Archive for conflictos internacionales

Cambio Climático S.A.

Por Fuhem Ecosocial

Fuente: FUHEM.

Nos ha llamado mucho la atención el libro que publica Fuhem Ecosocial con el título “Cambio climático SA“.

Se trata de una traducción de un texto elaborado por varios autores y publicada inicialmente por el Transnational Institute,  una prestigiosa ONG reconocida como entidad consultiva por el Consejo Económico y Social (ECOSOC) de la Organización de Naciones Unidas.

Nos dice la página de Fuhem:

Los autores del trabajo documentan meticulosamente cómo los ejércitos y las corporaciones, con el consenso de ciertos grupos políticos, buscan hacer del cambio climático un gran negocio del que lucrarse, mientras profundizan la exclusión de las y los desposeídos, expuestos a las peores consecuencias.

El vínculo de la cada vez más expansiva idea de securitizar todo, y la consiguiente militarización ideológica y práctica que supone, con el cambio climático, viene a suponer una (una mas) de las dimensiones del militarismo global y de la estrategia de dominación y violencia de sus promotores. Porque habría un abordaje del cambio climático alternativo, desde el enfoque de los derechos humanos, de los derechos de los perdedores, o de la seguridad humana, por ejemplo, que nos permitiría llevar a cabo políticas alternativas a las que ocupan la agenda mundial sobre cambio climático.

Advierte en el prólogo al respecto el Director de Fuhem Ecosocial, Santiago Álvarez

De ahí que la adaptación militarizada al cambio climático no signifique otra cosa que la respuesta a esas amenazas con ejércitos y fuerzas de seguridad privadas con la doble misión de fortificar archipiélagos de prosperidad en medio de océanos de miseria y expulsar de sus hábitats a una fracción de la humanidad calificada de sobrante o prescindible

Añade en su prólogo a la edición inglesa Susan George

… los pensadores cooptados actuales, tanto civiles como militares, todavía dicen a las clases dominantes lo que quieren escuchar. Quieren oír que hay cientos de millones, o quizá miles de millones, de personas innecesarias, superfluas, inútiles, non gratas y desechables con las que el planeta no puede permitirse cargar. Por tanto, para mantener el orden, la disciplina y la sociedad humana en un punto manejable, es moralmente permisible cualquier medio que se considere necesario.

El cambio climático es el telón de fondo y la próxima causa de esta ofensiva, al igual que su justificación. Requerirá una racionalización con una nueva retórica conducida por un lenguaje acorde, pero los neoliberales han estado ya adoctrinando a expertos en esos asuntos en innumerables think tanks.

y

Lo que trato de decir es que la gélida lógica de la clase dominante no va a cambiar de dirección. El mundo como lo conocemos se sumergirá a partir de ahora en una situación en la que el cambio climático se sitúa en el centro. Pero también tenemos la certeza de que el capitalismo no se rendirá, y no solo hablamos de las corporaciones de hidrocarburos. Al revés que la gente corriente, a los «amos del universo» no se les ordenará que «se adapten» o que se hagan «más resilientes». Nosotros, no ellos, somos la variable que obligarán a ajustar.

Precisamente esta nueva perspectiva es la que, en nuestro criterio, justifica la unión de luchas e ideologías ecologistas y antimilitaristas, dos caras de una misma moneda, para enfrentar de forma coherente este escenario de horror y dominación para el que la élite poderosa ya ha preparado sus ejércitos y políticas de seguridad.

El libro se estructura en tres grandes partes.

Una primera parte, “La agenda de seguridad”,  nos ofrece una visión de la convergencia entre neoliberalismo, cambio climático,  militarización y el enfoque militarista de la idea de “seguridad” que se maneja para abordar el cambio climático desde las élites.

Una segunda parte, “¿Seguridad para quién?”, en la que se aclara que esta nueva agenda de cambio climático tiene actores privilegiados (empresas transnacionales y estados), ganadores y perdedores, y analiza algunos nuevos escenarios de la conflictividad climática (entre otros el tema de las fronteras, el de las crisis de los refugiados o el del complejo militar industrial)

Y una tercera parte, “Acumulación por desposesión”, en el que se reflexiona críticamente en torno a los discursos de securitización y militaristas de las grandes corporaciones y de los Estados en torno a las problemáticas referidas a la crisis climática (alimentación, agua y seguridad energética entre otros).

El libro acaba con un capítulo de conclusiones donde se proponen resistencias y algunas alternativas de lucha.

Desde luego el texto merece una lectura reposada y un análisis más sereno, que intentaremos hacer próximamente, y plantea un gran desafío para nuestra perspectiva antimilitarista: el de participar de la construcción de esa alternativa global, también en este escenario de crisis climática.

 

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Armas alemanas para Yemen y crítica de las iglesias alemanas

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Por Oliver Ponsold

Fuente: DW.com.

En su informe número 21, la GKKE (siglas de la Conferencia Conjunta Iglesia y Desarrollo, órgano de la Iglesia Católica Alemana) se cuestiona la venta de armas alemanas a Arabia Saudí y su probable uso en la guerra Yemení.  Critican que Alemania colabore con esta guerra de forma indirecta,

La guerra en Yemen se lleva también a cabo con armas alemanas

y

La exportación alemana de armas contribuye así a la catástrofe de refugiados

Critican también la venta de armas a otros países de la región, como Egipto, Qatar, los Emiratos Árabes, Argelia y Turquía, todos ellos involucrados en confrontaciones militares que, curiosamente, alimenta el armamentismo de los países exportadores de armas, entre los que  nosotros no podemos dejar de mencionar a España, en este caso en posición bastante similar a la que critica la iglesia alemana.

Seguro que en Alemania también cabría decir, como en España, que si no fabrican armas, repercutirá en el mercado laboral propio (¿pedirán también los sindicatos y partidos políticos alemanes, como en España, carga de trabajo para su industria militar de forma machacona y acrítica?), pero al parecer este detalle no lleva a la iglesia católica alemana a tirar la piedra y esconder la mano, sino que su crítica a la venta de armas se mantiene por encima del posibilismo patético con la que los agentes sociales y partidos políticos en España, por ejemplo, piden hacer fragatas para vender a Arabia Suadí.

Por cierto que no conocemos interés similar de la Iglesia Española, o de su Conferencia Episcopal u otros organismos propios, por el comercio de armas; ni reflexión escrita de ninguna de sus estructuras que afeen al gobierno la mala práctica de vender armas Made in Spain a troche y moche, fomentando la guerra. No hemos oído prédica alguna de nuestros jerarcas religiosos  llamando a su grey a capilla por estos temas y para que presionen al respecto. Deben estar nuestras eminencias más preocupados por filtrar el mosquito de la parábola, lo que les impide preocuparse de la viga del militarismo.

En esto imitamos poco a los alemanes. Ni en lo religioso ni en lo civil nuestras autoridades levantan la voz contra el militarismo. Y no será por no haberlo padecido al menos con similar intensidad que ellos.

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Lobby para que el Parlamento Europeo no colabore con el gasto militar en el presupuesto de la Unión Europea

No inviertas en armas

Por ENAAT

Fuente: Campaña en WeMove.EU

Desde la Red Europea contra el Comercio de Armas (ENAAT por sus siglas en inglés) se ha iniciado una campaña dirigida a los eurodiputados para que no apoyen con su voto la promoción de la venta de armas con presupuestos europeos.

La petición, en concreto dice así:

No incluyan una partida para la industria armamentística en el nuevo presupuesto de la UE. El dinero de los europeos no debería financiar tecnología militar. Este dinero debería destinarse a proyectos que desarrollen estrategias no violentas para evitar y resolver conflictos y que hagan frente a sus verdaderas causas.

Nos parece todo un acierto de la campaña vincular el rechazo de la tecnología militar con la idea de revertir ese dinero para luchar contra las causas de las guerras y de los conflictos, lo que apunta a una visión de alternativa a la defensa militar, algo normalmente eludido en los discursos oficiales y que necesitamos construir, difundir y popularizar para que la sociedad se empodere de tal propuesta transformadora.

No faltan razones para exigir a los eurodiputados que no colaboren con esta vuelta de tuerca del militarismo agresivo al que nos aboca la política europea y la dichosa aspiración de competir en el plano de las superpotencias.

Como dice la justificación de la campaña, contamos ya y por primera vez con un presupuesto “europeo” para los tres próximos años destinado a la industria militar, con 90 millones de euros para partidas de investigación de I+D militar. Fue aprobado el pasado año y los eurodiputados colaboraron en esta aprobación. De manera que no son, que digamos, almas cándidas y mucho nos tememos que ya han sido tocados por el lobby militar para futuras colaboraciones.

La Comisión Europea, órgano político de la Unión Europea y un inestimable aliado del militarismo, ha estado presionando además para dar prioridad al “sector de la defensa” dentro del presupuesto europeo, introduciendo partidas destinadas a estos fines en los  Fondos Estructurales y Regionales, en la Ayuda al Desarrollo y hasta en el famoso programa Erasmus. Otro signo de la preocupante extensión de la mancha de aceite de los señores de la guerra en las instituciones europeas.

Junto con estos apabullantes datos, nos cuenta la Red promotora de la iniciativa que

El 7 de junio, la Comisión lanzó el Fondo Europeo de Defensa [4], mediante el cual pretende destinar 500 millones de euros adicionales del presupuesto de la UE a la investigación y desarrollo de la industria armamentística durante el período 2019-2020 [5]. Es más, a partir del 2021 dicha contribución llegará a los 1.500 millones de euros al año, lo que significa un aumento mucho mayor del propuesto en noviembre de 2016.

Este fondo también incluirá contribuciones nacionales hasta llegar a los 4.000 millones de euros al año, con el fin de financiar la última fase del proceso: el desarrollo y compra conjunta de equipamiento militar por parte de todos los Estados miembros. La Comisión propone que las contribuciones nacionales a este fondo queden excluidas del umbral de déficit del 3% que cada Estado miembro debe respetar. Un privilegio del que no gozan las inversiones en educación, salud o medio ambiente.

Es este contexto el que justifica la movilización de ENAAT, en la idea de ejercer presión a los eurodiputados para que no apoyen con su voto los cambios que pretende la Comisión, pues en los próximos meses se llevarán a votación los euro-presupuestos.

Nos pide una de las personas que sigue nuestro blog que opinemos en público sobre dicha campaña.

Por supuesto que cualquier lucha encaminada a enfrentar el militarismo y a buscar alternativas al mismo merece nuestro respeto y animamos, no faltaría más, a hacer lo posible para evitar un presupuesto europeo encaminado a potenciar el desarrollo y la venta de armas.

Y si ocurre que, al menos que nosotros sepamos, ésta es la única campaña abierta a que la sociedad presione a estos diputados, bienvenida sea y que tenga toda la eficacia posible.

Pero vayamos un poco más allá de la mera declaración de principios, a analizar algunos aspectos de la propuesta que nos parece, puede añadir puntos no tanto para enmendar la campaña (no somos nadie para ello y sentimos respeto por este trabajo) como para reclamar nuestro propio compromiso en la lucha por la paz.

1.- La Red Europea contra el Comercio de Armas. ENAAT.

La promotora de la iniciativa, la Red ENAAT, es según su propia explicación  “una red informal de grupos e individuos que ven el comercio de armas como una amenaza para la paz, la seguridad y el desarrollo” y que luchan como grupo de presión contra el lobby de la industria militar.

Su trabajo pretende limitar o terminar con el comercio de armas, mediante la investigación, la publicación, la presión y las campañas públicas.

Naturalmente, este trabajo de lobby no agota las luchas pacifistas y del sentido común, y tal vez no sea tampoco el trabajo que más y mejor puede aglutinar a la sociedad para problematizar la idea de paz de los poderosos; pero es un aspecto que, también, forma parte de estas luchas y es de agradecer (dado lo anodino y ambiguo que puede llegar a ser) que alguien se dedique a ello.

Es decir, su lucha, según este esquema, se focaliza en realizar investigación-divulgación y lobby contra la industria militar. Se enfoca a convencer (más improbable) o a incomodar a las instituciones para que cambien (por gusto o a regañadientes) sus actividades.

Los componentes de esta red, según aparece en su propio listado son:

De esta composición destacan varios aspectos: su carácter multinacional, su diversidad de organizaciones y enfoques (redes de paz, grupos de promoción de derechos humanos, institutos de investigación, y las dos organizaciones internacionales más amplias, una de carácter antimilitarista y otra religiosa) y su común apuesta por un trabajo de diálogo institucional y de lobby institucional.

Se trata, desde nuestro punto de vista, de lo que hemos llamado en nuestro libro “Política Noviolenta y lucha Social” (págs. 38 a 56) de una de las perspectivas del pacifismo, la que hemos denominado pacifismo no oficial (no comparte ni la idea ni la agenda de paz “oficial” e institucionalizada que entiende la paz como preparación de la guerra y, cuando más, como ausencia de guerra) y no alternativo o reformista (pretende promover cambios críticos pero no rupturistas con la idea de paz oficial y no apuestan por una alternativa global de paz y defensa).

No queremos decir que algunos o muchos de estos miembros no compartan, de fondo, una idea de paz diferente (ni menos aún que no promuevan otras luchas más centradas en la idea de una alternativa global de paz), sino que sus acciones y su trabajo en el campo concreto que analizamos no va encaminada a esto, sino a conseguir, en el dialogo con las instituciones, la asunción de reformas posibilistas en la idea oficial de paz.

Nos parece de una enorme valía esta unión de fuerzas para luchar por un tema de esta envergadura y es de apreciar el esfuerzo tanto de investigación y divulgación, como de campañas de presión institucional, los aspectos fundamentales que abordan en la campaña. De hecho el trabajo de denuncia y de sacar información al respecto es de valía también para la lucha de un pacifismo horizontal, desde abajo y enfocado a una alternativa global y debemos saber aprovecharlo y saber crear sinergias con este enfoque pacifista.

2.- La militarización soterrada e imparable de la política europea.

Pero como hemos señalado en diversas ocasiones, el problema de la paz en Europa no es el problema de una reglamentación jurídica de la guerra y de los períodos de entreguerra, ni es sin más una especie de construcción jurídica de la paz, mediante tratados de limitación del armamentismo, o políticas de desarme entre los Estados.

El problema de la paz es más transversal y radical, y su enfoque debe pretender no limitar la guerra, sino construir la paz con contenidos y de forma dinámica, estructural y global, mediante políticas de transarme (no mero desarme) y propuestas de defensa alternativas tanto en el qué hay que defender, como en las metodologías de defensa y los sujetos de la misma.

En el contexto europeo, todo esto va estrechamente asociado no sólo a la limitación de industria militar y sus intereses (más bien deberíamos hablar de su reconversión a fines socialmente útiles y su eliminación como industria militar), sino principalmente:

  •  a la lucha contra la creciente militarización de la política europea,
  • a la resistencia contra la creación de múltiples estructuras y sinergias encaminadas a cimentar una potencia militar europea,
  • y a la apuesta contra la perversión de confundir políticas de paz con políticas militares y con un enfoque global de la seguridad desde la óptica militar.

La idea oficial de paz en Europa es la idea militarista que legitima el intervencionismo militar y la dominación y violencia como metodologías propias en materia de seguridad y razón última de sus políticas internacionales. Se construye desde un silencioso consenso de las élites, acompañado de una inconsciente ignorancia de la ciudadanía, que se supone que por omisión acepta este estado de cosas.

Merece la pena recordar que el militarismo europeo está incrementándose de forma silenciosa pero a pasos agigantados, y que entre sus componentes cuenta con:

  • una Agencia Europea de Defesa,
  • otra Agencia Europea de Inteligencia,
  • un espionaje militar propio,
  • un Cuartel General y un Estado Mayor propio,
  • un Comité Político y de Seguridad (COPS) que diseña la doctrina de defensa europea, incluyendo la política de fronteras y contra la inmigración,
  • un Comité Militar (CMUE) que diseña el despliegue de tropas en misiones militares europeas,
  • una Academia Militar Conjunta,
  • unos Eurogrupos de Combate,
  • Fuerzas Navales y Guardamarinas Conjuntas,
  • y con un importante despliegue de tropas en varios conflictos internacionales,
  • más un presupuesto militar creciente, como venimos diciendo, y diversas subvenciones y ayudas que se le ofrecen a la industria militar y al militarismo disfrazadas en partidas destinadas a fines más nobles.

Todo un arsenal militarista al que, al parecer, falta por poner la guinda con la creación de un futuro “ejército europeo”, tal como explicamos en un trabajo de 2015 editado con el nombre de “ejército europeo” y que en sus líneas básicas sigue aportando información y análisis vigentes a día de hoy.

Merece la pena decir que la otra pata de todo este entramado consiste en el colaboracionismo social y global con el desarrollo de esta política. Colaboracionismo que se manifiesta en el aplauso de los diputados europeos al gasto militar (a los que hay que presionar, como muy bien hace esta campaña, y señalar con el dedo de la indignidad), pero también con el colaboracionismo del poder financiero y de la banca (convertida en uno de los principales agentes de esta locura y a la que también hay que poner freno) y del mundo productivo, de los enfoques tecnológicos y de desarrollo científico, del mundos mediático y cultural que promueven la legitimación de esta violencia cultural, de los principales partidos y agentes sociales europeos en sus programas de acción, de los ayuntamientos  e instituciones que facilitan subvenciones y otros medios a estas industrias y a estas infraestructuras militares, …; pero no menos de los trabajadores y trabajadoras que operan en empresas militares, de los ahorradores que depositan sus ahorros en bancos armados, de los consumidores y usuarios que aceptan una oferta y un bienestar propio basado en la explotación y dominación sobre otros territorios y sociedades, de los intelectuales que callan, de los ciudadanos que colaboran sirviendo en estos ejércitos o sometiéndose a su lógica, y del conjunto de la sociedad que de forma acrítica participa del caldo de cultivo estructural, cultural y global de este modelo.

En suma, la pata principal del militarismo europeo es nuestra voluntaria servidumbre y colaboracionismo con su lógica y con su actividad y es aquí donde, en nuestra opinión, debe realizarse todo el trabajo posible para desencadenar la desobediencia a esta política, pues, de lo contrario, no podremos avanzar sino en la ingenua idea de “convencer” por la altura de nuestros principios a una élite que se caracteriza por la bajeza de los suyos y mide todo en política en términos de oportunismo, clientelismo e intereses egoístas.

Por supuesto que una campaña encaminada a presionar a las instituciones europeas (Parlamento, Consejo o cualquier otra) para que no avancen en sus peores intenciones es meritoria y debe ser bienvenida, pero es necesario añadir que no agotan la agenda de la lucha por la paz necesaria y que tal vez por sí solas no permitan avanzar en este propósito o al menos al ritmo requerido.

Para que no le pase como al cuento del cacique que señala Galeano en su libro de los abrazos (que su propuesta rasque mucho y rasque bien pero donde no pica) deberá (y esa es la principal tarea que debe hacer el que llamamos pacifismo alternativo) venir acompañado de una lucha en la base social y encaminada desde postulados abiertamente antimilitaristas y alternativos de desobediencia y creación de otras prácticas de lucha social contra el militarismo europeo.

3. La pasividad social

Por eso, y aún aplaudiendo la iniciativa, mucho nos tememos que las razones de peso de la red para llamar a la conciencia de los eurodiputados, o para alertar a una ciudadanía en el mejor de los casos bastante alejada de esta problemática, cederán ante la presión y el prestigio del militarismo y de su lobby político, el cual hace muchos halagos y promesas a la clase política europea.

Jugamos con fuerzas desiguales y por desgracia en la balanza de la campaña se encuentra el peso de la razón (un peso ligero) y de la ética, más las firmas que se consigan (actualmente más de cien mil), frente al abrumador peso de los intereses y del potente lobby militar industrial y del militarismo militante de los gobiernos europeos.

¿Quiere esto desacreditar a la campaña? En absoluto. La animamos y animamos a la firma de la petición que plasma la campaña por cuanta más gente mejor, por más que llamemos a nuestro propio compromiso para hacer avanzar la lucha por la paz más allá de presionar con firmas a los diputados europeos, cuyo voto, en cierto modo, ya es un voto cautivo y anunciado.

Lo importante es llegar a problematizar una política deliberada de remilitarización tal como la emprendida por la élite europea, y eso necesita un peso decisivo de la sociedad, de esa sociedad despreocupada y desmovilizada (¿tendrá que ver en ello de alguna manera la falta de agendas políticas del pacifismo y del antimilitarismo o la falta de permeabilidad de los sectores políticos tradicionalmente de izquierda hacia la agenda de la paz?).

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“La guerra es un fraude”: lo dice un coronel del Ejército de Tierra, diplomado de Estado Mayor, experto en geopolítica

Fuente:  La Vanguardia.

Acaba de sacar un libro y le interesa venderlo, y venderse como tertuliano, suponemos.  Por ello, ahora, decide publicar las verdades del militarismo de manera descarnada.  Hasta ahora ha vivido muy bien de los múltiples privilegios de ser militar.

Hablamos del coronel Pedro Baños, que acaba de sacar el libro:  “Así se domina el mundo:  desvelando las claves del poder mundial”, en Ariel.

La entrevista es interesante:

¿La guerra es un fraude?

Sí, un fraude absoluto. A los militares se les convence de que vayan a la guerra por cuestiones de patriotismo, pero en realidad las guerras ocultan otros intereses mucho más espurios, casi siempre relacionados con intereses económicos.

Eso no nos lo cuentan.

Para que la población dé la anuencia para atacar a otro país transmiten que se va a liberar a alguien de algo. La ambición de dominio y sometimiento del prójimo es inmutable.

¿Geopoder es sinónimo de geopolítica?

Sí, países y grupos económicos poderosos que hoy ejercen un poder global. Debemos ser conscientes de la enorme influencia externa que, mediante la guerra psicológica y la desinformación, pesa sobre nuestras vidas.

¿El poder nos miente?

Lo que nos llega es una gran falsedad disfrazada de verdad. Y en su afán por perseguir la última noticia, los medios de comunicación olvidan profundizar en los porqués y los para qué. Si no entendemos cómo funciona el mundo, no podremos impulsar un mundo mejor, ni desenmascarar atrocidades como las de Siria.

Llama la atención el planteamiento egocéntrico del coronel:  la guerra es un fraude porque se engaña con patriotismo a los militares.  ¿Al resto de la población no?,  ¿No son culpables los propios militares, acaso su propaganda no es 100 % patriotismo?  Y no digamos a nivel de coronel, ahí pocas dudas tienen que el negocio es el negocio y que el futuro de muchos coroneles y generales está en la empresa privada, empresa armamentística, por supuesto.  Los militares de alto rango son unos de los principales valedores de la industria de muerte, del comercio de armas.

Luego reconoce que el principal objetivo de la cultura de defensa es fomentar la pasividad de la población en cuestiones de defensa para poder seguir haciendo lo que quieren en el actual statu quo:

¿La hipocresía rige la geopolítica?

Sí, las alianzas son siempre circunstanciales. Lo vemos dentro de la propia UE.

Los estados que defienden la paz son los más armados.

Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU son los que poseen y venden más armas del mundo, cierto. El problema del armamento es que se termina usando, lo vemos continuamente. Todo ese armamento que Arabia Saudí compró compulsivamente lo está usando de forma tremenda en Yemen.

No lo entiendo, da mucha pena.

Si no entendemos cómo estos poderosos nos están sugestionando para que seamos pasivos ante el poder que ejercen sobre nosotros, estamos perdidos.

Cierto.

No es aceptable cómo retuercen el derecho internacional para su beneficio. Lo aplican de manera estricta a los demás, pero ellos no cumplen, como es el caso de Israel y EE.UU.

Al final, acaba advirtiendo sobre las empresas privadas en el mundo de la defensa:

El futuro militar ¿estará en manos de empresas privadas?

Esas compañías también están controladas por los que controlan los paraísos fiscales, y han impedido a la ONU una normativa universal.

Queda muy bonito hablar de los demás, hablar en general de política, pero si nos preguntamos qué es lo que ha promovido el coronel Baños en España, no sabremos qué decir.  Por ejemplo, ¿qué ha promovido en la cuestión de las puertas giratorias de los altos mandos de Defensa?, ¿qué ha promovido para que se corrijan los privilegios militares en España?, ¿qué críticas ha hecho a las múltiples injerencias españolas en el extranjero?, ¿qué críticas ha promovido al modelo actual de gasto en Defensa en el que un elevado porcentaje está escondido en otros ministerios?, ¿qué iniciativas ha firmado para promover una auditoría seria e independiente en los gastos de Defensa?, ¿ha ido a manifestaciones contra las bases militares yankis en España?, ¿a abogado por el transarme de dinero desde lo militar al gasto social?

Entonces, ¿qué lecciones de geoestrategia crítica puede dar un coronel que está plenamente integrado en el paradigma de dominación-violencia?

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El silencio de Letonia

Infografía de misiones en el exterior.

Por Ministerio de Defensa

Fuente: Público.

Siempre nos ha resultado sorprendente el argumento esgrimido por Defensa y sus aplaudidores de que España se defiende mandando tropas a miles de kilómetros a guerras incomprensibles y que no tienen que ver con nuestra situación, como es el caso de los soldados en Mali (por cierto, ahora han decidido triplicar la presencia militar” para luchar contra el Yihadismo, eso sí, sin contar con nadie), o en Afganistán, o en los 20 conflictos en que mantenemos tropas (uno de los países con mayor esfuerzo bélico exterior,  por número de operaciones, del globo).

¿Defender nuestros intereses y nuestra seguridad equivale a mandar soldados por doquier?

Pues vemos que sí. O al menos lo que los de arriba entienden por nuestros intereses y nuestra seguridad, un híbrido amorfo que se confunde cabalmente con sus intereses (contra los nuestros y los del resto del globo) y su peculiar idea de seguridad (generadora de inseguridad humana).

Lo dice así Público, con crudeza no exenta de malos augurios:

…la última sesión (de la Comisión de Seguridad Nacional del Congreso de los Diputados) sirvió para que, por primera vez, quedara registrado en acta parlamentaria parte del precio que el Gobierno español ha pagado para que la comunidad internacional respondiera con silencio a la declaración de independencia de Catalunya.

y

… El responsable de revelar esta información, que hasta ahora los miembros del Ejecutivo se han esforzado en ocultar ante las preguntas de la prensa y de la oposición, fue el diputado del PP Manuel García Margallo, presidente de la citada comisión. El conservador, ministro de Exteriores de 2011 a 2016, explicitó que Mariano Rajoy compró la posición de Letonia a favor de la unidad de España con un contingente de combate de 313 militares y 80 vehículos para la frontera rusa, en una respuesta al diputado de En Comú Podem Felix Alonso Cantorné.

Es asombroso. Cambiamos soldados y tanques Leopard para intimidar a los rusos por el silencio letón ante el proceso soberanista catalán. Agitamos un verdadero avispero con tintes prebélicos para conseguir aplastar un avispero con tintes autoritarios.

De paso hacemos negocio. Al parecer nuestro despliegue ha despertado interés  entre los responsables militares letones y del contingente internacional, dispuestos a comprar nuestros sistemas de armas al comprobar in situ su utilidad para los fines que dichos ejércitos se proponen.

Y es que nuestro militarismo pata negra no da una puntada sin hilo.

Eso sí, en lo que se refiere a salvaguardar nuestra seguridad humana…

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El penúltimo Consejo de Ministros del año también incrementa el gasto militar

British+Soldier+Training+Malian+Soldiers

Por Defence Images

Fuente: Consejo de Ministros.

Parece que el Gobierno no quiere acabar el año sin incrementar sus políticas militares.

En el Consejo de Ministros de 22 de diciembre, penúltimo del año, han tomado acuerdos relativos a la participación española en operaciones militares en el exterior hasta diciembre de 2018. Concretamente para prorrogar la participación española en tropas de guerra fuera de España. El listado es abrumador y demuestra nuestro intervencionismo.

Operaciones con la UE:

  • Mantenimiento de la Operación “EUFOR ALTHEA”, en Bosnia y Herzegovina
  • Operación EUTM-Mali, como su nombre indica, en Mali.
  • Operación EUTM-RCA, en República Centroafricana.
  • En el cuerno de África, operación EUNAVFOR ATALANTA.
  • En Somalia, Operación EUTM Somalia.
  • En el mediterráneo para “evitar la piratería”, EUNAVFOR MED Sophia.
  • Integrando la “Fuerza de Reacción Rápida” de la UE, liderando un Battle Group (EUBG).

En total siete operaciones de guerra.

Operaciones con la OTAN:

  • En la fuerza de la OTAN “Presencia Avanzada Reforzada” (e-FP), en Letonia.
  •  En el Flanco Sur, dentro del Plan Permanente de Defensa Aérea “Persistent Effort” de la OTAN, con el despliegue de misiles Patriot en Turquía y con su contribución a la “Operación OTAN de Policía Aérea en el Báltico” (“Baltic Air Policing”) en Lituania u otro país Báltico (es decir, aunque se da como una única operación, en realidad hay dos, una en Turquía y otra en el Báltico).
  • En el Mediterráneo, en la operación de seguridad marítima “SEA GUARDIAN” de la OTAN.
  • En Afganistán, en la misión “Resolute Support”, con presencia en Kabul y un cuartel en Kandak.
  • Y manteniendo unidades militares a disposición de las Fuerzas de Respuesta de la OTAN y de las Fuerzas Navales Permanentes aliadas (SNMG, de escoltas, y SNMCMG, de cazaminas), aportando buques de la Armada en diferentes periodos

Total, cinco operaciones (seis en realidad) más.

Coalición contra el DAESH:

  • España mantendrá su compromiso con este esfuerzo internacional y potenciará su liderazgo de la Base de Besmayah, en Irak.

Una operación más a sumar a las doce ya glosadas.

Operaciones de la ONU:

  • Misión “UNIFIL” en el Líbano.
  • Misión de observación en Colombia.
  • Despliegue de la Unidad Militar de Emergencias en situaciones de catástrofe.
  • Despliegue de un máximo de cincuenta observadores/monitores militares, oficiales militares de enlace y asesores militares para contribuir a determinadas acciones (véase lo indefinido del asunto) de ayuda humanitaria.

Otras cuatro misiones, lo que nos sitúa en un total de 17 misiones, cifra que no coincide con las 21 misiones (Túnez, Senegal, Mauritania, Golfo de Guinea) que el propio Ministerio de Defensa reconoce en su página web.

Es llamativo que la propia nota que realiza el Consejo de Ministros permite pensar que va a aflorar en los Presupuestos Generales del Estado el importe de ese desmesurado apartado de presencia militar española en el exterior. Lo dice así:

Los gastos derivados de la participación española en estas operaciones se financiarán con cargo a la rúbrica presupuestaria “Participación de las Fuerzas Armadas en Operaciones de Mantenimiento de la Paz”.

Aumento de tropas en Mali.

El Consejo de Ministros ha aprovechado para añadir otro acuerdo relativo a la injerencia española en las guerras emprendidas en interés de la actual geopolítica de dominación de la que formamos parte.

Lo dice así

incremento del número de efectivos en la participación de las Fuerzas Armadas en la misión de entrenamiento en Mali de la Unión Europea hasta un máximo de 292 efectivos, desde los 140 actuales.

La guerra en Mali debe ir mal, aunque no es esa la noticia que nos llega. De otro modo no se explica la necesidad de aumentar la tropa.

En todo caso, un aumento de tropa implica además un mayor gasto militar, lo que tendrá su reflejo probablemente en las cuentas de 2018.

Y otros 39´9 millones de euros más de gasto autorizado.

¿Les parece poco? Nunca es poco para la voracidad militar.

El propio Consejo de Ministros ha autorizado una partida más de gasto militar, esta vez por la nada despreciable cifra de 39.926.000 euros, para vigilantes de seguridad.

El Consejo de Ministros ha autorizado la celebración del Acuerdo Marco que posibilitará la prestación de los servicios de seguridad, vigilantes con y sin armas, para el Ministerio de Defensa y sus organismos autónomos, con un valor estimado de 39.926.000 euros.

De nuevo, impresionante el despilfarro en vigilantes para vigilar a nuestros propios vigilantes. Parece una inocentada, pero no estamos aún en el día apropiado, por lo que la broma se torna un escándalo.

Eso sí, un nuevo escándalo que no hará mover una pestaña a nuestra flamante casta política, que no tiene costumbre de incomodar al Ministerio de Defensa con minucias como el brutal y creciente gasto militar, el despilfarro descarado que esconde y la falta de control político de este tipo de medidas. No se les vaya a indigestar el espíritu navideño.

 

 

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Desobediencia civil alemana contra la expulsión de inmigrantes

Imagen de Fibonacci Blue

Fuente:  La Nación.

¿Cómo podemos ser solidarios con los inmigrantes que son expulsados de nuestros países?  ¿Se puede recurrir a la desobediencia civil para poner en el candelero este problema político y humano y para lograr no colaborar con disposiciones injustas?

Cada vez más pilotos de línea alemanes se niegan a despegar llevando a bordo a inmigrantes cuyas solicitudes de asilo fueron rechazadas y deben ser expulsados hacia su país de origen. Este año, más 220 vuelos de línea fueron suspendidos por esa razón.

Según el gobierno de la canciller Angela Merkel , el número exacto de vuelos hasta ahora fue de 222 y se trató, sobre todo, de aviones de Lufthansa y de su filial low-cost, Eurowings, que se dirigían a Afganistán, país acosado por la violencia terrorista integrista.

Porque los gobiernos generan leyes pero en muchas ocasiones no generan legitimidad.  Así, por un lado,

Los pilotos de línea -como muchas ONG, médicos y otros sectores de la población- denuncian la hipocresía gubernamental que, incluso en el sitio web de su ministerio de Relaciones Exteriores, aconseja a sus ciudadanos abstenerse de visitar Afganistán, “debido a la masiva presencia de talibanes y fundamentalistas delEstado Islámico “.

pero por otro lado,

Alemania, que aceleró y endureció en los últimos meses el proceso de otorgamiento de asilo político a más de millón y medio de refugiados que entraron en su territorio desde 2015, considera a Afganistán como un país “seguro”. En consecuencia, sus ciudadanos no califican para obtener la autorización de permanecer y deben ser expulsados.

Y cuando un gobierno genera ilegitimidad e injusticia, faculta a sus ciudadanos para que legítimamente desobedezcan, como decíamos arriba.

Y la ilegitimidad que genera el gobierno alemán (al igual que el español, por supuesto) también cuesta dinero, y en grandes cantidades:

Esos procesos habrían costado unos 19 millones de euros al Estado alemán entre enero y noviembre de 2017, un aumento de 7,8 millones en relación al año anterior.

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Noticias del Congo

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MONUSCO Photos

Fuente: ABC.

Llevamos un tiempo sin noticias de la República Democrática del Congo (RDC).

Mientras el drama de la guerra siria nos bombardea la sensibilidad y es ampliamente difundido por todo tipo de medios, el silencio del drama de RDC es asombroso.

Son cuatro millones de desplazados, según el Consejo Noruego para los Refugiados, que ha publicado el informe 2017 Africa Report on Internal Displacement donde así lo afirma. Un promedio de 5.500 personas al día, en un conflicto que cuenta con más de 70 grupos armados enfrentados y en una escandalosa guerra por los grandes recursos y materias primas codiciadas por todos.

La Directora del Consejo Noruego para los refugiados, señala

Es una megacrisis. La escala de personas que huyen de la violencia está fuera de lo común, superando a Siria, Yemen e Irak

Las cifras africanas son espeluznantes, con 12´6 millones de desplazados en 2017. El país que encabeza el ranquing es la RDC.

Los datos son, sencillamente, inadmisibles y los casos que se exponen descorazonadores

«Lo que hemos visto de primera mano en la provincia de Tanganyika es más que horrible. La semana pasada encontramos una iglesia que albergaba a más de 80 personas que habían huido de los ataques en septiembre, familias amontonadas en absoluta miseria. Niños durmiendo en suelo mojado, cubiertos por sacos de azúcar vacíos

o bien

La violencia ha impedido que muchas familias accedan a su tierra para mantener el sustento, lo que ha derivado en hasta 7,7 millones de personas que padecen inseguridad alimentaria grave, un 30 por ciento más que el año anterior.

Además, la falta de acceso al agua potable ha provocado un brote de cólera que ha acabado con la vida de unas 600 personas.

A una situación tan dramática, además, le ocurre que RDC es el “segundo” país con menor financiación de los que auspicia la ONU ante la grave crisis y hambruna de África. Lo vuelve a denunciar la Directora del Consejo Noruego de Refugiados

La fatiga de los donantes, el desinterés geopolítico y las crisis en competencia han llevado al Congo a una posición muy remota en la lista de prioridades para la comunidad internacional. Sino logramos avanzar ahora, el hambre se extenderá y la gente morirá

Congo no interesa. Lo que allí se juega en una interminable guerra de más de 20 años cuenta con el beneplácito de las grandes potencias, que sacan tajada del desbarajuste y precisan nuestra desinformación y nuestro silencio como parte de su estrategia de dominación.

Congo no es Siria, ni ninguno de los países donde los medios de comunicación necesitan vendernos una versión del conflicto que nos alarme y nos induzca a presionar a nuestros gobernantes a actuar (luego ellos verán cómo “actúan”, casualmente haciendo coincidir su intervención presurosa con sus intereses de siempre; unos intereses que no suelen coincidir con los de las poblaciones de esos países).

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La imagen exterior de España y las operaciones de paz

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Por EP

Fuente: La Vanguardia.

Mucho se preocupa nuestra élite política en transmitir una imagen de España como una democracia avanzada y uno de los mejores sitios del mundo.

Mucho mal ha hecho esa idea casposa de la Spain is different ideada por el Ministerio de Información y Turismo cuando lo dirigió el Ministro Fraga Iribarne y tan bien retrató Gila. Pero para enmendar aquello, el gobierno se inventó este nuevo ingenio de la Marca España, con la que se promueve otra versión en el mundo.

No creemos que entre las lindezas de esta nueva España se encuentre enseñar español cantando karaoke o dar cursos de aprender a hacer tortilla de patata, aunque nunca se sabe, que contamos con noticias de algún juez que, en el examen que estableció para dar la nacionalidad española a extranjeros, llegó a preguntar por la receta de la tradicional tortilla y hasta del cocido madrileño.

Es por eso que nos parece fuera de lugar la noticia que ofrece La Vanguardia, referida a las actividades que realiza la tropa española en Afganistán, para enseñar al contingente internacional destacado allí las esencias de lo español.

Militares españoles desplegados en Afganistán han comenzado a enseñar español al contingente multinacional de la misión Resolute Support, con clases que abarcan desde karaoke hasta la preparación de una tortilla de patata.

Lo hemos leído varias veces a ver dónde está el truco. Pero no lo tiene.

¿Es esta la ayuda humanitaria que presta España enviando sus tropas a Afganistán?, ¿se le puede llamar humanitaria?, ¿se le puede tildar de ayuda?

Nuestros soldados no hacen al tuntún estas actividades: responden a un objetivo, como indica la noticia

El objetivo de esta iniciativa es, a través de la lengua, fortalecer y estrechar más si cabe los lazos de unión y amistad entre todo el personal de los países que componen el contingente de la misión Resolute Support.

A las clases, tres días por semana y duración de una hora diaria, asisten soldados de EE.UU., Reino Unido, Italia, Holanda, Hungría, Islandia, Finlandia, Georgia y, como no, Afganistán.

Ya no estamos en los tiempos aquellos de la letra con sangre entra.  Las clases, dice la noticia de nuevo,

abarcan de forma divertida e informal la enseñanza con visualización de vídeos promocionales, textos cortos literarios, vídeos musicales, karaoke e incluso la preparación y elaboración durante una clase de un plato español tan típico como es la tortilla de patatas.

Solo les falta ver un partido de futbol o enseñarles los lances precisos del toreo para abarcar todo lo que le puede ser útil a cualquiera para enfrentarse a la idiosincrasia española por excelencia. ¡Para estrechar lazos!

¿No les parece que tal vez utilizar a la tropa para estos menesteres es un despilfarro y una hipocresía monumentales? Y la propia misión en Afganistán ¿no les parece un despropósito al que ahora sumamos este segundo despropósito?

Si Gila levantara la cabeza…

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Las mujeres que acabaron con la guerra en Liberia

Por Fronteiras do Pensamento

Fuente:  Solidaridatd.net

¿Dónde está Liberia?  En la Costa Oeste de África.  ¿Cuántos liberianos son?   4.294.000 habitantes.

Ahora imaginemos a Liberia en una segunda guerra civil (la primera, 1989-1996, había dejado a un golpista en el cargo de primer ministro tras 200.000 muertos) en la que el gobierno se enfrenta varias guerrillas.  Dicha segunda guerra civil duró desde 1999-2003.

En Liberia las guerras, dado que están olvidados por todo el mundo y difícilmente son noticia, son crónicas, como en muchos países y presentan muchos de los elementos más crueles:

Mientras la guerra arrasaba por todo el país, los soldados de ambos frentes del conflicto saqueaban y quemaban pueblos, violaban a las mujeres y reclutaban a chicos jóvenes para luchar. Miles de personas huyeron de sus casas y llegaron a Monrovia, la capital de Liberia, donde vivían en campamentos de refugiados sin demasiada comida ni agua potable.

Entre tanto Leymah Gbowee se dio cuenta de que:

si cualquier cambio tuviera que suceder en la sociedad, dicho cambio tendría que llevarse a cabo por las madres

Y, a partir de aquí la historia tiene carácter de película y comienza en 2002, prolongándose hasta que gana el Noble de la Paz en 2011.

Al principio, apelando a la iglesia luterana en la que participaba, Gbowee reclutó a varios centenares de mujeres cristianas para rezar por la paz. En una de sus reuniones en marzo de 2003, una musulmana, Asatu Bah Kenneth habló ante la multitud y anunció que traería a las mujeres musulmanas para que se unieran a las mujeres cristianas en la tarea de exigir la paz al presidente y a los señores de la guerra.

El 1 de abril, el grupo unido de mujeres cristianas y musulmanas montó su primera manifestación. Usando la radio para difundir su discurso, Gbowee y Janet Johnson Bryant, una periodista, animaron a las mujeres de Monrovia a expresarse en favor de la paz. Al oír el anuncio por la radio, muchas mujeres desplazadas se unieron a la campaña. Las mujeres, vestidas de blanco, se reunían en el mercado de pescado cada día durante una semana. Se sentaban, bailaban y cantaban por la paz. Algunas llevaban pancartas que decían “Las mujeres de Liberia quieren la paz ahora”.

Una protesta más, parece cuando lo leemos; una protesta que será ignorada, como tantas, sin embargo:

Su situación en el mercado de pescado era estratégica ya que el terreno era visible desde la residencia del Presidente Taylor. Cada día, el convoy de Taylor pasaba por delante de las mujeres. Según pasaba la semana, hasta 2.500 mujeres se reunieron en el descampado del mercado.

Esa semana, las fuerzas rebeldes junto con el ejército de Taylor atacaron los campos de refugiados de Monrovia. Las mujeres activistas llevaron a cabo una vigilia con velas para rezar por los refugiados. Según aumentaba la violencia, la comunidad internacional pidió acuerdos de paz. Las mujeres secundaron la demanda y apremiaron a Taylor y a los rebeldes a negociar. Ambos lo rechazaron.

Se fijaron un objetivo que para muchos es siempre utópico, inalcanzable, etéreo:  la paz.

El 11 de abril, la Acción Masiva por la Paz de las Mujeres de Liberia (Women of Liberia Mass Action for Peace), como se llamaban a sí mismas, publicó una Declaración de Posición sobre la Crisis Liberia. Se quedaron al margen del campo político por miedo a persecuciones y declararon que su meta era, sencillamente, conseguir la paz. Levantaron una valla publicitaria en el mercado del pescado que decía “Las mujeres de Liberia dicen que la paz es nuestra meta, la paz es lo que importa, la paz es lo que necesitamos”.

Con este mensaje, las mujeres marcharon por las calles de Monrovia, mientras cientos de personas se unían a la cola del grupo según pasaba por delante de sus casas. Su marcha concluyó en la Oficina Municipal de Monrovia donde las mujeres se reunieron y solicitaron una reunión con Taylor para presentarle su Declaración de Posición. En este momento, había reunidas unas 1.000 mujeres. Taylor accedió a reunirse.

El 23 de abril, las mujeres visitaron a Taylor. Gbowee le presentó la Declaración en el escenario mientras el resto de las mujeres se sentaban en el público, juntando las manos y rezando. Después de la reunión, Taylor aceptó asistir a los acuerdos de paz.

Con su siguiente actuación demostraron que los dos bandos enfrentados militarmente suelen participar del mismo paradigma, el de dominación-violencia, y que el camino de la paz no es parte de él, sino que utiliza otro paradigma político, el de la cooperación-noviolencia:

El siguiente grupo al que se dirigieron fueron los rebeldes; les exigieron que también ellos asistieran a los acuerdos de paz. Después de oír que los señores de la guerra iban a Freetown, Sierra Leona, un contingente de mujeres viajó a la ciudad. Localizaron el hotel donde los rebeldes se habían reunido, algunas de las mujeres liberias se alinearon en las calles mientras otras se sentaban frente al hotel y rechazaron moverse hasta que les concedieran una reunión con los señores de la guerra. Su sentada atrajo la atención de los medios y ayudó a difundir su mensaje de paz a la comunidad internacional. Las mujeres conocieron a los líderes de LURD y MODEL y les convencieron de asistir a los acuerdos de paz que tendrían lugar en Accra, Ghana.

Para mantener la presión de alcanzar un acuerdo sobre los rebeldes y el Presidente, las mujeres recaudaron fondos para enviar un grupo a Accra. El 4 de junio, empezaron los acuerdos de paz. Las mujeres que habían viajado desde Liberia se reunieron en el descampado frente al edificio donde éstos tenían lugar, cantando y llevando pancartas. Durante las negociaciones de Accra, Taylor fue acusado de crímenes de guerra por una corte internacional en Sierra Leona. Para escapar del arresto, huyó de vuelta a Liberia.

Poco después de su huida, estalló una guerra de grandes dimensiones en Monrovia, incluso durante las negociaciones de paz de Ghana. Le dijeron a los civiles que no se sentían seguros que fueran al campo de fútbol y miles de ellos buscaron refugio allí. A pesar de los ataques en Monrovia, las mujeres que no habían ido a Ghana, continuaron rezando en el mercado del pescado.

El 21 de julio, aumentó la violencia en Monrovia al chocar un misil con la Embajada Estadounidense matando a muchos liberianos desplazados que se estaban refugiando allí. Las mujeres de Ghana pidieron refuerzos y planearon iniciar una acción mayor en Accra. Fueron ante las puertas del edificio donde tenían lugar las negociaciones y se sentaron allí uniendo los brazos. Rodearon el edificio y se negaron a permitir que los delegados salieran hasta que hubieran llegado a un acuerdo.

Luego utilizaron medios noviolentos basados en el compromiso, en la imaginación, en el diálogo, siempre sin renunciar a sus principios y a su forma de actuación:

Cuando los guardias vinieron a arrestar a las mujeres, Gbowee amenazó con quitarse la ropa, un gesto que avergonzaría a los hombres. Su amenaza impidió que los agentes de seguridad levantaran a las mujeres. Para terminar con la confrontación, el presidente de Ghana, el mediador principal de los acuerdos de paz acordó reunirse con las mujeres y oír sus propuestas de paz si ellas mismas se iban del edificio de las negociaciones. Las mujeres aceptaron con la condición de que si la reunión no era satisfactoria, deberían permitirles volver al edificio.

¿Quién les enseñó las técnicas de acción noviolenta?  ¿Cómo se entrenaron en el compromiso, en la unión, en todo lo que necesita una lucha noviolenta?  Casi parece que la lucha noviolenta es connatural al ser humano (como también lo es la lucha violenta).  Nos enseñan que no hay camino para la paz, que la paz es el camino:

Tres semanas más tarde, el 11 de agosto, Taylor dimitió de la presidencia de Liberia y se anunciaron los términos de los acuerdos de paz. Taylor se exilió a Nigeria, las fuerzas de paz de la ONU recibieron orden de entrar en Monrovia y se puso un gobierno de transición para empezar el proceso de llevar a cabo unas elecciones democráticas. Habiendo conseguido el acuerdo, las mujeres liberianas volvieron a su país. A la llegada, organizaron una marcha de la victoria. Cientos de niños siguieron a las mujeres por las calles “¡Queremos paz, no más guerra!”.

El 4 de agosto, las tropas internacionales de paz entraron en Liberia. Las mujeres se reunieron y decidieron que seguirían involucradas para asegurarse de que el gobierno de transición ponía en marcha los acuerdos de paz.

En diciembre, las tropas de la ONU empezaron el proceso de desarme, instando a los ex-combatientes a entregar sus armas por dinero. Cientos de personas con pistolas acudieron al lugar del desarme. Aunque el intercambio debería haber sido pacifico, estalló una pequeña pelea y se usaron armas. Las mujeres de Liberia intervinieron para ayudar al desarme. Entre otras cosas, dieron un anuncio por la radio animando a los ex-combatientes a mantener la calma.

Gran ejemplo.  Y desde el puro conflicto, desde las mayores dificultades, desde la guerra fratricida.

Mucho orgullo, compañeras.

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