Archive for Cultura de Paz

Una muerte innecesaria. Un peligro innecesario. Un absurdo innecesario.

Por Línea Vuelo

Queremos ser extremadamente delicados y prudentes con esto. Nada justifica la muerte de una persona, en este caso de un oficial del Ejército del Aire, el pasado 12 de octubre.

Y lo lamentamos. Lamentamos la muerte del capitán Aybar. Su muerte es absurda. Innecesaria. e injusta. Y triste.

Desconocemos las esperanzas e ilusiones del capitán Aybar. Desconocemos lo que, decía León Felipe preguntándose de cualquier otro, le hacía reír, o llorar, o estremecerse, o esperar en el futuro… No sabemos su biografía, seguramente similar a la de cualquier otra persona, y digna del mismo respeto. En el fondo somos tod@s un manojillo de fragilidades y esperanzas que merecer mejor destino que las penalidades en que nos acabamos.

Pero nada justifica una muerte así.

Y nos da rabia también, porque no era una muerte inevitable, ni siquiera asumible bajo ningún punto de vista. Y porque podía haberse evitado.

¿O era necesario salir con un fatídico avión de guerra para el goce ególatra de los políticos que tal ordenaron?. ¿No podían haber prescindido de tal decisión los que ordenaron su salida?. ¿Era preciso malgastar una vida en un acto de este tipo, para pavoneo de los políticos que dispusieron tal exhibición?. ¿Merece la pena?. ¿Se la merece a alguien?

Una muerte por nada. Por engrandecer el ego de los políticos que quisieron exhibirse con las galas de los aviones de guerra, que eso es moneda común entre los de arriba en cualquier latitud del planeta. Podría haberse evitado. con tan solo haber dispuesto otro tipo de exhibición. O de haberla cancelado por completo.

Ahora los parabienes, las medallas al mérito, los discursos huecos… Pero, ¿valen de algo? ¿Sólo para ocultar tras la cortina de humo de sus oropeles la responsabilidad política de quienes ordenaron salir a un desfile descabellado a los pilotos?

El disimule, el signo de los tiempos de política oficial y polvorienta.

El desfile ha costado una vida. ¿Es un precio proporcionado?  ¿Y es que nadie le pedirá cuentas a los promotores de estas decisiones?

Cuentas por la muerte del piloto, lo más caro e inaceptable de la jornada.

Y cuentas por el dispendio económico provocado para vanagloria de los que “nos representan” jugando al viejo cuento del rey desnudo.

Pero la cosa es más grave, porque el hecho en sí ha despejado una segunda preocupación, hasta ahora opacada, que es la de la ciudad cautiva de Albacete.

El piloto, en un acto que merece consideración, se inmoló para evitar que el avión averiado cayera sobre poblado. Sobre la ciudad que está a escasos kilómetros de la base de Los Llanos, donde se entrenan los pilotos de la OTAN. Para evitar una desgracia de consideración en la que, parece ser, nuestros próceres no han caído en la cuenta.

Pero el hecho es que la cercanía de la base a la ciudad es una servidumbre, además, insoportable para Albacete, que se ve a diario amenazada de catástrofe. ¿Es un precio a pagar por los albaceteños mantener la base militar de los Llanos?.  ¿Deben sufrir el permanente peligro de los aviones de guerra?, ¿de unos aviones de guerra con demasiados fallos y errores que los políticos que deberían ser responsables no han querido abordar?

Aquí los políticos tampoco responderán, como no responden del peligro de las otras bases militares que amenazan de catástrofe a poblaciones cautivas en Torrejón de Ardoz, o en Zaragoza, o en Bardenas, o …

Porque lo que para la gente del común es un precio inasumible a pagar, para los que mandan y nos sobrerepresentan es pura calderilla de la que ni siquiera se preocupan.

Al fin y al cabo, siguen pensando que hay vidas de primera y vidas de segunda.

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No informan del precio de los fastos militares del 12 O

Por Elojeador

Fuente: El País

Una vez más, un nuevo desfile para identificar eso de ser español (¡a por ellos oe!) con desfiles militares y toda la parafernalia belicista con la que salen a escena los próceres del Estado a representar su papel  principal.

Como en otras ocasiones, se desconoce el precio, más bien el derroche, de estos fastos útiles para visibilizar el poder con sus guerreras, sus chaqués y toda la morralla con la que se distinguen respecto al subditaje en general.

La “parada” dice El País, contará (ya ha contado) con la participación de 3.900 militares, 78 aeronaves y 84 vehículos; frente a los 3.500 militares, 59 aeronaves y 43 vehículos del año pasado. La distancia que recorrerán (ya han recorrido) será algo superior, casi dos kilómetros. La principal novedad, la participación de la policía (¿pero no habíamos quedado en que la policía no era militar ni militarista?) como cuando el Caudillo. También la gendarmería francesa, que ha mandado unos cuantos gendarmes a hacer un curso a Valdemoro y no se quieren perder la fiesta.

Para poner más casticismo al evento, los 400 efectivos del Regimiento Inmemorial del Rey (que principalmente sirve para rendir honores a las visitas de estado y otras pérdidas de tiempo y dinero) han acudido vestidos a la usanza de los tercios de Flandes (esperamos que no hayan invitado al embajador flamenco y que Carmena no haya permitido que asista como público ningún niño de Bélgica y Holanda, de esos a los que sus padres amenazan cuando se portan mal con que vuelve el Duque de Alba) para conmemorar el 450 aniversario del “camino español” donde no se ponía el Sol. ¿No suena fuerte?

¿Y la pasta del fasto?

Pues lo que se sospechan ustedes. No lo sabemos, a pesar, dice El País, que solo la hora que dure el desfile, según el Ministerio, ya es un despropósito

solo ha cifrado en 420.000 el desfile, ligeramente por encima de 2016. A pesar de que el despliegue es mayor

Por si fuera poco, al acto le han acompañado un sinfín de actos complementarios que costarán un pastón (añadimos que más actos que el año pasado que nos costaron, desfile incluido, más de 800.000 euros) y que, igualmente, desconocemos su importe.

