Archive for armamento químico

¿Quién puede tener interés en invertir en extinción genética?

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Por Landahlauts

Fuente: Eldiario.es

Es una pregunta absurda. Nadie puede tener interés en invertir en extinción genética, o al menos, nadie puede tener interés en invertir para un fin perverso (¿puede haber alguno que no lo sea?) en este tipo de investigaciones.

Pero es una pregunta cruelmente real, porque una agencia militar de EE.UU. va a invertir nada menos que 100 millones de dólares en investigación en extinción genética, teóricamente aplicable a mosquitos que portan la malaria, roedores y otros bichos molestos, pero que, según sospecha la ONU, bien puede ser una inversión con aplicaciones militares.

Podemos hacernos preguntas morales en general, como por ejemplo, si la extinción genética, aunque sea de bichos que nos molestan, es éticamente admisible. O podemos preguntarnos lo mismo desde el punto de vista ecológico, científico.  Es decir, ¿sabemos qué consecuencias ecológicas puede tener la extinción de una especie de mosquito?  Véase, como ejemplo, la actual preocupación por otro insecto, las abejas y el descontrol ecológico que parece que se puede montar con su desaparición.  Pero, más allá de todo esto, no nos cabe en al cabeza qué pregunta cabe hacerse si, de rondón, la investigación en extinción genética puede perseguir fines militares y se promueve desde una agencia militar de EE.UU.

Afirma la noticia que

 la agencia secreta estadounidense Defense Advanced Research Projects Agency (Darpa, por sus siglas en inglés) se ha convertido en la mayor inversora a nivel mundial para las investigaciones sobre “deriva genética”

Al parecer, la sospecha de un uso militar de este tipo de investigaciones está a la orden del día entre los científicos y genetistas, que lógicamente muestran su preocupación y escándalo, máxime cuando uno de los principales intereses en estimular estos estudios es una agencia militar. Tal vez veremos los progresos en forma de armas biológicas.

A algunos expertos de la ONU les preocupan las consecuencias no intencionadas. Uno de ellos dijo a the Guardian: “Quizá seas capaz de eliminar algunos virus o una población entera de mosquitos, pero puede que también se produzcan efectos ecológicos posteriores sobre especies que dependen de ellos”.

“Mi principal preocupación”, explica, “es que hagamos algo irreversible para el medio ambiente, a pesar de nuestras buenas intenciones, antes de que sepamos con toda seguridad cómo va a funcionar esta tecnología”.

Otro experto alerta de la gravedad. Estados Unidos, al parecer, ha gastado entre 2008 y 2014 más de 820 millones de dólares en biología sintética y desde 2012 lo ha hecho principalmente con la agencia Darpa (la que ahora invierte en extinción genética).

Todd Kuiken, que ha trabajado en el programa GBIRd, que recibe 6,4 millones de dólares (unos 5,4 millones de euros) procedentes de Darpa, explica que la importancia fundamental del Ejército estadounidense en la financiación de la tecnología genética significaba que “los investigadores que dependen de las subvenciones para sus investigaciones puede que reorienten sus proyectos para adaptarse a los limitados objetivos de esas agencias militares”.

Conocemos el testimonio de importantes científicos contra la guerra y las armas. Y parece que ahora queda en parte en sus manos luchar contra esta lacra de la investigación y hacen muy bien alertándonos de lo que está pasando.

Entonces volvemos al principio. Ya sabemos quién tiene interés en este tipo de inversiones y sospechamos el para qué. Ahora nos resta por saber cómo impedimos que sigan adelante con sus perversos planes.

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La guerra duplica el cáncer en Gaza

Imagen de Zeroincondott★

Fuente:  Nueva Tribuna.

Los tumores cerebrales se multiplican en Gaza por los gases y el uranio lanzados por Israel.

