Archive for banca armada

¿Ciudades libres de militarismo? Un reto para el nuevo curso

Fuente: Xarxanet.org

Nos ha sorprendido y esperanzado la iniciativa del pleno municipal de Sant Cugat, declarándose municipio libre de industria militar.

¿Es posible que un municipio adopte políticas de paz basadas en la idea de desmilitarización y de promoción activa de la paz con contenidos, o se deben conformar con buenas palabras y tópicos?  Parece que el ejemplo de Sant Cugat está destinado a confrontar la palabrería, la bisoñez y el cálculo que en otros lugares son moneda común.

Que sepamos es la primera vez que un municipio asume un compromiso por la paz tan evidente y necesario.

La iniciativa ha sido impulsada por el Centre Delàs d’Estudis per la Pau y ha contado con el voto favorable de todos los grupos de la corporación menos el PP, algo por otra parte (el temita del PP) que casi no causa sorpresa, sino pena.

Mucho hay que agradecer a los compañeros del Centre Delàs esta iniciativa ¡y que no decaiga!

Conforme a lo acordado, en Sant Cugat se tendrá en cuenta, a la hora de sacar a concurso cualquier servicio municipal, la historia de las empresas licitadodoras y, sobre todo, si tienen vinculación con la industria militar, lo cual es una manera de premiar la ética y de castigar a las empresas colaboracionistas con la guerra y la propagación de la plaga del armamentismo.

Dice Jordi Calvó, del Centre Delàs d’Estudis per la Pau (y que nos perdone por nuestra traducción) que

La idea, …, es exigir a las compañías más transparencia, abrir el debate y evitar que este tipo de empresas puedan trabajar sin fiscalización y sin trabas.

Alguien podría decir que la declaración es cosmética, pues en Sant Cugat, que se sepa, no opera ninguna industria militar, pero no es así del todo. Por ejemplo, existe una banca armada, que financia las inversiones de las industrias militares y que bien puede verse afectada por tal declaración de incompatibilidad con prestar servicios al municipio. También hay otro tipo de empresas, radicadas en cualquier otro lugar y no necesariamente en Sant Cugat, que pretendan “concursar” a servicios en Sant Cugat y que se puedan ver afectadas por su historial manchado de armamentismo.

Por poner un ejemplo, en 2008 (no sabemos si existe otro más actualizado) el Centre  Delàs publicó un catálogo de empresas catalanas que tenían relación con la industria militar que merece la pena no perder de vista. A ellas se pueden sumar otras que prestan normalmente servicios a diversas administraciones en cuestiones relacionadas con el tratamiento de información, la seguridad o proyectos de eficiencia energética, por ejemplo, como es el caso de INDRA (de innegable producción y vinculación militar). De la propia INDRA, por ejemplo, sabemos que en 2010 al menos participaba con el Ayuntamiento de Sant Cugat y Fenosa (otra empresa con ciertas sospechas) de colaboracionismo militarista) en un proyecto de eficiencia energética.

Nosotros, por nuestra parte, ya editamos hace un tiempo un documento sobre la extensión del militarismo más allá del ámbito estatal, en las comunidades autónomas, ciudades y pueblos, en el que advertíamos de la enorme extensión del militarismo y la afectación a la vida ciudadana (desde exenciones al pago de impuestos y tasas a la imposición cultural de la idea de las glorias militares y su parafernalia, pasando por la colaboración con la industria militar, etc.) y proponiendo ejemplos y alternativas desde las que era posible desmilitarizar gradualmente las ciudades y nuestras vidas.

Lograr más ciudades que se declaren libres de la industria militar puede ser un paso adecuado y un buen ejemplo que nos sirva de test para verificar la coherencia de las proclamas de paz de las corporaciones locales y sus munícipes.

Como también podría serlo la exigencia municipal de que los ejércitos y las industrias militares paguen impuestos municipales sin excepción, o la de recargar estos impuestos y contribuciones con suplementos en función de su perjudicial papel social, de su impacto medioambiental o como medio de incentivar su reconversión a actividades socialmente útiles.

O la reclamación de reversión al bien común de los bienes y patrimonio (ingente en el caso español, donde el Ejército es el segundo terrateniente del estado) que el Ejército posee (lo que incluye parajes protegidos, islas, infinidad de inmuebles, etc.) y que podrían servir a un verdadero plan de choque ante el enorme problema social de falta de dotaciones necesarias y de vivienda convertida en un negocio especulativo.

O la revisión de los callejeros municipales para sacar de ellos toda la versión militarista y nefasta de nuestra historia.

O de prohibición de exhibiciones militares (hace pocos días en Gijón, un poco antes en Guadalajara,…) en su territorio.

O la lucha municipal, sobre todo en el ámbito rural, por quitarse el sambenito de la declaración de zona de interés para la defensa (lo que condiciona desde el derecho de paso a los usos que se pueden dar al terreno, entre otros efectos, supeditados a la autorización militar) y la dependencia del monocultivo militar.

O de lucha contra los campos de tiro e instalaciones militares en los territorios municipales.

O una política de solidaridad con los resistentes y refugiados de las guerras, de apoyo a sus redes, de impulso de sus iniciativas noviolentas y de lucha contra las causas culturales y estructurales de éstas.

O la promoción de una verdadera política de paz, entendida como política pública municipal transversal y de mirada amplia y ambiciosa.

O tantas otras iniciativas que, sin duda, obligarían a un cambio radical y desde abajo de nuestra política y a una reapropiación por parte de la ciudadanía y sus administraciones más cercanas de la política que busca la seguridad humana y la paz, hoy negadas por una unilateral visión negativa de la paz, convertida en política militar de defensa y secuestrada en manos de militares y políticos con intereses nada santos.

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Universidad de Granada, MADOC y Banco Santander unidos por el espíritu militar

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Por BOE

Fuente: BOE

Si hace poco más de un mes nos hacíamos eco de los convenios del Banco Santander para financiar la estancia de cadetes de la Academia de Zaragoza en la Academia militar de West Point, con un acuerdo de 2013 que dotaba al Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) de 400.000 euros, ahora encontramos un nuevo convenio, esta vez suscrito a tres bandas, entre el MADOC, la Universidad de Granada y el propio Banco de Santander, “para la organización y el desarrollo de proyectos y actividades del MADOC”

Dice el convenio que el Banco de Botín contribuirá con el MADOC para

1.- Un proyecto de formación de cadetes en el extranjero, que se desarrollará durante el curso 2016/2017 en Estados Unidos y Francia.

2.-  La celebración de seminarios de expertos, que tendrán lugar durante el curso 2016/2017. 

3.- La dotación de becas o ayudas para la realización de prácticas de estudiantes universitarios en los órganos del MADOC, colaborando con la gestión del conocimiento –Centro de documentación, Militarpedia, etc.– con una duración cada una de seis meses.

4.- Edición de Publicaciones Militares (PMET) y de la colección Biblioteca Conde de Tendilla.

5.- La organización de un Congreso, que comprenderá todos los temas relacionados con el Ejército de Tierra, abierto a expertos y estudiosos civiles y militares, de ámbito internacional, que incluirá ponencias de personalidades relevantes y paneles multidisciplinares de comunicaciones.

Asimismo, el Santander ofrece su disponibilidad para colaborar con el MINISDEFMADOC y la UGR en el estudio, diseño y desarrollo de aquellos proyectos singulares y de carácter institucional que, existiendo presupuesto y, a propuesta del MADOC o de la UGR, pudieran ser considerados de interés por la Comisión Mixta de Seguimiento de este convenio de colaboración contemplada en la cláusula tercera.

Por parte del MADOC los compromisos son

El MADOC aportará todo el personal necesario, propio o no, para el desarrollo de las actividades y proyectos contemplados en la cláusula primera anterior, facilitando igualmente los medios e instalaciones necesarios para su ejecución.

El MADOC se ocupará del diseño, estudio, preparación, dirección y ejecución de los distintos proyectos, garantizando así los contenidos, la buena preparación y los mejores resultados de los mismos.

Las actividades a desarrollar en virtud de este convenio no implicarán compromiso económico alguno para el MINISDEF-MADOC.

y la universidad de Granada (UGR)

La UGR, a través del Centro Mixto UGR-MADOC, en adelante CEMIX, dependiente de la Comisión Mixta UGR-MADOC y bajo su dirección, es responsable de la gestión ordinaria de las actividades derivadas de la ejecución del Convenio marco de colaboración entre el Ministerio de Defensa y la Universidad de Granada para la realización de actividades docentes, de investigación, de desarrollo tecnológico, culturales y de cualquier otro ámbito de interés mutuo, suscrito el 24 de septiembre de 2015. La UGR participará en las actividades desarrolladas en virtud del presente convenio dentro del Plan Anual de Colaboración UGR-MADOC.

El Santander, en todo este negocio, aporta la pasta y los otros la reciben para sus fines lucrándose de becas (caso de Defensa) y para legitimar a Defensa con una mala capa de barniz cultural (caso de la Universidad). En concreto

El Santander realizará una aportación a favor de la UGR, con la naturaleza prevista en el artículo 25 de la Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo, de ciento cincuenta mil euros (150.000 euros), que la UGR, a través del CEMIX, habrá de destinar al desarrollo de las colaboraciones generales, académicas y tecnológicas previstas en la cláusula primera y que son objeto del presente convenio de colaboración.

Osea, que junto con el dinero que el Santander pone para mandar soldaditos a las academias, de los que nos hemos hecho eco en otras entradas de este blog, aporta además una segunda contribución,esta vez a la Universidad de Granada, para que ofrezca formación militar y bajo la dirección del MADOC a los cadetes militares.

Lo dicho: universidad y banca, dos patas más del entramado colaborador del militarismo patrio. Un asquito.

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Botín (Banco Santander) nombrado cadete honorario a título póstumo

Imagen de Aristipo Crónica Popular

Imagen de Aristipo Crónica Popular

Fuente:  El Confidencial Digital.

¿Os extraña que Botín sea nombrado cadete honorífico a título póstumo?

Todo tiene que ver con que

En sus últimos años de vida, Emilio Botín estrechó sus relaciones con el Ministerio de Defensa, y especialmente con la Academia de Zaragoza. El entonces presidente del Banco Santander dio un discurso ante los alumnos del Centro Universitario de la Defensa en 2011, inaugurando así una jornada de conferencias.

Pero todo ello tuvo el correspondiente colofón monetario, que era lo que espera el Ministerio de Defensa y

Dos años más tarde, en 2013, el Santander firmó con el Ministerio de Defensa y el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC). La entidad bancaria se comprometía a aportar 400.000 euros anuales para formación.

Mediante ese convenio, cinco alumnos de la Academia General de Zaragoza estudian cada año un curso completo en la academia de West Point, el centro de formación militar más prestigioso de Estados Unidos.

Es decir, que 400.000 € anuales es lo que vale ser nombrado cadete honorario.

400.000 € anuales para que 4 alumnos estudien en West Point.  ¿Es un despilfarro en lo militar?  ¿Estarán de acuerdo los accionistas en este gasto?  ¿Se les habrá, siquiera, consultado?

La noticia también tiene que ver con la banca armada.  Como se ve en la tabla siguiente, del informe “Evolución de la Banca Armada en España“, el Santander el el tercer banco privado que más fondos de inversión, acciones y bonos tiene en empresas de armas de la banca española entre 2009-2013:

En definitiva, lo que ha hecho la Academia de oficiales de Zaragoza es rendirse a los datos, reconociendo a uno de sus grandes colaboradores:

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El lobby militar hace negocio en la UE: crece la militarización

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Contando Estrelas

Fuente: Público

Pues sí, amigos y amigas. Se ha hecho realidad tangible y oficial, que es la certificación última de lo que hasta ahora era evidente pero se escondía: laUE proveerá de pasta a la industria armamentística de forma oficial y a las claras.

Y es que el Parlamento Europeo, esa tribuna de tribunos de nadie que representan al capital y a sus beneficios, acaba de aprobar apabullantemente (y en materia militarista no nos queda más remedio que decir que el consenso es apabullante y terrorífico) el dotar de presupuesto comunitario a la industria militar y al lobby de empresas de sangre que lo compone.

De momento, y para el presupuesto comunitario de los años 2017 a 2020 y en el capítulo nuevo de los mismos que se llamará “Preparatory Action for Defence Research”  habrá 25 millones de euros al año (100 en el cuatrienio) para financiar específicamente a la industria militar europea en proyectos de i+d militar.

¿Es todo lo que recibirá el lobby militar del presupuesto comunitario? no, porque hay que recordar que hace dos años autorizaron a que los fondos europeos de i+d genéricos también pudieran servir para la industria militar.

Si a este “empujón” comunitario sumamos además lo que cada país destina en sus propios presupuestos a la i+d militar, podemos decir que el lobby militar está de enhorabuena, es un ganador del nuevo orden mundial y de la nueva política europea.

Pero no acaba ahí. Europa prevé en el período 2021 a 2027 aumentar la aportación al i+d militar en la suma nada moderada de 3.500 millones de euros.

Y podríamos preguntarnos ¿cómo es posible esta vuelta de tuerca tan abrumadoramente militarista de la Europa que se dice (cierto que cada vez con la boca más pequeña) “de los derechos humanos”?

Pues en parte se lo debemos a personajes siniestros con nombres y apellidos, el lobby militarista que condiciona nuestra vida hacia lo peor y más negro de nuestro reciente pasado. Nombres como el de Fernando Abril-Martorell (de la española Indra), Tom Enders ( de la multinacional Airbus), Ian King (de BAE Systems), Håkan Buskhe (de la sueca Saab), Mauro Moretti ( de la italiana Finmeccanica), Antoine Bouvier (de MBDA, una de las empresas líderes a nivel europeo) o Arndt Schoenemann (de la alemana Liebherr-aeroespacial). Todos estos pájaros forman parte del grupo de personalidades que tanto bien hacen al negocio macabro de las armas. Estos tipos forman parte del “Grupo de alto nivel” creado por la Comisión Europea para asesorarla.

Para colmo, y según una portavoz de la “Red Europea contra el Comercio de armas”, de nombre Laetitia Sadeou,

En teoría, la Comisión Europea no está obligada a aplicar las recomendaciones del Grupo, pero en la práctica sabemos que para conseguir una mayor participación de las compañías de armas en esta iniciativa, la Comisión seguramente sentirá que necesita complacerlas lo máximo posible

Osea, blanco y en botella.

Un nuevo y ahora visible giro de tuerca hacia la militarización de la política europea y una regresión a los años más negros del pasado siglo.

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El sector estatal industrial de la defensa

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Por José Fernández Spaudo

El sector industrial de la defensa español es uno de los sectores apoyado por el Estado desde la instauración del régimen del 78.

Este apoyo decisivo para la viabilidad del sector se ha realizado en la X Legislatura, última completa que hemos tenido, con varios tipos de acciones, muchas de ellas continuistas con los gobiernos previos tanto del PSOE como del PP

el cúmulo de problemas que provoca este polo puede representarse en el siguiente cuadro

problemas complejo militar industrial

Como colofón, ofrecemos un cuadro de la participación pública en este complejo, que nos ayudará a clarificar su poder efectivo y sus intereses en juego

complejo militar industrial publicoCabe destacar que no es Defensa quien da la cara para controlar las empresas del sector. Defensa únicamente posee un inocente 100 % del accionariado de INTA y otro 100% de ISDEFE, aunque a través de éstas posee un 30% de HISDESAT. Quien nominalmente da la cara por el sector público de la defensa es la SEPI; dependiente del Ministerio de Hacienda, la cual controla el accionariado de NAVANTIA y la participación española en las otras grandes empresas del sector.
A su vez, el Ministerio de Economía ayuda a montar la exportación y venta de armas por medio del ICEX, y concede créditos a industrias militares a través del ICO.

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Banca Armada: la financiación de la industria armamentística por la banca española

Fuente:  Evolución de la Banca Armada en España.

El informe sobre el que hoy hacemos hincapié es de octubre de 2013 y está elaborado por Jordi Calvo Rufanges y los investigadores de apoyo:  Jordi Alsina, Ainhoa Díaz, Arnau Jordà, Cristina Mediavilla y Blanca Nogueras.

El núcleo del trabajo es hacer una radiografía de la financiación de la industria armamentística por la banca española.  ¿Quiénes son los culpables de esta economía tan poco ética?  ¿Cuáles son las principales cifras?

En el cuadro siguiente se agrupan los fondos de inversión, las acciones y los bonos en empresas de armas de la banca española en el periodo de 2009 a 2013.  Llama mucho la atención el papel preponderante de la SEPI (Sociedad Española de Participaciones Industriales) que pertenece al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.  La SEPI tiene un Consejo de Administración integrado, además de por su presidente, por el vicepresidente de esta Sociedad Estatal, con el mismo cargo en el Consejo, por el secretario del Consejo y por los vocales, que representan a los ministerios de Defensa; Hacienda y Administraciones Públicas; Industria, Energía y Turismo; Economía y Competitividad; Fomento; Empleo y Seguridad Social; Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y Presidencia.

Es decir, el Estado, a través de la SEPI, financió a traves de fondos de inversión, acciones y bonos entre 2009 y 2013 919’49 millones de € a la industria militar.

banca armada 1

Por otro lado, es de destacar el importe total de las inversiones de SEPI, más bancos y aseguradoras: 1.679’58 millones de € en 5 años, a una media de 355’9 millones de € al año.

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A la participación del Estado a través de SEPI hay que unir la que tiene el mismo Estado y se desarrolla a través del ICO (Instituto de Crédito Oficial) que pertenece al Instituto de Economía y Competitividad.  El ICO es un banco público con forma jurídica de entidad pública empresarial, adscrita al Ministerio de Economía y Competitividad a través de la Secretaría de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa.

Por tanto, de esta manera sibilina el Estado desde 2009 a 2013 concedió 116 millones de € de créditos a la industria militar. Por supuesto, con el dinero de todos los contribuyentes. SI a ello unimos los créditos de apoyo al sector industrial militar que el Estado ofrece anualmente a las industrias de guerra a interés cero a través del MInisterio de Industria, la cifra de apoyo estatal resulta más abultada aún.

Pero aquí no acaba todo y hay otras formas de financiación de la industria militar:

banca armada 3

Con todos estos datos, el ranking de la Banca Armada española quedaría de la siguiente forma:

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Del total de 7.238’6 millones de €, la parte del Estado, la parte que financiamos todos con nuestros impuestos supuso el 14’3 % y un total de 1.035’49 millones de €.

Un estado el nuestro altamente inversor en militarismo. ¿No resulta algo sorprendente y peligroso?

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El gasto militar en España: una presentación

Fuente: Utopía Contagiosa y Ecologistas en acción

Para relajar el ambiente, presentamos la dimensión del gasto militar que, según el informe que recientemente hemos elaborado, adquiere a día de hoy proporciones escandalosas.

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El gasto militar de 2016. Nuevo informe.

G.M. 2016 logo

Fuente: Informe Gasto Militar 2016.

Este año con algo de retraso respecto de otros años, publicamos el Informe del gasto militar correspondiente a 2016.

El informe puede descargarse en Drive o también en scribd

Los datos, amén de lo abrumadores por su magnitud, desvelan también la dependencia que la casta y el llamado complejo militar industrial han promovido con sus políticas militaristas, encadenándose a una inmensa e inmoral deuda militar y a una política de defensa agresiva, invasiva y altamente militarizada.

Para avanzar sobre los datos del informe, destacamos algunas de sus cifras:

  • Presupuesto Ministerio de Defensa: 5.787’89 millones €
  • Total Gasto Militar 2016: 30.928’86 millones €
  • Gasto Militar oculto 2016: 81’29 % (25.372’72 millones €)
  • Gasto Militar:  7’14 % del total de los Presupuestos ministeriales en los PGE de 2016, lo que implica el 2’71 % del PIB
  • Deuda Militar 2016: 16.127’63 millones €, el 52’14 % del Gasto Militar
  • G.M. diario: 84’5 millones €
  • G.M. por hora: 3’52 millones €
  • G.M. por minuto: 58.684 €
  • G.M. por segundo: 978’06€

Las grandes cifras que hemos detectado de gasto militar involucran a doce de los trece ministerios, así como al Congreso, al Senado, a la Casa Real y a otras instituciones públicas que, aparentemente, son ajenas al empuje del militarismo,

También hemos hecho el esfuerzo de caracterizar el entramado de intereses políticos y económicos que hacen del Ministerio de Defensa el gran impulsor de una industria basada en la exportación de armas y con suculentos intereses entremezclados.

Además intentamos hacer hincapié en la enorme deuda que el gasto militar arrastra. Es sabido que en unos presupuestos deficitarios como los españoles, el presupuesto de gastos del estado se financia básicamente acudiendo a deuda pública, unas veces genérica y otras específica para partidas concretas (partidas que en lo militar son escandalosas). El presupuesto del Estado además paga más de 33.000 millones de euros solo en concepto de amortización de intereses de la ingente deuda, parte de los cuales, indudablemente, también amortizan deuda militar.

Planteamos, a título de ejemplo algunas propuestas para ir transarmando la política de defensa hacia una alternativa global al militarismo; propuestas que desvelan que hacer este tránsito no es cuestión de entelequias, sino de decisión y de apuesta política.

El documento, como en años anteriores, está abierto al apoyo de otros grupos que aparecen con su logo en el mismo y desean contribuir a la crítica al militarismo y en la difusión de estos contenidos, como Ecologistas en Acción, Diagonal Periódico, Non ao gasto militar, Colectivo Antimilitarista Mambrú de Zaragoza, Bardenas ya, Yayoflautas Madrid, así como de otros que se irán incorporando a lo largo de estas semanas.

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Las normas bancarias no frenan la venta de armas

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Por Juanky Pamies Alcubilla

Fuente: Anmistía Internacional

Amnistía Internacional de Luxemburgo acaba de producir un informe llamado Banks, arms and human rights violations

En dicho informe se sostiene que

las normas y las políticas bancarias sobre la financiación del sector armamentístico son incompletas e insuficientes. Esto provoca que sea muy difícil impedir que los bancos financien e inviertan en la producción y transferencia de armas prohibidas internacionalmente o empleadas para cometer violaciones graves de derechos humanos.

Sobre la banca armada ya hemos alertado alguna vez en este blog. Existen además otros informes que denuncian la implicación de la banca y el mundo de las finanzas en este negocio de muerte.

En la presentación del informe de Amnistía, el Presidente de la sección de dicha organización en Luxemburgo ha declarado además que

La financiación y la inversión no son actividades neutrales; determinan y facilitan la actividad económica, incluso en el sector armamentístico. Los bancos y otras instituciones financieras desempeñan un papel crucial en los esfuerzos globales para frenar la fabricación, transferencia y uso de armas prohibidas internacionalmente y el uso de armas convencionales autorizadas para cometer violaciones graves de derechos humanos y crímenes de derecho internacional

Por su parte, la asesora jurídica de esta organización ha manifestado también que

Los Estados tienen obligaciones y responsabilidades en virtud del derecho internacional de garantizar que no son cómplices en la comisión de violaciones graves del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, incluso en la financiación de la producción de armas. Los bancos podrían incurrir asimismo en responsabilidad cuando proporcionan financiación o hacen inversiones que respaldan actividades relacionadas con armas prohibidas internacio-nalmente y armas empleadas para cometer crímenes de derecho internacional y violaciones graves de derechos humanos

Miren por donde empezamos a ver una interrelación evidente entre el negocio asesino de la venta de armas, las responsabilidades de los gobiernos que no hacen lo suficiente para luchar contra la venta ilegal de las mismas y las violaciones de derechos humanos, tres aspectos que, puestos en común, nos obligan a exigencias de políticas que, hasta ahora, los partidos dominantes y las élites a las que representan no están dispuestos a poner en práctica.

Amnistía de Luxemburgo pone el dedo en la llaga:  debería haber una regulación legal seria y consistente que obligase a los bancos a cumplir con unas normas éticas mínimas en sus inversiones.  Es decir, se les debería exigir responsabilidades políticas desde la ciudadanía.

Lo que, de rondón, nos lleva al tema de la responsabilidad propia, la nuestra, para convertir la reivindicación de transparencia y prohibición de venta de armas a mansalvo en normas prohibitivas y en responsabilidades politicas que pasen factura y exijan reparaciones a los culpables de este estado de desidia.

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Más de 1000 millones de euros gastados en 2015 en injerencia militar en el exterior

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Fuente: EFE

informa el Ministerio de Defensa, como quien no quiere la cosa, que España se gastó en 2015 la terrorífica cifra de 1.034 millones de euros en misiones militares en el exterior (15 en total).

Llama la atención porque lo presupuestado para este capítulo en los presupuestos generales del estado en 2015 fue de 15,86 millones de euros, nos parece más que evidente el intento de ocultar el enfoque intervencionista y derrochador de la política militar española.

¿Y para 2016? Las cosas siguen igual. Se presupuesta 16 millones de euros, pero se gastará una cantidad desmesuradamente superior, dado que a excepción de Afganistán, donde se reduce el contingente militar, se van a mantener los restantes lugares de presencia militar española, pero con la sospecha de que se ampliará la fuerza militar en Mali (dada la exigencia francesa al respecto y que ya no tienen que disimular el descarado apoyo nuestos bienpensantes políticos) y se van a emprender nuevas misiones militares en el báltico; se van a mandar soldados a Polonia de la recientemente creada fuerza de reacción de la OTAN y se van a reforzar las misiones de Turquía y a abrir un nuevo frente de batalla en el Golfo de Guinea, donde el Ministro Morenés ya ha anunciado que van a ir a contribuir a mejorar la establidad (y no a liarla parda como sospechamos nosotros).

Todo este chorro de dinero que malgastaremos en exportar militarismo, ¿a quién beneficiará?

En primer lugar debemos contar entre los beneficiarios a los militares que participan en estas misiones, pues sus ingresos aumentan con las mismas, como hemos desvelado en otros artículos de este blog.

También debemos contar con unos “beneficiarios” inconscientes, que son los ahorradores e inversores que apuestan por fondos y productos manchados por la financiación del militarismo. Seguramente no son conscientes de que su interés en el ahorro y el beneficio se realiza a cargo del sufrimiento de otros pueblos.

Beneficia también al cúmulo de intereses inmovilistas que garantiza los 20.000 puestos de trabajo del sector militar-industrial (muy pocos puestos de trabajo en comparación con otros sectores) y que convierte en dependientes del monocultivo de la fabricación de armas a regiones donde están erradicadas las principales industrias militares, condenándolas a la dependencia o la pobreza. En este eslabón de beneficiarios se encuentran también los sindicatos del régimen, empeñados en mantener las cosas como están y en luchar por carga de trabajo para el sector militar, pues así contentan a su clientela.

Más fuertemente, beneficia a las industrias militares y al llamado “polo militar industrial español”, que aprovecha este tipo de conflictos para “vender” nuevas armas al Gobierno español (ahora están empeñados en los blindados 8×8 al  “haberse quedado antiguos los anteriores, así como en nuevos programas de aviones A400 y helicópteros, programas de drones, fragatas y nuevos aviones de combate), así como a los países susceptibles de comprar armamento español (lo ven en vivo y en directo, por lo que las operaciones militares son una excelente promoción de esta industria interesada en las guerras).

También beneficiará a la banca armada, que financia la producción de armas españolas y por tanto interesada en el estímulo de este sector industrial y en la inversión pública en armas.

Beneficia mucho más a los pocos privilegiados que deciden el orden mundial y diseñan la geopolítica y, a nuestra pequeña escala, a la élite propia empeñada en reforzar un status quo que les beneficia de forma contundente.

Beneficia a nuestra casposa casta política que se pavonea por el mundo exhibiendo el músculo pretoriano al servicio de los intereses de los más poderoso y como nuestra seña de identidad en las relaciones internacionales.

Beneficia de forma velada, soterrada, inconsciente, a la sociedad que basa su opulencia en esta serie de eslabones de dominación y es este el hilo por donde es posible desmadejar la enorme madeja de desgracias que genera el complejo militar industrial.

Somos la gente de a pié quienes podemos empezar a desobedecer a esta lógica, quienes podemos empezar a dejar de prestar apoyo a los bancos que invierten en armas, a los fondos y productos de todo tipo relacionados con las empresas militares, quienes podemos pedir cuentas y hacer valer nuestra opinión ante los partidos y sindicatos cómplices que callan y apoyan a este complejo de intereses… quienes podemos empezar a vivir de otra manera.

No queremos que el año que viene más de 1000 millones de euros se malgasten en financiar intervenciones militares en el exterior. Mejor que se dediquen a fines socialmente útiles, y si de ayudar a gente de otros pueblos se trata, que se inviertan en verdadero desarrollo justo y no en militarismo.

 

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