Archive for Alternativas de defensa

Nuevos datos corregidos sobre Gasto Militar en el Estado Español

La realización anual del estudio sobre el Gasto Militar que llevamos haciendo desde 2012 es un trabajo arduo por varias causas:

  • La dificultad de encontrar datos en el maremágnum de cifras que son los presupuestos
  • La dificultad de entender los presupuestos en sus múltiples presentaciones y con la terminología técnica que se utiliza
  • La voluntad política de ocultación de una gran parte del Gasto Militar
  • La falta de referentes políticos y económicos con criterios contrastados y consolidados. Dicho de otro modo, muchas veces pensamos que estamos abriendo brecha y que es muy fácil que cometamos errores.

Hoy tenemos que pedir disculpas por un error grave de concepto que ha supuesto que durante años, sin intención, nos equivocáramos con las cifras que hemos ofrecido.

Mucha gente ha confiado en nuestros análisis y criterios y nos sabe mal habernos equivocado.

El problema ha sido parte de la contabilización de la Deuda Militar.  Durante muchos años hemos defendido que el Estado genera Deuda Militar no sólo con las actividades del propio Ministerio de Defensa, sino con las de otros ministerios y partidas presupuestarias que contribuyen al Gasto Militar evaluado con criterio OTAN.  Ahora lo seguimos defendiendo.

Sin embargo, hemos de reconocer que hemos cometido un error de concepto al contabilizar como parte del Gasto Militar anual uno de los tres tipos de Deuda Militar que hemos descrito y cuantificado habitualmente.  Seguimos defendiendo que se deben computar en el Gasto Militar anual la deuda militar extraordinaria porque estos gastos se realizan fuera del presupuesto y, por lo tanto, han de sumarse a los gastos presupuestados.  En uno de ellos el Tribunal Constitucional nos ha dado la razón y, por ello, el Ministerio de Defensa se ha visto obligado a aflorar los gastos en PEAS (Programas Especiales de Armamento) en su presupuesto de 2017.  También consideramos que se debe incluir en el Gasto Militar la parte militar de los intereses que genera la deuda que cada año es necesaria para poder ejecutar los presupuestos.

En cambio, pensamos que nos hemos equivocado al sumar también la que nosotros denominamos Deuda Militar Ordinaria porque ésta es la cuantía en la que nos hemos de endeudar para poder abordar los gastos presupuestarios de Defensa, con lo que queda reflejada en los gastos presupuestarios.

Resumiendo, e intentando solventar los errores que hemos cometido, os ofrecemos un resumen de las principales cifras del Gasto Militar español de los años 2015, 2016, 2017.  Y pedimos a toda la gente que ha confiado en nosotros disculpas, confiando en que, con juicio crítico, sigan valorando nuestro trabajo.

Una vez subsanado el error se puede comprobar que las cifras sobre Gasto Militar siguen siendo igualmente escandalosas y hacen necesario un control parlamentario y una auditoría independiente.

He aquí los datos corregidos:

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Concentración el 9 de noviembre contra las quintas maniobras con fuego real en Bardenas

 

Por 2018 Bardenas Libres

Asistimos a las quintas maniobras con fuego real en lo que va de año en Bardenas, las primeras desde que se anuncia en medios escritos por parte de Bardenas Libres el nuevo impulso de la campaña por el desmantelamiento de la base.

¿Será coincidencia?

Como era de esperar, estas maniobras han provocado la indignación en la zona y poco se ha hecho esperar la convocatoria de una nueva concentración, para el próximo día 9 de noviembre, por parte de la Asamblea Antipolígono. Una concentración que tendrá lugar en  la Plaza Nueva de Tudela a las 19.00 horas de la tarde, y a la que rápidamente se ha adherido la Plataforma Bardenas Libres 2018.

Según el comunicado de Bardenas Libres, llamando a participar en esta protesta,

Para nosotras, es inaceptable que estas tierras se usen para practicar la guerra, y sostener una industria inmoral como la armamentística, que genera millones de muertes y personas refugiadas. Las Bardenas deberían servir para todo lo contrario, deberían recuperar su uso y disfrute comunal, desde las buenas prácticas y aprovechamiento de nuestros recursos, de una manera sostenible social y medioambientalmente. Pero también, nos parece inaceptable que en la Junta de Bardenas, que hace mucho tiempo ya se posicionó en contra de estas instalaciones militares, se haya instalado la falta de conciencia y la inmoralidad de mirar para otro lado, y así seguir obteniendo pingües beneficios mientras nuestras tierras se ceden a los intereses de la OTAN. La Junta debería representar la voluntad de los vecinos y vecinas a las que representa, de una manera democrática y transparente. La situación y los tiempos que vivimos así lo exigen

Cada vez son más las razones que justifican el rechazo a este campo de entrenamiento para la guerra y más las personas conscientes que sienten que el desmantelamiento del polígono militar de Bardenas es una lucha imprescindible y urgente.

Para 2018 el Ejército tiene que decir si quiere prolongar el acuerdo que le une con la Comunidad de Bardenas Reales y que le permite el uso de este paraje como lugar de bombardeo, o si rescinde dicho acuerdo.

Y somos muchos los que creemos que sólo la presión social y la reivindicación política rotunda pueden conseguir que el Ejército “prefiera” abandonar este campo de tiro e irse  con su música a otra parte.

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Experiencias de los años 80 del siglo XX sobre conversión de la industria militar

Por Luigi Andreola

Nos ha llamado la atención el documento de trabajo, algo antiguo ya, efectuado por Augusto Varas para el Programa de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Serie Relaciones Internacionales y Política Exterior, en Santiago de Chile, del año 1991 y disponible en PDF con el título “Los dividendos de la paz: Desarme y conversión industrial”.

  1. ¡Una conferencia de Naciones Unidas para pensar la conversión de la industria militar!

El texto analiza y explica los resultados de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Conversión celebrada por Naciones Unidas en Moscú los días 13 a 17 de agosto de 1990, bajo el título “Conversión: Ajustes económicos en una era de reducción de armas”.
Hemos intentado rastrear esta conferencia por otros lugares, sin mayor éxito, por lo que sólo contamos, por ahora, con el trabajo del profesor Varas, al parecer asistente en la misma.

Según nos informa, dicha conferencia reunió a más de cien representantes de los ejércitos del “norte”, a representantes de las industrias militares más importantes, autoridades de los ministerios de relaciones exteriores y defensa, así como expertos tanto gubernamentales como no gubernamentales, técnicos e intelectuales, según informa el estudio.

Sorprende, en primer lugar, que frente a los pesimistas que nos hablan de la imposibilidad de transformar la industria militar en otra cosa, encontremos ejemplos históricos donde, aunque con pequeños y matizables logros, las instituciones internacionales y los Estados (principales causantes y promotores de las guerras y de las industrias de muerte) se hayan puesto a pensar en otro horizonte distinto.

Es más que probable que su perspectiva, e incluso el alcance de sus propuestas, nada tenga que ver con nuestras aspiraciones y con lo que nosotros haríamos, pero es indicativo el hecho de que de conversión de la industria militar (tema ahora casi vetado de las agendas políticas) se puede y se ha podido hablar, e incluso se han compartido experiencias efectivas de conversión y se han estudiado propuestas encaminadas a conseguir “dividendos de paz” de dicho proceso.

Volvemos a vivir un desbordamiento de la industria militar, de la guerra y del militarismo.

¿No sería posible ahora abordar la necesidad de políticas que reviertan tan nefasta dinámica y que aborden pasos graduales para la conversión de la industria militar?

Pero del estudio en sí, por lo que respecta a nuestro interés actual, podemos destacar varios aspectos que, a pesar de la antigüedad del texto, nos parecen rescatables para repensar nuestro contexto.

2) Consenso en lo ineficiente, antieconómico y empobrecedor de la industria militar

El primero de los aspectos clave, tras la carrera de armamentos protagonizada por las grandes potencias y sus satélites en la segunda mitad del siglo XX (tal vez ahora reemprendida con similar fuerza e influencia por parte de una industria militar más globalizada) es la claridad con la que se definen las características esenciales de este tipo de industria:

Múltiples problemas las aquejan en todas partes del mundo. Existe unanimidad entre los expertos y funcionarios de gobierno en que las industrias militares presentan los siguientes problemas:
– Tienden a duplicar los procesos de I+D y manufacturas;
– Presentan opciones restringidas y precios altos;
– Sus manufacturas son ineficientes y por tanto subsidiadas por razones políticas;
– Al ser costo-ineficientes restringen las opciones gubernamentales para definir una política de defensa adecuada y
– Su expansión es dependiente de las exportaciones, por lo que se aprueban exportaciones no deseadas o se compran para el mercado doméstico unidades no adecuadas para mantener una economía de escala mínima.

y

 No obstante estas semejanzas, la mayoría de las industrias de armas occidentales tienen intereses fuera del negocio militar

Nudos gordianos identificados entonces y vigentes hoy en día que convierten a los Estados en promotores cautivos de un gasto inútil, irracional y que nos endeuda y empobrece, para adquirir unos productos que no sólo no necesitamos, sino que son un despropósito tanto por su coste como por su mala calidad, todo lo cual no hace sino engordar la bola de nieve del gigante militar-industrial en detrimento de otro tipo de desarrollo, obligándonos a exportar armas y conflictos de forma expansiva, lo que genera efectos no deseados que se vuelven en nuestra contra en términos de inseguridad y sirven para dar una perversa vuelta de tuerca más a esta economía de guerra descabellada que nos lleva a un callejón sin salida.

Aprovechemos para decir que en el contexto de los años 90, con la apertura primero del régimen soviético y su renuncia a continuar en un carrera de armamentos que abocaba a las sociedades del otro lado del telón de acero al colapso, y más tarde con su desmantelamiento como Estado de la URSS y del bloque militar soviético, se abrió la posibilidad de efectuar políticas virtuosas de conversión de la industria militar y dividendos por la paz, pero mientras los Estados mostraron su debilidad para promover políticas públicas eficaces en esta línea y de obligar a la conversión de la industria militar de forma generalizada, las industrias militares aprovecharon para abrir nuevos mercados e inundarlos de armas en regiones y países proclives a emprender nuevas aventuras de guerra, lo que fomentó la inestabilidad regional en el oriente próximo y extensas regiones de centro de África y Asia, facilitando a su vez las opciones políticas de los halcones de la ultraderecha occidental y el nuevo ciclo militarista que vivimos ahora, por otra parte tan beneficioso para esta industria militar reacia a cambiar por sí misma y nuevo circulo vicioso en el que nos movemos.

Todos estos aspectos siguen siendo nudos gordianos a los que nos enfrentamos hoy y el hecho de que la industria militar, globalmente hablando, sea tan boyante negocio, no consigue eludir su gran ineficacia, su tremenda peligrosidad, el enorme agujero negro de deuda en que deja sumidas a las sociedades y su incapacidad para crear una economía socialmente útil y viable a medio o largo plazo.

3) Experiencias de conversión de los años 80.

Otro aspecto importante de aquella conferencia es que dio a conocer diversas experiencias exitosas de conversión de las industrias militares, de las que citamos algunas.

  1. Los diversos acuerdos de reducción de armas y fuerzas militares concertados entre occidente y el bloque soviético permitieron a la URSS reducir su gasto militar entre 1988 y 1991 un 14% en conjunto, desmilitarizando a 500.000 efectivos, una rebaja del 19´5% en compra de armas en estos dos años, y del 13´5% en investigación y desarrollo enfocado a lo militar, así como el desmantelamiento de dos divisiones completas del ejército, de dos barcos de guerra, dos cruceros, ocho submarinos y la finalización de los programas especiales de compra de armas emprendidos con antelación.
  2. Con el desmantelamiento de una parte de la producción de armas, parte de la industria alimentaria de la URSS contó a partir de 1988 con la fabricación de su maquinaria por parte de las antiguas industrias militares. La industria militar bajo el mando del Ministerio del Aire pasó a elaborar la maquinaria y equipamiento para el procesado de frutas y verduras, almidón, sirope, o macarrones y tallarines, por ejemplo. Ello a su vez implicó como efecto asociado un aumento de los salarios de los trabajadores del sector de entre el 10 y el 12 % (entendemos que porque la riqueza generada y puesta en el mercado hacía más rentables las empresas y más asumible el reparto de la facturación).
  3. De 1980 a 1990, con la puesta en marcha de programas de conversión, la industria militar soviética produce el 40% de los bienes y servicios anteriormente en manos de otras industrias y, por ejemplo, produce el 100% de las radios, televisores, equipos de video o máquinas de coser, el 77% de las aspiradoras, el 74% de las máquinas agrícolas, motores y noto-cultivadores, o el 66% de las máquinas lavadoras.
  4. En 1990 la URSS pretendía desarrollar a partir de 1991 la cifra de 540 proyectos de conversión que cubrían múltiples áreas como: a) producción de bienes de consumo y bienes de equipo para aumentar u productividad 1´9 veces; b) agroindustria, c) vivienda y equipos de salud, d) desarrollo científico y tecnológico en áreas clave (electrónica, que se preveía aumentara 3´7 veces su producción, medios ópticos de tratamiento de la información y medios de comunicación como fibra óptica y otros similares, equipos de aviación civil y tecnología espacial civil); e) alta tecnología, como superconductividad, satélites, nuevos materiales, etc. y f) barcos de uso civil.
  5. China, en 1989 también convirtió 2/3 de sus industrias militares (por aquella época al parecer bastante ineficientes) en usos civiles, 75% en aviación civil y espacial, 90% en barcos y 60% de la producción de “Norico Corporation”, y desarrollaba varias líneas de conversión: a) desclasificando de conocimientos de alta tecnología reservados antes a lo militar (cámara ultra-alta de vacío, cámara de choque electrón-positrón, cavidad de alta frecuencia, ciclotrón para iones pesados); b) Desarrollo de energía y transportes (en aviónica, carros de trenes, motores, plataformas de perforación, perforadoras hidráulicas para minería), c) equipo técnico para industrias (rayos X, ultrasonido, equipos de respiración, industria ligera, textil y alimentaria), d) maquinaria doméstica (máquinas fotográficas, ordenadores, artefactos eléctricos, bicicletas, lavadoras, de coser, televisores); e) Agricultura (fertilizantes); f) Industria aeroespacial (máquinas de tejer y lavar, refrigeradores, equipos de comunicación vía satélite, robots industriales, sistemas de control numérico para maquinaria, estaciones de televisión, centros de comunicación de datos vía satélite); g) Otros (alarmas de incendio automático válvulas de petróleo, cajas de medicina radioinmunológica, aparatos de medicina nuclear, aparatos nucleares de datación, perforadoras de petróleo, máquinas excavadoras, bombas eléctricas sumergidas, mini-carros, camiones pesados, buses de lujo para turistas…); h) alta tecnología (radiación para crecimiento de plantas, extracción de uranio y tungsteno, eritromicina, refrigeración por expansión de aero-turbinas en la recuperación de hidrocarburos livianos, controladores de alta temperatura, gas presurizado a alta temperatura para extracción de petróleo, convertidores compactos de baja energía). Para ello China tenía un plan para abrir mercados para más de 7000 nuevos desarrollos e ítemes civiles producidos por la industria militar.
  6. Polonia, por la misma época, a partir de su concepto de “defensa suficiente” reoriento su industria militar excedente a producir maquinaria (máquinas de coser, de escribir, cocinas, grabadoras, equipos de radio y video, grúas, plataformas móviles, mezcladoras de cemento, refrigeradoras, segadoras, maquinaria agrícola, motores, aviones ligeros, sistemas de radio-comunicación, botes de pesca y barcos, tornos, moledoras, prensas eléctricas…
  7. república Democrática de Alemania, mediante desmovilización de efectivos, uso civil de instalaciones y cuarteles, orientación civil de estructuras militares, retirada, eliminación y destrucción de armamento y equipos militares, reciclaje y descontaminación, transferencia al sector civil de material reutilizable.
  8. El estudio afirma que en occidente también se están produciendo por esas fechas experiencias de conversión de la industria militar, si bien no explica demasiado los ejemplos, poniendo énfasis en el caso italiano, en el que se indica que Italia pretendía desarrollar no acciones o programas concretos, sino una política transversal y pública de definición de una estrategia de conversión, desde una planificación avanzada a nivel de empresa, hasta una política nacional que identifique nuevas áreas de demanda y desarrollo, proporcionándose desde dicha política los recursos y estímulos precisos para el período de transición.

4 ¿experiencias a estudiar?

Todas estas experiencias tienen sus críticas, qué duda cabe, y sus limitaciones. Pero son experiencias reales que nos indican la posibilidad de emprender amplios cambios para parar la producción de muerte de la industria militar y desinventar el militarismo que la sostiene de forma gradual y transformando este desde su realidad de hoy hacia su completo desmantelamiento y sustitución por un modelo alternativo.

Podemos decir que las estrategias que hemos mostrado más bien inciden en una especie de diversificación de las industrias militares hacia fines civiles y de doble uso,  o que esa conversión iniciada no es irreversible y que, en cuanto han soplado vientos mas proclives al negocio de la guerra, han reenfocado su producción a la industria de la muerte.

También aquí resulta, como en otros campos del transarme, recordar que las estrategias de conversión de la industria militar no deben ser pensadas como mero recurso, complemento u opción de lo militar, sino como su alternativa, y que por tanto no es suficiente con la mera diversificación de la industria militar, ni tampoco con una conversión de ida y vuelta.

Grandes desafíos, como el del desarrollo de las zonas dependientes del monocultivo militar, el del trabajo y el trabajo decente de quienes hoy dependen de éste, el de crear procesos productivos que no agudicen la crisis consumista que padecemos, el desafío de la sostenibilidad y otros encontraremos en el camino.

Precisamente por todo ello nos parece adecuado el enfoque que proponía Italia, de necesidad de definición política de unos objetivos de conversión que marcaran toda una estrategia gradual, así como una serie de inventivos (y desincentivos) para desencadenar ese proceso de transarme en la conversión de la industria militar.

En nuestro actual contexto esto además exige cambiar el horizonte un paso más, pues no aspiramos a un mero cambio productivo, sino un cambio en el horizonte de un cambio más profundo de modelo económico hacia una economía del bien común, ecológica y de decrecimiento, que aspira también a un cambio del paradigma económico.

Pero el hecho de que existan tantos ejemplos, normalmente obviados o desconocidos, nos permite pensar nuestro horizonte un paso más allá de donde lo teníamos. Si en algún tiempo fue posible, en parte al menos, ello quiere decir que nos queda mucho camino por delante y que en éste no nos podrán decir que es una mera quimera.

 

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Otras luchas contra las bases militares

Por Marco Alioli

Mientras la lucha por la desmilitarización de Bardenas avanza en la zona bardenera, tanto navarra como aragonesa, y Bardenas Libres prepara sus nuevas propuestas de lucha para convertir a la gente en el principal actor de la relación entre Bardenas y el ejército, desplazando a los actuales acuerdos y pasteleos entre el Ministerio de Defensa y la “Comunidad de Bardenas”, nos enteramos de la existencia de otra lucha, en plena Europa, contra otras bases militares.

Tal vez el caso puede servir para compartir luchas, para hacerlas luchas hermanas, y para aprender mutuamente de los logros y tropiezos de unos y otros.

Así, en un reciente encuentro de Bardenas Libres en Tudela, hemos conocido la lucha de los sardos, en Cerdeña, contra las bases militares allí establecidas.

En un caso, la base americana situada en la isla de La Maddalena, en Cerdeña, se consiguió con la presión social y popular que el ejército americano renunciara a su uso y la desmantelara en el verano de 2008.

Según una noticia de la época de la agencia Efe, la base OTAN en la isla italiana de la Maddalena será desmantelada antes del verano del 2008.

desde su construcción en el 1972 ha sido objeto de críticas por parte de los habitantes de Cerdeña y sus autoridades y causado numerosas polémicas porque ha servido de base para submarinos a propulsión y armamento nuclear

Con características similares a lo obrado en los años 50 en Bardenas Reales, la base italiana de la Maddalena fue acordada en 1972 mediante un pacto semisecreto entre el Primer ministro italiano, Giulio Andreotti, y el Gobierno americano, y se situaba en un paraje natural singular.

Otra base militar americana, esta en Teulada, sigue en pie y la lucha social por su desmantelamiento también.

En 2015 tenemos referenciadas protestas contra dicha base encabezadas por grupos pacifistas, antimilitaristas y ecologistas sardos y de toda Italia, coincidiendo con las operaciones de la OTAN “Trident Juncture 2015”.

Por aquel entonces

Cerdeña es una de las tierras más militarizadas de Europa, donde hay más del 65% de las servidumbres militares italianas y 3 polígonos que son los más grandes de Europa.

De la acción de 2015 de los comités “No bases” contamos con un relato

En su perímetro los comités “No Bases”, estudiantes y asociaciones de ciudadanos se echaron a la calle el 3 de noviembre para protestar contra la política de la guerra y las servidumbres militares.
La jefatura de policía propuso una ocupación estática que no fue firmada por los organizadores porque ellos no estaban de acuerdo y querían manifestarse cerca del polígono.
El objetivo de los manifestantes era el de alcanzar la valla de alambre espinado con púas que protege el polígono militar (situado a un kilómetro de distancia de la manifestación), cortarlo e irrumpir para interrumpir el ejercicio en curso desde las primeras horas de la mañana. Para los organizadores una intromisión hubiera sido decisiva.

Los participantes se dividieron y un grupo de treinta personas entró en el área militar. No obstante las fuerzas armadas los invitaron a no translimitar la zona por motivos de seguridad.
Pero la policía sobrevino y bloqueó el grupo de manifestantes utilizando también porras y lacrimógenos. Al final el grupo de manifestantes que se había dividido tras la irrupción en el área militar fue reunido por la intervención de la policía y se supone que 27 de ellos fueron denunciados por violación de área privada.

Una de las acusaciones en la que hacen más hincapié los activistas sardos es la inseguridad sanitaria que provoca la base.

Los polígonos militares están contestados por la situación sanitaria de Cerdeña, ya que hubo algunas patologías que afectaron a los militares, los civiles y los animales, reconocidas desde el 2001 por médicos, asociaciones pacifistas, militares y, ahora, también por los medios.

En algunos pueblos cerca del polígono de Quirra (por ejemplo a Escalaplano, un pueblo de 2.600 habitantes), en 1988 ocho niños nacieron con malformaciones genéticas; en la aldea de Quirra (150 habitantes) hubo una decena de muertos por leucemia entre 1998 y 2001; una relación del 2010 establece un 65% de pastores afectados por tumores.

y

Cerca de la base de Teulada, se observaron porcentajes de torio 232 veces superior en las del polígono de Quirra y entre diez y veinte veces por encima respecto a la ley. Todo esto según algunas investigaciones encargadas por el Fiscal de la Fiscalía de Cagliari, Emanuele Secci.
Hace un año, impresionó mucho la historia de los cinco hermanos Murgia, dueños de la lavandería que lavaba los uniformes de los militares del polígono: todos se enfermaron de cáncer. Solo uno de ellos no se enfermó, porque hace muchos años se fue a Brasil.

Otra argumentación que define esta lucha es que la base se usa para la muerte y para el ejercicio militar de la OTAN.

También en 2015 tenemos noticias de la movilización de la plataforma Plaza de los Pueblos contra la base militar de Capo Frasca, donde dos Tornado alemanes habían abierto fuego en unos ejercicios, provocando un incendio que ocupó 26 hectáreas de terreno.

La Plataforma Plaza de los Pueblos denunció en esta ocasión que

Cerdeña es, de hecho, la región más militarizada de Europa, con 13.000 hectáreas concedidas a los ejércitos de varias naciones para ejercicios militares. Entre los ejércitos que figuran están el estadounidense, turco, británico y ahora israelí, ya que desde el 23 de agosto de 2014, en pleno ataque a la Franja de Gaza, el Gobierno italiano ha abierto sus bases a la aviación militar de Israel, la misma que ha estado bombardeando la Franja de Gaza y al pueblo palestino.

Por este motivo, la plataforma Plaza de los Pueblos pide la suspensión inmediata de todos los ejercicios militares, la clausura de toda servidumbre, bases militares y polígonos, la recuperación y reconversión de las áreas, y el embargo militar inmediato y exhaustivo sobre Israel, e invitan también a apoyar una foto-acción con fotos, carteles, etc.

Las manifestaciones contra las bases militares en activo no han cesado y en la ciudad de Cagliari el movimiento A Foras (¡Fuera! en sardo) protagonizó el 14 de octubre de 2017 una manifestación bajo el lema “OTAN, fuera de Cerdeña”.

En la misma, un activista declara a los medios que

Nos oponemos al uso de nuestra tierra como un polígono de ensayos militares. Oficialmente somos una región italiana, pero en efecto Cerdeña resulta ser una base militar de la OTAN y de Italia con cielos abiertos. El uso de estos polígonos, aunque sea para el uso civil, perjudica a la gente y a la naturaleza desde el punto de vista ecológico. Es decir, somos italianos oficialmente, pero en realidad, somos conejillos de indias de los militares italianos y de la OTAN.

Y cuenta también que hay alternativas al uso militar del territorio

No creemos en la economía militar. El puerto de Cagliari que está equipado para recibir submarinos nucleares puede utilizarse más para objetivos turísticos y civiles. De otra forma, no resulta razonable desde el punto de vista económico, ni moral. Nos oponemos a que nos traten como una colonia.

Como vemos, luchas hermanas que exigen alianzas más allá de lo local para convertir estas reivindicaciones en un grito común contra el  militarismo que se apodera de Europa y para llamar a los pueblos europeos y del mundo a unirse a la reivindicación compartida de desmilitarización y desmantelamiento de estos engendros.

Y a su vez, la oportunidad de compartir una experiencia de lucha que nos enriquezca a todos.

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Foro AESMIDE 2017. Los militares quieren cariño y más dinero

Drakhart

Fuente: Infodefensa

La Asociación de empresas AESMIDE, constituida en 1984 por empresas contratistas con la administración pública, principalmente en el ámbito de la seguridad y defensa (según detalla su propia publicidad institucional) ha celebrado su tradicional Foro del mes de Octubre (vamos por la XVI edición, una por año), esta vez destinado a “Inversión, contratación pública y empresa: analizando el presente, mirando el futuro“.

El Foro celebrado en 2014, por ejemplo, se centró en la “Colaboración con las administraciones: internacional (OTAN), nacional, regional y local“. El de 2015 fue inaugurado por el Secretario de Estado de Defensa, Pedro Arguelles, y versó sobre los “Procesos de elaboración de los presupuestos generales del Estado“. Acudieron más de 300 empresas contratistas principalmente de los sectores de Defensa y Seguridad. Participaron en sus ponencias personajes del estilo de Julián García Vargas, ex ministro de Defensa; o el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Juan Antonio Carrasco y el Almirante Jefe de la Jefatura de Apoyo Logístico de la Armada. El de 2016, sobre “La contratación pública hoy. Modelos de gestión y ejecución” fue inaugurado por el Ministro de Defensa Pedro Morenés, y contó, entre otros, con el Director General de Asuntos Económicos del Ministerio de Defensa, Vicente GImeno; o con el Jefe de la Jefatura de Apoyo a la Guardia Civil, del Ministerio del Interior.

El de 2017 ha contado en su inauguración con el Secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, del Ministerio de Fomento, y su conferencia inaugural “Planeamiento de capacidades militares” la desarrolló el Jefe de la División de Planes del Estado Mayor Conjunto (EMACON), contraalmmirante Benigno González-Aller. Han participado también el Director General de Política Comercial y Competitividad (Ministerio de Fomento), el Secretario de Estado de Comercio (Ministerio de Economía y Competitividad), Antonio García Rebollar, quien habló de “el apoyo a la empresa en los nuevos escenarios económico-políticos”; y el Director General de Patrimonio del Estado (Ministerio de Hacienda y Administración Pública) que se extendió sobre “La nueva ley de contratos del sector públcio”.

Sorprende este foro elaborado por AESMIDE, en realidad una asociación de empresas, principalmente contratistas con el sector de la defensa y la seguridad, que actúa a su vez como un verdadero lobby. Se trata de un foro de carácter anual trufado de militares y autoridades relacionadas con la defensa entre los ponentes principales y cuya “reflexión” se centra en la contratación y en los presupuestos.

Otro foro militar y de intereses y negocios militares al que Madrid le presta su hospitalidad, aunque esta vez, a diferencia de la feria de armas de HOMSEC; al menos no cuenta (que sepamos) con apoyo institucional municipal.

En la edición del foro de 2017, el contralmirante González-Aller arrojó la consabida reclamación de más dinero para inversiones militares y dejó caer que la OTAN ha dado un nuevo tirón de orejas a España por no invertir lo pactado en defensa. Un argumento de autoridad que a los militares les parece definitivo a pesar de dejar en muy mal lugar la soberanía en temas relacionados con esta materia: hay que invertir más en defensa porque lo dice la OTAN.

Para el Contraalmirante los militares no sólo necesitan cariño

Recibimos mucho cariño, pero no sólo necesitamos cariño, necesitamos apoyo económico. Esta institución está mal financiada y por eso estamos en estos foros, para que se nos conozca más

Pero al margen de esta anecdótica explicación, el Contraalmirante contó que se ha producido un cambio en el ciclo del planeamiento para garantizar lo que el militar llama estabilidad presupuestaria en materia de Defensa.

Hasta ahora los militares hacíamos una propuesta la Ministerio que era como una carta a los Reyes Magos porque nunca se podía satisfacer. En el nuevo planeamiento contamos con una previsión de recursos para que el resultado del proceso sea aplicable.

Hasta ahora el ciclo de planeamiento se inauguraba con cada gobierno a partir de la Directiva de Defensa Nacional, donde el Presidente de Gobierno fijaba las prioridades políticas para una legislatura. Una vez dictada esta Directiva, el ciclo tenia un plazo de cuatro años para ir planeando las “necesidades”. Y aquí venía la “Carta a lo Reyes Magos” que dice el contraalmirante, porque, para que el planeamiento tuviera en cuenta sus preferencias, necesitaban (previamente a la Directiva) influir en ésta para que las tuviera en cuenta, y cabía la posibilidad (en realidad más teórica que real, a juzgar por la política de defensa continuista de los gobiernos del PP y PSOE) de que un gobierno poco motivado empezara a romper con la lógica de gasto militar existente.

El nuevo ciclo intenta evitar esto, y se articula no en torno a cuatro años, sino en torno a seis años, con lo que las prioridades ya no dependen de las directivas gubernamentales, sino que las define el propio “ciclo”, que se inicia cuando el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) determina en un documento los escenarios posibles, las capacidades que van a  hacer falta para enfrentarlos. Luego este documento va a ser complementado por otros dos: uno que hace el Secretario de Estado de Defensa (SEDEF) en el que se establece el dinero disponible; el otro el que elabora el Subsecretario de Defensa, que establece cuánto personal va a necesitarse. Es aquí, dice el Contraalmirante en su explicación, cuando entra en juego la industria militar, proponiendo soluciones reales y asumibles para llevar a cabo los requerimientos de estos documentos.

De la lista de propuestas que se hace, el resultado es que el Ministerio elige las prioridades que pueden asumirse y comprometerse, asegurando así que, salga el gobierno que salga, éstas necesidades y prioridades queden garantizadas.

Desde luego este sistema pretende, se ve a las claras, desvincular las inversiones y el gasto militar de la orientación del gobierno que pueda salir y consolidar un gasto militar a gusto de los militares y, dicen ellos, “estable”, es decir, a resguardo de bajadas y que permita abordar sin problemas tanto las inversiones en armas, como el mantenimiento del conjunto de la defensa.  En otras palabras, con este nuevo ciclo de planeamiento los militares se desvinculan del poder político, se hacen independientes.

Se nos ocurren maneras mucho más creativas de cumplir con unos requisitos lógicos que garanticen inversiones necesarias y mantenimiento, como por ejemplo, reducir el secular e injustificado gigantismo de nuestro ejército, suprimir la reserva que consume más de 500 millones de euros para pagar a unos 15.000 militares que no hacen nada, o redefinir la política de injerencia militar en el exterior que nos obliga a mantener un armamento de agresión y ataque innecesario para una estricta defensa (lo que obliga a mantener unos programas de armamento que nos endeuda por décadas) y de paso nos ahorra los otros 1.000 millones de euros que gastamos en operaciones en el exterior.

O podríamos abordar en serio y profundamente toda la política de defensa y emprender un camino de transarme hacia un modelo de defensa basado en la seguridad humana y para el que tal vez no sea necesario el aparato militar desmesurado que tenemos y se pueda ir reduciendo hacia su eliminación y transformación hacia una defensa alternativa y noviolenta.

Claro que esta manera creativa exigiría no hacer caso a lo que dice la OTAN y definir la política de defensa desde otros parámetros más enfocados a ver qué queremos defender en vez de qué quieren gastarse los militares.

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¿Hay alternativa a la industria militar? Mesa redonda en Cádiz

El próximo sábado participaremos en el debate  promovido por la Plataforma Andaluza Contra las Bases sobre las alternativas posibles a la industria militar.

Las industrias militares cuentan, como hemos explicado en tantas ocasiones, con características muy peculiares respecto de otro tipo de industrias, como son la de su obsolescencia y mala calidad,  las abrumadoras subvenciones y trato de favor que reciben de los estados, su despilfarro,  las puertas giratorias que la nutren, los enormes beneficios que producen a su accionariado (no a la sociedad), su falta de ética, su contribución a la escalada de los conflictos y las guerras, la deuda pública a la que nos arrastra o la extraña coincidencia de la gran extensión del paro y el subempleo en las zonas donde se radican.

En España Navantia, con una gestión desastrosa e inasumibles pérdidas, es un caso paradigmático de todo esto.

Es por eso pertinente si la industria militar es una solución a los problemas o un problema que hay que solucionar.

Esperamos que el debate que se abre en Cádiz el próximo sábado permita avanzar en este aspecto de la lucha antimilitarista.

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El imperialismo yanki en dos imágenes: ¿es violencia directa, estructural y cultural?

Dicen, muchas veces, que una imagen vale más que mil palabras.  Cierto.  La siguiente imagen nos muestra los países que tienen, o sufren, fuerzas militares de Estados Unidos:

Realmente la imagen impresiona.  Se aprecia, claramente, que el imperialismo existe y que el esfuerzo militar de USA es total.

¿Se puede considerar este militarismo intervencionista como un ejemplo de violencia directa, estructural y cultural?  ¿Viola Estados Unidos los derechos humanos de los demás países?

En la siguiente imagen, además, se ve una aproximación al número de soldado que tienen en cada país.

 

Ambas imágenes sobrecogen.  España está en ellas.  En colores oscuros en la segunda, lo que significa que somos uno de los países mundiales con más tropas yankis, es decir, uno de los países mundiales más intervenidos militarmente por la superpotencia.

¿De qué nos queremos defender?  ¿Qué significan las fronteras?  ¿Estamos invadidos?  ¿Esto es la paz?  ¿Es esto terrorismo de Estado?  ¿Somos soberanos en materia de Defensa?

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El engaño del SIPRI en las cifras del gasto militar mundial

Nos sorprende mucho ver imágenes como la que sigue:

En ella España figura en el puesto 16 del gasto militar mundial.  Y figuramos con un gasto de 14.800 millones de dólares.  Esto en euros serían, con el precio actual de 1 dólar por cada 0’86 €, un total de 12.728 millones de €.

Podemos ver que lo que dice el SIPRI (Instituto de Investigación por la Paz de Estocolmo), una de las fuentes con más seguidores del mundo para datos de militarismo, difiere mucho de lo que dice nuestro Ministerio de Defensa español:  7.638’54 millones de €, como detallamos en nuestra tabla sobre el Gasto Militar en España en 2017.

La diferencia son, nada más y nada menos, que 5.089’46 millones de €, un 66’62 %.

Pero no queda ahí la cosa.  Nosotros, con nuestros escasos medios, siguiendo el criterio OTAN sobre gasto militar y utilizando como fuente principal la información del Ministerio de Hacienda sobre Presupuestos, acabamos dando una cifra de gasto militar para 2017 del Estado Español de 34.068’29 millones de €, 26.429’75 millones de € más, es decir, un 446 % más sobre los datos del Ministerio de Defensa.

Y 13.701’75 millones de € más, un 207’65 % más de lo que dice el SIPRI.

Ocurre, que para explicarlo tenemos que ser conscientes de que:

  • El Ministerio de Defensa de España engaña continuamente a la ciudadanía con las cifras de gasto militar que hace públicas.
  • El Ministerio de Defensa de España, y sus cifras, son la principal fuente del SIPRI, que, suponemos que bienintencionadamente, se deja engañar año tras año sin auditorar las cifras que le ofrecen España y el resto de los Estados del Mundo.

Pero este engaño y autoengaño, respectivamente, tienen consecuencias funestas.  Si España, según Utopía Contagiosa, gasta en lo militar 4’46 veces más de lo que dice, qué harán el resto de los Estados mundiales.

Y eso sin tener en cuenta que sólo hablamos de lo que está presupuestado porque España tiene la costumbre de gastar mucho más de lo que presupuesta en Defensa:

como se ve, una media del 17’28 % más, al menos.

Si vemos el gráfico del comienzo del post, somos el 16º país en gasto según el SIPRI, pero según nuestras cuentas seríamos el 10º país en gasto militar, con un gasto de 39.653’44 millones de dólares.  Justo por debajo de Alemania.

Y esto no nos cuadra porque sí pensamos que Alemania gasta mucho más que nosostros.

Entonces, ¿y los demás países?, ¿mentirán como el Estado Español?  ¿Será nuestra mentira una mentira promedio o estaremos por debajo o por arriba de las trolas de los demás?

Pero la primera conclusión es clara:  los datos del SIPRI sobre gasto militar valen bien poco.  No son serios.  Valoran muy por debajo la realidad del gasto militar mundial.  En definitiva, ¿funciona el SIPRI como un vocero internacional del engaño en los gastos de defensa de los Estados, o como un verdadero órgano independiente de los Estados?

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Cultura contra los efectos de la guerra: la noviolencia en acción

o+fingidor

Por Culturactiva SCG

Fuente: El Salto Diario.

Hablamos de la experiencia que se está desarrollando en Trípoli, en Líbano, y en una calle llamada calle Siria.

La calle Siria se encuentra entre dos barrios enfrentados permanentemente, Jabal Mohsen, de mayoría alauí, y Bab al-Tabbaneh, suní, y ha sido frente de batalla durante largos períodos, hasta que el gobierno libanés consiguió imponer un inestable alto el fuego.

En este escenario, en mitad de un conflicto enquistado, se abre paso la experiencia cultural que comentamos, hoy materializada en un local, cogestionado por la ONG March y jóvenes de  los dos barrios enfrentados, que sirve como bar y lugar de encuentro de jóvenes de uno y otro barrio en conflicto. Además, y alrededor de este local, se desarrollan otras iniciativas culturales (teatro, talleres, ensayos artísticos por ejemplo) y un programa de renovación de los comercios destruidos en los enfrentamientos.

Al poco de llegar a la zona la ONG March se propuso incidir en los jóvenes de los barrios rivales para que cambiaran su mentalidad y su actividad frente al conflicto. Organizaron una obra de teatro con jóvenes de ambos barrios como actores y protagonistas. La obra fue un éxito y se representó en diversas ciudades libanesas.

Fue el embrión del local-café Kahwetna (Nuestro Café en árabe), un centro desde el que se irradia una nueva mentalidad de los jóvenes hacia el conflicto y que emplea a seis jóvenes de la zona como principales motores del cambio.

En el café se puede comer, se desarrollan talleres y cursos, ensayos o conciertos, en los que participan chicos y chicas (algo poco habitual en la zona y por los vecinos más tradicionales, que no ven bien la participación “mixta” de personas de uno y otro sexo) y se practica la convivencia entre jóvenes que en su experiencia anterior estaban abiertamente enfrentados entre sí.

Merece la pena ver el distinto enfoque del conflicto que tiene este proyecto. Dice la fundadora de la ONG March, Lea Baroudi

Cuando se mencionaba a Trípoli en las noticias era únicamente para hablar de extremismo y guerra civil, un conflicto puramente ideológico entre alauíes y suníes. Pero la violencia sectaria y la radicalización en esta región tienen otras fuentes: son la pobreza, la exclusión y la pérdida de esperanza las que hacen a los jóvenes vulnerables y fácilmente manipulables

El conflicto tiene otros perfiles. No es el enfrentamiento, el agravio, las diferencias ideológicas o religiosas que sirven para polarizar las posturas donde se pone el punto de mira para la resolución del conflicto, sino la pobreza, la exclusión, la violencia estructural y la pérdida de esperanza los elementos sobre los que se quiere incidir para cambiar las cosas.

Es atacando estos factores como se desinventa la guerra.

Cuenta uno de los chavales que participan en la iniciativa, Ali, de 23 años, y que se convirtió en combatiente con 15 años:

Me gustaba. Era un crío y luchar era algo excitante, una aventura. Luego empecé a perder amigos y familiares en el conflicto… y dejó de ser divertido…

Alí participó en el teatro:

Al principio odiaba tener que ver todos los días a la gente de Tabbaneh. Crecí convencido que eran el enemigo

Y en encuentro con los otros, dentro de esta iniciativa, le cambió la perspectiva:

Entendí que en el fondo éramos iguales, que teníamos los mismos problemas. Ahora he aprendido a no juzgar a la gente antes de conocerla de verdad

Afraa, una chica que participa de los talleres de diseño gráfico también se explica:

Aquí vienen muchas chicas de ambos lados. Por una vez, damos una imagen positiva. Demostramos que podemos trabajar los unos con los otros, que podemos convivir…

Y Angie, de 18 años, muestra las dificultades:

Va a hacer falta tiempo para arreglar las cosas de verdad, aún hay mucha desconfianza

El proyecto no es el bálsamo de fierabrás, pero muestra un camino. Va a hacer falta tiempo, mucho tiempo, y probablemente muchas más iniciativas que ataquen el entramado de causas del conflicto: la pobreza, la desigualdad, la violencia estructural, la manipulación…

Pero el conflicto, con su cambio de óptica, está permitiendo abordar una situación que, mirada únicamente desde la perspectiva violenta y la dialéctica amigo/enemigo de toda la vida, probablemente serviría para alimentar más el odio, agravar más el conflicto y, por qué no decirlo, llenar los bolsillos de unos pocos y fabricar liderazgos nefastos de líderes militares de los que estamos bastante sobrados.

Cultura contra la guerra. Cultura contra los efectos de la guerra. Mantequilla en vez de cañones. Encuentro en lugar de violencia. Una paz construida de lucha contra la violencia estructural por medios noviolentos. Un cambio de mentalidad saludable y que nos arroja interesantes enseñanzas.

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Cataluña desde la perspectiva noviolenta

Imagen de Joan

Fuente:  Adiós a las armas.

Os ofrecemos una mirada distinta desde Cataluña.  Normalmente no se publicitan las opiniones que desde la noviolencia explican cómo se afrontan los conflictos políticos y sociales.  Por lo tanto, no está de más hacernos eco de las reflexiones de María de Lluc Bagur, del Centre Delás per la pau de Barcelona.  No todo es violencia, que es lo único que reflejan, casi, los periódicos y medios de comunicación de masas, antes bien, existen múltiples iniciativas y un fondo de acción noviolenta que se obvia.

Se obvia porque no interesa que la ciudadanía con medios noviolentos sea activa y tome en sus manos su futuro.  Eso sería demasiada participación, demasiado empoderamiento y demasiado poder popular.  Pero, sin embargo, existe:

Cataluña tiene una larga tradición de luchas sociales no-violentas, si bien es cierto que las más visibilizadas y masivas tuvieron lugar hace ya algunos años, como la objeción de conciencia al servicio militar o las luchas anti OTAN, y ahora hacía tiempo que no vivíamos ninguna multitudinaria.

De hecho, la estrategia no-violenta ha sufrido una mala prensa por parte de varios actores, algunos para estar claramente en contra de cualquier forma de organización social mínimamente revolucionaria (es decir, aquellos que se sitúan en la defensa del statu quo), pero también por parte de algunos colectivos que han identificado la no-violencia con la pasividad y la inacción.

Lejos de esto, la no-violencia ofrece estrategias de acción directa que se han demostrado efectivas a lo largo de la historia, desde las luchas anticoloniales (por ejemplo la encabezada por Gandhi en la India), la lucha antirracista (como la que inició Rosa Parks en los Estados Unidos), la ecologista (como la de Greenpeace), la antimilitarista (tantos ejemplos…!), y un larguísimo etcétera.

Estos días en Cataluña, con motivo del referéndum para la autodeterminación, hemos vuelto a ver en las calles multitud de acciones colectivas, algunas más organizadas y otras más espontáneas, que nos han hecho recordar que nuestra sociedad tiene un bagaje innegable en la acción no-violenta. La violencia estructural y física que ha ejercido el estado español ha conseguido movilizar miles de personas que se han posicionado firmemente ante una situación de injusticia y de legalidad ilegítima. De hecho, la estrategia no-violenta ha dado fuerza a las personas que participaban para seguir con su lucha día a día, porque la acción no-violenta despierta lazos de solidaridad y compañerismo y refuerza los principios del grupo, que se siente más fuerte y más unido. Prueba de esto es que los episodios de violencia policial más cruentos tuvieron lugar el 1 de octubre, y en los días posteriores las calles han estado llenas de concentraciones, manifestaciones, huelgas de trabajadores y estudiantes, paradas, etc.

La no-violencia, como estrategia de acción colectiva radical que se basa en la congruencia entre los objetivos y los medios, busca la transformación de la sociedad oponiéndose de forma contundente a la violencia estructural (es decir, la violencia del sistema), aunque esto implique desobedecer una legalidad que se considera injusta e ilegítima para la sociedad. En nuestro caso, la violencia estructural es aquella ejercida por el gobierno del estado español que está vulnerando derechos básicos como el derecho a la autodeterminación o la consulta popular, y que se ha valido de la violencia física (policial y militar) para evitar el ejercicio de estos derechos. Ante esta situación, percibida como injusta por miles de personas, se ha ido articulando una respuesta social no-violenta con el objetivo de visibilizar el conflicto, rechazar el estado policial y la militarización de las calles y, finalmente, ejercer el derecho en la consulta popular. Lo analizaremos con más detalle.

La primera fase de la no-violencia son las acciones de difusión dirigidas a aumentar la concienciación social y generar debates, y las acciones de protesta y persuasión que pretenden visibilizar el conflicto. En este sentido, las personas movilizadas para defender el derecho a la autodeterminación han participado de manifestaciones, concentraciones, encarteladas, actos informativos, asambleas populares, manifestaciones de tractores, caceroladas y muchos otros.

En una segunda etapa, la no-violencia se expresa a través de acciones de no-cooperación y presión que consiste en la negación a colaborar con las estructuras y leyes de las que se entiende que proviene la injusticia contra la que se lucha, con el objetivo de coaccionar al adversario para que modifique su posición. Algunas acciones de no-cooperación social y económica que se han podido ver estos días han sido la huelga de estudiantes, la huelga general de trabajadoras, las paradas de empresas y administraciones públicas, y el boicot social selectivo a los cuerpos de seguridad que estaban alojados en los barcos por parte de las trabajadoras del puerto que se negaron a atenderlos. La no-cooperación política de las personas movilizadas para defender el derecho a la autodeterminación se hizo evidente en la celebración del referéndum, desobedeciendo la sentencia que lo había ilegalizado previamente.

Y, finalmente, si el conflicto lo requiere, la no-violencia apuesta por la acción directa. Se trata de acciones que a menudo serían consideradas «ilegales» por el ordenamiento jurídico, que buscan confrontarse directamente con el adversario. Y de estas podemos encontrar un buen puñado de ejemplos en la lucha de los últimos días: ocupación de las escuelas para celebrar el referéndum; ocupación del rectorado de la universidad; obstrucción de los cuerpos policiales para impedir que se lleven las urnas; interposición entre los agentes policiales y las sedes de la administración pública, de partidos políticos (CUP) o imprentas para evitar registros; hostigamiento no-violento de los cuerpos de seguridad alojados en hoteles, etcétera.

La originalidad y la creatividad de las personas movilizadas han dado en el mundo imágenes tan dignas para ser recopiladas en los tratados de acción no-violenta como la realización del recuento de votos en una iglesia, urnas escondidas en los árboles, cuerpos de seguridad llevándose urnas falsas con sobres vacíos, urnas escondidas en cementerios, un colegio electoral donde los cuerpos de seguridad sólo encontraron un puñado de personas jugando al dominó, carreteras cortadas por árboles caídos o tractores, o agentes perdidos por caminos de montaña donde las vecinas habían cambiado las señales de tránsito.

Los ejemplos de acciones no-violentas que se han podido ver estos últimos días en Cataluña han sido muchos y muy diversos y convierten la lucha de las personas movilizadas en un referente para futuros conflictos. Pero la desobediencia civil comporta importantes riesgos para quienes la practican, riesgos físicos y legales, que se tienen que asumir como parte de la acción. Una de las consecuencias más dramáticas que han sufrido las personas movilizadas para defender el derecho a la autodeterminación ha sido la violencia física con que fueron reprimidas durante la jornada del referéndum y que dejó 893 personas heridas, según datos del Departament de Salut. Hay que tener presente, en este sentido, que la mayor parte de la ciudadanía no está avezada a ver y vivir imágenes de violencia como las del 1 de octubre, no porque no se produzcan en Cataluña, sino porque tienen lugar en otros contextos que acostumbran a ser silenciados. A diferencia del 1 de octubre en que la ciudadanía que se enfrentó a la represión tenía el amparo de las instituciones políticas catalanas y de muchos medios de comunicación de masas, y el mundo entero pudo presenciar la brutalidad de los cuerpos de seguridad a los colegios electorales, la mayor parte de las luchas sociales que tienen lugar en Cataluña son tapadas o despreciadas por los generadores de opinión. Esto no tiene que servir para sacarle importancia a la represión de estos días en Cataluña, sino para que la sociedad en su conjunto tome conciencia de la invisibilización de otras luchas sociales y de la represión que estas sufren, hay que decirlo, por la violencia de los Mossos de escuadra. Este aprendizaje de tantas personas que se han movilizado estos días en la lucha por los derechos sociales y políticos, tiene que servir para tejer lazos de solidaridad con otros colectivos de la sociedad que día a día se exponen a la represión policial y a la violencia institucional para defender derechos que son de todas.

En definitiva, no se puede pasar por alto que, una vez más, la dignidad se mantiene del lado de aquellas quienes han hecho uso de la no-violencia ante la represión para hacer valer su apuesta, fuerte y convencida, por los derechos sociales y políticos.

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