Archive for democracia participativa

Huelga de hambre en la Puerta del Sol

Fuente:  toma la tele

Una tras otra se suceden las iniciativas comprometidas y solidarias de la ciudadanía para protestar contra los múltiples despropósitos de las políticas que están aplicando el PP y el PSOE.

Ahora nos hacemos eco de una huelga de hambre en la Puerta del Sol del Madrid:

 

Ánimo, compañeros.

Marcador

¿Usar el ejército para reventar la lucha de los trabajadores de la limpieza en Madrid?

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Fuente: El Mundo. 

Al parecer, un espontáneo ha iniciado una campaña en internet en change.org para que el ejército haga las labores de esquirolato que le son propias y se ponga a barrer las calles de Madrid. Dice el tipo que la manera de resolver el tema en Madrid es pedir a Morenés, Ministro de Defensa, y a Botella, alcaldesa de Madrid, que pongan al ejército a barrer las calles.

1.900 personas le han dado su sí y han suscrito la petición, que necesita 2.500 firmas para que sea remitida.

Sorprende, una vez más, conocer el número, por otra parte no tan grande, de personas que buscan una solución militar para cada reivindicación social y que aspiran, no sin una cierta y apestosa nostalgia, a militarizar todos los conflictos sociales y las huelgas, como en otros tiempos.

Al parecer a estos 1.900 nos les importa mucho que la contrata que se ha hecho (por cierto con precio irrisorio y a la baja) con en contrato de limpiezas de Madrid, pretenda hacer caja despidiendo a más de 1.134 trabajadores para no tocar los beneficios empresariales. A lo mejor tener un barrio de Salamanca reluciente para que los señoritos y las señoronas paseen es más importante que el trabajo de 1.134 trabajadores y es preferible reventar la reivindicación sacando al ejército a la calle, escoba en mano, a recoger la mierda que genera la ciudad.

Es curioso ver cómo una porción, por fortuna bastante minoritaria, de la población es favorable a la expansión del militarismo a cualquier actividad humana, sobre todo si tiene que ver con restringir los derechos sociales e imponer autoritariamente los ideales de unos pocos: que hay suciedad, que intervenga el ejército, que hay huelga, que la reviente el ejército, que hay una catástrofe, que intervenga también el ejército, que hay manifestaciones, a qué esperamos para sacar a la calle el ejército, que hace falta ayuda humanitaria, pues a cañonazos… Y detrás de este argumentario viene otro acompañándolo: que les den más pasta a los militares para que “los pobrecillos” puedan asumir todas las misiones que “los vagos” civiles no asumen.

También Nati Mistral (dice mi abuela que era una cantante) pidió esta militarización del conflicto de la limpieza en el programa 13 TV, de extrema derecha, y añadió:

“Yo me indigno tanto porque me digo, ¿qué le pasa a nuestra alcaldesa? Pero que llame al Ejército… se les da una escoba y a limpiar y el que se levante a la cárcel.”

Item más, dijo la preterocantante, mostrando su propio ardor guerrero, que

Yo soy muy fascistona, mira como voy -señalándose una brazalete con los colores de la bandera de España- y no me lo pongo en las bragas de milagro”.

Ya puestos, la señora esta podría limpiar ella misma las calles esas con las bragas y al son del himno, cosa muy marcial y fascistona.

El lobby militar-industrial presiona a los jefes de gobierno europeos para que inviertan en ellos

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Fuente: Atenea Digital.

La idea de Europa con la que las élites económicas europeas nos quisieron engatusar a beneficio de su insaciable afan de poder empieza a parecerse cada vez más a una caricatura insufrible y a un proyecto militarista poco deseable.

Ahora los vendedores de armas quieren presionar a los Jefes de Estado y de Gobierno para que en la próxima reunión del Consejo Europeo de Diciembre de 2013 les faciliten el camino y les inunden de recursos para producir, fabricar y vender armas al mundo entero y para que “pongan las bases” de creación de un complejo militar industrial europeo.

Que los 28 presidentes aplaudirán con las orejas esta propuesta indecente es algo que no nos sorprenderá, pues el tinte militarista de las políticas europeas atufa y los líderes son todos ellos parte de esa clase extractiva de pensamiento único militar que padecemos.

El Director General de la Dirección General Empresa e Industria de la Comisión Europea, Daniel Calleja, ha dejado muy clara la estrategia de estos mercaderes de la guerra de cara a los próximos días:

“Es importante que en las próximas semanas haya una movilización y que el mensaje de las industrias llegue a los Jefes de Estado”

¿Y cuál es el mensaje arcano y tan importante de estos tipos? Pues muy sencillo: que no puede haber Europa sin una política de defensa fuerte, y no puede haber política de defensa sin un polo industrial militar potente y forrado de pasta que pueda fabricar nuestra superioridad militar y vender morralla al resto del mundo.

Lo dice Calleja muy claro y aprovecha para atizar otros señuelos que a personajes tan poco clarividentes como los 28 jefes europeos les parecerán de maravilla:

“la industria de defensa es el motor de la recuperación económica, de la salida de la crisis y un motor de creación de empleo cualificado”… “la internacionalización es un tema importante, estratégico y oportuno para asegurar el futuro de la industria de Defensa, un sector que es fundamental para mantener a Europa como punto de referencia mundial en investigación”.

Es dicir, por si alguien no lo pilla: que la industria de defensa no sólo es un bien porque garantiza poder a Europa y mercados a los vendearmas, sino que es un bien  per se, porque además tiene la varita mágica para salir de la crisis, crear empleo cualificado y mantener a Europa como referencia mundial en investigación.

Alguien con un poco más de cabeza que Calleja podría decir que se le ocurren muchas maneras más económicas, más sencillas, más ecológicas, más sostenibles y más justas de salir de la crisis, de crear empleo cualificado y, sobre todo, de hacer de Europa un punto de referencia mundial en investigación,si es que eso es lo que mejor se nos puede ocurrir, o que no es lo mismo investigar cómo revolverse en la mierda que investigar cómo aprovecharla para usos lógicos y éticos, pero en fin, sutilezas de estas no parecen acordes con el devenir de la historia que nos imponen los que mandan.

De este modo, al parecer, los vendedores de armas se aprestan a crear un verdadero complejo militar industrial de orden europeo y van a emplearse en convencer a los líderes que en vez de invertir en desarrollo sostenible, o en luchar contra la precariedad del empleo, o en poner freno a la especulación económica y a los negocios sucios, o en modificar el modelo energético o en buscar reglas de juego más justas al orden mundial, inviertan en lo suyo, que es valor seguro y garantiza que los que más tienen, tengan más todavía y los demás se apresten a trabajar a su servicio y con la cerviz bien domada.

Una buena inversión y un producto bien vendido justo en el lenguaje que entienden los líderes. Seguro que les entusiasma la idea.

Lástima del proyecto de un espacio de derecho y paz que quería ser esa Europa raptada de nuevo por los poderosos.

No en vano, siempre se ha dicho:  tienes más cuento que Calleja.

Taller sobre transarme en Madrid

cartel taller 2

cartel taller 2

El próximo sábado 9 de noviembre, de 17,30 a 21,00 horas, en el C.S.O. La Traba, C/ Batalla de Belchite 14 (Metro Legazpi) desarrollaremos un taller formativo sobre “TRANSARME”.

Para participar es necesario inscribirse previamente, rellenando la ficha que adjuntamos, a fin de poder preparar los materiales precisos para el taller.

A las personas que se inscriban con suficiente antelación les remitiremos un listado de material que puede servirles para preparar la participación en el taller.

Puedes inscribirte rellenando la siguiente ficha y enviándola.

Nuestro concepto de patria

Nada menos que Agustín Muñoz Grandes, teniente general del Ejército de Tierra, escribe sobre su concepto de patria.

Y ahora que se acerca ese día de la fiesta nacional de España, que se han apropiado los militares con sus fastos, no nos resistimos a hablar de la patria.

Nos negamos a entrar en debate con las ideas de Muñoz Grandes.  Somos mundos distintos y distantes.  Él participa del paradigma de dominación-violencia, en el que los conflictos se abordan militarmente y sus guerras producen nuevos conflictos que se vuelven a abordar con violencia, para beneficio de la industria militar y del modo de vida de los militares con sus prebendas y privilegios;  nosotros participamos de una visión y paradigma alternativos, la cooperación-noviolencia, en el que los conflictos se han de abordar desde sus causas directas, pero también estructurales y culturales, modificando políticas y estructuras políticas y económicas de fondo para transformar desde la raíz una sociedad y unas relaciones internacionales que son profundamente injustas.

Queremos desarrollar, un poco, nuestro concepto de patria.

Es una patria sin banderas, ni fronteras, ni nacionalismos, sin territorios sagradosos y, por su puesto sin militares que se apoderan del derecho a defenderla.  Tampoco es una patria con fastos militares, con desfiles y gastos superfluos.  La nuestra es una patria de civiles y no de militares o de guardia civiles que son militares disfrazados.

Es una patria solidaria: con los que menos tienen, con los sin voz, con los oprimidos, indistintamente de que éstos residan en un lulgar u otro del planeta.  Es una patria que no se mueve por intervenciones militares en el extranjero sino que se basa en la solidaridad y en la cooperación internacional exenta de autobeneficios y que promueve el desarrollo humano y la consecución de los objetivos del milenio.

La nuestra no es una patria que dilapida recursos y que produce recursos que impactan en el medio ambiente mediante las industrias militares, la producción de armas y la exportación de guerras.  La nuestra es una patria respetuosa con el medio ambiente, que tiene como objetivo la defensa del medio ambiente.

La nuestra es una patria basada en los movimientos de base, en la autoorganización, en las organizaciones no gubernamentales, en todos aquellos agentes sociales que hacen que la democracia sea participativa y no delegativa.

Como se ve, la nuestra es una patria de dudas y de debates, de construcción y no de destrucción.

Podemos identificarnos más con la canción de Chicho Sánchez Ferlosio y su idea de patria que con la idea de los militares.

¿Tenemos derecho a proclamar otro concepto de patria?  O es que sólo existe uno y es sacrosanto, inmutable, y todopoderoso.

No lo sabemos, nadie nos responde. Y por ello queremos dejar claro que su patria no es la nuestra y que su patria no nos incluye sino que nos agrede.

¿A dónde nos conduce nuestra defensa militar y violenta?

¿Qué querrá decir El Roto con esta viñeta?

 

Seguro que, con su habitual ironía y agudeza, nos quiere hacer pensar.

Parece que el militar, con su abnegación acostumbrada y su espíritu de sacrificio inmemorial, estuviese prestando toda la atención del mundo para no ver nada.  Nada de lo que realmente importa.  Nada que sea importante defender.

¿Qué ocurre si el paradigma de defensa en el que estamos insertos, el de dominación y violencia, no es el acertado?  Si continuamos mirando y vigilando el muro, nunca nos daremos cuenta.  Nunca podremos rectificar.  ¿Cómo podríamos inventar un paradigma de defensa alternativo si sólo vemos el cercano muro que vigilamos con potentes prismáticos?

Parece que el militar observa y planifica para que la sociedad a la que guía y defiende se estampe contra el muro que es evidente para todos menos para él.  Parece que El Roto nos quiere avisar de que si seguimos por el camino de no prestar atención a lo militar y a los temas de Defensa (si los delegamos en “expertos” militares y militaristas), si no conseguimos la soberanía popular en el tema de la Defensa, y nuestros militares andan equivocados, …”nuestra defensa” acabará siendo nuestro propio enemigo.

Pero si las grandes preguntas sobre la Defensa (qué queremos defender, cómo lo queremos defender y quién ha de ser el sujeto de nuestra defensa) no se plantean nunca ni a la sociedad, ni en el parlamento, ni en el debate político, ni en las propuestas de los partidos y otros organismos similares, si no llegamos a ser una sociedad con mayoría de edad para debatir las cuestiones de Defensa, ¿quién es el responsable de nuestra orientación defensiva?  ¿Quién es responsable de la violencia directa, cultural y estructural que genera nuestro sistema defensivo?

Participemos en las cuestiones de defensa, hagamos que la democracia llegue a la Defensa. Neguemos la legitimidad del militarismo para decirnos qué debemos defender.

Gracias a El Roto (genial, como siempre).

La “pacifista” suiza sigue apoyando el servicio militar, pero los ciudadanos votan las grandes leyes de Defensa

 

Fuente:  El País.

Lo primero que nos ha llamado la atención es que los suizos apoyasen, por tercera vez, el servicio militar obligatorio:

Suiza ha expresado un respaldo mayoritario a su peculiar modelo de defensa: un servicio militar obligatorio que convierte en potenciales soldados a todos los jóvenes del país y les permite guardar un arma en casa. El referéndum convocado para decidir sobre el futuro del sistema ha arrojado un abrumador 73% favorable a un esquema que obliga a todos los hombres de 20 a 32 años a recibir formación militar y a guardar un arma en casa.

Algo más de información:

Algo más de 1,76 millones de personas votaron ‘no’ a la propuesta de la organización pacifista ‘Por una Suiza sin Ejército’ (GSsA, en sus siglas en francés), frente a los 646.000 personas que se mostraron partidarias de la abolición de este servicio que es la base del ejército de milicias.

Con una participación en todo el país superior al 46%, los cantones (administraciones regionales) más hostiles a la iniciativa del GSsa fueron los alemanes, varios puntos por encima del ochenta por ciento.

El cantón de Ginebra fue el más moderado de todo el país en su rechazo a la iniciativa de GSsA, con un 57,9% de los votos negativos.

El portavoz del GSsA, Nikolai Prawdzic, expresó su decepción tras conocerse el rechazo a la propuesta de abolir el servicio militar obligatorio, aunque no sorpresa, ya que, según dijo, ‘el resultado era previsible’.

‘Creo que mucha gente temía la desaparición del control democrático del ejército’, precisó el portavoz de esta coalición de socialistas, verdes y colectivos feministas. Éste es el peor resultado obtenido nunca para la iniciativa de GSsA, que ha llevado a referéndum la cuestión de la abolición del servicio militar obligatorio por tercera vez desde 1989, cuando lograron el apoyo de más del 36% de la sociedad en un momento histórico marcado por la caída del Telón de Acero.

Para colmo, nos enteramos de que:

La vecina Austria planteó también en las urnas la permanencia o no del servicio militar obligatorio el pasado enero. Igualmente los ciudadanos votaron a favor de su sistema, de los pocos obligatorios que quedan en Europa. Además de Suiza y Austria lo mantienen Noruega, Finlandia, Dinamarca, Estonia, Grecia y Chipre. La mayoría de los países europeos lo han ido desterrando.

Pero nos pica la curiosidad e investigamos un poco más sobre el modelo de defensa suizo:

En la actualidad ya existe una tropa profesionalizada (2.650 profesionales), pero el grueso de la fuerza militar reside en los 155.000 ciudadanos que deben completar una formación militar que se actualiza cada año, con ejercicios de tiro incluidos.

Las Fuerzas Armadas Suizas se componen del ejército y la Fuerza Aérea Suiza. Como Suiza es un país sin otra salida al mar que a través de las aguas internacionales del río Rin, no cuenta con una marina de guerra, pero en los lagos limítrofes el ejército hace uso de botes armados. La peculiaridad del Ejército Suizo es el sistema de milicia. Los soldados profesionales constituyen sólo el 5% del personal militar. El resto son ciudadanos alistados de entre 20 y 34 años. Los ciudadanos suizos tienen prohibido servir en tropas extranjeras, con la excepción de la Guardia Suiza en el Vaticano.

La estructura de la milicia suiza estipula que los soldados deben mantener en casa su propio equipo, incluyendo la famosa navaja del ejército suizo y sus armas personales. Algunas organizaciones y partidos políticos encuentran esta práctica como controvertida y peligrosa. A la edad de 19 años, el servicio militar es obligatorio para todos los ciudadanos varones; las mujeres pueden servir voluntariamente. Cerca de las dos terceras partes de los jóvenes suizos son declarados aptos para el servicio; mientras que los descartados deben pagar un impuesto especial en su lugar.  Anualmente, cerca de 20.000 personas son entrenadas para el combate en un curso de 18 a 21 semanas. La reforma “Ejército XXI” fue adoptada por voto popular en 2009, y reemplazó al antiguo modelo “Ejército 95″, reduciendo el número de efectivos de 400.000 a 200.000. De éstos, 120.000 son soldados activos y 80.000 reservistas.

En total, sólo se han declarado tres movilizaciones generales para asegurar la integridad y neutralidad de Suiza. La primera con motivo de la Guerra Franco-Prusianaentre 1870 y 1871. La segunda fue decidida en respuesta al estallido de la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914. La tercera movilización tuvo lugar en septiembre de 1939 en respuesta a la invasión alemana a Polonia.

Debido a su neutralidad, el ejército no puede tomar parte en conflictos armados en otros países, pero ha participado en varias misiones de paz alrededor del mundo.

De lo anterior lo que más nos llama la atención es que las grandes leyes de Defensa de Suiza se aprueban por votación popular.  De ésto tiene mucho que aprender la “democracia” española y nuestros dirigentes en cuestiones de Defensa, para los cuales todo es secreto.

También hay que dejar claro que las condiciones en las que se realiza el servicio militar son muy diferentes de las que “disfrutábamos” en el español:

Para llevar a cabo el servicio militar, los hombres tienen que interrumpir su trabajo. Durante este período, al empleado se le paga entre el 80% y el 100% de su salario regular por su empleador. Un sistema de compensación por pérdida de ganancia (Fondo de Compensación) permite al Estado el pago de una indemnización al empleador por los días de servicio prestados por el empleado. A aquellos que no tienen empleador (por ejemplo, estudiantes) se les paga directamente el importe de dicha indemnización. Los militares también reciben “la soldada” (pequeña retribución financiera por cada día de servicio). Durante sus días de servicio, los militares pueden viajar gratis en todos los transportes públicos.

Parece que en cuestiones de defensa y armas los suizos son peculiares en todo:

El pasado 13 de febrero (de 2011) los suizos expresaron su negativa a entregar sus armas para que se guarden en arsenales especiales.

En el referéndum convocado al efecto, la mayoría de los votantes se pronunció a favor del derecho de los ciudadanos del país de tener en casa fusiles automáticos y otras armas que reciben durante el servicio militar.

Los promotores de la iniciativa argumentan que en la república alpina hay una tasa demasiado alta de suicidios, cometidos precisamente con esas armas guardadas en casa.

Las opiniones se dividieron de una manera curiosa: la iniciativa de quienes llamaban a “deponer las armas”, en su mayoría, organizaciones feministas, círculos médicos, ecologistas y social-demócratas, fue rechazada en los cantones de habla alemana e italiana y apoyada en las provincias francófonas.

Lo más curioso de todo es que nadie en Suiza sabe a ciencia cierta cuántas armas se guardan en las casas de los habitantes del país: no existe ningún registro nacional y sólo el referéndum, en caso de que su resultado hubiese sido positivo, podría haber permitido la creación de tal registro, así como la prohibición de la venta de fusiles automáticos y escopetas de aire comprimido.

Lo que sí se conoce es que el número aproximado de armas podría ascender a 2.3 millones de unidades, de acuerdo con las estadísticas del Ejército suizo. Para un país con 7.5 millones de habitantes esta cifra es más que significativa, incluso si no se tienen en cuenta armas de otros tipos, por ejemplo, las escopetas y pistolas de caza o deportivas.

No nos parece alentador el apoyo a la opción armada que muestra la mayoría de los votantes suizos, y desde luego es meritoria la existencia de una proporción cercana al tercio de la población que muestra abiertamente su rechazo al servicio militar. Tal vez la próxima vez que promuevan un referendum sobre el tema consigan mejores resultados.

En todo caso, que la población pueda elegir si quiere armas o no, nos parece una apuesta de la que podrían tomar ejemplo las democracias al uso, donde estos temas están atados y bien atados. Tal vez aquí también deberíamos aspirar a que la gente pudiera manifestar sus preferencias por medio de una consulta vinculante. Y seguro que el ejército no saldría tan bien parado como en Suiza.

Un ultra promovido a coronel

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Fuente: El País

Según informa el País, el Teniente Coronel Miguel Ayuso Torres, ha sido propuesto para su ascenso a Coronel del ejército español a petición del propio Ministerio de Defensa.

Se da el caso de que don Miguel Ayuso es un destacado dirigente de una cosa que se llama Comunión Tradicionalista, la linea más ultra, al parecer, del carlismo. Además, el referido Teniente Coronel es también  catedrático de ciencia política de la Universidad Pontificia de Comillas, donde se ha destacado también por su pensamiento ultra-reaccionario, y autor de un sinfín de libros que, al igual, plasman el pensamiento más rancio, facha y (dado su catolicismo militatne) pre-conciliar, de los que se conocen hoy en día.

Que Comillas y su centro asociado ICADE de Madrid acojan a personajes de un talante tan reaccionario no es una sorpresa, pero ya que se supone que el ideario jesuita pretende “educar” en la excelencia a la supuesta “élite” española y dado que el Papa, también jesuita, ha empezado un cierto aggiornamiento del negocio eclesial, ya podían hacerse mirar estos catedráticos que imparten sus trasnochadas doctrinas en las aulas de la pontificia.

Ayuso también colabora con las cadenas ultras como Intereconomía, donde se despacha contra la democracia y contra otras cosas.

Este señor, de pensamiento peligroso, es ahora una de las propuestas de ascenso a Coronel de nuestro Ministerio de Defensa. ¿Es que no tenían a nadie con un perfil menos ultra? Seguramente la respuesta no será fácil de entender, pero el caso es que la oficialidad se puebla de personajes como Ayuso, lo que nos hace temer mucho al ejército y sus mandos.

Una curiosidad: Ayuso, hace la pila de años fue juez militar en Madrid e instruyó muchas de las causas de los insumisos al ejército que tuvieron lugar en Madrid. Y mandó a muchos insumisos al ejército a dormir a la cárcel militar de Alcalá de Henares. Aplicó con contundencia las leyes militares frente a la libertad de conciencia, algo en lo que el ultra-catolicismo preconciliar no debe creer mucho.

Incluso más: en las conferencias, a las que fuimos invitados hace tantos años por Bueno Arús, también profesor de Comillas y menos de derechas que Ayuso, sobre la legitimación y los argumentos de la insumisión, acudió Ayuso con su verbo extemporáneo y sus ideas ultras para criticar con dureza tanto la estrategia de los insumisos, como el hecho de que el sistema legal pusiera en un plano de preferencia los derechos humanos sobre los deberes sagrados, como el de defender España.

Por eso guardamos un recuerdo particular de este señor y nos parece muy elocuente que ahora el susodicho sea ascendido a Coronel.

El ejército, una vez más, muestra y desvela a las claras su íntima conexión con el pensamiento rancio y peligroso.

Hablando de armas químicas, ¿algún diputado puede preguntar cuál es el arsenal español y cómo se pueden habilitar inspecciones internacionales para confirmarlo?

Fuente:  policymic.com

Nos querían hacer creer que la guerra de Siria no existía.  Los miles de muertos, los millones de refugiados, etc., no eran nada.

Nos quieren hacer creer que esa guerra empieza a ser horrible cuando se usan armas químicas.  Entonces hay que intervenir porque no se puede permitir.

Este no es más que otro ejercicio de cinismo a escala planetaria de Estados Unidos y, por extensión, de la Unión Europea.

Nos hacemos eco de la noticia que viene en la fuente precitada y que ejemplifica 10 ataques con armas químicas de Estados Unidos de los que no se habla y no se recuerda.  Destacamos algunas:

1.-  20 millones de galones (cada galón equivale a 3’78 litros) de productos químicos en Vietnam entre 1962 y 1971.  Vietnam estima que murieron por ello 400.00 personas, que 500.00 niños nacieron con defectos y que 2 millones de personas sufrieron cáncer u otras enfermedades.

2.-  Uso de fósforo blanco por Israel en 2008-20099.

También resulta muy revelador el trabajo de wikipedia sobre las armas químicas.  Con él nos damos cuenta de que es algo muy utilizado en las guerras desde la  I Mundial.

Por otro lado, al común de los mortales nos parece un mundo muy alejado este de la fabricación y uso de las armas químicas.  Sin embargo, es esclarecedora la noticia de ABC en la que se nos explica con mucho detalle, por la comandante Rosario Quesada, Jefa del Laboratorio Químico del Regimiento NBQ español muchos datos sobre qué medidas hay que tomar para poder fabricarlas. Esto parece indicar que en España se domina este tema, por lo que también sospechamos que somos capaces de producirlas con soltura.

Aquí nos viene la pregunta:  ¿cuál es la realidad en el Estado Español? ¿Tenemos armas químicas? ¿Cuáles, cuántas?

¿Algún diputado puede preguntar a Morenés y/o a Rajoy sobre estos temas?  ¿Comprometerá Morenés su palabra y cargo a que no tenemos ni un gramo de armas químicas?  ¿Se puede certificar esto con inspecciones como a las que se quiere someter a Siria?  Estaríamos contentísimos de que así fuera.

No vaya a ser que estemos aplicando aquello de la ley del embudo o eso otro más bíblico de ver la paja en el ojo ajeno en lugar de la viga en el propio.

Hasta entonces, algo nos huele químicamente mal y no en Dinamarca, sino en España.

Memoria Antimilitarista: enero de 1976; la Casa del Rey acusa recibo de la desobediencia de los objetores

Fuente: Archivo de Utopía Contagiosa

El documento recuperado:

Damos a conocer dos documentos:

  1. Uno, el manifiesto que entregaron a la opinión pública y a diversas autoridades el 31 de diciembre de 1976, los antimilitaristas Vicente Amurgos Galán, Ovidio Bustillo García, José Díaz Faixat, Guillermo Louis Cerceda y Jesús Viñas Cirera, manifestando su rechazo a incorporarse al ejército.
  2. Dos, el acuse de recibo del mismo, firmado por el Jefe de la Casa del Rey, Marqués de Mondejar, de 7 de enero de 1976.

El contexto.

No queremos extendernos demasiado en el contexto. El 20 de noviembre, un mes y unos días antes de la emisión de este manifiesto de los objetores, había muerto en la cama el General Franco, asumiendo la Jefatura del Estado del franquismo Juan Carlos Primero de Borbón, General en jefe de los ejércitos y designado por el aparato franquista como rey.

Los antimilitaristas y objetores de todo signo eran duramente reprimidos por el aparato penal del franquismo, lo cual era lógico en un régimen cuya ley fundamental, el Fuero de los Españoles, jurado en su día por el Rey, decía en su artículo 7 que el servicio militar era un deber y un honor de todos los varones españoles.

Después de dos intentos, fallidos, de legislar (de forma muy punitiva) la objeción de conciencia al servicio militar y tras una rebelión interna del franquismo en contra de toda exención de esta escuela de adoctrinamiento, el régimen de franco había sancionado un código de justicia militar que penaba con penas de entre 3 y hasta 8 años de cárcel a quienes rechazaran realizar el servicio militar.

A la muerte de Franco eran más de 300 los jóvenes encarcelados por estos motivos y con arreglo a esta legislación y, si contamos desde los primeros represaliados por estas causas, acumulaban los objetores más de 1000 años de cárcel entre todos.

En este contexto, los jóvenes arriba reseñados decidieron enfrentar al franquismo manifestando pública y pacíficamente su rechazo a realizar el servicio militar al que habían sido llamados y realizando, como desafío, una prestación civil voluntaria al servicio de la gente más desfavorecida del barrio de Can Serra en Hospitalet, donde esperaban ser detenidos por la policía del régimen.

Con el apoyo de diversas instituciones, entre ellas Justicia y Paz, que apareció por la época como promotora de la petición, avalada por 1200 firmas, de que se autorizara un servicio alternativo al servicio militar (“voluntariado para el desarrollo”), los jóvenes pacifistas empezaron a desarrollar, por su cuenta, ese voluntariado, y dieron difusión al manifiesto que adjuntamos al presente documento para que se conociera su desafío y su propuesta de desobediencia al ejército y a la preparación de la guerra que era el servicio militar.

 El manifiesto “Un camino para la paz”

Los 5 firmantes del documento habían sido llamados a filas con orden de incorporación entre el 17 de octubre de 1975 (días antes de la muerte de Franco) dos de ellos y enero de 1976 los otros 3. Ninguno de ellos había aceptado la incorporación y se habían negado a realizarla, por lo que a la fecha de este documento, podían ser detenidos y encarcelados por negativa al servicio militar.

El documento en el que los objetores daban muestra pública de su desafío, explicaban sus justificaciones, su actuación desobediente y su pretensión.

De este modo, los objetores explicaban sus razones: animar a muchos a defender activamente el derecho a la objeción de conciencia”, “ser fieles a su conciencia“, y, sobre todo

apostar por una sociedad sin clases y sin guerras, a una sociedad de hermanos, lanzar un grito de esperanza en un mundo nuevo, cuyas bases deberíamos ir preparando desde ahora. Y para ello, nos negamos a participar en el servicio militar, preparación para la guerra, empezando por nosotros mismos el desarme universal”

Por ello, una motivación claramente antimilitarista, negarse a preparar la guerra y construir desde esa estrategia caminos de verdadera paz y justicia.

Su estrategia estaba claramente diseñada desde la práctica noviolenta de la desobediencia civil:

  • Por una parte, desafiaban de forma pública y notoria al servicio militar negándose a acatar el mandato de incorporación al ejército, a pesar de saber que podían ser encarcelados por ese desafío.
  • Por otra parte, para anunciar en una sociedad donde la objeción era algo desconocido la naturaleza de la apuesta que realizaban, organizando un servicio de trabajo voluntario a favor de las necesidades sociales de un barrio empobrecido, retando al Estado a que fuera allí a detenerlos.

Tenemos que recordar que la evolución de que posteriormente tuvo la objeción de conciencia y la estrategia de los antimilitaristas españoles hacia el servicio militar y por la desmilitarización, varió sensiblemente respecto a la reivindicación de un servicio voluntario en favor del desarrollo. Lo hizo sobre todo a partir del momento en que la ley consagró una prestación “sustitutoria” del servicio militar que servía principalmente para penalizar la apuesta pacifista (su duración, su penalidad, etc.) y para reforzar el propio servicio militar. Dado que esa prestación, por bienintencionada que fuere, no permitía aspirar a la abolición del servicio militar ni llevar más allá la crítica antimilitarista, la propia radicalidad de la apuesta originaria (luchar contra el militarismo y contra la preparación de la guerra) llevó a los objetores a profundizar en la estrategia desobediente y a renunciar al camino del voluntariado como apuesta del mundo alternativo que se quería defender.

No era ese un debate en el momento en que los compañeros de Can Serra desafiaron al servicio militar y no lo será hasta mucho después, como podremos documentar en otro momento.

El acuse de recibo del Marqués de Mondéjar.

Junto con otras muchas autoridades del franquismo, a quienes los objetores remitieron su manifiesto de desafío, la Casa Real también fue destinataria de la carta de los desobedientes de Can Serra.

El objetivo era claro: desafiar. Conseguir una reacción, ya sea favorable, con lo que se abría la práctica desobediente para obtener conquistas sociales, o represiva, con lo que se acentuaba la perversidad del régimen, se deslegitimaba su respuesta y se justificaba más aún la actitud de los desobedientes.

En este caso, el marqués de Mondéjar, como otras instancias, se vió sin capacidad y, ante el desafío, se limitó sencillamente a acusar recibo del envío del manifiesto.

Una pequeña semilla en el largo camino por la desmilitarización.

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