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Banca Armada: la financiación de la industria armamentística por la banca española

Fuente:  Evolución de la Banca Armada en España.

El informe sobre el que hoy hacemos hincapié es de octubre de 2013 y está elaborado por Jordi Calvo Rufanges y los investigadores de apoyo:  Jordi Alsina, Ainhoa Díaz, Arnau Jordà, Cristina Mediavilla y Blanca Nogueras.

El núcleo del trabajo es hacer una radiografía de la financiación de la industria armamentística por la banca española.  ¿Quiénes son los culpables de esta economía tan poco ética?  ¿Cuáles son las principales cifras?

En el cuadro siguiente se agrupan los fondos de inversión, las acciones y los bonos en empresas de armas de la banca española en el periodo de 2009 a 2013.  Llama mucho la atención el papel preponderante de la SEPI (Sociedad Española de Participaciones Industriales) que pertenece al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.  La SEPI tiene un Consejo de Administración integrado, además de por su presidente, por el vicepresidente de esta Sociedad Estatal, con el mismo cargo en el Consejo, por el secretario del Consejo y por los vocales, que representan a los ministerios de Defensa; Hacienda y Administraciones Públicas; Industria, Energía y Turismo; Economía y Competitividad; Fomento; Empleo y Seguridad Social; Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y Presidencia.

Es decir, el Estado, a través de la SEPI, financió a traves de fondos de inversión, acciones y bonos entre 2009 y 2013 919’49 millones de € a la industria militar.

banca armada 1

Por otro lado, es de destacar el importe total de las inversiones de SEPI, más bancos y aseguradoras: 1.679’58 millones de € en 5 años, a una media de 355’9 millones de € al año.

banca armada 2

A la participación del Estado a través de SEPI hay que unir la que tiene el mismo Estado y se desarrolla a través del ICO (Instituto de Crédito Oficial) que pertenece al Instituto de Economía y Competitividad.  El ICO es un banco público con forma jurídica de entidad pública empresarial, adscrita al Ministerio de Economía y Competitividad a través de la Secretaría de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa.

Por tanto, de esta manera sibilina el Estado desde 2009 a 2013 concedió 116 millones de € de créditos a la industria militar. Por supuesto, con el dinero de todos los contribuyentes. SI a ello unimos los créditos de apoyo al sector industrial militar que el Estado ofrece anualmente a las industrias de guerra a interés cero a través del MInisterio de Industria, la cifra de apoyo estatal resulta más abultada aún.

Pero aquí no acaba todo y hay otras formas de financiación de la industria militar:

banca armada 3

Con todos estos datos, el ranking de la Banca Armada española quedaría de la siguiente forma:

banca armada 4

Del total de 7.238’6 millones de €, la parte del Estado, la parte que financiamos todos con nuestros impuestos supuso el 14’3 % y un total de 1.035’49 millones de €.

Un estado el nuestro altamente inversor en militarismo. ¿No resulta algo sorprendente y peligroso?

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Otra vuelta de tuerca en el negocio de la banca armada

A400M + Atlas + - + RIAT 2013

Christophe RAMOS Christophe.RAMOS

Fuente: Infodefensa.

Hasta ahora, la banca «normal» (por decir algo) financiaba a la industria militar con suculentos préstamos para la producción y comercialización de armas a nivel mundial. No en vano, muchos de los «fondos de inversión» y otros productos «ofertados» por los bancos para ahorradores particulares incautos e inversores más o menos enterados, servían para financiar este asqueroso negocio.

Cabía la excusa del desconocimiento. Alguien podía decir que tenía dinero en este o aquel «producto» sin saber exactamente en qué tipo de negocios conseguía la rentabilidad con la que le aseguraba los ahorros.

Se podía dar el caso de que un escrupuloso ciudadano, con convicciones profundas pero conocimientos financieros mínimos, estuviera creyendo toda su vida en la idea de la paz y poniendo su dinero en manos de unos tipos que en el final de la cadena, fabricaban armas.

Esto seguirá pasando y seguirá siendo motivo para alertar a los desprevenidos «consumidores» que ponen sus anhelos y seguridades en hacer ahorro de capital (lo cual desde otro punto de vista tiene también sus bemoles) sigan pagando a lo tonto a los señores de la guerra.

Pero ahora los señores de la guerra han encontrado otro modelo mejor. Dado que cada vez su voracidad necesita de más capital (y dado también que cada vez hay menos gente dispuesta a darles el dinero sin mirar para qué es), una de las empresas militares más importantes, AIRBUS, acaba de comprar un banco comercial para que sea este el que financie una gran parte de sus proyectos.

El banco recién adquirido se llama  Salzburg München Bank, y es un banco alemán, de Munich, que se dedica al negocio bancario principalmente con pequeños ahorradores y pymes.

Pretende así AIRBUS contar con un instrumento en el que los dineros que inviertan sus «clientes» se dedique fundamentalmente a financiar el armamentismo.

En septiembre tienen previsto cambiar el nombre del banco por el de AIRBUS GROUP BANK. ¿Sacarán sus actuales clientes sus cuentas de este grupo de terror? ¿O dirán, como aquel, eso de que el dinero no huele, por mucho que venga de la misma mierda?

Es previsible que en el futuro no muy lejano veamos más compras de bancos por parte de las grandes compañías de la venta de armas.

Al fin y al cabo, la simbiosis entre banca y negocio de muerte no es tan extraña y, más bien, parte de una misma lógica que cada vez se ve de forma más descarada.

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Denuncia antimilitarista de la banca armada: acción ante la junta de accionistas del BBVA

Fuente: Sinkuartel

Tenemos que agradecer a los compañeros del KEM-Moc de Bilbao la difusión del video de la acción llevada a cabo en Bilbao en denuncia del papel de la banca en la financiación de la industria bélica y del militarismo.

La acción tuvo lugar el 14 de Marzo de 2014 en el Euskalduna.

Si quieres leer el comunicado elaborado para dicho acto por la Plataforma contra el BBVA puedes hacerlo pinchando aquí

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Banca armada

Fuente:  Bancaarmada.org

Nos volvemos a hacer eco de una iniciativa que nos parece muy meritoria:  el trabajo contra la militarización de los bancos y sus inversiones, que es, además, el trabajo contra la militarización de nuestro ahorros y el trabajo que aboga por una banca ética.  Nosotros nos sumamos y aportamos nuestro pequeño granito de difusión y colaboración.

La iniciativa la promueven:  El Centro de Estudios por la Paz JM Delàs de Justícia i Pau, Setem y el Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG).

Estas entidades a su vez, son promotoras de otras campañas e iniciativas centradas en denunciar las inversiones empresas productoras de armamento de tres entidades financieras como son: BBVA sin armasBanco Santander sin armas y Caixabank sin armas. Además también promueven las campañas Banca Limpia y Stop Inversiones Explosivas.
El objetivo de la campaña es informar y sensibilizar a la sociedad para que exijan a las entidades financieras españolas que cambien sus políticas y finalicen toda relación con empresas socialmente irresponsables, entre ellas las que figuran en esta web.
Para ello, , esta iniciativa muestra el volumen e importancia de las relaciones entre los bancos y las empresas fabricantes de armamento para, de este modo, identificar aquellas entidades financieras que son responsables de prácticas poco éticas, como es obtener beneficios de la fabricación y exportación de armas.

Entre muchas otras informaciones de calidad nos dan un ranking de la banca armada española:

El primero figura el BBVA con una inversión de 1.827 millones de euros, en segundo lugar estaría el Banco de Santander con 1.029 millones de euros invertidos en armas, medalla de bronce sería Bankia con 347 millones de euros.

Además, destaca la inversión que hace la SEPI (Sociedad Española de Participaciones Industriales, adscrita al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas) y que invierte 919 millones de euros.

Por otro lado, por si faltaba algo, también hay que saber que el ránking se completa con la banca armada extranjera que opera en España y que está encabezado por:  Grupo BNP Paribas con 5.417 millones, de euros, seguido del Grupo Intesa San Paolo con 4.250 millones de euros y por Deutsche Bank con 3.627 millones de euros.

La banca armada «ayuda» a la industria de muerte armamentística de varias maneras:

1. La participación accionarial

Las entidades financieras adquieren acciones emitidas por las empresas de la industria armamentística. Esta práctica es de gran relevancia por distintos aspectos. Primero, porque la posesión de acciones supone tener parte de la propiedad, y por tanto, capacidad de decisión. Segundo, ésta es una forma de financiar la industria armamentística ya que la empresas hacen ampliaciones de capital para captar fondos. Además, tener acciones de una empresa es dar valor a la misma, confiar en su capacidad de generar beneficios y esperar que así lo haga.

2. La financiación de las exportaciones

El sector armamentístico español dedica aproximadamente un 30% de sus ventas a la exportación, por eso su financiación es muy importante. La financiación de las operaciones de venta en el exterior es de gran importancia porque los clientes son gobiernos, que en el mejor de los casos pagan en cómodos plazos, por eso su financiación es una práctica habitual. Sin esta ayuda por parte de las entidades financieras, sería prácticamente imposible que existiera comercio exterior de armamento.

3. La emisión de bonos y pagarés

La emisión de bonos y pagarés es otra de las formas de financiar a las empresas de armas. El mecanismo es muy sencillo, los bonos y pagarés son títulos que emiten las empresas a un precio determinado, con la promesa de que al cabo de un tiempo le pagarán a su comprador el valor total del bono más un interés. Las entidades financieras se convierten en gestores de estas emisiones, por las que obtienen una comisión como ganancia acorde a la gestión realizada.

4. Los fondos de inversión

Los fondos de inversión de la banca armada son aquellos en los que las entidades financieras ofrecen acciones de empresas de armas. De este modo, otra manera de financiar a las empresas de armas es ofertando y/o gestionando fondos de inversión en los que los clientes del banco o caja confían sus ahorros con la esperanza de que mediante las fluctuaciones de las acciones que componen el fondo, se consigan beneficios económicos futuros.

5. La concesión de créditos y préstamos a las empresas de armas.

La manera más directa que tienen los bancos y cajas de ayudar a las empresas de armas es concederles créditos y préstamos. Éstos se suelen realizar de manera sindicada entre varias entidades financieras, alcanzando de este modo montantes más elevados.

Lo importante es que todo banco considerado armado no es ético y debería ser rechazado como una opción para las personas con conciencia a favor de la paz y los derechos humanos. De este modo, la única alternativa a la banca armada es la banca ética, porque se compromete de forma integral a respetar unos principios que aseguran que no se ayudará financieramente a actividades que lesionen la dignidad humana y que vulneren los derechos humanos, como ocurre con el negocio de las armas.

Excelente trabajo, compañeros.  Ánimo.

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La banca y las fuerzas armadas.

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El Presidente del Banco Santander ha afirmado en una conferencia ofrecida en la Academia General Militar de España que su banco se rige por los mismos principios y valores que el ejército. En principio esto no es novedoso y todos los sabemos, pero hasta ahora se cuidaban muy mucho en dejar clara tal coincidencia de intereses y eso es lo que sorprende.

Habló Botín de estrategias militares: ataque temprano, preventivo, retirada a tiempo y otras argucias tácticas similares que, al parecer, comparte con el ejército en su feroz guerra contra los enemigos (¿bancarios, ciudadanos?, no lo dijo).

El banco de Botín aspira a tres logros graduales: ser fuertes en España, ser el primero en Iberoamérica, ser lider en Europa. Ser el primer banco comercial del mundo ( a nosotros nos salen cuatro y no tres logros, pero tal vez es porque la contabilidad ingeniosa del banquero tiene algún atajo que los legos en la materia desconocemos).

No contó Botín otras coincidencias entre su banco y el ejército y su visión del mundo, como es la tremenda apuesta del Santander en financiar industrias militares, materiales de doble uso o energías nucleares, la manera colonialista de entrar en el mercado financiero de alguns países latinoamericanos y del tercer mundo, la conexión y refuerzo mutuo entre la banca especuladora y los estados por la vía de los dineros públicos regalados a la banca para que «el sistema» no colapsara, o la propia actitud insolidaria de este banco hacia los emprendedores (para quienes el crédito está vedado); y hacia las personas a las que primero ofrecieron hipotecas impagables en condiciones inmorales y ahora les despoja de la vivienda y les persigue por deudas igualmente impagables.

Sí, banca y ejércitos defienden, como muy bien explica Botín, los mismos intereses y usan de las mismas tácticas: violencia estructural, dialéctica amigo-enemigo, guerra por todos los medios.

Una pasada.

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Las normas bancarias no frenan la venta de armas

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Por Juanky Pamies Alcubilla

Fuente: Anmistía Internacional

Amnistía Internacional de Luxemburgo acaba de producir un informe llamado Banks, arms and human rights violations

En dicho informe se sostiene que

las normas y las políticas bancarias sobre la financiación del sector armamentístico son incompletas e insuficientes. Esto provoca que sea muy difícil impedir que los bancos financien e inviertan en la producción y transferencia de armas prohibidas internacionalmente o empleadas para cometer violaciones graves de derechos humanos.

Sobre la banca armada ya hemos alertado alguna vez en este blog. Existen además otros informes que denuncian la implicación de la banca y el mundo de las finanzas en este negocio de muerte.

En la presentación del informe de Amnistía, el Presidente de la sección de dicha organización en Luxemburgo ha declarado además que

La financiación y la inversión no son actividades neutrales; determinan y facilitan la actividad económica, incluso en el sector armamentístico. Los bancos y otras instituciones financieras desempeñan un papel crucial en los esfuerzos globales para frenar la fabricación, transferencia y uso de armas prohibidas internacionalmente y el uso de armas convencionales autorizadas para cometer violaciones graves de derechos humanos y crímenes de derecho internacional

Por su parte, la asesora jurídica de esta organización ha manifestado también que

Los Estados tienen obligaciones y responsabilidades en virtud del derecho internacional de garantizar que no son cómplices en la comisión de violaciones graves del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, incluso en la financiación de la producción de armas. Los bancos podrían incurrir asimismo en responsabilidad cuando proporcionan financiación o hacen inversiones que respaldan actividades relacionadas con armas prohibidas internacio-nalmente y armas empleadas para cometer crímenes de derecho internacional y violaciones graves de derechos humanos

Miren por donde empezamos a ver una interrelación evidente entre el negocio asesino de la venta de armas, las responsabilidades de los gobiernos que no hacen lo suficiente para luchar contra la venta ilegal de las mismas y las violaciones de derechos humanos, tres aspectos que, puestos en común, nos obligan a exigencias de políticas que, hasta ahora, los partidos dominantes y las élites a las que representan no están dispuestos a poner en práctica.

Amnistía de Luxemburgo pone el dedo en la llaga:  debería haber una regulación legal seria y consistente que obligase a los bancos a cumplir con unas normas éticas mínimas en sus inversiones.  Es decir, se les debería exigir responsabilidades políticas desde la ciudadanía.

Lo que, de rondón, nos lleva al tema de la responsabilidad propia, la nuestra, para convertir la reivindicación de transparencia y prohibición de venta de armas a mansalvo en normas prohibitivas y en responsabilidades politicas que pasen factura y exijan reparaciones a los culpables de este estado de desidia.

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Materia militar en el último Consejo de Ministros del año

Culminada+la+sesi%C3%B3n+N%C2%BA+028+del+Consejo+de+Ministros%2C+el+Primer+Ministro+acompa%C3%B1ado+de+los+titulares+de+Justicia%2C+Mujer+y+de+Inclusi%C3%B3n+Social+brindaron+declaraciones+a+la+prensa.

Por La Moncloa, Gobierno de España.

 

Fuente: La Moncloa.

Pues, como nos veíamos venir, también ha aprovechado el Gobierno para añadir más incentivos al militarismo en el último Consejo de Ministros del año.

1.- Autorización de inversiones militares a empresas extranjeras.

Esta vez en forma de autorización de empresas de Luxemburgo, Países Bajos y Reino Unido para que realicen inversiones en empresas militares en España. Todo sea regalar inversión al militarismo, que para eso somos la sexta potencia mundial exportando armas (y como añadido, regalando guerras a países diversos).

El Consejo de Ministros ha autorizado una inversión extranjera consistente en que las sociedades «PI 1, S.Á.R.L» (sociedad constituida en Luxemburgo); «Everest Holdings, B.V.» (Países Bajos), y «ANV Co-Invest, L.P.» (Reino Unido), adquieren, de manera directa, el 60,41 por 100, del capital social de Aernnova Aerospace Corporation S.A., y, de forma indirecta, el mismo porcentaje respectivamente en las filiales de esta última, para que se puedan destinar a realizar actividades relacionadas con la defensa nacional.

Aernnova Aerospace Corporatión SA (con sede en Gasteiz), aparentemente, no se dedica al sector militar, sino a la gestión de espacios aéreos y fabricación de estructuras aeronáuticas, según aparece en su página web, pero sí indirectamente, porque lo hace a través de sus empresas filiales, como dice el propio Consejo de Ministros. Estas filiales son:

  • Aernnova Aerospace, S.A.U.
  • Aernnova Aeroestructuras Álava, S.A.U.
  • Aernnova Andalucía Estructuras Aeronáuticas, S.A.U.
  • NMF Europa, S.A.U.
  • INTEC-AIR, S.L.U.
  • Gestión de Materiales y Proyectos, S.A.U.
  • Aeronáutica y Automoción, S.A.U.
  • Fibertecnic, S.A.U.
  • Internacional de Composites, S.A.U.

De paso vemos una de las más endiabladas realidades de la industria militar. Hay empresas, esta es un ejemplo, que aparentemente no tienen que ver con la defensa (lavado de cara) pero que luego resulta que o bien tienen empresas filiales que sí que lo hacen, o bien participan en el accionariado de las empresas militares, con lo que es difícil hacer un seguimiento de éstas. Si además, acaban siendo, como es el caso, participadas por fondos europeos y empresas de otros lugares, el rastreo de estas empresas se hace más difuso aún.  Y si a todo ello añadimos la colaboración de una banca armada en financiar su negocio, tenemos un cuadro más complejo de este sector tan opaco y peligroso.

2.- Cofinanciación con Europa del INTA.

No es el único acuerdo que afecta a lo militar. Hay un segundo acuerdo, como es de esperar fuera del Ministerio de Defensa, por el que el Ministerio de Industria y Competitividad realiza un acuerdo con el organismo autónomo militar INTA, para «para la ejecución del proyecto «FENYX-Gran Aeronave de Investigación y Experimentación» que, a su vez, cofinancian (es decir, pone una parte) los fondos FEDER (Fondos Europeos de Desarrollo Regional) con cargo al Programa Operativo de Crecimiento Inteligente 2014-2020.

Aclaremos que este Programa Operativo es el instrumento con el que el Ministerio de Hacienda (ya tenemos tres ministerios implicados en financiar al militarismo por este asunto) tiene para distribuir estos Fondos Europeos en cofinanciación entre España y Europa.

Según el convenio que se autoriza, el presupuesto del que contará INTA para desarrollar este proyecto FENYX será de 35 millones de euros de los que los fondos FEDER, a través del Ministerio de Economía, aportará 28 millones y el INTA (no dice de dónde lo sacará) otros siete.

3.- Reglamento del INVIED.

Además de estos dos acuerdos, el Consejo de Ministros ha aprobado otra resolución para modificar el Estatuto del INVIED mediante Real Decreto.

El anterior estatuto de este organismo fue declarado nulo por el Tribunal Supremo porque para su aprobación, como ocurre con otra normativa militar, no se habían atenido a la legalidad formal (para qué, si al fin y al cabo nadie les pone trabas).

En este caso se habían saltado un informe preceptivo (pero no vinculante) de un organismo oficial, el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas recogido en otra ley militar, la Ley Orgánica de Derechos y Deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas, del 27 de julio de 2011.

Además de contar ahora con este informe han aprovechado para introducir una modificación sobre el anterior texto, concretamente para permitir que si un usuario de una casa del INVIED no paga la renta, se pueda suplir el desahucio por llegar a un acuerdo de pago más cómodo y, en caso de situación de vulnerabilidad del ocupante, que se pueda suspender el desahucio por un plazo de hasta tres años.

Una buena medida, que no existe en la legislación civil y que el Gobierno podría imitar para los miles de familias en situación de vulnerabilidad o riesgo que no pueden pagar la vivienda.

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Los números rojos de Navantia y el rescate de la industria militar hunden la SEPI y hundirán las regiones dependientes del monocultivo militar

Exponaval+2012

Por Jesús Fernández García

Fuente: EconomíaDigital

Del desastre sin paliativos ni excusas que es Navantia, la empresa mimada de la industria militar española, nos hemos ocupado por extenso a lo largo de años.

Desastre que tiene que ver con sus pérdidas de vértigo y su mala gestión, con su mala calidad, con su inmoral negocio en sí y con el trasiego de favores y puertas giratorias que soportan, contra viento y marea, la empresa pública con el dinero de todos y en beneficio de unos poquitos.

El Estado, amén de mandar de viaje a ministros, monarcas y otras autoridades menores y disponibles para que vendan los productos de Navantia, ha cooptado alcaldes y autoridades incompetentes (en la materia, se supone) para que, cerrando los ojos o tapándose la nariz, hablen parabienes de este negocio y ha comprado titulares periodísticos para que nos expliquen la gran mentira, un nuevo ejemplo de agnotología militar, de lo requetebueno que es vender armas de Navantia, aunque sea a Arabia Saudí, para nuestra seguridad y para bajar las cifras del paro.

Las terribles y engañosas cuentas de Navantia

Y de buenas a primeras nos enteramos por las cuentas anuales de 2016 presentadas por la SEPI que en 2016 Navantia acumuló (a pesar de las inmejorables ayudas públicas) unas pérdidas de 303 millones de euros, la mayor deuda de todas las empresas publicas españolas.

Navantia se convierte así en un agujero negro (y bastante opaco) que arrastra las cuentas públicas al desastre. ¿Hay que agradecérselo a alguien en concreto?

Según otro medio, las cuentas de Navantia implican que ésta está en una situación que obligaría a su disolución aunque han empleado un truco contable para evitarla.

Así informó a su vez a finales de junio Economía Digital.

Para más aclaraciones de la desastrosa situación de Navantia, la Oficina Nacional de Auditoría (órgano adscrito a la IGAE) dice  en su informe de auditoría de las cuentas de SEPI, páginas 4 y 5, que

En el informe de auditoría del Grupo Navantia, el auditor llama la atención sobre las notas 3 y 22 de la memoria, que describen la situación patrimonial del Grupo. El patrimonio neto a efectos mercantiles de la Sociedad Dominante del Grupo Navantia se sitúa en 23.393 miles de euros a 31 de diciembre de 2016 y, por tanto, en situación patrimonial de disolución, en aplicación del artículo 363.1.e) de la Ley de Sociedades de Capital. El Consejo de Administración de la Sociedad Dominante, celebrado el 15 de marzo de 2017 aprobó la solicitud a SEPI, su accionista único, de un préstamo participativo por importe de 90.000 miles de euros. Con fecha 28 de marzo de 2017 ambas sociedades firmaron el contrato del referido préstamo, que ha sido desembolsado en la misma fecha. Considerando este préstamo participativo y teniendo en cuenta el patrimonio neto a efectos mercantiles, a 31 de diciembre de 2016, la Sociedad Dominante no se encuentra en causa de disolución, sí se encuentra en situación patrimonial de reducción de capital obligatoria, en aplicación del artículo 327 de la Ley de Sociedades de Capital, por lo que durante el ejercicio 2017 la sociedad tendrá que tomar medidas tendentes a conseguir el equilibrio patrimonial.

Es decir, traducido al idioma autóctono de quienes ni sabemos de finanzas ni usamos corbatas y camisas de seda, Navantia debería disolverse, pero como el dinero es de todos y a sus administradores les cuesta muy poco, unos cuantos (casualmente los causantes y cómplices del desastre) han decidido auto-otorgarle a Navantia (osea a ellos mismos y a los intereses que representan) un préstamo para camuflar las cuentas y permitir un nuevo salto en el vacío, algo así como un rescate como los que salvaron el negocio de los accionistas de los bancos pero ahora aplicado a la industria militar (que también es casualidad que sea una de las que financia la banca armada).

Más deuda a nuestras costillas y más gasto militar

¿Significa eso que nos va a salir gratis la broma de este «reflote» (véase la metáfora marítima que elegimos para más rechifla) de la industria de muerte?

Pues no. Significa monda y lirondamente más gasto militar, porque ¿adivinan de dónde saldrá el pastuco del préstamo de camuflaje?

¿Han pensado que de los presupuestos? Pues acertaron. Lo dice así el diario La Información y nos pone sobre la pista para anotar en 2017 dinero camuflado de gasto militar en la SEPI y para vigilar el presupuesto de 2018, donde es previsible que vuelvan a repetir la jugada

En los Presupuestos Generales de 2017 se concede a la SEPI una aportación de 1.210 millones para avalar a sus diferentes empresas, una cifra idéntica a la de 2016. El Gobierno, además, prevé que la Sociedad estatal acabe el año en pérdidas, con un resultado negativo de 149 millones.

El desastre productivo de Navantia

Pero este aspecto económico no lo es todo en el caos de Navantia.

Su eficacia productiva es inigualable.

Navantia nos ha empobrecido vendiendo al Estado unos submarinos que no flotan y han debido ser revisados innumerables veces.

Revisiones que han implicado aumento de la factura de producción de los mismos y aumento de la factura de reparación de los actualmente en uso para alargar su vida útil hasta que los nuevos ingenios de Navantia tengan a bien emerger del fondo marino donde los sitúa la incompetencia del personal «altamente cualificado» del que alardea el escalafón militarista, desde la ministra hacia abajo.

En efecto, el inicial proyecto de submarinos de Navantia supondría un coste de 1.796 millones de euros, pero ya vamos, sumados los sobrecostes del propio submarino y los gastos que ha implicado para reparar los antiguos y mantenerlos en uso, 3.013 millones de euros, según informamos en febrero de 2017. Y según el Secretario de Estado en su intervención en el Congreso para informar sobre los Programas Especiales de Armamento del pasado 2016, estas cantidades sólo permitirán poner en el agua el primero de los cuatro submarinos previstos, sin que se sepa el coste de los otros tres restantes.

Pero los errores de diseño de Navantia no son exclusivos de su empeño en submarinos con sobrepeso y alcanzan a otros productos de la naval, como los barcos de la clase Camberra que quiere vender a Australia, o el BPE Juan Carlos I como ya explicamos en otra entrada de mayo de este año.

¿Qué suerte habrían corrido las comarcas de Cádiz, Ferrol y Cartagena si el dinero invertido en mantener Navantia se hubiera invertido en reconversión y desarrollo?

Las cifras no engañan. Navantia ha recibido varios miles de millones del erario público en concepto de ayudas, subvenciones y aportaciones para mantenerla en pié.

La sola suma de las pérdidas de Navantia en los últimos diez años (pérdidas que cubre el Estado al margen de las ayudas y encargos que realiza a esta empresa) es escalofriante, con una media anual de más de 250 millones de euros y sin un plan viable de salida.

La explicación que nos han dado es que con ello contribuían a la cuestión social de Murcia, Cartagena y Ferrol, ampliamente dependientes de la industria naval militar.

Muchos de los contratos de Navantia no han tenido una finalidad, dijo un anterior Secretario de Estado de Defensa, desde el punto de vista militar, pues lo «encargado» o no se necesitaba o se podía conseguir mejor fuera, sino industrial, para fortalecer el sector naval militar.

Si contabilizamos todas estas ayudas, subvenciones, dinero invertido en encargos, sobrecostes de sus productos y dotaciones de pérdidas ¿no podría haberse cortado la sangría antes e invertido todo este dineral tirado a la basura para desarrollar de forma alternativa estas regiones?

Lo militar ha supuesto para Cartagena, Murcia o Cádiz dependencia, no progreso ni desarrollo y mantener incólume esta dinámica no puede sino condenar a estas regiones a más dependencia y peor futuro.

¿Por qué nadie reclama ese cambio de rumbo?

Si de lo que se trata es de sostener la viabilidad de las regiones referidas, ¿por qué no se invierten los más de 300 millones de perdidas de Navantia no en mantenerla viva, sino en el desarrollo de estas regiones?

¿Por qué no se incentiva una reconversión radical de Navantia y sus tecnologías hacia fines socialmente útiles y sectores sostenibles?

La respuesta es más que sencilla. Porque lo que se busca no es el desarrollo de estas regiones, sino el negocio lucrativo de unos pocos.

Paro y Navantia

Las cuentas anuales de Navantia de 2016, bastante edulcoradas, por cierto, nos aportan un dato más:

  • La plantilla de Naviantia a 31-12-2016 era de 5.296 personas únicamente.
  • La cifra de negocio de Navantia en 2016 ha sido de 710´08 millones de euros.
  • El resultado de Navantia en 2016 ha sido de 229,74 millones de euros.
  • Las inversiones en inmovilizado durante 2016 han sido de 170 millones de euros.
  • El patrimonio de Navantia se ha contabilizado por valor de 341,29 millones de euros.
  • Ha obtenido donaciones y subvenciones (principalmente de la Comunidad de Murcia, el Ministerio de Industria y la UE) por importe de 3,9 millones de euros.
  • el pago total de personal ha sido de 311´36  millones de euros, lo que equivale a un sueldo medio de 58.791 euros, cifra que, a la vista de las tablas salariales de su propio convenio, no cobra ni siquiera el 10% de su plantilla y que sobre la cifra de negocio anual supone un 43% de aquella.

Estas cifras despejan, a su vez, la idea de que Navantia ofrece mucho trabajo, únicamente 5.296 personas en unas regiones que cuentan con una población parada de cerca de 200.000 personas en la región de Cádiz (un paro de más del 33% de su población activa), más de 130.000 personas en la región de Murcia (cerca del 20% de parados) y con un paro en la comarca de Ferrol de 6.100 personas, un 24% de su población activa.

Navantia no es, vistas las cifras, ni una solución parcial al paro desmesurado y producto de una ínfima inversión en desarrollo de estas regiones.

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¿Ciudades libres de militarismo? Un reto para el nuevo curso

Fuente: Xarxanet.org

Nos ha sorprendido y esperanzado la iniciativa del pleno municipal de Sant Cugat, declarándose municipio libre de industria militar.

¿Es posible que un municipio adopte políticas de paz basadas en la idea de desmilitarización y de promoción activa de la paz con contenidos, o se deben conformar con buenas palabras y tópicos?  Parece que el ejemplo de Sant Cugat está destinado a confrontar la palabrería, la bisoñez y el cálculo que en otros lugares son moneda común.

Que sepamos es la primera vez que un municipio asume un compromiso por la paz tan evidente y necesario.

La iniciativa ha sido impulsada por el Centre Delàs d’Estudis per la Pau y ha contado con el voto favorable de todos los grupos de la corporación menos el PP, algo por otra parte (el temita del PP) que casi no causa sorpresa, sino pena.

Mucho hay que agradecer a los compañeros del Centre Delàs esta iniciativa ¡y que no decaiga!

Conforme a lo acordado, en Sant Cugat se tendrá en cuenta, a la hora de sacar a concurso cualquier servicio municipal, la historia de las empresas licitadodoras y, sobre todo, si tienen vinculación con la industria militar, lo cual es una manera de premiar la ética y de castigar a las empresas colaboracionistas con la guerra y la propagación de la plaga del armamentismo.

Dice Jordi Calvó, del Centre Delàs d’Estudis per la Pau (y que nos perdone por nuestra traducción) que

La idea, …, es exigir a las compañías más transparencia, abrir el debate y evitar que este tipo de empresas puedan trabajar sin fiscalización y sin trabas.

Alguien podría decir que la declaración es cosmética, pues en Sant Cugat, que se sepa, no opera ninguna industria militar, pero no es así del todo. Por ejemplo, existe una banca armada, que financia las inversiones de las industrias militares y que bien puede verse afectada por tal declaración de incompatibilidad con prestar servicios al municipio. También hay otro tipo de empresas, radicadas en cualquier otro lugar y no necesariamente en Sant Cugat, que pretendan «concursar» a servicios en Sant Cugat y que se puedan ver afectadas por su historial manchado de armamentismo.

Por poner un ejemplo, en 2008 (no sabemos si existe otro más actualizado) el Centre  Delàs publicó un catálogo de empresas catalanas que tenían relación con la industria militar que merece la pena no perder de vista. A ellas se pueden sumar otras que prestan normalmente servicios a diversas administraciones en cuestiones relacionadas con el tratamiento de información, la seguridad o proyectos de eficiencia energética, por ejemplo, como es el caso de INDRA (de innegable producción y vinculación militar). De la propia INDRA, por ejemplo, sabemos que en 2010 al menos participaba con el Ayuntamiento de Sant Cugat y Fenosa (otra empresa con ciertas sospechas) de colaboracionismo militarista) en un proyecto de eficiencia energética.

Nosotros, por nuestra parte, ya editamos hace un tiempo un documento sobre la extensión del militarismo más allá del ámbito estatal, en las comunidades autónomas, ciudades y pueblos, en el que advertíamos de la enorme extensión del militarismo y la afectación a la vida ciudadana (desde exenciones al pago de impuestos y tasas a la imposición cultural de la idea de las glorias militares y su parafernalia, pasando por la colaboración con la industria militar, etc.) y proponiendo ejemplos y alternativas desde las que era posible desmilitarizar gradualmente las ciudades y nuestras vidas.

Lograr más ciudades que se declaren libres de la industria militar puede ser un paso adecuado y un buen ejemplo que nos sirva de test para verificar la coherencia de las proclamas de paz de las corporaciones locales y sus munícipes.

Como también podría serlo la exigencia municipal de que los ejércitos y las industrias militares paguen impuestos municipales sin excepción, o la de recargar estos impuestos y contribuciones con suplementos en función de su perjudicial papel social, de su impacto medioambiental o como medio de incentivar su reconversión a actividades socialmente útiles.

O la reclamación de reversión al bien común de los bienes y patrimonio (ingente en el caso español, donde el Ejército es el segundo terrateniente del estado) que el Ejército posee (lo que incluye parajes protegidos, islas, infinidad de inmuebles, etc.) y que podrían servir a un verdadero plan de choque ante el enorme problema social de falta de dotaciones necesarias y de vivienda convertida en un negocio especulativo.

O la revisión de los callejeros municipales para sacar de ellos toda la versión militarista y nefasta de nuestra historia.

O de prohibición de exhibiciones militares (hace pocos días en Gijón, un poco antes en Guadalajara,…) en su territorio.

O la lucha municipal, sobre todo en el ámbito rural, por quitarse el sambenito de la declaración de zona de interés para la defensa (lo que condiciona desde el derecho de paso a los usos que se pueden dar al terreno, entre otros efectos, supeditados a la autorización militar) y la dependencia del monocultivo militar.

O de lucha contra los campos de tiro e instalaciones militares en los territorios municipales.

O una política de solidaridad con los resistentes y refugiados de las guerras, de apoyo a sus redes, de impulso de sus iniciativas noviolentas y de lucha contra las causas culturales y estructurales de éstas.

O la promoción de una verdadera política de paz, entendida como política pública municipal transversal y de mirada amplia y ambiciosa.

O tantas otras iniciativas que, sin duda, obligarían a un cambio radical y desde abajo de nuestra política y a una reapropiación por parte de la ciudadanía y sus administraciones más cercanas de la política que busca la seguridad humana y la paz, hoy negadas por una unilateral visión negativa de la paz, convertida en política militar de defensa y secuestrada en manos de militares y políticos con intereses nada santos.

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Botín (Banco Santander) nombrado cadete honorario a título póstumo

Imagen de Aristipo Crónica Popular

Imagen de Aristipo Crónica Popular

Fuente:  El Confidencial Digital.

¿Os extraña que Botín sea nombrado cadete honorífico a título póstumo?

Todo tiene que ver con que

En sus últimos años de vida, Emilio Botín estrechó sus relaciones con el Ministerio de Defensa, y especialmente con la Academia de Zaragoza. El entonces presidente del Banco Santander dio un discurso ante los alumnos del Centro Universitario de la Defensa en 2011, inaugurando así una jornada de conferencias.

Pero todo ello tuvo el correspondiente colofón monetario, que era lo que espera el Ministerio de Defensa y

Dos años más tarde, en 2013, el Santander firmó con el Ministerio de Defensa y el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC). La entidad bancaria se comprometía a aportar 400.000 euros anuales para formación.

Mediante ese convenio, cinco alumnos de la Academia General de Zaragoza estudian cada año un curso completo en la academia de West Point, el centro de formación militar más prestigioso de Estados Unidos.

Es decir, que 400.000 € anuales es lo que vale ser nombrado cadete honorario.

400.000 € anuales para que 4 alumnos estudien en West Point.  ¿Es un despilfarro en lo militar?  ¿Estarán de acuerdo los accionistas en este gasto?  ¿Se les habrá, siquiera, consultado?

La noticia también tiene que ver con la banca armada.  Como se ve en la tabla siguiente, del informe «Evolución de la Banca Armada en España«, el Santander el el tercer banco privado que más fondos de inversión, acciones y bonos tiene en empresas de armas de la banca española entre 2009-2013:

En definitiva, lo que ha hecho la Academia de oficiales de Zaragoza es rendirse a los datos, reconociendo a uno de sus grandes colaboradores:

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