Archive for conflictos internacionales

Plan de paz para Madrid

Fuente:  Plan de Paz para el Ayuntamiento de Madrid.

¿Sería útil que los ayuntamiento españoles tuviesen un plan de paz entre sus políticas habituales?

Desde Utopía Contagiosa hemos hecho una primera propuesta con la que buscamos abrir el debate y que este sea concreto y creativo.  La propuesta la podéis encontrar en el enlace anterior o podéis verla aquí abajo:

No nos cabe duda que dada la simbiosis entre los Estados actuales y el militarismo, es necesario que no sólo desde la sociedad y las ongs se trabaje de manera alternativa por la paz, sino que también es imprescindible que lo hagan otras instituciones con criterios distintos a los estatales y más próximos a las ideas de Seguridad Humana, que realmente defiende lo que interesa a las personas.

Como se ve en la propuesta, no abogamos por una opción de trabajo cualquiera, sino por algo comprometido y que promueva la participación social.  Nuestra opción es por promover las labores de paz tanto en Madrid municipio como en el extranjero y para ello presentamos 18 objetivos con 104 propuesta políticas en total.

Esperamos que sea de interés general y que nos lleguen comentarios con cambios, proposiciones, mejoras, etc.  Todas ellas serán bien recibidas para iniciar este camino de paz en el municipalismo.

Share

¿Hay alternativas al enfoque militarista y nacionalista del conflicto?

Por Erreache

La Ministra de Defensa se está prodigando en estos días en amedrentar sobre algo que considerar de su incumbencia y competencia, el tema catalán.

Los ingredientes del discurso nacionalista y militarista

Que el tema catalán produce sarpullidos en la derecha española es algo evidente e incorregible. Igual ocurre con el ejército, predispuesto siempre a salvaguardar la unidad de destino en lo universal que, al parecer, sigue siendo esto de las Españas es su concepción del mundo.

Y como doña Cospedal reúne tres sustancias en un solo ser verdadero, pues inequívocamente representa la derecha más reconocible de la derecha española, es además ministra de Defensa y, por si faltara algún ingrediente, suele tener cierta propensión a la bravuconada, el coctel está servido.

Nos dice Doña Dolores, lo leemos en La Vanguardia, que los independentistas caerán bajo el peso de la ley, como si la ley fuera algo parecido a la ley de la gravedad y la caída de los graves inexorable descenso a los infiernos. Bajo esta visión tan simplista se nos ofrecen todos los ingredientes para la polarización y la escalada de un conflicto que, evidentemente, no se resuelve a cañonazos.

a) Se agrupa en una única categoría a toda la plural y amplia expresión de malestar que se da en Cataluña, bajo la denominación de “los independentistas” (¿no hay matices, son todos lo mismo, es igual el político que aprovecha una jugada política que el ciudadano que sale a la calle…)

b) Se los considera el antagonista, el enemigo, al que no se le reconoce valor y

c) Se propone como solución su “caída” bajo el peso (muy pesado y tal vez poco adecuado para estos menesteres) de la ley.

En Expansión nos comentan que Cospedal, también refiriéndose al tema catalán, ha manifestado que los españoles

nos sentimos orgullosos de las Fuerzas Armadas,

que éstas

nos hacen sentirnos honrados de contar con ellos para proteger lo que más queremos: nuestras familias, nuestro barrio, nuestro Estado de Derecho

y que

 nadie puede arrebatarnos el orgullo de ser español, el honor de sentirse español, ni el amor por la patria, 

produciendo otra generalización abusiva, pues no tod@s al otro lado del Ebro nos identificamos ni con el ejército, ni tenemos ningún motivo para sentirnos orgullosos de tal institución o de su papel a lo largo de nuestra historia de tropiezos y desastres, ni, menos aún, sentimos esa identificación de nacionalismo españolista que la ministra considera tan unánime.

Aprovechemos para decir que el cóctel que la ministra prepara ofrece una nueva simplificación, tan abusiva como la anterior, de los actores del conflicto, en este caso los nuestros, todos unidos bajo un mismo interés de imponerse, frente a los otros, a los que no se reconoce nada, también unidos como “enemigos” bajo idéntico interés de prevalecer. Y ello, sobre todo, sirve al interés militarista de abordar este conflicto desde las claves más desastrosas posibles, las que unen los nefastos ingredientes de conflicto, nacionalismo y Estado.

En ABC, con mayor apoyo a la versión ultranacionalista del PP, nos explican que la ministra afirmó en un seminario sobre «Fuerzas Armadas y Sociedad Civil: la participación de la mujer en la vida profesional», que el ejército tiene la misión de

garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional“,

lo que acaba de cerrar el círculo estrecho y nefasto de nacionalismo-ejército-violencia, la nefasta relación que ha dado lugar a tantas guerras a lo largo de la historia.

De este modo, las cosas, en la mentalidad nacionalista española (vale también para la catalana o para cualquier otro nacionalismo) el conflicto se tiende a polarizar en algo parecido a un choque de trenes y de legitimidades, choque en el que se afirma que tenemos algún tipo de “esencias” nacionales irrenunciables que se encuentran en peligro, se amplifica y exacerba una supuesta lista de agravios y justificaciones, se desconoce y demoniza al otro, al que no solo no se le reconoce sino que pasa a la categoría de enemigo y se “justifica” su eliminación o represión, se pretende su rendición incondicional y se legitima cualquier medio para ello.

Una alternativa a la visión de los conflictos

Aprovechemos para señalar la interrelación entre conflicto y modelo de defensa, algo de lo que hemos tratado en extenso en nuestro libro “Política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar“, editado por Libros en Acción, capítulo 2.

