Archive for auditoría en Defensa

Marcha mundial por la Ciencia. Ciencia y no armas

Manifestación Sin investigación no hay futuro

Por Cumbre Social

Fuente: Público

El pasado 22 de abril se han celebrado en diversas ciudades españolas marchas de reivindicación de la inversión en ciencia y de protesta pos el desprecio del gobierno a la ciencia.
Todo ello ha tenido lugar en el marco de una iniciativa global, “Marcha global por la ciencia” y coincidiendo en que, una vez más, la ciencia es una especie de cenicienta en los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

La Marcha Global por la Ciencia ha sacado a la calle a manifestantes en más de 600 ciudades en el planeta.

En lo que se refiere al caso español, los presupuestos para investigación científica civil en los PGE siguen estando por debajo de la inversión en ciencia del año 2009, último en que el presupuesto creció.

Desde esa fecha a la actualidad se han perdido más de 10.000 investigadores sin que nadie haya puesto el grito en el cielo ni pedido que se invierta en ciencia, por ejemplo, para conservar los puestos de trabajo (como sí se pide en lo que se refiere a la industria militar) o por el valor añadido de la ciencia en nuestro desarrollo o por los retornos que produce.

Según una de las organizaciones promotoras de la movilización de Madrid

Aunque el Gobierno ha afirmado que hay un “notable” aumento de la inversión en investigación civil (un 4,1%) en los Presupuestos Generales del Estado de 2017 respecto a los del 2016, el presupuesto destinado a la ciencia sigue siendo inferior al máximo alcanzado en 2009. El aumento se reduce al 1,1% si se incluye también el I+D militar. La COSCE considera que incluyendo la inflación prevista del 1,5% la inversión en investigación civil crecería únicamente un 2,63%.

Es llamativo que en los PGE de 2017 la I+D  militar goce, amén de los presupuestos que se destinan al INTA (organismo autónomo militar encargado del grueso de la i+d militar) por parte del Estado (137’12 millones de euros), y las partidas propias del Ministerio de Defensa para tal fin (se encuentran en el programa 464A de Ministerio de Defensa y suponen 22’27 millones), otros 302’35 millones de euros que regala a la industria militar el Ministerio de Industria y Competitividad para “Apoyo a la innovación tecnológica del sector de la defensa”, así como otras partidas del mismo Ministerio de Economía, Industria y Competitividad para los satélites militares Paz-Ingenio (10 millones de euros) y al Programa de Observación por satélite de la tierra (7’28 millones de euros) y la transferencia que el CSIC realiza en favor del INTA (0’72 millones de euros).  Todo ello supone, cuando menos, 479’74 millones de euros que se destinan a investigar militarismo y se dejan de destinar a la ciencia para usos civiles.

Con razón uno de los lemas más repetidos en las manifestaciones españolas del día 22 de abril ha sido contra el gasto militar, pues si hay un enemigo del desarrollo humano y de la ciencia es, precisamente, el agravio comparativo que supone la inversión en armamento e investigación militar en relación a lo que destinamos a desarrollo y ciencia.

EL GASTO MILITAR ESPAÑOL SIGUE ESCANDALOSAMENTE AL ALZA: 33.762,4 MILLONES DE EUROS, UN 9´16 MÁS QUE EN 2016

 

La Ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, ha manifestado en repetidas ocasiones el interés del Gobierno en aumentar en los próximos años el presupuesto de Defensa hasta situarlo en el 2% del PIB que los gobiernos europeos han comprometido como parte de su implicación en la OTAN.

Pero ocurre que nuestro gasto militar ya es espectacular y supera este 2% del P.I.B. ¿Dónde está el truco de las palabras de la ministra y sus corifeos? Muy sencillo, en que el gasto militar español cuenta con casi 4 de cada cinco euros “escondidos” debajo de la alfombra. ¿Por qué? También sencillo: porque la sociedad española, secularmente a la cola del bienestar europeo y maltratada por una élite extractiva y egoísta, no aceptaría pacíficamente esta situación si es que llegara a conocerla.

En la actualidad estamos analizando los Presupuestos Generales del Estado de 2017, presentados recientemente y aún en trámite de enmiendas en el Parlamento y de los datos que ya hemos obtenido podemos sacar algunas conclusiones que ofrecemos como primicia, antes de que sea demasiado tarde.

La siguiente tabla explica a grandes rasgos los capítulos principales de nuestro gasto militare, aunque para una consulta más pormenorizada se puede pinchar en este enlace.

Concepto Millones de euros
Ministerio de Defensa 7.638´54
Resto oculto en otros Ministerios y Organismos 8.852´29
Gasto Militar antes de Deuda 16.490,83
Deuda Militar 17.271´57
Total Gasto Militar 33.762,4

El cuadro nos permite hacer varios comentarios:

1) El Ministerio de Defensa ha aumentado su presupuesto propio desde los 5.787´89 millones de euros de 2016 a los 7.638´45 millones de 2017, un 31´97% de aumento. Puede parecer un aumento significativo, pero es que antes ocultaban nada menos que los pagos de los PEAS de la cifra de gasto de Defensa y ahora, al haberles prohibido el Tribunal Constitucional mantener esta farsa, se ven obligados a aflorar una cantidad que antes escondían (pero gastaban para alimentar al complejo militar industrial).

El análisis de los programas que “financia” este gasto ministerial nos permite ver dos coas: La principal actividad militar consiste en pagar sueldos para un ejército desmesurado y desproporcionado, que mantiene una ratio de 1 mando cada 1´7 efectivos. La segunda, que la siguiente principal partida es para pagar unos programas de armamento “ofensivos” y de uso para operaciones militares en el exterior (87 desde Felipe González a la fecha), que no son necesarios para la defensa, pero sí para mimar al complejo militar industrial al que la casta política tiene tanto apego.

Si las enmiendas parlamentarias no intentan atajar estos dos males, reducir el personal, reenfocar la política de seguridad hacia una verdadera promoción de la seguridad humana y dejar de privilegiar los PEAS ilegítimos y al complejo militar industrial, no servirán para gran cosa.

