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Bando. De campo de tiro a pelotazo pasando por varios desafueros

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Fuente:  La Voz de Galicia.

Desde 2013 a 2017 los terrenos del polígono de tiro de Bando en Santiago de Compostela han permanecido sin utilidad pública ninguna y llenándose de rastrojos.

La razón es que por diversas vicisitudes, penalidades y pleitos que parecen sacados de un cuento de Cunqueiro, Defensa aún no ha conseguido dar el pelotazo que espera poder dar y el alcalde del cambio de Compostela no se da prisa en ayudar a tan loable fin.

Si seguimos la “narratio” de la Voz de Galicia, bolígrafo en mano para ir apuntando las idas y venidas del relato, podemos ir sacando en claro la trama:

  1. Defensa intentó vender los terrenos de Bando, el otrora campo de tiro con más de 900.000 metros cuadrados, donde durante décadas pegaba petardazos a diestro y siniestro. Para ello contrató una empresa inmobiliaria (¡Pero cómo!, ¿no cuenta con un instituto autónomo militar para estos menesteres, el INVIED?) para que los sacara a subasta. ¿Cuánto habrán pagado a una “inmobiliaria” por estas gestiones?
  2. En un momento dado se dan cuenta de que no pueden hacer la operación y dan marcha atrás, arguyendo que prefieren hacer un “convenio” con el Ayuntamiento (convenio del que no volvemos a tener noticia en el relato).
  3. Al margen de esta operación negociadora, el hecho es que Defensa decidió regularizar la situación de la parcela“. Es decir, se dan cuenta de que no tienen “regularizada” (digamos mejor “inscrita” o al menos “bien inscrita” a su nombre) la parcela y se dedican a arreglar el papeleo, mediante el “deslinde” (separarla e individualizarla de otras parcelas con las que está confundida) y la “regularización registral” (es decir, poner bien en el registro, ya sea porque no está bien inscrita, no lo está en absoluto, lo está por menos metros de los que corresponde, consten cargas y gravámenes en el registro que no existen en realidad, o servidumbres, etc.). ¿Defensa no tenía puesta a su nombre la finca? (lo cual nos deja claro que la administración del Ministerio de Defensa es malísima, dado que no saben ni lo que tienen ni en qué situación lo tienen).¿Explica eso por qué no pudo venderla antes?, ¿acaso es que se la han quedado por la cuatro cuarenta, como los obispos con los inmuebles de regularizan a nombre de la iglesia?  Parece que empieza a verse la luz en el relato.
  4. Ahora, 2017, están además a la espera de que el Ayuntamiento les indique en qué situación urbanística está esta parcela. Es decir, si es terreno rústico (que por tanto vale poco dinero), urbanizable (vale bastante más y permite un pelotazo en condiciones), urbano (mucho más),… Nos parece más que sospechoso, porque con ver el plan urbanístico se comprueba esto. ¿Qué es lo que impide conocer los usos a Defensa?, ¿qué es en realidad lo que no les proporciona el Ayuntamiento?
  5. Se comprueba de paso que eso de negociar un Convenio con el Ayuntamiento era trola y una excusa del Ministerio al darse cuenta en 2013 de que el pelotazo que intentaron no se podía dar hasta tener la parcela “regularizada” y suficientemente aclarado el tema de lo que dejarán hacer en ella al comprador cuando la vendan.
  6. Por cierto, dice Defensa que ha procedido a declarar la “desafección” de la parcela a la utilidad militar que tenía, lo que nos permite atrevernos a preguntar al Ayuntamiento de Compostela si por una casualidad le están pidiendo el correspondiente impuesto y tasas a Defensa por dicho terreno, dado que ya no está afectado a un uso de la defensa y no pueden oponerse al pago por tal motivo. Y, ya que estamos, deberían prepararse para cobrarles el correspondiente impuesto de plusvalía una vez peguen el pelotazo.
  7. Defensa pretende de nuevo sacar a la venta el terreno, una vez el Ayuntamiento, que parece que se retrasa, les diga los usos permisibles en el mismo., pues

    La idea del Ministerio de Defensa es sacarlo a subasta pública en cuanto hayan finalizado todos los trámites

Añade la noticia, con un alarde de lirismo que nos place, que el departamento que dirige Dolores de Cospedal señala que

con el aliño legal y físico de la finca aspira a tener éxito en la nueva venta.

Y es que es verdad. De nuevo, los negocios de Defensa necesitan de mucho aliño.

Y de no menos morro.

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Concentración el 9 de noviembre contra las quintas maniobras con fuego real en Bardenas

 

Por 2018 Bardenas Libres

Asistimos a las quintas maniobras con fuego real en lo que va de año en Bardenas, las primeras desde que se anuncia en medios escritos por parte de Bardenas Libres el nuevo impulso de la campaña por el desmantelamiento de la base.

¿Será coincidencia?

Como era de esperar, estas maniobras han provocado la indignación en la zona y poco se ha hecho esperar la convocatoria de una nueva concentración, para el próximo día 9 de noviembre, por parte de la Asamblea Antipolígono. Una concentración que tendrá lugar en  la Plaza Nueva de Tudela a las 19.00 horas de la tarde, y a la que rápidamente se ha adherido la Plataforma Bardenas Libres 2018.

Según el comunicado de Bardenas Libres, llamando a participar en esta protesta,

Para nosotras, es inaceptable que estas tierras se usen para practicar la guerra, y sostener una industria inmoral como la armamentística, que genera millones de muertes y personas refugiadas. Las Bardenas deberían servir para todo lo contrario, deberían recuperar su uso y disfrute comunal, desde las buenas prácticas y aprovechamiento de nuestros recursos, de una manera sostenible social y medioambientalmente. Pero también, nos parece inaceptable que en la Junta de Bardenas, que hace mucho tiempo ya se posicionó en contra de estas instalaciones militares, se haya instalado la falta de conciencia y la inmoralidad de mirar para otro lado, y así seguir obteniendo pingües beneficios mientras nuestras tierras se ceden a los intereses de la OTAN. La Junta debería representar la voluntad de los vecinos y vecinas a las que representa, de una manera democrática y transparente. La situación y los tiempos que vivimos así lo exigen

Cada vez son más las razones que justifican el rechazo a este campo de entrenamiento para la guerra y más las personas conscientes que sienten que el desmantelamiento del polígono militar de Bardenas es una lucha imprescindible y urgente.

Para 2018 el Ejército tiene que decir si quiere prolongar el acuerdo que le une con la Comunidad de Bardenas Reales y que le permite el uso de este paraje como lugar de bombardeo, o si rescinde dicho acuerdo.

Y somos muchos los que creemos que sólo la presión social y la reivindicación política rotunda pueden conseguir que el Ejército “prefiera” abandonar este campo de tiro e irse  con su música a otra parte.

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Otras luchas contra las bases militares

Por Marco Alioli

Mientras la lucha por la desmilitarización de Bardenas avanza en la zona bardenera, tanto navarra como aragonesa, y Bardenas Libres prepara sus nuevas propuestas de lucha para convertir a la gente en el principal actor de la relación entre Bardenas y el ejército, desplazando a los actuales acuerdos y pasteleos entre el Ministerio de Defensa y la “Comunidad de Bardenas”, nos enteramos de la existencia de otra lucha, en plena Europa, contra otras bases militares.

Tal vez el caso puede servir para compartir luchas, para hacerlas luchas hermanas, y para aprender mutuamente de los logros y tropiezos de unos y otros.

Así, en un reciente encuentro de Bardenas Libres en Tudela, hemos conocido la lucha de los sardos, en Cerdeña, contra las bases militares allí establecidas.

En un caso, la base americana situada en la isla de La Maddalena, en Cerdeña, se consiguió con la presión social y popular que el ejército americano renunciara a su uso y la desmantelara en el verano de 2008.

Según una noticia de la época de la agencia Efe, la base OTAN en la isla italiana de la Maddalena será desmantelada antes del verano del 2008.

desde su construcción en el 1972 ha sido objeto de críticas por parte de los habitantes de Cerdeña y sus autoridades y causado numerosas polémicas porque ha servido de base para submarinos a propulsión y armamento nuclear

Con características similares a lo obrado en los años 50 en Bardenas Reales, la base italiana de la Maddalena fue acordada en 1972 mediante un pacto semisecreto entre el Primer ministro italiano, Giulio Andreotti, y el Gobierno americano, y se situaba en un paraje natural singular.

Otra base militar americana, esta en Teulada, sigue en pie y la lucha social por su desmantelamiento también.

En 2015 tenemos referenciadas protestas contra dicha base encabezadas por grupos pacifistas, antimilitaristas y ecologistas sardos y de toda Italia, coincidiendo con las operaciones de la OTAN “Trident Juncture 2015”.

Por aquel entonces

Cerdeña es una de las tierras más militarizadas de Europa, donde hay más del 65% de las servidumbres militares italianas y 3 polígonos que son los más grandes de Europa.

De la acción de 2015 de los comités “No bases” contamos con un relato

En su perímetro los comités “No Bases”, estudiantes y asociaciones de ciudadanos se echaron a la calle el 3 de noviembre para protestar contra la política de la guerra y las servidumbres militares.
La jefatura de policía propuso una ocupación estática que no fue firmada por los organizadores porque ellos no estaban de acuerdo y querían manifestarse cerca del polígono.
El objetivo de los manifestantes era el de alcanzar la valla de alambre espinado con púas que protege el polígono militar (situado a un kilómetro de distancia de la manifestación), cortarlo e irrumpir para interrumpir el ejercicio en curso desde las primeras horas de la mañana. Para los organizadores una intromisión hubiera sido decisiva.

Los participantes se dividieron y un grupo de treinta personas entró en el área militar. No obstante las fuerzas armadas los invitaron a no translimitar la zona por motivos de seguridad.
Pero la policía sobrevino y bloqueó el grupo de manifestantes utilizando también porras y lacrimógenos. Al final el grupo de manifestantes que se había dividido tras la irrupción en el área militar fue reunido por la intervención de la policía y se supone que 27 de ellos fueron denunciados por violación de área privada.

Una de las acusaciones en la que hacen más hincapié los activistas sardos es la inseguridad sanitaria que provoca la base.

Los polígonos militares están contestados por la situación sanitaria de Cerdeña, ya que hubo algunas patologías que afectaron a los militares, los civiles y los animales, reconocidas desde el 2001 por médicos, asociaciones pacifistas, militares y, ahora, también por los medios.

En algunos pueblos cerca del polígono de Quirra (por ejemplo a Escalaplano, un pueblo de 2.600 habitantes), en 1988 ocho niños nacieron con malformaciones genéticas; en la aldea de Quirra (150 habitantes) hubo una decena de muertos por leucemia entre 1998 y 2001; una relación del 2010 establece un 65% de pastores afectados por tumores.

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Cerca de la base de Teulada, se observaron porcentajes de torio 232 veces superior en las del polígono de Quirra y entre diez y veinte veces por encima respecto a la ley. Todo esto según algunas investigaciones encargadas por el Fiscal de la Fiscalía de Cagliari, Emanuele Secci.
Hace un año, impresionó mucho la historia de los cinco hermanos Murgia, dueños de la lavandería que lavaba los uniformes de los militares del polígono: todos se enfermaron de cáncer. Solo uno de ellos no se enfermó, porque hace muchos años se fue a Brasil.

Otra argumentación que define esta lucha es que la base se usa para la muerte y para el ejercicio militar de la OTAN.

También en 2015 tenemos noticias de la movilización de la plataforma Plaza de los Pueblos contra la base militar de Capo Frasca, donde dos Tornado alemanes habían abierto fuego en unos ejercicios, provocando un incendio que ocupó 26 hectáreas de terreno.

La Plataforma Plaza de los Pueblos denunció en esta ocasión que

Cerdeña es, de hecho, la región más militarizada de Europa, con 13.000 hectáreas concedidas a los ejércitos de varias naciones para ejercicios militares. Entre los ejércitos que figuran están el estadounidense, turco, británico y ahora israelí, ya que desde el 23 de agosto de 2014, en pleno ataque a la Franja de Gaza, el Gobierno italiano ha abierto sus bases a la aviación militar de Israel, la misma que ha estado bombardeando la Franja de Gaza y al pueblo palestino.

Por este motivo, la plataforma Plaza de los Pueblos pide la suspensión inmediata de todos los ejercicios militares, la clausura de toda servidumbre, bases militares y polígonos, la recuperación y reconversión de las áreas, y el embargo militar inmediato y exhaustivo sobre Israel, e invitan también a apoyar una foto-acción con fotos, carteles, etc.

Las manifestaciones contra las bases militares en activo no han cesado y en la ciudad de Cagliari el movimiento A Foras (¡Fuera! en sardo) protagonizó el 14 de octubre de 2017 una manifestación bajo el lema “OTAN, fuera de Cerdeña”.

En la misma, un activista declara a los medios que

Nos oponemos al uso de nuestra tierra como un polígono de ensayos militares. Oficialmente somos una región italiana, pero en efecto Cerdeña resulta ser una base militar de la OTAN y de Italia con cielos abiertos. El uso de estos polígonos, aunque sea para el uso civil, perjudica a la gente y a la naturaleza desde el punto de vista ecológico. Es decir, somos italianos oficialmente, pero en realidad, somos conejillos de indias de los militares italianos y de la OTAN.

Y cuenta también que hay alternativas al uso militar del territorio

No creemos en la economía militar. El puerto de Cagliari que está equipado para recibir submarinos nucleares puede utilizarse más para objetivos turísticos y civiles. De otra forma, no resulta razonable desde el punto de vista económico, ni moral. Nos oponemos a que nos traten como una colonia.

Como vemos, luchas hermanas que exigen alianzas más allá de lo local para convertir estas reivindicaciones en un grito común contra el  militarismo que se apodera de Europa y para llamar a los pueblos europeos y del mundo a unirse a la reivindicación compartida de desmilitarización y desmantelamiento de estos engendros.

Y a su vez, la oportunidad de compartir una experiencia de lucha que nos enriquezca a todos.

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Despilfarro en la “Comunidad de Bardenas Reales”

Por GTM Dreams Photos

Fuente: Noticias de Navarra.

Una vez más la Cámara de Comptos nos ofrece una fotografía del despilfarro de la Comunidad de Bardenas Reales, la institución (privada) que utiliza Defensa para legitimar su permanencia contra el sentir de la población, en el campo de tiro de Bardenas, situado en pleno meollo de un parque natural, declarado además Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

Vayamos por partes.

Como la permanencia del ejército en Bardenas era tan impopular después de finalizar la cesión de este espacio al ejército americano por el franquismo, el Estado se inventó un viejo truco: pasó la “titularidad” jurídica de todo el espacio de Bardenas Reales a la “Comunidad de Bardenas Reales”  a cambio de que esta entidad firmara con el Ministerio de Defensa un Convenio de cesión (con la contraprestación de un canon) para vestir el muñeco legalmente del uso militar de la Bardena.

La Comunidad de Bardenas Reales:

Para entender este viejo truco hay que hacer una explicación suplementaria.

La Comunidad de Bardenas Reales es una figura jurídica algo peculiar y esto es lo que ha valido a Defensa para encontrar en ella un interlocutor manejable que sorteara cualquier atisbo de control democrático o de reivindicación social.

La Comunidad de Bardenas Reales, es una  “persona jurídica” autónoma y diferenciada de los ayuntamientos y de la Comunidad Foral de Navarra (y no sometida ni a la presión social ni a todos los controles democráticos de éstos).

Está constituida como una “entidad local sin población”, jurídicamente calificada como agrupación tradicional (es decir, es el reconocimiento de una personalidad jurídica propia de la legislación foral navarra, a un ente atípico por el hecho de que antiguamente existía una especie de costumbre tradicional de explotar “comunalmente” los recursos de Bardenas entre los diversos pueblos de la zona llegando a acuerdos para ello) y con capacidad propia para contratar, decidir legalmente, administrar bienes, etc.

Como se trata de un ente “tradicional”, sus “socios” son sólo una parte de los pueblos de la zona bardenera, precisamente los más antiguos (es decir, se excluyen pueblos nacidos con posterioridad a la “costumbre” de Navarra y todos los pueblos ribereños de Aragón).

Dicha persona “jurídica” tiene en su Junta General (órgano máximo de gobierno) un representante de cada uno de los pueblos (más dos valles y un monasterio) que se reúne ordinariamente una vez al año (y extraordinariamente alguna otra si se convocan reuniones extraordinarias).

Estos representantes de la Junta General, en total 22, son personas designadas por los históricos “congozantes” de la Bardena (es decir, por cada ayuntamiento histórico, por cada uno de los dos valles implicados y por el monasterio de la Oliva), pero estos representantes no están sometidos a la decisión de sus ayuntamientos, ni tienen por qué ir con una postura consensuada por sus representantes vecinales.

A su vez, se cuenta con una Comisión Permanente con siete vocales (estos sí se reúnen con mayor frecuencia) que son elegidos por la Junta General de entre sus miembros y con un Presidente, función que por mucho tiempo ha ejercido un señor que a la vez fue diputado en Madrid de UPN  en la V Legislatura (1993-1996), y en el Parlamento Navarro de 1999 a 2003,  el señor José Antonio Gayarre, presidente de Bardenas desde 1985 a 2009 y actor principal de la renegociación de 2008 (con Carmen Chacón como Ministra de Defensa) del actual convenio con el Ministerio de Defensa.

A diferencia de las personas jurídicas más o menos normales, no se rigen por estatutos, sino por ordenanzas también tradicionales.

La Comunidad de Bardenas, interlocutor de Defensa:

El terreno actual de Bardenas no era propiedad inscrita de nadie. Tradicionalmente había pertenecido a los reyes y cuando se acabó este cuento, Franco lo cedió al ejército americano para que pusieran ahí su campo de entrenamiento cercano a la base aérea de San Gregorio.

El problema surge cuando los americanos dejan de hacer uso de la base y hay que dar alguna apariencia de legalidad al uso que a partir de entonces hace Defensa (el ejército del Aire) y los ejércitos “amigos” de la OTAN, dado que, ya muerto el dictador, el uso de la base era impopular y dado también el recelo de los militares a las intenciones que pudieran tener los ayuntamientos democráticos o, en su caso, la Comunidad Foral de Navarra, lógicamente los que deberían ser titulares de dicho territorio.

Es entonces cuando Defensa hace la ficción de acordar con esta “Comunidad de Bardenas”, más manejable y sobornable, el poner a su nombre la titularidad de las más de 40.000 hectáreas de Bardenas a cambio de que esta Comunidad firme un contrato bilateral y legítimo, como dueño del terreno, con Defensa, para autorizar la ocupación militar de este espacio.

Se impedía con ello reconocer derecho alguno sobre este territorio bien a la Comunidad de Navarra, bien a los ayuntamientos circundantes, en uno y otro caso regidos bajo principio democrático y tal vez más proclives, en un momento dado, a pedir la desmilitarización de ese territorio.

De hecho, cuando la Comunidad Foral de Navarra se dio cuenta, en pleno gobierno de Aznar, de que la promesa de desmantelar el campo de tiro y llevarlo a otro destino (se hablaba de Cabañeros o Anchuras, aunque la presión social lo hacía inviable) se aprestó a declararlo Parque Natural para evitar la continuidad del campo de tiro (en 1999), el gobierno del PP de Aznar recurrió la ley navarra que así lo declaraba ante el Tribunal Constitucional, solicitando su suspensión provisional, y declaró simultáneamente toda la zona de Bardenas como zona de interés para la defensa, para afectar su uso e impedir movimientos contra la permanencia del uso militar.

De este modo, despreciando el malestar social y la protesta, a los sucesivos vencimientos de los convenios firmados entre la Comunidad de Bardenas y el ejército, éstos se han reemplazado por otros sin mayor problema “legal”, vendiendo a su vez el caramelo de que el uso militar del territorio conllevará un canon que acaba redundando en los municipios “congozantes” (digamos que no íntegramente, sino que la Comunidad de Bardenas aporta a éstos una parte del canon y se queda otro gran pico para sus actividades).

Dinero público y control

Pero a pesar de todo, como la Comunidad de Bardenas es una entidad atípica y el dinero que recibe por parte de Defensa es dinero público, lo cierto es que la gestión que se hace de dicho dinero está sometida a un cierto control de la Comunidad Foral, por medio de la Cámara de Comptos.

Y aquí es donde empieza a desentrañarse la foto fija de este tinglado de la Comunidad de Bardenas, porque en el informe elaborado por ésta en 2017, se destaca el tremendo despilfarro de la gestión de la Comunidad de Bardenas.

Entre 2010 y 2016, la Mancomunidad de Bardenas Reales gastó algo más de 900.000 euros en gastos protocolarios, asistencias a reuniones e indemnizaciones para cargos electos.

Un dineral que desmiente el uso a favor del pueblo del canon que percibe por el uso militar y que nos muestra el destino inadmisible de dicho canon.

Las atenciones protocolarias y de representación suman 240.000 euros y un gasto anual de casi 50.000 euros en 2011 que, desde entonces, ha ido descendiendo. El 80% del gasto corresponde a restauración, aguinaldos y alimentación, siendo sus principales beneficiarios los miembros de los órganos de la Comunidad y representantes de los pueblos congozantes.

¿Inmoral? Es lo menos que podemos decir, pero no es todo:

En cuanto a indemnizaciones a cargos, entre 2010 y 2016 el gasto sumó 560.000 euros. También esta materia ha sido objeto de regulación este año para clarificar y normalizar los conceptos retributivos a los que tienen derecho los miembros de la Comunidad. Se ha diseñado asimismo un modelo retributivo específico para el presidente del ente local, que en la actualidad tiene una remuneración fija con dedicación parcial.

Se ve que el reparto es importante para mantener engrasadas las fidelidades.

La asistencia a reuniones y conferencias ha supuesto un gasto de 102.000 euros, la mayor parte del cual se concentra en viajes a Chile, Costa Rica, Israel y Brasil. Dicho gasto lo factura mayoritariamente una agencia de viajes que no siempre aporta la información necesaria para conocer el detalle y desglose de los gastos.

¿Viajes a Chile, Costa Rica, Israel o Brasil?…¿Qué sentido tienen en la gestión del parque natural de Bardenas?

Pero hay más: varios viajes institucionales a Egipto (2006), Argentina (2007), Senegal (2008) y Costa Rica (2012). En la autorización se justifican dichos viajes en el conocimiento de modelos de gestión de parques nacionales. Por extraño que parezca, en ninguno de estos viajes participó personal técnico de la Comunidad.

A la vista de que a Egipto fueron 34 representantes de la Comunidad y a Senegal 29, el informe considera excesivo el número de viajeros en ambos, concluyendo dicho apartado con una llamada a la prudencia en el gasto público:

La gestión pública debe estar presidida por los principios de mesura, prudencia y racionalidad, principios difícilmente presentes en al menos dos de los viajes analizados.

Despilfarro, la otra cara de la dependencia y del militarismo.

Despilfarro y gestión de la comunidad de Bardenas van unidos de la mano. No es la primera vez que la Cámara de Comptos denuncia el despilfarro en la Comunidad de Bardenas. Ya lo hizo en 2011 con similares críticas. Desde Utopía Contagiosa ya nos hemos ocupado del despilfarro de esta entidad en otra ocasión, en 2016.

A nuestro entender el despilfarro con el uso del canon es un caramelo envenenado que convierte en prisioneros del Ministerio de Defensa a los miembros de la Junta de Bardenas, por otra parte un gasto no excesivamente fiscalizado y no sometido a riguroso  control social y público.

¿Ha pedido el Ministerio de Defensa algún tipo de explicación del uso que se hace del canon?, ¿ha exigido un uso coherente de este dinero público que sale de nuestros impuestos?

Que sepamos, jamás.

El canon, así, es la perversión con la que el ejército compra la complicidad de una entidad utilizada “ad hoc” para legitimar la apariencia de corrección de un campo de tiro innecesario y que nadie quiere.

Defensa no tiene un campo de tiro en Bardenas porque lo imponga así, sino que lo tiene porque ha llegado a un acuerdo libre y voluntario con los propietarios de un terreno en Bardenas que se lo han querido alquilar.

¿Ha criticado la Junta de Bardenas la actividad del ejército, sus prácticas de tiro, su peligrosidad, las molestias frecuentes a la población?

Son silencios complementarios.

Y el despilfarro y el uso singular que del canon hace la Junta de Bardenas es una de las mejores noticias que puede encontrar Defensa. Basta con alimentar la codicia, con prometer más prebendas, con ampliar su importe para asegurarse el complacido voto favorable y la ausencia de crítica de la Junta de Bardenas.

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Ejercicio “Tormenta” descargará sobre Bardenas y los pueblos circundantes

Por Ferran Jordà

Parece una maldición, pero lo peor es que lo es.

De nuevo la operación “tormenta”, ¡mira que ponen nombres a propósito y elocuentes estos militares cuando hacen una de las suyas¡, descargará sobre los pacíficos y tranquilos pueblos de Navarra y Aragón que circundan la reserva de la biosfera de Bardenas.

Porque los militares, como cada año desde hace décadas, volverán a atronar los cielos con sus bravatas y volverán a descargar sus bombas de “fuego real” sobre el campo de tiro, ese agujero negro que destroza y desmiente la protección ambiental de Bardenas Reales, que mantienen contra viento y marea, con la complicidad cada vez más descabellada y maloliente de PSOE, PP y UPN y el rechazo de todos los demás.

Con toda su chulería.

Y con todo su peligro.

¿Han tomado alguna medida de protección a la población, al entorno, a … ? La de siempre, pasar incluso de informar de sus propósitos y no comunicar sus planes, excepto porque han hecho saber que se prohíbe atravesar los accesos a Bardenas. ¿Para no entorpecer la maniobra?, ¿para que no haya testigos?…

En la información que periódicamente ofrece Defensa a la Comisión de Defensa (porque la alarma vecinal acaba siempre siendo conocida hasta por los diputados, se viene a decir que sólo una vez al año se usa fuego real allí y que por la gran gestión ambiental de los militares el peligro es cero. Pero, que se sepa, este año ya llevan cuatro ocasiones en las que han usado fuego real, con lo que el peligro se incrementa por cuatro, la contaminación acústica (que según Defensa no existe) por cuatro, las restricciones a los usos tradicionales de Bardenas (que según parece son mínimos para Defensa) por cuatro, las molestias al respetable por cuatro, la contaminación del suelo por el uso de material explosivo altamente sospechoso (que según Defensa es limpio de lo más) por cuatro, el cabreo monumental de los ribereños por cuatro y la deslegitimación global de los militares y sus colaboradores por cuatro.

Este año, además, la operación “tormenta” se producirá unos días después de que el PPSOECIUDADANOS, o “bloque constitucionalista” hayan votado en contra del desmantelamiento del polígono de tiro en el Parlamento y de la inmensa mayoría de las sociedades navarra y aragonesa principalmente dolientes del uso militar de Bardenas.

Todo un ejemplo de lo que les importa al trío calaveras y al ejército del aire la opinión de los vecinos.

Por todo ello, más que nunca, Bardenas Libres para 2018.

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PP, PSOE y Ciudadanos rechazan desmantelar el campo de tiro de Bardenas

Por David Ramos

Fuente: El Diario

Pues sí, amigos, una vez más la apisonadora de la casta ha tirado otra proposición no de ley para el desmantelamiento del polígono de tiro de Bardenas Reales.

En esta ocasión la proposición, en la Comisión de Defensa, fue planteada por Bilidu y contó con una enmienda de Podemos. A un lado votaron los diputados de Bildu, Podemos, grupo catalán. Al otro los de PP y sus socios, PSOE y Ciudadanos.

Desde el año 1978 hasta la fecha, llevamos 14 ocasiones, según un trabajo que hemos elaborado y aún no hemos publicado, en las que el Parlamento ha rechazado desmantelar el polígono de tiro de Bardenas Reales. En todas ellas la derecha cavernícola (en su día los grupos “centristas” en torno a UCD y luego tras su descomposición atomizados para volverse a reunir en torno al PP y a UPN) junto con el PSOE se han encargado de rechazar el desmantelamiento del campo de tiro de Bardenas y de maniobrar para acallar la protesta social.

Un cuadro general nos permite observar además que el “problema” de Bardenas” nunca ha dejado de estar presente en el Parlamento, a pesar del interés del poder en acallarlo.

Este cuadro refleja el estado de cosas sin incluir la proposición no de ley ahora rechazada, la número 14.

Otro curioso dato:  las iniciativas en el Parlamento favorables al mantenimiento del polígono de tiro han sido el 48% del total de iniciativas, y las contrarias al mismo el 52%.

Estos datos nos permiten ver cómo Bardenas se ha pasado a convertir en otro de los eternos problemas irresueltos de nuestra deficiente (y en este caso militarista) democracia, razón por la que resurge una y otra vez, con el cerrojazo elocuente del PPSOE y sus alianzas militaristas.

Una razón más para apelar a la sociedad y a su soberanía ante tal cerrazón. Y una nueva oportunidad perdida para hacer de la escucha del pueblo un motor de la política para estos partidos sordos, insensibles e incapaces de entender el cambio de tiempo que vivimos.

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Peticiones en San Fernando para que Defensa desafecte el campo de tiro de Camposoto en beneficio de la población

Imagen de José M. Ruibérriz

Fuente:  Diario de Cádiz.

Parece que tras mucho tiempo y paciencia comienzan a aparecer iniciativas antimilitaristas en Cádiz.  Ahora la Plataforma 3R, de San Fernando, ha reivindicado a Cospedal que desafecte el campo de tiro de Camposoto. Y …

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha elevado la petición de Plataforma 3R para que desafecte el campo de tiro de Camposoto a la Dirección General de Patrimonio del Estado del Ministerio de Hacienda y Función Pública.

La sorprendente iniciativa ha sido muy bien recibido por 3R:

Plataforma 3R explica ahora que ha recibido notificación, a través de la Subsecretaría de Defensa, de que la petición realizada ha sido elevada a la Dirección General de Patrimonio del Estado del Ministerio de Hacienda y Función Pública. Se trata, a su juicio, de una buena noticia “no solo porque ha sido admitido a trámite la petición, sino porque se abre la posibilidad de que pudiéramos estar en la antesala del desarrollo civil de las bondades turísticas, económicas, medioambientales y sociales de esta mítica playa”.

Las razones de la Plataforma 3R para su solicitud son, entre otras:

La formación considera que el uso civil de este espacio en la zona de la playa isleña permitiría su desarrollo turístico y por ende la creación de empleo y riqueza. 3R ponía de manifiesto que esta medida vendría a paliar la situación socioeconómica de la ciudad.

La formación solicita un esfuerzo a Cospedal para que tuviera este gesto con San Fernando; y apelaba para ello a los servicios prestados a la Nación por parte de esta ciudad, “durante centurias, con la presencia en nuestro término municipal de Unidades de Infantería de Marina, del Ejército de Tierra y de la Marina de Guerra Española”.

Algo más de información sobre el partido Plataforma 3R en este enlace.

Esta iniciativa no es nueva pues en 2014 el Grupo Municipal de Izquierda Unida

ha presentado una moción para su debate en el próximo Pleno ordinario del mes de marzo, en la que se pide instar al Ministerio de Defensa a la clausura del Campo de Tiro situado junto a la Playa de Camposoto y al traslado de las actividades que allí se realizan a una instalación más adecuada.

Además también se pide a Defensa la desafección de los terrenos afectados, su limpieza y la recuperación ambiental para que pueda ser utilizado para actividades compatibles con la normativa del Parque Natural Bahía de Cádiz.

Se trata de una instalación dedicada a campo de tiro, de pistola y subfusil, que Defensa posee en la zona de Camposoto, junto al pozo Alcudia, pegado a la carretera de la Batería de la Ardila, y muy cercano a los esteros del Río Arillo, a la carretera de acceso a la playa, y a una zona muy utilizada como aparcamiento en época estival.

Aunque dicho terreno se encuentra vallado y señalizado como campo de tiro, “consideramos que los ejercicios de tiro tienen una alta la peligrosidad. Aunque en momentos de maniobras y prácticas se acordone la zona, el entorno no esta exento de riesgo”.

“Desde IU no vemos ni conveniente ni necesaria la permanencia de dicha instalación, fuera de los límites del acuartelamiento, ya que no posee los suficientes controles y vigilancia. Hemos podido comprobar como algunos ciudadanos saltan las vallas para buscar restos de balas o casquillos, con la posible intención de llevarse un recuerdo o ganar algún dinero en las chatarrerías”.

Desde el punto de vista medioambiental, turístico, deportivo, o simplemente para el paseo, “no se comprende” la permanencia de dicho campo de maniobras y prácticas de tiro dentro de los límites del  Parque Natural Bahía de Cádiz, y en una zona muy frecuentada, sobre todo en los meses estivales.

“Además sabemos de la existencia de otro polígono de tiro, situado en los terrenos de la Ciudad de San Carlos (camino de La Clica), en donde las tropas de la Armada realizan sus prácticas, en mejores condiciones de seguridad, lo que hace aún más incomprensible el mantenimiento de la instalación de Camposoto”, dice IU.

Este traslado permitiría desarrollar en esa zona la moción presentada por IU en el pleno del 26 de abril de 2013, para la adecuación de una Red de Corredores Verdes en el perímetro exterior de nuestra ciudad, que fue aprobada por unanimidad, aunque de momento apenas se ha iniciado su cumplimiento. Creemos que es un buen momento para impulsar y poner en valor toda la capacidad medioambiental que el Parque Natural genera en nuestro municipio. También facilitaría la introducción de mejoras en los accesos a la playa de Camposoto, que según parece está en las intenciones del Ayuntamiento.

“La playa no solo posee un valor turístico-recreativo de cara a la temporada de verano. Debe ser un lugar accesible y utilizable por los ciudadanos durante todo el año, pero siempre con el máximo respeto medioambiental”.

La formación de izquierda asegura que la clausura de dicho campo de tiro es “una necesidad, que traerá beneficios a nuestra ciudad”, máxime teniendo en cuenta que las actuales prácticas se pueden seguir desarrollando en el otro campo de tiro que Defensa tiene, donde además esas actividades se harían en mejores condiciones de seguridad.

Una vez liberados los terrenos, y tras la imprescindible limpieza y recuperación ambiental, se deberán dedicar a usos compatibles con las determinaciones del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural, y como área recreativa o de descanso junto a los accesos a la playa. “Nunca para usos que conlleven hormigón o asfalto”.

Penosamente, en enero de 2017 se informaba que Defensa:

Las pretensiones municipales de conseguir la liberación de los dos kilómetros de la playa de Camposoto que siguen en manos militares se han dado de bruces con unas tajantes declaraciones de Defensa que ayer se encargó de airear Ciudadanos (C’s) a través del diputado isleño Javier Cano.

El Ministerio no se plantea ni por asomo prescindir del campo de tiro en superficie que existe junto a la playa alegando que es frecuentemente utilizado por las unidades del Ejército de Tierra que se asientan en el acuartelamiento de Camposoto para su adiestramiento militar, lo que de entrada cierra la puerta a cualquier posibilidad en este sentido.

Los cinco kilómetros de playa que ahora se pueden usar con libertad por el público se lograron por medio de luchas noviolentas protagonizadas por la gente de la zona y surfistas. Nos lo cuentan en este otro enlace, donde también se puede ver que el movimiento por la desmilitarización completa de la playa tiene muchos más apoyos sociales y políticos, incluidos el PSOE.

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¿Ciudades libres de militarismo? Un reto para el nuevo curso

Fuente: Xarxanet.org

Nos ha sorprendido y esperanzado la iniciativa del pleno municipal de Sant Cugat, declarándose municipio libre de industria militar.

¿Es posible que un municipio adopte políticas de paz basadas en la idea de desmilitarización y de promoción activa de la paz con contenidos, o se deben conformar con buenas palabras y tópicos?  Parece que el ejemplo de Sant Cugat está destinado a confrontar la palabrería, la bisoñez y el cálculo que en otros lugares son moneda común.

Que sepamos es la primera vez que un municipio asume un compromiso por la paz tan evidente y necesario.

La iniciativa ha sido impulsada por el Centre Delàs d’Estudis per la Pau y ha contado con el voto favorable de todos los grupos de la corporación menos el PP, algo por otra parte (el temita del PP) que casi no causa sorpresa, sino pena.

Mucho hay que agradecer a los compañeros del Centre Delàs esta iniciativa ¡y que no decaiga!

Conforme a lo acordado, en Sant Cugat se tendrá en cuenta, a la hora de sacar a concurso cualquier servicio municipal, la historia de las empresas licitadodoras y, sobre todo, si tienen vinculación con la industria militar, lo cual es una manera de premiar la ética y de castigar a las empresas colaboracionistas con la guerra y la propagación de la plaga del armamentismo.

Dice Jordi Calvó, del Centre Delàs d’Estudis per la Pau (y que nos perdone por nuestra traducción) que

La idea, …, es exigir a las compañías más transparencia, abrir el debate y evitar que este tipo de empresas puedan trabajar sin fiscalización y sin trabas.

Alguien podría decir que la declaración es cosmética, pues en Sant Cugat, que se sepa, no opera ninguna industria militar, pero no es así del todo. Por ejemplo, existe una banca armada, que financia las inversiones de las industrias militares y que bien puede verse afectada por tal declaración de incompatibilidad con prestar servicios al municipio. También hay otro tipo de empresas, radicadas en cualquier otro lugar y no necesariamente en Sant Cugat, que pretendan “concursar” a servicios en Sant Cugat y que se puedan ver afectadas por su historial manchado de armamentismo.

Por poner un ejemplo, en 2008 (no sabemos si existe otro más actualizado) el Centre  Delàs publicó un catálogo de empresas catalanas que tenían relación con la industria militar que merece la pena no perder de vista. A ellas se pueden sumar otras que prestan normalmente servicios a diversas administraciones en cuestiones relacionadas con el tratamiento de información, la seguridad o proyectos de eficiencia energética, por ejemplo, como es el caso de INDRA (de innegable producción y vinculación militar). De la propia INDRA, por ejemplo, sabemos que en 2010 al menos participaba con el Ayuntamiento de Sant Cugat y Fenosa (otra empresa con ciertas sospechas) de colaboracionismo militarista) en un proyecto de eficiencia energética.

Nosotros, por nuestra parte, ya editamos hace un tiempo un documento sobre la extensión del militarismo más allá del ámbito estatal, en las comunidades autónomas, ciudades y pueblos, en el que advertíamos de la enorme extensión del militarismo y la afectación a la vida ciudadana (desde exenciones al pago de impuestos y tasas a la imposición cultural de la idea de las glorias militares y su parafernalia, pasando por la colaboración con la industria militar, etc.) y proponiendo ejemplos y alternativas desde las que era posible desmilitarizar gradualmente las ciudades y nuestras vidas.

Lograr más ciudades que se declaren libres de la industria militar puede ser un paso adecuado y un buen ejemplo que nos sirva de test para verificar la coherencia de las proclamas de paz de las corporaciones locales y sus munícipes.

Como también podría serlo la exigencia municipal de que los ejércitos y las industrias militares paguen impuestos municipales sin excepción, o la de recargar estos impuestos y contribuciones con suplementos en función de su perjudicial papel social, de su impacto medioambiental o como medio de incentivar su reconversión a actividades socialmente útiles.

O la reclamación de reversión al bien común de los bienes y patrimonio (ingente en el caso español, donde el Ejército es el segundo terrateniente del estado) que el Ejército posee (lo que incluye parajes protegidos, islas, infinidad de inmuebles, etc.) y que podrían servir a un verdadero plan de choque ante el enorme problema social de falta de dotaciones necesarias y de vivienda convertida en un negocio especulativo.

O la revisión de los callejeros municipales para sacar de ellos toda la versión militarista y nefasta de nuestra historia.

O de prohibición de exhibiciones militares (hace pocos días en Gijón, un poco antes en Guadalajara,…) en su territorio.

O la lucha municipal, sobre todo en el ámbito rural, por quitarse el sambenito de la declaración de zona de interés para la defensa (lo que condiciona desde el derecho de paso a los usos que se pueden dar al terreno, entre otros efectos, supeditados a la autorización militar) y la dependencia del monocultivo militar.

O de lucha contra los campos de tiro e instalaciones militares en los territorios municipales.

O una política de solidaridad con los resistentes y refugiados de las guerras, de apoyo a sus redes, de impulso de sus iniciativas noviolentas y de lucha contra las causas culturales y estructurales de éstas.

O la promoción de una verdadera política de paz, entendida como política pública municipal transversal y de mirada amplia y ambiciosa.

O tantas otras iniciativas que, sin duda, obligarían a un cambio radical y desde abajo de nuestra política y a una reapropiación por parte de la ciudadanía y sus administraciones más cercanas de la política que busca la seguridad humana y la paz, hoy negadas por una unilateral visión negativa de la paz, convertida en política militar de defensa y secuestrada en manos de militares y políticos con intereses nada santos.

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El gasto militar español: mucho más que el 2% del PIB

Por Edicions La Veu del País

Aunque nos venden como novedad el acuerdo adoptado por nuestros gobernantes para que los países europeos de la OTAN alcancen el 2% de su PIB en gasto militar, es un acuerdo que ya habían tomado en la Cumbre de Cardiff (Gales) de la OTAN, en  septiembre de 2014 (mucho antes de que Trump llegara a la presidencia de EEUU).

Que EE.UU tiene interés en este incremento del gasto militar en apoyo de sus políticas es evidente. Ellos no quieren pagarse por sí mismos su propia “defensa” y necesitan repartir sus costes. No hay más que oír a su tremulante presidente para darse cuenta de ello.

En la Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN de mayo de 2017, y tras la machacona insistencia de Donald, los demás expresaron su compromiso de superar dicho porcentaje en 2024, algo que ya habían decidido antes, pero ahora con la novedad de asociar a este esfuerzo la “necesidad” de luchar contra el Estado Islámico, el nuevo enemigo ad hoc que se ha fabricado el militarismo agresivo occidental para autojustificarse ante las cada vez más desinformadas y atemorizadas sociedades.

La portavoz de la Alianza, Oana Lungescu, pudo anunciar a su término ufana en Twitter que “los líderes de la OTAN han adoptado planes para combatir el terrorismo y mejorar el reparto de cargas

1.- El caso de España

El caso de España no creemos que sea una excepción, pero nos sirve muy bien para ejemplificar el paso al frente de la creciente militarización occidental, que necesita justificarse ante sus desorientadas sociedades con el anuncio de que hay que aceptar un mayor gasto militar como en el refrán de las lentejas, y resignarse a perder libertades para gozar de más seguridad, como dice chuscamente nuestra Ministra del ramo.

España, a la hora de consignar su gasto militar, es un despropósito, de forma que los datos oficiales discrepan entre sí en cuantificar el verdadero gasto militar existente.

  • Por una parte, contamos con el gasto presupuestado, es decir, el que reconocen los presupuestos generales del estado en las partidas del Ministerio de Defensa. Según este parámetro, para 2017 nuestro gasto militar será de 7.638´54 millones de euros, el 31,97 % de aumento respecto del de 2016, gracias a que otro organismo oficial, en Tribunal Constitucional, obligó el año pasado en una sentencia a considerar gasto militar los pagos extrapresupuestarios (y descontrolados) que Defensa hacía en verano por las compras de programas de armamento.

Con esta nueva cifra, que es la que España ofrece a la OTAN, sale ya un 1´1% del PIB, una cifra superior al 0,9% que la OTAN reconoce, haciendo uso de los datos proporcionados por España. Nos asignaba como tercer menor contribuyente de la alianza, según la oficial Agencia Europa Press, al lado de Luxemburgo y Bélgica, a los que, parece ser, no deseamos parecernos en nada.

  • Tenemos, además, el gasto militar que reconoce el propio Estado en los documentos que elabora de control del gasto público. Concretamente, contamos con las “liquidaciones del gasto” que publica la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), conforme a las cuales podemos observar cómo, año tras año, Defensa es el ministerio que gasta ¡mucho más! de lo que presupuesta. Según el Informe que elaboramos en febrero de 2017, referido al último informe de la IGAE (el de 2014), podemos observar cómo en el período 2003 a 2014 se ha gastado de más la cifra de 8.344,8 millones de euros, lo que representa una media de sobregasto del 14,14% sobre lo presupuestado para ese período. De modo que sobre lo que España proyecta en sus cuentas, al menos hemos de adicionar un resultado final de un 14.1% de aumento, si bien en los presupuestos elaborados por Rajoy en su tiempo de gobierno, esta nunca ha bajado del 30%.
  • Si acudimos a los datos que ofrece el SIPRI, el prestigioso Instituto para la Paz de Estocolmo, que tiene en cuenta los datos ofrecidos por los gobiernos con algunos ajustes, la cifra del gasto militar español se eleva otro peldaño. En 2016 España, según el SIRPI,  llegó a un gasto militar de 12.852 millones de euros, es decir, el 1,3% PIB, cifra próxima a la que nos ofrece el Banco Mundial, que también baraja datos oficiales y la consigna en 12.715,76 M€ para 2016.
  • Nosotros, siguiendo el criterio OTAN, hemos elaborado diversos informes que intentan desvelar el gasto militar oculto en otros ministerios y que no suele ser reconocido como tal, así como el impacto del pago de la deuda que este gasto genera y la propia proyección de los sobregastos que anualmente y de forma deliberada realiza defensa sobre lo presupuestado.

Ello nos ha permitido calcular, para este 2017, un gasto militar oculto de 3 de cada cuatro euros de gasto real, con una escandalosa cifra final de  33.762,40 millones de euros, un 3% del PIB, conforme al siguiente cuadro

Concepto Millones de euros
Gasto en el Ministerio de Defensa 7.638´54
Gasto oculto en otros ministerios y organismos 8.852´40
Gasto militar antes de deuda 16.490´83
Deuda 17.271´54
Total 33.762´40

Por tanto, el manido mantra de la flamante ministra de defensa y la prensa del régimen, de que tenemos que llegar al 2% del PIB en gasto militar para satisfacer a nuestros macabros socios, resulta que falsifica la realidad y no busca sino despistarnos, pues el 2% del PIB de dicho gasto ya lo superamos con creces.

Este hecho lo reconoce también el Ex JEMAD Julio Rodríguez en un reciente artículo publicado en Infolibre, donde aprovecha para exigir que haya transparencia en el gasto militar y la política de defensa y que la propia política de defensa forme parte del debate abierto y público.

2.- El PIB no lo es todo

Pero, al igual que en otros países, el PIB no es todo el coste que soporta la sociedad (de momento resignadamente) en el mantenimiento del entramado militarista.

Por ofrecer algunos ejemplos más del abrumador coste social de la defensa militar, consideremos los siguientes:

– El Coste de la violencia para España, según el Índice Global de Paz, referido a 2016, es de 39.051´95 millones de dólares (algo más de 26.000 millones de euros), con varios valores destacados en lo negativo por dicho índice, como son la exportación de armas (aprovechemos para decir que somos la sexta potencia exportadora del mundo, un verdadero peligro), la militarización, la conflictividad social, el personal destinado a seguridad y los conflictos exteriores en que se participa.

– El elevado número de operaciones en el exterior en que participamos. Actualmente 17 conflictos, y un total de 82 desde Felipe González a la fecha, 79 hasta 2016 y otros 3 nuevos en 2017, con más de 12.208,91 M€ gastados según datos propios sacados de comparecencias de la Ministra de Defensa Cospedal, declaraciones del SEDAF y respuestas del Portal de Transparencia del Gobierno a El Confidencial.

La participación española en las industrias militares: España es accionista único de varias industrias militares gravemente deficitarias, como es el caso de NAVANTIA, y de otras en las que participa merced al control que ejerce en su accionariado por las participaciones en estas del ejército a través del INTA y de la SEPI

– La pertenencia al entramado OTAN impone a España no sólo el pago de cuotas (que de forma poco comprensible se abonan desde el Ministerio de Asuntos Exteriores), compromisos de adquisición de material militar y participación en operaciones militares de injerencia militar, sino que condiciona el propio uso del territorio, como es el caso de la negativa de defensa a desmilitarizar Bardenas Reales y atender la reclamación social, por el valor estratégico del campo de tiro allí enclavado para el entrenamiento de los pilotos de la OTAN. Igualmente condiciona la seguridad de España al pasar a ser, merced a la política agresiva de esta organización, un verdadero enemigo para otros pueblos.

– Los platos rotos causados por la ineficacia y chapucería de nuestra industria militar puntera, con tan señalados desastres como el submarino S-80 y los aviones A400; chapuza que acaba redundando en sobrecostes y pagos desmesurados que el Estado asume sin rechistar porque nadie va a protestar.

– La existencia de varias Bases militares al servicio de la defensa occidental: es el caso de Morón, Rota, Bardenas Reales, Torrejón de Ardoz, Bétera, el entramado del “Escudo Antimisiles” … que nos pone en la punta del huracán y son un coste social inasumible.

La militarización del territorio,  condicionado en sus usos por leyes militares que imponen el prioritario interés de la defensa y que pueden afectar, sin más, al uso y disfrute del territorio que para los militares sea de interés, al tipo de cultivos o prácticas posibles en los mismos, o condicionar su venta, o incluso imponer la prohibición de su disfrute paisajístico o recreativo. Se da el caso de que los militares pueden hacer a su antojo maniobras, sin comunicarlo, en lugares tan emblemáticos como el Parque Nacional de Doñana.

La deuda militar generada por la adquisición de programas especiales de armamentos y que alcanza actualmente más de 30.000 millones de euros sin resolver, que lastran además nuestras cuentas públicas, y a la que ahora se quiere incrementar más aún con el nuevo ciclo inversor de armamentos con la adquisición de nuevos programas de defensa de los que los PGE de 2017 ya nos hablan y que ha detallado el SEDAF, Agustín Conde en comparecencia ante el Congreso de los Diputados (blindados 8×8, nuevas fragatas F-100, satélites militares, sistemas de mando y control, misiles y hasta los carísimos F35 que quiere la Armada).

La huella ecológica de la actividad militar, huella que pesa sobre todos nosotros, que provoca costes abrumadores que no se contabilizan como gasto.  De este coste ecológico hemos hablado más extenso en el informe sobre Gasto Militar 2016, páginas 40 a 47. Debemos destacar que nuestro ejército, en su actividad ordinaria, según fuentes oficiales, emite más de 150 tipos de residuos contaminantes, 120 de ellos muy peligrosos.

La pérdida e oportunidades vitales:  El viejo dilema “cañones o mantequilla” ejemplifica muy bien la correlación que existe entre las prioridades políticas ante las que se enfrenta el poder político. La relación entre gasto militar y necesidades humanas no es de complementariedad, como afirma la Ministra de Defensa, sino de exclusión mutua. Mayor gasto militar implica menor atención a las necesidades sociales.

Frente al aumento del presupuesto de defensa en los PGE en más de un 31%, encontramos las reducciones presupuestarias en algunas de las necesidades más básicas, como protección del desempleo, que baja un 6´6% respecto del año anterior, o acceso a la vivienda, que baja un 20,6%, o cultura, que baja un 0.7 % respecto al pasado ejercicio, o políticas de comercio y PYMEs, que baja un 11%, o infraestructuras, que también bajan cerca del 11%, sin contar, como explica Infolibre, con que los “ligeros” aumentos en pensiones (0´25%) harán perder poder adquisitivo a los ancianos en un 3,75%, o que la ínfima recuperación del presupuesto de dependencia no supone sino recuperar el 10% de lo recortado anteriormente, por poner algunos ejemplos esclarecedores.

Podríamos ahondar mucho más en los ejemplos, como para indicar que el coste del despilfarro militar español es abrumador, o que las políticas que permiten la exención de impuestos y tasas municipales a las instalaciones de defensa, (incluidas las que no son acuartelamientos, ni tienen un uso para la defensa, como son los campos de golf, espacios recreativos, cantinas, etc.) implican que somos los ciudadanos quienes pagamos su uso del espacio urbano, o la insostenible situación en que mantienen vedados al disfrute común espacios naturales “de su propiedad”, o el tremendo coste social de la militarización social, sin olvidar las subvenciones que las administraciones realizan a la industria militar.

Por otra parte, la comprobación del escaso apoyo que ofrece en la actualidad España a la Ayuda al desarrollo y a la lucha contra la pobreza, por debajo del 0´12 del PIB, ofrece otro elemento de juicio más del papel del militarismo en nuestra política.

Es, una vez más, la comprobación del tremendo impacto social y económico de mantener el sistema de defensa pactado por los gobiernos, mucho más allá del 2% del PIB. Un escándalo.

¿Y el gasto militar europeo?

La zona Euro de Europa tiene un PIB de 10.740.911 M€ en 2016, lo que pér cápita supone 31.600€. Según estos datos, la inversión del 2% de su PIB en defensa implicaría destinar a la misma 214.818,22 millones de euros. El PIB de toda la UE, según Eurostat, llegaría a 12,967.811 M€. y per cápita 25.500 €, es decir, su 2% equivale a 259.356 M€.

No existen coincidencias entre los países de la eurozona y la UE, ni entre estos y los de la OTAN (faltarían Irlanda, Chipre Austria y Malta que no forman parte de la Eurozona ni de la OTAN) pero los datos son significativos para sostener que el 2% del PIB de los países europeos de la OTAN no puede superar los 259.356 M€ que implica el conjunto de todos los países de la UEm donde se incluyen otros que no son de la OTAN.

Pues bien, de la lectura de los datos del SIPRI, ofrecidos por el Banco Mundial como fiables para 2015 (que a su vez no dispone de cifras de gasto militar de Eslovaquia e Islandia) podemos comprobar, conforme al cuadro siguiente, que el gasto militar conjunto de estos países (sin contar más que con lo que calcula el SIPRI, como vemos, en el caso de España, muy por debajo de lo que supone su gasto militar real) sería de 360.690 M$, equivalentes a 322.913 M€, por encima de ese 2% del PIB de la UE. Si a esta cantidad le sumamos el gasto militar de Turquía, la cifra que moviliza, sin contar con EEUU y Canadá, el militarismo occidental es abrumadora y escandalosa.

País Presupuesto de defensa según el SIPRI (millones de dólares)
Albania 16.671
Alemania 35.517
Bélgica 3.758
Bulgaria 1.116
Croacia 5.179
Dinamarca 23.296
Eslovaquia
Eslovenia 367
España 12.716
Estonia 412
Francia 45.855
Grecia 4.582
Hungría 286
Islandia
Italia 21.494
Letonia 412
Lituania 425
Luxemburgo 273
Montenegro 58
Noruega 47.550
Países Bajos 8.000
Polonia 39.428
Portugal 3.322
Reino Unido 36.296
República Checa 43.738
Rumanía 9.939
Total 360.690
Turquía 41.546
Total + Turquía 402.236

Podemos arrojar otras cifras igualmente escandalosas respecto al militarismo europeo, como, por ejemplo:

  •           Que la suma del coste de la violencia de los países de Europa que forman parte de la OTAN es de 996.189 M$, correspondientes a 892.402 M€, una cifra astronómica
País Coste de la Violencia según el Indice Global de Paz (millones de dólares)
Albania 1.113
Alemania 171.144
Bélgica 23.078
Bulgaria 4.411
Croacia 3.556
Dinamarca 7.638
Eslovaquia 4.480
Eslovenia 1.868
España 39.051
Estonia 1.608
Francia 112.959
Grecia 13.232
Hungría 5.547
Islandia 242
Italia 67.268
Letonia 1.815
Lituania 2.735
Luxemburgo
Montenegro 691
Noruega 9.517
Países Bajos 28.045
Polonia 32.204
Portugal 11.428
Reino Unido 139.883
República Checa 10.272
Rumanía 12.404
Total 996.189
Turquía 94.007
Total + Turquía 1.090.196

 

  • Con arreglo a las cifras que ofrecimos en nuestro estudio “¿Ejército europeo?” , Europa cuenta con más de 6.300.000 personas movilizables y entrenadas en caso de conflicto, así como con un amplio dispositivo militar común en la UE.
  • Europa desarrolla por su cuenta múltiples misiones militares propias y en colaboración con al OTAN
  • El Complejo Militar industrial europeo, con la suma de sus empresas, factura al año más de 140.000 millones de euros y es de los más potentes del planeta.
  • Cuenta con una Agencia europea de Defensa plenamente operativa y que moviliza miles de millones de euros.
  • Recientemente se ha constituido, por acuerdo de sus presidentes de gobierno, un gran fondo europeo para gasto militar que movilizará 5.000 millones de euros en 2017, 25 millones anuales entre 2018 a 2019 y unos 500 anuales a partir de 2020.

Podríamos hacer comparaciones de esta abrumadora realidad con la más exigua del dinero destinado a la cohesión, a la persecución de los objetivos del milenio o a ayuda internacional al desarrollo (AOD). Durante el sexenio 2014 a 2020 el Parlamento Europeo aprobó que el presupuesto comunitario destinada a AOD la cantidad de 51.419 millones de €, una pizca comparado con lo que destinan los países europeos a gasto militar año tras año.

Hablar de defensa con estos datos nos parece un error. Asistimos a la consolidación del militarismo que agrede a las sociedades, detrae sus recursos, las empobrece, erosiona sus derechos e impone, en el mundo global, la lógica de la violencia y la dominación y una geopolítica inadmisible. Para eso es para lo que EE.UU quiere un gasto militar abrumador. Para eso, para garantizar, con sus socios, su hegemonía, para hacer negocio de la guerra, de la paz, de la venta de armas.

Por eso nos impone pagar sus guerras y pide a nuestras élites extractivas el suficiente apoyo para que lo hagamos sin rechistar y bajo el chantaje de un miedo a la reacción vengativa de los que aspiran a convertirse en tribunos de los vapuleados por estas políticas.

Son las malas políticas de occidente las que originan la actual situación de crisis, pero esta no revertirá mientras ahondemos en la torpeza y no en la lucha contra la inseguridad humana y la violencia estructural.

¿Seguiremos pagando a tan alto precio la seguridad de los intereses de los de arriba como si fueran los nuestros?

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La apuesta antimilitarista como prioridad en la lucha ecologista

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Por Manuel Calavera

Fuente: La Tarcoteca

Por medio de este blog hemos tenido acceso a un artículo (en inglés) titulado “Environmentalists Are Ignoring the Elephant In the Room: U.S. Military Is the Worlds Largest Polluter” y publicado en WashingtonsBlog, que explica por qué es esencial a la apuesta ecologista el enfoque antimilitarista y la lucha contra los ejércitos como uno de los primeros agentes contaminantes y promotores del desastre ecológico en que vivimos.

Con cita de diversos medios más o menos oficiales, el artículo explica que los ejércitos y la industria bélica son las industrias más contaminantes del planeta y que pugnan cada vez más por un control “sucio” de los recursos y materias primas.

Por poner un ejemplo, cita fuentes de Newsweek en un reportaje de Alexander Nazaryan de 17 de julio de 2014 titulado “The US Department of Defense Is One of the World’s Biggest Polluters”, publicado en Newsweek, que se refieren a EEUU y que nos puede ofrecer una idea del devastador efecto del militarismo sobre el medio ambiente:

El Departamento de Defensa de EE.UU. es uno de los peores contaminadores del mundo. Su huella empequeñece a la de cualquier corporación: 4.127 instalaciones repartidas en 19 millones de acres de suelo americano [unos 76.900 Km2]. Maureen Sullivan, que dirige los programas ambientales del Pentágono, dice que su oficina se encarga de 39.000 zonas contaminadas.

Camp Lejeune es una de los 141 zonas contaminados financiado por el Superfondo del Departamento de Medioambiente, que han sido clasificadas para recibir subsidios especiales de limpieza del gobierno federal. Esos sitios son aproximadamente el 10% de todos los sitios Superfund (sitios especialmente contaminados) de Estados Unidos, lo que indica que fácilmente contamina más que cualquier otro. Si ampliamos la definición más allá de las instalaciones del Pentágono, cerca de 900 de los 1.200 o más sitios Superfund en América son instalaciones militares abandonadas o sitios que de otro modo apoyan necesidades militares.

Otro articulo de Emerson Urry, de 15 de febrero de 2016, publicado con el nombre de “The Department of Defense Is the Third Largest Polluter of US Waterways” en Truth-Out, afirma que

el ejército de EEUU es el tercer mayor contaminador de las vías navegables de EEUU

Y en The Washington Post, publicado el 20 de mayo pasado por Cralg Whitlock y Bob Woodward con el nombre de “At the Pentagon, overpriced fuel sparks allegations — and denials — of a slush fund“, se nos explica el tremendo consumo de combustible del ejército estadounidense,el primer consumidor del mundo y aporta una terrorífica gráfica al respecto

 

Según este artículo

El Departamento de Defensa es el mayor consumidor individual de combustible en el mundo. Cada año compra cerca de 100 millones de barriles de petróleo refinado para sus aviones, buques de guerra, tanques y otras máquinas. El pentágono ha acumulado un superávit de $ 6 billon desde 2010 por sobrecompra de las fuerzas armadas de combustible

En Diciembre de 2009, Sara Flounders, en “Winner of Project Consored top 25 articles for 2009 – 2010 news stories: Pentagon’s role in global catastrophe“, del International Action Center, reflexiona

El hecho de que el ejército estadounidense sea una de las mayores fuentes mundiales de C02 es un secreto abierto del que nadie se está ocupando. Si el C02 provoca el calentamiento y el ejército es uno de los mayores productores de C02, entonces cualquier conversación sobre el cambio climático que no incluya a los militares no es más que aire caliente

También Ban Ki Moon, en 2014 (por aquel entonces era Secretario General de la ONU)  afirma en  el texto “Wats´s the environmental impact of modern war?” publicado en The Guardian que

El medio ambiente ha sido durante mucho tiempo una silenciosa víctima de la guerra y el conflicto armado. Desde la contaminación de la tierra y la destrucción de los bosques hasta el saqueo de los recursos naturales y el colapso de los sistemas de gestión, las consecuencias ambientales de la guerra suelen ser generalizadas y devastadoras.

Podríamos extender las citas, los estudios y los aspectos relacionados con la seguridad ecológica que los ejércitos, su actividad, sus objetivos de dominación, destruyen constantemente. Sería redundar en una idea que, a pesar de ser obvia, no es operativa. No sirve para mover ni un milímetro las agendas políticas y las propuestas a favor de un planeta más sano y sostenible.

Es curioso. El primer contaminante mundial, el primer causante del desastre ecológico, el pilar a su vez que garantiza con el uso de la guerra o la amenaza de hacerla, el escenario de dominación-depredación que padecemos, no aparece en los tratados sobre el clima.

La actividad militar, tan depredadora, no sólo no está prohibida, sino que, por si faltara algo, está exenta de cualquier compromiso climático y de cualquier mirada crítica.

Y es más curioso aún comprobar como el discurso oficial de los centros de estudio, de los centros bienpensantes e incluso de los principales lobbys pro-ecológicos del planeta no introduzcan en su agenda de prioridades acabar con el militarismo, frenar la actividad militar, impedir su efecto contaminador, evitar la guerra y su preparación.

Es muy curiosa la desconexión de un sector muy importante del ecologismo con la lucha antimilitarista.

Contamos con un claro mapa que señala uno de los principales focos del mal está en los ejércitos y la actividad bélica, pero miramos para otro lado procurando evitar roces con el potente lobby militar y de las industrias de la guerra.

Muy,  pero que muy sospechoso.

El ejército y el militarismo odian la ecología y abominan de un planeta sostenible, pero se valen de una propagandística difusión de una ecología ad hoc que sirve a sus intereses y presionan para que cualquier compromiso climático los deje fuera de limitaciones y reglas de juego.

Con razón el presidente promilitarista de EE.UU. sirve a esta coherencia y mientras aumenta el presupuesto militar y redefine la política exterior imperial para vencer en cualquier guerra y ante cualquiera que se les cruce, reduce a la nada cualquier compromiso climático. Es de suyo.

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