El conflicto es entendido en la visión militarista como algo negativo, a evitar o reprimir.  Pero no es la única posibilidad de abordarlo, como podemos ver en el siguiente cuadro:

Para la visión negativa del conflicto se opta por negar la existencia del conflicto o por ocultar los perfiles del mismo que no nos interesan. Fomenta una sensación de paz negativa mientras que las políticas estructurales y culturales que aplican los gobiernos o elites no son neutras y de manera más o menos subrepticia fomentan y alimentan las causas generadoras o profundas del conflicto (políticas económicas insolidarias, dependencia, exaltación cultural de nacionalismo, creación de enemigos, culto a la violencia, etc.), según el siguiente cuadro

Un enfoque alternativo rompe este círculo vicioso

 

De este modo, el enfoque erróneo de los conflictos desde esa urdimbre nacionalismo/Estado, tal como aparece en el propio esquema de pensamiento de Dolores de Cospedal y de las visiones simplificadoras y nacionalistas responde a una visión negadora del conflicto y del punto de vista del otro y afirmadora de la legitimidad y la imposición, incluso militar, del propio discurso, algo que no sirve sino para cronificar el conflicto y polarizarlo.

A lo largo de la historia los conflictos se han abordado por los Estados de diversas formas, según este esquema y según el enfoque principal elegido sea de competición con un adversario, de intento de transformación del conflicto o de negación del mismo e intento de obviarlo:

¿Es posible trascender esta visión nacionalista y militarista?  Desde nuestro punto de vista sí, pero ello necesita un cambio de los ejes y de los enfoques del conflicto, para abordar no el problema “nacionalista” de uno y otro lado, ni su correlato de seguridad militar, sino el problema de seguridad humana, de violencia estructural y cultural que mutuamente comparten ambas sociedades en conflicto y que seguirán compartiendo juntas o separadamente. Ello conlleva romper con una dinámica que, en la actualidad, alimenta el Estado de anteponer el discurso nacionalista de la unidad incondicional, la visión del otro como enemigo y la estrategia de derrota absoluta, para pasar a otra que busque los intereses compartidos de sus sociedades respecto a reivindicaciones que la sociedad ha manifestado inequívocamente: de convivencia en paz, reconocimiento del otro como igual y de sus necesidades y opciones como sociedad, de la reclamación compartida de mayor justicia y de convivencia, de mayor conocimiento del otro, y de resolución noviolenta del conflicto.

En suma, las élites de los bandos enfrentados deberían renunciar a sus intereses (partidistas y personales) y promover una transformación tanto de la escalada agresiva del conflicto en sí como de los contenidos de lo que hay que negociar, para pasar del discurso militarista y nacionalista a una apuesta por resolver contenidos concretos de mutua negociación en lo que tiene que ver con la seguridad humana (derechos humanos, necesidades sociales básicas, derechos culturales, educación, sanidad, trabajo digno, renta básica, corrupción política, agotamiento del sistema político de la transición, etc.).

¿Apuestan las élites de uno y otro bando por un cambio de mentalidad?

El bando españolista ofrece un repertorio pesimista al respecto. Desde los viejos socialistas extractivos pidiendo la aplicación del artículo 155 de la Constitución (Felipe Gonzalez) o la intervención directa del ejército (Alfonso Guerra) hasta la derecha más retardataria alimentando los impulsos de su extrema derecha en Madrid, o un Aznar desmesurado y furibundo tachando de blando a Rajoy, pasando por la humillante (si no fuera tan grave diríamos hilarante) posición de la prensa española, desde El País a la Razón pasando por toda la escala de grises, pardos y negros, el espacio para la alternativa parece difícil.

Si faltaba algún ingrediente, es el 12 de octubre, día en teoría de la “hispanidad” que vino a sustituir al anterior día de la raza de cuando Franco y que, por más que nuestras autoridades han pretendido que es una fiesta de todos, es una fiesta del ejército y de sus visiones del mundo. Y este año, nos informa El Diario, promueven el lema “#orgullosodeserespañol”, lo cual no hace sino reforzar la visión empobrecedora de nuestra realidad y la versión militarista del nacionalismo español que tanto interesa a la derecha cospedaliana, al militarismo hispánico y a esta élite extractiva que siente como se les empieza a escapar de las manos, como agua, la legitimación del entramado de privilegios y sumisiones sobre los que han construido su idea de España, su orden público y la mordaza de leyes inexorables, como la ley de la gravedad, con que nos gobiernan.

El campo nacionalista catalán parece igualmente dispuesto a la confrontación en términos puramente estatales, sin capacidad para aprovechar en una línea alternativa la marea de desobediencia civil de la gente, una marea que no se moviliza solo ni principalmente en favor de la “independencia” y sí lo hace desde la indignación y desde la apuesta por alterativas mas cercanas a la idea de seguridad humana.

La esperanza se abre algo con la apuesta desde diversos sectores sociales que llama al diálogo y rechaza el enquistamiento actual de los partidos políticos, algo que ha dado lugar en las plazas y ciudades a un espontáneo (e impreciso, hay que decir) movimiento por el diálogo que hay que ver en qué desemboca.

Trabajar para el día después

Con todo, la solución previsible de un tal choque de legitimidades y trenes, no hará sino cronificar la situación de fondo, por lo que hemos de estar preparados para el día después seguir trabajando en una visión alternativa de transformación (mejor que resolución que parece mas idílico pero menos posible) del conflicto.

Por nuestra parte, trabajar para desenmascarar el peligroso nacionalismo español (y cualquier otro nacionalismo) y para transarmar el modelo de defensa que propone, los ejércitos, será nuestra más específica contribución a este propósito.

Share

Promover y apoyar la noviolencia que ya existe en Siria

Imagen de El Baúl del Abuelo Siloista

Fuente:  MOC-Valencia.

Nos hacemos eco del interesantísimo documento titulado:  “El movimiento noviolento sirio:  perspectivas desde la base”.

Tanto en la sombra como a plena luz del día existen activistas y movimientos noviolentos que trabajan día a día por otra manera de enfrentar los conflictos, desde la noviolencia.

Es necesario difundir esta parte de la realidad que nos ocultan normalmente los que escriben la historia y los que redactan los noticiarios:  la noviolencia en el conflicto Siria (y en los demás conflictos del globo) existe.

Emociona que entre tanta barbarie haya personas que eligen vías noviolentas, sin dejarse amedrentar, o superando el miedo, sin optar por la inactividad e imaginando actuaciones de lucha noviolenta.

Dawlaty conversó durante un período de seis meses con estas personas, animándolas a buscar nuevas herramientas, a cuestionar anteriores elecciones, y a analizar los éxitos y los fracasos del movimiento noviolento en Siria. Este informe es fruto de ese diálogo.