2) Hay un gasto militar escondido en otros Ministerios, en Organismos Autónomos Militares, en otras instituciones del Estado y en las Clases Pasivas Militares de 8.852´29 millones de euros. Estas partidas, que se camuflan como gastos sociales, son gasto militar conforme al criterio de la OTAN al respecto y equivalen a una cantidad mucho mayor que la que consigna el propio Ministerio de Defensa como presupuesto propio.

No parece de sentido común que el Ministerio de Industria  y Competitividad financie al complejo militar industrial (302´35 millones de euros), o que Asuntos Exteriores asuma parte del transporte del Ministerio de Defensa, gran parte de los pagos españoles a la OTAN o un pellizco gordo de las operaciones de paz, pero resulta más asombroso que el Instituto Social de la Marina financie parte de las operaciones de apoyo a la Armada en el índico o del apoyo a la guerra de Mali con el buque medicamentalizado “Esperanza del Mar”, o que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente pague nada menos que 23,99 millones de euros por la cuota militar de AEMET, por poner algunos ejemplos.

Una política alternativa debe buscar un cambio radical de estos presupuestos, transfiriendo a necesidades sociales básicas estas partidas de gasto militar oculto.

3.- El gasto militar español, sumado el Ministerio de Defensa y el resto de partidas escondidas en los restantes organismos, supone la nada desdeñable cifra inicial de 16.490´83 millones de euros, un 11´41% más que en el ejercicio 2016 y un elocuente indicio del camino emprendido por la militarización de los PGE en esta segunda época de Rajoy.

4.- Pero esto no es todo. El presupuesto inicialmente previsto sufre tres grandes alteraciones como consecuencia de las particularidades de nuestros deficitarios presupuestos, que de forma escandalosa “necesitan” financiarse emitiendo deuda, lo que afecta también a la generación de una enorme deuda militar “ordinaria” (esto es, la repercusión del porcentaje de deuda emitida por el Estado aplicado al gasto militar), así como la correspondiente a los intereses de la deuda (lo que el estado aplica anualmente a pagar deuda anterior). Y una tercera curiosidad, esta propia del Ministerio de Defensa: desde lo que se prevé como gasto presupuestario a lo que se gasta anualmente hay una enorme distancia, en términos de “sobregasto”, cuya media desde 2002 a la fecha actual es del 19´25% (sería mucho mayor si únicamente contempláramos el sobregasto de la primera legislatura de Rajoy). Vayamos por partes.

La suma de toda esta deuda implica 17.271´57 millones de  euros, nada menos que un 7´08% más que el ejercicio 2.016 y eleva la cifra final a 33.762,4 millones de euros de Gasto militar

5.- Como deuda ordinaria hemos estimado la cantidad de 11.741,43 millones de euros, que equivale al porcentaje sobre la deuda que emitirá el estado aplicado al gasto militar referido al Presupuesto Consolidado antes de deuda.

6.- Como consecuencia de la previsión de sobregasto que el Presupuesto de Defensa viene aplicando de forma sistemática sobre lo presupuestado (sobregasto calculado con la media del 19,35%  que ofrece IGAE para el período 2002 a 2014, último que ha verificado en sus informes de liquidación de gasto de los PGE), así como de las partidas “plurianuales” comprometidas desde los años 2013 a 2017 para el ejercicio de 2017, resulta que existiría una deuda extraordinaria de otros 4.339´56 millones de euros.

7.- A todo ello se sumarían los 1.190´58 millones de euros de intereses de la deuda.

Comparado por capítulos el presupuesto de 2017 en relación al de 2016 encontramos el siguiente cuadro

(en millones de €)

2016 2017
millones millones Variación (%)
Ministerio de Defensa 5.787’89 7.638’54 + 31’97
Gasto Militar antes de Deuda 14.801’23 16.490’83 + 11’41
Deuda Militar 16.127’63 17.271’57 + 7’09
TOTAL GASTO MILITAR 2017 30.928’86 33.762’4 + 9’16

Ningún presupuesto ministerial diferente puede competir con el Gasto militar ni en su magnitud, ni en el escándalo de su sobregasto, ni en lo antisocial de éste.

Como se ve, un aumento del gasto militar en sus principales magnitudes que nos sitúa ya muy por encima del 2% del P.I.B. en gasto militar real, algo que malamente se puede aceptar en unos presupuestos generales restrictivos y que mantienen para las principales partidas sociales los mismos criterios de austeridad y recortes de presupuestos anteriores y que nos desvelan que no es cierto que no haya dinero. Lo hay para lo que se quiere y el gasto militar es uno de los más claros ejemplos.

Charla Debate en Ciudad Real. Gasto Militar, Gasto Antisocial

Hoy a las 19 horas de la tarde participaremos en una charla debate sobre el gasto militar y sus alternativas en Ciudad Real.

La charla tendrá lugar en la Residencia Universitaria Santo Tomás de Villanueva, en la Plaza de San Francisco 1.

Como primicia, presentaremos un avance del gasto militar para 2017 que se esconde en las distintas partidas de los Presupuestos Generales del Estado actualmente en debate parlamentario, así como diversas propuestas y oportunidades de lucha contra el militarismo y el gasto militar en Castilla La Mancha.

Al menos 1’35 millones de € gasta Defensa a los curas castrenses

Imagen de Catalia Gracia Saavedra

Fuente:  El Diario.

En otras entradas hemos hablado del concepto de coste militar, todo aquello que no computa en los presupuestos del estado o cuya cuantificación es muy difícil o imposible de concretar y que, sin embargo, contribuye a subir el gasto militar de la sociedad.

Uno de los rubros que hemos incluido en este apartado ha sido lo que tiene que ver con lo religioso.

¿Qué tiene que ver con la defensa nacional el que los legionarios, guardia civiles, marinos, etc., se dediquen en Semana Santa y otras fiestas religiosas a llevar tallas en procesiones?  ¿Les pagamos también para eso, o es una manifestación religiosa que deberían hacerse al margen de uniformes y de actividades oficiales de los ejércitos?

Pero hay una parte de la relación Iglesia-Ejércitos que sí se puede empezar a cuantificar:  lo que se gasta el Estado en los curas castrenses:

  • 1 arzobispo
  • 5 vicarios, con cargo de general.  Uno para el Ejército de Tierra, otro para la Guardia Civil, otro para el Ejército del Aire, otro para la Armada y el último para la Policía Nacional.
  • 82 capellanes castrenses.

Sus sueldos los paga el Ministerio de Defensa con cargo al concepto 120 de retribuciones básicas y 121 de retribuciones complementarias.

“Sus retribuciones básicas se encuentran asimiladas a un nivel 26 de la Administración General del Estado”.

Mirando la legislación vigente, la retribución básica de ese nivel funcionarial prevista por el Ministerio de Hacienda para 2017 llega a 14.824 euros más otros 570 por cada trienio de servicio. Además, estos curas reciben un complemento de empleo que varía entre los 771 euros mensuales para los asimilados a comandante, los 807 euros para los capellanes con más de 15 años de antigüedad (como tenientes coroneles) y los 842 para los sacerdotes con más de 25 años (como coroneles), según el decreto que regula sus pagas.

También está previsto añadir al sueldo un complemento específico que va de 465 a 752 euros mensuales, según el Reglamento de retribuciones de las FFAA. Así, según la normativa, un capellán recién entrado en servicio percibiría unos 32.900 euros brutos anuales.

Su jefe, el arzobispo Juan del Río, ganó el año pasado 59.832 euros salidos de los Presupuestos Generales del Estado, según admite el Ministerio de Defensa tras una petición de acceso a información pública realizada por eldiario.es a través del portal de transparencia. Es un 5% más que en 2012.

Toda esta información devine de la contestación gubernamental a una pregunta de la socialista Zaida Cantera.

Es decir, los 82 capellanes más los 5 vicarios son 87 curas al servicio de las Fuerzas Armadas.  Tirando por lo bajo, suponiendo el sueldo más bajo posible y sin trienios, lo cual es mucho tirar por abajo, habría que multiplicar estos 87 curas por 14.824 € brutos al año, lo que nos daría un total de 1.289.688 € anuales, más los 59.832 que cobra el arzobispo, darían un total de 1.349.520 de € que paga el contribuyente, por lo bajo, a los capellanes castrenses.

Además, 77 capellanes han participado en misiones internacionales y, de ellos, más de la mitad han asistido en tres, cuatro, cinco y hasta seis misiones.

con el consiguiente aumento de sueldo.

¿Tienen algún sentido este oficio y su gasto consiguiente?

La Vanguardia nos informa de que:

La asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas está garantizada en España a través de los Acuerdos firmados en 1979 entre el Estado Español y la Santa Sede.

otra razón para acabar con dichos Acuerdos de 1979 y dar otro paso hacia la aconfesionalidad estatal.

Muchas veces hemos argumentado, aunque sea preguntado, que España pertenece a los militares.  Este asunto de los curas castrenses es otro ejemplo más de que las Fuerzas Armadas son un Estado dentro del Estado.  Y el enésimo ejemplo de despilfarro militar.

Cuando hablamos de transarme hay algunos ejemplos fáciles y rápidos para argumentar qué empleos son inncesarios entre el militarismo actual, además, con estos 1’35 millones de € se podrían implementar programas anuales que defendieran aspectos concretos que sí que tienen que ver con lo que realmente la sociedad quiere defender, la Seguridad Humana.

El desbarajuste de los Programas Especiales de Armamento (PEAS)

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POr US Air Force

Fuente: Bez

Hay muchas maneras de explicar el desbarajuste y la ruina económica que los Programas Especiales de Armamento (PEAS) están suponiendo para las arcas públicas y con ello para la sociedad.

Nosotros lo hemos contado en términos de deuda inmoral e ilegitima en un texto de 2013 en el que explicamos el origen, el crecimiento y el despilfarro que son estos programas armamentistas.

Del artículo que realiza Beatriz Yubero en el portal colaborativo BEZ, podemos sacar algunas notas que, sin ser novedosas,vuelven a poner sobre la mesa el despropósito de estos programas de armas.

1.- Dice la comentarista que los programas especiales de armamentos, cuyo origen hay que situar en el primer gobierno de Aznar, son fruto de los compromisos adquiridos por el PP y el PSOE como consecuencia de nuestra entrada en el club militar OTAN. Ello señala dos extremos que habitualmente pasan desapercibidos:

  • Que sin la OTAN nos los podríamos haber ahorrado
  • Que son una imposición ilegítima. No podemos decir si fruto del interés de la industria militar europea y estadounidense de ganar siempre y a cualquier precio, o si por la imposición de la élite política (nuestra y ajena) de meternos en la senda de una cada vez más militarizada y unidimensional política económica, abocada a llevarnos a esta especie de bola de nieve imparable de gasto militar y militarismo sin retorno, pero al fin y al cabo, fruto de un interés que no era el nuestro.

2.- Señala el artículo, casi sin quererlo decir (al menos así) que si hay dos grandes culpables políticos de estos programas son los pactos bajo cuerda de los años 90 entre PP y PSOE, pactos que se han demostrado inamovibles y no cuestionados y que nos indican uno de los puntos esenciales de la ilegitimidad de estos programas: no responden al interés general, sino al interés de esa oligarquía extractiva de políticos de la casta en generar gasto militar inútil

3.- Cuenta el magnífico compromiso de deuda que nos sepulta. 23 programas comprometidos solemnemente en nombre del estado con previsión de pago total a 2030, que nos supusieron una deuda de 37.000 millones de euros, de los uqe se han pagado 8.000 aproximadamente y por lo que el MInisterio de Industria ha pagado unos siniestros créditos (a interés cero, algo que obvia el artículo) de más de 10.000 millones de euros previos a la fabricación de estos programas de armas y que la industria militar debe devolver una vez fabrique estos ingenios (se le ha olvidado a la articulista señalar con suficiente claridad que cuando esto ocurra, los programas habrán adquirido un espectacular precio porque habrán sufrido sobrecostes como consecuencia de encargos suplementarios de mejoras, o de que los encargos, quien sabe si por descuido o malicia, se hicieron a medias, sin contratar por ejemplo, los sistemas electrónicos de los aviones que se solicitaban, etcétera).