Por si alguien se anima a ver el listado de 109 actos más, a realizar en las diferentes comunidades autónomas (Andalucía donde más, con 36 y Cataluña y Asturias donde menos, con 1 cada uno), puede pinchar aquí.

Una vez más, unos fastos que no sirven sino para dar una imagen sectaria y militarista de España, este año con tintes imperiales y bastante preocupante, por demás

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Educación militarizada en Extremadura: los cursos del CPR de Badajoz

Por Lav Ulv

Acompañamos a continuación el texto que nos ha aportado Chema Álvarez, que nos autoriza a su publicación y a quien le agradecemos la colaboración. El mismo lo ha editado El Diario.

Para quienes venimos de la cultura antimilitarista y pacifismo a secas de los años 80 y 90, la que lideró en España el movimiento de desobediencia civil al servicio militar que utilizaba la insumisión como estrategia y que finalmente logró acabar con esta leva obligatoria, chirrían iniciativas como la del Centro de Profesores y Recursos de Badajoz, que organiza durante el mes de octubre el curso titulado Mundo actual y políticas de paz, dirigido al profesorado de centros educativos de su demarcación e impartido por personal adscrito al  Instituto Español de Estudios Estratégicos, un organismo del Ministerio de Defensa que, según expresa en su página web, se dedica a fomentar entre la ciudadanía una “Cultura de la Defensa como asunto de indudable trascendencia”.

Dos coroneles del ejército (uno de ellos de la OTAN) y tres analistas del mencionado instituto son los encargados de impartir las ponencias, algunas de ellas con títulos como “Recursos didácticos y propuestas metodológicas para integrar los contenidos de paz, seguridad y defensa en el aula”. No hay, pues, ningún ponente que no pertenezca al estamento militar ni, mucho menos, que sea docente o esté relacionado con la enseñanza pública obligatoria.

Ya de por sí la LOMCE eliminó buena parte de los contenidos relacionados con la Educación para la paz que, de modo transversal, introdujo en su día la LOGSE, una Ley que en su desarrollo curricular admitía enseñanzas en la noviolencia y la desobediencia como estrategia de participación política. El fin del Servicio Militar Obligatorio, acelerado por el empuje de un movimiento pacifista imaginativo, diverso y convencido de la eficacia de sus principios de acción, vino acompañado de una estrategia de gobierno que trataba de lavar la imagen de un ejército y de un modelo de Defensa cada vez más cuestionados, pero que sobre todo precisaba una renovación en cuanto a la percepción de la ciudadanía que le permitiera disfrutar del elevado gasto militar sin cuestionamiento alguno.

Esta nueva estrategia de Estado, motivada por la necesidad de crear un ejército profesional de tropa voluntaria, pasaba por introducir el fundamento militarista de esta institución  en la escuela, con charlas cuyo propósito era actuar como banderines de enganche dirigidas al alumnado de aquellos cursos cercanos o rayanos con el fin de la educación obligatoria, los 16 años, preferentemente de zonas geográficas donde un alto índice de fracaso escolar se unía a un elevado nivel de desempleo y precariedad laboral. Hablo de regiones como Andalucía y Extremadura.

Así, bajo la imagen de un ejército moderno, bien dotado tecnológicamente, que prometía a nuestros jóvenes una profesión con futuro en una especie de parque de atracciones similar a PortAventura,  donde uno podía ejercer deportes de riesgo tales como tirarse en paracaídas, bucear, pilotar aviones o zódiacs, con chicas reclamo que parecían más modelos de revista que soldados, muchos jóvenes se engancharon con la idea de que, al fin y al cabo, siempre podrían ir a ayudar en las llamadas “misiones humanitarias”, una expresión propia de la neolengua orwelliana acuñada por los sucesivos gobiernos españoles para camuflar o edulcorar la imagen del intervencionismo puro y duro allende nuestras fronteras.

Desde el Estado Español se aplica ese calificativo, “misión humanitaria”, a un conjunto de acciones que desvirtúan el significado de dicho adjetivo y perjudican seriamente a las organizaciones civiles independientes que desarrollan su labor rechazando cualquier empleo de la violencia. Desde Felipe González, el Ejército Español ha llevado a cabo 87 intervenciones militares fuera de España: 21 con Felipe González, 23 con Aznar, 22 con Zapatero y 21 con Rajoy, sin que los españoles hayamos podido averiguar cuánto nos ha costado cada una de ellas o todas en su conjunto.

El concepto de seguridad y de defensa que se tiene desde lo militar es muy distinto y está muy lejano de casar de algún modo con el concepto de Educación para la paz que enseñamos como docentes en nuestras aulas. Mientras que el Estado y el Ejército asumen un concepto de paz negativa, fundamentado en la ausencia de violencia directa (si vis pacem, para bellum), la Educación para la paz asume un concepto de paz positiva, fundamentado en la ausencia de la violencia estructural (si vis pacem, para pacem).

El modelo de Defensa del Ejército y del Estado Español no excluyen el uso de la fuerza y la aniquilación violenta del oponente como modelo de resolución de conflictos, mientras que el pacifismo (no me vengan con que los militares también son “pacifistas”) asume que la no violencia debe ser el camino para lograr la reconciliación, mediante el uso de estrategias que excluyen la agresión o aniquilación de ese oponente.

Por otra parte, el concepto de seguridad desde el ámbito militar del Ministerio de Defensa se centra en la defensa territorial y alimenta el culto a un conjunto de valores patrios militarizados que excluyen por lo general a quien discrepe de los mismos: bandera nacional, himno, concepto de nación, obligación de obediencia debida, verticalismo, jerarquías, uniformidad, etc.

La seguridad, vista desde la Educación para la paz y el pacifismo, atiende a las causas estructurales de la violencia, e incide en un modelo de Defensa nacional que nos proteja de la pobreza, el desempleo, la explotación, la violencia machista, la discriminación, la falta de protección sanitaria, la ignorancia en todas sus formas y un sinfín de agresiones diarias contra la ciudadanía que la convierten en pasto de los lobos.

