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El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía abre diligencias a Sánchez Gordillo por ocupar una finca militar

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Fuente: El País

Fue en verano de 2012 cuando jornaleros del SAT ocuparon la finca militar de las Turquillas, en Osuna (Sevilla) para dar un toque de atención sobre los efectos de la crisis y la insolidaria ocupación de la tierra por parte del ejército.

Ese acto tuvo lugar poco después de las otras acciones noviolentas encabezadas por el SAT en supermercados, las cuales nos dieron una verdadera lección de lucha social y de honradez política a todos y desenmascararon no pocos comportamientos políticos tradicionales, de esos que no sólo no nos representan, sino que pretenden representar al poder descarnado con todas sus vergüenzas frente y por encima de la gente.

La acción de Sánchez Gordillo y los activistas que ocuparon la finca militar ponía el dedo en la llaga del papel que tiene en este proceso de empobrecimiento de la sociedad y de enriquecimiento de los que mandan, el ejército, uno de los principales terratenientes del Estado, que teóricamente está ahí para defender a la sociedad y no para someterla.

La acción, a todas luces legítima, utilizó las metodologías noviolentas e indicó un camino de la acción política que los políticos tradicionales rechazan. ¿Será por eso por lo que se les ve el plumero, se desvelan sus intereses extractivos y por lo que la sociedad desconfía de ellos? El propio presidente de la Junta de Andalucía calificó la acción de barbaridad (calificativo que nos parece a nosotros de un cinismo inmenso) y un alto dirigente de IU dijo que compartía el fondo pero no la forma (lo cual es rizar el rizo de la hipocresía), de modo que quedó claro el límite de nuestros bienpensantes políticos oficialmente de izquierdas y de sus propuestas de cambio (cambiazo más bien).

Ahora un juez andaluz quiere procesar a los activistas de la noviolencia por usurpación y los ha citado a declarar el 4 de abril.

No es por nada, pero, hablando de usurpación, podríamos indagar cómo adquirió la finca aquella el ejército, en qué condiciones, para qué fines y preguntarnos si su título es justificable hoy en día, con lo que está cayendo, o si no va a ser hora de que los ejércitos se desprendan de su patrimonio para devolvérselo a la sociedad precisamente ahora.

No nos imaginamos que el juez sea tan crédulo como para pensar que Gordillo y los otros ocupantes tenían intención de usurpar nada, y no más bien de ejercer de forma novedosa y visible la crítica al sistema inamovible de privilegios que nos machaca.

Esperamos que el día que los activistas del SAT declaren ante el juez no nos salga ningún otro interesado en defender los intereses de los señoritos justificando la represión a la lucha social. De hecho, si actuar como éstos es delito, muy mal podemos hablar de una ley que sirve sólo a los poderosos.

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¿Por qué el el desarme no es una estrategia prioritaria del pacifismo antimilitarista?

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Fuente: Publicado por Utopía Contagiosa en el periódico semanal Es Hora

En la primera semana de Febrero hemos conocido la propuesta de EEUU de pactar con la Federación Rusa una reducción adicional de sus arsenales nucleares para rebajarlos a la mitad de su potencial actual. Según la delegación estadounidense que negocia el tratado de desarme entre ambas potencias, aún en el caso de que la Federación Rusa no acepte esta propuesta, EEUU está dispuesta a reducir unilateralmente sus arsenales desde las 1800 ojivas que permite el convenio en negociación, hasta las 1000, cantidad que a los estrategas militares americanos les parece suficiente para asegurar su modelo de defensa basado en la disuasión nuclear, lo que de paso les ahorrará no menos de 8000 millones de dólares al año.

También hemos tenido conocimiento de las probables pruebas nucleares realizadas por Corea del Norte como respuesta a la política estadounidense, o de las preocupaciones de Estados Unidos por la más que probable capacidad de Irán para la producción de armas nucleares, o por lo caliente que puede ponerse la situación entre India y Pakistán por la posesión de este tipo de armamento por ambos países. Podríamos sumar a estas preocupaciones las que genera la muy probable posesión de armamento nuclear de Israel y su política militarista y engrosar la lista de peligros planetarios con otros tantos estados mundiales proclives al enfoque militarista de las relaciones entre los pueblos.

En realidad la potencia del armamento nuclear de los países que tienen este armamento implica la capacidad de cargarse el planeta varias veces, lo que probablemente es una de las principales amenazas a la paz mundial. Si a ello sumamos los arsenales de armas químicas o biológicas y los varios arsenales de armamento sofisticado que poseen los más de 160 ejércitos del mundo la paz que son capaces de garantizar los Estados y sus ejércitos parece muy poco confiable.

Ante este panorama tan poco alentador, las propuestas de desarme pretenden reducir los grandes arsenales mundiales de armamento con capacidad para aniquilarnos a todos y, de paso reducir el enorme peso que soportan en el gasto militar que necesitan para asegurarse ventajas frente a los demás. Propuestas como las de suscribir un tratado mundial de control de armas, o las negociaciones entre las principales potencias para llevar a cabo reducciones pactadas de sus arenales, deben emprenderse en esta idea de desarme, entendida no tanto como quedarse sin armas o transitar hacia un modelo de seguridad no basado en la amenaza del uso de la guerra o en los ejércitos, como en reducir algo la loca carrera de armamentos y generar algo de ahorro.

Si el desarme se comprende desde las estrategias de las grandes potencias y su interés en mantener un cierto statu quo que garantice un asumible nivel de “disuasión”, nos llama la atención la interesada confusión que desde ciertos medios periodísticos y centros de pensamiento militar hacen de estos “desarmes” a los que asimilan a una aspiración histórica del pacifismo y, por tanto, con una contribución a la paz desde el militarismo imperante.

El desarme no es una estrategia pacifista ni forma parte prioritaria de la agenda política pacifista, sino de la de lo Estados y la del enfoque violento actual de las relaciones internacionales. El pacifismo no aspira únicamente a reducir las armas, ni pretende consolidar políticas militares de disuasión basadas en el uso y amenaza de la fuerza militar. Aún celebrando toda reducción de armas posible, no aspira a consolidar la defensa armada ni se rinde al fatalismo de sostener el status quo como un interludio entre guerras. El pacifismo no pretende consolidar el militarismo sino transformar la defensa y desmilitarizarla. Ni siquiera en el supuesto (imposible desde los límites de la idea de desarme) de que los Estados reduzcan mucho sus fuerzas nucleares o las supriman por completo, o de que suprimieran todas las fuerzas armadas, sería suficiente si no se desencadena a la vez un proceso de empoderamiento social y de lucha radical contra la violencia política, económica, cultural, estructural, etc. que forman parte sustancial de nuestro orden mundial. El problema no es únicamente el armamentismo, la abundancia de armas, la existencia de ejércitos organizados. El problema es más bien que el mundo que es capaz de defender cualquier defensa militar es un mundo de dominación y violencia, alejado por tanto de una idea de paz con contenidos, que se basa más bien en la idea de seguridad humana y en la construcción de sociedades justas y armónicas con la naturaleza.

El desarme es una estrategia de los Estados. La estrategia del pacifismo es el transarme, del que en España tan poco se oye hablar. El transarme, aún viendo necesaria toda la reducción posible del armamentismo, no se conforma con el desarme, sino que aspira a transformar la defensa y desmilitarizarla, a reconvertir el gasto militar a necesidades sociales, a reconvertir la investigación militar y la industria militar a investigación científica enfocada al desarrollo humano y en tecnologías e industrias que promuevan el desarrollo sostenible, a cambiar la mentalidad violenta por la mentalidad negociadora y noviolenta, a sustituir la idea de paz como preparación de la guerra por la idea de paz como lucha por la justicia social y coherente con el medio natural.

Veamos las diferencias principales en un cuadro comparativo:

Desarme

Transarme

Objetivo final

Mantener un nivel de disuasión mínimo.

Mantener el status quo

Desmilitarizar la defensa.

Promover cambios radicales en las relaciones entre los pueblo

Objetivo Parcial

Reducción de armas a un nivel pactado

Evitar el perfil más duro del militarismo y armamentismo.

Ahorrar gasto militar

Reducir progresivamente el poder del militarismo

Reconvertir a fines socialmente útiles los efectivos e industrias militares

Aumentar progresivamente el poder de la noviolencia

Objeto de la defensa

La defensa se establece frente a las manifestaciones más extremas de la violencia directa

Se defiende el paradigma vigente de dominación y violencia

Se enfoca la lucha social contra la violencia directa, estructural, cultural y sinérgica.

Se promueve un cambio hacia el paradigma de cooperación y noviolencia

Sujeto de la defensa

Estado y su diplomacia

Ejércitos y sus alianzas

Relegación de la sociedad en tema de defensa

La sociedad en su conjunto

Empoderamiento social y     movimientos sociales de base

Metodologías

Ejécitos

Guerra por otros medios

Lucha social,

noviolencia

El pacifismo contrapone a la idea de defensa militar la idea de defensa social y busca en el empoderamiento de la sociedad y el transarme (quitar poder gradualmente al modelo miliar de defensa y dotar en paralelo de poder a la cultura de paz y a un modelo noviolento de defensa) las principales agendas para llevarlo adelante. Claro que eso implica la apuesta alternativa por otro paradigma del que hablaremos en otro momento: El paradigma cooperación-noviolencia.

Pere Ortega, José Luis Gordillo y el manifiesto pacifista “Cataluña por la seguridad humana”

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Fuente: Centre d’Estudis per a la pau JM-Delas/Justicia i Pau

Recientemente nos felicitábamos por la aparición del Manifiesto pacifista “Cataluña por la Seguridad humana”, firmado por intelectuales calalanes, y que abogaba por una defensa noviolenta y por el cambio del paradigma de seguridad militar por el de seguridad humana.

Ahora hemos conocido una explicación, ofrecida por Pere Ortega y por José Luis Gordillo, refutando en parte aquel manifiesto y señalando las razones de su no adhesión al mismo. Si no fuera porque Justicia i Pau es un importante referente en un sector pacifista por su compromiso histórico en favor de la objeción de conciencia, de la objeción fiscal al gasto militar y de otros compromisos por la paz y si no fuera por la relevancia de Ortega y Gordillo como “investigadores por la paz” del Centro JM Delás, tal vez su opinión no nos habría causado tanta curiosidad, pero dado lo uno y lo otro, lo cierto es que su posición merece un comentario adicional.

Hemos leído con detenimiento sus explicaciones y aún suscribiendo una parte de sus razones y matizaciones, nos preguntamos si, en definitiva, la refutación es al meollo de la cuestión (abogar por la defensa de la seguridad humana y la desaparición de los ejércitos como metodología para resolver los conflictos y construir la seguridad) o a otros asuntos ajenos. ¿Abogan Gordillo y Ortega por la abolición de los ejércitos? Sinceramente, nos quedamos sin saberlo. Y sería bueno aclararlo porque el referente decisivo de empezar a desmilitarizar la defensa y la seguridad es importante de cara a la construcción de una agenda política de la noviolencia, y no una mera reflexión ética o de principios vaporosos, ya sea en Cataluña, en Madrid o en cualquier otro lugar

Comienzan, como no puede ser menos en un contexto tan efervescente como el catalán del momento por reconocer y apoyar el derecho del pueblo a escoger su futuro y por afirmar su apoyo a la celebración de un referéndum o consulta sobre la creación de un estado catalán propio y apoyan toda la reflexión sobre la necesidad de que el proceso de autodeterminación, de llevarse adelante, sea pacífico.

A partir de ahí aparecen las cuatro objeciones de los autores que, básicamente son:

  • No comparten la afirmación de que el camino del diálogo que enfrenta al catalanismo con las fuerzas políticas españolas esté agotado. “si todas las posibilidades de diálogo con España están agotadas, queda entonces solamente el camino de la imposición violenta de la voluntad de los unos o de los otros…Sería negar nuestra condición de pacifistas afirmar que el diálogo entre Cataluña y España está acabado”.
  • No suscriben las referencias a la construcción de un “nuevo estado independiente” porque “ello prefigura que los firmantes están a favor de la creación de un Estado separado de España“, con los que, afirman, les unen tantos vínculos. Es más, señalan, el argumento del expolio fiscal de Cataluña por España” es groso modo falso.
  • Nada dice el manifiesto sobre el encaje del nuevo Estado en Europa y sobre los mecanismos neoliberales que la configuran (OTAN y UE) y dado que al parecer los principales partidos soberanistas apuestan por la permanencia en éstas estructuras, debería haber una posición explícita de rechazo a éstas.
  • Los estados son la máxima expresión de la violencia institucionalizada y los garantes últimos de la reproducción histórica de la violencia estructural, la cual en estos momentos está determinando el aumento de las desigualdades entre ricos y pobres y entre ciudadanos autóctonos e inmigrantes, lo que, si entendemos bien el argumento, significa el recelo a que una estructura estatal, dentro del encaje del orden internacional vigente, sirva para otra defensa y pueda ser el instrumento para construir la resolución pacífica de los conflictos.

Obviando el debate explícito sobre el nacionalista,que al parecer es en torno al que se articula la crítica de Ortega y Gordillo al manifiesto pacifista, y aún confesando nuestra gran desconfianza hacia el discurso nacionalista, sea de la nación que sea, y la facilidad para servir de excusa al enfoque militarista y a su abordaje violento de los conflictos en provecho de las élites de uno u otro sitio, nos parece meritorio que los pacifistas catalanes,  o los de Madrid, reflexionen acerca de la introducción en la agenda de su práctica y  de sus campañas de la supresión del ejército y de la sustitución del enfoque de seguridad estatal y militar por el de la seguridad humana.

Por eso, sin entrar a terciar en si las vías de diálogo entre el catalanismo y el nacionalismo español están rotas o no y otros argumentos de índole similar, vemos sustancial que se diga alto y claro si  se aspira a una defensa alternativa, a la supresión de los ejércitos y de las estructuras de poder y militares que existen y los refuerzan, a iniciar un proceso de transarme (no de desarme) hacia una defensa alternativa. Vemos de un enorme valor para la educación de nuestra sociedad que se diga que el paradigma que se persigue es el de cooperación-noviolencia que tiene su expresión en el mundo de la defensa en la idea de seguridad humana y que en torno a estas ideas se articule nuestra disidencia (luchas abiertamente antimilitaristas para quitar poder a lo militar, como las de supresión del gasto militar, las de objeción fiscal y laboral, las que apuestan por la supresión de la investigación militar y la fabricación y venta de armas, las que procuran reducir las estructuras militares y policiales, las que van contra el abordaje militar y las operaciones “de paz” en los conflictos internacionales, etc.), nuestra creatividad (mediante el trabajo y la lucha social en movimientos de carácter transformador, por la solidaridad internacional, por la democracia real, en la resolución alternativa de los conflictos, en el empoderamiento social, etc) y nuestra propuesta de defensa alternativa (generando educación para la paz, cultura de paz, metodologías de cooperación-noviolencia, etc).

En definitiva, como dice Galeano en uno de sus textos, parece que la discrepancia de Gordillo y de Ortega al manifiesto pacifista “rasca, y rasca mucho, y rasca bien, pero rasca donde no pica”.

Nos queda el matiz de confiar que estas ideas son compartidas por igual por los firmantes del manifiesto pacifista catalán y por los investigadores por la paz discrepantes del mismo. Pero haría falta explicitarlo para mejor aclaración de todos nosotros.

1.650 antidisturbios para defender la oligarquización del poder

Fuente: Público

1.650 antidisturbios ha dispuesto en la calle, con su plan de acción, la Delegada del Gobierno de Madrid como “respuesta” oficial frente a las mareas ciudadanas que confluirán el próximo 23 de febrero “contra el golpe de estado financiero” y que aúna los esfuerzos y la lucha social de una gran diversidad de grupos y de sectores.

La Marea de Madrid espera reunir más de 600.000 personas, lo que quiere decir que nos van  asignar un antidisturbios por cada 350 personas. Ellos irán trufados de armas y defensas, como ya los hemos visto en otras ocasiones, con la intención de amedrentarnos, de asustarnos, tal vez de apalearnos. 1.650 dispuestos a cumplir órdenes, aunque sean ordenes de represión, contra las mareas pacíficas, desarmadas, dignas, resistentes.

¿Es esa la respuesta que nuestra oligarquía sabe dar a la movilización de la sociedad que reclama derechos y democracia?

¿Van a mandar a los antidisturbios a secuestrar la voluntad de la gente? ¡Se sienten, coño!, ¡Se callen, coño!, como ese otro 23 de febrero ya casi olvidado, cuando intereses muy mezclados y aún sin clarificar promovieron un intento de golpe de estado militar con la intención de hacer un gobierno de concentración olligárquica con un presidente militar y ministros de los grupos que apostaron por la continuidad de la estructura política franquista con formas democráticas controladas.

¿Somos cuidadanos, en el pleno sentido, con capacidad de construir nuestro futuro entre todos, sin ataduras ni trampas, o somos siervos ante los que la oligarquía nos representa al poder (que ni siquiera es que nos represente a nosotros) exhibiéndose en su más absoluto desprecio a nuestros derechos o mandándonos a sus 1.650 antidisturbios como piquete de choque? ¿qué extraño tóxico comen estos antidsturbios para cumplir órdenes injustas y no ponerse del lado de la gente, como hacen los bomberos, o los funcionarios, o la gente normal?

El 23 de Febrero, de nuevo, saldremos a la calle a apabullar a la ologarquía político-fianciera y a los grupos de poder que nos manipulan, con nuestra presencia y nuestra voluntad de conquistar los derechos hurtados y la democracia real. Lo haremos contra su golpe de estado financiero y sutil y lo haremos con las armas de la horizontalidad, del compromiso y la lucha social, con la noviolencia que no es pasividad y con la fuerza de nuestra conciencia desobediente.

El gasto militar fue el principal gasto público en Ecuador de 2007 a 2012

Ceremonia + de + firma + de + Acuerdos

Según el periódico El Universo, el principal gasto presupuestario de los gobiernos de Rafael Correa desde 2007 a 2010 ha sido el gasto militar, con un monto de más de 6.000 millones de dólares.

De esta enorme cantidad económica, el 84% se destinó a pagar el sueldo de los militares, que sufrieron (es un decir) un alto incremento de sus remuneraciones, y el restante 16% se destinó a inversiones militares.

En 2012 el presupuesto aprobado ha sido de más de 1.600 millones de dólares, cantidad nada desdeñable y que, si comparamos el peor trato dado a otros rubros sociales, permite comprobar cuáles son las prioridades que se marca Correa.

Al margen de innegables logros del gobierno de Correa no parece que la apuesta por la militarización y por el gasto militar sea un ejemplo a elogiar y sí, más bien, una rémora que necesariamente pasará factura al pueblo.

Comprobemos el interés del régimen ecuatoriano con el tacto y mimo con que cuidan a los uniformados: su ministra de defensa ha llamado a los ejércitos a defender el proyecto político del gobierno ante eventuales conspiraciones, identificando con alegorías no exentas de retórica el régimen de Correa con los intereses del pueblo antes silenciado.

No parece, a la luz de diversas movilizaciones realizadas con el apoyo de grandes organizaciones campesinas, indígenas y de lucha por los derechos humanos, que piense lo mismo al menos una parte importante de ese pueblo antes silenciado y ahora postergado porque cuando hay dinero o para cañones o para mantequilla, y se usa para cañones, se queda el pueblo sin mantequilla y amenazado de ser recibido a cañonazos, como ocurre en tantos lugares y ejemplos históricos en cualquier latitud del planeta.

Audio de presentación del libro “Política noviolenta y lucha social”

El 27 de diciembre realizamos un presentación del libro “política noviolenta y lucha social” en el local de la librería Traficantes de Sueños, de Madrid.

Aqui aportamos el audio de esta presentación y el soporte que hicimos en Prezi para la misma:

  • El audio ,

presentación del libro “Política noviolenta y lucha social” Colectivo Utopía Contagiosa

Fuente: Traficantes de Sueños  Hoy jueves 27 de diciembre, tendrá lugar en la Librería Traficantes de Sueños, C/ Embajadores  35 de Madrid, a las 19,30 horas, la presentación del Libro “Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar”, del Colectivo Utopía  Contagiosa.

Las líneas de crítica a lo militar son muy variadas: el sistema genera violencia directa (venta de armas, intervenciones en países extranjeros), violencia estructural (mantenimiento de unas relaciones internacionales injustas e imperialistas, de una economía de depredación e insolidaria,…) y violencia cultural (fomento de la delegación de la toma de decisiones, secretismo, elitismo, fomento de la violencia como forma de resolución de conflictos). ¿Se puede proponer algo distinto? ¿Hay alternativas? ¿Puede haber otra manera radicalmente diferente de pensar y ejecutar la defensa?

En este libro se intenta dar una respuesta desde la noviolencia a estos planteamientos. Por un lado se analiza qué es el militarismo y cuáles son sus implicaciones, pero por otro lado, se busca contraponer el paradigma militar (dominación-violencia) con otro paradigma netamente alternativo (cooperación-noviolencia), se redefinen factores clave de la defensa (qué hay que defender, cómo se ha de defender, quién ha de se el sujeto de la defensa y cómo se deben tomar las decisiones), se presentan las posibilidades entre las que se puede elegir (modelos, alternativas y doctrinas de defensa), y se profundiza en cómo debe ser una alternativa aplicable y realista en el Estado Español desde ya, por medio de una propuesta base sobre transarme (forma de transitar desde una defensa violenta y militar a otra defensa no violenta) sin dejar de defender la sociedad.

Los votantes del PP también son coculpables de la represión a los movimiento sociales

Fuente:  Público.

El gobierno justifica a los agentes infiltrados.  ¿Lo entendéis?

Es para evitar actitudes violentas.  ¿Lo entendéis?

Son medidas de prevención y seguridad para la mayoría de los ciudadanos.  Ahora sí que lo entendéis, ¿verdad?

También sirve para defender el derecho de reunión.  Y de manifestación, claro.  Justo ahora encaja todo, justo ahora sí que lo vemos claro, necesario, justo, nuestro deber y salvación.

Sólo nos queda asumir que somos imbéciles y luego darles las gracias por tanto despego de sus privilegios y tanta preocupación por nuestras necesidades y derechos.

Que los infiltran en las manifestaciones y protestas para ser ellos quienes desencadenen la violencia y así los antidisturbios puedan reprimir a gusto, bueno, argumentarán, será por el bien de los ciudadanos de Wisconsin, claro.

Que nos dejan ciegos de un pelotazo de goma, bueno, será porque así se crean puestos de trabajo en el sector del caucho.

Además, los antidisturbios también son seres humanos y hay que mantener sus puestos de trabajo.

El gobierno y el PP justifican lo injustificable.  Son cínicos e insolidarios.

Pero tienen apoyos.  Millones de personas les votaron.  Ellos también son culpables de este cinismo, de esta insolidaridad, de esta violencia, de la represión.  El gobierno, los banqueros, los corruptos, no están solos en sus actuaciones políticas, muchas personas de bien son corresponsables.  Pero a ellos nadie les mira, nadie les interpela, nadie les pide explicaciones o dimisiones o ser consecuentes, o ser solidarios.  Muchos militantes y votantes del PP son corresponsables pero nadie lo nota.  Ellos están ahí, escondidos, tan tranquilos, calladitos hasta que llega el momento de votar e imponer con sus votos la miseria a los demás (a veces, incluso, a ellos mismos).

A esta realidad tan perversa se le puede llamar violencia cultural.  Nos impide ver nuestros errores porque ni siquiera somos conscientes de que hay que analizar nuestros actos personales.  De ella se aprovechan unos pocos.  Es fácil, desde este clima actual echar la culpa del malestar a los que protestan, ellos nos privan de nuestra tranquilidad, tranquilidad mísera, tranquilidad con cada vez menos derechos.  Pero tranquilidad al fin y al cabo.  Desde la perspectiva de la mayoría no se quiere una paz con derechos, simplemente se quiere que nos dejen en paz.  Sin embargo, esta opción de esconder la cabeza como los avestruces ante un problema no nos lleva más que a su agravamiento continuado.

Acción directa noviolenta contra el gasto militar

Fuente: Grupo Antimilitarista Tortuga

Activistas del Grupo Antimilitarista Tortuga han emprendido el miércoles 19 de diciembre una acción directa noviolenta de denuncia del gasto militar en el centro de Alicante.

La acción, a nuestro juicio con un marcado carácter pedagógico, ha tenido lugar en una zona de Alicante que concentra diversas instituciones emblemáticas de la ciudad y de un marcado simbolismo, como son la Delegación de Gobierno, Hacienda y el obispado alicantino.

El motivo de la convocatoria, según sus convocantes, era el de tratar de influir en la votación de los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso de los Diputados, prevista para el 20 de diciembre, con la intención de que cualquier tipo de gasto militar, explícito, camuflado u oculto, sea suprimido de dichos presupuestos.

Ningún gasto militar es necesario y sí, más bien, un elemento imprescindible para mantener un orden inmoral y violento.

Desde aquí nuestra enhorabuena a la iniciativa de los compañeros que han participado de esta acción ejemplar.

Guía para una alternativa de consumo alternativo

Mecambio

Acaba de aparecer un blog que plantea alternativas concretas y fáciles de aplicar para cambiar nuestro comportamiento de consumo y relación con el medio.

La página mecambio.net ofrece propuestas para una alimentación alternativa, para apoyar una banca y un mundo de las finanzas ético, para la financiación colaborativa de proyectos e iniciativas, para el uso de monedas sociales, en cuestiones de energía y respeto del medio ambiente.

La web busca sobre todo ser útil no a los militantes más informados, sino a la gente normal y corriente que busca propuestas concretas donde ponerse en juego y variar hacia la coherencia sus actuaciones cotidianas.

Desde aqui saludamos la iniciativa que entronca perfectamente con la lucha por un cambio global del paradigma de dominación y noviolencia que enmarca nuestro actual sistema.

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