Archive for denuncias de militares

Otra posible nueva corrupción en el Ejército del Aire

Imagen de Realidad Expuesta

Fuente:  Público.

No es muy habitual que salten a la luz pública noticias sobre la corrupción dentro de las Fuerzas Armadas.  Ahora lo hace un caso de un coronel del Ejército del Aire y un par de suboficiales, a los que denuncia el comandante jefe del escuadrón de servicios y segundo al mando del aeródromo de Santiago.

Queremos, primero, valorar la valentía del comandante al poner en vía judicial las prácticas de sus tres compañeros.  Valentía que en muchas ocasiones suele ir acompañada de problemas para los que denuncian las malas prácticas, en lugar de problemas para los que las han perpetrado.

En las Fuerzas Armadas existe el problema de la obediencia debida y parece que ello se interpreta por muchos militares como que los que están por debajo de ellos en el escalafón han de mirar para otro lado cuando los mandos comenten malas prácticas.  Obediencia ciega es lo que se exige en muchas ocasiones y es contra lo que resulta difícil rebelarse dentro del estamento militar.

El caso es que el coronel acusado, presuntamente:

  • Habría beneficiado intencionadamente a la empresa Sumire Reformas SL, convirtiéndola de forma irregular en la concesionaria única de las obras efectuadas en el aeródromo durante su mando.
  • El coronel denunciado concedía los trabajos sin pedir presupuestos a otras empresas, aceptando el argumento de uno de los suboficiales investigados, jefe de infraestructura, que aseguraba que solo la citada quería “trabajar con la unidad”.
  • El denunciante, acusa a su superior de haber utilizado su rango para beneficiar a dicha empresa incluso cuando, a instancia suya, se solicitaron presupuestos a otras empresas que ofrecieron precios menores que el propuesto por Sumire.
  • El coronel, presuntamente, procedió a ponerse en contacto por su cuenta con Sumire, que elevó un presupuesto de menor cuantía pero fechado el mismo día del original “para que nadie pudiera decir que habían tenido acceso a información privilegiada”.
  • Además, el coronel ante la oposición del comandante procedió a rebajar de su valoración en su informe personal de calificación (IPEC) por parte del coronel por “intromisión en las competencias de los subordinados”.  El IPEC evalúa las capacidades y el desempeño profesional de todos los miembros de las Fuerzas Armadas y les acompaña durante toda su carrera, siendo clave para los ascensos y los cambios de destino.

Además, el comandante denunciante explica otro caso:

  • El comandante que ha denunciado explica que este tipo de concesiones automáticas a determinadas empresas se hacían también con las compras de material y herramientas para los talleres del aeródromo.  Entre los varios casos que explica el denunciante está el de una soldadora que se compró de forma urgente a la empresa habitual, que se iba a usar para reparar la valla perimetral de la unidad.
  • La excusa puesta por uno de los suboficiales acusados es que la que obraba en poder de la unidad no cumplía con los requisitos reglamentarios para el trabajo.
  • No obstante, la valla terminó reparándose con resina epoxi y la nueva soldadora se dedicó, presuntamente, a “la realización de una parrilla de grandes dimensiones para las barbacoas que el jefe de unidad ofrecía con cierta periodicidad a personal del aeropuerto y de Santiago”.
  • El texto de acusación explica que la soldadora que presuntamente se cambió por no cumplir con los requisitos necesarios apareció posteriormente oculta en un almacén al que solo tiene acceso uno de los suboficiales denunciados.

Recalcamos el asunto de las parrilladas para agasajar al personal y a las autoridades de Santiago.  Otro gesto de despilfarro militar escondido en los cuarteles.  ¿Cuántos como éste existirán a lo largo de todos los acuartelamientos militares?

Como se ve, parece que continua la tendencia ancestral en las Fuerzas Armadas de considerar que un elevado rango militar implica que lo que existe en un determinado cuartel o aeródromo es propiedad del militar de mayor graduación y puede usarlo como si estuviese en su propio cortijo.

Este es un caso, que se nos explicará que es un caso aislado, que nada tiene que ver con la esencia de las Fuerzas Armadas.  Sin embargo, en nuestra opinión, la multiplicidad de casos aislados debería preocupar al Ministerio de Defensa e, incluso, poner en tela de juicio sus procedimientos administrativos, las competencias de los mandos, la existencia de las justicia militar, anacronismo que en demasiadas ocasiones hace la vista gorda o carga las culpas contra el militar de más bajo rango, la nula auditoría externa e independiente que se realiza en los gastos de las Fuerzas Armadas, y la formación militar que les lleva a creerse con atribuciones excesivas.

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AUME hace lobby

Por Cristina Cifuentes

Fuente: La Vanguardia

AUME (Asociación Unificada de Militares Españoles) tiene un nuevo Secretario General, Iñaky Unibaso, que, como no puede ser menos, lucha por los derechos sindicales de sus asociados y ofrece sus apuestas a quien quiere oírlas.

Ha explicado en un desayuno informativo mantenido con periódicos que uno de sus propósitos actuales es mantener reuniones con los distintos partidos parlamentarios para hacerles ver sus puntos de vista y propuestas, entre las que incluye la igualación salarial de los militares con la Policía y la Guardia Civil, que ganan más que ellos, y que los soldados mayores de 45 años puedan seguir reenganchándose al Ejército a partir de dicha edad.

No quiere soldados jóvenes (el principal argumento por el que Defensa no quiere soldados de más de 45 años es su edad), o no tan jóvenes, porque, dice, no estamos en los Tercios de Flandes (que al parecer eran todos unos pimpollos), y porque las nuevas acciones militares se basan más en la logística que en la juventud. Añade que en el ejército actual no todos tienen por qué ser guerreros (de hecho una gran parte son burocracia y oficialidad en dique seco).

Dice el Secretario General que un Soldado por término medio gana unos 15.000 euros anuales, mientras que un Guardia Civil o un Policía Nacional gana unos 20.000; y que un Sargento gana  unos 23.000 euros, mientras que un Sargento de la Policía Nacional supera los 29.000 y un Sargento de la Guardia Civil los 26.000, agravio mayor cuando miramos la retribución de un Teniente del Ejército, 27.000 euros, frente a los Tenientes de Guardia Civil y Policía Nacional superan los 31.000.

Está bien comparar la escala de sueldos con los de Policía y Guardia Civil, que tampoco son mancos, pero puestos a hablar de agravios, podría haberse comparado con los salarios medios en la sociedad civil y reivindicar, en justa correspondencia, un espectacular aumento de salarios de tantos millones de civiles subempleados, mal pagados y altamente cualificados. Y no hacer ni siquiera mención a este grave problema de toda la sociedad nos parece un tanto insolidario.

No debe concernirle al sindicalismo militar la desprotección laboral de los civiles, que ni son militares, ni Guardia Civiles o Policías, sino gente del común y desarmada.

Podría también haber abundado, a la hora de tratar el tema de los soldados mayores de 45 años, en el verdadero problema del ejército, ese que lo hace presupuestariamente inviable: el gran tema del gigantismo militar. Porque el meollo de la cuestión es que tenemos el enorme lastre de contar con muchos más efectivos de los que se necesitan y de gastar la inmensa mayoría del presupuesto del Ministerio de Defensa en pagar sueldos a militares que sobran y por no hacer nada. Pero debe ser que el sindicalismo militar sólo se fija en los intereses de sus asociados, no en la solución de los problemas de la sociedad.

Podía haber añadido, puestos a ello, que contamos con una reserva que paga más de 500 millones de euros al año a miles de oficiales que no se necesitan y que sobran, por la imprescindible actividad de tocarse las narices, sin atreverse a acabar con esta ofensa al sentido común. Pero debe ser que denunciar los privilegios propios tampoco hace al caso al sindicalismo militar.

Temas estos que, ya de paso, podrían mirar los políticos a los que van a vender el caramelo del agravio comparativo, desde un planteamiento alternativo de estas situaciones y del modo de resolverlas,  tal como ya abordados en el texto que, al efecto de los soldados mayores de 45 años, elaboramos hace poco más de 1 mes, y ya cuenta con más de 8.000 visitas.

Porque el mensaje del sindicalismo militar, por legítimo que se nos antoje, se centra demasiado en pedir una igualación que suena a defensa de intereses corporativo y egoísta, con deliberado olvido de los problemas de toda una sociedad, y  elude abordar problemas de índole estructural que afectan a la insostenibilidad y la sangría que supone un gigantismo militar anacrónico y que soportamos injustamente con nuestros impuestos.

Tal vez con un ejército menor y destinado a otras cosas, se podría pagar mejor a los soldados imprescindibles.

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Al Ejército no le gusta que le aleccionen

Imagen de Iglesia en Valladolid

Fuente:  Cádiz Directo.

Ni siquiera por parte de la Iglesia, su fiel aliada en tantas cuitas.  Al Ejército no le gusta que le aleccione nadie.  Ya son ellos quienes se encargan de aleccionar a los demás, normalmente.

En las ferias de educación se les ve aleccionando a la juventud para que se incorporen a filas o para que asuman mansamente sus mensajes de violencia.

A los antimilitaristas nos aleccionan habitualmente, lo último, vía Delegación del Gobierno, imponiéndonos multas por protestar ante una feria de armas.

A los catalanes catalanistas les aleccionan de lo lindo con soflamas unionistas y guerreristas.

Pero a ello no les alecciona nadie.  Bueno, la Iglesia sí.  Que por algo hay rangos:

Militares del Cefot 2 de San Fernando han transmitido su malestar a la autoridad competente después de ser obligados a recibir una charla religiosa, contra la propia voluntad de muchos de ellos, por parte del Arzobispo Castrense.

Monseñor Juan del Río visitó las instalaciones gaditanas este jueves, incluyendo una conferencia católica para los trabajadores del centro, de unos 45 minutos de duración,que se desarrolló en el comedor a partir de las cuatro de la tarde.

El malestar es palpable entre los militares y empleados del Cefot 2 de San Fernando. “Nos obligaron a quedarnos a todos ampliando el horario de trabajo, incluso a los que tienen reducción de jornada desde hace años les obligaron a quedarse por fuerza”, señala uno de los trabajadores del centro cuyo nombre prefiere mantener en el anonimato.

En ese sentido, añade que “ha venido el Arzobispo Castrense y nos ha dado una charla religiosa total, cuando eso es ilegal por la Constitución“.

Quizá las autoridades militares sospechan que se están perdiendo los valores tradicionales también entre los soldados.

Pero no todo fue malo, al menos pudieron recibir el sermón con el estómago lleno:

y para que se quede la gente se ha programado como extendida para poder dar de comer al personal sin coste para ellos.

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El Ejército del Aire defiende a Rajoy y a la monarquía contra un cabo

Imagen de Chairman of de Joint Chiefs of Staff

Fuente:  El País.

A muchos el término justicia militar no nos suena bien.  Huele a rancio, a anacrónico y a muy parcial.

El caso que nos ocupa es el de un cabo al que quieren expulsar del Ejército del Aire porque, supuestamente, ha realizado los siguientes hechos:

El perfil de Facebook ya ha desaparecido, pero en 2015 un tal Juanito Ávila estuvo, como tantos otros internautas, comentando la actualidad política española. Varios de esos comentarios, en algún caso enlaces de YouTube compartidos en su muro, le han costado a un cabo del Ejército del Aire un procedimiento sancionador por falta muy grave. El instructor propone que sea castigado con la resolución de compromiso, es decir, con la expulsión. La Fuerza Aérea cree que ha incumplido el deber de fidelidad a la Constitución y ha emitido públicamente expresiones contrarias al presidente del Gobierno y otros ministros y a la Corona. El régimen disciplinario de las Fuerzas Armadas prohíbe mostrar preferencias políticas.

Como se ve, la libertad de expresión en las Fuerzas Armadas no existe.  Y menos aún si se trata de opinar sobre la superioridad, monarquía incluida.

Las pruebas son especialmente contundentes:

El procedimiento, a cuya documentación ha tenido acceso EL PAÍS, se basa en varias capturas de pantalla y en el testimonio de otro militar

El compañerismo tampoco existe en las Fuerzas Armadas, sobre todo si se trata de defender a la superioridad, monarquía incluida.

¿Le habría denunciado el mismo teniente si las presuntas ofensas fueran contra un presidente de la República o contra un jefe de gobierno de izquierdas?  Je, je.

Del peligro de opinar en las Fuerzas Armadas también dan la prueba palpable:

En otras se enlazan noticias de prensa, como “El sueldo del Gobierno subirá cuatro veces más que las pensiones”, o “Rajoy dilapida la ‘herencia recibida’ y saquea 25.000 millones de la hucha de las pensiones”

Sin duda el cabo puede ser considerado como antisistema y tildado de caboflauta.  Sobre todo si tenemos en cuenta la amplísima difusión que tenía su perfil de Facebook:

Otra de las imágenes muestra que el usuario, que tiene 14 seguidores y no menciona cuál es su profesión, ha compartido un vídeo titulado “La monarquía es innecesaria”

Contra ataques de este tamaño es lógico que tiemblen las instituciones. Y si no, fíjense en David apedreando a ese Goliat grandullón y antidisturbios.

Pero volvamos al tema de la justicia militar, que en el siguiente párrafo queda claro que será muy militar, pero poco justa:

Durante la instrucción, el cabo J. F. A. negó ser el autor de esos comentarios, incluso tener cuenta de esta red social. Su mujer, que declaró dos veces, testificó que fue ella la que creó la cuenta y comentó las noticias desde el portátil que compartían ambos. El instructor no la cree. Su declaración es “inverosímil e inconsistente”, señala en la propuesta de resolución. El instructor reconoce que no llegó a pedir a Facebook que identificara los registros de servidores del correo electrónico asociado a la cuenta “por imposibilidad legal”. Y señala que su conclusión sobre la autoría se basa en “pruebas indirectas o indicios”.

Pero, claro, como prima el concepto de escalafón, más sabrá el juez instructor, oficial por los cuatro costados, que un cabo y su esposa y más podía su previa sabiduría que los propios testimonios de ambos.

¿In dubio pro reo (ante la duda, a favor del reo)?. Fruslerías.  Para qué, si existe el escalafón militar que aclara todo de manera automática y fácil.

El caso, en primera instancia, fue archivado:

Inicialmente la denuncia del teniente de la base de Torrejón, que derivó en un expediente administrativo, no tuvo consecuencias. Un comandante de la base investigó el caso y concluyó que no se había podido comprobar si la falta disciplinaria —entonces se consideraba solo grave— la había cometido J. F. A. “Puede ser cualquier usuario el que esté detrás de ese perfil”, escribió en el informe de archivo. “De la documentación aportada así como del resto de diligencias practicadas […] se obtiene que no existen motivos suficientes para acusar […] ya que una página en la citada red social se puede hacer con el nombre que se quiera y no se puede tener […] la seguridad de la autoría de los hechos”, añadió.

Pero, el general jefe de la base aérea de Torrejón remitió el caso al Mando de Personal que abrió expediente disciplinario.  Parece ser que el general jefe de Torrejón incluyó en el expediente dos datos relevantes:

menciona que al cabo se le está instruyendo un expediente para determinar sus condiciones psicofísicas, es decir, para valorar si ya no cumple las condiciones necesarias para el servicio y si tiene derecho al retiro, que significa cobrar una pensión de 750 euros mensuales hasta su jubilación. Tras recordar que el cabo “actualmente no ocupa destino”, acuerda archivar el procedimiento previo y remitir los antecedes al Maper.

Y aquí parece que está la nueva clave del caso, el acoso entre compañeros, eso que en las películas de guerras nos venden como sacrosanto e inviolable, la confianza ciega en el compañero, el apoyo sin restricciones, el no dejar atrás a nadie:

Tanto para la esposa de J. F. A. como para su abogado, ahí radica la clave de la reapertura de un caso que ya había sido archivado por un instructor por falta de pruebas. “Se están dando prisa por eso. Quieren que se vaya a la calle con una mano delante y otra detrás”, asegura la mujer del cabo. Según su relato, el militar que dio el parte contra su marido y el capitán que declaró en el procedimiento son amigos y tienen una mala relación con él. “Es un caso claro de acoso que ha provocado una depresión y ataques de ansiedad a mi marido. No tienen ninguna prueba contra él, ni un correo ni nada que demuestre que eso lo escribió él”, añade. Ese supuesto acoso nunca fue denunciado. “Ahora él se arrepiente de no haberlo hecho”, dice la mujer.

Como se ve, o las películas son mentira, o los valores de compañerismo que dice enseñar lo militar son mentira.

¡Ah, será por eso! Ahora recordamos las razones por las que hicimos objeción de conciencia al servicio militar.

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El mal trato del Ministerio de Defensa a los soldados

Imagen de la Presidencia de la República Mexicana

Imagen de la Presidencia de la República Mexicana

Fuente:  Público.

En los institutos de enseñanzas medias, en las universidades, en los foros para encontrar empleo, se publicita el oficio militar como una forma de ganarse la vida de modo aventurero y con futuro.

Sin embargo, la verdad dista mucho de la propaganda del Ministerio de Defensa.  Por un lado, hace poco comentábamos lo mal que trata Defensa a sus propios discapacitados.  Por otro lado, hoy nos ocupamos del trato, general, a sus soldados.

Lo denuncia la Asociación de Militares de Tropa y Marinería (AMTM), que comenta que

  • Tienen prohibida la sindicación, por lo cual se encuentran con graves dificultades a la hora de realizar reclamaciones
  • No pueden acogerse a la Ley de Carrera Militar que sólo afecta a oficiales y suboficiales, dejando en tierra de nadie a los 80.000 soldados y que tienen que abandonar las Fuerzas Armadas cuando cumplen 45 años.
  • Esta discriminación por edad no existe en la Guardia Civil ni en la policía.
  • La Ley contempla que se tiene que facilitar la reinserción laboral de tropa y marinería con formación que deben impartir las Fuerzas Armadas.  Pero no se está haciendo, por lo que el Ministerio de Defensa está haciendo dejación de funciones y perjudicando a sus soldados.
  • Así, los soldados se van a la calle con una paga de 600 € no contributivos, que no valen para la jubilación y tienen que pagarse su propia seguridad social, si quieren tener asistencia.
  • AMTM denuncia que a los generales no les interesa tener soldados bien formados, una tropa empoderada que pueda poner pegas a determinadas situaciones cuando se les dan órdenes sin validez o ilegales, o cuando abusan de su autoridad (abusos a los que, dicen, están acostumbrados algunos mandos).
  • También explican que se están dando cada vez más quejas por parte de los soldados porque están perdiendo el miedo.

Como se ve no existe ese futuro halagüeño en las Fuerzas Armadas, más bien parece un pozo sin fondo, un pan para hoy y hambre para mañana.

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El trato del Ministerio de Defensa a los discapacitados

Imagen de Landahauts

Imagen de Landahauts

Fuente:  Diario Militar.

A todo joven en paro los militares le animan a alistarse. Una de sus razones es que Defensa siempre les cuidará, que nunca les abandonarán, como en la propaganda de  las películas yankis de marines.

Sin embargo, parece ser que la realidad muestra una cara mucho más horrible, al menos con parte de los militares, aquellos que sufren cualquier tipo de discapacidad en el desarrollo de su trabajo en filas:

Lo que han vivido los discapacitados militares en las Fuerzas Armadas ha sido un silencioso genocidio laboral. Fueron, y todavía son, poco a poco exterminados del mundo militar en un comportamiento infame y execrable. Para tal genocidio laboral ha sido necesaria la participación de la cúpula militar en su totalidad; el respaldo de los jurídicos militares, cuando no su asesoramiento, sus susurros al oído; la ejecución por parte de la medicina militar en los infames tribunales médicos; y la connivencia de los partidos (PP y PSOE) y los políticos (Bono, Alonso, Chacón y Morenés, junto a portavoces de Defensa como López Garrido -PSOE- o Vicente Ferrer -PP-).

Según la noticia

Las víctimas han tenido que pasar por un verdadero calvario y se cuentan por miles entre 2006 y 2015 (según OATM): 4.259 militares expulsados por expedientes psicofísicos (de los que 675 fueron militares con más de 6 años de antigüedad por resoluciones del contrato de larga duración y 3.584 militares con menos de 6 años de antigüedad por no renovaciones del compromiso inicial por lesión). Sabemos que los militares de tropa redujeron su número en casi 10.000 efectivos desde que llegó la crisis y sabemos, por tanto, que los discapacitados militares, la kafarna o la escoria, que diría un buen militar, uno de los patriotas, fueron los que asumieron el grueso de la política de reducción de efectivos.

La actuación del Ministerio de Defensa ha estado perfectamente orquestada y ha contado, como no podía ser menos, con su base legal correspondiente:

Como en la mayoría de los casos, en la expulsión de los discapacitados se cumple un patrón. La clave, jurídica, se encontraba en asignar una discapacidad inferior al 25%, un 24% como máximo, lo que suponía la expulsión del militar discapacitado en cuestión con una bajísima indemnización (menos de un año de trabajo) en lugar de una pensión de por vida. La situación llegó a un extremo que la argucia legal no solo valía para expulsar a los discapacitados que no podían continuar sus labores en las fuerzas armadas, sino para reducir el número de efectivos de tropa para desahogar los presupuestos y que estos despidos pudieran sostener el excedente de oficiales y los privilegios como los campos de golf o las residencias de veraneo para oficiales.

