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Nueva Directiva de Defensa Nacional. Sin luz, sin taquígrafos y sin control de nadie.


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Por European People’s Party

Al inicio de cada legislatura se publica por el Presidente de Gobierno, como responsable de la política de defensa a tenor del artículo 6.1 de la L.O 5/2005, de la Defensa Nacional, la llamada Directiva de Defensa Nacional, documento que orienta el planeamiento de la defensa, define los riesgos y amenazas que marcan el contexto de ésta y plantea las directrices de la política de defensa para una legislatura.

Se trata, y así se define en la Orden Ministerial 37/2005 de 30 de marzo publicada en el Boletín Oficial de la Defensa número 68, de 8 de abril de dicho año, del principal documento de la defensa y del planeamiento militar.

La vigente Directiva de Defensa Nacional, titulada “Por una defensa necesaria, por una defensa responsable” es de julio de 2012 y tras su aprobación por el Presidente de Gobierno fue informada al Parlamento (remarquemos que únicamente informada, no debatida, ni votada, ni siquiera consultada previamente a su aprobación).

Muy resumidamente, dicha directiva partía de un doble contexto: el de inseguridad internacional, eso sí explicado desde la versión simplista de la derecha, y el de crisis económica. Uno y otro servían para decir, tan a gusto del gobierno y en línea en cierto modo muy continuista con las directivas anteriores, que España no podía hacer dispendios en gasto militar (dispendios que, sin embargo ha seguido haciendo pero ocultándolos) y que por eso los presupuestos de la legislatura serían austeros y sin alegría. También afirmaba que el contexto exigía profundizar en las líneas de defensa que han sido el mantra de ese férreo consenso de estado de PP y PSOE en estos temas: 1) modernizar nuestra defensa y sus instrumentos, 2) profesionalizar la defensa, 3) seguir en el  papel intervencionista de nuestra tropa más allá de las fronteras y al servicio del entramado de intereses de la OTAN, UE, EEUU, 4) privilegiar la industria militar y 5) buscar el reconocimiento de lo militar en nuestra sociedad a través de una política de adoctrinamiento y propaganda que denominan “cultura de la defensa” en la que todo lo que sea criticar este sistema es considerado incultura.

Las Directivas de Defensa, a pesar de su importancia, pasan por ser un documento desconocido y opaco, incluso para el propio Parlamento. De hecho, hasta 1992 (12 años después de la primera de ellas) fue un documento secreto.

Es cierto que Carme Chacón, en comparecencia que efectuó ante la Comisión de Defensa del Parlamento, el 25 de noviembre de 2008 prometió que a partir de la fecha se escucharía y consultaría previamente al Parlamento, pero del dicho al hecho… no se ha cumplido tal promesa y el Parlamento es un convidado de piedra más a sumar a la ciudadanía desinformada, a la clase política despreocupada de estos temas (por cierto previamente pactados y cerrados entre los partidos que se han alternado en el gobierno bajo la excusa poco rigurosa de que son “políticas de estado”) y a los medios de comunicación demasiado desinteresados por explicar de verdad aspectos tan peliagudos como lo que se define como enemigos, riesgos y amenazas, si se va gastar mucho o no en armas y ejércitos, si seguimos con un enfoque de ejército intervencionista, el vínculo con la OTAN y sus políticas o el impulso a una industria militar que se ha convertido en la sexta exportadora de armas del mundo y que, cada vez más, promueve no solo el negocio, sino también el conflicto y la guerra.

Con este contexto, surge una primera pregunta: ¿por qué el gobierno de Rajoy, en el poder desde 2011, y después de permanecer gobernando “en funciones” un buen pellizco de 2015 y del 2016, más el tiempo que lleva como presidente nominado desde octubre pasado, aún no ha aprobado la nueva “Directiva de Defensa Nacional”?

Y de esta pregunta tres nuevas cuestiones:  ¿sera que asistimos a un repliegue de las directivas al secreto?, ¿Será que con una oposición más compleja que las del tiempo de plena vigencia del bipartito prevén que la directiva abra una rendija, mínima rendija a nuestro parecer, a la crítica y al cuestionamiento de esta “política de Estado”?, ¿Será, sencillamente, que esperan a publicar los PGE que consolidan una apuesta por aflorar una mayor porción del gasto militar (precisamente la destinada a comprar armas de “proyección/ataque” que no se necesitan y que nos arruinan, y a consolidar mediáticamente el mensaje de vuelta de tuerca del militarismo que está efectuando la ministra del ramo?

¿O será, como en tantas otras cosas, otro ejemplo de desidia de nuestro abúlico presidente?

Sea como sea, y antes de que sea tarde, queremos alertar del hecho de que el gobierno, antes o después, va a firmar la directiva que definirá la política de defensa para la legislatura, sin contar para ello con nadie más que con la propia cúpula del ejército y de espaldas al Parlamento, a la sociedad y al debate ciudadano.

Y una vez firmado ese marco referencial, el debate sobre qué defensa queremos estará, definitivamente, cerrado por otra legislatura. Gastarán más, invadirán más, serán más estrechamente cómplices de la política de la OTAN, venderemos más armas, generaremos más deuda militar… Serviremos mejor al status quo.

