Archive for ciberdefensa

Empresas españolas y control de fronteras de la UE

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Fuente: bez.es

Citamos un extenso trabajo de Marta Molina, que a su vez cita fuentes del Centre Delás, Amnistía Internacional y otros no menos enjundiosos, en el que nos explican la preponderante participación de cuatro empresas españolas en el control de fronteras (en realidad control migratorio a partir de la nueva y brillante estrategia de «fronteras inteligentes» de la de la UE) que viene aplicando Europa frente a sus vecinos.

Las empresas en cuestión son Indra, participada por el Estado y una de las principales con las que el Ministerio de Defensa cuenta para construir su idea de «polo militar industrial español», Mora Salazar, dedicada a cercados entre otras cosas, GMV, que vende artilugios de «seguridad» y «ciberseguridad», y Atos España, también enfocada a la seguridad y la ciberseguridad.

Cuantifica el artículo en más de 15.000 millones de euros el volumen económico que mueve la «seguridad fronteriza» de la UE al año, teniendo en cuenta tanto el dinero que se invierte en políticas específicas de seguridad como en otras políticas (y se espera que la cifra se aumente exponencialmente hasta alcanzar en 2022 los 29.000 millones de euros anuales).

El principal instrumento (no el único) con el que cuenta Europa para llevar a cabo su política de fronteras es el nefasto y militarizado  programa Frontex, para el que se destinarán desde su inicio en 2005 hasta 2020 la nada despreciable cifra de 4.500 millones de euros.

Según datos de la Comisión Europea, España recibirá desde 2007 a 2020 la cantidad total de 484,4 millones de euros, siendo a su vez el principal receptor de «ayudas» para hacer el trabajo sucio de vigilancia de fronteras (seguido de Rumanía con 421,9 millones, Italia con 406,5  y Grecia con 374,6)

En cuanto a Indra, nuestra empresa bandera en el negocio, y según una investigadora avezada en el asunto es

Pionero en la puesta en marcha de un sistema de vigilancia de fronteras, el SIVE patentado por Indra, España es ejemplo para el resto de Estados miembros

Marta Molina explica en su artículo también, respecto de Indra que

 es una de las grandes beneficiarias de las licitaciones de Frontex. La multinacional facturó en 2015 540 millones de euros relacionados con la defensa, el 19% de sus ingresos totales. A la cabeza de una unión temporal de empresas, en 2015 se hizo con el contrato marco para desarrollar el equipo técnico en los vuelos de vigilancia por valor de 10 millones de euros. En abril del mismo año, ganó un nuevo contrato para la mejora de las comunicaciones por satélite, como parte del programa Copérnico, por 48.179 euros.

Añade otra investigadora, esta vez de Stop Wapen Handel, respecto de las industrias de defensa españolas que

“Todas ellas han sacado gran tajada del presupuesto de Fronteras”

Es decir, que la militarización del enfoque migratorio se ha convertido en un nicho de negocio evidente para la agresiva industria militar española. ¿Habrán maquinado también para que esto ocurra, o simplemente aprovechan la ocasión que se les brinda?

Marta Molina nos da una respuesta con datos que tal vez aclare este punto

La empresa española (se refiere a INDRA)  ha gastado cerca de un millón y medio de euros en intentar influir en las políticas de defensa de las fronteras europeas, según el Registro de Transparencia de los grupos de presión de la UE, en datos recogidos por Stop Wapen Handel. “Indra no sólo ha vendido sistemas de seguridad en las fronteras de España, sino que también tiene Rumanía y Portugal como clientes importantes en este campo”, agrega Mark Akkerman.

También ISDEFE, propiedad del  Ministerio de Defensa, moja en el negocio. Al menos 8 millones de euros de financiación en seis proyectos europeos.

En resumen, un artículo el que comentamos muy en consonancia con los datos ya aportados anteriormente por Yago Álvarez y Genoveva López en el Salmón Contracorriente, y que confirma la creciente militarización del enfoque migratorio y de las fronteras europeas, en consonancia con el gran negocio para unos pocos de esta exacerbación del miedo.

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¿Se desmarca INDRA del polo militar industrial?

la UCIII e iNDRA crean una cátedra conjunta de Ciberseguridad

Universidad Carlos III e INDRA crean una cátedra conjunta de Ciberseguridad

Fuente: hispanidad.com

A lo largo de estos años hemos venido narrando cómo el empeño del Ministro en funciones de Defensa, Pedro Morenés, ese hombre de la industria militar, por consolidar un engendro al que llamaba «polo militar industrial», se iba haciendo cada vez más difícil y lleno de obstáculos.

Morenés quiso tirar de las empresas punteras participadas por la SEPI, como INDRA,  para su proyecto estrella de contar con el complejo militar industrial «made in Spain» tan ansiado por él y por sus amigos.

Volviendo a INDRA, el Ministro de Defensa maquinó todo lo que pudo en sus órganos rectores para ponerla al servicio de Defensa y de sus intereses propios.

Hasta logró que la presidiera Fernando Abril Martorell, pasando a cuchillo tanto al anterior jefe del tinglado, Javier Monzón, como a los aspirantes a sucederle menos proclives al interés militarista del Ministro.  Confiaba en la sumisa aquiescencia de Abril Martorell para hacerle el trabajo sucio.

Pero Don Fernando le ha salido rana al ministro y precisamente ahora, que se atisban nuevos aires ministeriales menos plagados de puerta-giratorias (o al menos el riesgo de que el segundo rajoinato, si se fragua, se desprenda al menos de los ministros más escandalosos y escorados a defender los intereses de la casta), nos sale con la idea de que ni segregará la división militar de «INDRA», ni tirará la casa por la ventana para hacer de INDRA la empresa europea puntera en «ciberdefensa», ni se someterá a los deseos militaristas de utilizarla como mascarón de proa de su invento industrial-militar, ni permitirá la fusión Indra-Navantia, ni hará nada de lo esperado por Morenés.

Gana tiempo, mientras tanto, Abril Martorell y reconoce en la junta de accionistas de INDRA que Morenés le ha presionado y le ha pedido un plan, a lo que él, ahora que Morenés está que se va, le ha dicho que sí, que lo hará.

Gana tiempo Abril y promete al Ministro a punto de desministrarse que elaborará un «plan» a futuro sobre el sector militar de INDRA, pero parece que más bien se da una tregua a la espera de ver qué aires corren en el nuevo gobierno que al parecer acabaremos teniendo antes o después (por aquello de ir al aire que mejor sopla).

Nos queda la incógnita de si el que viene no será el mismo (o parecido, muy parecido) del que se va y si la mezcla de intereses política-militar-industriales de nuestra casta extractiva no acabarán imponiendo ese complejo militar industrial como nuevo invento para su enriquecimiento constante y nuestra miseria moral.

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La prioridad de Morenés es la guerra

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Juan de Dios RUANO

Fuente: El adelantado

Ojito con la deriva militarista y guerrera que está tomando la política del Ministerio de Defensa español (por cierto en consonancia con las prioridades de la OTAN).

En recientes declaraciones del Ministro de Defensa español, la lucha contra el Estado Islámico es para el MInisterio de Defensa

una prioridad tan importante como la cooperación internacional”

Exagera el Ministro porque mientras los presupuestos militares más el gasto militar oculto se acercan, según hemos denunciado recientemente, los 24.500 millones de euros, la ayuda al desarrollo española es insignificante, pues si tenemos en cuenta todo el presupuesto de la Agencia española de Cooperación y Desarrollo (AECID); ésta queda con una asignación presupuestaria de 252,75 millones de euros, lo que incluye tanto ayudas al desarrollo como la propia estructura y burocracia de la Agencia.

Realmente, a la vista de las cifras, la lucha militar está muy por encima de la ayuda al desarrollo:  pareciera como si el Ministerio entendiera que la mejor manera de ayudar a un planeta mejor sea trufar de guerras y soldados el planeta.

Y así, siguiendo el discurso de Morenés, se reafirma la opción preferente de los halcones del PP.  Para el Ministro y su grupo de opinión España tiene ahora que

hacer dos cosas: una, prevenir con alerta y con información y toda la intensidad de seguridad que haga falta, y otra, luchar contra el terrorismo islamista para evitar que llegue a España”

Para Morenés, la sola idea de que los conflictos se pueden abordar de forma diferente es mera entelequia. Tal vez por eso sus presupuestos militares se han elaborado de manera que dejan todo atado y bien atado para que salga quien salga en los próximos comicios, se vea obligado a seguir la senda guerrerista trazada. Dice el Ministro al respecto

Esa idea de que es mejor no mirar el problema y así no nos enteramos de que existe es una irresponsabilidad absoluta y este gobierno, como otros serios y responsables, va a hacer frente a la amenaza terrorista allí donde comienza, donde se expande y donde, Dios quiera que no, pudiera atacar en España.

Dentro de esta lógica de guerra, junto con el despliegue actual de tropas y la doctrina de fronteras avanzadas,

España tiene “preparados buques para enviar a Libia en 48 horas. Depende del Gobierno italiano y de la Unión Europea”…

y

mientras la OTAN no diga otra cosa, España no saldrá de Turquía y de la península de Anatolia y que las tropas españolas dejarán Herat pero no Afganistán. Seguiremos cooperando en Kabul, porque el Gobierno afgano nos necesita todavía

Anuncia Morenés intervencionismo militar de carácter «preventivo», una manera de poner el carro antes que los bueyes y que lo que nos asegurará es un sinfín de pueblos con el sentimiento de que somos parte de su problema, no de las soluciones.

Pero va más allá: en su comprensión del «conflicto» aparece una quintacolumna interna, un enemigo interno al que combatir que rezuma de un macartismo impresionante. Para él, el enemigo islamista :

“Tienen múltiples facetas y espacios donde se mueven: desde el puro espacio de los enfrentamientos de armamento regular, el ciberespacio, la propaganda de todo tipo, la enseñanza de la violencia en determinados centros de formación, la penetración de instituciones en nuestros países”

— se trata de una amenaza variopinta difícil de identificar y que utiliza todos los elementos de desestabilización que un sistema de libertades, si no se respeta el Estado de Derecho, da a quienes están dispuestos a conculcarlo”

Nuestro sistema, nuestra democracia, está en riesgo de ser atacada por quienes no creen en ella o consideran que su sistema de valores y de vida tiene que ser impuesto por la violencia, como estamos viendo estos días. La primera responsabilidad de un Gobierno es asegurar la seguridad interior y exterior y el bienestar de sus ciudadanos utilizando, si llegase el caso, todos los medios que el Estado de Derecho da al Gobierno, entre ellos el uso de la violencia legítima

Morenés es una fatalidad. Lo grave es que parece que este pensamiento no es sólo cosa del Ministro y no se oyen voces alertando de la escalada militarista que se nos avecina.

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Indra declara pérdidas cuantiosas

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UKBERRI.NET Uribe Kosta e

Fuente: Infodefensa

Como es sabido, Pedro Morenés, Ministro de Defensa español, tenía en mente desde que llegó a su cargo ministerial crear un «polo militar industrial de defensa» potente y controlado desde el Ministerio que dirige.

La «joya de la corona» de esta intención era y es la empresa INDRA, de la que el estado posee un 20% del accionariado.

Muchas de las políticas que ha intentado Morenés han ido encaminadas a doblegar la voluntad de INDRA e incorporarla a esta idea. Primero intentó fusionarla con Navantia, empresa de innegables pérdidas y escasa viabilidad, por lo que la idea fracasó. Luego maniobró para cambiar al Presidente de INDRA y poner a otro más afín a sus ideas, el que fuera presidente del PP hace la tira de años, Sr. Hernández Mancha. También fracasó. Luego buscó una alianza con los otros accionistas que también fracasó. Más adelante consiguió poner de Presidente de INDRA a Abril Martorell, más afín a sus intenciones, pero por lo que se ve con escaso margen de maniobra. Después intentó maniobrar para la venta del paquete de acciones del estado en INDRA a inversores extranjeros que le hicieran de testaferros, pero tampoco le salió bien la jugada, por lo que se centró en intentar convertir a INDRA en la empresa líder europea en ciberguerra, un negocio que al parecer será muy lucrativo en el sector armamentístico.

Ahora, para rematar su mala suerte, resulta que INDRA, la joya de la corona, arroja pérdidas en el primer semestre de 2015 por valor de 416 millones de euros, un pastón.

Indra en el mismo período del año anterior obtuvo beneficios de unos 60 millones de euros, por lo que resulta, cuando menos, sorprendente el estado de pérdidas alarmante.

Pero, según nota de prensa de la empresa, este deterioro obedece a

«impacto de efectos no recurrentes, estacionalidad de procesos electorales y mayores costes del proyecto»

Ya ven, INDRA va mal por mala suerte y por razones más arcanas, más o menos, si hemos de hacer caso al individuo que ha escrito esta nota de prensa tan esclarecedora.

Con todo, mala noticia para las intenciones del Ministro Morenés. Si acaba dando cuerpo al polo militar industrial con las empresas en crisis y con pérdidas que tenemos, sera otra carga más pesada y engorrosa para el erario público. Si a ello sumamos que la industria militar no ofrece un beneficio social mínimo e incrementa la peligrosidad de vernos involucrados como enemigos en aquellos pueblos a los que nuestros inteligentes políticas venden armas e impulsan a la guerra, el pastiche está servido.

Lo que es bueno para los tiburones de la industria militar y para los políticos afines no es bueno para el resto de los mortales que navegamos en las aguas inciertas del océano del mundo.

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¿Cuál es la amenaza global más importante?

Fuente:  Pew Global

Imagen de Pewglobal.org

La encuesta del Centro Pew nos da que como primer resultado aparece el cambio climático.  Sobre todo en América Latina y África.  El segundo resultado es la inestabilidad económica mundial.  Norteamericanos, europeos y Oriente Medio citan a ISIS como el principal factor de preocupación.

Por el contrario, las preocupaciones sobre el programa nuclear de Irán, así como los ataques cibernéticos en los gobiernos, bancos o corporaciones se limitan a unas pocas naciones. Israelíes y estadounidenses se encuentran entre los más preocupados por el programa nuclear de Irán, mientras que los surcoreanos y estadounidenses tienen la mayor preocupación por los ataques cibernéticos con relación a otros públicos. Y la aprehensión sobre las tensiones entre Rusia y sus vecinos, o las disputas territoriales entre China y los países vecinos, siguen siendo en gran medida las preocupaciones regionales.

Todo ello muy demoledor de los análisis militares al uso.  Y, además, dan una visión de que la población mundial tiene ideas claras sobre qué hay que defender y que muchas de ellas hablan más de Seguridad Humana que de defensa militar.

Hace poco nos hacíamos eco de otro enfoque:  ¿Qué país es la mayor amenaza del mundo?

El nuevo análisis también nos da datos sobre las opiniones en España y destacamos entre los países de nuestro entorno por una mayor preocupación comparativa por el cambio climático, por la inestabilidad económica mundial, ISIS y el programa nuclear de Irán.

Sin embargo, nos preocupamos menos que la media de nuestro entorno por los ataques cibernéticos

Preocupación mundial

 

En el análisis regional, el top de amenazas por región (% de los muy preocupados sobre …) es el siguiente:

Imagen de Pewglobal.org

 

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La estructura de la Defensa

Fuente:  Estado Mayor de la Defensa.

El Estado Mayor de la Defensa ha sacado un material muy bien editado y muy claro sobre la estructura de la defensa.  Les felicitamos por ello, sobre todo teniendo en cuenta que habitualmente no se dedican a difundir sus entresijos a la población civil de forma clara ni transparente

Es lógico que no estemos de acuerdo en algunas de las funciones que se autootorgan las Fuerzas Armadas, como, por ejeplo, ser instrumento eficaz en la acción exterior del Estado.  Tampoco estamos de acuerdo en la habitual indefinición de las labores y objetivos de las FAS, donde nos dicen de forma un tanto vacía: «a las amenazas tradicionales se han unido otras»

Bajo el epígrafe de «Fuerzas Armadas equilibradas y responsables» hablan de que las FAS «son responsables ante la Sociedad del cumplimiento de sus cometidos«, sutil manera de no decir nada disimulando que están hablando.  Curioso.  Nunca consultan a dicha sociedad para definir los objetivos de las FAS, ni lo que se debe gastar en ellas, ni lo que hay que defender ni cómo, pero ellos son responsables bla, bla, bla.

Aunque el material está muy bien editado, hay que reconocer que los militares no ponen especial cuidado en ser entendidos.  Usan muchísimas siglas para cualquier cosa. Siglas que distraen más que informan:  así, el MOPS es el Mando de Operaciones, y lo componen:

  • el MCCD:  el mando de Ciberdefensa,
  • el MCOE:  mando de Operaciones Especiales,
  • la UME:  Unidad Militar de Emergencias,
  • la MVSM:  mando de Vigilancia y Seguridad Marítima,
  • el MDOA:  mando de Defensa Aérea,

Luego nos dicen que:

El empleo de las Fuerzas Armadas se materializan mediante la actuación de la Fuerza Conjunta, dispuesta para ser empleada en cualquier momento y lugar, de acuerdo a los intereses nacionales.

Se componen de 67.000 efectivos.  27.000 en el núcleo de Fuerza Conjunta y 40.000 como reserva para asegurar rotaciones.

Del núcleo de Fuerza Conjunta hay 12.000 efectivos permanentes para cometidos de la Defensa Nacional (vigilancia marítima, defensa aérea, ciberdefensa, inteligencia, reconocimiento y vigilancia, colaboración con autoridades civiles, …) y 15.000 para contingencia o reacción rápida.  De ellos 5.000 son de reacción (actuaciones fuera del territorio nacional) y 10.000 para actuaciones combinadas con aliados (en dos escenarios: alta intensidad limitada en el tiempo, y baja-media intensidad de duración sostenida).

Parece, pues, que con 67.000 efectivos nuestras FAS estarían servidas.  El resto es sobredimensionamiento y despilfarro, dado que no hacen nada ni nada tienen previsto.

Por cierto, quedaría por divulgar cuántos mandos, oficiales, suboficiales y tropa hay en cada uno de estos núcleos de la Fuerza Conjunta. Nos sorprendería.

Esta infografía es complementaria del BOE de 21 de Enero de 2015 por el que se desarrolla la organización básica de las Fuerzas Armadas.

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Ley de Seguridad Nacional: un modo sutil de permitir estados cercanos a la excepción, pero sin garantías

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Por María Arias Menchen

El Gobierno, en este último estertor del Rajoinato ha aprovechado el último consejo de ministros antes de las elecciones locales para aprobar su proyecto de «Ley de Seguridad Nacional»

Como ocurre con tantas medidas del creciente militarismo, ésta también ha pasado con absoluta discreción y sin que los medios de información le dediquen ni una coma.

Tampoco parece que a los políticos, que se les llena a menudo la boca de grandes palabras y de proclamas en defensa de la libertad, les haya afectado ni mínimamente la publicación de esta norma que, como veremos, refuerza la militarización de la seguridad.

Este proyecto pretende, entre otras cosas, permitir que el Presidente de Gobierno pueda incorporar una categoría más de control sumario y autoritario de la población a los ya recogidos en la constitución y en la ley orgánica 4/1981 de 1 de julio para los supuestos de «emergencia», «excepción» o «sitio», el llamado «estado de interés para la seguridad».

Esta nueva categoría relaja más aún los requisitos y controles garantistas que la ley establece para los casos tasados de dichos estados excepcionales, permitiendo una invasión de esta especie de obsesión por el control social y la militarización a otras situaciones en las que el poder entienda que se pone en peligro el status quo pero que no son tan graves como una catástrofe, un riesgo de cuartelazo o de invasión, etc.  ¿A qué tipo de situaciones puede estarse refiriendo?  ¿Huelgas?  ¿Protestas? ¿Invasiones de fincas militares como las Turquillas o las Bárdenas Reales? ¿Ataques a los ciberactivistas?  ¿Desobediencia civil?…

Dice el anteproyecto que la ley

Regula las situaciones de interés para la seguridad nacional y rellena un vacío normativo existente entre las crisis más graves (estados de alarma, situación y sitio) y aquellas otras que han de afrontarse con medios y recursos más habituales

Pero la norma va más allá de una autorización algo burda al Presidente de Gobierno para usar el aparataje policial-militar para lo que le dé la gana y concibe la seguridad desde una óptica reforzadamente militarista, integrando en ésta y bajo el enfoque militarista  tanto lo que tiene que ver con lo policial, como las relaciones exteriores en su conjunto: señala la nota del Consejo de Ministros que el «Sistema de Seguridad Nacional» es una política de Estado (lo que quiere decir que es incuestionable y no sometida a cambios sino a consenso entre los que mandan) y que

Se establece un Sistema de Seguridad Nacional que se basa principalmente en el Consejo de Seguridad Nacional que preside el presidente del Gobierno y en el que se integran, como componentes fundamentales, la Defensa Nacional, la Seguridad Pública y la Acción Exterior, así como otros ámbitos de especial interés en el momento actual, como pueden ser la ciberseguridad, la seguridad energética o la protección de infraestructuras críticas.

Una nueva vuelta de tuerca en la concepción militarista de la seguridad, alejada de la idea de seguridad humana y de los instrumentos de la cooperación-noviolencia. Una seguridad, por tanto, que es, precisamente por sus características de dominación y violencia, uno de nuestros peores enemigos a la hora de construir un mundo más justo y respetuoso de la seguridad de las personas y de la naturaleza.

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Una vuelta de tuerca más en la militarización de la seguridad: se aprueba el Plan Estratégico Nacional de lucha contra la radicalización violenta

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Daniel Lobo

 

Fuente: Consejo de Ministros de 20-1-2015

Muy grave nos parece lo que comentamos hoy.

El Consejo de Ministros de 30 de enero de 2015 aprobó el «Plan Estratégico nacioal de lucha contra la radicalización violenta«, documento que hay que enmarcar necesariamente en el contexto de refuerzo de la idea de seguridad de corte militar y recorte de libertades que se está impulsando desde los centros de poder a partir (y sobre todo, con la excusa de) los atentados terroristas sufridos en los últimos años.

Luego hablaremos de este contexto y enmarcaremos el Plan con otras medidas adoptadas por el gobierno del PP y otras en fase de deliberación (algunas incluso pactadas con la otra pata del PP, de siglas y compromisos cada vez más inseparables) con las que, al parecer, van a modificar el actual marco legal y social.

Pero comentemos ahora el plan. Y empecemos por lo que dice y cómo lo dice:

¿Unos antecedentes que justifican este Plan?

Comienza el Plan elaborado por el departamento que dirige el halcón (por cierto de afinidades religiosas y políticas muy a la derecha del Padre) Don Jorge Fernández  por explicar las razones que llevan al gobierno a establecer ahora este Plan, y que son:

  1. La existencia de una clara amenaza terrorista (cita atentados en Estados Unidos de 2001, Indonesia de 2002, Marruecos en 2003, España en 2004, Reino Unido en 2005 y ahora en Francia). No cita, tal vez por irrelevantes para la concepción de la seguridad desde la que se elabora este plan, la mayoría de los atentados terroristas que han tenido lugar en países del propio área a la que implícitamente se refiere el plan en todo momento, ni los variopintos atentados provocados por alguno de nuestros aliados, como el caso de Israel, o los otros provocados por error por tropas de nuestro propio bando en las diversas guerras con las que hemos intervenido en el área referida. Tampoco refiere nada en relación a las causas y antecedentes políticos, históricos, económicos, sociales, etc., que dan lugar a este terrorismo, ni a las prácticas políticas que podemos estar llevando nosotros que puedan provocar un cierto odio o una estrategia de reacción que provoque que nos tengan en el punto de mira).
  2. Europa ha definido la lucha contra el terrorismo como uno de los ejes de su política de seguridad (cita el documento de la UE  que puede consultarse aquí «Estrategia de la Unión Europea para la Lucha Contra la Radicalización y la Captación de Terroristas«) cuyo enfoque remilitariza abiertamente la idea de seguridad interior e inicia un soterrado pero firme avance de las ideas más militaristas en torno a la seguridad, eso sí, sin que la crítica de los grupos sociales o políticos alternativos se haya hecho oír al respecto ni en la sociedad ni en el parlamento europeo).
  3. La estrategia se seguridad nacional española sitúa el terrorismo internacional como la principal amenaza para la seguridad de España (cita para ello el documento Seguridad Nacional, un proyecto compartido de 2013. Deja de citar los de ámbito militar que con más precisión enmarcan este proceso en el enfoque militarista, como es la propia directiva de defensa nacional 1/2012, máximo documento del planeamiento militar español)
  4. La lucha contra el terrorismo viene priorizada en el documento «Estrategia integral contra el terrorismo internacional y la radicalización aprobado en 2010 (curiosamente es un documento aprobado en junio de 2010, con Zetapé, por la Comisión de Situaciones de Crisis, y luego ratificado por el Gobierno de Rajoy en 2013. Dicho documento está declarado secreto).

Pues bien, vistos estos antecedentes «justificativos», a saber:  los atentados, Europa, nuestra política de defensa y seguridad, nos podemos preguntar si tales antecedentes son en realidad justificativos de una respuesta tan unilateral y reactiva y, más en concreto, si este argumentario justifica un plan de seguridad que busca remilitarizar, como veremos, la idea de seguridad, e implicar de forma contundente en dicha estrategia a los entes locales y autonómicos de competencias tales como escuelas, servicios sociales, educación, etcétera, a los trece ministerios, y a las entidades sociales que el gobierno «estime oportuno».

Nuestra respuesta, la anticipamos ya, es no. No porque los problemas de seguridad no se pueden enfrentar desde una respuesta meramente reactiva, de vigilancia y control policial-militar y que huye de estudiar el fenómeno en su complejidad, buscando atajar las causas con medidas más transversales y con metodologías alternativas.

El plan, como veremos, no contiene una sola medida educativa, social,  de prevención basada en la idea de Seguridad Humana, de interculturalidad o convivencia, de enfoque noviolento, sino, sencillamente, la implantación de unos protocolos de  información a las diversas policías, en el ámbito «interno» y de protagomismo del Ejército en el ámbito exterior.

Da por ello más bien la impresión de que el plan es previo a la justificación: se pretende imponer unas políticas y se ha buscado un argumentario ad hoc (y por cierto ampliamente simplista) para «justificarlas»

Unos objetivos reactivos e indefinidos.

Continúa el Plan diseñando los objetos a los que pretende responder, que son:

  1. Responder a la radicalización violenta
  2. Cumplir con las directrices de la Unión Europea
  3. imponer un «consenso» entre las administraciones, la sociedad civil y los colectivos vulnerables o en riesgo de radicalización
  4. Implicar y obligar a todos los Ministerios de la administración general del Estado y entidades sociales bajo coordinación del Ministerio del Interior (y aunque no lo dice en los objetivos sí en las medidas, de Defensa):

Llama la atención la amplitud e indefinición de los sujetos sobre los que se piensa aplicar esta política, calificados como «radicalización violenta».  ¿Que se considera como «radicalización violenta»?  ¿Entra únicamente el fenómeno yihadista que aparentemente justifica este plan?, ¿se entiende extensible a la violencia fascista que hemos visto retransmitida en campos de fútbol y otros eventos deportivos?  ¿Incluye los «grupos antisistema» que forman parte de las obsesiones del Ministro del Interior?, ¿es extensible a los «radicales», expresión usada por el PP para referirse despectivamente a cualquiera que no sean ellos?…

En segundo lugar acudimos a la misma indefinición si nos fijamos en la idea de «violencia» que subyace al texto: ¿Qués e entiende por radicalización «violenta»?, ¿qué entra en la categoría «violento» objeto de este especial tratamiento represivo?

La cuestión no es baladí, porque el proyecto de código penal que el PP propone en el nuevo pacto con el PSOE, su otra pata, aplica diversos tipos delictivos encaminados a reprimir penalmente como delitos de terrorismo conductas como «desórdenes públicos», «actos contra el patrimonio», «ultrajes a España»  o «alteraciones de la paz pública» que sospechosamente nada tienen que ver con el terrorismo ni con la violencia en sí, tal como denuncia por ejemplo la imparcial, objetiva y liberal Amnistía Internacional,  y que parecen más bien pensados para un ejercicio de represión contra la disidencia, la protesta o la movilización social contra los mandamanses, como puede ser el ejemplo de las movilizaciones de las plataforma de hipotecados o de la Hepatitis C, las movilizaciones similares a las de «rodea el Congreso» y tantas acciones noviolentas ejercidas por grupos pacifistas, ecologistas, altermundistas, de ocupación y de diverso signo en estos últimos tiempos.

Una tercera crítica la encontramos en este criterio autoritario de pretender imponer un consenso desde arriba que afecte y obligue a todos. Es comprensible que un ministro perteneciente al Opus Dei, como es el caso del actual de Interior, o un partido popular que recogió los rescoldos de las derechas más agrias de toda la vida y que fue fundado por un señor que fue ministro de Franco y predicó un concepto de orden público de honda raíz autoritaria, piensen que el consenso es algo parecido a la sumisión, pero cualquier manual actual acerca de la construcción de los consensos descarta esta modalidad de consensos a la búlgara. El consenso no es fruto de la autoridad, sino del diálogo y la construcción en común y, que se sepa, es imposible de imponer a la sociedad a su pesar.

Desvela este objetivo un deje altamente deficitario en cuanto a calidad democrática se refiere, y más aún si se intenta imponer obligatoriamente.

Estamos con ello ante unos objetivos políticos de muy poco calado democrático, de un sesgo autoritario apabullante y que se fijan más en la represión de la disidencia mediante medidas reactivas que en abordar el complejo fenómeno del terrorismo desde su multidimensionalidad.

Unos ámbitos de actuación que refuerzan el papel preponderante de lo militar y nos considera enemigos internos

Si los presagios que se intuyen de lo ya comentado son malos, las cosas tienen la capacidad de empeorar mucho más. Y así ocurre que cuando el plan se refiere  a los ámbitos de actuación en los que se va a desarrollar esta política fija tres, a cual peor:

  1. El ámbito interno, coordinado por el Ministerio del Interior y donde pretende articularse a todos los niveles: desde el estatal al autonómico y local, pasando por la sociedad civil. En este, dice el plan, el escenario principal de actuación será el municipio, donde pretende vincular en la «lucha·» a diversos actores.
  2. El exterior, al parecer coordinado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, pero con un fuerte protagonismo (de hecho es el actor único) del Ministerio de Defensa y del Ejército. Según el plan, este nivel se realizará «en atención a los intereses y zonas de influencia de España», idea bastante difusa pero que no está puesta ahí de forma ingenua, ya que hace relación al propio planeamiento militar de la defensa y a la idea de que España, más allá de defender su territorio y sus fronteras, defiende militarmente sus intereses en cualquier parte del globo, y de  otra brillante y peligrosa idea plasmada en un plan de estrategia militar español, la de que tenemos unas «fronteras de seguridad avanzadas«  que tienen que ver con nuestras zonas de influencia y su tratamiento militar (Mali, Centroáfrica, Somalia, Golfo de Guinea, etc.).
  3. El indefinido mundo del «ciberespacio» donde afectará, dice el plan, a actores y contenidos y que será controlado por el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) que depende del Ministerio del Interior e íntimamente relacionado (si no subordinado) con el Mando Conjunto de Ciberdefensa, dependiente del Estado Mayor de la Defensa, cuyos cometidos son (esto no lo cuenta el Plan que comentamos) : «1.- Garantizar el libre acceso al ciberespacio, con el fin de cumplir las misiones y cometidos asignados a las Fuerzas Armadas, mediante el desarrollo y empleo de los medios y procedimientos necesarios.2.- Garantizar la disponibilidad, integridad y confidencialidad de la información, así como la integridad y disponibilidad de las redes y sistemas que la manejan y tenga encomendados.3.- Garantizar el funcionamiento de los servicios críticos de los sistemas de información y telecomunicaciones de las Fuerzas Armadas en un ambiente degradado debido a incidentes, accidentes o ataques.4.- Obtener, analizar y explotar la información sobre ciberataques e incidentes en las redes y sistemas de su responsabilidad.5.- Ejercer la respuesta oportuna, legítima y proporcionada en el ciberespacio ante amenazas o agresiones que puedan afectar a la Defensa Nacional.6.- Dirigir y coordinar, en materia de Ciberdefensa, la actividad de los centros de respuesta a incidentes de seguridad de la información de los Ejércitos y Armada y el de operaciones de seguridad de la información del Ministerio de Defensa.7.- Ejercer la representación del Ministerio de Defensa en materia de ciberdefensa militar en el ámbito nacional e internacional.8.- Cooperar, en materia de ciberdefensa, con los centros nacionales de respuesta a incidentes de seguridad de la información, de acuerdo con lo que determinen las estrategias y políticas nacionales de ciberseguridad en vigor, así como con otros centros militares de respuesta a incidentes de seguridad de la información en el ámbito internacional.

Bajo este triple escenario se pueden leer algunas conclusiones que empeoran las cosas:

a) La consideración del espacio interior como un espacio de intervención de esta idea de seguridad difusa y militarista, que nos vuelve a convertir, si alguna vez dejamos de serlo para la doctrina de la seguridad militar, en el enemigo interno. Todas las personas y todos los ámbitos de nuestra actuación somos susceptibles de ser considerados parte del problema y de que nos apliquen las políticas de seguridad pretendidas.

b) La ocupación de espacios tradicionalmente ajenos a la seguridad militar se agranda.  Ahora el municipio, el espacio local, el pluriespacio público, son objetos de preocupación de esta idea de seguridad y, como veremos más adelante, los diversos mecanismos municipales pensados tiempo atrás para la convivencia y la prestación de servicios a la comunidad, agentes de esta extensión de la idea de seguridad y de sus políticas de control. No sabemos lo que pensarán las diversas propuestas políticas municipalistas de esta extensión de la militarización al espacio local. ¿Le parecerá bien a las candidaturas ciudadanas, a los partidos no manchados por el extractivismo político deplorable que nos aqueja, a las nuevas agrupaciones de electores, que se les obligue a participar de esta idea de enemigo interno? ¿Dirán algo al respecto en sus programas? ¿Alertarán a la ciudadanía de la necesidad de empoderamiento social para abordar estas temáticas de forma alternativa?

3) Se legitima la intromisión de lo militar y de la idea de seguridad en la propia privacidad y en la red. El fantasma del riesgo ciberterrorista deroga, de facto, la vigencia del derecho a la intimidad en relación a la propia comunicación y cibervida que se pretendió garantizar (ciertamente con la boca pequeña) en la decrépita y plagada de promesas incumplidas constitución del 78.

4) La idea militarista de seguridad, criticada por Naciones Unidas cuando acuñó el término de «Seguridad Humana» como alternativa  esta, gana terreno y remilitariza espacios, contenidos y libertades anteriormente ajenas a lo militar.

5) Se incrementa, en consonancia con la estrategia neoliberal, todo el arsenal de políticas de disciplinamiento social, cuyo interés prioritairo es convertirnos de ciudadanos en súbditos, pero usando al retórica de los derechos (la zanahoria) y la política del recorte de derechos y aspiraciones (el palo).

La estructura de mando: De nuevo organigrama autoritario-militar

Dicen los entendidos que una imagen vale más que mil palabras y, aunque la que presentamos es engañosa (elude al militarismo, director de la orquesta) permite comprobar el grado de enfoque represivo y militar de todo el asunto.

 foto1Este organigrama se corresponde con la estructura nacional de coordinación del plan. Como podemos ver, la coordinación de todo el plan, en lo que se refiere a la cuestión interior, se encuentra en el «grupo nacional de lucha contra la radicalización violenta» coordinado por Interior, con especial aportación del CNI (que hasta ahora no habían mencionado en todo el plan), los 12 ministerios restantes, la Federación Española de Municipios y Provincias, la Fundación Pluralismo y Convivencia (una fundación estatal creada para tratar temas de pluralismo religioso) y «otras entidades públicas y privadas que se considere necesarias (un indefinido que no queda nada claro).

Nos da una muestras clara de la expansión de la idea de seguridad como orden público policial, cuando no meramente militarista, que se mantiene en este plan y del papel de mano extendida allá donde tiene más difícil el acceso lo policial/militar que se quiere hacer jugar a las entidades sociales, y a los propios ayuntamientos.

Siguiendo con la estructura del plan propuesto encontramos que éste define una serie de «agentes» del mismo:

  • En el ámbito de la lucha interna:
    • policía local
    • policía autonómica
    • Ayuntamiento
    • juzgados
    • centros escolares
    • Asuntos sociales
    • entidades sociales
    • colectivos de riesgo
  • En el ámbito externo:
    • Ministerio de Defensa
    • Fuerzas Armadas
  • En el ciberespacio:
    • El CITCO, El CNI

La expansión del militarismo a la idea de seguridad

Hemos explicado anteriormente que la idea de seguridad humana tiene poco que ver con la idea militar de seguridad, basada en aspectos de orden público, represión, imposición legal y violenta, defensa de unos supuestos intereses vitales allende las fronteras, etc.

La idea de Seguridad Humana, acuñada por el PNUD, habla de desarrollo humano, de disfrute de derechos y libertades, de disminución de la pobreza, de garantías frente a la enfermedad, la incultura, la pobreza, y ofrece un carácter universal a estas dimensiones, añadiendo que la seguridad humana en un punto del planeta depende de la de los demás, y se consigue incrementarla incrementando la de los demás, pues son interdependientes.

Este enfoque propondría otro tipo de medidas para abordar el fenómeno del terrorismo internacional, basadas en la comprensión entre los pueblos, en la inversión para conseguir sociedades más igualitarias y con estándares de disfrute de bienes sociales y garantías de vida digna, en educación, en políticas de igualdad, en solidaridad, …

Un enfoque que busca abordar lso conflictos de forma constructiva y noviolenta.

Pero, por desgracia, este enfoque choca con una realidad cruel donde la dominación y la violencia son las políticas rectoras y donde la imposición de explotación, dominación, depredación de recursos, expolio e imposición militar de todo ello son el abc de cada día.

En el caso concreto de los países occidentales no puede decirse que basen su «bienestar» en la colaboración con el bienestar de otros pueblos, sino al contrario, en la dominación abusiva de éstos, y también en políticas que los debilitan, como son la venta de armas, la promoción de la guerra en su interior, la potenciación de la rivalidad y la corrupción, etc., todo lo cual es un verdadero caldo de cultivo para el resentimiento y, también, para reacciones basadas en los mismos parámetros de dominación y violencia.

El plan ahora comentado no hace sino expandir estas ideas reactivas a áreas donde hasta ahora no tenía espacio el ideal de seguridad militar. Y lo hace de la mano de otro paquete de medidas de recorte de derechos y libertades, como el paquete recientemente negociado por el PP-PSOE de políticas antiterroristas, o la reforma del código penal, o la creación de un adefesio constitucional que es el estado de crisis en en anteproyecto de ley de seguridad nacional.

Una expansión de la visión autoritaria y militarista muy en consonancia con la desconposición acelerada del régimen vigente.

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España patrocinará unas maniobras OTAN con participación de, nada menos, que 20.000 militares

 

Imagen de Fotos Baiz

Fuente: El Confidencial Digital

Nos proporciona esta noticia Irene Álvarez, que nos sigue a menudo en otras redes, y a quien aprovechamos para agradecer el esfuerzo.

La OTAN celebrará, bajo el patrocino de España y Portugal, su mayor maniobra militar desde el final de la Guerra Fría, con nada menos que 20.00 efectivos desplegados para tal ejercicio, que llevará por nombre ocurrente el de «Trident juncture» cuya traducción no acabamos de encontrar lógica (lo cual no es lo menos lógico que encontramos en toda la parafernalia OTAN).

El ejercicio se realizará en otoño de 2015 (esperamos que para entonces las brillantes ideas de la élite hayan permitido también que la base de Morón sea una de las principales bases militares de EE.UU. para las operaciones en África y hayan incrementado su presencia militar) se entiende como un ejercicio de «ALTA VISIBILIDAD» (osea, que lo que quieren es que se vea que son capaces de todo) y tiene como finalidad poner a punto a los ejércitos «aliados» para lo que será la constitución de su «fuerza de reacción» .

Para conocer los pormenores del ejercicio, y de paso ajustarnos un poco más, hemos acudido a la revista defensa.com, donde nos cuentan más correctamente lo que se pretende hacer y nos informan que estas maniobras tienen dos fases:

La primera fase, del 3 al 16 de octubre de 2015, consistirá en un ejercicio de puestos de mando asistido por ordenador y servirá para adiestrar y certificar la 16º rotación de la Fuerza de Respuesta Aliada (NRF) cuyo Mando Componente Terrestre (LCC) será ejercido por el HQ NRDC-ESP.

La segunda fase contará con la participación de más de 20.000 soldados y tendrá lugar entre el 21 de octubre y el 6 de noviembre de 2015. Esta fase servirá para ejercitar un número significativo de fuerzas terrestres, navales y aéreas que desplegarán mayoritariamente en España. El objetivo de adiestramiento se define en el marco de la Iniciativa de Fuerzas Conectadas (CFI en sus siglas en inglés) acordada por la OTAN para mantener la interoperabilidad alcanzada en Afganistán entre las fuerzas internacionales que han combatido codo a codo en ese país durante más de una década.

Es decir, se trata de una visualización intimidatoria encaminada a cortar a posibles oponentes militares que va a poner en tierra en España unos 20.000 efectivos durante unas 3 semanas.

Tal vez a los enemigos acabe disuadiéndolos, pero, ¿y a nosotros mismos?

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EL CNI y su papel en el «ciberespacio»

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Pedro Jiménez Beatríz Rodríguez

Fuente: Heraldo

Hemos leído en un medio promilitar donde los haya una noticia que no sabemos si calificarla de humorística o de ciencia ficción.

Se han celebrado las «VIII jornadas sobre la Defensa del Patrimonio tecnológico frente a los ciberataques», organizadas por el CCN-CERT (Centro Criptológico Nacional), dependiente del CNI, nuestro opaco Centro de Espías.

En ellas el jefe de los espías españoles, según la noticia, ha asegurado que

la ciberdelincuencia y los cibertaques son un «grave problema» y ha destacado el trabajo de los expertos en este campo y su ayuda para que los españoles «vivan mejor» y «más seguros».

¡Cuánto tendremos que agradecer a la abnegada entrega de estos espías, gracias a cuya abnegación y buen hacer vivimos mucho mejor, tanto que ni lo notamos!

El caso es que en 2014 estos buenos señores nos han librado de una buena: gracias a su pericia se han logrado repeler 13.000 ciberataques (ciberincidentes lo llaman ellos), un 80% más que el año pasado, fundamentalmente en los sectores energético, de defensa, aeroespacial, farmacéutico y químico.

Por lo que parece estos ciberataques tienen que ver con el robo de nuestra inigualable competencia en los principales campos científicos y tecnológicos, en los que como se sabe guardamos secretos que no sólo afectan básicamente a nuestra seguridad, sino a la propia estabilidad del planeta y diríamos nosotros del propio universo conocido.

Nos imaginamos, por poner un ejemplo, que los ciberenemigos se hayan hecho con los peligrosos secretos de la fabricación de los submarinos de Navantia (esos que no emergen por un diseño con sobrepeso) o con alguno de los expedientes de licitación de las industrias militares. Todo un peligro.

El jefe de los espías además se creció en el acto y se dirigió a nosotros, los ciudadanos de a pié mondo y lirondo para afirmar que

Pretendemos seguir estando a la vanguardia y trasladar al ciudadano la confianza» de que «hay alguien que le defiende»,

Imagínense, el día menos pensado nos ciberdefienden los ordenadores personales y entonces sí que se monta la mundial.

Mientras tanto, guardemos la confianza. Aunque parezca que la casta nos tiene abandonados a nuestra (mala) suerte, ya saben. Hay alguien que se preocupa por nosotros: los espías.

A lo mejor nos acaban pidiendo hasta el aguinaldo.

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