En estos momentos el cáncer es la segunda causa de muerte en la Franja de Gaza. Los expertos opinan que en los próximos años las cifras se pueden duplicar

La guerra es un desastre ecológico que contamina el agua, los suelos, el aire:

Jean François Fechino, consultor en temas de Medio Ambiente de Naciones Unidas, ha llegado a la conclusión, tras numerosos estudios, que decenas de toneladas de uranio empobrecido se encuentran en el subsuelo y en las aguas de Gaza. Las muestras de tierra que analizaron tras su última visita a Gaza demuestran la presencia no sólo de uranio sino también de cesio, amianto polvo, tungsteno u oxido de aluminio.

La asistencia sanitaria de cierta calidad en Gaza es inexistente y los afectados dependen de que Israel les conceda (contados) permisos para tratarse en un centro médico luterano de Jerusalen.

“Nuestro principal hospital en la Franja  sólo funciona al 50% por falta de personal y material” explica a El Confidencial Usama Said Aklouk, director del Hospital de Al Shifa, formado en España, con impotencia ante las dificultades con las que trabajan.

En un recorrido por el Centro podemos ver como de seis quirófanos, sólo funcionan  tres. Los restantes no tienen camas de operaciones y en cuanto a las habitaciones tan sólo están ocupadas la mitad, mientras en el despacho de Usama S. Aklouk no paran de entrar ciudadanos quejándose de las listas de espera que pueden llegar en algunos casos a los dos años. El resumen es que la sanidad gazatí está al borde del colapso.

Como en toda la Franja de Gaza, el Hospital vive condicionado por los cortes de luz que pueden suponer seis horas de duración o más. El suministro  la controla Israel que da una cantidad diaria para la Franja y debe ser el Gobierno de Hamas  quien la suministre. Como es escasa debe ir cortándola para dar servicio al millón ochocientas mil personas que viven en la Franja.

Parece que Israel está innovando continuamente en su forma de masacrar a los palestinos y:

El profesor de la Universidad de Oslo, Erik Fosse, que lleva años trabajando en Gaza, mantiene que Israel estaría empleando armas que provocan cáncer. En concreto los médicos apuntan que podría tratarse de los denominados explosivos de metal inerte denso (DIME, por sus siglas en inglés), un arma de tipo experimental cuyo radio de acción es relativamente pequeño, pero cuya explosión resulta extremadamente potente. Segín Fosse y su compañero Mads Gilbert dichas armas ya se utilizaron en los ataques de 2009.

Pero los ecosistemas muchas veces devuelven a los humanos los impactos que estos les causan.  Se conoce como “efecto bumerang” y acabará perjudicando, a través del agua, de los suelos y sus cultivos, del aire, a … los israelíes.

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Bancos españoles que financian armas nucleares

Enola+Gay

Franco Folini

Que la banca española es parte de la banca armada y, por tanto, uno de los actores del complejo militar industrial necesita poca demostración. La voraz banca española tiene una idea de la ética algo peculiar y basada en la especulación y el beneficio para unos pocos.

Ahora un informe de la organización Pax, llamado Don’t Bank on the Bomb  señaña con el dedo la participación de Acciona, Banco Santrander, Banco Sabadell y BBVA como financieros de la asquerosa fabricación de armamento nuclear.

Los bancos españoles aportaron a 26 empresas la friolera de 4.651 millones de euros para este tipo de armamento.

Ya lo ven. La banca española no solo es nociva por su trato a la sociedad y la generación de la crisis. También es tóxica porque sus negocios no pasan la frontera de un mínimo ético. Debería darles vergüenza.

Y mientras tanto, a la gente, debería darle el arrojo ético de retirarles todo tipo de colaboración, incluidos los ahorros.

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Sobre el tratado de Comercio de Armas: Una aclaración para el debate

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Recientemente publicamos una entrada en este mismo blog criticando la ambiguedad de argumentos e intenciones que esconde el Tratado de Comercio de Armas aprobado últimamente.

Es evidente que no criticábamos el esfuerzo de tantas organizaciones interesadas en la promoción por la paz por conseguir al menos un tratado que regule este opaco sector, sino el uso torticero y los intereses en juego de empresas militares y estados, que han hecho que el desarme pase de ser una propuesta a favor de una construcción alternativa de la paz, a una propuesta asimilable y a favor de un status quo militarista.

