Archive for democracia participativa

Doce propuestas para luchar contra la Ley de Seguridad Ciudadana

Fuente:  eldiario.es

La Ley de Seguridad Ciudadana pretende cargarse la política en la calle, las protestas ante las leyes injustas, las protestas contra las situaciones injustas (desalojos de viviendas, estafas bancarias, campos militares, etc.).  Pretende que todo aquel que quiera hacer oír su voz no lo haga porque va a ser golpeado por la policía, llevado a juicio y multado.

Su idea última es que como muchos jueces se niegan a condenar a los que protestan en la calle alegando que no es ilegal la sanción, ahora quieren convertir todas estas alegalidades no en delitos sino en faltas con una carga económica para cada una de ellas.  Han pensado que si nos tocan el bolsillo y comienzan los embargos se acabarán las protestas, dada la época de carestía que vivimos.

Ante esta situación, ¿qué se puede hacer para seguir siendo insumisos a las injusticias?:

Desde luego no es la primera vez en la historia que la política -esto es, la activación de la gente para discutir y decidir sobre la vida en común- se encuentra amenazada: dictaduras, regímenes autoritarios y leyes represivas, gestión policial de los espacios, etc. ¿Qué hacer, cuando la confrontación abierta y frontal no es posible o no es la mejor opción (porque es inútil, porque produce desánimo y enronquece la voz, porque sólo acarrea una espiral de heridos, detenidos, etc.)?

En otras situaciones, muchas veces infinitamente más duras que la nuestra, la gente se las ha ingeniado para desactivar leyes y situaciones represivas desde las sutilezas de la inteligencia y la imaginación. Aquí te proponemos doce historias de acciones que pueden ser inspiradoras hoy, para desobedecer la nueva Ley con humor, belleza, movilidad y un poquito de camuflaje.

El artículo nos presenta doce propuestas que, ante todo, nos hacen pensar que sí hay alternativas y que es necesario recurrir a la imaginación, al humor, buscar flecos en la ley y ser mucho más creativos (todavía) para seguir protestando y seguir compartiendo y llevando a cabo políticas alternativas en estos tiempos oscuros.

Parece ser que no querían poner en el titular el número 13, quizá por lo del mal fario, o porque es un añadido posterior a la traducción del artículo, y al final, que recomendamos encarecidamente que leáis y disfrutéis, nos ofrece un link para seguir disfrutando, esta vez nos llama poderosamente la atención el lema:

antes éramos invisibles, ahora somos reflectantes“.

Visitar esta página es esbozar una sonrisa continuada porque parece que protestan y se divierten.  O se divierten y protestan, no sabemos.  Además nos aportan la idea de los reflectocubos (una especie de nuevo arma noviolenta de los manifestantes).

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Morenés se queja de nuestra “conciencia de defensa”

Mafalda+in+San+Telmo

Fuente: Revista Española de Defensa. 

La revista de propaganda del Ministerio de Defensa del mes de diciembre de 2013 hace una entrevista al Ministro de Defensa español en la que éste repasa y refuerza todos y cada uno de los tópicos de nuestro rancio militarismo, afirmando que necesitan más admiración y más pasta.

Este mantra de nuestros ministros del ramo no resulta muy novedoso, pero no queremos dejar de comentar uno de los aspectos que más cabrea a nuestros políticos militares: la falta de cariño, la falta de “conciencia de la defensa” que tenemos, disolutos y olvidadizos como somos, y que se traduce en lo reacios que somos a que gasten más.

Dice Morenés

El ciudadano opina en las encuestas que las Fuerzas Armadas son una institución creíble y respetable, pero cuando luego le preguntan: ¿de dónde recortaría usted?, dice: en defensa. Esa extraña manera de entender las cosas es muy propia de nosotros; se respeta a una institución, pero si no existe tampoco pasa nada.
Es una actitud muy irresponsable, no solo de la sociedad, sino también de la clase política, que debería entender que en sus mensajes fundamentales tiene que estar la seguridad.

Reconoce el Ministro que los españoles no desean gasto militar. ¿quiere decir que tienen poca conciencia de la defensa, o que tienen una conciencia de la defensa que no pasa por el militarismo?, ¿Es falta de conciencia todo lo que no sea pensar como ellos quieren?, ¿Es irresponsable preferir políticas noviolentas y desmilitarizadas a lucrar los intereses violentos de unos pocos?, ¿En realidad pasa algo si desaparecen instituciones caducas y perniciosas, pongamos por caso el ejército, aunque se nos ocurren otras cuantas?

En lo que se cuela Morenés es en eso de que la casta política no pone toda la carne en el asador para dotar de prebendas y privilegios a los  militares. Si hay una política que goza de continuidad, falta de crítica, opacidad y consenso de la casta política, es la política militar. Todos ellos saben quién les defiende los intereses y el corralito.

¿Cuál es la receta de Morenés para que los propagandistas del régimen nos disciplinen en temas de defensa?.

“señalar el valor de la seguridad y transmitir que es clave para que una sociedad sea capaz de generar libertad, paz, justicia y bienestar. Solo hay que pensar donde se irían, por ejemplo, las inversiones, nacionales y extranjeras, en una situación permanente de desorden social y de inseguridad. Por eso conviene saber que la seguridad tiene un precio y que, además, es un prius a cualquier otro desarrollo de la sociedad”

No podemos afirmar que este pensamiento Morenesiano sea ni original ni brillante precisamente, pero además es que contiene una serie de falacias dignas de enmarcar.

Primera, vincular, como presupuesto de nuestras libertades y de la justicia, la “seguridad” militar. No se nos ocurre un solo caso en el que los ejércitos y el montaje económico y político montado en torno a ellos haya traído ni justicia ni paz, ya sea aquí o en otros lugares. ¿Cuántos Estados han dejado de ser invadidos o de invadir a otros desde que tenemos ejércitos?, ¿Cuánta paz basada en la justicia tenemos ahora que estamos armados hasta los dientes?. Si algo podemos afirmar con todo lujo de ejemplos es precisamente lo contrario de lo que Morenés señala. Tenemos privilegios, quietud, poder, pero seguridad en el sentido de seguridad humana, de mayor justicia, de disminución de la violencia estructural, de mejora del orden mundial, etc. … no. Los ejércitos no sirven para garantizar esa seguridad basada en la justicia.

Segundo, el tema del precio: Es que el montaje de la defensa militar, amen de ofrecer solo protección a los intereses de los que mandan, tiene un precio inasumible. En concreto para 2014 más de 27.300 millones de euros (casi 8 de cada 10 ocultos), una cifra que contrasta con los cuantiosos recortes que padecemos y restringen nuestros derechos en nombre de la supuesta seguridad y la racionalidad del mercado.

Tercero, el temita de las inversiones extranjeras. Según Morenés, un sistema que no tenga la garantía del orden armado detrás, expulsa a los mercados. ¿Quiere decirse que la lógica del modelo capitalista implica dominación y amenaza militar como ratio final?, ¿Es ese un modelo apetecible?. En nuestro criterio hay determinados mercados, precisamente los que son éticamente limpios y viables para el respeto con el planeta, que crecen mejor sin militarismo, mientras que hay otros, depredadores e inhumanos, que prosperan con el militarismo. Si Morenés se refiere a amenazarnos con que se irán los chorizos si no ven un ejército capaz de defender su depredación, nos da una razón de más para preferir otra lógica económica y la desmilitarización de la defensa.

Por otra parte, el argumento de que sólo se invierte donde hay “seguridad militar” choca con la realidad de cada día: ¿Cuántos países inseguros se benefician de nuestra “inversión” en venderles armas y en los créditos que les damos para ello?¿Cuántos se benefician de la “des-regulación” y “des-localización” de nuestras industrias? El caos es siempre bueno para el militarismo y su lógica; la justicia es lo que no le conviene tanto.

En resumen: nos quieren disciplinar con una especie de recetario de palo y zanahoria tendente a que traguemos con el indeseable militarismo que sirve para mantenernos firmes.

Lo suyo es que, en nuestro propio beneficio, desobedezcamos.

¿Se militariza el enfoque de la inmigración y de las fronteras?

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Fuente: El País.

La actual situación de la inmigración en Europa y las políticas tanto estatales como comunitarias hacia ésta es uno de los test en los que se comprueba la falacia de una Unión Europea basada en los derechos humanos. Para empezar, ni la UE ni ninguno de los países que la pueblan, ha aprobado la Convención Universal de Derechos de los Trabajadores Migratorios y de sus familias y en general, aplican políticas cada vez más restrictivas y escandalosas.

Que la inmigración no es un derecho, sino una especie de condena a la que se ven sometidos millones de seres humanos por la vigencia de un modelo global de violencia estructural es algo que no necesita mucha demostración. Reivindicar políticas que hagan de la inmigración un derecho efectivo pasaría, para no practicar un cinismo etnocéntrico de personas bienpensantes o una especie de paternalismo de tribunos de los nadie, por luchar contra la violencia estructural que impone a millones de personas la inmigración como una, o la única, salida personal, porque tan esencial como el derecho a emigrar debe ser el derecho a no tener que hacerlo.

Desde este punto de vista, la lucha por un Derecho Humano de los Inmigrantes en cuanto tales debe acompañarse de la lucha contra las estructuras de opresión que consolidan el status quo actual y por la transformación radical de las relaciones entre los pueblos.

Pero además la inmigración pone en solfa las promesas de derecho que hacen nuestros estados en su panoplia argumental como legitimación del poder vigente, pues el no respeto de estos a los de fuera, la aplicación de normas de doble rasero y poco respetuosas con la dignidad humana, la preponderancia de las razones de estado y de los intereses populistas y el acompañamiento de instrumentos militares y paramilitares que “militarizan” el abordaje de la inmigración y las fronteras, no hacen sino confirmar que, igual que en otras materias, nuestros honrados políticos y el orden consagrado prometen con una mano lo que quitan con la otra.

Más que de Derecho de Inmigración deberíamos hablar de garantías para poder tener un derecho, y estas garantías incluirían y justificarían en nuestro criterio la desobediencia y la lucha contra las leyes perversas que padecemos en esta materia.

¿Cabe un planteamiento de la política migratoria “alternativo” al vigente?

De momento no se ve otro horizonte claro y lo más que podemos aspirar, según nos dicen, es a un trato “reformista” y menos riguroso hacia los inmigrantes de carne y hueso. De este modo, señala el País,

“Los ministros del Interior comunitarios se reúnen hoy en Bruselas con un programa controvertido que evidenciará el choque de posturas: recomendaciones del Ejecutivo comunitario para abrir los canales de inmigración legal —frente a las medidas represivas—, petición expresa para que acepten a más refugiados sirios y negativa rotunda a la llamada que lanzaron Reino Unido y Alemania para limitar la libre movilidad en la UE.”

Un mejor trato no es en realidad un cambio de política sino una humanización de la política vigente. Un parche que afloja la presión pero que se sitúa en el mismo paradigma global que hace de la inmigración un hecho incómodo y de los inmigrantes que aspiran a entrar en Europa unos tipos a los que hay que retener lo más posible al otro lado de las fronteras.

De ahí que el ejemplo de Lampedusa no haya llevado a los Estados a buscar un efectivo cambio estructural para acoger a los inmigrantes de forma distinta y para cambiar las condiciones que les obligan a marcharse, sino a promover mayor coordinación policial para impedir la salida de embarcaciones con rumbo a Europa, porque las personas en esa política inhumana no importan nada.

Con todo, un cambio en la situación actual sería mejor que lo que ahora tenemos. Se busca incentivar la inmigración legal para provocar un círculo virtuoso allá donde las políticas represivas muestran cómo una mayor represión no hace sino erosionar más la cohesión social, generar conflictividad, impulsar las mafias asociadas a la ilegalidad, consolidar un estado de cosas injusto y provocar un círculo pernicioso. Algo es algo, pero ni así se asume por los ricos europeos.

La política de la Unión Europea mantiene mecanismos indeseables, como son Frontex o el recientemente creado sistema Eurosur, cuenta con un “fondo de retorno” encargado de patrocinar la expulsión (que no el retorno) de los extranjeros, patrocina centros de internamiento carcelario de inmigrantes y aplica directivas restrictivas y unilaterales, sin contar con las condiciones económicas que impone a los países “expulsores”, con la venta de armas a éstos y un sinfín de prácticas que sirven para aumentar la brecha de injusticia de la que somos cómplices. Y eso no va a  cambiar. Más bien, el efecto de las políticas de la Unión acentúa y coordina las políticas militarizadoras de las fronteras y de la inmigración que practican los Estados europeos, los cuales a su vez aplican políticas que hacen de la inmigración un problema de orden público y se niegan a trabajar en las causas propias que generan el estado mundial de desorden y la respuesta migratoria asociada a éste.

Pero ocurre que la gente, con sus decisiones particulares, desborda una y otra vez las respuestas, por más que quieran coordinarse, de las leyes y los Estados, poniendo patas arriba las pretensiones de una política migratoria que está basada en negar el conflicto migratorio en su aspecto estructural y en buscar la calma, no la transformación del mismo.

No esperamos nada bueno del devenir de estas políticas. Nada cambiará si no obligamos al cambio, pues el actual status quo beneficia a quienes ostentan el poder y la fuerza. Sólo la lucha social coordinada y con pretensión de dañar al poder inhumano, llevada a cabo por los nadie y por quienes de verdad queremos hacer algo más que proclamar derechos vaporosos, podrá llevar a cambios eficaces. Un movimiento social de inmigración que luche contra las políticas tanto de los estados expulsores como de el occidente y que luche por un mundo sin fronteras e inclusivo, donde no haya “extranjeros” sino personas, podría servir de aldabonazo a un cambio más radical. Y en esta lucha el antimilitarismo puede también aportar su granito de arena.

¿Aspira el PP a una ley de orden público como la que aplicó Fraga en otros tiempos?

isa+y+kim+jong+II

Fraga Iribarne, fundador del partido que aglutina a la derecha nominal del país, dijo en sus tiempos de Ministro de Gobernación en el gobierno de Arias Navarro, un franquista recalcitrante, eso de “la calle es mía“, prohibiendo a la oposición al aparato franquista heredado por el monarca manifestarse en la calle.

Ahora un ministro de la misma formación inspirada por el tal Don Fragas quiere cambiar la ley de la patada en la puerta de Corcuera (otro ministro con dejes autoritarios de aquí te espero, pero este del gobierno de Felipe González) por una nueva ley que bien pudiera ser llamada la del “ciudadano enemigo”, muy semejante en sus concepciones al enfoque que postuló el derecho penal de autor que imperó en el pensamiento fascista de los años 30.

Según Don Jorge, que es el nombre del ministro de la porra, será perseguido administrativamente todo tipo de acción noviolenta (escraches, sentadas, concentraciones, reuniones, protestas, etc) que se realicen contra la clase política extracitiva o en las inmediaciones del parlamento o de otros lugares donde estos se encuentran, así como todo tipo de resistencia noviolenta a la poli e incluso hacerles fotos.

Es curioso porque el ministro viene a establecer sanciones cuasi-penales por la puerta de atrás y usando el derecho sancionador administrativo, justo para aquellos comportamientos disidentes relacionados con los derechos de manifestación, reunión, opinión, libertad ideológica, etc, que supuestamente basan el orden político vigente y justo en aquellos casos en que el gobierno derechón ha intentado la sanción penal y los jueces han dicho que este tipo de comportamiento no suponen reproche sino ejercicio de derechos.

Don Jorge, por cierto hijo de un militar franquista que fue profesor destacado en la academia militar de Zaragoza en la dictadura, busca un atajo, y dado que considera que la ley es como un trapo, se hace una a su medida y despreciando los principios elementales del orden penal y de los derechos humanos, vuelve sancionable lo que no lo es por sí y lo hace como si se tratara de multas de tráfico, eso sí, de unos importes astronómicos y con el fin represivo de atajar la disidencia y de criminalizar a la sociedad civil activa y no embotada.

La reforma de la ley anti-gente que el gobierno quiere abordar va en consonancia con las medidas reaccionarias que quieren introducir Gallardón, otro de familia ejemplarmente instalada en los tiempos de la dictadura, en el propio código penal, donde también se quiere prohibir y meter en cintura la disidencia y dar una vuelta de tuerca más con la ideología disciplinaria y autoritaria de esta caterva de píos beatos que nos gobiernan con el catecismo de Escrivá de Balaguer en una mano y un atizador de fuegos fatuos en al otra.

En nuestra opinión, en la propia intención del Ministro Fernández de criminalizar la disidencia y gobernarnos desde un cuartelillo de la guardia civil y como si fuéramos ovejas, se descubre la debilidad del poder: Prevén mayor protesta social y mayor organización cívica y la única respuesta que se les ocurre es el palo y la zanahoria (más de lo primero que de lo segundo en este caso). A falta de imaginación y creatividad, cutrez y flagelo.

¿Podrían los políticos, en vez de parapetarse en el derecho sancionador y mandarnos a los guardias para que nos apaleen, poner oídos y asumir las demandas sociales? Parece que no, que es incompatible con sus intereses y por eso pretenden convertir todo el espacio público en una cárcel y a todos nosotros en infractores o insumisos.

Es un buen ejemplo de lo que la derecha refractaria entiende por orden público y por democracia.

Como decíamos al principio, parece que el Fraga de la peor estopa sigue inspirando a los  ministros de la derechona.

Huelga de hambre en la Puerta del Sol

Fuente:  toma la tele

Una tras otra se suceden las iniciativas comprometidas y solidarias de la ciudadanía para protestar contra los múltiples despropósitos de las políticas que están aplicando el PP y el PSOE.

Ahora nos hacemos eco de una huelga de hambre en la Puerta del Sol del Madrid:

 

Ánimo, compañeros.

¿Usar el ejército para reventar la lucha de los trabajadores de la limpieza en Madrid?

Cleaning+the+beach

Fuente: El Mundo. 

Al parecer, un espontáneo ha iniciado una campaña en internet en change.org para que el ejército haga las labores de esquirolato que le son propias y se ponga a barrer las calles de Madrid. Dice el tipo que la manera de resolver el tema en Madrid es pedir a Morenés, Ministro de Defensa, y a Botella, alcaldesa de Madrid, que pongan al ejército a barrer las calles.

1.900 personas le han dado su sí y han suscrito la petición, que necesita 2.500 firmas para que sea remitida.

Sorprende, una vez más, conocer el número, por otra parte no tan grande, de personas que buscan una solución militar para cada reivindicación social y que aspiran, no sin una cierta y apestosa nostalgia, a militarizar todos los conflictos sociales y las huelgas, como en otros tiempos.

Al parecer a estos 1.900 nos les importa mucho que la contrata que se ha hecho (por cierto con precio irrisorio y a la baja) con en contrato de limpiezas de Madrid, pretenda hacer caja despidiendo a más de 1.134 trabajadores para no tocar los beneficios empresariales. A lo mejor tener un barrio de Salamanca reluciente para que los señoritos y las señoronas paseen es más importante que el trabajo de 1.134 trabajadores y es preferible reventar la reivindicación sacando al ejército a la calle, escoba en mano, a recoger la mierda que genera la ciudad.

Es curioso ver cómo una porción, por fortuna bastante minoritaria, de la población es favorable a la expansión del militarismo a cualquier actividad humana, sobre todo si tiene que ver con restringir los derechos sociales e imponer autoritariamente los ideales de unos pocos: que hay suciedad, que intervenga el ejército, que hay huelga, que la reviente el ejército, que hay una catástrofe, que intervenga también el ejército, que hay manifestaciones, a qué esperamos para sacar a la calle el ejército, que hace falta ayuda humanitaria, pues a cañonazos… Y detrás de este argumentario viene otro acompañándolo: que les den más pasta a los militares para que “los pobrecillos” puedan asumir todas las misiones que “los vagos” civiles no asumen.

También Nati Mistral (dice mi abuela que era una cantante) pidió esta militarización del conflicto de la limpieza en el programa 13 TV, de extrema derecha, y añadió:

“Yo me indigno tanto porque me digo, ¿qué le pasa a nuestra alcaldesa? Pero que llame al Ejército… se les da una escoba y a limpiar y el que se levante a la cárcel.”

Item más, dijo la preterocantante, mostrando su propio ardor guerrero, que

Yo soy muy fascistona, mira como voy -señalándose una brazalete con los colores de la bandera de España- y no me lo pongo en las bragas de milagro”.

Ya puestos, la señora esta podría limpiar ella misma las calles esas con las bragas y al son del himno, cosa muy marcial y fascistona.

El lobby militar-industrial presiona a los jefes de gobierno europeos para que inviertan en ellos

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Fuente: Atenea Digital.

La idea de Europa con la que las élites económicas europeas nos quisieron engatusar a beneficio de su insaciable afan de poder empieza a parecerse cada vez más a una caricatura insufrible y a un proyecto militarista poco deseable.

Ahora los vendedores de armas quieren presionar a los Jefes de Estado y de Gobierno para que en la próxima reunión del Consejo Europeo de Diciembre de 2013 les faciliten el camino y les inunden de recursos para producir, fabricar y vender armas al mundo entero y para que “pongan las bases” de creación de un complejo militar industrial europeo.

Que los 28 presidentes aplaudirán con las orejas esta propuesta indecente es algo que no nos sorprenderá, pues el tinte militarista de las políticas europeas atufa y los líderes son todos ellos parte de esa clase extractiva de pensamiento único militar que padecemos.

El Director General de la Dirección General Empresa e Industria de la Comisión Europea, Daniel Calleja, ha dejado muy clara la estrategia de estos mercaderes de la guerra de cara a los próximos días:

“Es importante que en las próximas semanas haya una movilización y que el mensaje de las industrias llegue a los Jefes de Estado”

¿Y cuál es el mensaje arcano y tan importante de estos tipos? Pues muy sencillo: que no puede haber Europa sin una política de defensa fuerte, y no puede haber política de defensa sin un polo industrial militar potente y forrado de pasta que pueda fabricar nuestra superioridad militar y vender morralla al resto del mundo.

Lo dice Calleja muy claro y aprovecha para atizar otros señuelos que a personajes tan poco clarividentes como los 28 jefes europeos les parecerán de maravilla:

“la industria de defensa es el motor de la recuperación económica, de la salida de la crisis y un motor de creación de empleo cualificado”… “la internacionalización es un tema importante, estratégico y oportuno para asegurar el futuro de la industria de Defensa, un sector que es fundamental para mantener a Europa como punto de referencia mundial en investigación”.

Es dicir, por si alguien no lo pilla: que la industria de defensa no sólo es un bien porque garantiza poder a Europa y mercados a los vendearmas, sino que es un bien  per se, porque además tiene la varita mágica para salir de la crisis, crear empleo cualificado y mantener a Europa como referencia mundial en investigación.

Alguien con un poco más de cabeza que Calleja podría decir que se le ocurren muchas maneras más económicas, más sencillas, más ecológicas, más sostenibles y más justas de salir de la crisis, de crear empleo cualificado y, sobre todo, de hacer de Europa un punto de referencia mundial en investigación,si es que eso es lo que mejor se nos puede ocurrir, o que no es lo mismo investigar cómo revolverse en la mierda que investigar cómo aprovecharla para usos lógicos y éticos, pero en fin, sutilezas de estas no parecen acordes con el devenir de la historia que nos imponen los que mandan.

De este modo, al parecer, los vendedores de armas se aprestan a crear un verdadero complejo militar industrial de orden europeo y van a emplearse en convencer a los líderes que en vez de invertir en desarrollo sostenible, o en luchar contra la precariedad del empleo, o en poner freno a la especulación económica y a los negocios sucios, o en modificar el modelo energético o en buscar reglas de juego más justas al orden mundial, inviertan en lo suyo, que es valor seguro y garantiza que los que más tienen, tengan más todavía y los demás se apresten a trabajar a su servicio y con la cerviz bien domada.

Una buena inversión y un producto bien vendido justo en el lenguaje que entienden los líderes. Seguro que les entusiasma la idea.

Lástima del proyecto de un espacio de derecho y paz que quería ser esa Europa raptada de nuevo por los poderosos.

No en vano, siempre se ha dicho:  tienes más cuento que Calleja.

Taller sobre transarme en Madrid

cartel taller 2

cartel taller 2

El próximo sábado 9 de noviembre, de 17,30 a 21,00 horas, en el C.S.O. La Traba, C/ Batalla de Belchite 14 (Metro Legazpi) desarrollaremos un taller formativo sobre “TRANSARME”.

Para participar es necesario inscribirse previamente, rellenando la ficha que adjuntamos, a fin de poder preparar los materiales precisos para el taller.

A las personas que se inscriban con suficiente antelación les remitiremos un listado de material que puede servirles para preparar la participación en el taller.

Puedes inscribirte rellenando la siguiente ficha y enviándola.

Nuestro concepto de patria

Nada menos que Agustín Muñoz Grandes, teniente general del Ejército de Tierra, escribe sobre su concepto de patria.

Y ahora que se acerca ese día de la fiesta nacional de España, que se han apropiado los militares con sus fastos, no nos resistimos a hablar de la patria.

Nos negamos a entrar en debate con las ideas de Muñoz Grandes.  Somos mundos distintos y distantes.  Él participa del paradigma de dominación-violencia, en el que los conflictos se abordan militarmente y sus guerras producen nuevos conflictos que se vuelven a abordar con violencia, para beneficio de la industria militar y del modo de vida de los militares con sus prebendas y privilegios;  nosotros participamos de una visión y paradigma alternativos, la cooperación-noviolencia, en el que los conflictos se han de abordar desde sus causas directas, pero también estructurales y culturales, modificando políticas y estructuras políticas y económicas de fondo para transformar desde la raíz una sociedad y unas relaciones internacionales que son profundamente injustas.

Queremos desarrollar, un poco, nuestro concepto de patria.

Es una patria sin banderas, ni fronteras, ni nacionalismos, sin territorios sagradosos y, por su puesto sin militares que se apoderan del derecho a defenderla.  Tampoco es una patria con fastos militares, con desfiles y gastos superfluos.  La nuestra es una patria de civiles y no de militares o de guardia civiles que son militares disfrazados.

Es una patria solidaria: con los que menos tienen, con los sin voz, con los oprimidos, indistintamente de que éstos residan en un lulgar u otro del planeta.  Es una patria que no se mueve por intervenciones militares en el extranjero sino que se basa en la solidaridad y en la cooperación internacional exenta de autobeneficios y que promueve el desarrollo humano y la consecución de los objetivos del milenio.

La nuestra no es una patria que dilapida recursos y que produce recursos que impactan en el medio ambiente mediante las industrias militares, la producción de armas y la exportación de guerras.  La nuestra es una patria respetuosa con el medio ambiente, que tiene como objetivo la defensa del medio ambiente.

La nuestra es una patria basada en los movimientos de base, en la autoorganización, en las organizaciones no gubernamentales, en todos aquellos agentes sociales que hacen que la democracia sea participativa y no delegativa.

Como se ve, la nuestra es una patria de dudas y de debates, de construcción y no de destrucción.

Podemos identificarnos más con la canción de Chicho Sánchez Ferlosio y su idea de patria que con la idea de los militares.

¿Tenemos derecho a proclamar otro concepto de patria?  O es que sólo existe uno y es sacrosanto, inmutable, y todopoderoso.

No lo sabemos, nadie nos responde. Y por ello queremos dejar claro que su patria no es la nuestra y que su patria no nos incluye sino que nos agrede.

¿A dónde nos conduce nuestra defensa militar y violenta?

¿Qué querrá decir El Roto con esta viñeta?

 

Seguro que, con su habitual ironía y agudeza, nos quiere hacer pensar.

Parece que el militar, con su abnegación acostumbrada y su espíritu de sacrificio inmemorial, estuviese prestando toda la atención del mundo para no ver nada.  Nada de lo que realmente importa.  Nada que sea importante defender.

¿Qué ocurre si el paradigma de defensa en el que estamos insertos, el de dominación y violencia, no es el acertado?  Si continuamos mirando y vigilando el muro, nunca nos daremos cuenta.  Nunca podremos rectificar.  ¿Cómo podríamos inventar un paradigma de defensa alternativo si sólo vemos el cercano muro que vigilamos con potentes prismáticos?

Parece que el militar observa y planifica para que la sociedad a la que guía y defiende se estampe contra el muro que es evidente para todos menos para él.  Parece que El Roto nos quiere avisar de que si seguimos por el camino de no prestar atención a lo militar y a los temas de Defensa (si los delegamos en “expertos” militares y militaristas), si no conseguimos la soberanía popular en el tema de la Defensa, y nuestros militares andan equivocados, …”nuestra defensa” acabará siendo nuestro propio enemigo.

Pero si las grandes preguntas sobre la Defensa (qué queremos defender, cómo lo queremos defender y quién ha de ser el sujeto de nuestra defensa) no se plantean nunca ni a la sociedad, ni en el parlamento, ni en el debate político, ni en las propuestas de los partidos y otros organismos similares, si no llegamos a ser una sociedad con mayoría de edad para debatir las cuestiones de Defensa, ¿quién es el responsable de nuestra orientación defensiva?  ¿Quién es responsable de la violencia directa, cultural y estructural que genera nuestro sistema defensivo?

Participemos en las cuestiones de defensa, hagamos que la democracia llegue a la Defensa. Neguemos la legitimidad del militarismo para decirnos qué debemos defender.

Gracias a El Roto (genial, como siempre).

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