Archive for democracia participativa

¿A dónde nos conduce nuestra defensa militar y violenta?

¿Qué querrá decir El Roto con esta viñeta?

 

Seguro que, con su habitual ironía y agudeza, nos quiere hacer pensar.

Parece que el militar, con su abnegación acostumbrada y su espíritu de sacrificio inmemorial, estuviese prestando toda la atención del mundo para no ver nada.  Nada de lo que realmente importa.  Nada que sea importante defender.

¿Qué ocurre si el paradigma de defensa en el que estamos insertos, el de dominación y violencia, no es el acertado?  Si continuamos mirando y vigilando el muro, nunca nos daremos cuenta.  Nunca podremos rectificar.  ¿Cómo podríamos inventar un paradigma de defensa alternativo si sólo vemos el cercano muro que vigilamos con potentes prismáticos?

Parece que el militar observa y planifica para que la sociedad a la que guía y defiende se estampe contra el muro que es evidente para todos menos para él.  Parece que El Roto nos quiere avisar de que si seguimos por el camino de no prestar atención a lo militar y a los temas de Defensa (si los delegamos en “expertos” militares y militaristas), si no conseguimos la soberanía popular en el tema de la Defensa, y nuestros militares andan equivocados, …”nuestra defensa” acabará siendo nuestro propio enemigo.

Pero si las grandes preguntas sobre la Defensa (qué queremos defender, cómo lo queremos defender y quién ha de ser el sujeto de nuestra defensa) no se plantean nunca ni a la sociedad, ni en el parlamento, ni en el debate político, ni en las propuestas de los partidos y otros organismos similares, si no llegamos a ser una sociedad con mayoría de edad para debatir las cuestiones de Defensa, ¿quién es el responsable de nuestra orientación defensiva?  ¿Quién es responsable de la violencia directa, cultural y estructural que genera nuestro sistema defensivo?

Participemos en las cuestiones de defensa, hagamos que la democracia llegue a la Defensa. Neguemos la legitimidad del militarismo para decirnos qué debemos defender.

Gracias a El Roto (genial, como siempre).

Marcador

La “pacifista” suiza sigue apoyando el servicio militar, pero los ciudadanos votan las grandes leyes de Defensa

 

Fuente:  El País.

Lo primero que nos ha llamado la atención es que los suizos apoyasen, por tercera vez, el servicio militar obligatorio:

Suiza ha expresado un respaldo mayoritario a su peculiar modelo de defensa: un servicio militar obligatorio que convierte en potenciales soldados a todos los jóvenes del país y les permite guardar un arma en casa. El referéndum convocado para decidir sobre el futuro del sistema ha arrojado un abrumador 73% favorable a un esquema que obliga a todos los hombres de 20 a 32 años a recibir formación militar y a guardar un arma en casa.

Algo más de información:

Algo más de 1,76 millones de personas votaron ‘no’ a la propuesta de la organización pacifista ‘Por una Suiza sin Ejército’ (GSsA, en sus siglas en francés), frente a los 646.000 personas que se mostraron partidarias de la abolición de este servicio que es la base del ejército de milicias.

Con una participación en todo el país superior al 46%, los cantones (administraciones regionales) más hostiles a la iniciativa del GSsa fueron los alemanes, varios puntos por encima del ochenta por ciento.

El cantón de Ginebra fue el más moderado de todo el país en su rechazo a la iniciativa de GSsA, con un 57,9% de los votos negativos.

El portavoz del GSsA, Nikolai Prawdzic, expresó su decepción tras conocerse el rechazo a la propuesta de abolir el servicio militar obligatorio, aunque no sorpresa, ya que, según dijo, ‘el resultado era previsible’.

‘Creo que mucha gente temía la desaparición del control democrático del ejército’, precisó el portavoz de esta coalición de socialistas, verdes y colectivos feministas. Éste es el peor resultado obtenido nunca para la iniciativa de GSsA, que ha llevado a referéndum la cuestión de la abolición del servicio militar obligatorio por tercera vez desde 1989, cuando lograron el apoyo de más del 36% de la sociedad en un momento histórico marcado por la caída del Telón de Acero.

Para colmo, nos enteramos de que:

La vecina Austria planteó también en las urnas la permanencia o no del servicio militar obligatorio el pasado enero. Igualmente los ciudadanos votaron a favor de su sistema, de los pocos obligatorios que quedan en Europa. Además de Suiza y Austria lo mantienen Noruega, Finlandia, Dinamarca, Estonia, Grecia y Chipre. La mayoría de los países europeos lo han ido desterrando.

Pero nos pica la curiosidad e investigamos un poco más sobre el modelo de defensa suizo:

En la actualidad ya existe una tropa profesionalizada (2.650 profesionales), pero el grueso de la fuerza militar reside en los 155.000 ciudadanos que deben completar una formación militar que se actualiza cada año, con ejercicios de tiro incluidos.

