Archive for democracia participativa

¿Y si el ejército ocupa Cataluña?

Imagen de Oisin Prendiville

Fuente: Vegamediapress

Hemos encontrado un delirante artículo del ex-coronel Martínez Inlgés, en el que, amén de múltiples improperios que no son de nuestro gusto, explica una tesis que, según él, está elaborada por una especie de conjura político militar en la que estarían metidos tanto políticos actuales como miembros del ejército.

Comencemos por aclarar que nos parece un delirio y no creemos que tenga mucha base. De hecho no ofrece pruebas ni datos que permitan seguir el hilo del plan. Pero la mera hipótesis de que pudiera darse una reacción del ejército y de la élite más españolista, sea ésta u otra, ante una agudización del proceso de ruptura catalán, nos lleva a una pregunta ¿Y qué haríamos si eso ocurre?¿Qué haríamos si el ejército o cualquier otra cosa promueve una intervención militar y autoritaria para imponer su voluntad a ese proceso?

Dice, textualmente, Martínez Inglés que

Por ello, y sin remilgos  de ninguna clase, me atrevo a afirmar (y afirmo) que en las altas esferas de las Fuerzas Armadas españolas (JEMAD, Jefe del Estado Mayor de la Defensa; JEME, Jefe del Estado Mayor del Ejército; JEMA, Jefe del Estado Mayor del Aire y AJEMA, Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada) existen ya planes elaborados, con el conocimiento y la total complacencia del Ejecutivo del señor Rajoy, para intervenir con rapidez, contundencia, nocturnidad y desprecio absoluto por las formas democráticas, en Cataluña si llegado el mes de octubre del presente año la plana mayor del independentismo catalán no ha dado marcha atrás en sus propuestas de separarse de España y siguen con su idea de celebrar un referéndum a primeros de Noviembre.

Y continúa detallando un supuesto plan de acción:

Los planes, según los datos de que dispongo provenientes de fuentes castrenses de toda solvencia, pasarían por ocupar, no más tarde del 20 de octubre de 2014, por sorpresa, de noche y a cargo de unidades de elite del Ejército español (Paracaidistas y Legión), todos los centros del poder político y partidario tanto en Barcelona como en el resto de capitales de provincia de la Comunidad catalana, al tiempo que se decretaba el estado de excepción en toda Cataluña y se dejaba fuera de la ley al actual Gobierno de la Generalitat. El Gobierno del señor Rajoy, una vez terminada la operación nocturna (sobre las ocho de la mañana del día “D+1”) daría cuenta urgente al Congreso en una sesión Plenaria de las Cortes españolas, facilitando toda clase de explicaciones al pueblo español y prometiendo una rápida y “democrática” salida al conflicto.

Insistimos que no le vemos mucho recorrido a la opinión del ex-militar, pero con todo, nos pone ante un ejercicio teórico que conviene estudiar desde la pregunta siguiente: ¿Cómo reaccionaríamos? ¿Cómo reaccionaríamos como antimilitaristas?¿Cómo reaccionaríamos como ciudadanos responsables?

Desde nuestro punto de vista, la mera posibilidad de que un ejército cualquiera pueda ejecutar un plan de ocupación violenta del poder, en cualquier sociedad o parte de cualquier sociedad, implica una maldición y explica la última ratio del poder que otorga a los militares tales capacidades. La mejor defensa de una democracia se corresponde, a nuestro juicio, con desprenderse de los aparatos violentos y de los mecanismos de imposición violenta, como es el caso de los ejércitos y por promover relaciones humanas justas y basadas en la seguridad humana. Es un camino complejo y largo, pero debemos recorrerlo sin descanso, porque la ensoñación de Martínez Inglés tiene una enseñanza verdadera: los ejércitos pueden imponer sus opiniones, o las de aquellos a quienes defienden, frente a todos los demás.

En el caso concreto en que el ejército interrumpiera un proceso político como el catalán, donde los propios políticos de turno están desbordados por un movimiento desde abajo de construcción de nuevas reglas de juego en Cataluña y, por conexión, en el resto del estado, deberíamos oponernos al ejército y a la clase política que lo aupara de forma contundente, organizada, generalizada, mediante la desobediencia y la práctica de una política noviolenta de instituciones paralelas tendente a desbordar a los golpistas y a impedir que las fuerzas políticas de todo signo se les junten.

Lo cierto es que lo que ocurre en Cataluña, si se entiende como un proceso de deliberación de una sociedad que ha desbordado a la casta política, por mucho que ésta quiera canalizarlo y constreñirlo ya sea en un sentido nacionalista o españolista, es parecido a lo que ocurre en otros lugares del Estado y del mundo. La gente quiere tomar el protagonismo de su propia política, desprecia a la casta extractiva que nos manipula, y exige cambios radicales.

La apuesta es por otra política, por otro modelo, por otra sociedad y sólo en parte puede entenderse como un proceso separatista, tal como dice el discurso tradicionalista de los militares y políticos españoles.

Si ocurriese la intervención del ejército habría que actuar como ante un golpe de estado, salir, noviolentamente, a las calles, hacer desobediencia civil.  Entonces seríamos considerados enemigos de la patria y nuestra legitimidad se enfrentaría a su manipulada legalidad.

Que nos echen a las policías, a los espías, a los militares para atajar las expectativas de igualdad, de justicia, de libertad, de derechos no es una buena noticia, pero sin embargo desenmascara el papel del militarismo y nos deja la opción de la lucha social noviolenta contra sus imposiciones.

Tampoco nos parecería bien que luego, a última hora, saliese el rey, o el príncipe o cualquier otro alto mando militar, para echar una bronca a los golpistas y volver al status quo actual.  No son ellos quienes deben controlar al ejército.  En nuestra opinión es la sociedad quien debe hacerlo.

Nosotros optamos por el control del militarismo hasta que este vaya desapareciendo en una sociedad alternativa y noviolenta.  Ahora no se controla desde el Parlamento lo que hacen los militares.  Existe una Comisión de Defensa en el Congreso que no pregunta por lo más básico del planeamiento militar, a la cual no se le da verdadera información sobre las actividades y gastos de los ejércitos.  Así, ¿cómo nos extraña que un ex-coronel diga que sabe de fuentes militares que hay planes hechos por toda la cúpula militar del Estado para tomar Cataluña antes de que puedan decidir democráticamente su futuro?  Porque, si estos planes se están confeccionando, podemos hablar de terrorismo de estado.

Algunos dicen que los ejércitos no están para realizar actos violentos contra eventos democráticos.  Sin embargo, su función, aunque no lo queramos, es precisamente esa, ser garantes del inmovilismo más rancio.  Nosotros defendemos que un mundo democrático no puede contar entre sus instituciones una que promueva la violencia y la obediencia ciega.

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Utopías necesarias

El pasado 2 de Febrero participamos en un programa de radio en el que se quería poner en valor el juego de disidencias, de prácticas y luchas sociales alternativas y de utopías que se llevan adelante en el Estado.

Por supuesto a las que tuvieron voz en aquel programa se pueden sumar legítimamente otras muchas.

En todo es llamativo el grado de coincidencia en las aspiraciones de liberación y de nuevo horizonte de sentido que las diversas luchas y utopías plantean.

Os invitamos a escuchar aquel programa y a entrar en diálogo con las utopías necesarias en el siguiente podcast:

Taller sobre defensa en la UE

primarias

El próximo sábado 25 de Enero, de 10 a 13,30, llevaremos a cabo un taller sobre política de defensa en la UE, con el objetivo de ofrecer datos sobre el militarismo y la política de defensa de la UE y de aportar criterios para construir de forma colaborativa y horizontal una propuesta alternativa de defensa basada en la desmilitarización de la misma, la noviolencia, la cooperación y el proceso de transarme para conseguirlo.

El taller se realiza por invitación de Hontanares Arranz Peña, una activista del 15M que se presenta a las elecciones primarias de Equo, y con la participación de otros participantes en este proceso.

Esperamos poder ampliar el conocimiento de las propuestas de defensa antimilitaristas a todas las propuestas políticas que quieren ofrecer una alternativa transformadora al orden mundial vigente y aspiramos a que alguna de ellas participe de esta visión y la incluya en sus hasta ahora poco sólidas agendas políticas al respecto.

Taller sobre transarme con el 15M

El próximo sábado 25 de enero, de 18 a 21 horas, y en la C/ Batalla de Belchite 17, de Madrid llevaremos a cabo un taller sobre transarme enfocado a la gente que trabaja en grupos de trabajo y comisiones del 15M de Madrid.

El taller es continuación del realizado en Noviembre de 2013 y pretende reflexionar para profundizar en los contenidos del transarme y llevar propuestas y campañas concretas a los grupos de trabajo.

España es un país sin libertad, según la OSCE

Fuente:  elpajarito.es

Aunque el artículo es un poco antiguo:  inicios de diciembre de 2013, recomendamos su atenta lectura y reflexión posterior.

Vivir el día a día de intentar participar en la política española de manera alternativa nos inmuniza para muchas cosas.  Sin embargo, cuando se ve lo que opinan de la situación política española desde fuera, en este caso la OSCE, Organización para la Seguridad y Cooperación Europea, suponemos que con el sosiego y el distanciamiento que promueve la lejanía, nos paramos a valorar que, realmente, la cosa está muy negra:

España es el único país del mundo que no admite la inspección internacional de la Organización para la Seguridad y Cooperación Europea (OSCE) sobre su curioso régimen de monarquía de partidos o partitocracia, lo que le ha llevado a incluirla en la “lista negra” de países con libertades restringidas, donde figuran Serbia, Bosnia-Herzegovina, Rusia, Bulgaria, Albania, Azerbaiyán, Uzbekistán, Kazajstan y Kosovo. Mientras condena a España, la OSCE valora los avances democráticos producidos en Turkmenistán, Afganistán, Moldavia, Kazajstan, Bielorrusia, Azerbaiyán, Ucrania y Montenegro en política penitenciaria, fronteriza, judicial, industrial, libertad de prensa, propiedad intelectual, violencia de género y medio ambiente, según la relación de los comunicados de condena similares a los que han tenido al régimen español como protagonista.

Existe siempre el manido argumento de que aplicamos las normas conforme lo hacen los países de nuestro entorno.  Sin embargo:

Por el contrario, Grecia, Italia, Portugal, Suiza, Reino Unido, Estados Unidos, Croacia, Hungría, Italia, Moldavia, Polonia, Serbia, Eslovaquia y Ucrania sí han permitido a la OSCE inspecciones de diplomáticos independientes en calidad de observadores para vigilar si se dan las condiciones democráticas en torno al derecho de reunión y manifestación de sus compatriotas.

En la OSCE no dan crédito:

El embajador Lenarcic recuerda que España se comprometió ante la comunidad internacional a garantizar la libertad de reunión y el control internacional que lo verifique debe estar siempre preservado.

Con la llegada de un nuevo Gobierno del PP y la alianza estable con el PSOE en cuanto al régimen monárquico se refiere, lo único que ha podido verificar la OSCE es que “este cambio es sorprendente”, pues antes las autoridades diplomáticas podían comprobar el estado de las libertades en España “con buena cooperación” y ahora no pueden, ya que sus representantes son expulsados.

(…) en efecto en su plantilla figuran los seis observadores expulsados de España: Omar Fisher, Irina Urumova, Aleksandra Dloubak, Bartlomiej Lipinski, Marcin Jezulin y Yevgenia Aretisova.

En resumen, en el exterior miran con asombro cómo nos vamos metiendo en maneras cada vez más autoritarias, y nosotros diríamos que a raíz de la crisis económica y política que nos atenaza la deriva hacia lo peor de nuestros propios demonios se agudizan.  Todo ello nos debería hacer pensar y reaccionar.

Figaró, el asamblearismo de un pueblo

Fuente:  eldiario.es

Figaró es un pueblo de la provincia de Barcelona con poco más de 1.100 habitantes que destaca por su asamblearismo:

El alcalde en cuestión se llama Lluc Peláez y no tiene ninguna duda de que esta es la mejor fórmula para gestionar la alcaldía de Figaró-Montmany, un municipio de poco más de 1.100 habitantes de la provincia de Barcelona. Pelàez forma parte de la Candidatura Activa del Figaró (CAF), una agrupación de electores que un buen día decidieron prescindir de los partidos políticos y organizarse. Las primeras elecciones a las que se presentaron fueron las municipales de 2003 y, desde entonces, gobiernan el pueblo. Al principio lo hacían en minoría, gracias a un acuerdo con CiU, pero con el paso de los años, las experiencias de democracia participativa se han ido consolidando y en las elecciones de 2011 consiguieron la mayoría absoluta. Desde entonces, gobiernan solos, con todo el pueblo.

Explica que:

Nuestro objetivo era, desde el principio hacer una democracia participativa, reglamentarla y cumplirla

Y que lo que más les ha llamado la atención es:

ver cómo la gente del pueblo se ha ido implicando cada vez más

Es decir, que el asamblearismo no es una entelequia, y menos en el mundo municipal, que no es una cosa de locos, ni imposible, ni de gente absolutamente implicada.

Cierto que requiere un método, un respeto, una implicación, una colaboración;  pero es posible y deseable.  Así lo demuestra la gente del pueblo de Figaró.

Pueden ser asamblearios y participar hasta los niños:

Aunque la participación en las diferentes decisiones es de todos los segmentos de la población, el alcalde se siente especialmente orgulloso de la implicación de los niños. Con la colaboración de la escuela, el Ayuntamiento ha creado un canal con las familias a través de los niños. Desde la escuela ponen en marcha procesos participativos con los alumnos que, cuando llegan a casa , lo consultan con sus padres. “Ahora sentimos como los niños hablan del bien común y de intentar mejorar el pueblo”, explica satisfecho el alcalde.

Suponemos que cuando estos niños lleguen a adultos serán gente comprometida, crítica, constructiva, con experiencia en la política.  Suponemos que será más difícil engañarles, que no serán delegadores, que serán solidarios.  Por lo tanto, suponemos que la sociedad en la que ellos vivan será mejor.

¿Habrá problemas, discusiones, tensiones?  Seguro.  Pero posiblemente las gestionarán de manera más creativa y participativa, verán en los conflictos no algo de lo que hay que huir, sino oportunidades de mejorar.

La CAF se presentó a las elecciones con un programa electoral que votaron los vecinos. Después de ganar discutieron con el pueblo, repartido en diferentes comisiones, los puntos del programa y así redactaron el Plan de Actuación Municipal (PAM) de toda la legislatura. Además, cada año se hace una votación donde los ciudadanos pueden escoger a qué se destina entre el 5% y el 10% del presupuesto. En la papeleta hay una lista con una treintena de posibles actuaciones donde se incluye también lo que cuesta cada una

Es decir, la democracia participativa no depende tanto de que falten ideas o participación sino de la voluntad de los políticos de dejar de mangonear y de llevarse prebendas, cambiando hacia el bien común y hacia la participación transparente e igualitaria.

Ya existen las herramientas para hacer que la democracia sea más radical, pero las tenemos que pedir”, añade el alcalde.

Excelente la iniciativa, nos da mucha envidia y, desde aquí, les mandamos nuestras felicitaciones y admiración.

Ahora, arrimando el ascua, un poco, a nuestra sardina, el mundo de la Defensa, nos planteamos si podría ser posible la participación popular transparente en la toma de decisiones, en la planificación de las actuaciones, en la decisión del gasto, en la decisión de qué y cómo queremos defendernos.  Seguramente así podría ser y las herramientas también existan.  Lo único que falta para democratizar el tema de la Defensa son dos cosas:  voluntad política y voluntad popular.  Es, por lo tanto, imprescindible inventar y aplicar, desde abajo, una nueva cultura de Defensa para lograr la soberanía ciudadana en temas de Defensa.

Doce propuestas para luchar contra la Ley de Seguridad Ciudadana

Fuente:  eldiario.es

La Ley de Seguridad Ciudadana pretende cargarse la política en la calle, las protestas ante las leyes injustas, las protestas contra las situaciones injustas (desalojos de viviendas, estafas bancarias, campos militares, etc.).  Pretende que todo aquel que quiera hacer oír su voz no lo haga porque va a ser golpeado por la policía, llevado a juicio y multado.

Su idea última es que como muchos jueces se niegan a condenar a los que protestan en la calle alegando que no es ilegal la sanción, ahora quieren convertir todas estas alegalidades no en delitos sino en faltas con una carga económica para cada una de ellas.  Han pensado que si nos tocan el bolsillo y comienzan los embargos se acabarán las protestas, dada la época de carestía que vivimos.

Ante esta situación, ¿qué se puede hacer para seguir siendo insumisos a las injusticias?:

Desde luego no es la primera vez en la historia que la política -esto es, la activación de la gente para discutir y decidir sobre la vida en común- se encuentra amenazada: dictaduras, regímenes autoritarios y leyes represivas, gestión policial de los espacios, etc. ¿Qué hacer, cuando la confrontación abierta y frontal no es posible o no es la mejor opción (porque es inútil, porque produce desánimo y enronquece la voz, porque sólo acarrea una espiral de heridos, detenidos, etc.)?

En otras situaciones, muchas veces infinitamente más duras que la nuestra, la gente se las ha ingeniado para desactivar leyes y situaciones represivas desde las sutilezas de la inteligencia y la imaginación. Aquí te proponemos doce historias de acciones que pueden ser inspiradoras hoy, para desobedecer la nueva Ley con humor, belleza, movilidad y un poquito de camuflaje.

El artículo nos presenta doce propuestas que, ante todo, nos hacen pensar que sí hay alternativas y que es necesario recurrir a la imaginación, al humor, buscar flecos en la ley y ser mucho más creativos (todavía) para seguir protestando y seguir compartiendo y llevando a cabo políticas alternativas en estos tiempos oscuros.

Parece ser que no querían poner en el titular el número 13, quizá por lo del mal fario, o porque es un añadido posterior a la traducción del artículo, y al final, que recomendamos encarecidamente que leáis y disfrutéis, nos ofrece un link para seguir disfrutando, esta vez nos llama poderosamente la atención el lema:

antes éramos invisibles, ahora somos reflectantes“.

Visitar esta página es esbozar una sonrisa continuada porque parece que protestan y se divierten.  O se divierten y protestan, no sabemos.  Además nos aportan la idea de los reflectocubos (una especie de nuevo arma noviolenta de los manifestantes).

Morenés se queja de nuestra “conciencia de defensa”

Mafalda+in+San+Telmo

Fuente: Revista Española de Defensa. 

La revista de propaganda del Ministerio de Defensa del mes de diciembre de 2013 hace una entrevista al Ministro de Defensa español en la que éste repasa y refuerza todos y cada uno de los tópicos de nuestro rancio militarismo, afirmando que necesitan más admiración y más pasta.

Este mantra de nuestros ministros del ramo no resulta muy novedoso, pero no queremos dejar de comentar uno de los aspectos que más cabrea a nuestros políticos militares: la falta de cariño, la falta de “conciencia de la defensa” que tenemos, disolutos y olvidadizos como somos, y que se traduce en lo reacios que somos a que gasten más.

Dice Morenés

El ciudadano opina en las encuestas que las Fuerzas Armadas son una institución creíble y respetable, pero cuando luego le preguntan: ¿de dónde recortaría usted?, dice: en defensa. Esa extraña manera de entender las cosas es muy propia de nosotros; se respeta a una institución, pero si no existe tampoco pasa nada.
Es una actitud muy irresponsable, no solo de la sociedad, sino también de la clase política, que debería entender que en sus mensajes fundamentales tiene que estar la seguridad.

Reconoce el Ministro que los españoles no desean gasto militar. ¿quiere decir que tienen poca conciencia de la defensa, o que tienen una conciencia de la defensa que no pasa por el militarismo?, ¿Es falta de conciencia todo lo que no sea pensar como ellos quieren?, ¿Es irresponsable preferir políticas noviolentas y desmilitarizadas a lucrar los intereses violentos de unos pocos?, ¿En realidad pasa algo si desaparecen instituciones caducas y perniciosas, pongamos por caso el ejército, aunque se nos ocurren otras cuantas?

En lo que se cuela Morenés es en eso de que la casta política no pone toda la carne en el asador para dotar de prebendas y privilegios a los  militares. Si hay una política que goza de continuidad, falta de crítica, opacidad y consenso de la casta política, es la política militar. Todos ellos saben quién les defiende los intereses y el corralito.

¿Cuál es la receta de Morenés para que los propagandistas del régimen nos disciplinen en temas de defensa?.

“señalar el valor de la seguridad y transmitir que es clave para que una sociedad sea capaz de generar libertad, paz, justicia y bienestar. Solo hay que pensar donde se irían, por ejemplo, las inversiones, nacionales y extranjeras, en una situación permanente de desorden social y de inseguridad. Por eso conviene saber que la seguridad tiene un precio y que, además, es un prius a cualquier otro desarrollo de la sociedad”

No podemos afirmar que este pensamiento Morenesiano sea ni original ni brillante precisamente, pero además es que contiene una serie de falacias dignas de enmarcar.

Primera, vincular, como presupuesto de nuestras libertades y de la justicia, la “seguridad” militar. No se nos ocurre un solo caso en el que los ejércitos y el montaje económico y político montado en torno a ellos haya traído ni justicia ni paz, ya sea aquí o en otros lugares. ¿Cuántos Estados han dejado de ser invadidos o de invadir a otros desde que tenemos ejércitos?, ¿Cuánta paz basada en la justicia tenemos ahora que estamos armados hasta los dientes?. Si algo podemos afirmar con todo lujo de ejemplos es precisamente lo contrario de lo que Morenés señala. Tenemos privilegios, quietud, poder, pero seguridad en el sentido de seguridad humana, de mayor justicia, de disminución de la violencia estructural, de mejora del orden mundial, etc. … no. Los ejércitos no sirven para garantizar esa seguridad basada en la justicia.

Segundo, el tema del precio: Es que el montaje de la defensa militar, amen de ofrecer solo protección a los intereses de los que mandan, tiene un precio inasumible. En concreto para 2014 más de 27.300 millones de euros (casi 8 de cada 10 ocultos), una cifra que contrasta con los cuantiosos recortes que padecemos y restringen nuestros derechos en nombre de la supuesta seguridad y la racionalidad del mercado.

Tercero, el temita de las inversiones extranjeras. Según Morenés, un sistema que no tenga la garantía del orden armado detrás, expulsa a los mercados. ¿Quiere decirse que la lógica del modelo capitalista implica dominación y amenaza militar como ratio final?, ¿Es ese un modelo apetecible?. En nuestro criterio hay determinados mercados, precisamente los que son éticamente limpios y viables para el respeto con el planeta, que crecen mejor sin militarismo, mientras que hay otros, depredadores e inhumanos, que prosperan con el militarismo. Si Morenés se refiere a amenazarnos con que se irán los chorizos si no ven un ejército capaz de defender su depredación, nos da una razón de más para preferir otra lógica económica y la desmilitarización de la defensa.

Por otra parte, el argumento de que sólo se invierte donde hay “seguridad militar” choca con la realidad de cada día: ¿Cuántos países inseguros se benefician de nuestra “inversión” en venderles armas y en los créditos que les damos para ello?¿Cuántos se benefician de la “des-regulación” y “des-localización” de nuestras industrias? El caos es siempre bueno para el militarismo y su lógica; la justicia es lo que no le conviene tanto.

En resumen: nos quieren disciplinar con una especie de recetario de palo y zanahoria tendente a que traguemos con el indeseable militarismo que sirve para mantenernos firmes.

Lo suyo es que, en nuestro propio beneficio, desobedezcamos.

¿Se militariza el enfoque de la inmigración y de las fronteras?

Solicitantes+de+asilo+en+Melilla

Fuente: El País.

La actual situación de la inmigración en Europa y las políticas tanto estatales como comunitarias hacia ésta es uno de los test en los que se comprueba la falacia de una Unión Europea basada en los derechos humanos. Para empezar, ni la UE ni ninguno de los países que la pueblan, ha aprobado la Convención Universal de Derechos de los Trabajadores Migratorios y de sus familias y en general, aplican políticas cada vez más restrictivas y escandalosas.

Que la inmigración no es un derecho, sino una especie de condena a la que se ven sometidos millones de seres humanos por la vigencia de un modelo global de violencia estructural es algo que no necesita mucha demostración. Reivindicar políticas que hagan de la inmigración un derecho efectivo pasaría, para no practicar un cinismo etnocéntrico de personas bienpensantes o una especie de paternalismo de tribunos de los nadie, por luchar contra la violencia estructural que impone a millones de personas la inmigración como una, o la única, salida personal, porque tan esencial como el derecho a emigrar debe ser el derecho a no tener que hacerlo.

Desde este punto de vista, la lucha por un Derecho Humano de los Inmigrantes en cuanto tales debe acompañarse de la lucha contra las estructuras de opresión que consolidan el status quo actual y por la transformación radical de las relaciones entre los pueblos.

Pero además la inmigración pone en solfa las promesas de derecho que hacen nuestros estados en su panoplia argumental como legitimación del poder vigente, pues el no respeto de estos a los de fuera, la aplicación de normas de doble rasero y poco respetuosas con la dignidad humana, la preponderancia de las razones de estado y de los intereses populistas y el acompañamiento de instrumentos militares y paramilitares que “militarizan” el abordaje de la inmigración y las fronteras, no hacen sino confirmar que, igual que en otras materias, nuestros honrados políticos y el orden consagrado prometen con una mano lo que quitan con la otra.

Más que de Derecho de Inmigración deberíamos hablar de garantías para poder tener un derecho, y estas garantías incluirían y justificarían en nuestro criterio la desobediencia y la lucha contra las leyes perversas que padecemos en esta materia.

¿Cabe un planteamiento de la política migratoria “alternativo” al vigente?

De momento no se ve otro horizonte claro y lo más que podemos aspirar, según nos dicen, es a un trato “reformista” y menos riguroso hacia los inmigrantes de carne y hueso. De este modo, señala el País,

“Los ministros del Interior comunitarios se reúnen hoy en Bruselas con un programa controvertido que evidenciará el choque de posturas: recomendaciones del Ejecutivo comunitario para abrir los canales de inmigración legal —frente a las medidas represivas—, petición expresa para que acepten a más refugiados sirios y negativa rotunda a la llamada que lanzaron Reino Unido y Alemania para limitar la libre movilidad en la UE.”

Un mejor trato no es en realidad un cambio de política sino una humanización de la política vigente. Un parche que afloja la presión pero que se sitúa en el mismo paradigma global que hace de la inmigración un hecho incómodo y de los inmigrantes que aspiran a entrar en Europa unos tipos a los que hay que retener lo más posible al otro lado de las fronteras.

De ahí que el ejemplo de Lampedusa no haya llevado a los Estados a buscar un efectivo cambio estructural para acoger a los inmigrantes de forma distinta y para cambiar las condiciones que les obligan a marcharse, sino a promover mayor coordinación policial para impedir la salida de embarcaciones con rumbo a Europa, porque las personas en esa política inhumana no importan nada.

Con todo, un cambio en la situación actual sería mejor que lo que ahora tenemos. Se busca incentivar la inmigración legal para provocar un círculo virtuoso allá donde las políticas represivas muestran cómo una mayor represión no hace sino erosionar más la cohesión social, generar conflictividad, impulsar las mafias asociadas a la ilegalidad, consolidar un estado de cosas injusto y provocar un círculo pernicioso. Algo es algo, pero ni así se asume por los ricos europeos.

La política de la Unión Europea mantiene mecanismos indeseables, como son Frontex o el recientemente creado sistema Eurosur, cuenta con un “fondo de retorno” encargado de patrocinar la expulsión (que no el retorno) de los extranjeros, patrocina centros de internamiento carcelario de inmigrantes y aplica directivas restrictivas y unilaterales, sin contar con las condiciones económicas que impone a los países “expulsores”, con la venta de armas a éstos y un sinfín de prácticas que sirven para aumentar la brecha de injusticia de la que somos cómplices. Y eso no va a  cambiar. Más bien, el efecto de las políticas de la Unión acentúa y coordina las políticas militarizadoras de las fronteras y de la inmigración que practican los Estados europeos, los cuales a su vez aplican políticas que hacen de la inmigración un problema de orden público y se niegan a trabajar en las causas propias que generan el estado mundial de desorden y la respuesta migratoria asociada a éste.

Pero ocurre que la gente, con sus decisiones particulares, desborda una y otra vez las respuestas, por más que quieran coordinarse, de las leyes y los Estados, poniendo patas arriba las pretensiones de una política migratoria que está basada en negar el conflicto migratorio en su aspecto estructural y en buscar la calma, no la transformación del mismo.

No esperamos nada bueno del devenir de estas políticas. Nada cambiará si no obligamos al cambio, pues el actual status quo beneficia a quienes ostentan el poder y la fuerza. Sólo la lucha social coordinada y con pretensión de dañar al poder inhumano, llevada a cabo por los nadie y por quienes de verdad queremos hacer algo más que proclamar derechos vaporosos, podrá llevar a cambios eficaces. Un movimiento social de inmigración que luche contra las políticas tanto de los estados expulsores como de el occidente y que luche por un mundo sin fronteras e inclusivo, donde no haya “extranjeros” sino personas, podría servir de aldabonazo a un cambio más radical. Y en esta lucha el antimilitarismo puede también aportar su granito de arena.

¿Aspira el PP a una ley de orden público como la que aplicó Fraga en otros tiempos?

isa+y+kim+jong+II

Fraga Iribarne, fundador del partido que aglutina a la derecha nominal del país, dijo en sus tiempos de Ministro de Gobernación en el gobierno de Arias Navarro, un franquista recalcitrante, eso de “la calle es mía“, prohibiendo a la oposición al aparato franquista heredado por el monarca manifestarse en la calle.

Ahora un ministro de la misma formación inspirada por el tal Don Fragas quiere cambiar la ley de la patada en la puerta de Corcuera (otro ministro con dejes autoritarios de aquí te espero, pero este del gobierno de Felipe González) por una nueva ley que bien pudiera ser llamada la del “ciudadano enemigo”, muy semejante en sus concepciones al enfoque que postuló el derecho penal de autor que imperó en el pensamiento fascista de los años 30.

Según Don Jorge, que es el nombre del ministro de la porra, será perseguido administrativamente todo tipo de acción noviolenta (escraches, sentadas, concentraciones, reuniones, protestas, etc) que se realicen contra la clase política extracitiva o en las inmediaciones del parlamento o de otros lugares donde estos se encuentran, así como todo tipo de resistencia noviolenta a la poli e incluso hacerles fotos.

Es curioso porque el ministro viene a establecer sanciones cuasi-penales por la puerta de atrás y usando el derecho sancionador administrativo, justo para aquellos comportamientos disidentes relacionados con los derechos de manifestación, reunión, opinión, libertad ideológica, etc, que supuestamente basan el orden político vigente y justo en aquellos casos en que el gobierno derechón ha intentado la sanción penal y los jueces han dicho que este tipo de comportamiento no suponen reproche sino ejercicio de derechos.

Don Jorge, por cierto hijo de un militar franquista que fue profesor destacado en la academia militar de Zaragoza en la dictadura, busca un atajo, y dado que considera que la ley es como un trapo, se hace una a su medida y despreciando los principios elementales del orden penal y de los derechos humanos, vuelve sancionable lo que no lo es por sí y lo hace como si se tratara de multas de tráfico, eso sí, de unos importes astronómicos y con el fin represivo de atajar la disidencia y de criminalizar a la sociedad civil activa y no embotada.

La reforma de la ley anti-gente que el gobierno quiere abordar va en consonancia con las medidas reaccionarias que quieren introducir Gallardón, otro de familia ejemplarmente instalada en los tiempos de la dictadura, en el propio código penal, donde también se quiere prohibir y meter en cintura la disidencia y dar una vuelta de tuerca más con la ideología disciplinaria y autoritaria de esta caterva de píos beatos que nos gobiernan con el catecismo de Escrivá de Balaguer en una mano y un atizador de fuegos fatuos en al otra.

En nuestra opinión, en la propia intención del Ministro Fernández de criminalizar la disidencia y gobernarnos desde un cuartelillo de la guardia civil y como si fuéramos ovejas, se descubre la debilidad del poder: Prevén mayor protesta social y mayor organización cívica y la única respuesta que se les ocurre es el palo y la zanahoria (más de lo primero que de lo segundo en este caso). A falta de imaginación y creatividad, cutrez y flagelo.

¿Podrían los políticos, en vez de parapetarse en el derecho sancionador y mandarnos a los guardias para que nos apaleen, poner oídos y asumir las demandas sociales? Parece que no, que es incompatible con sus intereses y por eso pretenden convertir todo el espacio público en una cárcel y a todos nosotros en infractores o insumisos.

Es un buen ejemplo de lo que la derecha refractaria entiende por orden público y por democracia.

Como decíamos al principio, parece que el Fraga de la peor estopa sigue inspirando a los  ministros de la derechona.

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