4.- Los programas de armamentos no sólo eran ilegítimos en el origen, sino que además, durante su ejecución la ilegitimidad se ha reforzado más, pues los negociadores permitieron tanto sobrecostes como encargos innecesarios, pero bien favorables a los intereses del complejo militar-industrial (dice el artículo ” Sobre estos programas siempre ha planeado la sombra de los sobrecostes y del exceso en el número de unidades encargadas. De hecho, el Tribunal de Cuentas llegó a denunciar costes excesivos …y poca diligencia por parte del Ministerio de Defensa (en época de Morenés) a la hora de penalizar a las empresas por sus retrasos, lo que hubiera servido para rebajar las facturas“)

5.- Señala que, a pesar de que el desastre que estuvo a punto de llevarnos al precipicio al inicio de la crisis era tal, el Ministro puertagiratorio Pedro Morenés renegoció el precio final de los programas para comprometer que fuera de 30.075 millones de euros, aunque en unas negociaciones tan opacas que probablemente podemos encontrarnos con algún caramelo envenenado ( según la articulista “Hubo pocas explicaciones sobre cómo se hizo esa renegociación y sobre los criterios que se siguieron“)

6.- Además, cuando la troika vino a rescatarnos, y para evitar que acabáramos como Grecia, intervenidos a lo bestia, los gobiernos de Rajoy procedieron a realizar un fraude contable, ocultando esta deuda impagable, para lo que acudieron a sacar de los PGE toda referencia a los mismos a fin de que no computase como déficit y de paso para evitarse la crítica social (se olvida la articulista de comentar que esta política tan curiosa la llevaban ejerciendo indistintamente los gobiernos del PP y el PSOE con anterioridad).

7: Ocultándola pero no eliminándola, porque por la puerta de atrás ha seguido pagando ingentes cantidades a la industria militar por medio de una fórmula ilegal (declarada así por el propio Tribunal Constitucional) consistente en emitir créditos extraordinarios con cargo a deuda pública (osea, generando más deuda aún) mediante decretos ley ad hoc para pagar a la industria militar.

8.- Agustín Conde, el actual Secretario de Estado de Defensa, ha explicado a los diputados de la Comisión de Defensa que la deuda actual (unos 21.000 millones de euros) resulta igualmente impagable y difícilmente asumible, a pesar de lo cual la decisión del gobierno (apoyado en esto por Ciudadanos y PSOE) es pagarla (y empobrecernos más).

9.- Además, en el día a día, estos programas demuestran ser una verdadera chapuza. Por muestra dos ejemplos:  el submarino S80 de Navantia y el avión A400M.

Respecto del primero, dice la articulista que ” Estaba previsto que la primera unidad fuera entregada en 2013 pero, a día de hoy, la fecha prevista es diciembre de 2021 y podría seguir acumulando retraso. El coste inicial del programa ascendía a 2.135 millones de euros, de los que ya se han pagado 1.774 millones, pero ahora ese dinero, debido a los sobrecostes, solo da para pagar el primero de los cuatro submarinos. ¿Cómo piensa Defensa pagar los otros tres? ¿Qué coste tendrá cada uno de esos otros tres submarinos? ¿Cuál será el coste final del programa? Preguntas a día de hoy imposibles de responder.”

Respecto del segundo afirma que  “el A400M es un dolor de cabeza constante. El avión no cumple con las características técnicas requeridas y los países del consorcio (España, Alemania, Francia, Reino Unido, Bélgica, Luxemburgo y Turquía) están enfrentados con la cúpula de Airbus. Amenazan con sanciones económicas a la compañía, pero no se sabe si lo hacen con la boca pequeña para no recibir críticas. Para colmo, España compró 27 unidades, casi el doble de las 14 finales con las que se va a quedar, y eso significa que o consigue revender a otros países esas 13 aeronaves de diferencia o tendrá que pagar una multa de casi 250 millones de euros a la compañía.”

10.- Una vuelta de tuerca más: ahora que el Tribunal Constitucional ha dicho que es ilegal ocultar estos pagos, los quieren usar para engañar al viejo Donald que clama por un colmillo en incendiar de armas el mundo, y “aflorarlos” en el presupuesto del MInisterio de defensa para hacerle creer que están “aumentando” el gasto militar y acercándose al compromiso del 2%PIB (en realidad ya supera con mucho este porcentaje pero sigue siendo un gasto escondido, oculto en su gran mayoría y no por disgustar al amigo americano, sino para que el pueblo español no sepa en qué se gastan la pasta los que mandan). Lo dice así el artículo “El número dos de Defensa también dejó una pista muy clara sobre las intenciones a futuro de su Ministerio. Primero explicó que los próximos presupuestos de su departamento tendrán incorporados una partida de 1.824 millones de euros (716,8 millones de 2016 y 1.170 millones de 2017) para pagar los PEA. Después, dijo que gracias a esto “se estaría en consonancia con el compromiso asumido en la cumbre de la OTAN de Gales de 2014 de incrementar los presupuestos de Defensa hasta alcanzar en una década una cifra equivalente al 2% de PIB”.

Y como todo decálogo, una (mala) conclusión. Para colmo, esto es el cuento de nunca acabar. el ciclo de rearme se renueva a pesar de que este primer movimiento ya nos ha empobrecido suficientemente. “A futuro, España deberá seguir renovando su material armamentístico y los costes se incrementarán notablemente: la Armada necesita sustituir los cazas de despegue verticar Harrier -su vida operativa finalizará entre 2025 y 2030- por el F35B, única opción en el mercado. Además, por esas fechas, también deberá pensar en planificar la renovación de los cazas F-18, cuya única opción viable serían los F35A.

El problema es que el programa estadounidense del F35 en sus tres versiones acumula un grandísimo retraso y unos enormes sobrecostes, algo que ha llegado a denunciar a través de su cuenta de Twitter el presidente estadounidense, Donald Trump, que llamó al orden a la empresa fabricante, Lockheed Martin: “el programa F-35 y su coste está fuera de control. Miles de millones de dólares pueden y serán ahorrados en compras militares”.

Decepcionante. Otra que se ha tragado que necesitamos esos carísimos aviones de “ataque” (no defensa) estadounidenses que, por cierto, nos quieren vender en bruto ( y nuestros políticos de la casta comprar), sin sistemas de armas ni motores y otros elementos que luego “necesriamente” habrá que comprar para que no queden para un museo del horror.

Ni los necesitamos para nada, ni tendríamos por qué aumentar el gasto militar. Ni, dado que estamos ante una deuda ilegítima e impuesta por intereses que no son los de la sociedad ni han sido decididos por todos, asumir el pago de esta deuda inmoral.

Ni tenemos por qué asumir las torpezas de estos genios  de las finanzas ni tampoco por qué seguir obstinados en enterrar nuestras esperanzas como pueblo en el seguidismo armamentista y fatal al que nos quieren someter los señores de la guerra y sus partidos corporativos en el Parlamento.

No nos representan y no queremos que nos conduzcan al empobrecimiento primero y al desastre después.

Gastos militares para fines sociales.  Haz objeción fiscal al Gasto Militar.

Partida plurianual para comprar botas

Goretex

Por Juantiagues

Fuente: Infodefensa

Tenemos los presupuestos de defensa para 2017 sin aprobar y el Ejército ya se lanza, como si supieran que en todo caso se los van a aprobar sin rechistar, a convocar concursos para todo tipo de cosas.

Ahora le ha tocado el turno al programa de Apoyo Logístico, desde el que se convoca un concurso para dotar de botas a los ejércitos españoles.

Se trata de un gasto plurianual, es decir, que compromete gasto para el ejercicio 2017 y para el ejercicio 2018, por valor de 436.400 euros cada año, con lo que, de entrada, ya contamos con otra partida más que compromete esta buena gente de gasto militar sin saber si el año entrante seguirán gobernando los mismos que ahora.

La práctica de las partidas plurianuales es muy frecuente en el Ministerio de Defensa  y se ampara en esa curiosa idea de la “Política de Estado” que viene a significar que lo cocinado bajo la mesa entre PP y PSOE va a misa y no se pude rebatir, gobierne quien gobierne.

La mala gestión de Defensa provoca que tengamos que pagar una multa de 243 millones de €

Imagen de Aerofossile 2012

Fuente:  El País.

La programación militar española quería poder tener fuerza de proyección (eufemismo de intervencionismo o de invasión) muy lejos de nuestras fronteras.  Para ello eran indispensables aviones de transporte con mucha capacidad y amplio radio.

El diseño militarista pensó que lo necesario eran 27 A400M.  La cifra era disparatada para un país como España.

Por ello, mucho más tarde, el anterior Secretario de Estado de Defensa, Pedro Arguelles, pactó con Airbus la compra de 14 A400M (avión de transporte militar) entre 2016 y 2022, y posponer la recepción de los 13 restantes hasta 2025.

Entonces a Morenés y a Arguelles les pareció un ejemplo de gran gestión comercial.  Es decir, postergaban el problema unos cuantos años, los suficientes para salir del Ministerio de Defensa y para que otros tuviesen que ocuparse del problema.  Genial.

Si Defensa no cumplía, el Estado debería pagar 243 millones de € como penalización a Airbus.

Ahora el problema está aquí:

Defensa ya ha declarado estos 13 aviones como “no operables” –es decir, innecesarios—y ha aceptado pagar a Airbus 243 millones por la cancelación de este pedido.

Vemos muchas malas prácticas en estas decisiones:

  •  La primera es que nuestros militaristas dirigentes siempre planifican los gastos muy por encima de las necesidades y de las posibilidades de España.  Les da igual porque nadie les va a pedir cuentas.
  • Para ellos prima el programa de fabricación de armamentos sobre las necesidades de defensa españolas reales o sobre las posibilidades económicas españolas, lo importante para los políticos militaristas es que se pueda hacer el nuevo modelo de armas, ofertándolo como un futuro éxito de ventas.  Luego, como en el caso que nos ocupa del A400M estas ventas no llegarán, pero les da igual porque nadie les va a pedir cuentas.
  • La tercera es que nuestros dirigentes militaristas siempre acaban favoreciendo a la industria militar y son capaces de firmar multas que le impondrá la industria militar al Estado si no cumplen con lo pactado.  Les da igual, el Estado somos todos y lo pagaremos a escote con los impuestos.  Además, la ciudadanía no acaba de entererarse.
  • La cuarta es que los políticos militaristas ven muy fácil endeudar a España porque nadie les va a pedir cuentas.  Total, cuando la deuda militar sea un problema ellos ya no estarán en el poder (estarán jubilados), o podrán recurrir al argumento de echar la culpa a gobiernos previos.

Mientras el Parlamento y la sociedad permanezcan ignorantes y callados no habrá problema para los políticos militaristas.  Hasta que no haya una auditoría independiente de Defensa no habrá soluciones.

Cospedal, la madrina

Premios+C%C3%A1tedra+Metropol+US

Fuente: La Vanguardia

Y ahí que la tenemos, toda compuesta, de madrina.

Nada menos que la Ministra madrina, la Dolores de los Cospedales, la dama de los tercios, la infantina de la marina, como quieran que se diga, junto a la alcaldesa de San Fernando (Cadiz) señora Cavada, el Almirante Jefe del Estado Mayor, la Presidenta de la SEPI, el Presidente de Navantia y otras fuerzas vivas, aplaudidores y demás añadidos siempre lustrosos y ornamentales para estos actos.

Y la Ministra madrina que allá que se fue a botar el BAM (Buque de Acción Marítima), “Audaz”  (el próximo a botar se llamará “Furor”) del que la prensa militar especializada (principalmente en distorsionar la realidad y desenfocar los temas) ha dado datos de que ha supuesto para Navantia 1,1 millones de horas de trabajo y 250 empleos directos (lo que no parece justificar tanto revuelo ni ser la solución del abrumador paro en Cádiz) así como otros 1.000 indirectos en la industria auxiliar. Si hacemos un ligero cálculo, implica no más de 1.000 horas de trabajo por persona, es decir unas 25 semanas (menos de 6 meses), suponiendo un trabajo equivalente de 40 horas por semana y persona (y esperemos que la solidaridad de los trabajadores gaditanos no permita que alguno haga horas extra y deje sin trabajo a otro). No vemos cómo estas modestas cifras pueden hacer creer a algunas personas respetables y despiertas que Navantia es la panacea para salvar el paro, pero a veces las ideas tienen eso, que por falta de análisis se vuelven creencias y meras supersticiones.

Lo que no informa la noticia de la botadura es el precio del susodicho barco militar. A falta de otros datos mejores, hemos acudido al informe del Tribunal de Cuentas sobre los “Programas Especiales de Armamentos” (PEAS) recientemente publicado y del que ya hemos hecho algún comentario previo en este blog, para saber lo que viene costando cada BAM.

Según parece, cada BAM de los 4 ya entregados (este sería el quinto) cuesta cerca de 35 millones de euros, pero además su precio “final” es un 48,9% más caro que el inicialmente presupuestado. Como no podía ser menos, las entregas de estos barcos se hacen siempre con retraso, y el “Audaz” es un claro ejemplo de esto. A pesar de ello, el Estado ha renunciado a cobrar las penalizaciones por retraso de Navantia por los cuatro BAM anteriores, nada menos que 37,74 millones de euros. Añadamos que, dado que los buques de Navantia se “retrasan” en la entrega de sus barcos y que para poder hacerlos tienen que contar con industrias auxiliares (que incorporan aproximadamente 1000 trabajadores a los 250 que ha empleado Navantia) se supone que Navantia o ha perdonado los “retrasos ” a estas industrias militares, o se ha embuchado las penalizaciones o, la más rocambolesca de las tres posibilidades, las industrias auxiliares no se han retrasado y lo que pasa es que Navantia es el colmo de la ineficacia y la chapuza.

Pero volvamos al solemne acto de botadura del barco, que no queremos empañarlo con pequeñeces y críticas poco constructivas.

Cospedal sacó pecho por lo demasié que es la industria miliar española y toda la parafernalia de tópicos que ha debido heredar del apolillado manual de estilo de sus antecesores, pero soltó una perla propia. Agárrense las canillas, que vamos a transcribirla

Hay dirigentes políticos que dicen: Con el dinero de un barco se pueden construir varios hospitales”. Pero quienes dicen estas cosas por lo general ni construyen hospitales, ni saben todo el empleo, la riqueza y la prosperidad que genera la construcción de un barco»,

Todo lo hace, la pobre, por nuestro bien y el Ministerio de Defensa está haciendo todo lo posible para impulsar

iniciativas y soluciones para nuestros astilleros. Desde Defensa y desde la Armada estamos deseosos de impulsar cuantas más mejor

No sabemos si Doña Maria Dolores espetó al respetable con tan abrupta reflexión antes o después de estallar en el barco la botella tradicional de vino “sangre y trabajadero”, un oloroso con el que inauguró el pantano, como quien dice, o incluso de beberse la copa del brindis que, como el valor, se le supone a este tipo de actos.

Y ya lo ven, el recurso de Dolores es hacer barcos por nuestro bien, no hospitales, que para el caso que nos ocupa tanto monta y algo deja de beneficio a las amistades y puertas giratorias del sector. Aunque Navantia nos enseña que su especialidad es recibir pasta, fabricar mal, retrasarse constantemente, llegar siempre tarde  y, a la larga, ni barcos ni dineros, sino mero cebar la bomba.

Liquidación del GASTO MILITAR 2014

Acabamos de publicar un estudio sobre la liquidación del gasto que la IGAE ha certificado relativo al año 2014. Es un complemento válido a los informes anuales sobre el gasto militar presupuestado que venimos haciendo año tras año y al informe sobre despilfarro militar con el que completamos el estudio del panorama.

La liquidación del gasto permite conocer cómo se ha comportado el gasto público previamente presupuestado en los Presupuestos Generales del Estado y, respecto del gasto militar, nos sirve para certificar la trampa y la perversión que esconde éste gasto y la política militar en la que se realiza.

IGAE (Intervención General de las Administraciones Públicas, organismo estatal) no controla todo el gasto militar, ni lo define como tal, pero de su informe se puede sacar el montante de una parte de éste, concretamente:

  • Lo que gasta y sobregasta el Ministerio de Defensa
  • Lo que gastan los organismos autónomos militares
  • Lo que gasta AEMET de índole meramente militar
  • Lo que gasta CNI
  • Lo que destina al mismo en I+D el ministerio de Industria
  • El gasto de los Centros Universitarios de la Defensa
  • Y una parte pequeña del gasto de clases pasivas, concretamente las “pensiones de guerra”

Faltan otras grandes partidas que son componentes ineludibles del gasto militar español pero de las que IGAE no da noticia alguna.

La sola comprobación del desfase entre lo que defensa “presupuesta” cada año y lo que acaba gastando permite hablar de descontrol, pero como esto ocurre año tras año, y de forma sistemática, podemos además decir que no sólo es cuestión de descontrol, sino sobre todo de ocultamiento deliberado del gasto militar.

Estas cifras nos permiten encontrar una lógica perversa e inapelable. Tanto los gobiernos del PP como los del PSOE se han dado en la práctica de gastar más (en realidad abusivamente más) de lo que presupuestan para el Ministerio de Defensa. Lo han hecho a pesar de haber cacareado durante esta década un supuesto “recorte” del gasto militar que no se sostiene con la comprobación de las cifras y que no justifica el nuevo ardor guerrero de esta casta política que nos engaña diciendo que hay que subir el gasto militar que, sin embargo, no sólo no ha bajado, sino que ha ido aumentándose siempre por la puesta de atrás.

Pero en segundo lugar nos permiten encontrar otro elemento coincidente: no cabe achacar el desfase a ningún tipo de incompetencia de los diseñadores del gasto militar, sino a la mala fe. No hay otro modo de explicar estos desfases pronunciados, constantes y elocuentes.

Como podemos ver a continuación la práctica de ocultación de gasto militar ha sido practicada por gobiernos del PP y el PSOE, pero es especialmente exagerada en el tramo de gobierno de Rajoy y su ministro “puerta-giratoria” Pedro Morenés, lo que de cara al futuro aparece como un nuevo signo de preocupación

Pero si pasamos del sobre-gasto del Ministerio de defensa al sobregasto relativo a otros componentes del gasto militar que IGAE detecta en sus informes, la perversión de la política de ocultamiento y manipulación del PPSOE respecto del verdadero sentido del gasto militar español se hace más palmaria.porque entonces los aumentos de aproximadamente el 20% de sobregasto con los que Defensa se despacha año tras año, se elevan de forma más abrumadora. Podemos verlo en otro cuadro.

Un gasto brutal, escandaloso, incapaz de superar un mínimo test de transparencia y que demuestra la impunidad del gasto militar y la opción política militairizadora de la casta gobernante.

Pero las comparaciones son odiosas, porque mientras esto ocurre, la liquidación del gasto referido a otros ministerios y bienes públicos nos muestra que el agravio comparativo es demoledor.

Mientras se mima el gasto militar referido a seguridad militar (operaciones militares en el exterior, de las que ya llevamos más de 79 desde Felipe González a la fecha; venta de armas, una geopolitica al servicio de intereses de dominación y violencia que impone occidente y su brazo armado al resto, privilegios y despilfarro militar, militarización creciente de las otras facetas de la seguridad y de la vida social, etc.) se descuida el gasto social referido a la seguridad humana de los seres humanos, y así contamos que el gasto del ministerio de defensa es aproximadamente el 60% del gasto del estado en pensiones, o 14,73 veces el gasto destinado por el estado a servicios sociales y promoción social, o 9,31 veces más que el de acceso a vivienda y fomento de la edificación, 3,51 veces más que el del ministerio de sanidad y servicios sociales, 2,72 veces más que el de Educación, Cultura y Deporte, o 245 veces más que el destinado a fomento del empleo

Cifra que se vuelve incluso más indecente si sumamos al gasto que IGAE controla como gasto del ministerio de Defensa el que suma por otros conceptos militares, según hemos visto. En este caso la comparación con el gasto social del estado resulta algo más que un escándalo:

En definitiva, un estudio este de la liquidación del gasto militar con el que intentamos ofrecer un panorama claro y al servicio de la lucha social por la conquista de los derechos sociales y de la seguridad humana a las que, legítimamente, y en contra del militarismo, debemos empeñarnos.

El Tribunal de Cuentas dictamina: sobrefinanciación, sobrecostes y otros fallos en los PEAS de Morenés

Fuente: Voxpopuli

A juzgar por la opinión del Tribunal de Cuentas, a Pedro Morenés, ex-ministro de defensa y Grande de España, le han castigado mandándolo de embajador a EEUU, un sitio cutre donde los haya, por manta y por manirroto.

No se explica, de otro modo, el castigo ejemplar que ha recibido.

Dice el Tribunal de Cuentas, que ha revisado las que presentó el Ministerio de Defensa relativas a los años 2012 a 2014, que estas son todo lo peor que se pueda imaginar (se supone que todo lo peor menos austeras, porque para el Estado el que el gasto militar sea desmesurado no es un mal).

Las cuentas de Morenés son un cuento, de la categoría de cuento de Carracuca, feos y apolillados.

El informe, que puede verse pinchando aquí, dice entre otras lindezas, que todo el negocio del pago de los créditos extraordinarios para financiar programas de armamento ha sido una ruina y un verdadero despropósito contable y político.

Describe muy bien el mamoneo que hay con la financiación de los programas espaciales de armamento (PEAS), que implica a tres “actores”

el Ministerio de Defensa, adjudicador y cliente del contrato de adquisición; el Ministerio de Industria, financiador parcial del contrato mediante anticipos reintegrables a la empresa adjudicataria (a tipo cero); y el Contratista Principal, adjudicatario del contrato. Los dos Ministerios, el de Defensa y el de Industria, suscriben, con carácter previo al arranque del programa, un acuerdo general por el que se formaliza su voluntad conjunta de desarrollar un programa de adquisición al que se le dotará de prefinanciación en el marco general de un apoyo a la consolidación del sector industrial de la Defensa y el apoyo a procesos innovadores en materia tecnológica

Por ejemplo en sus conclusiones se señala que

la financiación de los créditos extraordinarios se hace con cargo a Deuda Pública, cuando se trata de operaciones no financieras, cuya financiación debería haberse hecho con baja en otros créditos no financieros o del Fondo de Contingencia

Los sistemas de armas contratados se entregan al Ministerio de Defensa, según un calendario previamente definido que casi siempre, y por muy diversas circunstancias, es objeto de modificación. El Ministerio a medida que recibe las unidades contratadas, y por tanto de forma diferida, paga las adquisiciones al contratista principal con cargo a su Capítulo VI (inversiones reales).

El contrato de obra mediante el abono total del precio, unido a la posibilidad de pagos aplazados contenida en la Ley General Presupuestaria, es lo que permite al Ministerio diferir el pago y distribuir la carga financiera en el tiempo.