Dawlaty es una organización sin ánimo de lucro que se centra en el desarrollo y potenciación de la sociedad civil en Siria, a fin de facilitar una transición democrática. Este informe busca documentar las experiencias y reflexiones de los y las activistas para que sea un recurso al servicio del movimiento noviolento en Siria. Fue hecho por y para los activistas noviolentos.

No es de extrañar que los primeros pasos del activismo noviolento en Siria hayan sido difíciles:

Un hallazgo importante es que, con la excepción de algunos pequeños pasos dados durante la transición de Assad padre a Assad hijo, el activismo noviolento en Siria no existía antes de la revolución. Décadas de gobierno autoritario habían logrado mantenerlo fuera de la esfera pública. Sin embargo, a pesar de la falta de historia y experiencia para orientar sus esfuerzos iniciales, los y las activistas transmitieron orgullo al expresar lo que han logrado durante los primeros días de la revolución y más allá. Aprendieron por ensayo y error en un entorno de “todo o nada”, y se beneficiaron de sus contactos con las organizaciones internacionales y medios de comunicación. Están orgullosos y orgullosas porque han vencido el monopolio del régimen en el ámbito público y se presentaron, por primera vez, como participantes activos, después de décadas de marginación a manos de una autoridad totalitaria.

(…) aunque el movimiento surgió y creció sorprendentemente sin sociedad civil que lo apoyara, ahora es demasiado débil y desorganizado para abrir el camino a la fracturada y desorientada sociedad civil que ha contribuido a formar en los últimos años.

Aunque recomendamos la lectura atenta de todo el documento, aquí, por falta de espacio, sólo vamos a detallar las conclusiones del estudio:

CONCLUSIONES:

El movimiento noviolento en Siria es débil, fragmentado y disperso por una geografía desconectada que representa a veces objetivos y valores sociales en conflicto. Pero el movimiento puede ser reactivado.

Reactivar el activismo noviolento es un asunto urgente. Los y las activistas son conscientes de que el final de su movimiento significa el final de la revolución misma.

La falta de pensamiento estratégico es un problema agobiante y recurrente para los y las activistas. Los y las activistas entienden la urgencia de abordar esta cuestión, pero carecen de las herramientas y la capacitación para el desarrollo de una estrategia a nivel macro por sí mismos. Una de las recomendaciones del Dawlaty es organizar talleres de capacitación sobre la elaboración de estrategias.

La militarización de la revolución ha marginado y agotado el activismo noviolento. Los y las activistas se dan cuenta de la imperiosa necesidad de revivir su movimiento pacífico.

El movimiento necesita críticamente una visión unificada de cómo hacer frente a las fuerzas armadas. La militarización es una realidad, estén o no los y las activistas están de acuerdo con ello. Esperar que el régimen caiga o que acabe la militarización antes de empezar a actuar significa no tomar ninguna acción, y el movimiento morirá.

La militarización del conflicto y una cultura patriarcal (incluyendo la propia internalización de esta cultura por las mujeres) en Siria han alejado eficazmente a las mujeres de posiciones de liderazgo e influencia en la revolución. Los y las activistas están de acuerdo por unanimidad en que se debe volver a potenciar el papel de las mujeres. Son conscientes de los obstáculos sociales a los que se enfrentarán, pero están luchando para potenciar la presencia de las mujeres en posiciones de liderazgo, especialmente en tareas donde sus capacidades y percepciones únicas como mujeres les dan ventaja sobre los hombres.

Entretanto, también es necesario que desde Europa se piense en cuál debe ser nuestro papel de cara al movimiento noviolento sirio.  ¿No es un deber apoyarlo para así sustentar la vía pacífica de resolución de los conflictos sirios?  ¿Deberían colaborar en ello todas las instituciones:  Estado, Comunidades Autónomas, Ayuntamientos, etc.?

¿Se deberían coordinar acciones entre las ongs para apoyar al movimiento noviolento sirio?

¿Deberíamos forzar a los gobiernos para que dejen de intervenir militarmente y de promover el mantenimiento de la guerra mediante la venta de armas y el apoyo a los contendientes?  ¿Deberíamos forzar el desarme del conflicto como primer paso para la negociación noviolenta de salidas pactadas?

Share

Lo nuclear desvela, otra vez más, nuestra falta de soberanía

Imagen de Jóvenes Verdes

Fuente:  El País.

Si la política de defensa militar está, según nos cuentan sus entusiastas, para defender nuestra independencia, ¿por qué no somos independientes en las cuestiones militares?

El caso es que a partir del 20 de septiembre de 2017 tendremos 122 países, casi dos tercios de los que componen la ONU, que van a empezar a firmar el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares.

España, oficialmente, ha renunciado a tener armas nucleares, sin embargo se niega a firmar el Tratado.  ¿Por qué?  Pues porque la OTAN se opone a que sus miembros lo hagan. ¿Acaso la OTAN tiene una estrategia de guerra nuclear?

Tampoco firmarán el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares los países que, oficialmente, las tienen:  9 en total,  Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel.

No solo los países poseedores de armas nucleares han rehusado firmarlo. Holanda, único socio de la OTAN que participó en la conferencia de la ONU en la que se negoció el texto, votó al final en contra. Fue el único voto negativo, 122 países votaron a favor y Singapur se abstuvo.

Si están preparados para aguantar una nueva lluvia de argumentaciones cínicas, he aquí las razones por las que las autoridades españolas del PP se niegan a la firma:

Fuentes gubernamentales confirman que España no firmará el tratado que prohibe desarrollar, probar, producir, manufacturar, adquirir, poseer o almacenar armas nucleares . Alegan que este nuevo texto “socava” el Tratado de No Proliferación (TNP) suscrito por España. El TNP, de 1968, pretendía frenar el acceso a la bomba atómica de nuevos países y comprometía a los poseedores de la misma a reducir sus arsenales. Es el fracaso del TNP en ambos objetivos —cuatro países se han sumado en las últimas décadas al club de los cinco y las superpotencias están modernizando sus arsenales— lo que ha llevado a Brasil, Sudáfrica o Nueva Zelanda a promover su prohibición total.