¿Entrega, compañerismo, solidadridad?  Todos estos valores están muy lejos de lo militar, sobre todo, de la cúpula militar, ya sea civil o uniformada.

Que lo tengan en cuenta l@s jóvenes que se ven atraídos por los cantos de sirena militares.

¿Continuará esta política la nueva ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal?

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De eso que se encargue su madre

Veh%C3%ADculo+T%C3%A1ctico+militar++Abir+M-462+de+la+caballeria+del+Ejercito+de+Colombia

Landahlauts

Fuente: Público

Nos refiere Público un caso que ilustra de maravilla la particular lectura de los derechos que mantiene el Ejército respecto de los soldados.

En concreto se trata de la denegación de la petición de un cabo que ha solicitado que le destinen a una unidad cercana al domicilio de su unidad familiar para poder ejercer los derechos de conciliación que al menos en el papel le pueden corresponder.

El cabo, al parecer, tiene dos hijos, uno con un trastorno de la personalidad grave e invalidante. La pareja del cabo, además, se encuentra en tratamiento psicológico.

Nada más lógico que querer conciliar su trabajo con sus necesidades familiares. Pero no lo entiende así el ejército, que le ha denegado repetidas veces la solicitada conciliación por ser incompatible con su situación militar.

Para mayor brutalidad, una de las contestaciones que ha recibido, dice Público, por escrito dice que “para eso ya está su madre” (de los hijos). ¿Cabe una denegación más brutal e insensible? ¿No denota una visión machista de la vida, incompatible con el mundo en que vivimos, tal contestación?

Al parecer la conciliación de la vida familiar es también uno de los vicios de la vida civil que uno debe dejar a la puerta del cuartel, lo que nos hace, una vez más, lo poco compatible de los ejércitos y los valores civiles.

Pero no es el machismo la única explicación del caso. Al parecer, lo que se le niega al cabo se le admite a un Teniente Coronel, aún cuando se encuentran en la misma situación “administrativa”. La jerarquía parece que, también aquí, convierte en privilegios lo que en el mundo civil son derechos para todos.

Según parece el caso del cabo no es excepción, sino norma. Y es que, efectivamente, los derechos quedan aparcados a la puerta de los cuarteles. Tal vez derechos y cuarteles no concilian bien. Y eso es un peligro para la sociedad.

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Suicidios en la Guardia Civil: más de uno al mes y otro más mensual que lo intenta

Imagen de Adrián Fernández García

Fuente:  Público y 20 minutos.

Existe un gran malestar en la Guardia Civil porque se produce en sus filas un suicidio cada 26 días.  En total, desde 1982 ha habido 447 muertes, con una media de 14 agentes muertos al año.  Y todo ello gracias a que no lo consiguieron 401 guardias más, que sí que lo intentaron.

Parece claro que las autoridades del Ministerio del Interior quieren ocultar la gravedad de problema y no confeccionan estadísticas militares sobre suicidios, lo cual nos parece un grave caso de manipulación informativa:

El 13 de mayo fue el día elegido por Guardia Civil para conmemorar en Toledo el 172 aniversario de la creación del cuerpo. El encargado de organizar los actos de la celebración era el capitán psicólogo N.G.C., de 48 años y padre de dos hijos. El mismo día del evento y ya en las instalaciones de la Comandancia, el guardia civil tomó su arma y se quitó la vida.

El suceso fue denunciado por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la principal unión de agentes del cuerpo, que fue criticada duramente por ello por el delegado de Gobierno de Castilla-La Mancha, José Julián Gregorio: “Es muy indignante que se hable de algo que se está investigando y cuando la persona en cuestión está todavía en el tanatorio”.  La AUGC respondió al delegado de Gobierno preguntándose si también le parecía muy indignante que el suicidio de agentes “siga siendo un drama oculto en el cuerpo, dada la reiteración de sus responsables a la hora de negar esta negra evidencia“.

No existe una base de datos oficial sobre el tema.  Tampoco sobre los suicidios de los soldados en los tres ejércitos, es decir, también el Ministerio de Defensa oculta esta situación.  Pero la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) está intentando recabar datos por otros medios:

Ante la falta de una base de datos oficial, la AUGC elaboró su propio informe sobre el suicidio de guardias civiles con información obtenida gracias a preguntas parlamentarias realizadas por distintos partidos políticos, datos facilitados por la Dirección General del cuerpo e información de la prensa. La investigación concluyó que más de 450 guardias civiles se han quitado la vida desde 1982. La tasa de suicidios en el cuerpo fue de 11,2 suicidios por 100.000 en 2014, por un 8,42 del resto de la población.

La diferencia entre los suicidios en la benemérita y el resto de la sociedad es muy grande para pasar desapercibida. Más de un suicidio al mes es un dato al que habría que dar importancia.

“En algo más de 30 años han fallecido por suicidio más del doble de personas que por atentados de ETA, la organización terrorista más activa en la historia de nuestro país”.

La propia AUGC propone soluciones para este drama:

Una de ellas sería la creación de un protocolo de supervisión y asistencia psicológica “absolutamente externo a la Guardia Civil, ajeno por tanto a la cadena de mando”. “Es evidente que el tratamiento dentro de un sistema sometido a las jerarquías militares no resulta fiable ni eficaz en estas situaciones”, enfatizan la asociación, formada por unos 31.000 afiliados de un total de 68.000 agentes.

Y otra vez nos encontramos que la cadena de mando militar no funciona convenientemente, ahora en un aspecto humano y que interesa a sus propios cuadros.

Otra de las medidas es impedir que, por norma general, los guardias civiles dispongan de su arma las 24 horas del día, en vez de guardarla en armerías controladas. Esta facilidad de acceso a un arma de fuego aumenta significativamente el riesgo de suicidio, tal y como varios estudios alrededor del mundo han concluido, recoge el informe de AUGC.

Es decir, las armas no son buenas ni para quienes las portan.  Razón de más para abolirlas.

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El ejército israelí reprime a una ONG de veteranos militares

Fuente:  Público.

Cómo será de inhumano el militarismo en Israel cuando hasta los propios militares lo denuncian desde hace años.

La organización no gubernamental Rompiendo el Silencio (Shovrim Shtika) ya no podrá acudir a las actividades de puertas abiertas que realiza el ejército. Así lo ha ordenado el ministro de Defensa, Moshe Yaalon, a través de las redes sociales, una medida que pretende apartar del sistema a este grupo de veteranos israelíes que durante once años han denunciado los abusos de los soldados en los territorios ocupados.

El argumento:

“hipocresía y falsa propaganda contra los soldados del ejército y el Estado de Israel en el marco de una campaña de deslegitimación” internacional.

Con todo ello, lo que ha logrado el Ministro de Defensa de Israel es que nos interesemos por Rompiendo el Silencio.  Si diésemos la palabra a la otra parte, a Rompiendo el Silencio, encontraríamos vídeos como

 

O, también esta serie de siete vídeos cortos hechos en una charla realizada en Sevilla:

 

 

 

 

 

 

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¿MIlitares que participaron en la guerra en Afganistán abandonados?

Portada del libro de Fernando de Oyarbide.

Portada del libro Al otro lado del silencio

 

Fuente: El Confidencial Digital.

Según informa El Confidencial Digital, más de 100 militares españoles que participaron en las operaciones de injerencia militar en Afganistán y que sufrieron lesiones de guerra graves, se sienten abandonados por el Ministerio de Defensa.

Al parecer, a su regreso a España, el Ministerio ha pasado de ellos y ni siquiera les ha reconocido las pensiones por invalidez que serían de rigor, o el pase a la reserva en otros casos, pues entiende que dado que la misión en Afganistán no era una guerra, sus heridas deben ser catalogadas como “accidentes” y “en operaciones de paz”, con lo que no hay derechos.

Al volver, estos soldados, parece ser, eran considerados no aptos para el servicio por sus heridas o secuelas, y por tanto apartados del ejército, sin ningún tipo de miramiento, de modo que se quedan, literalmente, con el culo al aire.

Nos parece una barbaridad y un cinismo casi insuperables.

Pero por otra parte pone de manifiesto la esencia de los ejércitos. Ojalá quite la venda de los ojos a esos aguerridos y enfervorecidos militares españoles que se marchan a las guerras que otros les preparan sin el mínimo de autocrítica y creyendo que van a cumplir alguna misión noble.  Ya ven la nobleza, de cabo a rabo, de las operaciones militares en el exterior de España: ni el propósito era bueno, ni la ejecutoria tampoco y el final de traca.

Todo esto lo denuncia, como decimos, un libro llamado “Soldados de Afganistán. Al otro lado del silencio”, de autoría de Fernando Oyarbide que, al parecer, sigue la saga de pequeños libros de militares o allegados sobre la opaca práctica de los ejércitos españoles.

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