El curso del CPR de Badajoz, impartido exclusivamente por militares o adscritos a la institución del Ejército, dice mucho acerca de por dónde van los tiros en educación. No sólo lamento que el proselitismo militarista haya podido llegar a nuestras aulas, sino que, además, se destine dinero de la Consejería de Educación y Empleo de la Junta de Extremadura a pagar un curso a quien ya va bien pagado. Se estima que el gasto militar español para 2017 será de 34.068,29 millones de euros, 4,46 veces más del gasto militar oficial, establecido en 7.638,54 millones.

La organización Utopía Contagiosa, que lleva años vigilando este gasto, ha publicado recientemente su informe sobre la elaboración actual de los Presupuestos Generales del Estado, donde se incluye el gasto no declarado como militar pero que es camuflado en otras partidas presupuestarias, como nuestra participación en la OTAN y las recientes misiones en Letonia. Quien desee lo puede ver detallado en su página. Cabe decir que el gasto destinado en los mismos Presupuestos Generales del Estado para Educación en España es durante este año de 2.525 millones de euros.

Por último, para mayor escándalo no podemos dejar pasar la ocasión sin mencionar que el Gobierno español es uno de los vendedores de armas al régimen de Arabia Saudí, sospechosa de facilitar esas mismas armas al grupo terrorista ISIS vía Irán. Todo ello relacionado directamente con los ataques terroristas y esa cruel locura que nos asola. Ahí queda eso para explicarlo en el curso del CPR de Badajoz.

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¿Hay alternativas al enfoque militarista y nacionalista del conflicto?

Por Erreache

La Ministra de Defensa se está prodigando en estos días en amedrentar sobre algo que considerar de su incumbencia y competencia, el tema catalán.

Los ingredientes del discurso nacionalista y militarista

Que el tema catalán produce sarpullidos en la derecha española es algo evidente e incorregible. Igual ocurre con el ejército, predispuesto siempre a salvaguardar la unidad de destino en lo universal que, al parecer, sigue siendo esto de las Españas es su concepción del mundo.

Y como doña Cospedal reúne tres sustancias en un solo ser verdadero, pues inequívocamente representa la derecha más reconocible de la derecha española, es además ministra de Defensa y, por si faltara algún ingrediente, suele tener cierta propensión a la bravuconada, el coctel está servido.

Nos dice Doña Dolores, lo leemos en La Vanguardia, que los independentistas caerán bajo el peso de la ley, como si la ley fuera algo parecido a la ley de la gravedad y la caída de los graves inexorable descenso a los infiernos. Bajo esta visión tan simplista se nos ofrecen todos los ingredientes para la polarización y la escalada de un conflicto que, evidentemente, no se resuelve a cañonazos.

a) Se agrupa en una única categoría a toda la plural y amplia expresión de malestar que se da en Cataluña, bajo la denominación de “los independentistas” (¿no hay matices, son todos lo mismo, es igual el político que aprovecha una jugada política que el ciudadano que sale a la calle…)

b) Se los considera el antagonista, el enemigo, al que no se le reconoce valor y

c) Se propone como solución su “caída” bajo el peso (muy pesado y tal vez poco adecuado para estos menesteres) de la ley.

En Expansión nos comentan que Cospedal, también refiriéndose al tema catalán, ha manifestado que los españoles

nos sentimos orgullosos de las Fuerzas Armadas,

que éstas

nos hacen sentirnos honrados de contar con ellos para proteger lo que más queremos: nuestras familias, nuestro barrio, nuestro Estado de Derecho

y que

 nadie puede arrebatarnos el orgullo de ser español, el honor de sentirse español, ni el amor por la patria, 

produciendo otra generalización abusiva, pues no tod@s al otro lado del Ebro nos identificamos ni con el ejército, ni tenemos ningún motivo para sentirnos orgullosos de tal institución o de su papel a lo largo de nuestra historia de tropiezos y desastres, ni, menos aún, sentimos esa identificación de nacionalismo españolista que la ministra considera tan unánime.

Aprovechemos para decir que el cóctel que la ministra prepara ofrece una nueva simplificación, tan abusiva como la anterior, de los actores del conflicto, en este caso los nuestros, todos unidos bajo un mismo interés de imponerse, frente a los otros, a los que no se reconoce nada, también unidos como “enemigos” bajo idéntico interés de prevalecer. Y ello, sobre todo, sirve al interés militarista de abordar este conflicto desde las claves más desastrosas posibles, las que unen los nefastos ingredientes de conflicto, nacionalismo y Estado.

En ABC, con mayor apoyo a la versión ultranacionalista del PP, nos explican que la ministra afirmó en un seminario sobre «Fuerzas Armadas y Sociedad Civil: la participación de la mujer en la vida profesional», que el ejército tiene la misión de

garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional“,

lo que acaba de cerrar el círculo estrecho y nefasto de nacionalismo-ejército-violencia, la nefasta relación que ha dado lugar a tantas guerras a lo largo de la historia.

De este modo, las cosas, en la mentalidad nacionalista española (vale también para la catalana o para cualquier otro nacionalismo) el conflicto se tiende a polarizar en algo parecido a un choque de trenes y de legitimidades, choque en el que se afirma que tenemos algún tipo de “esencias” nacionales irrenunciables que se encuentran en peligro, se amplifica y exacerba una supuesta lista de agravios y justificaciones, se desconoce y demoniza al otro, al que no solo no se le reconoce sino que pasa a la categoría de enemigo y se “justifica” su eliminación o represión, se pretende su rendición incondicional y se legitima cualquier medio para ello.

Una alternativa a la visión de los conflictos

Aprovechemos para señalar la interrelación entre conflicto y modelo de defensa, algo de lo que hemos tratado en extenso en nuestro libro “Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar“, editado por Libros en Acción, capítulo 2.