Para promover el debate, empecemos por señalar lo que probablemente dirá la nueva directiva. Para ello tenemos algunas pistas, como, por ejemplo, las declaraciones repetidas y tópicas de la Ministra y de sus corifeos de que hay que aumentar el gasto militar español al 2% del PIB (por cierto, que según nuestros cálculos, sumado el presupuesto del Ministerio de Defensa a punto de aprobación definitiva con las partidas escondidas en otros departamentos y partidas que conforme al criterio de la OTAN son gasto militar, ya superamos ese 2% del PIB), o acerca del reiniciado “segundo ciclo de rearme”, con la apuesta por comprar nuevos sistemas de armas innecesarias y de invasión (Aviones A400 y F35, nuevos barcos de guerra, vehículos 8×8, drones, nuevos sistemas de misiles, etc.), o los nuevos compromisos anunciados de participar en más operaciones de guerra en el exterior (Afganistán, frontera con Rusia, mayor implicación en Centroáfrica…), o los acelerados pasos para “securitizar” y  militarizar otras políticas, como la de movilidad humana, la de seguridad pública y libertades bajo el nuevo trampantojo del terrorismo internacional como excusa.

Probablemente el contexto que defina esta nueva directiva venga a explicarnos, como siempre, que vivimos en un mundo lleno de riesgos y amenazas que, como dice la ministra, obligan a fortalecer la defensa porque nuestra seguridad y bienestar se defiende lejos de nuestras fronteras y por medio del ejército. A este mundo de constante liquidez y movilidad, se une que el rajoinato predica el fin de las vacas flacas, lo que de rondón valdrá para que la nueva directiva, de nuevo, sea más de lo mismo de las anteriores con directrices que propondrán mayor gasto militar para alcanzar el 2% del PIB en defensa, mayor esfuerzo militar en el exterior, principalmente de la mano de la OTAN y de las operaciones de la UE, mayor esfuerzo en promover la industria militar y la exportación de armas y algunos cantos de sirenas más para incorporar a la noción de defensa previa esta especie de invasión de la securitización de la vida social, con toda la retahíla de propuestas sobre la ciberseguridad, la necesidad de recortar derechos para evitar el terrorismo y las demás lindezas con las que se justifica la expansión del militarismo.

Con este panorama nos cabe otro par de preguntas más.

De todo esto, ¿qué opinan los partidos políticos del arco parlamentario?, ¿están de acuerdo?, ¿no merece la pena protestar antes de que sea tarde?

Si observamos los diversos programas políticos las divergencias, si es que las hubiere, podrían ir referidas principalmente a la necesidad de una mayor transparencia de la política de defensa y del gasto militar.  A partir de ahí, sin embargo, los partidos de la derecha, Ciudadanos y PSOE muestran más similitudes que diferencias y apuestan por apoyar el consolidado sistema de defensa vigente. Tal vez las fuerzas más a la izquierda discutirían el contexto de riesgos planteados por el establishment, para poner el énfasis en la violencia estructural y en los intereses poco santos de occidente, y para criticsar la apuesta de vincularnos a operaciones de paz bajo el paraguas de la OTAN. Tal vez discutan la prioridad del gasto militar cuando existen tantas necesidades sociales, y la existencia de algunos capítulos del gasto militar poco presentables, pero no vemos mayores disensos.

No obstante, a los partidos les tocará, si es que lo estiman oportuno, hacer sus propias consideraciones al respecto, claro está, si es que son consultados, lo cual, de nuevo, está fuera del escenario actual.

No parece, sin embargo, que vayan a exigir que la directiva de defensa sea discutida en el Parlamento, ni someterla a crítica y debate público, aunque en cierto modo, una discusión pública de esta política, como ocurre en otras, sea un ejercicio de salud democrática que nos permitiría al menos contrastar argumentos, posibilidades y alternativas.

¿Por qué, entonces, no se exige que se debata y apruebe por el Parlamento, no como hasta ahora?

¿Cabria proponer, e incluso construir socialmente, desde ya, propuestas diferentes a la previsible directiva?, ¿cabría formular propuestas para por ejemplo, parar esta deriva?, ¿para iniciar un ciclo al menos diferente?, ¿o incluso para impulsar un cambio de modelo que abandone el enfoque militarista y adopte un enfoque de la seguridad alternativo?

Desde luego, las múltiples demandas y propuestas de los movimientos sociales altermundistas y antiglobalizadores, anticapitalistas, de la solidaridad internacional, antimilitarista, ecologista, feminista, pongamos por caso, en sus diferentes y complementarios enfoques, permitirían rellenar una agenda de caminos a emprender para desenmadejar el tema de la defensa y construir una alternativa de seguridad humana. ¿Merece la pena una puesta en común que nos permita ofrecer un referente con el que contrastar el modelo de defensa militarista que defenderá la próxima Directiva de Defensa?

Para cuando llegue ese momento, nosotros creemos que hay algunas preguntas básicas que, como hemos venido promoviendo desde el inicio de nuestro recorrido, podrían ayudar a definir una política acorde con la seguridad humana:

 

Pregunta básica Alternativa 1 Alternativa 2
¿Qué es lo que hay que defender?

 

La seguridad militar

Las fronteras

El status quo

La lucha contra el terrorismo internacional

Contra las invasiones y amenazas militares

Los derechos sociales

Los derechos humanos

La seguridad humana

La lucha contra la violencia estructural y cultural

La lucha contra los problemas globales de índole ecológica, pobreza, etc.