Veníamos a indicar, por eso, la mezcla de intereses más o menos favorables a la paz con otros oscuros y favorables a consolidar una dominación más evidente en el mercado de la venta de armas por parte de las grandes superpotencias. Proponíamos que, dentro de la amplia gama de aspiraciones pacifistas y antimilitaristas, no podría considerarse el tratado de armas un fin en sí mismo, sino un paso mínimo y necesitado de otros muchos avances en infinidad de aspectos para que no acabase convirtiéndose en un elemento más de consolidación del status quo militarista imperante.

Nos contesta a esta entrada el amigo Jordi Armadans, por otra parte un destacado pacifista catalán, afirmando

“Amigos de Utopía Contagiosa,

Como el militarismo y la hipocresía de estados y empresas están más que presentes en todos sitios, haya o no tratado, la existencia de una normativa de regulación del comercio de armas es, por definición, un avance, por pequeñísimo que sea.

Las limitaciones e insuficiencias del Tratado son evidentes. Me permito destacar, entre otras de posibles, 3 razones que justifican que el Tratado de Comercio de Armas (TCA) sea visto como un avance:

. en primer lugar, un avance en términos de mayor control de lo que sucede en un ámbito, el comercio de armas, que como sabéis es extremadamente opaco.

. en segundo lugar, un mecanismo para poner en dificultad las transferencias de armas -no solo a ‘terroristas’- sino principalmente a dictadores y criminales de guerra. Que eso va a ser difícil de concretar y que no siempre va a suceder? sin duda. Pero es mucho mejor que ahora, sin duda también.

. en tercer lugar, el TCA va a contribuir, y ya ha contribuido, a estigmatizar el comercio de armas, señalándolo como un factor generador de violencia y vulneraciones de los derechos humanos. Para todos nosotros, eso es bastante obvio. Pero muchos diplomáticos, periodistas, políticos, etc. antes nunca lo hubieran admitido y, ahora, lo afirman en público.

Finalmente, si el TCA fuera tan inocuo se habría aprobado sin más. En cambio, han sido necesarias casi dos décadas de campaña ante las fuertes resistencias de estados, potencias armamentísticas y empresas militares.

Gracias por el trabajo y el blog.

Abrazos”

Sin dejar de reconocer la parte de razón del argumento (de hecho comenzábamos nuestro alegato diciendo que es preferible que se controle la venta de armas a no se haga y que es preferible reducir el militarismo a aumentarlo), seguimos afirmando la necesidad de que las agendas pacifistas vayan más allá de la institucionalización de tratados de control de armas, precisamente por las razones que tanto Armadans como nosotros hemos explicitado en repetidas ocasiones: la hipocresía y el militarismo de empresas y estados y las evidentes limitaciones de la vía de regulación legal para promover una paz que vaya más allá de la mera paz negativa, entendida como ausencia de guerras y negación de los conflictos y no tanto como lucha contra la violencia estructural y cultural y como lucha por una paz con verdaderos contenidos.

Pero en el presente queremos destacar la oportunidad, en este preciso momento, de reafirmar que la vía del “desarme” no es la vía más pacifista, sino una mera vía coyuntural y oportunista, y por tanto insuficiente para construir una alternativa de defensa a la defensa militar y ello por varias razones suplementarias:

  • El mero desarme, como se ha explicado ya, no equivale a la construcción de una paz positiva, sino sencillamente a un control más o menos limitado del uso de la guerra como argumento de la política internacional. El desarme lleva a una paz negativa, pero no a una paz positiva.
  • Hay una tendencia en los partidos políticos que se proclaman alternativos a divagar en materia de defensa (podemos ver los programas electorales para las pasadas elecciones nacionales o europeas para comprobarlo), y sería ofrecerles una excusa inmerecida para no profundizar más en su propuesta, alentar la idea de que apoyar el tratado de comercio de armas, sin más, es alternativo y goza del apoyo pacifista. En nuestro criterio es imprescindible provocar que las agendas de propuestas políticas en materia de paz y seguridad vayan más allá del conformismo con el status quo y promuevan políticas de reducción gradual y progresiva del militarismo y de construcción gradual y alternativa de poder y autoorganización desde la base en materia de paz.
  • Es más inclusivo, completo y sobre todo, ofrece un horizonte claro y coherente, el hablar de transarme (que no excluye el desarme como estrategia de quitar y no solo regular el poder militar) que de desarme.
  • Conviene que afirmemos con rotundidad la globalidad de la agenda antimilitarista y pacifista: ¿promueve el pacifismo que lucha por la aplicación de los tratados de paz la aspiración concreta de políticas de transarme, que pasan por
    1. quitar gradualmente gasto militar y transferirlo a necesidades sociales,
    2. quitar armamento,
    3. quitar efectivos militares,
    4. quitar infraestructuras militares,
    5. Reconvertir la producción militar a finalidades socialmente necesarias y sostenibles,
    6. Abolir el armamentismo,
    7. Provocar cambios de política entre pueblos basados en la abolición de la guerra y en la cooperación entre los pueblos,
    8. Abandonar las alianzas militares y la actual geoestrategia,
    9. defender la seguridad humana,
    10. generar mediante la lucha social y la desobediencia el desbordamiento y la deslegitimación del militarismo,
    11. abogar por la desmilitarización gradual de la defensa hasta la completa abolición de la defensa militar,
    12. trabajar por el abordaje noviolento de los conflictos,
    13. Impulsar el apoderamiento por el común de la sociedad de una cultura de paz,
    14. Luchar contra la violencia estructural y cultural, etc.,

o quiere legitimar las medias tintas que, hasta la fecha, se ven en las propuestas de los partidos políticos en política de defensa?

  • ¿Basta con un pacifismo institucionalizado y que dialoga con las élites o es preciso un pacifismo alternativo, que construye con las bases sociales y que aspira a la defensa de las sociedades y de sus necesidades políticas, sociales y de seguridad humana?

Es por eso que mucho nos gustaría que en estos precisos momentos se enfatizara la estrategia de la desmilitarización de la defensa y no sólo la de la institucionalización del control militar, más manipulable por parte de los intereses militaristas.

En definitiva, si algo nos une es el acuerdo en que la paz negativa no es en realidad paz, sino violencia, y que la lucha por la paz debe centrarse en conseguir objetivos de paz global, centrados en la lucha por ir más allá del mero desarme militar, hacia el desarme de las conciencias y la desmilitarización de la política.

Sin dejar de reconocer el esfuerzo de personas y grupos en conseguir mínimos de control en el exagerado armamentismo actual, esperamos continuar la lucha juntos abogando por llevar el ideal de la paz mucho más allá de lo que pretenden permitir las grandes potencias.

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Porque las armas químicas son una realidad, reivindiquemos la desaparición de la división NBQR del Instituto Tecnológico de la Marañosa en Getafe

 

Existe una organización para la prohibición de las armas químicas (OPAQ) cuya web informa sobre la relación de los estados miembros que han firmado la Convención contra las Armas Químicas y cuándo entró la Convención en vigor para cada uno de dichos países.  España la firmó en 13 de enero de 1996 y la Convención entró en vigor el 29 de abril del 97.

La lista del oprobio tiene dos versiones:

  • Los países que han firmado el acuerdo pero aún no lo han ratificado:  Israel y Nyanmar.
  • Los países que ni han firmado ni se han adherido:  Sudán del Sur, Angola, Egipto y República Popular Democrática de Corea.

Al unirse al acuerdo, Albania, India, Corea del Sur, Irak, Estados Unidos, Rusia y Libia declararon poseer armas químicas. En 2009 los cuatro primeros ya habían destruido sus reservas.

Pero hay más datos de interés:

El tratado, que complementa el Protocolo de Ginebra de 1925 y la Convención de 1972 sobre armas bacteriológicas, da un plazo de 10 años desde su entrada en vigor para eliminar los arsenales, aunque a Rusia y EE UU se les ha prorrogado dado el enorme tamaño de sus reservas y la dificultad para destruirlas. La revuelta de 2011 en Libia paralizó las tareas de destrucción de su arsenal, por lo que el país también se acogió a una prórroga.

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), que vela por el cumplimiento de la Convención, asegura que para febrero de este año se habían destruido 55.939 toneladas de las 71.196 declaradas (78,57%), distribuidas en 8,7 millones de contenedores y municiones.

En cuanto a las instalaciones necesarias para su elaboración, los 13 Estados que reconocieron tenerlas (entre ellos, Bosnia-Herzegovina, China, Francia, India, Libia, Japón, Reino Unido, Irán y Serbia, además de EE UU y Rusia) las han desactivado, según la OPAQ, por lo que, en teoría, ningún país miembro de la Convención produce armas químicas.

Y aquí está uno de los quid de la cuestión:  si España ha firmado y ratificado el Convenio contra las Armas Químicas, ¿para qué existe la división NBQR del Instituto Tecnológico La Marañosa, en Getafe?, ¿Si España no puede tener armas Químicas y el resto de las naciones (salvo excepciones) tampoco, cómo se come una división NBQR?.

Parece como si una vez firmado el Convenio contra las armas químicas todos los países lo diesen por papel mojado y se dedicasen, con más o menos ahínco, a investigar sobre ellas.  Suelen argüir que es para concociéndolas saber defendernos de ellas.  Nos parece una mera excusa.  ¿Qué harán los demás países, decir, como nosotros, que no tienen armas químicas para luego estar investigando en ellas y tener preparados los procesos de producción para el momento adecuado?  Si es así, el Convenio sería, realmente, papel mojado.

Habría que exigir desde las ongs que en España se dejase de investigar sobre estas armas y desapareciese esta división del Instituto Tecnológico de La Marañosa en Getafe.

También nos preocupan más otras situaciones reales que nos hablan de que las armas químicas son una realidad palpable en la política nacional e internacional de nuestros días.

  • Por un lado, la noticia de mediados de diciembre que dice que Estados Unidos pide un puerto a España para descargar residuos del arsenal químico sirio.  La solicitud también se realizó a Italia y Francia.  Parece que faltan por tratar unas 15 toneladas de agentes químicos como el gas mostaza y el gas sarín, que quemarían los americanos en alta mar.  Parece que Rota tiene posibilidades de ser agraciado en esta destrucción de arsenal químico ajeno.
  • Por otro lado, también nos preocupa la noticia “arsenal letal de alcance desconocido” de mediados de agosto de este año, en la que se cuenta que existen  tipos de agentes químicos que se pueden usar como armas:
    • » Nerviosos. Bloquean una enzima esencial para el funcionamiento nervioso. La muerte se produce por asfixia, al contraerse los músculos que controlan la respiración de forma permanente. Los gases sarín, tabún y VX forman parte de esta categoría.» Vesicantes. Forman dolorosas quemaduras y ampollas al entrar en contacto con las superficies del cuerpo, también en el interior de las vías respiratorias en caso de ser inhalado. El gas mostaza, usado durante la I Guerra Mundial, es el más conocido.» Pulmonares. Dañan el sistema respiratorio. El fosgeno y cloro entran en esta categoría.» Sanguíneos. Impiden la respiración celular, ya que evitan que el oxígeno que llevan los glóbulos rojos pueda ser utilizado. Este grupo está formado por el cianuro y sus derivados.

No hay pues, en nuestra opinión, ninguna duda de que por un lado van las declaraciones públicas de las naciones y por otro la realidad.

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Armas químicas en el Mundo y en las afueras de Madrid

Nos hacemos eco de la excelente infografía de El País sobre armas químicas.

 

 

Excelente trabajo a nivel gráfico y de contenidos. Sólo le ponemos una pega.

No se trata del caso español actual:

Nos preocupa especialmente el Instituto Tecnológico “La Marañosa”, a escasos 20 kilómetros de la Puerta del Sol.  Según la propia web del Ministerio de Defensa dispone de un:

Área de Defensa NBQ y Materiales

Investiga y desarrolla nuevos procedimientos de ensayo para la defensa, vigilancia y protección contra agentes considerados de alto riesgo. Así mismo realiza la caracterización de materiales energéticos (pólvoras, explosivos, combustibles) y de materiales especiales, como textiles inteligentes, plásticos, vidrios o cerámicas, entre otros.