Las Fuerzas Armadas Suizas se componen del ejército y la Fuerza Aérea Suiza. Como Suiza es un país sin otra salida al mar que a través de las aguas internacionales del río Rin, no cuenta con una marina de guerra, pero en los lagos limítrofes el ejército hace uso de botes armados. La peculiaridad del Ejército Suizo es el sistema de milicia. Los soldados profesionales constituyen sólo el 5% del personal militar. El resto son ciudadanos alistados de entre 20 y 34 años. Los ciudadanos suizos tienen prohibido servir en tropas extranjeras, con la excepción de la Guardia Suiza en el Vaticano.

La estructura de la milicia suiza estipula que los soldados deben mantener en casa su propio equipo, incluyendo la famosa navaja del ejército suizo y sus armas personales. Algunas organizaciones y partidos políticos encuentran esta práctica como controvertida y peligrosa. A la edad de 19 años, el servicio militar es obligatorio para todos los ciudadanos varones; las mujeres pueden servir voluntariamente. Cerca de las dos terceras partes de los jóvenes suizos son declarados aptos para el servicio; mientras que los descartados deben pagar un impuesto especial en su lugar.  Anualmente, cerca de 20.000 personas son entrenadas para el combate en un curso de 18 a 21 semanas. La reforma “Ejército XXI” fue adoptada por voto popular en 2009, y reemplazó al antiguo modelo “Ejército 95″, reduciendo el número de efectivos de 400.000 a 200.000. De éstos, 120.000 son soldados activos y 80.000 reservistas.

En total, sólo se han declarado tres movilizaciones generales para asegurar la integridad y neutralidad de Suiza. La primera con motivo de la Guerra Franco-Prusianaentre 1870 y 1871. La segunda fue decidida en respuesta al estallido de la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914. La tercera movilización tuvo lugar en septiembre de 1939 en respuesta a la invasión alemana a Polonia.

Debido a su neutralidad, el ejército no puede tomar parte en conflictos armados en otros países, pero ha participado en varias misiones de paz alrededor del mundo.

De lo anterior lo que más nos llama la atención es que las grandes leyes de Defensa de Suiza se aprueban por votación popular.  De ésto tiene mucho que aprender la “democracia” española y nuestros dirigentes en cuestiones de Defensa, para los cuales todo es secreto.

También hay que dejar claro que las condiciones en las que se realiza el servicio militar son muy diferentes de las que “disfrutábamos” en el español:

Para llevar a cabo el servicio militar, los hombres tienen que interrumpir su trabajo. Durante este período, al empleado se le paga entre el 80% y el 100% de su salario regular por su empleador. Un sistema de compensación por pérdida de ganancia (Fondo de Compensación) permite al Estado el pago de una indemnización al empleador por los días de servicio prestados por el empleado. A aquellos que no tienen empleador (por ejemplo, estudiantes) se les paga directamente el importe de dicha indemnización. Los militares también reciben “la soldada” (pequeña retribución financiera por cada día de servicio). Durante sus días de servicio, los militares pueden viajar gratis en todos los transportes públicos.

Parece que en cuestiones de defensa y armas los suizos son peculiares en todo:

El pasado 13 de febrero (de 2011) los suizos expresaron su negativa a entregar sus armas para que se guarden en arsenales especiales.

En el referéndum convocado al efecto, la mayoría de los votantes se pronunció a favor del derecho de los ciudadanos del país de tener en casa fusiles automáticos y otras armas que reciben durante el servicio militar.

Los promotores de la iniciativa argumentan que en la república alpina hay una tasa demasiado alta de suicidios, cometidos precisamente con esas armas guardadas en casa.

Las opiniones se dividieron de una manera curiosa: la iniciativa de quienes llamaban a “deponer las armas”, en su mayoría, organizaciones feministas, círculos médicos, ecologistas y social-demócratas, fue rechazada en los cantones de habla alemana e italiana y apoyada en las provincias francófonas.

Lo más curioso de todo es que nadie en Suiza sabe a ciencia cierta cuántas armas se guardan en las casas de los habitantes del país: no existe ningún registro nacional y sólo el referéndum, en caso de que su resultado hubiese sido positivo, podría haber permitido la creación de tal registro, así como la prohibición de la venta de fusiles automáticos y escopetas de aire comprimido.

Lo que sí se conoce es que el número aproximado de armas podría ascender a 2.3 millones de unidades, de acuerdo con las estadísticas del Ejército suizo. Para un país con 7.5 millones de habitantes esta cifra es más que significativa, incluso si no se tienen en cuenta armas de otros tipos, por ejemplo, las escopetas y pistolas de caza o deportivas.

No nos parece alentador el apoyo a la opción armada que muestra la mayoría de los votantes suizos, y desde luego es meritoria la existencia de una proporción cercana al tercio de la población que muestra abiertamente su rechazo al servicio militar. Tal vez la próxima vez que promuevan un referendum sobre el tema consigan mejores resultados.

En todo caso, que la población pueda elegir si quiere armas o no, nos parece una apuesta de la que podrían tomar ejemplo las democracias al uso, donde estos temas están atados y bien atados. Tal vez aquí también deberíamos aspirar a que la gente pudiera manifestar sus preferencias por medio de una consulta vinculante. Y seguro que el ejército no saldría tan bien parado como en Suiza.

Un ultra promovido a coronel

Zumakarregi+Museoa

Fuente: El País

Según informa el País, el Teniente Coronel Miguel Ayuso Torres, ha sido propuesto para su ascenso a Coronel del ejército español a petición del propio Ministerio de Defensa.