¿Quién tiene que ser el sujeto de esta defensa? Las élites

Los ejércitos

La industria militar

Expertos

La sociedad en su conjunto

Los movimientos sociales y otros cauces de auto-organización

Sin delegación

¿Cómo hay que ejercitar esta defensa? Militar

Violenta. Guerras.

Bajo el paradigma dominación-viole

Social

Noviolenta. Transformación de conflictos

Bajo el paradigma cooperación-noviolencia

 

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¿Mejora la paz mundial?

Por esglobal

 

Fuente: esglobal

Nos sorprende mucho la cabecera de la noticia que publica esglobal, difundiendo un informe del Institute for Economics and Peace, un centro de pensamiento que elabora un índice mundial de paz cada año:

Los resultados del Índice de Paz Global de 2017 muestran una ligera mejora en la paz, 93 países han mejorado y 68 han empeorado. Seis de las nueve regiones experimentan cambios positivos. Sudamérica se convierte en la cuarta región más pacífica, mientras que Norteamérica, África subsahariana y Oriente Medio y Norte de África sufren los mayores deterioros.

Una ligera mejoría que implica que 68 países han empeorado en su índice de paz, que se dice pronto, y que nos permite apreciar lo mal que va el mundo cuando una noticia así aparece como algo mejor que lo que teníamos antes.

El informe aplica 23 indicadores cualitativos y cuantitativos para medir la paz, y tiene en cuenta dimensiones como la protección social, el grado de militarización y los conflictos internos e internacionales, de modo que no podemos reprocharle mucho.

El informe de este año ha incluido en el estudio factores de paz positiva (actitudes, estructuras y acciones que crean y sostienen sociedades pacíficas tal como lo definen) por lo que no solo se centran en la paz negativa (ausencia de guerra o conflicto) y nos dan una versión más realista del problema de la paz.

Si miramos la paz en un período más largo, una década, la situación es mucho menos halagüeña:

La tendencia del nivel de paz en los últimos 10 años muestra que la paz global se ha deteriorado en un 2,8% desde 2008 y que el 52% de los países del índice ha empeorado y el 48% ha mejorado.

La mejoría de 2016, en este informe de 2017 ha sido globalmente de un 0´28% respecto a 2016, lo cual, como veíamos antes, es poco o nada.

Islandia sigue siendo el país más pacífico del mundo, puesto que ocupa desde 2008. Arriba están también Nueva Zelanda, Portugal, Austria y Dinamarca, mantienen una situación similar al IPG del año pasado. También hay pocos cambios al final de la lista. Siria sigue siendo el país menos pacífico del mundo, precedido de Afganistán, Irak, Sudán del Sur y Yemen.

Si comprobamos la lista de países más pacíficos nos sorprenderemos de ver cómo ninguno de ellos forma parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lo cual despeja dudas de la paz que promueve dicho Consejo de Seguridad,  y que tampoco son de los países con mayor arraigo militarista y gasto militar mundial, lo cual también señala la dirección de la paz.

Pero, si miramos por debajo, los países con menos paz, de nuevo nos vemos obligados a reconocer nuestras malas políticas como algo que tiene que ver con la ausencia de paz. Son países donde la intervención geopolítica del militarismo occidental, entre otros, es elocuente y en los que, de una u otra forma, participamos activamente en incendiar los conflictos.

Situación que nos apunta con el dedo más en concreto cuando nos preguntamos dónde está interviniendo el ejército español y leemos a continuación el informe donde se dice que

Los mayores deterioros regionales los sufren Norteamérica, África subsahariana y Oriente Medio y Norte de África (MENA)

También nos da cuenta el informe de lo cara que le sale al planeta la violencia y la guerra, tan cara que su erradicación podría acabar con gran parte de las lacras endémicas de la humanidad en un solo año.

En 2016, el impacto económico de la violencia en la economía mundial fue de 14,3 billones de dólares en términos de Paridad de Poder Adquisitivo (PPA). Esta cifra equivale al 12,6% de la actividad económica del mundo (producto mundial bruto), 1.953 dólares por persona, y es un 3% inferior que en 2015. La reducción se debió sobre todo a la disminución del número de personas muertas en actos terroristas, que descendió un 10%, y al descenso de los gastos dedicados a mantener la paz y la seguridad interna y de los costes de los homicidios.

y

La repercusión económica de las guerras fue de 1’04 billones de dólares. Se calcula que el gasto de consolidación de la paz asciende aproximadamente a 10.000 millones de dólares, menos del 1% de lo que cuestan las guerras. El informe calcula también los rendimientos probables del aumento de los fondos para construir la paz y destaca que la rentabilidad de la inversión puede ser de hasta 16 veces el coste de la intervención, lo cual supone una gran oportunidad para inversiones futuras. Este dato es especialmente importante para los países atrapados en guerras, dado que el impacto económico medio de la violencia para los 10 países menos pacíficos fue equivalente al 37% de su PIB, mientras que no fue más que del 3% en el caso de los 10 más pacíficos.

El que no vea la necesidad de hacer de la lucha por la paz y la seguridad humana un eje principal de la nueva agenda global, al menos a la par de otros grandes problemas mundiales como el calentamiento global, por ejemplo, es porque no quiere. O porque no quiere un mundo estructuralmente pacífico y justo.

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Exhibición militarista en Barcelona a finales de mayo

BRUC

Por Fredrik Nyberg

Fuente: El Confidencial Digital 

Dentro de esa peculiar idea de la “cultura de defensa” que mantiene el Ministerio de Defensa y todo el aparato estatal, algo así como “si no quieres sopa, te atizo dos platos”, este año se han empeñado, junto a la retahíla de actos mas o menos casposos (juras de bandera de señoras con peineta y señores con traje de comunión, apertura de cuarteles para que los niños vean el material de videojuego que tienen, ensayos y tertulianos carpetovetónicos contando gestas y vomitando tópicos infumables, desfiles variopintos con sus aquiescentes alcaldes decorativos y todo, etc.)  con demostrar el despliegue de artefactos militares en Barcelona.

No sabemos quién habrá sido el lumbrera de turno al que se le ha ocurrido la brillante idea de exhibir en el Cuartel del Bruch (por cierto ninguneando la reivindicación catalana de transferirlo de una vez para usos civiles) toda la parafernalia posible de carros Leopard, helicópteros Tigre y drones militares.

Será en la “jornada de puertas abiertas” que tendrá lugar entre el viernes 26 de mayo (de 17:00 a 20:00) y todo el sábado 27 y domingo 28 (de 10:00 a 20:00).

Y es que los ciudadanos que se acerquen al cuartel de El Bruch tendrán la oportunidad de ver de cerca tanques y otros vehículos que están entre el armamento más moderno de las Fuerzas Armadas.

Lo inoportuno de esta exhibición salta a la vista por múltiples razones. ¿Se exhibe para que se fascinen los catalanes con la idea de España?, ¿para que desechen la idea del referéndum por el que, salvo la minoría más recalcitrante, vienen clamando desde hace tanto tiempo?, ¿para fastidiar a Ada Colau que, en plena coherencia con sus ideas (coherencia que a otros les desfallece al primer toque de corneta) no quiere militares en las calles de Barcelona?

Vean, vean el descabellado dispositivo pensado por esa cabeza granítica al servicio de el adoctrinamiento militar al que llaman “cultura de la defensa”

Por ejemplo, en el patio de El Bruch estará estacionado un Tigre: un helicóptero de ataque que incorporó hace años el Ejército de Tierra -concretamente al Batallón de Helicópteros de Ataque-, y que está considerado una de las armas más modernas de la fuerza militar española. De cuatro toneladas de peso, viene artillado con cuatro misiles Mistral, un cañón de 30 mm y 68 cohetes de 68 mm.

En Barcelona esos días también exhibirá Defensa uno de sus UAV o aviones no tripulados: uno de los conocidos drones RPAS, fabricado por Israel, que cuenta con cámaras y sensores para transmitir imágenes a la estanción de control en tierra desde la que es pilotado.

Además, en estas jornadas de puertas abiertas por el Día de las Fuerzas Armadas los barceloneses podrán ver de cerca un buen número de vehículos terrestres, entre los que destaca el carro de combate Leopard 2-E (62 toneladas) como los que España ha enviado a Letonia como parte del despliegue de la OTAN frente a Rusia.

En El Bruch también estarán estacionados un vehículo de combate Pizarro, un vehículo de caballería Centauro, un Vamtac de alta movilidad táctica, o un vehículo de transporte RG-31, que sustituyeron a los viejos BMR en las patrullas en misiones en el extranjero como Afganistán. También habrá un cañón de artillería autopropulsado ATP-M 109.

Menuda retahíla. Menudo despliegue de militarismo aterrador y zafio.

Y menuda oportunidad para incluir de forma tajante la desmilitarización social, cultural y del espacio urbano en la política de paz de Barcelona.

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Marcha mundial por la Ciencia. Ciencia y no armas

Manifestación Sin investigación no hay futuro

Por Cumbre Social

Fuente: Público

El pasado 22 de abril se han celebrado en diversas ciudades españolas marchas de reivindicación de la inversión en ciencia y de protesta pos el desprecio del gobierno a la ciencia.
Todo ello ha tenido lugar en el marco de una iniciativa global, “Marcha global por la ciencia” y coincidiendo en que, una vez más, la ciencia es una especie de cenicienta en los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

La Marcha Global por la Ciencia ha sacado a la calle a manifestantes en más de 600 ciudades en el planeta.

En lo que se refiere al caso español, los presupuestos para investigación científica civil en los PGE siguen estando por debajo de la inversión en ciencia del año 2009, último en que el presupuesto creció.

Desde esa fecha a la actualidad se han perdido más de 10.000 investigadores sin que nadie haya puesto el grito en el cielo ni pedido que se invierta en ciencia, por ejemplo, para conservar los puestos de trabajo (como sí se pide en lo que se refiere a la industria militar) o por el valor añadido de la ciencia en nuestro desarrollo o por los retornos que produce.

Según una de las organizaciones promotoras de la movilización de Madrid

Aunque el Gobierno ha afirmado que hay un “notable” aumento de la inversión en investigación civil (un 4,1%) en los Presupuestos Generales del Estado de 2017 respecto a los del 2016, el presupuesto destinado a la ciencia sigue siendo inferior al máximo alcanzado en 2009. El aumento se reduce al 1,1% si se incluye también el I+D militar. La COSCE considera que incluyendo la inflación prevista del 1,5% la inversión en investigación civil crecería únicamente un 2,63%.

Es llamativo que en los PGE de 2017 la I+D  militar goce, amén de los presupuestos que se destinan al INTA (organismo autónomo militar encargado del grueso de la i+d militar) por parte del Estado (137’12 millones de euros), y las partidas propias del Ministerio de Defensa para tal fin (se encuentran en el programa 464A de Ministerio de Defensa y suponen 22’27 millones), otros 302’35 millones de euros que regala a la industria militar el Ministerio de Industria y Competitividad para “Apoyo a la innovación tecnológica del sector de la defensa”, así como otras partidas del mismo Ministerio de Economía, Industria y Competitividad para los satélites militares Paz-Ingenio (10 millones de euros) y al Programa de Observación por satélite de la tierra (7’28 millones de euros) y la transferencia que el CSIC realiza en favor del INTA (0’72 millones de euros).  Todo ello supone, cuando menos, 479’74 millones de euros que se destinan a investigar militarismo y se dejan de destinar a la ciencia para usos civiles.

Con razón uno de los lemas más repetidos en las manifestaciones españolas del día 22 de abril ha sido contra el gasto militar, pues si hay un enemigo del desarrollo humano y de la ciencia es, precisamente, el agravio comparativo que supone la inversión en armamento e investigación militar en relación a lo que destinamos a desarrollo y ciencia.

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Defensa adjudica la vigilancia de sus edificios al sector privado

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Fuente: BOE

Con el número de expediente 60001 16 0004 00, el Ministerio de Defensa acaba de adjudicar un concurso para la prestación de los servicio de seguridad (con vigilantes “con” y “sin” armas) de sus edificios y bases.

Si, como lo oyen.  Defensa no está segura y contrata su seguridad a agencias privadas de seguridad.  Como si, por ejemplo, un escritor contrata un negro para que le escriba los libros, o un político contrata a un empresario del sector de la construcción para que vote por él.  Bueno, este segundo ejemplo lo vamos a retirar, que con lo que está cayendo bien puede que alguien nos acabe diciendo que “cosas veredes”…

¿Y cuánto va a costar la broma?

El acuerdo firmado es por 19 millones de euros anuales y el agraciado con el contrato es la empresa de seguridad MARSEGUR, que sustituye así a  la empresa canaria que venía prestando estos servicios, Seguridad Integral Canaria, y  que por esas cosas de la vida, se hizo famosa porque uno de sus directivos, Miguel Ángel Ramírez (a su vez presidente de un club de fútbol)  fue condenado por un juez e indultado por el Gobierno .

Se da el caso de que la empresa tiene varias denuncias sindicales por las precarias condiciones que impone a sus trabajadores.

Es curioso y hasta cómico que Defensa necesite contratar su seguridad con una empresa privada.  ¿Será que no tiene modo de garantizarla por sí?

Y así, tacita a tacita, vamos desdibujando los perfiles entre lo público y lo privado en materia de seguridad.  ¿Antesala de la privatización de la seguridad en general y del negocio para unos pocos que, por esa razón, tendrán interés en que estemos cada vez más inseguros para vendernos sus servicios?

En todo caso, un ejemplo más de la incompetencia y el despilfarro en el Ministerio de Defensa.

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Para Cospedal, recortar en gastos sociales no importa si garantiza el gasto militar

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Por Gobierno de Castilla-La Mancha

Fuente: El Independiente

Afirma la Ministra de Defensa española con el descaro y la ignorancia de las que hace gala que

si no tenemos seguridad, da igual tener sanidad pública o educación

Y debe ser verdad, que en el programa de máximos del PP se cree a pies juntillas esta verdad de medio pelo y se aplica en la práctica por sus cargos y adheridos.

Tal vez eso explique por qué se han afanado tanto en desmantelar la sanidad pública (y fomentar la privadas en manos de amiguetes y otros canallas) o la educación (en beneficio del adoctrinamiento en centros privados)… Porque, para su sociedad disciplinaria y bobalicona a la que aspiran, de nada valen, cuando no son completamente contraproducentes, los derechos que hacen a las personas más libres y con mayor aspiración de realización.

Si no tenemos seguridad, dice Dolores, no vale nada, todo es inutil. O, lo que es lo mismo, lo que vale algo es la seguridad, pero una seguridad entendida, en que afirma su postulado, como gasto militar, refuerzo del músculo militar, sumisión al planeamiento americano de gastar más en ejércitos y entrar más a menudo en combate.

Efectivamente, ha pronunciado su doloroso mensaje pro bélico tras entrevista de pleitesía ante James Matis, ministro del mismo ramo en EE.UU., a quien ha ido a ver y dar el correspondiente besamanos.

Allí, al salir en perfecto estado de revista del encuentro con el general Matis, de sobrenombre perro furioso, ha sido preguntada por un perspicaz periodista, que insinuó que a lo mejor para llegar a la cifra de gasto militar que quiere EE.UU. para España (iluso él, que no sabe que ya la rebasamos) a lo mejor había que recortar en otras cosas.

La ministra entonces es cuando ha aprovechado para su gran pedo ideológico:

Si no tenemos garantizada nuestra defensa y nuestra seguridad, da igual tener garantizado el subsidio de desempleo, la sanidad pública o la mejor educación, porque lo primero que necesita un país es seguridad.

Y es que la ministra es hipersensible a los recortes sociales, que no los quiere hacer sino cuando los quiere hacer y por las razones que los quiere hacer, algo parecido al enbrollo de sus explicaciones cuando habla de las indemnizaciones y otras ocurrencias similares.

Pero esta ministra es, sobre todo, un verdadero trampantojo y hace trampas en su argumento trucado.

Se supone que la seguridad es una pulsión vital. Si no tenemos seguridad, no tenemos nada, o nada seguro.

Pero cuando hablamos de seguridad no todos entendemos lo mismo.

Lo que para una persona que gana un pastizal y orbita alrededor de la élite de los que tienen más de la cuenta (pongamos por caso la ministra y sus correligionarios), la seguridad no es lo mismo que para quien carece de recursos, vive al filo de la vida o en la vulnerabilidad. Lo que para el primero es asegurar sus intereses más burdos y egoístas para el segundo es aspirar a unos mínimos vitales que garanticen su subsistencia con dignidad. La seguridad del primero, en tal caso, puede llegar a ser la vulnerabilidad del segundo y, precisamente por eso, motivo para aspirar a una seguridad compartida que parta de garantizar la seguridad de los que están peor frente a la sobre-seguridad de los que viven en la sobreabundancia.

La ministra habla de seguridad militar, una seguridad que, paradójicamente, no existe por más esfuerzo (y gasto) que se hace en intentarla y que, amén de eso, cada vez asegura menos, o crea mayor inseguridad a escala global.

Sin embargo, para el común de los mortales la seguridad es otra cosa. Es seguridad frente a la enfermedad, ante la incultura, ante la represión de los derechos, ante el hambre o el infortunio, ante la contaminación y la depredación del planeta…

La ministra habla de seguridad militar, un imposible que nos priva de Seguridad Humana y que, cada vez se ve con mayor claridad, es una de las principales fuentes de inseguridad humana a escala global.

De modo que donde ella dice que sin seguridad militar, en forma de gasto e inversión pública prioritariamente en militarismo,  lo demás no merece la pena, nosotros decimos que la “seguridad militar” nos priva de Seguridad Humana precisamente porque detrae de los recursos públicos lo necesario para sentirnos seguros (hospitales, escuelas, trabajo decente, medio ambiente sano…).

Por poner un ejemplo sencillo, con algo más de lo que España gasta al año en gasto militar (inlcuído el que reconocen las cifras oficiales y el que esconden) podría cabarse con el hambre en el mundo, según cifras de Naciones Unidas, lo que desvela lo poco que asegura a las personas el gasto militar.

Al revés de lo que piensa esta ministra tan de derechas, la seguridad de las personas (y no nos referimos únicamente a los privilegiados que forman un porcentaje mínimo de las personas y que, al parecer, son las que preocupan a la seguridad de la ministra) consiste en tener garantizados la sanidad pública de calidad, la educación de calidad, la previsión para la vejez, los derechos civiles y políticos, los derechos sociales y culturales… en suma, todo eso que, precisamente, la ministra cree que no vale la pena por su aberrante idea de que lo que sí la vale es el gasto militar y el militarismo creciente. Se nos ocurre que tal vez la ministra debería volver a releer ciertas declaraciones universales de derechos que, precisamente, nacen del consenso posterior al énfasis militarista de las guerras mundiales y como remedio para dotarnos de seguridad frente a la inseguridad de la guerra y su preparación.

Definitivamente, la ministra habla de una seguridad que es nuestra perdición y que se garantiza a costa de nuestros derechos. Osea, que tiene de seguridad bien poco, como la música militar tiene bien poco de música.

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¿Por qué nos dicen que no tienen dinero para el vuelo de los aviones de combate?

Fuente: El Confidencial Digital

Habitualmente los militares se quejan de que no tienen dinero para el vuelo de los aviones de combate. Suele venir acompañada la queja de una advertencia (por vuestra culpa y racanería nos quedamos desarmados) y una exigencia (dadnos más pasta flora).

¿Qué parte de razón tienen en su queja pedigüeña?, ¿de verdad no tienen pasta para los voleteos gráciles de los aparatejos?, ¿tan roñosos somos?, ¿hay gato encerrado?

Vayamos por partes.

1.- No hay pasta para gasolina

Después de darle al tema varias vueltas de tuerca, hemos llegado a la conclusión de que no mienten. O no del todo. En realidad no tienen dinero, es decir, todo el que quieren.

Pero ¿por qué no tienen dinero?

Pues hemos encontrado una tabla de lo que cuesta una hora de vuelo de los avioncitos militares y algo nos dice del asunto.

A los aviones les pasa como a los ferraris y otros coches de capricho y despilfarro: son una ruina.

Lo dice así un artículo especializado

… no sólo cuestan un ojo de la cara, sino que pueden acabar siendo una ruina, se usen o no, como ya han descubierto algunos países. Porque una cosa es tener dinero para comprar aviones de combate de última generación y otra mantenerlos en vuelo. El coste de usar una de estas bestias puede oscilar entre los 5.000 euros por hora de vuelo de un Saab Gripen, el más barato de los cazas occidentales, a los más de 60.000 por hora del F-22 Raptor, el más caro. Si nos vamos a bombarderos las cifras empiezan a ser mareantes: 120.000 euros/hora de vuelo para un B-2 Spirit o 65.000 euros/hora para un B-52H. Y hay tipos más caros en el catálogo estadounidense.

2.- Lo que cuesta una hora de vuelo en gasolina

Es decir, una hora de vuelo de un único aparato equivale al sueldo mensual de entre dos y tres profesores, pongamos por caso, lo que hace que todo el dinero sea poco para hacer volar estos cacharros y que todo despilfarro se quede a la altura del betún comparado con el de volar aviones de guerra.

Tengamos en cuenta que para mantener en perfecto uso un avioncito de guerra y en forma a su piloto, se requieren en los manuales de la OTAN entre 180 o 200 horas mínimo de vuelo.

A este pequeño dispendio por piloto/avión al año hay que sumar el coste de los armamentos de juguete con los que entrena sus lances, las reparaciones previsibles, y un largo y sofisticado número de añadidos que hace de estos aviones una especie de pantagruel voraz de los presupuestos.

Al parecer EE.UU. se ha venido especializando, ante el desmesurado coste de sus vuelos militares, en encontrar la eficacia de sus aviones, de forma que logran reducir, respecto de los aviones del mismo tipo de los ejércitos europeos, el coste por avión en cerca de un 30%, a lo que también contribuye que EE.UU. es productor de petróleo (y por tanto lo consigue más barato) y Europa no.

Para el caso español, y tomando como referencia la optimista cifra americana en el último año, es decir, un 30% más barata en principio que la europea, resultaría que cada F18 E/F, de los que España tiene nada menos que 65 activos, resultaría que el gasto mínimo por año y avión es de 1.980.000 de dólares al año (11.000 al mes), lo que equivale a un precio de gastolina mínimo por el total de aviones de este tipo de 128,7 millones de euros.

En cuanto a los Eurofighter Typoon, de los que tenemos 60 “mach 2,5” y 86 “mach 2,8”), el precio por avión y año estaría en 3.240.000 dolares, lo que implica no menos de 473,04 millones de dolares al año, por el total de aviones.

Podríamos seguir el suma y sigue, y luego ir al de los helocópteros y otras aeronaves. Un escándalo.

3.- El coste ecológico

Pero en lo militar un escándalo no es sino el eslabón de toda una serie de ellos, de modo que ahí va la siguiente barbaridad: el gasto en toneladas de combustible altamente contaminante que emplean estos cachivaches.  Un dispendio altamente contaminante que, lejos de defender nuestras ignorantes cabecitas, sirve como un de los mayores rastros contaminantes del planeta.

4.- Países sensatos

Muchos países, ante el derroche brutal de estos aparatos, se ha decidido a dejarlos parados para que no se les vaya por el sumidero del gasto inútil todo el presupuesto. Asutria ha dejado aparcados sus Eurofighter, Sudáfrica ha aparcado otros ingenios. También otros países que vienen a descubrir (tarde) que los aviones de guerra son una ruina y una amenaza al presupuesto.

5.- Las medias verdades

De modo que cuando los militares, tan respetables ellos, dicen a nuestros políticos, por lo general en la inopia, que no tienen dinero para el vuelo de los aviones, no mienten del todo, porque es verdad que no lo tienen, dado que cada hora de vuelo quema todo el que les den y más, sencillamante, en puro derroche.

Suele ocurrir que esa lastimera queja va acompañada de una interesada pretensión: que les aflojen más pasta. Y aquí esta la canallada. Porque no informan bien a los bienintencionados políticos made in spain (y de bienintencionados políticos de la casta está el infierno lleno y más que debería) que el gasto en gasolina de estos aviones es escandaloso, contaminante a más, inutil y puramente prescindible habiendo otras prioridades más nobles.

6.- Agravios comparativos

¿Se imaginan si la receptividad de los parlamentarios a las demandas del militarismo fuera en paralelo a la que tienen para otras carencias?  ¿Se imagina que respuesta darían a una comisión de parados que, pongamos por caso, les dijeran que no tienen dinero para ir tirando?  ¿O a unos que dijeran que no hay dinero para hacer colegios, o para pagar su calefacción, o para… miles de cosas serias?

Pero claro, la gente de a pié ni va de uniforme de gala ni tiene un lobby con el que influir en la lábil voluntad de políticos sin compromiso y sin idea.

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Campeones de injerencia militar

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Por David Escalera

Fuente: Marca España

Pues ya ven en qué poquita cosa se queda la cacareada Marca España, que ahora vende como el logro español 2017 el que los ejércitos españoles liderarán tres de las operaciones militaren con las que los ejércitos occidentales imponen, manu militari, su idea de paz y seguridad, que poco tiene que ver con seguridad y mucho menos con paz.

Dice la Marca España, sacando pecho militar que

A lo largo de este 2017 las Fuerzas Armadas españolas tomarán el mando de tres contingentes multinacionales en el exterior: el Cuartel General de la Operación Atalanta de la UE; la Task Unit 2 de la Agrupación Naval Permanente 2 de la OTAN; y la Fuerza de Respuesta Rápida de la Unión Europea, la denominada ‘Battle Group’.

Osea, que mandaremos las tropas de agresión del Índico, las de control militar del Mediterráneo y, por si fuera poco, las de “disuasión” encaminadas a amedrentar a los rusos. Tres operaciones de riesgo que, más que enorgullecernos, deberían llevarnos al debate de qué es lo que en realidad queremos entender por seguridad y de qué nos tenemos que defender.

Pero la Marca España no se conforma con esto

En la actualidad, las Fuerzas Armadas de España están desplegadas en 17 misiones en el exterior, repartidas en tres continentes: Oriente Medio, Europa y África. Los contingentes españoles están enmarcados en las misiones de Naciones Unidas (FINUL Líbano), la Unión Europea (Althea, Atalanta, EUCAP Nestor, EUTM Malí, EUTM Somalia, EUMAN RCA, EUNAVFORMED, Irak) y la OTAN (Resolute Support, Active Endeavour, Sea Guardian, Policía Aérea).

y

Además llevan a cabo otras en coalición (Inherent Resolve), con acuerdos bilaterales o de cooperación militar y de seguridad (Turquía, Senegal, Malí) a las que se suman las operaciones nacionales de vigilancia, seguridad y emergencias.

Y es que somos los campeones en mamporreo militar internacional.

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Cospedal insinúa un nuevo crédito extraordinario para pagar compromisos con venta de armas

PM

juantiagues

Fuente: Infodefensa

La Ministra de Defensa no se anda con chiquitas y amenaza con volver a la práctica declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional de los créditos extraordinarios para pagar compromisos de armamentos que los gobiernos del PP-PSOE han ido haciendo con el complejo militar-industrial.

La ministra dice que no es lo mismo hacer una “ley de crédito extraordinario” para blindar los intereses de las industrias militares que hacer un real decreto veraniego, como hasta hora, para el mismo fin y eludiendo el asunto de consignar en los presupuestos las partidas programadas (y disfrazadas) de estos vergonzantes créditos.

Confía la ministra en contar con el consenso, dado que PSOE y Ciudadanos han mostrado a las claras su inclinación militarista al aumento del gasto militar por tierra, mar y aire.

No es de extrañar.

A la industria militar, tan voraz, no le salen las cuentas y reclaman a sus políticos preferidos que resguarden sus intereses, que para eso están.

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¿Sirven para algo los carísimos tanques Leopard?

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Vestman

Fuente: Infodefensa

Los famosísimos tanques Leopard de patente alemana (una parte de los cuales se fabrican en España) ganaron su reputación de arma letal en los múltiples ejercicios, simulaciones y maniobras militares, de forma que eran uno de los instrumentos de guerra más cotizados y reclamados por gran parte de los ejércitos mundiales.

Ejércitos como el alemán, el austriaco, el canadiense, el chileno, el danés, el español, el finlandés, el griego, el noruego, el holandés, el portugués, el sueco, el suizo, o el turco, entre otros muchos, se han gastado ingentes sumas de dinero, empobreciendo a sus poblaciones y asumiendo una brutal deuda militar, para comprar estos cacharros.

Ponerlos a prueba en una guerra de verdad y desmoronarse el prestigio de este arma de guerra han sido todo uno. Los turcos, que los han empleado para arremeter contra sus enemigos del Daesh en Al-Bab (Siria) han perdido 10 de un plumazo y han visto como otros muchos han quedado escacharrados, al parecer de forma irreversible.

La inexplicable ineficacia de estos tanques se ha visto magnificada porque al ingente número de soldados de infantería turcos, apoyados por estos tanques, se unía el apoyo aéreo de los rusos, que han podido comprobar como testigos el desastre del arma en cuestión.

Esta situación, que hace preguntarse a los militaristas si estos tanques sirven para lo que prometen, nos lleva a nosotros a hacer la pregunta más extensiva y la respuesta mucho más amplia.

¿Sirven los tanques para algo?  ¿Le sirven a alguien?

Primeramente, se ve que los tanques no sirven para lo que dice su “prospecto”, es decir, no tienen la eficacia militar que predican. Como toda la producción militar, es una verdadera chapuza. Y una chapuza muy cara y terrible.

En segundo lugar, no sirven tampoco para el bienestar de la gente de los pueblos cuyos ejércitos los compran. Su factura es carísima. Generan, como en el caso español, una ingente e impagable deuda militar y se pagan a costa de los bienes sociales que dejan de conseguirse al priorizar el gasto militar sobre las necesidades sociales.

Tampoco le sirven a la sociedad donde se producen dichas armas mortíferas, pues los cuantiosos beneficios que producen redundan en los accionistas de la empresa fabricante, que son los que efectivamente se enriquecen con ello, pero a costa de provocar dependencia de la producción militar en la zona donde se desarrollan estos tanques que, dado el sistema mecanizado de su producción, tampoco crean tanto trabajo como otros sectores.

No generan beneficio medioambiental, y son un instrumento altamente contaminante.

No generan beneficio para la paz mundial, sino que sirven a la causa de la guerra.

Sin embargo, genera ciertos beneficios:

  • A los accionistas de la industria militar, a los comerciantes, comisionistas, y demás cadena de negocio militar.
  • A la creación de conflictos bélicos y “amenazas” que sirven para “legitimar” la venta de armas y el negocio de la guerra.
  • A los políticos que asumen deuda ilegítima para adquirir estas armas que, a su vez, sirven para consolidar un status quo que les mantiene en su situación de privilegio, cuando no para conseguir además comisiones importantes.
  • A la petrificación de un modelo de política internacional basada en la división, la violencia estructural y la dominación que, curiosamente, beneficia a los estados productores y vendedores de armas y crea dependencia en los demás.

De modo que ya sabemos: la fabricación de tanques Leopard, como ejemplo de la venta de armas, sirve para algo y para alguien. Lo único que a lo que sirve es precisamente a lo más indeseable.indecente, perjudicial y necesario de cambiar de la faz de la tierra.

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