El conflicto es entendido en la visión militarista como algo negativo, a evitar o reprimir.  Pero no es la única posibilidad de abordarlo, como podemos ver en el siguiente cuadro:

Para la visión negativa del conflicto se opta por negar la existencia del conflicto o por ocultar los perfiles del mismo que no nos interesan. Fomenta una sensación de paz negativa mientras que las políticas estructurales y culturales que aplican los gobiernos o elites no son neutras y de manera más o menos subrepticia fomentan y alimentan las causas generadoras o profundas del conflicto (políticas económicas insolidarias, dependencia, exaltación cultural de nacionalismo, creación de enemigos, culto a la violencia, etc.), según el siguiente cuadro

Un enfoque alternativo rompe este círculo vicioso

 

De este modo, el enfoque erróneo de los conflictos desde esa urdimbre nacionalismo/Estado, tal como aparece en el propio esquema de pensamiento de Dolores de Cospedal y de las visiones simplificadoras y nacionalistas responde a una visión negadora del conflicto y del punto de vista del otro y afirmadora de la legitimidad y la imposición, incluso militar, del propio discurso, algo que no sirve sino para cronificar el conflicto y polarizarlo.

A lo largo de la historia los conflictos se han abordado por los Estados de diversas formas, según este esquema y según el enfoque principal elegido sea de competición con un adversario, de intento de transformación del conflicto o de negación del mismo e intento de obviarlo:

¿Es posible trascender esta visión nacionalista y militarista?  Desde nuestro punto de vista sí, pero ello necesita un cambio de los ejes y de los enfoques del conflicto, para abordar no el problema “nacionalista” de uno y otro lado, ni su correlato de seguridad militar, sino el problema de seguridad humana, de violencia estructural y cultural que mutuamente comparten ambas sociedades en conflicto y que seguirán compartiendo juntas o separadamente. Ello conlleva romper con una dinámica que, en la actualidad, alimenta el Estado de anteponer el discurso nacionalista de la unidad incondicional, la visión del otro como enemigo y la estrategia de derrota absoluta, para pasar a otra que busque los intereses compartidos de sus sociedades respecto a reivindicaciones que la sociedad ha manifestado inequívocamente: de convivencia en paz, reconocimiento del otro como igual y de sus necesidades y opciones como sociedad, de la reclamación compartida de mayor justicia y de convivencia, de mayor conocimiento del otro, y de resolución noviolenta del conflicto.

En suma, las élites de los bandos enfrentados deberían renunciar a sus intereses (partidistas y personales) y promover una transformación tanto de la escalada agresiva del conflicto en sí como de los contenidos de lo que hay que negociar, para pasar del discurso militarista y nacionalista a una apuesta por resolver contenidos concretos de mutua negociación en lo que tiene que ver con la seguridad humana (derechos humanos, necesidades sociales básicas, derechos culturales, educación, sanidad, trabajo digno, renta básica, corrupción política, agotamiento del sistema político de la transición, etc.).

¿Apuestan las élites de uno y otro bando por un cambio de mentalidad?

El bando españolista ofrece un repertorio pesimista al respecto. Desde los viejos socialistas extractivos pidiendo la aplicación del artículo 155 de la Constitución (Felipe Gonzalez) o la intervención directa del ejército (Alfonso Guerra) hasta la derecha más retardataria alimentando los impulsos de su extrema derecha en Madrid, o un Aznar desmesurado y furibundo tachando de blando a Rajoy, pasando por la humillante (si no fuera tan grave diríamos hilarante) posición de la prensa española, desde El País a la Razón pasando por toda la escala de grises, pardos y negros, el espacio para la alternativa parece difícil.

Si faltaba algún ingrediente, es el 12 de octubre, día en teoría de la “hispanidad” que vino a sustituir al anterior día de la raza de cuando Franco y que, por más que nuestras autoridades han pretendido que es una fiesta de todos, es una fiesta del ejército y de sus visiones del mundo. Y este año, nos informa El Diario, promueven el lema “#orgullosodeserespañol”, lo cual no hace sino reforzar la visión empobrecedora de nuestra realidad y la versión militarista del nacionalismo español que tanto interesa a la derecha cospedaliana, al militarismo hispánico y a esta élite extractiva que siente como se les empieza a escapar de las manos, como agua, la legitimación del entramado de privilegios y sumisiones sobre los que han construido su idea de España, su orden público y la mordaza de leyes inexorables, como la ley de la gravedad, con que nos gobiernan.

El campo nacionalista catalán parece igualmente dispuesto a la confrontación en términos puramente estatales, sin capacidad para aprovechar en una línea alternativa la marea de desobediencia civil de la gente, una marea que no se moviliza solo ni principalmente en favor de la “independencia” y sí lo hace desde la indignación y desde la apuesta por alterativas mas cercanas a la idea de seguridad humana.

La esperanza se abre algo con la apuesta desde diversos sectores sociales que llama al diálogo y rechaza el enquistamiento actual de los partidos políticos, algo que ha dado lugar en las plazas y ciudades a un espontáneo (e impreciso, hay que decir) movimiento por el diálogo que hay que ver en qué desemboca.

Trabajar para el día después

Con todo, la solución previsible de un tal choque de legitimidades y trenes, no hará sino cronificar la situación de fondo, por lo que hemos de estar preparados para el día después seguir trabajando en una visión alternativa de transformación (mejor que resolución que parece mas idílico pero menos posible) del conflicto.

Por nuestra parte, trabajar para desenmascarar el peligroso nacionalismo español (y cualquier otro nacionalismo) y para transarmar el modelo de defensa que propone, los ejércitos, será nuestra más específica contribución a este propósito.

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¿Cómo se construye una guerra? Análisis de Slevanka Drakulić

Imagen de Novo list

Fuente: El Confidencial

Aludimos a las reflexiones sobre el nacionalismo y su sonado reingreso en la lucha política española, de las que se hace eco El Confidencia.

Slavenka Drakulić es una ensayista, periodista y novelista croata que vivió la disgregación de la antigua Yugoslavia y las guerras que dieron lugar a la división territorial actual, por eso su testimonio es pertinente en este memento. Por eso, es decir, por su experiencia vivida, y porque su reflexión intelectual, entre otras cosas, viene girando en torno al virus del nacionalismo y la guerra.

La preguntan sobre la conexión de nacionalismo y guerra y afirma que la principal traba para que la guerra prenda en la cotidianidad de las sociedades es un factor psicológico que actúa como una justificación, una licencia social para matar.

Añade, desde su experiencia, cómo se da ese proceso

el virus nacionalista ha despertado en tu país, pero todavía necesitas construir una justificación psicológica para llegar a un conflicto real, persuadir y contaminar a la gente para justificar la violencia. La gente necesita estar dispuesta a matar y morir por sus objetivos. Esto, afortunadamente tarda tiempo en suceder…

Habla con ello de la carga de violencia cultural que padecemos como el sustrato donde se asienta la violencia completa, sinérgica, que supone la guerra. Matar necesita una justificación psicológica, prefabricada, y una licencia social, por tanto. De lo contrario, nos considerarían como locos.

Alerta de la facilidad de que, si se da ese sustrato,  pueda prender la mecha de la guerra, aunque aparentemente sea impensable. En Yugoslavia, dice

nadie lo veía venir, nadie pensaba que podía ser posible algo así.

La guerra necesita otros ingredientes más: tiempo, preparación, propaganda, creación de un enemigo, …

Los conflictos y la guerra no se desatan de la noche a la mañana, aunque desde fuera lo parezca. En la antigua Yugoslavia se tardó por lo menos cinco años en que cuajase la propaganda nacionalista y la homogeneización de la población, la división entre nosotros y ellos que preparó el conflicto sangriento después.

y choque de respuestas reactivas que se retroalimentan y, añadimos nosotros, como no, una idea de ejército (existente o a crear) y la identificación de éste con el pueblo

en cierta manera el despertar del nacionalismo croata fue una respuesta al despertar del nacionalismo serbio, especialmente cuando la minoría serbia proclamó la autonomía en Croacia. Una vez que se consumó eso, Milosevic, con el ejército yugoslavo del pueblo, sintió que estaba legitimado para atacar.

La idea de enemigo es sofisticada y manipuladora. También necesita su tiempo y su relato. En el caso de las sociedades modernas en su creación y difusión tienen un papel protagonista los medios de comunicación, los intelectuales, etc. ya sea por convicciones propias o por oportunismo:

Los medios de comunicación fueron cruciales en el proceso de crear un enemigo. Mis colegas periodistas, escritores, intelectuales, académicos, … participaron con voluntad en la propaganda  nacionalista, algunos porque eran creyentes auténticos y otros por oportunismo… con la ayuda de los elementos históricos se van alimentando mitos, medias verdades y al final se consigue una mezcla emocional explosiva.

La propaganda del miedo juega un papel esencial en la construcción del factor emocional de la sociedad hacia la guerra: luego se inicia la violencia y si se llega a un punto de “no retorno” estalla la guerra.

siempre infravaloramos el poder de las emociones. Y la más poderosa de todas es el miedo a que el ´enemigo´ pueda quitarte tu territorio. Si la propaganda nacionalista consigue crear ese terror, el paso hacia el conflicto está dado ya. Después llega el primer baño de sangre y el problema se convierte en algo real

Una experiencia reflexionada sobre la guerra que nos puede dar considerables claves para evitar que la escalada del conflicto catalano-español acabe, alimentado por el oportunismo o las creencias más rancias de uno y otro lado, conduciéndonos al peor y más indeseable de los escenarios.

Afortunadamente nuestras sociedades cuentan aún con muchos factores que sirven de contrapeso a la inercia de la construcción del enemigo y el miedo. La sociedad civil catalana mantiene fortalezas cívicas evidentes y el resto del estado no se ha dejado arrastrar en general por el discurso franquista de los que exhiben las rancias banderas del aguilucho. Nadie quiere volver a aquellos tiempos. Pero… no hay que confiarse. Tampoco en la plural, multiétnica y federal Yugoslavia parecía posible la guerra y la vimos en directo, con su cadena de desmanes y destrucción.

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Comentarios de Pepe Beunza sobre el 1-O

Por Fotomovimiento

Por su valor testimonial, acompañamos, sin más comentario (se comenta por sí misma) la carta publicada por Pepe Beúnza, el primer objetor de conciencia político contra el servicio militar en España (y era la España de Franco) y activista antimilitarista y noviolento:

Después de defender mi urna 16 horas y estar hoy viendo la prensa, la tele y los agobiantes wasaps, comparto estas ideas con vosotros.

Creo que lo que hemos vivido ha sido muy intenso y lleno de todo tipo de emociones, por eso hemos de aprovecharlo para aprender sobre uno mismo y también sobre la noviolencia.

Las imágenes de la brutalidad policial son muy duras y nos producen indignación y rabia, pero hay que verlas también con mirada amplia y entonces veo unas personas que responden con una inteligencia pacífica (la noviolencia) de una gran calidad heroica y entonces esas imágenes me producen una extraordinaria alegría y esperanza. Y una agradable sorpresa.

Por si fuera poco, hoy han salido en tv3 seis de los heridos y hablaban con una serenidad y fuerza extraordinaria. Hay que desear que se recuperen pronto porque era tan formidable lo que decían que animaba mucho.

De cargas policiales brutales hemos visto por desgracia muchas, pero de respuestas noviolentas con las del domingo pocas. Hemos de conseguir el máximo de imágenes para aprender. Analizarlas y sacar conclusiones.

Yo estaba en un colegio del pueblo y aparte de un par de falsas alarmas el día fue tranquilo, pero por lo que sentí con los compañeros de apoyo me hace estar seguro de que, si hubiera venido la policía, la respuesta habría sido tan magnífica como las que vimos grabadas. No eran personas entrenadas en la lucha NV pero las instrucciones eran claras y el deseo de resistir muy fuerte.