Se da el caso de que don Miguel Ayuso es un destacado dirigente de una cosa que se llama Comunión Tradicionalista, la linea más ultra, al parecer, del carlismo. Además, el referido Teniente Coronel es también  catedrático de ciencia política de la Universidad Pontificia de Comillas, donde se ha destacado también por su pensamiento ultra-reaccionario, y autor de un sinfín de libros que, al igual, plasman el pensamiento más rancio, facha y (dado su catolicismo militatne) pre-conciliar, de los que se conocen hoy en día.

Que Comillas y su centro asociado ICADE de Madrid acojan a personajes de un talante tan reaccionario no es una sorpresa, pero ya que se supone que el ideario jesuita pretende “educar” en la excelencia a la supuesta “élite” española y dado que el Papa, también jesuita, ha empezado un cierto aggiornamiento del negocio eclesial, ya podían hacerse mirar estos catedráticos que imparten sus trasnochadas doctrinas en las aulas de la pontificia.

Ayuso también colabora con las cadenas ultras como Intereconomía, donde se despacha contra la democracia y contra otras cosas.

Este señor, de pensamiento peligroso, es ahora una de las propuestas de ascenso a Coronel de nuestro Ministerio de Defensa. ¿Es que no tenían a nadie con un perfil menos ultra? Seguramente la respuesta no será fácil de entender, pero el caso es que la oficialidad se puebla de personajes como Ayuso, lo que nos hace temer mucho al ejército y sus mandos.

Una curiosidad: Ayuso, hace la pila de años fue juez militar en Madrid e instruyó muchas de las causas de los insumisos al ejército que tuvieron lugar en Madrid. Y mandó a muchos insumisos al ejército a dormir a la cárcel militar de Alcalá de Henares. Aplicó con contundencia las leyes militares frente a la libertad de conciencia, algo en lo que el ultra-catolicismo preconciliar no debe creer mucho.

Incluso más: en las conferencias, a las que fuimos invitados hace tantos años por Bueno Arús, también profesor de Comillas y menos de derechas que Ayuso, sobre la legitimación y los argumentos de la insumisión, acudió Ayuso con su verbo extemporáneo y sus ideas ultras para criticar con dureza tanto la estrategia de los insumisos, como el hecho de que el sistema legal pusiera en un plano de preferencia los derechos humanos sobre los deberes sagrados, como el de defender España.

Por eso guardamos un recuerdo particular de este señor y nos parece muy elocuente que ahora el susodicho sea ascendido a Coronel.

El ejército, una vez más, muestra y desvela a las claras su íntima conexión con el pensamiento rancio y peligroso.

Hablando de armas químicas, ¿algún diputado puede preguntar cuál es el arsenal español y cómo se pueden habilitar inspecciones internacionales para confirmarlo?

Fuente:  policymic.com

Nos querían hacer creer que la guerra de Siria no existía.  Los miles de muertos, los millones de refugiados, etc., no eran nada.

Nos quieren hacer creer que esa guerra empieza a ser horrible cuando se usan armas químicas.  Entonces hay que intervenir porque no se puede permitir.

Este no es más que otro ejercicio de cinismo a escala planetaria de Estados Unidos y, por extensión, de la Unión Europea.

Nos hacemos eco de la noticia que viene en la fuente precitada y que ejemplifica 10 ataques con armas químicas de Estados Unidos de los que no se habla y no se recuerda.  Destacamos algunas:

1.-  20 millones de galones (cada galón equivale a 3’78 litros) de productos químicos en Vietnam entre 1962 y 1971.  Vietnam estima que murieron por ello 400.00 personas, que 500.00 niños nacieron con defectos y que 2 millones de personas sufrieron cáncer u otras enfermedades.

2.-  Uso de fósforo blanco por Israel en 2008-20099.

También resulta muy revelador el trabajo de wikipedia sobre las armas químicas.  Con él nos damos cuenta de que es algo muy utilizado en las guerras desde la  I Mundial.

Por otro lado, al común de los mortales nos parece un mundo muy alejado este de la fabricación y uso de las armas químicas.  Sin embargo, es esclarecedora la noticia de ABC en la que se nos explica con mucho detalle, por la comandante Rosario Quesada, Jefa del Laboratorio Químico del Regimiento NBQ español muchos datos sobre qué medidas hay que tomar para poder fabricarlas. Esto parece indicar que en España se domina este tema, por lo que también sospechamos que somos capaces de producirlas con soltura.

Aquí nos viene la pregunta:  ¿cuál es la realidad en el Estado Español? ¿Tenemos armas químicas? ¿Cuáles, cuántas?

¿Algún diputado puede preguntar a Morenés y/o a Rajoy sobre estos temas?  ¿Comprometerá Morenés su palabra y cargo a que no tenemos ni un gramo de armas químicas?  ¿Se puede certificar esto con inspecciones como a las que se quiere someter a Siria?  Estaríamos contentísimos de que así fuera.

No vaya a ser que estemos aplicando aquello de la ley del embudo o eso otro más bíblico de ver la paja en el ojo ajeno en lugar de la viga en el propio.

Hasta entonces, algo nos huele químicamente mal y no en Dinamarca, sino en España.

Memoria Antimilitarista: enero de 1976; la Casa del Rey acusa recibo de la desobediencia de los objetores

Fuente: Archivo de Utopía Contagiosa

El documento recuperado:

Damos a conocer dos documentos:

  1. Uno, el manifiesto que entregaron a la opinión pública y a diversas autoridades el 31 de diciembre de 1976, los antimilitaristas Vicente Amurgos Galán, Ovidio Bustillo García, José Díaz Faixat, Guillermo Louis Cerceda y Jesús Viñas Cirera, manifestando su rechazo a incorporarse al ejército.
  2. Dos, el acuse de recibo del mismo, firmado por el Jefe de la Casa del Rey, Marqués de Mondejar, de 7 de enero de 1976.

El contexto.

No queremos extendernos demasiado en el contexto. El 20 de noviembre, un mes y unos días antes de la emisión de este manifiesto de los objetores, había muerto en la cama el General Franco, asumiendo la Jefatura del Estado del franquismo Juan Carlos Primero de Borbón, General en jefe de los ejércitos y designado por el aparato franquista como rey.

Los antimilitaristas y objetores de todo signo eran duramente reprimidos por el aparato penal del franquismo, lo cual era lógico en un régimen cuya ley fundamental, el Fuero de los Españoles, jurado en su día por el Rey, decía en su artículo 7 que el servicio militar era un deber y un honor de todos los varones españoles.

Después de dos intentos, fallidos, de legislar (de forma muy punitiva) la objeción de conciencia al servicio militar y tras una rebelión interna del franquismo en contra de toda exención de esta escuela de adoctrinamiento, el régimen de franco había sancionado un código de justicia militar que penaba con penas de entre 3 y hasta 8 años de cárcel a quienes rechazaran realizar el servicio militar.

A la muerte de Franco eran más de 300 los jóvenes encarcelados por estos motivos y con arreglo a esta legislación y, si contamos desde los primeros represaliados por estas causas, acumulaban los objetores más de 1000 años de cárcel entre todos.

En este contexto, los jóvenes arriba reseñados decidieron enfrentar al franquismo manifestando pública y pacíficamente su rechazo a realizar el servicio militar al que habían sido llamados y realizando, como desafío, una prestación civil voluntaria al servicio de la gente más desfavorecida del barrio de Can Serra en Hospitalet, donde esperaban ser detenidos por la policía del régimen.

Con el apoyo de diversas instituciones, entre ellas Justicia y Paz, que apareció por la época como promotora de la petición, avalada por 1200 firmas, de que se autorizara un servicio alternativo al servicio militar (“voluntariado para el desarrollo”), los jóvenes pacifistas empezaron a desarrollar, por su cuenta, ese voluntariado, y dieron difusión al manifiesto que adjuntamos al presente documento para que se conociera su desafío y su propuesta de desobediencia al ejército y a la preparación de la guerra que era el servicio militar.

 El manifiesto “Un camino para la paz”

Los 5 firmantes del documento habían sido llamados a filas con orden de incorporación entre el 17 de octubre de 1975 (días antes de la muerte de Franco) dos de ellos y enero de 1976 los otros 3. Ninguno de ellos había aceptado la incorporación y se habían negado a realizarla, por lo que a la fecha de este documento, podían ser detenidos y encarcelados por negativa al servicio militar.

El documento en el que los objetores daban muestra pública de su desafío, explicaban sus justificaciones, su actuación desobediente y su pretensión.

De este modo, los objetores explicaban sus razones: animar a muchos a defender activamente el derecho a la objeción de conciencia”, “ser fieles a su conciencia“, y, sobre todo

apostar por una sociedad sin clases y sin guerras, a una sociedad de hermanos, lanzar un grito de esperanza en un mundo nuevo, cuyas bases deberíamos ir preparando desde ahora. Y para ello, nos negamos a participar en el servicio militar, preparación para la guerra, empezando por nosotros mismos el desarme universal”

Por ello, una motivación claramente antimilitarista, negarse a preparar la guerra y construir desde esa estrategia caminos de verdadera paz y justicia.

Su estrategia estaba claramente diseñada desde la práctica noviolenta de la desobediencia civil:

  • Por una parte, desafiaban de forma pública y notoria al servicio militar negándose a acatar el mandato de incorporación al ejército, a pesar de saber que podían ser encarcelados por ese desafío.
  • Por otra parte, para anunciar en una sociedad donde la objeción era algo desconocido la naturaleza de la apuesta que realizaban, organizando un servicio de trabajo voluntario a favor de las necesidades sociales de un barrio empobrecido, retando al Estado a que fuera allí a detenerlos.

Tenemos que recordar que la evolución de que posteriormente tuvo la objeción de conciencia y la estrategia de los antimilitaristas españoles hacia el servicio militar y por la desmilitarización, varió sensiblemente respecto a la reivindicación de un servicio voluntario en favor del desarrollo. Lo hizo sobre todo a partir del momento en que la ley consagró una prestación “sustitutoria” del servicio militar que servía principalmente para penalizar la apuesta pacifista (su duración, su penalidad, etc.) y para reforzar el propio servicio militar. Dado que esa prestación, por bienintencionada que fuere, no permitía aspirar a la abolición del servicio militar ni llevar más allá la crítica antimilitarista, la propia radicalidad de la apuesta originaria (luchar contra el militarismo y contra la preparación de la guerra) llevó a los objetores a profundizar en la estrategia desobediente y a renunciar al camino del voluntariado como apuesta del mundo alternativo que se quería defender.

No era ese un debate en el momento en que los compañeros de Can Serra desafiaron al servicio militar y no lo será hasta mucho después, como podremos documentar en otro momento.

El acuse de recibo del Marqués de Mondéjar.

Junto con otras muchas autoridades del franquismo, a quienes los objetores remitieron su manifiesto de desafío, la Casa Real también fue destinataria de la carta de los desobedientes de Can Serra.

El objetivo era claro: desafiar. Conseguir una reacción, ya sea favorable, con lo que se abría la práctica desobediente para obtener conquistas sociales, o represiva, con lo que se acentuaba la perversidad del régimen, se deslegitimaba su respuesta y se justificaba más aún la actitud de los desobedientes.

En este caso, el marqués de Mondéjar, como otras instancias, se vió sin capacidad y, ante el desafío, se limitó sencillamente a acusar recibo del envío del manifiesto.

Una pequeña semilla en el largo camino por la desmilitarización.

Recuperar la memoria: el lejano día en que el gobernador civil de Barcelona prohibió un acto sobre la Objeción de Conciencia

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El acto que queremos recordar es la prohibición de celebrar una inofensiva mesa redonda sobre objeción de conciencia.

Sucedió, como podemos ver en el documento que así lo acredita, el cual obra en nuestro archivo, y que hemos escaneado, el día 27 de enero de 1976.

Para ver el documento digitalizado, pincha sobre el siguiente enlace: prohibición acto 1976

Contexto:

Para ponernos en situación empecemos por decir que el dictador, General Francisco Franco, había muerto meses antes y tras varias décadas de feroz y anacrónica dictadura militar, en noviembre de 1975.

A su muerte se pretendía iniciar por una parte de la élite del franquismo una tímida “apertura” (así se llamaba) del régimen militarista y dictatorial, hacia unas formas e instituciones más homologables con las europeas, mientras que algunas fuerzas (en realidad muy escasas) de oposición se articulaban para desmantelar la dictadura y conseguir un régimen de libertades cívicas y la inmensa mayoría de la población vivía, como ahora, en una especie de abulia y delegación de todo tipo de responsbailidades personales que pudiera implicar un compromiso más decidido.

Si hacemos caso de algunos investigadores, esa “tímida apertura” desde arriba estaba muy controlada desde los intereses de EE.UU y otros países occidentales e intentaba preservar un cierto formalismo democrático pero de baja intensidad y con una participación más bien apática de la ciudadanía. No será hasta el 30 de julio de 1976 que se diera la anmistía de los presos políticos en España y no será hasta 1978 que se aprobará la constitución.

En todo caso, a tan pocos meses de la muerte del dictador, la extrema derecha seguía controlando los mecanismos y palancas del estado y el régimen franquista no se había hecho aún el harakiri, por lo que el poder militar era apabullante. El propio Rey no se había atrevido aún a promover el desmontaje del aparato franquista y a lanzarse por la vía de apoyar una reforma política y una constitución.

En noviembre de 1975, con Franco agonizando, España acababa de “perder” su última colonia militar: el Sáhara Occidental, uno de los símbolos de la parte africanista del ejército.

En el contexto internacional, se vivía la llamada “guerra fría”, una confrontación a todos los niveles entre el bloque de estados europeos controlados por EEUU y el bloque de estados controlados por la Unión Soviética. Una confrontación que también lo era, de forma soterrada y sin enfrentamiento armado directo, en el aspecto militar. España estaba de facto alineada al bloque de EE.UU, que mantenía (como ahora) bases militares en territorio español a cambio de apoyo político para la impresentable dictadura del general Franco.

En ese contexto, además, los jóvenes españoles tenían la obligación legal de servir al ejército como soldados forzosos y quienes se negaban a hacerlo, desde el año 1973, podían ser condenados a penas de 3 años a 8 de cárcel, que se encadenaban a nuevas condenas, si el joven seguía declarándose objetor y negándose a cumplir el servicio militar, hasta un máximo de 20 años.

Los objetores en aquel entonces:

A la muerte de Franco, había cerca de 300 objetores de conciencia encarcelados por negarse a servir al ejército. La mayoría eran Testigos de Jehová, pero ya se habían dado casos de objetores noviolentos y con argumentos políticos que pomovían el rechazo a la mili por razones pacifistas.

En 1970 el gobierno español había intentado regular la objeción de conciencia siguiendo las recomendaciones del Consejo de Europa, pero el proyecto (en total hubo 2 proyectos en tiempos de Franco) tuvo un amplísimo rechazo político, lógico en un régimen tan militarista, e hizo que el gobierno desistiera de regular la objeción y prefiriera únicamente reprimir con penas carcelarias a los objetores. Un general de la época dijo en las cortes franquistas, para referirse a los objetores pacifistas que lo que eran buenos deseos y cuestiones espirituales en los testigos de Jehová se convertía en subversión en el caso de los objetores políticos. El general proponía duros castigos y exámenes psiquiátricos para los objetores tan subversivos.

La organización de los objetores pacifistas vino creciendo y en 1975 se presentaron más de 1.000 firmas de objetores que rechazaban cumplir el servicio militar pero afirmaban estar dispuestos a realizar un “voluntariado para el desarrollo”, que era una propuesta que formularon poco antes Pepe Beúnza (el primer objetor de conciencia de motivación política que tuvo relevancia mediática y movilización a favor de su causa por parte de algunas fuerzas sociales del momento) y Gonzalo Arias, un destacado militante de la noviolencia, hoy fallecido. También se habían iniciado los primeros servicios civiles “autogestionados” por parte de objetores como desafío al servicio militar. De ellos hablaremos en otros documentos de recuperación de memoria que iremos presentando.

Nuestro Documento.

Pues bien, en ese contexto, varios objetores de conciencia que recientemente habían pasado por prisión y otros que estaban promoviendo la realización de un servicio autogestionado como desafío al militarismo, prepararon una “inocente” mesa redonda sobre la objeción de conciencia.

Lo hicieron en Barcelona, auspiciados por la Comisión de Cultura de la Sección catalana de la Asociación Nacional de Ingenieros Industriales, que, como era obligatorio en aquel momento, comunicó la celebracion del acto que tendría lugar el 27 de enero de 1976 a las 19 horas.

El acto convocado tenía el formato de una mesa redonda, en la que intervendrían:

  • Vicente Amurgos Galán
  • Ovidio Bustillo García
  • José Diez Feuxat
  • Guillermos Louis Cereceda
  • Jesús Viñas i Cirera

La temática del acto sería, según aparece en las invitaciones que se hicieron para el acto:

  • Historia de la objeción de conciencia en España
  • Situación de los objetores de conciencia en otros países
  • Una alternativa al servicio militar: el voluntariado para el desarrollo (Servicio Civil).

Pues bien, el documento que damos a conocer niega y prohíbe este acto. Explica el gobernador civil de Barcelona que “…no procede acceder a su petición habida cuenta de que no se ha dado cumplimiento a lo prevenido en la circular 142 de este gobierno civil sobre Actos Públicos y que aparece publicada en el B.O. de la Provincia nº 270 de fecha 11 del pasado mes de Noviembre.”

El documento nos enseña por una parte la vitalidad que empezaba a tener la lucha antimilitarista en aquellos años, y el tratamiento siempre receloso que el poder tenía entonces y sigue teniendo ahora hacia el antimilitarismo. Pero también nos muestra una estrategia, la de enfrentar desobediencia y alternativas a las imposiciones del militarismo.

¿Arrecia el militarismo en Colombia?

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Fuente: el Periódico.com

Con los vándalos no habrá ninguna contemplación,

Lo ha dicho el Presidente de Colombia (por cierto, en tiempos del anterior presidente, el paramilitar Alvaro Uribe, fue Ministro de Defensa), tras de lo cual ordenó el despliegue de las tropas del ejército por las calles de Santa Fe de Bogotá, la capital.

Los vándalos a los que Santos abomina y contra los que manda la tropa son, nada más y nada menos, los campesinos y los bogotanos que salieron a la calle a protestar en apoyo de las reivindicaciones (por cierto, reinvindicaciones de justicia innegable). Ellos, los vándalos, quieren trabajo digno, seguridad humana, un nivel de vida digno, paz de verdad,… Nociones, al parecer, tan subversivas que uno puede llegar a acuerdos, de igual a igual, con una guerrilla tan militarizada como el propio Estado y que como el propio Estado entiende la lógica militar, pero no con esos vándalos que quieren, por las buenas, seguridad humana y paz con contenidos.

Santos estaba que lo tiraba y prometió no parar en esta nueva muestra de fuerza bruta y militarizar hasta el último centímetro del país de Macondo.

«Así lo haré a partir de hoy en cualquier municipio o en cualquier zona donde sea necesaria la presencia de nuestros soldados»,

Y dicho y hecho. De momento ha puesto en movimiento a 50.000 militronchos para apoyar las labores de represión de la policía y acabar con la protesta de los campesinos.

Y a la amenaza militar, como buen manipulador que es el Don Santos, la insidia y la mentira: los campesinos son subversivos infiltrados, maleantes, ratas a las que hay que exterminar.

Bien está que se hable de derechos humanos, pero dentro de un límite. Una cosa es la libertad de creer en lo que a uno le de la santa gana, pero otra bien distinta la apuesta por lograr conquistas sociales. Es entonces, cuando el tema de los derechos pasa de la idea a la concreción, cuando se desvela el materialismo y la subversión de los campesinos. Que sueñen con pan es una cosa, pero que lo repartan de forma que todos tengan su pedazo justo, eso ya es subversión.

Los campesinos iniciaron sus protestas porque los tratados de libre comercio en los que Colombia se ha alineado con las tesis de EE.UU les han llevado a la más fatal de las ruinas. Piden subsidios para resistir el estado de quiebra. Piden garantías en materia de salud pública, educación y desempleo. Piden que se valoren justamente las semillas limpias, los cultivos limpios de químicos, la carne, los huevos y la leche libres de hormonas. Piden garantías de un derecho a los alimentos. Piden salir del ostracismo, del abandono, de la pobreza. Piden acceso a la tierra, agua potable. Protestan contra las concesiones mineras que contaminan la tierra…

Y, dado que no les hacen ni puñetero caso, han empezado una campaña de presión, incluidas marchas y cortes de carreteras.

No parece mucho pedir, y desde luego, no parece que estos pedidos justifiquen la guerra contra el campesinado. Contra el campesinado y contra cafeteros, cacaoteros, mineros, cultivadores de patatas, arroz, algodón, trabajadores sanitarios, transportistas, mineros, estudiantes, grupos de la izquierda no armada, sindicatos y grupos que defienden el acuerdo de pa. ¿Son todos vándalos?

Pero Santos les ha mandado los soldados. Y por cierto, ya ha provocado muertos.

Triste destino de Colombia, donde sus élites responden al pueblo con militarismo y guerra contra el pueblo.

Por cierto, Santos, estando así las cosas, nosotros, también somos vándalos.

Menos mujeres en el ejército

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fuente: El País

A pesar del cacareo de que el ejército es igual para hombres y mujeres y toda la parafernalia con la que se intenta incentivar el aumento del número de mujeres en el ejército, las cifras arrojan datos que nos hacen pensar que, en general, las mujeres pasan del ejército mucho más de lo que el ejército dice y quiere.

Únicamente el 12,3% de los miembros del ejército es mujer, frente al apabullante 87,3 de hombres.

¿Será por las trabas y el machismo, como predica la opinión oficial, o porque, sencillamente, las mujeres pasan del ejercito, como se supone de la buena lógica?

En cuanto a las trabas, la legislación militar ha ido incentivando la incorporación de la mujer a los ejércitos aprobando normativas contra los abusos de autoridad, sobre la conciliación de la vida familiar, sobre la maternidad y otras, pero ni así.

Conforme reconoce un portavoz militar la desafección es preocupante para el ejército:

Lo más preocupante es que cada vez ingresan menos. Si en 2008 las mujeres representaban el 11,5% de los nuevos soldados y marineros, en 2011 solo eran el 4,8%. Aun peor es la evolución entre los cuadros de mando: el año pasado solo 17 mujeres (4,7%) consiguieron plaza como oficiales y, por vez primera, no hubo ninguna entre los suboficiales.

Parece que ni los cantos de sirena del empleo y la promoción personal, ni los anuncios de emociones y otras simplezas con las que el ejército intenta engatusar cada año a los jóvenes para integrar las fuerzas armadas convencen a las mujeres, lo cual es una buena noticia para quienes aspiramos a un futuro más cuerdo y sin ejércitos.

Se multiplica por 18’77 el gasto en material antidisturbios: ¿quién es el enemigo?

Fuente:  Público.

En muchas ocasiones argumentamos que esta crisis económica y política que sufrimos nos está llevando, cada vez más, a preguntarnos quién es el enemigo.

La profunda crisis económica y social en la que vive España, ha provocado la multiplicación demanifestaciones y protestas de buena parte de la sociedad civil, que demanda un modo diferente de hacer política. El aumento de la conciencia crítica ciudadana no ha servido, por el momento, para que el Gobierno del Partido Popular varíe sus políticas, pero si para responder a este malestar con medidas que se traducen, por ejemplo, en el destino que el Ministerio del Interior dará a su presupuesto en los próximos años.

Así, se pasó de los 173.670 euros de 2012, a 3,26 millones de euros en 2013 en la partida destinada a la compra de “Material Antidisturbios y Equipamientos Específicos de Protección y Defensa”. 

Parece claro que el Gobierno no se alinea en el mismo frente que las personas en España.  Parece obvio que se alinea enfrente y con una actitud violenta y de enemigo declarado.  El aumento de 18’77 veces en material antidisturbio así lo manifiesta.

Una cantidad que servirá para reponer y modernizar el material que utilizan las unidades antidisturbios. Un material que incluye chalecos antibalas, gases lacrimógenos, porras, escudos, y pelotas de goma.  A su vez, la Generalitat de Catalunya anunció el pasado 12 de junio que los Mossos d’Esquadra dispondrían, ya para el mes de julio, de un camión policial equipado con varios cañones de agua y con un alcance de hasta 60 metros de distancia para dispersar a los manifestantes. Una imagen que, hasta ahora, en las calles españolas sólo era un recuerdo ligado a la Dictadura franquista y difuminado desde la Transición.

La Generalitat recuperará ahora los cañones de agua como un recurso aceptable ante la opinión pública, por mucho, que los medios de comunicación muestren cada día escenas de enfrentamientos entre policía y manifestantes, como se han dado en las últimas semanas en Brasil, Turquía o Egipto. Protestas dispersadas con el uso masivo de botes de humo, gases irritantes y lacrimógenos, y agua proyectada desde los cañones, a los que en ocasiones, se les añade colorante, que tiñe la ropa, o líquidos oleosos, que funcionan como auténticas bombas fétidas, y que sirven para marcar a los manifestantes.

Estos gastos los hacen con nuestros impuestos y contra los intereses y necesidades generales.  Sólo les interesa defender a las élites y a sus privilegios.  Si la política habitual no sirve para defender los derechos humanos, políticos y sociales;  si además los políticos habituales ya se encargan de cercenar las propuestas de cambios que pide la población y sólo las asumen cuando no les queda más remedio;  sólo nos queda la calle.

La calle está siendo usada de dos maneras:

  • -  para protestas.  Continuas, masivas, minoritarias, generales, específicas, de ida y vuelta como las mareas, …  En la mayor parte de los casos son pacíficas y llevan aparejadas actuaciones de propuestas en positivo, todas desoídas por los poderes.
  • -  para hacer política al estilo 15 M.  Miles de personas, todas las semanas, se unen en las calles, las plazas, los parques, …, para informarse, debatir, decidir y actuar.

Entre tanto, los políticos multiplican por 18’77 el gasto en material antidisturbios.  Parece que lo que queremos decir y lo que queremos proponer, al no encontrar hueco en los cauces habituales de la democracia y tomar la vía callejera, les molesta y les asusta.  Y se defienden.  Se defienden contra sus compatriotas, conciudadanos, votantes, vecinos, etc.

Les asusta la participación ciudadana, las ideas alternativas, las propuestas solidarias.

¡Qué pena de política al uso!

Los cuerpos de seguridad pretenden:

 “disolver a las multitudes con eficacia pero sin provocar grandes escándalos políticos deben poder disponer de un amplio abanico de medios que les permita una respuesta represiva gradual y flexible”. Es en esta respuesta donde se encuentra la generalización en el uso de las catalogadas como armas “no letales”. Una disuasión eficaz, sin un excesivo coste político y con unos materiales que empiezan a desarrollarse en los años 1960. De la mano de las fuerzas armadas de las grandes potencias, tienen como campo de pruebas países del Tercer Mundo. O, como es el caso de Palestina, se han convertido de forma directa en “un campo de experimentación para las empresas de seguridad y defensa israelíes”, donde se han probado, y utilizan, entre otro tipo de armas, la mayoría de ellas letales, balas y bombas fétidas. Un proyecto, el de las llamadas “bombas mofeta”, que comenzó a ser desarrollado en el año 2004 y que, como su nombre indica, reproduce de forma sintética el desagradable olor que segrega este animal. Una tecnología adoptada por la policía británica el pasado año y anunciada por Scotland Yard como un método eficaz para combatir los disturbios callejeros en las Islas.

Pero no sólo se encuentran dentro de esta categoría de armas las ya conocidas pelotas de goma, las pistolas y porras eléctricas o los cañones de agua, sino que se incorpora armamento desarrollado por programas militares para su uso directo en conflictos bélicos y en los que se han experimentado con armas diseñadas para incapacitar o repeler con una baja probabilidad de causar la muerte o daños permanentes a los oponentes. Entre este armamento destacan los fusiles láser y otras armas ópticas, capaces de provocar ceguera transitoria y/o definitiva, cañones de sonido, que aturden con la emisión de altas frecuencias al generar vértigo, espasmos, confusión mental y náuseas, o cañones de microondas que provocan quemaduras y dolor. A estos materiales, algunos de ellos, como los cañones de sonido, probados ya en protestas en Estados Unidos, se les unen otros, que parecen salidos directamente de la ciencia-ficción y no de laboratorios de los contratistas de defensa, como fusiles electromagnéticos -provocan ataques similares a los epilépticos-, pistolas de energía termal, que elevan la temperatura corporal, lanzadores de espuma, que inmovilizan a las personas pegándolas al suelo, o armas psicotrónicas, que pueden provocar trastornos mentales transitorios.

Estas armas, usadas en conflictos “de baja intensidad”, sirven también para disolver manifestaciones o reducir a detenidos por la policía, lo que deja entrever, como señala el Centre d’Estudis per la Pau, “la militarización de la policía” en cuanto a sus procedimientos de actuación y al tipo de materiales usados. Algunas de estas armas, las más pequeñas y manejables, como las pistolas Taser o las porras eléctricas, pueden ser incluso adquiridas fácilmente a través del comercio online, aunque en España esté prohibido su uso a particulares. A esta carrera por conseguir las armas “no letales” más novedosas y menos “dañinas”, se incorporan incluso los ayuntamientos que, como en el caso de algunos consistorios catalanes, se han interesado por adquirir camiones dotados con cañones de sonido.

Sean o no letales (lo cual es muy relativo) pueden producir  y producen graves daños en muchas ocasiones y no dejan de ser armas.  Cuando la clase política se defiende con armas, letales o no, de los ciudadanos a los que representan, o deberían representar, algo va muy mal en la política y quizá nos indica quién es el enemigo.

Y una última pregunta:  ¿puede este gasto ser considerado como una parte más del gasto militar?

¿Qué pretende Utopía Contagiosa?

Por cortesía del Área de Cooperación de la Universidad de Valladolid, presentamos este video en el que nos preguntan qué es y qué propuesta tiene Utopía Contagiosa.

 

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