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Peticiones en San Fernando para que Defensa desafecte el campo de tiro de Camposoto en beneficio de la población

Imagen de José M. Ruibérriz

Fuente:  Diario de Cádiz.

Parece que tras mucho tiempo y paciencia comienzan a aparecer iniciativas antimilitaristas en Cádiz.  Ahora la Plataforma 3R, de San Fernando, ha reivindicado a Cospedal que desafecte el campo de tiro de Camposoto. Y …

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha elevado la petición de Plataforma 3R para que desafecte el campo de tiro de Camposoto a la Dirección General de Patrimonio del Estado del Ministerio de Hacienda y Función Pública.

La sorprendente iniciativa ha sido muy bien recibido por 3R:

Plataforma 3R explica ahora que ha recibido notificación, a través de la Subsecretaría de Defensa, de que la petición realizada ha sido elevada a la Dirección General de Patrimonio del Estado del Ministerio de Hacienda y Función Pública. Se trata, a su juicio, de una buena noticia “no solo porque ha sido admitido a trámite la petición, sino porque se abre la posibilidad de que pudiéramos estar en la antesala del desarrollo civil de las bondades turísticas, económicas, medioambientales y sociales de esta mítica playa”.

Las razones de la Plataforma 3R para su solicitud son, entre otras:

La formación considera que el uso civil de este espacio en la zona de la playa isleña permitiría su desarrollo turístico y por ende la creación de empleo y riqueza. 3R ponía de manifiesto que esta medida vendría a paliar la situación socioeconómica de la ciudad.

La formación solicita un esfuerzo a Cospedal para que tuviera este gesto con San Fernando; y apelaba para ello a los servicios prestados a la Nación por parte de esta ciudad, “durante centurias, con la presencia en nuestro término municipal de Unidades de Infantería de Marina, del Ejército de Tierra y de la Marina de Guerra Española”.

Algo más de información sobre el partido Plataforma 3R en este enlace.

Esta iniciativa no es nueva pues en 2014 el Grupo Municipal de Izquierda Unida

ha presentado una moción para su debate en el próximo Pleno ordinario del mes de marzo, en la que se pide instar al Ministerio de Defensa a la clausura del Campo de Tiro situado junto a la Playa de Camposoto y al traslado de las actividades que allí se realizan a una instalación más adecuada.

Además también se pide a Defensa la desafección de los terrenos afectados, su limpieza y la recuperación ambiental para que pueda ser utilizado para actividades compatibles con la normativa del Parque Natural Bahía de Cádiz.

Se trata de una instalación dedicada a campo de tiro, de pistola y subfusil, que Defensa posee en la zona de Camposoto, junto al pozo Alcudia, pegado a la carretera de la Batería de la Ardila, y muy cercano a los esteros del Río Arillo, a la carretera de acceso a la playa, y a una zona muy utilizada como aparcamiento en época estival.

Aunque dicho terreno se encuentra vallado y señalizado como campo de tiro, “consideramos que los ejercicios de tiro tienen una alta la peligrosidad. Aunque en momentos de maniobras y prácticas se acordone la zona, el entorno no esta exento de riesgo”.

“Desde IU no vemos ni conveniente ni necesaria la permanencia de dicha instalación, fuera de los límites del acuartelamiento, ya que no posee los suficientes controles y vigilancia. Hemos podido comprobar como algunos ciudadanos saltan las vallas para buscar restos de balas o casquillos, con la posible intención de llevarse un recuerdo o ganar algún dinero en las chatarrerías”.

Desde el punto de vista medioambiental, turístico, deportivo, o simplemente para el paseo, “no se comprende” la permanencia de dicho campo de maniobras y prácticas de tiro dentro de los límites del  Parque Natural Bahía de Cádiz, y en una zona muy frecuentada, sobre todo en los meses estivales.

“Además sabemos de la existencia de otro polígono de tiro, situado en los terrenos de la Ciudad de San Carlos (camino de La Clica), en donde las tropas de la Armada realizan sus prácticas, en mejores condiciones de seguridad, lo que hace aún más incomprensible el mantenimiento de la instalación de Camposoto”, dice IU.

Este traslado permitiría desarrollar en esa zona la moción presentada por IU en el pleno del 26 de abril de 2013, para la adecuación de una Red de Corredores Verdes en el perímetro exterior de nuestra ciudad, que fue aprobada por unanimidad, aunque de momento apenas se ha iniciado su cumplimiento. Creemos que es un buen momento para impulsar y poner en valor toda la capacidad medioambiental que el Parque Natural genera en nuestro municipio. También facilitaría la introducción de mejoras en los accesos a la playa de Camposoto, que según parece está en las intenciones del Ayuntamiento.

“La playa no solo posee un valor turístico-recreativo de cara a la temporada de verano. Debe ser un lugar accesible y utilizable por los ciudadanos durante todo el año, pero siempre con el máximo respeto medioambiental”.

La formación de izquierda asegura que la clausura de dicho campo de tiro es “una necesidad, que traerá beneficios a nuestra ciudad”, máxime teniendo en cuenta que las actuales prácticas se pueden seguir desarrollando en el otro campo de tiro que Defensa tiene, donde además esas actividades se harían en mejores condiciones de seguridad.

Una vez liberados los terrenos, y tras la imprescindible limpieza y recuperación ambiental, se deberán dedicar a usos compatibles con las determinaciones del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural, y como área recreativa o de descanso junto a los accesos a la playa. “Nunca para usos que conlleven hormigón o asfalto”.

Penosamente, en enero de 2017 se informaba que Defensa:

Las pretensiones municipales de conseguir la liberación de los dos kilómetros de la playa de Camposoto que siguen en manos militares se han dado de bruces con unas tajantes declaraciones de Defensa que ayer se encargó de airear Ciudadanos (C’s) a través del diputado isleño Javier Cano.

El Ministerio no se plantea ni por asomo prescindir del campo de tiro en superficie que existe junto a la playa alegando que es frecuentemente utilizado por las unidades del Ejército de Tierra que se asientan en el acuartelamiento de Camposoto para su adiestramiento militar, lo que de entrada cierra la puerta a cualquier posibilidad en este sentido.

Los cinco kilómetros de playa que ahora se pueden usar con libertad por el público se lograron por medio de luchas noviolentas protagonizadas por la gente de la zona y surfistas. Nos lo cuentan en este otro enlace, donde también se puede ver que el movimiento por la desmilitarización completa de la playa tiene muchos más apoyos sociales y políticos, incluidos el PSOE.

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¿Ciudades libres de militarismo? Un reto para el nuevo curso

Fuente: Xarxanet.org

Nos ha sorprendido y esperanzado la iniciativa del pleno municipal de Sant Cugat, declarándose municipio libre de industria militar.

¿Es posible que un municipio adopte políticas de paz basadas en la idea de desmilitarización y de promoción activa de la paz con contenidos, o se deben conformar con buenas palabras y tópicos?  Parece que el ejemplo de Sant Cugat está destinado a confrontar la palabrería, la bisoñez y el cálculo que en otros lugares son moneda común.

Que sepamos es la primera vez que un municipio asume un compromiso por la paz tan evidente y necesario.

La iniciativa ha sido impulsada por el Centre Delàs d’Estudis per la Pau y ha contado con el voto favorable de todos los grupos de la corporación menos el PP, algo por otra parte (el temita del PP) que casi no causa sorpresa, sino pena.

Mucho hay que agradecer a los compañeros del Centre Delàs esta iniciativa ¡y que no decaiga!

Conforme a lo acordado, en Sant Cugat se tendrá en cuenta, a la hora de sacar a concurso cualquier servicio municipal, la historia de las empresas licitadodoras y, sobre todo, si tienen vinculación con la industria militar, lo cual es una manera de premiar la ética y de castigar a las empresas colaboracionistas con la guerra y la propagación de la plaga del armamentismo.

Dice Jordi Calvó, del Centre Delàs d’Estudis per la Pau (y que nos perdone por nuestra traducción) que

La idea, …, es exigir a las compañías más transparencia, abrir el debate y evitar que este tipo de empresas puedan trabajar sin fiscalización y sin trabas.

Alguien podría decir que la declaración es cosmética, pues en Sant Cugat, que se sepa, no opera ninguna industria militar, pero no es así del todo. Por ejemplo, existe una banca armada, que financia las inversiones de las industrias militares y que bien puede verse afectada por tal declaración de incompatibilidad con prestar servicios al municipio. También hay otro tipo de empresas, radicadas en cualquier otro lugar y no necesariamente en Sant Cugat, que pretendan “concursar” a servicios en Sant Cugat y que se puedan ver afectadas por su historial manchado de armamentismo.

Por poner un ejemplo, en 2008 (no sabemos si existe otro más actualizado) el Centre  Delàs publicó un catálogo de empresas catalanas que tenían relación con la industria militar que merece la pena no perder de vista. A ellas se pueden sumar otras que prestan normalmente servicios a diversas administraciones en cuestiones relacionadas con el tratamiento de información, la seguridad o proyectos de eficiencia energética, por ejemplo, como es el caso de INDRA (de innegable producción y vinculación militar). De la propia INDRA, por ejemplo, sabemos que en 2010 al menos participaba con el Ayuntamiento de Sant Cugat y Fenosa (otra empresa con ciertas sospechas) de colaboracionismo militarista) en un proyecto de eficiencia energética.

Nosotros, por nuestra parte, ya editamos hace un tiempo un documento sobre la extensión del militarismo más allá del ámbito estatal, en las comunidades autónomas, ciudades y pueblos, en el que advertíamos de la enorme extensión del militarismo y la afectación a la vida ciudadana (desde exenciones al pago de impuestos y tasas a la imposición cultural de la idea de las glorias militares y su parafernalia, pasando por la colaboración con la industria militar, etc.) y proponiendo ejemplos y alternativas desde las que era posible desmilitarizar gradualmente las ciudades y nuestras vidas.

Lograr más ciudades que se declaren libres de la industria militar puede ser un paso adecuado y un buen ejemplo que nos sirva de test para verificar la coherencia de las proclamas de paz de las corporaciones locales y sus munícipes.

Como también podría serlo la exigencia municipal de que los ejércitos y las industrias militares paguen impuestos municipales sin excepción, o la de recargar estos impuestos y contribuciones con suplementos en función de su perjudicial papel social, de su impacto medioambiental o como medio de incentivar su reconversión a actividades socialmente útiles.

O la reclamación de reversión al bien común de los bienes y patrimonio (ingente en el caso español, donde el Ejército es el segundo terrateniente del estado) que el Ejército posee (lo que incluye parajes protegidos, islas, infinidad de inmuebles, etc.) y que podrían servir a un verdadero plan de choque ante el enorme problema social de falta de dotaciones necesarias y de vivienda convertida en un negocio especulativo.

O la revisión de los callejeros municipales para sacar de ellos toda la versión militarista y nefasta de nuestra historia.

O de prohibición de exhibiciones militares (hace pocos días en Gijón, un poco antes en Guadalajara,…) en su territorio.

O la lucha municipal, sobre todo en el ámbito rural, por quitarse el sambenito de la declaración de zona de interés para la defensa (lo que condiciona desde el derecho de paso a los usos que se pueden dar al terreno, entre otros efectos, supeditados a la autorización militar) y la dependencia del monocultivo militar.

O de lucha contra los campos de tiro e instalaciones militares en los territorios municipales.

O una política de solidaridad con los resistentes y refugiados de las guerras, de apoyo a sus redes, de impulso de sus iniciativas noviolentas y de lucha contra las causas culturales y estructurales de éstas.

O la promoción de una verdadera política de paz, entendida como política pública municipal transversal y de mirada amplia y ambiciosa.

O tantas otras iniciativas que, sin duda, obligarían a un cambio radical y desde abajo de nuestra política y a una reapropiación por parte de la ciudadanía y sus administraciones más cercanas de la política que busca la seguridad humana y la paz, hoy negadas por una unilateral visión negativa de la paz, convertida en política militar de defensa y secuestrada en manos de militares y políticos con intereses nada santos.

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El gasto militar español: mucho más que el 2% del PIB

Por Edicions La Veu del País

Aunque nos venden como novedad el acuerdo adoptado por nuestros gobernantes para que los países europeos de la OTAN alcancen el 2% de su PIB en gasto militar, es un acuerdo que ya habían tomado en la Cumbre de Cardiff (Gales) de la OTAN, en  septiembre de 2014 (mucho antes de que Trump llegara a la presidencia de EEUU).

Que EE.UU tiene interés en este incremento del gasto militar en apoyo de sus políticas es evidente. Ellos no quieren pagarse por sí mismos su propia “defensa” y necesitan repartir sus costes. No hay más que oír a su tremulante presidente para darse cuenta de ello.

En la Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN de mayo de 2017, y tras la machacona insistencia de Donald, los demás expresaron su compromiso de superar dicho porcentaje en 2024, algo que ya habían decidido antes, pero ahora con la novedad de asociar a este esfuerzo la “necesidad” de luchar contra el Estado Islámico, el nuevo enemigo ad hoc que se ha fabricado el militarismo agresivo occidental para autojustificarse ante las cada vez más desinformadas y atemorizadas sociedades.

La portavoz de la Alianza, Oana Lungescu, pudo anunciar a su término ufana en Twitter que “los líderes de la OTAN han adoptado planes para combatir el terrorismo y mejorar el reparto de cargas

1.- El caso de España

El caso de España no creemos que sea una excepción, pero nos sirve muy bien para ejemplificar el paso al frente de la creciente militarización occidental, que necesita justificarse ante sus desorientadas sociedades con el anuncio de que hay que aceptar un mayor gasto militar como en el refrán de las lentejas, y resignarse a perder libertades para gozar de más seguridad, como dice chuscamente nuestra Ministra del ramo.

España, a la hora de consignar su gasto militar, es un despropósito, de forma que los datos oficiales discrepan entre sí en cuantificar el verdadero gasto militar existente.

  • Por una parte, contamos con el gasto presupuestado, es decir, el que reconocen los presupuestos generales del estado en las partidas del Ministerio de Defensa. Según este parámetro, para 2017 nuestro gasto militar será de 7.638´54 millones de euros, el 31,97 % de aumento respecto del de 2016, gracias a que otro organismo oficial, en Tribunal Constitucional, obligó el año pasado en una sentencia a considerar gasto militar los pagos extrapresupuestarios (y descontrolados) que Defensa hacía en verano por las compras de programas de armamento.

Con esta nueva cifra, que es la que España ofrece a la OTAN, sale ya un 1´1% del PIB, una cifra superior al 0,9% que la OTAN reconoce, haciendo uso de los datos proporcionados por España. Nos asignaba como tercer menor contribuyente de la alianza, según la oficial Agencia Europa Press, al lado de Luxemburgo y Bélgica, a los que, parece ser, no deseamos parecernos en nada.

  • Tenemos, además, el gasto militar que reconoce el propio Estado en los documentos que elabora de control del gasto público. Concretamente, contamos con las “liquidaciones del gasto” que publica la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), conforme a las cuales podemos observar cómo, año tras año, Defensa es el ministerio que gasta ¡mucho más! de lo que presupuesta. Según el Informe que elaboramos en febrero de 2017, referido al último informe de la IGAE (el de 2014), podemos observar cómo en el período 2003 a 2014 se ha gastado de más la cifra de 8.344,8 millones de euros, lo que representa una media de sobregasto del 14,14% sobre lo presupuestado para ese período. De modo que sobre lo que España proyecta en sus cuentas, al menos hemos de adicionar un resultado final de un 14.1% de aumento, si bien en los presupuestos elaborados por Rajoy en su tiempo de gobierno, esta nunca ha bajado del 30%.
  • Si acudimos a los datos que ofrece el SIPRI, el prestigioso Instituto para la Paz de Estocolmo, que tiene en cuenta los datos ofrecidos por los gobiernos con algunos ajustes, la cifra del gasto militar español se eleva otro peldaño. En 2016 España, según el SIRPI,  llegó a un gasto militar de 12.852 millones de euros, es decir, el 1,3% PIB, cifra próxima a la que nos ofrece el Banco Mundial, que también baraja datos oficiales y la consigna en 12.715,76 M€ para 2016.
  • Nosotros, siguiendo el criterio OTAN, hemos elaborado diversos informes que intentan desvelar el gasto militar oculto en otros ministerios y que no suele ser reconocido como tal, así como el impacto del pago de la deuda que este gasto genera y la propia proyección de los sobregastos que anualmente y de forma deliberada realiza defensa sobre lo presupuestado.

Ello nos ha permitido calcular, para este 2017, un gasto militar oculto de 3 de cada cuatro euros de gasto real, con una escandalosa cifra final de  33.762,40 millones de euros, un 3% del PIB, conforme al siguiente cuadro

Concepto Millones de euros
Gasto en el Ministerio de Defensa 7.638´54
Gasto oculto en otros ministerios y organismos 8.852´40
Gasto militar antes de deuda 16.490´83
Deuda 17.271´54
Total 33.762´40

Por tanto, el manido mantra de la flamante ministra de defensa y la prensa del régimen, de que tenemos que llegar al 2% del PIB en gasto militar para satisfacer a nuestros macabros socios, resulta que falsifica la realidad y no busca sino despistarnos, pues el 2% del PIB de dicho gasto ya lo superamos con creces.

Este hecho lo reconoce también el Ex JEMAD Julio Rodríguez en un reciente artículo publicado en Infolibre, donde aprovecha para exigir que haya transparencia en el gasto militar y la política de defensa y que la propia política de defensa forme parte del debate abierto y público.

2.- El PIB no lo es todo

Pero, al igual que en otros países, el PIB no es todo el coste que soporta la sociedad (de momento resignadamente) en el mantenimiento del entramado militarista.

Por ofrecer algunos ejemplos más del abrumador coste social de la defensa militar, consideremos los siguientes:

– El Coste de la violencia para España, según el Índice Global de Paz, referido a 2016, es de 39.051´95 millones de dólares (algo más de 26.000 millones de euros), con varios valores destacados en lo negativo por dicho índice, como son la exportación de armas (aprovechemos para decir que somos la sexta potencia exportadora del mundo, un verdadero peligro), la militarización, la conflictividad social, el personal destinado a seguridad y los conflictos exteriores en que se participa.

– El elevado número de operaciones en el exterior en que participamos. Actualmente 17 conflictos, y un total de 82 desde Felipe González a la fecha, 79 hasta 2016 y otros 3 nuevos en 2017, con más de 12.208,91 M€ gastados según datos propios sacados de comparecencias de la Ministra de Defensa Cospedal, declaraciones del SEDAF y respuestas del Portal de Transparencia del Gobierno a El Confidencial.

La participación española en las industrias militares: España es accionista único de varias industrias militares gravemente deficitarias, como es el caso de NAVANTIA, y de otras en las que participa merced al control que ejerce en su accionariado por las participaciones en estas del ejército a través del INTA y de la SEPI

– La pertenencia al entramado OTAN impone a España no sólo el pago de cuotas (que de forma poco comprensible se abonan desde el Ministerio de Asuntos Exteriores), compromisos de adquisición de material militar y participación en operaciones militares de injerencia militar, sino que condiciona el propio uso del territorio, como es el caso de la negativa de defensa a desmilitarizar Bardenas Reales y atender la reclamación social, por el valor estratégico del campo de tiro allí enclavado para el entrenamiento de los pilotos de la OTAN. Igualmente condiciona la seguridad de España al pasar a ser, merced a la política agresiva de esta organización, un verdadero enemigo para otros pueblos.

– Los platos rotos causados por la ineficacia y chapucería de nuestra industria militar puntera, con tan señalados desastres como el submarino S-80 y los aviones A400; chapuza que acaba redundando en sobrecostes y pagos desmesurados que el Estado asume sin rechistar porque nadie va a protestar.

– La existencia de varias Bases militares al servicio de la defensa occidental: es el caso de Morón, Rota, Bardenas Reales, Torrejón de Ardoz, Bétera, el entramado del “Escudo Antimisiles” … que nos pone en la punta del huracán y son un coste social inasumible.

La militarización del territorio,  condicionado en sus usos por leyes militares que imponen el prioritario interés de la defensa y que pueden afectar, sin más, al uso y disfrute del territorio que para los militares sea de interés, al tipo de cultivos o prácticas posibles en los mismos, o condicionar su venta, o incluso imponer la prohibición de su disfrute paisajístico o recreativo. Se da el caso de que los militares pueden hacer a su antojo maniobras, sin comunicarlo, en lugares tan emblemáticos como el Parque Nacional de Doñana.

La deuda militar generada por la adquisición de programas especiales de armamentos y que alcanza actualmente más de 30.000 millones de euros sin resolver, que lastran además nuestras cuentas públicas, y a la que ahora se quiere incrementar más aún con el nuevo ciclo inversor de armamentos con la adquisición de nuevos programas de defensa de los que los PGE de 2017 ya nos hablan y que ha detallado el SEDAF, Agustín Conde en comparecencia ante el Congreso de los Diputados (blindados 8×8, nuevas fragatas F-100, satélites militares, sistemas de mando y control, misiles y hasta los carísimos F35 que quiere la Armada).

La huella ecológica de la actividad militar, huella que pesa sobre todos nosotros, que provoca costes abrumadores que no se contabilizan como gasto.  De este coste ecológico hemos hablado más extenso en el informe sobre Gasto Militar 2016, páginas 40 a 47. Debemos destacar que nuestro ejército, en su actividad ordinaria, según fuentes oficiales, emite más de 150 tipos de residuos contaminantes, 120 de ellos muy peligrosos.

La pérdida e oportunidades vitales:  El viejo dilema “cañones o mantequilla” ejemplifica muy bien la correlación que existe entre las prioridades políticas ante las que se enfrenta el poder político. La relación entre gasto militar y necesidades humanas no es de complementariedad, como afirma la Ministra de Defensa, sino de exclusión mutua. Mayor gasto militar implica menor atención a las necesidades sociales.

Frente al aumento del presupuesto de defensa en los PGE en más de un 31%, encontramos las reducciones presupuestarias en algunas de las necesidades más básicas, como protección del desempleo, que baja un 6´6% respecto del año anterior, o acceso a la vivienda, que baja un 20,6%, o cultura, que baja un 0.7 % respecto al pasado ejercicio, o políticas de comercio y PYMEs, que baja un 11%, o infraestructuras, que también bajan cerca del 11%, sin contar, como explica Infolibre, con que los “ligeros” aumentos en pensiones (0´25%) harán perder poder adquisitivo a los ancianos en un 3,75%, o que la ínfima recuperación del presupuesto de dependencia no supone sino recuperar el 10% de lo recortado anteriormente, por poner algunos ejemplos esclarecedores.

Podríamos ahondar mucho más en los ejemplos, como para indicar que el coste del despilfarro militar español es abrumador, o que las políticas que permiten la exención de impuestos y tasas municipales a las instalaciones de defensa, (incluidas las que no son acuartelamientos, ni tienen un uso para la defensa, como son los campos de golf, espacios recreativos, cantinas, etc.) implican que somos los ciudadanos quienes pagamos su uso del espacio urbano, o la insostenible situación en que mantienen vedados al disfrute común espacios naturales “de su propiedad”, o el tremendo coste social de la militarización social, sin olvidar las subvenciones que las administraciones realizan a la industria militar.

Por otra parte, la comprobación del escaso apoyo que ofrece en la actualidad España a la Ayuda al desarrollo y a la lucha contra la pobreza, por debajo del 0´12 del PIB, ofrece otro elemento de juicio más del papel del militarismo en nuestra política.

Es, una vez más, la comprobación del tremendo impacto social y económico de mantener el sistema de defensa pactado por los gobiernos, mucho más allá del 2% del PIB. Un escándalo.

¿Y el gasto militar europeo?

La zona Euro de Europa tiene un PIB de 10.740.911 M€ en 2016, lo que pér cápita supone 31.600€. Según estos datos, la inversión del 2% de su PIB en defensa implicaría destinar a la misma 214.818,22 millones de euros. El PIB de toda la UE, según Eurostat, llegaría a 12,967.811 M€. y per cápita 25.500 €, es decir, su 2% equivale a 259.356 M€.

No existen coincidencias entre los países de la eurozona y la UE, ni entre estos y los de la OTAN (faltarían Irlanda, Chipre Austria y Malta que no forman parte de la Eurozona ni de la OTAN) pero los datos son significativos para sostener que el 2% del PIB de los países europeos de la OTAN no puede superar los 259.356 M€ que implica el conjunto de todos los países de la UEm donde se incluyen otros que no son de la OTAN.

Pues bien, de la lectura de los datos del SIPRI, ofrecidos por el Banco Mundial como fiables para 2015 (que a su vez no dispone de cifras de gasto militar de Eslovaquia e Islandia) podemos comprobar, conforme al cuadro siguiente, que el gasto militar conjunto de estos países (sin contar más que con lo que calcula el SIPRI, como vemos, en el caso de España, muy por debajo de lo que supone su gasto militar real) sería de 360.690 M$, equivalentes a 322.913 M€, por encima de ese 2% del PIB de la UE. Si a esta cantidad le sumamos el gasto militar de Turquía, la cifra que moviliza, sin contar con EEUU y Canadá, el militarismo occidental es abrumadora y escandalosa.

País Presupuesto de defensa según el SIPRI (millones de dólares)
Albania 16.671
Alemania 35.517
Bélgica 3.758
Bulgaria 1.116
Croacia 5.179
Dinamarca 23.296
Eslovaquia
Eslovenia 367
España 12.716
Estonia 412
Francia 45.855
Grecia 4.582
Hungría 286
Islandia
Italia 21.494
Letonia 412
Lituania 425
Luxemburgo 273
Montenegro 58
Noruega 47.550
Países Bajos 8.000
Polonia 39.428
Portugal 3.322
Reino Unido 36.296
República Checa 43.738
Rumanía 9.939
Total 360.690
Turquía 41.546
Total + Turquía 402.236

Podemos arrojar otras cifras igualmente escandalosas respecto al militarismo europeo, como, por ejemplo:

  •           Que la suma del coste de la violencia de los países de Europa que forman parte de la OTAN es de 996.189 M$, correspondientes a 892.402 M€, una cifra astronómica
País Coste de la Violencia según el Indice Global de Paz (millones de dólares)
Albania 1.113
Alemania 171.144
Bélgica 23.078
Bulgaria 4.411
Croacia 3.556
Dinamarca 7.638
Eslovaquia 4.480
Eslovenia 1.868
España 39.051
Estonia 1.608
Francia 112.959
Grecia 13.232
Hungría 5.547
Islandia 242
Italia 67.268
Letonia 1.815
Lituania 2.735
Luxemburgo
Montenegro 691
Noruega 9.517
Países Bajos 28.045
Polonia 32.204
Portugal 11.428
Reino Unido 139.883
República Checa 10.272
Rumanía 12.404
Total 996.189
Turquía 94.007
Total + Turquía 1.090.196

 

  • Con arreglo a las cifras que ofrecimos en nuestro estudio “¿Ejército europeo?” , Europa cuenta con más de 6.300.000 personas movilizables y entrenadas en caso de conflicto, así como con un amplio dispositivo militar común en la UE.
  • Europa desarrolla por su cuenta múltiples misiones militares propias y en colaboración con al OTAN
  • El Complejo Militar industrial europeo, con la suma de sus empresas, factura al año más de 140.000 millones de euros y es de los más potentes del planeta.
  • Cuenta con una Agencia europea de Defensa plenamente operativa y que moviliza miles de millones de euros.
  • Recientemente se ha constituido, por acuerdo de sus presidentes de gobierno, un gran fondo europeo para gasto militar que movilizará 5.000 millones de euros en 2017, 25 millones anuales entre 2018 a 2019 y unos 500 anuales a partir de 2020.

Podríamos hacer comparaciones de esta abrumadora realidad con la más exigua del dinero destinado a la cohesión, a la persecución de los objetivos del milenio o a ayuda internacional al desarrollo (AOD). Durante el sexenio 2014 a 2020 el Parlamento Europeo aprobó que el presupuesto comunitario destinada a AOD la cantidad de 51.419 millones de €, una pizca comparado con lo que destinan los países europeos a gasto militar año tras año.

Hablar de defensa con estos datos nos parece un error. Asistimos a la consolidación del militarismo que agrede a las sociedades, detrae sus recursos, las empobrece, erosiona sus derechos e impone, en el mundo global, la lógica de la violencia y la dominación y una geopolítica inadmisible. Para eso es para lo que EE.UU quiere un gasto militar abrumador. Para eso, para garantizar, con sus socios, su hegemonía, para hacer negocio de la guerra, de la paz, de la venta de armas.

Por eso nos impone pagar sus guerras y pide a nuestras élites extractivas el suficiente apoyo para que lo hagamos sin rechistar y bajo el chantaje de un miedo a la reacción vengativa de los que aspiran a convertirse en tribunos de los vapuleados por estas políticas.

Son las malas políticas de occidente las que originan la actual situación de crisis, pero esta no revertirá mientras ahondemos en la torpeza y no en la lucha contra la inseguridad humana y la violencia estructural.

¿Seguiremos pagando a tan alto precio la seguridad de los intereses de los de arriba como si fueran los nuestros?

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La apuesta antimilitarista como prioridad en la lucha ecologista

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Por Manuel Calavera

Fuente: La Tarcoteca

Por medio de este blog hemos tenido acceso a un artículo (en inglés) titulado “Environmentalists Are Ignoring the Elephant In the Room: U.S. Military Is the Worlds Largest Polluter” y publicado en WashingtonsBlog, que explica por qué es esencial a la apuesta ecologista el enfoque antimilitarista y la lucha contra los ejércitos como uno de los primeros agentes contaminantes y promotores del desastre ecológico en que vivimos.

Con cita de diversos medios más o menos oficiales, el artículo explica que los ejércitos y la industria bélica son las industrias más contaminantes del planeta y que pugnan cada vez más por un control “sucio” de los recursos y materias primas.

Por poner un ejemplo, cita fuentes de Newsweek en un reportaje de Alexander Nazaryan de 17 de julio de 2014 titulado “The US Department of Defense Is One of the World’s Biggest Polluters”, publicado en Newsweek, que se refieren a EEUU y que nos puede ofrecer una idea del devastador efecto del militarismo sobre el medio ambiente:

El Departamento de Defensa de EE.UU. es uno de los peores contaminadores del mundo. Su huella empequeñece a la de cualquier corporación: 4.127 instalaciones repartidas en 19 millones de acres de suelo americano [unos 76.900 Km2]. Maureen Sullivan, que dirige los programas ambientales del Pentágono, dice que su oficina se encarga de 39.000 zonas contaminadas.

Camp Lejeune es una de los 141 zonas contaminados financiado por el Superfondo del Departamento de Medioambiente, que han sido clasificadas para recibir subsidios especiales de limpieza del gobierno federal. Esos sitios son aproximadamente el 10% de todos los sitios Superfund (sitios especialmente contaminados) de Estados Unidos, lo que indica que fácilmente contamina más que cualquier otro. Si ampliamos la definición más allá de las instalaciones del Pentágono, cerca de 900 de los 1.200 o más sitios Superfund en América son instalaciones militares abandonadas o sitios que de otro modo apoyan necesidades militares.

Otro articulo de Emerson Urry, de 15 de febrero de 2016, publicado con el nombre de “The Department of Defense Is the Third Largest Polluter of US Waterways” en Truth-Out, afirma que

el ejército de EEUU es el tercer mayor contaminador de las vías navegables de EEUU

Y en The Washington Post, publicado el 20 de mayo pasado por Cralg Whitlock y Bob Woodward con el nombre de “At the Pentagon, overpriced fuel sparks allegations — and denials — of a slush fund“, se nos explica el tremendo consumo de combustible del ejército estadounidense,el primer consumidor del mundo y aporta una terrorífica gráfica al respecto

 

Según este artículo

El Departamento de Defensa es el mayor consumidor individual de combustible en el mundo. Cada año compra cerca de 100 millones de barriles de petróleo refinado para sus aviones, buques de guerra, tanques y otras máquinas. El pentágono ha acumulado un superávit de $ 6 billon desde 2010 por sobrecompra de las fuerzas armadas de combustible

En Diciembre de 2009, Sara Flounders, en “Winner of Project Consored top 25 articles for 2009 – 2010 news stories: Pentagon’s role in global catastrophe“, del International Action Center, reflexiona

El hecho de que el ejército estadounidense sea una de las mayores fuentes mundiales de C02 es un secreto abierto del que nadie se está ocupando. Si el C02 provoca el calentamiento y el ejército es uno de los mayores productores de C02, entonces cualquier conversación sobre el cambio climático que no incluya a los militares no es más que aire caliente

También Ban Ki Moon, en 2014 (por aquel entonces era Secretario General de la ONU)  afirma en  el texto “Wats´s the environmental impact of modern war?” publicado en The Guardian que

El medio ambiente ha sido durante mucho tiempo una silenciosa víctima de la guerra y el conflicto armado. Desde la contaminación de la tierra y la destrucción de los bosques hasta el saqueo de los recursos naturales y el colapso de los sistemas de gestión, las consecuencias ambientales de la guerra suelen ser generalizadas y devastadoras.

Podríamos extender las citas, los estudios y los aspectos relacionados con la seguridad ecológica que los ejércitos, su actividad, sus objetivos de dominación, destruyen constantemente. Sería redundar en una idea que, a pesar de ser obvia, no es operativa. No sirve para mover ni un milímetro las agendas políticas y las propuestas a favor de un planeta más sano y sostenible.

Es curioso. El primer contaminante mundial, el primer causante del desastre ecológico, el pilar a su vez que garantiza con el uso de la guerra o la amenaza de hacerla, el escenario de dominación-depredación que padecemos, no aparece en los tratados sobre el clima.

La actividad militar, tan depredadora, no sólo no está prohibida, sino que, por si faltara algo, está exenta de cualquier compromiso climático y de cualquier mirada crítica.

Y es más curioso aún comprobar como el discurso oficial de los centros de estudio, de los centros bienpensantes e incluso de los principales lobbys pro-ecológicos del planeta no introduzcan en su agenda de prioridades acabar con el militarismo, frenar la actividad militar, impedir su efecto contaminador, evitar la guerra y su preparación.

Es muy curiosa la desconexión de un sector muy importante del ecologismo con la lucha antimilitarista.

Contamos con un claro mapa que señala uno de los principales focos del mal está en los ejércitos y la actividad bélica, pero miramos para otro lado procurando evitar roces con el potente lobby militar y de las industrias de la guerra.

Muy,  pero que muy sospechoso.

El ejército y el militarismo odian la ecología y abominan de un planeta sostenible, pero se valen de una propagandística difusión de una ecología ad hoc que sirve a sus intereses y presionan para que cualquier compromiso climático los deje fuera de limitaciones y reglas de juego.

Con razón el presidente promilitarista de EE.UU. sirve a esta coherencia y mientras aumenta el presupuesto militar y redefine la política exterior imperial para vencer en cualquier guerra y ante cualquiera que se les cruce, reduce a la nada cualquier compromiso climático. Es de suyo.

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Otro incendio militar

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Julio César Cerletti García

Fuente: EP Andalucía

Hay titulares de noticias que dejan en muy mal lugar a su redactor, como es el caso del que refiere EP Andalucía, que de aséptico y equidistante, acaba siendo cómico y deja la simpleza acrítica de quien lo publica a la altura del barro.

Controlado el incendio forestal en Sierra Alhamilla, que solo ha afectado a suelo militar“. Pásmense.

¿Podría haberse titulado “Nuevo incendio de un campo militar“, por ejemplo, o “otra vez los militares achicharran el campo”?

Sí, pero sería cargar las tintas sobre los militares, poner el foco de atención sobre la actividad militar, decir que de nuevo otro incendio de las instalaciones militares, otra muestra del peligro de la actividad militar, etcétera.

Y eso es lo que pretende, parece ser, ocultar el informante en su sesgada información.

Al parecer, el incendio “forestal” se produjo el martes en los terrenos militares de la sierra Alhamilla, anexa a la base “Álvarez de Sotomayor”, en Almería, uno de los principales campos militares de Andalucía y al servicio, en este caso, de la Legión.

Inicialmente, ante el incendio en el campo de maniobras anexo a la base (zona donde hay que recordar que está vetado el paso de civiles, lo cual es muy indiciario de cómo se produce el incendio) acudieron 47 bomberos forestales, probablemente del pueblo de Viator o de cualquier otro de los circundantes, no lo dice la noticia, que se limita a decir que eran miembros del INFOCA (el Plan de Actuación en incendios forestales de la Junta de Andalucía).

La UME, que inicialmente no acudió al desaguisado (porque la UME, como hemos denunciado alguna que otra vez, solo acude a los sitios cuando hay que hacerse una foto o cuando las cosas ya están solventadas o casi) fue la encargada de certificar la “extinción” del incendio, dice la noticia.

Resta decir que el campo de tiro, donde el incendio al parecer ha ocurrido, es utilizado para lanzar bombas, lo cual incrementa el peligro del incendio.

Una vez más, asistimos a un ejemplo (uno entre muchos) del peligro de lo militar para nuestras vidas. Eso sí, nos informan de ello de forma tal que parece que les debemos agradecimiento por ponernos en tan severo riesgo.

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Convenios del Ministerio de Defensa y la Junta de Andalucía para el cuidado de especies protegidas

Ibis+chauve+-+Geronticus+eremita+-+Malalodja+-+SWAZILAND

Agustín Povedano

Fuente: BOE

El BOE no para de darnos sorpresas inquietantes. Nos disponemos, como Proust con su famosa magdalena, a deleitar su árida lectura cuando nos sobresaltan algunas de sus farragosas explicaciones más desagradables.

¿Adivinan cómo pretende la Junta de Andalucía cuidar el Águila Imperial Ibérica (para los finolis “Águila adalberti”), maltrecha ella y necesitada de protección especial a pesar de su porte magnífico y de su historia milenaria?

Pues muy fácil, conveniando con el ejército para que la cuide en su gran territorio de uso exclusivo en Jerez de la Frontera (Cádiz); según refiere el BOE de 2 de mayo de 2017.

Se nos antoja que más bien debiera cuidarse el águila imperial de ejércitos y políticos que dejarse cuidar por ellos y sus intrigas, pero eso es harina de otro costal.

Dice el acuerdo del susanismo castizo y la castiza Dolores, que el ejército, dueño de los parajes de  Cortijo de Vicos, Garrapilos y las Marismillas, todos ellos en Jerez (entre paréntesis, los usa para que pasten sus potrencos de la cría caballar) y que los cuida con un esmero medioambiental que pasma.

Y dice además que dichos terrenos (que por cierto no pueden disfrutar los restantes mortales porque su declaración de zona  de interés para la defensa se lo impide) “ reúnen por su ubicación, características ecológicas y protección, excelentes condiciones para la conservación del águila Imperial

El convenio pone de cuenta de la Junta el compromiso de

desarrollar en los terrenos del Ministerio de Defensa relacionados en la cláusula primera actuaciones para el seguimiento, conservación y recuperación del águila imperial.

Igualmente se compromete a que todas las publicaciones, material de difusión, comunicados e información que elabore y divulgue al amparo del presente Convenio se hará siempre constar la colaboración del Ministerio de Defensa y en caso de que se trate de material o comunicaciones impresas se hará constar el anagrama identificativo del citado Departamento Ministerial.

La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía permitirá que el Ministerio de Defensa en sus publicaciones y comunicaciones de carácter divulgativo pueda difundir libremente las actividades que se están realizando así como hacer referencia a su participación como entidad colaboradora.

A cambio de tal colaboración, el Ministerio de Defensa recibe una gratuita propaganda de su enorme labor social y además se compromete a

a) Permitir el acceso del personal designado por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía a los terrenos mencionados en la cláusula primera.

b) Dar, siempre que le sea posible, el apoyo logístico acordado por las partes para el desarrollo del Proyecto de Conservación del Águila Imperial

En fin, recibe mucho a cambio de nada. Pero no es lo más grave.

Lo más grave es que para defender al águila imperial, como se ve, no necesitamos entidades civiles, ornitológicas, ecologistas, o incluso dando a los terrenos que acapara defensa porque sí un uso alternativo y social, sino llegar a acuerdo con los militares, que en definitiva van, pasito a pasito, inundando de su enfoque militar todos los escenarios sociales

¿Que lo que queremos cuidar es otra especie en peligro, pongamos por caso, el ibis eremita (Geronticus eremita),  que encima es feo a rabiar?  Pues tampoco hay problema, porque otro convenio de la Junta de Andalucía también publicado en el BOE , prescribe el cuidado del susodicho pájaro en terrenos del mismo ejército, que de patrimonio anda sobrado.

Esta vez en la Sierra del Retín, también de propiedad militar y uso exclusivo como campo de adiestramiento de la Armada, en Barbate, con idénticos compromisos.

También parece que la mejor opción de la Junta de Andalucía para proteger el ibis eremita, que es caprichoso y le ha dado por anidar al fragor de los cañonazos, es conveniar con el ejército, no tanto reivindicar el uso civil y civilizado de la sierra del Retín, o apoyar a los grupos ecologistas, que vaya usted a saber si no son suficientemente cualificados.

Y como no hay dos sin tres, ahora vamos a por una especie diferente: el camaleón (Chamaleo chamaleon), cuyo parecido con los políticos es tan obvio que nos vamos a ahorrar el chiste.

El pobre bicho también está maltrecho y, como no, hay que conveniar con el ejército para protegerlo, según un tercer convenio aparecido en el BOE.

Esta vez los agraciados son el Acuartelamiento de Camposoto y la Base Naval de Rota, donde el caprichoso tiene a bien pernoctar.

También el camaleón goza, como se ve, de la protección del ejército y del inquebrantable amor por España de Doña Susana.

Y es que la ecología, a pesar de pequeños detalles por los que pasaremos por alto, no se defiende mejor que con el ejército y sus ingentes y prohibidos terrenos.

No en balde, es lo que tiene ser el segundo terrateniente del Estado.

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España apoya a USA en la guerra de Siria

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Fuente:  El Diario.

La noticia no deja lugar a dudas:

Los dos buques desde los que Estados Unidos ha lanzado los misiles contra una base militar del Gobierno sirio, el USS Porter y el USS Ross, forman parte de la base naval de Rota (Cádiz), desde donde han salido para llevar a cabo el ataque.

Los dos destructores forman parte del escudo antimisiles de la OTAN. El Porter llegó a España en abril de 2015 y el Ross lo hizo en junio de 2014.

Aún así se insistirá en que España no participa en ningún conflicto armado, que nuestras tropas no están invadiendo otros países sino que las hemos proyectado a Misiones Internacionales de Paz.

Tampoco queda duda de que el escudo antimisiles no es el elemento exclusivamente defensivo que nos vendían, sino que se usa, también, o sobre todo, como un elemento ofensivo para la política estadounidense.

Es fácil deducir que el resto de las bases militares yankis también tienen carácter ofensivo y que los ejercicios que se hacen permanentemente en el polígono de tiro de Bardenas Reales sirven para entrenar estas intervenciones militares.

Es fácil deducir que somos co-agresores.  Aunque alardeamos que no somos enemigos de nadie, nuestras políticas nos van llevando, paso a paso, a conseguir que múltiples países nos consideren como uno de los enemigos a batir.

Es fácil deducir que Rota y todo el territorio español aumenta su riesgo de atentados terroristas en represalia por nuestra actuación militarista y seguidista del imperio yanki.

Resulta asombroso y turbador comprobar que ningún político español hará autocrítica ni asumirá las consecuencias.

Y todo porque la política de defensa es una política de Estado.  ¿Qué significa eso?  Pues que no se discute, que no se cambia, que no se cuestiona.

Da la casualidad de que esta política de Estado es también una política ranciamente de derechas y violenta, pero eso es sólo casualidad, nos dirán.

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Presentación pública de 2018 Bardenas Libres

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Por Manuel Fernandez

Acompañamos la invitación de 2018 Bardenas Libres para el acto de presentación pública de la campaña Bardenas Libres 2018.

El próximo 4 de marzo presentaremos públicamente 2018 Bardenas Libres, que decida el pueblo.  Una iniciativa que aglutina un gran espectro social y político, para trabajar por el desmantelamiento del polígono de tiro de Bardenas y realizar consultas populares al respecto tanto en Nafarroa como en Aragón.

La cita será en el Centro Cultural Sarasate de Castejón a las 12 horas.  La apertura de puertas será a las 11,30, así que reserva un hueco en tu agenda para ese día, donde compartiremos nuestro trabajo, nuestras ganas de seguir luchando contra un polígono que exporta guerras a otros países, y donde entre todas seamos capaces de construir nuevos modelos de relación entre pueblos, basados en el respeto mutuo.

Os esperamos.

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Más bombardeos en Bardenas Reales

Por Bardenas Ya

Fuente: Noticiasdenavarra.com

Del 22 de febrero al 3 de marzo, nos informa Noticias de Navarra, el Ejército del Aire tendrá a bien bombardear con fuego real un poco sobre las Bardenas Reales, para poner a punto a sus pilotos, los cuales van a mostrar sus habilidades guerreras en “el ejercicio de entrenamiento aéreo avanzado más importante a nivel internacional que, organizado por la Fuerza Aérea estadounidense”, al que han sido invitados.

Los pepinos los van a lanzar desde los aviones más avanzados de los que dispone el Ejército del Aire español, los carísimos Eurofighter, lo cual es una suerte para los vecinos de los pueblos circundantes, que podrán disfrutar de forma totalmente gratuita del ruido ensordecedor, de las maniobras endiabladas y de la contaminación tanto de los aparatos como de las bombas que arrojen, lo cual no es algo que se vea todos los días (en Bardenas casi todos, cierto es).

Es también una suerte que en plena época de nidificación de las aves protegidas del circundante Parque Natural (y Reserva de la Biosfera) de Bardenas Reales (parque todo el territorio de Bardenas menos el centro del mismo, que es donde está la base militar), éstas puedan además aclimatarse al ruido de los aviones y al bombardeo, para así no sentirse alteradas en épocas sucesivas y poder mantener intactos sus valores naturales.

Por otra parte es de agradecer que los vecinos y visitantes del parque esta vez hayan sido advertidos de no pasar por los caminos, la haberse puesto un aviso en la página web de la Junta de Bardenas, como se sabe muy visitada (modo “ironía on”), donde explica que eviten los caminos, pues

por motivos de seguridad, afectarán al uso normal de los caminos y sus alrededores”

También debemos alegrarnos de que afortunadamente este tipo de operaciones militares con fuego real se realicen una vez al año, tal como afirmó el responsable de la Base al cortejo de diputados forales cuando hace unos días visitaron la base, si bien no acabamos de aclararnos a qué se refiere el ejército con una vez al año si tenemos en cuenta que esta es la segunda vez del año en la que anuncian maniobras con fuego real. ¿Hablaría en sentido metafórico?, ¿no sabría contar?, ¿justo el año militar comienza y termina en febrero? Pelillos a la mar.

Es curioso. Más que curioso. Precisamente cuando la movilización popular anuncia su próxima presentación en público para exigir el desmantelamiento de la base de Bardenas y proponer un camino de decisión popular para lograrlo, es cuando el ejército muestra sus intenciones incendiarias y demuestra su obstinado apego a la preparación de la guerra a cualquier precio.

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Otra vez San Gregorio sale ardiendo

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Por Gabriel Baiz

Fuente: 20 minutos.

Como viene siendo ya costumbre, contamos con un nuevo incendio en el campo militar de San Gregorio, uno de los mayores campos militares de Europa.

Este primer incendio del año (porque debemos recordar que aún estamos en invierno y lo suyo es que churrusquen el campo en verano) ha sido causado por unas prácticas de tiro con fuego real y, a su vez, han ocasionado varios militares heridos (un capitán y varios alféreces según informa ep aragón), afortunadamente de carácter leve.

 

Al parecer los heridos estaban aprendiendo a lanzar con el mortero, usando para ello munición real, dentro del Plan Instructor de la Academia de Zaragoza y, a todas luces, no podemos decir que fueran muy diestros en la materia.

El caso es que de nuevo se evidencia el peligro radical del campo de tiro de San Gregorio, que por unas cosas o por otras, no pasa un año sin noticias de nuevos incendios. Pelifro para el medio ambiente, pero también para las personas, militares o civiles, que se encuentran por allí.

A ver cuando se desmilitariza este espacio y se devuelve a la sociedad su uso y disfrute. A ver cuando desaparecen las actividades militares de allí. A ver si se termina de una vez el rosario de incendios de San Gregorio.

 

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