En esta área cabe destacar la acreditación del LAVEMA (Laboratorio de Verificación de ‘La Marañosa’) como uno de los 16 laboratorios que en todo el mundo ha designado la OPAQ (Organización para la Prohibición de Armas Químicas) dependiente de la ONU para inspeccionar y detectar de forma “inequívoca” la presencia de armas químicas.

¿Quién les controla?  ¿Qué actividades realizan?  ¿Dónde rinden cuentas de las mismas?  ¿Con qué presupuesto cuentan?  ¿Producen residuos?  ¿Cómo se tratan éstos?  ¿Hay controles para asegurar la seguridad de sus trabajadores?

Como se ven son muchas preguntas y nadie se ocupa de ellas.

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Hablando de armas químicas, ¿algún diputado puede preguntar cuál es el arsenal español y cómo se pueden habilitar inspecciones internacionales para confirmarlo?

Fuente:  policymic.com

Nos querían hacer creer que la guerra de Siria no existía.  Los miles de muertos, los millones de refugiados, etc., no eran nada.

Nos quieren hacer creer que esa guerra empieza a ser horrible cuando se usan armas químicas.  Entonces hay que intervenir porque no se puede permitir.

Este no es más que otro ejercicio de cinismo a escala planetaria de Estados Unidos y, por extensión, de la Unión Europea.

Nos hacemos eco de la noticia que viene en la fuente precitada y que ejemplifica 10 ataques con armas químicas de Estados Unidos de los que no se habla y no se recuerda.  Destacamos algunas:

1.-  20 millones de galones (cada galón equivale a 3’78 litros) de productos químicos en Vietnam entre 1962 y 1971.  Vietnam estima que murieron por ello 400.00 personas, que 500.00 niños nacieron con defectos y que 2 millones de personas sufrieron cáncer u otras enfermedades.

2.-  Uso de fósforo blanco por Israel en 2008-20099.

También resulta muy revelador el trabajo de wikipedia sobre las armas químicas.  Con él nos damos cuenta de que es algo muy utilizado en las guerras desde la  I Mundial.

Por otro lado, al común de los mortales nos parece un mundo muy alejado este de la fabricación y uso de las armas químicas.  Sin embargo, es esclarecedora la noticia de ABC en la que se nos explica con mucho detalle, por la comandante Rosario Quesada, Jefa del Laboratorio Químico del Regimiento NBQ español muchos datos sobre qué medidas hay que tomar para poder fabricarlas. Esto parece indicar que en España se domina este tema, por lo que también sospechamos que somos capaces de producirlas con soltura.

Aquí nos viene la pregunta:  ¿cuál es la realidad en el Estado Español? ¿Tenemos armas químicas? ¿Cuáles, cuántas?

¿Algún diputado puede preguntar a Morenés y/o a Rajoy sobre estos temas?  ¿Comprometerá Morenés su palabra y cargo a que no tenemos ni un gramo de armas químicas?  ¿Se puede certificar esto con inspecciones como a las que se quiere someter a Siria?  Estaríamos contentísimos de que así fuera.

No vaya a ser que estemos aplicando aquello de la ley del embudo o eso otro más bíblico de ver la paja en el ojo ajeno en lugar de la viga en el propio.

Hasta entonces, algo nos huele químicamente mal y no en Dinamarca, sino en España.

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Las víctimas de las armas químicas

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Fuente: eldiario.es

Las armas químicas no son una novedad. De hecho en el siglo pasado fueron usadas por diversos ejércitos, incluido el español, en diferentes contiendas. Ahora están prohibidas a tenor de una convención de la ONU de 1993 que, aparentemente, cumplen todos los firmantes de dicho acuerdo, aunque se sabe que existen armas de este tipo e investigación sobre ella en casi todos los países, lo que incluye los experimentos que hace España en el complejo militar del Instituto Tecnológico de la Marañosa en Getafe, dependiente de la Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa.

En concreto, el área de defensa NBQR:

Investiga y desarrolla nuevos procedimientos de ensayo para la defensa, vigilancia y protección contra agentes considerados de alto riesgo. Así mismo realiza la caracterización de materiales energéticos (pólvoras, explosivos, combustibles) y de materiales especiales, como textiles inteligentes, plásticos, vidrios o cerámicas, entre otros.

En esta área cabe destacar la acreditación del LAVEMA (Laboratorio de Verificación de ‘La Marañosa’) como uno de los 16 laboratorios que en todo el mundo ha designado la OPAQ (Organización para la Prohibición de Armas Químicas) dependiente de la ONU para inspeccionar y detectar de forma “inequívoca” la presencia de armas químicas.

El poder maléfico de este armamento, lo conoce muy bien EE.UU, que fabricó y  lanzó el llamado “agente naranja” sobre la población de Vietnam. ¿Será por eso, porque saben lo devastador que es provocar un genocidio descomunal como el que ellos mismos provocaron, por lo que ahora sienten tanta preocupación por el gas sarin que al parecer se ha lanado en Siria?

Hace más de 40 años, Estados Unidos lanzo agente naranja (por cierto, fabricado por Monsanto para la ocasión) sobre las poblaciones, los ríos, las selvas de una amplia zona del sudeste asiático, dentro de la guerra que libró en Vietnam.

El agente naranja sigue provocando a día de hoy en aquella región efectos nefastos, sin que nadie se escandalice lo más mínimo ni haya reclamado a Estados Unidos por el uso de este agente genocida o, al menos, exigido reparaciones.

Según denuncian organizaciones de derechos humanos de la región concernida

El “agente naranja” contiene una toxina llamada TCDD que se ha mantenido en el medio ambiente y la cadena alimentaria durante años y provoca que cada año nazcan miles de niños con malformaciones en el país del Sudeste Asiático. Cruz Roja calcula que hay unos 150.000 niños vietnamitas aquejados de malformaciones congénitas relacionadas con el “agente naranja”.

Como se ve, las armas químicas extienden los efectos de las guerras muchos años (más de 40) más allá del fin de los conflictos e hipotecan los derechos de las generaciones futuras.

Pero ¿y las armas convencionales? ¿Son más legítimas?

Volvamos al caso de EE.UU, ya que estamos en él, para recordar que durante la larga secuencia de su intervención hace más de 40 años en Camboya y Vietnam, arrojaron sobre el territorio de Camboya poco más de 2.750.000 toneladas de bombas, cifra superior a las bombas lanzadas por los aliados en toda la segunda guerra mundial y tanto en Europa, como norte de África y Asia, y otros casi 8 millones de toneladas en Vietnam, bombas que en gran parte no han detonado ni han sido limpiadas.

Estas bombas no detonadas nos siguen dando sorpresas desagradables.

 A día de hoy las consecuencias del conflicto continúan materializandose en muertes de civiles: al menos 500 personas murieron o resultaron gravemente heridas en Vietnam, Camboya y Laos por culpa de las detonaciones de bombas y minas que quedaron desperdigadas por la zona.

Y también

Según el Gobierno vietnamita, esas bombas que quedaron en su territorio han matado o herido de gravedad a más de cien mil personas desde que la guerra acabó definitivamente en 1975, aunque es probable que la cifra sea más alta, ya que muchas víctimas nunca llegan a quedar registradas en los archivos.

Otra hipoteca para los derechos humanos de las generaciones futuras, lo cual no parece muy de agradecer a la maquinaria bélica de EE.UU en este caso o a cualquier otra en las restantes cientos de guerras que hemos padecido desde entonces.

¿Alguien ha asumido las responsabilidades de estas atrocidades? No lo parece, si tenemos en cuenta que anualmente se fabrican más de dos millones de bombas nuevas y que el gasto militar mundial se ha incrementado considerablemente desde aquellas fechas a la actualidad, restando posibilidades de inversión en justicia a los pueblos del mundo.

Ya ven, la guerra y su preparación atenta no sólo contra nuestros derechos y nuestra seguridad, arruinan al planeta y su diversidad, benefician únicamente a los ricos y poderosos, pero también agreden los derechos de las generaciones futuras, y siempre se van de rositas los que las propician y atizan.

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