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La delegación de Gobierno de Madrid reprime a Desarma Madrid

Madrid se está convirtiendo en una especie de porquizal de la majadería, la arrogancia de los políticos y la infamia, y como punta de lanza de esta vanguardia del autoritarismo ultramontano, la represión de toda lucha social pacífica por medio de leyes sacadas de la noche de los tiempos por el PP y sus cómplices .

Y como no puede ser de otro modo, nos tenía que tocar la china.

O le tenía que tocar la china a un compañero cualquiera. En este caso escogieron a uno de Yayoflautas, de los muchos manifestantes que el pasado 14 de marzo nos manifestamos bajo la convocatoria de Desarma Madrid en la Puerta del Sol para protestar por la celebración en IFEMA de una feria de armas, HOMSEC, algo insólito en una ciudad digna y pacífica, si es que la hubiera.

A la manifestación acudieron diputados, concejales y otras hierbas solemnes, pero por lo que se ve, la Delegación de Gobierno decidió emprenderla contra los viandantes del común, que a lo mejor son más asustadizos.

De modo que nos han iniciado, en los lomos de un compañero al que quieren hacer promotor de todo, expediente sancionador, cuya rocambolesca y burocrática narratio facti dice así:

El día 12 de marzo de 2017, sobre las 19 horas, un grupo formado por unas cien personas se concentró en la Plaza de Sol de Madrid para expresar su protesta por la feria de armas que tenía lugar en IFEMA, entre los manifestantes destacaba usted al frente de la marcha protestando con una pancarta y haciendo uso del micrófono para emitir frases que luego eran coreadas por el resto de los manifestantes. En todo momento se le identifica como el dirigente, pues también indica a los demás cuando deben cantar o depositar en el suelo las pancartas. Asimismo usted se presentó como interlocutor con la policía y procedió a utilizar la megafonía para dar por finalizada la concentración, haciendo caso los demás manifestantes a su petición.

Dado que dicha manifestación no se había sido debidamente comunicada a la Delegación del Gobierno de Madrid, los responsables del dispositivo policial comisionados al lugar, titulares del carné número tal y cual (no los ponemos por razones obvias) procedieron a la identificación de las personas que pudieran ser responsables del acto, constatando que era usted el promotor de la convocatoria.

Mucho nos lamentamos de que tal regalo literario no lo haya echo un Umbral, más florido en su narrativa, o un Saramago, que nos hubiera divertido con más oficio, o incluso un Pemán o un de Prada, puestos a buscar un facha que al menos escriba con holgura, pero es lo que hay, un chupatintas de mala estopa y peor lírica al servicio de las intenciones de una delegada de gobierno desangelada, lo cual no habla nada bien de la reforma moral que la derecha nos pretende aplicar disciplinadamente y a golpe de corneta.

No vamos a entrar en razones leguleyas, que ya se encargarán los  compañeros de Legal Sol de recurrir la desfachatez esta y de invocar derechos humanos y positivos, razones de forma y fondo, fueros y desafueros y otras lindezas por el estilo, que parece que es el lenguaje que entiende bien esta fase decadente del rajoinato.

Pero, hombre, que uno sea promotor de un acto por el hecho de emitir frases “que luego eran coreadas por el resto” o porque indica a los demás “cuando deben cantar” o dejar de hacerlo, es mezclar el culo con las témporas. Vale que nos sirve para reírnos un rato de la aplastante “hinteligencia” burocrática, pero … una cosa es iniciar un canto y otra promover una protesta.

¿No ven que tan inconsistente razonamiento se desdice con el ejemplo (poco ejemplar) de los promotores de cosas en general y contra la propia lógica que aplican día a día los dirigentes todos, desde el plasmático presidente de gobierno en adelante, e incluso alcanzando a la Delegada de Gobierno de Madrid; ejemplo que consiste más bien en ponerse a la retaguardia (a veces incluso ocultándose de los hechos por si les pillan) y tirar la piedra y esconder la mano?.

¡Pero hombre, buenas gentes del cuerpo policial, compañeros de fatigas (cierto que en el otro lado de la lucha) en esto de protestar por la desfachatez de vuestros amos, trabajadores en funciones y ciegamente mandados por doña Concepción Dancausa (firmante del paquete a nuestro compañero) para menesteres tan poco agradables como este de amedrentar los derechos de protesta de los ciudadanos con denuncias y brabuconadas ante tropelías tales como la venta de armas de los sanguinarios señores de la guerra,..!. Vale que hacéis lo que os manda quien no sabe mandar, sino ser mandona, pero… pero eso de determinar un jefe, un promotor, un caudillo en una protesta de antimilitaristas, caracterizada por un asamblearismo incompatible con la idea de democracia que cabe en esas cabezas pétreas del PP, …¿no es pasarse?, ¿no viene en vuestro manual de diligencias anti-ciudadanas que los asamblearios no tienen jefes ni promotores?, ¿que responden todos por igual?, ¿que todos o ninguno?

Habría sido mejor “empurar” a todo el grupo, a cien euros por cabeza, en vez de a uno solo por director de cánticos y llevar una pancarta cuando pancarta llevábamos todos y la iniciativa del canturreo era más bien anárquica o si se quiere autogestionada por cada cual según le venía en gana.

¿No veis que la señora delegada de gobierno, hoy tristemente implicada en una causa por corrupción que al parecer no merece aplicación de ley de seguridad alguna, busca un chivo expiatorio no para sancionar conductas incívicas, sino para asustar a algún que otro desipstadillo por si cuela?

¿No veis que hacéis el juego a la pretensión de usar las leyes contra la ciudadanía y que eso no tiene nada que ver con proteger el orden público o la seguridad humana, sino con vapulearla?

¿No os han dicho en algún cursillo al efecto que a estos insumisos la obediencia de las leyes injustas y el miedo al castigo no les amedrenta y más bien las usan como arma noviolenta para deslegitimar la injusticia y combatirla?

En fin, que no lo ven, porque quien se empecina en obedecer a ciegas no necesita los ojos para gran cosa.

Pretende la Delegación de Gobierno de Madrid imponer una multa de cien euros, que es como matar moscas a cañonazos, porque no se les comunicó a las altas instancias gubernamentales una manifestación que, sin embargo, no está prohibida por la ley, dado que el derecho de manifestación se considera fundamental en nuestro orden de leyes.

Y el caso es que lo que va a conseguir, al margen de dejar clara la perversión de la norma sancionadora y de la actuación de la Delegada de Gobierno, es permitirnos difundir aún más la denuncia del militarismo y sus complicidades institucionales.

La Delegada de Gobierno actúa no con imparcialidad, como si dijéramos con una cierta equidistancia ante los echos, sino apostando por los señores de la guerra y su negocio. Y eso huele fatal para un olfato fino y sensible.

Y, paradoja, su denuncia a los que actúan con decencia, en este caso el compañero amenazado y los antimilitaristas concentrados, viene a convertirse en la denuncia de las fobias de la furibunda derecha y la injusticia de la sanción que se pretende imponer.

Osea, un despropósito a sumar a la cadena de despropósitos por los que una élite extractiva nos quiere hacer descender hasta el fondo de la olorosa mierda en la que navega el final decadentoso y lento del régimen.

Ladran, luego cabalgamos.

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Los ecologistas no son el enemigo

Imagen de Lur Rusines

Imagen de Lur Rusines  Titulada:  Desobediencia.

Fuente:  La Marea.

Os recomendamos la lectura del artículo de Olivia Carballar en La Marea.

Cualquier lucha ecologista, feminista, pacifista, pro tercer mundo, animalista, … corre el peligro de ser interpretada como una lucha contra los intereses económicos de uno u otro pueblo, ciudad o país.  ¿Quién nos dará empleo si la gente no viene a visitarnos para ver cómo se mata a un toro, de qué viviremos si no es de empleados de una base militar, no os dais cuenta de que si filtráis que nuestro agua tiene mercurio será peor para todos, para nuestras ventas de hortalizas, para el turismo, …?

Cualquiera que lucha por la mejora de cualquier aspecto de la sociedad se ha quedado estupefacto cuando alguien bienintencionado (de los malintencionados ni hablamos) le acusa de ser el enemigo de los intereses del común.

Los pacifistas lo que queréis es que nos invadan, el ecologismo impide el desarrollo de los pueblos, el feminismo amordaza al hombre y sus sentimientos, los animalistas no pensáis en los humanos, antes nosotros que el Tercer Mundo, …

Olivia Carballar nos lo deja muy claro en su artículo:  los ecologistas no eran el enemigo.  El enemigo era una industria minera irrespetuosa con el medio ambiente y los habitantes de la zona, el enemigo eran unas administraciones que miraban para otro lado.

En este blog siempre hemos apostado por los movimientos sociales.  Ellos son los que verdaderamente defienden lo que queremos defender y son los verdaderos actores de la lucha social por una defensa de la Seguridad Humana y la Seguridad Ecológica:  medio ambiente, educación, salud, empleo, etc.  Y lo hacen con metodologías de acción noviolentas y promoviendo la participación desde la base.  En muchos movimientos de base la gente colabora con su tiempo libre, con su propio dinero, con sus vacaciones, con lomejor de sí …

Sus desobediencias son las semillas de un futuro más justo, más ecológico, más humano, más pacífico.  No son chiquilladas o cabezonerías.  No son bravuconadas.  Son muestras de un alto compromiso personal y político que se expresa en grupos en los que no se quiere conquistar el poder, sino ejercerlo en común y desde la base; en los que no se busca llegar a la cumbre de la pirámide sino compartir responsabilidades y trabajos.

Conviene recordarlo.  Recordarlo y apoyarles, animarles, sonreírles.

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Otro ejemplo de transarme, en Kenia

Imagen de Pim Stouten

Fuente:  El País.

Cuantas veces se nos ha dicho que en muchas zonas (Cádiz, Ferrol, Palencia, etc) es imposible salirse del monocultivo militar y dejar de apoyar a Navantia o a cualquier otra fábrica de armas dado que son las únicas que proveen empleo para la zona.

Se nos aduce que nadie está de acuerdo con fabricar armas, que todos desean que no se utilicen más que en guerras justas y defensivas.

Nosotros siempre hemos replicado que todo es cuestión de voluntad política (como demostraron los programas europeos de reconversión militar KONVER y TACIS) y de ansias por buscar alternativas de desarrollo más justas y solidarias.

Cuando un pueblo está imbuido del paradigma de dominación-violencia no puede ver alternativas a su situación y, por ello, se resigna.  Desaparece el espíritu crítico y alternativo, las nuevas propuestas son desdeñadas desde el inicio y nadie mueve un dedo para vivir en un paradigma distinto, el de la cooperación-noviolencia.

¿Cómo se puede dar una respuesta noviolenta a un problema que viene de siglos, que es, incluso, intrínseco con la forma cultural de entender la vida para un pueblo?

Las mujeres kenianas optaron por la educación, por el cooperativismo, por ser más independientes de los hombres, se olvidaron de los ritos ancestrales y optaron por defender lo que realmente les importaba:  la salud, la educación, la calidad de vida.  Dijeron no a las guerras y a la violencia como forma de vida y sí a la Seguridad Humana.  Hicieron su proceso de transarme.

Pero nadie lo verá así porque los muros que levanta el paradigma de dominación-violencia no nos dejan, siquiera, imaginar formas de vida alternativas.  Las mujeres keniatas no solo lo imaginaron, también lo hicieron.

Hoy exponemos un caso que nos ha llamado mucho la atención en Kenia:

El problema es una antigua tradición, el robo de ganado para subsistir, basada en el ocio de la juventud, en sus ganas, inculcadas por su cultura milenaria, de pelear.  También, antiguamente era la forma de casarse, de demostrar riqueza.  Ahora todo ha derivado hacia el crimen organizado.

“Nuestros jóvenes solo piensan en robar ganado de los grupos vecinos, especialmente de los pokots, que viven en el valle”, continúa Alice. “Eso no está bien, los jóvenes están ociosos todo el día y solo piensan en pelear y robar. Si van a la escuela tendremos paz”.

El robo de ganado en Kenia se solía explicar por la tradición: jóvenes que intentaban aumentar el número de cabezas de su rebaño para casarse o demostrar riqueza. Pero cada vez tiene que ver más con el crimen organizado y con el aumento de la demanda de carne en todo el país. Se han introducido mafias que incitan a los jóvenes al saqueo, lo que lo ha convertido en una actividad muy peligrosa que provoca conflictos violentos entre comunidades. Muchas veces, estos terminan en muertes y desplazamientos forzosos.

El coste humano es inmenso: cada año mueren cientos de personas y muchos miles se ven obligados a abandonar sus hogares. Según la Anti-Stock Theft Unit (la división de la policía keniana encargada de prevenir el robo de ganado) entre 2012 y 2014 murieron en el noroeste del país unas 580 personas a raíz de estos robos.

Por lo general los ladrones son jóvenes armados que atacan a otros clanes o a grupos étnicos rivales.  Tradicionalmente, estas incursiones en territorio ajeno no daban lugar a muertes, pero últimamente se han vuelto invariablemente letales. Sobre todo, por el uso de armas de fuego.

La solución:  la educación.

“Si conseguimos ingresos extra podremos pagar el colegio de nuestros hijos. Y ellos podrán encontrar un trabajo y ayudar a sus familias”. Quien habla es Alice Lesabuiya, presidenta de la asociación de mujeres campesinas de Siambu.

Es el principal motivo por el que las mujeres de Siambu se han organizado en una cooperativa agrícola. La idea es conseguir un dinero extra que les permita pagar el colegio de sus hijos y así conseguir que estos se olviden de una tradición que está cobrándose muchas vidas y generando enemistad entre poblaciones vecinas.

Antes de lanzar este proyecto, la experiencia de estas mujeres en la agricultura era muy limitada. Pertenecen a un pueblo seminómada que solía trasladarse continuamente en busca de pastos y agua para el ganado, la gran riqueza de los samburu.

Los frutos:

Por eso, el primer paso fue formarse en técnicas agrícolas y nuevos cultivos que hasta entonces les eran desconocidos, pero que ya han comenzado a introducir en su dieta diaria. Así, al tiempo que fomentan la paz a través del acceso a la educación, obtienen una dieta más variada y sana que, entre otras cosas, ha contribuido a la reducción de la mortalidad infantil y la malnutrición. Hasta hace poco el 46,2% de los niños menores de cinco años de esta zona tenía un peso inferior al normal.

La actividad agrícola también dota a las mujeres de autonomía y cierta independencia respecto de sus maridos. “Antes no podíamos hacer nada por nuestro hogar o nuestra familia, teníamos que esperar a que nuestros maridos trajeran algo a casa. Ahora nosotras decidimos”, explica Alice Lesabuiya.

Esa independencia quizá sea uno principales cambios para estas mujeres. Gracias a los pozos que Amref ha ayudado a construir en la zona, ya no tienen que caminar kilómetros para encontrar agua para cocinar ni trasladarse continuamente por las necesidades del ganado.

Lilian Letowor, la tesorera del grupo, informa que tras repartir beneficios la asociación tiene en el banco unos 30.000 chelines kenianos (cerca de 263 euros). Estas reservas están pensadas para atender las urgencias que puedan sobrevenir, como la enfermedad de una socia. “No solo podemos pagar la matricula del colegio de nuestros hijos e hijas y hacer que se olviden de robar ganado o de pelear, también podemos comprar medicinas cuando nos hacen falta”, explica Letowor. La tesorera insiste en que así el proyecto contribuye también a mejorar la salud de la comunidad.  Comen más sano y variado, pueden acudir al médico y comprar medicinas, y tienen acceso a un pozo con agua más limpia y saludable.

Querer es poder.  Aquellos que razonan que no pueden, quizá es que no quieran.  Ello es otro problema.

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No a la OTAN en Barbate

Fuente: Recuperemos el Retín

La plataforma ciudadana Recuperemos el Retín de Barbate (Cádiz) se moviliza para luchar contra las maniobras de la OTAN “Trident Juncture” que se van a desarrollar en Octubre ante las costas de Cádiz.

Dentro de estas acciones, el pasado 29 de agosto realizaron una manifestación, con más de 1.000 asistentes, la primera de una larga serie de acciones de lucha, de rechazo a estas acciones militaristas.

Según aparece en su información

“El pasado sábado dimos otro paso para alzar un grito de paz en medio de la turbulencias bélicas que nos invaden a cada nuevo vuelo rasante de aviones militares, a cada nuevo incendio de nuestra Sierra, a cada maniobra nocturna perturbando el descanso de nuestra gente, a cada estallido de proyectiles que retumban en kilómetros a la redonda.

Seguimos trabajando y esto no acaba aquí pronto tendremos más acciones porque no queremos maniobras, no queremos a la OTAN, sólo queremos lo que nos pertenece “EL RETÍN”.

“El Retín es de Barbate”

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¿Ministerio de Defensa para PODEMOS?

Imagen de Círculo Pacifismo y Alternativas de Defensa

Fuente:  El Confidencial Digital y El Confidencial Digital.

Doble gran sorpresa las que nos llevamos.  Según El Confidencial, Podemos pretende reclamar la cartera de Defensa en el caso de un hipotético pacto con el PSOE, y Pedro Sánchez parece no tener ningún interés por este ministerio.

Vamos por partes, primero el tema de Podemos y su cartera de Defensa:

  • Nos resulta raro el interés de Podemos por dicha cartera:  han tenido, más bien, un discurso disperso en este tema.  Han potenciado su círculo de Militares y no han hecho mucho caso a su círculo de antimilitarismo.  Sus reuniones con militares y militaristas son cuantiosas y publicitadas, aunque no hemos oído nada de reuniones con antimilitaristas.  ¿Dónde está entonces la crítica y lo alternativo?    Realmente, no nos lo esperábamos, no han mostrado muchas intenciones de comunicarse con los pacifistas y esta idea de asumir Defensa no parece augurar ninguna buena intención.
  • Los militares desconfían de ellos y por eso intentan, una y otra vez, convencerles de la bondad de sus métodos violentos y su estilo de vida.

Los cambios profundos que pretende aplicar la formación en el mundo castrense han generado inquietud en ambientes militares. Tanto que incluso algunos diseñaron una operación de acercamiento a Podemos para conocer en profundidad sus posturas e intentar inculcarles cierta ‘cultura de Defensa’.  (…)

Esos acercamientos con la formación de Pablo Iglesias ya se han producido, según ha confirmado ECD. Los han protagonizado ex altos oficiales, ya en situación de reserva, y han sido seguidos muy de cerca –de hecho han sido “casi como un encargo” sostienen las fuentes consultadas- por generales en activo.

El resultado de esas conversaciones no es nada halagüeño, a juicio de estos mandos. Quienes han estado involucrados en ellas confiaban en lograr un entendimiento tras constatar que Pablo Iglesias había ido, poco a poco, suavizando en público su posición antimilitarista.

  • Con todas estas presiones, ¿estará a punto de pasar lo que ya ocurrió con el PSOE y con IU, es decir, que quedasen encantados con las paradas militares y con la sensación de poder que da que todo un escuadrón con sus mandos al frente se pongan en firmes y saluden cuando pasa un diputado revista?  Si así fuese, ¿de qué valdría la llegada de Podemos al poder?  ¿En qué se quedaría la reforma de lo militar?
  • Argumentan una razón de fondo:

razones de estrategia, imagen y prestigio: si consiguen imponer en las Fuerzas Armadas los cambios que preparan, se habrá lanzando al mundo el mensaje de que su nuevo modelo de sociedad es posible. “Si los militares asumen el cambio, el pueblo también”, llegan a decir.

  • Podemos ha sido críptica en lo concerniente a lo militar, ¿cuáles serán esos cambios que preparan y que luego traspasarán a la sociedad?  ¿Mayor transparencia, auditar los gastos, dotar de democracia a la institución militar?

Su modelo, explican, es un ejército mucho más austero y cuyas misiones –sin descartar compromisos internacionales ya adquiridos- se ajusten más al modelo de la Unidad Militar de Emergencias. Un ejército “que ayude al pueblo”. Más misiones humanitarias y menos operaciones bélicas, con una “concepción puramente defensiva”. Menos gasto en Eurofighters, misiles de última generación, fragatas o submarinos.

Sin embargo, no se habla de una revolución militar. Como explican las fuentes consultadas, Podemos es consciente de que unos cambios tan profundos deben acometerse de manera cuidadosa y hasta cierto punto, consensuada. De ahí que estén buscando –de momento sin éxito- un ex militar de cierto prestigio para que se sitúe al frente de Defensa y lleve a cabo la transición.

Parece que no van a ir ni siquiera lo lejos que antes hemos detallado:

celebrar un referéndum para la elección del JEMAD, la supresión de las academias de suboficiales, la desaparición del régimen disciplinario militar, adecuándolo a los códigos de conducta que rigen a otros funcionarios de la administración.  (…)

revisión total de las cuentas de Defensa, así como una reorganización de la deuda procedente de los programas especiales de armamento, sobre todo de aquellos que acumulan grandes sobrecostes.

  • Parece que la reforma que se plantea Podemos no pone en tela de juicio el militarismo, sino que se quiere hacer desde dentro, con un ex oficial que sería el Ministro de Defensa.  También parece que los militares contactados les han dado un tajante no.

Por otro lado, el desinterés de Pedro Sánchez con el Ministerio de Defensa:

  • No encaja bien con la política que ha llevado hasta ahora el PSOE, de la mano con el PP.  Defensa ha sido una cartera que se han ido turnando para hacer ambos lo mismo que habían criticado al otro, todo ello desde lo más rancio del militarismo.
  • También está siendo presionado Sánchez para que una cartera tan sensible no caiga en manos de los podemitas y continúe en las de quienes no han negado ningún capricho a los militares.  Las presiones a Sánchez le llegan desde lo militar pero también desde sus propias filas, militaristas hasta la médula.

¿Se avecinan cambios en lo militar?  Difícil apuesta.

¿Se deberían producir cambios en la Defensa?  Seguro, y de hondo calado, por su deuda ingente, por sus presupuestos amañados y engañosos, por la militarización de la política exterior y de la investigación y el desarrollo, por el despilfarro militar, por las puertas giratorias, por la necesidad de potenciar el gasto social recortando el gasto militar, etc.

¿Puede renunciar al debate antimilitarista Podemos?

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Material: Elecciones municipales y autonómicas 2015

Hemos elaborado un material descargable para descargar y poder reivindicar un cambio de políticas municipales hacia lo militar, basada en la idea de la desmilitarización y de promoción de una cultura de paz.

Esperamos poder contribuir con ello a la articulación de propuestas horizontales y desde abajo para lograr la desmilitarización de los pueblos, ciudades y del territorio afectado por la avasalladora presencia de lo militar y de la cultura militarista.

Tríptico Antimilitarismo y Elecciones Municipales y Autonómicas by Colectivo Utopía Contagiosa

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La noviolencia tiene el doble de efectividad que la violencia

Fuente:  translatedweb.

Nos hacemos eco de una noticia antigua, marzo de 2012, sobre un libro titulado:  “Why civil resistence works.  The strategic logic of nonviolence conflict“, de Erica Chenoweth y Maria J. Stephan.

En ella dicen que han estudiado 323 intentos de cambio de régimen entre 1900 y 2006 y que las campañas violentas tuvieron éxito el 26 % de las veces, mientras que las noviolentas triunfaron en un 53 %.

Los casos son de todas las regiones del mundo, como se comprueba en un mapa disponible en esta url y que pertenece a Gobal nonviolent action database.

Las conclusiones van un poco más allá:

En realidad, No se me ocurre ningún país en el que un movimiento haya conseguido con éxito: usar la violencia para lograr un cambio de régimen establecer después una democracia y frenar el poder dominante del uno por ciento

Es decir, muchas revoluciones violentas han conseguido cambios pero no han sido profundos.

Cuando escribió La Conquista de la Violencia en los años 30, Bart de Ligt no tenía los datos acumulados por Chenoweth y Stephan, o los investigadores estudiantes del GNAD en Swarthmore, Georgetown y Tufts. Pero el revolucionario holandés aún estaba en lo cierto cuando escribió, “Cuanta más violencia, menos revolución.”

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¿Puede renunciar al debate antimilitarista Podemos?

Cazadores de Luz + + que

Por Kristina Alexanderson

Hemos leído, con pompa y mucha hojarasca mediática, titulares que dicen que Podemos renuncia al antimilitarismo. Así lo dicen El confidencial, Vozpopuli, El plural y otros.

El anuncio puede ser, en nuestra opinión, engañoso y parece que más bien expresa los deseos de la fuente de información, los militares que han formado un círculo de Fuerzas Armadas en Podemos, tal vez prisionera de sus propios ideales.  No tan claramente la opinión de Podemos, que, hasta donde sabemos, no ha tenido pronunciamiento alguno al respecto, ya sea para declararse militarista, antimilitarista o tibio.

Es decir, se ha confundido, en nuestra opinión, la postura (bastante interesada) de uno de los círculos de Podemos con la del conjunto de la organización.  Este círculo militar ha efectuado una serie de propuestas que, desde la óptica militar “progresista” parece querer ofrecerse como política de defensa para Podemos.

Se trata, por otra parte, de un artículo publicado en la red redit de Podemos por parte de dicho círculo militar. Al parecer este mecanismo “redit” pretende ser un instrumento para suscitar debates tanto entre Podemos y sus círculos como entre Podemos y otras gentes ajenas (como es nuestro caso), por lo que la citada propuesta debe entenderse, a nuestro juicio, como el intento de suscitar un debate. El referido artículo, en su integridad, puede consultarse pinchando aquí.

En el artículo se señala en su segundo párrafo (una especie de abstract del mismo) que:

El ejército es necesario hoy, y no queremos entrar en el debate antimilitarista: hoy el ejército existe, y hoy tiene personas que sufren injusticias, externalizaciones, abuso de autoridad y sesgo de derechos como el de la libertad de expresión

No es de extrañar que a los militares firmantes les parezca evidente que el ejército es necesario hoy (podrían haber hecho el leve esfuerzo de explicarnos por qué y para qué, aunque nos parece advertir que también pasan del debate sobre el militarismo, es decir, sólo quieren debatir sobre cómo mejorar su vida y que no les cuestionen nada) porque el ejército existe (realidad ésta no controvertida por casi nadie incluidos los que queremos desembarazarnos de tal institución) y que de esta constatación extraigan además que no quieren entrar en el debate antimilitarista (lo cual ya es un posicionamiento claramente ideoloógico pero nulamente argumentado) y que en el ejército de hoy existen privaciones de derechos hacia las que ellos reivindican mejoras proponen cambios que afectan a la propia estructura militar y exigen derechos.

Nosotros, antimilitaristas, noviolentos, estamos de acuerdo con entrar a los debates sobre los derechos de los militares y sobre sus funciones y sobre su casta llena de privilegios.

Pero amigos militares de Podemos, que del hecho de que el ejército exista podamos extraer que además es necesario, es un tremendo salto en el vacío. Se nos ocurren ejemplos pacíficamente aceptados al respecto:  la energía nuclear también existe, pero no por eso es necesaria ni deseable. E igual ocurre con la violencia de género, o con la banca especulativa, o con la guerra, o con el propio capitalismo.  Nos llama la atención cierto maximalismo en querer acabar con el capitalismo, pongamos por caso, pero dejar inalterado su baluarte violento más esencial, el ejército, al preparación de la guerra, la vigencia que perpetúa del paradigma dominación-violencia, en todo lo cual somos bastante minimalistas.

Pero volvamos al artículo. Que la política de defensa se reduzca a una reivindicación sindical de derechos, mejoras y cambios a favor de los sufridos “trabajadores-militares” o, a lo sumo, a la lucha contra la casta militar (que también existe), contra el despilfarro (que es notorio) y la corrupción (que es endémica) supone una mirada justa y necesaria, pero tan estrecha que nos obliga a preguntarnos si Podemos puede conformarse con tan poco y, subsiguientemente, si le conviene renunciar al debate antimilitarista, como pretende su corporación militar y algún desafortunado posicionamiento de alguno de sus líderes.

Para centrar aún más la cuestión, conviene poner rótulo a las cosas.  ¿Qué es el debate antimilitarista?.  O mejor dicho, ¿qué propone el antimilitarismo reestudiar y superar?  Vamos a esforzarnos por hacer un decálogo de temas que el antimilitarismo, que busca la supresión del modelo militar de defensa y su sustitución por un modelo noviolento de seguridad humana, entabla en términos de debates a desarrollar. Lógicamente, como todo esfuerzo simplificador y además de urgencia, pues pretendemos contestar lo más pronto posible a este desideratum  del círculo militar de Podemos, se nos quedan muchas cosas en el tintero y seguramente pondremos el énfasis más en unas que en otras en función de nuestra peculiar trayectoria política (que seguramente sea diferente a la de otras expresiones del antimilitarismo, a las que de antemano pedimos perdón por la simplicidad).

Veamos, diez (lo hemos reducido así) razones para debatir que, incluso, Podemos debería tener en cuenta porque muy seguramente en sus bases hay mucha gente que así lo piensa.

Razones por las que no se puede renunciar al debate antimilitarista y noviolento.

1.- La toma de decisiones en la política de defensa está sustraída a la sociedad. Ni nos consultan ni nos representan.

Las decisiones en torno a la misma se toman por una élite opaca y cuyos intereses no son los de la mayoría.

El ciclo de planeamiento (es decir, la definición de qué hay que defender, cuáles son los objetivos generales de la defensa, cuáles las lineas de actuación en cada legislatura, el nivel de fuerza (es decir, de armamento entre otras cosas), cuál el de personal, material, etcétera, cómo su despliegue, el gasto subsigiente que esto entrañará, etc.; todo ello se toma y decide por parte de los militares y ni siquiera se lleva al parlamento para ser refrendado. Menos aún es consultada la sociedad. La Directiva de Defensa Nacional, instrumento marco de la política de defensa en cada legislatura, se aprueba por el presidente de gobierno previa consulta al Consejo de Defensa Nacional, órgano integrado por varios ministros, el rey, el presidente de gobierno y los altos mandos militares. Y una vez aprobada por el Presidente de Gobierno, se lleva a la Comisión de Defensa del Congreso para que ésta sea informada (ojo al dato: informada, no para que el Congreso decida nada).

La definición por tanto de esa política no se lleva con luz y taquígrafos, ni se hace con consulta alguna a la sociedad, ni se propicia debate social alguno al respecto.

Con todos los déficits de las restantes políticas públicas, lo cierto es que sería inimaginable un cambio educativo, sanitario o de cualquier otro aspecto sin previo debate y sin previo paso por órganos consultivos o resolutivos diferentes.De sopetón, con nocturnidad y alevosía. Pero esto es precisamente lo que pasa en la política de defensa.

Si en general es fácil decir que la casta no nos representa y se lo guisa y se lo come todo a su conveniencia, en materia de defensa no sólo no nos representa en absoluto, sino que ni siquiera se toman la molestia de guardar las formas.

Aclaremos, a continuación, que esta situación es propiciada por la propia casta política y por los partidos en general. La política de PP y PSOE en esta materia es lineal y continuista (por no decir seguidista de la que nos imponen los verdaderos diseñadores de la política militar) y entre ellos hay un claro consenso por lo que llaman “razón de estado”. Consenso que consiste en hacerlo todo de tapadillo, y constantemente proponer “reformas” (porque ahora se llama reforma a cualquier cosa) que se concretan en modernizar y profesionalizar las fuerzas armadas (es decir, en gastar más en armas y en gasto militar en general). El resto de partidos, hasta la fecha, no hacen ni control parlamentario alguno a dicha política, ni ofrecen alternativas a la misma, ya sea por falta de criterio, de interés, de conocimiento, o por exceso de cálculo.

El debate sobre la política de defensa y la popularización de ésta por tanto sí son oportunos, en nuestra opinión, para una formación como Podemos (o cualquier otra que se predique alternativa y no quiera consolidar, incluso militarmente, el status quo tanto aquí como internacional), a pesar de ser esta una preocupación antimilitarista.

2.- El imponente gasto militar español. 

España es un país de un pasado militarista aberrante y nefasto. No hace falta explicarlo.

Pero además España, como casi todos los países de su entorno, tiene un gasto militar exagerado, superior al que arrojan los presupuestos generales del Estado año tras año.

Según cuales sean los criterios de medición de este gasto militar español encontramos que siempre supera el gasto previsto presupuestariamente., Veamos:

  • La Intervención General del Estado (IGAE) hace una revisión (ciertamente muy tardíamente) del comportamiento de los presupuestos y gastos reales de cada departamento ministerial. Según su criterio, y aplicado únicamente a los excesos del gasto militar presupuestado por el Ministerio de Defensa y el efectivamente gastado, aparece que desde el año  2002  hasta el año 2012 (ultimo que ha sido compeltamente auditado por la IGAE) se gastaron 13.688,38 millones de euros de más en el ministerio de defensa de los inicialmente previstos, lo que supone una media del 17.28% más en esa década.

Si nos fijamos en el avance del gasto militar ofrecido por dicho organismo en 2014, aparece que en 2013 el desvío fue del 32.4%, con al menos 1.908.12 millones de euros más de los presupuestados, y en el semestre que llevamos en 2014 ya vamos por el 33,26% con un gasto extra de 1.911,28 millones de euros, que previsiblemente sufrirá otro espectacular aumento el el segundo semestre.

  • Además de este aumento significativo del presupuesto del Ministerio de Defensa, el Tribunal de Cuentas no cesa de quejarse de dos artimañas del Ministerio de Defensa para disimular su gasto: 1) imputarlo año tras año en partidas de otros ministerios, como es el caso de Industria, Interior, Exteriores, Hacienda, etc, donde se imputan las partidas destinadas a subvenciones a industrias militares y 2) acudiendo año tras año a la aprobación de créditos extrapresupuestarios multimillonarios, destinados a la adquisición de armas. pago de cuotas de la OTAN y financiación de las operaciones internacionales militares en el exterior. El tribunal de cuantas se queja de que el ministerio de defensa no haga presupuestos serios, sino amañados aún sabiendo que año tras año, la realidad será significativamente superior.
  • Los principales Institutos de investigación en materia de cómputo del gasto militar de los países, como puede ser el SIPRI en Estocolmo, y sobre la base de la información oficial que le proporciona cada estado, año tras año refleja que el gasto militar español es muy superior al que el ministerio reconoce. El Banco Mundial, por su parte, señala que en 2009 España gastó el 1.2 de su PIB en gasto militar ( 12.360 millones de euros), en 2010 el 1,1 (12.272 millones de euros), en 2011 el 1 % (9.926), en 2012, el 1,1 (12.272) y en 2013 el 0,9 (9.300 millones de euros). La OTAN también eleva el gasto militar español por encima del 1% del PIB anualmente (el Ministerio de Defensa suele defender que es en torno al 0.6% del PIB).
  • Si acudimos a las estimaciones del Centro Delás o las que anualmente ofrecemos desde Utopía Contagiosa, rastreando en uno y otro caso diversas partidas ocultas en diferentes departamentos (en concreto hemos encontrado gasto militar oculto en doce de los trece ministerios españoles, así como en la Casa Real y en diversas partidas de la seguridad social, organismos autónomos y otros) encontramos que las diferencias son espectaculares. Concretamente  las cifras ofrecidas para 2014 por Utopía Contagiosa hablan de más de 27.000 millones de euros de gasto militar real frente a los menos de seis mil millones presupuestados por el gobierno.

El imponente gasto militar español además de ser espectacular es:

  • Oculto (en 12 de los trece ministerios)
  • Opaco
  • No sometido a control
  • Destinado a una política militarista que nos convierte en una potencia agresora, intervencionista y mantenedora de un status quo injusto, como luego veremos.
  • insolidario en comparación con las múltiples necesidades sociales.
  • Inmoral en cuanto que ha generado una deuda ilegítima de más de 30.000 millones de euros en compras de armas de “proyección” (eufemismo para referirse a armas de invasión, con capacidad para desplazarse a miles de kilómetros y mantener una estructura militar de guerra durante un tiempo de entre seis meses y un año de forma permanente).

Por tanto, este segundo núcleo de preocupaciones antimilitaristas también se nos antoja que debe ser debatido y objeto de decisiones por parte de Podemos, a pesar de la procedencia antimilitarista de esta fuente de críticas y alternativas.

3.- Los intereses militares no son los intereses de todos y todas.

Que existe una casta militar no necesita mucho esfuerzo cuando, como ocurre ahora, lo reconocen hasta los militares críticos. Que la existencia de esta casta y la protección de sus intereses impunemente provoca despilfarro y corrupción sistémica tampoco necesita mayor comentario. Son dos de los males endémicos del militarismo español que han sido objeto de mucha literatura, incluso antes de la llegada del sargento literato que hoy se ha vuelto tan icónico.

Pero, con ser un problema, no es sino una parte del problema.

En la actualidad el aparato militar español es desmesurado a todas luces:

  • En la actualidad del presupuesto destinado al gasto militar comen cerca de 2.668.000 personas (y votos cautivos) entre jubilados militares de los distintos régimenes, pensiones por viudedad de militares y otras contingencias, familiares beneficiarios de los diversos regímenes asistenciales, militares y guardias civiles en activo, reservistas y asimilados.
  • Dentro de los funcionarios de la administración estatal, más del 44 % son militares o guardias civiles (cuerpo militar, como se sabe) y su tasa de reducción ha sido ínfima en comparación con los drásticos recortes en el resto del funcionariado.
  • Sus salarios, trufados de complementos envidiables, no son similares a los del resto de los funcionarios, y no precisamente por lo bajo.
  • Para más abundamiento, el PP planea incorporar militares excedentes a otras tareas de funcionariado civil en un intento de que la restante administración se discipline y aproveche los grandes valores y conocimientos de nuestros militares.
  • La actual tasa mandos/soldados es de un mando por cada dos soldados, con un evidente sobredimensionamiento. Más aún, España incumple su propia ley y mantiene más generales de los permitidos legalmente.
  • el 78,3% del presupuesto del ministerio de defensa se destina a pago de salarios de los militares, lo que equivale a decir que la principal actividad de este ministerio consiste en pagar sueldos.

Además los militares gozan de diversos descuentos y privilegios legales en viajes en aviones o trenes y transportes públicos, centros de recreación, vacaciones, cursos pagados, régimen de homologación y convalidación de estudios, prioridades de acceso a puestos de trabajo públicos, ayudas a la vivienda, etc. Que los usen o no, que haya militares que no se dejan comprar por tales abusos es harina de otro costal, pero los privilegios en sí existen.

La estancia en operaciones en el exterior implica grandes emolumentos económicos, por lo que el intervencionismo propiciado por el Estado les viene personalmente muy bien a muchos militares involucrados en estas operaciones para su propia mejora económica. Ello no quiere decir que todos y en todas las circunstancias antepongan el motivo económico a cualquier otro motivo en la participación en dichas misiones, pero es una evidencia objetiva que el privilegio económico existe.

Si atendemos a la estrategia de defensa nacional y a lo que los ejércitos defienden, y principalmente a la idea acuñada de defensa de los intereses de España más allá de las fronteras (idea muy similar a la de gran área que justificó aventuras militaristas indeseables) lo cierto es que los intereses militares y los nuestros no son los mismos ni parecidos.

Con todo ello, ni por su práctica, ni por sus consecuencias, ni por sus intenciones, el ejército como institución, y a pesar de la buena voluntad de algunos militares más sensibles a la sociedad que a sus mandos, sirve a nuestros intereses de pueblo, ni demuestra ser necesario para la convivencia y aspiraciones sociales (por no preguntarnos de qué nos han defendido hasta ahora los ejércitos). Y esto también debe ser objeto de cierto debate incluso en un Podemos que no quiera definirse (como hacen los otros partidos) en el espinoso tema militar.

4.- España es un país encuadrado en la OTAN, partícipe de la idea imperialista del escudo antimisiles y altamente implicado en la aventura militarista occidental.

España cuenta con diversas bases militares estadounidenses y de la OTAN que ponen en el punto de mira internacional la seguridad de la población española, entendida como un claro enemigo alineado al otro lado por quienes se sienten amenazados por estos instrumentos.

España a su vez participa activamente en la estrategia de la OTAN, el principal instrumento internacional militar de imposición de un orden mundial apabullantemente injusto. Hemos contado hasta con un secretario de dicha alianza que ordenó el ataque militar a suelo europeo, el socialista Javier Solana, quien asímismo fue alto representante de la política exterior europea.

No hay que olvidar, tampoco, que las condiciones del referéndum con el que se aprobó la estancia de España en la OTAN no se han cumplido y este agravio a la ciudadanía aún queda por resolver.

España a su vez participa económica y materialmente en los cuerpos militares de la Unión Europea, que posee una doctrina militar propia (y por cierto intervencionista a lo sumo y defensora de un orden inmoral), un cuartel general propio, bases y cuarteles propios, una industria militar propia y potenciada desde una Agencia de Armamentos muy activa en el rearme, un cuerpo de espionaje propio y,e n fin, todos los mimbres para el progresivo poder militar agresivo, por no contar que, sumados, los militares con los que cuentan los países de la UE superan los dos millones de efectivos, con un gasto anual conjunto, anualmente, de más de 200.000 millones de euros, que no es moco de pavo.

España presta su espacio además para el establecimiento de una de las bases principales del escudo antimisiles americano, con lo que se constituye en un apremiante enemigo para los países que se sienten amenazados por dicho dispositivo.

Además presta sus bases de entrenamiento para la práctica de los aviones de la OTAN, contando con la tercera base militar más grande de Europa (San Gregorio, en Zaragoza) y el campo de tiro donde practican los aviones de la OTAN de las Bárdenas Reales, instalado en el corazón de un parque natural declarado reserva de la biosfera, lo cual implica además de la propia peligrosidad militar, una evidente agresión ecológica.

Parece que esta situación, a pesar de formar parte también de la agenda antimilitarista, si ofrece razones para que se deba abordar de forma más seria y crítica la política de defensa.

5.- España un país altamente intervencionista.

Desde Felipe González hasta Rajoy, España ya ha participado en 69 operaciones militares en el exterior, en las que ha gastado más de 9.000 millones de euros en inversión militar. Concretamente 8.089,64 hasta Mayo de 2012 según el Ministerio de Defensa, y una media anual de 700 millones de euros desde entonces a la actualidad. Esto nos sitúa en el puesto undécimo del mundo (una de las pocas cosas en que España ocupa tan alto puesto mundial) como país intervencionista.

Con similar cantidad económica ¿Qué se haría podido hacer en cuanto a promoción de los pueblos, desarrollo humano, solidaridad…? E incluso más, de haber querido trabajar contra estos conflictos ¿no teníamos un antes y un aquí donde podíamos luchar contra ellos con prácticas contra nuestro propio gasto militar y políticas económicas, contra nuestra venta de armas y potenciación de los mismos, y un largo etcétera?

Actualmente nuestro ejército mantiene tropas en seis zonas mundiales y preconiza una doctrina agresiva de intervencionismo internacional, bajo la denominación de “fronteras avanzadas“, que impone el tratamiento militar de las zonas mundiales que considera frontera avanzada de España, situadas en el golfo de guinea, Mali, y en linea recta hasta el cuerno de áfrica al otro lado de Etiopía, así como en Oriente medio y próximo, Afganistan y otros intangibles como el “terrorismo internacional”, los “estados fallidos”, la “proliferación de armas nucleares”, y los océanos atlántico e índico.

Nuestro intervencionismos está íntimamente unido a dos factores mas:

  • La generación de conflictos por las malas políticas del bloque al que pertenecemos y por las propias acciones intervencionistas
  • La venta de armas, de la que, como veremos, también somos un desencadentante mundial de primer orden.

También esta preocipación de la agenda antimilitarista parece que es oportuna para el debate del mundo Podemos, por mucha fe que se tenga en alguno de sus círculos en el militarismo. Y ello porque frente al intervencionismo militar y las complicidades y alianzas actuales quepa la oportunidad de plantear políticas de cooperación entre los pueblos alternativas y de efectiva solidaridad y justicia.

6.- España, séptima potencia exportadora de armas del mundo.

No parece un argumento del que se pueda prescindir. España basa una gran parte de su cacareado potencial exportador en la venta de armas,

En concreto, España aparece como la séptima potencia exportadora mundial del armamantos teniendo entre nuestros países compradores a algunos de los estados más indeseables del globo, o a estados que usan de nuestro aparataje para la prepresión de sus propios pueblos. Otra de las características de nuestra venta de armas es la de proveer de armamentos a países en conflicto o en grave riesgo de entrar en él en breve, como es el caso de la práctica totalidad del golfo pérsico, nuestro principal cliente después de los países OTAN.

Este papel mundial tan fuera de toda ética y justicia ha sido repetidamente criticado por testigos presenciales de los efectos de las armas españolas, como Gervasio Sánchez, que acusa al armamentismo español de algunos de los desastres bélicos por los cuales nuestros circunspectos políticos se rasgan las vestiduras.

No en vano, España tiene a gala haber firmado cuanto convenio mundial e internacional sala a escena sobre la venta ética de armas, a pesar de lo cual, se dedica a vender a troche y moche sin ninguna restricción y saltándose a veces a la torera la legislación al respecto.

Incluso, sonroja el papel jugado por altas instancias del estado en la venta inmisericorde de armas, creando cortejos de mercaderes acompañados por el anterior rey (de momento no nos consta la actividad del rey puesto de ahora) y del Presidente de gobierno y ministro de defensa, enseñando los catálogos del armamento español por doquier. Incluso se dice que algún expresidente se ha dedicado en sus ratos libres a la venta de armas.

El papel del armamentismo español, como se ve, es esencial para entender el papel de nuestro militarismo, la posición mundial que la casta obtiene gracias a él y, como no, las responsabilidades de España en el desorden mundial vigente.

Un nuevo aspecto del antimilitarismo que, a pesar de lo que digan los círculos militares (y militaristas) de Podemos, debe ser debatido y aclarado, sobre todo porque, puestos a exportar, tal vez convenga plantearse alternativas de valor social, humano y ecológico en las que España pueda contribuir en vez de la venta de armas.

7.-  El complejo militar industrial “made in spain”.

El conjunto de intereses políticos, económicos empresariales, financieros y militares están empeñados en construir lo que el ministro Pedro Morenés, un “puertagiratoria” entre la industria militar y el poder político y su secretario de Estado, anteriormente jefe de la división militar de Boeing en Europa, llaman “polo industrial de la defensa”, enfocado tanto a la fabricación de armamento para el ejército español como a la exportación de armamento al exterior.

Se pretende realizar esta vuelta de tuerca de las industrias militares, en imitación de los complejos militar-industrial estadounidense, francés, inglés o alemán, a la escala provinciana que permite la economía española, sobre la base de la emprea INDRA, e integrando a las otras divisiones de la industria militar española como Navantia (en números rojos), la parte española del gigante EADS, Hisdesat, Airbus, etc.) y bajo la batuta del organismo autónomo militar INTA.

La pretensión goza del beneplácito de Tajoy y hasta del PSOE, y cuanta entre sus posibles líderes impulsores con personajes como los Ex-ministros de Defensa Eduardo Serra (PSOE-PP) y García Vargas (PSOE) y otros reconocidos miembros del partido girapuertista tácito o de ese inconcreto al que hemos dado en llamar casta extractiva.

Porque otra de las características de la política de defensa española es el girapuertismo: la penetración y la confusión de los intereses militares, políticos e industriales, impulsados de forma activa por personajes que pasan de un lugar a otro, entre el mando político y el industrial, descompensando las decisiones políticas que tienen que ver con la defensa de los intereses generales, hacia los intereses particulares de este complejo perverso.

Intereses de este complejo que, para mayor complejidad, también vinculan los intereses nada solidarios de la gran banca, el principal inversor y el principal acreedor a la vez de la industria militar española, con espectaculares beneficios por la venta de armas y guerras y con elocuentes intereses en la prosperidad del negocio militar.

Por poner un ejemplo escalofríante, gracias a las decisiones de Morenés cuando era mero secretario de estado de defensa del gobierno presidido por Aznar, y a la aprobación posterior de los ministros José Bono y  Carme Chacón, junto con las actuales decisiones de Pedro Morenés, ahora ministro de defensa, España tiene una deuda con la industria militar española y por la adquisición de programas de armas innecesarios e ineficientes, de nada menos que treinta mil millones de euros. Una deuda inmoral e impagable que, sin embargo, el gobierno se compromete a pagar a costa de todos nosotros y sin contemplación. ¿No debe decirse nada al respecto porque se trata de un argumento antimilitarista?¿No tiene nada que ver con lo que aspira a impulsar Podemos?

¿No debería ser objeto de debate y atención tanto el odioso complejo militar industrial, como el girapuertismo en políticas de defensa, como el impago de la inmoral deuda militar y el emprendiiento de políticas ya sea de desmilitarización y desmantelamiento de las industrias militares como de reconversión a fines socialmente útiles y justos?

8.-  ¿Para qué sirve el ejército.  Cañones o mantequilla?

España es un país altamente militarizado. Lo prueban entre otras cosas el alto grado de funcionariado (por llamarlo de algún modo) militar y paramilitar existente y el hecho ya comentado de que más de 2.600.000 personas comen directamente gracias al gasto militar-

El ejército ha expandido las misiones que tradicionalmente tenía encomendadas a otras tareas que afectan a la seguridad entendida desde un enfoque no estrictamente militar: En vez de invertirse en mecanismos de prevención contra catástrofes de signo civil, contamos con una Unidad Militar de Emergencias que cuesta anualmente varios cientos de millones de euros y que cuenta con el más moderno y  mejor material contra catástrofes que no se puede permitir la protección civil (por cierto, tras cada intervención de la UME pasan la factura a la admisnitración correspondiente por los servicios prestados).

La Guardia Civil es el principal cuerpo de las políticas migratorias españolas y su dedicación fundamental no es crear un círculo virtuoso de migración regulada y respetuosa de los derechos, sino reprimir la inmigración que llaman ilegal. A su vez, asume crecientemente funciones civiles desde la óptica de la seguridad militar que le es propia, expandiendo el militarismo más allá de donde se encontraba.

La propia policía participa con probada estrategia militar en el control social de la población levantisca, como muchos hemos experimentado en nuestras carnes.

Se ha constituído una sección específica de ciberguerra, que se encarga, entre otras cosas, de luchar contra el “ciberactivismo” e indagar en nuestras intimidades, al consederar que los riesgos difusos (y a veces fantásticos) que persiguen nos constituyen también en enemigos internos propiciatorios.

Se ha usado del ejército también para reventar huelgas, como las de controladores aéreos en la que Rubalcaba, insigne socialdemócrata español, usó del ejército como esquirol, o las amenazas frcuentes de algunos de los holigans del PP pidiendo la intervención militar contra huelgas, manifestaciones, el 15M, y similares alteraciones de la vida plana política.

Algunos mandos militares han recordado también el papel del ejército conforme al art 8 de la constitución y como garante de la integridad territorial (ante el conflicto catalán) y el orden constitucional (ante el intento de cambio sustancial y democracia real).

El ejército es el segundo terrateniente de España, contando entre sus propiedades con bienes inmuebles en ciudades y pueblos, con espacios naturales que usan a su antojo y degradan con sus actividades, y todo tipo de instalaciones, incluyendo palacios, castillos, edificios, etcétera. Es más, una gran parte de este patrimonio es usado por el ejército para la especulación económica, por medio del INVIED, vendiendo, comprando, dando pelotazos. Y por si fuera poco, las leyes estatales permiten que el ejército pueda afectar los restantes bienes de los particulares o administraciones al interés militar, impidiendo el uso, actividades, e incluso la inscripción registral, constitución de cargas o venta de los mismos.

La militarización en función de intereses muy discutibles de Canarias o de Andalucía muestran un nefasto camino de militarización constante y creciente del territorio, que condiciona las propias capacidades de desarrollo de los pueblos.

A tanto llega el militarismo que incluso los créditos que se ofrecen a la industria militar para financiar la fabricación de armas se otorgan a interés “cero” y los pedidos iniciales aumentan con el tiempo su precio final hasta en un 50 y un 100%.

La directiva de Defensa Nacional establece como una de sus lineas de acción el adoctrinar a la sociedad sobre el valor y la necesidad del ejército, indicando que hasta la formación escolar, de bachiller y universitaria debe ser afectada por esta estrategia transversal de intoxicación.

Si repasamos la historia de España, empezando por la más reciente, el ejército es uno de los frecuentes desencadenantes de la regresión política y de la imposición de las políticas de la derecha radical.

Efectivamente, el ejército sirve para la defensa del orden y es una permanente amenaza a nuestros derechos. A pesar de la buena intención del círculo miltiar de Podemos, que profesa un amor al pueblo emocionante y una convicción en el ideal de ejército del pueblo angélica y hasta estragantemente dogmática, el ejército es lo que es y está para lo que está. Perpetúa el paradigma de dominación y violencia vigente y condiciona los derechos a la vigencia de éste y su lógica.

Y por cierto, nos sale muy caro y en detrimento de las conquistas sociales. Cañones o mantequilla, una pregunta que permite orientar las políticas en orden a lo que queremos conseguir y a la que Podemos no puede dejar de mirar por el mero hecho de ser una pregunta antimilitarista.

9.-  Lucha social noviolenta o defensa militar

¿Será que si Podemos alcanza el poder (si es que el poder es alcanzable, como si fuera una esencia y no una relación que se entabla en la que Podemos obedecer o no hacerlo, desplazando el poder de lugar) necesitará una fuerza militar de choque para que no se lo arrebate nadie manu militari?

¿Será que el cambio en que tanta gente, de Podemos y de la que no es ni quiere ser de Podemos, ha empezado a materializar necesitará un paso final por la fuerza de las armas?, ¿de una especie de Trotsky que con sus círculos de soldados perpetre el golpe final?

Si es así, los ciudadanos, la lucha social, no podemos. No pintamos nada.

Lo logrado hasta ahora, desengáñense, no es fruto ni se debe a ningún poder violento y mucho menos a una fuerza militar. No hay defensa militar, ni paramilitar, de la transformación social que se ha emprendido. Lo logrado lo es por la lucha social, por la organización horizontal y antidogmática, por la apuesta por el trabajo de base, por las estrategias desobedientes, creativas, por la movilización, por las pequeñas victorias sectoriales, como la del 15 M, o la de las plataformas antidesahucios, o el debate constante en el ágora de la calle, o la de la enseñanza, de la sanidad, por la ecología, por la vivencia de modelos alternativos de relaciones, de consumo, de cooperación y cuidados mutuos y tantas otras.

¿Todo esto necesita ahora una defensa armada? ¿No es nuestra lucha nuestra defensa? Y, lo que es más grave, la militarización de cualquier lucha conlleva una factura inmensa que lastra los propios logros.

Es loable que uniformados que pertenecen a un cuerpo tan sospechoso de alterar las libertades de todos como es el ejército, digan y hagan público que no aceptarán formar parte de ninguna intentona militar contra el poder popular, si llega el caso. Se les agradece, pues no es ni lo común ni lo mayoritario. Pero si el círculo militar de Podemos quiere unirse a una lucha que trasciende y desborda a Podemos, nada más fácil que participar en pie de igualdad en esta, que ser uno más. Pero sin uniformes. Sin estructura militar. Sin uso de la fuerza. Sin ejército ni paramilitairsmo de ningún género, sino en las mismas condiciones que quienes desde los distintos lugares ya lo hacen.

¿No debe Podemos reflexionar al respecto y despejar viejos tópicos sobre el ejército del pueblo y otras sandeces?

10.-   ¿ Puede permitirse Podemos un rechazo del antimilitarismo y pacifismo arraigado en este pequeño punto del imperio?

Podemos aspira en su mensaje táctico a un cierto eclecticismo que permita aglutinar gentes de todos los espectros. Por eso tal vez renuncia a una definición cerrada, que impida la adhesión de quienes pertenecen a alguna orientación más o menos definida, pues quiere ganar las mayorías y las mayorías, en una cultura pluralista y postmoderna como la nuestra, huyen de etiquetas indelebles y de lo que llaman “radicalismos”.

No vamos a entrar en la discusión de si esto es más o menos acertado desde el punto de vista estratégico, sino simplemente a constatar este juego táctico.

Pues bien, un caladero de adhesión de Podemos, precisamente, lo compone el pacifismo y antimilitarismo. Puede que ahora su nivel de organización interna y de presencia política, con agendas de trabajo, no esté en sus mejores horas, pero no es desdeñable su influencia, ni la cantidad de gente que hace años se declaró objetora de conciencia al Servicio Militar (cientos de miles) y los muchos que estuvieron dispuestos a luchar incluso llegando a la prisión por sus ideas.  Muchos y muchas de ellas están en dos diversos movimientos sociales y, por supuesto, no olvidan sus raíces antimilitaristas y noviolentas.

Primero, porque en su día articuló una lucha social importante contra el militarismo, con capacidad para penetrar en la mentalidad social de forma amplia, de plantar cara mediante la insumisión a las leyes, de conseguir la abolición de la conscripción, de obtener apoyos significativos de las bases sociales más concienciadas, pero también de la gente de a pié y, lo que es más importante, de poner en juego prácticas de lucha social que se han extendido en la práctica social posterior, como la desobediencia y la acción directa noviolenta, así como de hacer que la población asimile gran parte de postulados noviolentos y pacifistas en su propia comprensión de las cosas.

Que esta influencia existe se ha ratificado posteriormente con las movilizaciones, por más que demasiado sentimentales, contra las guerras en que nuestras élites nos han metido, y en otras luchas sociales que merecen la pena ser recuperadas en la memoria.

Que sus propuestas de objeción fiscal al gasto militar, de lucha contra la militarización de las escuelas, de aprendizaje de la desobediencia civil, de lucha contra las bases y campos de tiro militar, de alternativas a la defensa militar y otras son vigentes hoy en día y asumidas por una gran parte de los movimientos sociales más dinámicos es una evidencia.

Muchos y muchas de los pacifistas y antimilitaristas insumisos militan hoy en otro tipo de luchas, como la ecologista, la solidaridad internacional, las luchas contra la pobreza y la marginación y tantos otros ejemplo, incorporando a estas su propio talante y enriqueciéndolo con los discursos de estas otras luchas.

Mucha de la reflexión del 15 M y posterior se realizó en parámetros de enorme sintonía con los de este antimilitarismo.

Incluso muchos “líderes” de Podemos proceden de movilizacones contra la guerra o contra las bases militares, o de la propia insumisión.

¿Se puede permitir Podemos que ese antimilitarismo de la espalda a quienes se predican militaristas?

Sería cuando menos una enorme torpeza política y un mal síntoma, porque muchos pacifistas tampoco están dispuestos a apoyar algo que se presenta como novedoso pero ante cuya postura en los temas del militarismo hay que taparse la nariz para aceptar su eclecticismo.

Diez razones que hemos querido dar de forma ponderada.  Tal vez existen otras muchas, y esperamos que también se pongan en juego.

11. Estos diez argumentos se concretan en dos

Este decálogo, como todo el que se precia, se condensa en una pregunta que ha de generar un debate y, en su caso, ¿Una alternativa de transformación: pasar de la defensa armada a la defensa noviolenta?

Este debate necesita estructurarse, de forma ordenada, preguntándonos por cuestiones que, al parecer, son molestas para quien, a la larga, fía el éxito o el fracaso en una guardia pretoriana que lo defienda, mística guerrera en mano, ante un eventual rechazo del poder fáctico.

  1. ¿Que es lo que hay que defender? Porque conviene señalar que es diferente apostar por mantener una fuerza militar, en defender violentamente la integridad territorial y otras esencias, en apoyar el desmesurado gasto militar en detrimento del social, el intervencionismo militar, el seguidismo de la estrategia de defensa europea y de la OTAN y EE.UU, la ocupación del espacio social por propuestas de control social cada vez más autoritarias y militarizadas, la militarización del territorio, la expansión del militarismo hacia espacios tradicionalmente civiles, la preparación permanente de la guerra y la amenaza de su uso y el largo etcétera que constituye el paradigma de la defensa armada, que apostar por la defensa de los bienes sociales básicos, de los derechos humanos con contenido efectivo, que los bienes colectivos como la educación, la sanidad, el trabajo decente, la solidaridad entre los pueblos y unas relaciones internacionales justas y tantos otros, que defender el tránsito hacia una economía de escala humana que apueste por el decrecimiento, por el respeto de la naturaleza, y un largo etcétera que, necesariamente, se vuelve antagónico del ideal de defensa militar. Los amigos y enemigos, en uno y otro caso, son palmariamente diferentes y no cabe todo.
  2. ¿Quién es quien tiene que defendernos?  Porque no es lo mismo pensar en decisiones soberanas, tomadas entre todos y todas, y en el desarrollo constante, permamente, de la defensa por parte de todos y todas que fiar la defensa a una casta cualquiera, a cuerpos especializados de defensores que actúan en situaciones críticas, a ejércitos permanentes que se preparan para una respuesta de violencia disuasoria. Para defender la ecología preferimos, por poner un ejemplo, a la organización de la gente, a las organizaciones ecologistas, cuanto más de base y más igualitaria, cuanto más centrada en metodologías coherentes, mejor, que a la UME o al SEPRONA, y lo mismo nos pasa si hablamos de transformar las relaciones patriarcales, donde no vemos el papel de un ejército que imponga cambios transversales, o para referirnos a la lucha contra la pobreza, o a favor de la vivienda digna, y un largo etcétera.
  3. ¿Cómo hay que hacer esa defensa? Porque, del mismo modo, no nos parece igual preconizar la práctica militar y violenta, cuya supuesta eficacia para resolver cualquiera de los conflictos que hemos visto hasta la fecha a quedado desacreditada por los propios hechos, que proponer la lucha social, las prácticas liberadoras, la lucha noviolenta que hasta ahora venimos practicando tantos y tantas organizaciones, grupos y personas.
  4. ¿Que proceso gradual, en su caso, podemos asumir para ir quitando poder al modelo actual de defensa y dotándonos de una alternativa? Porque desembarazarse de todo un modelo militar de defensa y de sus estructuras no es cosa de un día, sino de un largo proceso de quitar gradualmente poder al paradigma violento y de nutrirnos a la vez (no después) de poder alternativo del paradigma de la cooperación-noviolencia, cambiando de raíz la sociedad y sus mentalidades.

Tal vez el escepticismo de quienes están tan imbuidos en el militarismo y su causa les hará decir que es un sueño quimérico o una buena idea para un mundo de ángeles. pero de nuevo se equivocan por poner las luces cortas sobre procesos más complejos, porque es precisamente en este mundo de demonios en que vivimos donde la práctica de la acción de base, horizontal, de lucha social de tanta gente y organizaciones ya está practicando este otro modelo de defensa alternativo no sólo en el cómo, sino en el qué de la defensa.

¿De verdad que el ejército es necesario?

¿De verdad que le conviene esa visión promilitar a Podemos, si pretende ser un partido que da una alternativa global a la actual política corrupta y derechista?

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La participación ciudadana en temas de defensa es posible sin que nos invadan

Imagen de Radio Cápsula

Fuente:  defensa militar

Siempre nos dicen que no es bueno que la ciudadanía participe en la mayoría de los asuntos de la defensa nacional.  Nos argumentan que son asuntos muy complicados, que no los entendemos, que no tenemos cultura de la defensa.  Vamos, que no sabemos.

Si protestamos argumentando que no es democrático que decisiones tan importantes se tomen por pocos personas y, encima, sin ningún control democrático previo o posterior, se nos contraargumenta que la participación ciudadana en política de defensa podrían en peligro nuestra nación, nuestra soberanía.

Parece que los suizos no están por estos razonamientos tan pobres:

Suiza tendrá que anular la compra de 22 aviones de combate tipo Gripen a Suecia a raíz del resultado del referéndum celebrado hoy a este respecto, en el que el 53,4% de votantes se pronunció en contra de esta adquisición, según los resultados oficiales definitivos.

Y no hay ninguna noticia de que los suizos hayan sido atacados por los países periféricos o que su soberanía esté en peligro por culpa de la irresponsabilidad de la gente.

Sin embargo, la sociedad suiza ha desautorizado a su Ministerio de Defensa y también a su Parlamento:

El gasto de 3.000 millones de francos suizos (3.400 millones de dólares) para la compra de ese equipamiento bélico fue aprobado el pasado mes de setiembre por el Parlamento.
El colectivo “Por una Suiza sin Ejército” consiguió lanzar una iniciativa popular en contra.
Esos aviones debían reemplazar 54 Tiger F-5 que entraron en funcionamiento hace treinta años y que el Ministerio de Defensa suizo considera obsoletos e incapaces de garantizar la seguridad del espacio aéreo, por lo que se planeaba pasarlos al retiro en el 2016.

Y no ha pasado nada negativo.  Pero sí algo positivo:  la ciudadanía ha participado en las decisiones de defensa y han ejercido su soberanía en temas de defensa.

Algunos alegarán tímidamente y como último recurso que los suizos tienen una larga tradición de participación en los plebiscitos y que en España la gente cada vez vota menos en las elecciones.  Bien.  Quizá lo que ocurre es que a los españoles nos gustaría participar más directamente en la democracia y no nos gusta tanto delegar en esta casta extractiva que nos gobierna.

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Utopías necesarias

El pasado 2 de Febrero participamos en un programa de radio en el que se quería poner en valor el juego de disidencias, de prácticas y luchas sociales alternativas y de utopías que se llevan adelante en el Estado.

Por supuesto a las que tuvieron voz en aquel programa se pueden sumar legítimamente otras muchas.

En todo es llamativo el grado de coincidencia en las aspiraciones de liberación y de nuevo horizonte de sentido que las diversas luchas y utopías plantean.

Os invitamos a escuchar aquel programa y a entrar en diálogo con las utopías necesarias en el siguiente podcast:

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