Finalmente, las empresas adjudicatarias devuelven al Tesoro Público los anticipos recibidos del MINETUR según unos calendarios pactados y a medida que reciben los pagos comprometidos del Ministerio de Defensa.

La financiación del MINETUR cubre en algunos casos hasta la totalidad del precio del contrato. En este caso los pagos que realiza MINISDEF serán destinados por el contratista a la devolución de los anticipos recibidos, si bien, en ocasiones la financiación de Industria no cubre la totalidad del precio, de modo que parte de los desembolsos del MINISDEF sirven también para terminar de financiar el coste del programa.

o que

mientras el crédito extraordinario concedido en 2012 se destinó a satisfacer obligaciones de ejercicios anteriores, los aprobados en 2013 y 2014 estaban dirigidos a la cobertura de obligaciones del propio ejercicio, que en ocasiones no habían nacido con anterioridad a la concesión del crédito extraordinario, lo que cuestiona la existencia de una extraordinaria y urgente necesidad que justificara la tramitación de un Real Decreto-ley.

y

Respecto a la tramitación de los expedientes de modificación presupuestaria, las memorias justificativas se limitan a señalar que no hay crédito suficiente y a reproducir el listado de cuantías por programa cuya financiación extraordinaria se solicita. Las memorias económicas son, a su vez, breves y apenas incorporan una somera referencia a las necesidades que han de atenderse con las cuantías solicitadas para cada programa. La memoria económica correspondiente al crédito extraordinario y suplementario del año 2014 no contiene dato alguno relativo a las necesidades concretas que justifican la solicitud

El informe acusa a Morenés de permitir alegremente sobrecostes, de admitir sin pestañear retrasos y aplazamientos en la entrega de las armas convenidas, de no exigir responsabilidades ni indemnizaciones y de sobrefinanciar por la puerta de atrás a la industria militar.

Defensa abusa de figuras de verdadera ingeniería contable que disfrazan sus cuentas

El uso excesivo de la figura de la modificación presupuestaria ha sido ampliamente criticado por el Tribunal de Cuentas desde la perspectiva de los problemas que la falta de dotación inicial en los créditos genera al gestor de fondos públicos (la insuficiencia del crédito inicial implica que durante diferentes periodos de tiempo de cada ejercicio presupuestario, no se disponga de los recursos necesarios para atender las necesidades existentes y se tienda a utilizar transitoriamente otros créditos realizándose posteriormente las oportunas rectificaciones lo que da lugar a una gestión presupuestaria laboriosa y confusa, además de formalmente irregular), como desde una dimensión competencial. Y ya desde tiempo más reciente, el control sobre las modificaciones debe intensificarse desde la perspectiva de la estabilidad presupuestaria y la sostenibilidad financiera.

Afirma que los “créditos extraordinarios” son un fraude para pagar los PEAS y que

debe ponerse de manifiesto que la situación jurídico financiera de los PEAs no era, ni es, en absoluto desconocida ni imprevisible, sino todo lo contrario

La financiación a través de créditos extraordinarios y suplementarios de la rúbrica 14.030122B.65 de los Prepuestos Generales del Estado desde 2012 se ha convertido en una situación presupuestaria estructural contraria a los principios de la planificación y la estabilidad presupuestaria, en defecto de una presupuestación realista ajustada a los compromisos de sobra conocidos, como es obvio a la luz de los sucesivos Acuerdos de Consejo de Ministros de reprogramación financiera de los PEAs y de las propuestas de anteproyecto de presupuesto remitidas al Ministerio de Hacienda por el Ministerio de Defensa.

Pero además, supone una violación inadmisible de leyes

Puede concluirse por tanto que la justificación de la vía de financiación de estas modificaciones presupuestarias para atender obligaciones no financieras no es consistente, pues en ocasiones se apela a la falta de impacto en la capacidad de financiación del Estado, en otras a la insuficiencia del Fondo de Contingencia y en otras a la discrecionalidad y previsibilidad de las obligaciones a satisfacer como causa de la excepción a la financiación a través del citado Fondo, todo lo cual plantea dudas sobre la corrección del empleo de Deuda pública para financiar créditos extraordinarios y suplementos de crédito destinados a atender obligaciones no financieras del presupuesto, ya sea para satisfacer obligaciones del propio ejercicio o de ejercicios anteriores atendiendo al mandato contenido en los artículos 55 y concordantes de la LGP. Este tipo de actuación podría implicar una derogación singular de la regulación general contenida en la Ley General Presupuestaria, que si bien tiene el mismo rango normativo, trata de vertebrar con vocación de generalidad la materia regulada, de modo que, como ya señalara también el Consejo de Estado (dictamen nº2096/2003 de 10 de julio, sobre el anteproyecto de Ley General Presupuestaria), no resulta apropiado introducir excepciones singulares a las leyes generales por la vía del Decreto-Ley, sin perjuicio de su admisibilidad según los casos (STC 6/1991, de 15 de enero).

Acude a los distintos programas financiados y encuentra defectos importantes en cada uno de ellos, tanto en los sobregastos, como en la financiación irregular y caprichosa a la industria militar, retrasos de la industria militar en sus entregas y falta de garantías y de reparaciones al estado por incumplimientos de la industria militar.

Los PEAS, concluye, son un desastre y un agujero insostenible en el bolsillo de los ciudadanos.

Morenés, por tanto, se ha destacado como un desastre para el control de los dineros públicos y para el interés general, pero a lo mejor desde la perspectiva de la industria militar ha sido una bendición del cielo.

Y precisamente, con este nefasto pasado, Rajoy le ha castigado desterrándole a EEUU, donde a buen seguro, y en una administración que ya ha dado síntomas de su interés por la cosa pública y por la paz, será un apestado por su nefasta gestión de lo público. A lo mejor le vemos de vuelta, haciendo de las suyas, antes de lo previsto.

Es el justo merecido a su metedura de pata permanente.

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