comprar los terrenos de Defensa, un tal Adelson, el grupo chino Wanda y otros grupos por el estilo, han ido, poco a poco, saliendo escaldados al saber que sus leoninas y denigrantes condiciones para generar la inversión que prometen son más propias de una república bananera (es decir, más bananera aún) y no eran asumibles para nuestros políticos de uno u otro bando, sensibles como son al cabreo ciudadano y a que se pongan luz y taquígrafos sobre los negocios militares.

El caso es que el PSOE, interesado como se ha mostrado en general al desarrollo urbanístico de la operación Campamento, ha preguntado al equipo de Manuela Carmena por el tema, en una de las últimas comisiones de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento de Madrid.

Y así se ha conocido que el Ayuntamiento de momento no baraja reactivar esta operación porque a pesar de que han intentado establecer una mesa de concertación con el Ministerio de Defensa para aclarar el panorama, dado que el interés de defensa es muy otro al de ordenar este territorio y, menos aún, permitir un desarrollo urbano sostenible, como reza la comisión susodicha, ya que

“la intención de Defensa sigue siendo subastar el terreno y, a partir de ahí, hay poco que dialogar

Pues eso, Defensa quiere hacer caja como sea con unos terrenos que no sabemos bajo qué título y legitimidad adquirió o expropió y posee sin utilidad razonable alguna y en una situación de cada vez mayor deterioro medioambiental. No le importa nada más y no pretende nada menos que la pasta.

Y así no hay quien pueda.

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¿Ciudades libres de militarismo? Un reto para el nuevo curso

Fuente: Xarxanet.org

Nos ha sorprendido y esperanzado la iniciativa del pleno municipal de Sant Cugat, declarándose municipio libre de industria militar.

¿Es posible que un municipio adopte políticas de paz basadas en la idea de desmilitarización y de promoción activa de la paz con contenidos, o se deben conformar con buenas palabras y tópicos?  Parece que el ejemplo de Sant Cugat está destinado a confrontar la palabrería, la bisoñez y el cálculo que en otros lugares son moneda común.

Que sepamos es la primera vez que un municipio asume un compromiso por la paz tan evidente y necesario.

La iniciativa ha sido impulsada por el Centre Delàs d’Estudis per la Pau y ha contado con el voto favorable de todos los grupos de la corporación menos el PP, algo por otra parte (el temita del PP) que casi no causa sorpresa, sino pena.

Mucho hay que agradecer a los compañeros del Centre Delàs esta iniciativa ¡y que no decaiga!

Conforme a lo acordado, en Sant Cugat se tendrá en cuenta, a la hora de sacar a concurso cualquier servicio municipal, la historia de las empresas licitadodoras y, sobre todo, si tienen vinculación con la industria militar, lo cual es una manera de premiar la ética y de castigar a las empresas colaboracionistas con la guerra y la propagación de la plaga del armamentismo.

Dice Jordi Calvó, del Centre Delàs d’Estudis per la Pau (y que nos perdone por nuestra traducción) que

La idea, …, es exigir a las compañías más transparencia, abrir el debate y evitar que este tipo de empresas puedan trabajar sin fiscalización y sin trabas.

Alguien podría decir que la declaración es cosmética, pues en Sant Cugat, que se sepa, no opera ninguna industria militar, pero no es así del todo. Por ejemplo, existe una banca armada, que financia las inversiones de las industrias militares y que bien puede verse afectada por tal declaración de incompatibilidad con prestar servicios al municipio. También hay otro tipo de empresas, radicadas en cualquier otro lugar y no necesariamente en Sant Cugat, que pretendan “concursar” a servicios en Sant Cugat y que se puedan ver afectadas por su historial manchado de armamentismo.

Por poner un ejemplo, en 2008 (no sabemos si existe otro más actualizado) el Centre  Delàs publicó un catálogo de empresas catalanas que tenían relación con la industria militar que merece la pena no perder de vista. A ellas se pueden sumar otras que prestan normalmente servicios a diversas administraciones en cuestiones relacionadas con el tratamiento de información, la seguridad o proyectos de eficiencia energética, por ejemplo, como es el caso de INDRA (de innegable producción y vinculación militar). De la propia INDRA, por ejemplo, sabemos que en 2010 al menos participaba con el Ayuntamiento de Sant Cugat y Fenosa (otra empresa con ciertas sospechas) de colaboracionismo militarista) en un proyecto de eficiencia energética.

Nosotros, por nuestra parte, ya editamos hace un tiempo un documento sobre la extensión del militarismo más allá del ámbito estatal, en las comunidades autónomas, ciudades y pueblos, en el que advertíamos de la enorme extensión del militarismo y la afectación a la vida ciudadana (desde exenciones al pago de impuestos y tasas a la imposición cultural de la idea de las glorias militares y su parafernalia, pasando por la colaboración con la industria militar, etc.) y proponiendo ejemplos y alternativas desde las que era posible desmilitarizar gradualmente las ciudades y nuestras vidas.

Lograr más ciudades que se declaren libres de la industria militar puede ser un paso adecuado y un buen ejemplo que nos sirva de test para verificar la coherencia de las proclamas de paz de las corporaciones locales y sus munícipes.

Como también podría serlo la exigencia municipal de que los ejércitos y las industrias militares paguen impuestos municipales sin excepción, o la de recargar estos impuestos y contribuciones con suplementos en función de su perjudicial papel social, de su impacto medioambiental o como medio de incentivar su reconversión a actividades socialmente útiles.

O la reclamación de reversión al bien común de los bienes y patrimonio (ingente en el caso español, donde el Ejército es el segundo terrateniente del estado) que el Ejército posee (lo que incluye parajes protegidos, islas, infinidad de inmuebles, etc.) y que podrían servir a un verdadero plan de choque ante el enorme problema social de falta de dotaciones necesarias y de vivienda convertida en un negocio especulativo.

O la revisión de los callejeros municipales para sacar de ellos toda la versión militarista y nefasta de nuestra historia.

O de prohibición de exhibiciones militares (hace pocos días en Gijón, un poco antes en Guadalajara,…) en su territorio.

O la lucha municipal, sobre todo en el ámbito rural, por quitarse el sambenito de la declaración de zona de interés para la defensa (lo que condiciona desde el derecho de paso a los usos que se pueden dar al terreno, entre otros efectos, supeditados a la autorización militar) y la dependencia del monocultivo militar.

O de lucha contra los campos de tiro e instalaciones militares en los territorios municipales.

O una política de solidaridad con los resistentes y refugiados de las guerras, de apoyo a sus redes, de impulso de sus iniciativas noviolentas y de lucha contra las causas culturales y estructurales de éstas.

O la promoción de una verdadera política de paz, entendida como política pública municipal transversal y de mirada amplia y ambiciosa.

O tantas otras iniciativas que, sin duda, obligarían a un cambio radical y desde abajo de nuestra política y a una reapropiación por parte de la ciudadanía y sus administraciones más cercanas de la política que busca la seguridad humana y la paz, hoy negadas por una unilateral visión negativa de la paz, convertida en política militar de defensa y secuestrada en manos de militares y políticos con intereses nada santos.

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Preparación de la guerra y defensa, ¿qué tenemos que defender?

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Por Le Mouvement de la Paix

Queremos poner en relación varias noticias aparentemente sin conexión, de las que se hace eco la prensa.

  • España se defiende con aviones de guerra en el Báltico

En primer lugar, la afirmación de Rajoy de que España se defiende interviniendo en Letonia y Lituana, dos estados a miles de kilómetros de nuestras fronteras y con los que las conexiones culturales, económicas, comerciales o de cualquier otra índole, son escasas cuando no inexistentes.

Como publica ABC, Rajoy dijo en la base militar española en Estonia, donde se desplazó hace unos días para hacerse la tradicional foto propagandística tan al gusto de nuestros políticos con el contingente militar español, que aunque aparentemente la defensa de España no tiene que ver con lo que hace nuestro ejército en el Báltico

Uno de los países de la Alianza más alejados de España y alguien podría pensar que también alejados de nuestros intereses nacionales. Yo les digo que no es así, y que nuestros intereses de seguridad están también en la solidaridad con nuestros aliados y el cumplimiento de nuestros compromisos internacionales

Según esta visión, nuestra seguridad se defiende enviando aviones de guerra al Báltico para disuadir a los rusos de presionar a Lituania, Estonia y Letonia.

Podríamos ampliar más la reflexión de Rajoy. Hemos de entender que su explicación sirve también para “justificar” las otras 16 operaciones militares que mantiene España en otros escenarios mundiales de guerra o conflicto. Al parecer, la defensa de nuestra paz se realiza desplegando ejércitos en escenarios bélicos de todo tipo.

  • El abordaje de la movilidad humana.

Una segunda noticia, también de hace unos días, nos la ofrece eldiario.es y guarda relación con el fracaso estrepitoso de la operación “Sofía”, la misión naval-militar de la UE en aguas del mediterráneo teóricamente para el control de la piratería.

La UE ha mandado una misión principalmente de barcos de guerra que tiene como objetivo abordar las lanchas que llevan refugiados desde las costas norteafricanas a Europa, con el fin de impedir esta avalancha de huidos y refugiados a las costas europeas. Aparentemente se trata de luchar contra las mafias de trata de personas, pero en realidad busca tratar de forma militar un grave problema que afecta a la movilidad humana causada por políticas estructurales violentas que tienen además mucho que ver con el papel que juega Europa y occidente en África.

Según el parlamento británico en un informe de su “subcomité de Exteriores” sobre dicha misión, la misma sólo ha servido para agravar las cosas, fomentando incluso un dramático aumento de las muertes de refugiados y migrantes en el mar.

El informe destaca que la solución militar es, precisamente, el problema y que se debería cesar en esta para centrar el esfuerzo en la ayuda civil a los refugiados y en el desarrollo de los pueblos de los que vienen: Lo dice así la presidenta de la comisión, Lady Verma

La Operación Sofía no ha cumplido el objetivo de su mandato, impedir el modelo de negocio de los traficantes de seres humanos. No debería ser renovada. Por otro lado, ha sido un éxito humanitario, y es fundamental que el trabajo de rescate y salvamento de la UE continúe, pero con barcos no militares y más apropiados”, explica. “La actuación futura de la UE y Reino Unido debería centrarse en atacar el tráfico de personas en origen y en los países de tránsito, y en apoyar el desarrollo económico sostenible y el buen gobierno en esos países. Italia se ha encontrado en primera línea de un movimiento masivo de personas en dirección a Europa y merece elogios por su respuesta.

  • El fantasma del terrorismo internacional.

Según informa Huffingtonpost , el Departamento de Estado de EEUU ha dado a conocer un informe sobre terrorismo en el mundo relativo a la situación de 2016, según el cual los ataques terroristas bajaron a escala mundial un 9%, permaneciendo como la amenaza global más importante EI, a pesar de que está en su punto más bajo desde 2014.

En 2016 hubo ataques terroristas en 104 países del mundo, pero el 55 % de ellos se concentraron en apenas cinco: Irak, Afganistán, Pakistán, India y Filipinas, mientras que el 75 % de las muertes se produjeron en Irak, Afganistán, Pakistán, Siria y Nigeria.

Llama la atención la exigencia de aumento de gasto militar para combatir un enemigo etéreo y que, al parecer, disminuye ampliamente.

  • Campos de tiro y lucha por la paz

Una cuarta noticia se relaciona con la Caravana a Melilla Mugak Zabalduz (abriendo fronteras), una iniciativa que ha partido de Euskadi, en esta edición con destino a Melilla realizando actos de denuncia de las políticas que se realizan aparentemente para garantizar nuestra seguridad.

Este año la caravana ha realizado un acto de denuncia nada menos que en Bardenas Reales, precisamente para denunciar el campo de entrenamiento militar, precisamente para denunciar, tal como recoge El Diario de Navarra  en su publicación del día 14 de julio

su implicación en las guerras de África y Oriente Medio y las muertes de las personas  refugiadas, dado que es en las Bardenas donde ensaya la OTAN los bombardeos que generan tantas muertes, hambre y movimientos de personas que buscan refugio

Explica Noemí Solans, de la plataforma Bardenas Libres, en el acto de presentación ante la prensa

Las guerras que generan millones de refugiados antes se han entrenado en nuestra tierra… es necesario poner la atención en estas instalaciones militares en las que se ensayan las guerras que provocan millones de refugiados y muertes en el mar a cambio de un miserable canon manchado de sangre

  • Los objetivos de desarrollo del milenio

Por último, otra noticia más. esta vez nos la ofrece Publico  dando cuenta del índice de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, que elaboran la Sustainable Development Solutions Network (SDSN) de Naciones Unidas y la Fundación Bertelsmann.

El informe se presentó en Madrid por parte de Red Española para el Desarrollo Sostenible (la filial española de la SDSN) y dio cuenta de la situación española. Contamos con un resumen de dicha situación pinchando aquí.

De los 17 objetivos para el desarrollo sostenible de la ONU, dice el informe, España incumple la asombrosa cifra de 17, es decir, todos y cada uno de ellos, e incluso ha retrocedido (el año pasado al menos cumplía el de igualdad de género).

Recordemos que estos objetivos no son algo etéreo ni imposible, sino aspectos tangibles de la seguridad humana que marcan las líneas de acción pactadas por Naciones Unidas y que deberían buscar las políticas de cada estado y del conjunto de la comunidad internacional:

  1. POBREZA: Erradicar la pobreza en todas sus formas en todo el mundo
  2. HAMBRE: Poner fin al hambre, conseguir la seguridad alimentaria y una mejor nutrición, y promover la agricultura sostenible.
  3. SALUD: Garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos para todas las edades.
  4. EDUCACIÓN: Garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa, y promover las oportunidades de aprendizaje permanente para todos.
  5. MUJERES: Alcanzar la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas.
  6. AGUA: Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos.
  7. ENERGÍA: Asegurar el acceso a energías asequibles, fiables, sostenibles y modernas para todos.
  8. ECONOMÍA Y EMPLEO: Fomentar el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos.
  9. INDUSTRIA E INNOVACIÓN: Desarrollar infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible, y fomentar la innovación.
  10. EQUIDAD: Reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos.
  11. COMUNIDADES: Conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.
  12. CONSUMO: Garantizar las pautas de consumo y de producción sostenibles.
  13. CAMBIO CLIMÁTICO: Tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos (tomando nota de los acuerdos adoptados en el foro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático).
  14. LOS MARES: Conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, mares y recursos marinos para lograr el desarrollo sostenible.
  15. LA TIERRA: Proteger, restaurar y promover la utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera sostenible los bosques, combatir la desertificación y detener y revertir la degradación de la tierra, y frenar la pérdida de diversidad biológica.
  16. PAZ Y JUSTICIA: Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles.
  17. ALIANZAS: Fortalecer los medios de ejecución y reavivar la alianza mundial para el desarrollo sostenible.

Naciones Unidas tiene, además, un infoirme de 2015 sobre el estado de cumplimiento a escala global de estos objetivos )  que es ciertamente desalentador con miras a lograrlos para 2030.

5.- Relaciones insospechadas: ¿qué tenemos que defender?

Leídas las cinco noticias, una detrás de otra, podemos observar que todas ellas se relacionan con la seguridad, un aspecto, suele decirse, vital para las sociedades.

Ahora bien, la relación con la seguridad como objetivo (más o menos lejano) ofrece en ellas dos enfoques bien distintos.

En uno de los casos la seguridad que se persigue se entiende en términos de mantenimiento del status quo, basado en cierto sentido en la persistencia de una violencia estructural y cultural no visibles y de fondo,  y los ejércitos y el enfoque militar son esenciales para mantener este orden. Para el mismo, los problemas de seguridad (movilidad humana, inestabilidad, etc.) se deben abordar de manera militar y se centran en la idea de enemigos, identificados como los que alteran este estatus quo, a los que hay que eliminar o disuadir.

Para el segundo de los enfoques, la seguridad no afecta a estos aspectos militares, sino a las situaciones concretas de privación de derechos básicos para el desarrollo humano, y a las violencias estructurales y culturales que sutilmente imponen el sistema mundial de dominación-violencia.

Ambos enfoques conllevan una pregunta que conviene explicitar y responder: ¿qué hay que defender?

Mientras el modelo militar deja clara su defensa con su argumentario militarista frente a enemigos reales, potenciales o incluso imaginarios, lo que conlleva un gran esfuerzo en gasto militar y en estructuras militares, para el modelo civil la respuesta es la seguridad humana, que se puede concretar, por ejemplo, en los 17 objetivos de desarrollo, o en otras conquistas sociales similares.

Curiosamente, el enfoque militar considera irrelevante lo que el modelo civil considera esencialmente digno de defensa.

Precisamente por eso, mientras que para el militarismo la preparación de la guerra es una política necesaria y que exige fuertes inversiones, incluso sacrificando cualquier otro objetivo, para la visión de la seguridad humana, la preparación de la guerra, el gasto militar y el militarismo, equivocan la receta y ahondan en los males, pues enquistan y agravan la situación de violencia que es origen del problema, y detraen recursos necesarios para luchar contra lso verdaderos enemigos de las sociedades: pobreza, desigualdad, falta de educación, de sanidad, de medioambiente sostenible, de desarrollo humano…

Sorprende por ello que cuando se quiere analizar la política de defensa, tantos expertos no partan de la primera de las preguntas o no sepan cómo contestarla: ¿qué hay que defender?

Sorprende que el debate político sobre defensa que mantienen los partidos políticos se dedique a lo accidental y anecdótico de la defensa y no aborden el eje fundamental de ésta. Tal vez explica por qué no existen alternativas claras a la política de defensa del PP y del PSOE.

De momento, el esfuerzo militar de España por defendernos detrae miles de millones de euros malgastados en tropas en conflictos que ahondan en la inseguridad global o en mantener un ejército que prepara la guerra sin ton ni son, mientras detrae recursos necesarios de la lucha para no suspender en los objetivos de desarrollo de Naciones Unidas y en defender en concreto a la gente en lo que de verdad hay que defender.

El gobierno con su modelo de defensa deja indefensa a la sociedad en sus objetivos de desarrollo y construye una sociedad cada vez más insegura para la mayoría y más blindada para los intereses del poder y de la élite.

Y eso sin contar con la inseguridad que, para colmo, exportamos a otros lugares.

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¿Es la industria de defensa un factor determinante para nuestro bienestar?

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Por Alfredo Guerrero

Fuente: Defensa.com

La Ministra de Defensa, Dolores de Cospedal ha lapidado con su habitual fraseología

La existencia de una base industrial y tecnológica asociada a la Defensa es un factor determinante, no sólo para la operatividad de las Fuerzas Armadas, sino para el bienestar de la sociedad en su conjunto

Qué bárbaro lo de la señora. Con que trapío de naderías sentencia. En este caso, en la clausura de la Asociación Española de Tecnologías de la Defensa (TEDAE), la patronal del sector armamentista, celebrada el pasado 27 de junio.

Nuestro bienestar pendiente de un hilo, como quien dice, atado al negocio de los tiburones de la industria militar, a quienes deberíamos estar mucho más agradecidos por llevarnos a los puestos de cabeza del ranquing de los exportadores de armas y darnos tanto beneficio social al precio tan bajo de nuestra abyección.

¿En que se basa la ministra para ese fraseo?

Pues aporta sus datos, que los tiene y sorprendentes.

Las empresas asociadas en TEDAE (la inmensa mayoría del sector en España, pero no todo) han sumado este año “de crisis” nada menos que 10.700 millones de euros de negocio, un 10´2% más que en 2016, que ya fue un año muy positivo: Esta cifra representa, según la memoria de autobombo de TEDAE el 1% del PIB español y el  6% del PIB industrial español. Además, la industria armamentista, dice la ministra, tiene un notable impacto en el empleo, de hasta 55.000 profesionales, entre empleos  directos e indirectos, con una inmensa mayoría de personal de alta cualificación.

Y con un recadito para esos agoreros que critican el gasto en defensa, a los que tan cordialmente se ha dirigido la doña, afirma:

Las cifras constatan una evidencia: el sector está fuertemente comprometido con el futuro de España y por tanto su desarrollo debe ser una apuesta estratégica

Nosotros somos de los agoreros. De esos que critican todo lo que se gasta en Defensa y, sobre todo, para lo poquito que vale y lo mucho que les aprovecha a unos cuantos en perjuicio del resto.

Y decimos que la cifra de negocio de TEDAE, no podemos sino reconocer las palabras de la ministra, es enorme. Nada menos que 10.700 millones de euros y creciendo. Eso sí, la mayoría (el 83% de la producción según TEDAE) para la exportación de armas, porque se venden estas armas a países poco recomendables (y de paso se fomenta con ello la carrera de armamentos, la guerra, el conflicto, el odio  que otros pueblos nos consideren parte del enemigo, etc.).

Un negocio que ofrece a los socios de TEDAE pingües beneficios, sobre todo si tenemos en cuenta que, además, reciben un desorbitado trato de favor (subvenciones a tipo de interés cero, subvenciones sin más, exenciones, apoyo institucional para su negocio, encargos innecesarios, etc.).

Pero un negocio que no ofrece retornos a la sociedad en la proporción que los ofrecen otros sectores, por varios motivos:

  1. Según la ministra el impacto del sector en el empleo es de 55.000 profesionales, entre empleos directos e indirectos (por cierto, muchos menos que los que en otras ocasiones ha ofrecido el gobierno como impacto laboral), una cifra que no es de las más amplias en nuestro tejido industrial, ni en otros sectores laborales. Por ejemplo, sólo el sector de energías renovables,  según informe elaborado en 2010,  estimaba para dicho sector un impacto de empleo directo de alta cualificación de 68.000 personas, e indirecto de cerca de otros 45.000 para el período 2015-2020, mucho más que la industria militar y mucho más ético. O por poner otro ejemplo, el sector de la tecnología sanitaria y del equipamiento hospitalario cuenta con una facturación de unos 7.400 millones de euros, pero emplea directamente a 32.000 personas altamente cualificadas e indirectamente entre 80.000 y 100.000, según el estudio de impacto realizado por la Federación de empresas de tecnología sanitaria.
  2. El impacto de este sector en el desarrollo científico, tecnológico o de aplicación social de los ingenios militares es más que limitado.
  3. El gasto en innovación del sector militar es el 7´5 % del gasto total de innovación de nuestro tejido industrial, según la propia TEDAE.
  4. No existe una redistribución de la riqueza generada por el sector, sino, al contrario, una acumulación apabullante en manos de los accionistas de este y de los bancos que financian sus inversiones, muy pocas manos pero tremendamente ricas y poderosas, hasta el punto de contar con amplias complicidades políticas y mediáticas.
  5. Cuenta con complicidades de la clase política extractiva y un amplio apoyo institucional, como se demuestra en el ejemplo de la propia ministra cerrando su junta de accionistas o del rey emérito y su hijo reinante apoyando las ventas de armas a Arabia Saudí, por ejemplo.
  6. Factura mucho cuando todas las demás empresas están en crisis, como demuestra la siguiente afirmación de su informe anual “La actividad directa generada por los sectores industriales integrados en TEDAE aportó a la economía española cada día del pasado ejercicio la cantidad de 29,4 millones de euros. Actividad que creció tres veces más rápido (10,2%) que el total nacional (3,2%)“.
  7. No es casualidad que las grandes zonas donde están erradicadas sus factorías de producción sean zonas deprimidas y dependientes del monocultivo militar, que necesita de esta dependencia para su propio desarrollo insolidario.
  8. En cierta medida, podemos considerar que un retorno de estas industrias que fomentan la venta de armas y la conflictividad mundial es la mayor inseguridad global y las amenazas terroristas que se ciernen sobre nosotros, pues es precisamente la alimentación de los conflictos y la venta de armas uno de los capítulos que ha hecho crecer este fenómeno de resentimiento y odio.

Con todo, al ministra tiene algo de razón, como cada vez que habla. Y es que efectivamente, nuestro bienestar está relacionado con estas industrias. Concretamente de forma inversa a como la ministra plantea. Cuanto mejor las va a ellas, peor nos va a los de abajo.

Esa es la triste y humillante realidad y la razón por la que deberíamos impulsar reivindicaciones de que este tipo de industrias desaparezcan o se reconviertan a usos socialmente útiles.

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La apuesta antimilitarista como prioridad en la lucha ecologista

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Por Manuel Calavera

Fuente: La Tarcoteca

Por medio de este blog hemos tenido acceso a un artículo (en inglés) titulado “Environmentalists Are Ignoring the Elephant In the Room: U.S. Military Is the Worlds Largest Polluter” y publicado en WashingtonsBlog, que explica por qué es esencial a la apuesta ecologista el enfoque antimilitarista y la lucha contra los ejércitos como uno de los primeros agentes contaminantes y promotores del desastre ecológico en que vivimos.

Con cita de diversos medios más o menos oficiales, el artículo explica que los ejércitos y la industria bélica son las industrias más contaminantes del planeta y que pugnan cada vez más por un control “sucio” de los recursos y materias primas.

Por poner un ejemplo, cita fuentes de Newsweek en un reportaje de Alexander Nazaryan de 17 de julio de 2014 titulado “The US Department of Defense Is One of the World’s Biggest Polluters”, publicado en Newsweek, que se refieren a EEUU y que nos puede ofrecer una idea del devastador efecto del militarismo sobre el medio ambiente:

El Departamento de Defensa de EE.UU. es uno de los peores contaminadores del mundo. Su huella empequeñece a la de cualquier corporación: 4.127 instalaciones repartidas en 19 millones de acres de suelo americano [unos 76.900 Km2]. Maureen Sullivan, que dirige los programas ambientales del Pentágono, dice que su oficina se encarga de 39.000 zonas contaminadas.

Camp Lejeune es una de los 141 zonas contaminados financiado por el Superfondo del Departamento de Medioambiente, que han sido clasificadas para recibir subsidios especiales de limpieza del gobierno federal. Esos sitios son aproximadamente el 10% de todos los sitios Superfund (sitios especialmente contaminados) de Estados Unidos, lo que indica que fácilmente contamina más que cualquier otro. Si ampliamos la definición más allá de las instalaciones del Pentágono, cerca de 900 de los 1.200 o más sitios Superfund en América son instalaciones militares abandonadas o sitios que de otro modo apoyan necesidades militares.

Otro articulo de Emerson Urry, de 15 de febrero de 2016, publicado con el nombre de “The Department of Defense Is the Third Largest Polluter of US Waterways” en Truth-Out, afirma que

el ejército de EEUU es el tercer mayor contaminador de las vías navegables de EEUU

Y en The Washington Post, publicado el 20 de mayo pasado por Cralg Whitlock y Bob Woodward con el nombre de “At the Pentagon, overpriced fuel sparks allegations — and denials — of a slush fund“, se nos explica el tremendo consumo de combustible del ejército estadounidense,el primer consumidor del mundo y aporta una terrorífica gráfica al respecto

 

Según este artículo

El Departamento de Defensa es el mayor consumidor individual de combustible en el mundo. Cada año compra cerca de 100 millones de barriles de petróleo refinado para sus aviones, buques de guerra, tanques y otras máquinas. El pentágono ha acumulado un superávit de $ 6 billon desde 2010 por sobrecompra de las fuerzas armadas de combustible

En Diciembre de 2009, Sara Flounders, en “Winner of Project Consored top 25 articles for 2009 – 2010 news stories: Pentagon’s role in global catastrophe“, del International Action Center, reflexiona

El hecho de que el ejército estadounidense sea una de las mayores fuentes mundiales de C02 es un secreto abierto del que nadie se está ocupando. Si el C02 provoca el calentamiento y el ejército es uno de los mayores productores de C02, entonces cualquier conversación sobre el cambio climático que no incluya a los militares no es más que aire caliente

También Ban Ki Moon, en 2014 (por aquel entonces era Secretario General de la ONU)  afirma en  el texto “Wats´s the environmental impact of modern war?” publicado en The Guardian que

El medio ambiente ha sido durante mucho tiempo una silenciosa víctima de la guerra y el conflicto armado. Desde la contaminación de la tierra y la destrucción de los bosques hasta el saqueo de los recursos naturales y el colapso de los sistemas de gestión, las consecuencias ambientales de la guerra suelen ser generalizadas y devastadoras.

Podríamos extender las citas, los estudios y los aspectos relacionados con la seguridad ecológica que los ejércitos, su actividad, sus objetivos de dominación, destruyen constantemente. Sería redundar en una idea que, a pesar de ser obvia, no es operativa. No sirve para mover ni un milímetro las agendas políticas y las propuestas a favor de un planeta más sano y sostenible.

Es curioso. El primer contaminante mundial, el primer causante del desastre ecológico, el pilar a su vez que garantiza con el uso de la guerra o la amenaza de hacerla, el escenario de dominación-depredación que padecemos, no aparece en los tratados sobre el clima.

La actividad militar, tan depredadora, no sólo no está prohibida, sino que, por si faltara algo, está exenta de cualquier compromiso climático y de cualquier mirada crítica.

Y es más curioso aún comprobar como el discurso oficial de los centros de estudio, de los centros bienpensantes e incluso de los principales lobbys pro-ecológicos del planeta no introduzcan en su agenda de prioridades acabar con el militarismo, frenar la actividad militar, impedir su efecto contaminador, evitar la guerra y su preparación.

Es muy curiosa la desconexión de un sector muy importante del ecologismo con la lucha antimilitarista.

Contamos con un claro mapa que señala uno de los principales focos del mal está en los ejércitos y la actividad bélica, pero miramos para otro lado procurando evitar roces con el potente lobby militar y de las industrias de la guerra.

Muy,  pero que muy sospechoso.

El ejército y el militarismo odian la ecología y abominan de un planeta sostenible, pero se valen de una propagandística difusión de una ecología ad hoc que sirve a sus intereses y presionan para que cualquier compromiso climático los deje fuera de limitaciones y reglas de juego.

Con razón el presidente promilitarista de EE.UU. sirve a esta coherencia y mientras aumenta el presupuesto militar y redefine la política exterior imperial para vencer en cualquier guerra y ante cualquiera que se les cruce, reduce a la nada cualquier compromiso climático. Es de suyo.

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Para Cospedal, recortar en gastos sociales no importa si garantiza el gasto militar

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Por Gobierno de Castilla-La Mancha

Fuente: El Independiente

Afirma la Ministra de Defensa española con el descaro y la ignorancia de las que hace gala que

si no tenemos seguridad, da igual tener sanidad pública o educación

Y debe ser verdad, que en el programa de máximos del PP se cree a pies juntillas esta verdad de medio pelo y se aplica en la práctica por sus cargos y adheridos.

Tal vez eso explique por qué se han afanado tanto en desmantelar la sanidad pública (y fomentar la privadas en manos de amiguetes y otros canallas) o la educación (en beneficio del adoctrinamiento en centros privados)… Porque, para su sociedad disciplinaria y bobalicona a la que aspiran, de nada valen, cuando no son completamente contraproducentes, los derechos que hacen a las personas más libres y con mayor aspiración de realización.

Si no tenemos seguridad, dice Dolores, no vale nada, todo es inutil. O, lo que es lo mismo, lo que vale algo es la seguridad, pero una seguridad entendida, en que afirma su postulado, como gasto militar, refuerzo del músculo militar, sumisión al planeamiento americano de gastar más en ejércitos y entrar más a menudo en combate.

Efectivamente, ha pronunciado su doloroso mensaje pro bélico tras entrevista de pleitesía ante James Matis, ministro del mismo ramo en EE.UU., a quien ha ido a ver y dar el correspondiente besamanos.

Allí, al salir en perfecto estado de revista del encuentro con el general Matis, de sobrenombre perro furioso, ha sido preguntada por un perspicaz periodista, que insinuó que a lo mejor para llegar a la cifra de gasto militar que quiere EE.UU. para España (iluso él, que no sabe que ya la rebasamos) a lo mejor había que recortar en otras cosas.

La ministra entonces es cuando ha aprovechado para su gran pedo ideológico:

Si no tenemos garantizada nuestra defensa y nuestra seguridad, da igual tener garantizado el subsidio de desempleo, la sanidad pública o la mejor educación, porque lo primero que necesita un país es seguridad.

Y es que la ministra es hipersensible a los recortes sociales, que no los quiere hacer sino cuando los quiere hacer y por las razones que los quiere hacer, algo parecido al enbrollo de sus explicaciones cuando habla de las indemnizaciones y otras ocurrencias similares.

Pero esta ministra es, sobre todo, un verdadero trampantojo y hace trampas en su argumento trucado.

Se supone que la seguridad es una pulsión vital. Si no tenemos seguridad, no tenemos nada, o nada seguro.

Pero cuando hablamos de seguridad no todos entendemos lo mismo.

Lo que para una persona que gana un pastizal y orbita alrededor de la élite de los que tienen más de la cuenta (pongamos por caso la ministra y sus correligionarios), la seguridad no es lo mismo que para quien carece de recursos, vive al filo de la vida o en la vulnerabilidad. Lo que para el primero es asegurar sus intereses más burdos y egoístas para el segundo es aspirar a unos mínimos vitales que garanticen su subsistencia con dignidad. La seguridad del primero, en tal caso, puede llegar a ser la vulnerabilidad del segundo y, precisamente por eso, motivo para aspirar a una seguridad compartida que parta de garantizar la seguridad de los que están peor frente a la sobre-seguridad de los que viven en la sobreabundancia.

La ministra habla de seguridad militar, una seguridad que, paradójicamente, no existe por más esfuerzo (y gasto) que se hace en intentarla y que, amén de eso, cada vez asegura menos, o crea mayor inseguridad a escala global.

Sin embargo, para el común de los mortales la seguridad es otra cosa. Es seguridad frente a la enfermedad, ante la incultura, ante la represión de los derechos, ante el hambre o el infortunio, ante la contaminación y la depredación del planeta…

La ministra habla de seguridad militar, un imposible que nos priva de Seguridad Humana y que, cada vez se ve con mayor claridad, es una de las principales fuentes de inseguridad humana a escala global.

De modo que donde ella dice que sin seguridad militar, en forma de gasto e inversión pública prioritariamente en militarismo,  lo demás no merece la pena, nosotros decimos que la “seguridad militar” nos priva de Seguridad Humana precisamente porque detrae de los recursos públicos lo necesario para sentirnos seguros (hospitales, escuelas, trabajo decente, medio ambiente sano…).

Por poner un ejemplo sencillo, con algo más de lo que España gasta al año en gasto militar (inlcuído el que reconocen las cifras oficiales y el que esconden) podría cabarse con el hambre en el mundo, según cifras de Naciones Unidas, lo que desvela lo poco que asegura a las personas el gasto militar.

Al revés de lo que piensa esta ministra tan de derechas, la seguridad de las personas (y no nos referimos únicamente a los privilegiados que forman un porcentaje mínimo de las personas y que, al parecer, son las que preocupan a la seguridad de la ministra) consiste en tener garantizados la sanidad pública de calidad, la educación de calidad, la previsión para la vejez, los derechos civiles y políticos, los derechos sociales y culturales… en suma, todo eso que, precisamente, la ministra cree que no vale la pena por su aberrante idea de que lo que sí la vale es el gasto militar y el militarismo creciente. Se nos ocurre que tal vez la ministra debería volver a releer ciertas declaraciones universales de derechos que, precisamente, nacen del consenso posterior al énfasis militarista de las guerras mundiales y como remedio para dotarnos de seguridad frente a la inseguridad de la guerra y su preparación.

Definitivamente, la ministra habla de una seguridad que es nuestra perdición y que se garantiza a costa de nuestros derechos. Osea, que tiene de seguridad bien poco, como la música militar tiene bien poco de música.

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Cospedal insinúa un nuevo crédito extraordinario para pagar compromisos con venta de armas

PM

juantiagues

Fuente: Infodefensa

La Ministra de Defensa no se anda con chiquitas y amenaza con volver a la práctica declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional de los créditos extraordinarios para pagar compromisos de armamentos que los gobiernos del PP-PSOE han ido haciendo con el complejo militar-industrial.

La ministra dice que no es lo mismo hacer una “ley de crédito extraordinario” para blindar los intereses de las industrias militares que hacer un real decreto veraniego, como hasta hora, para el mismo fin y eludiendo el asunto de consignar en los presupuestos las partidas programadas (y disfrazadas) de estos vergonzantes créditos.

Confía la ministra en contar con el consenso, dado que PSOE y Ciudadanos han mostrado a las claras su inclinación militarista al aumento del gasto militar por tierra, mar y aire.

No es de extrañar.

A la industria militar, tan voraz, no le salen las cuentas y reclaman a sus políticos preferidos que resguarden sus intereses, que para eso están.

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¿Sirven para algo los carísimos tanques Leopard?

Leopard+2A4

Vestman

Fuente: Infodefensa

Los famosísimos tanques Leopard de patente alemana (una parte de los cuales se fabrican en España) ganaron su reputación de arma letal en los múltiples ejercicios, simulaciones y maniobras militares, de forma que eran uno de los instrumentos de guerra más cotizados y reclamados por gran parte de los ejércitos mundiales.

Ejércitos como el alemán, el austriaco, el canadiense, el chileno, el danés, el español, el finlandés, el griego, el noruego, el holandés, el portugués, el sueco, el suizo, o el turco, entre otros muchos, se han gastado ingentes sumas de dinero, empobreciendo a sus poblaciones y asumiendo una brutal deuda militar, para comprar estos cacharros.

Ponerlos a prueba en una guerra de verdad y desmoronarse el prestigio de este arma de guerra han sido todo uno. Los turcos, que los han empleado para arremeter contra sus enemigos del Daesh en Al-Bab (Siria) han perdido 10 de un plumazo y han visto como otros muchos han quedado escacharrados, al parecer de forma irreversible.

La inexplicable ineficacia de estos tanques se ha visto magnificada porque al ingente número de soldados de infantería turcos, apoyados por estos tanques, se unía el apoyo aéreo de los rusos, que han podido comprobar como testigos el desastre del arma en cuestión.

Esta situación, que hace preguntarse a los militaristas si estos tanques sirven para lo que prometen, nos lleva a nosotros a hacer la pregunta más extensiva y la respuesta mucho más amplia.

¿Sirven los tanques para algo?  ¿Le sirven a alguien?

Primeramente, se ve que los tanques no sirven para lo que dice su “prospecto”, es decir, no tienen la eficacia militar que predican. Como toda la producción militar, es una verdadera chapuza. Y una chapuza muy cara y terrible.

En segundo lugar, no sirven tampoco para el bienestar de la gente de los pueblos cuyos ejércitos los compran. Su factura es carísima. Generan, como en el caso español, una ingente e impagable deuda militar y se pagan a costa de los bienes sociales que dejan de conseguirse al priorizar el gasto militar sobre las necesidades sociales.

Tampoco le sirven a la sociedad donde se producen dichas armas mortíferas, pues los cuantiosos beneficios que producen redundan en los accionistas de la empresa fabricante, que son los que efectivamente se enriquecen con ello, pero a costa de provocar dependencia de la producción militar en la zona donde se desarrollan estos tanques que, dado el sistema mecanizado de su producción, tampoco crean tanto trabajo como otros sectores.

No generan beneficio medioambiental, y son un instrumento altamente contaminante.

No generan beneficio para la paz mundial, sino que sirven a la causa de la guerra.

Sin embargo, genera ciertos beneficios:

  • A los accionistas de la industria militar, a los comerciantes, comisionistas, y demás cadena de negocio militar.
  • A la creación de conflictos bélicos y “amenazas” que sirven para “legitimar” la venta de armas y el negocio de la guerra.
  • A los políticos que asumen deuda ilegítima para adquirir estas armas que, a su vez, sirven para consolidar un status quo que les mantiene en su situación de privilegio, cuando no para conseguir además comisiones importantes.
  • A la petrificación de un modelo de política internacional basada en la división, la violencia estructural y la dominación que, curiosamente, beneficia a los estados productores y vendedores de armas y crea dependencia en los demás.

De modo que ya sabemos: la fabricación de tanques Leopard, como ejemplo de la venta de armas, sirve para algo y para alguien. Lo único que a lo que sirve es precisamente a lo más indeseable.indecente, perjudicial y necesario de cambiar de la faz de la tierra.

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¿Entrará en combate directo España en Mali?

Mogherini+hosts+G5+Sahel+ministerial+meeting

European External Action Service

Fuente: ABC

Aprovechando el reflujo del militarismo de los últimos días de Diciembre y los primeros de Enero (de la mano del escándalo del exministro de Defensa, de los fastos anacrónicos de la “pascua” militar y del sensiblero arreón propagandístico y manipulador de los políticos recordando enternecidos a la tropa desplazada al exterior), la Ministra Cospedal ha aprovechado para volcar su lenguaraz riada de anuncios promilitares, de entre los que entresacamos los que ha ofrecido al diario ABC.

Dice, en un primer empuje de locuacidad

. Es posible terminar con el Daesh con la acción conjunta de la democracia internacional, de los países que representan los valores de los derechos humanos. Hay que estar convencidos de lo que defendemos.

Asombra el optimismo contra todo tipo de evidencias de la ministra. Nada menos que augura  el éxito de la misión militar de Irak y, más estrafalario aún, que el desaguisado que se ejecuta allí es la acción conjunta de la democracia internacional, cuando la mera revisión de los estados participantes en dicha coalición, con democracias tan consolidadas como Turquía, Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudí o Qatar, por ejemplo, o de las prácticas de guerra de dicha coalición, no permiten hablar de la democracia y sus valores y menos aún de que allí se esté defendiendo nada relacionado con la democracia.

Pero no acaba aquí la cosa. La ministra insinúa que en el futuro puede cambiar el papel de los soldados españoles que intervienen en la guerra de Mali y Centroáfrica (actualmente como instructores y transportistas de material militar y tropas) y pueden llegar a entrar en acción bélica más allá de su papel actual.

España ya está colaborando con Francia de un modo muy importante en la zona del Sahel contribuyendo al desplazamiento y al transporte de efectivos y material en las operaciones que se están realizando en esa zona. Por ahora ésta es nuestra función, pero las necesidades de Defensa evolucionan sobre el terreno. Quién sabe si dentro de un tiempo tenemos que estar en otras condiciones.

Y esta segunda noticia aparece, a nuestro criterio, como sumamente peligrosa y silenciada. ¿Cómo es que no se le ha dado la difusión que merece?  ¿Cómo es que ningún partido ha preguntado o protestado?

¿Estarán todos de acuerdo en este nuevo giro de tuerca de la creciente militarización a que nos estamos prestando?

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El incremento del gasto militar anunciado por Cospedal daría para mantener el poder adquisitivo de los pensionistas

The+Retired

Joan Sorolla

Fuente: Público

Cuando se dicen cifras astronómicas a lo basto, como hace la Ministra de Defensa al anunciar un aumento de más de 1.800 millones de euros en el presupuesto de su departamento, parece que nos resbalan. Son magnitudes que ni calculamos.

Pero si decimos que ese aumento de militarismo equivale a la posibilidad que el mismo gobierno niega de mantener el poder adquisitivo de las pensiones de los jubilados, las cosas varían.

Varían, primeramente, porque entonces sí que podemos calcular la dimensión del desaguisado. Es una verdadera pasada de dinero de todos pero para beneficio de unos pocos.

Y varía porque con un ejemplo como este respondemos muy bien a una pregunta del millón: ¿le preocupa a la casta política que apoya estos aumentos militares el nivel de vida de los ciudadanos?, ¿se preocupa por nuestros derechos o por sus intereses?,¿cañones o mantequilla?

Entonces se desvela al servicio de qué y de quien están los que mandan y la élite casposa que les animan.

Aprovechemos a decir a esa pléyade de votantes inconscientes de la casta que esos a los que votan tienen, entre otros vicios, el de pasar del nivel de vida de los pensionistas (como pasan asimismo de los jóvenes, de los trabajadores y trabajadoras, de los niños, de la violencia machista, de la cada vez mayor dualización de la sociedad y, en fin, de los derechos de casi todos) y gastar en consolidar su posición de poder.

Así son de crudas las cosas y está bien que, a pesar del casi monolítico consenso a favor del militarismo rampante y humillante que padecemos, haya de vez en cuando algún medio escrito que haga este tipo de comparaciones políticamente incorrectas.

A ver si alguno se despierta de la ensoñación en que se encuentra y comienza a brotar, de nuevo, la indignación que nos cortaron de cuajo con señuelos y mentiras.

Que si no, tendremos que soportar esta decadencia abrumadora y chulesca de los de siempre por tiempo infinito.

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