Además de considerar que el nuevo tratado debilita el régimen de no proliferación, hay otra razón de fondo por la que España rehúsa firmarlo: su pertenencia a la OTAN. La Aliaza Atántica no se ha pronunciado formalmente sobre el tratado, pero fuentes aliadas reconocen que ha sido objeto de debate entre los socios. La conclusión no puede ser más categórica: la prohibición de las armas atómicas es incompatible con la doctrina de la disuasión nuclear en la que se basa la seguridad atlántica. Sobre todo frente a Rusia.

Hasta tal punto se considera incompatible el tratado con la seguridad de la OTAN que se ha planteado la posibilidad de que los países que lo suscriban no puedan participar en el partenariado aliado, un régimen que permite recibir asesoramiento o apoyo militar y participar en ejercicios o misiones y engloba a más de 40 asociados tan heterogéneos como Jordania, Colombia o Afgangistán. El tratado prohíbe no solo tener armas nucleares, sino también “buscar o recibir asistencia de cualquier país implicado en actividades prohibidas” por el mismo.

Aunque la OTAN no se ha pronunciado, sí lo han hecho sus tres socios nucleares (Washington, Londres y París) que advirtieron, en un comunicado conjunto, que “un tratado que no resuelva los problemas que hacen necesaria la disuasión nuclear no mejorará la paz y seguridad internacionales”.

¿Estamos de acuerdo en lo perniciosas que son estas armas para el conjunto del planeta?  ¿Somos conscientes de que pueden acabar con la vida en la Tierra?

Si en la mayoría de los países hay movimientos importantes para acabar con el uso energético de lo nuclear, ¿qué podríamos esperar del uso militar?

Todos estamos de acuerdo en que el arma nuclear es inhumana y está totalmente deslegitimada (muchos añadiríamos que las demás armas también).

Las implicaciones son penosas:

  • En lo que atañe a España, queda reconocida nuestra obediencia al imperio.  No somos autónomos, no tenemos decisión, aunque sea para las cuestiones que sólo quedan en papeleo, que no afectan a nada esencial.
  • En España manda la OTAN.  Y en la OTAN manda USA.  Todo lo demás son cuentos, distracciones política para mantenernos en la inopia.
  • Y decimos que la firma de este tratado es sólo papaleo porque no lo van a firmar ninguno de los poseedores de armamento atómico.  Ellos se niegan a dejar de ser los matones del barrio, les importa avanzar hacia la paz un bledo.
  • Los países que poseen armas nucleares elevan sus gritos al cielo cuando llega un nuevo miembro al club.  Entonces quieren controlar sus arsenales, reducir el alcance de sus misiles y difundir por todo el mundo el horror que es que alguien pueda acabar con la vida del planeta apretando un único botón.
  • Estamos en manos de militares y militaristas que se lucran con el negocio de la guerra.  Para ello solucionar los problemas que, según USA, Gran Bretaña y Francia, hacen necesarias las armas nucleares no es una opción:  su lucro y su insolidaria forma de vida se vería perjudicada.

Muchos nos tememos que si algún día se logran solucionar muchos de los problemas que según USA, Gran Bretaña y Francia hacen necesarias las armas nucleares nos explicarían, con su media sonrisa de matones planetarios, que todo ello fue gracias a la presencia de las armas nucleares en el escenario político.  Para ellos los esfuerzos por la paz de individuos, ongs y, en ocasiones, de algunas instituciones, no son relevantes.

Share

Las grandes diferencias entre la paz negativa y la paz positiva

Imagen de Onasill Bill Bazdo

Fuente:  Amnistía Internacional.

Nos cuenta Jelena Sesar, investigadora sobre los Balcanes, los recuerdos de varias mujeres sobre la guerra que marchitó sus vidas.  Son escenas nítidas, potentes, que delatan la inhumanidad de quienes las ejecutaron:

Los vi llevarse a mi padre y a mi hermano pequeño. Los mataron brutalmente y dejaron los cuerpos en el campo, al lado de la casa. Mi padre era anciano y frágil

¿Qué sentido tiene llevarse para matarlos a un joven y a un anciano?  ¿Qué peligro suponían?  ¿Qué elemento táctico o estratégico de la guerra se cumplía con ello?  Posiblemente ninguno, salvo el terror.  Quizá acciones más personales encubiertas por el gran amparo de las necesidades de la guerra y la ubicua disculpa de los daños colaterales.

Ese fue sólo el principio del terror. A Elma la llevaron a lo que se conocía como “campo de violación”, donde los grupos paramilitares que volvían de sus misiones en primera línea la violaron colectivamente cada día. “Me pegaban y me violaban, a mí y a otras jóvenes, a menudo en grupo”, añade. “Llevaban pasamontañas y me preguntaban si podía adivinar cuál de ellos estaba encima de mí”.

Como consecuencia de la violencia, perdió a su bebé y sufrió lesiones en la columna de las que nunca se ha recuperado.

Y, luego, mucho más tarde, la paz.  Una paz que no es reparadora sino mera ausencia de guerra.  Todos pensamos que la ausencia de guerra, esa paz llamada negativa, es un gran paso, algo necesario e imprescindible.  Pero, ¿imprescindible para qué?  Quizá con las declaraciones que nos ofrece Jelena se nos aclaren los conceptos y entendamos que la mera ausencia de guerra no significa paz para muchas personas:

Un cuarto de siglo después, se siente olvidada y abandonada por el gobierno e incluso por su propia comunidad. No tiene empleo y necesita urgentemente asistencia médica y psicológica para tratar de reconstruir su vida.

25 años después no se han reparado las heridas psicológicas y sociales que provocó una guerra que nosotros ya, casi, hemos olvidado.  Para mucha gente aquella guerra sigue siendo una parte importante de su presente, de sus costumbres, de su personalidad, de sus miedos:

Mujeres como Sanja, que estuvo cautiva y fue violada en reiteradas ocasiones por un soldado y sus camaradas, contra los cuales las autoridades no han adoptado ninguna medida. “Ya no confío en nadie, especialmente en el Estado”, dijo. “Todos me han fallado.”

Una mujer que fue violada múltiples veces por paramilitares en su casa dice que la mayoría “de las supervivientes no vivirá lo suficiente para ver que se hace justicia. En unos años no quedarán supervivientes, perpetradores ni testigos con vida”.

Las disculpas son importantes para nosotras”, me dice Elma. “Nos demuestran que la sociedad reconoce que no fuimos responsables de lo que nos pasó y que la culpa está en otra parte. Cuando vi a uno de los criminales de guerra condenados reconocer su culpa y venirse abajo en el juicio, diciendo que sentía realmente todo lo que había hecho, me sentí profundamente conmovida. Lo perdono un poco”.

El trauma psicológico y los problemas físicos sin tratar causados por la violencia sexual podrían impedir que muchas mujeres encuentren trabajo y mantengan su empleo. Por lo general, las víctimas de violación en tiempo de guerra experimentan tasas elevadas de desempleo y pobreza, y constituyen uno de los grupos económicos más vulnerables de Bosnia y Herzegovina.

El concepto de paz positiva no se fija tanto en la ausencia de guerras como hace el modelo de defensa militar, sino en aspectos que tienen que ver con la Seguridad Humana, como todo aquello que tiene que ver con defender las posibilidades de desarrollar una vida más plena en el plano personal, social y ecológicamente:  la posibilidad de sentirse acogido en el seno de la comunidad, la posibilidad de confiar en las personas para poder relacionarte, la posibilidad de estar sano psicológicamente, la posibilidad de tener empleo, casa, sanidad, etc., la posibilidad de vivir plenamente una vida digna.  Sin embargo, las mujeres violadas en la guerra de los Balcanes no se sienten así porque en 25 años nadie les ha ayudado, ni reconocido.

Según el derecho internacional, las autoridades de Bosnia y Herzegovina son responsables de ofrecer justicia, verdad y reparación a las víctimas de crímenes de guerra, pero los sucesivos gobiernos les han fallado por reiteradas razones legales y políticas. Desde que en 2004 comenzaron los juicios por crímenes de guerra en Bosnia y Herzegovina, menos del 1% del número estimado de casos de víctimas ha llegado a los tribunales. Con una ingente cantidad de casos de crímenes de guerra pendientes, los tribunales de todo el país sólo han juzgado 123 casos de violencia sexual.

Aunque en los últimos años ha habido considerables avances en los programas de protección de testigos y una mejora general de la calidad de los enjuiciamientos de estos casos, siguen existiendo otros problemas que dificultan que se haga justicia y crean una sensación generalizada de impunidad. Los tribunales de algunas partes del país tienen un índice elevado de absoluciones y otrosimponen condenas reducidas, permitiendo que los perpetradores de crímenes de guerra se libren con sólo pagar una multa. Teniendo en cuenta la enorme acumulación de casos y la penosa lentitud de las actuaciones judiciales, es probable que la mayoría de los perpetradores nunca comparezca ante la justicia.

Aunque las víctimas del crimen de guerra de violencia sexual son algunas de las más vulnerables del país, sólo alrededor de 800 han podido acceder al estatuto especial y a un subsidio básico. La existencia de estas ayudas no está garantizada universalmente en todo el país. A algunas supervivientes se las discrimina por su lugar de residencia, y que otras cambian su domicilio oficial para tener derecho a recibir una pequeña ayuda económica en las zonas donde ésta existe. Estos malabarismos administrativos dejan a menudo a estas mujeres sin atención médica o psicológica básica en los lugares donde viven realmente.

Pero la inexistencia de un programa formal de resarcimiento obliga a las víctimas a sortear los complejos sistemas de la seguridad social y judicial sin ayuda, a menudo con resultados inciertos.

Todos estamos de acuerdo en que el momento más difícil para ayudar a una zona en guerra es el periodo bélico, pero ¿qué ocurre con el antes y el después?  En ambos periodos es mucho más factible realizar acciones desde nuestro rico primer mundo, o al menos financiarlas para que las ejecuten ONG de la zona.  El apoyo previo y decidido a aquellas apuestas locales por la paz, el diálogo y el compromiso podría evitar guerras. El apoyo posterior a todos las víctimas de la guerra podría borrar muchas de las huellas del conflicto y podría conducir a que se hablasen seriamente y se llevasen a cabo iniciativas en las que las partes enfrentadas realmente analizasen el fondo del conflicto y pudiesen tener compromisos constructivos y pacíficos de entendimiento.

Aquí nuestra responsabilidad es grande desde nuestro remanso de ficticia paz.  Responsabilidad porque somos corresponsables de las guerras que ocurren lejos de nuestras fronteras con nuestras políticas económicas imperialistas y generadoras de desigualdad, con nuestra exportación de armas para el lucro de nuestras elites.  Y responsabilidad porque no hacemos nada positivo con nuestra políticas internacionales a nivel estatal, ni con las políticas a nivel de comunidad autónoma o ayuntamiento.

Sin embargo, pasamos de una guerra a otra a golpe de noticiario.  Todas nos espantan pero nada aprendemos, nunca cambiamos de paradigma.  Y es necesario hacerlo, debemos formarnos e investigar los dos conceptos:  paz negativa y paz positiva.  De ellos depende nuestra solidaridad y la vida y su calidad de muchas personas del mundo.

Share

La inestimable contribución de la casta española en la guerra de Yemen

Por World Humanitarian Summit

Fuente: Público

La participación de España en las guerras y preparaciones de guerras que desencadena Arabia Saudí está empezando a pasar de lo sonrojante a lo cretino a pasos agigantados.

No es solo que pistolas de fabricación vasca, lanzagranadas de Instalaza o granadas Alhambra, también de Instalaza, se hayan utilizado por los socios de Arabia Saudí en la guerra de Yemen, o que blindados BMR-600 Pegaso y URO VAMTAC S273 se hayan encontrado en manos de la coalición Saudí y los rebeldes Houties, como informa Público gracias a la información proporcionada por Yago Rodríguez, sino que además, según parece, hemos formado a los pilotos militares saudíes en el uso de los aviones Eurofighter en la base de Morón de la Frontera.

Este pequeño grupo de la élite militar de Arabia permaneció en España varios meses -desde la primavera de 2010, y durante la presidencia del socialista José Luis Rodríguez Zapatero- gracias a un acuerdo de colaboración entre ambos países (2008) que sentó también las bases de posteriores ventas de armamento, en una época en que buena parte de los esfuerzos diplomáticos llevados a cabo por el Gobierno y la Casa Real -a través del rey emérito, Juan Carlos I- se hallaban orientados a la fabricación y venta a los saudíes de doscientos carros de combate Leopardo -la versión peninsular del Leopard germano- y de otros materiales bélicos fabricados por empresas españolas, participadas o financiadas por varios de los grandes bancos del país

Fíjense qué asombrosa concatenación de datos: entrenábamos a los pilotos de Arabia Saudí en tiempos de Zapatero, ese gran pacifista, con la intención de ayudarles en su poderío militar, y la intención, gracias al entonces rey a pleno pulmón, de venderles carros de combate Leopard y “otros materiales bélicos” españoles.

Se encuentra completamente demostrado que la Real Fuerza Aérea Saudí ha recurrido a los Eurofighters para golpear las posiciones de los hutíes en el Yemen. Así, por ejemplo, a principios de la primavera de 2015, durante el inicio de la llamada operación Tormenta decisiva, lanzada conjuntamente con una decena más de países árabes, los saudíes se sirvieron, según Al Arabiya, de sus F15 estadounidenses, sus Tornado británicos y al menos parte de los Eurofighters. Alrededor de cuarenta de ellos han intervenido también en los bombardeos de las posiciones del Estado Islámico en Siria

Y más coincidencias, los aviones Eurofighter que Arabia Saudí tenía (72) son idénticos a los que sirvieron para su entrenamiento en Morón de la Frontera. Los compró a los británicos por medio de un acuerdo “país a país” (sin intermediarios) y son los famosos Eurofighter realizados por un consorcio armamentista del que España forma parte.

¿Quién iba a reparar en la pequeña minucia de que esas armas que vendíamos para no se sabe qué podían acabar desencadenando la guerra en otro país?, la guerra con nuestras armas, la guerra por nosotros…

¿Más despropósitos?

Pues sí. La idea era entrenar también a los Omaníes, dado lo requetebién que había salido el entrenamiento de los Saudíes, pero la prensa internacional informó a su tiempo y se jorobó el entrenamiento (¿a lo mejor también algún suculento contrato asociado a éste?).

Una vez más, nuestros complacientes políticos militaristas ayudando en nombre del negocio a los señores de la guerra a vender su armamento y propagando, indirectamente, la guerra que libran en nuestro beneficio los clientes de la industria militar.

Y luego hablarán de paz y otras pomposas palabras que en sus bocas suenan tan nefastas y falsas como el resto de sus promesas y mentiras.

Share

No hay transparencia en las relaciones militares de España con Arabia Saudí

Imagen de Mangesh Kalelkar

Fuente:  Google Play Kiosko.

Nos informa Eva Belmonte en Público de una verdad oculta pero que se intuía por todos: España firmó hace un año (Septiembre de 2016) un acuerdo con Arabia Saudí para ocultar información sobre defensa.   El acuerdo tiene un plazo de vigor de 5 años.  Durante 2016 España vendió armas a Arabia Saudí por un monto de 116 millones de €.

Según parece, este tipo de acuerdos son habituales como, por ejemplo, el firmado con Singapur.  En otras ocasiones lo que se hace es ocultar estos acuerdos militares promocionando el secretismo en acuerdos de comercio más generales.

Se trata con este acuerdo de ocultar

cualesquiera negociaciones precontractuales, contratos, subcontratos o cualquier otro acuerdo entre dos o más contratistas por los que se creen o definan derechos y obligaciones mutuamente exigibles y que contengan o afecten a Información Clasificada

de naturaleza militar.

Además, en el BOE se especifica que, por parte española, la Autoridad de Seguridad responsable de ejecutar este acuerdo será el Secretario de Estado director general del CNI.  Recordamos que actualmente el CNI está bajo el poder del Ministerio de Presidencia, con lo cual este ministerio aparentemente neutro adquiere una nueva función en la industria y comercio militar.

El acuerdo es farragoso y engorroso, en muchas partes incluso podemos disfrutar de él al estilo de los Hermanos Marx:

Una Parte que desee adjudicar un contrato clasificado a un contratista o
subcontratista de la otra Parte, o que desee autorizar a uno de sus contratistas o subcontratistas a adjudicar un contrato clasificado en el territorio de la otra Parte en el marco de un proyecto clasificado, deberá obtener, a través de su Autoridad de Seguridad, una confirmación previa por escrito de su homóloga de la otra Parte de que el contratista o subcontratista propuesto dispone de una Habilitación de Seguridad de Establecimiento del grado correspondiente.

Pero seamos serios, lo malo de estas cinco páginas publicadas en el BOE es que dan claridad a lo que realmente es el comercio de armas:  la falta de transparencia, la ocultación, la oscuridad.  Porque se trata de ocultar la muerte, las masacres, el dolor de miles y miles de personas que sufrirán lejos sin que la sociedad española pueda enterarse dado que hay un acuerdo internacional que lo prohíbe.

Otra vez más estamos en manos de los señores de la guerra.

Share

Militarizar a los observadores para misiones de paz

Imagen de Ministerio da Defesa Brasil

Fuente:  One Magazine.

El Ejército de Tierra convoca un curso de 4 semanas para formar Observadores para Misiones de Paz.  Ya hubo otro entre mayo y junio pasados.  También desarrollan cursos para Operaciones de Paz.

No les basta con militarizar las iniciativas de paz diversas que se producen en los conflictos internacionales.  La presencia de soldados, marineros, aviadores y guardias civiles no es suficiente.  Necesitan que, también, los observadores civiles tengan formación militar.

La oferta es inigualable:  no se exigen gastos para matricularse.  Ofertón que en cualquier curso civil no se ve.  ¿Por qué será?

Mucho nos tememos que el curso sea meramente otra forma de propaganda militar dado que una de las “prácticas” que se harán por la tarde será en un campo de maniobras de Toledo.  También, en uno de los cursos, se ofrece una visita a la División Acorazada XII, para conocer su misión de primera mano.

Se trata de un curso en el que se entiende a los observadores de paz como parte de la acción exterior y militar española, como representantes del gobierno español, no de la sociedad, sino del gobierno.  Por lo tanto, su visión del conflicto ha de estar muy mediatizada por lo que es actualmente la política exterior española:  militarismo e intervencionismo.

¿Dónde queda la ética de los observadores, dónde queda la neutralidad, la noviolencia?

¿Dónde queda una visión crítica de los conflictos y de la violencia que en ellos se desarrolla?  Porque, pensamos que es muy importante que un observador dé fe de qué es lo que está ocurriendo en un conflicto, pero su mirada se va a fijar en aquello para lo que esté entrenado.  Si su visión es militarista, reproducirá ese militarismo en su intervención en el conflicto que observa.  En cambio, si su mirada es alternativa y noviolenta esta perspectiva se verá reflejada.

¿Será de esta manera tan militarista como funciona la cuestión de los observadores de misiones de paz?

Mucho nos tememos que sí y para prueba un botón:  nos informa El Periódico que “España tiene preparados a 22 observadores para verificar el alto el fuego en Colombia”.   Pues bien, entre los 22 hay militares, policías y guardia civiles.  Ni un sólo civil, nadie de una ONG aunque estén ya en el terreno y hayan demostrado muchas veces sus altas capacidades para estas labores.

Eso sí, como los observadores que se necesitan en Colombia son civiles porque es una misión política, nuestros militares, policías y guardia civiles irán camuflados de civiles:

En total, España enviará en total entre 350 y 400 observadores, tal y como confirmó el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, y parte de ellos serán militares que acudirán ‘de paisano’, ya que se trata de una misión de carácter político.

Otro tema de paz que se militariza:  los observadores de paz.

Share

España al mando de la misión militar europea en el Mediterráneo

Revista a la tropa

Fuente: Libertad Digital.

Pues aquí lo tienen. La ministra de la guerra presidiendo un acto en Tarento en el que se escenifica que el ejército español asume, de la mano del ejército italiano, el mando militar de la misión de Europa en el Mediterráneo.

Porque Europa ha militarizado el enfoque de la inmigración hacia su interior (producto en parte de sus malas políticas en África y Oriente Medio) y ha encontrado la brillante idea de sustituir la perspectiva social y de derechos humanos de la movilidad humana (la perspectiva que mantienen el PNUD y las declaraciones internacionales de derechos humanos, incluyendo la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de los Trabajadores Inmigrantes y sus Familiares aprobada por la ONU y que Europa se niega a reconocer y la codificación del derecho de asilo y refugio, que Europa se empeña en despreciar)  por la más chusca y cuartelaria del control (militar) de las fronteras que establecen el límite ricos/pobres.

Héte aquí que, para esta Europa tan cafre y heredera de sus peores demonios, el problema de movilidad se ha convertido entonces en un problema de fronteras y el problema de fronteras, en una especie de salto de birlibirloque que ofende al sentido común, en una especie de guerra sin cuartel contra los más vulnerables que requiere un ejército, una armada, un lógica de combate, para abordarlo.

Pero Europa necesita adornar de palabrería sus malas artes y, en un ejemplo más de la agnatología militar, nos dice que todo este aparataje militar es un despliegue humanitario de tipo buenista, como si, pongamos por caso, el lobo se comiera las ovejas por pura compasión con ellas, o en el campo de tiro de Bardenas (un ejemplo tal vez más apropiado) se lanzasen bombas con uranio empobrecido para preservar la naturaleza y el liviano vuelo del alimoche.

De modo que Europa mantiene una guerra contra la inmigración, que es como si dijéramos una guerra contra la perspectiva de los derechos humanos, por pura compasión y amor al prójimo. Y España es el capitán del operativo, y trabajarán a fondo en tal misión, como ha dicho el contralmirante español al mando del tinglado, “duro, con entusiasmo y dedicación”, nada menos.

Nos informa, por su parte, Europa Press que el abrumador despliegue militar europeo en esta guerra no es moco de pavo: forman parte más de 2.380 personas y 25 países.

¿Y lo contentos que se ponen estos tipos con sus ceremonias escenificando la falta de pudor y el desencadenamiento de este tipo de guerras blandas y sutiles?

Como saben que nadie va a levantar el dedo, que la sociedad pasa de lo que no ve…

¿Cuánto nos cuesta desencadenar esta guerra desigual y contra quienes no son nuestros enemigos, sino nuestras víctimas? No lo sabemos. No lo podemos saber porque no se detalla en ningún sitio y nadie tiene interés en preguntarlo.

Merece la pena contrastar esta política nefasta de Europa con la falta de políticas virtuosas hacia la paz, a las que no destina ni personal, ni recursos, que se sepa.

La guerra renta mucho más que la paz y, sobre todo, tiene nombre, apellidos y direcciones entre los accionistas de las principales y más prestigiosas corporaciones e instituciones.

Se nos ocurre relacionar esta monstruosa realidad con la reflexión del geógrafo americano Reece Jones en su libro “Violent borders“, del que nos habla en una jugosa entrevista.

Jones dibuja un siniestro panorama en el que las políticas diseñadas para limitar la migración fracasan en ese propósito, y en cambio desvían los flujos migratorios hacia rutas más violentas, llenando las fronteras marítimas y terrestres de cadáveres.

De modo que las fronteras tienen, dice el analista, una finalidad muy funcional para el mantenimiento de las lógicas de dominación y violencia impuestas por el capitalismo

En el libro, trazo una conexión entre el sistema actual y la esclavitud, la servidumbre, el feudalismo y las leyes de pobres, vagos y maleantes. Todos eran mecanismos para limitar la capacidad de los pobres de desplazarse para buscar salarios más altos y para obligarles a seguir viviendo en una zona concreta, y así acceder a su mano de obra y explotarla para lucrarse. Hoy en día vemos un proceso similar a mayor escala. Lo que antes sucedía dentro de cada país ahora sucede entre países, de modo que los pobres hoy están ‘contenidos’ por fronteras, pasaportes o el concepto de ciudadanía, produciendo una relación muy parecida a la de antaño.

Hemos avanzado poco, pero sobre todo puede que hacia atrás, como los cangrejos, porque ahora además desencadenamos políticas conscientes de guerra para proteger estas fronteras y perpetuar la violencia estructural que imponen.

El autor opina de Europa, que con su insufrible verborrea de mentiras dice haber eliminado las fronteras cuando no ha hecho sino acorazarlas

la narrativa de que la UE ha eliminado las fronteras es falsa. Más bien las movió de sitio. Aunque es cierto que la UE eliminó las divisiones entre sus países miembros, nunca deshizo las fronteras externas. Todo lo contrario. En los últimos veinte años, mientras aumentaba el número de migrantes, la UE ha dedicado gran empeño a restringir el movimiento, en especial en el Mediterráneo. España, por ejemplo, permitió el libre movimiento desde el Norte de África hasta que se unió al Tratado Schengen, en los noventa. Francia permitía sin restricciones reales la inmigración de África durante los ochenta. Tanto en la frontera Sur de EE.UU. como en las de la UE, se observa una tendencia clara: mientras se levantan muros, se endurecen los controles migratorios, se destinan más agentes a patrullar los espacios fronterizos, no se consigue el objetivo de frenar la inmigración, pero sí que se disparen las muertes. En 2017, mueren dos personas de cada cien que intenta cruzar el Mediterráneo. Esa cifra era de 0,3 en 2015. Hay muchísimos más barcos patrullando, y se han construido muros, por ejemplo en los Balcanes, cerrando una ruta de acceso relativamente fácil a la UE. Todo este endurecimiento empuja a la gente hacia rutas realmente peligrosas y hace que muera mucha más gente en los viajes.

Total, que todo encaja. Las fronteras, instrumento de guerra. El ejército, para defender la violencia estructural que desencadenan:  el silencio de la gente, cómplice, mediocre, ciego, como en todo fascismo.

Y la tropa de trapo de Cospedal dirigiendo el cotarro en el Mediterráneo y sacando pecho de este papelón.

Share

Guam: una isla esclava del militarismo

Imagen de U.S. Pacific Fleet

Fuente:  El País.

Nos ha llamado mucho la atención el caso de Guam, la base de proyección (entiéndase invasión) de USA en el Pacífico.  Su situación es muy injusta y desconocida, una muestra más, muy severa y arrolladora, del ingrato imperialismo yanki.

A la vez, nos ha hecho pensar en que España siempre había sido considerada como la base de proyección de USA hacia Europa y ahora también hacia África y Oriente Medio.  ¿Seremos, sin saberlo, un macroejemplo similar al de Guam?

Al que nace para clavo del cielo le caen martillos.  Triste es la situación de la isla de Guam, la más grande de las Islas Marianas.  Tiene una población de 158.000 personas y una superficie de 549 km2 (la Comunidad de Madrid tiene una superficie de 8.030 km2).

Fue colonizada en el siglo XVII por España, luego, en el contexto de la guerra hispano-estadounidense pasó a USA, en 1898.

Guam fue bombardeada 4 horas más tarde que Pearl Harbour.  Los americanos la perdieron en 2 días.  Luego, bajo mandato japonés, durante 32 meses sufrió una terrible represión:  asesinatos, torturas, violaciones, campos de concentración, …  Más tarde USA les sometió a un intensísimo bombardeo que arrasó la isla casi completamente con el objetivo de recuperarla a cualquier precio.

Guam es un territorio no autónomo (es decir, un territorio dependiente) que por mandato de las Naciones Unidas debe ser objeto de descolonización.  Existen 17:  Anguila, Bermudas, Gibraltar, Islas Caimán, Islas Malvinas, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Montserrat, Islas Pitcairn y Santa Elena (potencia colonizadora:  Gran Bretaña), Guam, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, (colonizadora:  USA), Nueva Caledonia y Polinesia Francesa (Francia), Sahara Occidental (España y ahora Marruecos), y Tokelau (Nueva Zelanda).

El Acta Orgánica de Guam, aprobada en 1950 por el Congreso estadounidense, define a la isla como un “territorio autónomo no incorporado”, con lo que no pueden participar en las presidenciales pero sí están obligados a acatar las órdenes procedentes del Gobierno federal.  Guam elige un delegado para la Cámara de Representantes estadounidense, pero no tiene derecho a voto.

Actualmente cuenta con:

  • Una base de submarinos, con tres submarinos nucleares,
  • Una base aérea
  • Una base naval
  • La base Apra Harbour
  • Una base naval de comunicaciones

Guam ha sido un punto crucial de apoyo a las tropas estadounidenses durante la Guerra de Corea, Vietnam, la del Golfo, Irak o Afganistán. También ha acogido de forma temporal a decenas de miles de refugiados de estos conflictos. Y ha sido objetivo de amenazas por parte de otros países, el último Corea del Norte, que dijo la semana pasada tener entre manos un plan para lanzar cuatro misiles balísticos hacia las aguas cercanas a la isla. El líder norcoreano, Kim Jong-un, insinuó este martes que la operación se ha pospuesto a la espera de las acciones que lleve a cabo Estados Unidos en la región

Actualmente hay un contingente yanki de 6.000 militares, aunque

En abril, el Comando del Pacífico de Estados Unidos anunció que 4.000 militares más procedentes de la base de Okinawa, en Japón, van a llegar a Guam entre el año 2024 y 2028

Todo ello, unido al alto índice de desempleo (20 %) implica que la militarización de la isla es extrema:  existe 1 militar por cada 26 personas, y que

Guam tiene la mayor tasa de alistamiento al Ejército de todo Estados Unidos. Y también de víctimas: el porcentaje de mortalidad sobre el total de tropas de esta isla enviadas a la guerra de Vietnam, por ejemplo, multiplicó por tres la media nacional, siendo muchos de ellos personas que entonces ni siquiera eran formalmente ciudadanos estadounidenses. En Afganistán e Irak, la ratio fue hasta cuatro veces mayor.

Para Guam no hay otra salida que lo militar.  Pero esta salida es, más bien, un callejón sin salida, ni política ni social.

¿Se puede considerar toda esta situación como terrorismo de Estado?

¿Hay algún paralelismo entre la situación de Guam y otras zonas mucho más cercanas pero igualmente dependientes del militarismo como Cádiz, Ferrol, San Fernando, Cartagena y un largo etcétera de poblaciones españolas altamente dependientes del militarismo y que se caracteriza por su elevado paro y su falta de alternativas de desarrollo social y ecológico?

Share
A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed