Archive for conflictos internacionales

El inhumano coste de la guerra en Colombia

Impresionante infografía la que les presentamos:  las cifras de la guerra en Colombia.

¿Qué destacar de este informe gráfico?  Todo.

¿Cuál es el futuro de un país en el que se gasta 120.000 veces más en Defensa que en Empleo Público , o 80.000 veces más en Cultura?

¿Por qué se empeñan nuestras élites en que lleguemos a gastar el 2 % del PIB en Defensa cuando se ve claramente que a mayores cifras, en Colombia el 17’9 % del gasto en Defensa sobre el total de los Presupuestos, más posibilidades, o mejor, más seguridad, de guerra?

Destacamos un dato que viene en pequeñito y que quizá se os pase.  El número de funcionarios:

  • Ministerio de Defensa:  23.993
  • Policía Nacional:  179.172
  • Ejército Nacional:  233.765
  • Armada Nacional:  35.526
  • Fuerza Aérea:  10.562
  • TOTAL: 483.018

Casi medio millón de funcionarios dedicados a la guerra y la violencia.

El presupuesto de Defensa ha ido creciendo a razón de 1 billón de pesos por año, comenzando a contar desde los 12’6 billones de pesos del 2000 hasta los 27’7 billones de pesos de 2014.

Quizá sea una forma rápida o coloquial de decirlo, pero puede que en ella se encierre mucho contenido político.

Nos referimos al concepto de “el coste de la paz”, en ello incluyen los 14.600 millones de pesos que costaron las conversaciones de paz, los 20 millones de pesos que cuesta cada reinsertado, los 4’13 billones de pesos que se gastó entre 2000 y 2014 para resarcir económicamente a las víctimas, y los 139.268 pesos que le ha costado al Estado la protección de los más de 2 millones de menores de edad desplazados.

Nos parece totalmente mentira e interesado el título.  No es el coste de la paz, es el coste de las secuelas de la guerra que ha afligido a Colombia.

Y falta el coste de los muertos y heridos en la guerra, el coste ecológico, el coste en infraestructuras destruidas, el coste relacional entre l@s colombian@s, el coste de todas aquellas políticas de vivienda, educación, sanidad, etc., que se pudieron hacer pero que no se hicieron por gastar en lo militar, … el coste de ser uno de los países más desiguales del globo.

Nos debería hacer reflexionar este ejemplo de violencia directa, estructural y cultural, nos debería hacer tomar posiciones claras a favor de la paz.

La implicación militar de España en las guerras de Oriente Medio

Alfredo Miguel Romero

Fuente:  Europa Press.

Nos recuerda Europa Press que España participa militarmente de estas formas en las guerras de Oriente Medio:

  • Desde enero de 2015, con 149 militares en la base turca de Incirlik que, además, cuenta con 6 lanzadores de misiles Patriot y un radar.  Todo ello como apoyo a las acciones de la OTAN.
  • Con la base en Rota, sede del Escudo Antimisiles y de donde partieron los dos destructores yankis que atacaron la base aérea del gobierno de Assad en Siria.
  • Con el apoyo a la flota rusa, como en Octubre de 2016 preguntaba ERC:

¿Por qué un país de la UE y de la OTAN colabora con Rusia facilitando apoyo logístico a sus buques de guerra que participan en la guerra de Siria apoyando al dictador Bashar Al Assad?

Pero no hay que olvidar que nuestra actividad en Oriente Medio es mucho mayor que lo anterior porque también tenemos presencia en Irak:

  • España contribuye a la coalición con 374 efectivos, cuyo grueso principal del contingente se encuentra desplegado en el centro de adiestramiento de Besmayah, liderado por España, encargado de formar a las unidades de las Fuerzas Armadas iraquíes.
  • En total, parece que nuestras fuerzas han instruido a 6.000 militares irakíes que ya han participado en batallas importantísimas como la de Mosul.
  • Dentro de la iniciativa de la OTAN sobre el desarrollo de capacidades para Irak, España contribuye a la formación en Jordania de soldados iraquíes en la lucha contra artefactos explosivos improvisados, con participación del personal del Centro de Excelencia aliado C-IED, con sede en Hoyo de Manzanares.
  • Asimismo, las Fuerzas Armadas españolas también instruyen a las fuerzas de operaciones especiales iraquíes en las localidades de Bagdad y Taji.

España debería financiar las conversaciones de paz de Sudán del Sur

Imagen de Hans Birger Nilsen

Fuente:  Europa Press.

Las autoridades de Sudán del Sur informan de que es imposible realizar las reuniones para buscar la paz dado que carecen de fondos para financiarlas.  La falta de fondos en Sudán del Sur es tan grave que los funcionarios y miembros del gobierno llevan dos meses sin cobrar.

Aunque estas reuniones deberían haber comenzado en marzo, aún no hay perspectivas de que comiencen y con ello condenan a sus habitantes a la desesperación.

Parece ser que era Japón quien se había comprometido a enviar la financiación necesaria para las conversaciones de paz, pero no lo ha hecho.

Pero también el gobierno de Sudán del Sur está haciendo dejación de funciones porque hay actuaciones que no son dependientes más que de la decisión política y no se han hecho.  Un ejemplo es el nombramiento y la jura del cargo del Comité Directivo para el Diálogo, que se publicó en diciembre, pero que aún no han sido llamados para prestar juramento.

Hay que recordar que las conversaciones de paz en Sudán del Sur han sido suspendidas múltiples veces en los últimos años.

¿Cuánto costará reanudar estas conversaciones de paz?

Una política de defensa alternativa y noviolenta debería de ocuparse de este problema.  Habría que anular alguna partida militarista del presupuesto de defensa actual para invertirla en impulsar estas conversaciones de paz.  Se podría renunciar a la compra de alguna fragata, de algún eurofighter, de algún 8×8, o también se podría reunicar a alguna de nuestras intervenciones militares en el extranjero y con ello financiar estas conversaciones de paz.

A ello se le llama transarme, política que consiste en defender la Seguridad Humana mediante la transferencia progresiva de parte del presupuesto militar a usos civiles de defensa noviolenta.

La paz en Sudán de Sur sería un éxito para esta política noviolenta de defensa, pero claro, dejarían de ganar dinero nuestras élites militaristas con la venta de armas.

España apoya a USA en la guerra de Siria

Imagen de evqfaugpbl pxryjoycfr

Fuente:  El Diario.

La noticia no deja lugar a dudas:

Los dos buques desde los que Estados Unidos ha lanzado los misiles contra una base militar del Gobierno sirio, el USS Porter y el USS Ross, forman parte de la base naval de Rota (Cádiz), desde donde han salido para llevar a cabo el ataque.

Los dos destructores forman parte del escudo antimisiles de la OTAN. El Porter llegó a España en abril de 2015 y el Ross lo hizo en junio de 2014.

Aún así se insistirá en que España no participa en ningún conflicto armado, que nuestras tropas no están invadiendo otros países sino que las hemos proyectado a Misiones Internacionales de Paz.

Tampoco queda duda de que el escudo antimisiles no es el elemento exclusivamente defensivo que nos vendían, sino que se usa, también, o sobre todo, como un elemento ofensivo para la política estadounidense.

Es fácil deducir que el resto de las bases militares yankis también tienen carácter ofensivo y que los ejercicios que se hacen permanentemente en el polígono de tiro de Bardenas Reales sirven para entrenar estas intervenciones militares.

Es fácil deducir que somos co-agresores.  Aunque alardeamos que no somos enemigos de nadie, nuestras políticas nos van llevando, paso a paso, a conseguir que múltiples países nos consideren como uno de los enemigos a batir.

Es fácil deducir que Rota y todo el territorio español aumenta su riesgo de atentados terroristas en represalia por nuestra actuación militarista y seguidista del imperio yanki.

Resulta asombroso y turbador comprobar que ningún político español hará autocrítica ni asumirá las consecuencias.

Y todo porque la política de defensa es una política de Estado.  ¿Qué significa eso?  Pues que no se discute, que no se cambia, que no se cuestiona.

Da la casualidad de que esta política de Estado es también una política ranciamente de derechas y violenta, pero eso es sólo casualidad, nos dirán.

Cospedal, la madrina

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Fuente: La Vanguardia

Y ahí que la tenemos, toda compuesta, de madrina.

Nada menos que la Ministra madrina, la Dolores de los Cospedales, la dama de los tercios, la infantina de la marina, como quieran que se diga, junto a la alcaldesa de San Fernando (Cadiz) señora Cavada, el Almirante Jefe del Estado Mayor, la Presidenta de la SEPI, el Presidente de Navantia y otras fuerzas vivas, aplaudidores y demás añadidos siempre lustrosos y ornamentales para estos actos.

Y la Ministra madrina que allá que se fue a botar el BAM (Buque de Acción Marítima), “Audaz”  (el próximo a botar se llamará “Furor”) del que la prensa militar especializada (principalmente en distorsionar la realidad y desenfocar los temas) ha dado datos de que ha supuesto para Navantia 1,1 millones de horas de trabajo y 250 empleos directos (lo que no parece justificar tanto revuelo ni ser la solución del abrumador paro en Cádiz) así como otros 1.000 indirectos en la industria auxiliar. Si hacemos un ligero cálculo, implica no más de 1.000 horas de trabajo por persona, es decir unas 25 semanas (menos de 6 meses), suponiendo un trabajo equivalente de 40 horas por semana y persona (y esperemos que la solidaridad de los trabajadores gaditanos no permita que alguno haga horas extra y deje sin trabajo a otro). No vemos cómo estas modestas cifras pueden hacer creer a algunas personas respetables y despiertas que Navantia es la panacea para salvar el paro, pero a veces las ideas tienen eso, que por falta de análisis se vuelven creencias y meras supersticiones.

Lo que no informa la noticia de la botadura es el precio del susodicho barco militar. A falta de otros datos mejores, hemos acudido al informe del Tribunal de Cuentas sobre los “Programas Especiales de Armamentos” (PEAS) recientemente publicado y del que ya hemos hecho algún comentario previo en este blog, para saber lo que viene costando cada BAM.

Según parece, cada BAM de los 4 ya entregados (este sería el quinto) cuesta cerca de 35 millones de euros, pero además su precio “final” es un 48,9% más caro que el inicialmente presupuestado. Como no podía ser menos, las entregas de estos barcos se hacen siempre con retraso, y el “Audaz” es un claro ejemplo de esto. A pesar de ello, el Estado ha renunciado a cobrar las penalizaciones por retraso de Navantia por los cuatro BAM anteriores, nada menos que 37,74 millones de euros. Añadamos que, dado que los buques de Navantia se “retrasan” en la entrega de sus barcos y que para poder hacerlos tienen que contar con industrias auxiliares (que incorporan aproximadamente 1000 trabajadores a los 250 que ha empleado Navantia) se supone que Navantia o ha perdonado los “retrasos ” a estas industrias militares, o se ha embuchado las penalizaciones o, la más rocambolesca de las tres posibilidades, las industrias auxiliares no se han retrasado y lo que pasa es que Navantia es el colmo de la ineficacia y la chapuza.

Pero volvamos al solemne acto de botadura del barco, que no queremos empañarlo con pequeñeces y críticas poco constructivas.

Cospedal sacó pecho por lo demasié que es la industria miliar española y toda la parafernalia de tópicos que ha debido heredar del apolillado manual de estilo de sus antecesores, pero soltó una perla propia. Agárrense las canillas, que vamos a transcribirla

Hay dirigentes políticos que dicen: Con el dinero de un barco se pueden construir varios hospitales”. Pero quienes dicen estas cosas por lo general ni construyen hospitales, ni saben todo el empleo, la riqueza y la prosperidad que genera la construcción de un barco»,

Todo lo hace, la pobre, por nuestro bien y el Ministerio de Defensa está haciendo todo lo posible para impulsar

iniciativas y soluciones para nuestros astilleros. Desde Defensa y desde la Armada estamos deseosos de impulsar cuantas más mejor

No sabemos si Doña Maria Dolores espetó al respetable con tan abrupta reflexión antes o después de estallar en el barco la botella tradicional de vino “sangre y trabajadero”, un oloroso con el que inauguró el pantano, como quien dice, o incluso de beberse la copa del brindis que, como el valor, se le supone a este tipo de actos.

Y ya lo ven, el recurso de Dolores es hacer barcos por nuestro bien, no hospitales, que para el caso que nos ocupa tanto monta y algo deja de beneficio a las amistades y puertas giratorias del sector. Aunque Navantia nos enseña que su especialidad es recibir pasta, fabricar mal, retrasarse constantemente, llegar siempre tarde  y, a la larga, ni barcos ni dineros, sino mero cebar la bomba.

La Armada española: non plus ultra

Juan+Sebasti%C3%A1n+Elcano

Por Felipe Araya Allende

Fuente ABC

Nos agrada leer de vez en cuando las fastuosas noticias militares del ABC, porque suele juntar al acartonado y ampuloso lenguaje de la derechona el no menos enfático interés por los empolvados valores imperiales que ya solo se conservan en los museos más trasnochados y en algunas mentalidades periclitadas pero bien influyentes. Un ejercicio por tanto entre nostálgico y jocoso este de leer a las ajadas plumas del periódico más que centenario relatar sus ideales de cuando eran jóvenes y creían que la bota que pisa con estrépito era la solución ideal para un pueblo individualista y disoluto que necesitaba autoridad y adalides como guía espiritual que nos sacara de uno de los atolladeros de nuestra historia, que tampoco hace tanto de todo eso.

Perdónennos si el exceso de lirismo nos hace cometer excesos. Es el efecto de leer a la vez el ABC postmoderno de ahora y los libros del Jorge Vigón de antaño. Y es que a veces confundimos los delirios.

El caso es que nos anuncia el ABC, en pleno 2017, que de nuevo surcamos los siete mares y nuestra Armada, como otrora, vuelve a ser una Armada en condiciones, fuerte y rocosa, como en otro tiempo, lo cual, sin duda, es un motivo de regocijo para los lectores más recalcitrantes del periódico monárquico y de preocupación para quienes nos atrevemos a poner en duda tanto énfasis guerrero.

Para consultar con pelos y señales esta singladura, ofrecen un mapa interactivo bien elocuente.

Doce buques operativos, dice ABC, en operaciones exteriores (según la página web de la Armada contamos con 60 incluyendo aquí barcos auxiliares).

«el mayor despliegue naval militar de España en las últimas décadas», tal y como confirman las fuentes militares consultadas por ABC. Se podría asegurar sin temor a errar de que se trata del mayor operativo militar naval en tiempos de democracia

Pero el despliegue, dice Abc, no es sólo cuantitativo, sino cualitativo

por la variedad operativa de los buques, la tipología y pabellones de las misiones (UE, OTAN o nacional) y las áreas de actuación tan dispares como el golfo de Guinea, el mar Mediterráneo, el mar Negro, las costas australianas, el golfo de Adén, el sur de Reino Unido o la zona de la Antártida.

Ya lo ven, otra vez el sol dichoso que no se pone en el imperio que nuestros barcos cualitativos surcan en su singladura neoiperial.

¿Se han preguntado alguna vez qué narices hacemos en el Golfo de Guinea con barcos militares, o en el Mar negro, o en las costas australianas o en la Antártida?

¿Para qué necesitamos este dispositivo asombroso de barcos militares?

Pues lo que hacemos es invadir. Lo dice finamente, con pulcritud elegante aunque casposa, ABC, para quien el hecho de que

Armada Española disponga desde el pasado mes de noviembre y hasta junio de un destacamento de 20 efectivos de la Fuerza de Guerra Naval Especial en Irak arroja un dato geográfico insólito: este mes ha desempeñado misiones en los seis continentes, sin olvidar la propia de vigilancia marítima de las aguas territoriales de España.

Porque estos barcos de guerra no están, como nos querían hacer creer hasta que comprobaron que la supina ignorancia y el desinterés inmoral de la abúlica y cínica sociedad era tal que nos importaba un pimiento cualquier tropelía que hicieran en nuestro nombre los militares, para defender las fronteras, sino para atacar y amedrentar otras, allende los mares, y por orden de la OTAN y el militarismo rampante y cada vez más deplorable de ese Occidente que dice con la chica el cuento de los derechos humanos, y a cañonazos las cuentas de la dominación.

Y no solo es que aportamos el músculo, los barcos, sino también el dominio de la misión marítima, dice ABC, lo cual, parece insinuar, nos hace mucho más importantes y orgullosos de este destino en lo universal que, muy a nuestro pesar, los que mandan se empeñan en que llevemos adelante.

Y así ostentamos el “liderazgo” de la operación Atalanta, en aguas del Índico y para garantizar las condiciones privilegiadas de occidente en la ruta de Asia al Mediterráneo.

También llevamos con ese orgullo español tan propio el honor de ostentar el “mando” de la Fuerza Naval Europea (Eunavfor) y de participar en la misión de control de las aguas de Libia para que los desgraciados inmigrantes frutos de nuestras políticas nefastas no puedan llegar a Europa, y aportamos otros seis buques a las operaciones militares de la OTAN (SNMG-1 en el Atlántico Norte y mar Báltico, SNMG-2 en el Mediterráneo y SNMCMG-2 el mar Negro, Dynamic.Manta 2017 de guerra antisubmarina) y una fragata, Cristobal Colón, en Australia (en este caso ABC se olvida de decirnos a las claras que la misión australiana consiste en exhibir el barco por si los australianos, en plena expansión de su gasto militar, nos compran unas cuantas parecidas),

La explicación de por qué estamos en el Golfo de Guinea merece mención aparte, pues demuestra la gran idea de solidaridad que comparte nuestro militarismo, tan esforzado por otra parte:

desarrolla una serie de ejercicios bilaterales con naciones africanas con el propósito de fortalecer sus capacidades marítimas y ofrecer seguridad a una zona acosada también por una incipiente actividad pirata.

y, a continuación, nos informa también, como quien no quiere la cosa que

Gran parte del petróleo que consume España procede de Nigeria.

No es que esté allí por el asunto del petróleo, que va, es que de paso coincide el petróleo con nuestro interés en ayudar a los pobres negritos, que están infectados de piratas e inseguridad fruto de la casualidad.

En contra de la creencia de que desarrollamos una operación científica en la Antártida, alimentada por la mala publicidad y el acriticismo de nuestros periodistas, nos informa ABC de la naturaleza militar de aquel experimento

Otros dos buques completan el gran despliegue naval de la Armada Española. El buque oceanográfico Hespérides que apoyó la Campaña Antártica del Ejército de Tierra, la base española en el continente blanco arrió la bandera el pasado 9 de marzo.

De modo que se desvela, casi por descuido, el carácter militar y no científico del rollo antártico y del buque oceanográfico Hespérides, que se paga desde el ministerio de Hacienda y no del de Defensa. Curiosidades de la vida.

De modo que, ufanos, nos muestran la obscena realidad de una Armada enfocada a la proyección militar (antes se decía capacidad de invasión) y presente en cuanto lugar necesita mamporreros para imponer un orden injusto por la fuerza.

No es la Armada para la defensa de nada. Es la Armada para la imposición del paradigma dominación-violencia en el que anda enredado Occidente, y en la pequeña porción del pastel que nos tiene asignado el amo del mundo.

Menudo fiasco.

¿Nuevas misiones militares para España en África bajo el paraguas de la OTAN?

Fuente: Libertad Digital

¿Les habíamos prevenido de la agresiva política española de fronteras de seguridad avanzada, según la cual España manda militares, inteligencia militar, armas, etc. al Sahel y al centro de Africa para defender nuestras fronteras, que ahora están allí?

Pues es esa terrible doctrina política la que justifica un gran número de las intervenciones de injerencia militar que España realiza en la actualidad, precisamente las que nos consolidan como el segundo contribuyente europeo en suministrar carne de cañón de la UE y el cuarto del mundo.

Todo hace pensar que en la nueva reunión de capitostes que llevará a cabo la OTAN, con presencia de los jefes de gobierno de los estados miembros, en Bruselas, nos va a agraciar con una nueva misión de guerra en Africa.

La decisión final sobre esta nuevas misiones en el continente africano se perfilarán en la próxima reunión de Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Atlántica que se celebrará en el mes de mayo en Bruselas (Bélgica), según ha avanzado este jueves el presidente del Comité Militarde la la OTAN, el general checo Petr Pavel, tras el encuentro que ha mantenido en Madrid con el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) español, almirante general Fernándo García Sánchez.

Actualmente España participa en cuatro misiones de la OTAN y además cuenta con el compromiso de desplegarse en dos más, sin contar con el despliegue de un destacamento de defensa antiaérea en Turquía (que no cuenta como misión), más la participación en Afganistán y la labor de vigilancia militar en el Mediterráneo. Si los números no nos fallan, todo esto suma 9 misiones, no cuatro, pero entender los números de los militares es un misterio en el que aún no nos hemos conseguido iniciar convenientemente.

Acerca de las nuevas misiones militares, sabemos poco de momento. Según dice Libertad Digital,

Estas misiones se encuadrarían dentro de la nueva estrategia antiterrorista a la que, en palabras del alto mando aliado, España y sus Fuerzas Armadas pueden “contribuir mucho” por su “conocimiento y experiencia” en este campo.

Tal vez se están pensando todavía quién será el país agraciado con esta anunciada crónica de una nueva invasión. Por eso no nos dan más datos. Habrá que esperar a que decidan a quien quieren devastar ahora en este nuevo ardor del colonialismo burdo en el que acudiremos, como de costumbre, en comparsa de la OTAN y de los intereses de dominación de ésta.

Porque es más que probable que donde nos van a mandar no se nos haya perdido nada.

¿Imitar a USA es el modelo de militarismo al que aspiramos?

Fuente:  El País.

Los propios militares españoles, off the record, eso sí, reconocen que nuestro militarismo es mera copia del yanki, que para eso son el imperio mundial y el espejo de la civilización.

Pero es preocupante que seamos meros monos de imitación.  Primero porque tiene muy poca ética social lo que hacen los militaristas yankis, segundo porque en sus errores va a estar su perdición, y la nuestra.

La tabla que sigue es el primer proyecto de presupuesto que presenta Donald Trump.  Destaca la subida en defensa, acompañadas por la subidas en Seguridad Nacional y en veteranos de guerra. Todo lo demás son bajadas, modesta la de la NASA y muy grandes las de Vivienda (-12%), Educación (-14%) y Sanidad y Servicios Sociales (-16%)

En una primera mirada destaca la diferencia abismal que hay entre el presupuesto de Defensa (574.000 millones de $) y cualquier otra partida.  A la siguiente más grande, que por cierto es veteranos de guerra, la multiplica por 7’27 veces.

Además, si unimos los rubros de Defensa, Veteranos de guerra y Seguridad Nacional, el total son 697.000 millones de $, el 69’82 % del presupuesto. Para el resto de las partidas sólo quedan 301.000 millones de $, el 30’18 %.

Estas cifras dan cuenta, por sí solas, del grado de militarización de la primera potencia mundial.

También nos hacen entender que quiera Trump que los demás aumentemos nuestro gasto militar.  Si no lo hacemos, no tendrían mercado para vender sus armas (también son, con diferencia, el primer exportador mundial de armas) y por tanto, se les complicaría seguir manteniendo el grado elevado de su propio armamentismo .

Pero no hay que caer en el error de culpar por ello a Trump en exclusiva.  Nos lo demuestra, nada menos, James Petras para Rebelión.

Así podemos poner en contexto histórico el esfuerzo militar de Trump.  Grandísimo pero del mismo nivel que el último de Bush hijo y parecidos a los del Premio Nobel de la Paz Obama.

Un país con unos gastos de defensa así es insostenible dado que dedican la mayor parte de su productividad a algo que es socialmente, económicamente y medioambientalmente perjudicial y ecológicamente depredador.

La única manera que tienen de sobrevivir es la rapiña de su entorno (todo el planeta) y exportar la guerra para vender sus armas y compensar un poco sus arcas.

Pero esto es una pescadilla que se muerde la cola.

¿Este es el modelo que queremos seguir?

Crisis humanitarias, guerras y Marca España

 

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Fuente:  El Pais.

El secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios y Emergencias de la ONU, Stephen O’Brien, ha alertado de que el mundo se enfrenta a la peor crisis humanitaria desde que existe la ONU, con más de 20 millones de personas en estado crítico. La peor crisis desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Nos encontramos en un punto crítico de la historia. Ya a principios de año estamos enfrentándonos a la mayor crisis humanitaria desde la creación de las Naciones Unidas. Hay más de 20 millones de personas en cuatro países que sufren inanición. Sin esfuerzos globales y coordinados, morirán de hambre

Cuatro son los grandes puntos álgidos de este desastre: Yemen, Sudán del Sur, Somalia y Kenia

Cuatro sitios que comparten la características de la severa pobreza y de unos de los peores indicadores del mundo en casi todos los derechos sociales y necesidades básicas.

Comparten otras características, como la ser víctimas de la geopolítica de dominación que se juega en el área del índico y en el golfo pérsico.

Otra más, están en guerra o sufren operaciones internacionales de guerra (por ejemplo la operación Atalanta, las diversas luchas antiyihadistas, etc.).

La violencia estructural de la que son víctimas estos pueblos (por cierto con beneficiarios entre los que nos encontramos nosotros) y la imposición de la guerra los unen en sus desgracias.

Y por lo que respecta a nosotros, otra coincidencia más.  Nuestra presencia, más bien la de nuestras armas, se hace notar sobre el terreno.

Por ejemplo, en Yemen y Sudán del Sur se han encontrado armas españolas de forma incomprensible pues oficialmente España no las vende a ninguno de estos estados. Otro ejemplo: hemos hecho un contrato de fabricación de corbetas militares para Arabia Saudí (uno de los contendientes en el conflicto yemení) con las que los observadores internacionales piensan que es probable que Arabia Saudí ejerza el bloqueo militar a los yemeníes contra los que combate. Otro más, España participa en la operación Atalanta, con base en Yibuti y bases operativas en Somalia, patrullando una amplia zona entre el Golfo de Adén y las islas Sychelles, de la que ha tomado el mando en febrero de 2017. Lo mismo podemos decir de Kenya.

Podríamos preguntamos si la Marca España, además de vender armas y aportar soldados, participa de algún modo más pacífico y creativo en paliar las hambrunas y la crisis humanitaria que provocan las políticas de fomento de la guerra en las que, como uno más, anda metida. ¿Cuántos recursos aporta al desarrollo, a la paz entendida como seguridad humana, a la acogida de refugiados de la guerra…? Las preguntas, por impertinentes y desgarradas, resultan innecesarias.

Al parecer la conexión desastre humanitario-militarismo- co-responsabilidad de España es muy evidente y lo malo es que el apabullante silencio y la ocultación de un papel tan sucio, nos impide luchar eficazmente contra esta mala política del gobierno de Rajoy (y antes ZP) y sus consecuencias y echa un jarro de agua fría a la sensibilidad pacífica de la sociedad.

Un jarro de agua fría precisamente cuando la propia movilización aquí contra nuestro militarismo y exigiendo otras actuaciones humanitarias en estos países, podría ser más eficaz para luchar contra estas hambrunas que pensar en la intervención directa y “allí” de soldados que ni son solución ni pueden serlo.

El pacifismo también se ejerce en los ayuntamientos: NO a HOMSEC 2017

En esta jornada llega a su fin la feria de armas que se celebra en Madrid, HOMSEC 2017.   En esta ocasión vamos a protestar contra su celebración recordando un trabajo llamado “Antimilitarismo y elecciones municipales y autonómicas 2015“.

Quizá durante demasiado tiempo hemos pensado que el militarismo sólo tiene que ver con los Presupuestos Generales del Estado y con la labor Estatal del gobierno y del Congreso.  Sin embargo, un enfoque más cercano, más de ayuntamientos y Comunidades Autónomas nos ayudaría a ver otros aspectos del militarismo, igualmente violentos.

El militarismo también se nutre en las administraciones locales y comunitarias.  De ellos saca exenciones de impuestos, apoyos económicas para la industria militar, publicidad en calles y plazas con nombres de militares, colaboración con desfiles militares, etc.

Por ello es necesario renovar nuestro compromiso y solicitar a nuestros representantes locales una mayor implicación en la lucha contra esta lacra social.  Lo primero en sus programas electorales que han de ser específicos en este tema, también en los debates.  Las formas de colaborar son muchas y un ejemplo lo ha dado el Ayuntamiento de Madrid, negándose a financiar y a aparecer como colaborador en HOMSEC 2017.

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