Creo que estos días se ha desarrollado en Catalunya un potencial de lucha noviolenta de mucha intensidad y eso nos permite tener una gran esperanza. La lucha será larga y la relación de fuerzas nos es bastante desfavorable, pero en este duelo del David de la democracia contra el Goliat de los hijos del franquismo, David ha lanzado con su honda la piedra de la noviolencia y eso le hace muy poderoso. Por eso no hay que caer en la trampa de la violencia.

Aunque es difícil, hemos de ver a los policías como personas. Vale la pena leer la carta de Gonzalo Arias a un policía y también la de Xirinacs.

Hay que procurar que la rabia, la indignación y el odio que produce la brutalidad de los que pagamos para que nos defiendan, duren poco dentro de nosotros. Son sentimientos que nos hacen daño a nosotros mismos y nos quitan energía para la respuesta noviolenta.

Hay que reír con la imaginación de los colegios escondiendo las urnas o en Vilalba que después de aguantar unos cuantos palos, la guardia civil se llevó una urna con sobres vacíos. No se pudieron llevar la dignidad del pueblo que ese día creció muchos puntos. Las heridas curarán en pocas semanas, pero la risa les durará toda la vida.

Pienso con admiración en el alcalde de Dosrius que estaba hoy con un collarín y el cuerpo dolorido de las porras pero que decía sonriendo que el ánimo y el humor lo tenía muy bien. Se adelantó para identificarse como alcalde y proteger a los vecinos, pero enseguida lo machacaron con más ganas.

Alegrémonos de vivir en un pueblo con tanta gente inteligente, digna y magnífica. Y a seguir…

Pepe Beunza, 2 oct. 2017″

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Tenemos una democracia parcial y muy parcial

Imagen de PortaldelSur Es

El título no es un error.  Nos referimos a que:

  • Nuestra democracia es parcial, muy cortita.  No se puede hablar de todo y menos votarlo todo.  Hay temas que sólo deciden las elites y éstas suelen ser conservadoras y tenerlo todo atado y bien atado.  Ya se vio con las protestas masivas contra la participación de España en la guerra, ningún caso a la reclamación social, y luego, para colmo, hemos ido haciendo intervenciones militares en múltiples escenarios bélicos.  Dichas intervenciones no han aportado nada a la resolución de los conflictos, antes bien los han enquistado.  Ya se vio en el clamor popular sobre la monarquía.  Ningún caso.  Se cambia un rey vetusto por otro tierno, pero se deja igual la institución y lo que significa.  Ya se ha visto con las imágenes de ayer, que si nos las sirven hablando de cualquier país bananero o de cualquier dictadura de hace años no nos hubiesen causado tanta indignación como sabiendo que son propias:  es la policía y la guardia civil quien por la fuerza se lleva (confisca, dirían ellos) las papeletas, las urnas y las urnas con papeletas ya depositadas.  La militarización de un conflicto (recordamos que la Guardia Civil es un cuerpo militar) para evitar la democracia.  Una y otra vez se nos enseña que no hay soberanía ciudadana en los temas que realmente nos importan.
  • Nuestra democracia es muy parcial, muy de parte, porque siempre está al servicio de una parte, no del global de la sociedad.  Siempre está al servicio de las elites económicas cuyos bancos son rescatados y sus directivos reciben primas por sus chanchullos. Se hace una reforma laboral al servicio de los grandes empresarios y para facilitar los ERES y el lucro de unos pocos. Se privatiza al servicio de los de siempre sanidad, educación o cualquier otro servicio público, que pasa de ser un derecho a ser un negocio. Pero nunca están con los de abajo que se ven expulsados de sus viviendas y enjuiciados por ocupación.  Que se ven despedidos y con empleos precarios. Con mala calidad de su educación y con rebajas en sus derechos sanitarios. Prima más el derecho a la propiedad privada que el derecho a la vivienda o el derecho a tener trabajo.  Cuando se habla de optar entre cañones o mantequilla el debate se para en seco porque lo único que se permite es la violencia.

En el mundo de la paz ocurre igual.  La democracia es parcial y muy parcial.  No hay forma de que las Directivas de Defensa Nacional se debatan por la ciudadanía, las deciden unos pocos.  Tampoco hay forma de que el gran engaño que supone que las cuentas oficiales hablen de un presupuesto del Ministerio de Defensa de 7.638’54 millones de € mientras que nuestras cuentas hablan de un Gasto Militar de 34.068’29 millones de € queden aclaradas por una auditoría independiente.

La gran mayoría de la sociedad no tenemos derecho a decidir.  Sólo deciden los conservadores que nos explican que éstos son asuntos de Estado y que en ellos el consenso político impide los cambios.  Pero, … ¿qué consenso?, ¿cuándo se logró?, ¿quiénes lo hicieron?

Mentira tras mentira, tema tras tema, imposición tras imposición, siempre sin derecho a decidir salvo que decidamos lo que a ellos les interesa.

Así no es extraño que nos convirtamos en transgresores.  Transgredir viene del latín transgredior, -gressum.  Significa ir (gradior) más allá (trans), atravesar, sobrepasar.

Estamos acostumbrados en el pacifismo a transgredir, a ir más allá, a proponer alternativas que sobrepasan las estáticas realidades de aquellos que quieren conservar este mundo injusto e inhumano porque obtienen beneficios personales.

Pero a l@s pacifistas, antimilitaristas y noviolentos no nos vale cualquier transgresión.  Ha de ser ética, justa y legítima.  No vale utilizar las artimañas políticas y/o legales que usa la elite retorciendo la legalidad una y otra vez a su conveniencia.  La transgresión por la que apostamos o es legítima y ética o no es.  El fin, para nosotr@s, está en los medios.

Con cariño, de Utopía Contagiosa.

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Promover y apoyar la noviolencia que ya existe en Siria

Imagen de El Baúl del Abuelo Siloista

Fuente:  MOC-Valencia.

Nos hacemos eco del interesantísimo documento titulado:  “El movimiento noviolento sirio:  perspectivas desde la base”.

Tanto en la sombra como a plena luz del día existen activistas y movimientos noviolentos que trabajan día a día por otra manera de enfrentar los conflictos, desde la noviolencia.

Es necesario difundir esta parte de la realidad que nos ocultan normalmente los que escriben la historia y los que redactan los noticiarios:  la noviolencia en el conflicto Siria (y en los demás conflictos del globo) existe.

Emociona que entre tanta barbarie haya personas que eligen vías noviolentas, sin dejarse amedrentar, o superando el miedo, sin optar por la inactividad e imaginando actuaciones de lucha noviolenta.

Dawlaty conversó durante un período de seis meses con estas personas, animándolas a buscar nuevas herramientas, a cuestionar anteriores elecciones, y a analizar los éxitos y los fracasos del movimiento noviolento en Siria. Este informe es fruto de ese diálogo.

Dawlaty es una organización sin ánimo de lucro que se centra en el desarrollo y potenciación de la sociedad civil en Siria, a fin de facilitar una transición democrática. Este informe busca documentar las experiencias y reflexiones de los y las activistas para que sea un recurso al servicio del movimiento noviolento en Siria. Fue hecho por y para los activistas noviolentos.

No es de extrañar que los primeros pasos del activismo noviolento en Siria hayan sido difíciles:

Un hallazgo importante es que, con la excepción de algunos pequeños pasos dados durante la transición de Assad padre a Assad hijo, el activismo noviolento en Siria no existía antes de la revolución. Décadas de gobierno autoritario habían logrado mantenerlo fuera de la esfera pública. Sin embargo, a pesar de la falta de historia y experiencia para orientar sus esfuerzos iniciales, los y las activistas transmitieron orgullo al expresar lo que han logrado durante los primeros días de la revolución y más allá. Aprendieron por ensayo y error en un entorno de “todo o nada”, y se beneficiaron de sus contactos con las organizaciones internacionales y medios de comunicación. Están orgullosos y orgullosas porque han vencido el monopolio del régimen en el ámbito público y se presentaron, por primera vez, como participantes activos, después de décadas de marginación a manos de una autoridad totalitaria.

(…) aunque el movimiento surgió y creció sorprendentemente sin sociedad civil que lo apoyara, ahora es demasiado débil y desorganizado para abrir el camino a la fracturada y desorientada sociedad civil que ha contribuido a formar en los últimos años.

Aunque recomendamos la lectura atenta de todo el documento, aquí, por falta de espacio, sólo vamos a detallar las conclusiones del estudio:

CONCLUSIONES:

El movimiento noviolento en Siria es débil, fragmentado y disperso por una geografía desconectada que representa a veces objetivos y valores sociales en conflicto. Pero el movimiento puede ser reactivado.

Reactivar el activismo noviolento es un asunto urgente. Los y las activistas son conscientes de que el final de su movimiento significa el final de la revolución misma.

La falta de pensamiento estratégico es un problema agobiante y recurrente para los y las activistas. Los y las activistas entienden la urgencia de abordar esta cuestión, pero carecen de las herramientas y la capacitación para el desarrollo de una estrategia a nivel macro por sí mismos. Una de las recomendaciones del Dawlaty es organizar talleres de capacitación sobre la elaboración de estrategias.

La militarización de la revolución ha marginado y agotado el activismo noviolento. Los y las activistas se dan cuenta de la imperiosa necesidad de revivir su movimiento pacífico.

El movimiento necesita críticamente una visión unificada de cómo hacer frente a las fuerzas armadas. La militarización es una realidad, estén o no los y las activistas están de acuerdo con ello. Esperar que el régimen caiga o que acabe la militarización antes de empezar a actuar significa no tomar ninguna acción, y el movimiento morirá.

La militarización del conflicto y una cultura patriarcal (incluyendo la propia internalización de esta cultura por las mujeres) en Siria han alejado eficazmente a las mujeres de posiciones de liderazgo e influencia en la revolución. Los y las activistas están de acuerdo por unanimidad en que se debe volver a potenciar el papel de las mujeres. Son conscientes de los obstáculos sociales a los que se enfrentarán, pero están luchando para potenciar la presencia de las mujeres en posiciones de liderazgo, especialmente en tareas donde sus capacidades y percepciones únicas como mujeres les dan ventaja sobre los hombres.

Entretanto, también es necesario que desde Europa se piense en cuál debe ser nuestro papel de cara al movimiento noviolento sirio.  ¿No es un deber apoyarlo para así sustentar la vía pacífica de resolución de los conflictos sirios?  ¿Deberían colaborar en ello todas las instituciones:  Estado, Comunidades Autónomas, Ayuntamientos, etc.?

¿Se deberían coordinar acciones entre las ongs para apoyar al movimiento noviolento sirio?

¿Deberíamos forzar a los gobiernos para que dejen de intervenir militarmente y de promover el mantenimiento de la guerra mediante la venta de armas y el apoyo a los contendientes?  ¿Deberíamos forzar el desarme del conflicto como primer paso para la negociación noviolenta de salidas pactadas?

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PP, PSOE y Ciudadanos rechazan desmantelar el campo de tiro de Bardenas

Por David Ramos

Fuente: El Diario

Pues sí, amigos, una vez más la apisonadora de la casta ha tirado otra proposición no de ley para el desmantelamiento del polígono de tiro de Bardenas Reales.

En esta ocasión la proposición, en la Comisión de Defensa, fue planteada por Bilidu y contó con una enmienda de Podemos. A un lado votaron los diputados de Bildu, Podemos, grupo catalán. Al otro los de PP y sus socios, PSOE y Ciudadanos.

Desde el año 1978 hasta la fecha, llevamos 14 ocasiones, según un trabajo que hemos elaborado y aún no hemos publicado, en las que el Parlamento ha rechazado desmantelar el polígono de tiro de Bardenas Reales. En todas ellas la derecha cavernícola (en su día los grupos “centristas” en torno a UCD y luego tras su descomposición atomizados para volverse a reunir en torno al PP y a UPN) junto con el PSOE se han encargado de rechazar el desmantelamiento del campo de tiro de Bardenas y de maniobrar para acallar la protesta social.

Un cuadro general nos permite observar además que el “problema” de Bardenas” nunca ha dejado de estar presente en el Parlamento, a pesar del interés del poder en acallarlo.

Este cuadro refleja el estado de cosas sin incluir la proposición no de ley ahora rechazada, la número 14.

Otro curioso dato:  las iniciativas en el Parlamento favorables al mantenimiento del polígono de tiro han sido el 48% del total de iniciativas, y las contrarias al mismo el 52%.

Estos datos nos permiten ver cómo Bardenas se ha pasado a convertir en otro de los eternos problemas irresueltos de nuestra deficiente (y en este caso militarista) democracia, razón por la que resurge una y otra vez, con el cerrojazo elocuente del PPSOE y sus alianzas militaristas.

Una razón más para apelar a la sociedad y a su soberanía ante tal cerrazón. Y una nueva oportunidad perdida para hacer de la escucha del pueblo un motor de la política para estos partidos sordos, insensibles e incapaces de entender el cambio de tiempo que vivimos.

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El militarismo se disfraza de necesidad social

Por MOC Valencia

Fuente: Levante

Nos ha parecido una idea muy acertada, “el militarismo se disfraza de necesidad social“, la que los objetores “históricos” (suponemos que quiere decirse bajo tan campanudo título anteriores a la finalización de la mili, lo que amalgama desde Pepe Beúnza hasta los presos insumisos valencianos) han explicado en unas “Jornadas de reencuentro y reivindicación” que han mantenido en Llíria.

Afortunadamente el encuentro valenciano no es una especie de balneario donde reunirse, pongamos por caso, como los exalumnos cincuentones  del colegio, la peña de amiguetes de la juventud y otros tantos reencuentros sensibleros, sino que los antimilitaristas valencianos se han propuesto “ver si aún somos capaces de realizar acciones de cara al futuro“, una especie de actualización de las luchas, ahora que el escenario mundial y la sutil vuelta de tuerca militarista han desdibujado tanto el tablero y la desorientación y el desconcierto empequeñecen nuestra apuesta antimilitarista.

Se han reunido varias generaciones de antimilitaristas valencianos, desde el primer objetor político, en pleno franquismo, hasta otros objetores del final del franquismo y de la transición, y objetores e insumisos de los años 80, 90 y hasta ahora, de modo que al menos tenemos tres escenarios distintos que dieron lugar a estrategias de lucha variadas y a agendas de prioridades también distintas, todas ellas unidas por el núcleo común del ideario antimilitarista (que por cierto hemos ido construyendo y reconstruyendo en el camino, a saltos entre la teoría y la práctica, de forma tentativa y abierta, como toda ideología viva), de la apuesta de noviolencia política y por el aprendizaje del trabajo colectivo, horizontal, desobediente y alternativo con las que fuimos capaces de desarrollar tanta creatividad, tantas apuestas, tantas propuestas e, incluso, apostar por una alternativa global a la defensa.

Y los  amigos valencianos ponen el dedo en la llaga:

el pacifismo vuelve a ser más necesario que nunca. El militarismo ha renacido y es más difícil de combatir porque se esconde como una necesidad social, como una especie de ONG. Por eso denunciamos la opacidad con la que actúan los gobiernos, incrementando los presupuestos para armas, favoreciendo su tráfico y alimentando el terrorismo

De ahí sale una agenda de trabajo a nada que nos pongamos: la llamada cultura de la defensa, la opacidad de lo militar, los gastos militares, los conflictos internacionales, la correlación de inseguridad-terrorismo-intereses militaristas como su potenciador, las propuestas de cambio y transición (transarme) hacia un mundo menos militarizado y que intente abordar sus conflictos por metodologías noviolentas, …

En tiempos oscuros, como estos, parece que proponer un horizonte que niega la lógica del militarismo desde su raíz es una quimera, o así nos lo quieren hacer ver los que nos pintan las bondades de la actualidad y nos dicen que no se puede aspirar a nada más, pero si algo tiene a su favor el antimilitarismo es que ha sido capaz, una y mil veces, de desmentir que su apuesta fuera mero idealismo y una quimera, para proponernos en la práctica que aquí y ahora, en un mundo no precisamente de ángeles, se puede conseguir poner freno a las imposiciones militaristas y arrancar a la realidad logros de la paz basada en la justicia. Nos lo dice otro de los insumisos valencianos

«Enfrentarse al servicio militar en la oscuridad del franquismo fue algo bestial. Pero al final demostramos que las utopías se pueden conseguir»

Los amigos valencianos tienen mucho trabajo:

Estamos preparando una campaña para pedir que el Ejército no acuda a Expojove porque hace una pedagogía contraria a la cultura de la paz, y para colaborar con los colegios para que dejen de hacer visitas a estamentos militares. También vamos a trabajar en reforzar la campaña de objeción fiscal para que nuestros impuestos no vayan a gasto militar y exigir que se destine a fines sociales

Es paradójico que ahora que sabemos más que nunca sobre el militarismo y que tenemos mejor documentado que nunca su parasitismo y su desafuero, el otrora potente movimiento antimilitarista tenga menos fuerzas que nunca, se encuentre diluido en otras luchas y atomizado y que sean los objetores históricos, en este caso los incombustibles compañeros de Valencia, quienes nos animen a reemprender luchas que se han ido apagando y a encauzar otras de las que recientemente descubrimos sus perfiles.

Si algo echamos en falta, es el trabajo directo en debatir más y mejor y en proponer con prácticas y acciones concretas una alternativa global a la defensa militar, basada en la idea de seguridad humana y en la alternativa noviolenta. Todo se andará.

El MOC de Valencia ha hecho su propia explicación del evento, que puede consultarse pinchando aquí.

Pero de momento, ¡que cunda el buen ejemplo!

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