Archive for Utopía Contagiosa

En Australia han parado tres ferias de armas

32212679536_545962ebe6

Imagen de Veruska Maceiras

Fuente:  Campaña contra el Comercio de Armas.

En septiembre de 2008 fue cancelada una feria de armas australiana, la Exposición de Defensa y Seguridad de Australia y el Pacífico (APDSE).  Antes ya se habían cancelado las ferias de 1986 y de 1991.  Triple éxito que necesitó enormes protestas por la paz a lo largo y ancho de todo el país.

Las protestas se llevaron a cabo en el exterior de empresas de armamento y ministerios estatales de todo el país y enormes banderas se dejaron caer desde el puente de Westgate en Melbourne y grúas en Cockatoo Island en Sydney. Junto a estos esfuerzos llegó una enorme campaña de presión y de educación a cargo de un gran número de iglesias, sindicatos y organizaciones de justicia social“.

A pesar de que muchos temían que no tendría éxito, coaliciones y grupos de activistas por todo el país comenzaron a organizarse en contra de la feria de armas. Grupos se unieron y comenzaron pequeñas campañas en sitios, web, con carteles y folletos de promoción de su campaña.  Fue una bola de nieve, y un gran número de personas organizaron conciertos benéficos, reuniones públicas e incluso un Festival de la Paz Adelaida.

Entonces, de repente, con la campaña en plena marcha, se anunció a principios de septiembre que APDSE sería cancelado debido a “razones de seguridad”.  Foley, Ministro de Australia del Sur, afirmó que los activistas “salvajes” amenazaban la feria.

Se refería, claro está a los activistas pacifistas.  Con sus «salvajes» charlas públicas, con sus «salvajes» manifestaciones y acciones callejeras, con sus «salvajes» conciertos por la paz.

Es un ejemplo inspirador.  Es un ejemplo desde el otro lado del mundo, pero que nos hace comprender que nuestra lucha está mucho más extendida de lo que pensamos.

¿Es posible el éxito?  Es posible el éxito.  Y dar un pasito más hacia un mundo más pacífico.

No a HOMSEC 2019.

 

 

 

 

 

Share

DSEI es la feria de armas de Reino Unido

DSI 17 3DSEI 17 2

Nos envía la World Resisters Internacional (WRI) información sobre la Feria de armas que se va a celebrar en Londres del 12 al 15 de septiembre.

Se llama DSEI, y en 2015 contó con

1.500 expositores de todo el mundo, incluyendo a las diez empresas más importantes mundiales de producción de armamentos, y mostrando armas que van desde rifles de francotirador, a los tanques para combatir los aviones, a los buques de guerra.  A ellos se unieron los visitantes profesionales y delegaciones militares, incluidas las de países implicados en abuiso de los de derechos humanos y países implicados en el conflicto.

La feria de armas ha sido recibida como se merece por los antimilitaristas británicos, con bloqueos diarios y protestas creativas.

DSEI está organizada por Clarion Events y el departamento gubernamental Defence & Security Organización ( DSO ). El apoyo de DSO es crucial para el éxito de DSEI y su existencia continuada.

DSEI se lleva a cabo en secreto, detrás de las vallas de seguridad fuertemente protegidas y líneas de la policía – diseñado para permitir a los comerciantes de armas al comercio sus productos sin obstáculos por la transparencia o la protesta pública – y está subvencionado por el contribuyente del Reino Unido.

DSEI 17 1

Pensamos que podemos aprender mucho de estas iniciativas foráneas contra las ferias de armas.  Un buen sitio donde empezar es su propia página web.

En Madrid, recién hemos empezado a mostrar nuestra oposición, pero ahora tenemos tiempo para reflexionar y hacer un mejor trabajo contra HOMSEC 2019.

Share

500 empresas españolas se reparten el negocio de la industria de la defensa

No+hay+descanso

Fuente Infodefensa

Ya tenenos una aproximación «oficial» al llamado sector autóctono de la defensa. Lo ha ofrecido el Director General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa en una entrevista que ha concedido a Infodefensa, la revista de propaganda del sector de la defensa.

Veamos las cifras:

Más de 500 empresas, con un volumen de negocio superior a los 6.000 millones de euros anuales, el 67 % destinado a la exportación, y cerca de 20.000 empleos directos. ¡Casi nada!

Nos dice además el DGAM que este sector, que cuenta con un amplio apoyo estatal, está entre los cinco primeros de Europa y entre los diez a nivel mundial y que la principal estrategia de futuro es volcarse a la exportación de armas.

A primera vista, y sin remilgos, podemos decir que el sector de la defensa es tremendamente lucrativo. No parece que la crisis haga mella en el mismo y, a juzgar por el estímulo que le da el saberse avalado por el Ministerio de Defensa y el compromiso de PSOE y PP en mimar este sector, no parece que vaya a empeorar sus resultados.

Ahora bien, dado que los dos grandes argumentos con los que la élite política muestra sus preferencias sobre esta industria sobre cualquier otra son por una parte su contribución al PIB y por otra su contribución al empleo, queremos ofrecer algunas pistas de la mentira que se esconde en este argumento interesado:

1) Por ejemplo, si comparamos la «contribución»  a la riqueza nacional del sector militar (por otra parte tremendamente destructivo y poco ético) con el sector de las energías renovables (que aparecería como tremendamente beneficioso y además bastante más ético), nos aparece, según el informe «Estudio de impacto macroeconómico de las energías renovables en España 2011″ (y ojo, que tal vez no sea todo lo ecológico que se precisa, pues es de la Asociación de Empresas de Energías Renovables, donde aparecen algunas empresas poco verdes) que el sector, en su conjunto, contribuyó a la riqueza nacional con un valor superior a los 10.244 millones de euros (más de 4.244 millones de euros que la industria militar). Si a ello sumáramos el beneficio social que provocó, al perjudicar mucho menos el medio ambiente, la comparación de la industria militar con esta industria renovable no resiste el comentario.

2) Si comparamos también la contribución al empleo del sector militar (20.000 empleos directos y 50.000 indirectos según Defensa, con el mismo sector renovable, (54.193 empleos directos y 64.464 indirectos) la comparación tampoco resiste el comentario. La industria militar no genera amplio empleo, sino un bajo empleo que, por sus características, es además altamente peligroso:

  1. Porque es empleo internacionalizado y sofisticado (técnicos) que pueden irse a otra industria militar de otro lugar sin dejar sostenibilidad y muy voluble, mientras que la mano de obra menos cualificada es sobre todo intensiva y de difícil recolocación.
  2. Porque donde se promueve un sector industrial militar tiende a producirse una especie de «monocultivo» que genera una dependencia de la región o zona de estas industrias, impidiendo un desarrollo de rostro humano y diversificado.
  3. Porque la producción de armas destinadas (el 67%) a la exportación es generadora de conflictos en otros escenarios y nos convierte en impulsores de conflictos y, a  ojos de otros pueblos, en causantes de sus males.
  4. Porque, además, el mito del empleo se desmiente al comprobar que el sector militar, con sus 500 empresas, produce mucho menos empleo que otros sectores socialmente más útiles.

3) La misma comparación podría estudiarse en otos sectores socialmente útiles, como son el de la educación pública, el de la sanidad pública, etc. donde tanto por la calidad ética del trabajo, como por el grado de contribución a largo y corto plazo a la riqueza nacional, como por el número de empleos que produce, no resiste comparación.

Si nos fijamos, por ejemplo, en la educación, y siguiendo un infome de la OCDE para 2012 relativo a España, la inversión en educación produce retornos espectaculares a la economía de cualquier país y «En términos medios, en 17 países con al menos cinco observaciones disponibles, más de la mitad del crecimiento del PIB está relacionado con el crecimiento de las rentas del trabajo de los titulados en Educación Terciaria» y «La educación genera riqueza a nivel micro y macroeconómico del país, es el motor de su desarrollo y evolución, además contribuye enormemente a la estabilidad y el bienestar social.», para concluir que, en orden a la rentabilidad del sector para el desarrollo de cualquier país «Las inversiones públicas y privadas en educación son altamente rentables. Además, a medida que se incrementa el nivel educativo, mayores son los beneficios absolutos que genera la inversión en educación.»

«En España, el valor absoluto de beneficios públicos generados por un hombre con segunda etapa de Educación Secundaria o post‐secundaria no Terciaria supera los 12.500$. A su vez, un titulado en Educación Terciaria duplica su contribución a la sociedad, generando beneficios públicos superiores a 25.500$. Las ganancias privadas de un hombre con estudios superiores alcanzan 103.000$, 26.000$ más que si hubiera completado la segunda etapa de Educación Secundaria o post‐secundaria no Terciaria»

4) La industria militar, eso sí, ofrece pingües beneficios a unos pocos y grandes perjuicios a la mayoría. Por eso probablemente sus más entusiastas defensores se encuentran entre nuestras apolilladas elites económicas, políticas e intelectuales y sus detractores entre la gente que ve, día  día, pisoteados sus derechos y desatendidos sus intereses y necesidades.

Share

Nuestro socio «democrático» Arabia Saudí.

Fuente: Infodefensa.

¿Han oído hablar de la colaboración «público-privado» que propugna el nuevo modelo neoliberal en boga? ¿Y de la colaboración «civil-militar» que propone nuestra política de defensa cuando se refiere a la venta de armas? ¿Y de la ayuda y solidaridad entre estados amigos, aunque uno de ellos no sea, precisamente, un pais respetuoso de los derechos humanos?

Pues les vamos a contar un ejemplo típico de esta triple alianza de intereses, donde el Estado español promueve el negocio para una empresa privada de venta de armas ayudando de paso a un Estado amigo no precisamente muy respetuoso con los Derechos Humanos.

La empresa española se llama Uro y su negocio es, según sus propios papeles «es una empresa del sector de automoción dinámica, moderna y con una trayectoria siempre ascendente, cuyas actividades son el diseño y la fabricación de vehículos especiales todo terreno, con una extensa gama de aplicaciones en muy diferentes sectores de actividad tanto industriales como militares.»

URO factura anualmente cerca de 30 millones de euros en venta de estos vehículos, y cuenta con menos de 150 trabajadores y ha colocado sus camiones blindados militares (principalmente la versión VAMTAC), además de al ejército español, en países tan curiosos como Marruecos, Malasia, Angola o Ghana, así como en escenarios de guerra abierta como Afganistán, Kosovo, Irak, República Democrática del Congo o Líbano.

Vayamos ahora al país agraciado con la getión del mInistro de Defensa para promover la expansión de los nuevos negocios de Uro: Arabia Saudí es un país islámico, con régimen de monarquía absolutista y que se caracteriza, hasta ahora, por su escaso interés por los derechos humanos, si hacemos caso de organizaciones como Amnistía Internacional, el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas o Human Rigths Watch. Sus tribunales, en aplicación de la ley islámica, imponen penas corporales por la comisión de diversos delitos, como puede ser el caso de la amputación de miembros, cremación con ácido, azotamiento, ahorcamiento y otros igualmente impresentables.

El régimen saudí, a su vez, ha impuesto la segregación sexual, la represión de las ideologías o creencias diferentes, un trato degradante a los trabajadores no cualificados de origen extranjero y un régimen de represión política y económica significativa.

Sin embargo, y eso tal vez explica muchas cosas, es un aliado importante de las potencias prooccidentales en la región y es la segunda reserva mundial de petróleo en el mundo.

Es a este régimen y a sus fuerzas militares y policiales a quien el Ministro de Defensa está ayudando a comprar vehículos blindados de Uro.

Nosotros nos preguntamos ¿Para qué querrán las autoridades saudies estos vehículos probados en diversos conflictos bélicos? ¿Sera posible que se usen contra las aspiraciones de derechos humanos de su población reprimida? ¿Los usarán contra los pueblos vecinos, en un contexto regional de extrema peligrosidad militar? ¿No le importa esta posibilidad a la empresa URO, ni al gobierno español? ¿Da igual a quién se vende y para qué va a hacer uso de lo vendido, con tal de hacer negocio?

¿Y no colleva graves responsabilidades políticas para la política exterior española el potenciar a una dictadura como la Saudí?¿No debería responder por ello el Ministerio de Defensa, que se ha manchado las manos en promover este negocio?

¿En que gana nuestra sociedad con este negocio?

El ministro y las autoridades saudíes se han reunido, “en una extensa y cordial reunión, exploraron las diferentes alternativas que están siendo evaluadas desde Riad para el suministro de carros de combate para su Ejército”.

Share

El antibelicismo de Gervasio Sánchez y la apuesta por la dolorosa verdad

Death+of+a+surrealist+soldier

Fuente: Ideal

Nos golpean con verdadera clarividencia las palabras de Gervasio Sánchez

«Hay un cinismo brutal por parte de la diplomacia occidental; solo ponen el punto de interés en un conflicto cuando interesa mediáticamente o estratégicamente», dijo Gervasio Sánchez, para quien «el último ejemplo está en la intervención francesa en Mali» ( y mientras lo leemos se nos pasan, como de corrido, las imágenes de las caras de nuestros políticos extractivos, unos votando con fervor en el parlamento español en favor del apoyo militar a Francia, otros votando un «sí critico», otros votando un «sí» de tapadillo, otros absteniéndose porque «tienen poca información» y sólo 18 votando en contra, no estamos seguros si por coherencia o por tacticismo).

Dice el periodista Gervasio «Al final hay un cansancio» de conflictos que se prolongan durante años o décadas, como Sudán, Afganistán o Irak, y una tendencia a obviar lo que pasa y a olvidar a estos países cuando alcanzan la paz y llegan los problemas graves de la posguerra». Y entonces a las caras (duras y militaristas) de nuestros políticos extractivos, se le unen en nuestra cabeza las «duras caras» de nuestras grandes corporaciones de intereses económicos (que por cierto financian la fabricación y venta de armas a esos desgraciados paganos de nuestras guerras) y las de los lideres de opinión y las principales cabeceras de la prensa y los medios de comunicación, que «callan» tan a menudo sobre esas posguerras que dicen del fracaso de la vía de la guerra y de la falsa ayuda humanitaria, del fracaso del militarismo y del fracaso de las altisonantes palabras de políticos e interesados que apostaron antes por la guerra para «preservar la paz», o «por solidaridad» y otros groseros de las palabras más venerables en vano.

Gervasio sigue desgranando su discurso y dice que «de la cobertura informativa de las guerras depende muchas veces de que se decida poner en marcha políticas de ayudas. Deberíamos reflexionar sobre ello porque la guerra no es un espectáculo: es un lugar donde ocurren hechos muy desagradables, donde la gente muere y sufre por razones que desconoce» y cuando oímos esto pensamos en nosotros, la sociedad desmoralizada, aburrida, inconsciente, que de forma obediente y latente apoya la guerra no negándola, no luchado contra ella en nuestro propio escenario, donde se la provee de justificaciones, de material, de intereses.

Para el fotógrafo, «la única verdad incuestionable de la guerra son las víctimas civiles».

No se anda con remilgos y no se deja engañar con los señuelos que los interesados en la guerra, los señores de la guerra nos lanzan para justificarla con el manido y burdo argumento de que «algo hay que hacer». «Incluso cuando tengo dudas de, si me están manipulando o no, me alío con las víctimas» para «intentar mostrar el conflicto a través del dolor o del drama que viven las víctimas civiles, porque así seguramente estaré más cerca de la verdad», explicó.

Porque esa es la más penosa realidad de las guerras: Las pierden las víctimas y las ganan quienes las provocan, incluidos los que desde aquí hacemos por que la guerra y la preparación de la guerra sean la lógica del orden mundial. incluidos quienes aquí apoyamos la existencia de los ejércitos o de la fabricación y exportación de armas. incluidos los que pagamos impuestos que sirven para las guerras o los que miramos para otro lado cuando estas tienen lugar. incluidos los que imponemos a las víctimas un orden mundial que sirve para mantener nuestros privilegios a costa de su propia vulnerabilidad y de provocar violencia estructural fuera de nuestras fronteras.

Gervasio Sánchez con su voz o con su cámara denuncia la maldad de las guerras y el cinismo de quienes permanecen impasibles o fatalistas ante ellas y de quienes, confundiendo el foco, piden más intervención militar donde debería pedirse más protección a las víctimas, más noviolencia y más justicia social.

Share

¿Cuáles son los riesgos de la sociedad?

Red+Flag

Editado en el periódico Es Hora el 2 de febrero de 2012.

Fuente: Público

Ha afirmado el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Fernando García Sánchez,  según leemos en Público, que «estamos en el mundo más peligroso que hemos conocido hasta ahora» y que los riesgos que amenazan a la sociedad son «los fundamentalismos, los independentismos y el terrorismo derivado de ellos«.

Parece que no se refiere a los fundamentalismos, independentismos y terrorismo (de estado y de los otros) financiados y potenciados por los militares.

La retahíla de mensajes apocalípticos lanzada desde los medios militaristas, incluidos los responsables de los ejércitos, resulta cuando menos curiosa y digna de un estudio más reposado.

¿De qué análisis de la sociedad se puede partir para considerar que los principales riesgos de la sociedad son éstos y no otros? Únicamente caben dos claves, a nuestro juicio, para entender este pensamiento tan catastrofista: una, la lógica amigo/enemigo y la apuesta por una comprensión del mundo en términos de guerra permanente donde sólo cabe aplastar para que no te aplasten. Dos, la apuesta vital por mantener el status quo a toda costa, considerando que éste es el mejor de los escenarios posibles, a pesar de (o sin llegar a comprender) sus muy lastimosos y conocidos efectos perversos sobre los que no tienen el privilegio de estar a este lado de la balanza.

Pero que el mundo sea eso, un inalterable estado de cosas de guerra permanente, donde ganadores y perdedores son el núcleo de la explicación, y la violencia para estar en el sitio deseado el instrumento para conseguirlo; que esa apuesta por el status quo no deba cuestionarse, y que se tenga que aceptar como mal menor el tremendo sacrificio de aplastar cualquier riesgo de cambio de papeles, es algo que no puede mantenerse desde el rigor y la objetividad. Apostar por esa idea del mundo, de los conflictos, del futuro del planeta es una  mera ideología basada en creencias pesimistas y poco contrastables, a pesar de ser una ideología muy compartida por siglos de construcción cultural de la violencia y la dominación y de ejercicio de la guerra y el cinismo como instrumentos de la política.

Es lógico pues que, para quienes ostentan el poder militar y para las élites que disfrutan de los beneficios del poder social y político, y desde una apuesta ideológica militarista, los principales riesgos sean, precisamente, los riesgos a sus intereses, como también es lógico que tiendan a minimizar o eludir los graves problemas éticos de su comportamiento o los datos de la realidad que abundan en la idea de que vamos por mal camino.

Si contemplamos los problemas del planeta en otra escala distinta, lo que en otros artículos hemos denominado Seguridad Humana, los que aparecen como principales problemas son otros y, en la inmensa mayoría de los casos, ni tienen que ver con las apuestas militaristas, ni tienen ningún tipo de solución en ellas, antes bien, lo militar no hace sino complicar más las cosas.

Y ello porque si hay algunos problemas verdaderamente nucleares al planeta y a cada pequeña sociedad, éstos tienen que ver con:

  • lo medioambiental, y más en concreto con el insostenible abuso ejercido por la codicia humana sobre el medio ambiente, abuso que está al borde de poner en peligro la subsistencia misma en el planeta.
  • Los grandes efectos de la desigualdad a escala planetaria, que han puesto en grave amenaza la vida de millones de seres humanos por falta de unos recursos mínimos para vivir dignamente, y en aspectos como el hambre, la salud, la educación, las posibilidades de un techo digno, de un mínimo vital de subsistencia, de libertad, de capacidad de reivindicar sus aspiraciones o de ejercer derechos, etc. Una mirada a diversos instrumentos internacionales, como la carta de los Objetivos del Milenio nos dan una explicación muy elocuente de lo peligroso de la situación.
  • La gran desigualdad humana, el deterioro medioambiental y la mayoría de los conflictos en el mundo, están potenciados por la injusticia estructural que ha generado el actual modelo económico y el orden internacional que preside las relaciones entre los pueblos, así como la lógica de dominación y violencia que preside éstas y la organización de esta lógica  en ejércitos y guerras para asegurarla.
  • El gran argumento de la violencia y la dominación, que constituyen una especie de paradigma de relaciones a escala planetaria y micro en cada sociedad, y que ejerce el papel de marcar tanto los objetivos como las metodologías de la práctica social, pervirtiendo la convivencia y poniendo en riesgo la vida de las personas y del propio planeta.

Gran parte de los fundamentalismos, que el JEMAD vive con tanta alarma, no tienen como principal rostro la figura estereotipada de los fundamentalismos de los otros, sino que engloban el fundamentalismo de otros y el propio, basados en la idea de la superioridad y de la legitimidad de tratar al otro como inferior y someterlo.

El enfoque del JEMAD: existe un fundamentalismo de los otros que conlleva peligro para nuestra seguridad porque deriva en violencia terrorista, contrasta con la realidad de que para muchos pueblos quienes aparecen como fundamentalistas que quieren imponer sus ideas y ponen en peligro, un peligro presente e ilegítimo, sus vidas, somos nosotros, son nuestras prácticas de vender armas a sus élites sin importarnos que las usen contra ellos, de expoliar sus recursos, de aupar a sus dictadores y élites, de promover o consentir la corrupción en sus países, de sostener negocios y estructuras que perjudican los intereses de la gente de allí, de imponerles ideales egoístas, individualistas o creencias que alteran las suyas y no precisamente para ensalzar la dignidad humana.

Pero más sorprendente es que este militar diga que el independentismo es, igualmente, el problema y que su peligro es que deriva en terrorismo. Lo es porque no tiene en cuenta los derechos de los pueblos a decidir autónomamente su futuro. Pero lo es, sobre todo, porque huele a rancio debido a que en España se está abriendo el debate sobre la independencia o no de los pueblos que integran el estado y no parece que la opinión de uno de los máximos representantes del ejército y del poder militar en España al respecto augure nada bueno.

Nuestro ejército sigue mostrando tics que dicen bien poco tanto de lo enterados que están de lo que pasa en el mundo, como de sus referentes ideológicos y del papel que pretenden jugar en el propio debate social en España.

Share

La ayuda al desarrollo española a intereses de usura fomenta la violencia estructural

Fuente:  eldiario.es

Muchas veces hemos denunciado que es harto triste y poco ético dedicar la ayuda al desarrollo a programas que están más preocupados por los retornos de inversión hacia España que por lo que realmente se ayuda a países que lo necesitan.  Ahora nos hacemos eco de la noticia que eldiario.es titula:  Hacienda convierte la ayuda al desarrollo española en un tiburón financiero.  Titular contundente que nos hace esperar lo peor.  Y lo peor llega cuando se lee en el artículo que:

  • tradicionalmente la cooperación al desarrollo se ejecuta por dos mecanismos:  la donación o los créditos reembolsables. Tras la crisis, España ha reducido drásticamente la parte de donación y ha aumentado la cooperación financiera, esto es, la que los países pobres deben devolver.
  • el recorte acumulado de la ayuda oficial al desarrollo española, en los últimos 4 años, es de un 73 %.
  • es casi imposible encontrar destino al dinero dotado en forma de créditos reembolsables por las condiciones draconianas impuestas desde el Gobierno.  Se obliga al FROMPODE (Fondo para la Promoción del Desarrollo) a colocar los créditos a otros países para fomentar su desarrollo a «intereses de mercado» por encima de lo que nos cuesta financiarnos a nosotros mismos.  Concretando, se pide el pago de intereses próximos al 10 % cuando durante todo el 2012 nos hemos estado quejando del agravio que supone que los mercados y nuestros queridos socios europeos nos estén cobrando intereses desorbitados entorno al 6 %.
  • Por si fuera poco:  bajo la premisa de que un crédito fallido puede ir a déficit, Hacienda exige también una alta certidumbre de devolución de la inversión, lo que en muchos casos lleva a la cooperación pública española a exigir una prima de riesgo añadida al interés, lo que se traduce en rentabilidades esperadas próximas al 13% o el 14%.
  • desde que se creó el Fonprode, en 2011 en plena crisis de la deuda, no se ha logrado firmar ningún préstamo bilateral que cumpliera las condiciones impuestas tanto por la propia característica del fondo, que debe perseguir fines de cooperación social, como de los requisitos financieros impuestos desde los despachos de Hacienda. Paradójicamente, Fonprode se creó para subsanar el deficiente uso en cooperación de los ya extintos créditos FAD, pero el relevo de este nuevo sistema no ha hecho más que bloquear los recursos.
  •  Fonprode se estructuró para ofrecer una parte de ayuda reembolsable y otra tipo donación. Este último tramo se ha ido reduciendo hasta que para el ejericico 2013, Hacienda ha exigido que toda la dotación (385 millones de euros) se canalice por la vía de los créditos.
  • Todo esto, aparte de ser muy poco ético, es ilegal porque esta gestión financiera choca con el espíritu con el que nació Fonprode y que está recogido en la ley en el que dice que tendrá como finalidad «la erradicación de la pobreza, la reducción de las desigualdades e inequidades sociales entre personas y comunidades, la igualdad de género, la defensa de los derechos humanos y la promoción del desarrollo humano y sostenible en los países empobrecidos».

Así, no es extraño que la Coordinadora de ongs para el desarrollo denuncie que la Ayuda Oficial al Desarrollo pueda descender a niveles de 1981 y que las cifras detalladas de los Presupuestos Generales 2013, confirman nuestros peores presagios: el total de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) podría situarse en una horquilla de 1.300 a 1.600 millones de euros, lo que supondría aproximadamente el 0,12% de la Renta Nacional Bruta. Un porcentaje que situaría la AOD a niveles de 1981.

Si los países ricos no cooperamos de manera decidida con los más pobres en la consecución de los Objetivos del Milenio no nos podremos extrañar de que estemos fomentando la violencia estructural que genera conflictos sociales, políticos, económicos y guerras en el Tercer Mundo.  Luego nos vendrán las consecuencias:  emigración hacia nuestras fronteras, atentados de terroristas atraídos hacia el fundamentalismo por las míseras condiciones de vida de sus pueblos, conflictos internacionales, etc.

Entonces nos quejaremos de que no hay solución para el Tercer Mundo y volverán a oírse las voces que opinan que son todos unos vagos y que, en el fondo, se merecen su situación.  Entonces nadie entenderá en los países ricos que no nos quieran en el Tercer Mundo y nos sorprenderá la inquina que parece que nos tienen.

A la vez, todo ello se usarán de excusa para volvernos a armar hasta los dientes.  Entonces nos empobreceremos nuevamente por usar nuestros recursos en bienes socialmente nefastos.  La conclusión será que pediremos más intereses a los países a los que queremos ayudar.

Somos conscientes de que Europa y los mercados nos cobran demasiado cara su ayuda, sin embargo, no somos conscientes de que nosotros hacemos lo mismo con los países del Tercer Mundo.

Share

Morenés, ¿inteligente o impertérrito?.

Cristian+Casseres+en+Acarigua

Fuente: RTVE

El Ministro de Defensa, con el apoyo decidido del de Exteriores, ha dicho en el Congreso, al pedir la intervención de 50 militares españoles en la guerra de Malí, que el asunto nos va a salir por 3,5 millones de euros por el asesoramiento a los militares malienses que ofrecerán nuestros «expertos», más lo que cueste poner a volar el Hércules que se ha cedido (no ha dicho lo que nos costará poner el «Esperanza del Mar» al servicio de la guerra, pero son pequeños detalles que pasan desapercibidos).

Si el dato nos empieza a dar idea del gasto que nos va a traer acompañar la aventura colonial francesa, la justificación es sorprendente donde las haya «sería negligente permanecer impertérritos ante un problema que está a menos de dos horas de vuelo de España» y que «podría provocar un movimiento masivo de refugiados» huyendo de los terroristas yihadistas.

Morenés está confundido. La gente no quiere que permanezcamos impertérritos, sino que nos movamos precisamente en la dirección adecuada, que para nada es intervenir militarmente apoyando al ejército del dictador maliense y a los intereses neocoloniales de Francia.  Queremos movimiento, pero en favor de la gente, no de los intereses poco santos (y en ello sí que son impertérritos tanto Morenés como los cuatreros franco-malienses) de quienes quieren encontrar una salida militarista a un conflicto que no es de dimensión militar.

Pero además Morenés, tal vez confundiendo el culo con las témporas, nos considera idiotas al decir a los diputados (suponemos que sólo a ellos, de ahí su confusión) que esos 150.000 malienses que huyen de la barbarie de la guerra nos obligan a vigilarles, no sea que vayan a venir aquí a pedir asilo político o trabajo, dado que están a menos de dos horas de avión. ¿Pero Morenés no sabe que, entre otras cosas gracias al status quo generador de violencia estructural en el que Francia y España han participado, esos malienses son pobres de solemnidad y no van en avión a ningún lado, sino que se desplazan a pié, para desertar de la maldita guerra, por desiertos ardientes y sufriendo todo tipo de calamidades (dado que ni Francia, ni España, ni los países de la región, ni nadie ha previsto asistencia a estos refugiados)?. ¿No sabe que los refugiados de las múltiples guerras se apilan en tierra de nadie en los países limítrofes de los conflictos y no aspiran ni siquiera a ir a un sitio más seguro, sino sólo a sobrevivir algo más para poder volver a sus hogares?  ¿Y en todo caso, no sería una opción mucho mas ética, en el caso de que les fuera posible, acoger a estos refugiados y ayudarlos en el drama donde la guerra les expulsa, antes que vigilarlos para que no nos pringuen con su dolor?

Morenés, entre impertérrito y escaso de inteligencia, usa sus intervenciones para su gran afición literaria: la bola-ficción, un nuevo género en el que se nos está volviendo un experto consumado.

Share

Parece que el Ministerio de Defensa nos va a dar la razón: es necesario cerrar los Programas Especiales de Armamento

Fuente:  Infodefensa.

Parece ser que el Ministerio va a sacar en abril de 2013 un informe completo de la reducción de la inversión en los programas especiales de armamento. Se contemplan recortes en los pedidos, ventas a terceros y aplazamientos de entregas.  Es decir, lo quieran o no, tenemos razón:  es imprescindible cerrar la inversión ruinosa para el Estado en los Programas Especiales de Armamento (PEAS).  Las razones son palmarias:

  • 32.000 millones de euros de ruinosa deuda
  • armamentos que cuando se fabriquen ya serán obsoletos, es decir, militarmente también inútiles

Sin embargo, los llantos de la industria militar parece que están conmoviendo a Morenés y su equipo porque si se reducen las peticiones de armamentos especiales podrían irse estas industrias a pique.  Aunque mucho nos tememos que para estas industrias todo lo que no sea aumentar los pedidos de armas va a suponer, en su interesada versión, que ellos se hundirán.  Y nosotros nos preguntamos:  ¿qué es preferible, que se hunda la industria española de armamento o que se hunda la sociedad española de tanto fabricar bienes perjudiciales para nuestro desarrollo ético, solidario y sostenible?

Nos parece que la respuesta está muy clara.  No es sólo necesario reducir el número de pedidos del NH-90 desde los 45 que se contrataron en 2006 a los 28 ó 30 que parece que se espera sea la rebaja, no es conveniente dedicar este ahorro de presupuesto a otras partidas militares, sino que es imprescindible que el dinero sea dedicado a educación y/o sanidad, a lucha contra el desempleo, a las pensiones, …

Es por tanto, necesario acabar con el círculo vicioso de la inversión en armamentos:

Cancelación ya de los Programas Especiales de Armamento (PEAS).

 

Share

Actores y escenarios de Malí

Chocolate%2C+Mercado+de+la+Boquer%C3%ADa%2C+Barcelona+%28Spain%29%2C+HDR

Lo que mal empieza, mal acaba. Y todo hace pensar que los escenarios posibles en el conflicto de Malí son, todos ellos, de lo más pesimista.

Si leemos la noticia, un tanto desorganizada y sin conclusiones, del periódico El Mundo del 30 de enero, el conflicto de Malí se desvela como una suma de conflictos superpuestos donde quien más quien menos hacen de villanos e incorporan su resto en bastos a que la situación maliense se deteriore aún más y perpetúe el estado de violencia generalizada en que se encuentra este lugar y, por extensión, todo el Sahel.

      Actores militares del conflicto Maliense:

  1. Comencemos por destacar el absoluto desprecio de los derechos mínimos en Mali. Tanto el gobierno (en realidad una dictadura férrea y feroz) como sus opositores, practican un verdadero aquelarre de desprecio por la vida y los derechos de las personas.
  2. Tampoco parece mucho más honrosa la postura de la potencia colonial francesa, ahora en apoyo de la facción gubernamental, que parece más bien estar protegiendo sus inversiones y su acceso al uranio que cualquier otra cosa. Europa, al respecto, al hacer de comparsa de los franceses no mejora mucho la situación.
  3. Entre los restantes actores se encuentran los tuaregs del norte, que desde hace casi un siglo luchan por su independencia o autonomía, pero que son usados a conveniencia por unos y otros y ninguneados por todos.
  4. Encontramos también a los grupos «islamistas» y sus pretensiones de conseguir un escenario propicio para su lucha.
  5. Y, como no podía ser menos, encontramos los países colindantes, unos sosteniendo el status quo de Malí y otros pretendiendo su debilitamiento, entre los que podemos mentar a Mauritania, Argelia, Senegal y otros.

Otros actores relevantes:

Junto con estos actores, encontramos otros, habitualmnte silenciados, pero que tienen un amplio potencial de participación en el conflicto:

  1. Un significativo número de desplazados y refugiados que ha conllevado el enfrentamiento militar y que se estima por encima de los 150.000 personas, entre las que nosotros no sólo queremos destacar el hecho de que huyen de la guerra, sino sobre todo el hecho de que la guerra los expulsa y que muy probablemente aborrecen esta guerra, es decir, disienten de este tipo de acciones porque saben que ellos, que poco tenían, todo lo pierden con la guerra.
  2. Una situación estructural caracterizada por la pobreza y la dominación tanto si miramos la perspectiva Norte/Sur del estado maliense, como si tenemos en cuenta la propia situación de pobreza de Malí, uno de los países más pobres y desiguales del mundo, que caracteriza las relaciones sociales del Estado como de grave violencia estructural.
  3. Unas aspiraciones de identidad tuareg que contrastan con el trazado del país a cartabón hecho por Francia en su época colonial y que ahora estalla en forma de violencia estructural y cultural.
  4. Una inmensa mayoría de la gente sometida al miedo y la opresión a su tirano propio y el miedo a que el enemigo no menos tiránico ejerza mayor opresión sobre ellos.
  5. Una práctica consolidada de secuestro de menores como niños soldado.
  6. La existencia «en la zona» de organizaciones críticas con todo esto y que luchan por el respeto de los derechos de la mayorías, lo que incluye a algunas ONG no vendidas al ideario militarista y organizaciones autónomas y humanitarias.

Como vemos, los grupos del primer lote, están armados hasta los dientes y participan de una visión militarista del conflicto y de su solución, lo que hace preveer varios posibles escenarios futuros, a cual peor:

  1.   La cronificación de un conflicto bélico o incluso su expansión a otros países de la región, como Argelia, Mauritania, Senegal u otros.
  2. La consolidación de un conflicto internacional, por países interpuestos, entre las potencias europeas aliadas a la dictadura maliense y sus enemigos y los amigos de sus enemigos.
  3. La consagración, en el caso de vencer la coalición progrubernamental, de una dictadura militar o, incluso, su sustitución por otra más dura que la derribe,
  4. La agudización de los conflictos sociales en la zona Sur de Malí y la explosión de un conflicto social de primer orden.
  5. La posible rebelión armada de los tuaregs una vez se desembaracen de los islamistas.
  6. La cronificacion de un santuario islamista o incluso su expansión a otros países de la región, generando mayor desestabilidad global.
  7. La perpetuación de un protectorado neocolonial en la región y como una especie de colchón preventivo para proteger los no siempre santos intereses europeos.
  8. Que otras potencias hasta ahora expectantes (Estados Unidos, China, etc.) se metan en la gresca.
  9. el sometimiento del Norte al Sur del estado con la consiguiente represión más o menos blando.
  10. Que tenga lugar una paz, armada o no, justa o no, que haga salir de las agendas mediáticas el conflicto maliense.

En todo caso, no parece que ninguno de los escenarios promovidos por la agudización militar de este conflicto vayan en la dirección de la protección de los derechos humanos o de la reducción de la violencia estructura, mucho menos hacia la construcción de una paz justa.

      ¿Podría intervenirse de otra forma?

La principal linea argumental de quienes defienden la intervención armada en Malí es que, a pesar de la mezcla de buenas y malas intenciones de los ejércitos europeos, de no intervenir, se consolidará el estado de violencia global en la región.

Ahora bien, según vemos, intervenir armadamente no vale para otra cosa. ¿Cabe pensar en otros tipos de intervención?

  1. Comencemos por indicar que en la zona ya operan organizaciones solidarias que intervienen noviolentamente dando protección a las víctimas de uno y otro lado, luego ya existe algo al respecto y sería muy deseable que, desde esta orilla del conflicto, se diera pleno apoyo a estas organizaciones.
  2. Podría, igualmente, luchar contra los principales intereses del conflicto, bloqueando de forma radical los ingresos de las rutas de narcotráfico en las que andan comprometidos tanto la dictadura como los grupos islamistas.
  3. Podría darse apoyo y cobertura a los grupos de desertores y resistentes a la guerra.
  4. Podría exigirse la construcción de zonas desmilitarizadas y poner toda la carne en el asador en parar la fase bélica del conflicto para poder abordar los otros aspectos del mismo.
  5. Podría empezar a exigirse responsabilidades penales internacionales a los diversos señores de la guerra, promoviendo su persecución y juicio ya sea por violación de derechos humanos, por reclutamiento de menores, por masacres producidas en la guerra, etc.
  6. Podría también prohibirse el tráfico y comercio de armas y las rutas que hacen que las grandes potencias exportadoras consigan colocarlas en los bandos contendientes en Malí, lo que hace de nuestra responsabilidad de luchar desde aquí y contra las políticas de nuestros gobiernos un escenario directo para parar el conflicto maliense.
  7. Igualmente se puede ejercer presión diplomática para acabar con la dictadura y proponer unas salida justa al conflicto territorial y a las reivindicaciones tuaregs, así como dotar de nuevas reglas de juego a las relaciones económicas de Malí par que sus recursos naturales (uranio, oro, petróleo, etc) no sean dilapidados sino que sirvan al verdadero desarrollo social y a la redistribución en el país.
  8. Podrían inciarse programas que incentiven el trabajo con niños soldado para que abandonen las prácticas militares
  9. Podría, a medio plazo y una vez impuesto un alto el fuego total, promoverse un desarrollo diferente de Mali, luchando por lograr una justicia social totalmente ausente en la actualidad (lo que incluye exigir reparaciones a quienes apoyaron este estado de cosas, incluida la potencia colonial francesa).
  10. Podría, en suma,apostarse por hacer una política de paz con contenidos y no una mera política de paz armada, preludio de una nueva y futura guerra.

Llama por ello la atención que quienes apuestan por una modalidad de intervención armada en Malí basándose en la urgencia de hacer algo, ahora demonicen las apuestas noviolentas sin caer en la cuenta de que cualquier agudización militarista del conflicto no puede deparar sino una «solución» violenta y poco respetuosa de los derechos humanos.

Tal vez luchando contra nuestro propio militarismo y por promover una cultura de paz y desarrollo justo aquí y en Malí no podemos hacer tanto como quisiéramos para parar la locura guerrera y de violencia estructural de Malí (de hecho lo ingenuo es pensar que hay alguna manera de hacer algo suficiente), pero tal vez sí podemos hacer lo suficiente para impedir que un nuevo Malí con los viejos males se materialice en poco tiempo.

Share
A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed